Error de sistema. Abocados a unas terceras elecciones.

Soy consciente que este titular va a suscitar críticas a lo largo de todo el espectro político ya que la mayoría considera que la celebración de unas terceras elecciones es la expresión del fracaso de los representantes políticos de llegar a un acuerdo de gobierno,

pero no lo es menos que formar un gobierno con estos representantes esta abocado al fracaso por su inestabilidad, pues si difícil esta resultando llegar a tal acuerdo más difícil será mantenerlo a lo largo de la legislatura.

Sí, necesitamos unas terceras elecciones, no sólo porque quienes han postulado los diferentes partidos políticos como candidatos a la presidencia del gobierno han demostrado su inutilidad para hacer el trabajo que les corresponde, que no es otro que llegar a acuerdos, sino porque quién realmente puede hacer que la balanza se incline hacia un lado o hacia el otro no se termina de aclarar cual es su sitio en en esta pugna entre derechas e izquierdas, o tal vez porque no se fíe de aquellos que le podrían dar la presidencia del gobierno.

imagen distorsionada congreso

Error sistema

Soy consciente que unas terceras elecciones, posiblemente, beneficien al Partido Popular, ya que lo normal, con lo cansados que estamos los ciudadanos de ir a votar, es que  el nivel de abstención aumente, con lo cual el partido más votado sería el beneficiario de aquella, salvo que los candidatos fuesen otros diferentes a los propuestos hasta este momento, en cuyo caso el abanico de posibilidades puede ser tan amplio como las especulaciones que suscitaría dicho cambio de los protagonistas en esta película.

No voy a caer en el craso error de convertirme en uno de esos videntes que ven el futuro y que casi nunca, por no decir nunca, aciertan, pero es obvio por lo argumentado,  que  necesitamos que los candidatos sean otros, aspecto que se me antoja del todo imposible si tenemos en cuenta, según lo andado hasta el momento, que ningún partido esta en disposición de mover un ápice su postura, ya que sería tanto como admitir que se han equivocado.

Lo cierto es que este futuro lo hemos fraguado entre todos por haber sido durante cuarenta años complacientes con esta pseudodemocracia, donde nos resultaba fácil, cada cual según su ideología, de situarnos a la derecha o a la izquierda del mapa político ante la hegemonía de los dos partidos mayoritarios que las representaban; consecuencia, además, de los cambios que ambos han propiciado con sus acuerdos de alcoba de la Ley electoral, donde los partidos minoritarios son los peor parados, acuerdos que incluso han llegado a sublimar las políticas europeas con sacrificio de nuestra soberanía nacional.

“Lo cierto es que este futuro lo hemos fraguado entre todos por haber sido durante cuarenta años complacientes con esta pseudodemocracia”

España esta en una crisis política sin precedentes porque el pueblo ha reaccionado ante esos dos partidos con experiencia, no en gobernar, sino en sacar el mayor beneficio posible, no sólo en cuanto a la rentabilidad política se refiere, sino también a nivel personal alcanzando altas cotas de corrupción,  aunque las consecuencias no han sido las mismas ante una izquierda dividida, lo que ha ocasionado que el Partido Popular haya sido el mas votado en los últimos dos comicios electorales, sin que, ni la crisis, ni alta corrupción con sus políticas neoliberales en contra de la ciudadanía le hayan hecho apenas mella.

No estoy diciendo nada nuevo, nada que todos sepamos o intuyamos, al menos quienes intentemos analizar la situación actual desde una perspectiva lo más imparcial posible, sólo que, para terminar con la crisis política en que nos encontraos caben dos salidas; o bien cambiar las fichas del ajedrez con nueva celebración de elecciones o un pacto entre PSOE, UP y nacionalistas, con una sola propuesta como sería cambiar las bases del juego democrático que se práctica en este país, no sólo modificando la ley electoral para tratar de forma justa y equitativa a las minorías, haciendo que cada persona sea un voto, sino también aquellas otras leyes que no favorecen una democracia real y una auténtica división de poderes capaz de garantizar un adecuado funcionamiento del sistema. Obviamente, me inclino por la segunda ya que, de otra manera, sería no haber aprendido de nuestros propios errores,  como así  será.

 

Feliciano Morales Martín Escrito por el Sep 16 2016. Archivado bajo Feliciano Morales, Opinión. Puedes seguir las respuestas de esta entrada por RSS 2.0. Puedes dejar una respuesta o un trackback a esta entrada

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