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La murga del diálogo

Oigo por muchos sitios, desde muchas cabezas bienintencionadas, y otras no tanto, me refiero a bienintencionadas, bueno o a cabezas, la necesidad de un dialogo. Vale, pero ¿con quién?, ¿En qué términos?, ¿Con qué reglas?. Claro que inmediatamente me surge otra pregunta, tal vez un poco brutal, ¿se puede negociar algo con quien ha pervertido todas las reglas, y las reglas de las reglas, con alguna garantía de que cumpla cualquier acuerdo al que se pueda llegar?. Honradamente creo que no, es como contratar para levantar tu casa al mismo que por falta de pericia o interés hizo que se viniera abajo, un despropósito.

Cualquier diálogo creíble pasa por la dimisión de todos los responsables de la Generalitat y su puesta a disposición judicial. A partir de ahí diálogo, a tumba abierta, sin restricciones, líneas rojas les llaman ahora, con la única excepción del causante último de toda esta historia, la CUP. Pero, !ay¡,  que dura es la realidad, los políticos catalanes son tan españoles que ignoran lo que significa dimitir. De hecho he oído rumores sobre la intención de la RAE de eliminarla del diccionario por extranjerizante.

El diálogo del diálogo ya se muerde la colita. Yo entiendo, puedo entender, la buena voluntad de muchas de las personas que lo plantean sin caer en la cuenta de que un diálogo como el que pretenden solo puede darse entre dos iguales, y el supuesto no se da porque serían concesiones a los delincuentes, y no hablo del pueblo catalán, que no es solo el que pide independencia, ese no es ni la mayoría, si no de quienes han decidido saltarse tres niveles de leyes: la Constitución, el ordenamiento jurídico nacional derivado de ella y el Estatuto Catalán. Seguro que no ha sido sin querer. Y ante eso no hay diálogo. El diálogo hay que establecerlo con todos los catalanes, no solo con los que más gritan, con los que más mienten y con los que más insultan en cuanto no estás de acuerdo con ellos.

“Pero, !ay¡,  que dura es la realidad, los políticos catalanes son tan españoles que ignoran lo que significa dimitir. De hecho he oído rumores sobre la intención de la RAE de eliminarla del diccionario por extranjerizante.” 



Va siendo hora de recuperar la esencia del problema y de dejar las posturas de buena voluntad para cuando sean necesarias y todos los catalanes puedan ser escuchados, sin imposiciones fascistas, sin algaradas callejeras en las que participa mucha gente que ni es catalana ni se la espera, sin conculcación de las normas de convivencia. No vaya a ser que queriendo ser tan buenos estemos machacando a la mayoría realmente oprimida en este momento. Oprimida, vilipendiada, acosada y, parece ser, que olvidada por muchos.

Porque cuando se pide el diálogo, ya de forma cansina, en muchos casos interesada, se está olvidando de forma palmaria a los que en estos días sí que han sufrido con la violencia de sus convecinos instigados al odio por personas, organismos y entidades perfectamente preparados para ejercer la brutal violencia del acoso diario. ¿En qué punto del pretendido diálogo se les va a escuchar a ellos? Y son mayoría, una mayoría que muchos pretenden que sea no ya silenciosa, no, si no silenciada.

Les llamaba hace poco miserables por no salir a la calle y demostrar que existen. Hoy ya han salido, ya han empezado a salir, con el patético resultado de ser insultados y recibir el desprecio patente de sus convecinos abducidos por el independentismo radical y mentiroso. Pero, lo que es aún más grave, sintiéndose tratados como sospechosos por una izquierda tan pendiente de los símbolos y de su exquisitez moral que es incapaz de identificar como suyo a cualquiera que porte una bandera nacional, o que grite un viva a España. Y esto sí que es lamentable, descorazonador.

Y esa misma izquierda incapaz de plantarse en un sentido de estado imprescindible en este momento, incapaz de asumir que el estado no es de izquierdas, ni de derechas, debilita a ese mismo estado con posiciones que no obedecen más que a su incapacidad de asumir que España también es de ellos, incluso de los que reniegan de ella. Incapaces de superar una resaca franquista que los atenaza e incapacita en los momentos en que más falta hacen. Incapaces de entender que los símbolos de España también son suyos, profundamente suyos, y que ahora mismo son los únicos válidos para marcar la diferencia con los que no han cumplido la ley.

Esta izquierda que dice representar al pueblo y lo olvida para representar solo a la parte del pueblo que pudiera votarla en una elecciones, no pasa de ser mezquina. Mezquina y dañina para un estado, para un país que necesita de una izquierda fuerte y comprometida para evitar una deriva de derechas de la que son los máximos responsables por su incapacidad de conectar con los pueblos, con las gentes. Esta misma izquierda que se lanzó a degüello contra unos servidores públicos que según van pasando las horas, los días, se demuestran menos sanguinarios, más víctimas de una manipulación feroz e interesada de los propagandistas del independestismo y de cierta prensa amarilla, nacional y extranjera, más interesada en la tirada que en la noticia, cuando no en crear de parte un relato que empieza a comprobarse inexistente.

“Esta izquierda que dice representar al pueblo y lo olvida para representar solo a la parte del pueblo que pudiera votarla en una elecciones, no pasa de ser mezquina”


Basta ya de hablar de diálogo y empecemos a hablar del diálogo que habrá que emprender cuando la normalidad esté restablecida, de las reformas que habrá que acometer, de la limpieza que habrá que hacer cuando los delincuentes estén donde les corresponde, en la cárcel. Basta ya de invocar un diálogo en el que se pretende hacer callar, o como mínimo se ignora, a la mayoría de un pueblo, el catalán, sometido por sus dirigentes al fascismo más repugnante mediante el adoctrinamiento en los colegios, mediante la mentira permanente en los medios de comunicación, mediante la incitación al odio a todo lo que suene a español.

Vivió, hace ya más de treinta años, en Vic por motivos de trabajo unos años la que hoy es mi esposa, y aún no hace mucho recordaba una vecina de su misma edad, por aquel entonces veintitantos, que no pensaba jamás pisar Madrid, porque en Madrid encarnaba todo lo que ella odiaba en el mundo. Y es que el problema catalán no proviene de un referendum fallido, ni de un estatuto impugnado, ni de una carga policial, en la sociedad catalana, sobre todo en ciertas zonas rurales, el odio a lo español es una seña de identidad que se transmite entre generaciones y que solo podrá erradicarse mediante, no, el diálogo, este diálogo que se reclama ahora, no, una convivencia limpia, una erradicación de los que aprovechan su posición en la sociedad civil para difundir el odio, una formación que haga ciudadanos del mundo y no abducidos de linde cercana. Ese debe de ser el principal reto del diálogo por venir, ese y no un diálogo fiscal, no un diálogo territorial, que también, si se demuestra necesario. Mientras la sociedad catalana siga siendo traidora al resto del país como lo ha sido los últimos cuatrocientos años, ¿de qué vamos a hablar? ¿de la fecha de la próxima revuelta? ¿de la excusa con la que se va a abordar? Despierta Cataluña, este mundo ya no es medieval, ni siquiera romántico. Aprende a sumar y no dejes que te dividan.

Rafael López Villar
Nacido en 1953 en Orense. Vive en Madrid desde los cuatro años. Empresario, escritor vocacional y estudioso de la gastronomía tradicional española sobre la que tiene varios blogs.

7-0 de 1917 – 2017

Cien años que marcaron varias generaciones proletarias, con ascenso y triste declive en ventajas sociales y salariales.  El camino de la vida puede ser libre y bello; pero hemos perdido ese camino” 1 Debemos de perseverar y volver a realizar una revolución para retornar a ese pasado de hace “cuatro días”.

