ACERCA DE LA TENSIÓN ARTERIAL

Entre otras muchas cosas, una de las que me llevó a apretar fuertemente mis manos contra mis sensibles sienes, a manera de asombro en mi aterrizaje –  ¿forzoso? – a estas latitudes, fue ver cómo y cuándo las cifras de tensión arterial , en general, se consideraban como altas, bajas, normales, “descompensadas” y otra retahíla más acerca de las tales.

Fuente: Freepik

Después de las primeras impresiones de asombro, uno se va acostumbrando a tales disparates y trata, dentro de sus posibilidades , de informar al tomador de tal medida de tensión arterial de cuáles son las cifras que deben considerarse como aceptables  para sus características personales (el término ‘normalidad’, no debería ser considerado como adecuado en estos menesteres, en general).

No es de extrañar que haya tanta disparidad de criterios. Ni mucho menos

El hecho de que noticieros no especializados – la mayoría, por no decir todos – , de carácter escrito, suelan publicar a bombo y platillo las bendiciones o reprobaciones acerca distintos tipos de tratamientos y/o tácticas que pueden hacer un daño indescriptible a la población lega en tales cuestiones no ayudan mucho que digamos.

En la mayoría de los casos suelen echarle la culpa de las afirmaciones que vierten en sus páginas a un más que supuesto estudio – puede llamarse también ensayo clínico – de procedencia indeterminada cuando no inexistente, y por tanto inventada por el autor o autora de tal gacetilla.

Yo mismo he llegado a leer algo muy parecido a esto: «… según un estudio llevado a cabo por expertos del hospital central de Gweru (Zimbabue) –  por poner un solo ejemplo de los tantos y generosos en que que suelen escudarse los articulistas  – la hoja de la alcachofa azul de Barataria – también un ejemplo ni decir tiene – una vez hecha tisana y tomada en  ayunas y a sorbitos , podría mejorar las metástasis de cualquier cáncer en más de un 60 % de los casos, así como  crecerle el pelo a los calvos».

Poco más o menos, créanme. O que el café finamente filtrado tiene ventajas inmensas sobre las enfermedades cardiovasculares (éste lo acabo de leer en uno de mis diarios; como suena y sin vaselina protectora de reyes magos, también basado en un estudio o ensayo de no sé dónde ni pajolera falta que me hace; eso sí, bien cribado, en otro caso, no se consigue nada en absoluto; que es lo habitual).

La falta de una rigurosa solidez científica es un pan cotidiano así como de quebranto al crédulo iluso que lo practica. A veces, daño irreparable.

Véanse, si no , los estragos causados por los ‘irredentos anti-vacuna’. El incremento ingente de las denominadas “enfermedades emergentes” está causando verdaderos cataclismos por su crecimiento exponencial. Enfermedades que se daban como aniquiladas, resurgen a causa de tales teorías. La Tuberculosis es sólo una de ellas. Eso es un hecho actual.

No digamos ya, si un determinado tratamiento para una determinada dolencia es muy bueno – y así se exige ser prescrito – porque lo afirma la vecina del segundo B… puesto que le fue formidable al sobrino de una cuñada de su marido (no exagero un ápice, pura realidad).

Bien. Pues algo similar ocurre cuando hablamos de Tensión Arterial.

El personal profano está altamente confundido acerca de cuándo está alta, baja, aceptable, descompensada (aún desconozco qué significa “tensión arterial descompensada”; supongo que deben referirse a cuando la diferencia entre la sistólica (alta) y la diástolica (baja) tiene valores altos; que digo yo, que también es pura conjetura…) o ni fu ni fa.

Entre lo escrito, y que cada profesional tiene sus propios criterios acerca del tema ¡,… apaga y …vayámonos pronto que arrecia!.

El diagnostico de alta, baja, medio-pensionista o lo que sea, manifestado por personal no cualificado para hacer realizar diagnósticos, no sólo crea problemas deontológicos, sino que puede alterar las cifras obtenidas en las tomas tensionales; normalmente hacia arriba, por pura ansiedad y derrama adrenalínica en el tomador. ¡Absténganse pues!

Como no podía ser de otra forma – y conociéndome como me conozco -, voy a mojarme en dar cifras de tensión arterial  (no escribiré síntomas, porque: primero no me cabe en el folio, y segundo porque podría caer en las propias trampas anteriormente escritas) basándome , cómo no , en los consensos de verdaderos expertos en el tema y no en un estudio o ensayo de algún sitio perdido de la mano de Dios.

O sea, basándome en las directrices de la ESC/ ESH (Europa) y en las de ACC/ AHA(Norteamérica) , que al fin y al cabo son las que parten el bacalao.

He ahí: Las directrices ESC / ESH reiteran la importancia de reducir la presión arterial  por debajo de 140/90 mm Hg para todos los pacientes. Pero van más allá al sugerir, cuando se tolere, que la tensión arterial sistólica (la alta) para los menores de 65 años debe reducirse a entre 120 y 129 mm Hg siempre que haya síntomas referenciales ( anotar aquí, que viene muy bien, que la hipertensión arterial, apenas produce “mareos”, motivo por el cual la gente profana suele alarmarse)

La directriz de ACC/ AHA actualizada en 2019 (yo tengo más fe a estas últimas, será porque soy algo yanqui) continúa recomendando tratar con un umbral y un objetivo de cifras de tensión arterial superiores140/90 mm Hg, en oposición a los objetivos de tratamiento inferiores recomendados por el ESC / ESH  anteriormente mencionados,

Así pues, y someramente expuesto, absténgase los profanos con ínfulas de sabelotodo, de afirmar (diagnosticar)  que cifras así son cifras altas de tensión arterial y que es preceptivo que vayan inmediatamente a sus médicos para corregirlas.

¿Tiene usted la tensión arterial de 140/ 90 mm de Hg , en sus mediciones correctas y adecuadas? Pues no hay de qué preocuparse, así de simple. Con que valore su tensión arterial una vez al año, o semestralmente si es muy aprensivo…va que chuta.

Tal y como se lo digo y dicen los verdaderos expertos europeos y norteamericanos sin basarse en ningún estudio realizado en Gweru (Zimbabue)  sobre veinte o treinta pacientes ensayados y con sus preceptivos casos control.

Y punto redondo.

 

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