Archivos de categoría para: Arte y Letras

El último viaje de Ingrid

 

Sus ojos grandes dejaban ver una mirada fría, pétrea, ácida, muy lejos del calor poscoital, puramente fisiológico que desprendía ahora su cuerpo.

Sus insinuosas curvas, sus pechos turgentes y grandes, ya cansados de soportar tanta indignidad. Sus labios ya no eran el refugio carnoso que buscaban ávidos sus amantes del pasado, un pasado limpio, fresco, en su tierra natal, donde el frío sólo se templaba por el paso milagroso del sol que le daba cierta tregua.

Aquella penuria que ahora añoraba había dado paso a su negra vida. Aquel frío gélido de su niñez se había convertido en un sol radiante, tanto ardía que ahora se le quemaba hasta el alma.

Todas las tardes despertaba, resucitaba sin llegar a vivir, a medias, dejando parte de su alma durmiendo para no sentir.

En ese estado meditabundo, sonámbulo, sin conciencia, sin éxtasis ni nirvana. Así, descendía a los infiernos envuelta en unas pocas gasas, las justas para poder después de despojarla volver a curar su alma.

Muda, sin habla se tendía sobre almohadas, sin contestar, temerosa, ya sin expectación. Sus labios se separan, su respiración se acelera, todavía sentía la débil resistencia de su alma, pero ya sus rodillas comenzaban a levantarse sobre el lecho, mientras el invitado avanzaba entre sus muslos y con su arma reforzada se hundía en sus entrañas.

Un día se atrevió a salir de su celda. Navegó por los gélidos mares de su infancia, mientras sofocaba el bochornoso calor de su vientre… ¡Tan lejos estaba!… ¿y si no vuelvo, y si me quedo en casa?.

Se enfrió su cuerpo pero calentó su alma, cambio sus gasas por la mortaja, pero ahora estaba libre de su trampa.

© Amparo Perianes

 

También te puede interesar:

Amparo Perianes
Escribidora de las pasiones. Me gusta más el fondo que el envoltorio de las personas. Filóloga inglesa.

La muñeca de trapo

Nerea antes de existir ya tenía vida. A su llegada, Nerea ya llenaba los huecos de las pipetas vacías del laboratorio empírico de la vida. Sus ojos grandes  todo lo observaban.

Nerea creció feliz hasta que un día se rompió la torre de cristal desde donde veía la vida. Sus pensamientos como un líquido caustico dejaban huella en su alma. Pasó de ser libre como el mar y el viento a estar presa en su propia existencia. Sus partículas se extinguían a medida que la vida pasaba buscando soluciones terapéuticas a esa metamorfosis corrosiva de su mente y de su cuerpo, soportando el dolor inhumano de su piel  en carne viva.

Nerea era valiente, decidida, y mientras curaba sus heridas quedaban en su recuerdo cada una de las cicatrices que iban dejando, resurgiendo como un ave fénix de sus propias cenizas.

Tan fuerte y resolutiva era Nerea que, a veces, su energía era absorbida por quienes la rodeaban y buscaban en ella el sustento de su vidas, que ella conocía mejor que nadie; hasta que un día se agotó la luz que guiaba sus pasos  del esfuerzo en proteger a quienes  amaba para que no sufrieran. Nerea se había transformado en una muñeca de trapo. Sus ojos ahora inertes y sin brillo cambiaron su semblante. Ya no era visionaria.

Nerea ya no podía curarse, necesitaba ayuda porque su cuerpo, ahora de trapo, se había transformando en una loneta desgarrada por el sol. Sus brazos caídos pegados a su agónico cuerpo, como si fuesen de plomo, le impedían abrazar la vida. Ya no tenía la ternura del abrazo, ni la suavidad exquisita que requiere una tierna caricia. Sus piernas ya no eran los pilares que la sostenían.

El hilo del trapo que fruncía su vida se deshacía. Ya no hablaba, sólo un lamento de vez en cuando que los demás no oían. Tanto se había desgastado su cuerpo que Nerea se extinguía.

Amparo Perianes

 

 

Amparo Perianes
Escribidora de las pasiones. Me gusta más el fondo que el envoltorio de las personas. Filóloga inglesa.