Desde finales del siglo XX y principio del XXI, los asalariados han perdido paulatinamente su identificación y la memoria olvidando las ventajas sociales y económicas logradas durante siglo y medio de las luchas de sus abuelos haciendo vigente las palabras de Bujarin al triunfo de la Revolución rusa: “Tratando de obtener las mayores ganancias, los capitalistas buscan fuerzas de trabajo, más baratas y al mismo tiempo la mayor explotación posible. Se persigue así la “cacería” de trabajadores, lo que se llama en Occidente “el efecto llamada”. Y al tiempo en aras del máximo beneficio se desplazan mercancías y capitales cada vez más lejos de su país de origen”2

Con estos renglones algunos ya estarán pensando “salió el comunista de turno”, nada más lejos de la realidad, no porque no sea interesante la filosofía comunista, sino que hoy en día es muy difícil serlo e imposible en esta sociedad, es como volver a una comunidad esenia que en esencia podría ser la comunista, pero tenemos pequeñas propiedades que no compartimos con la comunidad, como el coche, vivienda, móvil…, y ante los que me acusarán de serlo, les  indico: “Ser comunista no es reclamar el control de los medios energéticos por el Estado (agua, luz, gasolina) o potenciar las energía renovables; en España prohíben y sancionan por utilizar el astro sol al no permitir a los particulares el uso de placas solares. No es ser comunista pedir la eliminación de tantos intermediarios entre el agro y el consumidor. No es ser comunista exigir que las grandes empresas y fortunas particulares paguen sus impuestos como el asalariado o autónomo. No es ser comunista eliminar y penalizar la ingeniería financiera y tributaria, para evitar pagar al Fisco. No es ser comunista tener la Educación, Sanidad y prestaciones sociales públicas, que abarque a todos, y a los más necesitados en especial.

“No es ser comunista exigir que las grandes empresas y fortunas particulares paguen sus impuestos como el asalariado o autónomo. No es ser comunista eliminar y penalizar la ingeniería financiera y tributaria, para evitar pagar al Fisco. No es ser comunista tener la Educación, Sanidad y prestaciones sociales públicas, que abarque a todos, y a los más necesitados en especial.”


Todo por la imagen distorsionada, y a veces cierta, de ciertos regímenes comunistas que hemos conocido, regímenes manipulados por algunos dirigentes al mantenerse en el poder a toda costa, eliminando pensadores como en el caso de Bujarin (Moscú, 1888-1938), y muchos otros desconocidos. Regímenes que convirtieron al partido en Gobierno y Administración única cayendo en la más abyecta burocracia y nido de corrupción, al igual a como ocurre en las supuestas democracias actuales, y en la falsa democracia de España. O como en ese otro supuesto país comunista, al que no se le critica por definirse así, China, posiblemente la 1ª potencia económica mundial, que se elevó a ese puesto por el Capitalismo agresivo de la Globalización, siendo primero objetivo del Capital por su mano de obra barata; pero que han controlado los medios de distribución y hoy es el competidor a quién temen las llamadas Democracias burguesas controladas por al Absolutismo Financiero, las que controlan y pregonan las excelencias de la Democracia burguesa, o como dice José Manuel Bermudo, “Democracia burguesa no es otra cosa que dictadura de la burguesía cuando se basa solo en el Derecho (sus derechos)”.3 Han logrado conseguir, 100 años después, el retorno a un nuevo absolutismo, el Absolutismo Financiero.

1.- Charles Chaplin  (El gran dictador).
2.- periodistas-es.com,cien-anos-la-revolucion-octubre-del-sueno-al-desencanto
3.- José Manuel Bermudo Ávila. Catedràtic de Filosofia Política (Universitat de Barcelona)

José Enrique Centén Martín
Nacido en Tánger (Marruecos) en 1952, de abuelos andaluces emigrados a Marruecos en los años de hambruna del XIX. Madrileño de adopción desde 1961. Sólo bachiller elemental, desde los quince años trabajando. Perseguido, encarcelado y amnistiado en 1976, siempre junto a los más desfavorecidos, es lógico. Entré en la Universidad por mayores de 25 años en el 2010, he estudiado Historia en la UCM, incluso he escrito un ensayo“El Estado participativo”, jubilado parcial desde el 19 de marzo de 2012.

La enfermedad del olvido

Como saben nuestros lectores  la implicación de este magazine con las necesidades de las personas mayores, de nuestros ancianos,  a los que hemos dedicado varios artículos, así como a una de las enfermedades que afectan a sus condiciones cognitivas, como es el alzheimer, que ellos padecen en primer persona, pero también el entorno familiar más inmediato.

Es por ello que, en nuestra colaboración con la Asociación de Familiares de Enfermos de Alzheimer de Salamanca (AFA Salamanca), iniciamos con este artículo una labor de divulgación que esperamos sirvan de ayuda al entorno familiar de quienes padecen esta enfermedad que, sin duda repercutirá en ellos, los enfermos.

Dicha asociación a la que este magazine se ha desplazado para conocer de primera mano la importante labor que están llevando a cabo, así como sus instalaciones, y a los profesionales vocacionales que en él trabajan, donde el enfermo es lo primero, pero sin olvidar a sus cuidadores dentro del entorno familiar; fue fundada en 1988 por un grupo de familias afectadas, como respuesta a una falta de información y de cobertura efectiva de los problemas que conlleva la enfermedad, convirtiéndose en pionera en España en cuanto a la oferta de servicios dedicados a la asistencia del enfermo.

En este primer artículo que compartimos de su web, se intenta dar respuesta con todo detalle a las siguientes preguntas:

 

¿Qué es el alzheimer? 

La enfermedad de Alzheimer es una afectación degenerativa de las células cerebrales ­las neuronas­ de carácter progresivo, adquirido (no se nace con ella) y de origen todavía desconocido.

En las personas que padecen esta enfermedad se observan diversas alteraciones que afectan a funciones cognitivas como la memoria, el reconocimiento visual de objetos, la capacidad para realizar movimientos voluntarios y el razonamiento lógico. La enfermedad de Alzheimer provoca, al mismo tiempo, un deterioro de la calidad de vida del enfermo y de su entorno familiar, y conlleva graves dificultades de convivencia. Se trata de de la demencia más extendida y conocida.

En 1992, la Organización Mundial de la Salud definió la enfermedad de Alzheimer como una dolencia degenerativa cerebral primaria, de etiología desconocida, que presenta rasgos neuropatológicos y neuroquímicos característicos.

El trastorno se inicia por lo general de manera insidiosa y lenta, y evoluciona progresivamente durante un período de años. El período evolutivo puede ser corto, de dos o tres años, pero en ocasiones es bastante más largo. Puede comenzar a la edad madura e incluso antes, pero la incidencia es mayor hacia el final de la vida. En casos con inicio antes de los 65 a 70 años es posible que se tengan antecedentes familiares de una demencia similar, el curso es más rápido y predominan síntomas de lesión en los lóbulos temporales o parietales, entre ellos afasias o apraxias. En casos con inicio más tardío, el curso tiende a ser más lento y a caracterizarse por un deterioro más global de las funciones corticales superiores.

¿Qué Síntomas Presenta el Enfermo de Alzheimer?

La enfermedad se manifiesta de forma lenta y progresiva. Los primeros síntomas van asociados a una disminución de la “memoria reciente” o inmediata, es decir, la que corresponde a hechos que se han producido en los últimos días o semanas.

Otra de las alteraciones que desarrolla la persona enferma de Alzheimer son los cambios en el comportamiento y en la personalidad. Se muestra irritable y con frecuentes cambios de humor, y puede llegar a aislarse de su entorno familiar y social.

Aunque la persona enferma continúe razonando y comunicándose bien con los demás, tiene, sin embargo, problemas para encontrar las palabras precisas. Sus frases son más cortas y mezcla ideas que no tienen relación directa entre sí.

