Estoy convencido de que casi todos hemos oído hablar del Principio de Peter, y tengo la certeza de que todos conocemos algún caso real de su cumplimiento, pero lo que no esperaba era que el gobierno, en su incesante trabajo para controlar todo lo que pueda ser controlado, me proporcionaría un ejemplo de una variante nueva sobre este principio.

Pero no divaguemos, vayamos, aunque sea por partes, al meollo de la cuestión, porque hay cosas que no tienen que ser contadas, tienen que ser contempladas, entendidas, y evaluadas, como es el caso, y como son otros tantos casos.
Y aunque en muchos de los casos, Ábalos, Koldo, o Cerdán, no se sabe si hablar de incompetencia, o de exceso de competencia en temas colaterales, en otros casos la incompetencia es palmaria: Puente, Ortiz, Díaz, Urtasun, o el mismo Sánchez. Aunque siempre nos quedará la duda de si su incompetencia es consecuencia del ascenso a puestos públicos, o ya venía de fábrica.
Y ya he vuelto a divagar. Al tema, al tema. Dice el principio de Peter que: “En una jerarquía, todo empleado tiende a ascender hasta su nivel de incompetencia”, lo que es fácil de comprobar, y de contemplar. En cualquier organización, en la que la tarea bien hecha sea recompensada con un ascenso, este ascenso puede representar para el premiado el situarse en una posición en la que sus capacidades ya no sean las idóneas.
Claro que, y solo en casos excepcionales, a aquel que compruebe que ha incurrido en el principio de Peter, siempre le quedará la aplicación del Teorema del Peter, que dice: “Si no encajas en una posición jerárquica, te sentirás como un idiota”, y renunciar a la prebenda conseguida, y en la que considere que no encaja. Pero la verdad es que, y de esto sí que no conozco ningún ejemplo, quién es el guapo que rechaza un ascenso, con el prestigio, y la mayor remuneración económica, que eso supone. Y una vez que uno ya se ha sentido idiota, y la recompensa lo compensa, por qué no ascender en la escala de los idiotas bien remunerados, hasta donde la suerte, y la incompetencia, le permitan.
Pero sea por lo que sea, aunque creo que casi todo el mundo tiene una cierta idea del por qué, lo que no es habitual es que el exceso de competencia, unido a que esta moleste a quienes se consideran los dueños del chiringuito, produzca un ascenso incapacitante, para promover un relevo conveniente.
En este caso yo, y este humilde autor se considera autor del hallazgo, hablaría de una nueva posibilidad en el entramado de competencias, incompetencias, de Peter. Respetando la autoridad innegable del autor, Laurence J. Peter, le he llamado el atajo de Peter, y se enunciaría así: “En un estado de cuestionamiento de la dirección, el manejo de la información comprometida contra ella, que no puede ser contrarrestada mediante desinformación, puede generar un ascenso a una situación que aleje al ascendido de los lugares en que esa información sea útil”.
Mediante este atajo el que maneja la información recibe un ascenso que lo incapacita para seguir usándola, el que lo asciende se deshace de alguien que lo está incordiando, y puede nombrar a otro que sea más sensible a sus necesidades, y se alivia el cuestionamiento del “nombrador”, o “dedista”. Y todos contentos.
Claro que la mejor manera de explicar algo es poner un ejemplo, aunque buscar un ejemplo sobre este tema es complicado, y delicado.
Pues, que tontería, recorriendo los periódicos he visto una noticia que podría ajustarse a este tema. Ni lo había pensado, que conste, ¡eh! , casualidades de la vida, que surgen sin que nadie haya previsto la coincidencia, y que, seguro, algunos ni siquiera considerarán y hablarán del escalafón y otras causas, seguramente legítimas, y que solo el hado permite que yo use como ejemplo desde una mentalidad seguramente destructiva.
Pero dejemos los rodeos, la noticia decía: “El Gobierno asciende al jefe de la UCO, Rafael Yuste, a general de brigada”. Claro, y supongo que por eso me ha venido a la cabeza, el ahora general Yuste, era el jefe de la UCO que ha levantado todos los casos que cercan al presidente. Pero esto, posiblemente, no sea más que una casualidad, y al coronel Yuste, ya general, le correspondía el ascenso por antigüedad, y por escalafón, y nada tiene que ver con que el presidente del gobierno, que no tiene otra similitud con Peter, que la traducción del nombre de uno, y el apellido del otro, le venga bien que como jefe de la UCO sea nombrado alguien más sensible a sus cuitas, y necesidades.
Hay que ver que mal pensada es alguna gente. Qué asco de mundo.





