Archivos de categoría para: Arte y Letras

El español desaparece de la web de la Casa Blanca

Aunque en Estados Unidos viven más de 41 millones de hispanohablantes, a partir de ahora la renovada web de la Casa Blanca solo podrá consultarse en inglés. El cambio se ha producido tras asumir la presidencia Donald Trump, cuya imagen durante un acto de campaña ocupa buena parte de la página. La cuenta de Twitter de la Casa Blanca en español permanece inactiva.

Busco la esencia de las cosas cuando dibujo. Autodidacta que explora nuevas técnicas. Me apasiona el arte en todas sus manifestaciones. Vivo inmersa en mi locura y eso me hace feliz.

Canción de cuna contra la soledad

Sólo dale una oportunidad a esta canción de cuna

y súbele el volumen a la radio,

si puedes escucharme ahora

sabrás que voy en camino

para hacerte saber que no estas solo.

(traducción de la canción de Nickelback-Lullaby)

 

Soy el puto amo

Sin comentarios…

Busco la esencia de las cosas cuando dibujo. Autodidacta que explora nuevas técnicas. Me apasiona el arte en todas sus manifestaciones. Vivo inmersa en mi locura y eso me hace feliz.

Paseando con mi padre

Paseando con mi padre, motor en su silla de ruedas, se me vino el tiempo,  inopinadamente, trastocado, revuelto, solapado, como solo el mismo tiempo sabe hacerlo, y en un instante, en un siglo, en un revuelo, fui  yo mismo paseándolo, fui yo mismo paseando a mi hijo en su silla, de pequeño, fui mi hijo paseándome en algún tiempo futuro, fui mi padre empujando un cochecito conmigo dentro en algún tiempo pretérito. Y sin llegar a aprehenderlo, sin llegar ni siquiera a fijar algún recuerdo el tiempo volvió a su línea y mi padre y yo –tal vez mi hijo también- seguimos con nuestros paseos, cada uno en su tiempo, cada uno en su puesto.

Rafael López Villar
Nacido en 1953 en Orense. Vive en Madrid desde los cuatro años. Empresario, escritor vocacional y estudioso de la gastronomía tradicional española sobre la que tiene varios blogs.

Hoy lloro

Hoy lloro con desconsuelo, con llanto sordo y convulsivo. Hoy lloro porque la pena me atenaza y llorar es la única salida. Hoy lloro por los niños que mueren de madurez, por las magias que dejan ver su truco, por la sordidez de una sociedad con los valores retorcidos, inane, inerte, inerme ante el continuo empuje de un modelo infrahumano. Hoy lloro con la pena intacta porque aún soy capaz de saber por qué lloro. Hoy lloro porque no sé si mañana mi llanto tendrá argumento por la permanente dejación de la inocencia. Hoy lloro porque llorar aplaca el llanto aunque no cicatrice las heridas. Hoy lloro porque el mundo se empeña en dejar atrás, de lado, escondido, lo único que puede salvarlo de sí mismo, la inocencia del niño, la ilusión de la magia, la fe en su propio camino.

Rafael López Villar
Nacido en 1953 en Orense. Vive en Madrid desde los cuatro años. Empresario, escritor vocacional y estudioso de la gastronomía tradicional española sobre la que tiene varios blogs.

Accidente Yak-42

El vuelo 4230 de UM Airlines se estrelló en Turquía cerca del aeropuerto de Trebisonda el 26 de mayo de 2003 con 75 personas a bordo. El pasaje lo formaban 62 militares españoles, que regresaban a España tras cuatro meses y medio de misión en Afganistán y Kirguistán; todos ellos fallecieron junto a doce tripulantes ucranianos y un ciudadano bielorruso…. 

Busco la esencia de las cosas cuando dibujo. Autodidacta que explora nuevas técnicas. Me apasiona el arte en todas sus manifestaciones. Vivo inmersa en mi locura y eso me hace feliz.

Adiós 2016

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¿Estamos en buenas manos?

Afrontamos en nuevo año con la legislatura más inestable de la historia de la democracia…. ¿Estamos en buenas manos o estamos ante un gobierno de improvisación y cuidado por Europa?…. Dentro de ese humor indignado, Feliz año nuevo a todas y todos.

 

 

 

 

Busco la esencia de las cosas cuando dibujo. Autodidacta que explora nuevas técnicas. Me apasiona el arte en todas sus manifestaciones. Vivo inmersa en mi locura y eso me hace feliz.

