CARTAS SIN FRANQUEO (LII)- BARRA LIBRE

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Digas lo que digas, no puedo soportar a los oportunistas, a los que se cuelgan las medallas que no les pertenecen, a los que viven de apropiarse del esfuerzo ajeno, y eso es lo que estamos viviendo en este momento, en este país. Ni el terror, ni la falta de liderazgo, ni la ausencia de medidas, ni la permanente desaparición de los políticos en los momentos claves, han sido importantes en la lucha contra esta pandemia, solo la responsabilidad, a veces excesiva, de la gente, en las medidas preventivas, en la masiva vacunación, han conseguido que vayamos enfocando con cierta perspectiva el presente y el futuro de nuestra convivencia con el nuevo vecino.

Me hablas de la gestión ¿De qué gestión me hablas? ¿De la de tener casi tres meses a un país encerrado y sumido en el terror? ¿De la de ser los últimos en comprar los productos y elementos necesarios para combatir la enfermedad? ¿La de la caótica y burocratizada distribución de los medios? ¿La de la torticera e interesada presentación de datos incorrectos? ¿O te refieres a la dejación de medidas en administraciones menores? ¿A la ausencia de medidas legales de calado, imprescindibles para un correcto tratamiento de la situación, y de situaciones semejantes que pueda traer el futuro? ¿Tal vez a la contribución con medidas fiscales al encarecimiento del nivel de vida, y de la defenestración de la clase media, en momentos económicamente delicados? ¿A la del incremento, ausencia del incremento, de medios en la sanidad imprescindibles para descongestionar el sobrecargado sistema sanitario? Lo dicho, no sé de qué gestión me hablas.

O tal vez sí, tal vez me hablas de la barra libre de contagios y bajas que se han montado las diversas administraciones con la aquiescencia, con ausencia culpable, del gobierno de la nación, que ni parece estar, ni nadie espera, ocupado en rencillas internas, externas y mediopensionistas. Ocupado en las cuestiones macroeconómicas sin percatarse, o sin quererse percatar, del abismo económico que se está abriendo a nuestros pies.La última ocurrencia, con las cuotas de autónomos, puede ser el empujón definitivo, y que empieza a apuntar a un derrumbamiento total de la clase media, que en España está compuesta por pequeños autónomos, que salvan al país de su carencia de grandes empresas, de grandes empleadores.

Hemos escuchado en las noticias la terrible incidencia de contagios en la que estamos sumidos. Hemos oído, hasta la saciedad, la terrible incidencia de bajas que está diezmando la capacidad ejecutiva de empresas e instituciones, esta como consecuencia directa de la anterior. Y cuando enfrentas la realidad, la experiencia directa, todo parece aclararse: se ha montado un sistema de barra libre de contagios, de barra libre de bajas laborales, y, como todos ya sabemos, sin que tengan que preocuparse, ellos, los gestores, de las consecuencias, o puedan verse salpicados por responsabilidades.

¿Cómo funciona la barra libre? (reproduzco no literalmente, pero sí sin deformación, las conversaciones telefónicas mantenidas).  Llamada al teléfono del COVID

– Buenos días, quisiera reportar mi positivo en un test que me he hecho

– Ha sido un test de antígenos?

-Sí

– Le salen las dos rayitas rojas?

– Sí, y quiero saber que tengo que hacer ahora, como les mando el resultado.

-No no hace falta que mande nada, guárdelo por si se lo piden en su centro de salud ¿tiene dificultad respiratoria, mucha fiebre, o solo son síntomas leves?

– No, no tengo síntomas. Un poco de cansancio y nada más.

– Bueno, deme sus datos y su DNI y ya le tomamos nota. No salga de casa, y aíslese todo lo posible durante siete días. ¿Ha estado en relación directa con más gente últimamente?

– Sí, con algunas personas. Por cierto, necesito tramitar la baja para mi trabajo.

– Por la baja no se preocupe, le llegará por un SMS a su móvil, confírmeme el número. A partir de este momento debe de llamar a su Centro de Salud y solicitarles una consulta telefónica para que ellos se hagan cargo desde ese momento. Si pasada la semana de aislamiento persiste el positivo solicite telefónicamente, de su Centro de Salud, la ampliación de la baja, no es necesario que vaya, y ellos ya se encargarán de hacérsela llegar.

– ¿Es necesario que se lo diga a las personas con las que he estado?

– Puede hacerlo si lo considera conveniente, pero de todas formas tal vez lo llamen para tomar sus datos. ¿Puedo ayudarle en algo más?

– Muchas gracias, señorita, nada más.

Y no me ha llamado nadie, ni nadie ha reclamado la prueba de mi contagio, y me ha llegado la baja por SMS, y en mi Centro de Salud me atendió telefónicamente el servicio de enfermería, y nadie parece interesado en otra cosa que las estadísticas. Dentro de unos días veré si me conviene seguir de baja, total tampoco nadie va a verificar nada, y solo seré un número más en las disparatadas, infundamentadas y mentirosas  estadísticas que luego divulgarán sin empacho, sin conciencia, los medios de difusión.

Barra libre de contagios, barra libre de absentismo, que pagan los de siempre. Y el gobierno, los gobiernos, que necesitan las medallas, a seguir difundiendo números que nadie cuestiona, ni nadie avala, pero que se mueven, y dan sensación de movimiento.

2 COMENTARIOS

  1. La verdad siempre sale a la luz. Barra libre de contagios y de absentismo; muy cierto. El carné de buen ciudadano va aposentándose; pronto lo hará el sistema de crédito social. La ciencia se pervierte. Los medios de manipulación burbujean y se frotan las manos. El miedo permanece. La mediocridad también. La hipocresía, la ignorancia y la inapetencia a solventarlas se acomodan en sus respectivos sillones. La sociedad continua fragmentándose: unos se oponen y tratan de coser a duras penas las rasgaduras; otros, dándoselas de entendidos, solidarios y bondadosos, les importa un pepino ser partícipes del proceso de putrefacción de la sociedad, si tan siquiera lo intuyen. La tristeza y la apatía cogen protagonismo, pero la positividad y la resiliencia les plantan cara. Un abrazo, Rafael. Siempre disfruto de tus textos.

    • Gracias Rubén. En muchos casos sigue siendo efectivo el clima de terror que se ha sembrado durante más de un año. En cerrar a la gente, conducirla sin dar explicaciones ni asumir responsabilidades, es una de las panaceas de los gobernantes. Y, de momento, nos queda la palabra.

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