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La nueva crisis que se avecina

recesión económica 2017

nueva crisis se avecina

Aunque los expertos no se ponen totalmente de acuerdo, sin embargo la mayoría afirman que la economía global volverá a entrar en recesión el año que viene debido, fundamentalmente, al final del ciclo expansivo de Estados Unidos y a la desaceleración de la economía china.

A este respecto, Juan Ignacio Crespo, estadístico del Estado y antiguo profesor de las universidades Complutense y Autónoma de Madrid, igual que predijo la crisis de 2008, ahora en  su libro “¿Por qué en 2017 volveremos a entrar en recesión?” (Deusto), pone el foco, en primer lugar, en la trayectoria de la economía americana, afirmando que después de analizar sus ritmos, se puede observar que la expansión del ciclo económico está durando mucho tiempo, por lo tanto se puede decir que ya toca, porque cuanto más tiempo pase más próxima está esta recesión.

Además de esto, hay dos elementos o indicios muy preocupantes. Uno de ellos es la desaceleración de la economía china, que empezó en el año 2007 o 2008, cuando se metió en una crisis fuerte como todo el mundo pero a la que hicieron frente inyectando un montón de dinero. Sin embargo, ya en el rebote, no alcanzaron el nivel del 15% al que venían creciendo antes y se quedaron en torno al 10%. Desde el 2011 han empezado a retroceder de nuevo y ahora las cifras oficiales del Gobierno chino dan un crecimiento del 6,7%, lo que evidencia que la economía internacional precisa que este país afronte cambios en el modelo de crecimiento, con un mayor peso del consumo y del sector servicios acompañado de transformaciones estructurales y liberalizadoras, así como una profunda reforma de su sector financiero y un especial control sobre la fuga de capitales.

Hemos de recordar que la deuda china tan solo supone en torno a un 40% del PIB, frente a cantidades desorbitantes en la mayor parte de las economías desarrolladas, lo que le otorga cierto margen de actuación.

Y no solo es la economía china la que tiene problemas. La relación de países en ralentización económica y de crisis se ha ampliado considerablemente. En ciertos casos se trata de sectores concretos pero en otros, de países globalmente considerados. Brasil, Rusia, Canadá, Australia, Nueva Zelanda, Noruega, Sudáfrica, Arabia Saudí, Tailandia, Rusia, Venezuela, Chile, México, Argentina y Perú son algunos de ellos.

Crespo en una entrevista otorgada a infoLibre, asegura que, la futura crisis, aunque no vaya a tener los efectos devastadores que tuvo la de 2008 en España, puesto que no hay ninguna burbuja que pinchar, o lo que es lo mismo la falta de crédito promotor que quebró la banca española; sin embargo, la parte mala es que no nos va a pillar con el 8% de paro como entonces, sino con el 20-21%, siendo la peor previsión que la tasa de desempleo alcance los máximos del 27% a la que se llegó en el año 2012-2013. Situación que podría agravarse si el país asiático entrase en un descontrol económico.

No obstante, Yanis Varoufakis, exministro de Finanzas de Grecia, a la pregunta de si hay que tener miedo a una nueva crisis, contesta con un contunden “sí”.

Según Varoufakis, el peligro de una nueva recesión es latente. Después de la crisis de 2008, las economías emergentes reemplazaron parte de la demanda perdida de Occidente. Sacando provecho de la tasa de interés de EEUU a cero y contando con la creencia de que el dólar seguiría depreciándose, las corporaciones chinas y brasileñas, entre otras, se endeudaron en 4 billones de dólares.

El capitalismo mundial sufre hoy la amenaza de una deuda gigantesca en los mercados emergentes. Si la amenaza se concreta, ¿las economías emergentes podrán esperar que Occidente se haga cargo de sostener al capitalismo global? Ni en sueños. La Europa de la austeridad sigue exportando deflación, y el poco crecimiento que genera (por ejemplo en España, Irlanda y Portugal) proviene de una nueva deuda privada. Y más de 4 billones de dólares en ahorros se diluyen en instituciones financieras de Occidente sin tener un destino en actividades productivas.

“La Europa de la austeridad sigue exportando deflación, y el poco crecimiento que genera (por ejemplo en España, Irlanda y Portugal) proviene de una nueva deuda privada. Y más de 4 billones de dólares en ahorros se diluyen en instituciones financieras de Occidente sin tener un destino en actividades productivas.”

