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El día del orgullo

 

Un año más estamos inmersos en la celebración del “Día del Orgullo Gay”, que a mí, personalmente, me epata. No, no empiecen ya a fusilarme, no me epata la fiesta, ni la celebración, lo que me epata como humilde artesano de la palabra es el nombre. ¿Puede llamarse algo de una forma más inadecuada?, no, es muy difícil.

Partamos de que a mí la sexualidad, en cualquiera de sus múltiples facetas, me parece un hecho natural, como me parece que la heterosexualidad es el hecho normal, de norma, dentro de la sexualidad reproductiva que  ha sido la dominante durante toda la historia de la humanidad. La necesidad imperiosa de reproducirse para perpetuarse era una fuerza que imponía unos criterios, unos roles, que pasados a la vida cotidiana marcaban unos papeles que naturalmente, de naturales, se acogían y aceptaban. Que esos roles se enquistaran en la sociedad y dieran lugar a conceptos morales que fueron transformándose en conductas sociales que etiquetaban como antisociales o condenables las tendencias que chocaban con ese fin reproductivo, ha sido una consecuencia indeseable de ciertas instituciones que se erigieron en garantes únicos de la verdad y la perpetuación de la raza, estableciendo unas normas rígidas e indeseables en este momento de la historia.

Pero a día de hoy la sexualidad, cada vez más y en consonancia con una sociedad decadente, ha tomado un sesgo en el que el fin fundamental ya no es la reproducción, si no el placer. Y en esa visión lúdica del sexo, en esa búsqueda del placer y la satisfacción, todos los caminos son transitables. Cada uno, cada individuo, debe de merecer el respeto absoluto de la sociedad con la que convive. Cada hombre o mujer, en su intimidad personal, tiene derecho a explorar su plenitud sexual sin sentirse amenazado o menoscabado en sus derechos.

Pero igual que se reclaman los derechos que todos, al menos todos los que queremos una sociedad libre, debemos de apoyar hay que comprometerse a ser consecuentes con las obligaciones que todo derecho acarrea. Una persona que se escandaliza viendo besarse a dos personas del mismo sexo no tiene por qué ser necesariamente homófoba o cualquier otra lindeza semejante. Puede ser, existen, que a esa persona le molesten, por su formación, por sus convicciones, las expresiones públicas de afecto. Puede sucederle, incluso, por educación, a alguien que sea homosexual. No olvidemos, que lo olvidamos, que no hace aún cincuenta años que por besarse en público se multaba a las parejas. Doy fe personal de ello.

Si en vez de insultar, calificar o descalificar, como se quiera, al incomodado, simplemente lo evitamos restringiendo nuestra efusividad pública, que no nuestra sexualidad, acomodando nuestra libertad a la ajena habremos conseguido dos objetivos en uno: dejar sin argumentos a alguien que ya no los tenía y evitar, en el mejor de los casos, la radicalización de una persona que se siente menoscabada en su libertad, sin meternos en si ese sentimiento es válido o no.

Pero, desgraciadamente, esa no es la tendencia. La cada vez mayor radicalización de las minorías de diferente tendencia, la falta absoluta de la educación en respeto, el sentimiento de frentismo aplastante que ciertos colectivos minoritarios desarrollan frente a la mayoría de la sociedad nos lleva por un camino en el que las barreras entre posiciones son cada vez más escarpadas, más impermeables, más odiosas e irreconciliables. Y eso no lleva a sitio alguno, al menos no a ningún sitio confortable y tolerante.

“La cada vez mayor radicalización de las minorías de diferente tendencia, la falta absoluta de la educación en respeto, el sentimiento de frentismo aplastante que ciertos colectivos minoritarios desarrollan frente a la mayoría de la sociedad nos lleva por un camino en el que las barreras entre posiciones son cada vez más escarpadas”

Decir amén a cualquier proposición o iniciativa que emane de algunos colectivos es la única posición aceptada en ciertos entornos sociales. Su dogmatismo y falta de rigor crítico llegan a hacer incómoda su defensa. Tanto que llegas a plantearte, cuando alguien coincide con ellos, si lo hace por convicción, por estética social o en defensa propia. Niegan a los demás la libertad que exigen para sí mismos, niegan a los demás el respeto que consideran merecer ellos, niegan a la sociedad la tolerancia de la que denuncian adolecer.

Pero me he desviado. No es de sexualidad de lo que yo pretendía hablar, no. Yo pretendía hacer un análisis del nombre de una nueva fiesta. De la inadecuada denominación de unos actos lúdicos que la sociedad acoge y cuyo tema y fin es participar a la sociedad la necesidad de normalización de la homosexualidad. De hacer visible, tal vez de una forma excesiva, la reivindicación social de un colectivo natural. Yo pretendía hacer una crítica léxica partiendo de que nadie es perfecto, estamos de acuerdo, pero que de ahí a rayar la imperfección hay un trecho.

Pero vayamos por partes, como el destripador:

  1. Día. Empieza por llamarse día cuando dura una semana, y esta es, al fin y al cabo, la menor de las incongruencias que la incongruencia oficial, la mediocridad institucional o la grandilocuencia del grupo o ente nominante, ha podido cometer.
  2. Nada que objetar al uso de esta apocope de la conjunción y el artículo. Perfectamente usado
  3. ¿Orgullo? Dice el DRAE: “Arrogancia, vanidad, exceso de estimación propia, que a veces es disimulable por nacer de causas nobles y virtuosas”. Hombre, yo puedo estar satisfecho, puedo estar encantado, de tener una cierta característica natural, que, si lo es, natural digo, viene implícita en mis genes, en mi equipación básica humana y no supone, por consiguiente, ningún logro personal del que enorgullecerme. Sentirse orgulloso de lo que uno es, alto, bajo, gordo, listo, homosexual o rubio, y no de lo que uno logra es una falla moral de un calibre considerable. Quizás en vez de orgullo deberíamos llamarle exaltación, me parecería mucho más adecuado porque lo que pretendemos es poner en valor, hacer visible, reivindicar.
  4. Gay…, ¿gay? G, a, y, gay… (intercálese aquí un chasqueado de lengua, como si paladeáramos). Gay. Del inglés: “Dicho de una persona, especialmente de un hombre: homosexual”. No me llena, se me queda corto, restrictivo, marcando fronteras en vez de quitarlas, casi frentista si lo cogemos en el conjunto del nombre.

No, definitivamente no me gusta el nombre. Es más, me resulta inadecuado. Porque, vamos a ver, ¿se pretende reivindicar una libertad general o solo la de unos cuantos? ¿No hay más colectivos sexuales discriminados o, incluso ilegalizados? Si, los hay. No olvidemos a los que quieren practicar la poligamia, a las que quieren practicar la poliandria. ¿Por qué ellos no pueden? ¿Por qué nadie se preocupa de su libertad? No es diferente de la libertad para practicar otras opciones sexuales y sin embargo la ley los persigue.

Puestos a reivindicar, y es a lo que estamos puestos, yo establecería la “Fiesta de exaltación por la libertad sexual” y entonces estaríamos todos metidos, incluso los de las sexualidades inconfesables, los de las fantasías perversas, los Grey y compañía, que haberlos haylos.

Rafael López Villar
Nacido en 1953 en Orense. Vive en Madrid desde los cuatro años. Empresario, escritor vocacional y estudioso de la gastronomía tradicional española sobre la que tiene varios blogs.

Una riqueza inapreciable (1ª parte)

abeja recolectora

Corrían tiempos complicados en la vida de la ‘Colmena ’, situada en los límites de una vasta hacienda a la que llamaban ‘Hierbabuena’.

Aquellos días, sin embargo, estaban siendo especialmente mágicos ya que en sintonía con la recién estrenada primavera, en una explosión de colores y fragancias, sus laboriosas e infatigables habitantes celebraban con expectación la inminente llegada de un aluvión de nacimientos. Suponía un extraordinario acontecimiento en la comunidad, indudablemente.

Unos meses antes…

A finales de verano y principios de otoño se habían llevado a cabo las habituales reformas dentro de la Colmena, dejándola en unas condiciones de aséptica seguridad.

abejas pecoreadoras

No resultaba en absoluto una tarea fácil, más bien se trataba de una compleja hazaña y llevarla a cabo exigía que cada obrera tuviera asignado un determinado cometido. Con ese propósito las abejas pecoreadoras recorrieron los bosques cercanos en busca del elixir que formaba parte esencial de su habitáculo. Tan apreciado y excepcional remedio no era otro que el Propóleo, para encontrarlo tuvieron que desplazarse cerca de 12 kilómetros, hallándolo en los cogollos y en las yemas de diversas especies de árboles, tales como encinas, pinos, álamos, castaños o avellanos, entre otros.

Delicadas y pacientes, pues el proceso podría dilatarse entre 30 y 60 minutos dependiendo de la temperatura del ambiente, procedieron a recolectar aquella sustancia resinosa. El trabajo se hacía excesivamente duro, necesitaban ayudarse de la segregación producida en sus mandíbulas (gracias al ácido 10-hidroxi-2- decenoico que contienen), para ablandar el propóleo. Una vez logrado lo trituraron y lo almacenaron, con el apoyo de una de sus patas delanteras, en el cestillo que tienen en la parte posterior del mismo lado, repitiendo la operación con el otro lado. Si alguna se cansaba debido a la larga distancia recorrida o por haber completado la carga siempre encontraría una compañera dispuesta a sustituirla.

Alegres y ufanas con su mercancía regresaron a la Colmena dirigiéndose al lugar donde debía utilizarse. Sus compañeras las obreras propolizadoras acudieron prestas, colaborando en la descarga y procediendo a amasarla con cera y con secreciones propias. Después se afanaron en cerrar todas las aberturas o grietas con el fin de evitar que pudiera penetrar el aire o el frío del cercano invierno. Revisaron concienzudamente cualquier cavidad o resquicio dejando perfectamente barnizados y sellados los paneles, además, la entrada principal (piquera) fue reducida considerablemente. Una vez bien aislada y consolidada en su interior aumentaba la resistencia, quedando protegida contra parásitos o epidemias gracias a la acción fungicida y bactericida del propóleo que actúa como un antibiótico natural. Fueron capaces de realizar tan laborioso e increíble trabajo durante horas interminables hasta haberlo concluido.

