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Himno de España, Olé Olé…

 Marta S Nchez

Marta Sánchez

A mi me ha pasado una cosa muy curiosa con el himno de España. Recuerdo que cuando era niño, allá por el 1968 y alrededor de la media noche, cuando las imágenes de la televisión, sólo una, divida según la frecuencia en VHF y UHF, lo que ahora viene a ser la 1 y la 2; sonaba el himno español con imágenes del dictador, a modo de celebración de haber terminado una jornada más bajo las garras del águila de su bandera. Entonces, dentro de mi ingenuidad me parecía un himno bonito, sin más, ni siquiera sabía lo que era una dictadura y una democracia, sólo tenía cinco años y la música era pegadiza.

No tardó en llegar aquel noviembre de 1975, recuerdo que iba a 5º de EGB, lo que hoy se llama Educación Primaria, en el que, el entonces presidente del gobierno, Arias Navarro, balbuceando y con lágrimas en los ojos, comunicó al país la muerte del dictador: “Franco ha puerto, ¡VIVA ESPAÑA!. Aquel día…, sí…, fui feliz. Porque nos dieron, si no recuerdo mal, una semana de vacaciones en el colegio, bueno, mejor dicho, una semana de duelo. Estaba en aquel momento de transición de la infancia a la adolescencia…, vaya…, hecho un lío en cuanto a las cosas de la vida… Empecé a ver como las muestras de duelo se mezclaban con las de repulsa y algarabía por la muerte del dictador, que ya habían empezado con cierta moderación con su enfermedad agónica, no sólo para él, sino para muchos españoles que sin quererlo a la hora de la comida y de cena nos teníamos que tragar su imagen junta a la sopa durante el “diario hablando”; la de un cuerpo anciano postrado en una cama, tapado con una sábana blanca y entubado por todos los lados -algunos decían que lo mantenían vivo por cuestiones de Estado-.

Dolor que se manifestó, asimismo, en largas colas, durante tres días para dar su adiós al dictador en la capilla ardiente que se había situado en el Salón de Columnas del Palacio de Oriente, y algarabía porque era el momento de dar carpetazo a cuarenta años de opresión.

Entonces, el himno de mi país se convirtió en una seña de identidad y de lucha, en un momento en que mucha gente moría a manos de una desalmados, llamados terroristas de ETA que pedían la independencia de su país. No entendía que para conseguir un objetivo político se tuviese que utilizar la violencia y matar a gente, sobre todo a gente que se identificada con la democracia recientemente instaurada, a pesar del enorme peso que entonces tenían ciertos mandos militares, de la Guardia Civil y algunos comisarios de Policía, por su vinculación con los supervivientes del franquismo o por uno de ellos, en un país donde todos estábamos aprendiendo a ser libres. Me dolía ver tanta sangre, sobre todo en el atentado en el Hipercor de Barcelona y en la casa cuartel de la Guardia Civil de Zaragoza, donde muchos niños inocentes estaban entre las víctimas.

Pasaron los años y, aquel 23 de febrero de 1981 con el intento del golpe de estado de Tejero, teniente-coronel de la Guardia Civil, marcó para mi, igual que para muchos españoles un antes y un después. Desde una unión en manifestaciones multitudinarias en casi todo el país a favor de la democracia, hasta el orgullo de haber vencido a los golpistas y con ello al antiguo régimen. Todavía el himno me transmitía un sentimiento de identidad patriótica.

La democracia instaurada en el 78 continuaba, pero la fuerza que nos dio aquel golpe de estado fallido se desinfló, al menos para mí, desde una traición a Adolfo Suarez hasta un PSOE, sumido en una corrupción sin precedentes, con algún ministro condenado por diversos delitos como responsable de la «guerra sucia contra ETA» practicada por los GAL y por el  secuestro del ciudadano hispano-francés Segundo Marey -reivindicado por la organización terrorista GAL-, delito este último por el que también fue encarcelado uno de sus Secretarios de Estado, además del de  malversación de caudales públicos para la financiación de los GAL; unida a la condena de muchos de sus altos cargos en casi todas las Administraciones Públicas, por delitos relacionados con la corrupción. Esta situación me llevo a perder la imagen que hasta ese momento tenía tan inocente sobre mi país, del que, aún habiéndome dado cuenta hace tiempo que no era perfecto, sin embargo cada vez me costaba más aceptar por tanto desatino.

“la condena de muchos de sus altos cargos en casi todas las Administraciones Públicas, por delitos relacionados con la corrupción. Esta situación me llevo a perder la imagen que hasta ese momento tenía tan inocente sobre mi país, del que, aún habiéndome dado cuenta hace tiempo que no era perfecto, sin embargo cada vez me costaba más aceptar por tanto desatino.”



Claro que la cosa no cambió mucho con la llegada al poder de la derecha de manos de Aznar quién, en este caso, aún habiéndose enganchado a la prosperidad económica por la burbuja inmobiliaria, nos hizo sentir la tendencia a aquella España rancia que creíamos haber superado con la muerte de Franco. Pero, lo peor de todo fue involucrarnos en una guerra contra el terror, en su calidad de aliado de conveniencia de EEUU y de Reino Unido tras el atentado a las Torres Gemelas, lo que hizo elevar su ego a las alturas de los dioses del olimpo, con dos imágenes que inmortalizaron sus ansias de figurar entre los mejores políticos del mundo, la de las Islas Azores junto a Bush Jr. y Brair, en apoyo a esa guerra contra Irak en busca de armas de destrucción masiva, desautorizada por la ONU; y la otra sentado con los pies encina de la mesa junta a Bush Jr., fumando un puro habano, en la Cumbre de los G-8 en Calgary (Canadá). Y de aquellos polvos estos lodos, un ataque terrorista contra varios trenes de cercanías en Madrid un 11 de marzo de 2004, cuya autoría asumió Al Qaeda por un “ajuste de viejas cuentas” con España, fue el resultado.

 Entonces el himno empezó a convertirse para mi en algo secundario, casi sin importancia, empezaba a sentirme “raro” en un país donde la injusticia social iba in crescendo y la confrontación política y social era el pan nuestro de cada día. Sólo la victoria de España en la Copa de Europa de 2008 y en el mundial en el 2010, hizo que el himno recobrase cierta importancia, hasta el punto que para muchos era necesario dotar de letra para festejar futuras azañas, evitando convertirse en una simple charanga de voces desafinadas que con un “changa, changa” reproduciendo su música. Pero sólo en eso, en el deporte, aunque tengo que reconocer que me gusta más el himno que por equivocación se tocó en un solo de trompeta en la Copa Davis de 2003.

Y, que decir, cuando las vacas gordas se transformaron en flacas por la crisis, la estafa financiera, el rescate… y la madre que les parió a todos… y la política neoliberal de una Europa se impone en todos los países de la Zona Euro, donde los intereses económicos priman sobre las personas, hasta el punto de llevar a cabo una reforma constitucional que diera primacía al pago de la deuda externa y a la lucha contra el déficit público; hizo que muchos sintiéramos la pérdida de identidad con un país cuya soberanía estaba supeditada a los intereses de los países ricos de la vieja Europa; y con ello, también, la pérdida de identidad con un himno que representa  a un país prostituido.

Así llegamos a nuestros días, con una grave crisis política ocasionada, primero por unas elecciones que han dado lugar a un gobierno del PP en minoría, que al igual que en la legislatura anterior, los intereses de Europa han sido los primero, incumpliendo promesas de bajada de impuestos, saqueando la caja de las pensiones, y destruyendo la mayoría de los servicios públicos con recortes cada vez mayores, en su día envidiados por otros países de nuestro entorno, con una escasa recuperación económica y un mercado laboral en crisis y precario. Y, en segundo lugar, por una revolución independentista catalana que está poniendo en jaque la unidad de España que proclama la constitución; si bien ha servido de revulsivo para algunos que les ha dado por volver a los signos patrios de identidad. Digo para algunos, porque para mi, como para muchos, como ya he puesto de manifiesto en otras ocasiones, no dejan de ser patriotismos de imposición que lo único que me producen en una vergüenza cada vez mayor de pertenecer a un país donde somos incapaces de dialogar en vez de imponer…, y lo mismo me da la derecha que la izquierda, porque cuando se trata de radicalismos aún en polos opuestos se dan la mano en cuanto a la intolerancia se refiere.

“Una revolución independentista catalana que está poniendo en jaque la unidad de España que proclama la constitución; si bien ha servido de revulsivo para algunos que les ha dado por volver a los signos patrios de identidad.”

Llegados a este punto, donde las chispas cada vez salta más, hasta amenazar con una grave crisis de Estado, ha habido alguien al que se le ha ocurrido dotar al himno de letra, ha sido nuestra querida Marta Sánchez, quien en el pasado sábado en un concierto en el Teatro la Zarzuela arranco el aplauso de los presentes, atreviéndose a cantar el  himno de España con una letra particular, algo que muchos han tachado de oportunismo, que algo tiene. Letra con la que podemos estar más o menos de acuerdo, pero que a muchos nos trae al pairo, sobre todo cuando todavía sigue la lucha de engalanar balcones con la bandera española en contraposición al independentismo catalán, no como idea o proyecto, sino con el odio que a muchos lleva la ideas políticas, anulando a las personas, sobre todo su libertad de pensamientos.

Por otra parte, creo que el himno que necesitamos debe ser un himno que, aunque con la misma música, se convierta en un himno integrador de todos los territorios y de todas personas que hemos nacido en este país, recociendo su multiculturalidad, su laicismo y el respeto que nos debemos tener todos los españoles con independencia del lugar de nacimiento.

 

 

Olga Sánchez Rodrigo

Busco la verdad para contársela al mundo. No creo en la neutralidad del periodista, casi siempre es de quien le paga. Por el contrario, SÍ CREO y APOYO al periodismo ciudadano, el hecho por gente de la calle, gente que cuenta lo que le pasa.

Vulpes in re publica

Bac3b1ez
He recibido una carta de mi detestada Fátima Báñez García, carta propia del partido que representa y en el que lleva ostentando cargos públicos desde su más tierna edad laboral, nunca ha trabajado por cuenta ajena o propia, siendo un lamentable ejemplo de Ministra de Empleo y Seguridad Social, con la carta expresa y ejecuta lo que piensa de los jubilados interpretando a Adriano1 (76 – 138.) “he llegado a la edad en que la vida, para cualquier hombre, es una derrota aceptada”.

En dicha carta habla y describe las mentiras que continuamente pregona el Partido en el Poder, la creación de más de 600.000 empleos en el 2017, el incremento de pensiones en un 0,25 %, en mi caso incluye la subida del IRPF en un 0,9% lo que queda reflejado en un saldo final de 17,89 € menos al mes como jubilación conseguida durante 18736 días de trabajo, que representa 51 años 3 meses y 19 días según informe de vida laboral, cotizados a la Seguridad Social, siendo entregado una parte a plazo fijo para mi jubilación.