Ante esta situación, el G20, tras la reciente reunión de Ankara, anunció una serie de medidas para tratar de atajar dudas sobre el crecimiento de la economía en el mundo. Parece que la máxima prioridad es incrementar las inversiones, dentro de un marco de fomento de las más eficientes y ocuparse permanentemente de facilitar la financiación a las pymes. Por otro lado, existe una preocupación en el seno del grupo sobre las devaluaciones de las divisas que se llevan a cabo con el objetivo de ganar competitividad en el marco de las transacciones internacionales. Algo que ha venido siendo una práctica habitual en otras épocas. Se trata de evitar una guerra de divisas de consecuencias imprevisibles.

Y el BCE, por su parte, no puede luchar contra todo, en este caso, contra la caída de los emergentes y del precio del petróleo. Las previsiones de crecimiento disminuyen, el crecimiento de la inflación, también, pero el mundo económico se ha acostumbrado a las inyecciones de liquidez y los bancos centrales, a acumular deuda en su poder, por lo que este Banco comenzó un programa de compra de deuda por 60.000 millones de euros mensuales que finaliza en septiembre de 2016.

Dado el débil ritmo de crecimiento europeo, el BCE podría ampliar el programa en cantidades y plazos, permaneciendo atento al Sistema Federal de Reservas de EEUU, conocido como  Fed, porque los datos económicos de la economía norteamericana invitan a elevar los tipos de interés, a endurecer su política monetaria. También los bancos centrales de los países emergentes se muestran proclives a la subida, con la esperanza de que al disiparse las dudas, se normalicen los mercados de capitales y de divisas.

El Banco Mundial no lo ve tan claro y anuncia un serio peligro de la subida de tipos en EE UU para los países emergentes.

http://www.infolibre.es/noticias/economia/2016/05/27/entrevista_crespo_50337_1011.html

http://www.eldiario.es/theguardian/dirigimos-nueva-crisis_0_480152764.html

Trabajo a precio de saldo

 

Más del 60% de los trabajadores del mundo trabajan sin contrato laboral ni prestaciones sociales, una cifra que se prevé aumente hasta los dos tercios de la población activa mundial en los próximos años. Más de la mitad de los trabajadores del mundo perciben salarios de hambre.

Hay en el mundo más de 400 millones de niños esclavos.

 

Titulares como estos nos hacen pensar que “a mar revuelto ganancia de pescadores”, lo que traducido en estos tiempos tan tortuosos que nos ha tocado vivir, sería algo así como “la explotación laboral afecta a mayor número de personas en los momentos de crisis económica, vulnerando así sus derechos humanos, laborales y sindicales”, y es que trabajar de lunes a domingo, por salarios irregulares, en muchos casos de un euro por hora y jornadas de más de 12 horas al día, hacen que difícilmente pueda abordarse la economía de supervivencia de muchas familias, con enormes dificultades para llegar a final de mes.

El siglo XXI es sinónimo de evolución, de tecnología y de mejorías en todos los aspectos de la vida, tanto a nivel social como sanitario, político o laboral. Sin embargo, a pesar de esta presumible evolución existen  partes del mundo donde se siguen sucediendo comportamientos propios de la Edad Media. Los derechos del trabajador quedaron instaurados a raíz de la Revolución Industrial a principios de siglo XIX, pero a día de hoy muchos empleados siguen ejerciendo sus labores en condiciones nefastas, algunas infrahumanas y consideradas de esclavitud.

explotación laboral

Que no se te vaya la vida tratando de ganarla

Pero, lo peor de todo es que todos estos abusos han terminado por convertirse en algo habitual, atacando cada vez más a la gente de clase media alta, que por reducciones de plantilla de sus empresas han terminado su vida laboral a los cuarenta y muchos por haberse convertido en seres invisibles dentro del mercado laboral por una política económica hecha sólo para los de arriba, para los explotadores. Y no digamos del paro juvenil, peor que nunca. La generación más formada e informada y la peor tratada.

A esto hay que añadir las condiciones paupérrimas en las que trabajan aquellos que emigran a nuestro país buscando una vida mejor, aislados la mayoría de las veces de la comunidad, condenados socialmente por aquello de que vienen a quitarnos el trabajo. Trabajar sin contrato y bajo amenazas constantes de expulsión, son algunos de los ejemplos de los que podía calificarse según Unión Europea como “explotación laboral grave”, estando detrás el fenómeno de la crisis económica, con tendencia ascendente, llegando en ocasiones a situaciones muy próximas a la esclavitud.