Jugando con el mar

Voy bordeando la orilla jugando con el mar al pilla, pilla, y se enfada a ratos porque no me alcanza formando gotas que el viento arrebata, ola sobre la roca, espuma y danza, y jugando las trae y me las lanza.

Sigo con mi paseo, ola tras ola, suena su canto que es poderoso. Aun así me asomo, lo llamo, casi me dejo alcanzar y corro, yo divertido, el burlado, y eso lo pone aún más furioso.

Arranca las algas del fondo, golpea la roca y la espuma, al batir la orilla, va cogiendo color de mantequilla, barco de mar que solo flota, color de furia y de pesadilla.

La niebla va llegando, la han reclamado las olas que se encrespan y el viento airado, y en su llegada va confundiendo las gotas que trae su seno y las que el aire guarda con mimo y celo, gotas cogidas al vuelo, gotas de mar salpicado. Las unas saben húmedo, las otras saben salado.

Es hora de recogerse, la luz se esconde. Es hora de guarecerse que el mar responde a la ceguera con osadía de olas que traspasan las fronteras con que la luz ceñía la costa al mar en su porfía. Las gotas de niebla van siendo lluvia. La luz del sol ya no se aprecia, pero el entorno relampaguea con luz tonante, radiante, que amenaza rayo en el horizonte que se hace más profundo según la niebla se aleja buscando al día.

El viento ya no es brisa, la luz a ratos, el mar embravecido grita mi nombre, desde el portal de casa aún se oye, desde la ventana lo veo entre sus olas pintado en ocres de atardecer tardío que el agua refleja y luego esconde. He corrido más que tú, pienso, y no se si entiende que el juego se acaba, al caer la noche.

Rafael López Villar
Nacido en 1953 en Orense. Vive en Madrid desde los cuatro años. Empresario, escritor vocacional y estudioso de la gastronomía tradicional española sobre la que tiene varios blogs.

Cuando el hombre comenzó a soñar

 
Revisando unos libros de arte en una de estas calurosas tardes de estío, donde no está permitido salir a la calle por el abrumador calor del sol, he descubierto algunos fragmentos de las pinturas de la cueva de Altamira.

Nunca había reparado en su colorido, en la plasticidad de sus formas, en la expresión y mucho menos en su simbología, que a día de hoy sigue sin estar clara. He intentado comprender su significado y ponerme en la piel de uno de esos hombres del período Magdaleniense sin éxito. Pero sí he llegado a una conclusión, aquellos hombres de hace treinta mil años fueron seguramente unos de los primeros en comenzar a soñar.

En noches de verano como las que nos acompañan ahora, aquellos hombres y mujeres debían contemplar las estrellas como algo mágico en la oscuridad de la noche, la luna debía ser su consejera y la luz del amanecer el camino a seguir en las cacerías que se convertirían en eternas pintadas en el techo de sus cavernas.

A la luz de un mísero candil rudimentario, imaginar una cacería fructífera permitía a aquellos antepasados prehistóricos soñar con lo que más deseaban, con lo que era su modo de vida y sobre todo lo que les permitía entrar en contacto con los espíritus y con lo sobrenatural, en una comunión fraternal entre hombre y Naturaleza. La fantasía revelada a través del sueño tenía que ser plasmada, era una necesidad que hoy llamaríamos posmoderna y que impulsaba al hombre a alcanzar otras cotas que estaban por encima de su pensamiento y que lesobligaban forzosamente a creer en algo superior. Sin saberlo, abrieron la puerta a la pintura, al arte y al simbolismo, creando un enigma sin resolver que forma parte de la historia del arte y que, seguramente, sentó las bases de algo más intenso y misterioso, la capacidad de soñar.

“Sin saberlo, abrieron la puerta a la pintura, al arte y al simbolismo, creando un enigma sin resolver que forma parte de la historia del arte y que, seguramente, sentó las bases de algo más intenso y misterioso, la capacidad de soñar.”

Abraham Domínguez
Soñador de nacimiento y buscador por vocación. Profesor universitario, ensayista y artista plástico por definición, mi tarea educativa y mi obra artística buscan el romanticismo perdido de otro tiempo, donde la creatividad y el ingenio dominaban el mundo.

Momentos por Vivir

 

Hay momentos por vivir

Sin medida y sin tino,

Sin pararte en si el destino

Será blanco, negro o gris.

