Inútil y cobarde

Si se hiciese un concurso como el de Got Talent para presidentes del gobierno, seguro que el nuestro lograría un buen puesto, si por talento entendemos la aptitud para desarrollar una habilidad que, en su caso, sería la de cerrar el ojo izquierdo cuando miente, algo muy habitual en él y en los suyos.

Por lo demás, además de su cualidad de empollón, lo que le permitió sacar el número uno en las oposiciones de Registrador de la Propiedad, con ayuda, posiblemente, de las personas a las que entonces se arrimaba, como el Sr. Fraga o la familia del mismísimo Franco; nada más merece la pena resaltar de un ser tan simple.

Nadie me puede negar que estamos ante un ser anodino, ante alguien que no transmite absolutamente nada, sólo y como un papagayo, las consignas marcadas desde Europa, de ahí las palmaditas de algunos dirigentes como su mentora ante la Unión Europea, Angela Merkel, máxima defensora de la política de contención del gasto en los países más pobres, por lo tanto los más endeudados, que forman parte de ella.

El Presidente De Galicia Manuel Fraga Y El Vicepresidente Del Gobierno Mariano Rajoy Durante El Acto Galicia 2010

El Presidente De Galicia Manuel Fraga Y El Vicepresidente Del Gobierno Mariano Rajoy Durante El Acto Galicia 2010


Pero hay otra “cualidad” que también marca la personalidad de quien estamos hablado, y es la cobardía. Cobarde ante Europa, pero sobre todo cobarde ante Estados Unidos, al haber sido incapaz de condenar, como otros muchos dirigentes que fuera y dentro de Europa han hecho frente a la política de exclusión y confrontación de Donald Trump, contraria a los derechos humanos. Sin embargo Rajoy se esconde, como siempre ha hecho. Lo hizo cuando apareció su nombre en los papeles de Bárcenas, detrás de una televisión de plasma; y lo sigue haciendo cada vez que hay que dar la cara por algún tema importante.

María Rajoy en rueda de prensa tras saltar a la luz el caso Bárcenas

María Rajoy en rueda de prensa tras saltar a la luz el caso Bárcenas.

 “lo peor, de lo peor, no es que hayamos perdido parte de nuestra soberanía, sino que cada día que pasa estamos perdiendo nuestra dignidad como pueblo, como país”


Está meridianamente claro que nuestro país perdió parte de su soberanía cuando ingresamos en la Unión Europea, por ser otros los que marcan la política económica y social que debemos seguir, bajo pena de intervención y rescate, cuestión que del todo no debería ser descartada, teniendo en cuenta la alta deuda exterior que tenemos, aunque algunos quieran ver cierta mejoría económica que, para nada, esta repercutiendo en los ciudadanos de “a pie”, sino, a tal caso, en aquellos que a cuenta de esta estafa, llamada crisis, todavía han visto incrementadas aún  más su fortunas.

Pero lo peor, de lo peor, no es que hayamos perdido parte de nuestra soberanía, sino que cada día que pasa estamos perdiendo cada vez más nuestra dignidad como pueblo, como país, como nación, o narices queramos llamarlo, y todo gracias a este ser que, por su inutilidad y cobardía es imposible que brille con luz propia, de ahí que merezca el nombre dado por algunos, con cierta benevolencia, de Don Tancredo, y digo benevolencia porque la lengua de Cervantes es lo suficientemente rica para llamar a las cosas por su nombre: en este caso inútil y cobarde.

Feliciano Morales Martín
Licenciado en Derecho. Técnico Superior en Telecomunicaciones. Asesor jurídico de Administración Pública. Administrador Plazabierta.com. Escéptico por naturaleza y soñador de vez en cuando.

Feliciano Morales Martín Escrito por el Feb 2 2017. Archivado bajo Feliciano Morales, Opinión. Puedes seguir las respuestas de esta entrada por RSS 2.0. Puedes dejar una respuesta o un trackback a esta entrada

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