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Francisco I El Paseado

Me resulta difícil saber ante ciertas actitudes si se deben a una inteligencia que supera en mucho a la mía limitada o si son fruto de una estupidez soberana. También queda la opción cíclica, esa que sostiene que los extremos se confunden y que en este caso casi haría imposible discernir entre una jugada maestra y una contumaz majadería. Y el problema es que argumentos sobran para sostener ambas premisas, y ambas premisas se sostienen contemplando el bochornoso espectáculo al que nos encontramos expuestos sobre este tema.

Es difícil no pensar que la popularidad del dictador estaba tan en declive, que, salvo algunos nostálgicos de tiempos pretéritos muy entregados a la causa, muy pocos, muy de vez en cuando, nadie visitaba la tumba que en un lugar apartado de la sierra contiene los restos del personaje en cuestión. Tan en declive que seguramente era incómoda para aquellos que necesitan de muleta y engaño para hacer ver a los demás un posicionamiento político que son incapaces de desarrollar salvo con gestos que no tiene otra trascendencia que la de su exhibición pública. Ahora la semi olvidada tumba, y todo su entorno, ha reverdecido sus viejas glorias visitantes y recibe alborozada a leales de toda la vida y curiosos de la última hora que visitan por igual el enterramiento o el juzgado donde van a pasear al último popular encausado.

Mi duda, respecto a la jugada y su conveniencia, no es su eficacia para adictos a la ideología, sean de la promotora o de la contraria, ni siquiera su repercusión, previsible para los mismos, no, mis dudas están en la falta de previsión respecto al desarrollo de la historia, la falta de previsión o la eficaz planificación. Hace ya cinco meses largos que Pedro Sánchez y su gobierno tomaron las riendas, es una forma de hablar, del país. Hace ya cinco meses largos que hicieron de esta medida santo y seña de sus compromisos con “el pueblo”.

 

“Mi duda, respecto a la jugada y su conveniencia, no es su eficacia para adictos a la ideología, sean de la promotora o de la contraria, ni siquiera su repercusión, previsible para los mismos, no, mis dudas están en la falta de previsión respecto al desarrollo de la historia, la falta de previsión o la eficaz planificación”

Y cinco meses más tarde aún no sabemos ni cuándo ni a donde irán a parar los restos del redivivo, al menos mediáticamente, dictador. Cinco meses más tarde lo único que han logrado es que no haya día en el que no haya algo distinto, nuevo me parece un exceso, que comentar sobre el tránsito, el pretendido tránsito, del nefasto personaje. Afortunadamente no tiene posibilidad de presentarse a las próximas elecciones, o sí, porque le estarían haciendo la campaña gratis. Removiendo sin curar, agitando sin parar, paseando sin lugar.

Malo sería que el dictador acabase en un lugar más emblemático y accesible para sus adictos, malo y casi inevitable ya que no sé cómo se podrá evitar que la familia decida hacer uso de su legítima propiedad.

Pero de lo que no cabe duda es de que mientras hablamos de la diaria y virtual, de momento, itinerancia de un cadáver de hace cuarenta años no nos preocupamos de tantos temas que nos son necesarios en la actualidad. Y eso sí que es bueno para un gobierno instalado en eludir sistemáticamente la realidad.

  • Nada sobre la reestructuración de la justicia.
  • Nada sobre una sanidad más eficaz.
  •  Nada sobre la imprescindible reforma de la educación.
  • Nada sobre un reparto más justo de la riqueza salvo el consabido recurso de subir los impuestos y hacer más pobres a los más pobres
  • Nada sobre la reforma de la ley electoral que devuelva el control a los ciudadanos.
  • Nada sobre la solución a los problemas territoriales que ante la dejación gubernamental se enroca, se crece y se hace más fuerte.
  • Nada sobre unas elecciones que devuelvan un gobierno fuerte, eficaz y capaz.
  • Nada sobre la asunción inmediata de responsabilidades ante hechos que suponen el desprestigio y cuestionan la integridad de los miembros del gobierno, empezando por el propio presidente.
  • Nada de nada
  • Nada de nada de nada

Y ante esta nada tenemos una oposición ineficaz, un cadáver itinerante, unos socios de gobierno indeseados y una vicepresidenta del gobierno más digna del forofismo de un equipo de fútbol que de un equipo de gobierno.

Pero esto es España. Forges ha muerto y nos hemos quedado sin motoristas. Y para colmo nuestro ancestral apego al toreo nos hace entrar a la muleta sin pararnos a pensar que nos están toreando. Es más, seguramente somos el único toro que aplaude y jalea al torero, y olé.

“Y ante esta nada tenemos una oposición ineficaz, un cadáver itinerante, unos socios de gobierno indeseados y una vicepresidenta del gobierno más digna del forofismo de un equipo de fútbol que de un equipo de gobierno.”


De todas formas no nos preocupemos, mientras Francisco I “El Paseado”, no encuentre acomodo definitivo para sus huesos tampoco nosotros encontraremos de nuevo nuestra preocupación por las medidas necesarias. ¿Quién necesita conciencia actual pudiendo hablar de memoria histórica?

¿Y cuándo encuentre acomodo? No, claro, después tampoco. Ya encontraremos otro cadáver que pasear.

Rafael López Villar

Nacido en 1953 en Orense. Vive en Madrid desde los cuatro años. Empresario, escritor vocacional y estudioso de la gastronomía tradicional española sobre la que tiene varios blogs.

La profanación de la tumba

El artículo 526 del Código Penal establece que: ”El que, faltando al respeto debido a la memoria de los muertos, violare los sepulcros o sepulturas, profanare un cadáver o sus cenizas o, con ánimo de ultraje, destruyere, alterare o dañare las urnas funerarias, panteones, lápidas o nichos será castigado con la pena de prisión de tres a cinco meses o multa de seis a 10 meses”.

El pasado miércoles, todos vimos en los medios de comunicación y redes sociales como una persona profanó la tumba del dictador Francisco Franco en el Valle de los Caídos, lo que para algunos fue un motivo de alborozo, ante el deseo que los restos de aquel sean exhumados de este lugar que se ha convertido en un templo de peregrinación para la exaltación de la persona que allí se encuentra y de su obra.

Esa persona que llevó a cabo el acto de profanación, indudablemente ha cometido un delito que no se puede justificar desde ningún punto de vista. Los muertos son los muertos, y la falta de respeto ante la violación de un panteón, sea de quien sea, no encuentra  ninguna eximente en el hecho de que quién allí está haya sido una mala personas, como indudablemente lo es quien ha mantenido a todo un país sumido en la represión con una violación de derechos humanos continúa, encarcelando y matando a quienes se opusiesen a su régimen, o en venganza de unos enemigos en una guerra en la que resultó vencedor. Quizá el atenuante del estado de necesidad, ante el deseo de una justicia o reconocimiento que nunca ha existido en relación con los asesinados y represalias por el dictador.

El ruido y las pocas nueces en el traslado de los restos del dictador a otro lugar, indudablemente ha animado a aquellos que piensan que es la única forma de saldar la injusticia y salvar la memoria histórica de aquellos que fueron asesinados y represalidados por este personajel durante la dictadura franquista, es decir, zanjando una deuda histórica que en un estado democrático como el nuestro no se puede permitir, porque, aunque una auténtica conciliación debería haber pasado por juzgar a los responsables de la opresión franquista supervivientes, o al menos, por una declaración de condena institucional en el momento de aprobarse la Constitución e instaurarse el régimen democrático. Bien es cierto, que tal vez aquel no fuese el momento por no instigar a todos aquellos herederos del franquismo, que eran muchos, incluso a un ejercito cuyos altos mandos en aquel momento habían sido unos férreos defensores de la dictadura, además de ciertos sectores o poderes fácticos del momento.

“El ruido y las pocas nueces en el traslado de los restos del dictador a otro lugar, indudablemente ha animado a aquellos que piensan que es la única forma de saldar la injusticia y salvar la memoria histórica de aquellos que fueron asesinados y represalidados por este personaje  durante la dictadura franquista”

Pero, también es cierto, que la exhumación pretendida del dictador ha servido para animar a algunos exaltados a emprender una guerra contra los todavía aduladores de esa régimen que sumió al país en una historia que sólo puede ser narrada en blanco y negro, predominando más el negro que el blanco, si es que este último tiene cabida.

Resulta evidente que igual que se condena la profanación de cualquier tumba, como en este caso la del dictador, también el código penal debería condenar la exaltación de la dictadura, cosa que no es así, lo cual no impide que los ciudadanos de bien, entendiendo por tales, aquellos que no viven en el rencor y en el deseo de venganza, lo condenemos y pidamos a nuestras autoridades que ponga fin a esta situación de exaltación pública de una parte de nuestra historia que, aunque no se puede olvidar, debe, al menos ponerse en su sitio, que no puede ser otro que el de la condena social.

Es evidente que la madurez democrática de nuestro país está a años luz de otros de nuestro entorno más próximo, donde tales muestras de exaltación no sólo están condenadas por la justicia, habiéndose juzgado por delitos de lesa humanidad a los responsables supervivientes, no permitiendo o propiciando, como sucede en España, muestras públicas como las que vergonzosamente se han permitido y se siguen permitiendo en el Valle de los Caídos, erigido como mausoleo del dictador, con la connivencia de la Iglesia católica.

Es hora de zanjar esta parte de la historia, de poner cada cosa en su sitió, y lo que resulta evidente es que mientras al dictador no se le ponga en un lugar que impida tal exaltación de un régimen que nunca debió de existir, no se habrá saldado. De esta manera, tal vez se eviten profanaciones como la que ha tenido lugar, de personas que están cansadas de ver como en este país todavía se permite la adulación de asesinos y torturadores, no sólo del dictador, sino de muchos de sus herederos integrados en nuestra sociedad, como si se tratase de mirlos blancos, cuando no son más que aves de rapiña.

Olga Sánchez Rodrigo

Busco la verdad para contársela al mundo. No creo en la neutralidad del periodista, casi siempre es de quien le paga. Por el contrario, SÍ CREO y APOYO al periodismo ciudadano, el hecho por gente de la calle, gente que cuenta lo que le pasa.

Cuando los jueces se convierten en monigotes

 

 

 

Aparte de considerar ilegal la revisión de la Sentencia sobre las hipotecas en la que declaraba que el sujeto pasivo del impuesto de actos jurídicos documentados era el banco hipotecante y no el comprador hipotecado, entre otras cosas porque decide la suspensión de todos los señalamientos sobre recursos de casación idénticos tramitados en la sección 2ª avocándolos al Pleno, a fin de discutir entre los 32 magistrados de la Sala de lo contencioso si mantenían o no el criterio de la única sentencia sobre este particular dictada hasta la fecha; también ha conseguido que esta decisión del presidente Sala 3ª del Tribunal Supremo, Luis María Díez-Picazo Giménez, que no accedió a cargo por oposición, lo que demuestra su servilismo a los políticos que le han puesto ahí,  haya supuesto que los ciudadanos pongan en cuestión lo que viene siendo habitual en muchas de las Sentencias judiciales como es la falta de imparcialidad de la Justicia, que representa uno de los poderes del Estado, y que, presumiblemente, debería ser independiente de los otros dos, legislativo y ejecutivo, como premisa básica para un buen funcionamiento de la democracia. Pero, además, su vinculación o posible connivencia con uno de los poderes fácticos como es ‘lobby’ de la banca, esta dando la sensación que en este país quien gobierna es el Ibex 35.

Algunos personajes con apariencia de sesudos, cuando no son más que oportunistas y beneficiarios de las puertas giratorias que no han parado de girar en este país desde la instauración de  una pseudodemocracia en el 78, justifican esta decisión como necesaria ante una riesgo de caer en el populismo de la justicia, nos referimos al expresidente del gobierno por el PP, José María Aznar, quien manifestó en una entrevista en Tele 5, quizá porque no le convengan a sus propios intereses, y por su odio manifiesto e

insultante  a aquellos políticos de la izquierda que pretenden una  política más social que defienda los intereses de las personas menos favorecidas por el sistema económico neoliberal que ha imperado en España durante los gobierno del PP, por cierto uno de los más corruptos de la historia. Pero, ya sabemos el deseo de este engreído y petulante político de volver a la política activa ahora que le puede abrir el camino su delfín y siervo incondicional Pablo Casado.

