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No es ninguna tontería

La necesidad que aflige a esta sociedad actual, si se me permite generalizar, de querer publicarlo todo sobre la vida privada, lo cual hace que cada sujeto quede evidentemente expuesto a toda clase de referencias por parte del caluroso público que la acoge, es lo que voy a tratar.

Es interesante cómo se pueden rescatar los anhelos, las carencias, los deseos y una amplia gama de fugaces sentimientos del sujeto que publica. Es tan interesante esta relación de lo que se publica con la vida privada del sujeto, como la facilidad con la que el público se ofende o es ofendido con tales revelaciones.

Las relaciones siempre engrandecen aquello que se comparte en ellas. La reciprocidad añade a lo compartido esa esencia que hace que el total no sea la simple suma de las partes, sino siempre algo más. Es en estas relaciones donde pervive tanto lo bueno, como lo malo de lo que es compartido.

 

«La reciprocidad añade a lo compartido esa esencia que hace que el total no sea la simple suma de las partes, sino siempre algo más»

Como siempre es más fácil fijarse en lo malo, será, con mayor facilidad, más factible por mi parte un muy superficial análisis de lo negativo que la sociedad actual comparte y no deja de compartir, y no de lo bueno que todavía se comparte. Este superficial análisis al que me refiero es, más bien, una pequeña reflexión personal, producto del consumo, más indirecto que directo, de cantidades ofensivas, incluso para la salud, de información pública –o que se decide publicar– sobre vidas privadas.

Es esta falta de reflexión sobre el acto de compartir lo concerniente al ámbito de lo privado lo que me asusta. Es la facilidad con la que se regala información en esos millones de perfiles que son el horizonte de millones de «querer llegar a ser». Son esas carencias que se leen en cada sujeto mediante la información compartida, en la información que pasa a ser pública deliberadamente. Es esa sutil diferencia, entre pedirlo y dar la opción a ello, la que nos hace querer regalar eso que, de no ser por la facilidad que entraña la actividad de compartir hoy en día, ni siquiera hubiéramos pensado en compartir o, mejor dicho, en publicar.

Hay que tratar de mantener una actitud escéptica para no caer en las redes de las redes. No debemos creer todo lo que vemos, pero sí que podemos observar críticamente, en calidad de entes pensantes, cómo esa relación que cada sujeto guarda con su perfil público engrandece aquello que anhela ser, aquello de lo que se enorgullece ser o aquello que quiere que piensen los demás sobre él. Este conjunto de relaciones en la que participamos todos, tanto en calidad publicadores como de público, es lo que quería reflexionar hoy.

No es ninguna tontería.

Diego Carrera Martín

Proyecto de deshumano. No sé si libre, pero pensador. Practicante de la resignación. Misántropo. Estudiante de filosofía.

Vacaciones: Derechos y obligaciones

REPUBLICACIÓN. Debido a la muy alta acogida entre nuestros lectores, a los cuales esperamos que les haya servido de ayuda.
Publicación inicial: 14 de mayo de 2016. 14,03 h

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 Vacaciones es el plural de vacación, un término que procede del latín vacatio y que hace referencia al descanso de una actividad habitual. Se trata del período en el cual las personas que estudian o trabajan suspenden temporalmente sus obligaciones. 

 

¿Cuáles son las normas y derechos laborales comunes sobre vacaciones?

Existen unas normas indicadas en la legislación y doctrina común, aplicables a todos los trabajadores sujetos a la normativa laboral española por lo que estamos ante uno de los derechos irrenunciables de los trabajadores. Infringir los límites y las normas al respecto nos enfrenta a infracciones laborales graves de hasta 6.250 euros. Por otro lado, es muy habitual que puedan existir otras normas adicionales aplicables a los casos particulares concretos, que podrían mejorar las comunes, pero no empeorarlas, eliminarlas ni condicionarlas de forma alguna. Como todos sabéis, en algunas empresas no solo no informan correctamente sobre tus derechos relacionados con las vacaciones, sino que incluso deniegan la existencia de algunos, reducen el número de días, se inventan condiciones inexistentes legalmente o simplemente desconocen el tema por considerarlo problema tuyo, pero no suyo.

Toda la normativa afecta a todos los trabajadores por cuenta ajena, incluido trabajadores cedidos por ETT.

Las normas generales y comunes, aparte de lo que pudieran ser mejoradas por las particulares aplicables en cada caso, son las indicadas en el artículo 38 del Estatuto de los Trabajadores, que dice lo siguiente:

  1. El período de vacaciones anuales retribuidas, no sustituible por compensación económica, será el pactado en convenio colectivo o contrato individual. En ningún caso la duración será inferior a treinta días naturales.
  2. El período o períodos de su disfrute se fijará de común acuerdo entre el empresario y el trabajador, de conformidad con lo establecido en su caso en los convenios colectivos sobre planificación anual de las vacaciones. En caso de desacuerdo entre las partes, la jurisdicción competente fijará la fecha que para el disfrute corresponda y su decisión será irrecurrible. El procedimiento será sumario y preferente.
  3. El calendario de vacaciones se fijará en cada empresa. El trabajador conocerá las fechas que le correspondan dos meses antes, al menos, del comienzo del disfrute. El calendario de vacaciones se fijará en cada empresa. El trabajador conocerá las fechas que le correspondan dos meses antes, al menos, del comienzo del disfrute. Cuando el período de vacaciones fijado en el calendario de vacaciones de la empresa al que se refiere el párrafo anterior coincida en el tiempo con una incapacidad temporal derivada del embarazo, el parto o la lactancia natural o con el período de suspensión del contrato de trabajo previsto en el artículo 48.4 y 48.bis de esta Ley, se tendrá derecho a disfrutar las vacaciones en fecha distinta a la de la incapacidad temporal o a la del disfrute del permiso que por aplicación de dicho precepto le correspondiera, al finalizar el período de suspensión, aunque haya terminado el año natural a que correspondan. En el supuesto de que el período de vacaciones coincida con una incapacidad temporal por contingencias distintas a las señaladas en el párrafo anterior que imposibilite al trabajador disfrutarlas, total o parcialmente, durante el año natural a que corresponden, el trabajador podrá hacerlo una vez finalice su incapacidad y siempre que no hayan transcurrido más de dieciocho meses a partir del final del año en que se hayan originado.

En subrayado tenéis lo que se añadió en la reforma laboral del PP del 10/2/2012. Es el único cambio realmente favorable a los trabajadores de toda esa reforma laboral.

Está por encima del contrato, de cualquier acuerdo colectivo aplicable a la empresa y de cualquier norma interna de la misma, por el principio de jerarquía normativa. Por tanto, serían nulas de pleno derecho cualesquiera normas de rango inferior que empeoraran, limitaran o anularan de cualquier forma lo dispuesto en este artículo 38, pero sí que serían válidas las normas de rango inferior que mejoraran este art.38 ET. Por ejemplo, es bastante habitual que el trabajador disponga de más de 30 días naturales de vacaciones, aunque en su empresa se les haya “olvidado” decírselo.

¿Cuántos días tienes de vacaciones?

En aplicación del artículo 38, “en ningún caso” las vacaciones serán menos de 30 días naturales al año y puede que sean más si así lo dijera en las normas particulares aplicables a tu caso. Por supuesto, tienes los mismos días de vacaciones, aunque tu contrato sea a jornada parcial y/o tengas reducción voluntaria de jornada y/o reducción de jornada por ERTE.

foto calendario vacaciones

calendario vacaciones

Por ejemplo; si tienes un contrato por el que trabajas a mitad de jornada, no tienes la mitad de vacaciones, sino las mismas. Lo que pasa es que lógicamente las cobras también la mitad del importe. Lo mismo sucede con los festivos, días libres semanales y días de libre disposición. Por cierto, que las horas que trabajes en festivo o día de descanso te las tienen que pagar con un plus del 75% en algunas ocasiones.

Sin embargo, muchos convenios sustituyen los 30 días naturales por 22 o 23 días laborables, lo cual no significa que puedan distribuirse de forma totalmente libre. La jurisprudencia ha establecido un matiz importante en este sentido: “El trabajador debe hacer como mínimo 15 días seguidos de vacaciones y el resto puede repartirlos, pero no se pueden atomizar en periodos más pequeños”. Muchos convenios suelen explicitar cómo deben repartirse estos periodos, y así es habitual que se obligue a hacer la mitad de las vacaciones en verano y repartir el resto entre Navidad y Semana Santa. Sin embargo, los días de vacaciones acaban regulándose según el calendario laboral, cuya organización corresponde a la empresa, aunque tiene la obligación de negociarlo con el trabajador o sus representantes. El empresario no puede decidir sin pacto previo cuáles van a ser las fechas de disfrute de las vacaciones.

Así, por cada mes trabajado nos corresponderían dos días y medio de vacaciones (2,5 x 12 = 30 días), aunque siempre debemos acudir al convenio aplicable para comprobar si existen diferencias respecto a lo que resulta de aplicación general.

