CUANDO 2+2=-1

 

 

Hace unos días publicaba en una conocida red social un post con otro resultado en la suma que figura como título, indicando que 2+2 era igual a 3, con fundamento en que quienes se dedican a la política se llevaban 1,  el cual fue objeto de respuesta por una querida amiga señalando que había sido muy generoso en el resultado y, aunque no era mi intención hacer un derroche de generosidad, fruto de mi magnanimidad hacia los políticos, que no la tengo, volví a echar las cuenta y el resultado fue totalmente distinto, de manera que 2+2=-1.

Algunas y algunos de ustedes pensarán que este segundo resultado es el que más se acerca a la realidad y otros pensarán que estoy exagerando, pero como las matemáticas nunca engañan, eso decía mi profesor en el instituto de esta rama del saber y, aunque lo mío no son los números, intentaré justificar el porqué de tal resultado.

El hecho que la clase política esté cada vez peor valorada es algo quienes se dedican a este menester que se han ganado a pulso, aunque existe una gran mayoría de ciudadanos que su fanatismo únicamente les lleva a puntuar de forma negativa al contrario justificando cualquier actuación de los suyos por muy negativa que pueda ser, lo que les convierte en unos analfabetos sociales y políticos, o mejor dicho en unos idiotas ya que denotan muy poca inteligencia molestando al resto del personal con lo que dicen y hacen.

Que el resultado sea -1, deriva de su inutilidad de los políticos y de sus intereses partidistas, justificando que empecemos a  restar de las 4 unidades del verdadero resultado su la suma la mala gestión con un punto negativo, eso en el mejor de los casos, pues de sobra es conocido por todos que, aparte de tener que contratar muchos servicios al sector privado por la ineficiencia del sistema público, el precio de contratación siempre se dispara muy por encima del presupuesto inicial. Otro punto lo tendríamos que restar del coste que supone los cargos de confianza que se estima en unos 445.000 hombres y mujeres serviles que nada más obedecen a la voz de su amo, es decir, de quienes les han puesto a dedo para gestionar lo público a su antojo. El tercer punto que restaríamos, sería fruto  del excesivo coste que se deriva de los salarios de los empleados públicos y del coste de la excesiva burocracia, al que hay que añadir otro más de los enormes sueldos y dietas de los políticos que, ni siquiera lo justifica su responsabilidad, inexistente en la mayoría de los casos y,  por último, el quinto punto que nos lleva al resultado negativo de 2+2=-1,  es el originado de la acción que se conoce de poner el cazo como condición sine qua non para que ciertos empresarios puedan acceder a contratos públicos, es decir, el resultado de la corrupción política y empresarial que todos conocemos, que salpica tanto a la derecha como a la izquierda.

Evidentemente, el resultado negativo puede ser aún mayor, si añadimos otras circunstancias como los intereses de los créditos bancarios para hacer frente a la deuda pública, los excesos de contratación administrativa o, lo que es lo mismo, contrataciones pública innecesarias pero que son contraprestaciones para que posteriormente las puertas giratorias sigan girando; así como las duplicidades en servicios y competencias; el coste de determinadas inversiones públicas innecesarias para obtener votos y, un suma y sigue que si bajamos al detalle en todo lo expuesto, en muchos casos nos llevaría no sólo a restar un punto sino varios en cada uno de ellos.

No salen las cuentas, ¿verdad?… aún así, todavía los y las hay, quienes ni siquiera se rompen la cabeza para analizar tanto coste político, ni siquiera se lo plantean, justificando y aplaudiendo a quienes son culpables que una sencilla suma como la que hemos analizado nos lleve a un resultado negativo. Lo dicho, fanáticos e idiotas sociales y políticos, palmeros que ni siquiera saben dar las palmas, pero si las palmadas en el hombre a una clase política inútil a la que votan.

Mejor nos iría si adoptásemos una postura crítica y exigiésemos responsabilidad a quienes  hemos elegido para la gestión de lo público, aunque éste es realmente el problema, el elegir a cualquiera que va en unas listas para determinados cargos políticos que no sólo les caen grandes por su falta de preparación, sino que su único mérito para postularse a los mismos es haber lamido el culo  a los que les han precedido, y perdón por la desagradable y escatológica expresión, pero es la que mejor representa de conforma concisa y clara lo que pretendo decir sin ambages de ningún tipo.

 

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