De esa forma a quien pretendiera hacer uso del pillaje se le quitarían las ganas y si, a pesar de todas las precauciones, algún temerario se aventuraba a traspasar el umbral, no le permitirían ir más allá. La intrusión encendería la voz de alarma y ante el riesgo de amenaza acudirían todas en tropel defendiendo a su comunidad y éste no tardaría en quedar fuera de combate.

No en vano se enfrentaban constantemente a una variedad de depredadores que las acechaban, desde los abejarucos, alcaudones o vencejos hasta el ave de presa pernis, al que le encantan las larvas y no duda en atacar los nidos, sin olvidar al tejón de la miel o a las avispas que son como lobos para las abejas.

El ciclo siguió su curso, de los huevos salieron las larvas que pasaron por varias mudas y finalmente se convirtieron en pupas. Durante aquellos meses las incansables obreras nutrieron a las larvas con las proteínas del polen recolectado, mezclado previamente con agua.

nacimiento abejas

Y ¡Por fin! Había llegado el momento de asistir a aquel maravilloso espectáculo. Nacieron primero los machos y a continuación las hembras (haplodiploidia). El alborozo se expandió por la Colmena al llenarse de renovada vida. Las viejas habitantes dieron la bienvenida a las recién llegadas y al quedar vacías las celdas las abejas nodrizas repitieron la esterilización barnizándolas con el propóleo, dispuestas a recibir los nuevos huevos de la reina.

De entre todas nació una tierna abejita descendiente directa de la bondadosa, alegre e inolvidable abeja Maya. Tenía los mismos pelos (setas) de un tono intenso, suave, plumoso y muy ramificado. Unos candorosos y grandes ojos compuestos ocupaban gran parte de su cabeza y en medio se distinguían con claridad los ocelos en perfecto desarrollo, lo cual la capacitaba para poder determinar la intensidad de la luz. En el abdomen los segmentos estaban bien modificados terminando en un fino y largo aguijón. También las patas iban provistas de los cestos (escopas) para transportar el polen. La llamaron Capellita porque les recordaba a una luminosa estrella de un color amarillo brillante cuyo nombre es Capella, a la que contemplaban entre admiradas y extasiadas desde su Colmena en las noches despejadas.

“De entre todas nació una tierna abejita descendiente directa de la bondadosa, alegre e inolvidable abeja Maya. Tenía los mismos pelos (setas) de un tono intenso, suave, plumoso y muy ramificado.”

 

Pasó el tiempo y todas crecieron al unísono. Recibieron las primeras lecciones de vida con alguna clase de anatomía. Descubrieron que los peines existentes en sus patas delanteras servían para limpiar las antenas, que a través de éstas podían percibir los movimientos del aire y ello les permitía escuchar sonidos de baja frecuencia, la función de una lengua compuesta por varias partes (proboscis) para poder libar el néctar y que sus piezas bucales estaban diseñadas para chupar y masticar. Esta asignatura fundamental fue superada, ahora había llegado ya el momento de comenzar a batir las alas y salir de la Colmena a inspeccionar el mundo exterior.

Continuará…

Montserrat Prieto
Solo soy alguien que nunca dejará de soñar con un mundo mejor. Que hace del aprendizaje una constante de su vida. Amante y defensora de la salud medioambiental, de los Derechos Humanos y de la Justicia. Escritora de cuentos y relatos

El día del Alzheimer

salud mental

enfermedades salud mental

Hola papá:

Hace unas fechas fue el día mundial del Alzheimer y todos los actos y zarabandas se centraron en esa terrible enfermedad. En esa enfermedad que yo llamaría colectiva porque aunque el que sufre la enfermedad, el enfermo, es uno, los que la padecen, los pacientes, son tantos como personas allegadas lo atienden. Claro, que qué te voy a contar que no estemos viviendo.

Tal vez esta carta debería, podría, haber sido escrita en fecha tan significativa en vez de esperar este tiempo, pero no ha sido así. Y no ha sido así a propósito, con toda la intención del mundo, como protesta consciente y sentida.

Parece ser, así se desprende de ciertas convocatorias y actitudes, que el Alzheimer es una enfermedad de grado superior, una especie de élite de las enfermedades neurológicas, y que el resto de demencias, las que no tienen nombre específico porque no las ha estudiado un doctor con nombre y renombre, son de rango inferior, o, simplemente, no se las nombra.

Así que, papá, te has extraviado por el camino equivocado. Algo así como si te hubieras extraviado dos veces. Si no fuera tan patético, tan lastimoso, tan cruel, te pediría que volvieras para extraviarte por el camino correcto.

“el resto de demencias, las que no tienen nombre específico porque no las ha estudiado un doctor con nombre y renombre, son de rango inferior, o, simplemente, no se las nombra.”

Aunque a estas alturas que te vengan a ti con esas historias. A ti, que llevas ya un tiempo más allá de pompas y nombres, más allá de cuitas y pesares que no sean los inherentes y diarios de no permitirte languidecer en paz, sin el sufrimiento pertinaz que los episodios de limpieza y alimentación te producen y que son los únicos nexos que te obligan a conectarte con un mundo, con unas costumbres, que hace tiempo ya que abandonaste.

En fin, papá, que no te preocupes. Que nosotros, tus pacientes asociados, te vamos a cuidar, vamos a velar por tu limitada vida hasta donde las fuerzas nos acompañen y la voluntad nos guíe, o incluso más allá. Sin importarnos el nombre o la importancia social que este pueda deparar. Sin importarnos un ardite que tu enfermedad sea de primera o segunda categoría, porque tú eres, para nosotros, EL ENFERMO. Si, así, en mayúsculas.

Un beso, papá, volátil, efímero, cariñoso, con la esperanza de que consiga abrirse camino hasta donde tú puedas percibirlo.

http://plazabierta.com/luego-papa-adios/

http://plazabierta.com/el-90-cumpleanos/

 

 

 

 

 

 

 

Rafael López Villar
Nacido en 1953 en Orense. Vive en Madrid desde los cuatro años. Empresario, escritor vocacional y estudioso de la gastronomía tradicional española sobre la que tiene varios blogs.

Otra comedia nacional, la gastronomía

pollo tratado

comida industrial

La dilapidación  del patrimonio cultural de nuestro país, en ciertas áreas, está rozando el límite de lo irrecuperable y, en breves años, será patéticamente irreversible.

La absoluta dejación de los poderes públicos, el desinterés general de lo popular y los intereses espúreos de empresas del sector está abocando a la gastronomía popular española, posiblemente la más rica, variada e imaginativa del mundo, a su desmantelamiento por olvido, por dejación, por imposición del interés de otros países menos afortunados que nos llevan a su ignorancia y, posiblemente, su posterior apropiación.

Hemos entregado los canales de distribución, lo que se llama la comercialización, a empresas de países fronterizos empeñadas en imponer sus productos, muchas veces de menor calidad, en nuestros canales de comercialización y llevarse los nuestros a otros lugares donde son más apreciados y sin duda más valorados.

Por eso, y no por otro motivo,  comemos tomates de madera, naranjas insulsas, quesos de masilla, ¿miel? China y pescado africano. Por eso, y por algún otro motivo, nuestras angulas, nuestro atún y nuestras mejores frutas y hortalizas debemos de ir a buscarlas, a comerlas,  a Japón, a Francia o a la Conchinchina.

Y ¿la gente que  hace? Pues comer lo malo y quejarse, resignadamente, de lo malo y lo caro que está todo. Y ¿Lo público que hace? Favorecer a los amigos mediante normas y leyes que penalizan al pequeño productor, al artesano, que intenta salir de la mediocridad general y buscar canales alternativos, imaginativos, directos al consumidor. Y, supongo, llegado el momento compartir los beneficios de las medidas tomadas por “el bien y la salud” de aquellos en cuyo nombre gobiernan y por cuyo interés  deberían de velar.

 

“Y ¿la gente que  hace? Pues comer lo malo y quejarse, resignadamente, de lo malo y lo caro que está todo. Y ¿Lo público que hace? Favorecer a los amigos mediante normas y leyes que penalizan al pequeño productor, al artesano”

Como resultas de todo ello España se está convirtiendo en el paraíso de la comida basura industrial, sintética, insana.

La miel española se almacena sin comercialización posible mientras  se importan barcos y barcos de un producto meloso procedente del país  asiático que se etiqueta como miel pero que dudo que pasase los controles mínimos de identidad. Los quesos asturianos, cántabros gallegos, manchegos, andaluces, castellanos, son suplantados en las tiendas por masillas industriales de sabor indefinido mientras se promocionan, también debido a la estupidez nacional, quesos franceses, holandeses, suizos  o italianos que tienen mucho que envidiar a los nuestros. Eso sí, si uno quiere tener un cierto prestigio “gastronomil” tiene que saber muchos nombres en francés y manejar una billetera de un cierto calibre para asegurar su presencia en los locales que los pagados críticos gastronómicos de prestigio recomiendan.

Por eso nuestros jóvenes llenan sus noches de licores de hierbas alemanes, industriales, llenos de química, mientras a los pequeños artesanos gallegos productores de aguardientes de calidad, de tradición, absolutamente naturales, el estado los destroza con multas impagables y que deberían considerarse vergonzosas, injustas, abusivas, malintencionadas.

Por eso, seguramente, y por muchas  cosas más de carácter innombrable, ya no nos acordamos de cuál era el sabor de la España de nuestros abuelos, a que sabe un queso auténtico, que aspecto tiene un  pescado fresco, o cual es la época de consumo de ningún producto, porque, oh maravilla¡, los productos del campo, del mar, los frescos, los de  verdad, tienen una época óptima de consumo, unos tiempos óptimos de maduración o engorde, una ventana concreta para alcanzar su momento idóneo para el consumo.

Y si todo lo anterior es ya, de por sí, desmoralizante, la degradación, el olvido, la dejación oficial sobre la protección del patrimonio gastronómico-cultural que nuestra historia nos ha legado, raya en lo delictivo.

