Archivos de categoría para: Opinión

El ansia y la sinrazón

Moción Censura Pedro Sánchez

Hay ciertos  movimientos en los que prima el ansia sobre la razón, la poca reflexión de la oportunidad deseada sobre las consecuencias que la obtención de ese deseo puede suponer. Cuando eso sucede en política el primero que sufre las consecuencias es el ciudadano o, dicho según otra terminología, el pueblo. El primero pero no el único porque el que ha torcido la voluntad popular pagará con amplitud las consecuencias.

Posiblemente, y algunos así lo defienden, la moción de censura fuera al final inevitable. Tal vez, pero creo que el primer movimiento real hubiera sido ofrecer al señor Rajoy una salida con una cierta dignidad. Invitarle a la dimisión y ofrecerse para un pacto de estado junto con nuevas caras del PP y con Ciudadanos que diera salida institucional al problema creado, pero el señor Pedro Sánchez se ha lanzado incontinente a la moción de censura sin pensar en lo que quieren los ciudadanos, esos que votan, encelado en una oportunidad para alcanzar el gobierno que no solo es complicada, si no que, llegado el momento de unas nuevas elecciones, le pasará una factura inasumible para su partido.

Sin pensar en lo que quieren los ciudadanos y jugando con la consecuencia de asestar a Mariano Rajoy  y a su partido un golpe definitivo impidiéndole toda capacidad de maniobra, de salida digna, un puente de plata.

Si se hiciera una encuesta seria y global, si se hiciera un referéndum, tan de moda en este momento, se podría comprobar que el primer problema para los españoles es el territorial, es solucionar lo de Cataluña antes que la corrupción, si, incluso ahora, después de la sentencia de la Gürtel, lo que consideramos  la amenaza de una fractura a la integridad constitucional, y más si es por la vía de los malos modos y la mentira, como es el caso, tiene un rango de prioridad  popular más alto que un problema de gobierno, por muy engañados que nos sintamos, que nos sentimos.

Ya nos sentíamos engañados y estafados en las últimas elecciones y los resultados explicaron claramente que el votante anónimo prefería un gobierno bajo sospecha de corrupción que otro con una idea territorial poco consistente o diferente a la actual. Las urnas hablaron y los resultados fueron los que fueron. Y seguramente lo seguirían siendo actualmente aunque cambiaran las siglas que encabezaran los votos.

Inicialmente es una aberración intentar un gobierno que necesita más votos externos de los que tiene el mismo proponente, pero, si además se examina con un mínimo rigor la lista de apoyos necesarios, ese primer inconveniente hasta parece una mera anécdota.

Así que el primer problema del señor Sánchez será encontrar los apoyos suficientes para su moción de censura. El segundo y ya es mayor, es encontrar los apoyos dentro del bloque que defiende la constitución. Bueno, vamos a ser buenos y permisivos, dentro del bloque que no ataca directamente a la constitución para que pueda entrar Podemos. Pero si finalmente, y como es previsible, tiene que recurrir a los votos de los partidos independentistas vascos y catalanes las explicaciones nunca serán aceptadas por la mayoría de los votantes españoles y la debacle del PSOE en unas próximas elecciones puede llevar a los socialistas a la marginalidad representativa.

Ningún voto independentista es gratis, nunca. La historia reciente nos lo demuestra y  la situación actual lo hace palmario. Hagámonos una simple pregunta, ¿Puede  Pedro Sánchez negociar unas reformas, unas concesiones, territoriales que cuando fueron llevadas a las urnas salieron derrotadas con el peor resultado histórico en votos del PSOE? Y si no es con promesas en ese aspecto ¿con que pretenden negociar los socialistas?

 

” ¿Puede  Pedro Sánchez negociar unas reformas, unas concesiones, territoriales que cuando fueron llevadas a las urnas salieron derrotadas con el peor resultado histórico en votos del PSOE?”

Es más, supongamos, que ya es suponer, que el PdeCat y Bildu, le dieran los votos gratis, que el PNV y ERC le otorgaran graciosamente su confianza a cambio de nada ¿se lo creerían los españoles? Ya aviso, yo no.

No entremos ya en la jaula de grillos que sería ver gobernar al PSOE con un partido actualmente inmerso en una deriva imparable hacia el antieuropeismo de extrema derecha como es el PdeCat. Un partido además tan corrupto como el PP, posiblemente más, y que ha hecho del 3% su norma económica más clara. De un partido que ha declarado la guerra política a España y, xenófobo y supremacista, a los españoles.

O con un partido como Bildu, de extrema izquierda, heredero de las prácticas coercitivas de ETA. Sus cachorros derrotados pero no vencidos, ni mucho menos convencidos.

¿Son esos los pilares en los que pretende basar su asalto al poder? ¿Se atrevería a preguntárselo a los españoles?

No, y él lo sabe. Como sabe que si convoca inmediatamente unas elecciones las perdería irremisiblemente y con un resultado aún peor que en las últimas. Por eso habla de un margen de tiempo en el que pergeñar una agenda social con la que comprar posibles votos en caladeros de descontentos. Pero puede, estoy casi seguro, de que incluso esos descontentos antepondrán el problema nacional al personal, y si no al tiempo.

Queda la opción de convencer a Ciudadanos, que ya ha dicho que no salvo si se convocan elecciones inmediatas. Pero ciudadanos sabe que esa moción es un terreno en el que tienen mucho que perder y nada que ganar. Un terreno en el que pueden reforzar a un contrario empeñado en separarse por sí mismo del sentimiento mayoritario de los votantes y encontrase inmerso en un maremágnum de siglas con las que siempre han mostrado un rechazo firme, contundente.

La trampa en la que se ha metido Pedro Sánchez, y en la que ha metido a su partido, es que ya perdió una investidura y ahora no puede permitirse perder una moción de censura que lo abocaría directamente a la profundidad de los infiernos, y eso hará que esté dispuesto a aliarse hasta con el diablo. Aunque el diablo se vista de Prada, o de Puigdemont, o de Otegui.

Rafael López Villar

Nacido en 1953 en Orense. Vive en Madrid desde los cuatro años. Empresario, escritor vocacional y estudioso de la gastronomía tradicional española sobre la que tiene varios blogs.

La Vergüenza Torera

M RAJOY DIMISIÓN
Es fácil calificar de desvergüenza lo que la sentencia de la Gürtel describe, tan fácil como calificar de sinvergüenzas a los condenados y a los señalados. Tal vez, casi seguro, lo más difícil es concretar quienes son los señalados, entre otras cosas porque entre los señalados están las siglas de un partido y por tanto todos y cada uno de sus dirigentes.

Y entre tanta desvergüenza y tanto sinvergüenza es la hora de la vergüenza, pero no de la vergüenza que deben de sentir los que se sientan señalados por esa sentencia, no, si no la hora de eso que en este país llamamos vergüenza torera. Es la hora en la que los dirigentes actuales del PP, se sientan o no señalados por los jueces, tiren de ese resto de dignidad que todo ser humano, incluso si es político, debe de conservar en las más negras circunstancias y presenten la dimisión de sus cargos en bloque. De sus cargos de partido y de sus cargos institucionales.

Mañana a más tardar, preferiblemente hoy mismo, el Sr. Rajoy, todos sus ministros, todos los diputados y todos los representantes autonómicos deberían de presentar su dimisión en un gesto que intente compensar la falta de integridad con la que su partido ha castigado a los ciudadanos que confiaron en ellos.

No me vale una moción de censura. No me vale que otros intenten ganar lo que no consiguieron de los ciudadanos en las urnas, su confianza, aprovechando unas circunstancias que pueden considerar favorables. No, dimisión colectiva, instantánea, y convocatoria de elecciones por parte de los nuevos responsables del partido.

“No me vale una moción de censura. No me vale que otros intenten ganar lo que no consiguieron de los ciudadanos en las urnas, su confianza, aprovechando unas circunstancias que pueden considerar favorables.”

Hay muchas otras opciones, hay muchas formas de intentar salvar la cara, pero es la única salida que permitirá al PP, desde su más que previsible derrota en las urnas, empezar a expiar una trayectoria de escándalos sin precedentes y conservar para sus siglas algo de la dignidad, de la credibilidad, de la confianza perdidas que permita a sus militantes reagruparse en torno a nuevos nombres, nuevas figuras, que les abran el camino para refundar un partido ahora mismo fundido, abochornado, en proceso de descomposición.

Hay poco más que decir. En realidad hay mucho más que decir pero poco más que se pueda hacer para afrontar la situación desde una perspectiva constructiva y que permita al partido Popular salvar, si no los muebles, al menos sí un resquicio de esperanza hacia el futuro.

Es hora, por parte del PP, de hacer un servicio a España, a esa de la que tanto se han llenado la boca. Es hora, por parte de los ciudadanos, al menos a mí me lo parece, de agradecer los servicios, los honrados, que alguno quedará, prestados. Por ejemplo la contención de la extrema derecha tan activa en el resto de los países europeos. Es hora de coger la maleta, la de presidente del gobierno, la de diputado, la de ministro, la de representante autonómico o cargo del partido, y marcharse. Ninguna otra opción puede valer. Ninguna otra opción puede redimir un escándalo semejante.

 

“Es hora de coger la maleta, la de presidente del gobierno, la de diputado, la de ministro, la de representante autonómico o cargo del partido, y marcharse. Ninguna otra opción puede valer. Ninguna otra opción puede redimir un escándalo semejante.”


Es previsible, y preocupante, que el dontancredismo de Mariano Rajoy intente demorar en el tiempo las  soluciones. Que como de costumbre espere a que el devenir vaya diluyendo y solucionando. No sé si la memoria de un votante es mayor o menor que la de un pez, pero sí sé que la memoria de la historia es inquebrantable.

Señor Rajoy, Señores ministros, diputados y demás cargos públicos y estructurales: Un poco de vergüenza torera, por ustedes, por su partido, pero sobre todo, sobre todo, por su país. El motorista ya está esperando con el decreto de cese junto a su ventana.

Rafael López Villar

Nacido en 1953 en Orense. Vive en Madrid desde los cuatro años. Empresario, escritor vocacional y estudioso de la gastronomía tradicional española sobre la que tiene varios blogs.

Una burla a los inscritos de PODEMOS

Boca Muere Pez
Quiero coger el testigo que dejó hace unos días mi compañero de plazabierta.com, Sr. Morales, concretamente en su último artículo, posponiendo, no sin antes dejar su anticipada opinión acerca de la decisión de someter a las bases de PODEMOS la valía para las responsabilidades que ostentan dentro del partido de Pablo Iglesias y Irene Montero por su decisión de adquirir un chalet en la sierra de Madrid, con la que coincido plenamente, esperando no le siente mal que me haya adelantado a desarrollar dicha opinión, claro está, desde mi propia óptica que, evidentemente no tiene porque ser la suya, aunque intuyo que, coincidiremos en muchos aspectos, conociéndole bien como le conozco. Aunque siempre le gusta discrepar, casi lo hace por costumbre.

