“El mar se quedó con su alma”

 

Peludo es un osito, un juguete, el más fiel compañero de Ibrahim.

Ibrahim era un niño, sirio, que tenía a su mejor amigo en Peludo.

Peludo vive ahora en un apartamento de Berlin, junto a los padres

y algunos otros familiares de Ibrahim.

 

A Ibrahim lo enterraron en algún lugar perdido de Grecia. El mar

se quedó con su alma.

Peludo no se enteró de nada, estaba dormido en el fondo de una

vieja maleta.

 

Ahora, en ese frío apartamento de Berlin, espera junto a la venta-

na ver aparecer a su amigo.

Escucha como la madre de Ibrahim, le dice al padre entre sollozos:

“Nunca debimos fiarnos de aquel turco, sólo quería nuestro dinero,

no ayudarnos a cruzar hacía ese paraíso occidental que no existe”.

 

FRANCISCO GUILLÉN
Nacido en Barcelona hace 61 años, Ex Directivo de Multinacional, Jubilado.
Socialdemocracia Liberal, o algo así….

FRANCISCO GUILLÉN Escrito por el Abr 7 2016. Archivado bajo Arte y Letras, Letras. Puedes seguir las respuestas de esta entrada por RSS 2.0. Puedes dejar una respuesta o un trackback a esta entrada

2 Comentarios por ““El mar se quedó con su alma””

  1. María

    El mar se quedó con su cuerpo.Esta historia llega al alma, también a la de Ibrahim. Y ahí sí conectamos, en ese “paraíso, en ese punto de encuentro que sí existe. Gracias x tu artículo Francisco!!!

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