Si se fijasen las vacaciones según los días naturales, se comprenderá que los domingos y los festivos forman parte del periodo de cálculo vacacional, aunque si el primer día de vacaciones coincide con un domingo, no se computará al entenderse que dicho día ha sido ganado por el trabajador durante la semana, siempre que le correspondiera como día de descanso. Además de poder disfrutarse desde el 1 de enero hasta el 31 de diciembre. Los tribunales han establecido que el periodo de descanso no puede iniciarse en día festivo o inhábil. De la misma forma, si las vacaciones coinciden con días no laborables, estos se computarán como tiempo de descanso cuando se cuenten como días naturales y no como días hábiles. En general, las vacaciones se deben disfrutar dentro del año natural en el que se devengan, por lo que el derecho a su disfrute caduca a 31 de diciembre de cada año. Por tanto, salvo que pacten lo contrario, el trabajador habrá perdido el derecho a disfrutar los días pendientes y el empresario tampoco deberá compensarle económicamente por esos días no disfrutados.

Según una sentencia del Tribunal De Justicia De La Unión Europea, basada en una Directiva Europea, declara que mientras que  esté vigente la relación laboral, el trabajador tendrá derecho a reclamar todos y cada uno de los días de vacaciones que haya dejado de disfrutar por culpa de la empresa, de TODOS LOS AÑOS ANTERIORES sin límite ninguno de tiempo y si la relación laboral acabase, tendría derecho a reclamar el pago en el finiquito de todos esos días. (Imagina lo caro que le saldrá el despido al empresario que solo concede 15 días al año porque el lo vale).

¿Puede la empresa obligarte a cobrarlas en vez de disfrutarlas?

No, porque el artículo 38 dice que no son compensables económicamente. Incluso aunque firmaras un documento por el cual aceptaras dicho pago de las vacaciones, sería nulo porque el artículo 3 del ET dice que los derechos de los trabajadores son irrenunciables y en este caso el 38 hace una prohibición expresa del pago. Sólo hay dos excepciones posibles:

√ Que hubiera finalizado la relación laboral por cualquier razón teniendo días de vacaciones pendientes de disfrutar. En este caso obviamente te las tienen que pagar aparte y cotizarlas a la SS.

√ Que tengas un contrato por ETT de hasta un año de duración. En ese caso te pueden pagar las vacaciones prorrateadas en nómina. Pero, como casi todos los contratos por ETT, lo más seguro es sea un contrato temporal en fraude de ley, en cuyo caso no podrían hacerlo.

Cuando un trabajador es despedido, y no ha disfrutado de todas las vacaciones, la empresa procederá a pagarle las vacaciones no disfrutadas, y a cotizar por esos días. Por lo que, al finalizar el contrato, si se tienen días de vacaciones no disfrutadas, se continuará de alta y cotizando esos días.
Por este hecho, el plazo de 15 días para pedir la prestación o el subsidio por desempleo empieza a contar en el momento en el que se agotan esas vacaciones no disfrutadas. Una vez que se está en el paro, inscrito como demandante de empleo y recibiendo la prestación o el subsidio, no se tiene un derecho como los trabajadores a las vacaciones pagadas.

Las ayudas del servicio de empleo están destinadas a cubrir las necesidades mientras se busca activamente empleo, por lo que digamos que las vacaciones que se pueden disfrutar son limitadas.
Pero eso no significa que no se pueda viajar y hacer unas vacaciones, pero deberá notificarse en la oficina de empleo y pedir autorización para poder viajar fuera de España.
Se puede viajar 15 días, sin tener que justificar el motivo, y durante este periodo se sigue cobrando las ayudas.
Además se puede viajar más de 15 días y menos de 90, sin tener que justificar el motivo, y durante ese periodo se suspende la prestación o el subsidio, y se podrá reactivar en el momento en el que se vuelva a España.

¿Te pueden imponer las fechas de las vacaciones?

Las fechas de vacaciones hay que asignarlas según diga el convenio, porque así lo dice el artículo 38 del ET. Si en tu convenio no dice nada de la forma de asignación, entonces el propio 38 dice que serán en fechas “de común acuerdo” y que tienes derecho a conocerlas con dos meses de antelación. Por tanto, nunca podrá la empresa imponerte una fecha de vacaciones que contradiga lo dispuesto en el convenio y menos aún con menos de dos meses de antelación. En aplicación de todo ello:

No es cierta la “leyenda urbana” de que el trabajador pueda escoger la fecha de la mitad de las vacaciones y la empresa pueda imponerle la de la otra mitad; a no ser que así lo dijera en el convenio. Hemos visto muchísimos convenios y nunca se ha visto uno que diga algo semejante.

“No es cierta la “leyenda urbana” de que el trabajador pueda escoger la fecha de la mitad de las vacaciones y la empresa pueda imponerle la de la otra mitad; a no ser que así lo dijera en el convenio. Hemos visto muchísimos convenios y nunca se ha visto uno que diga algo semejante.”

 


Tampoco te pueden obligar a disfrutar de las vacaciones pendientes contra tu voluntad y con menos de 2m de antelación en caso de finalización de la relación laboral. En ese caso tendrían que pagarlas en el finiquito y cotizarlas aparte a la SS.

¿Te pueden descontar días de vacaciones?

El artículo 58.3 del ET dice: “No se podrán imponer sanciones que consistan en la reducción de la duración de las vacaciones u otra minoración de los derechos al descanso del trabajador o multa de haber.” Más claro el agua. En caso que hubieras faltado de forma injustificada o justificada pero que no fuera permiso retribuido, lo que procedería sería recuperar el tiempo perdido, pero con los límites de la jornada anual, que se “olvidan” en muchas empresas, o el descuento en nómina de dicho tiempo perdido, o incluso la sanción en días de empleo y sueldo, en los que no se cobra, pero tampoco se trabaja y son aparte de las vacaciones. Es decir que la empresa no puede convertir unilateralmente un día de ausencia en un día de vacaciones y menos aún a posteriori.

 

¿Pierdes las vacaciones que coincidan con una baja?

Hace ya unos años que tanto el Tribunal Europeo como el Tribunal Supremo español confirmaron que las vacaciones que coincidan con una baja nunca se pierden. Sea cual sea el tipo de baja. Se haya iniciado la baja antes que las vacaciones o durante las vacaciones. Incluso aunque la baja se haya prorrogado hasta el año siguiente. Los empresarios y asesores que aún lo nieguen demuestran al menos su incompetencia. Es más, en la reforma laboral del PP de febrero de 2012 no tuvieron más remedio que aceptarlo y ahora ya está en el art.38 ET que las vacaciones en baja no se pierden y que se pueden disfrutar hasta 18 meses después de que acabe el año al que correspondan, como puedes comprobar en la copia de dicho art. que hay al principio del artículo.

¿Se puede trabajar para otro?

Una empresa despidió a un empleado al descubrir que trabajaba para otra compañía en sus días de vacaciones. El juez consideró el despido procedente al entender que las vacaciones son para descansar, y que había deslealtad. El Tribunal Constitucional, sin embargo, declaró nulo el despido. “Consideraron que la visión de las vacaciones como tiempo exclusivamente de ocio para recuperar energías resultaba anticuada”. El Constitucional sentó jurisprudencia al interpretar que el empleado no está obligado a descansar en vacaciones, sino que puede disfrutar de esos días como quiera, incluido trabajando para otra empresa, siempre y cuando no se produzca competencia desleal.

Por el contrario, el empleado no podrá seguir trabajando en su empresa “original” durante el periodo de vacaciones, ya que hablamos de un derecho constitucional irrenunciable. Todo pacto en este sentido se considerará nulo, ya que tampoco se aceptarán compensaciones económicas en su lugar (salvo en los casos de despido).

¿Qué partidas salariales no se pagan durante las vacaciones?

Durante las vacaciones se aplica el principio de equivalencia, que entiende que el trabajador deberá percibir el mismo salario que le hubiesen correspondido en caso de acudir al trabajo, aunque existen algunas partidas excepcionales que aun estando habitualmente dentro de la nómina, no se tienen por qué devengar.

Algunas son los complementos relacionados con el pago de primas o bonus, que no forman parte de la remuneración por vacaciones, las horas extraordinarias, complementos pagados en función del trabajo realizado y otras partidas extra salariales. Como siempre, hay que revisar los convenios.

Si el sueldo del empleado está formado por una parte fija y una variable, deberá incluir en la nómina de las vacaciones un promedio de los conceptos variables que les haya estado abonando.

En caso de insolvencia de la empresa, al ser un concepto salarial, el FOGASA paga las vacaciones que se deberían haber pagado y que se adeudan, pero siempre con los límites que este organismo tiene.

¿Se puede obligar a un empleado a interrumpir sus vacaciones?