“Pero ya sabemos el deseo de este engreído y petulante político de volver al a política ahora que le puede abrir el camino su delfín y siervo incondicional Pablo Casado.”

Ya fue en su momento el Tribunal de Justicia de la Unión Europea en el caso de las denominadas cláusulas suelo quien tuvo que poner orden ante el abuso de la banca que costreñía a los ciudadanos a pagar unas hipotecas muy por encima del Euribor, de manera que cuando el tipo de interés bajaba de un determinado nivel, la cláusula suelo impedía que se aplicase el interés variable de tal manera que transformaba la hipoteca en hipoteca a interés fijo.

Situaciones como estas no sólo ponen de relieve la arbitrariedad de la justicia española, sino, lo que es peor, una apariencia de inseguridad jurídica que perjudica a los ciudadanos que, cada vez resulta mayor ante sentencias que parecen responder a los intereses de los poderosos en vez de los intereses de los ciudadanos, lo que convierte a España en un país de tercera gobernado por políticos de cuarta y juzgado por jueces parciales serviles a quienes les otorgan determinados cargos dentro de la carrera judicial, lo que les convierte en servidores de intereses espurios.

Esperemos que alguien ponga orden en todo este fregado que ya empieza a oler demasiado mal, y que, quienes lo hagan no sean los del Partido Popular, quienes han demostrado que sólo están para poner el cazo y servir, igual que los jueces, a los intereses de los poderosos, sumiendo al país en algo muy diferente y, a cien años luz de los que ocupan por su buena gestión económica los primeros puestos en cuantos a sus resultados en política económica y social dentro de la Unión Europea.

Olga Sánchez Rodrigo

Busco la verdad para contársela al mundo. No creo en la neutralidad del periodista, casi siempre es de quien le paga. Por el contrario, SÍ CREO y APOYO al periodismo ciudadano, el hecho por gente de la calle, gente que cuenta lo que le pasa.

Adoctrinamiento, asimilación y socialización

 

El pasado miércoles nuestro Defensor del Pueblo, Francisco Fernández Marugán, admitía y denunciaba que en Cataluña ha existido adoctrinamiento aunque, matizaba, que el número de casos denunciado es bajo.

Es terrible que las instituciones españolas que han de garantizar la igualdad de los ciudadanos pasen continuamente de puntillas sobre la barbaridad social que se practica en Cataluña: La asimilación identitaria.

No es menos cierto que la pretensión de hacer que, por fin, el Defensor del Pueblo se haya hecho eco del problema, siquiera sobre los actos de adoctrinamiento sucedidos durante los terribles días de septiembre y octubre del pasado año, es un relativo éxito dada la consuetudinaria sordera del Estado.

Sin embargo, que, a estas alturas, el Defensor del Pueblo, el Gobierno actual y los gobiernos anteriores soslayen la realidad de la función asimilacionista de la escola catalana es un acto de hipocresía que raya en la prevaricación política.

Tal vez es preciso aclarar los conceptos. La socializaciónes un proceso de adaptación e incorporación de los niños a la sociedad en la que están insertos. La familia, la escuela y los medios de comunicación son los principales agentes de socialización. La lengua o lenguas es un elemento clave en la socialización.

En Cataluña, la lengua familiar entra en confrontación con la lengua de la escuela en más de la mitad de los alumnos. Esto es así ya que el español o castellano es lengua familiar de más de la mitad de las familias catalanas.Y ello es así porque, contrariamente a lo que cabría esperar, en Cataluña se practica una, mal llamada, inmersión lingüística que deja al castellano con la categoría de lengua extranjera, reduciendo su enseñanza a dos horas semanales.

“En Cataluña, la lengua familiar entra en confrontación con la lengua de la escuela en más de la mitad de los alumnos. Esto es así ya que el español o castellano es lengua familiar de más de la mitad de las familias catalanas.”


No pretendo entrar a debatir sobre si es necesaria una discriminación positiva del catalán respecto al castellano. Primero, porque las discriminaciones positivas tienen un límite en el tiempo y porque se aplican a personas que sufren discriminación, no a lenguas. En todo caso, quien sufre discriminación por razón de lengua son los niños con lengua materna castellana. Y, segundo, porque no es el tema de derechos lingüísticos el tema principal de este artículo, independientemente de que es la lengua catalana la herramienta y justificación principal del proceso de asimilación identitaria. La sociedad en la que están insertos los niños catalanes es bilingüe; un proceso de socialización correcto debería tener en cuenta esa realidad.

El asimilacionismo identitario es un proceso de integración forzosa de un grupo etno-cultural, minoritario o no, a la cultura de la oligarquía dominante en un territorio concreto. Este proceso, en Cataluña, pretende, no solo el abandono de la lengua castellana y de tradiciones particulares, sino la asunción de valores identitarios propios del nacionalismo-secesionista. Detrás, hay un proyecto de secesión, de construcción nacional.

El grupo etno-cultural que el nacional-catalanismo pretende asimilar tiene dos características principales: Es mayoritario en la sociedad catalana y mayoritariamente lo forman las clases menos pudientes, las clases trabajadoras.

Ciertamente, el asimilacionismo ha conseguido que haya una juventud que ha roto con sus orígenes y asume discursos supremacistas, pero no es mayoría. No lo es, ni entre los jóvenes ni entre los adultos.

No son de fiar las encuestas realizadas por el CEO (Centre d’Estudis d’Opinió) dependiente de la Generalitat. Aún así, sus propias encuestas no se desmarcan demasiado de lo que ya he dicho en alguna ocasión: que el independentismo roza el 37% del censo (ver pregunta 30 en su resumen del barómetro). Cocinadas están, solo hay que ver la pregunta 31. Queda la duda de si las muestras son debidamente representativas de una sociedad tan plural como la catalana (porcentajes de lengua, de voto previo, etc.), aparte de la tendenciosidad de alguna de las preguntas; ya saben, aquello de la influencia del diseño en el resultado.

Digamos que el adoctrinamientoes la punta de iceberg del asimilacionismo, es la expresión del descontrol que algunos maestros sufrieron los pasados meses de septiembre y octubre de 2017. La rabia e impotencia les llevó a ejercer su labor sin bridas.

“Digamos que el adoctrinamiento es la punta de iceberg del asimilacionismo, es la expresión del descontrol que algunos maestros sufrieron los pasados meses de septiembre y octubre de 2017.”

Es grave que el Defensor del Pueblo se haga el inocente con un pequeño rapapolvo, que lo haga el Gobierno (este y el anterior), escondiendo el informe sobre libros escolares, ignorándolo. Es grave porque el nacionalismo no tiene más límite que la independencia y podrá durante un tiempo aparentar moderación, siempre y cuando se le deje seguir haciendo su labor asimilacionista. Llegará Junqueras y el tripartito y cuando vuelvan a sentirse fuertes, cuando su labor asimilacionista haya conseguido que en Cataluña nadie se sienta parte de España, cuando la sustitución lingüística e identitaria sea una realidad, tendremos otro órdago a la democracia, a la igualad, a la libertad y a la fraternidad. El bien común estará en peligro.

Sigan alimentando a la bestia.

Adendas.

  • No le falta razón a José Manuel de Prada cuando afirma que “tras la aparente democracia las oligarquías se reconocen y se apoyan”. El nombramiento de Soraya Sáenz de Santamaría confirma esto y lo que afirmaba en mi artículo de la semana pasada, Pedro Sánchez se lleva al Consejo de Estado a la gran experta en el “diálogo” con el secesionismo al que él está dando continuidad.
  • Iglesias visita hoy, viernes, a Junqueras. Pues lo dicho… Preparando el tripartito.

Política y manipulación partidista

Los votantes, seguidores, simpatizantes o como quiera denominarse a todos aquellos que defiende a capa y espada -perdón por el símil en estos tiempos de antitaurismo-  una determinada tendencia política, normalmente suelen mostrar la intolerancia a cualquier otro tipo de opinión contraria, intolerancia que suele ir acompañada de insultos a quien no piensa igual, con dos calificaciones contrarias dependiendo de donde vengan. Así, si la calificación viene de la derecha es de llamar rojos de mierda a quien opina lo contrario, aunque peor es cuando viene de la izquierda dado que a quien se  opone a su ideario político suelen, aún siendo más demócratas que ellos, ser tachados de casposos fascista. 

Ambos posicionamientos, aunque deberían ser totalmente respetados por un verdadero demócrata como manifestación de la libertad de expresión, en la realidad no es así, empezando por los propios lideres políticos que suelen descalificar la opción política contraria, no con argumentos fundados en un normal razonamiento político sino con ataques personales o de crítica a actuaciones que ellos mismos han protagonizado en un pasado próximo o lejano; de tal manera que tomando como ejemplo la corrupción política resulta patético oír a un político de derechas criticar la corrupción de la izquierda o viceversa, sobre todo cuando los partidos que lo hacen, PP y el PSOE,  han protagonizado casos graves de corrupción a todos los niveles institucionales.

Es cierto que la actitud de cualquier ser humano irracional es ver la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio, manifestando con ello una total falta de humildad y, lo que es peor, un arrepentimiento sincero que permita a los ciudadanos creer en sus representantes, al menos su voluntad sincera de cambio.

Pero, esta crítica de los contrarios no es sólo  un mal endémico de la clase política y de sus seguidores, sino que además se le une otro defecto quizá más grave, sobre todo de esos votantes, simpatizantes o seguidores de un determinado partido político, quienes guiados por informaciones manipuladas o falsas de su partido se pronuncian sobre ellas como una “verdad absoluta”, cuando las verdades casi siempre son relativas o por lo menos contrastables con la del interlocutor.

 

“…esta crítica de los contrarios no es sólo es un mal endémico de la clase política y de sus seguidores, sino que además se le une otro defecto (…) guiados por informaciones manipuladas o falsas de su partido se pronuncian sobre ellas como una “verdad absoluta”

Hablar de verdades manipuladas no es una afirmación gratuita o como dicen algunos el uso de la técnica del ventilador que lo único que persigue es dispersar la porquería propia de algunos partidos al resto. No se trata de ninguna técnica de descrédito generalizada y mucho menos personal, sino de demostrar que la manipulación informativa existe máxime en el mundo de la política donde se recurre con frecuencia a idearios políticos que en la práctica no se llevan a cabo, como una técnica de marketing bien estudiada y mejor programada para influir en sus votantes o para atraer a los votantes indecisos, siendo estos últimos los que normalmente hacen que en los comicios electorales la balanza se incline hacia uno y otro lado.

De esta manera, se suele recurrir a conceptos o argumentos globales de los idearios políticos que afectan a la fibra más sensible de los ciudadanos, tales como patriotismo, unidad territorial, autodeterminación, desempleo, liberalismo económico, socialismo…,  entre otros, siempre desde un enfoque de la mejora de los problemas económicos y sociales que afectan a la sociedad, manipulando cifras ya de por sí manipuladas por quienes gobiernan con el único fin de traer el agua a su molino; además, de utilizar temas de candente actualidad con argumentos falaces buscando siempre la confrontación social con el objeto de que los ciudadanos se vean obligados a adoptar como propio un determinado posicionamiento político. Argumentos que no dudan en cambiar a la vuelta de la esquina cuando se comprueba que no tienen el alcance social esperado. Todo ello en connivencia con determinados medios informativos afines.

“… Además, de utilizar temas de candente actualidad con argumentos falaces buscando siempre la confrontación social con el objeto de que los ciudadanos se vean obligado s a adoptar como propio un determinado posicionamiento político”-

Son muchos los ejemplos reales que se pueden citar, como la aparente apertura del Partido Popular hacia unas primarias que están lejos de ser una elección directa de los candidatos, utilizando la figura de los compromisarios políticos, o la aprobación de un código ético para combatir su corrupción interna que por otra lado justifican como actuaciones aisladas.