Jubilación que se verá mermada años tras año por la subida sistemática de los precios, sin reciprocidad en la subida salarial de los trabajadores y jubilados, con futuro mucho más negro para los actuales asalariados al ocultar que la creación de empleo es superior al 90% de trabajo precario, a tiempo parcial y donde los empleadores cotizan, en el mejor de los casos, por 4 h. cuando la mayoría de las veces trabajan 8 o más, retribuido en negro, sin cotizar a la S.S. ni al Tesoro público que llevarán a los nuevos asalariados a ser como sus bisabuelos, viejos sin jubilación.

Mientras tanto otra antigua Ministra de Trabajo, la “Villam lupus”, ahora presidenta de la comisión del Pacto de Toledo, y en teoría defensora de los trabajadores, jugadora de Candy Crush presidiendo el Congreso de los Diputados, que “opositó” y obtuvo plaza en el Sindicato vertical franquista a los 21 años, en 1970, 10 años después ya empezó a medrar en AP/PP hasta la actualidad con 69 años cobrando 85.000€ siendo el 40% libre de impuestos, y con la desvergüenza de declarar que hay más jubilados que están más tiempo cobrando la pensión que trabajando, y aconsejando a los jóvenes el ahorrar dos euros al mes para pagar una pensión privada.

 Y esos jóvenes siguen en la nube del consumo, lejos de aquellos de los años 60 que fueron la vanguardia de luchas por la democracia, de salarios dignos, al ver la de sus progenitores, aquellas luchas lograron una Sanidad Pública, desapareciendo las Casas de Socorro, lograron primaveras en logros sociales hasta la llegada de los servidores al capital que iniciaron el declive, la modificación del Artículo 135 de la Constitución en el 2011, Reformas laborales a favor de los empleadores. Con unos sindicatos subvencionados por el Estado, que se convirtieron con el paso del tiempo en meros funcionarios, pero malos, plegados a las exigencias del gran empresario y solo pensando en sus horas laborales. Con leves y falsas protesta por esquilmar el fondo de pensiones, igual que el partido de la rosa. Todos imbuidos en esa espiral de la corrupción que llevó a su plenamente ejercida por el partido del gobierno donde hasta M. Rajoy es citado una y otra vez en los juicios, sin ponerse colorado y negando la mayor, sabiendo los acusados que los delitos han prescrito y no pagarán por ellos, ni devolverán lo robado, entrará, algunos irán en la cárcel pero poco tiempo, los intermediarios, pero se librarán los verdaderos culpables, las grandes empresas y los llamados servidores (de su bolsillo) en las instituciones políticas, que desembarcarán en algunas de las empresas o filiales beneficiadas por los servicios prestados. Mientras tanto en IBEX35, CEOE encumbran y apoyan a ese del partido naranja que se dice adalid contra la corrupción, cayendo en el abismo por defender lo indefendible con su apoyo sin condiciones al gobierno actual para seguir al frente de la corrupción, junto al partido rosa. Todos ellos con tibias o ninguna acción contra la ley mordaza, consintiendo los exabruptos de este gobierno cuando dicen que España es un país democrático y con libertades, pero apoyando sin tapujos la mala aplicación del Artículo 155.

“Y esos jóvenes siguen en la nube del consumo, lejos de aquellos de los años 60 que fueron la vanguardia de luchas por la democracia, de salarios dignos, al ver la de sus progenitores, aquellas luchas lograron una Sanidad Pública”


Mientras tanto la juventud actual demuestra que ama muy poco su propia existencia, ignoran este periodo opaco que se volverá negro por lo desbastado, y su futura existencia será informe, huyente, frágil, y sin libertad, escondiéndose en la apatía cuando podrían mejorar su presente y su futuro, como dijo Thomas Jefferson (1743-1826) en su carta2 a Madison “Un poco de rebelión de vez en cuando es buena cosa.”

 

1.- Memoires d´Hadrien, Marguerite Youcernar, trad. de Julio Cortázar, Edit. Sudamericana

2.- Carta escrita el 30 de enero de 1787

José Enrique Centén Martín

Nacido en Tánger (Marruecos) en 1952, de abuelos andaluces emigrados a Marruecos en los años de hambruna del XIX. Madrileño de adopción desde 1961. Sólo bachiller elemental, desde los quince años trabajando. Perseguido, encarcelado y amnistiado en 1976, siempre junto a los más desfavorecidos, es lógico. Entré en la Universidad por mayores de 25 años en el 2010, he estudiado Historia en la UCM, incluso he escrito un ensayo“El Estado participativo”, jubilado parcial desde el 19 de marzo de 2012.

El cesarismo de Puigdemont

Si Rajoy y nadie de su gobierno resultan interlocutores válidos para solucionar el contencioso catalán, tampoco lo es el huido Puigdemont, por mucho que se le llene la boca de que con las elecciones celebradas el pasado 21 de diciembre, ha quedado despejado la posible ilegitimidad de su declaración unilateral de independencia anterior a estos comicios y que supuso la aplicación por parte del gobierno del Estado del artículo 155 de la Constitución y su imputación por el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña por presuntos delitos de desobediencia al Tribunal Constitucional, prevaricación y malversación de fondos. Este último está castigado con penas de cárcel e inhabilitación para ejercer cargos públicos.

 

Y, es que, la lectura que hace Puigdemont de dichas elecciones, como de casi todo, está totalmente distorsionada, no de forma involuntaria, sino que se trata de una estrategia bien organizada por la izquierda independentista con el fin no sólo de desacreditar al Estado Español, sino también, para dar salida de manera forzada y sin ningún tipo de sustento, no tanto legal, que también, al sainete que tienen montado, y que, no sólo la Unión Europea no se traga, sino que allí donde va en su periplo europeo ningún gobierno ha querido hacerse la foto tan buscada por él, nada más de los que son como él.

Al afirmar que su actuación queda legitimada por las urnas, basándose en el voto fraccionado de los independentistas, aparte de no ser suficiente, con tan poco margen sobre los constitucionalistas (sólo cinco escaños) como para alcanzar dicha legitimidad la declaración unilateral de independencia;  es también querer no darse por enterado que la fuerza política más votada ha sido la liderada por Inés Arrimada, lo cual no deja de ser una victoria simbólica al ser la primera vez que se ha votado mayoritariamente en esta Comunidad Autónoma un partido constitucionalista.

Tampoco es de recibo que este señor, prácticamente autoproclamado Cesar de los catalanes se dedique a poner a todo un Estado democrático de vuelta perejil, pues aunque muchos confunden democracia con el hecho de hacer lo que a cada uno le dé la realísima gana; se quiera o no, por encima de cualquier actuación política amparada en la soberanía popular está la supremacía de la propia Constitución, lo que la convierte en Norma imprescindible para una convivencia pacífica, sino que, además, el resto del ordenamiento jurídico que de ella emana, convierten al país en un estado social, democrático y de derecho, lo que hace que el imperio de la Ley, se superponga a cualquier deseo, ya sea democrático o no.

A estas alturas, salvo algunos iluminados constitucionalistas, nadie discute la legitimidad del deseo de la mitad de los catalanes de ser independientes, pero lo que, sin lugar a dudas no puede admitirse como válido y, por lo tanto legítimo, es que este deseo se haga bajo los auspicios de quienes quieren imponer su voluntad por la fuerza, sino física, que también en algunos casos, sí por su carácter inconstitucional, simplemente por el hecho de que la Constitución española no contempla este tipo de deseos o pretensiones,  lo que forzosamente la convierten en una actuación secesionista no amparada por el Derecho Internacional y, dentro de éste, por la propia Declaración Universal de los derechos humanos.

Aunque ya se ha mencionado en otras ocasiones, sin embargo, no sobra el reiterar que la declaración de Nueva York (1966) –que arranca: “Todos los pueblos tienen el derecho de libre determinación”–, sin embargo, la Corte de La Haya en numerosas sentencias interpreta la resolución 2625 (párrafo 80) donde se recoge  este derecho,  de la siguiente manera: “Ninguna de las disposiciones de los párrafos precedentes se entenderá en el sentido de que autoriza o fomenta cualquier acción encaminada a quebrantar o menospreciar, total o parcialmente, la integridad territorial de Estados soberanos e independientes que […] estén, por tanto, dotados de un gobierno que represente a la totalidad del pueblo perteneciente al territorio, sin distinción por motivo de raza, credo o color”, lo que se conoce con el nombre de secesionismo.

Estando así las cosas la solución necesariamente debe pasar por un acuerdo de Estado, en el que todos los partidos se impliquen en una solución que, en la medida de lo posible satisfaga a todos, pero para ello es necesario que los diferentes líderes políticos estén a la altura de las circunstancias, actuando como estadistas, con amplitud de miras, y no buscando solamente satisfacer los interés de sus partidos, posponiendo, en el caso de los constitucionalistas, un problema que por si solo no se va a solucionar. Es obvio que Puigdemont tampoco lo está, y que su estrategia de desacreditar a España es equiparable a la de Rajoy, con su política de imposición y de corrupción, pero hay que dejar claro que una cosa es Rajoy y su partido corrupto y otra es España.

“En cuanto a la vuelta de aquel a su querida Cataluña, no puede depender de un chantaje continuo basado en una mentira ad hoc, que sólo puede convencer a los necios quienes a base de repetirla pretenden convertirla en verdad, aunque tal vez el adjetivo no debe ser éste, sino el mismo que el de los seguidores de Rajoy, patriotas de imposición.”

En cuanto a la vuelta de aquel a su querida Cataluña, no puede depender de un chantaje continuo basado en una mentira ad hoc, que sólo puede convencer a los necios quienes a base de repetirla pretenden convertirla en verdad, aunque tal vez el adjetivo no debe ser éste, sino el mismo que el de los seguidores de Rajoy, patriotas de imposición totalitarios.

Pero, no hay peor ciego que el no quiere ver, y peor demócrata que aquel que trata dar lecciones de libertad a otros cuando ellos ejercen la suya atacando a quien no piensa igual; tal vez porque su falta de argumentos, la mentira y la violencia es su única salida.

Feliciano Morales

Licenciado en Derecho. Técnico Superior en Telecomunicaciones. Asesor jurídico de Administración Pública. Administrador Plazabierta.com. Escéptico por naturaleza y soñador de vez en cuando.