Pero, como no quiero condicionarle y tampoco dejar a los lectores con la duda de si hubiese una respuesta por aquel, de si lo está haciendo como discrepante profesional o de una forma sincera, les diré que, cuando escribe es sincero, cuando discute o quiere pasar simplemente el rato, discrepa…, le gusta ponerse del lado contrario de quien tiene enfrente. Luego lo que diga es cosa suya. Incluso me gustaría que discrepase de forma sincera conmigo. Perdón Sr. Morales.

Bueno, yendo al grano, empezaré por decir que, no solamente me parece una burla a los simpatizantes y/o votantes de PODEMOS, amén de quienes pueden participar por estar inscritos en no se que extraño y poco transparente censo, sino además una estrategia orquestada y programada. Una burla a su inteligencia y una burla a la democracia interna de un partido al querer someter a las bases del partido una decisión que debe ser privada. Pero, como dice aquel, aprovechando  que el  Pisuerga pasa por Valladolid, y el Duero por Zamora (pega más en este caso), porque no aprovechamos y matamos dos pájaros de un tiro, de manera que, si las bases nos dicen que no somos válidos, algo del todo improbable dada la Veneración que me tienen (diría Pablo Iglesias), pero aún así,  (y a partir de ahora hablo yo), si la respuesta fuese negativa, les beneficiaría el hecho de que la ausencia de un candidato a la Secretaría General en el momento actual, provocaría un vacío que daría lugar a una reacción en contra del abandono de sus cargos por la propia cúpula del partido.

No hace falta tener una bola mágica para ver el futuro, sólo se trata de moverse un poco por las redes sociales y ver que dicha veneración es real, salvo cuatro iluminados de izquierdas que cuestionan todavía el hecho, de si una persona de izquierdas puede o no puede comprar un chalet, o los más coherentes que dicen que “por la boca muere un pez” y que Pablito a demostrado serlo por boca chancla, presumiendo, como característica o rasgo fundamental de su personalidad, de ser de izquierdas y de su coherencia en vivir en un piso de Vallecas. Ya se sabe, si vendes una imagen, luego no te moleste que te juzguen cuando la imagen que vendiste no se corresponde con la realidad.

“…cuatro iluminados de izquierdas que cuestionan todavía el hecho, de si una persona de izquierdas puede o no puede comprar un chalet, o los más coherentes que dicen que “por la boca muere un pez” y que Pablito a demostrado serlo por boca chancla…”

Y, si lo analizamos desde la más que probable respuesta a la consulta que se ha formulado a las bases, que es la favorable a continuar en sus cargos, el beneficio será doble, el primero quitarse una carga moral que le han puesto algunos de los suyos por la adquisición del chalet en cuestión, y el segundo, ir en una posición ganadora a la próxima y no muy lejana asamblea nacional de Vista Alegre, donde seguramente, volverán a coronarle para el mismo cargo. Cuanto me acuerdo de aquel Felipe González de chaqueta de pana.

Pero, además de una burla, categorización más que benévola que sólo haría si creyese que el uso de este mecanismo de consulta ad-hoc de PODEMOS en el caso que nos ocupa, hubiese sido desde una posición totalmente de transparencia; y no, como una maniobra política bien orquestada y estudiada, incluso, me atrevería a afirmar, que antes de la adquisición del susodicho chalet. Dicho de otra manera, utilización de las bases para fines propios y no para cuestiones políticas que nos puedan afectar a todos.

Volviendo a retomar el artículo de mi compañero, donde se discute el fondo del tema, es decir, si adquirir un chalet es de gente de izquierdas o de derechas; coincido en que, aquí de lo que se trata es de ser “esencialmente de izquierdas” y no un producto político marquetenizado que es en lo que se ha convertido Pablo Iglesias  y otros neo-políticos, y ahora, Irene Montero, donde su cercanía al pueblo no es más que un producto.

Espero que a aquellos intolerantes de izquierdas, fieles a Pablo Iglesias, no se tomen como algo personal mi opinión, porque no deja de ser eso, una opinión más, pero quizá con más valentía que la de ustedes que critican por detrás, en redes sociales y otros foros, escondiéndose tras un pseudónimo y una imagen que no se corresponde con la real, aveces, muchas, insultando sin argumentos, llamándonos fascistas a quienes no pensamos como ustedes. Eso si, no me vengan dando lecciones de democracia y de lucha social, porque a mí, mi madre me pario en una manifestación, y me enseño que, en democracia todas las opiniones son válidas y deben ser respetadas, lo que no implica que no puedan ser cuestionadas. Amigos de izquierdas, que confundís la lealtad con sumisión, y otros de PODEMOS a quienes se les hace el culo gaseosa cuando ven a su líder.

Señoras y señores de PODEMOS, dejen de perder el tiempo en estas tonterías y pónganse a trabajar en cosas serias.

Ah, y una pregunta a los que piensan que la consulta a las bases es por motivos de transparencia y democracia interna: ¿por qué no se hizo la consulta antes de comprar el chalet?. No vale la respuesta que, no se sabía la repercusión mediática, porque pensar que no iba a existir dicha repercusión después de la caña que Iglesias a dado a ciertos políticos por cuestiones en mayor o menor medida parecidas, en su favor creo que merecidas; es no estar con los pies en la tierra y menos con la responsabilidad de dirigir un partido que, supone la previsión de la incidencia mediática de sus vidas, públicas y privadas (1).

 

(1) Párrafo añadido a las 10,35 h. del día de publicación de este artículo debido a su omisión por error en su edición.

 

Olga Sánchez Rodrigo

Busco la verdad para contársela al mundo. No creo en la neutralidad del periodista, casi siempre es de quien le paga. Por el contrario, SÍ CREO y APOYO al periodismo ciudadano, el hecho por gente de la calle, gente que cuenta lo que le pasa.

Magistral incoherencia

Pablopreocupado

 

A menudo la prisa por dar una noticia, por ser el primero, evita que el cronista de turno le de unas vueltas a lo sucedido y a sus posibles consecuencias.

Independientemente de la afinidad, o de la falta de afinidad, con las ideas políticas de Pablo Iglesias, y por tanto de Podemos, hay que convenir en que es un fenómeno, tanto política como mediáticamente. Sus puestas en escena, su permanente ambigüedad rotunda respecto a muchos temas de los que se le plantean, o su rotundidad ambigua en otros, no están al alcance de cualquiera, es más, están al alcance de muy pocos.

Cesarista respecto a su partido, populista en sus planteamientos, canchero y maniobrero respecto a sus opositores internos, nada parece escapar de sus planteamientos, nada parece escapársele.

Y de repente, ¡¡¡zás!!! que diría la famosa historia de: “fly the mariposita in the garden”, metedura de pata “in the garden”, pero metedura de pata de esas que pueden marcar época.

Unos lo consideran traidor a la clase, otros un incoherente patológico, otros un señorito encubierto. Denuncia el acoso y la invasión de su vida privada quién antes defendió el acoso y la invasión de la vida privada de otros personajes de la política. Dice que se siente orgulloso de ser de Vallecas pero se traslada a una zona de clase “¿media alta?”, o algo más. Se filtra el motivo de llevar a sus hijos a un colegio determinado cuando la defensa de la calidad de la enseñanza pública sostiene que cada uno debe de acudir al que le corresponde por zona, usa los recursos de partido para un asunto, inicialmente, privado… Y a cada momento que pasa crece el número de incoherencias que provocan las críticas a las que se suman de forma abundante los líderes secundarios.

Tal vez es que yo soy muy cínico, tal vez, pero creo firmemente que nadie convoca un referéndum sin antes tener unas ciertas garantías de ganarlo, o por ser más exactos, de ganar. Nadie con un sentido mediático tan desarrollado en la colaboración con los medios de comunicación como el suyo puede pensar que lo que haga va a pasar desapercibido. ¿Y entonces?

“… creo firmemente que nadie convoca un referéndum sin antes tener unas ciertas garantías de ganarlo, o por ser más exactos, de ganar.”

Yo pienso, y en breve tiempo sabremos si tengo razón, que todo está perfectamente medido, planeado, magistralmente ejecutado por Pablo Iglesias y su pareja. Salga lo que salga Pablo Iglesias y Podemos han ganado una cierta, para mí falsa, aura de transparencia. En un momento en que reina Ciudadanos y en el que la actitud ante el problema catalán acapara los medios y los pensamientos de los votantes, Podemos, su líder Pablo Iglesias, introduce una cuña que acapara al menos tanto tiempo, para ellos solos y sin significarse en el tema principal del momento, como es su táctica habitual, en el día a día de la sociedad.

Imaginemos que Pablo Iglesias gana el referéndum, que no hace falta mucha imaginación. Pablo Iglesias triunfante ha logrado varios objetivos. Eco mediático, un salto social con el visto bueno de sus bases, que seguramente no tendrán opción a lo mismo, y dejar por el camino varios cadáveres de opositores internos que podrían ser incómodos en un futuro no muy lejano. Nada de lo que pase en las elecciones, y que no apunta demasiado bien, será achacable a la actitud del refrendado líder. Y, ojo al dato, podrá solicitarse de los rivales el mismo aval democrático convocando un referéndum de bases hasta para cambiar de marca de papel higiénico. Una pesadilla.

¿Y si lo pierde? Pues como en el chiste, si lo pierde es mejor. Pablo Iglesias y su pareja se retiran a sus nuevos, y acomodados, cuarteles de todo tiempo y prosiguen su vida cotidiana a la espera de que tras un próximo fracaso electoral, previsible según los datos, las bases que les han dado la espalda en el referéndum los reclamen por aclamación para volver y relanzar el partido. Mientras tanto tertulias, colaboraciones, conferencias, la dura vida del que tiene tanto que decir, aunque la mayoría de los mortales no acabemos de tener claro que es lo que ha dicho.

¡¡Bendita incoherencia!! Magistral incoherencia.

Rafael López Villar

Nacido en 1953 en Orense. Vive en Madrid desde los cuatro años. Empresario, escritor vocacional y estudioso de la gastronomía tradicional española sobre la que tiene varios blogs.

¿Contra Podemos todo vale? La Máquina del Fango.

Umberto Eco la describió perfectamente en su libro «La máquina del fango» para explicar cómo se puede lograr, a través de la opinión pública, lanzando una serie de informaciones, habitualmente manipuladas, dañar la imagen de alguien. El escritor italiano se refería, sobre todo, a las maniobras de Berlusconi para desprestigiar a los jueces que le investigaban por su corrupción simplemente publicando medias verdades o medias mentiras. Daba igual. Lo importante era hacer daño.

Como explica Juanma del Olmo en su Twitter, Berlusconi en Italia pagaba a fotógrafos para PERSEGUIR y ACOSAR a jueces que denunciaban los casos de corrupción. Los seguían hasta el último rincón de sus vidas privadas. Empezaba toda una práctica de los medios de comunicación llamada por Umberto Eco LA MÁQUINA DEL FANGO

Se grababa a un juez que estaba sentado fumando un cigarro en un parque. Después los medios sacaban el vídeo y titulaban: El juez del Olmo ha sido visto solo en un parque fumando varios cigarrillos. ¿Cuál es el problema de esto?

