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Los falsos “magos”

 

Érase una vez un mago que habitaba en las lindes de un sinuoso y extenso lago, el cual se encontraba rodeado de un hermoso y boscoso paraje…

 

Éste podría ser el comienzo de un cuento pero, en esta ocasión, no lo es. Y no lo es porque no pretendo hablar de cuentos ni de magos. No de estos seres, precisamente, casi mágicos, de extraordinarias capacidades, fabulosos, compasivos, bondadosos, espirituales, de poblados cabellos, largas barbas y vestidos con túnicas de un blanco impoluto, que van esparciendo su poder energético y transformándolo en una saludable y renovadora savia a cuantos lo necesitan, e incluso ayudando a cultivar vínculos para lograr que reine la paz, el amor y la concordia entre la Humanidad.

Hoy, no es de estos magos de leyenda de quienes quiero hablar si no de los otros, de los falsos “profetas”, de los que en realidad deberían preocuparnos a todos.

Aquellos que se apropian ilegítimamente de un nombre mágico, cargado de contenido y simbolismo quimérico, distan un abismo de merecerse tal distinción. Se convierten en farsantes e impostores. Y estos aparentes “magos”, por desgracia, todo hay que decirlo, viven practicando el vampirismo con las personas que tienen la mala fortuna de caer en sus garras.

“Aquellos que se apropian ilegítimamente de un nombre mágico, cargado de contenido y simbolismo quimérico, distan un abismo de merecerse tal distinción. Se convierten en farsantes e impostores”


Esencialmente son oportunistas y como también carecen de cualquier escrúpulo moral o de conciencia no dudan en actuar en su propio beneficio. Ante la vulnerabilidad o el abatimiento que las circunstancias de la vida haya podido proporcionar a la posible víctima en cuestión, dejándola desprotegida, y quien, tal vez, se siente en esos momentos como un frágil velero vapuleado por el viento luchando denodadamente por mantenerse firme en la cresta de las olas durante la tempestad, quizá en un desesperado intento para no ser engullida hacia las profundidades del océano, y ante tal descomunal desamparo, decía, aquel ser prepotente, que se hace llamar “mago” a sí mismo y por los demás, se relame de placer, desplegando todo su arsenal en pos de un único y oscuro objetivo, la posesión absoluta de su desvalida víctima. Henchido de ego, flanqueado por un lado de la soberbia que le es característica y por el otro de una desmesurada ambición mal entendida, se emplea a fondo. Se muestra omnipotente, alardea de extravagantes conocimientos, de saber hacer, se torna sibilino. En definitiva, aunque parezca que representa un personaje, a quien representa realmente es a sí mismo. Reflejado en el espejo es la viva imagen del Narciso de la mitología griega.

Aprovecha el impacto de la admiración que causa y paso a paso se va adueñando de la voluntad de la persona, aislándola, cambiando sus registros, anulando sus valores, envenenando su mente, y generando una dependencia de la que difícilmente habrá escapatoria. De este modo aumenta su poder hasta el infinito. Estos farsantes no son un mito, una invención, algo ajeno o lejano que no nos puede alcanzar a nosotros. No nos engañemos, estos individuos son una realidad, una amenaza constante que convive en nuestra sociedad. Al igual que las sectas denominadas peligrosas o destructivas, catalogadas así debido al daño irreversible que a nivel psicológico pueden provocar en sus víctimas (inclusive llevarlas hasta la locura), a las que literalmente llegan a esclavizar, destruyendo personas, arrasando familias, como digo, estos individuos que tienen delirios de grandeza o mantienen el mismo “modus operandi” aunque sea a nivel individual, también lo son. Desalmados. Destructivos. Además de un sinfín de calificativos que podríamos añadir, perversos, extorsionistas, manipuladores, embusteros, trileros, tantos que harían la lista interminable.

Debería existir una ley en el código penal para este tipo de conductas en la medida del real y consiguiente peligro que representan para toda una sociedad. Poder rescatar a las víctimas y a sus familias, recuperarlas y restablecerlas de captores y depredadores, que no debemos confundir con gurús, (voz sánscrita) término que se utiliza en la India para referirse a un jefe religioso o director espiritual.

Los verdaderos magos (aunque no sean mitológicos), aquellos que respetan la vida, a la naturaleza y a sus semejantes, que siembran alegría y bienestar, arrancando sonrisas, haciendo soñar, les basta con saberse grandes a sí mismos. No necesitan nada más.

Y la mayoría no lo va diciendo.

© Montserrat Prieto Pedraz

 

Un hoy imperecedero

Hola papá: hace muchos días. La rutina siempre tiende a enmascarar cualquier viso de creatividad y llevamos una temporada, afortunadamente, en la que no pasa nada de particular.

No pasamos de que hoy estés un poco más agresivo, un poco más dormido o un poco más  lúcido. Nos hemos instalado en que día a día hay que asearte, darte de comer, un paseo, volverte a asear y a dormir. Bueno, a pasar la noche, porque dormir duermes casi todo el día. Ya, sumidos en ese devenir plano, donde pensar es un lujo que tú no vas a compartir, todo sucede porque sucedió ayer y seguramente, dios lo quiera, sucederá mañana. Estamos programados y nos movemos de una forma casi mecánica. Ya los intentos de comunicación son una curiosa imposibilidad, curiosa por escasa e imposible porque no tenemos acceso a tu mente ni siquiera a través de ese lenguaje ininteligible con el que esporádicamente nos demandas algo inconcreto y muchas veces inexistente.

Hablo de la rutina como si me quejara de ella, en realidad quejándome de ella, pero es verdad que es el único flotador que nos permite estar contigo sin caer permanentemente en la angustia de ver cómo vas decayendo, cómo te vas yendo jornada tras jornada, sin presente, sin futuro, sin horizonte conocido o previsible. Todo lo que habrá de ser será, pero mientras tanto lo que es tiene una suerte de inmutabilidad que se mueve entre la desesperanza del no retorno y el bálsamo de lo rutinario.

Y

Ya no hay recuerdos, ni historias trastocadas. Ya no hay añoranzas de celebraciones ni frustración por las historia perdidas. Ya no hay otra cosa que un mirar hacia el hoy sin concebir un mañana ni recurrir a un ayer. No existe ni siquiera un ahora que signifique otra cosa que lo inmediato. El tiempo pasa pero no parece irse, mañana será una fotografía, un calco de hoy, que lo ha sido de ayer.

Ya no hay recuerdos, ni historias trastocadas. Ya no hay añoranzas de celebraciones ni frustración por las historia perdidas.”

Y si es desesperante no avanzar, no moverse, moverse es el peor de los castigos porque mañana, para ti, solo puede ser peor que hoy.

Hola papá, buenos días. Hola papá, hoy tampoco será otro día.

Nos engañan como a chinos

Parece ser que también la realidad nos la tienen que contar desde fuera, la alimentaria al menos. Tal vez haya que empezar a pensar que en España, al menos en lo que a alimentación se refiere, ni compramos, ni valoramos, ni legislamos, ni nos queremos enterar de nada salvo que nos lo etiqueten, valoren, legislen o expliquen desde fuera del país.

Hace ya mucho tiempo, y ya sé que parece un cuento pero no lo es,  que muchos de los que nos preocupamos por el mundo de la alimentación en cualquiera de sus variantes venimos denunciando que no sabemos qué es lo que comemos, que la legislación sobre la forma de etiquetar los alimentos es tan permisiva, en realidad tan sesgada y favorecedora de las grandes industrias, que las de lo que compramos están llenas de cifras y números que no significan nada para el usuario que se siente indefenso y se resigna a comer lo que le venden porque, salvo que tengas parientes en el pueblo, una cierta formación en el arte de comprar y/o la posibilidad de desplazarte para comprar los alimentos en origen, comemos lo que nos dan, ponga lo que ponga la etiqueta de marras que entre fórmulas y traducciones aviesas de la etiqueta de origen acaban por no tener otro sentido para la mayoría de consumidores que el que pueda tener un capítulo de química aplicada. Si somos lo que comemos, e indudablemente lo somos, está perfectamente claro por qué la situación de la salud general de los españoles se ha deteriorado, y sigue deteriorándose, de una forma tan evidente en los últimos años.