La vicepresidenta del gobierno aparca en carril bus para ir de compras

Así son las cosas, sin embargo, a los comunes mortales que pagamos nuestros impuestos se nos sanciona… privilegios y abuso de autoridad, esto es la España del PP

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Dia internacional de los derechos humanos. Una falacia más.

día internacional derechos humanos

Hoy en día casi todos los países del mundo han firmado la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Pero eso no quiere decir que los derechos se respeten de verdad en todas partes. Desde aquí no celebramos el día internacional de los derechos humanos, sino que condenamos la violación que de tales derechos se están llevando a cabo en la mayoría de los países del mundo, no sólo en los que el poder se detenta por gobiernos dictatoriales, sino también por muchos de los que se consideran democráticos, en la mayor parte de los casos por omisión en su protección.

 

 

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Pablo Iglesias vs Íñigo Errejon

Mas allá que el cruce de una tuits y de palabras subidas de tono encima de un escenario, el enfrentamiento entre Pablo Iglesias y Errejón se debe a una forma diferente de entender el partido. ¿Un nuevo macho alfa quiere hacerse con la manada?… 

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La Gran Vía de Carmena

La peatonalización de la Gran Vía madrileña…. La nueva pugna entre Carmena y Aguirre, si bien en el año 2003 fue peatonalizada temporalmente por el PP, cuando estuvo en el gobierno municipal Gallardón...  A la octogenaria Aguirre, perdón sexagenaria, le empieza a fallar la memoria 

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La bailarina de Alejandria. © Nieves Laguna

Ostracon de la bailarina contorsionista del Museo Egipcio de Turín

Estaba casada, algunas veces con éxito, otras no tanto, con el escribano del faraón y era una de sus bailarinas. Hacía mucho tiempo que ya no sentía pasión ni por su marido, ni por su vida, ni por nada que la rodeara; se había acostumbrado a la cotidianeidad de los quehaceres maritales y sus obligaciones con el faraón. Se había convertido en la odalisca de éste y en su principal arma de seducción para los tratados internos con otras delegaciones de Egipto e incluso con sus pueblos fronterizos.

Tanto el escribano como su esposa iban con el faraón a cualquier reunión de estado, acto oficial o incluso religioso, del cual su marido daba cuenta de todo lo sucedido escribiendo con el cálamo de un avestruz en los papiros envejecidos. Ella se encargaba, siempre sola, de deleitar, embelesar y amenizar con su estilizada y cautivadora danza a los políticos, mandatarios, invitados y al propio faraón en las noches largas y calurosas del vasto imperio egipcio; de ésta manera el hijo de Ra, siempre conseguía sus propósitos. Otras, era obligada a prestar su cuerpo, que no su alma, a algún comerciante que no transigía en firmar los contratos con el faraón si no era acostándose con la bailarina de Alejandría que se había vuelto tan insensible y tan fría como el mármol que adornaba las estancias de los palacios gubernamentales.

De complexión atlética, ella parecía un junco mecido por la calima del Nilo en tardes calurosas, su piel era satinada y de un color cobrizo oscuro que la daba aún más el aspecto de ser algo intangible e inalcanzable, como la obsidiana tallada por las manos magistrales del escultor.

Según el movimiento de sus caderas, sus brazos, su pecho, su vientre o piernas, se dejaban ver destellos dorados del sol del Sáhara en cada uno de sus movimientos. Su pelo era negro brillante, y con reflejos azulados del mar de su Alejandría natal, tan querida y tan lejana, y siempre lo llevaba suelto.

Por todo adorno, unos brazaletes en sus antebrazos, herencia de su abuela y unas pulseras con cuentas de azabache en los tobillos. La cadera rodeada por una cadena de plata, trabajada con exquisito gusto por el hermano de su padre, del que colgaban dijes de lapislázuli y regalada en su décimo años de cosecha.

Este abandono de la vida que la rodeaba no era excusa para la dejadez de su cuerpo. Como hembra del Nilo, era femenina, coqueta y presumida. Los ojos eternamente enmarcados por polvo khol negro que hacían su mirada aún más penetrante y misterios. Le gustaba cuidar su figura, su espesa cabellera y cuando no bailaba para el faraón, se colocaba una flor blanca que nacía de un árbol del jardín del harem que había mandado traer la madre del faraón de la lejana India. El olor del frangnipali era dulce y a su vez amaderado, suave, pero intenso, era un descanso para los sentidos el aroma de aquella flor, tan increíblemente mágico.