La insufrible desfachatez de una vieja política

 

 

Aunque la monarquía, en general, me parece un lujo para un país como el nuestro, no tanto por lo que nos cuesta, sino por lo absurdo de su existencia, porque para representantes de nuestra vapuleada marca España (Ñ), ya tenemos bastante con un gobierno elegido democráticamente por los ciudadanos, y no una institución a la que se atribuye la jefatura del Estado, con los privilegios inherentes, sólo por el mero hecho de haber nacido en el seno de una familia, que tampoco es que haya hecho méritos para ello, y no me refiero únicamente a los desmadres del rey emérito y de alguna de sus hijas y yerno, sino también a toda la estirpe de los Borbones. Pero, si me viene de perlas recurrir a aquella frase que aquel pronunció en 2007 en la décimo séptima Cumbres Iberoamericana de Jefes de Estado, dirigida al desaparecido presidente de Venezuela Hugo Sánchez: “por qué no te callas”, frase que se convirtió en todo un fenómeno social y que revolucionó a las redes sociales en internet.

Pues bien, dicha frase la quiero dedicar en estos momentos a quien ha demostrado tener la lengua muy larga, porque cada vez que habla, no sólo es que suba el pan, sino que, además, sirve de provocación a los honestos ciudadanos de este país.

Me estoy refiriendo a aquella expresidenta del Congreso de los Diputados aficionada a jugar al Candy Crush en plena sesión parlamentaria, a echar broncas a su conductor por no estar a sus pies cuando ella desea; a llamar fascista al Sr. Bono, otro expresidente del Congreso en ejercicio de su cargo, sólo por el mero hecho de que no le gustaba su aplicación del Reglamento de la Cámara; o aconsejar a las amas de casa cuando estaba a cargo del ministerio de sanidad que no hiciesen caldo con huesos de las vacas locas sino con huesos de cerdo, para minimizar la alarma que el brote de esta enfermedad causó en la población en vez de dar cifras ciertas e informar de las medidas adoptadas al respecto. Sí, me refiero a Celina Villalobos, a la insufrible Celia.

Tengo que reconocer que esta señora me cae espacialmente mal porque cuando habla va de sobrada en lo que dice, como quien sienta cátedra pero sin sentarla, porque no sólo, no ni tiene capacidad para ello aunque presuma de carreras que no tiene, pero también, porque su expresión déspota delata sus orígenes políticos muy cercanos al exministro franquista D. Manuel Fraga cundo éste estuvo al frente de Alianza Popular; a pesar de enarbolar mediante un lenguaje campechano la bandera de cierto feminismo de amas de casa. Pura facha-da, y nada más.

Por todo ello, me molesta dedicar parte de mi tiempo a hablar de ella, de su ordinariez, pero cuando sus meteduras de pata delatan ante que tipo de personajillo nos encontramos, no puede obviarse por el daño que causa a la gran mayoría de ciudadanos honestos de este país. Tal es el caso de sus declaraciones en las “mañanas” de RNE, asegurando que: hay ya un número importante de pensionistas que está más tiempo en pasivo, es decir cobrando la pensión, que en activo, trabajando, cuando el partido al que pertenece, como todos sabemos, ha esquilmado la caja de las pensiones, además de implantar en el país un sistema laboral de precariedad absoluta, alargando la vida laboral a edades en las que muchos trabajadores por la dureza de sus trabajo no pueden continuar en activo, necesitando de forma urgente el merecido retiro por el que han cotizado durante largos e insufribles años; y no como ella que siempre ha sido una señorona a plato puesto.

Pero, no sólo esta ordinaria señora ve como normal que la gente esté trabajando durante toda su vida, sino que, además, tiene la poca vergüenza, dice que como experta en relaciones laborales, experiencia adquirida en despachos oficiales en su medrar en la política; de afirmar que no corren peligro las pensiones cuando verdaderos expertos en la materia opinan lo contrario o cuando las evidencias demuestran que durante la gestión de su partido al frente del gobierno ha situado el patrimonio neto de la Seguridad Social, a principio del año precedente, en números rojos, concretamente en -176 millones de euros, lo que la convierte también en una mentirosa.

 

“no sólo esta ordinaria señora ve como normal que la gente esté trabajando durante toda su vida, sino que, además, tiene la poca vergüenza, dice que como experta en relaciones laborales, experiencia adquirida en despachos oficiales en su medrar en la política;”

Claro que, todo esto obedece a una campaña orquestada por el PP para minimizar el problema que ellos mismos han creado y, como no puede ser de otra manera, su desparpajo de política vieja, también cumple con los objetivos del gobierno de desmantelar todo lo público, remiendo a los ciudadanos preocupados por su futuro a suscribir planes de pensiones privados que han llevado a la banca a atraer más de 1.630 millones de euros en este tipo de productos. Estrategia que, asimismo, también trata de justificar un futuro sistema de pensiones basado en la cotización durante toda la vida laboral, lo que supondría la aminoración de aquellas, o mediante un impuesto a la banca que, al final, pagaremos todos, como todos hemos pagado y seguiremos pagando durante varias generaciones el rescate de ésta.

Dª Celia, ¿por qué no te callas?.

Olga Sánchez Rodrigo

Busco la verdad para contársela al mundo. No creo en la neutralidad del periodista, casi siempre es de quien le paga. Por el contrario, SÍ CREO y APOYO al periodismo ciudadano, el hecho por gente de la calle, gente que cuenta lo que le pasa.

Demócratas de pacotilla

No sin antes pedir perdón por la pesadez del tema a tratar, no sólo por su reiterado análisis, sino también por lo absurdo de su planteamiento por parte de sus responsables, quienes por su razonamiento han llevado a la creación de una entelequia cuyo absurdo hace que denomine a aquellos -no como un insulto, pues carece de la intención de hacer daño-, sino como una definición, patéticos demócratas, o lo que es lo mismo, demócratas de pacotilla.

Y como una de las máximas que rigen o debe regir la actuación de quienes nos dedicamos a criticar a nuestros gobernantes o al análisis de  la actualidad política, cuál es no insultar sino argumentar; hace necesario explicar el porqué del uso del adjetivo “patético” al referirme a quienes son los protagonistas del actual problema catalán.

Para ello, permítaseme utilizar la definición de la Real Academia de la Lengua, a falta de una academia propia de la lengua catalana,  como la cualidad de patético que viene  referida a quien resulta penoso, lamentable o ridículo. Porque penoso es plantear un proceso de independencia sin sustento legal, y no me refiero al derecho interno, sino al internacional que condena al secesionismo, como el catalán, como una acción contraria a la propia declaración universal de los derechos humanos, que nada tiene que ver con el derecho a la autodeterminación. Lamentable, por la confrontación casi bélica entre partidarios y detractores de la independencia, aparte de las consecuencias negativas de la misma a nivel social y económico. Y, finalmente, ridículo, por la vuelta a una situación similar a la existente antes de las eleciones del 21D, aparte de los medios que los independentista pretender usar para la elección del presidente de esta Comunidad Autónoma, en diferido, mediante el mecanismo de la representación o a través vía telemática, como si de una reunión de colegas se tratase. Vías que no se ajustan al reglamento del parlament según sus funcionarios encargados de la asistencia jurídica de esta cámara parlamentaria autonómica.

Definición, en la que también encajan, en sus diferentes acepciones, los constitucionalistas, por la falta de deseo de buscar soluciones democráticas que supongan un acercamiento de posiciones.

Si la postura del Estado español, defendida por el gobierno del PP, a la que se unen Ciudadanos y PSOE,  basada como he denominado en otras ocasiones en un patriotismo de imposición -igual que el de los independentistas-, ya supone la imposibilidad de acercamiento entre posturas; tampoco es que contribuya mucho la de quienes se han puesto la medalla de la auténtica izquierda y que, sin embargo, en este tema está adoptado la mayor tibieza, puesto que incluyéndose dentro de los constitucionalistas, sin embargo se separa de ellos cuando su postura es decisiva para frenar este esperpéntico experimento tras la nueva constitución del Parlament, ya que, de otra manera no puede definirse la actuación de quienes quieren llegar por la vía de la fuerza, sin una base legal suficiente que ampare sus pretensiones, más que reglas impuestas que hace ilegítimo su derecho a la autodeterminación al transformarlo en una secesión.

Desde luego, estar en el mismo bando en el que se encuentra el PP y su marca blanca (C´s) y su mamporrero (PSOE), debe ser algo tremendamente complicado para quienes nos consideramos, sino mejores demócratas, al menos más honestos; sin embargo, en situaciones en las que puede estar en juego un asunto de Estado, debe convertir a los líderes políticos en personas con más altas miras en cuanto que, lo que se pretende defender en el bien común y no intereses de partido, sobre todo, porque el partido al que me refiero puede ser el único, en cuanto a su postura más permeable al deseo catalán de independencia, pudiera promover un encuentro entres posturas que permitan solucionar el problema sin tener que volver a acudir al coactivo, aunque no por ello innecesario, artículo 155 de la Constitución, ante posturas de imposición que atentan contra la “consagración” constitucional de la indisoluble unidad de España.

 

“Desde luego, estar en el mismo bando en el que se encuentra el PP y su marca blanca (C´s) y su mamporrero (PSOE), debe ser algo tremendamente complicado para quienes nos consideramos sino mejores demócratas, al menos más honestos”

 

Pero, como siempre, y por desgracia, así somos en este país, personas muy acostumbradas a mirarnos nuestro ombligo.

Feliciano Morales

Licenciado en Derecho. Técnico Superior en Telecomunicaciones. Asesor jurídico de Administración Pública. Administrador Plazabierta.com. Escéptico por naturaleza y soñador de vez en cuando.

Una historia interminable

Todavía recuerdo aquellas tiendas de campaña en la Puerta del Sol de Madrid. Jóvenes y no tan jóvenes, gente con rastas y sin ellas, peinados a lo bob, con flequillo, ralla al medio, mal vestidos y mejor vestidos, hombres, mujeres, jóvenes, adolescentes, incluso ancianos, pedían un cambio político, un cambio de sistema, una política ética, unos servicios públicos gratuitos y de calidad.

Fue un 15 de mayo de 2011, cuando la crisis económica, consecuencia de la estafa de unos gobiernos derrochadores y corruptos, demostró, una vez más, que el sistema capitalista basado en la oferta y en la demanda, sólo sirve para que los ricos sean más ricos y los pobres más pobres, máxime cuando el neoliberalismo voraz existente  provocó que la banca se convirtiese en el motor principal de una economía basada en créditos inmobiliarios donde el ladrillo se sobrevaloró a precios de oro, hasta que la burbuja inmobiliaria estalló, llevándose por delante, precisamente, a los más humildes, que fueron expulsados de sus viviendas por no poder pagar a los ladrones que les prestaron el dinero cuando sobraba; eso sí, a sus directivos nunca les faltaron sus asignaciones y sueldos millonarios, incluso cuando fueron rescatados con el dinero de todos los españoles.

