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La hora del cambio

Cuando a pesar de dar vueltas a las cosas, lo único que obtienes es un mareo de campeonato, eso si contar el hastío de quien valorando todas las opciones siempre llega a la misma conclusión;

salvo el desahogo que, cuando compartiendo las ideas, supone el denunciar a aquel de quien se espera un comportamiento diferente. Pero he ahí el quid de la cuestión, la confianza en que las cosas pueden ser diferentes, y quien te ha decepcionado una y otra vez puede cambiar.

Cuenta ingenuidad, un deseo de cambio que nunca se producirá, ni siquiera cuando a las ranas le salgan pelo, porque para que el mundo cambie algo grande tiene que pasar, así como el deseo colectivo de que ese cambio es necesario.

Tras grandes revoluciones han surgido cambios en el mundo, no cabe la menor duda, ahí tenemos la Revolución Francesa o la Revolución Industrial, entre otras, aunque ninguna de ellas fue repentina; décadas antes ya se estuvo formando el germen social y económico que dará paso a la gran revolución.

Resulta, pues, imprescindible el deseo colectivo para que el cambio se produzca, y la valentía de alguien que encienda la mecha que provoque un punto de inflexión en que la vuelta atrás no es una opción admisible. Sin embargo, en España, no existe ni lo uno ni lo otro, eso sí, indignación a raudales. Pero, sólo cuando la indignación se transforma en lucha es la única salida válida, sin quejas, sin perder el Norte; en vez de una indignación pusilánime.

Sobran quejas, sobran actitudes que lo único que buscan es la confrontación entre los mismos ciudadanos, aquellos que son las únicas víctimas de una gestión política de un partido que se acerca más a una organización criminal que continuamente nos está saqueando, no sólo nuestro dinero, sino también nuestros derechos.

“Resulta, pues, imprescindible el deseo colectivo para el cambio se produzca, y la valentía de alguien que encienda la mecha que provoque un punto de inflexión en que la vuelta atrás no es una opción admisible.”

Despierta Ya

Algunos dicen que el germen del cambio ya se ha inoculado dentro de nuestro país, consecuencia del revulsivo que supuso el 15M tras el saqueo de derechos por una crisis de la que solamente son responsables los bancos, fundamentalmente las Cajas de Ahorro, y quienes han obstentado el poder. Prueba fundamental de esta afirmación es el hecho de que la hegemonía de los partidos que siempre han gobernado ha desaparecido, con un resultado en las últimas elecciones generales que han dado lugar un parlamento multicolor, debido a la aparición en escena de nuevos partidos.

Ahora bien, el germen no es suficiente. Es necesario una madurez política y, sobre todo democrática, de la que España y sus ciudadanos mayoritariamente carecen, puesto que seguimos anclados a un pasado aún sin resolver, y a un presente donde muchos todavía temen ese cambio por la política del miedo que quienes gobiernan y han gobernado ponen en práctica para conservar sus privilegios, vigilando a los otros, cuando los que tienen que ser sometidos a un control férreo son ellos por la inmundicia que hay en sus filas.

Pero esto es España, ¿de qué nos sorprendemos…?. Habrá que esperar a que a las ranas de salgan pelo.

Feliciano Morales

Licenciado en Derecho. Técnico Superior en Telecomunicaciones. Asesor jurídico de Administración Pública. Administrador Plazabierta.com. Escéptico por naturaleza y soñador de vez en cuando.

Inútil y cobarde

Si se hiciese un concurso como el de Got Talent para presidentes del gobierno, seguro que el nuestro lograría un buen puesto, si por talento entendemos la aptitud para desarrollar una habilidad que, en su caso, sería la de cerrar el ojo izquierdo cuando miente, algo muy habitual en él y en los suyos.

Por lo demás, además de su cualidad de empollón, lo que le permitió sacar el número uno en las oposiciones de Registrador de la Propiedad, con ayuda, posiblemente, de las personas a las que entonces se arrimaba, como el Sr. Fraga o la familia del mismísimo Franco; nada más merece la pena resaltar de un ser tan simple.

Nadie me puede negar que estamos ante un ser anodino, ante alguien que no transmite absolutamente nada, sólo y como un papagayo, las consignas marcadas desde Europa, de ahí las palmaditas de algunos dirigentes como su mentora ante la Unión Europea, Angela Merkel, máxima defensora de la política de contención del gasto en los países más pobres, por lo tanto los más endeudados, que forman parte de ella.

El Presidente De Galicia Manuel Fraga Y El Vicepresidente Del Gobierno Mariano Rajoy Durante El Acto Galicia 2010

El Presidente De Galicia Manuel Fraga Y El Vicepresidente Del Gobierno Mariano Rajoy Durante El Acto Galicia 2010


Pero hay otra “cualidad” que también marca la personalidad de quien estamos hablado, y es la cobardía. Cobarde ante Europa, pero sobre todo cobarde ante Estados Unidos, al haber sido incapaz de condenar, como otros muchos dirigentes que fuera y dentro de Europa han hecho frente a la política de exclusión y confrontación de Donald Trump, contraria a los derechos humanos. Sin embargo Rajoy se esconde, como siempre ha hecho. Lo hizo cuando apareció su nombre en los papeles de Bárcenas, detrás de una televisión de plasma; y lo sigue haciendo cada vez que hay que dar la cara por algún tema importante.

María Rajoy en rueda de prensa tras saltar a la luz el caso Bárcenas

María Rajoy en rueda de prensa tras saltar a la luz el caso Bárcenas.

 “lo peor, de lo peor, no es que hayamos perdido parte de nuestra soberanía, sino que cada día que pasa estamos perdiendo nuestra dignidad como pueblo, como país”


Está meridianamente claro que nuestro país perdió parte de su soberanía cuando ingresamos en la Unión Europea, por ser otros los que marcan la política económica y social que debemos seguir, bajo pena de intervención y rescate, cuestión que del todo no debería ser descartada, teniendo en cuenta la alta deuda exterior que tenemos, aunque algunos quieran ver cierta mejoría económica que, para nada, esta repercutiendo en los ciudadanos de “a pie”, sino, a tal caso, en aquellos que a cuenta de esta estafa, llamada crisis, todavía han visto incrementadas aún  más su fortunas.

Pero lo peor, de lo peor, no es que hayamos perdido parte de nuestra soberanía, sino que cada día que pasa estamos perdiendo cada vez más nuestra dignidad como pueblo, como país, como nación, o narices queramos llamarlo, y todo gracias a este ser que, por su inutilidad y cobardía es imposible que brille con luz propia, de ahí que merezca el nombre dado por algunos, con cierta benevolencia, de Don Tancredo, y digo benevolencia porque la lengua de Cervantes es lo suficientemente rica para llamar a las cosas por su nombre: en este caso inútil y cobarde.