Que simplemente sacarlo en los medios lo hace EXTRAÑO y RARO. Y comienza un debate público que lleva a pensar automáticamente ¿qué hacía allí? ¿esperaba a alguien? ¿cuánto tiempo estuvo? ¿por qué sacan esta noticia? “Seguro que algo raro pasa con este juez…”

Y se consigue crear toda una sombra de sospecha sobre alguien que está haciendo algo TOTALMENTE NORMAL. Un juez puesto en la diana por los medios de comunicación por estar sentado en un parque fumando cigarrillos. ¡Y picamos en esto! ¡y se salen con la suya!

Otro ejemplo: Una foto de un coche rojo. Título: El juez ha sido visto conduciendo un lujoso coche rojo de alta gama. Seguramente nadie se preguntó si el juez había comprado ese coche de segunda mano por un importe totalmente accesible a cualquier ciudadano…

¡Y aun así! ¿qué importa que un juez conduzca un coche rojo de alta gama si se lo puede pagar honradamente? ¿lo invalida para juzgar a los corruptos?

No, pero mucha gente lo comenzaba a poner en duda, porque LA MÁQUINA DEL FANGO es algo que está demostrado que funciona y manipula.

Lo que han hecho con la casa de Irene Montero y Pablo Iglesias mientras se descubrían favores en la universidad a políticos del PP, mientras archivaban las preferentes de Caja Madrid, Llarena, Garrido…lo parodian en México como la técnica de “la caja china”

Personalmente, no veo incoherencia entre lo que publicó sobre de Guindos, evidentemente no espero en este país mucha lógica ya que a nadie le da por analizar o quizá sí, pero les da exactamente igual con tal de enfangar que la diferencia entre lo que dijo de Guindos y lo de comprar un chalet sigue con plena vigencia y sin ninguna incoherencia. Nunca va a ser lo mismo comprase un ático al contado en 2012 que llegó a valer 2,3 millones de euros en 2007, ahorrándose más de un millón de euros para evitar pagar el 10% de IVA que el Gobierno aplicó a partir de enero de 2013, solo por inversión y especulación (dicho por Guindos que no sabía si ponerlo en alquiler o dejarlo para su hija) que el hecho de comprarse una casa de primera vivienda entre dos en 2018 viviendo los dos de alquiler y a 45 kms de Madrid y con una hipoteca a 30 años.

“Personalmente, no veo incoherencia entre lo que publicó sobre de Guindos, evidentemente no espero en este país mucha lógica ya que a nadie le da por analizar o quizá sí, pero les da exactamente igual con tal de enfangar que la diferencia entre lo que dijo de Guindos y lo de comprar un chalet sigue con plena vigencia y sin ninguna incoherencia.”

¿Por qué no les van a conceder una hipoteca con sus ingresos? Tienen una nómina de diputados cada uno de 80000 euros cada uno, él tiene ingresos como presentador y director en sus programas de tv, las ventas y derechos de autor de sus libros, los ingresos por platós de tv, 113000 de ahorros y el aval de las propiedades de sus padres.

Sigue siendo igual de fácil defender sus propuestas desde una casa de 660000 como de 2 millones siempre que sea un dinero legal y ganado honestamente, precisamente eso es lo que se defiende, que los de abajo tengan la oportunidad de tener una vida digna y cuanto más digna mejor.

Lo de que dijo a Ana Rosa de que los políticos en chalets, pierden la visión del problema de la gente por la lejanía con la gente de a pie. Él viene de esa gente, no ha vivido siempre así y conoce de primera mano su situación.

Dar todo tipo de explicaciones en público sobre algo que pertenece tan solo a su vida privada, poner sus cargos a disposición de las bases después de todo este “escándalo”, me parece todo un hito histórico de honestidad en política en este país.

En política tiene que ser consecuentes y coherentes solo Podemos por lo que se ve. Rivera y Sánchez se tiran toda la campaña diciendo más de cien veces que no apoyarán a Mariano y luego le hacen presidente. Mariano por su parte, incumple todo su programa menos casarse con un señor y no he visto a los medios magnificar esas incoherencias como la compra de una casa de forma legal.

¿Por qué existe esta persecución contra la gente de Podemos? ¿Por qué no se conocen tantos pormenores de la vida privada de otros políticos, o de sus casas? ¿Por qué conocemos hasta la última propiedad de sus padres y no de los demás?

¿Por qué existe esta persecución contra la gente de Podemos? ¿Por qué no se conocen tantos pormenores de la vida privada de otros políticos, o de sus casas? ¿Por qué conocemos hasta la última propiedad de sus padres y no de los demás?

¿Denostamos la burguesía de los de izquierda? ¿La izquierda no merece prosperar y permitirse lujos? ¿Los sindicalistas no pueden ir de mariscadas y llevar Rolex (aunque fuera todo falso)? ¿Alberto Garzón no se puede permitir una gran luna de miel con sus ingresos? ¿Si a alguien de izquierdas le toca la lotería, deja automáticamente de ser de izquierdas? ¿No se puede tener un discurso en pro del proletariado desde una posición acomodada? Karl Marx y Friedrich Engels venían de esa posición acomodada de familia burguesa y lo hicieron.

No veo contradicción, más que la que nos quiere vender la caverna de que tenemos que ser pobres para no mezclarnos entre ellos.

David Capilla Ruiz

Pensador a tiempo parcial. Libre-Pensador autodidacta. Activista inactivo en la reserva. Fotógrafo amateur y finalista en “nos manifestamos” en la escuela Julián Basteiros. Nadie en definitiva, alguien en proyecto. Publica sus ideas desde que tiene uso de conexión

Es Cataluña. Es España

Cupfuturo
Volver a hablar de Cataluña me produce una pereza indescriptible, las palabras parecen elongarse y deformarse cuando las reclamas al teclado. Todo suena a viejo, a manido, a rancio y poco razonable. Pero a pesar de todo acabas resignándote y empezando a intentar que tus palabras no se aburran a sí mismas.

Tal vez ahora, una vez claro el talante del pretendido procés, perfectamente reflejado en el talante personal de su nuevo y carismático presidente, eso sí, provisional hasta el advenimiento del redentor, algunas cuestiones, que nada tienen que ver con la verdadera cuestión, entren en conflicto, al menos para los votantes, al menos para los más fervorosos creyentes de ciertas ideologías.

¿Puede de alguna manera una ideología de izquierdas votar a un candidato fascista? Pero fascista confeso, no fascista de y tú más como habitualmente se usa, si no detentador de todas las bases ideológicas del fascismo, apoyado en toda Europa por los movimientos de extrema derecha y, naturalmente, por los movimientos extremos anti sistema.

Parece ser que sí.

Está claro que la CUP puede. Es lógico cuando la ideología primordial de la CUP es romper el sistema para acceder a un totalitarismo de esos que solo funciona en fronteras reducidas para desgracia de los que queden atrapados en ellas. Cualquier movimiento que apunte a una disgregación del orden de cualquier tipo, que apunte a un debilitamiento institucional o formal, les vale. Les es útil y les proporciona esperanzas de acceder a ese paraíso socialista que ellos conciben.

 

“Es lógico cuando la ideología primordial de la CUP es romper el sistema para acceder a un totalitarismo de esos que solo funciona en fronteras reducidas para desgracia de los que queden atrapados en ellas”

Lo de ERC es bastante más incomprensible. Al menos mientras detenten esa E que se supone que apunta a una posición ideológica netamente anti fascista. Es verdad, y no creo que ni ellos lo nieguen, que toda su estrategia se basaba en un triunfo electoral que ellos mismos, con su cesión a la extrema derecha y a la extrema izquierda, dilapidaron. Pero ¿son tan torpes que no se percatan de que los están devorando por ceder en su punto más fuerte? Parece ser que no, que aún no se han percatado de que los extremos ideológicos los han dejado fuera de juego, como fuerza marginal y, de momento, necesaria para constituir una mayoría, pero vaciándolos ideológicamente. Dejándolos sin convicciones, sin proyectos, sin otra función que el seguidismo entregado justificado por la constitución de una imaginaria república que nunca podría ser de izquierdas, salvo liderada por la CUP.

Y falta por analizar ese inconcreto, confuso, inaprensible movimiento político afín a Podemos. ¿Qué pingareta ideológica va a realizar entre redobles  de tambores para justificar su falta de concreción posicional en todo este absurdo? ¿Cómo podrán, aún, mantener esa equidistancia que pretende ser neutralidad y no lo consigue? Algo se les ocurrirá para evitar tener una posición clara y contundente en un tema en el que las ambigüedades solo son leña para el fuego.

Es un árido panorama. Árido, aburrido y desesperanzador panorama el que se abre en la Cataluña de estos días. Un panorama en el que la tibia, tal vez acomplejada, posición de los partidos nacionales para imponer un orden legal, que es claro y de sentir mayoritario, está pasando factura a los principales partidos que hasta este momento eran referenciales. Desde el dontancredismo del gobierno, que nos exaspera a todos, hasta el inoportunismo oportunista de Sánchez que mantiene en vilo a la mayoría de la población de este país, sus acciones, o inacciones, solo auguran un cada vez mayor distanciamiento entre la población y sus pretendidos representantes.

Yo no entiendo, me temo que mucha más gente tampoco, que un grupo de personas con objetivos ilegales declarados pueda acceder a los puestos que necesitan detentar para llevarlos a cabo sin que pueda hacerse nada  para ponerles coto. Es como si me presento en una armería y pido un fusil para perpetrar una matanza en un colegio, y me lo dan con el argumento de que lo único que he hecho es expresar una intención, pero aún no he cometido un delito. Hay que esperar a que lo cometa. Hay que esperar a los muertos.

Es absurdo, es ridículo. Es Cataluña. Es España.

Rafael López Villar

Nacido en 1953 en Orense. Vive en Madrid desde los cuatro años. Empresario, escritor vocacional y estudioso de la gastronomía tradicional española sobre la que tiene varios blogs.

La neo-política de los borregos

Valtonyc.jpc
No sería leal a mis principios si, por lo escabroso del tema y la tendencia borreguista a  pensar como te dicen que tienes que pensar, aparte de la nueva neo-política, de izquierdas y de derechas sin ni siquiera saber lo que significa lo uno y lo otro, y no me refiero al conocimiento que nos puede aportar Wikipedia sino un poco más profundo y serio que el que mucha gente suele utilizar, más propio de una barra de bar que  de los foros y hemiciclos donde se hace uso de ellos, repartidos por todo el territorio nacional.

Pero, como he dicho en otras ocasiones, cada uno tiene lo que se merece y, parece ser que lo que se merecen los españoles, según su voto y el reparto inteligente que de éste hacen las distintas fuerzas políticas; dirigentes que sólo saben que ponerse a parir los unos a los otros, utilizando el insulto, la confrontación física o verbal, es decir, enrareciendo el ambiente, creando alarma social, por aquello que, a mar revuelto, ganancias de pescadores. Y, que mejor que decir algo aunque lo que se diga sean paridas, si así me hago famoso entre mi gente. Siendo este el compartimiento de radicales, tanto de izquierdas como de derechas.

Volviendo al inicio, dada mi facilidad de irme por las ramas, incluso más arriba; como decía antes, no sería leal a mis principios si me callase cuando lo que se trata de defender es la liberad de expresión, venga de donde venga, y no algo que se le parezca.

