
Christopher CLAVIUS (25.03.1538 – 02.02.1612) entró en la orden de los Jesuitas en 1555. Estudió en la Universidad de Coimbra (Portugal) con el famoso matemático portugués Pedro Nunes como profesor. Tras esta estancia se desplazó a Italia donde estudió Teología en el Colegio Romano Jesuita en Roma. En esta famosa institución ejerció como profesor de Matemáticas durante toda su vida, salvo breves estancias en Nápoles en 1596 y en España en 1597.
CLAVIUS fue el gran inspirador de la Enseñanza de la Matemática en la época precartesiana que incluía “La Ratio Studiorum” de los Jesuitas. CLAVIUS organizó un verdadero seminario de jóvenes matemáticos, destinados a proveer de profesores de Matemáticas a los colegios jesuitas.
La enseñanza matemática de los Jesuitas tendría una orientación eminentemente práctica. Además del “Quadrivium pitagórico-platónico” de la tradición medieval añadía a la Geometría, Aritmética, Música y Astronomía, nociones de Mecánica, Óptica, Acústica, Topografía, Perspectiva, Hidráulica y Balística, según el cuadro general de la Matemática práctica renacentista, con una orientación hacia la Ingeniería Civil y Militar, de interés para los jóvenes nobles que ocuparían cargos en la Administración y en el Ejército. Por eso, un Descartes ya maduro, lejano discípulo de CLAVIUS, de forma retrospectiva, en el autobiográfico “Discurso del Método”, hacia sus años de formación, escribe (DM.AT, VI,16):
► «Las Matemáticas tienen invenciones muy sutiles y pueden utilizarse tanto para contentar a los curiosos como para facilitar todas las Artes y disminuir el trabajo de los hombres».
La propia “Ratio Studiorum” de los Jesuitas de 1586 establecía:
► «La Enseñanza de las Matemáticas conviene a los fines de la Orden, no sólo por el prestigio que dan a toda Academia, sino también en razón de su utilidad en todas las profesiones».

También el folio 183 de los Archivos romanos de la Compañía de Jesús rezaba en estos términos:
► «La Enseñanza de las Matemáticas es de las más útiles no sólo porque contribuye a la precisión del razonamiento sino también porque procura conocimientos infinitamente ventajosos para el bien de la sociedad».
Aparte de excelente profesor, CLAVIUS se reveló como un magnífico escritor. La producción escrita de CLAVIUS fue muy extensa: un total de 23 libros publicados entre 1570 y 1612. Entre ellos, 12 son libros de texto de Aritmética, Geometría y Álgebra; 3 libros son comentarios a las obras de Geometría de Euclides y Teodosio y de Astronomía de Sacrobosco y 6 tienen que ver con la defensa de la reforma Gregoriana del Calendario.

CLAVIUS Publicó en 1574 una célebre edición de “Los Elementos” de Euclides, con comentarios, que tuvo reediciones en 1589, 1591, 1603, 1607, 1612 y 1674, lo que da idea de su valor. Conviene destacar en el trabajo de CLAVIUS, su edición y comentario de 15 libros de Euclides (“Euclidis elementarum libri XV commentarius”). Los libros 14 y 15 atribuidos (de forma impropia) a Euclides, son de autores griegos posteriores. Los trabajos de CLAVIUS sobre “Los Elementos” le valieron el título de “El Euclides de nuestro siglo”. En el prólogo de esta obra, CLAVIUS hace referencia a la trascendencia de la importancia de la Geometría como lenguaje para entender la naturaleza. Bajo esta consideración CLAVIUS se adelanta a las corrientes de la “nueva ciencia” de Galileo, Descartes y Newton, que iba a exigir el conocimiento y la aplicación de las Matemáticas para describir los fenómenos naturales. Y una innovación relevante, en este ámbito, sería sin duda, el haber añadido a las demostraciones geométricas soluciones y notaciones numéricas.

CLAVIUS también escribió magníficos manuales de “ARITMÉTICA Práctica”, en 1583, que tuvo un gran éxito con 25 ediciones hasta 1738, de ellas, 10 escritas en latín y 15 en italiano. La reputación de esta obra se debía a su claridad y la necesidad que había entonces de un texto de este estilo para los cálculos necesarios en el comercio y la incipiente industria. En ella CLAVIUS introducía algunas novedades importantes en las notaciones aritméticas que clarificaban y facilitaban los cálculos, de ahí su pervivencia hasta la actualidad.
CLAVIUS también escribió sus famosas obras: “GEOMETRÍA Práctica” (1604), “ÁLGEBRA” (1608), una edición comentada de “La Sphera de Sacrobosco” (1591), un “Compendio de TRIGONOMETRÍA y ASTRONOMÍA”, ampliamente utilizada y muy encomiada por Kepler, y otros libros que tuvieron una importante intervención en la reforma gregoriana del calendario.
En los colegios de los Jesuitas se usaban los manuales del más famoso de sus matemáticos: Christopher CLAVIUS, llamado «El nuevo Euclides» por sus coetáneos, quien, con su enseñanza de MATEMÁTICAS en “El Colegio Romano”, la más prestigiosa institución docente de los Jesuitas, y sus publicaciones, contribuyó más que nadie, a dignificar y extender el papel de la MATEMÁTICA en el Currículum general de la Enseñanza. Sus trabajos fueron recopilados en su famosa “OPERA MATHEMATICA”, publicada en cinco volúmenes, en 1612, inmediatamente después de su fallecimiento. En esta obra, CLAVIUS realiza una apasionada apología de la MATEMÁTICA, contrastando la firmeza y la unanimidad de las opiniones de los matemáticos con la multiplicidad de visiones diferentes, y por tanto de incertidumbre, que habita en la mente de los filósofos, sensación que manifestará claramente Descartes en “El Discurso del Método” (DM.AT, VI, 7-8):
► «Me complacía especialmente, en mi juventud, en las Matemáticas por la certeza y la evidencia de sus razonamientos, […] De la Filosofía sólo diré que, habiendo sido cultivada por los espíritus más excelsos, y que sin embargo aún no hay nada de lo que no se discuta, […], y considerando cuantas opiniones diversas puede haber acerca de un mismo tema, […]».

CLAVIUS PRINCIPAL ARTÍFICE DEL ACTUAL CALENDARIO GREGORIANO
En 1579 CLAVIUS fue designado por el Vaticano para estudiar las bases de la reforma del calendario juliano a fin de dar una solución al constante desplazamiento de las fiestas religiosas cristianas a lo largo de los diversos años, y llegó a proponer una solución, que a pesar de tener poderosos discrepantes (como el célebre matemático Vieta) finalmente se adoptó en 1582 en los países católicos por orden del Papa Gregorio XIII, de modo que en la actualidad se utiliza en casi todo el mundo y es conocido como “Calendario Gregoriano”. Los cambios que CLAVIUS propuso fueron los siguientes:
● a) El jueves 4 de octubre de 1582 del Calendario juliano debería continuarse por el viernes 15 de octubre de 1582 del nuevo Calendario Gregoriano.
● b) Los años bisiestos serían exactamente aquellos cuyos dígitos fueran divisibles por 4, con excepción de aquellos en los que su cifra acabara en 00 y que no fueran divisibles por 400 (eliminando tres años bisiestos cada 400 años).
Los cambios se adoptaron y ha resultado un calendario estable para miles de años.