 

Fases de la Enfermedad de Alzheimer

Primera Fase de la Enfermedad de Alzheimer

 

Años PRIMER AÑO SEGUNDO/TERCER AÑO
Enfermo
  • Disminución de la autoestima
  • Miedo al deterioro
  • Cierta confusión
  • Se encuentra torpe
  • Mecanismos de defensa
  • Olvidos ocasionales
  • Perdida de vocabulario
  • Confusiones espaciotemporales
  • Dificultad en actividades mecánicas
  • A veces agitación, nerviosismo
Familia
  • Observa reacciones anómalas en el futuro enfermo
  • Lleva al enfermo al neurólogo
  • Impacto del diagnóstico
  • Fase de información
  • Fase de planificación
  • Aparece cuidador principal
  • Alteración de la vida familiar

CONSEJOS

  • Obtener el diagnostico preciso
  • Requerir medicación conveniente Información.
  • Planificación.
  • Comprensión con el enfermo
  • Solidaridad familiar

 

Segunda Fase de la Enfermedad de Alzheimer

 

Años CUARTO AÑO QUINTO AÑO SEXTO AÑO
Enfermo
  • Olvida sucesos recientes
  • Apenas realiza actividades
  • No comprende situaciones nuevas
  • No reconoce lugares y objetos, duda entre las personas, no recuerda el día mes ni estación del año, etc.
  • Cada vez camina mas torpemente
  • No se vale por si mismo para vestirse, comer, caminar…
  • Necesita atención constante
  • La afectividad es el lazo que le une a la vida con los demás
Familia
  • Cuidador principal: angustia ante el deterioro del enfermo.
  • Miedo al futuro.
  • Cansancio físico y psíquico
  • Familiares: establecimiento de una rutina horaria para relevar al cuidador principal.
  • Ansiedad y sentimiento ambivalentes

 

CONSEJOS

  • Movilizar al enfermo (taca­ taca)
  • Gimnasia pasiva
  • Alimentación hiperproteica
  • Mantener rutinas

Tercera Fase de la Enfermedad de Alzheimer

 

Años SÈPTIMO AÑO OCTAVO AÑO NOVENO AÑO
Enfermo
  • No conoce ni reconoce
  • No habla Inconsciente gran parte del día Inmóvil
  • Alterna la cama con un sillón
  • Gran parte del tiempo durmiendo
  • Algunos breves momentos de consciencia
  • Aparición de problemas respiratorios, de deglución, dermatológicos
Familia
  • Cuidador principal: sentimientos de soledad, impotencia.
  • Dificultad para afrontar la muerte biológica del enfermo
  • Familiares: planificación para relevar al cuidador principal y ayudar en cambios posturales, higiene del enfermo, etc…

CONSEJOS

  • Colchón anti­escaras.
  • Protectores para la piel.
  • Cama articulada, ropa 100% algodón
  • Alimentación en purés, zumos, con suplementos hiperproteicos y vitamínicos
  • Cambios posturales.
  • Cuidadosa higiene del enfermo
  • Masajes para activar la circulación sanguínea
Diagnóstico

El diagnóstico se basa en la clínica, es decir en los síntomas que presenta el enfermo tanto en su inicio como en su evolución. Pero es un diagnóstico de posible o probable.

Es muy importante hacer un diagnóstico temprano (cuando empiezan los síntomas) para iniciar ya las terapias tanto farmacológicas como no farmacológicas (si bien hay que saber que no son eficaces en todos los enfermos y que hay demencias en las que no están indicadas).

Pero también es importante diferenciarlas de lo que no es demencia (pérdidas por el envejecimiento, depresión, esquizofrenia, síndrome confusional agudo, problemas endocrinológicos, tumorales, etc…). Para este diagnóstico, hay que explorar físicamente y mentalmente (test neuropsicológicos) a los enfermos en la clínica, hay que solicitarles analíticas y pruebas de imagen radiológicas como el TAC, la Resonancia, el SPECTo el PET.

En muy pocos años estarán desarrollados sistemas de imagen que definirán las áreas de lesión cerebral a un precio moderado para estar accesibles a toda la población.

Tratamiento

Los últimos avances comienzan a abrir una ventana a la esperanza en esta enfermedad. Un acercamiento más etiopatogénico y multifactorial no va a curar la enfermedad, pero sí puede ralentizar su curso y, sobre todo, mejorar la calidad de vida del paciente y la de sus cuidadores.

Hay que hacer una correcta planificación y coordinación asistencial, que permita recomendar y asignar el recurso más idóneo para cada fase de la enfermedad y que integre desde una visión multidisciplinar tanto las necesidades sociosanitarias como las psicosociales. En esta tarea estamos implicados todos. Dos normas básicas:

  • Ajustar los cambios en el hogar al proceso de deterioro de la enfermedad.
  • Ser prácticos: si algo no funciona, dejamos de hacerlo y si lo hace, lo continuamos.

 

En la próxima publicación trataremos de dar respuesta a las preguntas mas frecuentes sobre esta enfermedad.

Nuestro agradecimiento a la ASOCIACIÓN DE FAMILIARES DE ENFERMOS DEL ALZHEIMER DE SALAMANCA por la gran labor que están llevando a cabo. Y, recuerde una cosa, mañana puede ser usted uno de los afectados. COLABORE CON ELLOS AQUÍ


Y habló el borbón

Me congratuló su mensaje, ha sido fiel a esa estirpe de felones y lo ha hecho ratificando en su elocución todos los puntos en apoyo al gobierno y su clara postura respecto al artículo 155 de la Constitución, pero nada sobre las desmedidas aplicaciones sobre la población catalana, donde se enfrentaron las armas de antidisturbios ante las peligrosas papeletas por el deseo de ejercer una votación sobre la independencia, con la que cual estoy en desacuerdo como español, pero más en desacuerdo aún de utilizar la violencia institucional ejercida por este gobierno.

Pero a este personaje le sobra experiencia, un antecesor pisoteó la constitución de 1812, la que firmó y juró, ahorcando a Rafael Riego arrastrado de forma humillante en un serón hacia el patíbulo en Madrid, y a otros cientos de patriotas más hace 194 años; ocho años después en 1831, el mismo borbón mandó fusilar sin juicio previo a Torrijos y 48 de sus compañeros supervivientes, en Málaga, por querer hacer cumplir “la Pepa”.

El pueblo harto de esa estirpe votó y la expulsó en 1931, pero ella no descansó mostrando su apoyo a la insurrección fascista de Franco, el cual nombró heredero de su legado al emérito en 1975, y ejerciendo la misma familia como Jefe de Estado desde entonces apoyados por los hijos y herederos de los insurrectos, esos que nunca han condenado la Dictadura.

Personajes políticos actuales y anteriores defienden y apoyan la salvajes actuaciones de las porras frente a las papeletas; el mandar a Cataluña a la PN y la GC, gran error, el más grave es mandar a la GC, es un cuerpo del ejército y eso quería demostrar Mariano, su disposición para blandir los sables. En cuanto a la PN nada que objetar, salvo que enviaron a “todos los coeficiente 0”, cuando por la preparación de ellos, solo con otros menos agresivos hubiese bastado, pues con escudos y empujando podrían haber retirado las supuestas urnas igualmente.

“el mandar a Cataluña a la PN y la GC, gran error, el más grave es mandar a la GC, es un cuerpo del ejército y eso quería demostrar Mariano, su disposición para blandir los sables.”

Tampoco nos debemos de olvidar de los Mossos, esos que entorpecieron a la PN y GC, los catalanes de a pie les aclaman, ya se han olvidado que esos mismos arremetieron tan salvajemente, o más, contra la población cuando se manifestó por los recortes de Mas. Demostración palpable que los cuerpos policiales están al servicio del poder en lugar de proteger a la población de malhechores, como ha quedado demostrado en muchos dirigentes, independentistas y gubernamentales.

Tengo la esperanza de ver la expulsión y borrada la monarquía como institución en España, siendo trocada por una República Federal, fielmente representativa del significado de “Res Publica”.

José Enrique Centén Martín
Nacido en Tánger (Marruecos) en 1952, de abuelos andaluces emigrados a Marruecos en los años de hambruna del XIX. Madrileño de adopción desde 1961. Sólo bachiller elemental, desde los quince años trabajando. Perseguido, encarcelado y amnistiado en 1976, siempre junto a los más desfavorecidos, es lógico. Entré en la Universidad por mayores de 25 años en el 2010, he estudiado Historia en la UCM, incluso he escrito un ensayo“El Estado participativo”, jubilado parcial desde el 19 de marzo de 2012.