 

Hay momentos por vivir

Que no buscan la memoria,

La trascendencia, la historia,

Ni siquiera pervivir.

 

Hay momentos por vivir

En los que hay que lanzarse al vacío

Para evitar el hastío

En que vives sin sentir.

 

Hay momentos por vivir

De no pararse en razones,

De volcar los corazones

Para lograr ser feliz.

 

Hay momentos por vivir

En qué la vida no te espera,

En qué dudar te deja fuera,

En qué no vale decidir.

 

Hay momentos por vivir

En qué la vida es abismo

Y que exigen de ti mismo

El querer sobrevivir.

 

Hay momentos por vivir

En qué hay que apurar el instante

Sin llegar a preocuparte

De seguir o conseguir.

 

Hay momentos por vivir

Como  se bebe una copa,

Llenando con ansia la boca

Hasta el mismísimo fin.

 

Hay momentos por vivir

Sin reparar en errores

Sin pararse en los temores

Haciendo de ese momento un fin.

 

Hay momentos por vivir

Que sin llegar a ser son vida,

Son vivencia presentida,

Y son ansia de sentir.

 

Hay momentos por vivir

Que son ajenos al tiempo

Encarnados en sentimiento

Y actúan como elixir.

 

Hay momentos por vivir.

Siempre quedan momentos

Risas, miedos, lamentos,

Palabras que se han de decir

 

Rafael López Villar
Nacido en 1953 en Orense. Vive en Madrid desde los cuatro años. Empresario, escritor vocacional y estudioso de la gastronomía tradicional española sobre la que tiene varios blogs.

Quiero decirte

© Ilustración de Oda Sales
Quiero decirte, con palabras que me entiendas, con sentimiento medido, tantas cosas que en espera ha guardado mi boca, ha paladeado mi lengua, se han asomado a mis ojos curiosas por conocer a quien deben sus existencia. Tantas cosas tantas veces pensadas, tantas refrenadas con la excusa de que no era el momento, que no era.
Quiero decirte, ahora, ya por fin, con palabras medidas, con sentimiento vivo, cosas viejas, cosas nuevas, cosas que no tienen tiempo, ni sonido, ni siquiera.
Quiero decirte, hoy lo que ayer me he callado, lo que no ha encontrado su momento, lo que no lo ha tenido, lo que aún lo espera.
Quiero decirte, porque aún las tengo dentro, las palabras pensadas sin llegar a ser nunca pronunciadas, porque empujan, porque tienen vocación de ser oídas, porque tengo necesidad de volcarlas fuera.
Quiero decirte, como tantas veces, y con las palabras entregar el alma. Volcar lo más íntimo, lo oculto, lo ocultado y lo que nunca viste porque no has mirado o porque tus ojos no buscaban lo que te ofrecía mi entrega.
Quiero decirte, aunque tal vez ya sea tarde, con mis palabras más serenas, con mis palabras más claras y sinceras, que nunca será lo que no ha sido, pero queda por ser lo que nuestro deseo de vivirlo quiera.
Rafael López Villar
Nacido en 1953 en Orense. Vive en Madrid desde los cuatro años. Empresario, escritor vocacional y estudioso de la gastronomía tradicional española sobre la que tiene varios blogs.

Eterno Dalí

Sigo con atención, desde el primer día que salió a la luz, la presunta paternidad de Salvador Dalí. Digo presunta correctamente y no de la manera enconada con la que periodistas y medios de comunicación suelen usar el término, sin conocer siquiera su significado judicial. Aclarado esto, entro de lleno en el escándalo Dalí.

Nadie que conozca su biografía, su vida y sus pasiones, puede dar crédito a semejante sandez. Una pitonisa sexagenaria experta en intentar sacar dinero a todo aquel que se deje, intenta, con la única versión de su palabra, demostrar que su madre fue amante del Genio y que de ese escarceo el fruto fue ella. Imaginar a Dalí tocando un cuerpo que no fuera el suyo propio se me antoja tan surrealista como toda su obra. Que una juez tome por certeros los desvaríos pretenciosos de la primera persona que presente una demanda de paternidad de este calibre, es un ejemplo más de la salud de este país de pandereta y circo en el que nos ha tocado vivir. Despertar al último Genio de la pintura universal de su letargo, es un despropósito. Ni en sus mejores sueños de madrugada, cuando se despertaba de repente y sentía la necesidad de escribir lo que había originado su mente, podría imaginarse un episodio así.