¿Cómo es posible asistir a la ignominia de ver como cualquier local para guiris se apropia, pervierte y degrada los platos más emblemáticos de nuestra tradición? ¿Cómo podemos asistir impasibles al engaño sistemático y sistematizado que las cartas de la mayoría de locales de nuestra geografía sobre el origen, el nombre o la edad de lo que nos ofrecen? ¿De dónde salen todos los  corderos lechales que a diario se asan en nuestra geografía? ¿De qué extraña raza son  con casi un metro de alzada en algunos casos y fuera de época de parición? ¿Cuántos españoles, incluidos los valencianos, han logrado comer una paella valenciana? No, no arroz al horno, no arroz en paella, no esos pastiches precocinados con marca que ofrecen  en locales para turistas. No, auténtica paella valenciana. Pocos, muy pocos.

¿Qué extraño proceso psicológico han sufrido esos pescados expuestos en los establecimientos comercializadores con la etiqueta de frescos del día de la lonja de da igual donde, de ojos hundidos, agallas descoloridas y piel mortecina, cuando no sin cabeza  ni piel, que parecen deprimidos y me deprimen a mí  al contemplarlos?

¿Cuántos de los que están leyendo esto han comido chanquetes? No, eso que le han dicho que son chanquetes, no, los  de verdad, los que se compran a escondidas y hay que pagar con cheque porque no hay suelto suficiente. Eso que usted ha comido son unos insípidos peces asiáticos para incautos. El chanquete, el auténtico, está prohibido, y es prácticamente imposible de conseguir salvo que tengas algún amigo pescador o con un amigo pescador. Eso que le han ofrecido con maneras de mafioso de telefilm no es chanquete, es un bodrio engañabobos en este mercado en el que todo vale.

¿Hasta cuándo vamos a asistir impertérritos al cierre de tabernas, casas de comidas, pequeños negocios familiares de restauración, sustituidos, suplantados, ahogados, por franquicias de dudosa calidad, de dudosa  intención, de perversión sistemática del producto y de su elaboración?

¿Cuántos de los que esto leen saben, incluidos los gallegos, cual es la  diferencia entre el pulpo a’feira, que nos sirven, y el pulpo a la gallega que  nos ofrecen? Sí, hombre, si, son  distintos,  y no, hombre, no, la diferencia no son los cachelos, ni siquiera las patatas cocidas a las que los “listos” de rigor llaman cachelos sin saber de qué están hablando. La diferencia es que se preparan de diferente manera, con distinta técnica.

¿Para cuándo, estúpida pregunta, el mínimo interés necesario para promulgar una ley de etiquetado clara, convincente, que facilite una ley de protección de las gastronomía tradicional española y de sus consumidores? Y si fuera necesario, que no lo dudo, una suerte de cuerpo de inspección de su cumplimiento.

Sí, claro, yo también lo veo. Yo también estoy viendo los ojillos brillantes del técnico fiscal de turno. Pero yo no hablo de eso,  no estoy hablando de una ley recaudatoria y de una licencia más para el amiguismo y el mangoneo. Yo intentaba proponer una ley de preservación y pureza. Ahí es ná. Aunque sea imitando iniciativas parecidas que ya funcionan en Francia. Porque la imitación de los que quieren y  no tienen se nos da mejor que salvar lo  que tenemos y ellos quieren.

Acordémonos de  que llamamos consomés a los consumados, patés los ajos, los cocinados no los cultivados, y mayonesa a la  mahonesa, por poner solo algunos ejemplos. Bendito país. País S.A. Celtiberia Show en su máxima expresión.

Rafael López Villar
Nacido en 1953 en Orense. Vive en Madrid desde los cuatro años. Empresario, escritor vocacional y estudioso de la gastronomía tradicional española sobre la que tiene varios blogs.

La obesidad es contagiosa

obesidad y hábitos alimenticios

la obesidad

Dicen que eres la suma de las 5 personas con las que pasas más tiempo. Los últimos estudios parecen indicar que esto es especialmente cierto si lo aplicamos a la obesidad. Se suele atacar el problema del sobrepeso desde el prisma de la nutrición y el ejercicio pero los factores sociales y psicológicos tienen mucho más peso del que creemos.

En los últimos 30 años, como sociedad, hemos ido aumentando de peso. Este aumento no responde a características genéticas y el hecho de que se produzca a través de todos los entornos y niveles sociales desafía la explicación puramente ambiental. Algunos investigadores han planteado la posibilidad de que la obesidad se comporte como una enfermedad contagiosa, como si de un resfriado común se tratase que se extiende lentamente por toda la sociedad, este planteamiento arroja algún resultado curioso.

En nuestro día a día distinguimos distintos círculos sociales. Desde los más allegados como nuestra pareja con la que convivimos o los amigos cercanos a los más “lejanos” como compañeros de trabajo, conocidos, incluso la gente con la que, sencillamente tratamos en nuestro día a día. Al parecer todos ellos podrían tener una influencia en nuestro peso.

Como es lógico, los más cercanos son los que más influencia ejercen. Si nuestra pareja es obesa nuestra posibilidad de ser obesos aumenta un 57%, la cercanía favorece el “contagio”. Las amistades también tienen un fuerte impacto, un solo amigo cercano obeso aumenta un 20% nuestras posibilidades de sobrepeso.

Por contra los círculos más “alejados” ejercen un menor impacto, aunque también notable. Por cada conocido obeso nuestras posibilidades aumentarían 0,5% hasta llegar a cinco personas de nuestro entorno con obesidad, una vez superado ese umbral nuestras posibilidades de ser obesos se duplican.

Un efecto curioso es que el sexo del círculo social es importante para la aplicación de estos datos. Las relaciones sociales con individuos de sexo distinto tienen menos impacto que las del mismo sexo. Así un grupo de amistades o pareja del mismo sexo tienen más impacto en nuestras posibilidades de padecer sobrepeso que amistades de distinto sexo.

Obviamente estos datos se apoyan en análisis puramente estadísticos, aunque han sido confirmados por  otras investigaciones que arrojan resultados similares como esta o esta extensa revisión del tema, nos ayudan a comprender tendencias.

Lo que subyace en estos estudios son los hábitos. No se trata de que nos “contagiemos” de la obesidad como una enfermedad ordinaria pero los hábitos de vida sí son contagiosos, como humanos aprendemos y nos relacionamos por imitación. Un individuo tiende a imitar los gestos y costumbres de aquellas personas con las que se lleva bien, es nuestra forma de encajar en el grupo.

Esta estrategia de “pertenencia” al grupo se lleva rápidamente a la comida, cena con una persona que coma de manera abundante y es muy posible que acabes comiendo más de la cuenta. Esta imitación va más allá, estar expuestos a un bombardeo de imágenes, sea de personas obesas, demasiado delgadas o excesivamente musculadas moldea nuestra percepción de nuestro propio cuerpo. Esto es un factor clave ampliamente estudiado en el tratamiento de trastornos alimenticios.

¿Como podemos atajar este problema? Si hablamos de obesidad será clave cambiar nuestros hábitos alimenticios y de ejercicio pero somos seres sociales, dependemos de la cohesión del grupo para sobrevivir y, siendo realistas, cambiar de “conocidos” no es ni viable ni deseable. Esto convierte el cambio en un continuo nadar contra corriente, es una de las razones que explican el fracaso de las dietas. Hay que ser totalmente consciente de que el apoyo de nuestro entorno es algo clave.

Al emprender esta tarea nos vamos a encontrar en nuestro entorno con distintas “resistencias”. Desde el miedo al cambio escogido (“esa dieta es demasiado extrema” / “¿no estás haciendo demasiado ejercicio?”), al temor de perderte como miembro del grupo si cambias, o el ver sus propias decisiones erróneas reflejadas en la persona que realiza un cambio de hábitos.

“Si hablamos de obesidad será clave cambiar nuestros hábitos alimenticios y de ejercicio pero somos seres sociales, dependemos de la cohesión del grupo para sobrevivir y, siendo realistas, cambiar de “conocidos” no es ni viable ni deseable”

Ser consciente de esta dinámica puedes ser la mejor arma posible para combatirla. No intentes forzar los cambios que has adoptado en tu entorno, en su lugar explica tus elecciones sin imponerlas y respetando las elecciones de los demás. No intentes coaccionarlos para adoptar tu modo de vida, mantén siempre presente las razones por las que realizas los cambios e intenta buscar opciones, alternativas y soluciones de compromiso para cada situación.

Es difícil pero, en el lado positivo, estas dinámicas funcionan en las dos direcciones. Con esfuerzo y tesón te puedes convertir en una fuerza de cambio positivo que, como un virus, se extienda por tu entorno y les dé soporte para realizar elecciones que les beneficiarán en el futuro.

MOV3

MOV3

Nicolas Delmonte
Entrenador personal, artista marcial y profesor de Yoga, apasionado del movimiento en general. Actualmente trabajo en el Centro de Yoga Prem (Tres Cantos) y en mi proyecto personal, Mov3 (www.mov3.es).

5 Posturas de Yoga para tu día a día

flexibilidad yoga playa puesta de sol

flexibilidad yoga

La práctica de “asanas” (posturas) es uno de los pilares de los estilos de Yoga más populares. Sin embargo, la imagen que se suele transmitir de esta práctica suele estar bastante distorsionada.

Nos centramos en mostrar ejercicios que son auténticos despliegues circenses reservados a unos pocos prodigios de la flexibilidad en lugar de una práctica accesible a cualquiera. En  realizamos multitud de posturas en clase, que combinadas con la respiración y el foco de atención adecuados obtienen resultados espectaculares, sin embargo, no tienes por qué limitarte a la práctica en la clase. Entre la infinidad de posturas de Yoga he escogido estas 5; son sencillas, se integran fácilmente en cualquier otra actividad y pueden tener un impacto directo en tu bienestar. ¿A qué estás esperando para probarlas?.