Feliciano Morales

Licenciado en Derecho. Técnico Superior en Telecomunicaciones. Asesor jurídico de Administración Pública. Administrador Plazabierta.com. Escéptico por naturaleza y soñador de vez en cuando.

Un gallinero lleno de zorros

Disciplina de partido o democracia interna. Este es el dilema en el que el Partido del puño y la rosa -que no socialista por sus actitudes-, ha metido a todos sus diputados, y que, ahora, pretende zanjar con la imposición del voto y la amenaza de ser sancionados a aquellos que lo ejerzan sin ajustarse, a lo que se ha venido llamando, disciplina de partido.

Lo cual, no es más que el fiel reflejo de la falta de democracia interna que hay en este partido, en contra de lo que han presumido siempre por la utilización del sistema de primarias en la elección de sus candidatos en los distintos comicios electorales, así como dentro de la estructura de dirección y administración del aparato interno, muchas veces amañadas con promesas de cargos o cambio de privilegios.

Como habrá quien, no conociéndome, me acuse de falta de objetividad por decir lo que pienso, sin embargo, nada más lejos; sólo tenemos que definir el concepto de democracia para darnos cuenta que, no sólo en el partido al que me estoy refiriendo sino en la mayoría, por no decir en todos, adolecen de ella; lo que convierte el sistema de partidos en este país, por evidencia, en una oligarquía.

La democracia, como todos sabemos o deberíamos saber si queremos hablar de ella con propiedad, no es más que una forma de organización social que atribuye la titularidad del poder al conjunto de la ciudadanía; es por ello que, si la Constitución Española, ese documento tan vilipendiado por los propios partidos según su interés políticos, al afirmar que su estructura interna y funcionamiento deben ser democráticos, no es más que una simple entelequia, puesto que no hay nada más lejos de un funcionamiento realmente democrático que un sistema de representación basado en una estructura vertical donde sus miembros o militantes (de base) sólo son llamados cada cierto tiempo para elegir a sus compromisarios, olvidándose de ellos cuando hay que tomar decisiones de especial trascendencia. Estructura, por otra parte, blindada para que sólo quienes forman parte de dicha estructura puedan manejar los hilos a su antojo  y no perder sus privilegios.

Zorro en el gallinero

Zorro en el gallinero

“al afirmar que su estructura interna y funcionamiento deben ser democráticos, no es más que una simple entelequia, puesto que no hay nada más lejos de un funcionamiento realmente democrático que un sistema de representación basado en una estructura vertical donde sus miembros o militantes (de base) sólo son llamados cada cierto tiempo para elegir a sus compromisarios”


Esto es lo que ha pasado en el Partido del puño y la rosa, pero con un agravante, cual ha sido el golpe de estado que ha tenido lugar en su interior para facilitar el apoyo al Partido de la gaviota, lo cual no sólo ha ocasionado estupor en sus seguidores sino en la mayoría de la ciudadanía, al considerar impensable un apoyo a una derecha en cuyo forma del ejercicio del poder en la pasada legislatura, ha venido marcado por el despotismo y la corrupción, pero sobre todo por una política anti social; todo ello con el fin de evitar unas terceras elecciones bajo el argumento que el resultado sería prácticamente el mismo pero, además, porque se estaría alargando una situación que, por lo visto, nada beneficiaria al país cara a nuestros socios comunitarios y a las futuras inversiones dentro de nuestras fronteras.

Bla, bla, bla… Falacias y más falacias, ya que, si bien es evidente y necesario un gobierno, nuestros socios comunitarios no van a aflojar sus exigencias porque éste se constituya antes o después; al igual que tampoco van a aumentar las inversiones en tanto en cuento no se mejore una situación económica en continúa recesión. El problema es otro, cual es el hecho de que la izquierda de este país está dividida gracias al narcisismo casi insultante del líder de podemos y la falta de ideología y compromiso social de un partido que vergonzosamente sigue llamándose socialista y obrero, al que sólo le mueve las ansias de poder.

Este es el panorama que esta haciendo de la sesión de investidura de D. Mariano Rajoy Brey, un circo como el que jamás hemos visto, donde se ha aplaudido los insultos, la provocación, y los chascarrillo de un presidente del gobierno en funciones, tan vergonzante en sus intervenciones,  como el presumir saber manejar los SMS en su móvil, aspecto que si bien lo hemos tenido claro la mayoría desde aquel “agunta Luis”, lo ha sido en replica a la gran experiencia del partido morado en el manejo de las masas a través de las redes sociales.

En fin, estamos ante un galimatías que para nada augura un futuro prospero y un gobierno estable, aunque si un espectáculo circense, como he dicho, del que el único responsable será el Partido de Pablo Iglesias, y no precisamente el de la coleta.

Sólo me queda soñar, que en la sesión de investidura del próximo sábado los socialistas de verdad demuestren serlo y desobedezcan una disciplina de partido marcada por viejas glorias, aunque tal vez debería decir viejos zorros devoradores de gallinas, dentro de un gallinero ubicado en la Calle Ferraz de Madrid, no sin la complicidad de algunos jóvenes de la misma especie animal que buscan con desesperación convertirse en los amos del corral.

 

Feliciano Morales

Licenciado en Derecho. Técnico Superior en Telecomunicaciones. Asesor jurídico de Administración Pública. Administrador Plazabierta.com. Escéptico por naturaleza y soñador de vez en cuando.

Cuando el hedor no sale sólo de las cloacas.

 

Lo peor que puede hacer una persona que se dedica a informar es sesgar la información o manipularla, como hacen algunos que se esconden bajo la profesión de periodista, cuando en realidad no son más que meros esbirros del gobierno.

Me estoy refiriendo, especialmente, a dos conocidos tertulianos de un afamado programa televisivo en el que se habla de los hechos acaecidos durante la semana en este teatro político que han montado el partido del gobierno en funciones, y su alter ego el Partido Socialista Obrero Español, al que se van uniendo nuevos partidos que se esfuerzan en posicionarse dentro de esa corriente política moderada, conocida con el nombre de socialdemocracia, cuando en realidad no son más que representación de radicalismos, tanto a la izquierda como a la derecha, y no precisamente porque actúen desde la raíz del problema buscando soluciones que complazcan a una sociedad cada día más mermada en su derechos y más tocada en su dignidad, sino porque defienden postulados que socaban los cimientos de una sociedad y en un momento histórico distintos para los que fueron concebidos.