Cuando he visto las imágenes del féretro paseado en brazos de los operarios, he pensado en una procesión. Una vez más, y casi treinta años después de su muerte, salía a la luz y recorría unos metros de calzada en Figueras. La expectación y el público como en la presentación de sus performances, estaban ahí. En el fondo, el espectáculo debe continuar. Ya sólo queda una cosa pendiente, y es que al igual que pasó con el Cid, Dalí ha de ganar su última batalla después de muerto. Mucho ánimo Maestro, los que te admiramos sabemos que tu vida y tu muerte han de seguir la estela de tu creación.

Abraham Domínguez
Soñador de nacimiento y buscador por vocación. Profesor universitario, ensayista y artista plástico por definición, mi tarea educativa y mi obra artística buscan el romanticismo perdido de otro tiempo, donde la creatividad y el ingenio dominaban el mundo.

Linda y Charles

 

Linda, una obrera como muchas otras, salió una mañana dispuesta a hacer su tarea diaria, como muchos de los demás días de su vida. Fue al trabajo, era casi una jornada de sol a sol. Quién diría que la pobre Linda aguantaría toda esa cantidad de trabajo… Era paciente, constante, obediente, trabajadora, conformista. ¡Era la obrera perfecta!

Acababa su trabajo y hacía los recados que su hogar demandaba antes de volver a él después de su jornada de trabajo. No tenía ninguna expresión de queja para los suyos al llegar a su casa. Ninguna expresión de cansancio irrumpía en los diálogos que ocurrían entre la familia. Toda ella era bondad, ya no solo para los suyos, también con cualquiera que acudiera a ella de forma respetuosa y amable. Era alguien a quien una gran mayoría de las personalidades de su alrededor denominarían como «buena». Linda era buena.

Charles, un ciudadano perezoso y un desastroso trabajador. Alguien sin casi escrúpulo. No tenía ningún amigo de verdad, pero no le importaba. Tampoco le importaba lo que dijera o hiciera el resto. Aunque eso fuera beneficioso para uno mismo. Charles prefería no dar un palo al agua, prefería pasar el tiempo sin hacer mucho más que existir, por decir algo. No había formado una familia propia, ni siquiera se había ido de casa de sus padres. Realmente nunca se lo había planteado. Vivía bien allí, vivía cómodo, sin preocupaciones. Se portaba mal en su hogar familiar, era irrespetuoso, era un sinvergüenza, era alguien realmente despreciable.

Un día, por la calle, Linda y Charles se cruzaron. Linda se dirigía a su jornada diaria y Charles a dar un paseo. El cielo se oscureció de repente y cayó aplastando a Linda y a Charles, y a todo lo que ellos eran.

Esta es la historia de Linda y Charles, dos hormigas aplastadas por un humano que, simplemente, pasaba por allí.

 

Diego Carrera Martín
Proyecto de deshumano. No sé si libre, pero pensador. Practicante de la resignación. Misántropo. Estudiante de filosofía.

Arte Digital

A mediados de la segunda década del siglo XXI la tendencia creciente a la creación virtual del arte llevó a la práctica extinción de los creadores humanos como tales. Actores, músicos, pintores, escritores, arquitectos… todos los creadores vieron suplantada la chispa de la creación individual por la sistemática búsqueda de la razón matemática de la novedad que podía llevar a cabo cualquier ordenador convenientemente programado.

Si bien este furor no duró más de veinte años, es verdad que llevó a la práctica extinción de los actores y los músicos, es decir de todos aquellos cuyo arte era la recreación, ya que los programas fueron especialmente excepcionales en esos aspectos. Crear un actor virtual, o un músico, estaba al alcance de cualquier empresa de efectos especiales e interpretaban con absoluta fidelidad aquello que inicialmente el director, y posteriormente el productor o promotor, deseaban.