La empresa puede solicitar la incorporación de un empleado en vacaciones por circunstancias excepcionales, aunque no existe ningún imperativo legal que obligue al empleado a acudir a su llamada. Aun así, existen casos extremos en los que se entiende que el trabajador deberá acudir para proteger a la empresa de daños graves.

¿Qué pasa si un empleado no se reincorpora al trabajo tras sus vacaciones?

Si el empleado no se reincorporara al trabajo tras el disfrute de sus vacaciones, se considerará como ausencia, por lo que estamos ante un hecho sancionable. Antes de hacer nada es aconsejable que se comunique con el empleado para aclarar si se ha tratado de un malentendido o si ha ocurrido algo que justifique tal acción.

Es conveniente que se otorguen las vacaciones por escrito, para evitar problemas y que la empresa pueda proceder a un despido disciplinario por abandono del puesto de trabajo y que no se tenga prueba alguna de que se está disfrutando del periodo de vacaciones.

¿Se puede demandar por temas de vacaciones?

El trabajador tiene derecho a conocer las fechas de sus vacaciones con un mínimo de dos meses de antelación, ya que la ley interpreta que debe tener tiempo suficiente para organizar su tiempo de descanso, tanto si el periodo de vacaciones coincide con julio y agosto, que son las fechas más demandadas a lo largo del año, como si son en cualquier otro mes,

Hay un procedimiento especial en los juzgados de lo social para los asuntos de fechas de vacaciones. Sería un juicio preferente y ante la sentencia no cabría recurso.

Puedes poner esta demanda:

√ Si fuera demanda para impugnar una fecha de vacaciones asignada por la empresa contra tu voluntad, el plazo sería de 20 días hábiles desde que te comunicaran dicha fecha.

√ Si fuera una demanda para solicitar una fecha de vacaciones que la empresa no quisiera darte, el plazo sería de dos meses antes de la fecha deseada.

√ Si la demanda fuera por preferencia de unos trabajadores sobre otros en el asunto de las fechas, tendrías que codemandar a la empresa y a esos otros trabajadores.

 

NB: Por favor, lea todos los comentarios de este artículo y sus respuestas antes de escribir el suyo. Seguramente su duda sea muy parecida a alguna ya resuelta.

Plazabierta y sus colaboradores no se responsabilizan de las acciones tomadas por los lectores en base a los consejos gratuitos ofrecidos. Póngase siempre en contacto con un abogado laboralista que estudie a fondo su caso.

 

Artículo extraído parcialmente de Laboro-spain. Página de referencia en derecho laboral.

http://laboro-spain.blogspot.com.es/2010/10/consulta-particular.html

 

David Capilla Ruiz

Pensador a tiempo parcial. Libre-Pensador autodidacta. Activista inactivo en la reserva. Fotógrafo amateur y finalista en “nos manifestamos” en la escuela Julián Besteiros. Nadie en definitiva, alguien en proyecto. Publica sus ideas desde que tiene uso de conexión.

Pisto a la bilbaína

Descripción
Calabacín, cebolla, patata, pimiento rojo, tomate y pan. Se fríe la cebolla cortada en dados y a media preparación se incorpora el pimiento también cortado en dados. Se reserva. Se corta el calabacín en dados, sin pelar, y se fríe en el mismo aceite. Se reserva. Sin cambiar el aceite se fríe la patata cortada en dados y también se reserva. Finalmente, en el mismo aceite, se hace el tomate muy lentamente. Una vez hecho el tomate se pasa por un chino y se pone en una cazuela de barro, a la que se añaden el resto de ingredientes previamente preparados y se remueve puesto el fuego hasta que se mezclen homegéneamente. Se sirve acompañado de pan tostado.

El próximo: Ajo de patatas con acelgas

Rafael López Villar

Nacido en 1953 en Orense. Vive en Madrid desde los cuatro años. Empresario, escritor vocacional y estudioso de la gastronomía tradicional española sobre la que tiene varios blogs.

La Inseguridad Social

He repasado el estudio que enumera por su importancia los problemas que la sociedad española dice, o cree, tener. La mayoría son de índole económica o de índole política. La mayoría son problemas que no tocan la solidaridad, ni siquiera la insolidaridad.

Estamos preocupados por el paro, lógico, por la economía y los partidos, así en general, por la corrupción y la crisis catalana, ya más en corto. Y luego, en el limbo de los menos preocupantes, algunos que apuntan al carácter social, la sanidad, las pensiones…

Pero mientras permitamos que los políticos nos hagan creer en problemas falsos, cuando no inducidos por ellos mismos, seguiremos abandonando a nuestros semejantes más desfavorecidos a su suerte. Así lleva montado el mundo desde finales del XVIII. Moviéndose en una dinámica que hace a los fuertes cada vez más fuertes y a los débiles cada vez menos visibles y más miserables. Miserables de miseria física y de miseria moral. Miserables de hambre y de ignorancia. Miserables de abandono y de transparencia.

 

Pero mientras permitamos que los políticos nos hagan creer en problemas falsos, cuando no inducidos por ellos mismos, seguiremos abandonando a nuestros semejantes más desfavorecidos a su suerte.”


Pero siempre es posible que el observador esté equivocado, que su percepción de los problemas sea rea de sus propias obsesiones o intereses, así que he decidido hablar sobre alguno de esos colectivos que a mí me parece que la sociedad, para su propia comodidad y confort moral, va arrinconando hasta hacerlos invisibles, cuando no despreciarlos o darles la categoría asociada de delincuentes. Son colectivos que no pueden invocar para su visibilidad ni su raza, ni su origen, ni su religión. Son personas que han vivido perfectamente integradas en la sociedad, con más holgura en algunos casos, con más necesidad en otros, hasta que esta los ha abandonado, los ha considerado amortizados y los ha relegado al rincón de la necesidad desazonante que incita a la limosna.

No cabe duda de que los problemas siempre son incómodos, y cuando además son ajenos la incomodidad se acaba convirtiendo en rechazo, en negación y en abandono. Es verdad que ni todo lo que reluce es oro, ni toda la mugre que nos asalta es rea de miseria. Y ese es uno de los grandes, primeros, problemas que nuestra sociedad arrastra desde tiempos en que la limosna era el vehículo para acallar conciencias. Permitir que los esfuerzos de la dádiva individual, siempre escasa, selectiva e ignorante, que la limosna, mecanismo de acallar conciencias, recurso de los que tienen para evitar pensar en los que no tienen, salvaguarda de paraísos por venir que la moneda sobrante intenta asegurar sin conseguir limpiar el desprecio, el asco, el miedo o la displicencia hacia el necesitado, sustituya en nuestras expectativas a la necesidad social de erradicar la pobreza, la moral y la física, la económica, la educativa. Porque suelen ir todas unidas, sobre todo en colectivos marginales.

Separemos el grano de la paja. Separemos necesidad de negocio, pobreza de picaresca, hambre de medraje. Aunque solo existe el pícaro porque primero existió el pobre. Solo existe el pícaro porque antes la sociedad no le dio al que solicita limosna lo que como persona y ciudadano le hubiera correspondido: acceso a la  formación, a la vivienda y al trabajo. ¿Qué no siempre es así? Puede, siempre pueden encontrarse excepciones, pero la excepcionalidad es tratable cuando la generalidad está resuelta.

Yo conozco un colectivo, no marginal antes de empezar a serlo, no conflictivo, que ha sido casi completamente abandonado por la sociedad, salvo por los que están en su entorno, si los tienen, maltratados hasta sumirlos en la pobreza, en el abandono, en el olvido, en la miseria y la frontera de la inexistencia. Un colectivo del que todo el mundo habla, al que todo el mundo compadece, por el que nadie hace nada efectivo. Un colectivo condenado al olvido comentado, que es el más cruel de los olvidos. Al ostracismo compasivo, que es el ostracismo más inhumano.

Nuestros mayores se mueren. Se mueren en la soledad, en la tristeza de contar que sus pensiones, cuando las tienen, no les garantizan ni la más elemental supervivencia. Se mueren viendo como los servicios sociales, cuando tienen acceso a ellos, llegan tarde, son más caros de lo que ellos pueden pagar o están sujetos a tramitaciones fuera de su alcance. Nuestros mayores están abandonados a empresas privadas de servicios sociales en las que prima el beneficio sobre la atención, en las que las reclamaciones y las arbitrariedades denunciables y denunciadas se pierden en despachos de oscuros intereses. Nuestros mayores sufren, lloran y acaban su vida en condiciones en las que el rubor que debería producirle a nuestra sociedad su situación debería de ser suficiente para iluminar el mundo. Nuestros mayores no son un problema que la sociedad identifique como tal.

 

“Nuestros mayores se mueren. Se mueren en la soledad, en la tristeza de contar que sus pensiones, cuando las tienen, no les garantizan ni la más elemental supervivencia.”


Pensiones miserables. Centros de atención insuficientes, medicación cara o no cubierta. Impuestos, nuestros mayores pagan impuestos indirectos aunque no tengan donde caerse muertos. Lasitud social. Abandono o insuficiencia de contacto familiar… y además demencia.