El programa en cuestión es la “sexta noche” y los pseudo-periodistas, como muchos habrán descubierto, no pueden ser otros que Francisco Marhuenda y Eduardo Inda, a los que no es la primera vez que este medio dedica un poco de su espacio y de su tiempo, para desenmascarar sus argumentos falaces en apoyo a un gobierno cuyos movimientos son más propios de la “cosa nostra” que los que se esperan de un partido democrático.

Sin lugar a dudas, estamos en presencia de dos apologistas de profesión que, sin ningún sentido del ridículo defiende lo indefendible, cargados de un aura de sabios infalibles, cuando no son más que unos bufones de corte, o peor aún, unos imbéciles redomados, o lo que es lo mismo, con un coeficiente de inteligencia que por su forma de argumentar la defensa que hacen de los miembros de la familia del PP bajo el padrinazgo de uno de los peores, por no decir el pero presidente del gobierno que ha existido en este país, hace presumir que están muy cerca de ese límite o borderline de la anormalidad o del retraso mental.

“Sin lugar a dudas, estamos en presencia de dos apologistas de profesión que, sin ningún sentido del ridículo defiende lo indefendible, cargados de un aura de sabios infalibles, cuando no son más que unos bufones de corte, o peor aún, unos imbéciles redomados”

Una defensa como las que ellos hacen basada en el ataque al contrincante político de quien tratan de defender o en resaltar sus errores, para de esta formar ensalzar los pequeños aciertos, si es que los hay, de la corte a la que pertenecen, o peor aún, justificar una conducta cuestionada por los propios tribunales de justicia, carece de tal madurez intelectual que, obviamente, quien utiliza esta técnica solamente puede ser tachado de infame, o como se ha indicado antes, propia de una persona cuya cabeza no funciona muy bien; con manifestaciones en el caso de Inda de un inmisericorde energúmeno, y en el de Marhuenda de un esperpéntico y “repelente niño Vicente”, con ensueños de grandeza o delirios de madurez intelectual, lo cual hace que las televisiones que los pagan como “tertulianos de pro”, formen parte del mismo lodazal, buscando no la razón sino el espectáculo del “y tu más” al que todos estamos acostumbrados.

Vaya panorama, la política una mierda y la televisión, y algunos medios informativos, como los que dirigen estos dos ilustres señores de la desfachatez y la desinformación, más de lo mismo.

 

Feliciano Morales

Licenciado en Derecho. Técnico Superior en Telecomunicaciones. Asesor jurídico de Administración Pública. Administrador Plazabierta.com. Escéptico por naturaleza y soñador de vez en cuando.

No me callo porque no me da la gana

El fin de semana pasado cuando salía de mi ciudad en busca de un alojamiento rural en el que pasar el fin de semana, encontré una gran piNtada en un cartel de anuncios de esos que hay al lado de la carretera que decía: “haz algo bueno al día o cállate”.

La verdad es que, a bote pronto, parecía un mensaje positivo, pero pensando en él a medida que íbamos haciendo kilómetros terminó pareciéndome un mensaje de lo más castrante, por no decir antidemocrático, al quitarnos la libertad a todos aquellos que no llevamos una túnica como vestimenta, ni tenemos vocación de santidad, ni somos activistas de alguna de las muchas ONG´s que hay por el mundo repartidas dedicando su tiempo al servicio de los más desfavorecidos. ¿Por qué tenemos que estar con la boca cerrada los que somos malos?, me pregunté.

Después de más de treinta años levantándome a las siete de la mañana para ir a trabajar y llevar una vida ordenada, dedicando la mitad de mi sueldo cada día mas bajo a pagar una hipoteca que no termina nunca y la otra mitad a saldar las deudas adquiridas durante el mes anterior, con una monotonía rota una vez al año por unas vacaciones en una playa donde ni siquiera hay sitio para poner la toalla, ¿por qué no voy a tener derecho a quejarme?. Me quejo y seguiré quejándome porque soy persona, soy libre, pero sobre todo porque soy ciudadano y pago mis impuestos, y porque el que tiene que hacer algo por los demás no soy yo sino los representantes que pacientemente elegimos cada cuatro años, aún a sabiendas que todo va a seguir igual o quizá peor.

cartel carretera hacer algo bueno

cartel de carretera

“Me quejo y seguiré quejándome porque soy persona, soy libre, pero sobre todo porque soy ciudadano y pago mis impuestos, y porque el que tiene que hacer algo por los demás no soy yo sino los representantes que pacientemente elegimos cada cuatro años, aún a sabiendas que todo va a seguir igual o quizá peor”

Seguro que algunas personas a esta altura del relato habrán pensado de mi que soy una persona egocéntrica, egoísta e incluso antisocial, pero nada más lejos de la realidad, simplemente… estoy cansado de callarme.

A medida que iba pasando el tiempo y mi reflexión se hacía más sosegada, mi pensamiento empezó a derivar por caminos más filosóficos intentando buscar una explicación que me satisficiera del citado mensaje, pero por mas que intentaba buscar sinónimos de bondad, ninguno me convencía lo suficiente como para intentar calmar mi rebeldía. No me gustaba el olor que desprendía sólo pensar en la virtud de ser bueno. Un olor a capilla, a cera quemada, a soberbios espirituales o sociales, a incienso que intenta redimir a esos pecadores que domingo tras domingo se dan golpes en el pecho por el dolor de sus pecados, aunque el resto de la semana estén jodiendo al prójimo. Por eso no me callo.

No me callo porque la sanidad cada día estar peor. Porque cada vez son más los sinvergüenzas de las aseguradoras privadas que se están haciendo ricos a costa de la salud de los pobres, debido a que la pública no es capaz de soportar los recortes que sirven para tapar las trampas de los que gobiernan pueblos, ciudades y países. No me callo porque estoy harto que la educación la cambian cada cuatro años quienes no la tienen. No me calló porque a mis vecinos de la esquina los han echado de casa por no poder pagar al banco su hipoteca. No me callo porque a los delincuentes de cuello blanco no se les trata de la misma manera que aquellos que han delinquido para poder vivir.

No me callo porque estoy más que harto de ir por la calle  viendo a la gente cabreada, indignada, enfada con el resto de mundo, donde la cortesía y la amabilidad sólo existen en las novelas del corazón. No me callo porque la fruta que me han vendido en el super esta medio pocha. No me callo porque me acabo de enterar que mi ropa interior esta hecha de algodón transgénico.