Han pasado siete años y todo sigue prácticamente igual. Ellos, el gobierno, asegura que la economía se recupera, pero nosotros, los de abajo no lo notamos. Es más todavía algunos siguen padeciendo las secuelas de esa pésima gestión económica que  gobiernos del PP y del PSOE, presentaban a la ciudadanía como un estado de bienestar, y que si lo fue, no nos ha salido gratis, es más, el derroche del dinero público por doquier en mega obras y servicios públicos innecesarios, en la mayoría de los casos, seguiremos pagando durante décadas.

“el gobierno, asegura que la economía se recupera, pero nosotros, los de abajo no lo notamos. Es más todavía algunos siguen padeciendo las secuelas de esa pésima gestión económica que  gobiernos del PP y del PSOE”


Mejor dicho, las cosas no siguen igual que los primeros años siguientes a la gran crisis, sino todavía peor por el recorte económico iniciado por Zapatero y continuado por Rajoy, previa modificación de la propia Constitución, esa misma que preconiza el bienestar de los ciudadanos, y que ha provocado que servicios públicos esenciales como la sanidad, la educación, asistencia a dependientes, entre otros, cada vez se encuentren más deteriorados por falta de inversión pública, no por falta de dinero, sino por el deseo de privatización cuyas concesiones, ha quedado demostrado en muchos casos, se hacen a favor de los mismos, sus amigos.

El empleo solamente se recupera coyunturalmente y sólo en determinados sectores de servicios, como el turístico en época estival, y el que resta las altas cifras de desempleo lo es en precario, con salarios en su mayoría sin alcanzar aquellos mil euros de épocas pasadas, que más quisiéramos para hoy, en condiciones de explotación laboral con horas que superan las máximas legalmente permitidas; cuando lo que se necesita es la creación de empleo estable y mejor remunerado para una auténtica recuperación económica. Y, como no puede ser de otra manera, “a mar revuelto, ganancia de pescadores”, que sería admisible siempre que la pesca se hiciese de acuerdo a la legalidad y no con malas artes, como muchos empresarios que para salvar su patrimonio y capital no han dudado en aprobar a diestro y sinestro ERE´s, para reducir sus plantillas mediante el despido de personal a bajo precio.

Malas artes que, hasta los propios políticos no dudan en poner en marcha, para garantizarse un futuro prospero, aquel que nunca tendremos los ciudadanos de a píe, metiendo la mano y sacándola de allí donde se encuentra el dinero de esos impuestos, cada vez más altos, que pagamos algunos ciudadanos, los honrados y más pobres porque los ricos se lo llevan a paraísos fiches; llevando la corrupción a límites sin precedentes, superando, incluso, aquella época en los que los socialistas convirtieron el país en una cueva de ladrones, la misma que la de ahora pero con más ladrones.

Sin lugar a dudas, estamos ante un panorama, que nos muestra un Estado cada vez más debilitado, sin visos de que mejore. Es más, con un alto riesgo de fragmentación por un sistema de financiación de las autonomías que ha puesto de manifiesto que la organización territorial del país no funciona, como está sucediendo en Cataluña, y que, en vez de afrontar de manera madura y equilibrada, mediante el dialogo,  el gobierno estatal y sus aliados (PSOE y Ciudadanos) tratan de solventar con un patriotismo de imposición, convirtiéndolo en un contencioso histórico con el nombre de independencia

Mientras tanto el pueblo duerme, y aquellos partidos surgidos de la lucha del 15M, carecen de fuerza suficiente, no porque el espíritu de aquel movimiento  haya desaparecido o esté desapareciendo, que también; sino porque sus líderes los han convertido en un partido más, donde la voz de la militancia antes expresada en plazas públicas, importa más bien poco, por no decir nada. Habiéndose puesto a alguno contra la pared, como a Podemos, con amenaza de ser disuelto por el ministerio de Interior, sino adapta sus estatus a la Ley de Partidos Políticos. Lo cual no deja de ser curioso si tenemos en cuenta que el partido del gobierno se encuentra más próximo a ser considerado por su falta de ética política en una organización criminal que en un partido, al haber sido el único partido en la historia de la  democracia, imputado o investigado por causa de corrupción.

¿Dónde están aquellos que llenaban las plazas?, ¿será que se han convertido en políticos profesionales, en algunos casos medrando de la política, o será que han depositado en esos partidos políticos de la nueva izquierda la lucha contra la injusticia social?. La respuesta es difícil, y la solución lo es aún más, salvo que el sistema cambiase de raíz, o al menos la lucha social continúe, exigiendo los cambios necesarios para que el pueblo recupere su ilusión, y lo que es más apremiante, su dignidad robada por políticos mediocres y corruptos.

Olga Sánchez Rodrigo

Busco la verdad para contársela al mundo. No creo en la neutralidad del periodista, casi siempre es de quien le paga. Por el contrario, SÍ CREO y APOYO al periodismo ciudadano, el hecho por gente de la calle, gente que cuenta lo que le pasa.

La falta de dignidad de un pueblo

Españasehunde
En un país donde los que gobiernan pertenecen a un partido imputado por la justicia, o lo que es lo mismo, “investigado” según la nueva terminología procesal, como un eufemismo más de los muchos que este gobierno está acostumbrado a utilizar, en el que, también, muchos de sus integrantes que han desempeñado altos cargos políticos desfilan de continúo por los juzgados,  “investigados” por presuntos delitos,  la mayoría relacionados con la corrupción, habiendo terminado algunos encerrados  en prisión preventiva ante el riesgo de seguir,presuntamente delinquiendo, o ante el peligro de manipular pruebas o de huida a países donde no se puede reclamar su extradición, y otros condenados al haberse demostrado su culpabilidad; demuestra la catadura moral de quienes dicen ser los verdaderos patriotas, y la estupidez supina, por no decir falta de dignidad, de un pueblo que les otorga su confianza.

En un país en el que no se resuelven los problemas, sino que se acrecientan o multiplican, generando odio y confrontación, demuestra la inutilidad de quienes son sus gestores en representación de los ciudadanos, ocupando sillones a los que se aferran como lapas sacando el mayor beneficio personal, porque en la mayoría de los casos no sirven para otra cosa, medrando a diestro y siniestro como Al Capone en sus mejores momentos.

En un país en el que algunos de sus territorios no se sienten partes integrantes del mismo, reclamando por la fuerza una independencia basándose en un derecho integrado en una Declaración Universal de Derechos Humanos que ellos se han encargado de redactar a su antojo para dar cabida a un secesionismo que el Derecho internacional y la auténtica Declaración de Derechos Humanos no ampara; demuestra la insensatez  de muchos políticos, además de la cobardía de algunos que, cuando la justicia de acuerdo con el derecho vigente les exige responsabilidad salen corriendo a otros países.

En un país donde el dinero cotizado durante la vida laboral por sus ciudadanos al objeto de garantizar unas pensiones dignas ha desparecido, al haberse invertido por quienes gobiernan en generar deuda pública para tapar el déficit que ellos mismos han provocado en las cuentas del Estado, o para financiar los salarios y pagas extraordinarias de los empleados públicos; no sólo demuestra la falta de previsión sino también el despotismo con el que el gobierno actúa.

En un país, donde las puertas giratorias no paran de dar vueltas, por las que entran y salen expresidentes del gobierno y otros altos cargos, en empresas energéticas que ellos mismos privatizaron para que sus directivos y consejos de administración no sólo vivan del cuento de la estafa a los ciudadanos mediante tarifas abusivas, generando pobreza energética entre la población más humilde, sino también para garantizarse ellos mismos un futuro más que prospero con salarios millonarios que unen a sus gratificaciones a costa del erario público; demuestra el “choriceo” al que la clase política está acostumbrada, mediante el intercambio de favores.

En un país, donde el presente no es nada halagüeño, debido a una gestión pública de la economía donde los pobres son cada vez más pobres y los ricos más ricos, y donde la presión fiscal ahoga a familias enteras a las que se condena a una vida sin futuro mientras que se rescata a una Banca que nunca devolverá el dinero que todos les hemos prestado para su rescate; demuestra el caciquismo de nuestra clase política.

“En un país, donde el presente no es nada halagüeño, debido a una gestión pública de la economía donde los pobres son cada vez más pobres y los ricos más ricos (…) demuestra el caciquismo de nuestra clase política. “


Este país es España, un país saqueado y humillado; y sino lo remediamos entre todos, también un país fragmentado, en el que todos y cada uno de nosotros tenemos nuestra cuota de responsabilidad por permitir que tanto ladrón y sinvergüenza campe a sus anchas.

Feliciano Morales

Licenciado en Derecho. Técnico Superior en Telecomunicaciones. Asesor jurídico de Administración Pública. Administrador Plazabierta.com. Escéptico por naturaleza y soñador de vez en cuando.

Se tiró por un barranco

Tirarosbarrancopuigdemont Fotor

Hablaba el otro día de canciones infantiles y del tema catalán, como dos ejemplos de sin fin. Y la experiencia de estos días, y la memoria, me llevan a insistir con nuevos argumentos y nuevas canciones. Vamos, con nuevas aportaciones porque tanto el tema como las canciones son “de toda la vida”

Pero como en todas las cosas de toda la vida, el fondo permanece pero las circunstancias varían, permanecen el fondo, a veces las formas, las letras y las melodías, sean de canciones o de sonsonetes.

Sonsonete, o soniquete, que vienen a ser lo mismo, preciosas y precisas palabras que llegan a reflejar con exactitud la sensación de hastío que acaban produciendo. Sonsonete, soniquete, pertinaz, contumaz, son todas palabras aplicables y pertinentes en el temita catalán. Incluso en las canciones.

Recordaba, y hacía tiempo que no me sucedía, una canción de excursión, de esas que se pueden cantar durante horas sin desmayo y sin temor al olvido porque la letra varía lo imprescindible para saber por qué estrofa vas. Puedes ir por el 7,346,938 elefante, por el innúmero paletó de Fernando VII, por el enésimo barquito naufragado, o por la parte x de la doncella que se tiró por el barranco toda vestida de blanco y que es la más interesante, aunque sea igual las x -1 anteriores.

Es verdad que en este caso la doncella que se tira por el barranco no va, casi con toda seguridad, vestida de blanco, si no con una túnica cuatribarrada en rojo y amarillo y con una estrella en algún lugar próximo a su corazón, pero puede ser la única diferencia.

Como no hay diferencia en esa especie de éxtasis discursivo en el que parece haber caído el “presidente a la fuga” y en el que el próximo discurso será el más interesante a pesar de que acabará diciendo lo mismo que en todos los anteriores.