Por si nuestros mayores no tuvieran suficientes cuitas, suficiente abandono externo, la enfermedad los abandona de sí mismos, los relega a un estado de dependencia para el que la sociedad, salvo los privilegiados, los más acomodados, no tiene respuesta, no al menos una respuesta contundente y satisfactoria. ¿Cómo va a tener esa respuesta si no identifica el problema? ¿Si no reclama la solución? ¿Si el esfuerzo individual y familiar, cuando la familia existe, palía parcialmente una hecatombe moral a nivel colectivo?

Entiendo que políticamente no son interesantes. No votan, no cotizan, solo gastan. Gastan dinero que los políticos podrían emplear con mejores fines. En sí mismos sin ir más lejos. Gastan recursos, urgencias, tiempos de médicos. Gastan paciencia ajena solicitando cuidados que no siempre son físicamente reales, aunque si sean muchas veces anímicamente imprescindibles. Gastan tiempo, gastan energías. Yo he visto a viejos que acuden a las salas de espera de las consultas externas de los grandes hospitales para tener con quién hablar.A ancianos tirados en la calle, sin techo, expuestos las agresiones de bestias de forma humana. A mayores rodeados de basura, de miseria real y palpable, en una vivienda que apenas pueden pagar y que se deteriora al mismo ritmo, o más rápido aún, que ellos mismos. A gente que muere en soledad, en la ignorancia ajena, sin que su entorno sepa ni siquiera que ha estado enferma

Una sociedad incapaz de cuidar a sus mayores, incapaz de buscar una calidad de vida aceptable para ellos cuando ya ellos no pueden reclamarla, es una sociedad que no se preocupa por la realidad social, por la justicia y por el futuro, porque la vejez ajena de hoy es nuestra situación segura de mañana.

Esa vejez que los niños contemplan con ingenua curiosidad, que los jóvenes ignoran con aprensión y soberbia, y los maduros pretenden ignorar con inquietud de cercanía, no es de izquierdas, ni de derechas, no es una enfermedad ajena, ni una etapa salvable. Esa vejez es nuestro propio destino y al parecer, como sociedad, no nos preocupa. Estamos en otras cosas, estamos en banderas, en religiones en ideologías y otras preocupaciones de nivel superior. Y nuestros mayores, nuestros viejecitos, nuestros abuelos, los propios y los que no tienen nietos, se agostna, agonizan y mueren sin que nadie vele por ellos.

Y nos llamamos civilizados. Que venga dios y los vea.

Rafael López Villar

Nacido en 1953 en Orense. Vive en Madrid desde los cuatro años. Empresario, escritor vocacional y estudioso de la gastronomía tradicional española sobre la que tiene varios blogs.

Paella valenciana

Descripción 

Preparación del arroz típica de la zona de Valencia, posiblemente originaria de La Albufera (aunque hay autores que apuntan a los herreros fabricantes de paellas), y cuyas características fundamentales son el utensilio, las proporciones y el manejo del fuego para obtener un arroz totalmente seco, graso y “socarrat”, esto es pegado al fondo de la paella, que es como se denomina originalmente al utensilio en el que se prepara y del que toma el nombre. Los grandes expertos dicen que no debe de haber un grosor sobre el fondo de la paella de más de tres o cuatro granos de arroz. En origen se toma con cuchara, en el mismo utensilio en el que se ha preparado y hay que rascar con esmero el fondo para obtener todo el placer que el plato proporciona. Así como en otros platos ciertas convenciones pueden ser sustituidas en la paella es imprescindible respetar las proporciones y el manejo del fuego para alcanzar el resultado apetecido. Existen tantas variantes como imaginación aunque la que se considera original es la huertana. Algunas consideraciones sobre las características fundamentales de esta exquisitez culinaria son:

– La capacidad del recipiente debe de variar según el número de comensales. Su diámetro, única medida que debe de variar, debe de estar entre los seis y ocho centímetros por persona.
– El primer paso es hacer un sofrito con todos los ingredientes cuyo sabor debe de enriquecer el caldo antes de añadir el arroz.
– El caldo base debe de ponerse en la paella antes que el arroz, y hasta la altura de los remaches de las asas.
– El fuego siempre debe de ser directo, gas o leña, nunca horno o electrico.
– Una vez puesto el caldo se lleva este a ebullición, momento en que se parte el agua y se cambia el fuego que hasta este momento estaba aplicado sobre el centro del recipiente.
– Partir el agua es el proceso de añadir el arroz siguiendo el diámetro del cacharro entre asa y asa hasta que el arroz asoma del agua. Esa es la proporción correcta
– En el momento que se parte el agua se debe de aplicar el fuego sobre el perímetro del recipiente a fin de que todo se haga por igual y hasta que empieza a secarse.
Los ingredientes originales son: arroz, ferraura o bajoqueta o judía verde plana, garrofó o tabella o alubia blanca, tomate, aceite, conejo o rata de agua, pollo, azafrán y pimentón.
Próximo plato: pisto a la bilbaina.
Rafael López Villar

Nacido en 1953 en Orense. Vive en Madrid desde los cuatro años. Empresario, escritor vocacional y estudioso de la gastronomía tradicional española sobre la que tiene varios blogs.

La cuerda floja

Vacío visceral. Paranoia. Algo inexplicable que necesita ser explicado para no estallar. Es el fondo, como un agujero negro.

Es ahora en la era de las comunicaciones masivas, donde el espacio y el tiempo son tan relativos que ya no sabemos ni dónde ni cuándo estamos. Lo que nos impide saber quiénes somos. Aunque podemos saber que no hay nada de nosotros mismos en nosotros, que somos la mezcla de todo lo que va, viene, se queda o nos atraviesa. Somos los restos de los restos de nuestros propios restos, lamiéndose las heridas en cada iluso abrir de ojos. Todo es una configuración mental que podemos modelar más o menos, depende de cada momento. No deja de ser difícil dar forma a algo con las manos heridas. Hoy me he levantado cansado, no he dormido bien, pero a nadie le importa. Y menos a mí, así que manos a la obra. Hoy es otra realidad nueva que se presenta entera para mí. Esperando mis decisiones que no son más que producto de otros, aunque las quiera hacer mi producto. Inútil.

Algo que sirva para algo, buscamos la utilidad. Incluso en una conversación. No hay nada fuera del capital, y del capitalismo nada escapa. Ni siquiera las emociones, sensaciones o el amor. El capitalismo ganó la partida. Lo máximo que uno puede hacer es darse cuenta. Lo mínimo, intentarlo. Qué buscas, amigo. Nada tuyo, lo sé. Aun así, no me importa, estoy pensando en lo mío. El día más solitario de mi vida es cada día y el siguiente, cada día y el siguiente, cada día y el siguiente. Estoy solo en un mar de necesidad de compartir de forma egoísta lo que quiero ser y a lo que ni siquiera me acerco. Kant, pobre. Ya no sé cuándo soy malo o cuándo quiero serlo. No sé si tengo que serlo. Tampoco sé si se puede ser malo cuando interactúas con restos de mediocridad encarnado en cuerpos. Zombies. Somos todos. Y todos estamos solos. El capitalismo venciendo de nuevo para que compremos compañía. O para que nos la inventemos y la compartamos, como si eso fuera a hacer realidad los deseos.

«No hay nada fuera del capital, y del capitalismo nada escapa. Ni siquiera las emociones, sensaciones o el amor. El capitalismo ganó la partida. Lo máximo que uno puede hacer es darse cuenta. Lo mínimo, intentarlo»


Escribir como terapia, qué risa. Modesta la psicología. No me la creo. No tiene nada que decir y se lo inventa. No hace superar. Hace ahondar, hundir, socavar y desenterrar para mostrar, no para enfrentar, acabar y seguir. Las egregias partículas de agua de la superficie del inmenso océano, las que son capaces de elevarse y viajar por el aire, siempre se precipitan en cualquier otro lugar y, siempre, acaban volviendo al mar, de donde nunca salieron en realidad. Así habló Zaratustra y nadie sabe cómo habló. Hablaba y hablaba para sí, de los demás, para mantener la distancia prudencial con los esputos ajenos. Darse cuenta de que somos este instante y que lo demás no es alcanzable, así nos consumimos. Como el fuego en el aire.

Lo que te preocupa ocupa tus instantes, lo más valioso se cierra en la mayor de las cerrazones. Corazones ahogados en sí mismos, de sí mismos, de nada, en realidad. Es como una peste, el aire pesado. No poder abrir del todo los párpados, por la paliza que te ha pegado tu propia mente. Somos simples fanáticos de lo que carecemos y carecemos de todo. Somos un simple instante, todo el tiempo. Nos pasamos el tiempo siendo un instante y lo ignoramos deliberadamente. Será ese el punto donde bailan la locura y la cordura. Esa cuerda floja.

Diego Carrera Martín

Proyecto de deshumano. No sé si libre, pero pensador. Practicante de la resignación. Misántropo. Estudiante de filosofía.

