La falta de lectura: Evolución regresiva del homo sapiens

 

Que los españoles leemos poco no es algo que nos inventemos nosotros,

el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), el año realizó el año pasasdo una encuesta a los ciudadanos, cuyo resultado fue que un 35%  leen poco o nada. En definitiva, La cuna del D. Miguel de Cervantes parece hacer poco honor a éste, nuestro escritor más internacional.

Resulta preocupante esta escasa afición a la lectura, sobre todo cuando la causa principal es porque, según los entrevistados, “no les gusta, no les interesa”, siendo esta la respuesta de un 35% de los entrevistados a la pregunta “¿con qué frecuencia lee libros?”,  añadiéndole la temporalidad de “todos o casi todos los días” y “dos o tres veces por semana”. Señalando sólo un 0,8% de los `no lectores´ que el principal motivo para vivir sin los libres es su alto precio, si bien un 3,2% nombra señala éste motivo como secundario.

¿Cuáles son los principales efectos de esta falta de lectura?. Aparte de la deficiencia en la ortográfica y en el vocabulario, tenemos que a los jóvenes, sobre todo, se las hace difícil leer porque tienen dificultad para captar ideas, relacionar situaciones, en fin, comprender el texto. Una gran parte de la población estudiantil no entiende lo que lee, dificultad que influye en el rendimiento académico, incluso en un nivel universitario, por carecer de un razonamiento más profundo.

Pero, el principal efecto es que la ausencia de lectura nos hace menos libres porque nos sustrae la posibilidad de estar preparados para saber elegir. Restringe, además, nuestra experiencia vital al aquí y ahora, a los límites que nuestra existencia nos impone, a lo que vemos y oímos a nuestro alrededor. La lectura, sin embargo, amplifica nuestras posibilidades, más allá de nuestra realidad circundante, hace que superemos las barreras históricas y geográficas de nuestra vida.

 

” la ausencia de lectura nos hace menos libres porque nos sustrae la posibilidad de estar preparados para saber elegir. Restringe, además, nuestra experiencia vital al aquí y ahora, a los límites que nuestra existencia nos impone, a lo que vemos y oímos a nuestro alrededor.”

Sólo tenemos que acudir a las redes sociales para darnos cuentas que las personas, individualmente consideradas, tenemos la querencia de imitar al grupo, sin plantearnos en la mayoría de las ocasiones el porqué de nuestras acciones. El impulso, el efecto de acción reacción ante determinadas actuaciones, la falta de reflexión calmada, pero sobre todo la tendencia a la globalización de nuestros pensamientos e ideas por la falta de un juicio crítico lo suficientemente solvente por la falta de respuesta ante situaciones concretas, es una clara manifestación de la carencia de conocimientos que sólo se pueden adquirir leyendo.

Favorecer la concentración y la empatía, prevenir la degeneración cognitiva y hasta predecir el éxito profesional son sólo algunos de los beneficios encubiertos de la lectura. Sin contar que “el acto de leer forma parte del acto de vivir”, dice el ex ministro Ángel Gab-ñilondo, catedrático de Filosofía en la Universidad Autónoma de Madrid y autor del ensayo Darse a la lectura (RBA). Para Gabilondo, la lectura “crea, recrea y transforma. Una buena selección de libros es como una buena selección de alimentos: nutre”.

Debemos convertir la lectura en un acto placentero, y no en una tarea, empezando por leer sobre aquellos temas que nos interesan o que despiertan nuestra curiosidad, así convertiremos la lectura en un modo de satisfacción de nuestras carencias cognitivas, haciendo de nosotros personas cada vez mas abiertas al diálogo y, sobre todo, nos ayudará a tener más empatía con nuestro entorno, además del placer de vivir otras vidas a través de la lectura; pero, sobre todo, la adquisición de conocimientos que nos permitirán dar una respuesta lo más coherente y acertada posible a los problemas cotidianos, sin caer en el error de opinar sobre lo que no se sabe o desconoce, o hacerlo sólo por referencia a experiencias personales  o  del grupo social en el que vivimos.

beneficios de la lectura

descubriendo el mundo de la lectura

Una persona que lee, es una persona informada, con capacidad suficiente como para poder rebatir y criticar con fundamento aquello que atente contra nuestro propio desarrollo personal en todas y cada una de las facetas de la vida; y sublevarnos, si es necesario, ante quienes nos quieren imponer sus ideas por la fuerza o ante quienes quieren imponer corrientes de opinión con manipulación informativa la mayoría de las veces mediante el sesgo de la información que transmiten o llevándola al terreno que les interesa.

La lectura es el único instrumento que tiene el cerebro para progresar –considera Emili Teixidor–, nos da el alimento que hace vivir al cerebro”. Ejercitar la mente mediante la lectura favorece la concentración. Mientras usted lee este texto, el hemisferio izquierdo de su cerebro está trabajando a alta velocidad para activar diferentes áreas.

La actividad de leer, que el cerebro lleva a cabo con tanta naturalidad, tiene repercusiones en el desarrollo intelectual. “La capacidad lectora modifica el cerebro”, afirma el neurólogo Stanislas Dehaene, catedrático de Psicología Cognitiva Experimental del Collège de France en su libro Les neurones de la lecture (Odile Jacob). Es así: hay más materia gris en la cabeza de una persona lectora y más neuronas en los cerebros que leen. El neurocientífico Alexandre Castro-Caldas y su equipo de la Universidad Católica Portuguesa lo demostraron en uno de sus estudios, junto a otro curioso dato: comparando los cerebros de personas analfabetas con los de lectores, se verificó que los analfabetos oyen peor.

 

Feliciano Morales Martín Escrito por el Sep 9 2016. Archivado bajo Cultura. Puedes seguir las respuestas de esta entrada por RSS 2.0. Puedes dejar una respuesta o un trackback a esta entrada

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