La estratificación social en la educación

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Vivimos en una sociedad de clases. Esta afirmación no es una mera opinión, ni forma parte de una visión de la realidad contaminada por la ideología: es un hecho empíricamente demostrado desde hace ya varias décadas por los científicos sociales. Golthorpe, Giddens, Marx, Weber, Durkheim, Erik O. Wright, R. K. Merton, Parsons… Son muchos los teóricos que, en algún u otro momento, han tratado ésta cuestión. Da igual que pertenezcan a esas corrientes que denominamos marxismo, weberianismo, funcionalismo, neomarxismo o neoweberianismo: todas coinciden en señalar la existencia de algo que llamamos “clases sociales”. Aunque cada una de éstas corrientes las define a su manera. De momento, al menos en éste artículo, no entraremos en dicha discusión.

Pese a la existencia de estas “clases sociales” y a su influencia transversal en la sociedad, apenas se escuchan hoy día debates en torno al tema. Al menos no explícitamente[i] Como dijo en su día uno de mis profesores, si en una conversación (con una persona que no esté metida en el mundillo de las ciencias sociales) usas el vocablo “clase social” o te refieres a un grupo de personas como “clase”, el calificativo más amable que vas a recibir será el de “comunista”. Esto nos lo ha mostrado magistralmente Owen Jones hace unos años, así que no me detendré en la cuestión.

Si la sociedad se encuentra estratificada socialmente, esto es, si se encuentra dividida en conjuntos, más o menos homogéneos, a los que denominamos “clases sociales”, es lógico pensar que esta estratificación se refleje en el sistema educativo. Veremos que pese al empeño de algunos de nuestros políticos en defender la existencia de una “igualdad de oportunidades” en la educación, en la práctica esta es inexistente.

Así, si bien la Universidad española ha sufrido una gran transformación a lo largo del siglo XX, permitiendo la entrada de alumnos de estratos sociales bajos, sigue presentando una fuerte estratificación social, sirviendo de reproductora de las desigualdades sociales existentes en el seno de la sociedad en la cual se inscribe.

Si eres hijo/a de padres con un alto nivel educativo; de profesionales de alto nivel; o de padres con un puesto directivo en alguna empresa, tendrás todas las “papeletas” para cursar estudios Universitarios. En caso contrario, si perteneces a familias con recursos modestos, si tus padres no han cursado nunca una carrera, o si tienen una ocupación manual, cuando desees acceder a la Universidad lo tendrás mucho más difícil.

Los hijos/as de trabajadores manuales se encuentran infrarrepresentados en la Universidad, mientras que los de profesionales y directivos se encuentran fuertemente sobrerrepresentados. Y si hablamos del tercer ciclo (doctorado), estas diferencias se vuelven aún más marcadas.

El nivel educativo, la ocupación y la clase social de los padres son factores que juegan un importante papel en lo que se refiere a las oportunidades educativas de sus hijos, no ya en el acceso a la educación superior, sino también en su rendimiento académico.

Estos son, grosso modo, algunas de las principales conclusiones extraídas de la ECOVIPEU (Encuesta de Condiciones de Vida y Participación de los Estudiantes Universitarios), realizada en el año 2010 con el patrocinio del Ministerio de Educación.

Pero mejor veamos, para evitar suspicacias, algunos datos:

 

ESTUDIOS PADRES
Fuente: Memoria Proyecto ECOVIPEU, página 54

Este gráfico muestra lo que se denomina el bagaje familiar de los estudiantes. Los datos representados se obtienen a través de preguntas en el cuestionario sobre el nivel educativo alcanzado por los padres de estos, el cual es agrupado siguiendo el ISCED[ii] En el gráfico, los niveles “Bajo”, “Medio” y “Superior” harían referencia lo que denominamos comúnmente “primaria”, “secundaria” y “educación universitaria” respectivamente. En cada una de esas categorías se representa el nivel de estudios de los padres de los estudiantes y, con fines comparativos, la cantidad de hombres de su generación que han alcanzado esos mismos niveles.

Con estos datos, puede verse, por ejemplo, si hay o no movilidad social[iii] en el sistema educativo. Y las conclusiones obtenidas por la ECOVIPEU al respecto son claras: hay movilidad social, pero esta es relativa.

En el gráfico se constata que mientras los padres de estudiantes universitarios encuestados con un nivel educativo bajo son un 32%, los hombres de su misma generación con dicho nivel educativo suponen un 51%. Y sucede justamente lo contrario en el caso el nivel educativo más alto, donde los estudiantes cuyos padres tienen estudios superiores son el 30%, mientras que estos en el conjunto de hombres de su generación son el 17%

OCUPACIÓN MADRES
Fuente: Memoria Proyecto ECOVIPEU, página 84

Al igual que sucede con el nivel educativo, en este nuevo gráfico se refuerza la misma conclusión: hay movilidad social, pero esta es relativa. Basta con comparar los porcentajes de las ocupaciones de máximo nivel con las más bajas.

En resumen, en vista de los datos, no se sostiene el discurso tan extendido en nuestra sociedad de la “igualdad de oportunidades” con respecto al acceso a la educación superior. Lamentablemente, la clase social, aunque no determine, afecta a las oportunidades de los estudiantes. Esta es la razón por la cual con el aumento de tasas de los últimos años, el aumento de los precios de los másteres y la falta de becas y ayudas al estudio se están cerrando las puertas a los estudiantes de familiar modestas, acrecentando (aún más si cabe) las desigualdades inherentes a nuestra sociedad.

[i] Por ejemplo, estoy pensando en aquellos vocablos usados en el movimiento 15-M: “los de abajo” contra “los de arriba”. Hacen clara referencia a un conflicto de clases sociales, aunque sus manifestaciones se alejen de este concepto.

[ii] El International Standard Classification of Education (ISCED) es un sistema creado por la UNESCO para poder comparar los sistemas educativos de los distintos países. Y también, para poder comparar los sistemas educativos de un mismo país. De hecho, en España analizar el nivel educativo de la población no es nada fácil debido a que el sistema educativo ha pasado por 5 leyes distintas (incluyendo la LOMCE) Para que veáis la dificultad: ¿a qué curso del sistema actual se corresponde COU? ¿Y 3º de EGB? ¿Y 1º de BUP?

[iii] La movilidad social, grosso modo, es un término que hace referencia (en el esquema de una sociedad de clases) a la capacidad de los individuos de “saltar” de una clase a otra. Así, si por ejemplo sólo el 10% de los hijos de padres obreros logra superar la clase social de sus padres (esto es, van a la Universidad, trabajan como profesionales cualificados, como directivos, etc) nos encontramos ante una situación en la cual la movilidad social es baja.

Germán Hevia Martínez Escrito por el Mar 6 2016. Archivado bajo Cultura, Nacional. Puedes seguir las respuestas de esta entrada por RSS 2.0. Puedes dejar una respuesta o un trackback a esta entrada

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