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De la razón y la sinrazón

Reflexionando  sobre acontecimientos acaecidos en los últimos tiempos me planteaba la posible relación entre la razón y la sinrazón que parece traspasar el mero enunciado antónimo  que inicialmente parece evidente.

Por ser más claro, la falta de razón no es necesariamente una sinrazón y tener razón no evita necesariamente caer en la sinrazón. Parece un lío pero no lo es. La razón se puede obtener por un criterio moral o por un criterio técnico-legal, o por ambos combinados.

Tal vez parezca un hecho nimio pero no lo es para aquellos a los que nos interesa la razón más allá de criterios de alineamiento. Cuando alguien evita o bordea, incluso por dentro, los criterios morales para defender la pretendida razón –esa que todos consideramos razonablemente que tenemos-, porque contra el otro que no la tiene todo vale, evita que aunque finalmente la razón sea suya yo pueda solidarizarme con él ya que convierte su acto de reivindicación justa en un acto de reivindicación alineada a la que yo me niego a unirme porque significa que tengo que solidarizarme con él en todos sus planteamientos reivindicativos dada su superioridad, superación, moral.

“La sinrazón, que no la falta de razón, se obtiene por una falta de criterio moral o por un ejercicio desmedido de la pretendida razón.”

Voy a intentar poner algunos ejemplos con los que me he encontrado últimamente:

  1. Que agite mi trapito de colores menospreciando, incluso llegando a la descalificación o el insulto, a los que agitan otros con colores o dibujos diferentes por el simple hecho de ser diferentes y por tanto errados, es una sinrazón
  2. Que asumamos que los políticos mienten pero que los de nuestro signo lo hacen justificablemente, es una sinrazón.
  3. Que un colectivo reivindique sus derechos tomando como rehenes a los ciudadanos que no tienen por qué estar de acuerdo con ellos, es una sinrazón.
  4. Que un delincuente no redimido, no arrepentido, no válido para la convivencia se pasee libre, es una sinrazón.
  5. Pretender que se habla en nombre de la totalidad, la Verdad o la Justicia, es una sinrazón
  6. Que se llame informativo a un grupo de personas que insultan, intimidan e incluso agreden, es una sinrazón.
  7. Que de la formación –esa que rimbombantemente llamamos educación- se haga una cuestión política en detrimento de aquellos que tienen derecho a recibirla, es una sinrazón
  8. Que se legisle sobre criterios morales pretendiendo la superioridad moral propia por la detentación de la potestad de hacerlo, es una sinrazón
  9. Que convirtamos unas reglas morales en una religión, o anti-religión, y a esta en una forma de coacción/poder, es una sinrazón
  10. Que aguantemos estoicamente, y por tanto con complicidad, la actual casta política que ni hace lo que dice ni dice lo que hace, es una sinrazón.
  11. Que desde cualquier tribuna se intente justificar la mentira porque los otros también han mentido es una sinrazón. Si esa tribuna se detenta por representación más que una sinrazón es un delito.
  12. Esperar que los que han estropeado algo por su propio interés lleguen a arreglarlo no solo es una sinrazón, es una estupidez.

Pero bueno, tal vez no tenga razón. Eso sí espero no estar cayendo en ninguna sinrazón.

Rafael López Villar

Nacido en 1953 en Orense. Vive en Madrid desde los cuatro años. Empresario, escritor vocacional y estudioso de la gastronomía tradicional española sobre la que tiene varios blogs.

Sectas: La antroposofía, una pesudociencia que atrapa a las personas.

Como dijo San Mateo en su Evangelio, Cap. 24, Vers. 11:“ Y muchos profetas se levantarán, y engañarán a muchos”, y así está sucediendo, cayendo en manos de esos falsos profetas personas que confraternizan con terapias alternativas, falsos sanadores y guardianes del espíritu, apartándose del camino de la libertad en su sentido más amplio, pasando del libre pensamiento a ser seres adoctrinados en manos de un guía espiritual o maestro: quedando, finalmente, atrapados en un mundo que practica una pseudo ciencia conocida como antroposofía, lo que les lleva a asilarse por voluntad propia de sus seres queridos, de su familia más próxima, incluso amigos, a los que culpabilizan de su tortuosa existencia y de no entender o compartir esa espiritualidad transmitida por falsos y simplistas charlatanes, convertidos algunos en gurús de un tipo de agricultura que han bautizado con el nombre de biodinámica.

 

Para quienes lo desconozcan, la antroposofía consiste en un sistema místico-filosófico desarrollado por el austríaco Rudolf Steiner, haciendo una mezcla un tanto rara de pseudomedicina, agricultura, sistema educativo –las escuelas de Waldorf-, y hasta una corriente artística.

Como buena pseudociencia, tiene teoría para todo, y entre ellas no podía faltar la agricultura, conocida como agricultura biodinámica, la cual empezó con un curso que fue impartido por el propio Steiner en el año 1924, al que asistieron poco más de medio centenar de personas, donde se decían chorradas tales como que “los productos agrícolas estaban degenerando y que no podían ser usados como comida“, o que su misión, aunque no tenía ni puñetera idea de agricultura era “influir en la vida orgánica de la tierra a través de las fuerzas cósmicas y terretres” (sic).

Actualmente la antroposofía, se encuentra por todo el mundo, contando con ingentes cantidades de dinero, y lo que es peor, su funcionamiento es el mismo que el de una secta destructiva, basándose en una mezcla  de doctrinas diferentes, tales como:

– Las tonterías nacionalistas y profundamente irracionalistas de la filosofía romántica que le gustaba.

– La supuesta justificación científica del misticismo, extraída de Goethe.

– Lo que había aprendido con los chamanes de la teosofía. Especialmente astrología y cosas hinduístas tipo chakras o palabras en sánscrito.

– El cristianismo. La figura de Jesús es central en la antroposofía, aunque visto de una forma un tanto rara, ya que Steiner decía que son dos personas, utilizando, además, el concepto de “juicio final” propio de las sectas apocalípticas cristianas basado en el rapto espiritual del más allá pero sólo si pagamos dinero a los de la secta, sometiendo a ellos su voluntad. Decía, además, que sus conocimientos procedían de Jesús, que se le había aparecido una noche revelándole “cosas gordísimas”, aunque también hablaba de un herbolista que fue su maestro.

De esta manera, en el ámbito de la espiritualidad, aseveraba cosas tales como que:

1) La verdad no existe, es una creación del alma humana y cada cual ha de encontrar la suya.

2) El ser humano es cuerpo, alma y espíritu.

3) El alma humana se ve afectada cada semana según la posición de los astros.

4) Existe el karma y nos reencarnaremos.

Pero, este circo no termina ahí. Aparte de esta espiritualidad pseudocristina con matices religión budista, de captación de almas perdidas; lo peor, si cabe, es su absurda teoría racista, donde los negros son niños; además de otras mierdas propias de la dictadura nazi debido a su visión política fuertemente conservadora, negando la teoría de la evolución.

En definitiva, toda una pesudociencia para tontos o simples que necesitan ver su vida empecatada en doctrinas y reencarnados en cualquier especie que perpetúe su existencia, impartida en centros llamados Goetheanum, diseñados por el propio Steiner en honor a Johann Wolfgang von Goethe, hasta un total de diecisiete.

“toda una pesudociencia para tontos o simples que necesitan ver su vida empecatada en doctrinas y reencarnados en cualquier especie que perpetúe su existencia,”

En España, pese a que son ilegales, hay una cantidad considerable de escuelas Waldorf que, aunque vigiladas por la Administración las deja campar a sus anchas, a pesar de que los niños que a ellas acuden llevan un terrible desfase educativo, lo que los hace fácilmente manejables para ser adoctrinados al antojo de la secta por tratándose de una población indefensa que no puede reclamar sus derechos.

Además, estos niños son alimentados por los productos obtenidos de la agricultura biodinámica citada anteriormente, recibiendo una asistencia médica antroposófica, lo que constituye, sin lugar a dudas, un peligro para la salud pública, ya que muchas veces los antroposóficos no vacunan a sus hijos, originando, como se pueden imaginar, infecciones y virus de todo tipo, siendo la tosferina y el sarampión las más frecuentes.

Estamos, pues, antes un secta muy peligrosa en todos los sentidos, no sólo a nivel espiritual alineando a sus seguidores con una doctrina que  coge de aquí y de allá lo que les interesa, creando un remix sin ningún tipo criterio científico y sin la formación adecuada en determinadas materias,  lo que hace que carezcan del suficiente rigor como para que puedan considerarse en las verdades absolutas que transmiten a sus seguidores; sino también en lo material, vendiendo una especie de ciencia holística que promete sanarlo todo.

Falsos maestros y profetas, falsos médicos, personas adoctrinadas y sin libertad, pero lo peor de todo, desnaturlizadas, que reniegan de su propia familia, buscando compensación a pequeños fracasos de su vida, o a una vida vacía o perdida.

 

Feliciano Morales

Licenciado en Derecho. Técnico Superior en Telecomunicaciones. Asesor jurídico de Administración Pública. Administrador Plazabierta.com. Escéptico por naturaleza y soñador de vez en cuando.

Esos héroes anónimos: los cuidadores

No hace mucho leí un Tweet que decía algo así como “si no cuidamos de los cuidadores, no tendremos un enfermo sino dos”, no sé quién es el autor, pero, evidentemente, quien la dijese tenía toda la razón del mundo.