Claro que las técnicas de hipnosis requieren de una reiteración de movimiento, de una monotonía estudiada en sonido y movimiento, de un soniquete o sonsonete, para que sean efectivas, para lograr que se produzca el abandono de la realidad cotidiana y entrar en el universo de la realidad inducida, y el discurso catalanista es sin duda hipnóptico aunque solo lo sea para aquellos que cometen el error de prestarle atención. Como lo de la mujer de Lot pero en nacionalista y por los oídos.

Y por si a alguien le cabía alguna duda lo de Tabarnia, algo parecido ya sugerí yo hace unas fechas en “Una solución Salomónica”, deja totalmente al aire las vergüenzas de un discurso plagado de demagogias, de tópicos, de lugares comunes inasumibles por nadie que tenga un mínimo de coherencia o de vergüenza, torera o de cualquier otra clase.

Solo alguien abducido, sofronizado, hipnotizado, puede enfrentarse a la desvergüenza de negarle a los demás los argumentos que aplaude para sí mismo. Nadie, salvo un político o un incapaz, es capaz de creerse coherente, razonable, discretamente inteligente o libre cuando considera que un discurso solo es válido si se desarrolla en el ámbito que él determine o con sus condiciones.

Pero resulta, las elecciones así lo dicen, que cierto títere, lo de titiritero le viene grande, especialista en habitar maleteros y en huidas chuscas mientras deja en la estacada a aquellos a los que pretende dirigir y que encima crea una realidad paralela para encubrir su cobardía, su incapacidad, su vileza moral, ha logrado hipnotizar a una cantidad apreciable de personas supuestamente inteligentes o capaces de discernir y que están dispuestos a aplaudirle las gracias, a tirarse al barranco todos vestidos de lo que sea para que se pueda contar la parte siguiente que como todo el mundo sabe es igual que la anterior, que las anteriores, pero se anuncia como la más interesante.

 

“Pero resulta, las elecciones así lo dicen, que cierto títere, lo de titiritero le viene grande, especialista en habitar maleteros y en huidas chuscas mientras deja en la estacada a aquellos a los que pretende dirigir y que encima crea una realidad paralela para encubrir su cobardía, su incapacidad, su vileza moral”


Que semejante personajillo, afortunadamente casi irrepetible, haya conseguido que 940,602 personas se vistan de independentistas ciegos para tirarse por el barranco porque se lo dice el flautista, es tremendo. Vale, descontemos los estómagos agradecidos, descontemos los medradores en busca de relevancia o carrera política, descontemos los de sostenella y no enmendalla, descontemos los que votan eso por motivos inescrutables… siguen siendo muchos, demasiados, los que enfrentados a la realidad de los hechos, a la inviabilidad del proyecto, siguen votando por tirarse por el barranco, por el barranco económico, por el barranco político, por el barranco ideológico, por el barranco institucional. Son tantos que solo puedo pensar que están abducidos, hipnotizados, sofronizados, poseídos o que tiene un fin oculto, tan oculto que lo es incluso para ellos.

En fín, por ir acabando, lo que yo no acabo de entender, lo que me niego a asumir, es que unos personajes que son reos, perdón, presuntos reos, de delitos gravísimos contra el estado estén en situación de impunidad y desde ella intentar repetir con anuncio y clamor de fanfarrias los mismos delitos sin que haya nada que parezca que se pueda hacer para impedirlo. Si existe la prisión cautelar, ¿no existe una inhabilitación cautelar?

Si Puigdemont es nombrado presidente, aunque sea a distancia, que ya tiene bemoles la cosa, yo me apeo por tomadura sistemática de apéndices capilares, que ya me escasean. El que avisa no es traidor.

Rafael López Villar

Nacido en 1953 en Orense. Vive en Madrid desde los cuatro años. Empresario, escritor vocacional y estudioso de la gastronomía tradicional española sobre la que tiene varios blogs.

Cataluña…, y lo peor de España

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Por fin, aunque todos sabemos que los resultados de las elecciones catalanas es un “volver a empezar”, lo cual alimenta de nuevo la especulación periodística de medios serios y no serios; sin embargo, nos da un pequeño suspiro a quienes no sabemos hacer otra cosa que cotillear sobre los políticos, al haber frenado, en cierto modo, el vertiginoso devenir de acontecimientos sobre el “Procés”.

Es por ello que, habiendo despejado el elemento que estaba acaparando toda la información política, empezamos a “tomar conciencia” de la realidad política de esta nuestra querida España que, tomando prestada la letra original de nuestra inolvidable Cecilia: “esta España viva, esta España muerta”, representa lo que realmente nos deja ver el panorama con el que nos encontramos.

Si no fuese porque lo que trasciende a lo acaecido en Cataluña que, no es otra cosa, que la repetida puesta en escena de un contencioso histórico, mantenido en oculto por intereses propios y ajenos de los que ahora defienden a ultranza la independencia de esta Comunidad Autónoma; muchos dudaríamos si detrás de todo esto puede estar el mismísimo “D. M. Rajoy”, fomentando la confrontación para correr un velo sobre su “enanez política” para el gobierno de este país, dependiente de una alianza con el tercer partido de la oposición y de una abstención con el primero, anulando a quienes se declaran apoderados del pueblo, de facto, el único de la izquierda parlamentaria a nivel nacional. ¿Quién sabe?, la maldad de los políticos no tiene límite por aquello de “poderoso caballero es don dinero”.

De todas formas, muchos no descartamos que pueda haber cierta conspiración política en todo esto, “aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid” -no conozco ningún otro refrán o dicho popular que pueda referirse al lío de Cataluña, de manera similar-, ¿por qué no subirse al tren de la independencia que otros han puesto en marcha, para resaltar nuestro férreo sentimiento patriótico acerca de la unidad de España?.

Encajan todas las piezas para defender el “uso propio” que el partido del gobierno ha hecho del tema de la independencia, haciendo que se aproximen los polos opuestos de la izquierda y de la derecha, en cuanto al fanatismo de sus pretensiones, con confrontaciones constantes, vendiendo al pueblo que los vota, o tal vez deberíamos ser más precisos  y decir “al pueril pueblo que los vota”, una ideología trasnochada de una “unidad de España” con copyright del PP, en el ámbito nacional; y de la incongruente, no por ello ilegítima, de intentar dividir Estados de manera secesionista, cuando la tendencia a nivel mundial es la supresión de barreras, estableciendo vínculos comunes entre ámbitos territoriales, incluso políticos, diferentes.

Sí, estamos aferrados a ideologías, a clichés simplistas que unos y otros transmiten en sus discursos políticos para demonizar a los contrincantes, que muchos ciudadanos se creen a “pies juntillas” porque les hace sentir una identidad propia por la que luchar como buen patriota. Eso nos lleva a colgar esteladas en los balcones catalanes y la bandera española en el resto del país, que en algunos casos por el tiempo transcurridos se están convirtiendo en trapos colgados que desvirtúan en algunos casos el medio ambiente urbano.

Se abre un nuevo periodo, un periodo en el que habrá que dejarse de mirar el propio ombligo y tener una visión más generosa de la política, entendiéndose por generosidad todo aquello que redunde en beneficio de la mayoría de los ciudadanos, intentando relativizar y racionalizar el significado de nación. Lo demás huele a tufo político de manipulación de mentes, también dementes.

Ojalá,  este “volver a empezar” se convierta en la película de Garci que un día dio un Oscar a este país, en el sentido de que la fraternidad entre los pueblos se convierta en una realidad y que todos sepamos administrar las cosas comunes sin rasgarnos las vestiduras. Déjennos a aquellos ciudadanos que pensamos que la ideología que venden los partidarios del Procés para fragmentar, igual que la que vende el PP, en sentido contrario, tal vez con mayor perversión, se use de la forma tan vil,  las convierte en ideologías de “a saldo”, que ni un niño de educación infantil compraría, y no por la falta de dinero. Véndanme algo que merezca la pena, algo que de una vez por todas levante a este país a la altura que debería estar en Europa y en el mundo, y no en la mediocridad que ustedes, todos los que tienen la tarea de gestionar lo común,  la han dejado, sin visos que mejore.

En definitiva, Cataluña es importante, pero España lo es más, mientras no se implante otro sistema que convierta a la Comunidades Autónomas en Estados Federados, con una mayor auto-gestión de lo propio y auto-independencia, o cediendo al deseo de los independentistas de una secesión prohibida por los Declaración Universal de los Derechos Humanos. No sé como solucionar el tema, tampoco me corresponde, aunque propongo la idea de hacer una política más noble, de manera que las cartas que se pongan sobre la mesa no estén marcadas para alcanzar la victoria por algunos de los jugadores.

 

“Cataluña es importante, pero España lo es más, mientras no se implante otro sistema que convierta a la Comunidades Autónomas en Estados Federados, con una mayor auto-gestión de lo propio y auto-independencia, o cediendo al deseo de los independentistas de una secesión”

Tanta independencia, tanto patriotismo del “tres al cuarto”, tanta corrupción, tanto inútil en despachos oficiales, tanta pestilente política, me ha hecho volver a un momento de mi vida en el que la utopía de la anarquía me atrapó, aunque con una acracia más moderada, porque lo que tenemos no es más que la propia involución del ser humano cuando tiene en sus manos el poder, convirtiéndose en bestias de intereses ajenos a los de los ciudadanos.

 

Feliciano Morales

Licenciado en Derecho. Técnico Superior en Telecomunicaciones. Asesor jurídico de Administración Pública. Administrador Plazabierta.com. Escéptico por naturaleza y soñador de vez en cuando.

Reflexión a la catalana

Reflexion21D

Reflexion21D

Imaginen ustedes un hogar español, más concretamente un hogar catalán, por eso de las elecciones al parlament, en el que cada uno de sus miembros, aún a pesar de ser de distinta ideología y forma de ser y pensar, tirasen en distintas direcciones, en vez de colaborar en pro de los intereses comunes familiares. Un desastre, ¿verdad?. 

Este planteamiento, también lo podemos transpolar a cualquier grupo social o entidad integrada por individuos, de cualquier tamaño, con una actividad finalista y, donde en su seno es lógico y necesario que exista un debate interno que, en caso de falta de consenso, necesariamente debe imponerse la decisión mayoritaria en sus órganos de decisión y administración.

Hasta aquí, con matices, obviamente dependiendo del tipo de grupo, tamaño, organización interna y otras peculiaridades; la consecución de objetivos de cada grupo necesita de las sinergias de sus miembros para una actuación exitosa. Sin embargo, en política todo es diferente, habida cuenta que lo que se impone no es el bien o los intereses comunes o generales sino la rentabilidad política, tanto a nivel de partido como a nivel social. Entendiéndose por rentabilidad el incremento de votos en los futuros comicios electorales.

