ADIOS M. RAJOY, ADIOS

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Aún a pesar que la votación de la moción de censura presentada por Pedro Sánchez en nombre del PSOE contra el gobierno de M. Rajoy, aún no se ha sometido a votación tras el apoyo del PNV,  es lógico pensar que Rajoy tiene las horas contadas.

Una moción en  la que se ha dado la oportunidad a Rajoy de dimitir de su cargo honrosamente y por honor, tanto por los citados nacionalistas como por el propio Pedro Sánchez. Dimisión que, en ningún momento se contempla por el presidente, según ha manifestado en su primera intervención del debate de la moción.

Es difícil prescindir de sentimientos personales a la hora de analizar una cuestión tan trascendente en la vida de los ciudadanos como puede ser el cambio de un gobierno del Estado, precisamente en un momento crítico por el problema territorial de Cataluña y otras Comunidades Autónomas históricas, con sentimientos independentistas bastantes arraigados, amén de la crispación social generalizada, el aumento de las pensiones y su garantía futura, y la cronificación de muchas problemas de índole social y asistencial surgidos tras la crisis económica, consecuencia de la política de recortes del Partido Popular. Así pues, bajo el intento de ser lo más ecuánime posible, resulta más que evidente que un presidente del gobierno tan salpicado como lo es Rajoy no puede continuar en el ejercicio de su cargo, no sólo por la sospecha, o no, de costar en la contabilidad de Bárcenas o Caja B del Partido Popular como perceptor de sobres llenos de dinero de comisiónes ilegales, sino por la implicación directa a título lucrativo del Partido Popular en la trama Gürtel, según reciente sentencia de la Audiencia Nacional.

Además, tampoco debemos olvidar los crecientes e imparables casos de corrupción  dentro de su partido, de personas en algunos casos muy próximas a él o por las que había apostado o confiado en su gestión. Pero, sobre todo, porque su inoperatividad respecto a los preocupantes y acuciantes problemas que están afectando a la vida y a la convivencia de muchos ciudadanos en este país, atribuyéndose méritos inexistentes sobre un resultado creciente de nuestra economía gracias a sus medidas económicas, mejor dicho de la U.E., que para nada se nota en la vida cotidiana de muchos de los ciudadanos de este país que viven muy ajustados o mal viven de unos trabajos en precario, eso en el mejor de los casos.

La moción de censura, aparte de ser un medio previsto constitucionalmente para destituir del gobierno a quien ha perdido la confianza de la cámara, forzando su dimisión;  además es necesaria por higiene política, sobre todo cuando el gran problema de Estado en el momento actual que es el de Cataluña, dan oportunidad a la negociación con el nuevo gobierno debido a los socios nacionalistas e  independentistas que apoyan la moción.

Volver a dejar sueltas a las brujas, técnica muy habitual en el Partido Popular, ha estado presente en las intervenciones de Rajoy en la moción, consistente en asustar a la población con los efectos negativos de aquella: subida de la prima de riesgo, radicalización hacia la izquierda de la política económica y social, efecto económico rupturista, millones y millones de euros en perdidas económicas debido a la perdida de confianza de los inversores en nuestras empresas etc., etc.; es algo no muy diferente a lo que se produce cuando se prevé o se produce un cambio de gobierno consecuencia de una convocatoria electoral. Por lo tanto carecen de consistencia a la hora de demonizar la técnica de la que estamos hablando para sustituir al actual presidente del gobierno

 

“Volver a dejar sueltas a las brujas, técnica muy habitual en el Partido Popular, consistente en asustar a la población con los efectos negativos de una moción que no es suya(…) es algo no muy diferente a lo que se produce cuando se prevé un cambio de gobierno consecuencia de una convocatoria electoral”

Pero, más democrático resulta aún la celebración de elecciones, aun posible antes de la votación de la moción de censura, con convocatoria inmediata de elecciones tras la dimisión de Rajoy. Y, tampoco  hay que olvidar que quien ha propiciado esta situación no es el PSOE y quienes les acompañan en la moción de censura, sino el propio PP por su corrupción, siendo la única salida posible a su inmovilismo ante  una crisis de Estado con múltiples flancos.

Cierto es que estamos en manos de un gobierno débil, pero igual de débil que ha sido hasta el momento el del PP con su único apoyo por parte de Ciudadanos y una abstención del PSOE que ahora le da la espalda. Pero, tal vez deben ser ahora así los gobiernos tras la fragmentación del voto que  ha roto la hegemonía del bipartidismo en este país, gobiernos de pactos y de coalición.

Esta es la visión favorable de la moción que se votará en una horas si Rajoy no dimite antes, a la que hace sombra mi poca confianza en los partidos políticos actuales, pero sobre todo, porque me temo que hay mucha carne en el asador, no solo para asar en poco tiempo, sino además hacerlo a gusto de todos los comensales que apoyan la moción. Pero, sobre todo, porque el PSOE, no es que pueda presumir de la ausencia de corrupción en sus filas, existiendo grandes procesos penales pendientes de resolución como el de los EREs de Andalucía. Por ello, sería un buen momento para platear un gobierno plural de regeneración política y democrática…, así todos demostrarán que realmente quieren un cambio democrático y no mera palabrería.

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