No me callo porque porque estoy harto de que me llamen  continuamente al móvil para venderme cualquier cosa, sobre todo cuando reposo la comida. No me callo porque el  WhatsApp no deja de sonar con mensajes en cadena de que si no lo paso a otras diez personas mi vida terminará siendo aún más tortuosa de lo que ahora es. No me callo porque ya ha salido la versión siete de mi  smartphone sin que haya pasado más de un año que me lo compré.

No quiero ser bueno porque dicen que los buenos van al cielo y yo no quiero ir al cielo,  sólo quiero vivir, y vivir en paz, vivir mi vida sin que nadie me diga lo que tengo que hacer, lo que es bueno y lo que no lo es… Sin que nadie me diga que me calle porque hoy no haya hecho nada bueno.

 

Feliciano Morales

Licenciado en Derecho. Técnico Superior en Telecomunicaciones. Asesor jurídico de Administración Pública. Administrador Plazabierta.com. Escéptico por naturaleza y soñador de vez en cuando.

Error de sistema. Abocados a unas terceras elecciones.

Soy consciente que este titular va a suscitar críticas a lo largo de todo el espectro político ya que la mayoría considera que la celebración de unas terceras elecciones es la expresión del fracaso de los representantes políticos de llegar a un acuerdo de gobierno,

pero no lo es menos que formar un gobierno con estos representantes esta abocado al fracaso por su inestabilidad, pues si difícil esta resultando llegar a tal acuerdo más difícil será mantenerlo a lo largo de la legislatura.

Sí, necesitamos unas terceras elecciones, no sólo porque quienes han postulado los diferentes partidos políticos como candidatos a la presidencia del gobierno han demostrado su inutilidad para hacer el trabajo que les corresponde, que no es otro que llegar a acuerdos, sino porque quién realmente puede hacer que la balanza se incline hacia un lado o hacia el otro no se termina de aclarar cual es su sitio en en esta pugna entre derechas e izquierdas, o tal vez porque no se fíe de aquellos que le podrían dar la presidencia del gobierno.

imagen distorsionada congreso

Error sistema

Soy consciente que unas terceras elecciones, posiblemente, beneficien al Partido Popular, ya que lo normal, con lo cansados que estamos los ciudadanos de ir a votar, es que  el nivel de abstención aumente, con lo cual el partido más votado sería el beneficiario de aquella, salvo que los candidatos fuesen otros diferentes a los propuestos hasta este momento, en cuyo caso el abanico de posibilidades puede ser tan amplio como las especulaciones que suscitaría dicho cambio de los protagonistas en esta película.

No voy a caer en el craso error de convertirme en uno de esos videntes que ven el futuro y que casi nunca, por no decir nunca, aciertan, pero es obvio por lo argumentado,  que  necesitamos que los candidatos sean otros, aspecto que se me antoja del todo imposible si tenemos en cuenta, según lo andado hasta el momento, que ningún partido esta en disposición de mover un ápice su postura, ya que sería tanto como admitir que se han equivocado.

Lo cierto es que este futuro lo hemos fraguado entre todos por haber sido durante cuarenta años complacientes con esta pseudodemocracia, donde nos resultaba fácil, cada cual según su ideología, de situarnos a la derecha o a la izquierda del mapa político ante la hegemonía de los dos partidos mayoritarios que las representaban; consecuencia, además, de los cambios que ambos han propiciado con sus acuerdos de alcoba de la Ley electoral, donde los partidos minoritarios son los peor parados, acuerdos que incluso han llegado a sublimar las políticas europeas con sacrificio de nuestra soberanía nacional.

“Lo cierto es que este futuro lo hemos fraguado entre todos por haber sido durante cuarenta años complacientes con esta pseudodemocracia”

España esta en una crisis política sin precedentes porque el pueblo ha reaccionado ante esos dos partidos con experiencia, no en gobernar, sino en sacar el mayor beneficio posible, no sólo en cuanto a la rentabilidad política se refiere, sino también a nivel personal alcanzando altas cotas de corrupción,  aunque las consecuencias no han sido las mismas ante una izquierda dividida, lo que ha ocasionado que el Partido Popular haya sido el mas votado en los últimos dos comicios electorales, sin que, ni la crisis, ni alta corrupción con sus políticas neoliberales en contra de la ciudadanía le hayan hecho apenas mella.

No estoy diciendo nada nuevo, nada que todos sepamos o intuyamos, al menos quienes intentemos analizar la situación actual desde una perspectiva lo más imparcial posible, sólo que, para terminar con la crisis política en que nos encontraos caben dos salidas; o bien cambiar las fichas del ajedrez con nueva celebración de elecciones o un pacto entre PSOE, UP y nacionalistas, con una sola propuesta como sería cambiar las bases del juego democrático que se práctica en este país, no sólo modificando la ley electoral para tratar de forma justa y equitativa a las minorías, haciendo que cada persona sea un voto, sino también aquellas otras leyes que no favorecen una democracia real y una auténtica división de poderes capaz de garantizar un adecuado funcionamiento del sistema. Obviamente, me inclino por la segunda ya que, de otra manera, sería no haber aprendido de nuestros propios errores,  como así  será.

 

Feliciano Morales

Licenciado en Derecho. Técnico Superior en Telecomunicaciones. Asesor jurídico de Administración Pública. Administrador Plazabierta.com. Escéptico por naturaleza y soñador de vez en cuando.

El Ménage a trois de la investidura.

¿Qué se puede decir que ya no se haya dicho?. Lo inevitable tardará poco en suceder, y con ello las consecuencias de los lamentos para unos y el alborozo para otros.

Así es la vida, unas veces se gana y otras se pierda, aunque en el caso de los de abajo, casi siempre, la balanza se incline hacia el mismo lado; hacia el más difícil de sobrellevar. Y todo gracias al sentido patriótico de unos cuantos que han decidido cohabitar en beneficio de todos los ciudadanos. ¿Que más podemos pretender?.

Ha llegado la hora, como he dicho en otras ocasiones, que los ciudadanos tengamos más amplitud de miras, evitando pegarnos como una garrapata a los nuestros, aunque sean los peores; porque de eso se trata la lealtad y el sentido de Estado que se presupone a un buen patriota. Ha llegado el momento en que todos pleguemos velas en aras a la gobernanza de este país, que tanto necesita. Y que tanto nos desacredita ante nuestros socios europeos.