De la razón y la sinrazón

Reflexionando  sobre acontecimientos acaecidos en los últimos tiempos me planteaba la posible relación entre la razón y la sinrazón que parece traspasar el mero enunciado antónimo  que inicialmente parece evidente.

Por ser más claro, la falta de razón no es necesariamente una sinrazón y tener razón no evita necesariamente caer en la sinrazón. Parece un lío pero no lo es. La razón se puede obtener por un criterio moral o por un criterio técnico-legal, o por ambos combinados.

Tal vez parezca un hecho nimio pero no lo es para aquellos a los que nos interesa la razón más allá de criterios de alineamiento. Cuando alguien evita o bordea, incluso por dentro, los criterios morales para defender la pretendida razón –esa que todos consideramos razonablemente que tenemos-, porque contra el otro que no la tiene todo vale, evita que aunque finalmente la razón sea suya yo pueda solidarizarme con él ya que convierte su acto de reivindicación justa en un acto de reivindicación alineada a la que yo me niego a unirme porque significa que tengo que solidarizarme con él en todos sus planteamientos reivindicativos dada su superioridad, superación, moral.

“La sinrazón, que no la falta de razón, se obtiene por una falta de criterio moral o por un ejercicio desmedido de la pretendida razón.”

Voy a intentar poner algunos ejemplos con los que me he encontrado últimamente:

  1. Que agite mi trapito de colores menospreciando, incluso llegando a la descalificación o el insulto, a los que agitan otros con colores o dibujos diferentes por el simple hecho de ser diferentes y por tanto errados, es una sinrazón
  2. Que asumamos que los políticos mienten pero que los de nuestro signo lo hacen justificablemente, es una sinrazón.
  3. Que un colectivo reivindique sus derechos tomando como rehenes a los ciudadanos que no tienen por qué estar de acuerdo con ellos, es una sinrazón.
  4. Que un delincuente no redimido, no arrepentido, no válido para la convivencia se pasee libre, es una sinrazón.
  5. Pretender que se habla en nombre de la totalidad, la Verdad o la Justicia, es una sinrazón
  6. Que se llame informativo a un grupo de personas que insultan, intimidan e incluso agreden, es una sinrazón.
  7. Que de la formación –esa que rimbombantemente llamamos educación- se haga una cuestión política en detrimento de aquellos que tienen derecho a recibirla, es una sinrazón
  8. Que se legisle sobre criterios morales pretendiendo la superioridad moral propia por la detentación de la potestad de hacerlo, es una sinrazón
  9. Que convirtamos unas reglas morales en una religión, o anti-religión, y a esta en una forma de coacción/poder, es una sinrazón
  10. Que aguantemos estoicamente, y por tanto con complicidad, la actual casta política que ni hace lo que dice ni dice lo que hace, es una sinrazón.
  11. Que desde cualquier tribuna se intente justificar la mentira porque los otros también han mentido es una sinrazón. Si esa tribuna se detenta por representación más que una sinrazón es un delito.
  12. Esperar que los que han estropeado algo por su propio interés lleguen a arreglarlo no solo es una sinrazón, es una estupidez.

Pero bueno, tal vez no tenga razón. Eso sí espero no estar cayendo en ninguna sinrazón.

Rafael López Villar

Nacido en 1953 en Orense. Vive en Madrid desde los cuatro años. Empresario, escritor vocacional y estudioso de la gastronomía tradicional española sobre la que tiene varios blogs.

Sectas: La antroposofía, una pesudociencia que atrapa a las personas.

Como dijo San Mateo en su Evangelio, Cap. 24, Vers. 11:“ Y muchos profetas se levantarán, y engañarán a muchos”, y así está sucediendo, cayendo en manos de esos falsos profetas personas que confraternizan con terapias alternativas, falsos sanadores y guardianes del espíritu, apartándose del camino de la libertad en su sentido más amplio, pasando del libre pensamiento a ser seres adoctrinados en manos de un guía espiritual o maestro: quedando, finalmente, atrapados en un mundo que practica una pseudo ciencia conocida como antroposofía, lo que les lleva a asilarse por voluntad propia de sus seres queridos, de su familia más próxima, incluso amigos, a los que culpabilizan de su tortuosa existencia y de no entender o compartir esa espiritualidad transmitida por falsos y simplistas charlatanes, convertidos algunos en gurús de un tipo de agricultura que han bautizado con el nombre de biodinámica.

 

Para quienes lo desconozcan, la antroposofía consiste en un sistema místico-filosófico desarrollado por el austríaco Rudolf Steiner, haciendo una mezcla un tanto rara de pseudomedicina, agricultura, sistema educativo –las escuelas de Waldorf-, y hasta una corriente artística.

Como buena pseudociencia, tiene teoría para todo, y entre ellas no podía faltar la agricultura, conocida como agricultura biodinámica, la cual empezó con un curso que fue impartido por el propio Steiner en el año 1924, al que asistieron poco más de medio centenar de personas, donde se decían chorradas tales como que “los productos agrícolas estaban degenerando y que no podían ser usados como comida“, o que su misión, aunque no tenía ni puñetera idea de agricultura era “influir en la vida orgánica de la tierra a través de las fuerzas cósmicas y terretres” (sic).

Actualmente la antroposofía, se encuentra por todo el mundo, contando con ingentes cantidades de dinero, y lo que es peor, su funcionamiento es el mismo que el de una secta destructiva, basándose en una mezcla  de doctrinas diferentes, tales como:

– Las tonterías nacionalistas y profundamente irracionalistas de la filosofía romántica que le gustaba.

– La supuesta justificación científica del misticismo, extraída de Goethe.

– Lo que había aprendido con los chamanes de la teosofía. Especialmente astrología y cosas hinduístas tipo chakras o palabras en sánscrito.

– El cristianismo. La figura de Jesús es central en la antroposofía, aunque visto de una forma un tanto rara, ya que Steiner decía que son dos personas, utilizando, además, el concepto de “juicio final” propio de las sectas apocalípticas cristianas basado en el rapto espiritual del más allá pero sólo si pagamos dinero a los de la secta, sometiendo a ellos su voluntad. Decía, además, que sus conocimientos procedían de Jesús, que se le había aparecido una noche revelándole “cosas gordísimas”, aunque también hablaba de un herbolista que fue su maestro.

De esta manera, en el ámbito de la espiritualidad, aseveraba cosas tales como que:

1) La verdad no existe, es una creación del alma humana y cada cual ha de encontrar la suya.

2) El ser humano es cuerpo, alma y espíritu.

3) El alma humana se ve afectada cada semana según la posición de los astros.

4) Existe el karma y nos reencarnaremos.

Pero, este circo no termina ahí. Aparte de esta espiritualidad pseudocristina con matices religión budista, de captación de almas perdidas; lo peor, si cabe, es su absurda teoría racista, donde los negros son niños; además de otras mierdas propias de la dictadura nazi debido a su visión política fuertemente conservadora, negando la teoría de la evolución.

En definitiva, toda una pesudociencia para tontos o simples que necesitan ver su vida empecatada en doctrinas y reencarnados en cualquier especie que perpetúe su existencia, impartida en centros llamados Goetheanum, diseñados por el propio Steiner en honor a Johann Wolfgang von Goethe, hasta un total de diecisiete.

“toda una pesudociencia para tontos o simples que necesitan ver su vida empecatada en doctrinas y reencarnados en cualquier especie que perpetúe su existencia,”

En España, pese a que son ilegales, hay una cantidad considerable de escuelas Waldorf que, aunque vigiladas por la Administración las deja campar a sus anchas, a pesar de que los niños que a ellas acuden llevan un terrible desfase educativo, lo que los hace fácilmente manejables para ser adoctrinados al antojo de la secta por tratándose de una población indefensa que no puede reclamar sus derechos.

Además, estos niños son alimentados por los productos obtenidos de la agricultura biodinámica citada anteriormente, recibiendo una asistencia médica antroposófica, lo que constituye, sin lugar a dudas, un peligro para la salud pública, ya que muchas veces los antroposóficos no vacunan a sus hijos, originando, como se pueden imaginar, infecciones y virus de todo tipo, siendo la tosferina y el sarampión las más frecuentes.

Estamos, pues, antes un secta muy peligrosa en todos los sentidos, no sólo a nivel espiritual alineando a sus seguidores con una doctrina que  coge de aquí y de allá lo que les interesa, creando un remix sin ningún tipo criterio científico y sin la formación adecuada en determinadas materias,  lo que hace que carezcan del suficiente rigor como para que puedan considerarse en las verdades absolutas que transmiten a sus seguidores; sino también en lo material, vendiendo una especie de ciencia holística que promete sanarlo todo.

Falsos maestros y profetas, falsos médicos, personas adoctrinadas y sin libertad, pero lo peor de todo, desnaturlizadas, que reniegan de su propia familia, buscando compensación a pequeños fracasos de su vida, o a una vida vacía o perdida.

