CARTA ABIERTA A PABLO IGLESIAS TURRIÓN

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Estimada Señoría, sus últimas declaraciones, a estas alturas ya las penúltimas, sobre la salud de la democracia en España, de cuyo gobierno es Vicepresidente segundo,  y que a tenor literal reproduzco “no hay plena democracia en España” no deja de sorprenderme, más teniendo en cuenta su condición intelectual de docente y la alta cualificación que se desprende de su doctorado en Ciencias Políticas.

A veces el marketing político conduce a poner esos asteriscos en los discursos para llamar la atención, el “sistema democrático” propicia precisamente el debate para argumentar y defender propuestas partidistas obviando, la mayoría de las veces, la deliberación social y pienso que estas declaraciones no han sido más que uno de esos asteriscos. No obstante quisiera matizar su declaración al efecto y que en caso de  leer está carta, que no lo creo, pudiera hacerle reflexionar. Porque convendría distinguir entre democracia y sistema y quizás su aseveración hubiera sido menos confusa si se hubiera referido al sistema y no a la democracia.

Quizás quiso decir que vivimos en un “sistema democratico” mejorable, porque en este pais la constitución permite a los ciudadanos la acción continuada de ejercer sus derechos y también asumir sus responsabilidades y en eso consiste la democracia. De lo contrario, cuando se hace girar la democracia alrededor de idearios partidistas y mástiles de banderas, cuando el compromiso democratico se traduce a una mera cuestión aritmética de votos y escaños, entonces la democracia si se convierte en un simple trámite, permitiendo al sistema democrático que la responsabilidad esté tan intervenida que al final se manipulan todos los organismo de control que la democracia pone al servicio de los demócratas, y se corre el riesgo de una implosión política y económica que reduzca los niveles de bienestar de los ciudadanos a mínimos. No dudo de que su Señoría sea un demócrata, pero de lo que tampoco dudo es que cuanto más se acerca al poder mayor es su aportación al sistema.

No cabe duda que la audacia debe ser una de las cualidades del liderazgo, pero sin la sabiduría y la equidad se corre el riesgo de caer en el populismo. Por eso es importante que su Señoría entienda que sí quiere liderar a la sociedad deba huir de la negación del liderazgo que tan sabiamente expuso Coelho en su obra El demonio y la señorita Prym “Quiso ser sabio, pero no fue político. Quiso ser justo, y no fue sabio. Quiso ser político, pero no fue audaz.”

Creo que con esta afirmación su Señoria ha perdido el concepto como marco teórico para establecer las bases del debate que ha pretendido generar y dudo que su concepto humanista de la política este al mismo nivel que su reconocida intelectualidad, lo cual en un político de izquierdas es un grave problema. Son estas afirmaciones las que crean un vacío existencial que generan insatisfacción colectiva y estas circunstancias hacen que los márgenes democráticos se estrechen.

SERGIO LÓPEZ

 

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