Pero, como también he dicho en otras ocasiones, no soy ni patriota, ni pretendo serlo, -si por patriota se entiende el que tiene que pasar por encima de cadáveres, de ideologías, de personas, para imponer un hegemónico orden-. Y de la misma forma que me abro ante ustedes en cuanto a mi sentido político, me creo en el derecho de abrir la podrida envoltura de quienes van a permitir un desastroso gobierno de Rajoy, bajo la careta de patriotas, sólo por el mero hecho de tener una izquierda dividida e incapaz de llegar a acuerdos, para que de una vez por todos, la balanza de la que he hablado al principio se incline hacía el lado de la prosperidad para los que clamamos justicia social y una democracia real.

Por otro lado, presiento que ese inevitable Ménage à trois entre Rajoy, Rivera y Pedro Sánchez, como he dejado caer antes, no obedece a un sentido patriótico, ni mucho menos, ya que si así fuese ¿por qué darle el gobierno a Rajoy y no a Pedro Sánchez?, ¿Por qué no dejar gobernar a la izquierda –PSOE y Unidos Podemos-?. Tal vez la respuesta esté que, entre los muchos  que apoyan a Iglesias, la mayoría, lo hagan bajo la disposición de abrir las puertas y ventanas en las instituciones, cosa que a los que han estado o están gobernando en ellas, no les debe convenir.

“presiento que ese inevitable Ménage à trois entre Rajoy, Rivera y Pedro Sánchez, (…) no obedece a un sentido patriótico, ni mucho menos, ya que si así fuese ¿por qué darle el gobierno a Rajoy y no a Pedro Sánchez?…”

Y es que el paso del tiempo se convierte en la mejor aliado para conocer a las personas: sus deseos, sus complejos, sus necesidades, sus traumas, sus ambiciones, y hasta algún que otro desliz. Tiempo que en nuestro caso ha demostrado que la corrupción ha sido una práctica permanente tanto en el PP como en el PSOE, allí donde gobiernan o han gobernado -y no les voy a citar las cifras de imputados y condenados que pueden ver en Google -; y el tercero en discordia, porque sus ansias de poder le enferman de no pillar cacho.

imágenes investidurasEn fin, aquí se trata, por si alguien no se ha dado cuenta a estas alturas de la película, no de un sentido patriótico, sino de un sentido de seguir formando camarilla entre los de siempre para sacar provecho en su propio beneficio o en el de su partido, amigos, conocidos y familiares, sino, respóndame: ¿por qué todavía no se han sentado a hablar Pedro Sánchez con Pablo Iglesias?, ¿Por qué no demuestra de una vez el Sr. Sánchez que es un Socialista de los de verdad, situado a la izquierda?. Tal vez porque alguien ya le haya marcado cual debe ser el sendero a seguir… Ese mismo que engañó a los de Suresnes en el 74 y que sigue engañando ahora bajo un disfraz de socialista de pro o pijo socialista. Así que, como sucederá lo inevitable, ojalá me equivoque, nos tocará seguir el camino que hemos seguido siempre, que no es otro que el de la lucha hasta el final, por la justicia social y la igualdad real entre las personas, entre pueblos y naciones. Tal vez  sea una utopía, pero nos mantiene ocupados y nos hace sentir que no somos lacayos de quienes ostenta el poder.

Feliciano Morales

Licenciado en Derecho. Técnico Superior en Telecomunicaciones. Asesor jurídico de Administración Pública. Administrador Plazabierta.com. Escéptico por naturaleza y soñador de vez en cuando.

Vuelva usted mañana.

Ya ha llovido desde que Larra escribiese aquello de “vuelva usted mañana”, una acida crítica, con un finísimo sentido del humor a la España de 1833,  donde se relata las peripecias de un extranjero que tiene que realizar unas gestiones en nuestro país. Las pegas burocráticas y la ineficacia de los funcionarios hacen que lo que podía haberse resuelto en un día, tarde meses.

Después de tanto tiempo parece que las cosas no  sólo no hayan cambiando mucho, sino que, me atrevería a decir, están aún peor si tenemos en cuenta los avances tecnológicos, casi siempre por la culpa de la lentitud de los trámites, sin olvidarnos de la propia ineficacia y falta de preparación de muchos funcionarios y empleados públicos que después de sacar su oposición se echan a dormir en su puesto de trabajo esperando que a final del mes le ingresen su salario, a todas luces inmerecido por una actitud tan lasa que ellos mismos tratan de justificar con comentarios como este:  “me engañarán en el sueldo pero no en el trabajo”.

Nunca creí que pudiese escribir un artículo como éste, entre otras razones porque he pertenecido a este gremio, lo cual también me da cancha para saber de qué hablo, pidiendo antes que nada disculpas a aquellos otros funcionarios ejemplares, que también los hay, posiblemente porque tengan que hacerse cargo del trabajo que sus propios compañeros son incapaces o se niegan a sacar adelante con la diligencia debida, intentando tapar su inutilidad con una coraza de autoridad que se convierte frente a los pacientes ciudadanos que acudimos a la ventanilla de turno, en un claro abuso y trato despótico que, evidentemente, no tenemos porque aguantar. Eso, sin entrar a analizar otras cuestiones como el caciquismo de los políticos al que muchos funcionarios sucumben por aquello de que también pueden sacar tajada ante los favores debidos.

 

“Nunca creí que pudiese escribir un artículo como éste, entre otras razones porque he pertenecido a este gremio, lo cual también me da cancha para saber de qué hablo, pidiendo antes que nada disculpas a aquellos funcionarios ejemplares, que también los hay”

Ahora bien, el que esto suceda dentro de un sistema democrático donde el imperio de la Ley debe ser la base fundamental para dar respuesta a nuestras relaciones con la Administración Pública, y no la arbitrariedad con la que determinados servidores públicos actúan en muchos casos con corruptelas por todos conocidas que, normalmente, se traducen en una falta de transparencia y de información a los administrados de cómo tienen que actuar para solucionar sus problemas frente a la Administración de manera que sus derechos queden totalmente protegidos y siempre utilizando la vía menos costosa tanto para quien demanda la prestación de un servicio público como para las arcas públicas, en cuanto que éstas se nutren de los impuestos que los ciudadanos pagamos, sobre todo los de abajo, ya que los de arriba, los ricos, nunca contribuyen en proporción a sus ingresos.

mirando hora de salida

Esperando la hora de salida

La falta de respuesta eficiente al ciudadano no sólo es una cuestión que se deba a la inadecuada formación del empleado público o a su falta de motivación, de la que, por supuesto, no tenemos culpa, sino más bien a su falta de predisposición con el único objetivo de reducir su rendimiento al mínimo bajo el argumento, como he dicho antes, de que no se sienten bien pagados o de su congelación salarial; eso sin hablar de la falta de empatía con quien acude a la Administración Pública con un determinado problema buscando, a veces de forma imperiosa, una solución que en muchos casos no se nos ofrece,  haciéndonos dar vueltas  y vueltas a un complicado mecanismo burocrático que ni siquiera los duchos en Derecho lo entienden, sustituyendo en muchos casos el “vuelta usted mañana” con “hágalo usted a través de internet”, como si todo el mundo tuviese la obligación de tener un ordenador en casa y saberlo manejar.