Dentro del PSOE podríamos citar la recién prometida bajada de impuestos, cuando en realidad la presión fiscal sigue recayendo de forma insoportable sobre las rentas más bajas, con un ausencia de una equidad distributiva de impuestos de manera que los que más renta tengan paguen más al fisco o al menos en proporción directa a los anteriores.

Dejando aparte estos dos partidos que han sobrevivido al régimen del 78, también dentro de los nuevos partidos puede hablarse de la manipulación informativa a la que nos estamos refiriendo. Así, en el caso de PODEMOS, se hablaba de un empoderamiento de los ciudadanos que de manera fugaz pusieron en marcha a través de las asambleas ciudadanas para cuajar en la población, intentando poner de manifiesto una estructura organizativa horizontal que luego ha desembocado en una estructura vertical con un sacrosanto Secretario General y un Consejo Ciudadano elegido por medio de listas plancha patrocinadas por aquel, muy lejos de las listas abiertas que tanto han pregonado, utilizando una plataforma en la que puede votar hasta le perro del vecino; además de una falta de transparencia en un portal donde sus ingresos y gastos no aparecen justificados de forma detallada,  lo que conlleva su dudosa procedencia en cuanto a la financiación del partido se refiere.

Finalmente, volviendo a la derecha, por mucho que quieran dar la imagen de centro, C´s, quien quiere mostrar su honestidad fue intervenido por el Tribunal de Cuentas respecto a determinados gastos electorales manipulados y sin justificar en las primera elecciones autonómica en Cataluña en que participaron, igual que la falta de transparencia de sus cuentas como el resto de partidos, con un Albert Rivera que actúa de modo táctico y partidista, ajeno a los principios liberales que dice defender.

En definitiva, existe manipulación informativa de todos los partidos, lo que debería llevar a algunos de sus fanáticos seguidores a ser un poco más humildes y racionales en la defensa de sus posicionamientos políticos, porque, como dice el refrán, “por la boca muere el pez”.

Licenciado en Derecho. Técnico Superior en Telecomunicaciones. Asesor jurídico de Administración Pública. Administrador Plazabierta.com. Escéptico por naturaleza y soñador de vez en cuando.

Reeditar el tripartito, no, gracias

La estrategia de diálogo qué lanzó Soraya Sáenz de Santamaría desde el Gobierno de Rajoy tenía a ERC como elemento clave para desmontar el frente independentista. La de Pedro Sánchez, igual. En realidad, la precipitada convocatoria de elecciones después de la imposición del 155 parece ser que pretendía facilitar el sorpassode ERC al PDECAT. Estrategia que fallo con la huida de Puigdemont, cosa que este supo manejar para convertirse en el centro de toda la política catalana.

Es evidente que la oligarquía española y la catalana están muy interesadas en reeditar un tripartito. La visita del presidente de la CEOE a Junqueras en la cárcel lo confirma. También la de José María Álvarez, secretario general de la UGT, siempre muy… muy cercano a las tesis nacionalistas.

Fue el tripartito dirigido por Pasqual Maragall el que abrió el camino para que nos encontremos dónde estamos. Quiso ser más papista que el Papa, más nacionalista que los nacionalistas y, cuando nadie revindicaba un nuevo estatuto, él se lo sacó de la chistera y se tragó sus palabras sobre la corrupción convergente del 3% para poder pasar a la historia, a la historia torcida de Cataluña. Viendo donde está hoy su hermano, se confirma la ocupación del nacionalismo trasversal de todos los partidos en Cataluña. En una cena, hace muchos años, del colectivo Mogambo, donde el invitado era Ernest Maragall ya me quedó claro que lo importante para él era el poder, no su ideología socialista, si es que la hubo, que no la hay.

“Fue el tripartito dirigido por Pasqual Maragall el que abrió el camino para que nos encontremos dónde estamos. Quiso ser más papista que el Papa, más nacionalista que los nacionalistas y, cuando nadie revindicaba un nuevo estatuto, él se lo sacó de la chistera y se tragó sus palabras sobre la corrupción convergente del 3%”



También recuerdo una comida con los intelectuales del Foro Babel en un restaurante, ya desaparecido, de la calle Viladomat, donde la euforia por la próxima llegada de Maragall a la Generalitat les hacia albergar esperanzas de superación del proceso nacionalista; la realidad frustró toda esperanza.

Aquel tripartito lo gobernaba el PSC; el que nos puede venir lo gobernará ERC. Si en aquellos años ya apunté mis reservas, las que ahora tengo, ante un tripartito con Junqueras al frente, un PSC jibarizado y un Cat-Comú Podem más soberanista que nunca, se multiplican y auguran tiempos de matraca reclamando un referéndum de autodeterminación. Con Maragall, el Estatut que nadie pedía, y, con Junqueras, el referéndum que la mayoría no quiere.

Elecciones en Cataluña antes de mayo

Si la estrategia Santamaría/Sánchez da su fruto, manteniendo la fricción entre el independentismo, todo hace preveer que a principios de año tendremos elecciones autonómicas en Cataluña.

Por otro lado, el adelanto de dichas elecciones tendrá otro importante componente: desarmar la candidatura de Valls al Ayuntamiento de Barcelona que hace peligrar, no ya la alcaldía de Colau, la hegemonía del secesionismo en la capital de Cataluña, ¡no es moco de pavo! (recomendable el artículo de Pascual Esbrí en este mismo número). Y Tabarnia a la vuelta de la esquina…

Las elecciones en España son una herramienta más al servicio del poder y se adelantan o no en función de intereses espurios del partido gobernante o de la oligarquía correspondiente. Se ha visto recientemente en Andalucía y se verá en breve en Cataluña. A ninguno de los partidos gobernantes, o de los que aspiran a gobernar, bien sea en el ámbito autonómico o en el general, les interesa cambiar un sistema electoral tan útil a sus intereses. Sus propuestas de reforma las hacen con la boca pequeña y son simples retoques que nada cambian.

La mayoría no nacionalista y su imposible gobernabilidad

Lo cierto es que la sociedad catalana está tan tensionada que es improbable que los resultados varíen mucho respecto a los del 21D de 2017. Mientras el sistema electoral infravalore los votos de los ciudadanos de Barcelona (provincia) no habrá cambios y volveremos a vivir el día de la marmota, muy a mi pesar. Será, de nuevo, la repetición de unas elecciones que no sirvieron para resolver nada, tal vez empeorarlo. No habrá cambiado mucho respecto a las opciones que se presentaban aquel día. Ciertamente, la participación subió hasta el, tan cacareado, 80%.

El 40,50% del censo no es nacionalista (en votos, más del 52%) y el 38,77% independentistas (menos del 48% en votos). A pesar del empecinamiento de amigos socialistas que argumentan que el eje izquierda/derecha no es determinante en Cataluña y que la polarización se da entre nacionalismo versus constitucionalismo, lo cierto es que ambos subsisten y se entrecruzan. Para mí, la confrontación principal es la confrontación de clases que deriva en la confrontación izquierda/derecha. El nacionalismo crea una polarización que sirve a sus intereses que no son otros que los de las clases dominantes. Solo desde esa perspectiva entiendo posible el análisis del procéso, mejor, del nacionalismo.

Así, pues, si en la calle lo más visible y mediático es la dualidad nacionalismo/constitucionalismo, lo cierto es que hoy es imposible que se dé el pacto de los constitucionalistas marcados internamente por diferencias ideológicas. Y eso es así debido al sistema de partidos existente en Cataluña, y también en el resto de España. Una cosa son los votantes y otra las direcciones de los partidos. Seguramente, los votantes de los partidos constitucionalistas estarían de acuerdo en superar las diferencias ideológicas en aras de acabar con el procés, a modo de gobierno por la democracia. La realidad es endiabladamente compleja y más con el sistema electoral actual.

“… si en la calle lo más visible y mediático es la dualidad nacionalismo/constitucionalismo, lo cierto es que hoy es imposible que se dé el pacto de los constitucionalistas marcados internamente por diferencias ideológicas.” 

Veamos. Si sumamos los diputados de PP, C’s y PSC suman 57, exactamente los mismos que suman el ansiado tripartito: ERC, PSC y CatCP. Aún sumando a los de CatCP a los constitucionalistas para hacer un frente no nacionalista se quedarían en 65. En todo caso, no son suficientes para la formación de un gobierno tripartito o no nacionalista, salvo que persistiera la no sustitución de los diputados suspendidos. Cosa esta última que quedará resuelta con nuevas elecciones.

Lo que no quedará resuelto es la ingobernabilidad desde posiciones no nacionalistas por dos causas:

La primera ya la apuntaba, la falta de voluntad de las direcciones de los partidos marcados por la ideología. A este problema hay que añadir otro, si cabe más importante, la inexistencia institucional (con diputados) de una izquierda no nacionalista y que ya he comentado en otros artículos. La actual izquierda esta prisionera de una hispanofobia resultado de una mala digestión del antifranquismo y la Transición.

La segunda, el desamparo del Estado ante esta situación. Y no hablo tan solo de la estrategia de diálogo Santamaría/Sánchez, no. Me refiero a la nula voluntad política para poner las bases legales de ese cambio: La reforma electoral con la circunscripción única como principio rector. En Cataluña no hay ley electoral, ya les va bien la española. Se podía haber cambiado la distribución de escaños por provincias en las elecciones del 21D de 2017, pero el miedo escénico era evidente, las prisas…. También se podía haber hecho una reforma de la LOREG, entre el tiempo transcurrido entre las generales de 2015 y 2016.

Estamos en 2018 y llegaremos a las elecciones generales anticipadas o en su tiempo en 2020 y nada se habrá hecho… Todos aspiran a beneficiarse de la ley actual… En elacuerdo presupuestario de Sánchez e Iglesias se reduce a lo que indica el punto 11.2

“Modificación de la Ley Electoral

Se impulsará la reforma de la Ley Electoral con el objetivo de acabar con las trabas del voto rogado de las españolas y españoles en el exterior, y se establecerán listas cremallera. Además, se acuerda realizar un mailing electoral único.

Igualmente, se trabajará para conseguir un amplio consenso que permita modificar la fórmula electoral para mejorar la proporcionalidad del sistema.”

Esta bien lo de acabar con el voto rogado y el mailing electoral único siempre que incluya a todas las candidaturas. Veo más problemático y poco creíble el segundo párrafo que no deja de ser una cantinela que, de repetida, nadie se cree. Solo hay que ver que ningún periódico la destaca.

Malos tiempos para la lírica” cantaba Golpes Bajos;malos tiempos para la Política, con mayúsculas, en esta España que nos duele, tanto como a Unamuno o a Jaime Gil de Biedma:

Quiero creer que nuestro mal gobierno
es un vulgar negocio de los hombres
y no una metafísica, que España
puede y debe salir de la pobreza,
que es tiempo aún para cambiar su historia
antes que se la lleven los demonios.

Apología y petición. 1961

Los infames super-heroes

Desde pequeños los seres humanos hemos necesitados super-heroes en nuestra vida. Hace siglos este tipo de personajes se identificaban con seres mitológico, como los elfos, procedentes de la mitología nórdica y germánica que originalmente fueron considerados una raza menor de dioses, el minotauro, de la mitología griega, como un monstruo con cuerpo de hombre y cabeza de toro, las adas, Apolo, etc.

 

Mas recientemente, estos seres, alguno semidioses, han adquirido una forma humana que en determinados momentos utilizan sus poderes para salvar a la humanidad de si misma o de ataques del mundo exterior,  como el Capitán América, Superman, Spiderman, y otros muchos, sin olvidarnos de nuestro querido Capitán Trueno.

Sin embargo, a medida que nos vamos haciendo mayores, aunque estos personajes siguen estando en nuestro recuerdo, nos damos cuenta que la realidad es muy diferentes, quedando en manos la humanidad de los dirigentes políticos que, aunque algunos son elevados a la categoría de super-hombres, sin embargo están, salvo algunas excepciones, muy alejados de este concepto.