Y, he aquí, y no viene de ahora, sino del propio derecho natural; que nos encontramos con las normas. Primero normas de convivencia, incluso no escritas, que fueron evolucionando  o involucionando, en algunos casos, creando un ordenamiento jurídico, necesario para la supervivencia de cualquier grupo social, desde la Constitución en sociedades democráticas, en la cima de dicho ordenamiento, pasando por las leyes que emanan de los representantes de los Ciudadanos elegidos democráticamente, configurando el poder legislativo; hasta las relaciones más íntimas y personales, incluso de las que emanan de la ejecución del contratos privados.

Sin ha norma no hay orden, y la Ley esta hecha para cumplirla, y como todo ordenamiento que se precie, a los que la incumplen se les castiga, desde la imposición de una multa hasta la privación de libertad, si con su conducta esta infringiendo el orden penal.

Volviendo hacer otro esfuerzo para centrar el tema, toda la argumentación anterior es para analizar un asunto que, aunque se remonta a varios meses atrás, ha vuelto a ser noticia, como es la entrada en prisión del rapero mallorquín Josep Miquel Arenas, conocido como Valtonyc, ante el rechazo por el TC a su recurso amparo. Y, miren por donde, empecé con mi dilema mental: ¿escribo sobre el asunto siendo honesto con lo que pienso? o ¿escribo lo que la gente quiere oír para justificar, quizá, su actitud antisistema?.

 

“Y, miren por donde, empecé con mi dilema mental: ¿escribo sobre el asunto siendo honesto? o ¿escribo lo que la gente quiere oír para justificar su actitud antisistema?.

Así que, como casi siempre me gusta meterme en ciertos líos, por aquello de que si no piso los charcos no me doy cuenta de que el suelo está mojado, pues allá fui, eligiendo la primera opción, aunque, con la condición de hacer dos consideraciones que estimo necesarias para centrarme, no yo conmigo mismo, sino con respecto a los demás; dejando claro que mi concepto de libertad de expresión es mucho más amplio que el que la mayoría “borreguil” hace, con  conductas que buscan el insulto -gratuito o no-, la confrontación y la ruptura entre todos. Sólo con la intención de  imponer no se qué neo-sistema, más propio de sociedades tribales que de una sociedad moderna y democráticamente organiza. Y, sino que no llamen democracia a lo que no es con su política de imposición; encima por la fuerza.

Y, cuando afirmo que mi concepto es mucho más amplio, lo justifico en que son muchas más la opciones legales de las que dispongo para ejercer correctamente este derecho frente aquellos que sólo buscan en mi una respuesta tan abrupta como abrupta y caustico son sus actos y sus palabras.

En definitiva, se trata de utilizar la fuerza bruta o la fuerza menos bruta -y no me refiero sólo a la fuerza física, sino también a la más inteligente y a la menos inteligente, en el mismo orden-. Y, como creo que lo que caracteriza a los humanos frente a los que no lo son,  sin referirme  sólo a los animales de cuatro patas sino también a los de dos, mamíferos más concretamente; es la inteligencia; es por lo que prefiero hacer uso de ella y optó por cumplir las normas, con todo el amparo jurídico que ellas mismas me dan, que cumplir la horrenda norma de la fuerza por la fuerza, entrando en ese círculo vicioso de ver quien la tiene más larga.

También, he de referir que, opto por la lucha social, cuando de lo que se trata es de reivindicar nuestros derechos ante los poderes públicos por el inminente abuso de su poder; pero entendiendo por lucha social, no la de imposición, sino la de negociación; la lucha pacífica frente a la violenta. Además, sabiendo que por encima de nuestros tribunales de justicia, entre cuyas funciones, además de dirimir las controversias entre particulares y castigar al incumplidor de la Norma; existen otras instituciones y Tribunales internaciones a lo que no les duele en prenda condenar a cualquier de los poderes públicos estatales si de su actuación se considera una violación de los propios derechos humanos, entre otros.

No es mi intención aburrir al personal, por lo que voy a omitir la regulación internacional de los derechos humanos, entre los cuales se encuentran tanto el derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad de su persona,  como el derecho a la integridad física y moral, derivados de aquellos. Y, como todo derecho lleva implícito un deber por parte de alguien, en el ejercicio de mi libertad de expresión no puedo sobrepasar el límite que afecta a dicha integridad física y moral, lo cuales son violados en la tipificación penal de dos conductas que son la injuria y la calumnia, eso sin tener en cuenta el delito contra el jefe del estado o contra la corona y otras instituciones públicas.

Tampoco pretendo aburrir, citando sentencias de corte internacional sobre el ejercicio de este Derecho que, por supuesto no ampara la conducta del rapero mencionado, al incluir en la letras de sus canciones lindezas tales como:

“Llegaremos a la nuez de tu cuello, cabrón, encontrándonos en el palacio del Borbón, kalashnikov” 

“Que tengan miedo como un guardia civil en Euskadi”

“Un pistoletazo en la frente de tu jefe está justificado o siempre queda esperar a que le secuestre algún GRAPO”

“O que explote un bus del PP con nitroglicerina cargada”

“Puta policía, puta monarquia”

“A ver si ETA pone una bomba y explota”… etc, etc.

Para que me entiendan, es como llamar hijo de su madre, y ya me entienden, al que tenemos al lado o enfrente, y no esperar que se nos vaya a partir la cara.

A pesar de mi apoyo y gusto por el arte en sus distintas manifestación, y por ello a los raperos feos o guapos, con canciones de auténtica reivindicación social y de lucha por los derechos, sobre todo de los más débiles,  me niego a apoyar a una persona que propaga este tipo de fuerza verbal y bruta, y lo hago de un posicionamiento totalmente ácrata, donde pongo por encima la libertad del individuo del Estado, Y, miren ustedes que, a veces, me entran ganas de coger un megáfono y decir lo que pienso de muchos dirigentes de este país, incluida la corona, pero no lo hago por respeto y lealta a las Insituciones, necesaria en toda convivencia democrática. Y, si lo hago se que también hay normas jurídicas que castigarán mi actitud.

 

” me niego a apoyar a una persona que propaga este tipo de fuerza verbal y bruta, y lo hago de un posicionamiento totalmente ácrata, donde pongo por encima la libertad del individuo del Estado, Y, miren ustedes que, a veces, me entran ganas de coger un megáfono y decir lo que pienso de muchos dirigentes de este país, incluida la corona”

Así que ustedes decidan, o seguimos a palos o nos comportamos como verdaderos demócratas, respetándonos los unos a los otros, y si exigimos un respeto del gobierno a nuestros derechos que, muchas veces no lo tienen al incumplir la propia Constitución ante la falta garantía de determinados derechos fundamentales; de la misma manera nosotros tendremos que seguir la misma regla del juego. Quid pro Quo.

 

 

Licenciado en Derecho. Técnico Superior en Telecomunicaciones. Asesor jurídico de Administración Pública. Administrador Plazabierta.com. Escéptico por naturaleza y soñador de vez en cuando.

¿… y tú eres de izquierdas o de derechas?

Adoctrinamiento
Me han pedido que me identifique ideológicamente, porque parece ser, y lo digo textualmente: “cambia usted de chaqueta, según de donde venga el viento, con una facilidad pasmosa.”, vaya, vaya…. pensé, interesante pregunta a pesar de los abruptos términos en que está planteada.

Evidentemente, son tres las posturas que se pueden adoptar antes este tipo de preguntas, la primera pasar de ella, la segunda, contestar negándome a posicionarme ideológicamente, y la tercera, adoptar el compromiso de ser coherente con lo que digo o manifiesto en este medio, de tal manera, que se pido transparencia en cualquier actuación de la Administración pública y de la gestión política de quienes ejercen el poder, que en relación a las personas privadas, como tú y yo, perdona por tutearte si con ello te he ofendido, se traduce en una confianza mutua y en la honestidad que demandamos a los demás, tenerla con nosotros mismos. Pero, permitidme antes de lanzar a bocajarro mi posicionamiento  político, ponga de manifiesto una serie de consideraciones previas.

En primer lugar, aclarar a mi querida “admiradora” que, la persona o personas, se mire como se mire -quiero decir, filosóficamente, sociológicamente, políticamente, y en otros cuantos “entes”-, está por encima de partidos políticos, de cualquier tipo de organización o asociación, incluso me atrevería a afirmar que, también, de instituciones públicas en cuanto que en cualquiera de sus actuaciones el fin que deben satisfacer con sus decisiones es el interés público o general, y no particular, por lo cual nuestra actuación ante estos Entes públicos, donde se encuentra la Administración Pública, en sus diferentes actuaciones, personificaciones y ámbitos territoriales; debe sujetarse a determinadas reglas del juego, lo que nos sitúa en nuestras relaciones con ella en una posición de subordinación, en cuanto que el poder poder y prerrogativas que cualquier ordenamiento jurídico de cualquier país democrático le atribuye. Es de Thomas Hobbes,la siguiente cita: “Los pactos que no descansan en la espada no son más que palabras, sin fuerza para proteger al hombre, en modo alguno”; dicho de manera más concisa la ley sin espada no es más que palabra, de ahí la subordinación señalada, ante el miedo del ejercicio de una fuerza coercitiva.

Pues bien, considerando que la persona está por encima de partidos políticos,  mi posicionamiento ideológico, que no mi afiliación política, es hacia la izquierda; lo cual no es óbice para que dicho posicionamiento me restrinja mi libertad de opinión, criticando si me apetece, cualquier actuación política, que de acuerdo con mi conocimiento sobre el tema me aporte datos suficientes para considerarla irregular, venga de donde venga, de la izquierda, de la derecha o del centro, aunque este última no tenga representación política en nuestro país.

“la persona está por encima de partidos políticos,  mi posicionamiento ideológico, que no mi afiliación política, es hacia la izquierda; lo cual no es óbice para que dicho posicionamiento me restrinja mi libertad de opinión

Y, aunque, tampoco tengo que explicar los motivos de mi guiño hacia la izquierda, no obstante, la respuesta es muy clara y concisa: porque no me gusta el neoliberalismo que está imponiendo en nuestra sociedad los partidos de la derecha, PP y su marca blanca C´s. Porque pienso que cualquier tipo de actuación de los poderes públicos tiene que tener un carácter humanista, y no precisamente, como hace la derecha a las órdenes de quien tiene el dinero.

Espero haber satisfecho a la persona que me ha preguntado y a todos aquellos lectores que hayan pensado lo mismo que ella, cuando algún comentario con crítica a la izquierda lo confunden con falta de lealtad al resto de personas que se sienten identificadas ideológicamente en el sector situado a dicho lado. Pero, permitidme que añada que, no me gusta el borreguismo, por lo que no busco la aprobación de nadie para decir o sentir lo que pienso. Mi meta es escribir lo que pienso, por si alguien se puede sentir identificado conmigo o para dar respuestas a los interrogantes que mucha gente se plantea, sin subordinarme a nada que pueda nublar mi razón, que no tiene porque ser la vuestra. En definitiva,  huyo de los absolutismos ideológicos, por si no se me ha notado.