Esta situación pasó por dos periodos diferentes:

En el año 2012 nace la primera productora íntegramente digital dedicada al cine. Digitals Stars, presenta a sus mil doscientos actores virtuales que serán protagonistas, secundarios y figurantes de todas sus producciones. Hay actores con todas las características físicas y raciales más destacables y permiten en los momentos necesarios crear híbridos que se acomoden perfectamente a una situación interpretativa particular. Su primera producción, una versión de una conocida película de los años 80 del siglo XX, arrasa en las taquillas y es tal el éxito comercial, y económico ya que los actores virtuales no cobran,  que inmediatamente surgen nuevas productoras. Al cabo de tres años las películas convencionales no tiene cabida en el circuito comercial. Solo el teatro mantiene a un reducido elenco de actores en activo. Solo el teatro y solo en ciertas ciudades de ciertos países. El perfeccionamiento de la proyección holográfica y las técnicas de sonido van arrinconando todas las posibilidades.

Si bien el negocio funciona perfectamente a nivel económico los estudiosos del mercado empiezan a apreciar una crítica creciente en cuanto a la monotonía de la capacidad interpretativa de estos actores individuales y, a nivel todavía experimental, empiezan a buscarse nuevas soluciones. Son especialmente reseñables la de Edgard P. Harrys que intenta que los actores virtuales sean réplicas perfeccionadas de actores reales y que acaba en un fracaso económico y la de Inhuman Artists que intenta inventar actores no humanos para representar obras típicamente humanas. Se da una nueva visión, extremadamente exótica, de las historias y se hace imposible la comparación con la capacidad interpretativa de los actores humanos. Tras unos éxitos iniciales pronto la gente le vuelve la espalda a la novedad.

Es el declive paralelo de la música, que debido al arrinconamiento de los músicos y  a la mayor interrelación creador-intérprete, y a una imposibilidad de controlar un mercado que tecnológicamente es cada vez más independiente de la comercialización tradicional se ve abocada a la practica desaparición de las grandes empresas musicales, el que encuentra la salida de la crisis aprovechando la situación profesional de los intérpretes y las nueva tecnologías.

Es el año 2019 y Digiman Songs Company digitaliza a todos los grandes intérpretes de la historia y ofrece una suma sustanciosa a todos aquellos contemporáneos que estén dispuestos a ceder sus derechos de imagen y autor vitalicios a cambio de una cantidad que de alguna forma garantiza una vida pasable y la posibilidad de promoción futura en función de la utilización de los archivos.

cine digital

Cuando a finales de 2020 Digiman presenta su primer trabajo y las líneas maestras de su actuación algunos críticos se entregan a la euforia y el triunfalismo. “Nada, nadie a lo largo de la Historia ha podido concebir un proyecto creativo como el que hoy nos ha sido presentado. Digiman no solo es un nuevo capítulo en la historia del arte, Digiman es el comienzo del Arte”, llega a escribir un famoso crítico en una no menos famosa publicación diaria.

Las claves de Digiman:

–       No existe un artista tipo, todos los artistas son una mezcla de las distintas características de varios. Ejemplo: un violinista tendrá la tensión de arco del brazo de un individuo, la muñeca de otro, la mano derecha de un tercero y la mano izquierda de un cuarto, el oído de otro más y así características individuales de tantos intérpretes como sean necesarios hasta completar un violinista completo.

–         Cada cliente podrá configurar su propio intérprete o grupo y la música que desea escuchar.

–    En los conciertos y recitales estos artistas tendrán un aspecto físico holográfico normal pero sus características interpretativas variarán en cada evento.

–      Al final de una gira o serie de actuaciones se grabará un disco con dos versiones: una la grabación del mejor concierto, otra la grabación del mismo programa por la versión interpretativa que mejor haya resultado.

–    Digiman versionará, por su sistema y según su criterio, las composiciones novedosas de los artistas contratados por ella.

–       Ninguno de los artistas contratados podrá grabar, interpretar, versionar o participar en conciertos sin el permiso explícito de Digiman SC.

El éxito es clamoroso y las alabanzas se multiplican ante la capacidad de llevar las posibilidades de versiones hasta el infinito. Este mismo éxito lleva a la industria del cine inicialmente y finalmente a la del teatro a caer en las mismas redes.

En el año 2022 Digiman Songs se convierte en Digiman Arts & Artists e incorpora al sistema a todas las artes escénicas y al año siguiente las plásticas.

