Eduardo, me llamo Eduardo

Hola Eduardo. Soy yo, es decir, tú.
A día de hoy, 2 de Julio de 2012, tienes 50 años, vives en la calle El Recuerdo, número 8, piso 4ºB. Llevas viviendo allí 23 años. La cerradura del portal gira un poco mal, tienes que sacar un poco la llave y luego girar. Cuando entres toma el pasillo de la izquierda, ahí esta tu ascensor.

Nuestra mujer se llama Rosa, es preciosa. Te enamoraste de ella en la universidad, que por cierto, no pisabas mucho. Teníais amigos en común y un día os presentaron. Os conocisteis de la manera más común, aunque os amáis como nadie. Rosa es de estatura media, tiene los ojos color marrón, aunque ella prefiere decir que es color miel. ¿Quieres un consejo? Hazle siempre caso. A Rosa le gusta dar paseos, ver películas y pasar el tiempo contigo. Rosa tiene muchos libros pero nunca viene mal hacerle un regalo. Sabe cocinar muy bien, así que tú, que eres un poco manazas, intenta fregarlo todo después de las comidas. Duermes en el lado izquierdo de la cama, sueles hablar por las noches. No te preocupes, a ella le gusta que hables, se ríe mucho de ti por eso. Tenéis dos hijos, Susana y Alejandro. Susana me ha dicho que quiere ser médico, espero que cuando leas esta carta se confirmen sus ilusiones. Le apasiona su carrera, es tan guapa como su madre. Juntos veis el fútbol en la tele. No se te olvide comprar pipas, a Susana le encantan. Alejandro es también muy futbolero, está estudiando trabajo social y su idea es irse a África con alguna ONG (Organización No Gubernamental), es una especie de grupo numeroso que se encarga de ayudar a los más desfavorecidos. Alejandro tiene un gran corazón, también novia y teme tener que dejarla si al final se va a África.

La carta que estás leyendo está en el armario marrón, en el segundo cajón, el nombre que está escrito en mayúsculas es el tuyo, EDUARDO. Tienes que leerla todos los días, no te olvides.

Hoy el doctor nos ha detectado Alzheimer.

Te quiero tío.

Nacho Ciencafés

Salmantino en Madrid. La mitad escribiendo. Cambiando la vida a cañonazos, pero siempre desde castillos en el aire.

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Nacho Ciencafés Escrito por el Sep 29 2017. Archivado bajo Actualidad, Vida. Puedes seguir las respuestas de esta entrada por RSS 2.0. Puedes dejar una respuesta o un trackback a esta entrada

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