El juego de la independencia y los tontos útiles

 

Como se ha convertido en un clamor popular aquello de “no te calles indignate”, no haré esperar a quienes la pusieron en circulación aquel 15 de mayo de 2011, aquel movimiento ciudadano que hizo que muchos que estaban en un letargo indefinido espabilasen frente al abuso de poder y sustracción de derechos por los poderes públicos bajo las riendas, primero del PSOE y después del PP. Pero no voy a seguirles contando algo que ya saben, aunque algunos  de todo esto sólo se quedaron con el hecho de que los protagonistas de aquellas acampadas en las principales plazas de nuestras ciudades y pueblos, a imitación de los de la Puerta del Sol de Madrid, eran unos “perroflautas” o unos parásitos con melenas, camorristas, pendencieros y algunos calificativos más que ahora no se me vienen a la memoria, afortunadamente, pues me cuesta decirlos; siendo la causa de mi indignación la manipulación informativa del momento, manejada por los sicarios del Partido Popular y por lo que quieren quedar como mirlos blancos en el proceso independentista de Cataluña, cuando su comportamiento es más propio del de una mafia, que el de unos demócratas.

Pero, siguiendo con el argumento inicial, sobre la frase hecha por los campistas de la Puerta del Sol, no ve voy a callar ante lo sucedido en Cataluña, porque a diferencia de muchos que dicen sentirse dolido, cuando están sacando de esto una rentabilidad política; yo no siento dolor, sino indignación, hasta el punto que  oír las noticias, a los tertulianos y politiquillos de turno comentando lo acaecido en esta zona de España, o de Europa para que no se ofendan los independentistas, o del mundo para que no se ofendan los europeos, cosa que no es para menos teniendo en cuenta que hemos sido y seguimos siendo un grano en cierta parte del cuerpo para aquellos países de nuestro entorno cuya prosperidad difiere mucho de la nuestra, y no precisamente porque les haya tocado la lotería, sino porque llevan la democracia en las venas y no como nosotros para los que solamente es una palabra que manejamos a nuestro entorno, confundiéndola muchos con la libertad de hacer lo que les de la realísima gana.

Decir todo lo que me ha indignado del pasado 1 de octubre, así como los días que han servido de preludio de tan absurdo experimento de independentismo, y los que después están sirviendo para aumentar la brecha de la confrontación debido a declaraciones provocadoras de políticos y algunos periodistas vendidos incapaces de contener su verborrea; me llevaría varios días, por lo que quiero o pretendo limitarme a un solo aspecto de todo esto, como es el hecho de que los operadores que de uno y otro lado están manejando los hilos de esta crisis democrática, tomen por gilipollas  al pueblo soberano, a ti y a mí. Pero lo que aún más me cabrea es el hecho de que este pueblo soberano sea incapaz de pensar por si mismo, convirtiéndose en adoctrinados de aquellos, protestando sin saber por lo que realmente protestan y sus consecuencias.

Hablar de falta de democracia por el restablecimiento del orden constitucional  que ha sido violado por unos cuantos payasos a su antojo saltándose todas las reglas del juego, incluso a toda la oposición en bloque del Parlament, cual apisonadora que parece recordarnos a las mayorías absolutas de los que han ocupado la Moncloa, es desconocer su verdadero significado que, si bien se circunscribe al poder del pueblo, sin embargo, va más allá, pues no debemos olvidarnos del apellido que acompaña a tan digna palabra, vilipendiada por demócratas y no demócratas, que no es otro que el concepto de la representación.

Así, pese a quien le pese, estamos ante una democracia representativa, esa misma que ellos, los que nos mienten, utilizan para estar donde están, y que, no es otra cosa mas que la delegación por parte de los ciudadanos de su poder  en personas que han elegido en elecciones periódicas y libres; sin duda criticables debido al sistema de listas cerradas, con el que se corre el riesgo que quienes nos representan llegan a ser tan tontos y de tan poca talla, y no me refiero a sus vestimentas, sino a su incapacidad de gestionar lo de todos, a no ser que sea para sacar algún tipo de tajada, para lo cual normalmente están tan avezados que podría considerarse que han nacido así.

Por este motivo, me indigna ver a esa masa de personas, autómatas democráticos, adoctrinados si causa, que no son más que la voz de sus amos, cuatro iluminados independentistas, haciendo uso de una democracia, representativa, vendiendo humo y un concepto de libertad que ataca la base del sistema que entre todos hemos construido durante años.

 

No me refiero al derecho de cada individuo a pensar y pedir lo que consideren oportuno, pero no se puede hacer al estilo del golpe de Estado de 1981, con barricadas en la calle atentando contra la base de todo, la propia Constitución, utilizando incluso la violencia contra las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, rompiendo cristales de furgones de la policía, tirándoles piedras y palos, cual batalla campal de la que resultando heridos más 431 agentes y más de 800, civiles, sin que esto justifique, tampoco, la fuerza desmedida de algunos miembros de la policía, a esa misma policía que vitorearon como casi héroes en el desgraciado atentando en las Ramblas de Barcelona el pasado mes de agosto, y que ahora tratan de demonizar. Esa misma policía que mantiene el orden en nuestras ciudades, esa misma policía que se enfrentan a delincuentes peligrosos.

 

“me indigna ver a esa masa de personas, autómatas democráticos, adoctrinados si causa, que no son más que la voz de sus amos, cuatro iluminados independentistas, haciendo uso de una democracia, representativa, vendiendo humo y un concepto de libertad que ataca la base del sistema que entre todos hemos construido durante años”

 ¿A qué jugamos?, ¿A qué juegan Puigdemont y compañía?, ¿A qué juega Rajoy mandando el uso de la fuerza para solucionar un problema que se debería solucionar en una mesa, dialogando?, ¿A qué juega el rey, enarbolando su corona para oprimir la liberta de elección de un pueblo que, precisamente no le ha elegido a él?. ¿A qué jugamos el resto de españoles colocando banderas de España en nuestros balcones como una señal de lucha contra nuestros propios hermanos, entrando en el mismo juego?.

Ha llegado la hora de que pensemos antes de criminalizar a nadie, aquí no hay buenos ni malos, independentistas y españolistas, rojos y azules… Aquí hay un país fragmentado porque nuestros dirigentes no tienen ni puñetera idea de gobernar, sólo lanzar consignas para enfurecer a una masa que, por sus actitudes no solo demuestran su falta de madurez democrática, sino, sobre todo, su estupidez de creerse todo lo que les cuentan. Evidentemente, las cosas no son blancas o negras, hay muchos matices de grises que deberían examinarse. Pedir perdón ambas partes en el conflicto  y empezar de nuevo, con el asentamiento y temple que debería presumirse a cualquier persona medianamente razonable, pero sobre todo respetuosa con los derechos del contrario; a ver fórmulas que nos enriquezcan a todos como país, como una nación de naciones o nacionalidades, sin odios, sin rencores y malos rollos de los que, quienes son actores en este conflicto, se valen y explotan para sacar el máximo provecho personal o político. Basta ya… no es necesario que nos callemos, es más, no debemos hacerlo, pero hagámoslo bien, sobre todo, para que no nos tomen por gilipollas.

Olga Sánchez Rodrigo
Busco la verdad para contársela al mundo. No creo en la neutralidad del periodista, casi siempre es de quien le paga. Por el contrario, SÍ CREO y APOYO al periodismo ciudadano, el hecho por gente de la calle, gente que cuenta lo que le pasa.

Ávila de los Caballeros

 
Cuando vivía en Ávila solía recorrer sus sinuosas calles y plazas, perderme por los rincones de granito y pasear por las almenas de la muralla. Daba igual si era invierno o verano, si llovía o hacía sol, o si aquellas nevadas que llegaban por la rodilla habían hecho su aparición la noche anterior. La ciudad poseía una magia especial que, a día de hoy y pese a los cambios, conserva. Ahora que vuelvo en contadas ocasiones en busca de mí mismo, contemplo la muralla en lo alto del cerro inmaculada, poderosa, solemne, con el mismo rigor que me sobrecogía con cinco años cuando todavía existía algún rodaje perdido y veía galopar a los caballos con sus caballeros encima espada en mano, defendiendo el honor de la cristiandad.