Flexión de cadera de pie (Uttanasana): Doblarte desde la cadera hasta el suelo, manteniendo la espalda recta no solo te ayuda a estirar gemelos e isquiosurales/isquiotibiales. Una flexión correcta de la cadera es un patrón básico de movimiento, te ayudará a mejorar tu rendimiento atlético en ejercicios como el peso muerto y te puede evitar problemas y lesiones en carrera/sprints. Además de ser imprescindible para realizar con seguridad actividades cotidianas como atarse un zapato.

¿No eres capaz de hacer esta postura correctamente? Empieza por corregir eso antes de intentar cualquier otro ejercicio más avanzado.

postura yoga

Flexión de cadera de pie (Uttanasana)

Como hacerla: Desde posición de pie, con las piernas separadas el ancho de la cadera (se puede hacer con los pies juntos aunque es un poco más exigente). Inhala y comienza a doblarte desde la cadera hasta llegar al suelo al tiempo que exhalas, mantén la espalda recta durante todo el descenso. Apoya la punta de los dedos de las manos en el suelo. Fácil de explicar, algo más difícil de realizar.

Triángulo (Adho Mukha Svanasana): El triángulo es un estiramiento completo de la cadena posterior, un exigente ejercicio de flexión de tobillo y que, además, mejora la posición de hombros. Enseña a realizar un adecuado campaneo escapular y a empujar por encima de tu cabeza al tiempo que mantienes tu espalda neutral.

Si vas a realizar sentadillas o levantar un peso con los brazos por encima de tu cabeza practicar esta postura te da la mecánica corporal que necesitas.

yoga

Triángulo (Adho Mukha Svansana)

Como hacerla: Comienza en el suelo sobre 4 apoyos, los brazos con el ancho de los hombros y las rodillas con el de la cadera. Apoya la bola del pie y empuja las caderas hacia arriba, intentando llevar los glúteos hacia el techo, al tiempo que empujas el suelo con las manos. No dejes que los brazos se peguen a tus orejas. Relaja el pecho, mantén la espalda en posición neutra e intenta dejar caer los talones hasta el suelo.

Cobra (Bhujangasana): La postura previa era un estiramiento de la cadena posterior, así que lo completamos con uno de la cadena anterior. Con la cobra estiramos la zona abdominal al tiempo que trabajan los gluteos, la espalda, se abre la zona pectoral y los hombros. Muchos de nosotros pasamos demasiadas horas sentados delante del ordenador, esto puede llevar a un acortamiento de ciertos músculos (el psoas, por ejemplo) y la clásica posición de hipercifosis (hombros y cabeza hacia adelante, exceso de arco lumbar).

Esta postura puede ser una ayuda para solucionar estos problemas posturales, sin embargo, requiere cierta precaución. Comienza suave, sin intentar subir excesivamente el tronco, ni llevar la cabeza demasiado hacia atrás y mantente atento a posibles punzadas, dolor o molestias en la base de la columna pues pueden estar apuntando otros problemas subyacentes.

Como hacerla: Túmbate en el suelo bocabajo, coloca tus manos debajo de los hombros. Mientras inhalas, ve empujando el suelo al tiempo que subes vertebra a vertebra, mantén las piernas juntas y mantén activos los glúteos. Lleva la cabeza suavemente hacia arriba mientras extiendes el torax; abre el pecho y mantén los hombros abajo.

yoga

Cobra (Bhujangasana)

 

Gato – Vaca (Majaryasana – Bitilasana): Una buena movilidad en toda la espalda y las cervicales junto con un patrón de respiración correcto puede aliviar ciertos dolores de espalda. Se trata de una postura realmente interesante pues al estar sobre cuatro apoyos realizas el movimiento eliminando la carga sobre la columna.

El movimiento continuo que produce es muy relajante al tiempo que estiras toda la espalda.

yoga

Gato – Vaca (Majaryasana – Bitilasana)

 

Como hacerla: Comienza en el suelo sobre 4 apoyos, los brazos con el ancho de los hombros y las rodillas con el de la cadera. Coloca la columna en postura neutra, exhala completamente mientras bajas la cabeza hacia el suelo y redondeas la espalda hacia el techo. Inmediatamente, inhala profundamente y eleva la cabeza hacia el techo al tiempo que el ombligo baja hacia el suelo. Fluye a través de los dos movimientos, suavemente, combinándolos con la respiración.

Postura de estiramiento: Un ejercicio único de Kundalini Yoga (similar a la “hollow body position” que se practica habitualmente en gimnasia deportiva). Hasta ahora hemos hablado mucho de movilidad, especialmente en la espalda, pero también necesitamos ganar estabilidad y fuerza en la zona abdominal para prevenir todo tipo de problemas y lesiones.

Este ejercicio trabaja poderosamente la faja abdominal al tiempo que exige un control absoluto de la columna.

estiramiento yoga

Postura estiramiento

Como hacerla: Túmbate bocarriba, estirado o estirada completamente, mantén las piernas juntas y los brazos a los lados del cuerpo; eleva la cabeza y las piernas unos 15 centímetros. Eleva el tronco superior doblándote desde el torax sin forzar tus cervicales al tiempo que mantienes la zona lumbar totalmente pegada al suelo. Estira tus manos a ambos lados del cuerpo con las palmas mirando una a la otra.

La postura de estiramiento se realiza habitualmente utilizando una respiración conocida como “respiración de fuego”, es una técnica avanzada y que excede el ámbito de este artículo por lo que recomiendo que, en este caso, mantengas una respiración normal.

Uniendo las posturas

Muy bien, tienes una selección de posturas interesantes, ahora… ¿Qué haces con ellas? Muy sencillo,  realiza un breve calentamiento general o colócalas al final de tu sesión de ejercicio, de manera que el cuerpo esté preparado. Puedes trabajarlas por separado perfeccionando cada una de ellas o realizar la siguiente rutina que te propongo:

  • Comienza con la flexión hacia adelante (uttanasana), y trabaja la postura hasta que puedas mantenerte en ella 1 minuto sin problemas.
  • Túmbate en el suelo boca abajo, sube a cobra (bhujangasana), comienza manteniéndote 30 segundos en la postura; baja de nuevo al suelo y pasa a triángulo (adho mukha svanasana) de nuevo 30 segundos. Realiza tres veces el ciclo anterior. Con la práctica podrás realizar una transición fluida entre ambas posturas, tal como se hace en el Saludo al Sol (del que hablaremos algún día) y podrás ir aumentando el tiempo hasta que puedas mantenerte 1 minuto en cada postura.
  • Descansa un momento boca arriba y, cuando estés preparado/a, colócate en postura de estiramiento. Al principio 30 segundos realizados correctamente será un reto duro, realiza 3 series descansando entre ellas y ve aumentando el tiempo poco a poco, hasta que puedas aguantar 1 minuto entero.
  • Por último, colócate sobre 4 apoyos y relaja completamente la espalda realizando gato-vaca (Majaryasana – Bitilasana) durante 1 minuto.

Como ves en apenas 6-8 minutos habrás realizado un trabajo de estiramiento completo y trabajado la zona abdominal. ¡Pruébalo y cuéntanos tus experiencias!

Descargo de responsabilidad: Obviamente, esta rutina no puede sustituir la supervisión de un profesional. Debes tener el visto bueno de tu especialista en salud antes de realizar cualquier esfuerzo físico y parar en el momento en que aparezca el mínimo malestar, molestia o dolor. Usa tu sentido común.

MOV3

Nicolas Delmonte
Entrenador personal, artista marcial y profesor de Yoga, apasionado del movimiento en general. Actualmente trabajo en el Centro de Yoga Prem (Tres Cantos) y en mi proyecto personal, Mov3 (www.mov3.es).

Desde tus cimientos – Parte 1

mujer saltando

mujer saltando en el campo

Hay un aspecto del cuerpo humano que me fascina: cada vez que das un paso el pie de apoyo debe soportar, aproximadamente, una vez y media tu peso; si en lugar de andar echas a correr esa cifra puede aumentar hasta cinco veces.

Imagina que saltas o caes desde una pequeña altura: el impacto es brutal. Esto parece trivial, pero si esas fuerzas recayesen directamente sobre una articulación ésta quedaría gravemente dañada, sin embargo, algunos individuos son capaces de correr durante horas o caer desde alturas aterradoras sin sufrir, aparentemente, ningún daño.

Hasta hace relativamente poco tiempo la explicación de cómo el cuerpo era capaz de “absorber” esos impactos no estaba del todo clara, un arquitecto ecologista fue el primero en apuntar el camino. Una breve introducción a la historia de la tensegridad y la fascia.

“Torre de aguja”

[La “Torre de aguja” de Kenneth Snelson, una estructura construida utilizando los principios de tensegridad]

El término “tensegridad” viene de la unión de los términos “tensión” e “integridad”. Es un principio estructural donde, al contrario que en la construcción tradicional, los elementos rígidos que forman la estructura no entran en contacto unos con otros sino que están “atrapados” dentro de una red tensada. El término fue popularizado por el arquitecto Richard Buckminster Fuller, un conocido activista medio ambiental cuya máxima era “hacer más con menos”. En los años 40 del siglo XX empezó a experimentar con el diseño de las cúpulas o domos geodésicos y posteriormente llevó más allá el diseño creando el término integridad tensional, tensegridad.

Esta forma de construcción crea estructuras a las que si se les aplica una presión la reparten entre toda su superficie sin crear puntos de debilidad local, llegando a ser incluso plegables y permitiendo construir estructuras complejas a partir de otras más simples. ¿Y qué tiene que ver eso con nuestro cuerpo? Aparentemente todo, en los años 70 Donald E. Ingber propone que la mecánica y estructura celular podría basarse en un sistema de tensegridad, desde nuestras mismas células aprovechan ese principio estructural.

 

[Estructura tridimensional de un pie]

Si intentamos observar el cuerpo siguiendo este principio, nuestros huesos serían los elementos rígidos sostenidos por una estructura tensa de músculos y tendones. Aparentemente el modelo tenía sentido pero había un problema: el comportamiento y distribución de los músculos individuales, nuestra visión del mismo con un punto distal y otro proximal, no acaban de encajar con lo que sería un sistema de tensegridad. Nos faltaba un elemento que explicase el comportamiento de nuestro cuerpo ante el movimiento y el impacto. Entra en juego la fascia.

