Archivos de categoría para: Arte y Letras

En la orilla

 

He invocado al mar en primera persona utilizando los lenguajes ancestrales, y observando con el alma el oleaje he querido escuchar con los ojos su respuesta. Las olas escribían en mi mente palabras con acento de sal y espuma, sonido de crestas y vientos, silabas de vida. Debieron de pasar varias eternidades antes de romper el contacto, milenios entre frase y frase, siglos de silencios.
Cuando volví en mí nada había cambiado, y una última ola se agitó en despedida, trepando por las rocas, por la orilla, por el aire que la acoge y la limita, y dejando a mis pies, nunca rendida, con simbolismo de madre y de acogida, la arena continente, la vegetación hundida y la vida que lo habita. Y yo mismo, renacido, expulsado una vez más del claustro primigenio, del que he nacido tantas veces, en tantas formas, en tantas vidas.

Sálvame de la quema

 

@ Oda Sales

El futuro de PODEMOS

El jardinero

© Nieves Laguna, 

Un joven jardinero había perdido las ganas de vivir debido a que por las nuevas tecnologías su trabajo cada día era más prescindible, llegando a sumirse en un profundo estado de melancolía.

No encontraba trabajo porque, además, por su edad, las pocas casas que contaban con bellos jardines ya tenían sus jardineros de confianza, con lo que él pasaba su tiempo dedicándolo a su familia y se había olvidado de quien era.

Pero una mañana que paseaba observando los hermosos jardines, ya que no le quedaba otra cosa que hacer mientras sus hijos estaban estudiando, vio que una de las casas por las que él pasaba había cambiado de dueña y ésta aún no contaba ni con maquinaria moderna ni con jardinero.

Vaciló mucho, lo pensó bastante, estaba indeciso, no sabía si entrar o no. Finalmente, aunque le costó, traspasó la puerta de la casa y se dirigió a la que él creía la dueña y que estaba sentada en un columpio que había instalado en la rama de un árbol, para ofrecerle sus servicios.

La nueva dueña al verlo entrar con paso firme y seguro y tras su presentación, le escuchó. Oyó su oferta:

“Señora. Déjeme cuidar de su jardín, lo haré como nadie antes lo ha hecho porque he nacido para cuidar de las flores, de sus flores, para plantarlas, alimentarlas, verlas crecer, deleitarme con su aroma, cuidarlas, y todas las mañanas tendrá un precioso bouquet de sus maravillosas flores.”

La dueña hipnotizada por sus palabras, su presencia y su voz, vaciló unos momentos mientras lo observaba, pero accedió a contratarle.

El jardinero llegaba todas las mañanas puntual y antes de que la señora pudiera darse cuenta, le dejaba un ramo de sus flores en la puerta de la casa, conforme fue pasando el tiempo esa relación se hizo más profunda llegando a ser confidentes el uno del otro.

El jardinero tooooooooodos los días cortaba una flor, la dejaba en el asiento del columpio, y cuando la señora salía a darle los buenos días, recogía la flor, aspiraba su olor y se la ponía en el pelo.

Pronto se convirtió en una costumbre. Él todas las mañanas le ponía la flor en el columpio, ella salía de casa, olía su maravilloso perfume, se la ponía en el pelo y se dejaba mecer por el viento de la mañana sentada en su columpio, mientras el jardinero la observaba cuidando del jardín y hasta algunas mañanas también se atrevía a empujarla, mientras hablaban de sus vidas.

Pero ella pronto le empezó a exigir más flores por la mañana, flores por la tarde, flores a todas horas, se había convertido en adicción para ella de tal manera que ya no concebía una mañana sin su flor y en una pesadilla para el jardinero, ya que algo que hacía por placer, ahora era un tormento.

 Cada día soportaba menos ir a trabajar, hasta tal punto que le planteó a la señora tomarse unas vacaciones. Evidentemente la dueña de la casa no accedió, no soportaba no verle, no hablar con él, no compartir sus flores y no se daba cuenta que lo estaba asfixiando. Pese a todo, el jardinero desapareció de su vida y lo que fuera un fabuloso jardín ahora era un desierto infértil y asolado. Ella permanecía horas mirando la puerta de su jardín esperando que su jardinero querido apareciera de nuevo, espera inútil, ya que pasaban los días y con cada hora ella caía más y más en la misma melancolía que caracterizaba a su cuidador de flores.

Una mañana, la puerta volvió a abrirse, y el jardinero le habló, le dio las gracias por sacarle de la tristeza en la que estaba sumido, por devolverle la vida que había perdido, por encontrar al hombre que antaño había sido al darle trabajo en su jardín y estaba dispuesto a volver con fuerzas renovadas a cuidar de sus margaritas, de sus petunias, de sus lilas, de sus garberas, de sus plantas de otras tierras.

Desde su regreso, el jardinero volvió a colocar una flor encima del columpio, flor que se marchitaba día tras día, porque la tristeza que su marcha provocó en la dueña de aquél exótico jardín le hizo enfermar y una mañana la encontraron en su habitación, sentada en su butacón, con la ventana abierta mirando hacia su jardín, fallecida, con una nota entre sus manos dirigida al jardinero:

“Volviste demasiado tarde. Mi corazón no aguantó más la pena de tu ausencia y el caos de mi hermoso jardín, quédate con él, ahora es tuyo. Espero que puedas perdonarme algún día.”.

Desde entonces, todos los días hay dos flores que nunca faltan, una en el columpio del árbol y otra en la tumba de la señora que se convirtió en el Amor de su vida sin él siquiera darse cuenta y así siguió cuidando de aquel fantástico jardín hasta que sus fuerzas le dejaron hacerlo.