Y, es que la realidad de la política en los países llamados democráticos no existe, entendida ésta como la ciencia que trata del gobierno y la organización de las sociedades humanas, especialmente de los estados, ni siquiera considerándola como la actividad de los que gobiernan o aspiran a gobernar los asuntos que afectan a la sociedad o a un país. Entonces, si no se hace política ¿qué es lo que hacen los políticos?.

Si negamos la mayor, es decir, si afirmamos que los políticos no hacen política, difícilmente podremos atribuir este adjetivo a los sujetos o sujetas que realizan esta actividad.

“… es que la realidad de la política en los países llamados democráticos no existe, entendida ésta como la ciencia que trata del gobierno y la organización de las sociedades humanas, especialmente de los estados”

Hacer esta afirmación, en un momento como el actual en que la sociedad está más politizada que nunca y donde los aspirantes a ejercer tan “noble actividad” están tremendamente impacientes por pillar cacho o salir en la foto, usando aquella frase de un socialista de pacotilla que  lleva viviendo de la política los cuarenta años de nuestra democracia, D. Alfonso Guerra, “quien se mueva no sale en la foto”.

Y…, es que, la historia de la democracia de este país es tan corta y tan poco evolucionada que casi todo, en este mundillo de trapicheos y mangantes, se hace por imitación y, aunque la juventud o cachorros de la nueva izquierda y de la nueva derecha venga sacando pecho de sus “hazañas”, no dejan de repetir lo mismo que se lleva haciendo desde que se proclamó la democracia tras la muerte del dictador, que no es otra cosa que seguir pasando la mano por el hombro a quien hace la foto y quien la ordena hacer para no quedarse fuera.

Dice la sacrosanta Constitución de 1978 que los partidos políticos expresan el pluralismo político y, como siempre, el tiempo verbal utilizado por esta norma suprema de nuestro ordenamiento jurídico no  es el adecuado, en principio porque estamos hablando de la parte dogmática del texto constitucional que, aunque cargado de buenas intenciones, la realidad nos demuestra que están muy lejos los resultados de lo que se esperaba por muchos españoles que empezaron a ver la televisión en colores y el mundo también. Así, lo más adecuado hubiese sido decir que los partidos políticos “deberían ser” la expresión del pluralismo político, porque, si bien es cierto que se espera de ellos una identificación ideológica, el resultado final es el mismo, convivir con el IBEX para que no falte esa pasta que lo mueve todo.

Así que, la pasta no es tan mala, como tampoco quienes la tienen, habrá de todo, a pesar que algún político de la referida nueva izquierda se haya dedicado a demonizar a todos aquellos que vivían en urbanizaciones de lujo, cuando después, a la vuelta de la esquina ha sido él quien se ha comprado junto a su pareja un chalet en la sierra madrileña, no un adosado que es a lo que puede aspirar un trabajador de  clase media en este país saqueado y humillado, precisamente por los mal llamados políticos. Y, no se trata de que la gente de izquierdas no pueda vivir bien, pero que no nos venda la moto antes de comprarla porque luego al final uno se hace esclavo de sus propias palabras.

Al final todo se pega, da lo mismo el color, la ideología, salvo excepciones, obviamente, de personas integras y buenas, que las hay,  en un lado y en el otro; pero  no entre los líderes políticos porque para llegar a ser quien lleva las riendas dentro de estas organizaciones políticas tienen que haberte hecho muchas fotos antes vendiendo humo a los sufridores ciudadanos, y/o haber pasado la mano por el hombro a sus predecesores y a quienes hayan sido menester para alcanzar su meta.

El problema, siguen siendo los ciudadanos, quienes se encelan de unos y otros como si en ello les fuera la vida, cuando son aquellos, los políticos, quienes si pueden se la quitan o, aun peor, se la complican.

“El problema, siguen siendo los ciudadanos, quienes se encelan de unos y otros como si en ello les fuera la vida, cuando son aquellos, los políticos, quienes si pueden se la quitan o, aun peor, se la complican.”


¿Dónde está el empoderamiento del pueblo que unos prometieron?, ¿dónde está la bajada de impuestos que prometieron los otros?, ¿dónde está la ética y limpieza política que prometieron los de más allá?. Esto no es, por muchas capas de pintura que se le de para intentar tapar su corrosión, política. No, esto no es una ciencia acerca del buen gobierno, esto es un fraude a la ciudadanía en general, y los que se dedican a ello unos charlatanes manipuladores que están muy lejos de ser unos verdaderos políticos, quizá porque también están lejos de ser buenas personas.

Y todo esto pasa porque, ni la democracia es una auténtica democracia y porque quienes se autodenominan políticos viven muy bien como para permitir que los ciudadanos les pueden desposeer de sus privilegios

Y los infames super-héroes seguirán existiendo al igual que sus palmeros, esos mismos que inundan las redes sociales insultando a todos los que no piensan como ellos, porque en el fondo no son demócratas aunque aparenten serlo.

¿Dónde está el Capitán Trueno, para que limpie este país de tanta escoria?

Licenciado en Derecho. Técnico Superior en Telecomunicaciones. Asesor jurídico de Administración Pública. Administrador Plazabierta.com. Escéptico por naturaleza y soñador de vez en cuando.

El va y el ven

 

No es la primera vez que lo digo, no es la primera vez que lo escribo, la ley del péndulo es inexorable, y estamos en el ven del vaivén, del va y del ven. Y no, no es el del chucu chucu, no, es el del político.

Dice el PSOE, entre tantas cosas como dice de un tiempo a esta parte en la que parece más preocupado por decir que por hacer, que la culpa de la repentina revitalización de la derecha radical, del resurgir de opciones como Vox, son culpa directa de las actitudes del PP. Sí y no.

No porque el más perjudicado por la afluencia de descontentos a esa formación es el PP de donde proceden la mayoría de sus posibles votantes. Sí porque llegan a esa actitud por un descontento con la supuesta tibieza del PP ante ciertas situaciones.

Pero lo que no dice el PSOE es que gracias al PP nuestra derecha radical es menos influyente que en el resto del mundo, Francia, Inglaterra, USA, Italia, Brasil, Alemania… y ha tardado más en salir a la luz, salvo que consideremos que el PP también tiene la culpa de Donald Trump, Bolsonaro, el Brexit…

No, yo creo que el PP no es el culpable. No más culpable, al menos, que una izquierda incapaz de sintonizar con la ciudadanía y más empeñada en educar e imponer que en escuchar, avanzar y consolidar, que sería lo que debería de hacer una verdadera fuerza progresista.

Una izquierda cada vez más radical en sus posiciones extremas, y más radicalizada en sus formaciones más moderadas. Una izquierda que ha querido, para su propio beneficio, explicarles a los ciudadanos que no hay verdad fuera de su verdad, que no hay progreso fuera de su progresismo de salón, ni razón fuera de sus razones, creando gente insatisfecha y provocando un frentismo social que más temprano que tarde tenía que dar la cara. Y el problema del frentismo es que genera damnificados y esos damnificados tarde o temprano se organizan creando un movimiento de signo contrario de mayor virulencia que el daño percibido, y el movimiento pendular en vez de atemperarse se acelera.

 “Una izquierda que ha querido, para su propio beneficio, explicarles a los ciudadanos que no hay verdad fuera de su verdad, que no hay progreso fuera de su progresismo de salón, ni razón fuera de sus razones”

Al resplandor de una izquierda radical relevante le corresponde lo mismo de signo contrario, es decir el fortalecimiento de una derecha radical.

Con cuidado infinito he evitado hablar de extrema derecha. Con infinito cuidado he evitado hablar de extrema izquierda. Porque entre lo radical y lo extremo aún hay un trecho que me gustaría pensar que no vamos a recorrer. No otra vez.

El auge de Vox es preocupante en tanto en cuanto pone de manifiesto la cantidad y virulencia de un creciente descontento con las formas y los fondos democráticos de los partidos de este país. La pertinaz sordera política, la lesiva administración, la inalcanzable justicia, la bochornosa fiscalidad y una ley electoral que amordaza la voluntad del ciudadano no son más que las puntas del iceberg de una cada vez mayor percepción de una democracia fallida que a los nostálgicos de sistemas más populistas les permite exhibir argumentos.

“El auge de Vox es preocupante en tanto en cuanto pone de manifiesto la cantidad y virulencia de un creciente descontento con las formas y los fondos democráticos de los partidos de este país. “

Ni las izquierdas ni las derechas institucionales españolas, trufadas por separatismos, independentismos, populismos de salón y totalitarismos ideológicos, parece importarles la deriva, el vaivén, que la historia debería de poner ante sus ojos. Ni sus políticas, ni sus aspiraciones parecen ir más lejos de cómo ganar las próximas elecciones, o, incluso, si es necesario, de cómo lograr el poder aunque las pierdan. Al pueblo, ese que teóricamente componen los ciudadanos y que deberían de representar, ya le dirán lo que debe que pensar llegado el momento.

No, Vox no es el problema, Vox es el síntoma que permite comprobar que existe un problema e identificarlo. Y si no al tiempo.

El vaivén, el va y el ven,  pendular ha cambiado el sentido de su balanceo, lo que queda por ver es cuál es la virulencia de su vuelta y hasta donde llegará antes de volver a cambiarlo. Las políticas irresponsables, el elitismo ético y la desfachatez política han acelerado un movimiento que la transición intentó moderar. Ahora todo depende de cuánto sentido común, de cuanta memoria histórica de la de verdad, de la que escarmienta, quede en todos los ciudadanos ignorados por los partidos políticos. Esperemos que sea mucho, esperemos que sea pronto.

Rafael López Villar

Nacido en 1953 en Orense. Vive en Madrid desde los cuatro años. Empresario, escritor vocacional y estudioso de la gastronomía tradicional española sobre la que tiene varios blogs.

Valle de los Caídos. A Dios rogando con el cazo puesto y el buche lleno

 

Hace unos días leíamos en eldiario.es la noticia relativa a que todos los gastos del Valle de los Caídos, incluidos comida, teléfono y excursiones de los monjes, corren a cuenta del Estado, lo que lo convierte en otros de los muchos dispendios que en este país se han llevado a cabo durante muchos años y, en este caso, según alertó el Tribunal de Cuentas en el año 2013, sin un presupuesto y sin ningún tipo de fiscalización, incumpliendo la Ley General de Subvenciones.

Intentado averiguar el porqué de este gasto a cuenta del erario público, nos remontamos al año 1957, año en que se creó la Fundación de la Santa Cruz del Valle de los Caídos, cuya beneficiaria es la abadía de monjes benedictinos, de carácter privado, que recibe todos los  años una subvención directa del Estado de 340.000 euros para cumplir, entres sus fines: “Rogad a Dios por las almas de los muertos en la Cruzada Nacional”

Aparte de la contradicción que supone este tipo de gastos público en un Estado democrático como el actual, también permite constatar el incumplimiento de la propia Ley de la Memoria Histórica que prohíbe cualquier tipo de insignias, placas y otros objetos o menciones conmemorativas de exaltación, personal o colectiva, de la sublevación militar, de la Guerra Civil y de la represión de la Dictadura, al ordenar su retirada, así como de  las subvenciones o ayudas públicas (articulo 15.1). Sin que se pueda subsumir este tipo de ayudas en los acuerdos firmados con la Santa Sede en el año 1979, de dudosa legalidad ya que tienen su origen en el Concordato de 1953 bajo los auspicios  de la dictadra franquista con base en el nacionalcatolicismo imperante en aquel momento, lo que supone una vulneración de la declaración de aconfesionalidad del Estado español por la propia Constitución. Tampoco se puede justificar la concesión de tal subvención en la conservación del Patrimonio Histórico Nacional, habida cuenta que con el dinero recibido se están financiando asuntos particulares de los monjes como se ha indicado.