Esta introducción viene a cuento de que ayer, cinco de noviembre, fue el día del cuidador, casi siempre ese familiar paciente que con abnegación y sacrificio permanece al pie de la cama velando la enfermedad de un padre, una madre, un hijo, un hermano, y, a veces, de un familiar lejano porque el abandono o ocupación de los más próximos siempre arrastra a alguien cuya generosidad no tiene límites; y en el mejor de los casos un profesional que la economía familiar permite contratar. A todos ellos nuestro reconocimiento

Este día especial se celebrada desde hace apenas 3 años gracias a Lindor y a la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología, con el objeto de reconocer el trabajo de los cuidadores, sobre todo con sus mayores, como una tarea esencial en el ámbito familiar y social que, en la mayoría de los casos les ocasiona graves problemas de cansancio, estrés, insomnio y otras dolencias físicas, como dolor de espalda, cervicales, cabeza y piernas, de los que, salvo los que hayan tenido que asumir este papel por necesidad son conscientes de los mismos.

Desde luego que es una obligación de todos ser  humano cuidar de sus enfermemos, el problema surge cuando los cuidados que se precisan son especiales y se carece de medios, no sólo económicos para hacer frente a esta tarea, sino también técnicos; que deberían ser suplidos por la intervención del Estado, no sólo porque así lo establece el artículo 43 de nuestra Constitución y la propia Declaración Universal de los Derechos Humanos, sino porque actuar de otra manera supondría una falta de humanidad.

Pensar que un Estado abandona a sus ciudadanos a su suerte cuando estamos ante la protección de la salud sería como pensar en un padre de familia que no se preocupa de los suyos, constituyendo una omisión negligente que, incluso, podría acarrear cierta responsabilidad patrimonial para la Administración pública titular del servicio si de ello se derivase algún tipo de daño para el administrado, en este caso, enfermo.

 

“Pensar que un Estado abandona a sus ciudadanos a su suerte cuando estamos ante la protección de la salud sería como pensar en un padre de familia que no se preocupa de los suyos”

No estamos ante una hipótesis, sino ante una realidad, porque España es uno de esos Estados que, debido a los recortes aplicados por Rajoy, tiene desprotegidos a sus ciudadanos sobre todo en lo referente a su cuidado especializado, con un número insuficiente de residencias públicas asequibles a cualquier ciudadano, sobre todo a los que carecen de recursos económicos para ello; habiendo reducido, además, al mínimo las ayudas económicas a la dependencia.

Nos encontramos, por lo tanto, ante un Estado, deshumanizado que se le llena la boca con proyectos que nunca llegan a materializarse, sobre todo cuando algún comicio está a la vuelta de la esquina, donde las promesas una vez han salido elegidos se olvidan con la misma facilidad con las que las hicieron, porque lo que nos han vendido es solamente humo.

Pero, las desfachatez de nuestros políticos no termina ahí, en el incumplimiento de sus promesas, sino que va mucho más allá, como es el caso del susodicho presidente del Gobierno,  Mariano Rajoy, que no dudó en cargar al presupuesto de la Sede del Gobierno, La Moncloa, los cuidados de su padre enfermo en el 2015, que no sólo comprendía las labores del médico sino también labores de compañía o cuidado de dependientes, alcanzando la cifra de cinco mil euros mensuales, muy alejado de la ayuda máxima de 442  euros mensuales para los dependientes del Grado III, Nivel 2, y el mínimo de 153 euros para los del Grado I y Nivel 2. En definitiva, la igualdad como en la mayoría de los casos, cuando se trata de personas con pocos recursos brilla por su ausencia.

Y, como siempre una gran parte de la ciudadanía resignada, parece que conforme con las cuatro migajas que les dan, por aquello de que, no digamos nada no siendo que nos quiten lo que nos están dando. Eso sin contar con aquella parte de la población que piensa, por su juventud o buen estado de salud de que nunca van a ser ellos los afectados. Y, es que, vivimos sumidos en un individualismo que nos hace no empatizar con los demás, sobre todo con aquellos que más sufren, manteniendo el dolor social lo más alejado posible, como una huida hacia delante, para no afrontar un problema que todavía no nos ha tocado.

 

Olga Sánchez Rodrigo

Busco la verdad para contársela al mundo. No creo en la neutralidad del periodista, casi siempre es de quien le paga. Por el contrario, SÍ CREO y APOYO al periodismo ciudadano, el hecho por gente de la calle, gente que cuenta lo que le pasa.

La trivialidad de lo importante

Hola papá:
Cuanto tiempo, cuantas cosas. El mundo enloquecido gira y gira y tú apenas te mueves del sillón, apenas sales de esa cada vez más profunda ensoñación que va secuestrando tu percepción del día a día.

He empezado estas líneas con la intención de ponerte al corriente de todo lo que está sucediendo y tú, a pesar de que te pasas las jornadas frente a la televisión, no llegas a captar. El mundo, en un frenesí que roza el histerismo, sale, según los profesionales de la información, a no menos de cuatro o cinco noticias históricas por día, algunas de ellas ya catalogadas como de la década o, incluso del siglo.

Así que, ante tal avalancha, me he puesto al teclado con la fútil esperanza de que al menos mis palabras puedan llegarte, aunque sea como un eco, al lugar, o a la entelequia, en el que pueda estar reposando tu consciencia.

Mi primera intención ha sido contarte, con pelos y señales, el tema de Cataluña. Los vaivenes, los desatinos, los juramentos, alguno incluso en arameo, y la sinrazón que parecen haberse apoderado de todo el mundo, pero de todo el  mundo mundial, papá, no solo del español. Pero pasado el primer impulso me he dado cuenta de que aún no ha acabado y no tengo muy claro cuando, ni como, acabará. Incluso mirándote a los ojos para empezar a contártelo me he dado cuenta de que, tal vez, no sea tan importante.

Luego me he ido a las matanzas, a las de los atentados, fíjate el de Barcelona, en La Rambla, y a esas otras que de vez en cuando algún probo ciudadano norteamericano armado perpetra contra todo el que pilla por en medio. Y también me he percatado, al mirarte, de que hablarte de muertos tampoco es un tema que ahora te sea especialmente interesante.

También se me ha ocurrido ponerte al día sobre los inmigrantes, sobre la política en general, sobre el fútbol o sobre los diversos temas que tan ocupados, cabreados, atentos, nos tienen estos días. Pero al llegar a ellos tampoco me han parecido de tú interés en tu situación actual.

Finalmente, papá, me he dado cuenta de que a pesar de la importancia que les damos, ¿A ti que te importan en este momento? ¿Qué te va a ti en que los catalanes, los corsos o los de Albacete quieran ser independientes? ¿Qué te importa que el Barça vaya primero en la liga o que la pesadilla del ISIS se haya terminado?

Me hubiera gustado poder contarte que ya hay una cura para lo tuyo, que mañana podrás leer lo que sucede en el periódico, que al menos existe una esperanza… pero no, papá, de lo tuyo no hay nada, ni esperanzas. Ni fondos suficientes, ni, y es duro decirlo así de crudamente, parece haber un interés real, de esos que aportan dinero con el que financiar el tiempo de los investigadores.

 

“Me hubiera gustado poder contarte que ya hay una cura para lo tuyo, que mañana podrás leer lo que sucede en el periódico, que al menos existe una esperanza… pero no, papá, de lo tuyo no hay nada, ni esperanzas.”

Sí que me hubiera gustado comentar contigo las primeras gracias de la niña, tu biznieta, a la que aunque llegues a ver no conocerás nunca, no al menos en este plano, en esta realidad, en esta vida. Contarte que es muy alta, que está muy espabilada, que se fija en todo y reacciona ante todo. Que nos parece la más lista de las niñas de cuatro meses que hemos visto. Que… eso, que es nuestra nieta, tu biznieta. La más guapa, la más alta, la más todo.

En fin, papá, gracias por ayudarme a entender que es lo aparentemente importante y qué lo verdaderamente trascendental. A veces es necesario alejarse de este mundo para tener suficiente perspectiva, aunque sea por las malas.

Rafael López Villar

Nacido en 1953 en Orense. Vive en Madrid desde los cuatro años. Empresario, escritor vocacional y estudioso de la gastronomía tradicional española sobre la que tiene varios blogs.

Yo, mi, me, conmigo

 

Se acuerdan ustedes del dicho popular conocido como   ley del embudo, “lo ancho para mí y lo estrecho para los demás”, pues esta ley se está convirtiendo cada vez más en una práctica habitual, manifestación sin dudas del individualismo cada vez más galopante de una sociedad como la nuestra carente de valores; lo que en términos más técnicos, dentro de la sociología, seria la tendencia que otorga primacía al individuo respecto a la colectividad.

La manifestaciones de esta tendencia suelen ser muy diversas, aunque la que más me llama la atención, quizá porque es la más generalizada, es la de considerarnos los más listos, los más buenos, los mejores; en definitiva el egocentrismo que hace que sólo nos miremos hacia nuestro ombligo.

Cada día me encuentro con más gente cuyas teorías sobre cualquier asunto no admiten réplica. Vivimos en un momento en el que todos sabemos de todo, dominamos cualquier tema o materia, en la mayoría de los casos por “información” cogida de las redes sociales, como si de un máster se tratase sin ni siquiera molestarnos en contrastar o completar con información veraz cogida de lugares seguros o especializados. Y es que, queramos o no, nos moleste o no que nos lo digan, cada día se lee menos y peor se asimila lo que se lee, eso sin contar con la gran cantidad de sabios, profetas, líderes y lideresas, sanadores, brujos que adivinan el pasado, porque con el futuro no dan ni una, que se auto proclaman nuestros guías espirituales o ideológicos sin que nadie se lo pidan, y que sin ningún pudor se inventan historias o ideologías para vender con el objetivo de engañar a unos cuantos incautos que les mantengan en un falso prestigio, suficiente  para vivir de la sopa boba.

Pero, para no desviarme del tema, que no es otro que “la ignorancia de los listos”, lleva a las personas a ser tan osadas de considerar a los demás como auténticos idiotas, sin reparar siquiera que su interlocutor puede saber algo más que él, permitiéndose incluso despreciar cualquier opinión contraria incluyendo insultos o descalificaciones cuando se ven pillados en su limitado y pretensioso saber, en vez de escuchar por si pudiese aprender algo, pero también por educación, salvo, claro está, que estemos ante un imbécil redomado, en cuyo caso es mejor no perder el tiempo y quitárnoslo de encima cuanto antes.

