Cómo beber de la modernidad líquida

           

 

Zygmunt Bauman, para aquél que quiera comprobarlo, hace ver con claridad el cómo y el porqué de la actual sociedad. Bebiendo de su concepto de liquidez, aplicado a distintos campos, podemos acercarnos un poco más a la comprensión de nuestra actualidad. Pero como digo, solo si se quiere.

Vivimos juntos en sociedad, como distintos productos dentro de una misma caja, pero que están separados por ese plástico de burbujas de aire, tan reconfortante como aislante. Sin capacidad para tocarnos. Esta capacidad para tocarnos estuvo ahí, pero dejamos que se fuera en nuestra búsqueda de la autoafirmación como personas, como individuos. Dejamos que se fuera cuando empezamos a comprarle al capitalismo esa intangible necesidad de individualización. Esa necesidad de saber que todos nuestros logros y fracasos son nuestros, que solo nos conciernen a nosotros y a nuestra capacidad de acción, sin tener nada que ver con el resto de la sociedad.

 

Se perdió en esta búsqueda de la individualidad la capacidad de acción colectiva. Se pusieron tantas trabas para el trabajo en común y para solucionar los problemas que son realmente comunes a todos, que ganaron las actuales democracias. Ganaron cuando nos hicieron creer que votar serviría para algo, cuando nos creímos que nuestra capacidad de acción política se limita a votar cada cuatro tristes años —más y más tristes cada vez—.

«Se pusieron tantas trabas para el trabajo en común y para solucionar los problemas que son realmente comunes a todos, que ganaron las actuales democracias».


Perdimos el sentido y la existencia de la sociedad cuando ni siquiera necesitamos ya quien nos castigue por no dirigirnos a lo que «somos», a lo que nos hemos construido y creído que realmente «somos», porque hemos aprendido a hacerlo solos. Hasta este punto se ha trasladado el sentimiento de culpa cristiano. La autoflagelación es tarea de cada uno en el desarrollo de su genuina individualidad. Es el camino a seguir para la autoafirmación. El sentido común perdió ya su común sentido.

Diego Carrera Martín

Proyecto de deshumano. No sé si libre, pero pensador. Practicante de la resignación. Misántropo. Estudiante de filosofía.

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Diego Carrera Martín Escrito por el Dic 7 2017. Archivado bajo Actualidad, Cultura. Puedes seguir las respuestas de esta entrada por RSS 2.0. Puedes dejar una respuesta o un trackback a esta entrada

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