Habrá quién considere que basta con entrar en internet y “enterarse” de a qué sustancias corresponden las siglas y números de conservantes, colorantes, excipientes, potenciadores y demás elementos extraños que a día de hoy pueblan una etiqueta de cualquier alimento básico, y eso, si al final hay algo del alimento que inicialmente queríamos comprar, pero tal vez para esos “enterados” haya que reflexionar dos verdades no siempre contempladas respecto a ese acceso a la información: El primero que no todo el mundo sabe acceder a la información, algunos ni siquiera a la herramienta. Segundo que la información que existe en internet es tan basta e incontrolada que sobre cualquier tema o producto puedes encontrar miles de páginas que digan una cosa y otras tantas que digan la contraria. Distinguía el Doctor Zarazaga en una conferencia entre aprendices,  diletantes, expertos y friki

 

“Si somos lo que comemos, e indudablemente lo somos, está perfectamente claro por qué la situación de la salud general de los españoles se ha deteriorado, y sigue deteriorándose, de una forma tan evidente en los últimos años.”

 

en cuanto a la capacidad de entender, de desentrañar y asimilar la información que proporciona internet. Y desgraciadamente la experiencia nos dice que ganan de largo los diletantes y los frikis. Personas que acceden a la información y no son capaces de filtrarla por falta de preparación o que simplemente se preocupan de acumularla sin llegar a extraer conclusiones.

Todos conocemos a alguno de esos iluminados que defiende a ultranza la ingesta masiva de agua, de vegetales, de ciertos tipos de dietas y contra dietas que hacen de su vida un infierno obsesivo. Un infierno obsesivo y lesivo porque el daño no está en la forma de alimentarse, si no en los alimentos mismos. En los productos con los que se tratan las frutas, las verduras, las hortalizas maduradas artificialmente para darles un aspecto más iluminado y que no siempre son tolerables por el metabolismo. De las hormonas y engordantes que contienen las carnes y los pescados. Y también el agua contiene sales, sustancias, para hacerla más potable y resistente a la contaminación exterior.

Me contaba mi mujer que había dejado de comprar carne picada en determinados establecimientos cuando comprobó que la etiqueta de contenido de esa carne tenía una lista de ingredientes tal que no entendía si al final aquello llevaba carne o no. Claro, la carne picada debería de contener carne, y tocino opcionalmente, nada más. Tal vez carne mezclada que es una opción para abaratar el producto, pero carne. La etiqueta debería ser clara e inmediata para cualquiera que supiera leer. Pero no lo es.

De todas formas, si alguien quiere hacer un acercamiento a la  ciencia críptica del etiquetado, el mejor ejemplo es hacerse con un producto lácteo. Entre lo que pone la etiqueta, lo que dice la descripción que le han puesto y que le han quitado, solo queda preguntarse: ¿Y qué coño es esto? Y perdón por el exabrupto.

¿Leche sin lactosa? Y eso, ¿Qué es lo que es? ¿Algo sin lactosa sigue siendo leche? Pero si además pasamos a la verificación matemática aún es peor.

Póngase el usuario en un lugar de una gran superficie en la que domine todo el catálogo de productos lácteos: leches, quesos, batidos, postres, mantequillas, yogures, natas, zumos mezclados… y calcule, a groso modo,  la cantidad de litros de leche necesarios para obtener las existencias. Sume los que habrá en el almacén, multiplique por el número de establecimientos de la cadena en su lugar de residencia, por el número de establecimientos menores y de otras cadenas, por los que hay en su provincia, en su comunidad autónoma, en su país, y en todos los países del mundo. Divida, que no todo va a ser multiplicar, por el número de días medios de caducidad de los productos. ¿Cuántos millones dice?, pues ese sería el número de litros diarios necesarios para abastecer los productos que usted está viendo. Aplique todos los coeficientes reductores que estime oportunos, a mí se me ocurren varios. Sume el número de litros necesarios para alimentar a las nuevas generaciones mamonas de las especies correspondientes y hágase una pregunta. ¿Dónde están las vacas? ¿En qué remoto lugar del planeta, o del espacio exterior, están los animales necesarios para producir esa animalada de litros diarios? Si sumamos las producciones declaradas de todos los países del mundo mundial, ¿salen las cuentas? No, no salen. Las conclusiones se las dejo a Usted.

¿Que los quesos saben todos igual? ¿Que la mantequilla sabe casi igual que la margarina? ¿Que los yogures salvo por que son ácidos, no saben a yogur? Ya, pero los seguimos comprando, o, si usted quiere quedar más resignado e inocente, nos los siguen vendiendo.

Claro que también podemos hablar de la miel. También podemos contar cómo los productores españoles llevan ya un tiempo quejándose de que tienen sus almacenes repletos de miel de altísima calidad en tanto se importa de china de forma masiva un producto melifluo que no respeta el análisis más básico para ser llamado miel pero que es el que se comercializa con ese nombre en los establecimientos correspondientes. Eso sí, es mucho más barato. ¿No es miel?, no, claro, no es miel pero se etiqueta como tal, se oferta como tal y se cobra como si hubieras comprado tal. ¿Qué es?, yo no lo sé, no soy ni químico, ni técnico alimentario para poderle dar una descripción real, pero sí sé lo que no es. No es miel.

Pero todo esto ya lo sabíamos. Lo sabíamos hace años, lo sabíamos y lo hemos consentido con nuestro silencio, con nuestro consumo, con nuestra vida y con nuestra salud. Tal vez ahora que Cristophe Brusset, un francés, un ingeniero agroalimentario que ha trabajado desde su licenciatura en la industria alimentaria, publica un libro titulado “¡Cómo puedes comer eso!” sobre los fraudes alimentarios, y sus consecuencias, que ha conocido a lo largo de su carrera y que persisten en la actualidad, alguien piense que es el momento de hacer algo que beneficie al consumidor. O tal vez sea hora de que el consumidor se dé por enterado de lo que sucede y empiece a tomar determinaciones que lo lleven a una mejora de su calidad de vida, de su calidad alimentaria y de su salud.

En la situación actual, y si realmente somos lo que comemos, no es raro que no sepamos ni lo que somos.

Pero, ¿Habría alguna solución inmediata? La hay, pero supone un cambio total y absoluto en el planteamiento actual del consumidor, en su forma de llenar la cesta de la compra.

Primero, formación. Aprender qué productos son de temporada, de cercanía, cuales son frescos y cuales congelados. Cómo distinguir un pescado fresco de uno pasado, una carne engordada artificialmente de una engordada naturalmente. Distinguir productos naturales de productos elaborados. Aprender y aplicar a la compra. No solo es saludable, puede ser interesante y divertido.

Segundo, reeducación. Aprender que respetar los ciclos de producción a la hora de consumir permite productos con mayor sabor y más saludables. Aprender que los productos brillantes o sin mácula no son necesariamente los más frescos o más saludables. Acomodar nuestra alimentación a los productos disponibles en cada época y cada lugar y acceder a productos lejanos o intemporales solo de forma menos ordinaria.

Tercero, presión. No consumir nunca aquello que no entendamos claramente qué es, de donde procede, cuándo se ha cosechado, matado, pescado o producido. En qué condiciones de engorde o maduración se ha puesto en consumo. No consumir jamás y divulgar cualquier fraude de etiquetado o identificación que detectemos, sea de productor o de comercializador. Boicotear sin piedad a los que juegan con nuestra salud para su mayor beneficio.

Sí, es verdad, es más cómodo bajar al hiper, llenar la cesta sin pensar y quejarnos luego de como sabían las cosas cuando éramos más jóvenes, no hace tanto. Cuando comprábamos en la tienda de ultramarinos del barrio regentada por un vecino del mismo. Cuando el pan venía aún caliente de la tahona en cestas que esparcían el aroma de pan recién horneado por los alrededores, no congelado como ahora. Cuando ciertas partes de la calle olían a vaca, porque había una vaquería. Cuando las frutas sabían, los tomates sabían, se sabía que había melocotones en la frutería porque olían. Cuando los sentidos del paseante participaban de los aromas alimentarios del barrio. Cuando la mantequilla flotaba en los boles con agua y rodaja de limón de las mantequerías. Cuando el tendero, sin etiquetas, te decía qué variedad era, de dónde venía, cuando se había cogido y, casi, casi, el nombre del agricultor, del ganadero, del pescador.

“Nos engañan como a chinos”, dice la expresión popular y yo miro alrededor y veo a todos con los ojos rasgados.

Matemáticas

© Nieves Laguna

Hace unos días me levanté con un pensamiento que a lo largo del día fue tomando forma. Para esto me han ayudado mucho las circunstancias actuales de mi vida y lo sucedido en mis últimos tiempos.

Este pensamiento es el de que la vida es como un problema de matemáticas en el que se debe identificar, analizar e interpretar los datos disponibles con la suficiente atención para recoger los puntos importantes en pos de solucionarlo eficaz y correctamente, porque si no, te pierdes en un cúmulo de fórmulas que te harán dar muchas vueltas hasta llegar al resultado acertado.