“Pero, para no desviarme del tema, que no es otro que “la ignorancia de los listos”, lleva a las personas a ser tan osadas de considerar a los demás como auténticos idiotas, sin reparar siquiera que su interlocutor puede saber algo más que él”

Y, no sólo se trata de conocimientos, también el individualismo y como manifestación de éste el egocentrismo, no lleva a repudiar sentimientos contrarios a los nuestros sin reparar que los demás tienen derecho a sentir como les de la gana, o mejor dicho catalizar sus emociones con arreglo a sus experiencias y modo de vida, sin que ello nos lleve a encasillar a nadie o tildarlo de esto o de lo otro.

En definitiva, todo se reduce a tener una óptica más amplia de las cosas, de la vida y de las personas, siendo conscientes que fuera de nuestro pequeño y gran mundo existen otros mundos tan importantes, al menos, como el nuestro, por lo que nos debemos plantearnos salir de ese “yo, mi, me, conmigo”, para convertirlo en algo de todos, sino correremos el riesgo de que los demás no nos soporten, quedándonos al final solos en esa torre de marfil o zona de confort que nos hemos construido.

Otra manifestación también del individualismo, y dentro de éste el egocentrismo es la soberbia, como un sentimiento de superioridad frente a los demás que provoca un trato distante o despreciativo hacia ellos, de los cuales nos tenemos que cuidar muy mucho, porque mi experiencia con esta tipo de seres es, con tal de no dar su brazo a torcer son capaces de hacer daño debido a su deseo incontenible de controlar todo, regocijándose, además, por el fracaso de otros y resentirse por el éxito de los demás; apartándote de su círculo si no las adulas lo suficiente.

Autosuficiencia, vanidad, autocomplacencia, altanería, afán de singularidad, entre otras, serían otras de las manifestaciones de tan insoportables seres; aunque en el pecado llevan la penitencia, porque en su egoísmo de querer ser el centro de todo, cuando no lo consiguen porque alguien brilla más que ellos, su rabia es tan incontenible que su único misión es hacer todo lo que pueda para ganar en esa carrera de ser la única estrella  con su espíritu calculador.

Olga Sánchez Rodrigo

Busco la verdad para contársela al mundo. No creo en la neutralidad del periodista, casi siempre es de quien le paga. Por el contrario, SÍ CREO y APOYO al periodismo ciudadano, el hecho por gente de la calle, gente que cuenta lo que le pasa.

El amor

 

 

 

Es algo que falta. Es una cuestión de amor. Hay que cultivar lo que amamos y cuidarlo con mimo, porque eso es lo que a cada cual nos da un sentido en este bosque de complejidades en el que deambulamos más o menos perdidos. Hablo del amor en general, el amor en su sentido más amplio. El amor hacia las sábanas que te rodean cada mañana. Hacia la cuchara que remueve tu desayuno. Hacia esos semáforos que mantienen el orden en las calles. Por decir algo.

El amor se extiende en un plano muy amplio. Podríamos enumerar una amplia gama de amores, pero vamos a quedarnos con lo útil. Más bien, vamos a utilizar bien al amor. ¿Quién quiere amores que salen despavoridos o que te acuchillan por la espalda? En una sociedad en la que la masa, de la cual me quiero separar como el aceite del agua, no sabe ya a qué bando atacar porque todos los bandos parecen ser el mismo. El amor está a falta de atenciones y cuidados. Está a falta de usuarios que prefieren fingir que lo conocen a través de las redes, a través de la pura apariencia.

Ya no puede saberse a dónde hay que acudir en busca del amor. Nunca se sabe si todavía queda alguna máscara que quitar, si todavía hay algún filtro entre lo observado y quien mira. La edad de la adulteración es un producto de este supertecnológico siglo. La pureza de una relación nunca podrá volver a ser genuina. Estamos contaminados por las pantallas. Pantallas que hacen de pseudopsicólogo barato, que solo nos escupen lo que queremos ver y apartan lo que no.

 

“Estamos contaminados por las pantallas. Pantallas que hacen de pseudopsicólogo barato, que solo nos escupen lo que queremos ver y apartan lo que no.”


Ya son muchas las personas de este mundo que no lo han conocido sin una pantalla entre las manos. El mundo es ahora rectangular y para siempre, y el amor se ha quedado dentro de tales rectángulos, adaptándose a esta recortada forma, cortando sus amorfas alas. Ya no hay sorpresas. La distancia ha muerto. Lo original estalló de pura originalidad y se quedó al nivel de lo banal. Estamos en la era de la repetición, de la copia, de la copia de la copia. El momento en el que el arte ha desaparecido, precisamente por poder estar en todos los sitios.

El amor ahora se ve en 1920×1080 píxeles, posando para la cámara y con tres filtros para maquillarlo. Aunque, al amor no se lo cargaron las pantallas ni internet. El amor a veces no es conocido por uno ni siquiera para sí mismo. Hablo del amor propio. Su ausencia condena a los que nunca se preocuparán de buscarlo y más aún a los que lo han encontrado y no pueden compartirlo.

La falta de amor propio es la minusvalía de este siglo. Consiste en el desconocimiento de uno mismo y la ausencia de preocupación por solventarlo. Consiste en una falta de consideración para sí mismo y para la propia integridad del ser humano. Consiste en una autonegación de la propia dignidad, valor que cualquier persona debería preocuparse por cultivar y respetar, tanto la suya como la ajena. Sin amor propio no se puede proyectar un amor claro hacia nada ni nadie.

“La falta de amor propio es la minusvalía de este siglo.”


Solo con saber que ahora la vida se reduce a mirar a través de rectángulos llenos de letras, imágenes y sonidos, y que estos rectángulos no son libros, me hace tener la certeza de que estamos muy al principio en la historia de la evolución intelectual del ser humano.

Diego Carrera Martín

Proyecto de deshumano. No sé si libre, pero pensador. Practicante de la resignación. Misántropo. Estudiante de filosofía.

Gracias desde la Biblioteca del Sol

Ayer se celebró el Día de la Biblioteca, mi día, y el todas las bibliotecas, ¡Felicidades compañeras! Han preparado un cartel precioso, y muchas actividades ¡qué emoción! pero llevo días preguntándome por qué soy tan feliz siendo una Biblioteca Pública.

Yo, antes de ser biblioteca, fui otras cosas. Me construyeron en 1921 como depósito de agua potable de Albacete, mi arquitecto fue Julio Carrilero, causé admiración en el barrio y en la ciudad, cuando mi capacidad fue insuficiente me destinaron a otros usos, fui almacén del Ayuntamiento y algunos dicen que también fui cárcel.

Y luego nada, desolación y ruina, estuve en desuso hasta que decidieron instalar aquí una biblioteca y la sede administrativa de las Red de Bibliotecas Municipales de Albacete. Fue un trabajo duro, pero el 23 de abril de 2001 nací como biblioteca, este año he cumplido 16 años.
Y soy feliz.

A menudo reflexiono sobre el motivo de mi felicidad. ¿Puede ser por la admiración que causo? ¿Por la cantidad de libros y otros materiales que guardo en mi interior? ¿Por el cariño y el respeto con que me tratan las personas que trabajan aquí? ¿Por lo orgullosos que se sienten los políticos de Albacete cuando vienen, de vez en cuando, a visitarme?

Pues sí, son motivos más que suficientes, pero tras dieciséis años de ser Biblioteca creo que lo que me hace más feliz son las personas que cada día y cada año vienen a utilizar mis instalaciones. Algunos llaman a estas personas lectores, otros usuarios, cada cual es libre de denominarlas como quiera.
Y quiero darle las gracias a cada una de las personas que han venido durante estos años a utilizar los servicios que prestamos, sin ellas mi existencia no tendría sentido.

Seguro que olvidaré a muchas personas, pero que sepan que para ellas también es mi agradecimiento. Gracias a los lectores de prensa que no desfallecen, y vienen día tras día, aunque, en el verano me abandonen por lo Kioscos, lo entiendo.

Gracias al señor que viene todos los días a leer en la biblioteca y es un enamorado de la historia.
Gracias al médico que todos los años relee “Sin noticias de Gurb” y “Tres hombres en una barca.”
Gracias al periodista enamorado de la historia y erudito de la música.

Gracias a la abuelita que es una lectora voraz y desde hace varios años lee incesantemente.
Gracias a la profesora jubilada que es una devoradora de libros, nos recomienda lecturas y eleva la elegancia de la sala de lectura.

Gracias a las dos mujeres que trabajan en el Centro de adultos y que una ha conseguido que su compañera se convierta en una enamorada de los libros.

Gracias a los opositores y opositoras que acuden cada día, sin desfallecer, con sus mochilas llenas de ilusión: bomberos, policías, médicos, funcionarias de prisiones, secretarias de ayuntamiento, enfermeras, maestros, profesores, ordenanzas etc.

Gracias a la señora que lee tanto como cose y comparte con nosotros parte de su vida.

Gracias al “abuelete” que cada día viene a hacer su crucigrama y a contarnos los diferentes problemas que tiene, entre ellos que no encuentra novia.

Gracias a todos los colegios e institutos que han traído a sus alumnos y alumnas para que conozcan todo lo que ofrezco y conozcan mi historia.

Gracias a la Universidad Popular por venir con su público y sus profesores y monitores.
Gracias a los componentes del Centro de Inserción Social “Marcos Ana” que me han emocionado cuando ellos participan y se emocionan.

Gracias a los emigrantes y transeúntes, saben que también estoy para ellos.

Gracias a los turistas por su asombro cuando me visitan.

Gracias a los escritores y escritoras que vienen a buscar su inspiración aquí, y a los que han venido a compartir sus obras.

Gracias a los y las poetas por venir a buscar la inspiración y a hilvanar sus versos.