Con mi abuelo y mis hermanos, en aquella lejana infancia, recorríamos en primavera cada piedra que formaban los torreones en busca de tesoros ocultos que jamás encontrábamos, pero que sabíamos que en la siguiente ocasión serían nuestros. En invierno, con la nieve, lo mejor era practicar algún deporte que guardase relación con la blancura del entorno como tirarse en trineo o en su defecto en un plástico. En una ciudad con cuestas y con laderas no era difícil abrir camino para la diversión, como tampoco era difícil hacerse daño en cualquier descuido.

En Ávila era muy fácil aprender qué era el románico, qué había sido la Edad Media, qué era la mística y qué significaba el poder de la iglesia y el paso de la historia. Levítica y conservadora durante siglos, su muralla suponía una metáfora de sus gentes, recios castellanos anclados en otro tiempo pero con la nobleza y la generosidad ancladas en sus almas.

“En Ávila era muy fácil aprender qué era el románico, qué había sido la Edad Media, qué era la mística y qué significaba el poder de la iglesia y el paso de la historia”

Ahora que vuelvo a sus empedradas calles, al paseo del Rastro donde se divisa el Valle Amblés que tantas alegrías me dio en otro tiempo, no puedo por menos estar agradecido a un espacio físico y social que, de algún modo, me ayudó a tallar mi carácter con mi maza y mi cincel, forjó lo que soy hoy, y convirtió mi mano en pluma para volar con la imaginación y transformarla en palabras. Contemplo el atardecer en la Serrota con sus tonos ocres y rojizos que golpean y yagan de luz las viejas piedras monumentales, y esbozo una sonrisa mientras me alejo. Hasta la vista.

Abraham Domínguez
Soñador de nacimiento y buscador por vocación. Profesor universitario, ensayista y artista plástico por definición, mi tarea educativa y mi obra artística buscan el romanticismo perdido de otro tiempo, donde la creatividad y el ingenio dominaban el mundo.

El club de los seres periféricos

Sí estuviéramos ante un tratado de medicina encontraríamos diversas alusiones a lo periférico, una de ellas hace alusión al sistema nervioso periférico, definido cómo: el responsable de regular las funciones involuntarias del cuerpo. Por ejemplo, el ritmo cardíaco, la respiración y la digestión.

 

También se habla de periférico cuando nos referimos, desde el ámbito de la informática, a dispositivos complementario de una computadora, impresoras, ratones…

Podriamos pensar pues que lo periférico, partiendo del contexto fisiológico, es un parte fundamental del engranaje para el funcionamiento del todo.

El ser periférico vive pues en una constante contradicción, teniendo la percepción de que no forma parte de lo esencial o de lo más importante, una percepción a veces alimentada por la vorágine centrista y otras por la propia endogamia periférica. Al ser consciente de esta contradicción las instituciones, catalanas y del gobierno central, tendrían que haber tenido el sentido de estado que se les supone y a partir de ahí estar dispuestos a dialogar, racionalizar el desencuentro y analizar los motivos del desafecto y propiciar un pensamiento positivo, generador de futuro y estabilizador.

“las instituciones, catalanas y del gobierno central, tendrían que haber tenido el sentido de estado que se les supone y a partir de ahí estar dispuestos a dialogar, racionalizar el desencuentro y analizar los motivos del desafecto y propiciar un pensamiento positivo, generador de futuro y estabilizador.”


Sin embargo en Cataluña la fuerza centrífuga, tendencia de un objeto a seguir una curva hacia fuera del centro, ha sido aprovechada por el independetismo para alimentar está tendencia periférica en beneficio de sus desaciertos, utilizándola cómo una cortina de humo para los casos Pujol, tres por ciento… y aprovechando la falta de política en todas las estructuras, ha elegido la posverdad cómo estrategia para desacreditar al todo, el estado español, y erigirse en víctimas oprimidas, dibujando escenarios inquisitoriales  y potenciando un pensamiento emancipador que liberaría al ser periférico de la hoguera centrista.

El Gobierno, acelerando la inercia centrifuga, con su falta de inteligencia política, ha dado permanentemente argumentos al sentimiento de desapego de los ciudadanos catalanes más moderados, y en este caldo de cultivo se han desarrollado las tesis independentistas, de modo que cerrada las puertas del dialogo solo caben soluciones drásticas. Dimisión del presidente del ejecutivo o nuevas elecciones.

Porque ante la inercia centrifuga de la periferia, el gobierno de la nación debía haber contrarrestado con la fuerza centrípeta, definida como una fuerza “real” que contrarresta a la fuerza centrífuga y evita que los objetos salgan volando de su lugar. Pero en vez de acudir al método el ejecutivo de Rajoy ha acudido al conocimiento vulgar, que según Platón sé caracteriza por ser superficial, subjetivo, acrítico, sensitivo y no sistemático. El resultado ha sido una visión deformada de la realidad española y una exposición innecesaria de las carencias de una constitución que debe ser sometida a un estudio profundo para su adecuación al realidad de este país.

Se está escribiendo este artículo al mediodía del uno de octubre. Esperemos que no se unan más socios al club de los seres periféricos y que las fuerzas reaccionarias que han acampado en los parlamentos de Francia, Alemania, Austria, Inglaterra… sigan de pic nic en nuestro país.

Pasado el tiempo de la concordia habrá que minimizar las consecuencias que los iracundos han sembrado en la conciencia colectiva de un pueblo, la inercia que ha generado el odio tutelado por los Goebbels de turno, y en ese escenario debe prevalecer la autoridad moral de los hacedores de puentes.

Las estructuras política de este país deben hacer propuestas coherentes y razonadas y que no solo enfoquen la cuestión catalana, sino los déficit que el estado de las autonomías ha generado con el paso del tiempo, entre ellos las consecuencia de las dadivas que los partidos que han gobernado en minoría han tenido que pagar a nacionalistas para poder sacar adelante la votación de su investidura cómo candidato a la presidencia, porque parte de este problema viene por la omertá que estos gobiernos tutelados por el nacionalismo sé ha visto obligado a acatar.

La respuesta bananera del ejecutivo presidido por Rajoy a una manifestación de ciudadanos, aunque en su origen estuviera la ilegalidad de una consulta que contravenía la constitución, no ha hecho más que escenificar la debilidad de un gobierno sin capacidad de dialogo, ignorante de las más elementales normas por las que conducir la convivencia del pueblo y tan absorto en su propia incompetencia que no ha valorado que un gobierno en minoría parlamentaria no puede solucionar, por sí solo, un problema de la magnitud que le ha planteado el gobierno de la generalitat, aunque contara con el apoyo institucional de otros partidos del arco parlamentario.

 

Sergio López
Esteponero del 52 y observador de la actualidad. Blogista independiente. Ex de muchas cosas y de casi todas orgulloso. Enfermero militante y político en las barricadas, dos vocaciones al servicio del ciudadano.

Miserables, un lamento desde la tierra quemada

 

Confieso que he dormido mal. Confieso que España me duele porque a pesar de mi falta de nacionalismo anti, soy un ferviente nacionalista de lo mío, que incluye desde mi lugar de nacimiento hasta este universo que nos engloba. No me gustan las banderas, ni los bandos, cuando sirven para enfrentar a las personas, porque siempre he intuido que bajo cualquiera de ellas, englobados en las filas de cada una, hay buenas personas, que son las únicas que a mí me importan. Y el uso sistemático de banderas, la creación de bandos o de bandas, para el predominio de razones inconfesables me parece miserable. Por eso hoy España, esta parte de la humanidad que ocupa este territorio geográfico, me duele.

Hoy España, todas y cada una de sus partes, es un erial, un terreno baldío y desangelado habitado por una gran cantidad de miserables de todo signo que se creen triunfadores, y a los que lo único que les importa es reclamar su cuota de triunfo, el sacar la mayor cuota de beneficio, de ciegos y miserables adictos, para sus posiciones. Para sus miserables posiciones.