Olga Sánchez Rodrigo

Busco la verdad para contársela al mundo. No creo en la neutralidad del periodista, casi siempre es de quien le paga. Por el contrario, SÍ CREO y APOYO al periodismo ciudadano, el hecho por gente de la calle, gente que cuenta lo que le pasa.

La pertinaz represión

Represión Ley
Hay quién considera la firmeza como una garantía de éxito. Yo no estoy tan seguro. Empeñarse en el error cuando este es evidente demuestra falta de inteligencia o incapacidad de reconocer la realidad. Lo peor es cuando el error y sus consecuencias se producen a nivel de sociedad, porque entonces solucionar el problema creado puede costar generaciones enteras.

Y en eso está esta sociedad nuestra de hoy en día, rea de su propia incapacidad de evaluar correctamente, víctima de las prisas de obtener resultados y convencida de que todo se puede solucionar por la imposición y la represión.

Una sociedad en la que es más importante un “me gusta” que una verdad, en la que se busca más un aplauso que una solución, en la que se valora más un gesto que una idea, es una sociedad mal equipada para enfrentar sus equivocaciones.

Y las cifras, pertinaces, ciegas, inclementes, siguen hablando del fracaso de esas políticas puramente represoras, que por otra parte es la única vía que exigen las fuerzas sociales y la única que aplican los gobernantes de turno, y que llevan al aumento de la persecución, del castigo, de la culpabilización.

Nos basta con elegir dos temas dispares en su concepto, en su objetivo, en su ámbito, para comprobar que ese tipo de políticas no solo no dan resultado, si no que provocan un daño que a largo plazo será difícil de reparar: el consumo de alcohol en los menores y la violencia de género.

Alguien, da lo mismo quién comete los errores porque la culpable es la sociedad que se lo permite, decidió atacar el problema del alcohol y su consumo por los menores. ¿Cómo? Con unas leyes restrictivas de imposible cumplimiento. En el camino se saltaron a los padres, a los tutores, a los educadores y se olvidaron de analizar cuales podían ser las consecuencias y de que medios podían disponer para garantizar su aplicación. Porque legislar es muy fácil, el papel, sobre todo el del BOE, todo lo resiste, el problema es enfrentar la teoría con la realidad. Y la realidad es que a día de hoy los jóvenes, incluso las jóvenas, se siguen emborrachando y accediendo por primera vez a la bebida a edades que la sociedad considera inconvenientes.

El gran problema de la ley es que solo se fija en su faceta represora, pero se olvida de la educación y de la formación. Se olvida de que en España hay una realidad, y una tradición, diferentes a los países anglosajones y del norte de Europa y que una medida fundamental para mejorar el problema es compartir ese conocimiento. Enseñar, educar, hacer entender. Pero eso choca, también con las políticas de consumo que los gobiernos llevan a cabo favoreciendo a la industrias frente a los pequeños productores capaces de ofrecer productos de mayor calidad y menos nocivos.

“El gran problema de la ley es que solo se fija en su faceta represora, pero se olvida de la educación y de la formación. Se olvida de que en España hay una realidad, y una tradición, diferentes a los países anglosajones y del norte de Europa”


En España, y en los países mediterráneos en general, el consumo de alcohol era un hábito familiar en el que la tradición enseñaba desde niño a beber en los momentos y cantidades adecuadas, y se bebía, sobre todo, alcohol fermentado, no destilado. Vinos, sidras, eran de consumo familiar para combatir la sed y como celebración de algún evento, y el objetivo nunca era emborracharse. Es más, ese consumo compulsivo propio de los países anglosajones y nórdicos era contemplado con desprecio por la sociedad. El alcohólico era un enfermo al que tratar con prevención y conmiseración. O con desprecio y ostracismo si tenía un “mal vino”

La ley ha puesto en cuestión toda esa labor docente y ha dejado al menor, habitualmente entre los trece y los catorce años, solo ante su primera experiencia con el alcohol. Las tornas se han vuelto. Ahora el más divertido es aquel que es capaz de beber más, de emborracharse más, de perder el control más. El botellón, como rito iniciático, garantiza al mismo tiempo el anonimato respecto a los adultos y la publicidad de la actitud entre el círculo en el que se mueven. La autoridad competente se limita a pedir algún carnet si ve oportunidad, a recoger a las víctimas de coma etílico, demasiado frecuentes, y a multar a los padres a los que previamente le ha quitado toda capacidad de intervención y prevención.

Beber mucho, cualquier cosa, sin que ningún adulto se entere y para ser popular, podría ser el paradigma que la ley ha creado. Pero la única vía que parece ser que se contempla para solucionar el problema es endurecerla. ¿Y la educación? ¿Y la formación? No producen rédito político y por tanto nadie las espera. Mientras nuestros jóvenes beben cada vez más, cada vez antes, cada vez peores alcoholes que dejan réditos en hacienda aunque tengan una calidad infame, y con la base de una cultura que nos es ajena. No creo que haya mucho más que decir. Donde la educación abandona en favor de la represión, el problema se agudiza, aunque las arcas del estado se beneficien.

Respecto a la violencia doméstica, ese terrible problema que nos convulsiona con una frecuencia insoportable, creo que no hace falta otra cosa que exponer sin comentarios la trama habitual del drama. Una parte de una pareja, habitualmente una mujer, decide acabar la relación. Como consecuencia de ello la otra parte no asume la decisión por lo que toma la determinación de acabar con la vida de quién quiere separarse y a continuación con la suya. ¿A quién le aplicamos las penas, su endurecimiento? Es absurdo, cuanto más duras sean las penas, cuanto más desesperado se encuentre el posible asesino, menos eficaz será la ley. Una persona acorralada, desesperada, desequilibrada no se para a pensar cuanto castigo va a recibir, si no cuando va a encontrar su oportunidad. Suena terrible. Es terrible.

¿Y las medidas preventivas? Caras, difíciles de poner en marcha, nada que políticamente pueda interesar. ¿La orden de alejamiento? Un brindis al sol. ¿Vamos a poner un policía a cada posible víctima? ¿Cada dos? ¿Cada tres? No, imposible, por lo que el agresor siempre acabará encontrando la oportunidad para cometer su salvajada. Tal vez si en vez de centrarnos tanto en la víctima nos fijáramos un poco más en el agresor encontraríamos posibles soluciones. No, por supuesto, ninguna definitiva, pero alternativas que hagan menos inevitable el fatal desenlace. Tal vez deberíamos iniciar una ficha especial del individuo que nos dé un perfil de su nivel de violencia, de desesperación, de entorno, de determinación, con el que podríamos trabajar desde la faceta psicológica, o psiquiátrica, hasta una vigilancia electrónica bién planificada o, incluso, un internamiento preventivo. No sé si sería eficaz, si sería posible, pero seguramente es más sencillo e inmediato controlar al agresor que dejar la suerte de la víctima al albur de lo que el destino determine.

“No sé si sería eficaz, si sería posible, pero seguramente es más sencillo e inmediato controlar al agresor que dejar la suerte de la víctima al albur de lo que el destino determine.”


¿Y educar en valores desde el colegio? Imposible. Si lo propone el gobierno la oposición lo tirará abajo, sean quienes sean unos y otros. Y encima es caro, y los resultados no sirven para salir en la prensa, y cuando demuestre su eficacia pasará desapercibido salvo para las estadísticas, ya que la norma se habrá hecho normal.

No. Endurecer la ley da votos, aunque cueste vidas, aunque ponga en peligro otras. La represión es popular, populachera, vendible, la educación es solo un concepto que políticamente no es sostenible.

Como dirían los Hermanos Marx, aunque nunca lo dijeran,: “Más madera”, “Más represión”. Lo otro, lo de la educación y tal, cuentos de viejas.

Rafael López Villar

Nacido en 1953 en Orense. Vive en Madrid desde los cuatro años. Empresario, escritor vocacional y estudioso de la gastronomía tradicional española sobre la que tiene varios blogs.

Daños colaterales

universidad para todos
Hay gente convencida de que la basura de los demás limpia la propia. Hay gente que piensa que mal de muchos, refugio asegurado. Y hay quién cree que el fin justifica los medios. En realidad ni piensan, ni están convencidos, ni creen, pero de paso tienden a dejar toda la sociedad llena de su basura. Es lo que, de un tiempo a esta parte, los finos llaman daños colaterales.

Lo que pasa es que a veces alguien mide mal sus acciones y el objetivo principal al que están encaminadas, y los daños colaterales son tan importantes y cuantiosos que jamás pueden justificar el resultado obtenido.

No sé, la verdad es que tampoco me importa, de donde salió la idea de defenestrar políticamente a la Presidenta de la Comunidad de Madrid. Hay quién dice que de las filas de su propio partido, otros dicen que de las filas del PSOE. Enemigos no le faltan, con capacidad de maniobra suficiente, y con una falta de moral ciudadana con la que solo los políticos están equipados.

El método que, sea quien sea, ha elegido, no solo es de una endeblez preocupante, no solo mancha indiscriminadamente a integrantes de todas las formaciones, no, además defenestra de una forma irreparable la credibilidad de la universidad pública española.

He oído decir, con toda la pachorra del mundo, que efectivamente los daños colaterales son ahora mismo inevaluables pero que ha merecido la pena por conseguir que la señora Cifuentes haya sido puesta en cuestión. He oído decir, con descuelgue de mandíbula y ojos al límite de sus órbitas, que cargarse la credibilidad formativa de las instituciones más democráticas, en el terreno de la enseñanza, de este país merece la pena por derribar de un puesto político a una persona determinada.

 

“He oído decir (…)  que cargarse la credibilidad formativa de las instituciones más democráticas, en el terreno de la enseñanza, de este país merece la pena por derribar de un puesto político a una persona determinada.”

¿Qué título de cualquier universidad pública española se atreverá a exhibir un estudiante para reclamar méritos en el extranjero? ¿Quién resarcirá del daño ocasionado a tantas personas que de buena fe han cursado correctamente sus estudios?

Ya, ya sé que nadie. ¿A quién le importan las personas, los ciudadanos, aquellos de cuyo bienestar tienen confiada la tutela, cuando lo que está en juego es una cuota de poder? Y de paso si conseguimos un mayor empobrecimiento, si es que fuera posible empobrecerlo más, del sistema educativo español y achacárselo a quién convenga pues miel sobre hojuelas.

Es verdad que en este caso mi propia experiencia, mis propias vivencias, me hacen ser más reflexivo, más suspicaz, más incrédulo con todo lo sucedido. Es verdad que si a mí me pidieran una justificación de mis estudios, de mis logros, o de mi pertenencia a cualquier asociación, empresa o causa, tendría que recurrir a sus archivos para justificarlo. Incluso si me piden el contrato de la hipoteca que aún estoy pagando. A lo mejor es por eso, mentiras, incongruencias e inseguridades aparte, que yo a estas alturas no creo a nadie, ni siquiera a la universidad que, evidentemente, tiene un problema administrativo, problema que debería de haber sido el objetivo principal de todo lo sucedido para que yo creyera en la buena fe de quién inició toda esta historia.