La fascia es una red tridimensional de tejido elástico, húmedo y pegajoso, no suena muy sexy pero es, básicamente, lo que nos mantiene unidos. Una suerte de vaina que rodea las distintas estructuras del cuerpo. Aunque las técnicas de liberación miofascial llevaban tiempo rondando por el mundo de la fisioterapia es a partir de los trabajos de la Dra. Ida Rolf, continuados por su hijo, o del Dr. Leon Chaitow cuando se empieza a ver a este tejido como una pieza estructural básica. Algunos autores llegan a considerar que nuestro cuerpo no tiene 600 músculos, sino que estaría formado por un solo músculo aislado en 600 compartimentos fasciales.

 “es pasar de un sistema newtoniano, donde entendemos cada parte del cuerpo de manera aislada y separada con palancas, vectores de fuerza y puntos de apoyo, a la teoría de la relatividad de Einstein”


Esto supone un cambio de paradigma absolutamente radical en la manera que entendemos nuestro cuerpo y nuestro movimiento: es pasar de un sistema newtoniano, donde entendemos cada parte del cuerpo de manera aislada y separada con palancas, vectores de fuerza y puntos de apoyo, a la teoría de la relatividad de Einstein, con sistemas que funcionan de manera sinérgica y aplicando la geometría “tensegril” a nuestra biología.

Este campo aún necesita de investigación y validación científica pero muchos fisioterapeutas, entrenadores y expertos en movimiento están aplicando sus principios con bastante éxito. En el próximo artículo veremos cómo puedes sacarle provecho a tu fascia para mejorar tu flexibilidad, ganar fuerza y evitar lesiones.

 

Alguna lectura adicional sobre fascia y tensegridad:

https://masquefisioterapia.wordpress.com/tag/tensegridad/

http://thehealinglotus.ca/lotus-notes/what-you-need-to-know-about-tensegrity-and-the-human-structure/

https://andreasaracco.wordpress.com/2012/04/10/tensegridad-y-cuerpo-humano/

http://smoda.elpais.com/belleza/la-fascia-el-nuevo-organo-que-nos-descubrio-gwyneth-paltrow/

Nicolas Delmonte
Entrenador personal, artista marcial y profesor de Yoga, apasionado del movimiento en general. Actualmente trabajo en el Centro de Yoga Prem (Tres Cantos) y en mi proyecto personal, Mov3 (www.mov3.es).

La Alberca: vida en sus calles. © Andrés Barés

Castaños nevados

Alberca nevada

Usos y costumbres en la villa serrana salmantina.

Es invierno, mi madre me levanta y me dice: “Cariño, mira por la ventana, la calle está llena de azúcar”, limpio con mi mano el vaho de la ventana y veo esa calle toda blanca, los copos de nieve caen con una cadencia muy lenta, son enormes y el espesor ya ronda el metro, veo a mi abuelo abriendo camino con pala y escoba, tengo que ir a la escuela.

Mi madre, rompe el carámbano de la cántara para que el agua fluya a la palancana, me lavo la cara cogiendo con mis manos esa agua con trocitos de carámbanos, tomo el desayuno de la cazuela de porcelana escalcaboná*, que está con pan migao*, ya recocido, al amor de la lumbre, donde los verdiones* chisporretean* saltando los potricos* con los que hay que tener cuidado para que no te hagan pitanos*, y allí sentado en el tajo, veo como cuece el caldero del belbajo* con patatas, frutas y gamonitas para los garrapatos, mientras me lleno de pavesas.

Cuando termino pongo la loza encima de la piedra del entremijo*, con el resto de las escuillas*, al lado de los mendos* y salgo con mi tapaboca y el babi hacia la escuela.

Alberca al atardecer

Calle de La Alberca

Ya en la calle voy siguiendo el sendero, pero hay tanta nieve, que no veo el Barrionuevo hasta llegar a las lanchas del puentecito y veo como discurre el agua calle abajo, entre  las carambaneras*.

Ya oigo a los demás niños y niñas, pero ellas con su lata de a kilo con alambre a modo de asa, donde llevan el borrajo de la lumbre, y le van dando vueltas a modo de noria, para que no se les afogone*.

Los mayores han subido a los tejados, es tanta la nieve, que corren peligro de hundimiento, y a la vez con una vara larga de castaño, quitan los cuchillos de carámbano*, que cuelgan del alero del tejado.

Y volvemos en la tarde hacia la escuela, se ha celebrado una boda, y ya están en las cuartillas, dos niños se quedan para verlas, el tamboril suena con su gaita, los mozos están en la calle   entre humo tirando los cubetes* y en eso llega la moza con cuartilla a la cabeza, donde lleva los regalos a los novios, garbanzos, alubias o camisa de lino bordada, ella es la novia de ese mozo que la espera en media calle y prende  dos docenas de cubetes*, que les da vueltas mientras truenan y foguean, para tirarlos a los pies de su novia que aguanta sin moverse hasta el final de los truenos.

Los dos niños que allí estaban, recogen los truenos que no abortan, llegando tarde al colegio, como saben del castigo, meten sus boinas y unas chapas de lata entre el pantalón y su culo, pero el maestro coge la regla de castigo y les azota, de tal guisa que los truenos depositados en los bolsillos traseros, explotan para susto de todos y ellos entre las risas de todos, salen corriendo dando salto y soltando fuego y humos, “pal recreo”.

 

“meten sus boinas y unas chapas de lata entre el pantalón y su culo, pero el maestro coge la regla de castigo y les azota, de tal guisa que los truenos depositados en los bolsillos traseros”


Es la hora de las ánimas, hay que recogerse y sentarse ante el fuego en la cocina, para pelar las castañas pilongas puestas al amor de la lumbre, y cenamos las patatas con torreznos de corato*, y con coscurro de pan recién encetao* y a la cama donde espera el colchón vareado por la tía Tina, diciendo, “a las diez en la cama estés, y si puede ser antes, mejor que después”.

Palabras de la jerga:

escalcaboná*= con trozos quitados del esmalte. migao*= migado. verdiones*= Palos grandes de la lumbre. chisporretean*= que echan chispas. potricos*= chispas. pitanos*= pequeños agujeros en la ropa provocados por las chispas. belbajo*=comida preparada en el caldero para los cerdos. piedra del entremijo*= piedra donde se lavaba el lino.  escuillas*= vajilla. mendos* = ropa para labar.  Carámbaneras* = agua helada. afogone*= que se apague. cubetes*= cohetes. Corato*= Corteza del torrezno. Encetao*= empezado

Sentarse te mata lentamente

foto trabajando en oficina

foto sentarse mata

Se suele nombrar la obesidad pero el sedentarismo es la verdadera epidemia del siglo XXI.

En occidente pasamos una media de 8 horas sentados, ya sea en trabajos de oficina, en medios de transporte incluso en nuestras horas de ocio. Cada día más estudios indican que el ejercicio físico es un factor clave, tan importante o más que la alimentación, para lograr una buena salud y calidad de vida. No queremos vivir más años, queremos disfrutarlos más y mejor, ¿qué podemos hacer para conseguirlo?.

Los cocodrilos son capaces de permanecer horas y horas totalmente inmóviles a la espera de su presa, han evolucionado para dicha tarea y sus cuerpos se han adaptado a esa existencia, sin embargo, nosotros somos primates y nuestro reino es el movimiento. Quedarnos quietos significa morir, en la sabana a manos de los depredadores y en el mundo moderno por nuestro propio metabolismo. Esa quietud forzada tiene profundos efectos tanto en nuestro metabolismo, nuestro sistema inmune y en el aparato locomotor con efectos similares a los que sufren los astronautas al permanecer tiempo en el espacio y sin las vistas espectaculares, algunos investigadores incluso aseguran que pasarte el día sentado incrementa el riesgo de sufrir alguna enfermedad cardiovascular tanto como fumar.

 

 Quedarnos quietos significa morir, en la sabana a manos de los depredadores y en el mundo moderno por nuestro propio metabolismo.” 


Necesitamos movernos, pero ¿está la solución en gimnasios, clases grupales o actividades al aire libre?. Con mucha suerte el usuario medio entrena 3 veces por semana lo que, siendo muy optimista supone unas 5 horas semanales, si restamos las horas de sueño ¿qué pasa con las otras 112 horas que tiene la semana?. Es como intentar parar una inundación con unos puñados de arena. Sí, algo de ejercicio es mejor que nada pero tampoco es la solución definitiva.

El panorama parece desolador pero nuestro cuerpo tiene una gran capacidad de adaptación y puede ser terriblemente “agradecido” si lo tratamos adecuadamente. Si integras algo de movimiento en tu día a día puedes cambiar esa tendencia. Según este estudio bastan 5 minutos de paseo lento para revertir el daño de permanecer sentado durante una hora. Levantarse y andar un poco cada hora es un alivio para tu cuerpo y te puede ahorrar problemas de espalda, por ello es cada vez más habitual ver como se instalan mesas para trabajar de pie en los centros de trabajo pero si logras integrar más movimiento en tu día a día puedes obtener aún más beneficios.

foto trabajando de pie

trabajando de pie

No necesitas un programa especializado o un deporte específico, el verdadero secreto está en convertir el movimiento en un juego, no en una obligación. Cuando aparques el coche no busques la plaza más cercana, aparca más lejos y camina a tu destino, utiliza siempre las escaleras y si son demasiados pisos bájate antes de tiempo y sube las últimas plantas a pie, intenta subir los escalones de dos en dos, busca nuevas rutas para ir de un sitio a otro aunque sean un poco más largas o con más desnivel y disfruta del viaje.

Con la práctica y el tiempo verás que cambia tu percepción del mundo, detectarás más opciones de movimiento en un mismo trayecto y más divertidas. Un practicante de parkour no ve un callejón, ve un trampolín, un salto “kong” para pasar un obstáculo y un “perezoso” para superar una valla,… no es necesario practicar esa disciplina, hazlo si te gusta, pero ser capaz de ver el mundo desde una perspectiva más basada en el movimiento te ayudará a bajar de peso, mejorará tu salud y, más importante, enriquecerá tu vida.

