Chulos con poder

Creo que era Machado, quien decía que por alto que fuera el trono, siempre estaba debajo del culo. Viene esto a cumplimentar varios sucesos acaecidos en los últimos días. Por un lado, tenemos a doña Santísima Trinidad…que se niega ella, con gesto displicente y soberano, a responder a fiscal, jueza y abogado que no sea el suyo. Sí, ese que pagamos todos, además del señor Horrach, que ejerce de defensor, protector y padre putativo, a más honra del borbonismo. Doña Santísima Trinidad, no responde a plebeyos, que osan (osamos) preguntar si esa tarjeta de crédito, a su nombre, fue usada en peluquerías, tiendas, supermercados…Que no, dice la niña, que no tenía ni el pin. Y que estaba tan ocupada atendiendo a  sus  urdangarines, que no tenía idea de cómo funcionaba la empresa de la que era socia ella y sus pequeñuelos (socios con tres y  cuatro años, hay que joerse). Privilegios de la clase alta. Su chico, era el que llevaba todo el asunto. Su chico, recibía (no me malinterpreten, que luego hay represalias) por otra puerta…no la común de la vivienda, sino una trasera (que no se me rían, ¡por Dios!)  Ella no se enteraba de quién y por qué entraban en el despacho de su santo. Para estar tan enamorada, no duda en pasarle el marrón a su chico, quizá debido a su plebeyez. Eso sí, sin quitar el gesto de oler mierda, para que se note lo injusto de la situación. Para eso nació en cuna real,  es intocable y los siervos de la gleba, hemos osado en sentarla en un banquillo. ¿Cómo no va a tener ese gesto de asco perpetuo? Mezclada con plebeyos, juzgada por un pueblo que debiera mantener la cabeza sumisa y contribuir al mantenimiento de esa familia conejil, pretenciosa y golfanta, tan dada a matar elefantes, hacer safaris y a mantener barraganas de lujo.

Luego,  para completar día desaforado, ya de forma personal, tuve rifi rafe con el señor Martín Palacin, que me retó a demostrar si el señor X era quien todos pensamos que es. Y no es que yo, acusara, no osaré yo, sin pruebas. Tan solo opiné que pudo ser inadecuado mentar manos de cal en el Parlamento, pero… muchos pensamos que era quien estamos pensando. Incluso en varios capítulos de la serie Cuentame, se apunta con nombres y apellidos en esa dirección. Que yo sepa, nadie demandó a los guionistas, por acusar en falso. Pero el señor Martín Palacin, me reta a mí. Y me reta con formas chulescas, de barra de bar, a demostrar, o a callarme. En ambos casos, he pensado que debe ser muy duro, tener poder, tener bula para disponer de dinero ajeno, coche oficial, aquiescencia para cualquier desmán y perderlo de golpe. Debe ser duro, que llegue un tipo con coleta y dentadura irregular, a recordar que hay una historia insana en un partido que pudimos sentir como nuestro. Es duro, por fin, que a un machirulo, acostumbrado a mandar, le diga una rubia postmenopausica algunas cosas que no molan. Y claro, se indignan, ponen gesto de oler mierda y retan a demostrar…

No tuvimos revolución industrial, ni política, ni guillotina, seguimos en el Medievo, en muchos casos, pero bien harían los Palacines y las Santísimas Trinidades, en acostumbrarse al martilleo popular, porque hubo un 15 M,  y sobre todo, un hartazgo de aguantar a inanes con poder, a estúpidos malvados que nos han chuleado demasiado tiempo.

Feliciano Morales

Licenciado en Derecho. Técnico Superior en Telecomunicaciones. Asesor jurídico de Administración Pública. Administrador Plazabierta.com. Escéptico por naturaleza y soñador de vez en cuando.

Te puede interesar

Feliciano Morales Escrito por el Mar 6 2016. Archivado bajo Actualidad, Nacional. Puedes seguir las respuestas de esta entrada por RSS 2.0. Puedes dejar una respuesta o un trackback a esta entrada

Dejar un comentario

Suscríbete al magazine por correo electrónico

Introduce tu correo electrónico para suscribirte a este blog y recibir notificaciones de nuevas entradas.

Únete a otros 3.052 suscriptores

Estadísticas del sitio

  • 84.599 visitas

Un sitio de confianza

Publicidad local

 

 

 

 

Galería de Fotos

Acceder | Designed by Gabfire themes