Este resultado algunas veces es claro y meridiano, pero otras, la gran mayoría de las veces, hay que buscarle y es en esta búsqueda donde se utilizan todas las fórmulas que uno conoce y si no.… se las inventa. El caso es llegar a la solución.

En estos problemas existen las constantes; que normalmente son la familia y los mejores amigos. Las variables; que son los amigos temporales, los que vienen, los que van, los que se quedan, los que se cruzan, los que por alguna razón entran para enseñarte algo que no habías visto, una variable con la que no contabas y que luego, después de encauzarte en el camino para llegar a la solución, desaparecen por donde vinieron. Están las incógnitas, por supuesto, a mí las que más me gustan.

Puedes visualizar todo problema en conjunto, pero no lo entenderás a menos que comprendas todas y cada una de las variables que lo constituyen y sus posibles derivadas.

Tenemos las parábolas que son aquellas circunstancias y/o personas que no saben ni por donde van, indecisos, que normalmente te hacen perder el tiempo e intentan arrastrarte a su infortunio y su infravaloración que tienen de su propio ser, no aguantan que tú seas feliz, o estés centrada/o.

Las raíces cuadradas y las derivadas son las más difíciles de interpretar, son personas cerradas que se aferran a tu existencia para salir de su vida de mediocridad como si les fuera la vida en ello, te absorben toda la energía, te alagan, hacen lo posible para que tu les prestes toda tu atención y cuando les has resuelto su problema, si te he visto no me acuerdo. Normalmente las raíces cuadradas y las derivadas son las que más dolores de cabeza y anímicos te producen.

Están los descartes, estas situaciones y/o personas hay que desecharlas de inmediato de tu vida. Sólo te traerán amarguras. Algunas veces las ves nada más leer el problema, otras tardas un poquito más, según lo vas desarrollando, pero en cuanto la encuentres hay que descartarla y seguir con tu vida, con tu problema matemático.

Están los problemas matemáticos simples, como las sumas, las restas, las multiplicaciones y las divisiones en las que sabes a ciencia cierta el resultado. Pero hay problemas que, por su complejidad, o bien no se resuelven nunca, o cuando te llegan no estás en el momento adecuado para ponerte a resolverlos, estos es mejor dejarles pasar, o apartarlos a un lado hasta que, o bien te encuentres con la suficiente fuerza como para atajarlo, o que se canse por si solo y desaparezca.

También hay problemas que no tienen solución, no la busquéis, no les deis más vueltas, es que no se puede, no hay forma humana de solucionarlos.

Toda regla tiene su excepción y cada excepción tiene su regla.

“También hay problemas que no tienen solución, no la busquéis, no les deis más vueltas, es que no se puede, no hay forma humana de solucionarlos.”

La fórmula matemática perfecta es la del círculo, pero es muy difícil llegar a ella y mantenerla. Vivimos en un mundo con pocos círculos, sin aristas y muchos cuadrados, triángulos, trapecios, rombos, rectángulos, y demás polígonos cada uno con su fórmula matemática… que tela marinera.

Toda, exactamente, toda la vida está regida por las matemáticas y por la vehemencia y pasión que cada uno ponga en la actuación para la resolución de sus problemas, aunque tengas que ponerte a contar con los dedos de las manos, pero recordar que algunas veces, sólo algunas veces, en muy rara ocasión 2+2 igual no son 4.

Paseando con mi padre

Paseando con mi padre, motor en su silla de ruedas, se me vino el tiempo,  inopinadamente, trastocado, revuelto, solapado, como solo el mismo tiempo sabe hacerlo, y en un instante, en un siglo, en un revuelo, fui  yo mismo paseándolo, fui yo mismo paseando a mi hijo en su silla, de pequeño, fui mi hijo paseándome en algún tiempo futuro, fui mi padre empujando un cochecito conmigo dentro en algún tiempo pretérito. Y sin llegar a aprehenderlo, sin llegar ni siquiera a fijar algún recuerdo el tiempo volvió a su línea y mi padre y yo –tal vez mi hijo también- seguimos con nuestros paseos, cada uno en su tiempo, cada uno en su puesto.

Deseos y augurios

Con el albor del nuevo año es casi inevitable buscar augurios en cualquier hecho que percibimos.  Todo lo que acontece a nuestro alrededor, todo lo que pensamos, hasta el clima, se puede convertir en un indicio interpretable de lo que los siguientes trescientos sesenta y cinco días van a traer hasta nuestra vida y a las vidas de los que nos rodean.

Nuestra patética incapacidad para movernos en el tiempo, en los tiempos, por el que discurre nuestra efímera existencia, nos hace intentar asomarnos a ese futuro que parece ya escrito y que, en estricta reflexión, sabemos ya vivido. Pero queremos conocerlo antes de recorrerlo, queremos saber antes de vivir, queremos romper ese férreo velo que nuestro concepto del tiempo provee para ese inaccesible futuro.

Si el día es soleado y despejado será porque vamos a disfrutar de un año luminoso. Sin caer en la cuenta de que también hace sol para el que mañana abandonará la vida por una enfermedad, por un accidente inopinado o por cualquier otro avatar.

Si nieva, esa nieve que cae significa abundancia de satisfacciones, de sentimientos o de bienes materiales. Pero esa misma precipitación no hará círculos de exclusión en su caída para los que van a resultar abandonados, perseguidos, arruinados en el devenir de sus cincuenta y dos semanas.

Desde la más antigua antigüedad, desde tiempos tan remotos que ni la abuela tortuga ni el abuelo del pino longevo pueden recordar, el hombre se ha esforzado en asomarse al tiempo pendiente de vivir, al futuro. Oráculos, pitonisos, adivinos, profetas, magos, brujos y científicos han perseguido con desiguales medios, pero con los mismos desalentadores resultados, anticipar el conocimiento al suceso, desvelar lo que aún no ocurrido, anticiparse al tiempo en su concepto lineal e inaccesible.

Claro que cabría preguntarse si realmente conocer lo que nos queda por vivir, y por tanto cuanto, nos podría producir algún tipo de tranquilidad o bálsamo vital, alguna suerte de paz que nos permitiera vivir en armonía con nosotros mismos y con nuestros semejantes. Yo creo que no, que las angustias de saber cuánto tiempo de vida nos quedaría a nosotros mismos, o a alguien realmente cercano, nos condenaría a vivir en una ansiedad permanente que no nos permitiría disfrutar de los buenos momentos que hubiera en el camino.

“Claro que cabría preguntarse si realmente conocer lo que nos queda por vivir, y por tanto cuanto, nos podría producir algún tipo de tranquilidad o bálsamo vital, alguna suerte de paz que nos permitiera vivir en armonía con nosotros mismos y con nuestros semejantes.”

Además si, como yo sospecho, todos los futuros posibles existen y todos han de ser vividos, ¿cuál es el futuro al que podría asomarme?

Si el futuro a pesar de existir, aún no ha sucedido y no sucederá hasta que una serie de decisiones de todos los que en él participen lo activen, ¿Cómo podría ayudarme conocerlo?

Si el futuro no es más que un fotograma en el momento de pasar por el foco para seguir su camino hacia la bobina de enrollado, ¿Qué fotograma podría conocer que me fuera útil?

Yo estoy convencido de que el tiempo es como esos fuegos artificiales que desde un cartucho primero van generando sucesivas y expansivas explosiones. Cada instante de nuestra vida encierra un único pasado pero abre infinitos futuros e intentar atisbar uno solo es como el pasajero de un tren que tapara su ventanilla con una diapositiva de un punto concreto del trayecto. Acabaría por no haber podido disfrutar del trayecto anterior a ese punto, el pasado, y por perder de vista donde se encuentra en cada momento e, incluso, saber si ya ha llegado. Ni siquiera podría saber cuándo el tren pasa por el punto seleccionado y no lograría disfrutar de su efímera y original belleza. Y no quiero imaginarme su terrible frustración si por cualquier circunstancia el tren cambiara su trayecto, como, por otra parte, sería muy probable.

Yo, como parte integrante de esos seres humanos que creemos que el futuro ha de ser lo que haya de ser aunque ya haya sido, no me voy a sustraer a desear a todos, todos y todos, un venturoso y feliz año nuevo. Desde la consciencia de que acertaré con algunos y fallaré estrepitosamente con otros, pero seguro de que ahora, cuando todo es aún posible, nadie rechazará mis deseos, ni mis augurios.

Feliz año nuevo

Brindemos por un nuevo año lleno de salud, prosperidad, paz y justicia social…  

muchas gracias por confiar en nosotros… 

El equipo de Redacción

 

Bisabuelo

Mira papá, parece a veces que todo está dicho, que ya no queda nada en el futuro que pueda conmover los oscuros anclajes que te tienen secuestrado en un mundo solitario, inaccesible, pero siempre acaba por demostrarse que es una idea equivocada.