En contra de lo que resulta, no sólo lógico, sino también necesario, como debería ser que el único motor de los partidos políticos fuese la satisfacción de los intereses generales; sin embargo, todos sabemos que no es así, importando más la satisfacción de determinados grupos de presión o poderes fácticos, de los cuales, finalmente, van a obtener una contraprestación o un cambio de favores.

Todo ello pone de manifiesto un panorama nada halagüeño, en el que, por un lado, nos encontramos a quienes van a ser nuestros representantes, los votemos o no; y por otro, los cándidos electores que, en la mayoría de los casos espoleados por el fragor del debate y confrontación política durante la campaña electoral, terminan votando al que consideran más apto para la gestión de los intereses generales, aunque tal vez, deberíamos decir el “menos malo”. Encontrándonos al final en el mismo punto de partida que en anteriores comicios, es decir, la falta de respeto al resultado de las urnas, con los famosos pactos de gobernabilidad que, aunque necesarios para mantener una estabilidad en la gestión pública, a la postre no están respetando el deseo de quienes votaron o, lo que es peor, las promesas que hicieron a la ciudadanía, debido a que dichos pactos obligan  la mayoría de las veces a hacer concesiones al aliado o renuncias al propio proyecto político para dar cabida al de con quien o quienes van a unirse para gobernar.

Entonces, ¿para que servimos los ciudadanos?.

En contra de lo que se sustenta cualquier régimen democrático, que no es otra cosa que la soberanía nacional residente en el pueblo, los ciudadanos no somos más que tontos útiles en un sistema donde prima, como se ha señalado antes, los intereses de partido o la rentabilidad política a cualquier precio, como en el caso de las elecciones catalanas, esquilmando la propia economía dentro de su territorio con la fuga de empresas que, aunque se trata de minimizar por los independentistas con el argumento de que sólo se trata de un cambio de domicilio social; sin embargo lo que trasciende a dicha actuación es un toque de atención de sus consejos de administración en el sentido de que, si continúa la tendencia secesionista con las consecuencias de falta de reconocimiento internacional, sobre todo en el ámbito de la Unión Europea, lo próximo podría ser un cambio de sede y de producción.

“los ciudadanos no somos más que tontos útiles en un sistema donde prima, como se ha señalado antes, los intereses de partido o la rentabilidad política a cualquier precio, como en el caso de las elecciones catalanas, esquilmando la propia economía dentro de su territorio”


La cuestión, por lo tanto, no es la opción de votar independentismo o constitucionalismo, sino la opción más favorable para los ciudadanos, en particular para quienes en este caso forman parte de la respectiva circunscripción electoral; aspecto que en la campaña que ha precedido a las elecciones catalanas de mañana nadie ha tratado con el suficiente rigor, informando a los ciudadanos de lo que realmente puede suceder, sino simplemente lanzando consignas alarmistas por unos y de prosperidad y de auténtica democracia por los otros, aunque en este último caso el sustento legal de una posible y repetida declaración de independencia brille por su ausencia, salvo que impere la negociación con el gobierno estatal, aspecto de todo improbable mientras que el Partido Popular siga en el gobierno, apoyados por su marca blanca (C´s), y con la tolerancia de un Partido Socialista que, aunque trata  de buscar su sitio en la arena política, continúan siendo vistos por la sociedad como el partener de la derecha -para algunos el partido mamporrero-,  teniendo en cuenta su trayectoria política a los largo de los años en que con aquel se han alternado en el gobierno del Estado desde la Constitución de 1978.

La cuestión, en definitiva, es que seguimos votando a ciegas, por impulsos o por falsas ideólogas o proyectos políticos inalcanzables; eso sin contar o  hacer mención a los candidatos que en las elecciones que analizamos se han postulado a la presidencia del govern catalá, que han hecho de la campaña electoral una confrontación política sin precedentes, donde el insulto, no sólo al contrincante ha sido la tónica general, sino también a los ciudadanos o grupos sociales que no comparten sus ideas y proyectos.

Permítanme que termine con la brillante y exitosa campaña puesta en marcha por amodio.org, y es que, en España siempre nos hemos movido en arenas movedizas, entre el amor y el odio, tirando cada uno por su lado en vez de buscar las sinergías que hagan posible, mediante la apuesta de todos, un país prospero y la solución a un contencioso histórico como es configurar una organización territorial que haga posible lo que somos, un nación de naciones.

Feliciano Morales

Licenciado en Derecho. Técnico Superior en Telecomunicaciones. Asesor jurídico de Administración Pública. Administrador Plazabierta.com. Escéptico por naturaleza y soñador de vez en cuando.

Juegos imposibles

ACTO UNITARIO INDEPENDENTISMO
Corre el rumor entre los bien pensados de que basta desear algo con determinación y persistencia para que el deseo se cumpla. No me consta. A lo largo de mi vida he deseado, a veces casi con desesperación, cosas que finalmente no fueron. Debe de hacer falta algo más en el entorno para la culminación del objetivo anhelado.

Pero parece ser que mi convicción, mi experiencia, no concuerdan con las de algunas personas, tomadas individual o colectivamente.

Y viene esta reflexión inicial a cuenta del nuevo mantra, nuevo desde la convocatoria de elecciones autonómicas en Cataluña el 21 de este mes de diciembre, que el espectro independentista de la política catalana ha puesto en marcha: “Veremos si el gobierno respeta el resultado de las elecciones”

Y claro, en este mensaje, como en casi todos los mensajes que se han movido en el entorno soberanista durante el proceso, tiene trampa, En realidad no es trampa como truco, si no la habitual utilización del doble lenguaje, del doble sentido de las palabras utilizadas expresando una idea que en realidad quiere poner sobre la mesa otro sentido diferente de la frase.

En el sentido literal lo expresado, es tan absurdo, tan evidente, que inevitablemente nos lleva a la convicción de que no era eso lo que pretendían transmitirnos. ¿Cómo va un gobierno, democrático, integrado en instituciones internacionales también democráticas, a no respetar los resultados de unas elecciones convocadas por él? ¿En qué cabeza cabe? Los votantes irán a las urnas según unas listas electorales públicas y publicadas, depositarán su voto, secreto o voceado, en unas mesas dispuestas y constituidas con tal fin y según sus gustos políticos personales y llegado el fin de jornada esos votos se recontarán, se sumarán, se restarán, se dividirán y se filtrarán, según la ley electoral vigente y darán como resultado la asignación de los escaños del parlamento catalán a los partidos que hayan sido, más o menos, elegidos por los votantes. Y todo este proceso se realizará con las cámaras de televisión, con los interventores de los partidos y con la supervisión de los organismos competentes. Y podrán ser cruzados, descruzados y desmenuzados, tantas veces como se quiera. ¿Cómo no van a respetar los resultados?

Entonces, ¿Qué quieren decir? ¿Qué pretenden insinuar? Una vez más se trata de ganar aunque se pierda, de forzar aunque no se tenga fuerza, de plantear un escenario irreal que pervierta la situación electoral aún antes de que las elecciones se  hayan llevado a cabo.

No, señores independentistas, lo que ustedes intentan empezar a contarnos antes de que empiece el cuento, no sucederá. Estas elecciones son para cubrir los escaños que los parlamentarios anteriores no supieron defender dentro de la legalidad en vigor.

No, señores independentistas, lo que ustedes intentan conseguir antes de que los designen para ello no será posible. La ley será la misma sean cuales sean los resultados de las elecciones y lo más a lo que pueden aspirar es a trabajar para cambiarla y que se acerque a lo que sus partidos propugnen.

No, señores independentistas, lo que ustedes pretenden dar por sentado nunca ha sido puesto en la intención de las elecciones. No son plebiscitarias, no son legislativas, no son un referéndum encubierto. Que no dudamos de que ustedes, en sus juegos de palabras, intenten contarle a los que quieran escucharles, los mismos que ya les escuchan, pocos, que en realidad ustedes están votando algo diferente a lo que están votando los demás, algo diferente al objeto  real de las elecciones convocadas. Y que, por supuesto, como siempre, la razón es la suya.

 

“No, señores independentistas, lo que ustedes intentan conseguir antes de que los designen para ello no será posible. La ley será la misma sean cuales sean los resultados de las elecciones”


Yo espero, por el bien de Cataluña, por el bien de España, por el bien de Europa, que el resultado no les permita empezar otra vez con la matraca del proceso, que no les permita esa vena mesiánica que tanto daño ha hecho al mundo a lo largo de la historia, que no les permita volver a poner en marcha la maquinaria del estado a la que tanto partido creen haberle sacado.

La leyes, incluido el famoso 155, seguirán siendo las mismas sean cuales sean los resultados de unas elecciones autonómicas, y los escaños conseguidos serán adjudicados y los parlamentarios tomarán posesión de su lugar, salvo los que antes tengan que pasar por la cárcel.

El agua clara y el chocolate espeso, dice el dicho. No me jueguen con las palabras porque cuando las vidas, las ilusiones, el bienestar, de las personas están en juego sus juegos malabares con los significados son dolosos, a la par que dolorosos.

Rafael López Villar

Nacido en 1953 en Orense. Vive en Madrid desde los cuatro años. Empresario, escritor vocacional y estudioso de la gastronomía tradicional española sobre la que tiene varios blogs.

Un paraíso penal, la historia rancia

Con un cierto asombro, en realidad con un cierto recochineo interno, leo las noticias sobre los requerimientos de información que el sistema legal belga realiza al español a cuenta de la extradición de los políticos catalanes que se han instalado en sus tierras.

Tal vez la culpa sea de los Tercios Viejos y cientos de años después el subconsciente flamenco no haya aún logrado pasar página de una historia aún más vieja que los tercios. Tal vez sean cuadros como el de “Las Lanzas” de Velázquez que rememoran episodios incómodos para los habitantes de Flandes, o tal vez solo sea que entre España y Bélgica, entre sus nacionales, sigue existiendo una relación de mínimo respeto mutuo.

Tal vez sea eso, alguna de esas cosas, o todas, lo que sigue asomando los cuernecillos del mutuo desprecio cada vez que existe oportunidad a pesar de que legalmente pertenecemos a un proyecto presumiblemente común, el europeo. Y digo que presumiblemente común porque cada vez que nuestros caminos se cruzan lo único común, lo único que compartimos es el recelo que el otro nos causa. Y le llamo recelo por no dar otras calificaciones que no serían compatibles con los mutuos intereses, aunque, seamos sinceros, si son compatibles con la cruda realidad.