Paseo por un bosque gallego

Foto:  By Amparo Perianes

Es apenas un aroma, una brisa que riendo con risa de castaño longevo me visita cuando me adentro en el paseo umbrío de un bosquecillo gallego, cuando mis pasos, pausados, calzados con botas de siglo y medio, me aproximan al perfume que se oculta tras el velo con que céfiro lo va envolviendo, como en un celofán de brisas rematado por un lazo trenzado de ensueños.

Y cuando travieso se escapa, otra vez, mientras mi olfato sabueso esta intentando  aprehenderlo, el bosque, que está en el juego, se sacude en carcajadas de pinos, de castaños, de salgueiros, que divertidos, partícipes del devaneo, me rozan dulces con sus ramas para que juegue con ellos

Y las gotas del orballo que saltan desde sus hojas hasta el ropaje en el que voy envuelto, y a mi piel, y a mi pelo, y se ocultan entre risas en mi espalda, en mi pecho, aprovechando la cueva que les ofrece mi cuello, con el leve escalofrío, la caricia, que provocan mientras recorren mi cuerpo me invitan a disfrutar de su vida, a perderme entre sus ramas, a saber esconderme del tiempo y como un árbol más dejarme mecer en el viento, bañarme con el rocío y alimentarme del suelo

Quien pudiera transmutarse y vestido con los verdes que la bruma va reponiendo en sus tonos verdaderos, enraizarse en el monte, vestirse de árbol viejo y con un leve suspiro, con un mínimo anhelo, cambiar mi alma de hombre y quedarme para siempre como uno más entre ellos.

El español desaparece de la web de la Casa Blanca

Aunque en Estados Unidos viven más de 41 millones de hispanohablantes, a partir de ahora la renovada web de la Casa Blanca solo podrá consultarse en inglés. El cambio se ha producido tras asumir la presidencia Donald Trump, cuya imagen durante un acto de campaña ocupa buena parte de la página. La cuenta de Twitter de la Casa Blanca en español permanece inactiva.

Canción de cuna contra la soledad

Sólo dale una oportunidad a esta canción de cuna

y súbele el volumen a la radio,

si puedes escucharme ahora

sabrás que voy en camino

para hacerte saber que no estas solo.

(traducción de la canción de Nickelback-Lullaby)

 

Soy el puto amo

Sin comentarios…

Paseando con mi padre

Paseando con mi padre, motor en su silla de ruedas, se me vino el tiempo,  inopinadamente, trastocado, revuelto, solapado, como solo el mismo tiempo sabe hacerlo, y en un instante, en un siglo, en un revuelo, fui  yo mismo paseándolo, fui yo mismo paseando a mi hijo en su silla, de pequeño, fui mi hijo paseándome en algún tiempo futuro, fui mi padre empujando un cochecito conmigo dentro en algún tiempo pretérito. Y sin llegar a aprehenderlo, sin llegar ni siquiera a fijar algún recuerdo el tiempo volvió a su línea y mi padre y yo –tal vez mi hijo también- seguimos con nuestros paseos, cada uno en su tiempo, cada uno en su puesto.

Hoy lloro

Hoy lloro con desconsuelo, con llanto sordo y convulsivo. Hoy lloro porque la pena me atenaza y llorar es la única salida. Hoy lloro por los niños que mueren de madurez, por las magias que dejan ver su truco, por la sordidez de una sociedad con los valores retorcidos, inane, inerte, inerme ante el continuo empuje de un modelo infrahumano. Hoy lloro con la pena intacta porque aún soy capaz de saber por qué lloro. Hoy lloro porque no sé si mañana mi llanto tendrá argumento por la permanente dejación de la inocencia. Hoy lloro porque llorar aplaca el llanto aunque no cicatrice las heridas. Hoy lloro porque el mundo se empeña en dejar atrás, de lado, escondido, lo único que puede salvarlo de sí mismo, la inocencia del niño, la ilusión de la magia, la fe en su propio camino.

Accidente Yak-42

El vuelo 4230 de UM Airlines se estrelló en Turquía cerca del aeropuerto de Trebisonda el 26 de mayo de 2003 con 75 personas a bordo. El pasaje lo formaban 62 militares españoles, que regresaban a España tras cuatro meses y medio de misión en Afganistán y Kirguistán; todos ellos fallecieron junto a doce tripulantes ucranianos y un ciudadano bielorruso…. 

Adiós 2016

¿Estamos en buenas manos?

Afrontamos en nuevo año con la legislatura más inestable de la historia de la democracia…. ¿Estamos en buenas manos o estamos ante un gobierno de improvisación y cuidado por Europa?…. Dentro de ese humor indignado, Feliz año nuevo a todas y todos.

 

 

 

 

La vicepresidenta del gobierno aparca en carril bus para ir de compras

Así son las cosas, sin embargo, a los comunes mortales que pagamos nuestros impuestos se nos sanciona… privilegios y abuso de autoridad, esto es la España del PP

Dia internacional de los derechos humanos. Una falacia más.

día internacional derechos humanos

Hoy en día casi todos los países del mundo han firmado la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Pero eso no quiere decir que los derechos se respeten de verdad en todas partes. Desde aquí no celebramos el día internacional de los derechos humanos, sino que condenamos la violación que de tales derechos se están llevando a cabo en la mayoría de los países del mundo, no sólo en los que el poder se detenta por gobiernos dictatoriales, sino también por muchos de los que se consideran democráticos, en la mayor parte de los casos por omisión en su protección.

 

 

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