Es verdad que tú vives en un pasado remoto e inaccesible, pero el mundo que sigue empeñándose en inventar un futuro acaba provocando instantes en los que tu presencia física hace que seas partícipe, aunque sea por ausencia, de ese futuro.

Recordaba hace no mucho, con motivo de la muerte de Fidel Castro, una historia familiar en la que tú fuiste uno de los protagonistas. Me hubiera gustado que fueras tú quién me contara, de forma larga, parsimoniosa –en otras circunstancias habría dicho que pesada-, las circunstancias de aquellos felices momentos. No pudo ser, evidentemente. Tú estás mucho más atrás en el tiempo, más allá de mis posibles recuerdos y a veces incluso de los tuyos.

Apenas han pasado un par de semanas y el futuro vuelve a provocarnos la añoranza de poder comunicarnos contigo, de que nos entiendas.

Vas a ser bisabuelo papá. Y no podrás disfrutar de esa criatura que, estoy seguro, te haría una inmensa ilusión si pudieras entenderlo.

Siempre fuiste muy de jugar con los niños. No había niño a tu lado al que no le hicieras un chascarrillo, al que no le prestaras una atención especial. Si, aún hoy, no pasa un niño a tu lado sin que intentes decirle algo. Se te ilumina la cara, te asoma la sonrisa, mueves las manos e intentas decir algo que al final no son más que sonidos, pero son los únicos momentos en los que tu mundo interior, ese mundo semi claustral, ese mundo con vocación placentaria, se comunica con este otro en los que nos movemos a tú alrededor.

“Vas a ser bisabuelo papá. Y no podrás disfrutar de esa criatura que, estoy seguro, te haría una inmensa ilusión si pudieras entenderlo.”

 

Si papá, vas a ser bisabuelo. No llegarás a conocer a tu bisnieto, aunque sí llegues a verlo. No llegarás a asociar su cara, su nombre, a esa galería de personas que jalonan tu vida. No podrás jugar con él, con ella, no podrás, no sabrás, intentar gastarle una broma de las tuyas. No podrás llevarte su imagen a tu presente pasado, a tu lejanía cotidiana, pero, papá, seguirá siendo para nosotros, un futuro que no existiría si no existiera tu pasado.

Un beso papá, bisabuelo.

Un excelente regalo de Navidad. Mazazo a los bancos por las cláusulas suelo

En ocasiones anteriores este magazine ha dedicado  su espacio a las cláusulas suelo. La primera vez para hablar de la Sentencia dictada por el Juzgado Número 11 de lo Mercantil de Madrid de 7 de abril del presente año,

respondiendo a una macrodemanda de 15.000 usuarios que afectaba a 40 bancos y cajas por cláusulas abusivas y poco transparentes, con topes que establecen un mínimo a pagar en la letra de la hipoteca por mucho que bajara el euríbor. Esta sentencia dictada por la Jueza Carmen González Suárez, además de anular dichas cláusulas obligaba a devolver las cantidades indebidamente cobradas desde 2013.

Una segunda vez volvimos a incidir sobre el tema para informar a nuestros lectores cómo debían de proceder para localizar dichas cláusulas y reclamar a las Entidades financieras que las hubiesen incluido en sus contratos hipotecarios.

Pues bien, no hay dos sin tres, y en este caso nos dedicaremos a hacer un breve análisis de la Sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE), dada a conocer el pasado miércoles 21 de diciembre actual, y que afecta aproximadamente a tres millones de españoles con hipotecas afectadas por cláusulas suelo, lo que para muchos ha sido un excelente regalo de navidad por el respiro que supone para la maltrecha economía de los españoles.

Dicha Sentencia, viene a declarar incompatible con el derecho comunitario la decisión del Tribunal Supremo de nuestros país, de limitar los efectos retroactivos de su devolución en los casos que se ajusten a los criterios para declararlas abusivas y nulas en mayo de 2013, aspecto este último que abordamos en la anterior publicación de 9 de mayo de 1016,  y, por la cual, los bancos que se pasaron de listos tendrán que devolver la astronómica cifra de siete mil quinientos millones de euros, según estimaciones hechas por los expertos, los cuales, así mismo, creen que muchos de dichos bancos procederán a la devolución de lo cobrado indebidamente sin esperar a una condena judicial que lo corrobore, debido a que, de no hacerlo, la devolución se vería incrementada en un 40%, al incluir las costas judiciales, el interés legal del dinero desde la fecha en que se formalizo el prestamos hipotecario, salvo que hubiese algún periodo de carencia, además de otros gastos administrativos. Aunque hay que dejar claro que el pronunciamiento del Tribunal Europeo no significa que los bancos deban devolver automáticamente a los consumidores las cantidades cobradas de más.

“Dicha Sentencia, viene a declarar incompatible con el derecho comunitario la decisión del Tribunal Supremo de nuestros país, de limitar los efectos retroactivos de su devolución en los casos que se ajusten a los criterios para declararlas abusivas y nulas en mayo de 2013”

También debemos informar que las asociaciones de consumidores se han ofrecido desde el primer momento para asesorarles y ayudarles en este proceso. Entre ellas, la Asociación General de Consumidores, ASGECO Confederación, ha hecho público un documento en el que analiza las diferentes situaciones en las que pueden encontrarse en estos momentos los consumidores afectados por las cláusulas suelo, la forma en la que les afectará esta sentencia y las posibles vías de acción a seguir; que a continuación exponemos:

1.- Clientes con cláusulas suelo vivas

Estos clientes están pagando sus préstamos con aplicación de la cláusula inicialmente firmada al contratar el préstamo.

¿Cómo les afecta la sentencia del TJUE?

El TS español ha reconocido la nulidad de estas cláusulas y el TJUE ha dictaminado que tiene derecho a reclamar todas las cantidades abonadas de más como consecuencia de esta nulidad.

¿Qué deben hacer?

Asesorarse cuanto antes en una asociación de consumidores.

¿Qué no deben hacer?

Negociar con el banco sin el oportuno asesoramiento.

2.- Clientes con cláusulas suelo que han negociado con el banco y han firmado un acuerdo renunciando a posibles reclamaciones

Sobre esta cuestión ya se están produciendo ya numerosas sentencias judiciales que anulan dichos acuerdos.

¿Cómo les afecta la sentencia del TJUE?

El TS español ha reconocido la nulidad de estas cláusulas y el TJUE ha dictaminado que tiene derecho a reclamar todas las cantidades abonadas de más como consecuencia de esta nulidad.

¿Qué deben hacer?

Asesorarse cuanto antes en una asociación de consumidores.

¿Qué no deben hacer?

Negociar con el banco sin el oportuno asesoramiento.

3.- Clientes con cláusulas suelo con reclamación judicial en curso

¿Cómo les afecta la sentencia del TJUE?

Tras el pronunciamiento del TJUE el TS español deberá modificar su criterio respecto de la retroactividad de la devolución de las cantidades indebidamente abonadas y ordenar el pago de la totalidad.

¿Qué deben hacer?

Mantener la demanda conforme al criterio de sus letrados.

¿Qué no deben hacer?

Negociar con el banco sin el oportuno asesoramiento.

4.- Clientes con préstamos ya vencidos o cancelados. Clientes cuyos préstamos ya se han acabado de pagar, se cambiaron de entidad o se cancelaron por alguna otra razón…

¿Cómo les afecta?

Pueden reclamar las cantidades pagadas de más como si las cláusulas suelo nunca hubieran existido aunque el préstamo ya no esté vigente.

¿Qué deben hacer?

Asesorarse cuanto antes en una asociación de consumidores.

¿Qué no deben hacer?

Negociar con el banco sin el oportuno asesoramiento.

Dado que todavía existen miles de ciudadanos afectados por esta actuación bancaria que todavía no han visto reconocido su derecho, la Asociación General de Consumidores, ASGECO Confederación, hace un llamamiento para que todos ellos se informen sobre sus derechos y los ejerzan, pues si bien las informaciones que se están publicando hablan de que los bancos han de devolver miles de millones de euros, pero estos lo harán a menos que sus clientes reclamen judicialmente este dinero.

Por ello, además, ASGCO Confederación hace un llamamiento a la banca española para que de forma unilateral y sin necesidad de reclamación judicial devuelvan este dinero, evitando a sus clientes una demora innecesaria y a sus cuentas de resultados los gastos añadidos que esta demora puede suponer.

Así mismo, ponemos a vuestra disposición el siguiente modelo de reclamación ante la Entidad Bancaria o Caja de Ahorros, que en caso de no ser atendida dejaría expedita la vía judicial, ante la cual debe actuar con la asistencia letrada y representación mediante procurador.