Creo que a estas alturas, en esta historia, en este momento, ya no quedan inocentes a los que salvar, y si quedan son inocentes manchados por los miserables que los han usado, en claro abuso de las funciones que les han encomendado con otro fin.

He pensado, por un momento, en enumerar a los miserables por su grado de responsabilidad en la vergüenza vivida ayer, pero me he dado cuenta de que es imposible escribir varias párrafos en un solo lugar. He intentado apartar las vísceras de lo que estoy escribiendo, pero son tantos los humores dañinos que se me acumulan, tantas las sinrazones y patochadas oídas, leídas, vistas, que es muy complicado.

“ya no quedan inocentes a los que salvar, y si quedan son inocentes manchados por los miserables que los han usado, en claro abuso de las funciones que les han encomendado con otro fin.”


Miserable es el gobierno. Miserable por débil, miserable por mentiroso, miserable por incapaz. Miserable porque arrastra a la miseria a todos aquellos que hemos confiado en que la ley debe de ser la razón en tanto en cuanto para eso se ha promulgado. A todos los que seguimos en esa idea pero nos parece miserable su falta de rigor, su falta de eficacia, su falta de previsión para garantizar su aplicación. Miserable porque teniendo los instrumentos y las instituciones a su servicio ha sido incapaz de cercenar una sedición desde su mismo comienzo instalado en su debilidad y su falta de iniciativa. Miserable por permitir sin utilizar todos los medios a su alcance, el día de ayer. Habrá quien piense que hablo de las cargas policiales, de las algaradas, no. Eso es justo lo que el gobierno nunca debió de permitir que sucediera. Habrá quien piense que hablo de diálogo. No, no existe el diálogo cuando una parte se instala en la ilegalidad y en la sinrazón. Hablo, con amargura, con mala conciencia, porque en este tema no hay otra, de que no ha cumplido lo que ha asegurado, que ha permitido el peor de los escenarios para defender nuestra razón.

Miserable el gobierno catalán. Miserable por mentiroso, miserable por manipulador, miserable por la utilización de sus representados, miserable por empecinado, miserable por reo de traición. Ha pervertido las palabras, ha manipulado los conceptos, ha adoctrinado a sus administrados, ha usado los poderes, las instituciones, para pervertir el orden que les ha conferido esa misma legalidad que pervierten. Miserable porque ha vaciado de contenido conceptos fundamentales para la convivencia: democracia, fascismo, votación, diálogo. Miserable porque es el primer impulsor de este despropósito. Miserable por permitir que el pueblo al que dicen representar esté sufriendo lo que a ellos les correspondería mientras ellos lo ven por la tele. Miserables hasta la náusea.

Miserables los Mossos, que han demostrado no ser más que una policía de parte, de partidos, de partidarios, olvidando su deber de mantener el orden público, haciendo dejación de sus obligaciones, de sus juramentos al orden legal que los contrata para su defensa. Miserables y traidores hasta convertirse en una de las patas fundamentales de la jornada negra vivida ayer. Les queda el consuelo de haber sido vitoreados y ensalzados por “sus” miserables.

Miserable el discurso de ayer del líder de oposición, lleno de guiños al engaño, lleno de afirmaciones que se negaban en el párrafo siguiente, plagado de escapismo político y oportunismo. Miserable por su falta de compromiso con el estado. Miserable por su afán de lograr rédito de una situación de emergencia. Miserable de puntería amañada, apuntando en una dirección y disparando a otra diferente. Miserable de falta de compromiso y falto de verdad en unas palabras imprescindibles en el momento.

Miserable Podemos. Convirtiéndose en una parte fundamental del problema. Miserable, populista y radical. Nada nuevo. Pero es vergonzoso, miserable, que piense que va a lograr rédito de una actitud taimada y frentista. Miserables pretendiendo desviar el problema y replantearlo en un ámbito absolutamente falso.

Miserable la CUP a la que no le importan las consecuencias de sus actos, miserables por sacar réditos del dolor ajeno, miserables como marionetas útiles de poderes internacionales contarios a las ideologías que ellos dicen defender. Miserables por no importarles el dolor de las personas a las que manipulan y ponen a los pies de los caballos. Miserables por organizar, dirigir y alegrarse de las algaradas callejeras en las que otros son los que ponen su integridad. Miserables todos los grupos anti globalización, anti sistemas, extremistas con los que comparten ideales.

Miserables los ciudadanos catalanes que permiten o fomentan la manipulación instalándose y difundiendo el odio hacia lo español en una clara demostración de profunda españolidad. Miserables los que les dan cobertura intelectual y los que manipulan la historia, las historias, las leyes y los fundamentos. Miserables y culpables de permisividad. Miserables por salir a la calle a defender una mentira, por salir a la calle a ser héroes de historieta romántica. Miserables por buscar la foto de su participación para poder contarlo. Miserables los que permiten poner en riesgo a sus hijos y  a sus mayores. Miserables y talibanes. Miserables y candidatos a que les sea retirada la patria potestad por energúmenos.

Miserables los ciudadanos catalanes que se quedan en su casa y callan y tragan esperando a que sean los demás los que les saquen las castañas del fuego. Miserables los ciudadanos catalanes que contribuyen con su silencio, con su miedo, con su falta de compromiso, al ruido de los que no piensan como ellos. Que permiten que su ausencia haga mayor la presencia de los otros.

Miserables los ciudadanos españoles, del resto de España, que han usado este conflicto para airear sus odios, sus rencores, sus más ancestrales apetitos de violencia y sus cuentas pendientes. Miserables, oportunistas y cobardes, jaleando y promoviendo rencor y violencia desde la seguridad de sus casas. Y traidores, traidores a España que es todo y no solo su parte.

Miserables los corresponsales extranjeros en busca de la carnaza que no sacan en su casa. Miserables que buscan la noticia sin importarles la información, la neutralidad o las razones. Miserables que se permiten opinar de un país que no es el suyo mientras en el suyo callan. Miserables y aprovechados que contribuyen al odio buscando solo aquello que les reporte tirada, beneficio, amarillismo. Miserables los que apoyan una ilegalidad que en su país jamás permitirían. Miserables y dañinos.

Miserables los tibios, los neutrales, los equidistante, “los que no toman partido hasta mancharse”. Miserables porque contribuyen a la confusión, porque buscan una superioridad moral que su misma posición desmiente, porque viven en la indeterminación de la que hacen su refugio del que solo salen para ser ganadores cuando alguien gana.

Miserables los que  viven en el odio y lo airean reclamando para sus razones lo que son otras sinrazones. Miserables por manchar, por engañar, por desvirtuar y contribuir con la confusión que esparcen a la multiplicación de los miserables.

Miserables los manipuladores de imágenes, de cifras, de noticias y de rumores, los que las esparcen sin verificar su verdad, los que las jalean y toman como propias sin importarles la verdad o el daño. Miserables, cobardes y delincuentes que alimentan con su miseria la miseria general.

Miserables los que han amanecido desde posiciones intolerantes, sectarias, impropias de la humanidad a la que dicen pertenecer reclamando para sí una verdad única que jamás ha existido ni nunca existirá porque la verdad no es algo que el hombre pueda alcanzar jamás. Manipuladores, intransigentes y esparcidores de rencores contrarios a los ideales más básicos de la humanidad.

Miserables todos aquellos que desde posiciones morales que debieran de contribuir al diálogo, a la tranquilidad, al acercamiento, contribuyen con sus posiciones a la difusión del odio tomando parte. Miserables los sacerdotes, los historiadores, los filósofos, los masones, los eruditos, los periodistas, los comunicadores que defienden por interés o por miseria moral, los despropósitos de cualquiera de las partes. Miserables indignos del lugar que ocupan o del prestigio que reclaman.

Miserables todos los que creen que puede haber sociedad fuera de la ey y los que creen que la ley tiene que someter a la sociedad. Los inmovilistas y los rupturistas, los unos y los otros.

Miserable yo, que lleno de dolor, lleno de razones me veo obligado a defender aquello en lo que no creo y situarme frente a los que el corazón me acerca. Miserable por no poder aportar más que palabras, más que reproches, más que lágrimas, de frustración, de incapacidad, de dolor por todos los miserables.