Año 2028. El Imperio Digiman oculta a duras penas la laxitud creativa y el adocenamiento evidente del espectador, por no hablar del desplome lento pero estrepitoso del componente económico. Digiman vive de los patrocinios y las colaboraciones, pero incluso estos capítulos empiezan a mermar.

En este ambiente decadente y anodino se produce lo que años más tarde se conoció como el caso Timo Slock o el síndrome de Aquello, o mal de Slock.

Timo Slock, de origen nórdico, músico sin grandes méritos en el capítulo interpretativo era sin embargo, y a pesar del desconocimiento público, autor de un par de composiciones de éxito de Digiman. Se le podría considerar como un funcionario acomodado y razonablemente feliz cuando se convirtió en el primer caso que llevaría al fin del digitalismo.

El 19 de noviembre del 2028 un empleado de Digiman recibe una llamada de un cliente solicitando la reparación de un soporte que se ha borrado inexplicablemente. Al intentar hacer un duplicado el empleado advierte que los archivos correspondientes a Timo Slock estaban vacíos. Existían los índices pero no accedían a ninguna información, ni en los originales ni en las múltiples copias de seguridad que la empresa había guardado previsoramente a lo largo de su historia.

Se decide digitalizar de nuevo al personaje cuando los técnicos se encuentran que hace dos días que Timo Slock ha entrado en estado catatónico sin que los médicos tengan ningún tipo de explicación.

Se ordena una revisión exhaustiva de los archivos y se comprueba que existen tres casos más idénticos, un actor y dos pintores. Por supuesto los datos de esta investigación y los de las posteriores fueron celosamente ocultados hasta que el número de casos hizo imposible la preservación del secreto.

En el año 2031 una alta instancia judicial ordena, como medida preventiva, la destrucción de los archivos de digitalización personal de Digiman y una moratoria de seis meses para el resto, sujeta a la evolución de los casos tras esta primera medida. El síndrome de Aquello o mal de Slock, así llamado porque jamás se ha encontrado una explicación médica o científica para lo acontecido, se detuvo. No hubo más casos que los cerca de setecientos que por entonces se habían constatado. Ninguno de los afectados se recuperó nunca. Los archivos sujetos a moratoria se salvaron, gracias a lo cual hoy en día aún podemos disfrutar de algunas de aquellas joyas de su momento.

En el año 2031 una alta instancia judicial ordena, como medida preventiva, la destrucción de los archivos de digitalización personal de Digiman y una moratoria de seis meses para el resto, sujeta a la evolución de los casos tras esta primera medida. 

El comienzo del post-digitalismo ha llevado a un insospechado florecimiento de la creación y la interpretación, pero en medio de la euforia hemos olvidado, hemos enterrado en la parte más remota y oculta de nuestra memoria, que aunque Aquello no está activo en este momento no sabemos que podría desencadenarlo de nuevo. Yo reclamo desde esta tribuna los fondos y recursos, el interés social y científico, necesarios para descubrirlo y prevenirlo o extinguirlo definitivamente.

Madrid, 19 de noviembre del 2047

 

Rafael López Villar
Nacido en 1953 en Orense. Vive en Madrid desde los cuatro años. Empresario, escritor vocacional y estudioso de la gastronomía tradicional española sobre la que tiene varios blogs.

Ser sin haber sido

Entre el anhelo, la añoranza y el olvido las vastas extensiones de la memoria configuran día a día la experiencia vital que me ayuda en el camino. Ponen ante mí los recuerdos de momentos ya vividos que me guían, que me avisan, que me trazan consecuencias de otros semejantes aunque antiguos. Alterada por el tiempo la memoria se maneja como un cuento al que le faltan páginas que aun habiendo leído han debido de caer en el olvido, buenas algunas, la mayoría amargas.

Pero en todo ese mapa, en ese hilo conductor de las vivencias ensartadas por el tiempo transcurrido, resaltan con especial brillo los recuerdos de los momentos en el limbo, los recuerdos de lo que no habiendo sido fué hasta un cierto momento y me dejó atisbar otra vida, otro ritmo, otro tiempo al que asomarme y, notario, levantar acta de lo que acontece en esa otra memoria, en ese otro hilo en el que la vida fabricada en la imaginación llega a ser sin haber sido.