No aguanto a este prototipo de empleado público: quisquilloso, autoritario, engreído, manipulador, vago y sobre todo irrespetuoso con quien le paga, porque no debemos olvidar que somos los contribuyentes quienes financiamos los servicios públicos, y ellos, los que están detrás la ventanilla, quienes deben ganarse el suelo con el sudor de su frente y no el de la nuestra mandándonos de un lugar para otro, quizá con la intención de que nos aburramos y dejemos de dar la lata, como  ellos mismo dicen, como si para nosotros fuese plato de gusto tener que demandar sus servicios.

Ya es hora que los ciudadanos salgamos de ese estado de pasotismo o de resignación ante esas actitudes de funcionarios y otros empleados públicos que atentan contra nuestra propia dignidad y que nos convierten en serviles de  un sistema que debería estar a nuestro servicio; ya que, si no aprendemos cual es nuestro sitio, y por ende nuestros derechos y obligación, y a mantenernos en el mismo con la dignidad suficiente, luego no vengamos a quejarnos en el lugar inadecuado, como en la barra del bar, del trato recibido o de los resultados obtenidos. La solución es reclamar, dejar patente por escrito ante el mismo organismo al que acudimos de nuestra queja, pasándola por el registro de entrada. Es un primer paso para conseguir que las cosas cambien y para que quien es indigno del puesto que ocupa quede en evidencia o reciba una sanción disciplinaria por el incumplimiento de sus obligaciones, entre las que se encuentra tratar al público con la debida corrección e informarle adecuadamente para la consecución de sus objetivos. Basta  ya de la España caciquil y de privilegios para unos pocos, casi siempre inmerecidos. Contribuyamos a que se abran las puertas y ventanas de nuestras instituciones para que entre el aire limpio y salgan a la luz las polillas que tanto enrarecen su ambiente y dificultan la adecuada prestación de los servicios públicos.

 

Feliciano Morales

Licenciado en Derecho. Técnico Superior en Telecomunicaciones. Asesor jurídico de Administración Pública. Administrador Plazabierta.com. Escéptico por naturaleza y soñador de vez en cuando.

El oportunismo de Albert Rivera.

El oportunismo, eso que hacen los políticos en campaña  electoral, parece ser un nuevo patrón de comportamiento para la nueva política del Sr. Rivera de Ciudadanos.

 

Este  señor, que tanto crítica los dispendios del gobierno del Partido Popular durante los últimos años, esperemos que los últimos, al final se comporta como uno de ellos. Y, es que, no hay nada mejor que aplicar la ley de embudo.

El hecho de que los políticos españoles se fijen más últimamente en lo que sucede en un país a miles de kilómetros, en vez de preocuparse de lo que sucede en el nuestro, se ha convertido en una recurrente forma de hacer pre-campaña electoral,  de manera que, aprovechando el desgobierno de Maduro en Venezuela, matamos dos pájaros de un tiro, en este caso a un contrincante político, el Sr. Iglesias, junto a su formación política.

Hacer peregrinaciones a Caracas, para apoyar al opositor del Gobierno Venezolano, Leopoldo López, esta muy bien, pero siempre que se haga con cargo al bolsillo de quien lo ha invitado, en este caso del presidente del congreso Venezolano, Henry Ramos, o bien por él mismo o por su partido, pero no con cargo al gobierno de España, al menos en parte.

El hecho de que el presidente de Ciudadanos se haya alojado en la residencia de la embajada española y haya contado con un amplio dispositivo de seguridad proporcionado por el Ministerio de Exteriores, sólo pone de manifiesto el interés de este señor en empezar a vestir con el chaqué con el que visten muchos de los políticos de la derecha de este país, a la que él pertenece por mucho que quiera decir que es de centro, y que no es otro que el del oportunismo, más que el de haber apoyado una causa justa como es defender los derechos humanos en un país en el que se ha declarado el estado de excepción y emergencia económica, que está desabasteciendo todo el país.

Pero aquí no termina todo, el video de Ciudadanos de cara a las próximas generales, que pagamos también todos los españoles, es otra muestra de esa forma tan denigrante de hacer política que tienen los de la derecha, atacando de forma subrepticia a los “coletas progres” a imagen de Pablo Iglesias. Mensaje subliminares contra un tipo de ciudadanos que se atreven a juzgar por su aspecto, al igual que lo hizo la Señora Villalobos, por llamarla de alguna manera, al meterse con las rastas de un diputado electo de podemos en el ahora disuelto Congreso de los Diputados.

 

“es otra muestra de esa forma tan denigrante de hacer política que tienen los de la derecha, atacando de forma subrepticia a los “coletas progres” a imagen de Pablo Iglesias.”

Sr. Rivera, el hábito no hace al monje, y ni el oportunismo del que usted hace gala es la mejor forma para transmitir a los españoles que usted vaya a ser mejor presidente que Rajoy, pues comparten demasiadas cosas por mucho que usted se acercase a Pedro Sánchez, cuyo partido tampoco tardó mucho en llegar a acuerdos con la derecha para anteponer los bancos a los ciudadanos.

En fin, seguimos con las dos Españas, la de los progres de izquierdas, desaliñados, con camisas remangadas compradas en grandes almacenes, y los señoritos de la derecha, con trajes de alta costura cuyo coste es superior al sueldo mensual del más del 80% de la población activa;  y unos votantes que cada vez creemos menos  en los que os dedicáis a la política. Yo que vosotros me lo haría ver por algún especialista, porque campañas tan grotescas sólo muestran lo que realmente sois… unos oportunistas.

 

Feliciano Morales

Licenciado en Derecho. Técnico Superior en Telecomunicaciones. Asesor jurídico de Administración Pública. Administrador Plazabierta.com. Escéptico por naturaleza y soñador de vez en cuando.

La política, el paraíso de los charlatanes

Dicen los partidos mas representativos, según los resultados de las últimas elecciones generales, que ya ha terminado el tiempo de las negociaciones, no sabemos si con la intención de zanjar cualquier posibilidad de formar gobierno y por ende adelantar unas nuevas elecciones; o todo lo contrario, avivar de nuevo la llama del entendimiento y abrir un nuevo periodo en el que no interesen tanto los sillones sino los ciudadanos.