MODELO DE RECLAMACION

Servicio de Atención al cliente de ……………………………………

(nombre del banco y número de sucursal)

(Dirección)

(C.P., localidad y provincia)

 

En ………………………, a ……… de …………… de ……… (fecha)

 

Asunto: cláusula de límite de variación del tipo de interés

  1. ………………………………………………….con DNI ……………………. con domicilio en ……………………….., calle ………………………..ante la sucursal número………….. de …………………………. de la ciudad de …………………….. comparece y como mejor proceda,

DICEN 

PRIMERO.- Que, en fecha …………………………. constituimos con ustedes el préstamo con garantía hipotecaria nº …………………… por importe de ……………………€ referenciado a un tipo de interés variable.

SEGUNDO .- Que, a pesar de la bajada de los tipos de interés variable que se están produciendo, no nos hemos podido beneficiar de dicha bajada por la inclusión en la escritura de hipoteca una cláusula de límite de variación del tipo de interés, en la que se establece que el tipo de interés aplicable en ningún caso será inferior al …….%.

TERCERO.- Que, en nuestra calidad de consumidores consideramos que dicha cláusula suelo es absolutamente abusiva, desproporcionada y completamente falta de transparencia, de acuerdo con lo dictado por el Tribunal Supremo en su sentencia de 9 de mayo de 2013 por la cual se declara la nulidad de las cláusulas suelo contenidas en sus condiciones generales y les condena a eliminar dicha cláusula de los contratos en los que se insertan y a cesar en su utilización.

 

Por todo lo cual SOLICITO: 

PRIMERO.- Que dicha cláusula sea eliminada de mi contrato de inmediato y que desde el día de su entrada en vigor se recalculen las cuotas a pagar de mi préstamo con el nuevo interés que resulte aplicable, todo ello conforme a la Sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea de 21 de diciembre de 2016, por la que declara  incompatible con el derecho comunitario la decisión del Tribunal Supremo de nuestros país, de limitar los efectos retroactivos de su devolución en los casos que se ajusten a los criterios para declararlas abusivas y nulas en mayo de 2013.

SEGUNDA.- Que me devuelvan de forma retroactiva los importes resultantes de la diferencia entre las cantidades abonadas por la aplicación de la cláusula suelo y las que realmente hubiera debido abonar si la misma no hubiera existido, de acuerdo con el artículo 1.303 del Código Civil, así  como los tributos, comisiones y gastos ocasionados por la preparación, formalización, subsanación, tramitación de escrituras, modificación -incluyendo división, segregación o cualquier cambio que suponga alteración de la garantía- y ejecución de este contrato, y por los pagos y reintegros derivados del mismo, así como por la constitución, conservación y cancelación de su garantía, siendo igualmente a su cargo las primas y demás gastos correspondientes al seguro de daños, que la parte prestataria se obliga a tener vigente.

En caso de no aceptar dicha reclamación en el plazo de 2 meses, les anuncio desde este mismo momento, que me reservo las acciones judiciales oportunas en aras a la anulación de dicha cláusula abusiva.

Sin otro particular y esperando a que acceda a mis peticiones, reciba un cordial saludo.

Atentamente,

……………………………………

(nombre y firma)

 

 

 

 

 

 

 

Hablemos de masonería (III)

A veces es difícil deslindar entre lo que son las instituciones y lo que son sus miembros, y aún más difícil si existe el interés -la mayor parte de las veces espurio- de tomar el todo por la parte, de atribuir al todo las características de parte que nos interesen.

A nadie con un mínimo de ecuanimidad se le ocurriría considerar que un club de fútbol, cualquiera, tiene una determinada ideología como tal club porque es la ideología que tienen una parte de sus socios. Y hemos puesto como ejemplo un club de fútbol como podríamos haber mencionado un club de lectura, una cadena de supermercados o una comunidad de vecinos.

Hay una gran cantidad de instituciones, asociaciones, agrupaciones, organizaciones, que no son depositarias ni transmisoras de ningún credo o ideología. Simplemente obedecen a fines de tipo social, ético, deportivo, solidario o intelectual y suele definirse como aconfesionales o adogmáticas respecto a la religión y a la política.

He oído decir a lo largo de mi vida que la masonería es una religión, que es un lugar de adoctrinamiento, que es una secta, que es, incluso, la correa de transmisión de determinados poderes ocultos para guiar a la sociedad hacia sus intereses.

El problema principal con cierto tipo de acusaciones es que cuanto más se niegan más fuerza toman. Ya se sabe que no hay mayor sospechoso de ser culpable que el que se declara inocente, ni peor loco que el que se declara cuerdo.

Tal vez por eso la sistemática negación de ciertos fines que se le atribuyen a la masonería nunca ha servido para desmentir cierto tipo de imputaciones. Así que pongámonos en positivo y preocupémonos de lo que es.

La masonería es, fundamentalmente, el lugar de encuentro de los masones, esto es, de personas libres, de pensamiento y de condición, con buena voluntad, hacia sí mismos y hacia el prójimo, que deciden comprometerse con una tarea de perfeccionamiento personal, ético e intelectual, y con la exaltación de los valores sociales y de convivencia mediante su ejemplo personal. Solo mediante su ejemplo personal.

La masonería, como institución que agrupa a los masones, se declara con vocación de universalidad y solidaridad por lo que todas las personas que cumplen las condiciones básicas de pertenencia: ser humano, libre y de buena reputación, tiene cabida en sus filas, o, como se expresa masónicamente, entre sus columnas.

Dentro de la masonería hay hombres y mujeres. Hay católicos, cristianos, indúes, mahometanos, judíos, animistas, budistas, agnósticos, ateos,… Hay masones de derechas, de izquierdas, ácratas, centristas, socialistas, liberales, y de cualquier ideología que no sea dictatorial. Hay profesionales, artistas, empresarios, políticos, funcionarios. Todas las posiciones ideológicas, culturales o religiosas están representadas, a nivel individual, dentro de las logias, salvo aquellas que por su talante sean intolerantes o excluyentes, aquellas que pretendan imponer un pensamiento único o exclusivo.

“La masonería es, fundamentalmente, el lugar de encuentro de los masones, esto es, de personas libres, de pensamiento y de condición, con buena voluntad, hacia sí mismos y hacia el prójimo, que deciden comprometerse con una tarea de perfeccionamiento personal, ético e intelectual, y con la exaltación de los valores sociales y de convivencia mediante su ejemplo personal.”

Es difícil, por no decir imposible, que ideologías extremas, ideologías de tipo racista, de contenido intolerante en cualquier aspecto, tengan cabida en una organización cuya vocación fundamental es universal y solidaria.

Cada masón, como persona, generalmente comprometida, elige su forma de hacer llegar a la sociedad sus convicciones. Cada uno tiene su desarrollo propio, su credo, su ideología, su nivel de compromiso y llega a la masonería para ahondar en su personalidad, no para cambiarla o acomodarla a exigencias externas. Unos elegirán ser miembros de un partido, otros de una ONG, otros, los más, simplemente serán personas normales y anónimas.

Por eso es un criterio básico que la masonería, la entidad administrativa que acoge a los masones, sea adogmática, ya que cualquier posicionamiento de tipo ideológico o religioso comprometería gravemente su ideario de universalidad, dejando fuera de sus columnas a los de cualquier otra ideología o credo. Para eso ya están los partidos, las religiones.

Pero hay una razón aún más importante -la más importante- para explicar el adogmatismo y la aconfesionalidad de la institución como tal, y es que la labor del masón es un trabajo individual, personal, único, desarrollado en colectividad, y como tal trabajo individual no puede ser etiquetado de ninguna forma colectiva ya que eso supondría la imposición de una postura sobre otras y, una vez más, se negaría la universalidad.

Claro que por este mismo motivo, por el hecho de ser totalmente individual, la negación en la masonería es un razonamiento imposible ya que siempre puede haber algún masón que individualmente responda a la etiqueta que se elija.

Por eso es fundamental, es imprescindible desde la buena fe, tener perfectamente claro que una cosa son los masones y otra la masonería. Ningún masón representa ni compromete el ideario del resto de los masones y la masonería no está representada ni comprometida con el ideario de ningún masón concreto.

Acercamiento a una eternésima parte de lo eterno, el infinito

Acostumbramos a asimilar lo infinito a lo muy grande. No, lo muy grande es finito, lo infinito es en realidad inabarcable para seres finitos como nosotros. También solemos confundir lo infinito con lo eterno. Tampoco. Lo infinito no es ni un instante dentro de lo eterno ya que lo eterno no admite referencias. Lo eterno no admite nada más, lo infinito puede ser una infinitésima parte del todo que sería una eternésima parte –permítaseme la invención de tal medida sin medida- de lo eterno.