Rafael López Villar
Nacido en 1953 en Orense. Vive en Madrid desde los cuatro años. Empresario, escritor vocacional y estudioso de la gastronomía tradicional española sobre la que tiene varios blogs.

Recuerda

Recuerda, en la pronunciación de la r se contenía toda la rabia del mensaje. Recuerda, parecía más un gesto, una acción intimidatoria, que una simple palabra. Inténtalo, parecía pasar de la agresión a la súplica, de la desesperación a la desesperanza. Pero el recuerdo no acudía, perdido en nebulosas de ensoñaciones, en personajes cuya ausencia suplantaba la presencia de los que tenía al lado, seguía aferrado a la irrealidad que irradiaba hacia la realidad ajena, hacia la necesidad cotidiana, que él ya no sentía, de aferrarse a la realidad compartida. Recuerda, la r ya vibraba mucho menos, apenas, haciéndose eco de la lejanía insuperable que hacía que la palabra no fuera más que un sonido, un deseo inasequible de cercanía y reconocimiento.

Rafael López Villar
Nacido en 1953 en Orense. Vive en Madrid desde los cuatro años. Empresario, escritor vocacional y estudioso de la gastronomía tradicional española sobre la que tiene varios blogs.

Los nombres de la niebla

Tiene la niebla nombre

De sonido quejumbroso,

Que una vez pronunciado

Se va diluyendo en su seno

Y al extinguirse el sonido

Sigue resonando lento,

Denso, untuoso,

En ese dintel que limita

A la vida y el silencio

Tiene la niebla nombre

Que al pronunciarse nos moja

Ciñe, rodea, abraza, empapa,

Se introduce en los rincones

Y los va llenando sin pausa

De presencias incorpóreas,

De palabras pronunciadas

Sin saber si son oídas,

De mundos a flor de piel,

De miradas interiores

Porque el horizonte les falta.

Tiene la niebla nombre

Que parece nombrar los sueños

Universos, fantasías, cuentos.

Que da certeza a lo incierto

Y pone en duda lo cierto

Que trae al alma el pasado

Hace al futuro inconcreto

Y al presente tan escaso

Que no dura ni el momento

Tiene la niebla nombre

Que es llamada a los muertos,

A habitar entre sus jirones,

A medrar en su vientre espeso,

A vivir mientras ella viva

Haciendo cuerpo en su cuerpo.

Y cuando el final se anuncie,

Cuando se levante el viento,

Volverse de nuevo secretos,

Refugiarse otra vez en los nichos

En los que ahora yacen sus cuerpos,

Y filtrarse, como ya hicieron,

En los rincones que evocan

Los lugares en que vivieron.

Tiene la niebla un nombre

Que solo saben invocar,

Cuando se ausenta la vista,

Y el horizonte se mueve

Al tiempo que nos movemos,

Cuando con puño etéreo llama sin que pueda oirse

Golpeando  las puertas del puerto,

Cuando la frontera del mar solo es sonido y viento,

La sirena del faro,

La campana del barco,

El retumbar entre montes

Del tañer que toca a muerto

 

 

 

Rafael López Villar
Nacido en 1953 en Orense. Vive en Madrid desde los cuatro años. Empresario, escritor vocacional y estudioso de la gastronomía tradicional española sobre la que tiene varios blogs.

Los zapatos de Sabine

Los zapatos de Sabine

© Amparo Perianes

Amparo Perianes
Escribidora de las pasiones. Me gusta más el fondo que el envoltorio de las personas. Filóloga inglesa.

Huele fatal!!!!!

Cada día un nuevo caso de corrupción salpica al PP y algunos jugando a mociones de censura sin un candidato consensuado… no estamos para perder más el tiempo

Busco la esencia de las cosas cuando dibujo. Autodidacta que explora nuevas técnicas. Me apasiona el arte en todas sus manifestaciones. Vivo inmersa en mi locura y eso me hace feliz.

El agua más rica del mundo

Canal Isabel II. El agua más rica del mundo

Busco la esencia de las cosas cuando dibujo. Autodidacta que explora nuevas técnicas. Me apasiona el arte en todas sus manifestaciones. Vivo inmersa en mi locura y eso me hace feliz.

Buscar en Archivo

Buscar por Fecha
Buscar por Categoría
Buscar con Google

Galería de Fotos

Acceder | Designed by Gabfire themes