Es posible que ni mis títulos, si los tuviera, ni los suyos, ni los de nadie, valgan ahora ni el papel en el que están escritos. Es posible que alguien se crea gratificado por lo conseguido. Pero lo que si tengo claro es que a día de hoy, si me piden que vaya a votar lo único que se me pueda ocurrir es la famosa frase de:” vota tú, que a mí  me da la risa”. Una risa boba, vacía, desesperanzada y triste. La única que me dejan estos personajillos públicos que piden mi voto para jugar a hacer un país cada vez peor, cada vez más desarmado de valores, de verdad y de derechos, en el que pueda sentirme ciudadano, corresponsable.

Felicidades a los premiados. Espero que en su premio lleven su propio descrédito igual que ellos han conseguido el de la universidad pública española. Y que les aproveche.

Rafael López Villar

Nacido en 1953 en Orense. Vive en Madrid desde los cuatro años. Empresario, escritor vocacional y estudioso de la gastronomía tradicional española sobre la que tiene varios blogs.

Una Europa con malas vibraciones

Justiciaeuropea
Anda la gente, la interesada en la política, con humores exaltados y división de opiniones. Ando yo preocupado por lo despistada que parece la grey. Despistada e incapaz de usar la inteligencia para deshacerse de esa visión ideológica que está contribuyendo a hacer de este mundo un lugar inhabitable, un ring en el que un tercio de la humanidad se despedaza contra otro tercio en base a intereses que no son los suyos, en tanto el tercio restante se divide en unos pocos que se frotan las manos viendo lo bien que lo están haciendo y el resto que se pregunta a que juegan los demás. Solo llevamos poco más de dos siglos de ideologías predominantes y ya la humanidad parece irremediablemente dividida.

Anda el catalanismo exaltado, y el españolismo deprimido. Andan ambos bastante despistados. Andan las ideologías alineadas al revés según el ámbito en el que se muevan. Porque al fin y al cabo las ideologías sirven, y a tal fin se aplican, más para poner de relieve las debilidades o errores de la ideología contraria que para representar a los ciudadanos.

Así que ni las de izquierdas, ni las de derechas, son tales, ya que tienen diferente opinión sobre un mismo tema si gobiernan o si están en la oposición. Y en ninguno de ambos casos, ni en cualquier otro hipotético, les importa un pimiento cuales son las  necesidades, las carencias o las aspiraciones que puedan tener los ciudadanos a los que dicen representar.

Andan los independentistas, no solo los catalanes, como en una nube sin reparar en que nadie les ha dado la razón. Su euforia obedece más a que la sentencia supone un revés para el gobierno español que porque suponga un respaldo a ninguna de sus reivindicaciones.

Es cierto que un tribunal regional alemán, tomando atribuciones superiores a las que al euro orden le confiere y erigiéndose en instancia superior al Tribunal Supremo español, ha resuelto conforme a la percepción alemana respecto a España. Claro que  quedaría por preguntarse si esos mismos jueces juzgarían igual esos hechos si hubieran tenido lugar en Alemania.

Lo cierto es que la resolución abre una vía peligrosísima para Europa en su conjunto ya que a partir de aquí cada estado en el que se refugie un presunto delincuente se considerará con derecho a prejuzgar el delito según sus propias normas y sensibilidades, que no son aquellas en las que se produjeron los hechos. Esto conculca todo el pacto de confianza mutua en el que se basan muchas de las normas internacionales entre los países miembros, pero como toda resolución judicial, si se ajusta a derecho, ahí está, y las consecuencias serán las que el tiempo diga y los movimientos anti europeos  sean capaces de manejar a su favor.

“Lo cierto es que la resolución abre una vía peligrosísima para Europa en su conjunto ya que a partir de aquí cada estado en el que se refugie un presunto delincuente se considerará con derecho a prejuzgar el delito”

Mucha gente en la izquierda, y en la extrema derecha se sienten felices por lo sucedido y alegan que esto abre el camino hacia una Europa más justa. Y es que solemos pensar que solo hay dos opciones sobre cualquier realidad, la actual y la que a cada uno nos gustaría. Desgraciadamente entre la realidad y la utopía, tal como cada uno la conciba, existen un sinfín de distopías, y esta resolución favorece más a la distopía de una Europa rota y llena de banderas y fronteras que a la Europa que la izquierda, o las extremas derechas de toda la Unión, nos quieren presentar y que no han sido capaces de hacer realidad ni gobernando.

Tengo claro de que Europa nos hablan, sobre todo la izquierda. Tengo muy clara mi utopía europea con los ciudadanos en primer término, una democracia real y donde la libertad, la igualdad y la justicia hayan logrado deshacerse de las ideologías. Y yo la firmaría, ahora mismo, pero también tengo claro de qué mundo habla el independentismo catalán y muchos de los que internacionalmente lo apoyan y eso sí que no lo quiero ni para mí ni para mis hijos. La vuelta a la Europa de principios del XX y a lo que llevó me parece absolutamente inaceptable.

De momento cierto juzgado regional alemán ha demostrado que la Europa que pretendemos ni existe, ni tiene visos de existir. Ha demostrado que desde un juzgado regional alemán se puede poner en cuestión todo el entramado diplomático que nos ha traído hasta aquí. No, la Europa que tenemos no es ideal, la que nos proponen los nacionalismos tampoco, y la que se atisba tras la sentencia, con un punto de soberbia inaceptable, es aún peor.

Al final, si nadie lo evita, habrá que converger con los anti sistema y aceptar que la única forma de construir desde donde estamos es primero tirar todo abajo. Pero da miedo.

Rafael López Villar

Nacido en 1953 en Orense. Vive en Madrid desde los cuatro años. Empresario, escritor vocacional y estudioso de la gastronomía tradicional española sobre la que tiene varios blogs.

Cuando el enchufe no es eléctrico

 

 

A mí, en principio, solo me escandaliza aquello que yo no haría, o aquello que yo considero que no haría, jamás. Y entre esas cosas no está la vía española, lo que yo llamo la vía española, aunque considero que en diferente medida existe en todas partes porque pertenece al paquete básico de defensa personal.

Cuando alguien se enfrenta a la indiferencia, a la necesidad, o a la indiferencia ante la necesidad, de las instituciones, organismos o empresas en una relación establecida, o que se desea establecer, solo queda una opción, buscar al conocido, o al conocido del conocido, que nos pueda facilitar la consecución de lo pretendido. O sea, y por no marear demasiado la perdiz, al enchufe.

¿Es lo correcto? Existen al menos dos respuestas, la del enchufado y la de los otros. El enchufado considerará que ha actuado igual que habrían actuado los demás si hubieran tenido oportunidad, lo cual es casi siempre cierto, y los demás considerarán que sin el enchufe el enchufado no habría tenido ninguna oportunidad respecto a ellos, lo cual no siempre es cierto. Comentario aparte merecerían los que excusan su propia incapacidad en el enchufe ajeno sin que siempre sea cierto el argumento, ni exhiban capacidad alguna conocida para lo pretendido.

Eleccion A Dedo

” Existen al menos dos respuestas, la del enchufado y la de los otros. El enchufado considerará que ha actuado igual que habrían actuado los demás si hubieran tenido oportunidad, lo cual es casi siempre cierto…”

Complejo mundo este del enchufe, y universal. No creo, y pido perdón anticipadamente a los que puedan considerarse puros, que alguien haya pasado por esta vida sin haber pedido nunca a nadie un favor personal en su nombre, o en nombre de algún allegado. No puedo creerme que nadie en situación de favorecer no haya hecho, pudiendo, algún favor a alguien que se lo haya pedido. Ah¡ se preguntará alguno, pero ¿hacer un favor es lo mismo? Claro, porque si nadie hiciera favores nadie los pediría. Elemental.

Yo, corrupto e inmoral, he pedido favores ante situaciones en las que no he encontrado otra salida. Yo, inmoral y corrupto, he hecho favores siempre que he podido. No soy consciente de haber perjudicado a nadie ni cuando los he hecho ni cuando los he recibido, pero eso no significa, si soy sincero, y procuro serlo conmigo mismo, que no haya podido haber alguien que se sintiera damnificado.

Pero no siempre hay que recurrir al enchufe directo, a veces basta con buscar, con ayuda o en solitario, los recovecos que se han establecido para poder bordear lo que debería ser normal.  Y a veces, también, el enchufe es conocer a la persona capaz de manejar los recovecos.

Hasta hace poco, yo aún lo he conocido, era habitual que los hijos de los empleados tuvieran preferencia a la hora de ser contratados en la empresa en la que había trabajado, o trabajaba, su padre. En algunos casos su abuelo. Se heredaban la propiedad y el trabajo. Y no funcionaba mal. Desde luego funcionaba mejor que ahora que los enchufados ya no son los familiares, si no los recomendados por otras organizaciones de carácter “laboral”.

Esto es, casi en esencia, lo que yo llamo la vía española, lo que popularmente se llama el enchufe.

Y esto, lo de las vías alternativas, los enchufes, el recoveco, ya llega a su esencia máxima cuando el funcionamiento general de una institución, u organismo, se degrada hasta que su faceta administrativa prima sobre su función primordial. La educación, la sanidad, los servicios sociales, el empleo, la justicia, sobre todo sin son públicas, son fáciles de señalar en este aspecto.

Y viene todo este comentario, aunque alguno ya lo habrá supuesto, al tema Cifuentes, aunque no lo he querido mencionar directamente porque no pretendo, bajo ningún concepto, hacer una reivindicación de la persona, ni del personaje. Así que olvidemos a quién ha inspirado este comentario y vamos a dar los hechos sin nombres.

“Lo de las vías alternativas, los enchufes, el recoveco, ya llega a su esencia máxima cuando el funcionamiento general de una institución, u organismo, se degrada hasta que su faceta administrativa prima sobre su función primordia”
  • Tiene un título de master sin haber acudido nunca a clase. Yo conozco un montón de casos
  • Se matriculó fuera de plazo. Conozco al menos dos.
  • Su acta es errónea. Un clamor, oiga. Miles y miles de borrones, raspaduras, rectificaciones, donde dice digo que diga diego, vacíos de memoria…
  • Ninguno de los responsables dice lo mismo que el resto. O sea, sálvese quien pueda y aquí no hay responsables. Imposible saber quién dice la verdad, ni siquiera si la dice alguien. Lo habitual cundo hay un problema.
  • No se encuentra la documentación. Qué raro. La mía tampoco la encuentran en otros ámbitos. Si me piden cualquier documento de más de dos meses de antigüedad tengo problemas. ¿Qué soy un desastre? Claro, pero ni soy el único ni eso supone que mienta.
  • Los profesores no recuerdan al alumno. Se de alguien a quién le convalidaron la presencia por trabajos, el profesor se jubiló, con la jubilación perdió la memoria y el alumno se quedó sin el dinero de la matrícula, con los trabajos presentados y sin el título. Desgraciadamente no encontró el enchufe necesario, pero lo intentó.

Haríamos bien, y en defensa propia, en poner el foco en el lamentable funcionamiento administrativo, e incluso docente, de ciertos ámbitos públicos en los que el medraje de los contratados, el bajo rendimiento de un buen número de funcionarios, desmotivados o desinteresados, y el afán desmedido de los usuarios en la búsqueda de logros ha llevado a un descrédito radicado en su mal funcionamiento a todos los niveles.

