CUANDO EL LOBO AÚLLA

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Son pocas las ocasiones que he tenido en mi vida de escuchar el aullido del lobo. Cuando lo he escuchado me he estremecido inundado por la emoción y también por el miedo, el miedo a algo ancestral que anida en nuestro interior desde el origen, y que en momentos como el que relato emergen con fuerza desde lo más profundo del inconsciente colectivo.

La experiencia vivida a través del cine de terror y de los cuentos a la luz de la hoguera en mi infancia, dilatan mi imaginación buscando lo sobrenatural de un animal que ha sido objeto de persecución desde tiempos inmemoriales.

El lobo, considerado como antigua alimaña, fue perseguido hasta su casi extinción en los años setenta cuando todos lo considerábamos como una amenaza para el ganado y el campo. Tuvo que ser un chamán, un mago de la Naturaleza, el que nos demostrara que podíamos estar y vivir en un error. Félix Rodríguez de la Fuente fue el autor del milagro y compuso una bella melodía para tan noble animal, melodía que aún resuena en nuestros oídos y que nos recuerda que debemos respetar al lobo. Su vida es tan valiosa que tiene que llenarnos de orgullo saber que en nuestros bosques y campos habita un animal legendario de extremada belleza, que fue venerado en otro tiempo y en otras culturas por su fuerza, por su presencia y por su significado.

El hermano lobo existe y multiplica su población por momentos con lo que ello conlleva, por eso es tan importante que el hermano ganadero comprenda su valor ecológico, pero sin perjuicio para su ganadería. Lobos y humanos no nacieron para entenderse dicen todavía algunos viejos del lugar, pero yo creo que sí, sé que puede ser posible y que se conseguirá. Para ello, gobiernos y administraciones tienen mucho que decir y que apoyar en ambas direcciones para que ninguno salga perjudicado.

» Lobos y humanos no nacieron para entenderse dicen todavía algunos viejos del lugar, pero yo creo que sí, sé que puede ser posible y que se conseguirá. «


Las vacas en la dehesa deshojando las encinas y dándoles forma, los rebaños de ovejas pastando en el barbecho en el caluroso agosto, o las piaras de cerdo ibérico cebándose con las bellotas durante la montanera, son imágenes cargadas de belleza que nadie quiere ver desaparecer, como tampoco queremos dejar de ver a través de los prismáticos las sombras lobunas que atraviesan como un rayo los cortafuegos entre los pinares.

Siempre ha existido el ganado y siempre ha existido el lobo. En la prehistoria, su cercanía con los humanos lo convirtió en perro para nuestra futura alegría y convivencia. Con esta conversión, el perro-lobo se domesticó y el lobo se convirtió en su enemigo, pero mientras existan perros, los lobos lo van a tener más complicado con sus primos menores. Incluso se ha pensado en la presencia de burros cerca de los rebaños por su fino oído para detectar peligros, pero esto ya es otra historia.

Mientras tanto, seguiré disfrutando del aullido del lobo siempre que pueda y pensaré, como el amigo Félix, que la Naturaleza pertenece a los niños y que no podemos acabar con lo mejor que tenemos en este país: nuestra fauna y nuestro paisaje.

 

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Profesor universitario en Cine. Doctor en Cinematografía por la Universidad Rey Juan Carlos, Máster en Historia y Estética de la Cinematografía por la Universidad de Valladolid y Licenciado en Bellas Artes por la Universidad de Salamanca. Ensayista y artista plástico. Jurado en Festivales de Cine nacional e internacional y miembro de la Asociación de Críticos de cine catalanes (ACCEC), Federación internacional de la prensa cinematográfica (FIPRESCI), de la junta directiva de la Academia de cine de aragonés y de la academia gallega de audiovisuales.

1 COMENTARIO

  1. Yo aun recuerdo en Galicia, en invierno, en aquellos inviernos de los 60, las noticias fe que el lobo habia matado a algun paisano y ganado. Luego he oido varias veces el sobrecogedor canto del lobo en manada. la belleza y el miedo, e incluso alguna ves me lo he cruzado. Es un animal magníico. Y no olvidemos quien acogio a Mowgli.

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