Tal situación nos permite demostrar la connivencia del Partido Popular bajo los gobiernos presididos por Mariano Rajoy entre los años 2011 y 2018, con cualquier tipo de asociación u organización de carácter particular entre cuyos fines esta la exaltación del franquismo, o lo que es lo mismo, de la Dictadura que, además de constituir un manifiesto incumplimiento de la normativa vigente no puede tener otra lectura que su tendencia política con olor a rancio de épocas pasadas, o lo que es lo mismo, su visión tuerta donde el ojo derecho posa su mirada en conductas que, con base a lo expuesto, tienen un tinte fascista.

“Tal situación nos permite demostrar la connivencia del Partido Popular bajo los gobiernos presididos por Mariano Rajoy entre los años 2011 y 2018, con cualquier tipo de asociación u organización de carácter particular entre cuyos fines esta la exaltación del franquismo”

El hecho que estas cuentas hayan salido en estos momentos a la luz, evidentemente, trata de generar en la opinión pública la toma de conciencia del coste que supone este mausoleo construido por el dictador para ensalzar su “santa cruzada” en la que no dudo condenar a muerte sin un juicio justo a miles  de personas que lucharon durante su dictadura por lograr una democracia, sin contar las millonarias cifras que aporta Patrimonio Nacional para su conservación y mantenimiento.

Estamos, pues, ante una aberración política y jurídica, que se ha mantenido oculta a los ciudadanos, propio de las campañas de manipulación que el Partido Popular está tan acostumbrado a practicar.

En definitiva, otro tanto a favor de la necesidad  y urgencia de que el dictador sea exhumado del Valle de los Caídos, para terminar con este tipo de prácticas irregulares, pero, sobre todo para enterrar de una vez la exaltación de la cruzada nacional incompatible con un Estado democrático, en el que debe imperar el estado de derecho, que no es otra cosa que el cumplimiento del orden jurídico vigente. Así como que se trasladen sus restos a un lugar lo más remoto posible para que  deje de ser un motivo de peregrinación; si fuera posible a cualquier desierto, desterrado, como hizo él  con miles de ciudadanos que se vieron obligados tras la instauración de la dictadura a trasladarse  a otros países para poder vivir en libertad.

 

 

Olga Sánchez Rodrigo

Busco la verdad para contársela al mundo. No creo en la neutralidad del periodista, casi siempre es de quien le paga. Por el contrario, SÍ CREO y APOYO al periodismo ciudadano, el hecho por gente de la calle, gente que cuenta lo que le pasa.

Cataluña 1-O

 

Aunque el título de este artículo parece el resultado de un partido de fútbol sino fuera porque el que parece ser un cero es una “o” mayúscula, por desgracia no lo es, aunque en lo que se está convirtiendo este deporte por parte de ciertos ultras, sí se parece al tema que se pretende abordar.

Cuando la lucha por un ideal se plantea en términos de lucha está abocada siempre al fracaso, no sólo por la máxima que la violencia genera más violencia salvo que una de las partes ceda en su pretensión, algo difícil, cuando la provocación es continúa; sino también porque cuando no se hace dentro de un orden el caos se instala.

Así, cuando se utiliza como slogan en la conmemoración del referéndum celebrado hace un año en Cataluña de “no olvidamos ni perdonamos”, se está echando un pulso innecesario al Estado Español, o mejor dicho contra su indivisibilidad, olvidándose de la Noma Suprema garante de la convivencia en todo estado democrático, como es la Constitución. Lo que nos lleva a la necesidad de su modificación o reforma para hacer posible lo que en principio está prohibido.

Somos muchos los que venimos exigiendo durante tiempo la necesidad de reforma del Título VIII de la Constitución, dedicado a la  organización territorial del Estado ante el resultado que la solidaridad entres las nacionalidades y regiones que integran la indisoluble unidad del Estado no ha sido posible, habida cuenta que aquellas que más contribuyen al fondo estatal por ser mayor su riqueza, para hacer posible el fondo de compensación interterritorial entre las más pobre y ricas demanda más autogobierno, muestra de la división que siempre ha existido en España, marcada en ciertos casos por razones históricas y en otros por la división ideológica en políticas trasnochadas si se observa desde la tendencia a uniones supranacionales para hacer posible políticas sociales y económicas más estables, frente a gigantes económicos como Estados Unidos, Japón o China que marcan el camino a seguir, debido a su fortaleza en este ámbito por su alto nivel productivo y avance tecnológico.

Resulta evidente que todos los que demandamos esa reforma constitucional no partimos de las mismas premisas, porque mientras algunos nos conformamos con un mayor grado de autonomía como podría ser un Estado federal, otros quieren o pretenden ir más allá, con pretensiones separatistas, a lo cual los que estamos en la primera vía, unos se oponen mientras que otros están a favor.

Todo es posible en democracia cuando las pretensiones se plantan en términos democráticos, por ello la intención en abordar el tema catalán no es manifestar la posición ideología en este tema, cuestión que ya hemos manifestado y abordado en otras ocasiones en diferentes artículos de opinión, pero también desde una perspectiva jurídica, sobre todo teniendo en cuenta el Derecho Internacional, al que tanto apelan los independentistas, no. La cuestión que se pretende poner de relieve es el pulso innecesario que independentistas y constitucionalistas mantienen, sin que la relajación que el gobierno de Pedro Sánchez haya servido para atemperar las posturas, de manera que el resultado sigue siendo el mismo que cuando el gobierno conservador de Rajoy impuso el artículo 155 de la Constitución, ya que la lucha sin tregua porque quienes están a favor o en contra de la independencia de este territorio del Estado español sigue estando presente. Lucha que sería admisible sino se planteara en los términos violentos en que se está planteando, no sólo por el uso del slogan en principio indicado sino por las manifestaciones violentas en la calle.

 

“La cuestión que se pretende poner de relieve es el pulso innecesario que independentistas y constitucionalistas mantienen, sin que la relajación que el gobierno de Pedro Sánchez haya servido para atemperar las posturas, de manera que el resultado sigue siendo el mismo que cuando el gobierno conservador de Rajoy impuso el artículo 155 de la Constitución..”

Tanto los cachorros de la CUP como los ultraderechistas pierdan la razón cuando trasladan lo que debería ser una lucha a nivel político al uso de la violencia y la confrontación, lo que les asemeja ideológicamente a algo que no puede estar más lejos de la democracia como es el totalitarismo, convirtiéndolos a ambos en fascistas por muy rojos que sean unos y muy azules los otros, puesto que el fascismo no es otra cosa que el movimiento político y social de carácter totalitario y nacionalista.

Sí, ambos son unos fascistas con mayúsculas y hay que decirlo de manera clara y contundente, sin miedo a sus reacciones violentas, esperadas, dicho sea de paso, porque desconocen otro lenguaje. Aunque peor que ellos son los políticos responsables de cambiar el sistema si resulta necesario que, desde un lado y los del otro, desde el Estado y desde el nacionalismo catalán, espolean a tales masas de intolerantes.

España siempre ha estado dividida, territorial e ideológicamente, por un lado como ya se ha apuntado por razones histórica e ideológicas, pero sobre todo porque la confrontación parece formar parte de nuestro ADN como país. Siendo el resultado final el que estamos teniendo, una guerra para medir fuerzas cuyo antecedente histórico lo encontramos en aquella que llevo a la lucha entre hermanos del 1936, porque aunque no exista una declaración formal e institucional en tal sentido ni las armas utilizadas sean las mismas, sin embargo el trasfondo si lo es; unos españoles encabronados, y perdón por la expresión, sobre todo porque los políticos ni actúan con la mesura que deberían actuar ante un tema tan sensible y delicado, sino porque se comportan peor que dichos cachorros y ultraderechistas, con sus arengas de charlatanes, en vez de fijar sus pretensiones en el tema en el que debería desembocar todo esto, como analizar  las consecuencias políticas, económicas y sociales, para unos y otros. Pero no es nuevo decir que estamos en país democráticamente inmaduro, incluyendo todos sus territorios, donde preferimos tirarnos piedras en defensas de ideologías trasnochadas de uno y otro lado, alejadas de la tendencia globalizadora de nuestro planeta, basada en uniones supranacionales y no en divisiones internas

 

 

Licenciado en Derecho. Técnico Superior en Telecomunicaciones. Asesor jurídico de Administración Pública. Administrador Plazabierta.com. Escéptico por naturaleza y soñador de vez en cuando.

El Senado. ¿Qué hacemos con el Senado?

El problema que tenemos en España es que no sabemos que hacer con el Senado. O tirarlo a río o comprarle un piso y así vamos: lo tenemos realquilado. Nos acordamos de él cuando truena como de Santa Bárbara. Lo tenemos igual para un cosido (155) que para un fregado (limite presupuestario). Unas veces nos salva y otra nos jode…

El sistema electoral español no es proporcional, por mucho que lo ponga en la Constitución y en la LOREG. Genera diferencias en el valor del voto de los ciudadanos antes de que voten, tanto en las elecciones al Congreso de los Diputados como en las del Senado.

Lo primero que hay que aclarar es que esas diferencias no son culpa del Sr. D’Hondt, no. Son culpa de la consagración de la provincia, en la Constitución, como circunscripción electoral. Eso y algunos detalles más.

Si en las elecciones al Congreso se deforma la voluntad popular (ver Gráfica 1) beneficiando a los dos partidos mayoritarios en el ámbito estatal (PP incrementa su representación un 18% respecto al voto real obtenido y el PSOE un 7%) y también en el ámbito autonómico (CDC queda sobre-representado casi un 14% y PNV un 19%) El resto de formaciones pierden entre el -2,23% de ERC y el -3,85% de U-P, hasta el -25,79% de EH Bildu o el -29,94% de C’s. Siendo lo más sangrante el -100% de PACMA con un porcentaje de voto similar al PNV.

Lo del Senado ya no tiene nombre. Genera una mayoría absoluta en el Senado a favor del PP incrementando su representación más de 88% (del 33% del voto al 62% de senadores) También “sufren” un incremento de representación ERC (casi 48%), Coalición Canaria (33%) y PNV (casi 85%). De todas maneras se lleva la palma, el mayor premio, la Agrupación  Socialista Gomera que incrementa su representación un 2.491%, menos mal que solo le da para un senador sus 4.340 votos.

 

 

En estos momentos Pedro Sánchez parece deseoso de jibarizar la función del Senado para resolver los problemas de su gobierno en minoría. No pareció preocuparle al PSOE  cuando ese sistema tan espurio le dio la mayoría absoluta en el pasado. Ver evolución histórica de las mayorías del Senado en Gráfica 2.

Si el problema es la sobre-representación de la candidatura más votada la solución no es vaciar al Senado de competencias –y no entro a valorar si el Senado ha de poder vetar el techo de gasto–. Al menos no parece muy ético si antes se llenaron la boca habando de la necesidad de que el Senado sea una autentica cámara territorial.

 

“En estos momentos Pedro Sánchez parece deseoso de jibarizar la función del Senado para resolver los problemas de su gobierno en minoría. No pareció preocuparle al PSOE  cuando ese sistema tan espurio le dio la mayoría absoluta en el pasado.”



 

Si el problema es la sobre-representación de la candidatura más votada la solución no es vaciar al Senado de competencias –y no entro a valorar si el Senado ha de poder vetar el techo de gasto–. Al menos no parece muy ético si antes se llenaron la boca habando de la necesidad de que el Senado sea una autentica cámara territorial.

Ciertamente el hecho de que la circunscripción para elegir los senadores sea la provincia, unido a la asignación del mismo número de senadores por provincia −4 en las peninsulares, 3 en las islas mayores, 2 a las ciudades autónomas (Ceuta y Melilla) y 1 a las islas menores−y al sistema de listas abiertas con voto limitado a 3, 2, 2 y 1 respectivamente, genera un sistema mayoritario puro como ya se ve en la Gráfica 1 y se ha comentado antes. Pero lo que es más grave, no cumple la función de representación territorial que la Constitución le asigna y deforma la voluntad popular en grado sumo.

Como podemos ver en la Gráfica 3 (línea verde), Madrid es la gran perjudicada en el reparto de senadores, junto a Cataluña y la Comunidad Valenciana.