 

@Amparo Cuenca

Impacto del Enfermo de Alzheimer en la Familia

Con esta publicación terminamos nuestro tercer capítulo acerca de los enfermos de alzheimer y el impacto que produce en la familia, porque nos preocupa y porque sabemos que cualquiera de nosotros mañana puede ser un enfermo o un afectado rogamos a nuestros lectores colaboren en la difusión de estos tres capítulos.

Cuando algún miembro de la familia sufre una demencia en general o una enfermedad de Alzheimer en particular, ésta sufre la enfermedad en menor o mayor medida. En el sistema familiar se generan una serie de alteraciones estructurales y dinámicas como consecuencia de tener que reorganizar su vida diaria, personal y social. Así, por ejemplo, las funciones y roles, que ocupaba el miembro enfermo en el sistema familiar, deben de ser adoptadas por otro u otros miembros de la familia; este cambio será más profundo y complicado, cuanto más importantes fueran las funciones que desempeñaba el enfermo.

Además, la demencia implica un esfuerzo y una disponibilidad hacia otra persona a largo plazo, que tiene el infortunado efecto de agotar. Por ello, cada uno de los miembros de la familia tiene que ir asumiendo un cierto control sobre la enfermedad a medida que van surgiendo los problemas cognoscitivos, no cognoscitivos y funcionales. Por todo ello, es necesario que la familia realice algunas acciones encaminadas a lograr la normalización de la enfermedad dentro de su funcionamiento como sistema familiar.

 

“la demencia implica un esfuerzo y una disponibilidad hacia otra persona a largo plazo, que tiene el infortunado efecto de agotar.”

Así, una vez conocido el diagnóstico, es necesario que la familia se INFORME detalladamente sobre la evolución de esta dolencia: fases, características, consejos, precauciones, necesidades asistenciales. Además la familia, una vez evaluada la situación económica y social del enfermo, debe ORGANIZARSE Y PLANIFICAR su colaboración en los cuidadosque pronto requerirá el enfermo.

Aunque con frecuencia surge entre los familiares un cuidador principal, éste no debe cargar sólo con el problema ni con la atención al enfermo. Los demás familiares deben colaborar con su ayuda física, económica y moral al cuidado del paciente, relevando de sus tareas y asistiendo en sus decisiones al responsable principal.

Asimismo, desde un punto de vista de la fortaleza psíquica en el cuidador, es muy útil separar el hecho de aceptar y atender al enfermo, de los posibles sentimientos de angustia que pudieran surgir con los años por el cansancio físico y mental que supone la convivencia y dedicación al enfermo

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Continúa el desastre sanitario

 

 

 

Siempre, cuando tenemos que pasar por el mecánico, no de nuestro vehículo, sino de nuestro cuerpo, y nos encontramos con colas más largas que las de la ITV, cansados del sistema sanitario al que nos han llevado la hermandad PP-PSOE -recuerdo a los lectores que fue este último partido que inició los trámites para la privatización-; solemos echar nuestras prestes contra los profesionales sanitarios que, aunque hay de todo, son los que menos culpa tienen en todo este entramado de despropósitos que han convertido nuestra sanidad, una de las que mejor funcionaba a nivel mundial, en un auténtico desastre.

 

 

Decir que son los que menos culpa tienen, significa que, en cierta manera, también tienen cierta responsabilidad por permisivos con unas condiciones laborales cada vez peores, no en cuanto a  las económicas, que a algunos no afectan al suplementar con el trabajo en la privada, mediante una compatibilidad de la que no gozan la mayoría de los empleados públicos, con jornadas interminables que denotan una fatiga que repercute en los pacientes; sino más bien, por soportar la masificación de casi todos los servicios de salud, reduciendo sus tiempos de consulta a un hola, siempre que se dé con alguien agradable y educado, y a un adiós, que muchos no entendemos que les de tiempo a un diagnóstico certero que, en definitiva no hace mas que repercutir en su prestigio profesional y, como no, en nuestra propia salud.

No obstante, a pesar de todo, igual que no nos faltan pelos en la luenga para despotricar contra el sistema sanitario, debemos resaltar la profesionalidad y hacer vocacional que desde celadores, pasando por auxiliares, enfermeras y médicos, hacen que todo este engranaje funcione de la mejor forma posible.

En todo caso, debemos ser conscientes, que igual que atribuimos cierta responsabilidad a dichos profesionales, también, nosotros, los ciudadanos, como usuarios del servicio la tenemos, no sólo por meter en la urna la papeleta para dar el mando quienes se han cargado el “istalache”. Aunque dudo, que sabiendo que quienes se dedican a la política no valen para otra cosa, ni siquiera para la política, sino sólo para chupar, pueda venir alguno que solucione este caos.

“debemos resaltar la profesionalidad y hacer vocacional que desde celadores, pasando por auxiliares, enfermeras y médicos, hacen que todo este engranaje funcione de la mejor forma posible.”


Pero como dicen que la esperanza es lo último que se debe perder y, aunque el tema de los Santos se lo dejo a mi santa suegra, que por cierto, con resultados muy favorables, incluso para esta protestona, aunque deje parte de su pensión en luminarias al pie de los Santos; encenderé también yo una vela a Santa Rita, para que, como patrona de los imposibles haga algún milagro.

En la próxima marcha blanca que se haga en tu ciudad a ver si te apuntas, porque en definitiva de todos depende de que las cosas vayan mucho mejor, no siendo suficiente sacar la banderita española cuando juega nuestra selección de fútbol o cuando se trata de reivindicar la unidad de España. La lucha social por nuestro derechos también es una forma de demostrar nuestro patriotismo.

 

 

Olga Sánchez Rodrigo

Busco la verdad para contársela al mundo. No creo en la neutralidad del periodista, casi siempre es de quien le paga. Por el contrario, SÍ CREO y APOYO al periodismo ciudadano, el hecho por gente de la calle, gente que cuenta lo que le pasa.

Alzheimer. Preguntas y respuestas.

 

 

En nuestra colaboración con la Asociación de Familiares de Enfermos de Alzheimer de Salamanca (AFA Salamanca) que iniciamos hace poco más de una semana y con el fin de servir de apoyo a las familias que cuentan con algún miembro que padece esta enfermedad, a continuación exponemos las preguntas más frecuentes que suelen plantearse buscando respuestas a los comportamientos que origina este tipo de demencia. 

Preguntas más frecuentes

¿QUÉ ES LA DEMENCIA?

La demencia es un síndrome que implica la pérdida gradual y progresiva de la memoria, del pensamiento y de las habilidades para el razonamiento, al igual que de las funciones físicas. La enfermedad de Alzheimer es la causa más común de la demencia.

¿QUÉ ES LA ENFERMEDAD DE ALZHEIMER?

La enfermedad de Alzheimer es un desorden cerebral, progresivo e irreversible, que de forma gradual destruye la memoria de una persona, al igual que las habilidades para aprender, razonar, hacer juicios, comunicarse y llevar a cabo actividades cotidianas. A medida que la enfermedad progresa los individuos pueden desarrollar cambios en la personalidad y en la forma de comportarse y volverse ansiosos, desconfiados o inquietos. También es posible que sufran de delirios o de alucinaciones.

¿QUIÉNES SON AFECTADOS POR LA ENFERMEDAD DE ALZHEIMER?

La enfermedad del Alzheimer afecta primordialmente a individuos mayores de 65 años. Una entre cada diez personas mayores de 65 años y casi la mitad de las personas que llegan a los 85 años desarrollan esta enfermedad. Debido a la naturaleza del Alzheimer, ésta llega a tener un impacto tremendo no sólo en aquellos a quienes se les ha diagnosticado sino también en sus familiares y en las personas encargadas de cuidar a estas personas.

¿QUÉ TAN PROPAGADA ESTÁ LA ENFERMEDAD DE ALZHEIMER?

Se estima que alrededor de 4.5 millones de adultos estadounidenses sufren de Alzheimer y está catalogada como la cuarta causa de muerte entre los adultos. En el estado de Nueva York más de 330,000 habitantes sufren de Alzheimer o de otro tipo de desórdenes relacionados con esta enfermedad. Debido al incremento de la población de edad avanzada, especialmente de la proporción de personas mayores de 80 años, se anticipa que el número de individuos con Alzheimer se incrementará de forma dramática, quizás hasta llegar a alcanzar un número superior a los 16 millones de personas a escala nacional para el año 2050.

¿QUÉ CAUSA LA ENFERMEDAD DE ALZHEIMER?

La enfermedad del Alzheimer es causada por ciertas anomalías que alteran la habilidad de las células nerviosas para comunicarse entre sí. Aunque no se puede hablar de una única causa que dé origen a esta enfermedad parece que existen una serie de factores que juegan un papel importante en su desarrollo. Ciertos factores genéticos, no genéticos y biológicos incrementan el riesgo de desarrollar la enfermedad del Alzheimer. En algunos estudios se han comenzado a identificar relaciones entre el ejercicio, factores dietéticos, inflamaciones, condiciones cardiovasculares, y salud cerebral, sólo por nombrar algunos.

¿PUEDE MI HISTORIAL FAMILIAR INCREMENTAR EL RIESGO DE QUE DESARROLLE LA ENFERMEDAD DE ALZHEIMER?

Existen dos variantes de la enfermedad del Alzheimer. Una, bastante rara, que se llama Enfermedad de Alzheimer familiar, se desarrolla en personas menores de 65 años, dándose algunos casos en personas jóvenes entre los 30s y los 40s. Se han identificado apenas unos cientos de casos en todo el mundo y es una enfermedad hereditaria. Esta variante de la enfermedad se debe a un trastorno genético. La segunda variante de esta enfermedad es conocida como Enfermedad de Alzheimer tardío, y es la forma más común. El Alzheimer tardío ocurre después de los 65 años y se da principalmente entre personas mayores de 70 y de 80 años. Se sabe por estudios que un historial familiar de Alzheimer incrementa también el riesgo de sufrir esta enfermedad. Aunque se sabe que los genes juegan un rol primordial en la variante tardía de la enfermedad ciertos genes probablemente interactúen con algunos factores ambientales aún desconocidos para causar la aparición de esta enfermedad.