La verdad, la única verdad a nivel oficial, es que Bélgica se convirtió en su momento en un baluarte en el que los terroristas de ETA encontraron acogida. En sus vericuetos legales y en su descarada desconfianza hacia un país que lo último que necesitaba era un socio que protegiera a los que sistemáticamente asesinaban a sus ciudadanos y ponían en jaque a un sistema político que intentaba salir de una larga pesadilla.

“La verdad, la única verdad a nivel oficial, es que Bélgica se convirtió en su momento en un baluarte en el que los terroristas de ETA encontraron acogida.”


Si entonces fue el terrorismo de ETA el vehículo de la falta de solidaridad legal, voy  descartar la política, que el sistema belga utilizó para demostrar su falta de empatía con España, ahora es el acogimiento a unos presuntos delincuentes por sedición la excusa para demostrar, otra vez, que la solidaridad europea no es otra cosa que papel mojado a nivel de dura realidad.

Es verdad que en tiempos de terrorismo Bélgica aún no lo había sufrido en sus carnes y la falta de empatía que sus decisiones demostraban podían interpretarse desde una carencia de solidaridad preocupante, pero en el caso de la sedición Bélgica tiene el diablo en sus propias tierras y tal vez le sería más fácil ponerse en piel ajena. Bastaría con que se planteasen cual sería la actitud si cambiásemos territorios y personajes.

En fin, tantas palabras para decir tan poco. Tantos trámites para llegar a tan pocos sitios. Tantas declaraciones de solidaridad, de amistad, de identidad europea, para al final dar una larga cambiada. Porque yo creo que al final son las tripas, las históricas y las histéricas, las personales de los intervinientes, las que predominan en estas cosas.

O eso, o tal vez debiéramos de empezar a pensar que Bélgica quiere convertirse en un paraíso penal, en el lugar al que peregrinen los delincuentes comunes de todos los países invocando una persecución política que solo los belgas serán capaces, tendrán las tragaderas, de reconocer.

Si yo fuera el presidente del gobierno español tendría una copia a tamaño natural de “La Rendición de Breda” preparada para regalarle al gobierno belga en agradecimiento. Puestos a tocarnos las partes pudendas, al menos que la nuestra sea más fina, y cultural.

Rafael López Villar

Nacido en 1953 en Orense. Vive en Madrid desde los cuatro años. Empresario, escritor vocacional y estudioso de la gastronomía tradicional española sobre la que tiene varios blogs.

Apuntes sobre la crisis catalana, entrega enésima y no última

He leído con todo el interés que la persona merece, como político, pero sobre todo como científico, el artículo publicado por La Vanguardia y escrito por Eduardo Punset y en el que vacía su pensamiento sobre el monotema actual, la crisis catalana. Un artículo lleno de verdad, de su verdad, lleno de sinceridad y pleno de sentimiento y memoria.

Me ha parecido un artículo impecable y emocionante. Un artículo en el que Punset se vacía y tira de memoria, el artículo que solo puede escribir un hombre bueno y convencido de lo que dice. pero una cosa es que un hombre bueno, sabio, como Punset, diga sus verdades y otra cosa es que esas verdades sean absolutas o compartibles por todos. Por mí en este caso, o por organizaciones o instituciones internacionales.

Recuerda Punset sus tiempos de exilio, sus tiempos universitarios, sus militancias en el PCE. Recuerda con emoción su compromiso con la lucha antifranquista y las libertades, como cada uno de nosotros recuerda sus cuitas, sus miedos, sus compromisos y sus actos, fueran muchos o pocos, alineados o personales, en favor de un cambio en aquella sociedad dominada por un pensamiento único emanado de un partido único encabezado por un líder único, omnipotente y omnipresente, o eso pretendía.

Y vienen esos recuerdos a cuenta de la independencia judicial, de su frustración personal porque considera que aquellos acuerdos alcanzados no garantizaban la independencia del poder judicial respecto al poder ejecutivo tal como él lo consideraba. Y lo recuerda hoy, y lo recuerda respecto a lo que está sucediendo en su tierra valorando, sin mencionarlo, todo el entramado judicial que acompaña al proceso, poniéndolo en cuestión. Dando cuerpo a una corriente de opinión, sesgada, que considera que sus políticos presos son presos políticos. Hoy, también, casualmente, y respecto al mismo tema, Amnistía Internacional dice que no hay presos de conciencia, su terminología para denominar a los presos políticos, en el tema catalán, y especifica: ni los “Jordis”, ni los consejeros encarcelados.

Pero donde él ve defecto yo veo virtud, donde él ve carencia muchos vemos posibilidades, donde él apunta política, otros, sin descartarlo, vemos legalidad, donde él ve derrota muchos vemos necesidad de lucha.

Se queja el señor Punset de no haber logrado imponer íntegramente en la constitución las ideas que su partido consideraba. Seguramente si le preguntáramos al señor Fraga, o al señor Roca, que silencios los suyos en estos días, se quejarían de lo mismo, pero desde el extremo contrario. Y en ello veo virtud porque lo que significa el fracaso que él siente a día de hoy es la consecuencia de una negociación en la que nadie se salió completamente con la suya, o en la que nadie consiguió imponer totalmente su criterio, que tanto monta. El producto final fue mejorable, visto desde hoy, pero supuso, por una vez en España, que la voluntad de convivencia se impuso a la pulsión fratricida que habitualmente, históricamente, predomina en las ideologías de nuestro país.

Donde el Señor Punset, amargamente, apunta a la carencia de independencia global del poder judicial respecto al poder ejecutivo, yo, y más, apostamos por la independencia personal de los jueces implicados en el trámite legal de las consecuencias de las decisiones tomadas en aras de un proceso independentista no amparado por la legalidad vigente. No apuesto por la pericia procesal, no apuesto por la conveniencia de las decisiones, no, apuesto únicamente por la independencia de conciencia del juez designado, de la jueza en este caso. Porque una vez descartado el orden de factores, reconocido, incluso internacionalmente, que lo que hay en España son políticos presos por sus acciones en contra de la legislación vigente y no presos políticos por sus ideas, a los ciudadanos nos es fundamental pensar, confiar, en la imparcialidad de los jueces, de esos funcionarios a los que pagamos todos y que deben de dirimir, de aportar el factor humano, a aquellas actuaciones que acaban en sus manos. Porque, si no confiamos en los que tienen que administrar la legalidad, más allá de los fallos, de las carestías, de la imperfección legal, ¿a qué podemos acogernos? ¿con qué reglas comunes podemos convivir?

“Donde el Señor Punset, amargamente, apunta a la carencia de independencia global del poder judicial respecto al poder ejecutivo, yo, y más, apostamos por la independencia personal de los jueces implicados en el trámite legal de las consecuencias de las decisiones tomadas en aras de un proceso independentista no amparado por la legalidad vigente.”


Donde el Señor Punset se muestra desesperanzado, vencido, sin otra opción que pervertir la legalidad que el mismo contribuyó a crear en busca de una justicia que a otros nos parecería dudosa, yo veo una llamada a la lucha. Donde el ve una suerte de camino ciego y sin salida yo veo el punto de partida para luchar por la consecución de un poder judicial más comprometido con la sociedad y menos susceptible de ser señalado por su intervención política.

Habla Eduard Punset del pequeño paraíso de sus primeros años y de como salió de él, y de como esa salida le hizo abrirse a nuevas ideas, a nuevos horizontes, y acaba el artículo con sus percepciones actuales escritas desde ese mismo pequeño paraíso de su infancia y juventud, y tiene uno la sensación, desde el respeto, desde la admiración, de que su vuelta a su paraíso ha sido una vuelta a sus horizontes limitados, a que el entorno cercano, cálido, emocional, ha pesado más en el final de sus reflexiones que esos otros internacionales, universales, multi universales, cósmicos, con los que nos ha deleitado tantas veces.

Así que yo voy a  seguir confiando en la legalidad vigente como regla fundamental de convivencia, en el sistema judicial como órgano administrativo que la interpreta y dicta sobre su cumplimiento, y, sobre todo, en los jueces como eslabón último para interpretarlo, acercarlo a esa Justicia intangible, inalcanzable, a la que todos aspiramos. Y en esa confianza va mi reconocimiento de su imperfección y mi compromiso a luchar por uno mejor, más cerca de la perfección, más próximo a la Justicia que todos, absolutamente todos, anhelamos.

Rafael López Villar

Nacido en 1953 en Orense. Vive en Madrid desde los cuatro años. Empresario, escritor vocacional y estudioso de la gastronomía tradicional española sobre la que tiene varios blogs.

A mar revuelto, hasta el independentismo vale

 No sé si a ustedes se les ha llegado a pasar por la cabeza que esto de la independencia es algo que, a pesar de las muchas chapuzas en su puesta en escena esconde algo más tras de si.

 

Nadie en su sano juicio, y menos algunos politólogos, pueden haber pensado que el fin del procés es la independencia de Catalunya con el sistema constitucional vigente, y quien no oliese a sedición todo esto, o es que es un ignorante redomado, en cuanto al conocimiento del derecho se refiere, máxime cuando la vía del dialogo entre el gobierno central y el autonómico estaba rota; o también puede tratarse de un osado ignorante intentando poner al gobierno de Rajoy entre las cuerdas esperando que éste se achantase por miedo a una revolución popular en las calles de Barcelona.

Pensar en el última alternativa del modus operandi de los independentista sería desconocer la represión de la que siempre ha hecho gala el Partido Popular, posiblemente por lo enraizado que está en sus sangres el añorado, por ellos, dictador Francisco Franco, siendo prueba de ello, entre otros comportamiento y actitudes, las subvenciones que otorgan a asociaciones y organizaciones franquistas que, independientemente del objeto de sus estatutos, han dejado patente  la exaltación del fascismo de la que, incluso hacen gala sin ningún tipo de disimulo; aunque tampoco se puede negar que pueda haber más de un independentista que en su ensoñación, posiblemente se veían vencedores en esta batalla.

Como es lógico, el Tribunal Constitucional declaró ayer contrario a la Constitución la declaración unilateral de independencia de Catalunya, esto unido al posicionamiento en contra de los organismos internacionales a pesar del mucho ruido que parte del ex gobierno catalán y alcaldes de la cuerda están dando en Bruselas. Si bien a más de uno nos complace que la prensa internacional, en su mayoría, esté haciendo un perfecto análisis de la situación, incluido del abuso de las fuerzas del orden público, manejadas como suele hacer habitualmente  por el Partido Popular, a pesar del esfuerzo de Puigdemont en la capital de Bélgica de tratar de vender la moto a los periodistas con una película diferente de lo que ha sucedido, donde España aparece como un país maltratador y poco demócrata.

