BESOS EN LA FRENTE

Tengo el ánimo repletito de palabras duras,
porque tengo los ojos llenitos de atrocidades.
El tiempo pasa por mis huesos,
pero no por mis sueños.
Nunca tener miedo de ser libre.
¡Volar, volar, VOLAR!

Me arranco los miedos a tirones,
meto mis manos artrósicas dentro de mi pecho
y desentierro esos miedos que crean raíces.

A pecho abierto, desnudo de casi todo,
vestido casi de nada, después de ser guerrero
en los infiernos de las pobrezas,
con mis razones y mi fusil;
después de vivir con las últimas de las últimas personas,
ver desmembrar niños con bombas españolas
y recoger sus trocitos para enterrarlos,
en esa tierra maldita llena de diamantes.

Después de todo eso,
un beso me hace temblar las rodillas.
Aunque me arrancaron la mirada feliz,
sigo chapoteando en los charcos
y me dejo mojar por la lluvia de las tormentas,
de gotas gruesas y descaradas.

Una caricia hace desaparecer algunas cicatrices,
aunque sea de forma momentánea,
la caricia me da vida y rompe el miedo
y doy un abrazo desnudo de alma y de recuerdos.

Doy un paso y empiezo un viaje.
Doy un beso y empiezo un estremecimiento.
Doy un grito y empiezo una revolución.
Doy un libro y me siento parte de él.
Doy un huracán y me siento guerrillero.
Doy un pensamiento y doy por bien acabado el día.
Me doy por una causa justa, cayado, silencioso y anónimo.

El aire me mece soñando.
Debajo de una manta oigo el rugir del viento
y siento en mi cara su voz
y regreso a ser ese niño, viejo pero niño.
Siempre supe casi todas las respuestas,
pero eso no me hizo más feliz.
Nadie lo supo. Quizá, ni yo.

Casi todo es previsible,
menos un niño con una pintura en la mano
y una pared blanca delante.
Yo miro, siempre miro, me callo y sigo mirando
los discursos, los relatos, las mentiras.
Aun así, me despierto cada mañana más viejo,
pero con ganas de ser un lobo aullador,
rebelde, solitario y peligroso.

También me siento apapachador
y besador de frentes, buscador de charcos
para meterme en ellos, para chapotear
y, por supuesto, para morder
al monstruo de las pesadillas de los niños.

© De la obra del autor IMÁGENES Y VERSOS PARA UNA REVOLUCIÓN

OBRA DE ANTOLÍN PULIDO

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23 de octubre 1962. Talavera. Toledo. España Estudié tres carreras preciosas Cuba. (en España sólo tengo EGB) Fui profesor de algunas de ellas. Pero sobre todo Mediador en Conflictos Bélicos. Secuestros. Evacuaciones de niños y esclavos, Brigadista Internacional, Ayuda de Emergencias, Ayuda Humanitaria, Contra el tráfico de órganos de niños/as, Cooperación al Desarrollo y unas cuantas "cosuchas" más. He publicado de momento diez libros combativos y “verdaderos"

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