En esta caso la pieza a cobrar es política y por tanto está permitido tirar a lo que se mueva, aunque si hiciéramos el correspondiente diagrama lógico veríamos que el resultado es el que es,  y que aparte de las corruptelas universitarias al uso no parece que la señora Cifuentes haya tenido un trato preferente, que seguro que lo ha tenido, fijo, pero desde luego no en lo que se está presentando. Y seguro que no solo a ella, que si tiramos de la manta no habrá partido que pueda ponerse una medalla. Bueno, ni partido ni ciudadano.

Y, por favor, mañana, cuando vaya al banco y el cajero sea su primo, no se olvide hacer la cola de dos horas que le corresponde, lo otro, lo que hace habitualmente de dejarle las cosas en un sobre y marcharse y que esperen otros, lo que hace cuando con el coche se salta a un montón de otros conductores que esperan en fila para abandonar una carretera o incorporarse a otra, lo que hace cuando llama a su amigo médico para saltarse la lista de espera para esa prueba que necesita, es la vía española. El enchufe, vamos, y usted lo sabe.

Rafael López Villar

Nacido en 1953 en Orense. Vive en Madrid desde los cuatro años. Empresario, escritor vocacional y estudioso de la gastronomía tradicional española sobre la que tiene varios blogs.

Si yo tuviera veinticinco años

Siyotubiera25

 

Cuando se tiene cierta edad, y el término cierta siempre se refiere a pila de años, y se echa la vista atrás es cuando se puede apreciar la evolución de la personalidad, la maduración de ciertas ideas y un poso de conocimiento, lo de sabiduría me parece un exceso, que te permite intuir la diferencia entre tus actos presentes y los que llevarías a cabo si a día de hoy tuvieras, pongamos, veinticinco años, año arriba, año abajo.

Si en este momento tuviera veinticinco años yo sería, casi con total seguridad, votante de Podemos. Lo tengo claro. Hoy no. Ya estoy oyendo el discurso de los que no esperan a las razones ajenas, seguramente porque carecen de razones propias: “Es que con la edad la gente se va volviendo más carca”. Bueno, no dudo que ellos sí, yo no.

Con veinticinco años yo me consideraba anarquista, vehemente, convencido, sin fisuras. Con algunos más hoy me considero ácrata, vehemente, convencido, sin fisuras, y con mucho miedo de lo que el término significa para otros. Y ahí radica la diferencia. Con veinticinco años a mí me daba igual lo que pensaran otros que pensaba yo, a día de hoy a mí me preocupa mucho lo que piensan otros que dicen pensar lo mismo que pienso yo.

Con veinticinco años yo estaba al lado, o un paso por delante, de cualquiera que quisiera cambiar el mundo, sin importarme ni los medios, ni las formas, ni las consecuencias. Con veinticinco años tenía toda la vida por delante para equivocarme y corregir mis errores, de visualizar ante una vida tan larga como sería el mundo conmigo en él, no podía ser de otra manera, y por tanto valoraba la urgencia de cambiarlo para poder disfrutar de mi sueño. Con veinticinco años las tradiciones eran cosa de los viejos, la historia una materia de estudio y España una cosa de la que hablaba Franco y nos obligaba a la fuerza. A día de hoy tengo hijos y sé que tengo que trabajar, que aportar mi granito de arena para que el mundo vaya derivando hacia el mundo que yo sueño, o, como es el caso, para evitar que el mundo vaya ciegamente encaminado hacia las peores fantasías de la ciencia ficción de los años dorados del género: Un Mundo Feliz, Gran Hermano, La Fuga de Logan… A día de hoy sopeso las tradiciones, incluso aquellas que tienen  un carácter o fondo que no comparto, analizo y valoro la historia como parte de lo que soy y España es un trozo de mundo agradable, y con considerables ventajas sobre muchos otros, en el que vivo y con el que parcialmente me identifico.

Por eso con veinticinco años yo habría votado a Podemos, o habría sido jacobino si la época hubiera coincidido, sin importarme los medios, las formas, las consecuencias, convencido de que era el camino inmediato y feliz para un cambio que ordenara el mundo. Por eso hoy en día no puedo votar a Podemos, porque no tiene una ideología formal y que pueda reconocer y actúa como una amalgama de activistas donde cada uno cree que puede imponer a la sociedad sus credos, porque hace de la provocación una forma de actuación, porque, como todos los radicales, religiosos, anti religiosos, políticos o anti políticos, consideran que destruir todo lo existente es el camino para crear un mundo más justo y más feliz. Que todo lo pasado es pernicioso o en todo caso borrable.

 

 

“Por eso hoy en día no puedo votar a Podemos, porque no tiene una ideología formal y que pueda reconocer y actúa como una amalgama de activistas”

 

Porque con veinticinco años no hay nada por encima de los valores, pero con cierta edad uno ya ha visto lo que se hace con los valores, lo que la política acaba haciendo con los valores y como los dictadores se envuelven en la bandera de la libertad, y como los demagogos se camuflan como activistas sociales, y como los ávidos de poder usan las necesidades de la sociedad para su propio medraje, y entonces importan las formas, los medios, las consecuencias. Por eso yo con veinticinco años habría votado a Podemos, pero con cierta edad, con la que tengo ahora, solo comparto con ellos los valores pero no la política, o sea, las formas, los medios, las consecuencias.

 

“Porque con veinticinco años no hay nada por encima de los valores, pero con cierta edad uno ya ha visto lo que se hace con los valores, lo que la política acaba haciendo con los valores y como los dictadores se envuelven en la bandera de la libertad”




 

Permítaseme una reflexión de ser humano con una cierta edad, con un compromiso con la igualdad, la libertad y la fraternidad, una pregunta, o preguntas, que no tiene otro fin que el de invitar a que reflexionen conmigo

¿Podemos, que ironía, borrar de nuestra memoria como sociedad, como país, todo lo que nos ha llevado a ser quiénes y cómo somos? ¿Podemos, seguimos con la ironía, edificar una nueva sociedad sin memoria? ¿Podemos superar a la naturaleza que nos ha llevado a ser mamíferos sin olvidar que antes fuimos otras cosas? ¿Podemos, a estas alturas de la vida, consentir que alguien nos obligue a pensar como no pensamos? ¿A dejar de sentir lo que sentimos? ¿A que nos prohíban lo que no nos da la gana que sea prohibido porque ellos lo rechazan? ¿Realmente podemos? ¿Debemos?

Bueno, la soberbia también es una característica de los veinticinco años, año arriba, año abajo, edad en la que la experiencia es algo que dicen tener otros y la usan para evitar que los de veinticinco años, año arriba año abajo, puedan reclamar la razón que indudablemente creen tener.

Habrá quién leyendo esto piense “quien tuviera veinticinco años”. Yo no, primero porque es una quimera, segundo porque ya los tuve y estuvieron bien y tercero, y fundamental, porque ahora tengo, disfruto y paladeo, una cierta pila de años.

Claro que siendo sincero, totalmente sincero, si yo tuviera veinticinco años sería votante de Podemos, pero ahora, con cierta edad, con la pila de años que tengo, no me siento capaz de votar a Podemos, ni al PSOE, ni al PP, ni a Ciudadanos, IU, o cualquier marea o compromiso que me salga al paso, porque ya la experiencia me dice que ninguno de ellos garantiza el cien por cien lo que yo creo que necesita la sociedad. Porque creo que son organizaciones al servicio, o al servicio del ansia, del poder. Porque creo que la disciplina de voto, que feo verbo disciplinar, es inversamente proporcional a la libertad, porque las estructuras rígidas y monocordes que son los partidos son inversamente proporcionales a las ansias democráticas de la sociedad.

Tal vez si hubiera listas abiertas… Tal vez. O si yo tuviera veinticinco años.

Rafael López Villar

Nacido en 1953 en Orense. Vive en Madrid desde los cuatro años. Empresario, escritor vocacional y estudioso de la gastronomía tradicional española sobre la que tiene varios blogs.

Laico, que no laicista

Anticlericalismo

Desde una postura absolutamente laica, o aconfesional a gusto de cada uno, observo con un sentimiento entre la curiosidad y la frustración la progresiva implantación del laicismo, en realidad de un furibundo anti catolicismo, que pretende erradicar de la vida española cualquier atisbo de religión por la tremenda, sin importarles ni poco ni mucho el sentimiento popular o consideración alguna de cualquier tipo. Hay que imponerle al pueblo, con visos de populacho cerril e ignorante, la verdad por encima, si es necesario, de su propia voluntad. Claro que esto, en estricto sentido político, tiene un nombre muy feo, totalitarismo.

Un estado laico, o aconfesional a gusto de cada uno, es aquel que no favorece a ninguna religión sobre cualquier otra, no el que perjudica a una concreta con el fin, o no, de favorecer a otras. Y el matiz es tan importante en un país que puede ser legalmente laico, o aconfesional a gusto de cada uno, pero popular y tradicionalmente ligado a una determinada religión, que marca las diferencias que algunos quieren hacer insalvables. Por mucho que las leyes lo digan, que lo deben de decir para defender la libertad religiosa, el pueblo, ese populacho cerril e ignorante para algunos que pretenden hablar en su nombre, tiene unas creencias, unas tradiciones y unos usos y costumbres que nadie tiene derecho a erradicar en nombre de una idea personal, ni aunque esa idea personal se articule en partidos e ideologías, o tenga visos de conveniente.

Un estado aconfesional, o laico a gusto de cada uno, es el que respeta escrupulosamente las creencias de todos los que pertenecen a él y facilita su práctica o la ausencia de la misma si ese es su deseo. Lo otro, lo que algunos pretenden vendernos con esa etiqueta es un estado laicista con unos marcados tintes totalitaristas. Un estado en el que la religión es sustituida por una anti religión, o una religión de signo contrario, como es el laicismo.

 

“… Lo otro, lo que algunos pretenden vendernos con esa etiqueta es un estado laicista con unos marcados tintes totalitaristas.”

No voy a defender desde aquí a ninguna iglesia, a ninguna religión, primero porque seguramente ellas tienen mejores medios que yo para hacerlo, segundo porque en muchos casos son indefendibles y tercero, y principal, porque ni me da la gana ni me sale de dentro. Pero con el mismo rigor no voy a comprar una persecución con una etiqueta falsa, interesada y que pretende ser de verdad verdadera, de esa que no existe.

Dos veces al año, dos, los laicistas españoles inundan las redes sociales y aparecen en algunos medios de comunicación reclamando en nombre del pueblo ignorante, que como populacho cerril se opone en vez de agradecerlo, la abolición de unas prácticas de origen religioso, pero de desarrollo actualmente plástico y social, en aras de una libertad que solo es la que ellos consideran. Dos veces al año, dos, navidad y semana santa. No he visto la misma pasión liberadora cuando los eventos pertenecen a otros ámbitos culturales o religiosos.

Yo no le puedo explicar el amor al que no se ha enamorado. No le puedo explicar la pasión al que nunca se ha enfrentado a ella. No puedo explicar los sentimientos a quién no los siente. Puedo describirlos, con mayor o menor rigor, con mayor o menor acierto, con mayor o menor belleza, pero no puedo compartir ese algo más que se produce cuando uno siente en las entrañas.