 

Feliciano Morales

Licenciado en Derecho. Técnico Superior en Telecomunicaciones. Asesor jurídico de Administración Pública. Administrador Plazabierta.com. Escéptico por naturaleza y soñador de vez en cuando.

Esos héroes anónimos: los cuidadores

No hace mucho leí un Tweet que decía algo así como “si no cuidamos de los cuidadores, no tendremos un enfermo sino dos”, no sé quién es el autor, pero, evidentemente, quien la dijese tenía toda la razón del mundo.

Esta introducción viene a cuento de que ayer, cinco de noviembre, fue el día del cuidador, casi siempre ese familiar paciente que con abnegación y sacrificio permanece al pie de la cama velando la enfermedad de un padre, una madre, un hijo, un hermano, y, a veces, de un familiar lejano porque el abandono o ocupación de los más próximos siempre arrastra a alguien cuya generosidad no tiene límites; y en el mejor de los casos un profesional que la economía familiar permite contratar. A todos ellos nuestro reconocimiento

Este día especial se celebrada desde hace apenas 3 años gracias a Lindor y a la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología, con el objeto de reconocer el trabajo de los cuidadores, sobre todo con sus mayores, como una tarea esencial en el ámbito familiar y social que, en la mayoría de los casos les ocasiona graves problemas de cansancio, estrés, insomnio y otras dolencias físicas, como dolor de espalda, cervicales, cabeza y piernas, de los que, salvo los que hayan tenido que asumir este papel por necesidad son conscientes de los mismos.

Desde luego que es una obligación de todos ser  humano cuidar de sus enfermemos, el problema surge cuando los cuidados que se precisan son especiales y se carece de medios, no sólo económicos para hacer frente a esta tarea, sino también técnicos; que deberían ser suplidos por la intervención del Estado, no sólo porque así lo establece el artículo 43 de nuestra Constitución y la propia Declaración Universal de los Derechos Humanos, sino porque actuar de otra manera supondría una falta de humanidad.

Pensar que un Estado abandona a sus ciudadanos a su suerte cuando estamos ante la protección de la salud sería como pensar en un padre de familia que no se preocupa de los suyos, constituyendo una omisión negligente que, incluso, podría acarrear cierta responsabilidad patrimonial para la Administración pública titular del servicio si de ello se derivase algún tipo de daño para el administrado, en este caso, enfermo.

 

“Pensar que un Estado abandona a sus ciudadanos a su suerte cuando estamos ante la protección de la salud sería como pensar en un padre de familia que no se preocupa de los suyos”

No estamos ante una hipótesis, sino ante una realidad, porque España es uno de esos Estados que, debido a los recortes aplicados por Rajoy, tiene desprotegidos a sus ciudadanos sobre todo en lo referente a su cuidado especializado, con un número insuficiente de residencias públicas asequibles a cualquier ciudadano, sobre todo a los que carecen de recursos económicos para ello; habiendo reducido, además, al mínimo las ayudas económicas a la dependencia.

Nos encontramos, por lo tanto, ante un Estado, deshumanizado que se le llena la boca con proyectos que nunca llegan a materializarse, sobre todo cuando algún comicio está a la vuelta de la esquina, donde las promesas una vez han salido elegidos se olvidan con la misma facilidad con las que las hicieron, porque lo que nos han vendido es solamente humo.

Pero, las desfachatez de nuestros políticos no termina ahí, en el incumplimiento de sus promesas, sino que va mucho más allá, como es el caso del susodicho presidente del Gobierno,  Mariano Rajoy, que no dudó en cargar al presupuesto de la Sede del Gobierno, La Moncloa, los cuidados de su padre enfermo en el 2015, que no sólo comprendía las labores del médico sino también labores de compañía o cuidado de dependientes, alcanzando la cifra de cinco mil euros mensuales, muy alejado de la ayuda máxima de 442  euros mensuales para los dependientes del Grado III, Nivel 2, y el mínimo de 153 euros para los del Grado I y Nivel 2. En definitiva, la igualdad como en la mayoría de los casos, cuando se trata de personas con pocos recursos brilla por su ausencia.

Y, como siempre una gran parte de la ciudadanía resignada, parece que conforme con las cuatro migajas que les dan, por aquello de que, no digamos nada no siendo que nos quiten lo que nos están dando. Eso sin contar con aquella parte de la población que piensa, por su juventud o buen estado de salud de que nunca van a ser ellos los afectados. Y, es que, vivimos sumidos en un individualismo que nos hace no empatizar con los demás, sobre todo con aquellos que más sufren, manteniendo el dolor social lo más alejado posible, como una huida hacia delante, para no afrontar un problema que todavía no nos ha tocado.

 

Olga Sánchez Rodrigo

Busco la verdad para contársela al mundo. No creo en la neutralidad del periodista, casi siempre es de quien le paga. Por el contrario, SÍ CREO y APOYO al periodismo ciudadano, el hecho por gente de la calle, gente que cuenta lo que le pasa.

La trivialidad de lo importante

Hola papá:
Cuanto tiempo, cuantas cosas. El mundo enloquecido gira y gira y tú apenas te mueves del sillón, apenas sales de esa cada vez más profunda ensoñación que va secuestrando tu percepción del día a día.

He empezado estas líneas con la intención de ponerte al corriente de todo lo que está sucediendo y tú, a pesar de que te pasas las jornadas frente a la televisión, no llegas a captar. El mundo, en un frenesí que roza el histerismo, sale, según los profesionales de la información, a no menos de cuatro o cinco noticias históricas por día, algunas de ellas ya catalogadas como de la década o, incluso del siglo.

Así que, ante tal avalancha, me he puesto al teclado con la fútil esperanza de que al menos mis palabras puedan llegarte, aunque sea como un eco, al lugar, o a la entelequia, en el que pueda estar reposando tu consciencia.

Mi primera intención ha sido contarte, con pelos y señales, el tema de Cataluña. Los vaivenes, los desatinos, los juramentos, alguno incluso en arameo, y la sinrazón que parecen haberse apoderado de todo el mundo, pero de todo el  mundo mundial, papá, no solo del español. Pero pasado el primer impulso me he dado cuenta de que aún no ha acabado y no tengo muy claro cuando, ni como, acabará. Incluso mirándote a los ojos para empezar a contártelo me he dado cuenta de que, tal vez, no sea tan importante.

Luego me he ido a las matanzas, a las de los atentados, fíjate el de Barcelona, en La Rambla, y a esas otras que de vez en cuando algún probo ciudadano norteamericano armado perpetra contra todo el que pilla por en medio. Y también me he percatado, al mirarte, de que hablarte de muertos tampoco es un tema que ahora te sea especialmente interesante.

También se me ha ocurrido ponerte al día sobre los inmigrantes, sobre la política en general, sobre el fútbol o sobre los diversos temas que tan ocupados, cabreados, atentos, nos tienen estos días. Pero al llegar a ellos tampoco me han parecido de tú interés en tu situación actual.

Finalmente, papá, me he dado cuenta de que a pesar de la importancia que les damos, ¿A ti que te importan en este momento? ¿Qué te va a ti en que los catalanes, los corsos o los de Albacete quieran ser independientes? ¿Qué te importa que el Barça vaya primero en la liga o que la pesadilla del ISIS se haya terminado?

Me hubiera gustado poder contarte que ya hay una cura para lo tuyo, que mañana podrás leer lo que sucede en el periódico, que al menos existe una esperanza… pero no, papá, de lo tuyo no hay nada, ni esperanzas. Ni fondos suficientes, ni, y es duro decirlo así de crudamente, parece haber un interés real, de esos que aportan dinero con el que financiar el tiempo de los investigadores.

 

“Me hubiera gustado poder contarte que ya hay una cura para lo tuyo, que mañana podrás leer lo que sucede en el periódico, que al menos existe una esperanza… pero no, papá, de lo tuyo no hay nada, ni esperanzas.”

Sí que me hubiera gustado comentar contigo las primeras gracias de la niña, tu biznieta, a la que aunque llegues a ver no conocerás nunca, no al menos en este plano, en esta realidad, en esta vida. Contarte que es muy alta, que está muy espabilada, que se fija en todo y reacciona ante todo. Que nos parece la más lista de las niñas de cuatro meses que hemos visto. Que… eso, que es nuestra nieta, tu biznieta. La más guapa, la más alta, la más todo.

En fin, papá, gracias por ayudarme a entender que es lo aparentemente importante y qué lo verdaderamente trascendental. A veces es necesario alejarse de este mundo para tener suficiente perspectiva, aunque sea por las malas.

Rafael López Villar

Nacido en 1953 en Orense. Vive en Madrid desde los cuatro años. Empresario, escritor vocacional y estudioso de la gastronomía tradicional española sobre la que tiene varios blogs.