Pero, volviendo al argumentación inicial, el análisis que también puede hacerse de lo sucedido en cuanto al posicionamiento independentista se refiere, aparte de asegurar el plato de sopa boba de sus políticos en el Parlament durante los próximos treinta años, fraccionando no sólo Cataluña sino también al resto del Estado español, cuyos ciudadanos, de uno y otro lado se han tomado esto como una guerra entre moros y cristianos, obviando lo fundamental que no es otra cosa que el sentido independentista de algunos catalanes  -vamos a dar por hecho que la mitad-; sentimiento legítimo porque cada uno puede pensar lo que quiera, otra cosa es como se haga, de manera que cuanto más sean las medidas represoras, aunque sean legales, más exacerbado será, además de provocar que dicho sentimiento perdure a lo largo del tiempo como una demanda histórica, por lo que urge acercar posiciones.

La otra finalidad ha sido y sigue siendo aprovechar el momento de la representación de determinados partidos políticos entre cuyos objetivos es hacer que el actual sistema democrático salte por lo aires,  con la intención de demostrar al resto de España y al mundo en general que en parte de la península ibérica las cosas no funcionan bien, lo cual no es del todo falso, porque, precisamente, el surgimiento de ciertas fuerzas políticas a la izquierda de la izquierda a la que estábamos acostumbrados, se debe en gran medida al descontento de la población, sobre todo de la más joven que ven su futuro más que incierto.

 

“La otra finalidad ha sido y sigue siendo aprovechar el momento de la representación de determinados partidos políticos entre cuyos objetivos es hacer que el actual sistema democrático salte por lo aires,”

No es necesario posicionarse de uno y otro lado, máxime cuando es evidente que en ambos lados no se ha actuado correctamente o, al menos, como debería haberse hecho para evitar la confrontación vergonzosa que está teniendo lugar; para ver que, efectivamente ni España, ni ninguna de sus Comunidades Autónomas van bien, sino no se hubiese aplicado por el gobierno central la regla de contención del gasto para intentar enmendar las barrabasadas que se han hecho desde las distintas Administraciones Públicas; sino también en comprobar que la recuperación económica de la población no deja de ser más que una ficción o un cuento de brotes verdes. Sólo hay que salir a la calle y ver la gran cantidad de negocios que se cierran y no se vuelven abrir, o comprobar la estadística de desempleo, que levemente mejora y cuando lo hace es debido al empleo estacional en época estival, entre otros indicadores.

En definitiva, está pasando algo que, aparte de tener su causa fundamental en la política económica marcada por Europa, que ha demostrado que no está dando resultados, también lo es porque en España se han cometido excesos, no sólo por los poderes públicos, sino también por las propias familias que en el momento de las vacas gordas llegaron a endeudarse hasta las trancas pensando que el ritmo económico seguiría en ascenso, aunque el calentamiento económico ya se veía venir.

Gobierno central y gobiernos autonómicos, independientementes del color, se jactaban de un estado de bienestar ficticio provocado por la burbuja inmobiliaria, que lo vendían en cada comicio electoral como un logro de su gobierno para su rentabilidad política, hasta que todo ¡¡ boom !!, saltó por los aires, provocando una grieta en la economía difícil de recuperar. Y, como siempre se ha hecho, a mar revuelto ganancia de pescadores. La izquierda más radical aparece en escena, cuestionándolo todo, provocando y fomentando la lucha popular en las calles, incluso en las instituciones; y como contrapeso una nueva derecha, personalizada en Albert Rivera, aparte del resurgimiento de la extrema derecha que no dudan en salir a la calle enarbolando banderas españolas preconstitucionales en confrontación a la estelada, incluso a la señera

En fin, un totum revolutum, en que no sólo los ciudadanos mezclamos todo, sino también los políticos, éstos a su antojo para llevar el agua a su molino, que exige que todos nos soseguemos un poco, porque ni todo lo construido durante los últimos cuarenta años es malo y porque, la confrontación nunca contribuye al acercamiento de ideas y posiciones.

Nos urge que nos sentemos a hablar no sólo por el tema de Catalunya, sino que, además, deben llevarse  en el orden del día otros temas de vital trascendencia, siendo necesario un pacto de estado que, no sólo afronte la reforma constitucional, sino también una profunda reforma fiscal conforme a la cual paguen más los que más tienen, laboral y de pensiones, sin olvidarnos también de la reforma de ciertas instituciones básicas del Estado, como la Administración de Justicia, la sanitaria y la educativa, amén de la lucha efectiva contra la corrupción política, empezando a conjugar todos el verbo dimitir, por higiene política, al margen de la decisión que adopten los tribunales, porque dejar enquistar conductas contra las cuales no se reacciona con la misma rotundidad y prontitud que al aplicar el 155, lo único que conduce es la inseguridad jurídica de la ciudadanía que ve como el gobierno central o los gobiernos autonómicos no aplican la ley por el mismo rasero.

Si seguimos dando voces en la calle, da lo mismo en Bruselas, que en Madrid o que en Barcelona, y el resto de las ciudades de España, no llegaremos a escucharnos bien, imperando la agresividad y la fuerza, no la de la razón precisamente, situación de la  saldremos todos perdiendo.

 

 

 

Feliciano Morales

Licenciado en Derecho. Técnico Superior en Telecomunicaciones. Asesor jurídico de Administración Pública. Administrador Plazabierta.com. Escéptico por naturaleza y soñador de vez en cuando.

La épica del desencuentro

Sí analizamos las declaraciones y artículos de opinión, asi cómo los titulares de algunas publicaciones, no deja de llamar la atención el lenguaje belicista del que se ha impregnado la cuestión catalana y prueba de ello es el siguiente muestrario: Ganar la batalla de la imagen. El aguerrido españolismo. Delitos que, como sedición y rebelión. Cruzada y flamear de banderas. Temible enemigo. Víctimas del fraude independentista. La sociedad vive momentos de exaltación patriótica. Los catalanes son vencidos. Partidarios de atrincherarse y que nada cambie. Mossos d’Esquadra, un cuerpo de 17.000 agentes al que se compara con una suerte de ejército para enfrentarse a “quienes intenten… para alzamientos armados. Estrategia de defensa. Lo que ya se puede concluir es que su despliegue táctico.

 

También sería “curioso” analizar el perfil de los autores de algunos artículos de opinión en los que se utiliza este lenguaje belicista. Analicemos al azar uno de los muchos artículos que “ilustran” a unos u a otros. El 06/11/2017, La Vanguardia; “Catalunya, el sueño y la tragedia” y a su autor,  Felip Puig, que llegó a ocupar 41 cargos consecutivamente, desde Noviembre de 1999 hasta enero de 2016. Relacionado con el hundimiento del túnel del metro del Carmel y que siendo Consejero de Interior de la Generalitat, el 27 de Mayo de 2011,  tras el intento de desalojar, por parte de los Mozos, la acampada

en Plaza de Cataluña, declaró que la culpa de las cargas policiales la tuvo la agresividad de los indignados. Claro, la del 1 de Octubre fue brutalidad policial.

Traigo a colación uno de los párrafos del mencionado artículo. “Hoy, en pleno siglo XXI, Catalunya vuelve a verse sometida a la represión y a la violencia. Expolio fiscal, derogación de nuestras instituciones de autogobierno, criminalización de nuestro modelo educativo, lingüístico y cultural, encarcelamiento de nuestro gobierno, exilio del Presidente de la Generalitat, amenazas y chantajes, justicia parcial y arbitraria, policía política y hacienda intervenida”.

 Cierto que son frases y parrafo sacadas de su contexto, pero están ahí y carecen, casi todas, del rigor para hacer creíble el contexto en el que se insertan, pero el ciudadano absorbe este lenguaje, y esa “exaltación patriótica” crece y se alimenta, en ambos sentidos, de este lenguaje belicista. De esta forma nos encontramos que un escenario para el dialogo y el entendimiento se ha transformado en un entramado de posverdades irrespirables en la que el desencuentro ahoga todo atisbo de coherencia.

Un total de 5.553.983 electores podrán votar el 21 de diciembre en las elecciones al Parlament de Catalunya, según el censo publicado este viernes por el Instituto Nacional de Estadística (INE). Pues bien, estos ciudadanos, en contraposición a sus referentes políticos y a los ideólogos de renglones torcidos, deben constituir un “cuerpo de paz” y demostrar, una vez más, que el pueblo está por encima de sus dirigentes y que antes el desacierto de la épica cómo estrategia, en la que ciertos informadores y determinada clase política se desenvuelven cómo pez en el agua, el ciudadano debe contraponer la cordura y la predisposición al dialogo a través de las urnas.

Estas reivindicaciones ciudadanas, espontaneas y basadas en el sentimiento han pasado a ser controladas por agrupaciones políticas organizadas que están preconizando este lenguaje belicista, esta épica del desencuentro, que terminará implosionando las estructuras socio económicas de una Cataluña prospera y global. La reflexión, referida a finales del siglo XV,  de Pierre Vilar en su obra Historia de España, podría reflejar, en cierta medida, la situación actual Volveremos a las luchas medievales, dónde predominaban más la concepción territorial y religiosa de la expansión que la ambición comercial y económica”.  Es decir el expansionismo y el adoctrinamiento por encima del bienestar y la seguridad. Hay lecturas menos amables.

“Estas reivindicaciones ciudadanas, espontaneas y basadas en el sentimiento han pasado a ser controladas por agrupaciones políticas organizadas que están preconizando este lenguaje belicista, esta épica del desencuentro”


El traslado de la cuestión catalana a un escenario europeo no ha hecho más que incrementar este lenguaje épico, intentando reabrir heridas que la democracia ya cerró, activando fronteras jurídicas que amenazan con romper acuerdos entre países miembros de la Comunidad Europea. En un escenario dónde los nacionalismos, casi todos impregnados del concepto de supremacía étnica, están sembrando Europa de gobiernos ultra conservadores, dónde la xenofobia alimenta discursos y conforman programas de gobierno, dónde la inmigración, asociada a guerras tribales e intereses económicos, hambre y mafias invaden la “civilizada” Europa, dónde la crisis económica amenaza con rediseñar viejas fronteras, en una Europa sacudida por el terrorismo  y el cambio climático. En este escenario, que requiere más que nunca unidad de acción para que el ciudadano se sienta protegido frente a este agitado principio de siglo, los independentistas catalanes se han erigido en jinetes ocultos de su particular caballo de Troya para vengar el honor de sus honorables y restituir su hacienda que, según sus postulados una historia, incierta y tan convulsa cómo la que están promocionando, entienden que les han arrebatado.

Sergio López

Esteponero del 52 y observador de la actualidad. Blogista independiente. Ex de muchas cosas y de casi todas orgulloso. Enfermero militante y político en las barricadas, dos vocaciones al servicio del ciudadano.

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