¿CUÁLES SON LOS SÍNTOMAS DE LA ENFERMEDAD DE ALZHEIMER?

Los síntomas pueden cubrir todo un amplio rango; sin embargo, el primer signo de esta enfermedad es con frecuencia la pérdida de la memoriaque comienza a afectar las actividades diarias de un individuo. Otras señales de alerta pueden incluir: la dificultad para llevar a cabo labores cotidianas como cocinar; problemas de lenguaje; desorientación en el tiempo y en el espacio; disminución o falta de buen juicio; perder objetos o documentos; y cambios en el ánimo o en la forma de comportarse. También puede haber cambios en la personalidad y la pérdida de la iniciativa, como puede ser el no volver a interesarse en los hobbies o en actividades previamente practicadas. Otro síntoma común es la pérdida de la habilidad para captar ideas que no se relacionan con las experiencias personales del individuo.

¿SE PUEDE PREVENIR LA ENFERMEDAD DE ALZHEIMER?

Si bien los científicos aún no logran ponerse de acuerdo sobre los orígenes de esta enfermedad, investigaciones preliminares sobre el tema sugieren que algunas estrategias para mantenerse saludables a medida que se envejece reducen el riesgo de desarrollar el Alzheimer. Varios estudios le dan un gran valor al continuar aprendiendo a lo largo de la vida y al hecho de tomar parte activa en actividades que son mentalmente estimulantes. Existe evidencia clínica que sugiere que las funciones mentales y físicas pueden mejorar con la actividad física aeróbica. Algunas recomendaciones saludables incluyen el disminuir los niveles de colesterol, controlar la presión arterial, el peso y la diabetes y ejercitar el cuerpo y la mente.

¿CÓMO SE DIAGNOSTICA LA ENFERMEDAD DE ALZHEIMER?

Un diagnóstico temprano puede mejorar la calidad de vida y ayudar a controlar la ansiedad provocada por los cuestionamientos que se originan al no saber qué sucede cuando esta enfermedad comienza a interferir con las actividades diarias de una persona. Sin embargo, con la excepción de una autopsia practicada después de la muerte del individuo, no existe ningún examen que pueda garantizar que un individuo esté afectado por el Alzheimer. Los diagnósticos comprenden toda una completa gama de exámenes físicos y neurológicos que incluyen pruebas de laboratorios y una evaluación siquiátrica. Estas pruebas toman más de un día y usualmente se llevan a cabo como paciente ambulatorio. Adicionalmente a la entrevista que se le hace a la persona se suele entrevistar a otros integrantes de la familia con el fin de recolectar información sobre el comportamiento del paciente.

¿CUÁL ES EL TRATAMIENTO DE LA ENFERMEDAD DE ALZHEIMER?

Existen cierto tipo de medicamentos aprobados para ayudar en el tratamiento de la enfermedad de Alzheimer. Algunos medicamentos pueden ayudar a retardar temporalmente la pérdida de la memoria en algunas personas y otras ayudan al tratamiento de los síntomas emocionales y del comportamiento. Adicionalmente, puede llevarse a cabo una intervención en la salud mental del individuo que vaya más allá del tratamiento con medicamentos y de las restricciones usadas en el tratamiento de la agresividad asociada con la enfermedad. Ensayos clínicos que comparan una nueva estrategia potencial con una de tipo estándar o con la administración de un placebo, podrían ser aún otra alternativa de tratamiento)

¿EXISTE UNA CURA?

Mientras los científicos continúan buscando nuevos tratamientos para la enfermedad de Alzheimer en la actualidad no existe ninguna cura disponible para esta condición degenerativa.

 

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La enfermedad del olvido

 

 

Nuestro próximo artículo: Alzheimer. Impacto en la familia

Mientras la ciudad amablemente duerme…

No es que uno pene de ese insomnio que, según algunos, resulta pertinaz y recalcitrante (precisando y requiriendo los mal llamados somníferos, que no dejan de ser benzodiacepinas con distintos motes y resultados similares). Ni mucho menos: una vez llegada ‘mi hora’, conforme voy agachando la chola camino de la almohada y antes de rozarla, ya estoy sopa cual marmota antes de febrero.

Pero,a veces, seguramente tal como a usted, se empecina el cuerpo en no dejarse derrumbar para pasar a la quinta esencia de los sueños reparadores. Es muy de vez en cuando pero, cuando me pasa, es desesperante; más que nada porque trabajo en menos de una hora y llegaré grillado hasta el cuarto café por lo menos. Hoy me ha tocado, mire usted por Dios. Para más inri, me da repelús sobar en el catre.

Debe ser por aquello de los ‘ritmos circadianos’ (Premio Nobel de Medicina este año). Estoy seguro.

Entonces me pongo a leer, mientras la ciudad amablemente duerme (o sea, sobre las tres a.m. , y algo de silencio puedo escuchar). A ver si me entra la modorra, pero ni flores.

Y decido leer. Si. Pero cosas de mi oficio. Cosas de esas que, como buen procastinador que soy y seré, digo: ¡Bah…mañana las leo! Pero me las he soplado todas en menos de ocho horas de agripnia impuesta por mis neurotransmisores.

Bueno, todas-todas no. Pero dos, si que si.

Una de ellas ha sido la impresión que ha sacado Milton Packer – un afamado cardiólogo norteamericano y conocido por mi, cachéese en cualquier buscador – acerca de la relación que hay entre médicos especialistas y de atención primaria por allá,  por  la Columbia de Nueva York (por estos lares se ‘deben’ denominar ‘Médicos especialistas en medicina familiar y comunitaria’, que parece quedar más resultón y mucho más enjundioso) al entrevistarse con algunos médicos de atención primaria de por su zona y alrededores (que el hombre ya tiene una edad para mucho trajín viajero).

Y el pobre Milton se echa las manos a la mollera en pura estupefacción y desespero.

Escribe un articulo titulado: Patient Care vs Primary Care: Is There a Problem Here?” (Atención al paciente frente a la atención primaria: ¿Hay algún problema aquí?, pizca más o menos).

Viene a preguntar a los de ‘primaria’, que cómo solucionan problemas como la Diabetes y la Insuficiencia cardíaca. Sigo leyendo y, mi conclusión es que si no le echaron con patada en los glúteos mayores, poco le faltó al bueno de Milton.

Tuvo respuestas de índole distinta pero con final coincidente: ¡Detestamos a los especialistas! Todos le recibieron – o casi- con una mirada muy fría y distante cual bicho repulsivo. Como queriendo decirle sin palabras: ¡Pero tú de qué vas, tío (o broder). Estás bromeando, ¿verdad? 

Un médico de atención primaria le dijo: “Odio a los especialistas, especialmente a los cardiólogos (ay…socorro), son tan arrogantes, piensan que lo saben todo y piensan que yo no sé nada, que no quieren realmente ayudar a la gente, sólo quieren ganar dinero ellos! El impacto le golpeó como un tsunami (sic). Se quedó triste y profundamente aturdido.

¡El bueno de Milton! Lo despacharon con cajas destempladas a tutiplén.

Por lo que escribe Milton (yo siempre le llamé por su nombre de pila, ea) otro médico de primaria le soltó en todos los morros : “Cuando llamo a un especialista porque quiero su consejo, lo único que quieren saber es si el paciente necesita un procedimiento, si les pregunto sobre el uso de los medicamentos, no tienen tiempo para mí. Me cortan bruscamente y me conectan  con una de sus enfermeras … En cualquier caso, es una experiencia terrible y que no pienso volver a hacer. Mira, no hago procedimientos, veo a docenas de pacientes al día, es un desafío imposible, no tengo tiempo ni personal para llenar formularios de pre-autorización (aqui se llaman de ‘interconsulta’). para atender las necesidades de mis pacientes; los especialistas ciertamente no hacen eso ni de coña.

La cosa continúa.

Preguntó, tímidamente y con la pajarita chorreando en sudor (estoy seguro….¡conociéndole como le conozco), que si los médicos de atención primaria estaban preocupados en proporcionar los mejores medicamentos para sus pacientes. Que había muchos nuevos fármacos para la diabetes y para la insuficiencia cardíaca. Algunos eran mucho mejores que los medicamentos más antiguos.

¿Nuevas drogas? el médico de atención primaria continuó. “Hay un montón de nuevas drogas, pero ciertamente no voy a escuchar la propaganda de los representantes de las compañías farmacéuticas, ¡son tan condescendientes como los especialistas! Además, estos nuevos medicamentos son demasiado caros, los pacientes no pueden pagar los copagos y las compañías de seguros requieren todas estas formas. ¡No vale la pena ni los dineros!

Y la cosa sigue y sigue. Pero no quiero -tampoco me apetece, la verdad – extenderme en el tema.

Me ha llevado más de tres horas en leerlo, comprenderlo y partirme la caja con el bueno de Milton con lo que él esperaba oír y las respuestas que obtuvo.

Hablaré con él. Que aunque más viejo – y más maestro – que este servidor, uno también peina algunas canas. Y se conoce ambos ámbitos – especialista y primaria- y está empapado de tanto desatino.

Igual le invito a que dé unas charlas por esta España mía. O, simplemente, a tomar unos potes por mi pueblo, donde también se va a empapar a base de bien. Como le dé un patatús al ver más disparates que allí- que eso es seguro- y calarse de cómo van aquí las tientas, me lo llevo a urgencias, lo abandono en la puerta y que cualquier residente follonero (de esos que te dan lecciones por teléfono, cual si un dios transformado se tratase) le atienda. Ya si eso.