En todo caso, a estas alturas parece que los políticos de “por el cambio” sólo lo son de palabra, al no estar dispuestos a abrir las ventanas y dejar que fluya el aire limpio, sino que se parecen más bien a los caciques del sombrero de copa compradores de votos de la época de Abraham Lincoln, o a los políticos “sagasteros” y “canovistas” del reinado de Alfonso XII, por quedarnos más cerca, tatarabuelo del actual rey emérito, el cazador de elefantes, y trastatarabuelo de quien se empeña en dar la imagen de un ”rey del pueblo” viviendo en un palacio de lujo que todos  pagamos.

Estos que hemos elegido como nuestros representantes, aunque al final no se sabe a quien representan, si al pueblo a los intereses de su partido, parece que no quieren enterarse de que va la película, y  que unos nuevos comicios no van a cambiar sustancialmente ni la escenografía ni los personajes que intervendrían en un nuevo episodio  nacional, no de Pérez Galdós, sino de la esperpéntica España de la Constitución del 78. Político arriba, político abajo, los que fueran los elegidos, estarían igualmente  llamados a entenderse y posiblemente a pactar con su enemigo más hostil, si queremos que esto funcione; pero sobre todo, porque el pueblo lo quiere así según su voto. Se podría decir que ha llegado el momento de hacer posible un gobierno de entendimiento, de acuerdos puntuales y de control mutuo.

El pueblo quiere la pluralidad tanto de la configuración de su territorio como de los que han de gobernarlo, quieren que los unos controlen a los otros y viceversa. En definitiva, quieren un gobierno del pueblo y para el pueblo y, necesariamente, eso obliga a que todos hablen, se escuchen  y lleguen acuerdos, sin los aspavientos de PODEMOS, la verborrea del PSOE y Ciudadanos, y la chulería absolutista del Partido Popular. Y tendrán que entenderse negociando o no sillones, que parece que es lo que realmente les preocupa a todos, aunque sólo lo hayan manifestados los podemistas; pero sobre todo tendrán que entenderse porque los votantes, y los que no votan por hartazgo, también, estamos cansados de aguantar tanto vodevil día tras día, cada vez que leemos, vemos o escuchamos las noticias o hablamos con el vecino de cómo va el país.

Aunque, pensándolo bien,  tal vez, sí debería celebrarse unas nuevas elecciones, eso sí, pagadas por ellos, por los partidos, por los que juegan con nuestros votos, con nuestras ilusiones, con nuestro dinero, o lo que es peor aún, con nuestras vidas; para comprobar si la gente se ha saturado de votar a tanto charlatán de la Complutense, de la naranja mecánica, del Consejo de Administración de Bankia, o de las FAES, y se de esta manera se den cuenta que no nos interesan, que no nos representan porque no son capaces de escuchar la voz del pueblo, sino a sus propios egos y aduladores.

Todavía muchos, no nos hemos enterado que esto es España y que como dijo Rajoy, el infame, esta llena de españoles, pero de españoles estultos que no aprendemos y que seguimos confundiendo las elecciones con un derbi y a los políticos con mesías, aunque algo nos dice en nuestro interior que son tan ruines los unos como los otros, y que todos van a lo que van a sacar tajada, vendiéndonos el humo de un cambio, cuando ellos mismos no están dispuestos a cambiar.

 

 

 

 

 

Feliciano Morales

Licenciado en Derecho. Técnico Superior en Telecomunicaciones. Asesor jurídico de Administración Pública. Administrador Plazabierta.com. Escéptico por naturaleza y soñador de vez en cuando.

Rita la cancerbera

Si en un país puede resultar grotesca la política ese es España, y si una Comunidad Autónoma puede ser el fiel reflejo del “mamoneo” político esa es la Comunidad Valenciana, el lugar donde mayor ha sido la redada de políticos de toda la historia, cuyos tentáculos han alcanzado a un buen número de empresarios, funcionarios y hasta a algún miembro de sangre azul, además del abuso de poder sobre los avergonzados ciudadanos por estar rodeados de tanto ave de rapiña.

Entre un Tancredo y una Bufona de Corte hoy anda la cosa. Entre un presidente del gobierno en funciones cuyos cortocircuitos cerebrales cada vez le llevan a decir más incoherencias y estupideces, y una ex alcaldesa minot con la lengua muy larga y la cara muy dura, hoy nos hemos encontrado los pacientes ciudadanos al ver las noticias; no dando crédito al apoyo de aquel a quien ha malgastado los fondos públicos en opulentas cenas,  viajes de placer y choches de lujo, o a quien ha consentido el blanqueo del dinero en las donaciones a su campaña electoral y coqueteado con altos empresarios en actuaciones de dudosa legalidad, de ahí su miedo al caso Nóos.

Claro que, el hecho que Rajoy apoye y defienda a quien es la viva representación de la putrefacción en el PP como Rita Barberá no nos cae de sorpresa a nadie,si recordamos aquellas palabras que deberían haber propiciado su dimisión de “aguanta Luis, aguanta”. Los cual no sólo demuestran su necedad, sino su incompetencia para limpiar el partido del que también es presidente.

¿Cómo puede elogiar una actitud que no es más que el deber que nos incumbe a todos los ciudadanos de apoyar a la justicia?,  o es que, ¿acaso, en los asuntos en los que pueda estar implicada esta mujer de la impresentable figura hay mucho que tapar?.

Su comparecencia esta mañana ante los medios utilizando la famosa técnica del ventilador para salpicar a todo bicho viviente, y lo de bicho nunca mejor dicho, porque quienes hayan podido tener relación con ella no merecen otro calificativo, debido a que allí  donde han picado han inoculado el virus de la corrupción tan extendido entre los que actúan bajo la sombra no de una gaviota sino de lo que parece más  un cuervo cargado de la ponzoña de quienes han convertido la política en un campo de trileros.

Este es el panorama que nos ha dejado quien nada más sabe que ladrar para proteger la puertas de un infierno donde el mismo belcebú no tiene cabida.

 

 

Feliciano Morales

Licenciado en Derecho. Técnico Superior en Telecomunicaciones. Asesor jurídico de Administración Pública. Administrador Plazabierta.com. Escéptico por naturaleza y soñador de vez en cuando.

La merda real

El rey emérito, al que todavía algunos intentan ensalzar por su protagonismo en la transición, fue objeto de un jaque mate dentro de la propia casa real, siendo las manos ejecutoras soy propia hija, la infanta Crístina, y su yerno Undargarin, quien según las últimas declaraciones del asesor contable del Instituto Nóos, en el día de hoy en la Audiencia Provincial de Baleares, controlaba hasta el último céntimo junto a  Diego Torres en el negocio que tenían a medias, con contratos fantasmas de empleados para lograr beneficios fiscales.