Estamos hablando de censo electoral, la discriminación es previa al actode votar. No cabe en una cámara territorial una representación igual por territorio. El hecho que se haga por provincia beneficia a las comunidades que tienen muchas provincias aunque tengan menos población, mientras que perjudica a las comunidades uniprovinciales o con pocas provincias y mucha población. Entre las perjudicadas las tres antes indicadas y entre las beneficiadas Castilla y León, Castilla La Mancha y Aragón. Observen la línea verde de la Gráfica 3 o los costes medios en la Gráfica 4 (barras azules). Recuerden que no hablamos de votos todavía.

¿Reformar del Senado?

Si el Senado arrastra un problema de representatividad por un lado y de falta de funcionalidad institucional –no responde a los parámetros de cámara de representación territorial y como cámara de segunda lectura tiene un papel dilatante más que corrector– por otro, habrá que plantearse si lo reformamos o lo eliminamos.

La idea de eliminarlo es un argumento bastante extendido a partir de la visión como cámara inútil y costosa donde retirar a los elefantes de la política. Argumentativamente es facilona y populachera dicha propuesta y aunque arrastra algo de verdad, su aplicación, la eliminación del Senado, no resuelve los problemas; sobre todo si creemos que el sistema autonómico ha de perdurar. Otra cosa es que perduré con la situación distrófica actual. Pero esa cuestión corresponde a otro momento, si bien es cierto que la propuesta que hago tiene como objetivo un sistema autonómico en sentido federal, nada relacionado con las ideas nacionalistas de “soberanías originarias”, ni de “derechos a decidir”. Sino con la idea de una simetría donde la igualdad entre ciudadanos sea la máxima y a ella se someta la igualdad entre territorios. Evidentemente la diversidad, la pluralidad de España es indiscutible, como lo es la pluralidad interna de sus comunidades.

Es decir necesitamos un Senado que represente correctamente a los ciudadanos de las Comunidades Autónomas. No es aceptable una representación igualitaria por territorios dado que ni siquiera la Unión Europea en su parlamento la acepta y eso que la UE no puede considerarse, ni siquiera, una confederación, paso previo a una federación y a una posterior unificación –donde ya está España hace siglos– , y donde el número de eurodiputados por cada país está relacionado con su población.

 

“… necesitamos un Senado que represente correctamente a los ciudadanos de las Comunidades Autónomas. No es aceptable una representación igualitaria por territorios dado que ni siquiera la Unión Europea en su parlamento la acepta…”

La propuesta

La propuesta para el Senado contempla reducir los actuales 266 senadores(208 por elección provincial directa y 58 nombrados por las comunidades autónomas) a 150 de elección directa, en circunscripciones autonómicas, distribuidos proporcionalmente al censo de cada autonomía, manteniendo como mínimo 1 senador por cada Ciudad Autónoma o Comunidad.

El resultado de esa asignación de senadores por Comunidades, aplicado a las elecciones de 2016, se puede ver en la Gráfica 3 representado por la línea rosa, que como se puede observar se solapa casi milimétricamente a la línea del censo. Evidentemente para poder comparar ambos sistemas se utilizan los porcentajes tanto de censo como de senadores dado que el número de estos últimos es distinto en los dos sistemas comparados. En el cuadro inferior de la gráfica se pueden ver tanto lo porcentajes como los valores absolutos de censo y senadores de ambos sistemas.

 

 

La gráfica 4 nos permite comparar los costes medios por senador en ambos sistemas. Como ya se comentó al inicio el sistema actual genera desigualdades (barras azules) mientras el sistema propuesto (barras rosas) iguala los costes medios por senador.

El grafico nos permite comparar el IPVC (Índice de Poder de Voto Censal) de los ciudadanos de cada comunidad. Las comunidades están ordenadas por censo de izquierda a derecha. Como se puede el ver en el actual sistema el poder del voto de los ciudadanos de las comunidades más pobladas es el menor mientras en las restantes es dispar y mayor respecto a índice nacional = 1. El sistema propuesto mantiene el IPVC cercano al 1, como se puede observar en la línea rosa que lo representa.

Ciertamente en ambos sistemas el poder de voto de los ciudadanos de Ceuta y Melilla es superior dada la escasa población de ambas. Es una distorsión menor en aras de mantener una representación mínima de todos los territorios, distorsión algo matizada al asignar un solo senador a cada ciudad autónoma.

Finalmente y a modo didáctico he calculado los senadores que con el sistema propuesto resultarían elegidos con los resultados de 2016. Dado que el voto se realizaba en lista abierta en las provincias peninsulares cada partido tenia tres valores de votación ya que se votaban a tres candidatos, en islas mayores y Ceuta y Melilla a dos y en menores a uno. Para tratarlos de forma homogénea he usado el valor máximo a cada candidatura/provincia y he realizado las sumas de cada candidatura/autonomía. Posteriormente he asignado proporcionalmente los senadores por candidaturas en cada autonomía. El resultado lo podemos ver en la Gráfica 5.

Para todas las propuestas de reparto proporcional he utilizado el sistema Hare, también conocido de “reparto proporcional y a resto mayor”. Se utiliza el valor medio (entero) resultante de dividir el total de votos validos de cada circunscripción por el número de senadores de la misma. Se realiza una primera asignación directa de senadores al hallar el entero de la división del total de votos de la candidatura en la circunscripción por la citada media, se calculan los restos, se ordenan de mayor a menor y se asignan la plazas de senadores pendientes (n) a las (n) primeras candidaturas. Ver cuadros de cálculos en el siguiente enlace.

 

Como ya indicaba al principio el actual sistema genera una mayoría absoluta en el Senado al sobre-representar al partido más votado en el ámbito estatal (no necesariamente mayoritario) y beneficia a los partidos nacionalistas en el ámbito autonómico. En la Gráfica 5 la línea azul refleja el porcentaje de senadores que cada candidatura obtiene con el sistema actual y la línea rosa/roja el porcentaje que obtendría con la propuesta realizada. La conclusión es que las candidaturas mayoritarias (más del 10% de votos) y medianas (entre el 1% y el 10% de votos), −cuadro izquierda y centro−dicha línea se solapa con la de los votos (línea verde), igual que en el reparto por autonomías. El cuadro de la derecha donde se agrupan las candidaturas que obtienen menos de un 1% de los votos totales no hay solapamiento ya que para obtener un senador se precisa concentrar los votos en una autonomía. Tres son los que lo consiguen, en este caso, EH-Bildu con el 14,84% de votos en el País Vasco y en asignación directa (0,91% del total), Coalición Canaria con el 8,85% del voto en Canarias y asignación por restos (0,36% del voto total) y BNG en Galicia con un 5,31% del voto en la comunidad y asignado por restos (0,34% del total). Otras candidaturas como UPyD y Recortes Cero aun con más porcentaje no obtienen senador por la dispersión de su voto. Aun así el sistema es más justo que el actual donde el único que mantendría senador sería CC (que lo consigue en la isla de Hierro y por 2.149 votos, mientras los 82.343 que obtiene en el resto de islas no le sirven para absolutamente nada), con menos votos que los 4.340 que le cuesta a ASG, en Gomera, que representa tan solo el 0,02% del voto total. Tendrían representación los más marginados del sistema actual: C’s con 17 senadores y PACMA con 4 senadores, además de los antes comentados EH-Bildu y BNG.

Votantes sin representación.

El sistema propuesto garantiza igualdad a los territorios y a los ciudadanos asegurando un IPV (Índice de Poder de Voto) muy centrado en torno al 1, tanto censal (antes de votar) como tras haber votado, y reduce a 1.265.580 votantes sin representación en el Senado, muy lejos de los 9.958.577 de votantes queel actual sistema electoral deja sin representación. Evidentemente los valores cambiaran de una elección a otra pero los porcentajes serían muy similares: El 5,41% con el sistema propuesto y el 42,57% con el actual sistema electoral. Los valores para las elecciones de 2015 son muy similares.

 

“El sistema propuesto garantiza igualdad a los territorios y a los ciudadanos asegurando un IPV (Índice de Poder de Voto) muy centrado en torno al 1, tanto censal (antes de votar) como tras haber votado.”

Y dado que estamos hablando de porcentajes sobre voto valido 23.393161, lo que supone un 64,5% del censo (no contamos ni la abstención ni los votos nulos), podemos afirmar que los senadores los elige menos del 37% del censo. Con los mismos datos del 2016 los senadores habrían sido elegidos por casi el 61% de ese mismo censo.

Conclusiones.

Con la actual correlación de fuerzas no es previsible que los dos partidos que se han beneficiado hasta la fecha, PP y PSOE, afronten un cambio constitucional en la línea que aquí propongo, completado con un cambio en el sistema para el Congreso con la Circunscripción Única como eje. Tampoco es de esperar que por parte de los dos partidos emergentes, C’s y P’s, las propuestas vayan más allá de un cambio de D’Hondt por Sainte Laguë, algo cosmético para salvar las formas.

Digamos que es un pez que se muerde la cola. Mientras no cambien los actores el cambio es imposible. Solo movilización y rebeldía, en su concepción más positiva, puede forzar cambios de calado en la sociedad española. Y aclaró para ciertas izquierdas, esos cambios no los trae el secesionismo. ¡Para nada!

Nou Barris. Barcelona. 06 de septiembre de 2018

Vicente Serrano

Presidente de Alternativa Ciudadana Progresista y miembro del Grupo Promotor de IZQUIERDA EN POSITIVO

Nota. Para más información sobre el análisis y la propuesta consultar “EL VALOR rEAL DEL VOTO”. Páginas 41 a 54 y 113 a 129. y el capitulo 6 de la obra, visible en la web  del libro.

 

 

 

 

 

 

 

 

La inmundicia política

 

Son tantas las razones para pensar que la política que se desarrolla en España (incluida Cataluña) es una política más propia de charlatanes que de personas que se presumen serias y preparadas para el cargo que ostentan, y no se pretende aludir con ello a aquella política de tecnócratas existente en un época de blanco y negro, porque al final se estaría limitando el derecho al sufragio pasivo que tenemos todos los ciudadanos o lo que es lo mismo, el derecho a ostentar cargos públicos que nuestra propia Constitución reconoce en su artículo 68.5 y que desarrolla el artículo 6 de la Ley Orgánica 5/1985, de 19 de junio, del Régimen Electoral General. Aparte que un gobierno tecnócrata evitaría el juego político necesario como una manifestación del pluralismo político que, en muchas ocasiones permite llegar a acuerdos mediante la negociación o pactos con fuerzas políticas diferentes o, al menos así debería ser y no la política del rodillo con las mayorías absolutas.

No es necesario, aunque seria deseable, que en algunas ocasiones quienes se dediquen a la política, al menos tuviesen, además de decencia, una preparación mínima que les permitiera desenvolverse en la arena política, pues existen condicionantes legales que en muchas ocasiones por su desconocimiento, les lleva a actuaciones al margen de la ley, cuyo cumplimiento se hace necesario por dos razones. La primera, y más importante, es la seguridad jurídica, consistente en que los ciudadanos hagamos descansar nuestros derechos y, también nuestros deberes, en un sistema jurídico con vocación de permanencia, al menos suficiente para que tales derechos y obligaciones no dependan del antojo del político de turno, lo que en este país viene siendo habitual propio de un sistema político populista, que tanto la derecha como la izquierda hacen en la mayoría de las ocasiones, no tanto por necesidad social, sino por rentabilidad política; dicho de otra manera para obtener votos.

Es cierto que el sistema jurídico debe ser acorde a la demanda social, ahora bien, esta demanda también debe sustentarse en una jerarquía normativa en cuya cúspide esta la Norma Magna que no es otra que la propia Constitución que hemos aludido, así como el sometimiento a una serie de principios jurídicos que sirven para interpretar las Normas, lo que se conoce como interpretación doctrinal que es realizada por los operadores del Derecho, es decir por  personas que se dedican al estudio del fenómeno jurídico, entre los que encontramos: Magistrados, jueces, Jurisconsultos, Abogados, etc; porque de la misma forma que es necesario un médico para interpretar la patología de un enfermo cono conocedor de la ciencia médica también son necesarios los profesionales del Derecho, al objeto que no caigamos en la popular interpretación demagógica.