Nicolas Delmonte
Entrenador personal, artista marcial y profesor de Yoga, apasionado del movimiento en general. Actualmente trabajo en el Centro de Yoga Prem (Tres Cantos) y en mi proyecto personal, Mov3 (www.mov3.es).

El fin de los abdominales

La habitual imagen de alguien en el gimnasio, sudando mientras intenta elevar su tronco entre agónicos estertores con la esperanza de reducir su cintura y marcar abdominales, hasta lograr esa elusiva “tableta de chocolate”, quizás tenga los días contados.

Hace ya tiempo que muchos expertos no los recomiendan y el año pasado la marina estadounidense comenzó el proceso para revisar sus pruebas físicas y una de las novedades será la eliminación de este ejercicio, mientras que el ejército de Canadá ya lo ha eliminado. ¿Qué está ocurriendo para que estas entidades monolíticas y poco dadas al cambio estén abandonando un ejercicio tan tradicional? ¿Deberíamos todos descartar este ejercicio como algo obsoleto?.

Ya sea en la preparación física de muchos deportes, en clases grupales, o en las salas de los gimnasios las elevaciones de tronco y los encogimientos abdominales han reinado sin disputa como ejercicios para el abdomen. Muchos deportistas, especialmente boxeadores, se enzarzan en épicas sesiones de este ejercicio e incluso algún ex-presidente del gobierno presumía de hacer más de 600 repeticiones en una sentada. Sin embargo hace años que sabemos que la flexión repetitiva de la espalda (doblarnos hacia adelante) puede causar dolor, especialmente si lo hacemos con peso. El 80% de los adultos sufrirá algún episodio de dolor de espalda a lo largo de su vida y una de cada 4 personas lo ha sufrido en los últimos 3 meses, es vital conocer qué factores influyen en esos episodios y, si es posible, evitarlos.

Si hablamos de dolor, el problema con las elevaciones de tronco radica en que refuerzan precisamente el patrón de flexión de la espalda obligándola, además, a soportar enormes fuerzas de compresión. El doctor Stuart McGill, un experto en biomecánica de la columna, ha calculado que la fuerza de compresión ejercida sobre

abdominales en gimnasio

tabla de abdominales

la columna en cada repetición del ejercicio es aproximadamente unos 3.000 N, más de 300 kg, una cifra justo en el límite de lo saludable. El dolor de espalda es un tema muy amplio que depende de múltiples factores y no es mi intención culpar a un modesto ejercicio de ello, hay algunos individuos capaces de soportar cantidades totalmente absurdas de este ejercicio, sin embargo, si ya tienes dolor de espalda o este tipo de ejercicio te lo provoca es vital que evites esfuerzos adicionales y posiciones comprometidas.

Pero, aún si realizar las elevaciones de tronco u otra variante del ejercicio no te causa dolor… ¿Por qué hacerlo? Desde un punto de vista puramente estético los abdominales marcados dependen mucho más de tu alimentación y de lograr un porcentaje bajo de grasa abdominal que de los ejercicios que practiques. Y si analizamos el rendimiento deportivo, tampoco encontramos demasiados motivos para hacerlos. Existe un principio básico que rige nuestros entrenamientos, o debería hacerlo, se trata del AEDI (Adaptaciones Específicas a las Demandas Impuestas), esto quiere decir que cuando sometemos a nuestro cuerpo a un estrés intenta “defenderse” y adaptarse al mismo.

Si queremos competir en un maratón nuestra preparación física se apoyará principalmente en correr largas distancias, no en levantamientos olímpicos con enormes cantidades de peso. Esto debería ser de sentido común pero, ¿qué adaptaciones favorecen los encojimientos abdominales o las elevaciones de tronco ? La capacidad de hipertrofia (hacerse más grandes) de los músculos abdominales es bastante limitada y esa flexión de tronco, salvo que seas un practicante de Jiu Jitsu Brasileño u otro deporte de lucha en suelo, tiene una traducción muy pobre a cualquier otro gesto deportivo con lo que, básicamente, al hacer muchos abdominales nos volvemos realmente buenos en… ¡hacer muchos abdominales! (y hasta donde puedo saber eso no es todavía una disciplina deportiva, dadles tiempo). Lo que es,

“Todo esto no quiere decir que no debas entrenar los abdominales pero existen alternativas más respetuosas con tu espalda y que, además,enseñan a vuestro cuerpo a trabajar como un bloque.”

en realidad, una de las funciones principales de estos músculos: dar soporte al cuerpo y transmitir la fuerza del tren inferior al superior. Para ello os proponemos utilizar las planchas, sean frontales o laterales como alternativa.

 

PLANCHA FRONTAL ABDOMINALES

plancha frontal

En estos ejercicios apoyas pies y antebrazos y, con la espalda en posición neutra, luchas contra la gravedad para mantener la posición. Comienza aguantando la posición solo unos pocos segundos y, gradualmente, ve aumentando el tiempo hasta que seas capaz de aguantar 1 minuto completo. Una vez domines ese tiempo puedes ir aumentando la dificultad eliminando puntos de apoyo (solo una pierna y los dos brazos, solo un brazo y las dos piernas y, por último, un brazo y una pierna) o utilizando otras variaciones más complicadas.

 

plancha lateral abdominales

plancha lateral

Cuida tu espalda y aplica el ejercicio adecuado a tus objetivos. Personalmente, y a pesar de todo lo anterior, no creo que no se deba practicar la flexión de tronco, cualquier persona debería ser capaz de levantarse del suelo sin utilizar las manos y doblar el abdomen es una forma (aunque no la única) pero hay mucho camino entre la capacidad de realizar un movimiento y esas sesiones infinitas tan habituales. Entrena minimizando el impacto sobre tu cuerpo y, sobre todo, ¡diviértete!.  

 

YOGA,MOVIMIENTO Y ARTES MARCIALES

Lecturas adicionales:

The surprising downsides of sit-ups:

http://www.bbc.com/future/story/20160418-the-surprising-downsides-of-sit-ups

Why Everyone needs Core Training – Stuart McGill

http://www.backfitpro.com/documents/WhyEveryoneneedsCoreTraining.pdf

 

Nicolas Delmonte
Entrenador personal, artista marcial y profesor de Yoga, apasionado del movimiento en general. Actualmente trabajo en el Centro de Yoga Prem (Tres Cantos) y en mi proyecto personal, Mov3 (www.mov3.es).

La fresa silvestre

Un cuento zen que te ayudará a vivir mejor la vida

Cuando el budismo llegó a China, procedente de La India, tuvo que coexistir con el taoísmo, una filosofía originaria de China muy arraigada allí. Se dice que de la influencia del carácter taoísta surgió una rama del budismo llamada budismo chan, que con el tiempo llegó a Japón, enriqueciéndose con el espíritu nipón, y donde se llamó budismo zen.

Hay gran cantidad de historias o cuentos maravillosos que intentan captar la esencia del zen. Uno de ellos nos habla de un hombre que caminando por el bosque descubre que un tigre hambriento corre hacia él. Huyendo del tigre el hombre cae por un precipicio, consiguiendo agarrarse a una rama en la caída. Pendiente en mitad del precipicio puede ver allá arriba al tigre, mirando hacia él desde el borde. Mirando hacia abajo ve que también allí hay otro tigre hambriento esperando a que caiga desde la rama. Entonces descubre que, lejos de su alcance, dos ratones están royendo la rama de la que cuelga. De repente se da cuenta de que en la rama que lo sostiene ha crecido una fresa, el hombre coge la fresa y se la come. El cuento termina diciendo que la fresa estaba deliciosa.

¿Y qué pasó con este hombre? se preguntarán algunos. Pues que disfrutó la fresa, nos dice el cuento. Lo de menos es lo que ocurrió después, el cuento nos sitúa en ese intenso momento en el que nuestro amigo, rodeado por los peligros y sin posible escapatoria, tiene la ingenuidad o sabiduría como para disfrutar de una sencilla fresa.

Una manera de entender el cuento es que, a pesar de todas las desgracias que podamos encontrar en la vida, si somos capaces de relajarnos y de no sucumbir a ellas, siempre habrá algo que podamos disfrutar (¡aunque al final nos espere la muerte!).

 

“a pesar de todas las desgracias que podamos encontrar en la vida, si somos capaces de relajarnos y de no sucumbir a ellas, siempre habrá algo que podamos disfrutar”

Es fácil pensar que este hombre debería haber intentado escalar, apartar a los ratones, correr más que el tigre o incluso luchar contra él. Según el espíritu del cuento, creo yo, todo eso serían formas de luchar con lo inevitable, absurdo si lo pensamos bien, y cuando algo es inevitable lo único que podemos hacer es aceptarlo e impedir que la preocupación nos ciegue ante todo lo bueno que aún nos queda en la vida. Eso es estar realmente relajado. El miedo no pudo con nuestro personaje y encontró la felicidad en medio de la peor de las situaciones.

monje y tigre

El tigre símbolo de la fuerza de la fe en el budismo

Seguro que todos conocemos situaciones en las que las preocupaciones llenan nuestra mente y no somos capaces de salir de ahí, impidiendo que disfrutemos del presente. También todos sabemos de personas que en lo más difícil de su vida, o en medio de momentos dramáticos (guerras, enfermedades,…), han conseguido sobreponerse y logrado disfrutar de las “fresas” que encontraban.

Tal vez, si encontrásemos la sabiduría y el valor para relajarnos lo suficiente, descubriésemos que la diferencia sea una simple elección, elegir a qué le daremos más importancia o en qué centraremos nuestra atención y nuestra energía. A eso es a lo que parece que nos anima esta historia.

El cuento nos habla además de un tema crucial en la vida de todo ser humano, del gran miedo al que todos nos enfrentaremos al final de la vida: la muerte.

Pues eso, que comamos muchas fresas.

Raúl Martínez
Psicólogo y profesor de Taichi

¿Demasiada flexibilidad?