Si en lo infinito hablamos del continente suponiendo finito el contenido y por tanto de lo que es, en lo eterno hablamos de dimensiones puramente filosóficas. Dentro de lo eterno cabe, lo que es, lo que fue, lo que será, lo que nunca fue y lo que jamás podrá ser –incluso lo inexpresable- ya que lo eterno trasciende la existencia.

Bien, poco queda por decir o por acercarnos a la eternidad que es inconcebible. Intentemos entonces acercarnos pues a lo infinito que es solamente inabarcable.

Si queremos acercarnos, muy de lejos, a lo que es el infinito supongamos que todo el espacio de nuestro universo se convirtiera en un hilo que un hombre tiene que recorrer poniendo pie sobre pie sin poder dejar ningún punto sin pisar. El tiempo necesario para recorrerlo en segundos, o el número de pisadas necesarias, serían un acercamiento, realmente lejano, a lo que es el infinito. O supongamos que un contador de instantes se hubiera puesto en marcha en el momento del big bang. Lo que marcara dentro de varios trillones de años distaría mucho de ser infinito. Pero seguimos hablando, tarados por nuestra dimensión, de grandes magnitudes muy alejadas de lo que es el infinito. El infinito sigue siendo el ultreya de las dimensiones.

“Si queremos acercarnos, muy de lejos, a lo que es el infinito supongamos que todo el espacio de nuestro universo se convirtiera en un hilo que un hombre tiene que recorrer poniendo pie sobre pie sin poder dejar ningún punto sin pisar.”

Tal vez la mejor forma de provocar un infinito en la vida real sea por medio de un espejo. Todos hemos visto la imagen de un espejo reflejado en un espejo que a su vez se refleja en un espejo… ¿infinitamente? Es posible, mientras haya luz habrá imagen y la luz en el espejo aumenta, no disminuye. Pero apenas hemos empezado, cada una de esas imágenes a su vez, si la aisláramos, propondría una infinita cantidad de imágenes reflejadas, cada una de las cuales, aislada… infinitamente. Pero eso es lo que vemos, de lo que somos conscientes, pero si entramos en el ámbito de lo que puede ser, que también pertenece a lo eterno, puede ser que nosotros no seamos más que una imagen aislada de un espejo infinitamente superior, que no será más que una imagen aislada… infinitamente.

Y apenas estaremos empezando.

Si recurrimos a la máxima de que todo lo que es dentro es fuera, o por vulgarizarlo, si consideramos la escala como una dimensión, todo lo que existe en nuestra  escala ha de existir en infinitas escalas superiores y en infinitas escalas inferiores. O por explicarlo de una forma más sencilla: Yo no sería más que una parte de un universo en el que exista un yo de una escala superior, que a su vez… infinitamente, pero al mismo tiempo cada parte de mi cuerpo será un universo en el que exista un yo de escala inferior, que a su vez… infinitamente.

O tal vez si usásemos una notación pseudo matemática suponiendo “n” como infinito y suponiendo que “n” represente el número de universos posibles en una escala y el número de escalas posibles, el número de universos existentes en un instante sería: (…(((n)^n)^n)^n…)^n donde los puntos suspensivos supondrían infinitas veces, aunque para que esto fuera realmente cierto tendríamos que encontrar la escala base de la existencia, que solo podría ser aquella en la que coincidieran la escala superior y la escala inferior.

Bien, finalmente y pese a todos los esfuerzos clarificadores lo único que queda claro es que la finita inteligencia humana es incapaz de referenciar de una forma concreta el infinito, que a su vez no es más que una eternésima parte de la esencia de lo eterno que era cuando nada existía y será cuando nada exista. De lo inexistente, de lo que llamamos la nada, de lo que existía antes del big bang y después de la máxima contracción de lo existente, ahora mejor ni hablamos.

“Volveré en 200 años”, ¿ficción o realidad?

El pasado mes de octubre falleció en Londres una menor de 14 años de un cáncer terminal, no antes sin ganar una batalla legal para si en el futuro existiera una cura de esta enfermedad poder someterse al tratamiento respectivo.

¿Cómo puede una persona fallecida curarse en un futuro?. Para esta joven esta pregunta encontró su respuesta en la criogenización, y en eso consistió su batalla legal.

En una carta que escribió a los jueces, según informa la ‘BBC’, decía . “Se me ha pedido que explique porque quiero hacer una cosa tan inusual. Solo tengo 14 años y no quiero morir, pero sé que voy a morir. Creo que ser criogenizados nos da la oportunidad de ser curados y despertados incluso en cientos de años”,

Además, en la misiva manifestó la Joven que no quería “ser enterrada bajo tierra“. “Quiero vivir y vivir mucho, y creo que en el futuro podrán encontrar una cura para mi cáncer y despertarme. Me gustaría tener esa oportunidad”.

No fue solo esta carta, según informa ‘Telegraph’, la joven le contó a un familiar: “Me estoy muriendo, pero volveré en 200 años“, después de haber tomado la decisión tras investigar en Internet sobre la criogenización, método que consiste en conservar el cuerpo de un ser vivo en espera de una futura reanimación; de manera que la joven propuso a sus padres, divorciados, que su cuerpo fuese sometido a dicho método en Estado Unidos.

Quiero vivir y vivir mucho, y creo que en el futuro podrán encontrar una cura para mi cáncer y despertarme. Me gustaría tener esa oportunidad”.

La batalla legal surgió tras la falta de apoyo de su padre, que llevaba más de 8 años sin ver a su hija, siendo zanjada con la decisión del Juez Británico Peter Jackson, quien fue a visitar a la demandante al hospital, accedió a sus deseos poco antes de su fallecimiento.

En cumplimiento de la citada resolución judicial, el cuerpo de la joven fue trasladado a un Instituto especializado en criogenización de Michigan, EE.UU., que cobra unos 45.000 euros por el tratamiento, donde permanecerá congelado a -196ºC a la espera de encontrar un tratamiento para su enfermedad y devolver su cuerpo a la vida.

No obstante, numerosos científicos rechazan esta técnica debido a que hasta el momentono ha sido posible devolver a la vida a ningún mamífero congelado por criogenización.

Advertencia. El video documental contiene imágenes que pueden herir su sensibilidad.

Todavía Estamos a Tiempo? #TET

#TET

Después de visualizar la película documental “Diez mil millones” (Ten Billion) dirigida por Peter Webber en el 2015, donde el profesor Stephen Emmontt (1960) nos lanza un mensaje, y al igual que en su libro del mismo título y editado por (Anagrama) en el 2012, nos pone sobre aviso del peligro que sobre la vida del planeta ejerce la especie humana. Podemos tomar conciencia todos de que parte de realidad o de ficción alarmista nos presenta el documental, pero desde luego lo que intenta darnos a entender es que el agotamiento de los recursos naturales es algo latente.

El tiempo esta vez corre en contra nuestra, pues aún viendo claramente el problema no somos conscientes de su envergadura, hemos creado a un monstruo al cual alimentamos cada día y además somos sus propias víctimas, nosotros y las demás especies que pueblan el planeta. Los seres humanos con su afán de codicia, sin respeto alguno a los recursos que la propia Naturaleza nos ofrece y que dilapidamos sin perjuicio alguno, ahora empezamos a darnos cuenta, empezamos a ver un verdadero problema, a tomar en serio lo que muchos científicos y estudiosos nos están diciendo desde hace algunos años, que esto no va bien, que los excesos se pagan y que todo lo que no tiene control se agota, ahora no son cuatro ecologistas con ganas de propaganda y protagonismo los que nos airean que el planeta tal y como lo conocemos puede tener los días (años) contados.

Las soluciones no están en las varitas mágicas, las soluciones están (algunas) pero cuestan aplicarlas pues son o tienen que ser drásticas y esas no son populistas, esas no gustan y muchas veces cuestan mucho dinero y no producen los beneficios que el capital está acostumbrado a ganar, por otro lado los políticos, esos llamados a preservar y administrar nuestros recursos, están más pendientes en salvaguardar sus intereses,  los intereses personales o nacionales, anteponiéndolos a los del resto de los habitantes del planeta en su conjunto, pues es en ese punto donde se tendría que pensar “globalmente” y entre todos buscar, desarrollar y aplicar las soluciones a este gran problema.