Hoy España, todas y cada una de sus partes, es un erial, un terreno baldío y desangelado habitado por una gran cantidad de miserables de todo signo que se creen triunfadores, y a los que lo único que les importa es reclamar su cuota de triunfo, el sacar la mayor cuota de beneficio, de ciegos y miserables adictos, para sus posiciones. Para sus miserables posiciones.

“Hoy España, todas y cada una de sus partes, es un erial, un terreno baldío y desangelado habitado por una gran cantidad de miserables de todo signo que se creen triunfadores,”


Lloremos como cobardes las miserias que hemos cometido como ciudadanos. De algún lugar nos llegarán las carcajadas.

Rafael López Villar
Nacido en 1953 en Orense. Vive en Madrid desde los cuatro años. Empresario, escritor vocacional y estudioso de la gastronomía tradicional española sobre la que tiene varios blogs.

El via crucis catalán y la resaca de un pueblo dividido.

Fuente foto: Eldiario.es

Claro que resulta penoso lo vivido ayer  en Cataluña, penoso porque es el fruto de la falta de diálogo entre el gobierno del Estado y el Gobierno de Cataluña, no porque las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado hayan cumplido con su deber que, no es otro que cumplir y hacer cumplir la Ley, y consecuencia de ello, las órdenes dadas por los Tribunales de Justicia, sin que por ello se pueda justificar determinadas cargas, posiblemente desproporcionadas, al igual que desproporcionado ha sido el comportamiento de determinada parte de la población civil, promoviendo acciones violentas contra los garantes de la seguridad, eso sin contar la violencia que entraña querer cumplir con un derecho sin amparo legal como es la celebración de un referéndum contemplado constitucionalmente y desarrollado por la Ley Orgánica 2/1980, de 18 de enero, sobre regulación de las distintas modalidades de referéndum, cuya convocatoria corresponde exclusivamente al Estado.

La esquizofrenia política de la que adolece el govern catalán descalifica y privan de legitimidad a este espectáculo esperpéntico que hemos contemplado todos los españoles, hablando de la violación de derechos fundamentales con amparo en la Constitución de 1978, esa misma Constitución que ellos se tratan de cargar. En definitiva un uso acomodaticio de un derecho constitucional, según de donde venga el viento, para amparar pretensiones que dudo compartan la totalidad de los catalanes.

No sabemos si es peor la ignorancia o la osadía, lo que si es cierto que la segunda en la mayoría de las ocasiones es consecuencia de la primera, porque en este caso los secesionistas invocan el derecho internacional para justificar un referéndum prohibido por el derecho interno, ese derecho de naciones al que, efectivamente está supeditado el nuestro como es la Carta de Naciones Unidas, concretamente  su artículo 2, así como el artículo 1 del Pacto Internacional de los Derechos Civiles y Políticos o a la propia Resolución 2550 de Naciones Unidas de 24 de octubre de 1970; porque si bien es cierto que estas Normas internacionales reconoce el derecho de la libre autodeterminación de los pueblos, sin embargo, este derecho está supeditado a la concurrencia de una serie de circunstancias que olvidan mencionar.

Un derecho de autodeterminación que estando reconocido a la población de los Estados, los fideicomisos y los territorios no autónomos, sin embargo, no autoriza, y mucho menos fomentan “acción alguna encaminada a quebrantar o menoscabar, total o parcialmente, la integridad territorial de Estados soberanos e independientes (…) dotados de un gobierno que represente a la totalidad del pueblo perteneciente al territorio, sin distinción por motivos de raza, credo o color“.

Por otra parte, citan  los independentistas, entre ellos Oriol Junquera, como ejemplo la acción de autodeterminación llevada a cabo en determinados Estados de nuestro entorno europeo, citando como la más próxima la de Irlanda, cuando existe una diferencia fundamental con la de Cataluña, como es el hecho de que la Constitución Británica contempla este derecho de secesión, cosa que no hace la española. Por consiguiente, nada más podríamos invocar tal  si nuestra Constitución lo contemplase, lo cual impone su modificación para poderlo llevar adelante.

Frente a cuestiones legales, no debemos olvidar la razón como medio necesario para solucionar un problema que en este país se lleva arrastrando desde que la Constitución española fuese promulgada, que sin entrar en disquisiciones acerca del acierto o desacierto de la organización territorial del Estado en Comunidades Autónomas, basada en una pretensión de un Estado federal de saldo, que continuamente ha sido objeto de confrontaciones en un reparto de competencias y medios de financiación no iguales para todos. Razón cuyo imperativo es necesario en un momento en que las personas de dentro de Cataluña partidarias del independentismo y las de fuera, defensoras de la indivisibilidad constitucional del país, de la que también participan muchos catalanes, piensan más con las vísceras que con la cabeza, excrementando más que buscar fórmulas que supongan un acercamiento de posturas.

“Razón cuyo imperativo es necesario en un momento en que las personas de dentro de Cataluña partidarias del independentismo y las de fuera, defensoras de la indivisibilidad constitucional del país, piensan más con las vísceras que con la cabeza, excrementando más que buscar fórmulas que supongan un acercamiento de posturas.”


Ahora viene la resaca, que cesen los insultos, que cese la confrontación violenta, e impere la razón y el dialogo, eso es lo que pedimos muchos, catalanes y no catalanes, porque si la cerrazón de los protagonistas en esta historia, gobernantes y gobernados no cesa, si no se buscan alternativas estaremos en un contencioso que no cesará nunca, porque solamente hay un camino para legitimar cualquier tipo de actuación en un sistema constitucional que no es otro que el Estado de Derecho.

Eso que defiende algunos que para que venza la paz primero hay que hacer la guerra, no supone más que otra de la manifestación de la incontinencia diarreica de quienes quieren que impere el caos y la sinrazón sobre el orden y la convivencia pacífica. En este sentido recodar las palabras del líder de Podemos que se comprometió a la reforma de un sistema dentro del sistema, palabras que muchos de sus acólitos y seguidores parecen haber olvidado, incluso el propio Pablo Iglesias, quien prefiere últimamente ponerse del lado de la ruptura constitucional, pasando por encima de toda la oposición de Parlament en una promulgación de Leyes vetadas por sus propios servicios jurídicos.

 

Feliciano Morales
Licenciado en Derecho. Técnico Superior en Telecomunicaciones. Asesor jurídico de Administración Pública. Administrador Plazabierta.com. Escéptico por naturaleza y soñador de vez en cuando.

Que comience el espectáculo, comedia bufa en varios, indeterminados actos

Lo que haya de ser será. Hoy, pre uno de octubre, y como ha dicho un amigo, mío, ya solo queda hacerse de refresco y palomitas y sentarse a ver el espectáculo. Lo único que no dice el programa de festejos es cuál es la duración prevista. Es una de las características de los espectáculos en directo con guión abierto, que según cada protagonista tiene una duración diferente.

La verdad es que creo sinceramente que esta película, “El Procés” creo que se llama, es en su más pura trama una comedia española de las malas, y no doy títulos comparativos para no ofender. En ningún otro país normal del mundo este guión llegaría siquiera a empezar a rodarse, porque en ningún otro se darían los caracteres reconocibles para los caracteres necesarios. Hace falta un elenco en el que todos los protagonistas se crean buenos, sin paliativos, en que todos los protagonistas mientan y en los que muchos de ellos nunca dicen lo que realmente piensan, sin mentir, reitero. Me recuerda un poco a los telefilmes a los que nos tienen, desgraciadamente, acostumbrados las cadenas de televisión los fines de semana. Solo con los títulos ya sabes de que va la historia, como va a acabar, y sólo te queda por ver cuáles son los detalles propios, si hay alguno, con los que el guionista a adornado su falta de creatividad.

