El gobierno del odio, la represión y la confrontación

Un periodista que lleva al terreno personal los asuntos de los que informa, lo más probable es que esa información nazca viciada por falta de objetividad.

Esta exigencia que intentamos cumplir quienes de una manera u otra informamos, no deja de convertirse en papel mojado cuando la información, todavía en estado puro nos toca alguna fibra sensible. Así que, dejémonos de ir de puritanos, como ese intento de algunos, y algunas, perdón por el orden, de demonizar a los medios por lo imperativo de su línea editorial. O acaso, cuando usted va comprar un determinado periódico ¿no lo elige por ser más acorde con sus ideas?. Queramos o no la noticia siempre pasa por el tamiz de sus editores.

Sin embargo, hoy quiero hacer un esfuerzo especial, y por el tema a tratar procurar el máximo respeto a quienes no están en este mundo, al menos de la misma manera que ellos respetaron al resto de los mortales cuando estuvieron en el mundo de los vivos, por aquello del principio de reciprocidad.

Me refiero a la condena  de un año de prisión y siete de inhabilitación absoluta a Cassandra Vera, la tuitera murciana que escribió 13 comentarios de burla entre 2013 y 2016 sobre el asesinato a manos de ETA del almirante Luis Carrero Blanco, presidente del Gobierno con el dictador Francisco Franco. Para la Sección Cuarta de la Audiencia, tuits como “Película: A Tres metros sobre el Cielo; Producción: ETA Films. Director: Argala; Protagonista: Carrero Blanco. Género: Carrera espacial”, y otros de semejante tenor “constituyen desprecio, deshonra, descrédito, burla y afrenta” a “personas que han sufrido el zarpazo del terrorismo y sus familiares”.

Sí, el protagonista de los tuits es Carrero Blanco, aquel que fue presidente del Gobierno Franquista, el mismo gobierno que entre 1940 y 1975, llevó a cabo 126 ejecuciones de pena de muerte, 14 de ellas mediante fusilamiento y 112 mediante garrote vil, aunque son innumerables las ejecuciones inmediatamente posteriores a la guerra civil, así como encarcelamientos, sólo por pensar de diferente manera, defender los valores democráticos y la libertad del individuo a ultranza. Valores que deben inspirar la clemencia de los demócratas si queremos ser distintos a ellos. Ahora bien, una cosa es clemencia, lo que supone perdonar a los enemigos y otra bien diferente es la mojigatería y la doble vara de medir a la hora de impartir la justicia.

Es un sentir popular casi generalizado la condena y burla al régimen franquista,  salvo cuatro enajenados de cabeza rapada, y  en muchos casos por higiene mental, la necesidad de hacerlas públicas para poder pasar página quienes han sido víctimas directas de aquella dictadura que, aunque lejana en el tiempo parece estar más viva que nunca.

Aunque en el caso de Casandra desconozco si hay alguna causa personal para publicar los cuestionados tuits, insisto que me cansa la gazmoñería de quienes se sienten afectados por esta peculiar forma de manifestar la libertad de expresión, utilizando a las víctimas del terrorismo de ETA como excusa para justificar una condena judicial a todas luces desmesurada, como la propia sobrina del Almirante ha reconocido; porque el amparo que debe suponer el respeto al Estado de Derecho de los derechos y libertades de los ciudadanos, puede conculcarse con abundancia de normas limitadoras de los derechos fundamentales, como en el caso que nos ocupa, es el derecho a la libertad de expresión y manifestación, promulgadas gracias  al rodillo de Partido Popular, ese mismo que entre sus fundadores cuenta con un ministro exfranquista, y con una larga lista de imputados y condenados por uso ilegítimo del poder, hasta que el punto que tanta corrupción en sus filas han llevado a algunos a ser considerado como una organización criminal.

“Es un sentir popular casi generalizado la condena y burla al régimen franquista,  salvo cuatro enajenados de cabeza rapada, y  en muchos casos por higiene mental, la necesidad de hacerlas públicas para poder pasar página quienes han sido víctimas directas de aquella dictadura que, aunque lejana en el tiempo parece estar más viva que nunca.”