Con un trabajo adecuado y paciencia no solo obtienen resultados espectaculares sino que lo pueden hacer de manera segura y sin dolor.

Una de las dificultades más habituales a las que se enfrenta un nuevo alumno en una clase de Yoga es la falta de movilidad para colocarse en algunas posturas, nuestro estilo de vida sedentario y la hiperespecialización deportiva hacen que la mayoría de nosotros tengamos una cierta tendencia a la rigidez. Esto es un problema que se traduce en el día a día haciendo que nos cueste más esfuerzo realizar ciertas tareas de la vida cotidiana al tiempo que nos hace más vulnerables a una lesión ante un movimiento inesperado. La excesiva rigidez es indudablemente un problema pero en el otro extremo del continuo de flexibilidad se encuentra la hipermovilidad… ¿Es posible tener demasiada flexibilidad?.

La respuesta no es tan sencilla como parece. Excluyendo casos excepcionales, como el síndrome de Ehlers-Danlos que deben ser cuidadosamente evaluados y tratados por un profesional de la salud, tener mucho rango de movimiento en una articulación debería ser positivo siempre que vaya acompañado de la fuerza y control necesarios para manejar la articulación en todo ese rango en caso contrario, al igual que una excesiva rigidez, es una invitación al desastre.

Si sospechas que pudiese ser tu caso y no hay señales de dolor o lesión (en ese caso deberías acudir a un especialista) lo más prudente es evaluar esa posible

Imagen de la escala de Beighton sobre flexibilidad

Escala de Beighton Fuente: Lais Chiodelli et al., 2015. (CC BY-NC 3.0)

hipermovilidad articular lo más objetivamente posible, incluso cuando tenemos “sensaciones” de rigidez en algunas áreas (el cuerpo y nuestra percepción pueden ser muy engañosas). Para estos casos la escala de Beighton es muy sencilla de realizar y bastante fiable:

Consta de 5 pruebas, cada vez que cumples el criterio en una de ellas (en cada lado del cuerpo) asignas un punto. Las pruebas son:

A/ Doblar el meñique 90º hacia el dorso de la mano.

B/ Doblar la rodilla hacia atrás.

C/ Colocar las palmas de tus manos en el suelo manteniendo las rodillas rectas.

D/ Doblar el codo hacia atrás.

E/ Doblar el pulgar hasta que toque el antebrazo.

Las mujeres suelen tener una mayor inclinación hacia la laxitud articular que los hombres pero, en cualquier caso, una puntuación superior a 4 puntos suele indicar que tienes una hipermovilidad general, siendo 9 puntos el máximo posible. Si el resultado es positivo sencillamente es recomendable que empieces a tener varias consideraciones en tu práctica o entrenamiento con objeto de evitar problemas en el futuro.

La más importante, debes volverte más consciente de tu posicionamiento corporal y el control de tu cuerpo, la gente con más movilidad tiene tendencia a relajar excesivamente su cuerpo y depender demasiado de sus estructuras oseas y ligamentos para sostener su postura, además su mayor rango de movimiento articular puede llegar a poner sus articulaciones en una situación muy desfavorable. La conciencia corporal es vital para todos, pero especialmente si hablamos de alguien con una flexibilidad fuera de lo común.

Evita los estiramiento estáticos durante demasiado tiempo o, en el caso de Yoga, limitalos un poco. No llegues al final del rango de movimiento, sencillamente mantente cerca del final y lleva tu atención a tu musculatura y respiración. Estiramientos dinámicos u otras técnicas como FNP (Facilitación Neuromuscular Propioceptiva) o estiramientos con carga pueden serte de utilidad siempre que los trabajes desde la consciencia corporal y mantengas una ligera activación muscular a lo largo de ellos.

“Estiramientos dinámicos u otras técnicas como FNP (Facilitación Neuromuscular Propioceptiva) o estiramientos con carga pueden serte de utilidad siempre que los trabajes desde la consciencia corporal y mantengas una ligera activación muscular a lo largo de ellos.”

Por último, muchos especialistas recomiendan limitar el rango de movimiento, deteniendolo en lo que se considera el rango “normal”. En este caso, mi aproximación es un poco distinta, la vida es imprevisible y bajo presión es fácil olvidar lo aprendido y caer en antiguos patrones de movimiento que podrían ser perjudiciales. Supongamos una joven con una gran hipermovilidad cuyas rodillas se extienden ampliamente hacia atrás, en un momento dado está dando un paseo tranquilo por un parque pero al siguiente ocurre algo inesperado y se ve obligada a dar un salto para salvarse del peligro. Al aterrizar de dicho salto existen varias posibilidades:

– Que calmadamente recuerde su entrenamiento, limite el movimiento y “frene” sus rodillas aterrizando correctamente y sin consecuencias.

– Que no las pueda frenar, o en el “calor” de la acción, no preste suficiente atención y corra el riesgo de una lesión grave.

– Que haya acondicionado su cuerpo para soportar la tensión y el impacto del aterrizaje no solo en su rango normal sino en todo el rango que le permite su cuerpo, de manera que aunque se desvíe del alineamiento óptimo sea capaz de soportar el impacto.

Por mí parte creo que la tercera opción es la que ofrece mejores resultados aunque para ello requiera un trabajo progresivo y cuidadoso mucho más largo.

Personalmente, en el espectro de la flexibilidad me encuentro en el lado de los más rígidos y queda pendiente para proximas entregas como deberíamos enfocar el trabajo los que como yo, sufren para tocarse la punta de los pies sin doblar las rodillas. Sin embargo, he visto pasar a bastantes alumnos con extrema flexibilidad y sé que con un trabajo adecuado y paciencia no solo obtienen resultados espectaculares sino que lo pueden hacer de manera segura y sin dolor.

Lecturas adicionales:

Estudio sobre la hipermovilidad general y en distintas áreas específicas:

http://www.scielo.br/scielo.php?pid=S1516-18462015000300890&script=sci_arttext&tlng=en

Más sobre el Síndrome Ehlers-Danlos

https://www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/ency/article/001468.htm

Algo más de información sobre el entrenamiento de personas con hipermovilidad.

http://ericcressey.com/4-ways-hypermobile-clients-can-improve-their-training

Puedes visitar también:

http://www.mov3.es

YOGA,MOVIMIENTO Y ARTES MARCIALES

Nicolas Delmonte
Entrenador personal, artista marcial y profesor de Yoga, apasionado del movimiento en general. Actualmente trabajo en el Centro de Yoga Prem (Tres Cantos) y en mi proyecto personal, Mov3 (www.mov3.es).

Los médium, canalizadores de energía, tarotistas y demás familia.

persona en otra dimisión

canalizadores de energía

Dijo Albert Einstein: “Dos cosas son infinitas: el universo y la estupidez humana; y yo no estoy seguro sobre el universo”. Pues bien, partiendo de esta reflexión mi pregunta es ¿debemos creer en los médium, canalizadores de energía, tarotistas y demás familia?.

Vivimos en un mundo en el que la mayoría de la gente está insatisfecha. El consumismo exacerbado en el que hemos caído nos lleva a buscar en las cosas materiales la felicidad bajo la creencia que cuanto más cosas poseamos más felices seremos. Vivimos tan deprisa que no nos da tiempo a parar y reflexionar sobre nosotros mismos, sobre lo que estamos haciendo. Nos pasamos media vida pensando en lo que podíamos haber hecho y no hicimos y la otra media pensando en los que vamos a hacer mañana. Pero no pensamos sobre el aquí y el ahora.

Toda esa insatisfacción hace que muchas personas busquen fuera de ellos  la solución a sus depresiones, fobias o complejos de inferioridad; todas ellas patologías, de por si, difíciles de tratar por la psicología clínica y la psiquiatría, quizá porque todavía aún se desconocen muchos recovecos de nuestro cerebro.

mujer poseída gritando

persona poseída

En esa búsqueda muchos topan con auténticos farsantes que dicen pueden curar tu espíritu mediante el manejo de las energías, abriendo o cerrando canales o poniendo a sus inocentes víctimas en conexión con sus maestros, recibiendo de ellos mensajes (voces); o también metiéndose en su cuerpo o por medio de la posesión de celestes ángeles que les sostienen en un espacio sideral.

Sin embargo, lo que realmente persiguen estos charlatanes embaucadores es quitar el poder de decisión de los incautos y necesitados mortales que acuden a sus consultas, prometiéndoles la salvación y el bienestar, diciéndoles aquello que desean oír para ganarse su confianza y que finalmente se comporten como auténticos títeres en sus manos haciendo lo que a aquellos les conviene, que no es otra cosa, mas que aceptar la esclavitud, bajo su dominio.

Se encuentran en internet una gran cantidad de sitios dedicados a la espiritualidad, que están literalmente regados de falsas enseñanzas con impostores de todo tipo que, por supuesto,  nada tiene que ver con otras técnicas de concentración derivadas de filosofía milenarias, como el yoga, que se práctica para conseguir un mayor control físico y mental, el cual tiene su origen en la doctrina filosófica hindú de los adeptos al brahmanismo que se basa en las prácticas ascéticas, el éxtasis, la contemplación y la
“lo que realmente persiguen estos charlatanes embaucadores es quitar el poder de decisión de los incautos y necesitados mortales que acuden a sus consultas”
inmovilidad absoluta, para llegar al estado de perfección espiritual y al estado beatífico; o también el tai chi o tai chi chuan, como arte marcial desarrollado en el Imperio de China, practicado actualmente por varios millones de personas en el mundo entero; entre otros, y que han demostrado como constituyen un beneficio para la salud física y mental.

Por el contrario, aquellas otras, dejan a las personas en un estado de dependencia, presas  de  un gran engaño que podríamos hasta calificar de estafa, pues aún manifestando no cobrar nada más que la voluntad (aveces sustanciosa), sin embargo, van parejas a cursos, conferencias o venta de todo tipo de utillaje fantástico que erradica cualquier clase de tristeza y enfermedad, mediante un blindaje frente espíritus malos; por lo que sí cobran dinero, y bastante, y que, sorprendentemente, han ido creciendo con calor de la crisis.