Una noche de celebraciones, en el palacio del mandatario de Nubia, ella tropezó inexplicablemente mientras bailaba. Cuando terminó su danza el faraón la miró con un gesto de total desagrado y ella se retiró a la habitación que siempre tenía reservada para sus cambios de vestuario y su descanso durante las largas noches de negociaciones y festejos. Se puso una de sus flores en el pelo como intentando evadirse y tratando de no pensar en la represalia que sabía que iba a tener por parte de su dueño en cuanto terminara la efeméride. Absorta en sus pensamientos, no percibió la presencia del aguador con su aguamanil que estaba detrás de ella aspirando profundamente el olor de la frágil flor que se había colocado en el cabello. Sigiloso como sólo ellos sabían ser, entró en la sala momentos antes y vio a la joven de semblante triste echada entre los futones adamascados con los ojos cerrados. Cautivado por su exótica belleza se arrodilló a su lado y quedó al momento hechizado por la calma con la que ésta respiraba. Intentando encontrar una nueva postura, ella abrió los ojos y vio al sirviente tan cerca que se sobresaltó por completo y se puso en pie.

– Tranquila no te asustes. Soy Shian Ka’an, el aguador, no pretendía inquietarte.

Pero ya era tarde porque en los breves segundos que transcurrieron cuando el joven pronunciaba esas palabras, mientras sus ojos del color del ámbar la miraban, se dio cuenta de que ya nada volvería a ser igual por ese sentido especial que tienen sólo algunas mujeres. Se había sentido atraída por su mirada, por su voz, por su olor.

– Me llamo Kefar Nahum. Soy la bailarina del faraón de Egipto y deberías haber llamado antes de entrar, ¿no te han enseñado normas de cortesía en éste pueblo de tierras estériles? No deberías estar aquí, está prohibido por mi señor que yo cruce palabra alguna con un sirviente.

Oído esto, el aguador bajó la cabeza haciendo un gesto de comprensión y se retiró de la habitación. Unos instantes después Kefar Nahum fue llamada al salón para volver a bailar. Cuando regresó de su baile se encontró con una flor de loto flotando en una jofaina, justo donde ella había reposado su cabeza unos momentos antes. De repente se sintió sorprendida y agitada, un escalofrío le recorrió el cuerpo desde la punta de los pies hasta la nuca erizándole el pelo. Esa noche el sueño terminó por ganar la batalla.

Antes de que el sol asomara tras las dunas del este, al otro lado del río, ella despertó y encontró en un escabel un tarrito que contenía aceite de sándalo y una nota: “Te espero en la puerta del templo cuando el sol esté tocando la línea del horizonte en su amanecer. Usa el aceite y ven.”

Ella no sabía, no pensaba, no lograba apaciguar su corazón, que por momentos parecía latir descompasado. Se puso el aceite por todo su cuerpo, se vistió con el kalisaris de lino y salió de la habitación hacia donde le decía la nota, esperando que fuera el sirviente y sólo el sirviente quien la esperaba por que por alguna razón que no alcanzaba a atisbar se sentía atraída por él.

Llegó a la puerta del templo justo cuando el sol terminaba de salir por el horizonte y allí estaba, era Shian Ka’an, como ella había deseado.

– Cierra los ojos, dame tus manos y deja que te guie por favor.

Accedió sin preguntar nada, estaba hipnotizada, intrigada y excitada. Notó que las manos de su guía la subían en una catanga y que él se sentaba a su lado. El trayecto, que no por su longitud se le hizo eterno, llegó a su fin. Shian Kka’an la descalzó antes de bajar y ella, aún con los ojos cerrados pisó la arena caliente del desierto.

– No abras aún los ojos, hasta que no te lo diga.
– Pero…
– ¡Ssshhh! (la hizo callar poniendo el dedo índice sobre sus labios). Ya casi hemos llegado.

En pocos pasos entraron en una jaima que el aguador había levantado en el desierto a orillas del Nilo. Ella dejándose guiar por ese sentimiento que le recorría el cuerpo, sin saber por qué, estaba tan atónita que no podía pensar, y de repente percibió el aroma del incienso de vainilla, de dátiles frescos, da agua fría, de canela… y cuando estaba intentando asimilar todos esos olores una voz le susurró al oído.

– Ya puedes abrir los ojos.

Ella así lo hizo y se vio en el centro de la tienda rodeada de sedas, de linos, de alfombras, de aceites, de inciensos, de frutas, de frutos secos, y con él.

Shian Ka’an la desvistió y la puso una chilaba abotonada de arriba abajo. Con cada botón que iba abrochando su aguador el deseo se acrecentaba en ella. Cuando el joven terminó con los botones, la tumbó sobre los cojines y empezó a darle de comer, despacio, acariciando con cada dátil los labios de ella.