Algunos ven en este condena una maniobra de distracción propiciada por un ministerio fiscal que por designación política es la voz de su amo, ese mismo amo que dijo también en unos tuist: “Luis, nada es fácil, pero hacemos lo que podemos. Ánimo”, “Luis, lo entiendo. Sé fuerte. Mañana te llamaré. Un abrazo”. O cuando un ministro del interior recibe en su despacho a presuntos delincuentes de la misma cuerda como a  un exministro de hacienda investigado por cinco delitos fiscales, corrupción entre particulares y blanqueo de capitales.

Tipycollorgía', en 1984

Tipycollorgía’, en 1984

Estamos sin lugar a dudas ante una represión sin precedentes, ni siquiera en los primeros años tan turbulentos de esta pseudo democracia, y para prueba basta aquellos inimitables Tip y Coll, aunque no han sido los únicos, que hicieron chistes sobre Carrero Blanco, algunos de los cuales llevan circulando más de cuarenta años como ese que dice: “Carrero Blanco: De todos mis ascensos, el último fue el más rápido”, que escribieron en su libro ‘Tipycollorgía’, en 1984. Pero, es más reciente el comentario en la seria televisiva de Aída (interpretado por Marisol Ayuso) se pronunció el siguiente chiste: “Con un abrigo igual seducí yo a Carrero Blanco, antes de que pegara el salto, claro… el salto a la política, digo”.

Los chistes sobre atentados no son tan excepcionales. Irene Villa ya explicó a Verne que creció con esos chistes. Y el periodista de la SER Miguel Ángel Garrosa recordaba hace unos días en Twitter que en 1995 la banda terrorista atentó contra José María Aznar y poco después se editaba el recopilatorio de éxitos del año, Bombazo Mix.

 Me gustaría oír los chistes que, seguro sus señorías hacen a puerta cerrada seguro con alguna afrenta a alguna minoría, hecho o circunstancia; pero sobre todo, lo que más me gustaría, es que el actual portavoz del Grupo Parlamentario Popular en el Congreso de los Diputados, Rafael Hernando, fuera procesado por expresiones como las que se indican a continuación, porque de ellas sí se deduce el más absoluto desprecio a las víctimas del franquismo:

  • Algunos se han acordado de su padre, parece ser, cuando había subvenciones para encontrarle”.
  • Las consecuencias de la República, pues llevó a un millón de muertos”.
  • Decir la bandera republicana es buena… perdone, mire, es que habrá gente que podrá interpretar que legítima era la otra, porque ha estado 40 años”.
  • Esto del remover las tumbas… imagínese (…) que en Europa, que ha habido cien millones de muertos en la II Guerra Mundial, se dedicaran a pedirles a los gobiernos de al lado que levantaran las cunetas, las carreteras, a encontrar los muertos de sus soldados que hayan matado…”.

Esto no es humor negro, son declaraciones hechas por un impresentable en el ejercicio de su cargo… y ahí sigue, queriendo dar ejemplo de buen gobierno… venga ya, váyase usted a la mierda.

… y suma y sigue. Más cerca que nunca de la dictadura.

Casandra estamos contigo, aunque esto no es suficiente, por lo que desde este medio, no imploro, sino exijo como buen ciudadano, aspecto del que no pueden presumir muchos políticos, que se le aplique el indulto, o se empiece a medir a todos por el mismo rasero.

Feliciano Morales Martín
Licenciado en Derecho. Técnico Superior en Telecomunicaciones. Asesor jurídico de Administración Pública. Administrador Plazabierta.com. Escéptico por naturaleza y soñador de vez en cuando.

Feliciano Morales Martín Escrito por el Mar 31 2017. Archivado bajo Actualidad, Política. Puedes seguir las respuestas de esta entrada por RSS 2.0. Puedes dejar una respuesta o un trackback a esta entrada

1 Comentario por “El gobierno del odio, la represión y la confrontación”

  1. Si se midiera a todos con el mismo rasero que a Cassandra, no quedaría nadie libre en las calles.

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