No existe una coherencia testimonial, nombres, funciones, biografías de los maestros que se dedican a la práctica de tales malas artes, encontrando a tal caso información contradictoria sobre sus propios “mensajeros” y “canalizadores”, lo que ya de por si distorsiona cualquier información veraz sobre las bondades que predican; máxime cuando crean disputadas entre ellos mismos.

En definitiva, nos encontramos ante seres que nos engañan, seres que abducen a las personas mostrándose como salvadores y luego los parasitan para sus fines haciéndoles creer que son niños índigos, pleyadianos reencarnados para  “salvar al planeta” con ayuda de estos “amorosos seres”; convirtiendo al final a los engañados o estafados en cómplices de su práctica, subiéndolos  a los altares de su pobre vida como si de dioses se tratase, recomendándolos a otros desgraciados que todavía no han encontrado su camino en su pobre vida.

Cuidado con estas semillas estelares, trabajadores de la luz, videntes, canalizadores, o como narices quieran llamarse, ya que en realidad lo que hacen es alimentar su propio ego y sumir a las personas en un mundo irreal.

 

https://cazadebunkers.wordpress.com/2013/12/22/atacan-a-los-canalizadores-y-a-los-trabajadores-de-la-luz/

http://www.heraldo.es/noticias/aragon/zaragoza_provincia/zaragoza/2014/04/21/las_estafas_los_supuestos_videntes_mediums_crecen_calor_crisis_282876_301.html

http://www.abc.es/sociedad/20150601/abci-videntes-esoterismo-tarot-201505291903.html

http://www.20minutos.es/noticia/1611928/0/anne-germain/medium-fraude/sospecha/

http://www.quo.es/salud/el-verdadero-mentalista

 

 

 

Feliciano Morales Martín
Licenciado en Derecho. Técnico Superior en Telecomunicaciones. Asesor jurídico de Administración Pública. Administrador Plazabierta.com. Escéptico por naturaleza y soñador de vez en cuando.

El coste de dormir menos

el perro y su amo durmiendo juntos

sueño y salud

Cualquiera que haya tenido que ir a trabajar a la mañana siguiente de haber pasado una mala noche puede atestiguar los efectos de la falta de sueño, desde mal humor a problemas de concentración y memoria. Es preocupante pero si se trata de algo puntual y en tu día a día no manejas maquinaria pesada o realizas operaciones a corazón abierto, un mal día  es algo que todos podemos superar. Sin embargo, las consecuencias de mantener una privación de sueño leve pero continuada, dormir menos horas de las que deberíamos durante demasiado tiempo, tienen más efectos de los que piensas.

El sueño es similar a la alimentación para el sistema nervioso y no lograr un descanso completo puede comenzar a influir, no solo en nuestro carácter, nivel de felicidad o atención, sino, como indican varias investigaciones, afectar directamente a nuestro metabolismo modificando la función de hormonas importantes en la gestión del apetito o los ritmos circadianos (nuestro reloj corporal), generando o amplificando problemas de obesidad e incluso llegando a afectar a la resistencia a la insulina, paso previo a la diabetes tipo 2.

Varias organizaciones de salud alertan que en el mundo industrializado estamos sufriendo una reducción de horas de sueño, muchas veces una reducción debida no a un aumento de las horas de trabajo sino al incremento de uso de dispositivos electrónicos que nos “roban” esas horas pero ¿cuánto deberíamos dormir realmente?. La respuesta no es sencilla y depende mucho de cada persona, deberíamos aspirar a unas 6.5 – 8.5 horas de sueño reparador. Si realizamos actividades extenuantes (como trabajos muy físicos o niveles deportivos muy exigentes) deberíamos aumentar un poco el tiempo de sueño para ayudarnos en el proceso de recuperación.

¿Y si duermo más horas? Este es un hecho muy discutido todavía, pero, aparentemente, no siempre más horas de sueño equivale a mejores resultados. En uno de los estudios los participantes que dormían más de 9 horas mostraban un perfil de resistencia a la insulina similar o peor que aquellos que lo hacían menos de 6, quizás dormir demasiado tiempo podría ser un mecanismo para compensar un sueño de menor calidad.

La calidad parece, por tanto, clave y nos lleva a cómo lograr un buen sueño. Aquí van unas cuantas recomendaciones:

  • Crea una rutina: Obviamente, es necesario tener horas suficientes y no tener una presión de tiempo para disfrutarlas. Intenta irte siempre a la misma hora siguiendo unos pasos similares cada noche, de esa manera tu cuerpo se habituará a la rutina.
  • Nada de pantallas: El brillo de las pantallas de los dispositivos electrónicos o la televisión hace que tu cerebro piense que aún es de día. Media hora de una luz más tenue y nada de estímulos ayudarán a calmarla.
  • No estimulantes: Deja la cafeína, té o alcohol para unas cuantas horas antes de irte a la cama. Algunas personas sienten que el alcohol les ayuda a dormir, sin embargo, el sueño que se logra no es tan profundo como si se realiza sin estimulantes.
  • Cuida la alimentación: “De copiosas cenas están las tumbas llenas” que dice el refrán. Una comida más ligera antes de ir a dormir evita esa sensación de pesadez. A pesar de ser un mito muy arraigado consumir algo de carbohidratos antes de ir a dormir no engorda (o no engorda más que hacerlo a cualquier otra hora) y favorecen la producción de serotonina, una hormona que regula nuestro estado de ánimo y nos hace sentir más calmados (una de las razones por las que nos gusta tanto el dulce).
  • Actividades relajantes: Necesitas dejar atrás las preocupaciones del día, para eso nada mejor que algo de meditación, alguna forma de Yoga o incluso unos estiramientos estáticos suaves. Si logras integrarlas en tu rutina antes de dormir verás como tienen un impacto inimaginable en tu descanso.

Como ves dormir es crucial para tu salud pero tampoco hace falta complicarlo más de la cuenta, disfruta, relájate y felices sueños.

Nicolas Delmonte
Entrenador personal, artista marcial y profesor de Yoga, apasionado del movimiento en general. Actualmente trabajo en el Centro de Yoga Prem (Tres Cantos) y en mi proyecto personal, Mov3 (www.mov3.es).

La meditación II – Iniciando la práctica

TOMÁNDOSE PULSO PRÁCTICA MEDITACIÓN

relajación en la meditación

En la anterior entrega repasamos los beneficios de meditar desde el punto de vista de la ciencia. Ahora bien, ¿cómo empezar con la práctica? ¿qué debes y qué no debes hacer? Te propongo un ejercicio sencillo y te explico qué pasos puedes seguir para iniciarte en la meditación. Verás que es fácil y al alcance de todos.

Consideraciones previas

Es recomendable que encuentres un espacio tranquilo y sigas una rutina constante al comenzar. Nuestro cerebro disfruta de los rituales y las costumbres por lo que seguir siempre los mismos pasos antes de meditar te predispondrá positivamente para la práctica. En Yoga iniciamos las clases entonando un mantra (una serie de palabras en sánscrito) esto nos ayuda a prepararnos para la clase pero la rutina que escojas tú puede ser algo sencillo como colocar una esterilla siempre en la misma zona de tu casa (o lugar donde medites), encender una barrita de incienso/una vela o poner un cd con música relajante (siempre que no te distraiga), realiza los mismos pasos durante el tiempo suficiente y se convertirán en automáticos.

A la hora de colocarnos para meditar podemos utilizar distintas posturas corporales, las imagenes más habituales suelen ser sentado sobre el suelo con las piernas cruzadas, de rodillas, en loto,… lo cierto es que podemos hacerlo en cualquier postura, incluso sentados en una silla, se trata de estar cómodos pero tampoco demasiado, el objetivo es encontrar una posición que nos ayude a concentrarnos pero tampoco dormirnos.
Ya tienes el lugar preparado y estás en la posición correcta así que…

Empezando a meditar

práctica meditación

buscando el pulso meditación

La meditación que te proponemos solo requiere que, sentado en la posición que escojas, busques tu pulso. Una vez lo encuentres, centraté en él, cálmate y respira de manera normal. Para encontrar el pulso busca con el dedo índice y medio sobre la muñeca de la mano contraria, hacia el exterior de la misma suele ser más sencillo. Permanece en sentado con la atención centrada en la vibración rítmica del pulso unos 3 minutos para empezar.

¿Sencillo verdad? Bueno, puede que no tanto. No estamos acostumbrados a quedarnos en total quietud, a solas con nosotros mismos y, posiblemente, te asaltarán multitud de pensamientos, algunos agradables otros no tanto. No intentes bloquear esos pensamientos pero no te quedes “anclado” en ellos, deja que pasen. Si te distraes o un pensamiento te asalta de manera insistente vuelve tu atención totalmente al pulso y mantenla ahí. En la anterior entrega decíamos que meditar es, básicamente, pensar mucho tiempo en muy pocas cosas y este ejercicio es la esencia de ello.

Poco a poco verás que esos 3 minutos se te pasan muy rápido, ese es el momento de ir subiendo el tiempo, primero a 5 minutos, luego a 7, así hasta 11 minutos, podrías incluso estar más tiempo pero ese es un buen número. No tengas prisa y sigue las indicaciones de tu cuerpo, un día estarás 7 minutos sin problema pero quizás al siguiente no aguantes 3, es normal y es parte del proceso, deja que pase y disfruta del viaje. Recuerda siempre que es un momento que te dedicas a ti mismo/a, no una competición por lo que no hay ninguna prisa en aumentar el tiempo.

Si lo deseas puedes practicar este sencillo ejercicio todos los días, es realmente corto pero si, por cualquier razón no pudieses sacar 3 minutos diarios escoge una rutina/horario (de lunes a viernes o tres veces por semana) y mantente firme en el.

En la siguiente, y última entrega sobre la meditación, os esbozaré unas pinceladas de mi experiencia meditando y las dificultades que puedes encontrar en el camino. Suerte y buena meditación.

Feliciano Morales Martín
Licenciado en Derecho. Técnico Superior en Telecomunicaciones. Asesor jurídico de Administración Pública. Administrador Plazabierta.com. Escéptico por naturaleza y soñador de vez en cuando.

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