Como ya he comentado, me conozco ambos ámbitos. Primaria menos, la verdad. Pero, si un sufriente (o parecido) te entra a consulta solicitando un “volante” para el trauma, el reuma, el derma y un ‘análisis completo de todo’ (así, de sopetón) a más de una repetición de profusas recetas que no le dan en la farmacia porque están caducadas, sin estarlo, es para decir pues eso…que ahí me las den todas.

 

“Como ya he comentado, me conozco ambos ámbitos. (…). Pero, si un sufriente (o parecido) te entra a consulta solicitando un “volante” para el trauma, el reuma, el derma y un ‘análisis completo de todo’ (así, de sopetón) a más de una repetición de profusas recetas que no le dan en la farmacia porque están caducadas, sin estarlo, es para decir pues eso…que ahí me las den todas. “



Siempre he pensado (y a veces, dicho) que cuando un compañero de tareas primarias agarre un fonendo, debe ser feliz. Digo yo.

¡Ah! Y como no hagas lo que dicen, te montan un expediente disciplinario de mil pares, con empleo y sueldo suspendido, por cualquier soplagaitas que imagina su puesto imperecedero. Que tiene más que el Espartero- o su caballo, o yo no sé ahora…que tengo sueño-.

Y mi buen amigo Milton en las nubes y en completo embeleso. Y yo sin dormir.

Y lo que se me queda en las teclas. Y que ya iré contándolo. Y que…¡para qué seguir!

Bueno si…¡seguiré ! Si solo salgo medio esquilmado de ésta, que es la suya.

Y mientras tanto, la ciudad está durmiendo amablemente. Claro que ya es bien amanecida. Y los botes de cubatas reposan suavemente en mis aceras.

P.S.- Más de mil palabras, Charo Cutillas.

 

 

 

Francisco R Breijo-Márquez

Doctor en Medicina, Profesor de Cardiología, Periodista (Boston. MA (USA). Redactor de Plazabierta.com
Titular Professor of Clinical & Experimental Cardiology.
Research Director at East Boston University (on voluntary leave), Hartford University (on voluntary leave) and Murcia University. C.S. Abanilla (currently).

La enfermedad del olvido

Como saben nuestros lectores  la implicación de este magazine con las necesidades de las personas mayores, de nuestros ancianos,  a los que hemos dedicado varios artículos, así como a una de las enfermedades que afectan a sus condiciones cognitivas, como es el alzheimer, que ellos padecen en primer persona, pero también el entorno familiar más inmediato.

Es por ello que, en nuestra colaboración con la Asociación de Familiares de Enfermos de Alzheimer de Salamanca (AFA Salamanca), iniciamos con este artículo una labor de divulgación que esperamos sirvan de ayuda al entorno familiar de quienes padecen esta enfermedad que, sin duda repercutirá en ellos, los enfermos.

Dicha asociación a la que este magazine se ha desplazado para conocer de primera mano la importante labor que están llevando a cabo, así como sus instalaciones, y a los profesionales vocacionales que en él trabajan, donde el enfermo es lo primero, pero sin olvidar a sus cuidadores dentro del entorno familiar; fue fundada en 1988 por un grupo de familias afectadas, como respuesta a una falta de información y de cobertura efectiva de los problemas que conlleva la enfermedad, convirtiéndose en pionera en España en cuanto a la oferta de servicios dedicados a la asistencia del enfermo.

En este primer artículo que compartimos de su web, se intenta dar respuesta con todo detalle a las siguientes preguntas:

 

¿Qué es el alzheimer? 

La enfermedad de Alzheimer es una afectación degenerativa de las células cerebrales ­las neuronas­ de carácter progresivo, adquirido (no se nace con ella) y de origen todavía desconocido.

En las personas que padecen esta enfermedad se observan diversas alteraciones que afectan a funciones cognitivas como la memoria, el reconocimiento visual de objetos, la capacidad para realizar movimientos voluntarios y el razonamiento lógico. La enfermedad de Alzheimer provoca, al mismo tiempo, un deterioro de la calidad de vida del enfermo y de su entorno familiar, y conlleva graves dificultades de convivencia. Se trata de de la demencia más extendida y conocida.

En 1992, la Organización Mundial de la Salud definió la enfermedad de Alzheimer como una dolencia degenerativa cerebral primaria, de etiología desconocida, que presenta rasgos neuropatológicos y neuroquímicos característicos.

El trastorno se inicia por lo general de manera insidiosa y lenta, y evoluciona progresivamente durante un período de años. El período evolutivo puede ser corto, de dos o tres años, pero en ocasiones es bastante más largo. Puede comenzar a la edad madura e incluso antes, pero la incidencia es mayor hacia el final de la vida. En casos con inicio antes de los 65 a 70 años es posible que se tengan antecedentes familiares de una demencia similar, el curso es más rápido y predominan síntomas de lesión en los lóbulos temporales o parietales, entre ellos afasias o apraxias. En casos con inicio más tardío, el curso tiende a ser más lento y a caracterizarse por un deterioro más global de las funciones corticales superiores.

¿Qué Síntomas Presenta el Enfermo de Alzheimer?

La enfermedad se manifiesta de forma lenta y progresiva. Los primeros síntomas van asociados a una disminución de la “memoria reciente” o inmediata, es decir, la que corresponde a hechos que se han producido en los últimos días o semanas.

Otra de las alteraciones que desarrolla la persona enferma de Alzheimer son los cambios en el comportamiento y en la personalidad. Se muestra irritable y con frecuentes cambios de humor, y puede llegar a aislarse de su entorno familiar y social.

Aunque la persona enferma continúe razonando y comunicándose bien con los demás, tiene, sin embargo, problemas para encontrar las palabras precisas. Sus frases son más cortas y mezcla ideas que no tienen relación directa entre sí.

 

Fases de la Enfermedad de Alzheimer

Primera Fase de la Enfermedad de Alzheimer

 

Años PRIMER AÑO SEGUNDO/TERCER AÑO
Enfermo
  • Disminución de la autoestima
  • Miedo al deterioro
  • Cierta confusión
  • Se encuentra torpe
  • Mecanismos de defensa
  • Olvidos ocasionales
  • Perdida de vocabulario
  • Confusiones espaciotemporales
  • Dificultad en actividades mecánicas
  • A veces agitación, nerviosismo
Familia
  • Observa reacciones anómalas en el futuro enfermo
  • Lleva al enfermo al neurólogo
  • Impacto del diagnóstico
  • Fase de información
  • Fase de planificación
  • Aparece cuidador principal
  • Alteración de la vida familiar

CONSEJOS

  • Obtener el diagnostico preciso
  • Requerir medicación conveniente Información.
  • Planificación.
  • Comprensión con el enfermo
  • Solidaridad familiar

 

Segunda Fase de la Enfermedad de Alzheimer

 

Años CUARTO AÑO QUINTO AÑO SEXTO AÑO
Enfermo
  • Olvida sucesos recientes
  • Apenas realiza actividades
  • No comprende situaciones nuevas
  • No reconoce lugares y objetos, duda entre las personas, no recuerda el día mes ni estación del año, etc.
  • Cada vez camina mas torpemente
  • No se vale por si mismo para vestirse, comer, caminar…
  • Necesita atención constante
  • La afectividad es el lazo que le une a la vida con los demás
Familia
  • Cuidador principal: angustia ante el deterioro del enfermo.
  • Miedo al futuro.
  • Cansancio físico y psíquico
  • Familiares: establecimiento de una rutina horaria para relevar al cuidador principal.
  • Ansiedad y sentimiento ambivalentes

 

CONSEJOS

  • Movilizar al enfermo (taca­ taca)
  • Gimnasia pasiva
  • Alimentación hiperproteica
  • Mantener rutinas

Tercera Fase de la Enfermedad de Alzheimer

 

Años SÈPTIMO AÑO OCTAVO AÑO NOVENO AÑO
Enfermo
  • No conoce ni reconoce
  • No habla Inconsciente gran parte del día Inmóvil
  • Alterna la cama con un sillón
  • Gran parte del tiempo durmiendo
  • Algunos breves momentos de consciencia
  • Aparición de problemas respiratorios, de deglución, dermatológicos
Familia
  • Cuidador principal: sentimientos de soledad, impotencia.
  • Dificultad para afrontar la muerte biológica del enfermo
  • Familiares: planificación para relevar al cuidador principal y ayudar en cambios posturales, higiene del enfermo, etc…

CONSEJOS

  • Colchón anti­escaras.
  • Protectores para la piel.
  • Cama articulada, ropa 100% algodón
  • Alimentación en purés, zumos, con suplementos hiperproteicos y vitamínicos
  • Cambios posturales.
  • Cuidadosa higiene del enfermo
  • Masajes para activar la circulación sanguínea
Diagnóstico

El diagnóstico se basa en la clínica, es decir en los síntomas que presenta el enfermo tanto en su inicio como en su evolución. Pero es un diagnóstico de posible o probable.

Es muy importante hacer un diagnóstico temprano (cuando empiezan los síntomas) para iniciar ya las terapias tanto farmacológicas como no farmacológicas (si bien hay que saber que no son eficaces en todos los enfermos y que hay demencias en las que no están indicadas).

Pero también es importante diferenciarlas de lo que no es demencia (pérdidas por el envejecimiento, depresión, esquizofrenia, síndrome confusional agudo, problemas endocrinológicos, tumorales, etc…). Para este diagnóstico, hay que explorar físicamente y mentalmente (test neuropsicológicos) a los enfermos en la clínica, hay que solicitarles analíticas y pruebas de imagen radiológicas como el TAC, la Resonancia, el SPECTo el PET.

En muy pocos años estarán desarrollados sistemas de imagen que definirán las áreas de lesión cerebral a un precio moderado para estar accesibles a toda la población.

Tratamiento

Los últimos avances comienzan a abrir una ventana a la esperanza en esta enfermedad. Un acercamiento más etiopatogénico y multifactorial no va a curar la enfermedad, pero sí puede ralentizar su curso y, sobre todo, mejorar la calidad de vida del paciente y la de sus cuidadores.