Puedo describir una procesión, la belleza de la talla, la riqueza de los ornamentos, la emoción del ambiente que la rodea, la plasticidad de esa calle angosta o esa curva imposible, la sensación de la piel erizada cuando suena una saeta bien cantada, bien sentida, la armonía del movimiento de un paso bien portado, bien acompasado a la música, o al silencio, pero me es imposible despertar en aquellos que no lo sienten, esa sensación íntima de comunión, esa sensación interna en algún lugar de las vísceras, que producen los momentos especiales. Y sé que no puedo hacerlo porque también hubo tiempos en los que todo eso me producía indiferencia.

Tampoco puedo obligar a sentir esa alegría comunitaria que la navidad, la que yo recuerdo, no la actual ya descafeinada y entristecida desde las ideologías laicistas, creaba en el ambiente. El sonido de los villancicos, los mercadillos populares navideños, la iluminación festiva y adecuada al evento a celebrar, los regalos, las reuniones familiares, las vacaciones y la magia en el ambiente. No puedo obligar a nadie, ni siquiera explicárselo, a sentir todo eso, y menos cuando en muchas de nuestras ciudades ya se ha perdido. Cuando cada vez más españoles, los que lo añoran y pueden, se van a buscarlo en otros países que en su barbarie no han comprendido todavía su error y siguen celebrándolo sin complejos, o sea, todos los demás.

Vivimos inmersos, creo que interesadamente, en un pasado que nos aplasta, que nos condiciona, que se usa permanentemente como argumento para coartar e imponer. Vivimos más pendientes de lo que nos dicen que tenemos que pensar para ser correctos que de lo que realmente sentimos. Vivimos pendientes de lo que hacen los demás en vez de vivir pendientes de lo que nosotros, cada uno, cada cual, debemos de hacer. Vivimos de espaldas a nuestra historia, dispuestos a lamentarla en lo que los demás la ensalzan, enfrentados a nuestras tradiciones porque existen otras y las nuestras, siempre, son las malas. Vivimos deseando ser quienes no somos y pretendiendo que los demás sean como a nosotros nos gustaría. Vivimos una frustración permanente. Vivimos acomplejados y reos de nuestro propio descrédito, política, social y religiosamente.

“Vivimos deseando ser quienes no somos y pretendiendo que los demás sean como a nosotros nos gustaría. Vivimos una frustración permanente. Vivimos acomplejados y reos de nuestro propio descrédito, política, social y religiosamente”

A mí, como laico, o aconfesional según el gusto de cada uno, me parece plásticamente impecable, ambientalmente emocionante, y religiosamente indiferente, que los legionarios porten un cristo crucificado, preciosa talla, entre un público que lo disfruta, entre un público compuesto por personas que individualmente ellos sabrán lo que sienten, y que los prefiero a los que no sienten nada o sienten algo negativo. ¿Alguien en su sano juicio piensa que todos los cofrades, que todos los espectadores, que todos los músicos son practicantes fervorosos de una opción religiosa? Solo los miopes o aquellos cuya ceguera es interesada. Como los actores, el papel solo manda en lo que estás en el escenario, luego cada quién se queda con sus verdaderos sentimientos, con sus creencias interiores y resuelve sus contradicciones. Y como representación de una historia las procesiones son de una belleza inenarrable y tienen un poder de convocatoria y una capacidad de aforo que para sí quisiera cualquier otro espectáculo.

A mí, como laico, o aconfesional según el gusto de cada uno, no me molesta que la bandera de España esté a media asta porque así lo especifican los reglamentos militares que nadie ha cambiado todavía. ¿Por qué razón me iba a molestar? Tampoco me molestaría que lo estuviera el día de mañana para conmemorar la muerte de Mahoma o cualquier otra conmemoración luctuosa de cualquier otra creencia.

Yo, como aconfesional, o laico a gusto de cada uno, como librepensador y ácrata, declaro formalmente mi gusto por las procesiones, por los villancicos, los nacimientos, los dulces judíos de pascua, los desfiles de año nuevo chinos y cualquier otra manifestación que sea capaz de sacar al ser humano de su ensimismamiento individualista y egoísta

Agradezco a la iglesia, esa misma que con sus acciones me expulsó de su seno hace cincuenta años y a la que no perdono sus errores, que haya fomentado y preservado la belleza de la imaginería, la belleza de la arquitectura sagrada, la belleza de la escultura y de la pintura, el fomento de las artes y el mecenazgo de los artistas. Porque no solo de rencor, de odio o de enfrentamiento puede vivir el hombre, ni todas las verdades son iguales. Porque el mundo en el que vivimos sería en muchos sentidos peor sin ese arte que algunos, en nombre del pueblo, ese cerril e ignorante, pretenden erradicar, sin esas referencias éticas y morales que han conformado el pensamiento que ellos reclaman como si hubiera sido inventado por ellos y hubiera surgido de la nada, sin que hubieran contribuido a preservar, tantas como a destruir, el conocimiento y estudio de los antiguos eruditos y pensadores.

Yo, como parte del pueblo cerril e ignorante, como laico confeso, o aconfesional según el gusto de cada uno, como librepensador y ácrata, lo que si me declaro es anti laicista beligerante, triste y un poco aburrido. Para ignorantes, fanáticos intolerantes y difundidores de la verdad única, me conformo con los de siempre, al menos me dan algo a cambio.

Rafael López Villar

Nacido en 1953 en Orense. Vive en Madrid desde los cuatro años. Empresario, escritor vocacional y estudioso de la gastronomía tradicional española sobre la que tiene varios blogs.

Cuncta fessa

Cansados
Esta es la frase con la que Tácito, el historiador romano, resumía los hechos por los que la República romana había permitido a Octavio Augusto proclamar el Imperio con él a la cabeza. Esta es la frase con la que en muchos periodos de la historia se podría explicar cómo el populismo, las malas gestiones,  el liderazgo de los mediocres, la radicalización de las minorías, las excesivas presiones sobre la mayoría de la población que ve formarse una sociedad que no se corresponde con sus ideas, llevan a la renuncia voluntaria a los derechos por parte de las gentes y a otorgar el poder a formaciones políticas de tipo dictatorial. “Todos cansados”, todos hartos de que se nos convoque cada cuatro años para luego legislar y gobernar de espaldas a nuestras aspiraciones.

Todos cansados, hasta las narices, de minorías que imponen su criterio llevando hasta el ánimo popular una sensación de hastío y no pertenencia que les hace mirar con añoranza hacia sociedades más férreas, de criterios absolutistas. Porque una cosa es la evolución y otra la involución.

Todos cansados, desmoralizados y furiosos, viendo como en el tablero político se juegan partidas que a los que somos de a pie nos importan un ardite. Viendo como siempre hay excusas para recortar los derechos individuales, para abandonar a los débiles y a los necesitados, para aplastar a los que intentan denunciarlo, para marcar con mayor rigor la frontera entre potentados y necesitados, para enfrentar con cualquier excusa y evitar reivindicaciones que realmente sean necesarias.

Todos cansados, tristes, incrédulos, observando una pretendida oposición al poder que hace todo lo posible porque este se perpetúe. Que lejos de aportar posibles soluciones reivindica la creación de nuevos problemas. Que lejos de representar a la gente de la calle, sus cuitas, sus anhelos, sus aspiraciones, pretenden imponerle otros que ellos no desean.

Todos cansados, introspectivos, desesperanzados, observando entre la desidia, la ironía y el viejo germen de lo que nadie desea desear, como nos escamotean día a día la libertad, la justicia, la equidad, la fraternidad, el pasado, el presente y el futuro sin que encontremos los resortes para evitarlo. Los resortes para devolverles sus engaños, sus mentiras, sus palabras huecas o retorcidas y sumirlos en el pozo de la ignominia de donde nunca deberían de haber salido.

“Todos cansados, introspectivos, desesperanzados, observando entre la desidia, la ironía y el viejo germen de lo que nadie desea desear, como nos escamotean día a día la libertad, la justicia, la equidad, la fraternidad, el pasado, el presente y el futuro”


Cuncta fessa. Todo es cansancio. Todos cansados.

No hace falta un Tácito para entender lo que está pasando. No hace falta ser una gran analista para comprender como nos están llevando a unos contra otros, diviendiéndonos en facciones controlables, mediante ideologías, mediante banderas, mediante canciones, para que no podamos tener la fuerza imprescindible para plantarnos y decir basta. Basta¡, Baaastaaaa¡¡¡

Todos cansados, entregados. Entregados con fatalidad a lo que acontece. Entregados con ceguera a fanatismos alienantes. Entregados con furia unos contra otros. Entregados desde nuestra más incipiente educación a ser títeres incapaces de un pensamiento libre e independiente.

Fessa sum.  Fessi sumus.  Cuncta fessa. Hasta que alguien, dentro de no mucho, sea capaz de recoger todo ese cansancio, toda esa desazón y llevarla por un camino indeseable, indeseado, intolerable, pero libremente elegido por todos los abandonados, ignorados, resabiados, hartos, de este mundo.

Cuncta fessa, el que avisa no es traidor.

Rafael López Villar

Nacido en 1953 en Orense. Vive en Madrid desde los cuatro años. Empresario, escritor vocacional y estudioso de la gastronomía tradicional española sobre la que tiene varios blogs.

NO ESPERES MÁS… SUSCRIPCIÓN GRATUITA INDEFINIDA

Sólo tienes que dejarnos tu correo electrónico

Introduce tu correo electrónico para suscribirte a este blog y recibir notificaciones de nuevas entradas.

Únete a otros 6.340 suscriptores

Un libro que no te puedes perder

Jairo Junciel desgrana las peripecias de Aníbal Rosanegra para evocar un tiempo cuajado de intrigas, reyertas y aventuras, en un orbe en el que resuenan los nombres de Quevedo, Hernán Cortés o Calderón de la Barca. Rigurosamente documentada e inspirada por la obra de grandes autores del género como Alejandro Dumas, Rafael Sabatini o nuestro Arturo Pérez-Reverte 
Más AQUÍ »

 

Dos Rombos.

 

 

 

No hay barrera, cerradura ni cerrojo que puedas imponer a la libertad de mi mente, dijo Virginia Woolf. Julia rompe las arquitectónicas barreras del prejuicio, y nos ofrece una visión sin tabúes sobre sí misma, el amor, la sensualidad y la vida.

Compendio de Relatos y poemas eróticos ilustrados con 48 fotografías en Blanco y negro y color.

Autora: Julia Cortes Palma

Lo puedes adquirir aquí

Estadísticas del sitio

  • 148.176 visitas

Un sitio de confianza

Publicidad local

Ofertas especiales curso 2018-2019
Llámame +34 620174039

Restaurante El Rubio. c/ Caseríos del Sur.Piedrahíta, Ávila. España. Teléf: +34 920 36 02 10  haz clic aquí

Galería de Fotos

TE ACONSEJAMOS ESTE LIBRO SI TE PREOCUPA SU SALUD

Se puede encontrar en: El Corte Inglés, FNAC, AGAPEA, Casa del Libro, Librerías Picasso, Carrefour y on-line en amazon.es

8256 Remedios Naturales
Por José Enrique Centén Martín

Acceder | Designed by Gabfire themes