Un mundo de hipocresía

No aguanto este mundo de hipocresía y de doble moralidad. No aguanto a quienes toda su vida es una pose ante los demás. No aguanto a los que olvidan a sus mayores. No aguanto a quienes sienta cátedra cada vez que hablan.  No aguanto a los ignorantes osados.

No aguanto a los que juzgan a los demás antes de juzgarse a si mismo. No aguanto a los que me quieren dar lecciones de moralidad. No aguanto a la familia que no quiere verme. No aguanto a los que arreglan todo con la violencia. No aguanto a los pedantes. No aguanto a los trepas. No aguanto a los falsos. No aguanto a los que me preguntan continuamente sobre mi vida y no cuentan nada sobre la suya. No aguanto a los amigos que no me aman y nunca están. No aguanto a los egoístas. No aguanto a los plañideros. No aguanto a los políticos de este país por su mediocridad. No aguanto a esta sociedad pasiva y resignada ante las injusticias sociales. No aguanto.

Podría seguir diciendo cosas que no aguanto, pero harían interminable la lista. Quizá porque me estoy haciendo mayor sin remedio, quizá porque me he dado cuenta que Dios se ha olvidado de los débiles. Quizá porque el dolor de mi cuerpo contamina mi alma.

Podría ser más positivo y alabar a quienes son y han sido más generosos  conmigo que yo con ellos, y no empeñarme en ver el lado oscuro de la vida; pero no puedo. Además, de vez en cuando conviene a los personas desahogarse, decir en voz alta lo que sienten para que los demás vean su alma, porque no quiero decir lo que pienso de ellos, quien soy yo para juzgarles, además de la mala educación de espetar en su cara lo que posiblemente no quieren oír, para qué perder el tiempo. Sólo  digo lo que siento, lo que ennegrece y oscurece mi alma.

“Podría seguir diciendo cosas que no aguanto, pero harían interminable la lista. Quizá porque me estoy haciendo mayor sin remedio, quizá porque me he dado cuenta que Dios se ha olvidado de los débiles. Quizá porque el dolor de mi cuerpo contamina mi alma.” 



Sólo quiero abandonar este mundo como lo hizo alguien que está muy dentro de mi, hasta el punto que a veces siento su presencia, su olor, su voz cuando me hablaba… “me muero, me estoy muriendo”,  me dijo agarrando mi cintura desde su lecho… Sólo quiero tener conciencia al final de mis días y poderme despedir de los que me quieren y decidles que no sufran por mi, porque son tantas las cosas buenas que me dejan que iré con ellas dejándoles parte de mi alma en las suyas… La vida y la muerte. Todo es uno. Principio y fin, alfa y omega.

No quiero que mi muerte sea lenta  y dolorosa, pero no puedo elegir. Me gustaría que alguien pudiera desconectar la maquina en ese momento y dejarme morir en paz, pero esta sociedad de doble cara, de misa de domingo, defensores de la vida no lo permiten, sin ni siquiera ponerse en la piel de quien se quiere marchar. Se consideran generosos, portadores de la voz de Dios y no son más que mediocres de la espiritualidad, soberbios espirituales, personas de moral acomodaticia, santurrones con olor a incienso, cobardes por no querer enfrentarse a la realidad terrenal. Quizá piensen que no tengo merecido el paraíso, pero me da lo mismo lo que ellos piensen porque creo que el paraíso y el infierno están en esta vida.

No te quieras poner por encima de mi porque si lo haces estarás dando muestras de tu patética existencia. Nadie hay por encima de nadie, ni por debajo… Es difícil hablar en este mundo de amor y fraternidad porque la mayoría consideran esta vida como un trueque, yo te doy y tu me das. Las  buenas y auténticas personas son aquellas que nunca piden nada y siempre dan sin esperar compensación ni reconocimiento, y por suerte en mi vía las hay, aunque muy pocas.

Dejadme vivir en paz, pensar lo que me de la gana, sentir con libertad y sin prejuicios.

α  Solo quiero vivir y morir en paz Ω

ADVERTENCIA: Este video puede herir la sensibilidad de algún hipócrita. 

 

 

 

Feliciano Morales

Licenciado en Derecho. Técnico Superior en Telecomunicaciones. Asesor jurídico de Administración Pública. Administrador Plazabierta.com. Escéptico por naturaleza y soñador de vez en cuando.

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Feliciano Morales Escrito por el Jul 27 2017. Archivado bajo Actualidad, Vida. Puedes seguir las respuestas de esta entrada por RSS 2.0. Puedes dejar una respuesta o un trackback a esta entrada

2 Comentarios por “Un mundo de hipocresía”

  1. Narayán

    Cuándo un solo hipócrita hablará de la democracia como sistema formal de gobierno, cuándo un solo hipócrita, de los que viven del estado hablará de España no como un país, sino como una sola nación. Siento enormemente no compartir la hipocresía, donde las urnas deciden como antes si Dios existe o no existe, donde se ocultan libros como la “Teoría Pura República Constitucional” de (D. Antonio García Trevijano) y se publican libros de prensa rosa. Da !ASCO! qué ustedes abogados, licenciados, magistrados, jueces, intelectuales en general seáis puros súbditos de un régimen monárquico de partidos estatales. No descansare un día hasta acabar con toda la lacra informativa, sindical y política estatal de esta fantástica nación. “Todo en el Estado, todo para él Estado y nada en contra del Estado” (Benito Musolinni).

  2. menchu

    totalmente de acuerdo contigo Feliciano…tristemente de acuerdo..

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