Hay que hacer una correcta planificación y coordinación asistencial, que permita recomendar y asignar el recurso más idóneo para cada fase de la enfermedad y que integre desde una visión multidisciplinar tanto las necesidades sociosanitarias como las psicosociales. En esta tarea estamos implicados todos. Dos normas básicas:

  • Ajustar los cambios en el hogar al proceso de deterioro de la enfermedad.
  • Ser prácticos: si algo no funciona, dejamos de hacerlo y si lo hace, lo continuamos.

 

En la próxima publicación trataremos de dar respuesta a las preguntas mas frecuentes sobre esta enfermedad.

Nuestro agradecimiento a la ASOCIACIÓN DE FAMILIARES DE ENFERMOS DEL ALZHEIMER DE SALAMANCA por la gran labor que están llevando a cabo. Y, recuerde una cosa, mañana puede ser usted uno de los afectados. COLABORE CON ELLOS AQUÍ


Eduardo, me llamo Eduardo

Hola Eduardo. Soy yo, es decir, tú.
A día de hoy, 2 de Julio de 2012, tienes 50 años, vives en la calle El Recuerdo, número 8, piso 4ºB. Llevas viviendo allí 23 años. La cerradura del portal gira un poco mal, tienes que sacar un poco la llave y luego girar. Cuando entres toma el pasillo de la izquierda, ahí esta tu ascensor.

Nuestra mujer se llama Rosa, es preciosa. Te enamoraste de ella en la universidad, que por cierto, no pisabas mucho. Teníais amigos en común y un día os presentaron. Os conocisteis de la manera más común, aunque os amáis como nadie. Rosa es de estatura media, tiene los ojos color marrón, aunque ella prefiere decir que es color miel. ¿Quieres un consejo? Hazle siempre caso. A Rosa le gusta dar paseos, ver películas y pasar el tiempo contigo. Rosa tiene muchos libros pero nunca viene mal hacerle un regalo. Sabe cocinar muy bien, así que tú, que eres un poco manazas, intenta fregarlo todo después de las comidas. Duermes en el lado izquierdo de la cama, sueles hablar por las noches. No te preocupes, a ella le gusta que hables, se ríe mucho de ti por eso. Tenéis dos hijos, Susana y Alejandro. Susana me ha dicho que quiere ser médico, espero que cuando leas esta carta se confirmen sus ilusiones. Le apasiona su carrera, es tan guapa como su madre. Juntos veis el fútbol en la tele. No se te olvide comprar pipas, a Susana le encantan. Alejandro es también muy futbolero, está estudiando trabajo social y su idea es irse a África con alguna ONG (Organización No Gubernamental), es una especie de grupo numeroso que se encarga de ayudar a los más desfavorecidos. Alejandro tiene un gran corazón, también novia y teme tener que dejarla si al final se va a África.

La carta que estás leyendo está en el armario marrón, en el segundo cajón, el nombre que está escrito en mayúsculas es el tuyo, EDUARDO. Tienes que leerla todos los días, no te olvides.

Hoy el doctor nos ha detectado Alzheimer.

Te quiero tío.

Nacho Ciencafés

Salmantino en Madrid. La mitad escribiendo. Cambiando la vida a cañonazos, pero siempre desde castillos en el aire.

El diván de mi vecina. Dos razones contrapuestas

Como ya ha habido quien me ha tachado de machista por esta sección, bajo el argumento de que quien es protagonista pertenece al sexo femenino, quiero que me permitan hacer una pequeña reflexión que, no es otra, que afirmar que la estupidez no conoce de géneros, pero sobre todo dejar claro que yo no tengo la culpa de que mi vecina sea mujer y que tenga algún defectillo que otro, como también los tengo yo y, quizá más grandes que ella, al igual que tampoco tenga la culpa de que ella piensa de una manera muy distinta a la mía. Por eso he decidido hoy contaros mi último encuentro con ella del que he salido escaldado, pero no como un gato, quizá más inteligente que yo por aquello de que el “gato escaldado del agua fría huye”, sino como un hombre que tropieza, no sólo dos veces, sino trescientas o más veces, sobre la misma piedra. 

 

Todo empezó en uno de los muchos encuentros esporádico con mi vecina en el rellano de la escalera y en el hecho de equivocar lo legítimo con la falta de respeto, o lo que es lo mismo, las “churras con las merinas”, al aferrarme a los estereotipos, a los que se ha aferrado también ella en otras ocasiones, pero, como no supone un argumento válido apoyarme en algo que otra persona hace mal para hacer yo lo mismo, no quiero recordar aquí mis vivencias con ella y sus equivocaciones para justificar las mías, cada uno es responsable de lo que dice y de lo que hace.

Como en estos momentos parece haberse detenido la vida en nuestro país no  hablándose de otra cosa que de política y como el tema catalán lo tenemos presente hasta en la sopa, lo cual no deja de ser bueno aunque haya quien piense lo contrario, por el debate social que ha originado; salté como un animal, y nunca mejor dicho, sobre su presa, cuando a la espera del ascensor y ante el comentario de que la “están liando parda”, de arremeter contra ella calificándola de intolerante sin causa. “¿Sin causa?” contesto ella, “yo tengo mi causa, como tú tienes las tuya”, añadió. “¿Cuál es tu causa”?, pregunté yo ahora, a lo que me respondió de nuevo: “La unidad, el orden social, la convivencia en paz”. No hubo más palabras, llegamos al portal y dándome ella un beso de refilón en la mejilla, se despidió para seguir con sus cosas.

“Unidad, orden social, convivencia en paz”, fueron las palabras que durante toda la mañana estuvieron rezumbando en mis oídos con la misma fuerza con la que ella las pronunció, lo que hizo que mi cabeza no parece de dar vueltas a su significado, llegando al convencimiento que, aunque para ella no tenían el mismo que para mi, pues ya conocemos ambos y los que me leen nuestra forma de pensar; sin embargo el error fue calificarla de “intolerante sin causa”, pues legítimo es para ella pensar como le de la gana, al igual que yo, y luchar o defender su causa como  yo la mía.

Una vez me dijo alguien en respuesta a un comentario mío en las redes sociales la tendencia de muchos a hacer argumentos ad hominen, dicho de otra manera, recurrir a la descalificación cuando no se está de acuerdo con alguien, recurriendo a la falacia de minimizar la opinión del contrincante atacando a la persona en vez de al argumento, valga como ejemplo el opinar que por ser de derechas, vestir de una determinada manera, ser negro o blanco…, alguien no puede tener razón,

Pienso, y con esto creo no caer en falacia alguna, que nada nos puede otorgar más poder que el de la propia razón, que no es otra cosa que la capacidad que tenemos los seres humanos para que de acuerdo con nuestros conocimientos e información de la que disponemos establezcamos relaciones entre ideas y conceptos para llegar a formular una conclusión o un juicio sobre algo en concreto, haciendo que este juicio no tenga que caer en la descalificación para demostrar que estamos en lo cierto,  y que los que

 “Pienso, y con esto creo no caer en falacia alguna, que nada nos puede otorgar más poder que el de la propia razón”

no piensan como nosotros están equivocados. Aunque también, es necesario para no ofender a nuestro interlocutor que dicho juicio o conclusiones sean emitidos con el máximo respeto, y no me refiero al respeto del que muchos hacen gala, de decir “eres un necio o un tonto con todos mis respetos”, porque sólo el propio argumento si esta basado en la razón “nuestra razón”, es el que se tiene que abrirse camino ante la razón del contrario, y sino lo hace será porque la del contrario tiene la misma solidez y validez que la nuestra; o porque, y esto ya no tiene solución y suele suceder muy a menudo, porque el que tenemos enfrente tengan las entendederas tan mermadas que no vale la pena seguir hablando con él. Buena gana de peder el tiempo.

Es obvio que nadie somos perfectos, que nuestros conocimientos son limitados, que tendemos a globalizar lo que son nuestras convicciones, vivencias y pensamientos, sin darnos cuenta que más allá de nuestro pequeño mundo existen tantos mundos como el de personas existen en este planeta del que hemos hecho nuestro hogar. En eso se basa la tolerancia, en escuchar y argumentar con la mente tan abierta como para que nos podamos plantear en un momento del diálogo o discusión, que el otro puede tener razón.

Así pasé la mañana, dando vueltas a las palabras de mi vecina y a mi estupidez de no pensar que lo que ella piensa puede ser una causa tan legítima y válida como la mía, que dicho sea de paso, a estas alturas de la película creo que el que no tiene causa soy yo, porque pensar en un mundo sin fronteras y sin banderas, quizá sea algo tan utópico que luchar por ello sería como darme con la cabeza en una piedra. Así que, cuando volví a casa, antes de abrir la puerta para entrar en ella llamé a la de mi vecina reclamando me invitase a un café en el diván de siempre para poder disculparme de mi intolerable y estúpido comportamiento.

 

Feliciano Morales

Licenciado en Derecho. Técnico Superior en Telecomunicaciones. Asesor jurídico de Administración Pública. Administrador Plazabierta.com. Escéptico por naturaleza y soñador de vez en cuando.

El diván de mi vecina. Sálvame

De la vecina de enfrente no se puede prescindir por mucho que su carácter sea incompatible con el de uno, no sólo porque al enemigo hay que tenerlo cerca, incluso más cerca que a los propios amigos, conforme dijo Michael Corleone en la película “El Padrino II”, para de esta forma poder controlar sus movimientos y sorprenderle antes de que sea él quien nos sorprenda a nosotros con acciones que nos pueden perjudicar.

Aunque en este caso mi vecina no es un enemigo declarado o sin declarar, pero si un poquito peligrosa en cuento a sus prejuicios en contra de los que no pensamos como ella, más que todo porque su encasillamiento hacia las personas no responden a la realidad sino a la respuesta de su pequeño mundo mental e ideológico, donde la tolerancia no es su principal característica.