Los efectos de dicho jaque al rey, todos los sabemos, una abdicación exprés seguida de la sucesión en el trono de su vástago, quien junto a la reina consorte, siguiendo un protocolo perfectamente orquestado por su padre y asesores reales, han querido mantener distancias con lo ex duques de Palma, a modo de lavado de cara de una institución que muchos cuestionan por su distanciamiento del pueblo, pero, sobre todo, por su inutilidad.

Pero, como casi siempre, por la boca muere el pez, y lo que se ha querido presente a la sociedad como unos reyes jóvenes y modernos, no deja de ser una gran patochada, porque, aún admitiéndose como cierto o real el distanciamiento de los actuales reyes de los miembros de su familia sentados en el banquillo de los acusados; sin embargo, sus actitudes, la de Don Felipe y Doña Leticia, han mostrado ser un vodevil al que los españoles estamos más que acostumbrados cuando se trata de los movimiento de las principales piezas del ajedrez, fuera y dentro de la política, porque aún renegando de los suyos no han dudado ni un momento en dar el apoyo a otro actor de la sinvergüencería que reina en este país “compi de yogui” de Dª Crístina y amigo del mismísimo rey, el Sr. López Madrid, llamando mierda, perdón “merde”  a lo que fue y sigue siendo una investigación por sus gastos desmesurados con cargo a la tarjeta “black”. Si esto estar al lado del pueblo yo dejaría de ser republicano para convertirme ipso facto en monárquico

 

 

Feliciano Morales

Licenciado en Derecho. Técnico Superior en Telecomunicaciones. Asesor jurídico de Administración Pública. Administrador Plazabierta.com. Escéptico por naturaleza y soñador de vez en cuando.

La hienas políticas

Las hienas tienen un aspecto muy poco simpático. Su cuerpo es tosco, la cabeza robusta, con un hocico destacable, sin la menor gracia. El corte de los ojos da a estos animales una expresión pérfida y agresiva. El pelo largo, áspero y rizado, y su color oscuro son otros elementos que contribuyen a dar a la hiena un aspecto francamente desagradable. Añádase a esto dotados de una voz desentonada, estridente, una risa histérica; además son ávidas por naturaleza.

Las hienas son carroñeras, de manera que, cuando huelen la carne putrefacta son capaces de luchar con toda su energía contra cualquier otro animal que se les ponga por delante. Esta cualidad, unida al hecho de que normalmente atacan por la espalda me recuerda a nuestra clase política, a aquellos que se llaman servidores del pueblo sin serlo, porque una vez que huelen la carroña del poder, la opulencia de los sueldos, los privilegios de los cargos que ocupan son capaces de pelear, traicionar, destrozar a su adversario político o incluso, a alguno de los suyos, si trata de quedarse con lo que tiene o removerle de su puesto.

Las hienas políticas pueden encontrarse tanto en la derecha como en la izquierda, allí donde haya un espacio en el que convivan intereses de poder y ansias de control ante las debilidades de la condición humana, las encontraremos. Y todo ello porque la política es un terreno fértil para las desavenencias, donde a diario se ponen a prueba las lealtades y juramentos de amistad eterna para conservar el poder, fáciles de romper con una simple dentellada de estos pérfidos animales.

También son fáciles de encontrar en aquellos partidos que han surgido de manera milagrosa para tomar la iniciativa política y que se hicieron pasar por movimientos sociales disfrazados de una intelectualidad crítica ante el neoliberalismo de la derecha y la hegemonía imperial de un bipartidismo apestoso. Prueba de ello es la incapacidad que están demostrando para llegar a un acuerdo de unión de la izquierda si no hay sillones por medio; por otra parte contra-natura, si tenemos en cuenta que el principal hacedor del mismo es una de las partes del citado bipartidismo a quien el monarca ha encargado formar gobierno, y la otra quien más lo ha criticado al definirlo como casta y corrupto. Pero como de hienas va la cosa, y la carroña del poder es su presa, cualquier cosa es posible, porque sino lo hacen los unos lo hacen los otros.

Las hienas tienen un aspecto muy poco simpático. Su cuerpo es tosco, la cabeza robusta, con un hocico destacable, sin la menor gracia. El corte de los ojos da a estos animales una expresión pérfida y agresiva. El pelo largo, áspero y rizado, y su color oscuro son otros elementos que contribuyen a dar a la hiena un aspecto francamente desagradable. Añádase a esto dotados de una voz desentonada, estridente, una risa histérica; además son ávidas por naturaleza.

Las hienas son carroñeras, de manera que, cuando huelen la carne putrefacta son capaces de luchar con toda su energía contra cualquier otro animal que se les ponga por delante. Esta cualidad, unida al hecho de que normalmente atacan por la espalda me recuerda a nuestra clase política, a aquellos que se llaman servidores del pueblo sin serlo, porque una vez que huelen la carroña del poder, la opulencia de los sueldos, los privilegios de los cargos que ocupan son capaces de pelear, traicionar, destrozar a su adversario político o incluso, a alguno de los suyos, si trata de quedarse con lo que tiene o removerle de su puesto.

Las hienas políticas pueden encontrarse tanto en la derecha como en la izquierda, allí donde haya un espacio en el que convivan intereses de poder y ansias de control ante las debilidades de la condición humana, las encontraremos. Y todo ello porque la política es un terreno fértil para las desavenencias, donde a diario se ponen a prueba las lealtades y juramentos de amistad eterna para conservar el poder, fáciles de romper con una simple dentellada de estos pérfidos animales.

También son fáciles de encontrar en aquellos partidos que han surgido de manera milagrosa para tomar la iniciativa política y que se hicieron pasar por movimientos sociales disfrazados de una intelectualidad crítica ante el neoliberalismo de la derecha y la hegemonía imperial de un bipartidismo apestoso. Prueba de ello es la incapacidad que están demostrando para llegar a un acuerdo de unión de la izquierda si no hay sillones por medio; por otra parte contra-natura, si tenemos en cuenta que el principal hacedor del mismo es una de las partes del citado bipartidismo a quien el monarca ha encargado formar gobierno, y la otra quien más lo ha criticado al definirlo como casta y corrupto. Pero como de hienas va la cosa, y la carroña del poder es su presa, cualquier cosa es posible, porque sino lo hacen los unos lo hacen los otros.


Feliciano Morales

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