La segunda razón la constituye la necesidad de evitar la demagogia política antes aludida, tan presente en la forma de hacer política en este país; dicho de otra manera, el habitual lenguaje de nuestros políticos de ofrecer cosas que no se pueden conseguir, o para que se entienda mejor, vender humo que de manera inminente se disipa una vez que se apoltronan en el poder.

También, sería deseable que nuestro sistema democrático descansase en la honradez tanto de quienes ejercen el poder como por parte de los que están en la oposición, quienes habitualmente suelen dar lecciones de esta virtud careciendo de ella, o al menos, habiendo demostrado en un pasado próximo que son tan inútiles o corruptos como a los que critican. Siendo habitual que el cambio de fichas en el juego del ajedrez de la política, no entre blancas y negras, sino de las propias figuras, es decir de las personas que se presenta como nuevos líderes, no olvidasen los errores cometidos por sus predecesores, no siendo suficiente ni éticamente aceptable que se corra una cortina para no ver o no dejar ver a los ciudadanos la conducta reprobable de su propio partido.

 

“También, sería deseable que nuestro sistema democrático descansase en la honradez tanto de quienes ejercen el poder como por parte de los que están en la oposición, quienes habitualmente suelen dar lecciones de esta virtud careciendo de ella, “

Por ello, se hace necesario que los propios ciudadanos ante la falta de honradez de quienes ejercen la política, salvo excepciones que, por supuesto las hay, hagamos más frecuentemente un esfuerzo en ejercitar nuestra memoria histórica más reciente, entre otros motivos, porque depende de nuestra responsabilidad cuando ejercemos el derecho al voto no volver a votar a los mismos indeseables, aunque ya sabemos que en este país predomina más el pensar con las vísceras  que con la cabeza, votando a los nuestros aunque sean los que peor huelen, propio más de un fanatismo político que de una responsable decisión de la cual va a depender que el cambio de fichas en el juego se produzca y, por consiguiente, dejar abierta la posibilidad de un cambio real o regeneración hacia una democracia seria y no propia de otros países que han llevado a bautizar al nuestro como “Españistan”, así como lograr la seriedad necesaria para que los países de nuestro entorno nos tomen más en serio; como las estructuras políticas superiores entre ellas la Unión Europea que, continuamente nos están sancionando por abusos políticos o incapacidad de hacer una política seria a todos los niveles.

Otra manifestación que evidencia la pobreza de nuestra forma de hacer política es la falta de responsabilidad de quienes la ejercen, protegidos en el momento actual por una inmunidad parlamentaria a consecuencia de unos aforamientos para nada comparables en número a otros países también de nuestro entorno, con cifras de aforados mucho más inferiores a la que nuestro sistema permite. Responsabilidad que no solamente debería ser más amplia o dura en el ámbito judicial, tanto penal como civil, sino también en el ámbito político, haciendo o permitiendo que el control parlamentario a través de las diferentes comisiones de investigación sirvieran no solo para evidenciar la falsedad de quienes son investigados, sino para que, una vez probada y demostrada la conducta irresponsable y la falsedad de los comparecientes sirviera de indicio suficiente para la actuación de oficio del ministerio fiscal, ya que en España, de forma habitual se desconoce la palabra dimisión.

Todo esto, nos llevaría a que evitar que la bola de inmundicia de tanto político pachanguero cada vez se haga más grande, pero sobre todo a que los ciudadanos alcanzásemos una confianza en un sistema democrático que hoy por hoy huele bastante mal.

Licenciado en Derecho. Técnico Superior en Telecomunicaciones. Asesor jurídico de Administración Pública. Administrador Plazabierta.com. Escéptico por naturaleza y soñador de vez en cuando.

Hacerse los suecos

 

Lo decía el otro día en el artículo“Vivir en el extrarradio”. Lo decía y el incremento de votos de la extrema derecha en toda la Europa civilizada demuestra hasta qué punto la multiculturalidad como norma de convivencia es un erial imposible de repoblar. Como la ignorancia de la voluntad popular por sus teóricos representantes es un camino ya fatalmente recorrido.

El gran problema de Europa a día de hoy es eminentemente político, aunque los políticos quieran hacernos ver que es cultural, ideológico o ético. Y es político porque el sistema democrático utilizado como una herramienta para llegar al poder accesible y no como una vía para lograr una evolución de la sociedad, es parte del problema. La democracia, como concepto vacío de representatividad, como instrumento de engaño semántico, como muleta que hurta al ciudadano su propio valor, como falacia utilizada contra su propia esencia, es la primera víctima del complot.

El sistema de bloques izquierda derecha  ha caducado hace tanto que sus estertores nos están sumiendo en los miasmas de su putrefacción. Solo esa división en bloques de la sociedad, y los desesperados esfuerzos fiscales y educativos para evitar que puedan superarse, justifican la existencia de determinadas organizaciones que lo único que aportan es gasto de los presupuestos y permitir el medraje habitual de los mediocres. Solo esa justificación de enfrentamiento de clases mantenidas por los mismos que dicen combatirlas permite que una cierta élite de auto elegidos, aunque ratificados cada cuatro años por nosotros, sin valores éticos ni intelectuales apreciables, organice esta sociedad para que no progrese.

Los papeles asignados a estas izquierdas y estas derechas son tan semejantes, tan iguales, tan intercambiables, que es fácil ver los hilos que mueven a los muñecos. Basta con identificar al protagonista real de la democracia, el ciudadano, el individuo, el elector, que armado de su voto se dirige a la urna dispuesto a ejercer su responsabilidad: elegir a los representantes de su sentir público. ¿Qué resulta de su acción? Un fraude

“Los papeles asignados a estas izquierdas y estas derechas son tan semejantes, tan iguales, tan intercambiables, que es fácil ver los hilos que mueven a los muñecos.”

Empieza por comprobar que no puede elegir a las personas que considera idóneas para configurar una cámara representativa, si no que tiene que votar una relación de desconocidos a los que no confiaría ni siquiera la lista de la compra, con los que puede cruzarse en la calle sin reconocer ni sus caras ni sus funciones, posiblemente las más conocidas de las cuales sean apretar el botón que le diga el responsable de turno en las votaciones y cobrar a final de mes.

Continúa por desconocer cuál es el valor real de su voto que varía según el lugar en el que ejerza la acción y que conculca el principio fundamental de la democracia en el que todos los ciudadanos son iguales: ante la ley y ante las urnas.

Si ha conseguido tragar con las dos consideraciones anteriores tendrá que votar según un programa electoral redactado con palabras equívocas, con recovecos insondables y con la clara vocación de ser incumplido, la experiencia lo avala, cada vez que al partido en el poder lo considere conveniente.

¿Y quién defiende las necesidades reales, de a pie, del día a día de los ciudadanos? Nadie, o todos. Todos dicen defenderlas, pero nadie, sean izquierdas o derechas, tienen el más mínimo interés en representar a esas personas que a diario se ven enredadas en un lenguaje ambiguamente desposeído de significado, en una administración agresiva y lesiva para el ciudadano común y corriente, con una justicia incomprensible y económicamente inalcanzable, con unas instituciones que funcionan de espaldas a quienes dicen representar, en una planificación del futuro ajena a sus expectativas: educativas, económicas, convivenciales.

Solo cambia el enfoque con el que el ciudadano es ignorado en sus expectativas una vez que su único valor, el voto, ha sido captado. Las derechas buscarán la ignorancia del individuo, del ciudadano, del votante, favoreciendo la preponderancia económica de las grandes fortunas, su cada vez mayor enriquecimiento. Y las izquierdas buscarán la preponderancia del estado sobre el individuo, sobre el votante, sobre el ciudadano, excusados en un reparto del que solo el estado se favorece empobreciendo a los que lo componen. En ningún caso existe la intención de proyectar un futuro en libertad, en formación libre y comprometida con los valores, en justicia transparente, o en una sociedad económicamente viable, libre del acaparamiento, libre del enriquecimiento por encima de las necesidades, o libre de la pobreza de un sistema impositivo feroz.

“Las derechas buscarán la ignorancia del individuo, del ciudadano, del votante, favoreciendo la preponderancia económica de las grandes fortunas, su cada vez mayor enriquecimiento. Y las izquierdas buscarán la preponderancia del estado sobre el individuo, sobre el votante, sobre el ciudadano…”

Así que el ciudadano acaba votando a aquel que dice lo que quiere oír, aunque sea consciente de que no lo va a cumplir. Al fin y al cabo tampoco lo van a cumplir los otros y al menos se regala el oído. Desgraciadamente lo que si van a cumplir los populismos es arrasar con la libertad en nombre de la libertad, es arruinar a la sociedad en nombre de una sociedad más económicamente igualitaria, es promover el pensamiento único en nombre de su razón y su verdad. Y el ciudadano, como antes, como ahora, será la víctima de unos poderes que ni controla ni sabe cómo enfrentar, pero que siempre parecen salir triunfantes.

Recuerdo un chiste de Hermano Lobo en el que alguien ofrecía al “pueblo” una disyuntiva: “Nosotros o el caos”, a lo que el pueblo contestaba: “El caos, el caos”, “da igual, también somos nosotros” reflexionaba el oferente.

Pues eso, de tanto hacerse los políticos del intercambio los suecos a cuenta de los ciudadanos han visto como los ciudadanos se hacían los suecos votando una opción populista, populista de extrema derecha esta vez. Bueno, en realidad esta vez no se hacían los suecos, ERAN SUECOS, y además se lo hacían.

Rafael López Villar

Nacido en 1953 en Orense. Vive en Madrid desde los cuatro años. Empresario, escritor vocacional y estudioso de la gastronomía tradicional española sobre la que tiene varios blogs.

De la diada a la liada

 

La presión que el gobierno catalán está haciendo al gobierno estatal sobrepasa los límites de lo permitido, tanto desde un punto de vista jurídico como desde un punto de vista político, muestra de ello es la celebración de la Diada el pasado martes, en la que los partidos constitucionalistas no participaron por entender que la celebración institucional de este día tan importante para Cataluña y los catalanes debe ser para todos los ciudadanos y no sólo para los partidarios de la independencia de esta Comunidad Autónoma.

Desde el punto de vista jurídico porque va en contra de la propia Constitución española de 1978, que votaron afirmativamente 2.701.870 catalanes sobre 2.986.700, superando de esta manera el 90%, aspecto que ya de por sí es suficiente para justificar que una gran mayoría de los catalanes aceptaron el texto constitucional, en cuyo título octavo se regula la organización territorial del Estado en Comunidades Autónomas, proclamando  en su título preliminar que: “La Constitución se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación española, patria común e indivisible de todos los españoles, y reconoce y garantiza el derecho a la autonomía de las nacionalidades y regiones que la integran y la solidaridad entre todas ellas”. Lo cual, unido a la Resolución de Naciones Unidad 1514 anula cualquier pretensión de independencia al matizar el derecho de libre determinación estableciendo un límite en su sexto párrafo al advertir  que “Todo intento encaminado a quebrantar total o parcialmente la unidad nacional y la integridad territorial de un país es incompatible con los propósitos y principios de la Carta de la Naciones Unidas”.

Y, desde el punto de vista político porque debe imperar la negociación, habida cuenta de la imposibilidad jurídica de proclamar la independencia si no es mediante una reforma constitucional que lo permita, en la que claramente los independentistas están en una clara minoría, de manera que su actitud enérgica contra España como nación no deja de ser una presión inadmisible, aparte de una manipulación del derecho internacional y vulneración del derecho español.

En toda negociación, cuando una parte está en minoría, lo lógico es que ésta adopte una posición sino de humildad al menos de no quererse comer a los contarios, lo cual manifiesta la torpeza de quienes promueven y apoyan en este caso el independentismo catalán. Pero, parece que los catalanes independentistas nada más conocen el uso de la mentira y la presión, por no hablar de violencia, aparte de no querer analizar y afrontar las consecuencia de su pretendida declaración de independencia, no solamente en cuanto a su permanencia en la Unión Europea, sino también en cuanto a las consecencia económicas, puesto que las sociales ya se han producido con una división entre catalanes partidarios y en contra de aquella.

