El viento en los sauces

Sauces. Parque del Retiro (Madrid).

Cuando se habla de cambio climático parece que nos suena a algo ajeno, impertérrito y extraño, algo que no nos afecta y de lo que es mejor no creerse nada. No va con nosotros o no existe. Pasamos tan de puntillas por la vida, tan ociosamente, que es imposible conocer la realidad que nos rodea, máxime si ésta tiene que ver con factores de temperatura, cambio atmosférico, o vanos discursos políticos en esta dirección que a las tres de la tarde lo único que provocan es sueño.

 

Pero sí, el cambio climático es un hecho. Podemos comprobar en este agitado verano cómo se suceden las olas de calor, cómo diluvia después durante días bajando la temperatura veinte grados, convirtiendo el estío es una tómbola en la que predecir el futuro del tiempo se convierte en oficio de adivinos. Lo peor de todo es que nos cuentan que tenemos que acostumbrarnos, pues va a ser la tónica general que se va a establecer en este perdido mundo.

Con cuarenta y dos grados en Madrid, la aventura de salir a la calle se convierte en odisea, la odisea de llegar hasta el Retiro en epopeya, y la epopeya de conseguir un banco a la sombra en leyenda. Una vez superadas estas trabas de la administración solar y bien caída la tarde, puede que hasta sople el viento; es cálido y se filtra entre las ramas de los sauces llorones agitándolos con fuerza y personificándolos de tal manera que parecen escaparse de las novelas de Tolkien. Sus hojas y sus ramas producen música, una alegre sinfonía al atardecer que hace mucho más llevadero el asfixiante calor que sufrimos por el día. Los colores rojizos y anaranjados que el ocaso trae consigo, golpean con fuerza en las copas y en el tronco componiendo un lienzo impresionista del que Monet hubiera sacado buen partido.

 

“Con cuarenta y dos grados en Madrid, la aventura de salir a la calle se convierte en odisea, la odisea de llegar hasta el Retiro en epopeya, y la epopeya de conseguir un banco a la sombra en leyenda.”


Las temperaturas aumentan, el clima cambia y las estaciones ya no son como antaño, todo es adaptación, buenas intenciones y mejores palabras. Nuestra madre es la Naturaleza y nuestro patrimonio es el paisaje y normalmente lo olvidamos. Mientras tanto, seguiremos pasando cada vez más calor en verano. Además se prolongará hasta noviembre o diciembre coincidiendo con la Navidad, veremos la nieve en fotografías antiguas y le contaremos a nuestros hijos lo que era esquiar, patinar, o lanzarse cuesta abajo en trineo. Conoceremos el desierto de cerca, tanto que creeremos que España es parte del Sahara. Olvidaremos flores, árboles y fauna, y lo peor de todo es que nos seguirá importando un bledo.

Abraham Domínguez
Soñador de nacimiento y buscador por vocación. Profesor universitario, ensayista y artista plástico por definición, mi tarea educativa y mi obra artística buscan el romanticismo perdido de otro tiempo, donde la creatividad y el ingenio dominaban el mundo.

Abraham Domínguez Escrito por el Jul 16 2017. Archivado bajo Actualidad, Vida. Puedes seguir las respuestas de esta entrada por RSS 2.0. Puedes dejar una respuesta o un trackback a esta entrada

2 Comentarios por “El viento en los sauces”

  1. Hermoso texto para algiien que, como yo, decidió vivir en la montaña, rodeada de Naturaleza y cultivando plantas ornamentales y huerto…..yo considero que la Naturaleza “nos sacudirá fuerte” cual madre educadora, mientras trato de ayudarla a ser bella. #MicasaLoft

  2. Meli

    Con tan hermosas palabras describes algo tan serio que eres capaz de plasmarlo en un lienzo y hacerlo hasta bonito. Supongo que tendremos que adaptarnos como nos hemos tenido que adaptar a las nuevas tecnologías, a que nos controlen y a que nos intenten engañar constantemente. Viviremos con más calor pero podremos continuar soñando a través de textos como el tuyo. Gracias Abraham

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