Yo, mi, me, conmigo

 

Se acuerdan ustedes del dicho popular conocido como   ley del embudo, “lo ancho para mí y lo estrecho para los demás”, pues esta ley se está convirtiendo cada vez más en una práctica habitual, manifestación sin dudas del individualismo cada vez más galopante de una sociedad como la nuestra carente de valores; lo que en términos más técnicos, dentro de la sociología, seria la tendencia que otorga primacía al individuo respecto a la colectividad.

La manifestaciones de esta tendencia suelen ser muy diversas, aunque la que más me llama la atención, quizá porque es la más generalizada, es la de considerarnos los más listos, los más buenos, los mejores; en definitiva el egocentrismo que hace que sólo nos miremos hacia nuestro ombligo.

Cada día me encuentro con más gente cuyas teorías sobre cualquier asunto no admiten réplica. Vivimos en un momento en el que todos sabemos de todo, dominamos cualquier tema o materia, en la mayoría de los casos por “información” cogida de las redes sociales, como si de un máster se tratase sin ni siquiera molestarnos en contrastar o completar con información veraz cogida de lugares seguros o especializados. Y es que, queramos o no, nos moleste o no que nos lo digan, cada día se lee menos y peor se asimila lo que se lee, eso sin contar con la gran cantidad de sabios, profetas, líderes y lideresas, sanadores, brujos que adivinan el pasado, porque con el futuro no dan ni una, que se auto proclaman nuestros guías espirituales o ideológicos sin que nadie se lo pidan, y que sin ningún pudor se inventan historias o ideologías para vender con el objetivo de engañar a unos cuantos incautos que les mantengan en un falso prestigio, suficiente  para vivir de la sopa boba.

Pero, para no desviarme del tema, que no es otro que “la ignorancia de los listos”, lleva a las personas a ser tan osadas de considerar a los demás como auténticos idiotas, sin reparar siquiera que su interlocutor puede saber algo más que él, permitiéndose incluso despreciar cualquier opinión contraria incluyendo insultos o descalificaciones cuando se ven pillados en su limitado y pretensioso saber, en vez de escuchar por si pudiese aprender algo, pero también por educación, salvo, claro está, que estemos ante un imbécil redomado, en cuyo caso es mejor no perder el tiempo y quitárnoslo de encima cuanto antes.

“Pero, para no desviarme del tema, que no es otro que “la ignorancia de los listos”, lleva a las personas a ser tan osadas de considerar a los demás como auténticos idiotas, sin reparar siquiera que su interlocutor puede saber algo más que él”

Y, no sólo se trata de conocimientos, también el individualismo y como manifestación de éste el egocentrismo, no lleva a repudiar sentimientos contrarios a los nuestros sin reparar que los demás tienen derecho a sentir como les de la gana, o mejor dicho catalizar sus emociones con arreglo a sus experiencias y modo de vida, sin que ello nos lleve a encasillar a nadie o tildarlo de esto o de lo otro.

En definitiva, todo se reduce a tener una óptica más amplia de las cosas, de la vida y de las personas, siendo conscientes que fuera de nuestro pequeño y gran mundo existen otros mundos tan importantes, al menos, como el nuestro, por lo que nos debemos plantearnos salir de ese “yo, mi, me, conmigo”, para convertirlo en algo de todos, sino correremos el riesgo de que los demás no nos soporten, quedándonos al final solos en esa torre de marfil o zona de confort que nos hemos construido.

Otra manifestación también del individualismo, y dentro de éste el egocentrismo es la soberbia, como un sentimiento de superioridad frente a los demás que provoca un trato distante o despreciativo hacia ellos, de los cuales nos tenemos que cuidar muy mucho, porque mi experiencia con esta tipo de seres es, con tal de no dar su brazo a torcer son capaces de hacer daño debido a su deseo incontenible de controlar todo, regocijándose, además, por el fracaso de otros y resentirse por el éxito de los demás; apartándote de su círculo si no las adulas lo suficiente.

Autosuficiencia, vanidad, autocomplacencia, altanería, afán de singularidad, entre otras, serían otras de las manifestaciones de tan insoportables seres; aunque en el pecado llevan la penitencia, porque en su egoísmo de querer ser el centro de todo, cuando no lo consiguen porque alguien brilla más que ellos, su rabia es tan incontenible que su único misión es hacer todo lo que pueda para ganar en esa carrera de ser la única estrella  con su espíritu calculador.

Olga Sánchez Rodrigo

Busco la verdad para contársela al mundo. No creo en la neutralidad del periodista, casi siempre es de quien le paga. Por el contrario, SÍ CREO y APOYO al periodismo ciudadano, el hecho por gente de la calle, gente que cuenta lo que le pasa.

El amor

 

 

 

Es algo que falta. Es una cuestión de amor. Hay que cultivar lo que amamos y cuidarlo con mimo, porque eso es lo que a cada cual nos da un sentido en este bosque de complejidades en el que deambulamos más o menos perdidos. Hablo del amor en general, el amor en su sentido más amplio. El amor hacia las sábanas que te rodean cada mañana. Hacia la cuchara que remueve tu desayuno. Hacia esos semáforos que mantienen el orden en las calles. Por decir algo.

El amor se extiende en un plano muy amplio. Podríamos enumerar una amplia gama de amores, pero vamos a quedarnos con lo útil. Más bien, vamos a utilizar bien al amor. ¿Quién quiere amores que salen despavoridos o que te acuchillan por la espalda? En una sociedad en la que la masa, de la cual me quiero separar como el aceite del agua, no sabe ya a qué bando atacar porque todos los bandos parecen ser el mismo. El amor está a falta de atenciones y cuidados. Está a falta de usuarios que prefieren fingir que lo conocen a través de las redes, a través de la pura apariencia.

Ya no puede saberse a dónde hay que acudir en busca del amor. Nunca se sabe si todavía queda alguna máscara que quitar, si todavía hay algún filtro entre lo observado y quien mira. La edad de la adulteración es un producto de este supertecnológico siglo. La pureza de una relación nunca podrá volver a ser genuina. Estamos contaminados por las pantallas. Pantallas que hacen de pseudopsicólogo barato, que solo nos escupen lo que queremos ver y apartan lo que no.

 

“Estamos contaminados por las pantallas. Pantallas que hacen de pseudopsicólogo barato, que solo nos escupen lo que queremos ver y apartan lo que no.”


Ya son muchas las personas de este mundo que no lo han conocido sin una pantalla entre las manos. El mundo es ahora rectangular y para siempre, y el amor se ha quedado dentro de tales rectángulos, adaptándose a esta recortada forma, cortando sus amorfas alas. Ya no hay sorpresas. La distancia ha muerto. Lo original estalló de pura originalidad y se quedó al nivel de lo banal. Estamos en la era de la repetición, de la copia, de la copia de la copia. El momento en el que el arte ha desaparecido, precisamente por poder estar en todos los sitios.

El amor ahora se ve en 1920×1080 píxeles, posando para la cámara y con tres filtros para maquillarlo. Aunque, al amor no se lo cargaron las pantallas ni internet. El amor a veces no es conocido por uno ni siquiera para sí mismo. Hablo del amor propio. Su ausencia condena a los que nunca se preocuparán de buscarlo y más aún a los que lo han encontrado y no pueden compartirlo.

La falta de amor propio es la minusvalía de este siglo. Consiste en el desconocimiento de uno mismo y la ausencia de preocupación por solventarlo. Consiste en una falta de consideración para sí mismo y para la propia integridad del ser humano. Consiste en una autonegación de la propia dignidad, valor que cualquier persona debería preocuparse por cultivar y respetar, tanto la suya como la ajena. Sin amor propio no se puede proyectar un amor claro hacia nada ni nadie.

“La falta de amor propio es la minusvalía de este siglo.”


Solo con saber que ahora la vida se reduce a mirar a través de rectángulos llenos de letras, imágenes y sonidos, y que estos rectángulos no son libros, me hace tener la certeza de que estamos muy al principio en la historia de la evolución intelectual del ser humano.

Diego Carrera Martín

Proyecto de deshumano. No sé si libre, pero pensador. Practicante de la resignación. Misántropo. Estudiante de filosofía.

Gracias desde la Biblioteca del Sol

Ayer se celebró el Día de la Biblioteca, mi día, y el todas las bibliotecas, ¡Felicidades compañeras! Han preparado un cartel precioso, y muchas actividades ¡qué emoción! pero llevo días preguntándome por qué soy tan feliz siendo una Biblioteca Pública.

Yo, antes de ser biblioteca, fui otras cosas. Me construyeron en 1921 como depósito de agua potable de Albacete, mi arquitecto fue Julio Carrilero, causé admiración en el barrio y en la ciudad, cuando mi capacidad fue insuficiente me destinaron a otros usos, fui almacén del Ayuntamiento y algunos dicen que también fui cárcel.

Y luego nada, desolación y ruina, estuve en desuso hasta que decidieron instalar aquí una biblioteca y la sede administrativa de las Red de Bibliotecas Municipales de Albacete. Fue un trabajo duro, pero el 23 de abril de 2001 nací como biblioteca, este año he cumplido 16 años.
Y soy feliz.