“Las soluciones no están en las varitas mágicas, las soluciones están (algunas) pero cuestan aplicarlas pues son o tienen que ser drásticas y esas no son populistas, esas no gustan y muchas veces cuestan mucho dinero y no producen los beneficios que el capital está acostumbrado a ganar”

Los recursos naturales son finitos y su sobreexplotación es latente, el agua, la tierra cultivable, los ecosistemas e incluso las fuentes de energía que se necesitan para poder transformar y transportar dichos recursos a través del planeta, no solo se agotan si no que aun producen un efecto contrario, la contaminación y el deterioro de los hábitats, la población crece y con ella aumenta la demanda de los bienes básicos, sin contar que a este ritmo es imposible mantener los ciclos vitales de regeneración de los propios recursos.

Mientras se invierten cantidades ingentes de dinero en investigaciones planetarias, para buscar y descubrir enigmas lejanos, dejamos al azar nuestra propia existencia aquí en la Tierra, jugamos a la ruleta dando por hecho que somos ganadores y que con nuestra maquinaria tecnológica podremos revertir algo que no está en nuestras manos y menos aun cuando dejamos pasar el tiempo en discusiones estériles, sin aplicaciones serias.

Si, el tiempo pasa inexorablemente, las predicciones científicas no dan resultados a gusto de nadie, el calentamiento global, puede ser un mito, el cambio climático, lo notamos, aun así que le vamos hacer, los casquetes polares se funden, pero están muy lejos, utilizamos la técnica de mirar para otro lado o esperar, al fin y al cabo creemos que individualmente nada podemos hacer, pero mentalizándonos de que formamos parte de ese todo, que somos esos granos de arena que forman la playa, que unidos como gotas de agua podemos ser un gran rio, empecemos a pensar en grupo, a educar en el respeto al medio ambiente, a dar ejemplo de consumo razonable, a reclamar y exigir que nuestros gobernantes y políticos cumplan lo que se acuerda en los tratados para la defensa de la naturaleza y la preservación del medio ambiente, seamos más críticos con la empresas que vulneran y destruyen nuestro ecosistema y denunciemos aquellas que lo hacen flagrantemente.

Nosotros, nuestros hijos y nuestros nietos así como las próximas generaciones, tenemos que tener claro que nuestro planeta, no es nuestro, no es propiedad, es un bien común para todos y a todos nos toca conservarlo. Puede que todavía estemos a  tiempo de evitar el desastre, puede que entre todos podamos revertir el grave problema que se nos viene encima. Ahora si ya no es tarde nos toca cambiar.

 

https://es.wikipedia.org/wiki/Stephen_Emmott

http://www.filmaffinity.com/es/film897185.html

http://www.casadellibro.com/libro-diez-mil-millones/9788433963567/2204986

https://youtu.be/jV5xiRKw5f4

http://www.fiuxy.net/educacion-ciencia-y-tecnologia/4289651-diez-mil-millones-ten-billion-hdtv-1080p-espanol-2015-a.html

http://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/2013-07-03/stephen-emmott-el-hombre-que-puede-salvar-el-mundo_501358/

En reproducciónlaSexta l NoticiasEl infierno en la Tierra, cada vez más cerca [VER MÁS: http://atres.red/1jfnb] #laSextaPásalo6 081 829 reproducciones1:13

https://www.facebook.com/pablo.echenique/videos/1786157821661327/

Todavía Estamos a Tiempo? #TET 

La historia de un enfermo crónico

 Los costes asociados al dolor suponen un gasto de más de 3.000 millones de euros anuales, lo que implica un 2,5 por ciento del PIB de nuestro país.

El dolor es una sensación provocada por el sistema nervioso. Un dolor agudo indica a quien lo sufre que puede estar lesionado o tener un problema que necesita atención inmediata.

El dolor crónico es diferente. Las señales de dolor duran semanas, meses o hasta años. La causa puede haber sido una lesión o una infección. Puede haber una causa continua de dolor, como la artritis o cáncer. Pero en algunos casos no hay una razón específica.

Según datos del último estudio Pain in Europela prevalencia del dolor crónico en España se sitúa en un 11 por ciento, con una duración media de nueve años. Además, casi la mitad de los afectados, el 47 por ciento, padece dolor diariamente. Esta cifra aumentará en los próximos años a consecuencia del envejecimiento de la población, lo que supondrá al mismo tiempo un incremento de las necesidades sociosanitarias.

 “la prevalencia del dolor crónico en España se sitúa en un 11 por ciento, con una duración media de nueve años.”

Para saber como se siente una persona con dolor crónico, reproducimos a continuación una carta recibida en nuestra redacción, del siguiente tenor literal:

“Llevo mucho tiempo con un dolor agudo de espalda. A principio lo sobrellevaba con analgésicos y fisioterapia, hasta que fue necesaria una intervención quirúrgica ya que los dolores provenían de un proceso artrósico degenerativo de la columna vertebral, desembocando en una estenosis de canal  que llevo a los cirujanos a realizarme una artrodesis en la vertebras lumbares (L3, L4 y L5), es decir una fijación con tornillos. 

Esta situación desencadenó una serie concatenada de bajas laborales de larga duración, que algunos de los compañeros de trabajo llegaron a interpretar como unas vacaciones, llegándome, incluso, a decir “que bien te lo montas, tio”, hasta que finalmente el Instituto Nacional de la Seguridad Social me declaró en situación de Incapacidad Total para mi trabajo habitual, con una pensión equivalente al 55% de la Base Reguladora, difícilmente de compatibilizar con otro trabajo si tenemos en cuenta que mi trabajo era de oficina y la propia resolución de declaración de la incapacidad reconoce la imposibilidad de permanecer estancias prolongadas de tiempo en bipedestación o sentado.

Una de las razones por las que he escrito esto es para gritar al mundo lo que siento, lo que vivo y lo que muero, porque cada día más de vida es también un día más que muero.

Hoy escribo porque no puedo gritar, y a duras penas quejarme. Aveces, ni siquiera puedo hablar porque me faltan las fuerzas. Hay días que mi energía se esfuma arrojada de mi cuerpo y de mi alma por el peor de los demonios que pueden apoderarse de la vida de un mortal: el dolor.

Son más de cuatro daños los que llevo buscando la ayuda de alguien que haga en mi un exorcismo para terminar con este sufrimiento y no he encontrado a nadie; sólo la buena voluntad de algunos doctores y un largo peregrinar por los servicios de urgencia de algunos hospitales… pruebas y más pruebas, una medicación lo suficientemente fuerte como para poder flipar tumbado en la cama hasta que la mente decide desconectar para recibir  un nuevo día en el que volver a empezar.

Hoy es uno de esos días en el que me convierto en un estorbo para los que están junto a mi, porque ni siquiera puedo ponerme los zapatos. Hoy es uno de esos días en que me faltan las fuerzas para seguir viviendo, pero intento levantarme, aunque tengo miedo que algún día no pueda. 

Siento que hoy sea uno de esos días en el que merezco que nadie este a mi lado. Siento escribir lo siento… siento quejarme aunque apenas puedo… ni siquiera es esa mi intención, sino sólo que algunos que me he encontraron en el camino de la vida sepan el porquè  a veces no me conocen. Lo siento.- Fdo. FM

Sufrimiento.

Sufrimiento.

“Hoy es uno de esos días en que me faltan las fuerzas para seguir viviendo, pero intento levantarme, aunque tengo miedo que algún día no pueda. “

 

Como podemos apreciar en esta carta, el dolor tiene un impacto directo no sólo sobre la calidad de vida del paciente, sino también sobre su ámbito familiar y social, con graves repercusiones económicas y laborales.

Los costes asociados al dolor suponen un gasto de más de 3.000 millones de euros anuales, lo que implica un 2,5 por ciento del PIB de nuestro país.

 

 

 

Para mejorar la situación de estos pacientes y su entorno, así como del propio sistema sanitario, sería necesario el trabajo conjunto de todos los agentes implicados: desde los profesionales sanitarios, contando con el colectivo médico, enfermería y farmacia, que conocen de primera mano cada caso clínico, así como la labor de la Administración Sanitaria, a través de la creación planes estratégicos relacionados con el dolor, según ha explicado Antón Herreros, director general de Fuinsa, además es ontar también con las asociaciones de pacientes para tener en cuenta sus necesidades y encontrar una óptima solución.

Asimismo, para mejorar la calidad de vida del paciente, también son importantes otros factores como la identificación, la evaluación y el seguimiento del dolor, donde el paciente desempeña un papel relevante. A este respecto, Guillermo Castillo, director de la Fundación Grünenthal ha destacado que “en nuestro país, el paciente está acostumbrado a vivir el dolor como una parte inherente a la enfermedad, sin embargo, en la actualidad existen las herramientas suficientes para intentar paliarlo. Es clave educar al paciente para que refiera a su médico el origen de su dolor, su localización, su intensidad y su duración, con la finalidad de conseguir un diagnóstico correcto”.