La explotación laboral se define como recibir un pago inferior al trabajo que se realiza, lo que incluye desde pequeños abusos hasta los talleres de trabajo esclavoKarl Marx desarrolló su teoría de la economía del capitalismo con base en la idea de explotación laboral (esa diferencia que no se le paga al trabajador, y que se la queda el capitalista, es llamada plusvalía). Aunque un trabajo mal pagado para lo que se realiza suele ser lo que define a la explotación laboral, en sentido amplio puede abarcar diferentes situaciones, desde el abuso por parte empleador hacia el empleado hasta la precariedad laboral.

Nadie puede negar la gravedad del asunto, incluso la Agencia Europea de los Derechos Fundamentales no ha dudado de calificar como un  “problema endémico” de la vieja Europa, instando a los estados miembros a promover un clima de tolerancia cero a este forma de explotación.

Sin embargo, la impunidad de quienes favorecen este tipo de explotación ha ido en aumento, debido fundamentalmente a la falta de colaboración de los gobiernos de los Estados Miembros, que como en España, en manos del Partido Popular, no han adaptado su legislación interna a la legislación europea que prevé varios tipo de explotación, cuya pena en muchos estados miembros esta muy por debajo del agravio que supone la violación de un derecho fundamental.

También la falta de implicación de los ciudadanos es palmaria, bajo el argumento de que es mejor dejar las cosas tal y como están no vayan a peor, unida a la falta de denuncias de las víctimas, alimenta  el problema que aquí denunciamos, además de la impunidad a la que nos hemos referido. A esto se añade un escaso riesgo de que los autores se enfrenten ante procesos penales o sean obligados a compensar a las víctimas. Suma de factores que crean una situación que no sólo perjudica a las propias víctimas, sino que también socava las normas laborales en un sentido más amplio

Por último queremos recordar que el pasado año un informe de la Unión Europea colocó a España como uno de los países con más explotación laboral grave, situación que no ha mejorado en el momento actual. El informe sitúa a España entre los países donde “más frecuentemente” se producen casos de explotación laboral grave, junto con Portugal y Grecia, viéndose agudizado a consecuencia de la crisis económica.

En nuestro país el maquillaje oficial de las cifras trata de disimular la magnitud de este problema llegando a modificar la definición de “parado” para tal fin, podemos afirmar que hay 5 millones de parados y otros 5 millones que  están bajo el yugo del paro (temporales, a tiempo parcial).

“En nuestro país el maquillaje oficial de las cifras trata de disimular la magnitud de este problema llegando a modificar la definición de “parado” para tal fin”

esclavos... producidos por el capitalismo

el esclavismo laboral

El índice de paro juvenil español es superior al 40%  y en algunas comunidades ronda el 50%.

Más de 1,3 millones de familias en España tienen a todos sus miembros en paro. Cada año mueren, son asesinados en España, 16.000 trabajadores por enfermedades originadas por las condiciones del  trabajo y accidentes laborales. En nuestro país, el paro y la explotación ha afectado de manera especialmente intensa a los trabajadores inmigrantes que han sido usados como mano de obra barata y se han convertido en una enorme bolsa de población vulnerable sin prácticamente derechos, ni laborales ni políticos.

España tiene la tasa más alta de temporalidad en el empleo de la Unión Europea. El escaso número de contratos indefinidos que se firman en nuestro país lo son subvencionados para los empresarios y con derechos recortados para los trabajadores.

Casi el 10% de los asalariados de España recibe una remuneración inferior al Salario Mínimo. Y el trabajo sufre una imposición fiscal superior a la del capital.

El 48% de los asalariados en España no están cubiertos por ningún tipo de convenio colectivo.

Frente a este desolador panorama se imponen nuevas reformas laborales que, como las anteriores, no han hecho sino degradar las condiciones laborales y no han servido para que aumente el trabajo digno. A ello se deben sumar las nuevas formas de explotación en la prestación laboral que suponen un retroceso de dos siglos en la historia del trabajo.

 El 80% del empleo está en las PYMES mientras las transnacionales  se llevan las prebendas y las subvenciones.

En nuestras manos esta el cambiar las cosas…, la solución es la denuncia.

http://fra.europa.eu/sites/default/files/fra-2015-severe-labour-exploitation_en.pdf

https://es.wikipedia.org/wiki/Explotación_laboral

http://www.huffingtonpost.es/news/explotacion-laboral/

Canal denuncia contra los abusos políticos y de poder.

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