Además, la vecina de enfrente te puede sacar de vez en cuando de algún atolladero doméstico, como darte un poco de sal cuando se nos ha olvidado reponer la nuestra, dejarle una copia de las llaves para poder entrar en nuestro domicilio en el supuesto de olivarnos las nuestras en su interior o para que te recoja el correo cuando nos vamos de vacaciones, entre otros muchos supuestos. Éste fue el caso que ha dado pie a la historia que trato de contarles esta vez, en concreto el haberme quedado sin azúcar para un postre que estaba preparando para una cena doméstica con unos amigos.

Tal necesidad, me hizo apresurarme al domicilio de mi vecina con un vaso en la mano para que pudiera darme un poco de tan preciado elemento para los golosos como yo. Tras tocar el timbre no tardó mucho en abrirme la puerta, casi diría que estaba esperándome detrás ella, quizá porque su curiosidad al cerrar la mía, le hubiese llevado a echar un vistazo por la mirilla, aunque no puedo asegurarlo a diferencia de otras veces que había notado el ruido de la pequeña chapa que cubre esta óptica antirrobo y cotilla.

Como siempre, entre personas educadas los buenos días intercambiados de ambos fue seguido de la pregunta de ella, obvia tras percatarse del vaso que llevaba en mi mano como si estuviese pidiendo limosna: “¿que vecino, necesitas sal?”. “no vecina, necesito azúcar para endulzarme un poco la vida”, respondí; lo cual dio pie a que ella, dentro de su sarcasmo habitual añadiese: “¿Tan mal te van las cosas, vecino?.

Pude percatarme de su intención como siempre de estimular mi ego, motivo por el cual, dentro del autocontrol que estaba empezando a dominar tras la convivencia con mi vecina, la respondí con bastante sosiego en comparación a esas otras veces que consigue sacarme de mis casillas: “no vecina, las cosas me van estupendamente, sólo que tengo una cena con unos amigos esta noche, y me he quedado sin azúcar para el postre que estaba dispuesto a prepar”.

De repente, encontrándome sumido en este interrogatorio de tercer grado que suele ser costumbre en los encuentros con mi vecina, mi móvil empezó a sonar, comprobando en la pantalla que era la llamada de la pareja que había invitado a la cena, por lo que me vino el presentimiento que el compromiso no iba a poder hacerse realidad. Así fue, Nacho me llamaba para decirme que, inexplicablemente, Marta, su novia se encontraba indispuesta, motivo por el cual no podrían asistir a la cena, por lo que, tras pedirme mil y una disculpas, me pidió, asimismo,  pospusiésemos el encuentro para otro día en su casa.

Quitando importancia a la situación antes de colgar el teléfono, mi vecina con su vista de lince y oído de serpiente se percató del plantón que me acababan de dar por lo que no tardó en iniciar un nuevo interrogatorio: “qué ha pasado, vecino, ¿te han dado plantón?”, “así es”, respondí, “parece ser que una situación de fuerza mayor nos obliga a suspender la cena”, añadí.

Entonces qué plan tienes para esta noche”, me preguntó, de nuevo; “pues comerme lo que he guisado, yo solo, entre esta noche y mañana”. ¿Para qué se me ocurriría ser tan sincero, o más bien tonto?, pues conociendo las salidas de mi vecina más me hubiese valido decir cualquier otra cosa que me hubiese alejado de mi hogar, pero sobre todo del suyo. “¿Por qué no traes la cena aquí a mi casa y te acompaño?, yo pongo el vino y hago el postre”, me propuso. La verdad es que no me apetecía absolutamente nada, pero negarme a la propuesta hubiese resultado descortés por mi parte, así que acepté al no encontrar otra salida.

Me invitó a tomar asiento en el diván de siempre, que ya parece más mío que suyo, ofreciéndome un café mientras preparaba la parte de la cena a la que se había comprometido. Acepté el café con la condición de que ella también se tomase otro, “vale”, dijo ella, “pero, acompáñame a la cocina”, concluyó.

Sustituyendo el diván por un taburete de cocina, tuvimos una conversión intrascendental para lo que, habitualmente, suelen ser las conversaciones que tenemos, centrándonos tras hablar del tiempo en recetas de cocina, sobre todo de repostería y postres que es lo que peor se me da, por lo que aproveché bolígrafo en mano a tomar determinadas notas.

No tardó más de media hora en hacer una tarta de manzana, aprovechando el tiempo en el que ella ponía la mesa en ir buscar la cena que yo tenía preparada a mi casa. Tras hacer dos viajes de ida y vuelta entre domicilios, por fin nos dispusimos a cenar, elogiando ella durante el ágape mi buena mano con la cocina, lo cual agradecí enormemente como recompensa a mi trabajo, aunque para mi cocinar no supone ningún esfuerzo.

Empezando el delicioso postre que ella había hecho, que tampoco tardé mucho en valorar muy positivamente –les recuerdo que soy enormemente goloso-, se levantó de la mesa para encender la televisión, tras preguntarme si me importaba. La verdad es que no me gusta ver la tele mientras como, sobre todo cuando lo hago en compañía pues considero más interesante una conversación que el oír un ruido de fondo, pues salvo algún programa interesante, es para lo que uso este electrodoméstico, para meter ruido.

Pero, peor no podía ser la propuesta, habida cuenta que el canal seleccionado por ella lo tengo vetado en mi televisor,  por el chismorreo que llena las tardes entre semana y las noche del sábado. Creo que habrán adivinado a que cadena me refiero, así como el programa en cuestión cuya única diferencia entre ambas franjas horarias es la cursi expresión de “Deluxe” ulterior a su nombre diario, “Sálvame”, no sé si como petición de ayuda para quienes no soportamos este tipo de prensa más que amarilla, carente de todo tipo de ética; o porque quienes en él intervienen, algunos que se consideran periodistas, hunden en la miseria a personajes o personajillos que, aunque participan por su rentabilidad en él, deben ser salvados de la gran cantidad de mierda que arrojan sobre ellos, haciendo juicios de valor que quien ejerce el periodismo debería abstenerse de hacer, porque su única obligación es mostrar unos hechos dejando al espectador o lector, en su caso, que sea quien juzgue lo que se le expone.

“porque quienes en él intervienen, algunos que se consideran periodistas, hunden en la miseria a personajes o personajillos que, aunque participan por su rentabilidad en él, deben ser salvados de la gran cantidad de mierda que arrojan sobre ellos, haciendo juicios de valor que quien ejerce el periodismo debería abstenerse de hacer”


Ahora bien, si dichos “periodistas” de pacotilla deben ser criticados, peor son los que se atribuyen dicha profesión sin serlo, y no me refiero al título universitario que los habilita como tales, pues algunos no siéndolo, su conducta y profesionalidad, pero sobre todo su decencia, les hacen  más merecedores del mismo que a los que me he referido antes. Citar nombres sobra, porque todos, absolutamente todos los que participan en él como colaboradores, amén de la propia dirección, no pueden ser más pendencieros.

Sin embargo, hay una persona que, a la que a tales calificativos hay que añadirle otros como el de ignorante, en el sentido de carecer no sólo de conocimientos de cultura básica, sino de expresión verbal, exigencia mínima para alguien que pretende comunicar algo, pero sobre todo por la osadía y resentimiento con el que actúa, bautizada como la “princesa del pueblo”, cuando el calificativo que más le pegaría sería el de “princesa de las chonis”; además de esperpéntica y grosera, sobre todo cuando cuenta las cosas porque le “salen del…”, como ella misma dice.

Esta vez mi vecina coincidió conmigo, claro que no hablábamos de política, sino de determinados seres de la especie humana que han hecho de su vida y de la de los suyos un espectáculo -durante bastante tiempo de una menor-, sólo por venganza hacia el padre de ésta, primer amor de su vida por el que no fue correspondida, y que, aunque se lo pueda merecer no tiene sentido después de tanto tiempo, salvo que se haya convertido en una patología de su retorcida psicología. Creo que ya habrán adivinado a quien me refiero, ya que su nombre prefiero no pronunciar.

Aunque nuestro juicio negativo, el de mi vecina y el mío, sobre ella, pensamos que no podría empeorar, sin embargo, en este tercer o cuarto programa que estaba viendo por imposición, igual que los anteriores, aunque aquellos en alguna sobremesa en compañía de alguien con mucho interés en verlo; el colmo de los colmos o la falta de escrúpulos de esta mujer presa de la infamia del programa que la ha llevado al estrellato de la inmoralidad, predicable también respecto de sus fans y tele espectadores que sustentan este circo televisivo, creo que ha alcanzado su zenit al hacer un espectáculo de la enfermedad de la actual mujer de aquel, quien presa de una situación de enajenación mental, conforme relato de tan abominable princesa, intentó buscar en ella cierto cobijo a sus fantasmas psicológicos.

Queridos “belenistas” esta es vuestro ídolo, una fracasada del amor, porque ella es incapaz de querer a nadie más que a ella misma y de olvidar al torero, haciendo sangre de todo lo que rodea, incluso a su actual mujer enferma.

Ojala que su actual “el Miguel” no tenga que sufrir el precio de la fama y la perniciosa actitud de esta mujer.

Eso sí, prometo no volver a ver este programa, ni siquiera por dar satisfacción a aquellas amigas que, como mi vecina, me hicieron verlo en anteriores ocasiones cediendo al chantaje de su compañía; entre otras cosas porque no quiero volver a ser cómplice de la falta de escrúpulos de una cadena televisiva que siempre ha buscado el espectáculo en las flaquezas y desgracias del ser humano.

Feliciano Morales

Licenciado en Derecho. Técnico Superior en Telecomunicaciones. Asesor jurídico de Administración Pública. Administrador Plazabierta.com. Escéptico por naturaleza y soñador de vez en cuando.

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