Vosotros sabéis que nadie elige voluntariamente ser enfermo de dolor crónico. Que es una realidad impuesta y que la voluntad de participar en la ayuda de los familiares y amigos del enfermo es muy importante.

Las familias son parte del tratamiento, pudiendo de manera decisiva contribuir a la mejora del enfermo con dolor crónico, eso sí, teniendo en cuenta unas pautas para no claudicar voluntariamente o por caer, asimismo, enfermo. Estas pautas las podemos resumir en el siguiente decálogo:

# 1.- Ser consciente de sus limitaciones

El cuidador debe ser consciente de sus propias limitaciones de tiempo, psicológicas y/o económicas. En muchas ocasiones, y de forma equivocada, pensamos que cuanto más tiempo estemos con el familiar enfermo más demostraremos nuestro cariño. Craso error. Es como si al estar presente le fuera a devolver la salud por un ‘contagio mágico’ de vida. Pero lo que sí puede conseguir es entrar en un cuadro depresivo o ansioso, que a lo único que conduce es a la claudicación de los mismos cuidados.

# 2.- Saber compartir los sufrimientos

El cuidador debe saber compartir con otras personas los sufrimientos del enfermo crónico. Es la consecuencia del anterior apartado. No somos mejores porque nos carguemos con todo el peso de los cuidados. El saber compartir y hacer partícipe a toda la familia de la atención al enfermo crónico es una buena señal de nuestro alto nivel de salud mental y que no nos consideramos omnipotentes. Además, de esta forma, damos posibilidad al resto de la familia para que demuestre su “cuanto” de solidaridad.

# 3.- Pedir información y actuar en consecuencia

El cuidador debe pedir información sobre la enfermedad y actuar en consecuencia. Se debe conocer la posible evolución del proceso crónico para ir tomando las medidas oportunas y poder también dosificar las fuerzas. Una buena información es el mejor antídoto contra el cansancio y el desánimo. No olvidemos que el ponerse una “venda en los ojos” no favorece nunca la buena resolución del problema.

# 4.- Permitirse sentir y expresar emociones

El buen cuidador deberá crear un clima donde se pueda “sentir” y expresar las emociones. Hay que facilitar al propio enfermo la posibilidad de que pueda expresar sus miedos y temores ante el dolor, y al propio grupo de cuidadores que puedan intercambiar las preocupaciones, la sensación de hastío o el propio cansancio.

# 5.- Permitirse alejarse del enfermo

El buen cuidador deberá permitirse alejarse del enfermo de vez en cuando. Unos días de descanso, un paseo para ver escaparates o una salida a tomar un café es un buen procedimiento para lograr un distanciamiento sano con la enfermedad.

# 6.- Ponerse objetivos a corto plazo

El vivir día a día la enfermedad impide que se haga falsas esperanzas sobre un desenlace feliz. No debe atormentarse con un final irremediable, pero tampoco auto engañarse.

# 7.- Buscar su recompensa en la propia acción de cuidar

 Como es el reconocimiento por parte de los demás.

# 8.- Pedir ayuda y colaboración

El cuidador principal deberá pedir ayuda y colaboración cuando se sienta desfallecer. Esto hay que hacerlo de forma explícita y directa, y no esperar que el resto de la familia se dé cuenta de su malestar. Un ejemplo: “Me gustaría que este fin de semana te quedases con padre, pues yo necesito descansar”. Si ante este mensaje no se produce una respuesta, podemos decir que la colaboración no existe.

# 9.- Aceptar que el objetivo no es la curación

El éxito de los cuidados no se puede poner en la curación, sino en conseguir que el enfermo sea capaz de integrar su dolencia. No podemos olvidar que el objetivo último de la atención al enfermo crónico es conseguir el más alto nivel en la calidad de vida; es decir, posibilitar que dentro de sus propias limitaciones sea capaz de integrar todo su dolor y sufrimiento, para conseguir una cierta armonía consigo mismo y con el entorno.

# 10.- Perdonarse para neutralizar la culpa

La reparación y el perdón son el único camino válido para neutralizar la culpa y la vergüenza en el cuidado del enfermo crónico. En muchas ocasiones el cuidado del enfermo crónico nos producirá cansancio, irritabilidad e incluso cierto grado de agresividad verbal, amasado por un intento de esconder o negar la misma enfermedad; todo ello lo que tapa es la culpa y el comprobar que no tenemos paciencia infinita, ni por supuesto somos omnipotentes. A través del reconocimiento de nuestras limitaciones y de “las sombras” de nuestras conductas es como podremos comenzar el difícil camino de la reparación y del perdón, hacia los demás y hacia nosotros mismos.

Estos diez ‘mandamientos’ para cuidar al cuidador se cierran en dos: 1) amarás al familiar dependiente como a ti mismo, y 2) tendrás en cuenta tus posibilidades y limitaciones reales.

El Estado incumple la Constitución y la Ley de Prevención de Riesgos Laborales.

la salud, de acuerdo con la noción acuñada por la Organización Mundial de la Salud (O.M.S.), se define como “el estado de completo bienestar físico, mental y social y no meramente la ausencia de enfermedad”.

Viñeta de J.R.  Mora

El trabajo puede definirse como aquella actividad que realiza el ser humano dirigida a obtener recursos con los que cubrir determinadas necesidades, más o menos perentorias: procurar su subsistencia y la de su círculo familiar más próximo, mejorar su calidad de vida o condición social, la satisfacción personal, etc.

Por otro lado, la salud, de acuerdo con la noción acuñada por la Organización Mundial de la Salud (O.M.S.), se define como “el estado de completo bienestar físico, mental y social y no meramente la ausencia de enfermedad”. Como se aprecia, se trata de una concepción integral del bienestar de la persona.

Es innegable por tanto la relación existente entre salud y trabajo y ello en varias vertientes.

Si la actividad laboral es fuente de satisfacción para el sujeto que la desempeña y se presta en condiciones adecuadas, puede contribuir a su desarrollo personal y a la consecución de una vida más saludable.

Por el contrario, y desde otra perspectiva, el trabajo puede influir negativamente sobre la salud del individuo (por ejemplo, debido a condiciones laborales no propicias: precariedad en el empleo, ambiente físico degradado o poco saludable, bajo salario, falta de promoción profesional, malas relaciones con superiores jerárquicos o con otros compañeros, etc.).

Por ello, la insatisfacción laboral se puede definir como el grado de malestar que experimenta el trabajador con motivo de su trabajo. La insatisfacción laboral repercute de forma negativa sobre la salud de los trabajadores (actitud negativa hacia el trabajo, ansiedad, estrés, etc.) y sobre la organización ya que se relaciona con el absentismo laboral y con los cambios de puesto de trabajo solicitados por el trabajador.

La insatisfacción laboral repercute de forma negativa sobre la salud de los trabajadores (actitud negativa hacia el trabajo, ansiedad, estrés, etc.) y sobre la organización”


Otra perspectiva negativa es la sufrida por el trabajador desempleado que puede ver vulnerada su salud por la falta de ocupación, dado que el estar en peligro su subsistencia y la de su círculo familiar, se traduce en problemas de salud por estrés, ansiedad, baja autoestima, etc.

La Constitución española encomienda a los poderes públicos “velar por la seguridad e higiene en el trabajo”, la norma básica en la materia es la Ley 31/1995, de 8 de noviembre, de Prevención de Riesgos Laborales. Por su parte, el Real Decreto 39/1997, de 17 de enero, por el que se aprueba el Reglamento de los Servicios de Prevención, desarrolla en la LPRL aspectos tales como la planificación de la actividad preventiva en la empresa y la organización de recursos para la realización de actividades preventivas. Tanto la Organización Internacional del Trabajo (O.I.T.) como la Unión Europea han aprobado respectivamente convenios y directivas en la materia que son vinculantes para España.

La LPRL tiene carácter transversal, al ser aplicable, con alguna excepción, a todos los trabajadores por cuenta ajena, con independencia del régimen jurídico a que estén sujetos.

Los trabajadores tienen derecho a una protección eficaz en materia de seguridad y salud en el trabajo, lo que conlleva el correlativo deber de la empresa de garantizar esa protección frente a los riesgos laborales a que aquellos estén expuestos, en todos los aspectos relacionados con el trabajo. Este deber es extensible a las Administraciones públicas respecto al personal a su servicio, pero también al Estado como máximo responsable de velar por que todas estas leyes y normativas se cumplan, lo que afecta de manera directa a la protección de los trabajadores y sus derechos laborales, evitando al máximo la precariedad laboral y sobre todo el desempleo por los efectos negativos sobre la salud que ejercen sobre los trabajadores.

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