Ningún político independentista, entre ellos el actual presidente del gobierno catalán Quim Torra ni su predecesor Puigdemont han explicado a los catalanes tales consecuencias, sus ventajas y desventajas, sino que se limitan a repetir soflamas con la intención de engañar y chasquear en contra del Estado Español creyéndose en posesión de una verdad o de un derecho que no existe como tal en el caso de Cataluña cual es el derecho a la autodeterminación.

“… sino que se limitan a repetir soflamas con la intención de engañar y chasquear en contra del Estado Español creyéndose en posesión de una verdad o de un derecho que no existe…”

 

Hablar de la aplicación del artículo 155 de la Constitución como hizo el Partido Popular es una medida que desde el punto de vista legal no ofrece ninguna duda puesto que se dan los requisitos o supuestos de hecho que en él se recogen para que el Gobierno del Estado intervenga al Catalán, aunque desde  una perspectiva política no es el mejor camino para el entendimiento de las partes en conflicto.

Pero, el hecho de que el gobierno del Estado, ahora del PSOE, no quiera aplicar tales medidas, haciendo prevalecer la negociación y el entendimientoccon el objeto de no enervar más el conflicto catalán, no significa que tenga que admitirse actitudes como a las que se ha hecho mención, como es la presión, la manipulación y la mentira; pero sobre todo porque actos como el de la celebración de la última Diada convierten al gobierno catalán en un gobierno totalitario que ha pretendido callar al resto de catalanes no independentistas dejándolos fuera de su celebración al haberla reconducido única y exclusivamente  a su lucha independentistas sino porque, además, han hecho de su exaltación del día de Cataluña una auténtica burla, como viene siendo habitual, de todo lo español y en contra el Estado y sus instituciones, lo cual supone también una burla a aquellos catalanes, que también tienen que representar como gobierno, que no están de acuerdo con la independencia, propiciando un  alzamiento público y tumultuario para impedir por la fuerza o fuera de las vías legales, la aplicación de las Leyes, o para impedir a cualquier autoridad, corporación oficial o funcionario público, el legítimo ejercicio de sus funciones o el cumplimiento de sus acuerdos, o de las resoluciones administrativas o judiciales, comportamiento que el artículo 544 del Código Penal tipifica como sedición.

Es el momento que juguemos limpio porque no haciéndolo los independentistas pierden la razón anulando cualquier vía negociadora como única opción política de encontrar una salida al conflicto planteado.

 

Olga Sánchez Rodrigo

Busco la verdad para contársela al mundo. No creo en la neutralidad del periodista, casi siempre es de quien le paga. Por el contrario, SÍ CREO y APOYO al periodismo ciudadano, el hecho por gente de la calle, gente que cuenta lo que le pasa.

España, un país democráticamente inmaduro

 

Quienes vivimos la transición a la democracia con la aprobación de la Constitución de 1978 y la convocatoria de elecciones, celebramos, como no podía ser de otra manera, el paso de la dictadura a la democracia. Un cambio deseado durante toda dictadura.

Muchas y muchos celebramos la primera convocatoria de elecciones generales con unas campañas que, si bien existía la rivalidad entre los diferentes partidos políticos, se convirtió en una verdadera fiesta pues se iniciaba un nuevo momento histórico de especial trascendencia para que España saliese de ese mundo oscuro y en blanco y negro donde lo que imperaba era represión; con un fin de campaña electoral donde las calles se transformaron en una exposición multicolor de las diferentes opciones políticas acompañada de música y cantos en pro de la libertad como aquel: “habla pueblo habla, tuyo es el mañana, habla y no permitas que roben tu palabra” o “libertad sin ira”. Después el día de reflexión, una reflexión seria y concienzuda, quizá la única a lo largo de estos cuarenta años de democracia.

Éramos conscientes de lo mucho que nos jugábamos y, aunque sabíamos que todavía seguían vivos y coleando los herederos del fascismo, nuestra única opción era seguir adelante con el proceso que se había iniciado hacia la libertad que, aunque mermada por el terror de ETA, los partidos políticos no se amilanaron condenando cada uno de los atentados de esta banda terrorista, donde fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, políticos de diferente color e incluso población civil sufrieron sus  ataques con el único fin de alcanzar la independencia de País Vasco, eso si matando indiscriminadamente.

Además, sabíamos que los fascistas seguían ahí, con un ejercito cuyos generales se había criado a los pechos del dictador, al igual que la policía y guardia civil. Habían mamado la represión y, por lo tanto, sólo conocían el abuso de poder y la fuerza bruta para mantener el orden, pero también sabíamos que el cambio a la democracia iba a ser un proceso largo y muy delicado donde había que contentar a muchos poderes fácticos, fuerzas políticas con sus diferentes demandas y a una estructura de poder basada en el antiguo régimen.

 

“… sabíamos que los fascistas seguían ahí, con un ejercito cuyos generales se había criado a los pechos del dictador, al igual que la policía y guardia civil. Habían mamado la represión y, por lo tanto, sólo conocían el abuso de poder y la fuerza bruta para mantener el orden” 

Hubo concesiones, sobre todo a aquellas Comunidades Autónomas de vía rápida que demandaban derechos, creándose de esta manera una dicotomía entre Comunidades denominadas históricas y el resto, que muchos españoles aceptamos bajo la premisa de que lo que se trataba era que la democracia ganase, que todos ganásemos. Sabíamos que era un momento muy delicado, con un Estado democrático y plural, en cuanto a su territorio se refiere, tan débil que si nos oponíamos corríamos el riego de dar al traste con el camino que habíamos emprendido.

Los que vivíamos en alguna Comunidad Autónoma de vía lenta nos conformamos con poder elegir a nuestros representantes autonómicos, conformar nuestra organización territorial a través de unos Estatutos de Autonomía con menos derechos y competencias que las históricas, pero no importaba porque creímos que primaría la solidaridad entre todas a través del denominado fondo de compensación interterritorial cuyo fin era corregir las desigualdades económicas entre unas y otras. Y, así hemos llegado a nuestros día, en una continúa lucha por mantener nuestros derechos y libertades públicas, a la vez que cumplir con una serie de deberes necesarios para que el sistema pueda funcionar. Lucha que continúa y que debe continuar para evitar que el sistema se anquilose, algo que con mucha facilidad suele ocurrir ante una clase política que ha demostrado a lo largo de este recorrido que le gusta más el sillón que a un bebe un chupete, como si se tratase de un mal endémico de la clase política.

El problema estriba en que las ciudadanas y ciudadanos de este país afrontamos esta lucha política desde la desidia, el conformismo, la resignación, y lo que es peor, desde una confrontación desmedida donde imperan más los colores de los partidos que el proyecto político y sus resultados, afrontando la vida política diaria entre rojos y azueles, entre independentistas y constitucionalistas, entre feministas y machistas, entre animalistas y los que no lo son, en definitiva entre “istas” de distinta índole, donde en muchas ocasiones nos limitamos a repetir las soflamas políticas de los “nuestros”, con actitudes rígidas donde el consenso es difícil de alcanzar.

“El problema estriba en que las ciudadanas y ciudadanos de este país afrontamos esta lucha política desde la desidia, el conformismo, la resignación, y lo que es peor, desde una confrontación desmedida donde imperan más los colores de los partidos que el proyecto político y sus resultados…”

Este posicionamiento, también necesario, habida cuenta que las fuerzas políticas no son más que una manifestación de la pluralidad política, sin embargo, adolece de una falta de madurez democrática, donde lo que importa son los resultados electorales y no el bien común o los intereses generales. Somos incapaces de hacer un juicio de autocrítica a quienes cada uno hemos elegido como nuestros representantes, imperando la actitud del seguidismo frente a la crítica política.

Esto ha ocasionado que los ciudadanos, por un mal posicionamiento denominado ideológico ya  que pretendemos basar nuestra lucha política en ideologías la mayoría de las veces trasnochadas además de manipuladas a gusto de quienes ejercen el poder y, de lo que es peor, de esos poderes fácticos que los mantiene ahí, la mayoría de índole económica. Así, nos enfrentamos no desde la razón y buscando el consenso, sino mediante una lucha visceral contra nuestros contrincantes políticos, fomentado por nuestros propios representantes, sean del partido que sean, donde el insulto y la descalificación del contrario viene siendo lo habitual ante la falta de valores, ideas y proyectos propios encaminados a mejorar las situación.

No hay nada peor que los ciegos que no quieren ver y los sordos que no quieren escuchar -o tal vez sí-, además de la falta de conciencia democrática lo que hace que muchos se olviden  que de lo que se trata es que nuestra sociedad prospere, aunque  malamente puede prosperar una sociedad dividida y enfrentada, de manera que lo que debería ser la seña de identidad de los demócratas, como el respeto a las opiniones contrarias, la tolerancia y, sobre todo al resultado de las urnas, brilla por su ausencia, haciendo que todo valga.

Son muchas las demandas de la ciudadanía ante lo problemas que actualmente acucian a nuestro país, pero también es cierto que existe una crisis o falta de valores que dirigen nuestra lucha, lo que la convierten en una batalla campal de todos contra todos que para nada nos beneficia. Tal es el caso de uno de los principales problemas que mantiene dividida y, por lo tanto, enfrentada a la sociedad actual española, como es el de la independencia de Cataluña cuyos precursores quieren solucionar, si fuese necesario, mediante el uso fuerza como ellos mismos han manifestado, sin respetar el orden constitucional vigente.

No es necesario hacer referencia a la teoría del caos, la cual se basa en que pequeñas variaciones en las condiciones iniciales pueden implicar grandes diferencias en el comportamiento futuro, imposibilitando la predicción a largo plazo; pero esto es lo único que se puede obtener cuando el cambio no se hace desde un orden establecido, sino desde la agresión a los posicionamientos contrarios, y lo que es peor, invadiendo uno de los pilares fundamentales de cualquier democracia como es el estado de derecho basdo en el imperio de la Ley.

Es cierto que nuestro sistema democrático no es el mejor, que las cosas son mejorables, que se siguen invadiendo nuestros derechos y libertades públicas por el poder establecido; lo que hace necesario un cambio o mejora del sistema, pero desde el respeto y el orden, pero sobre todo siendo consciente de las consecuencias de nuestros actos.

Tenemos una gran experiencia adquirida desde aquel 1978 y, por lo tanto, debemos hacer lo posible -tenemos la obligación de hacerlo- para que las cosas mal hechas no se repitan, sobre todo mediante la oposición férrea y sin tregua frente aquellos vividores de la política, por desgracia existentes en todos los partidos políticos en mayor o menor medida, así como frente a cualquier actuación política o de parte de la sociedad que pueda desestabilizar el sistema con el fin de conseguir sus objetivos mediante la imposición.

En definitiva, una falta de madurez democrática que nos lleva a la ofuscación y a la agresión, tanto física como verbal, contra posiciones contrarias, como es llamar fascista al que no piensa igual, si bien es cierto que quienes actúan así, ellos mismos se descalifican y autodefinen, no siendo más que unos trogloditas democráticos o quizá peor, eso mismo que ello llaman a los demás, unos fascistas disfrazados de demócratas, y los hay de todos los colores, azueles, morados, verdes, rojos, etc.

“… no siendo más que unos trogloditas democráticos o quizá peor, eso mismo que ello llaman a los demás, unos fascistas disfrazados de demócratas, y los hay de todos los colores, azueles, morados, verdes, rojos, etc.”

De qué serviría como muchos reivindican un nuevo poder constituyente si los operadores políticos no están dispuestos a cambiar de actitud. Se trata de cambiar conciencias y esto es muy difícil cuando alguien no esta dispuesto a escuchar, pero sobre todo a no llegar a acuerdos, base fundamental para que la democracia prospere.

 

Licenciado en Derecho. Técnico Superior en Telecomunicaciones. Asesor jurídico de Administración Pública. Administrador Plazabierta.com. Escéptico por naturaleza y soñador de vez en cuando.

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