ACOMPÁÑAME AL FESTÍN

 

 

Por favor, no aprietes más mi cuello. No te he invitado a entrar y has entrado.

Déjalos también a ellos que no te han hecho nada. Sal por la puerta que has entrado, vete y no vuelvas. Y si has de volver tarda en hacerlo.

Déjame respirar que me asfixio. No es justo que no me dejes hacer mi alegato para demostrar que ni ellos ni yo te necesitamos. Se que disfrutas viendo mis ojos enramados fuera de sus órbitas y mis labios morados, pero debes saber que no es el momento que nadie de esta casa te acompañe en esa procesión con estandartes negros y guadañas de acero.

Quítate de encima, tu peso no me deja caminar y tengo prisa. Prisa porque he quedado con ellos y con una mujer que no lleva velo. No retrases el festín de tu inevitable derrota. 

Ellos son mi familia y amigos, y también, porqué no, mis odiados vecinos -aunque entre ellos se encuentre- el que te ha abierto la puerta de esta casa, en la que no te quiero.

Quédate esa noche en el rellano de la escalera, pero desaparece al alba, sino el sol te quemará dejando sólo el rastro de tu horrible túnica y velo negros para advertencia de los necios que creemos que el tiempo es eterno.

Dedicado a todos aquellos que quiero…

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