España, un país saqueado y humillado

No quiero vivir en esta España, no me gusta mi país ni quienes lo dirigen.

No me gusta quienes soportan… no con estoicismo, sino con resignación, tanto abuso de poder, tanta injusticia… No soporto la falta de dignidad de un pueblo desprovisto de sus derechos  y sin futuro.

Sólo veo a mi alrededor cadáveres, gente sin vida  mirando a quienes deciden en la guerra y en la paz, si debemos vivir o morir… porque estar muerto no significa sólo dejar de respirar para siempre, sino también vivir sin vida porque te la han arrebatado.

Veo un sufrimiento  social que me hace daño, que me transmite la desesperación de aquellos de mis congéneres, que a diferencia de los que viven sin vivir, lucharon y siguen luchando por un futuro mejor, intentando derribar la muralla que han construido aquellos herederos del franquismo que han sustituido el yugo y las flechas por una laridae con forma de buitre, igual que los que se cobijan bajo sus alas.

En esto se ha convertido España, en un país en el que la marca “Ñ” sólo se cotiza en el ámbito del turismo, cayendo en el ránking de la economía mundial del octavo al décimo cuarto puesto, eso sin contar una deuda exterior que tardaran en saldar varias generaciones futuras,  y eso si alguna vez lo consiguen.

Un país donde la corrupción política es una de sus principales señas de identidad. Donde la justicia es diferente dependiendo del apellido de quien está sentado en el banquillo y del color de su sangre. Siendo la de color azul sinónimo de exculpación o de trato de favor.

Un país en los que aquellos herederos de la dictadura, a los que me he referido antes, quieren echar más tierra sobre las cunetas que sirvieron de tumba a quienes lucharon por la libertad de un pueblo en un conflicto bélico entre hermanos, propiciado por el dictador, que quienes vencieron se encargaron de prolongar más de aquella comunicación radiofónica de 1 de abril del año 1939, que decía así:

“En el día de hoy, cautivo y desarmado el Ejército Rojo, han alcanzado las tropas nacionales sus últimos objetivos militares. La guerra ha terminado.- El Generalísimo, Franco”.

Todo ello, porque quieren que dejamos en paz a los muertos con el objeto de que sus fosas comunes no sirva de escarnio contra quienes les encumbraron en la política por ser hijos, nietos o sobrinos de quienes con una camisa azul fusilaban en dichas cunetas o en los extramuros del cementerio a quienes pensaban de forma diferente a ellos, generando un clima de terror que duro cuarenta años, durante los cuales no hubo derechos y libertades, sólo la sumisión de un pueblo que cada día se parece más al actual. Se olvidan que para poder pasar página, primero habrá que leer lo que en ella se ha escrito, y pedir perdón, no tanto por las muertes que las hubieron en ambos lados,  sino por el trato recibido de los vencedores tras la guerra.


Tampoco puedo querer a un país, donde los nacionalistas se olvidan de una deuda histórica pasada, y donde el respeto democrático se traduce en guerras de banderas y de lenguas, generando fronteras en vez espacios libres para el dialogo y el debate político.

“quieren que dejamos en paz a los muertos con el objeto de que sus fosas comunes no sirva de escarnio contra quienes les encumbraron en la política por ser hijos, nietos o sobrinos de quienes con una camisa azul fusilaban en dichas cunetas o en los extramuros del cementerio a quienes pensaban de forma diferente”

No quiero pertenecer a un país en el que no hay generosidad con los más necesitados, con los expulsados u obligados a abandonar sus países de origen a cuenta de conflictos bélicos de los que  España es proveedor de armas.

Veo, como el caos cada día se apodera más de nuestras vidas… donde a los ancianos se quedan sin sus pensiones por las que cotizaron durante su larga vida laboral, los empleados sin trabajo, y los parados sin prestaciones…. Donde los jóvenes no pueden ver su futuro a través del humo de tantos de incendios provocados por los pirómanos de esta pseudo-democracia.

Finalmente cierro los ojos, y veo la deflagración de una bomba cuyo onda expansiva se convierte en un payaso asesino de una humanidad cada vez mas abandonada por los poderosos, donde los hombres y mujeres se han vuelto enemigos de ellos mismos por no cuidar de un planeta que se nos prestó para vivir en él y al que tratamos como un estercolero.

Me duelo este país, me duelen sus gentes… me duelen sus injusticias.

 

 

Olga Sánchez Rodrigo
Busco la verdad para contársela al mundo. No creo en la neutralidad del periodista, casi siempre es de quien le paga. Por el contrario, SÍ CREO y APOYO al periodismo ciudadano, el hecho por gente de la calle, gente que cuenta lo que le pasa.

Olga Sánchez Rodrigo Escrito por el Mar 1 2017. Archivado bajo Opinión. Puedes seguir las respuestas de esta entrada por RSS 2.0. Puedes dejar una respuesta o un trackback a esta entrada

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