La obesidad es contagiosa

obesidad y hábitos alimenticios

la obesidad

Dicen que eres la suma de las 5 personas con las que pasas más tiempo. Los últimos estudios parecen indicar que esto es especialmente cierto si lo aplicamos a la obesidad. Se suele atacar el problema del sobrepeso desde el prisma de la nutrición y el ejercicio pero los factores sociales y psicológicos tienen mucho más peso del que creemos.

En los últimos 30 años, como sociedad, hemos ido aumentando de peso. Este aumento no responde a características genéticas y el hecho de que se produzca a través de todos los entornos y niveles sociales desafía la explicación puramente ambiental. Algunos investigadores han planteado la posibilidad de que la obesidad se comporte como una enfermedad contagiosa, como si de un resfriado común se tratase que se extiende lentamente por toda la sociedad, este planteamiento arroja algún resultado curioso.

En nuestro día a día distinguimos distintos círculos sociales. Desde los más allegados como nuestra pareja con la que convivimos o los amigos cercanos a los más “lejanos” como compañeros de trabajo, conocidos, incluso la gente con la que, sencillamente tratamos en nuestro día a día. Al parecer todos ellos podrían tener una influencia en nuestro peso.

Como es lógico, los más cercanos son los que más influencia ejercen. Si nuestra pareja es obesa nuestra posibilidad de ser obesos aumenta un 57%, la cercanía favorece el “contagio”. Las amistades también tienen un fuerte impacto, un solo amigo cercano obeso aumenta un 20% nuestras posibilidades de sobrepeso.

Por contra los círculos más “alejados” ejercen un menor impacto, aunque también notable. Por cada conocido obeso nuestras posibilidades aumentarían 0,5% hasta llegar a cinco personas de nuestro entorno con obesidad, una vez superado ese umbral nuestras posibilidades de ser obesos se duplican.

Un efecto curioso es que el sexo del círculo social es importante para la aplicación de estos datos. Las relaciones sociales con individuos de sexo distinto tienen menos impacto que las del mismo sexo. Así un grupo de amistades o pareja del mismo sexo tienen más impacto en nuestras posibilidades de padecer sobrepeso que amistades de distinto sexo.

Obviamente estos datos se apoyan en análisis puramente estadísticos, aunque han sido confirmados por  otras investigaciones que arrojan resultados similares como esta o esta extensa revisión del tema, nos ayudan a comprender tendencias.

Lo que subyace en estos estudios son los hábitos. No se trata de que nos “contagiemos” de la obesidad como una enfermedad ordinaria pero los hábitos de vida sí son contagiosos, como humanos aprendemos y nos relacionamos por imitación. Un individuo tiende a imitar los gestos y costumbres de aquellas personas con las que se lleva bien, es nuestra forma de encajar en el grupo.

Esta estrategia de “pertenencia” al grupo se lleva rápidamente a la comida, cena con una persona que coma de manera abundante y es muy posible que acabes comiendo más de la cuenta. Esta imitación va más allá, estar expuestos a un bombardeo de imágenes, sea de personas obesas, demasiado delgadas o excesivamente musculadas moldea nuestra percepción de nuestro propio cuerpo. Esto es un factor clave ampliamente estudiado en el tratamiento de trastornos alimenticios.

¿Como podemos atajar este problema? Si hablamos de obesidad será clave cambiar nuestros hábitos alimenticios y de ejercicio pero somos seres sociales, dependemos de la cohesión del grupo para sobrevivir y, siendo realistas, cambiar de “conocidos” no es ni viable ni deseable. Esto convierte el cambio en un continuo nadar contra corriente, es una de las razones que explican el fracaso de las dietas. Hay que ser totalmente consciente de que el apoyo de nuestro entorno es algo clave.

Al emprender esta tarea nos vamos a encontrar en nuestro entorno con distintas “resistencias”. Desde el miedo al cambio escogido (“esa dieta es demasiado extrema” / “¿no estás haciendo demasiado ejercicio?”), al temor de perderte como miembro del grupo si cambias, o el ver sus propias decisiones erróneas reflejadas en la persona que realiza un cambio de hábitos.

“Si hablamos de obesidad será clave cambiar nuestros hábitos alimenticios y de ejercicio pero somos seres sociales, dependemos de la cohesión del grupo para sobrevivir y, siendo realistas, cambiar de “conocidos” no es ni viable ni deseable”

Ser consciente de esta dinámica puedes ser la mejor arma posible para combatirla. No intentes forzar los cambios que has adoptado en tu entorno, en su lugar explica tus elecciones sin imponerlas y respetando las elecciones de los demás. No intentes coaccionarlos para adoptar tu modo de vida, mantén siempre presente las razones por las que realizas los cambios e intenta buscar opciones, alternativas y soluciones de compromiso para cada situación.

Es difícil pero, en el lado positivo, estas dinámicas funcionan en las dos direcciones. Con esfuerzo y tesón te puedes convertir en una fuerza de cambio positivo que, como un virus, se extienda por tu entorno y les dé soporte para realizar elecciones que les beneficiarán en el futuro.

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Nicolas Delmonte

Entrenador personal, artista marcial y profesor de Yoga, apasionado del movimiento en general. Actualmente trabajo en el Centro de Yoga Prem (Tres Cantos) y en mi proyecto personal, Mov3 (www.mov3.es).

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Nicolas Delmonte Escrito por el Sep 14 2016. Archivado bajo Lifestyle. Puedes seguir las respuestas de esta entrada por RSS 2.0. Puedes dejar una respuesta o un trackback a esta entrada

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