No se lo podía creer, estaba dejándose llevar, estaba haciendo algo tan prohibitivo que no quería dejar de hacerlo, y se sentía conquistada y provocativa. Dejó que Shian Ka’an le diera de comer, le quitara de nuevo la chilaba botón por botón, descubriendo cada centímetro de su oscura piel y se dejó frotar con aceites exóticos traídos de lejanos países. Cuando el aguador terminó, le puso un caftán y se la llevó a la orilla del río donde subieron en una falukah que dejaron flotar a la deriva. Disfrutaron el resto del día uno del otro, abandonándose al goce de los sentidos, amándose, dándose de comer mutuamente, bañándose en el Nilo, sin pensar en las consecuencias.

– ¿Ke significa Kefar Nahum?
– Tierra de Consuelo. ¿Y Shian Ka’an?

– Dónde Nace el Cielo.

Pasaron los días y ella se levantaba cada mañana húmeda y excitada por saber que su joven la estaría observando desde algún lugar.

Bailaba para los comensales y anhelaba cada noche cuando él, con su acostumbrado sigilo, llegaba hasta su estancia para saciar toda su sed.

Pero una mañana los festejos terminaron y el faraón con su escriba, su séquito y su bailarina tuvieron que regresar. Kefar Nahum pidió que le sirvieran un poco de agua en su habitación antes de salir para Tebas. Shian Ka’an apareció turbado por la noticia de su partida. Ella se arrancó un dije de la cadena de su cadera y se lo dio.

– Dónde Nace el Cielo encontré Tierra de Consuelo, nunca amaré a otra mujer.

A los pocos días de llegar a Tebas, Kefan Nahum fue llamada ante el faraón. Vestida para bailar, se sorprendió cuando en la sala sólo se encontraban su marido y el hijo de Ra. Cuando estuvo frente a él, éste hizo un gesto y un par de guardias tiraron el cuerpo sin vida del aguador delante de ella. No tardó en comprender que había sido ajusticiado por el verdugo del alto mandatario nubio al enterarse de su relación.

– Vete de Tebas. Serás repudiada por todos. Ya no tengo esposa. No sé quién eres (le increpó su marido).

Kefar Nahum, miró al faraón que le hizo una leve insinuación con las manos para que ella misma sin ayuda de nadie se llevara a su amante y no volviera más. La bailarina ayudada por dos criados que se apenaron de ella, se llevó el cuerpo de Shian Ka’an fuera de palacio, lo subió en una carreta y puso rumbo a su ciudad natal. Tras dos días de viaje, sin comer, ni beber, llegó a Alejandría, paró en un acantilado cerca del faro y sacando fuerzas de flaqueza, abrazó al aguador y vio su dije colgado de su cuello.

– Tierra de Consuelo descubrió Donde Nace el Cielo. Nunca amaré a otro hombre. (Dijo poniéndose una flor de frangnipali en el cabello suelto)

Y sin pensarlo, como un exorcismo romántico, miró al abismo que se abría ante ellos, respiró profundamente y dio un paso adelante. Mientras caían tuvo la certeza de que nunca fue amada, porque su marido ni siquiera la veía. Sólo amó y fue amada en tierras nubias.

Encontraron pocos días después dos cuerpos varados en la playa, el del aguador de Nubia, y el de la bailarina de Alejandría.

© Nieves Laguna

Inda y su doble moral

Busco la esencia de las cosas cuando dibujo. Autodidacta que explora nuevas técnicas. Me apasiona el arte en todas sus manifestaciones. Vivo inmersa en mi locura y eso me hace feliz.

Dulcinea ©Nacho Sánchez Tabernero

Dulcinea tiene unas converse de tacón alto, sus gemelos son regaliz de caramelo que se estira y dilata a cada paso que desliza sobre el suelo, sus muslos han sido y son premio de ebrias cacerías donde patinan sobre el hielo de su piel peleles.
Dulcinea lleva flequillo y fuma a su estilo los pitillos, los únicos que han saboreado su agrio carmín a cambio de vida.
Dulcinea es el pedestal de papel que mantienen todos los Robin de su bosque y de los bosques de los alrededores cuyas flechas nunca acertarían su blanco amor
Dulcinea tiene lentejuelas tatuadas en su cuerpo que saludan como un flash a cada movimiento, regando en arco los iris ajenos que la contemplan a cámara lenta y la graban para tener sexo de coctelera con ella
Dulcinea no se ve en el espejo porque hay besos rojos embadurnando el cristal y se dibuja eses en su rostro de diosa pordiosera, abre la puerta dejando la luz encendida y baila en blanco y negro el “you never can tell” de chuck berry por el pasillo acariciando ambos lados de la pared dejando una figura en forma de cruz y un humo que penetra tanto que la sientes.
Dulcinea para el tiempo y tiembla sola en invierno, se refugia en el cajón de la lejía y bebe de la cañería cuando nadie le ve.
Lo peor de todo es que los tristes seguiremos siendo nosotros.

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