A menudo reflexiono sobre el motivo de mi felicidad. ¿Puede ser por la admiración que causo? ¿Por la cantidad de libros y otros materiales que guardo en mi interior? ¿Por el cariño y el respeto con que me tratan las personas que trabajan aquí? ¿Por lo orgullosos que se sienten los políticos de Albacete cuando vienen, de vez en cuando, a visitarme?

Pues sí, son motivos más que suficientes, pero tras dieciséis años de ser Biblioteca creo que lo que me hace más feliz son las personas que cada día y cada año vienen a utilizar mis instalaciones. Algunos llaman a estas personas lectores, otros usuarios, cada cual es libre de denominarlas como quiera.
Y quiero darle las gracias a cada una de las personas que han venido durante estos años a utilizar los servicios que prestamos, sin ellas mi existencia no tendría sentido.

Seguro que olvidaré a muchas personas, pero que sepan que para ellas también es mi agradecimiento. Gracias a los lectores de prensa que no desfallecen, y vienen día tras día, aunque, en el verano me abandonen por lo Kioscos, lo entiendo.

Gracias al señor que viene todos los días a leer en la biblioteca y es un enamorado de la historia.
Gracias al médico que todos los años relee “Sin noticias de Gurb” y “Tres hombres en una barca.”
Gracias al periodista enamorado de la historia y erudito de la música.

Gracias a la abuelita que es una lectora voraz y desde hace varios años lee incesantemente.
Gracias a la profesora jubilada que es una devoradora de libros, nos recomienda lecturas y eleva la elegancia de la sala de lectura.

Gracias a las dos mujeres que trabajan en el Centro de adultos y que una ha conseguido que su compañera se convierta en una enamorada de los libros.

Gracias a los opositores y opositoras que acuden cada día, sin desfallecer, con sus mochilas llenas de ilusión: bomberos, policías, médicos, funcionarias de prisiones, secretarias de ayuntamiento, enfermeras, maestros, profesores, ordenanzas etc.

Gracias a la señora que lee tanto como cose y comparte con nosotros parte de su vida.

Gracias al “abuelete” que cada día viene a hacer su crucigrama y a contarnos los diferentes problemas que tiene, entre ellos que no encuentra novia.

Gracias a todos los colegios e institutos que han traído a sus alumnos y alumnas para que conozcan todo lo que ofrezco y conozcan mi historia.

Gracias a la Universidad Popular por venir con su público y sus profesores y monitores.
Gracias a los componentes del Centro de Inserción Social “Marcos Ana” que me han emocionado cuando ellos participan y se emocionan.

Gracias a los emigrantes y transeúntes, saben que también estoy para ellos.

Gracias a los turistas por su asombro cuando me visitan.

Gracias a los escritores y escritoras que vienen a buscar su inspiración aquí, y a los que han venido a compartir sus obras.

Gracias a los y las poetas por venir a buscar la inspiración y a hilvanar sus versos.

 

@Amparo Cuenca

Impacto del Enfermo de Alzheimer en la Familia

Con esta publicación terminamos nuestro tercer capítulo acerca de los enfermos de alzheimer y el impacto que produce en la familia, porque nos preocupa y porque sabemos que cualquiera de nosotros mañana puede ser un enfermo o un afectado rogamos a nuestros lectores colaboren en la difusión de estos tres capítulos.

Cuando algún miembro de la familia sufre una demencia en general o una enfermedad de Alzheimer en particular, ésta sufre la enfermedad en menor o mayor medida. En el sistema familiar se generan una serie de alteraciones estructurales y dinámicas como consecuencia de tener que reorganizar su vida diaria, personal y social. Así, por ejemplo, las funciones y roles, que ocupaba el miembro enfermo en el sistema familiar, deben de ser adoptadas por otro u otros miembros de la familia; este cambio será más profundo y complicado, cuanto más importantes fueran las funciones que desempeñaba el enfermo.

Además, la demencia implica un esfuerzo y una disponibilidad hacia otra persona a largo plazo, que tiene el infortunado efecto de agotar. Por ello, cada uno de los miembros de la familia tiene que ir asumiendo un cierto control sobre la enfermedad a medida que van surgiendo los problemas cognoscitivos, no cognoscitivos y funcionales. Por todo ello, es necesario que la familia realice algunas acciones encaminadas a lograr la normalización de la enfermedad dentro de su funcionamiento como sistema familiar.

 

“la demencia implica un esfuerzo y una disponibilidad hacia otra persona a largo plazo, que tiene el infortunado efecto de agotar.”

Así, una vez conocido el diagnóstico, es necesario que la familia se INFORME detalladamente sobre la evolución de esta dolencia: fases, características, consejos, precauciones, necesidades asistenciales. Además la familia, una vez evaluada la situación económica y social del enfermo, debe ORGANIZARSE Y PLANIFICAR su colaboración en los cuidadosque pronto requerirá el enfermo.

Aunque con frecuencia surge entre los familiares un cuidador principal, éste no debe cargar sólo con el problema ni con la atención al enfermo. Los demás familiares deben colaborar con su ayuda física, económica y moral al cuidado del paciente, relevando de sus tareas y asistiendo en sus decisiones al responsable principal.

Asimismo, desde un punto de vista de la fortaleza psíquica en el cuidador, es muy útil separar el hecho de aceptar y atender al enfermo, de los posibles sentimientos de angustia que pudieran surgir con los años por el cansancio físico y mental que supone la convivencia y dedicación al enfermo

Capítulos anteriores

COLABORA CON AFA-SALAMANCA

 

 

Continúa el desastre sanitario

 

 

 

Siempre, cuando tenemos que pasar por el mecánico, no de nuestro vehículo, sino de nuestro cuerpo, y nos encontramos con colas más largas que las de la ITV, cansados del sistema sanitario al que nos han llevado la hermandad PP-PSOE -recuerdo a los lectores que fue este último partido que inició los trámites para la privatización-; solemos echar nuestras prestes contra los profesionales sanitarios que, aunque hay de todo, son los que menos culpa tienen en todo este entramado de despropósitos que han convertido nuestra sanidad, una de las que mejor funcionaba a nivel mundial, en un auténtico desastre.

 

 

Decir que son los que menos culpa tienen, significa que, en cierta manera, también tienen cierta responsabilidad por permisivos con unas condiciones laborales cada vez peores, no en cuanto a  las económicas, que a algunos no afectan al suplementar con el trabajo en la privada, mediante una compatibilidad de la que no gozan la mayoría de los empleados públicos, con jornadas interminables que denotan una fatiga que repercute en los pacientes; sino más bien, por soportar la masificación de casi todos los servicios de salud, reduciendo sus tiempos de consulta a un hola, siempre que se dé con alguien agradable y educado, y a un adiós, que muchos no entendemos que les de tiempo a un diagnóstico certero que, en definitiva no hace mas que repercutir en su prestigio profesional y, como no, en nuestra propia salud.

No obstante, a pesar de todo, igual que no nos faltan pelos en la luenga para despotricar contra el sistema sanitario, debemos resaltar la profesionalidad y hacer vocacional que desde celadores, pasando por auxiliares, enfermeras y médicos, hacen que todo este engranaje funcione de la mejor forma posible.

En todo caso, debemos ser conscientes, que igual que atribuimos cierta responsabilidad a dichos profesionales, también, nosotros, los ciudadanos, como usuarios del servicio la tenemos, no sólo por meter en la urna la papeleta para dar el mando quienes se han cargado el “istalache”. Aunque dudo, que sabiendo que quienes se dedican a la política no valen para otra cosa, ni siquiera para la política, sino sólo para chupar, pueda venir alguno que solucione este caos.

“debemos resaltar la profesionalidad y hacer vocacional que desde celadores, pasando por auxiliares, enfermeras y médicos, hacen que todo este engranaje funcione de la mejor forma posible.”


Pero como dicen que la esperanza es lo último que se debe perder y, aunque el tema de los Santos se lo dejo a mi santa suegra, que por cierto, con resultados muy favorables, incluso para esta protestona, aunque deje parte de su pensión en luminarias al pie de los Santos; encenderé también yo una vela a Santa Rita, para que, como patrona de los imposibles haga algún milagro.

En la próxima marcha blanca que se haga en tu ciudad a ver si te apuntas, porque en definitiva de todos depende de que las cosas vayan mucho mejor, no siendo suficiente sacar la banderita española cuando juega nuestra selección de fútbol o cuando se trata de reivindicar la unidad de España. La lucha social por nuestro derechos también es una forma de demostrar nuestro patriotismo.

 

 

Olga Sánchez Rodrigo

Busco la verdad para contársela al mundo. No creo en la neutralidad del periodista, casi siempre es de quien le paga. Por el contrario, SÍ CREO y APOYO al periodismo ciudadano, el hecho por gente de la calle, gente que cuenta lo que le pasa.

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