Un gobierno que lo es por la incapacidad de los demás y no por méritos propios, débil y marcado por sus propios errores, una oposición incapaz de asumir su fracaso electoral  y que busca desesperadamente como ganar con artimañas lo que es incapaz de ganar en las urnas. Un ámbito territorial en el que las palabras dejan de significar lo que significan para los demás y reclaman su significado único y verdadero. Y todo trufado, yo diría emponzoñado, por los tibios, los equidistantes, los que siempre están de perfil porque no son capaces de saber si quieren ser tirios o troyanos, o porque buscan en el río revuelto, en la confusión, imponer sus propias y particulares verdades que nada tiene que ver con lo que acontece. Y a todo este cóctel, ya de por sí bastante imposible, le añades una masa de fanáticos irracionales, en ambos lados, que piensan que no hay más verdad que la suya… y el espectáculo va a comenzar. Visite nuestro bar.

 

“Y a todo este cóctel, ya de por sí bastante imposible, le añades una masa de fanáticos irracionales, en ambos lados, que piensan que no hay más verdad que la suya… y el espectáculo va a comenzar. Visite nuestro bar. “

El gobierno necesita, para poder afrontar esta situación, una fortaleza que su propio partido, plagado de casos de corrupción, en minoría parlamentaria y equivocado en muchos de sus planteamientos, le deniega y busca en el resto del arco parlamentario. En cualquier otro país serio ya se habría suspendido al gobierno secesionista, se habría disuelto el parlamento del que se sirve y habría empezado a andar el camino para restablecer el orden constitucional. Pero no se atreve. No se atreve por su propia debilidad y por la falta de confianza en la lealtad de los que dicen apoyarle en sus medidas.

El PSOE apoya al gobierno formando el llamado frente constitucionalista. Pero el PSOE es un socio lleno de peros, un socio inestable que hoy da y mañana quita, que ofrece un flanco débil y dispuesto a la retirada al menor atisbo de ventajas. Pedro Sánchez nada entre dos aguas, la de los militantes que lo han elegido y los históricos que esperan cualquier tropezón para volver a descabalgarlo. Su misma debilidad es la debilidad del frente en el que está integrado porque, y esto es del dominio público, sus posiciones electorales, de elecciones internas, están más cerca de Podemos que del partido en el gobierno al que le ha jurado odio eterno con su: “No es no” prácticamente programático.

Y en ese bloque nos falta mencionar al sancho del gobierno, al único apoyo real del gobierno merecedor de causas más limpias y de países democráticamente más hechos. El señor Rivera se desgañita, se pronuncia y se alinea en una posición que todo quisiéramos que fuera del PSOE, incluso algunos de sus militantes. Pero el señor Rivera, su partido, no tiene más fuerza que la que tiene, da moral, apoyo, pero es insuficiente. La injusticia bíblica: “dios da pan a quien no tiene dientes”

Podemos es fiel a sí mismo, está en un lado y en el otro sin que nunca puedas saber lo que piensa como partido. Sí que sabemos lo que dicen sus líderes visibles que piensan. Sus bases heterogéneas los incapacitan para tomar una postura coherente. Sus tendencias anti sistema les obligan a escorzos imposibles que chocan con su inexistente vocación de partido nacional. Aquí soy marea, aquí común y en este otro aquí viento del norte. Su populismo, su desprecio por el sistema actual, sus posiciones en esta película hacen que quede al descubierto su absoluta incoherencia al reclamarse como partido de izquierdas. Baste con ver su radical distancia de los postulados internacionalistas de la izquierda real.

Y del bloque catalanista ¿Qué podemos decir? Poco, muy poco. Llamarle bloque al acuerdo apenas temporal de un partido de izquierdas, uno de derecha y otro anti sistema, es como llamarle bloque a la arena del desierto. Está junta, es muy numerosa, pero cada grano es absolutamente individual. La prueba principal es que cada uno de los componentes busca su propia gloria en el proceso. Los dirigentes del PDCat buscan su pase a la historia y librar a sus líderes históricos de la cárcel por corrupción. ERC, sueña con la república catalana, como ha hecho siempre. Su reino no es de este mundo y por eso necesita otro, uno que sea catalán, republicano y de izquierdas. Absolutamente coherente. Y nos queda la CUP. A la que el sentimiento catalán le importa un ardite. Ellos sueñan con un mundo, y si es pequeño está bien para empezar, aislado de la contaminación capitalista y decadente de Europa, donde en su idílico, bucólico y pastoril paisaje, donde poder imponer su pensamiento único y erradicar con democrática represión cualquier atisbo de disidencia. Una joya, vamos.

“Y nos queda la CUP. A la que el sentimiento catalán le importa un ardite. Ellos sueñan con un mundo, y si es pequeño está bien para empezar, aislado de la contaminación capitalista y decadente de Europa”

Luego estan los  actores secundarios. Por un lado los tibios, los equidistantes, los incapaces de tomar partido porque son tan superiores que decantarse les supone mancharse, esos de los que decía Celaya: “maldigo la poesía concebida como un lujo cultural por los neutrales. Maldigo la poesía de quién no toma partido hasta mancharse”. Por otro lado los que tienen tanta carga de reivindicaciones pasadas y no compartidas por la mayoría que aprovechan cualquier momento, incluso los que no toca como este, para hacerlas, equipararlas y crear una confusión dañina.

Y nos falta el cerdo traidor. Ese que en la película se encarga de enredarlo todo sin dar la cara y que consigue que los “protas” lleguen a odiarse para poder salirse con la suya, sea la chica, la casa o el barco. Y en esta historia hay cerdo traidor, por supuesto. En esta historia Cataluña no es más que el escenario en el que el cerdo traidor maniobra para quedarse con el Teatro entero. Pero eso ya es política internacional y ahora no toca.

Lo que ahora toca, lo que ahora debiera de tocar, según mi modesto y leal saber, trufado con lo que va a tocar, es el siguiente programa de actos:

–       Día 1 de octubre. Proyección de la película

–      Día 2 de octubre. Cine fórum: “como restaurar la normalidad constitucional”. Conferencia a cabo del gobierno

–       Día 3 de octubre: comienzo de la huelga general y revueltas callejeras.

–       Día 4 y siguientes algaradas

–        Día 5. Vuelta a la normalidad. Empezar a hablar de hablar.

Porque hablar de hablar es lo que toca. No se puede empezar a negociar con nadie sentado en los banquillos, con nadie amenazando con chantaje, con nadie posicionado en la fuerza.

Que comience el espectáculo¡¡¡¡

Rafael López Villar
Nacido en 1953 en Orense. Vive en Madrid desde los cuatro años. Empresario, escritor vocacional y estudioso de la gastronomía tradicional española sobre la que tiene varios blogs.

Reflexiones de uno que ya no es de izquierdas según lo de izquierdas que no tiene idea de lo que es la izquierda

Hace ya unos cuantos años, corría el der señor de 1982, mi amigo Pedro, Pedro Massó, amigo de cuitas y destinos en una, entonces no muy lejana, “mili”, me llamaba para compartir la alegría por la victoria del PSOE en las elecciones. Ambos estábamos entre los que habían depositado con gran ilusión la papeleta de ese partido en las urnas. Ya entonces, y él no lo compartía, le expresé mi preocupación porque la victoria hubiese sido por mayoría absoluta y mis miedos a derivas por la falta de control en el gobierno.

Hace apenas un par de meses mi amigo Pedro, el mismo que me llamó en las elecciones del 82, me preguntaba junto a unas copas por qué alguien como yo, con las convicciones tan claras, se había alejado de las posiciones de la izquierda y ahora parecía de derechas.

La pregunta es delicada. La pregunta es absurda si quien te la hace no pretende escucharte, sino solo acusarte o etiquetarte. Afortunadamente Pedro y yo hemos compartido muchas charlas, muchas copas, muchas vivencias duras, incluso nos hemos jugado juntos la vida por nuestras ideas, como para hablar sin escuchar al otro, como para argumentar sin razonar, como para sacar en nuestras conversaciones una sola idea preconcebida.

Como buen gallego, en ejercicio y sentimiento, contesté con otra pregunta. ¿Estás seguro de que yo me he alejado de las ideas que teníamos, o ha sido la izquierda, la autodenominada izquierda, la que se ha alejado de nuestras convicciones? La respuesta fue la que yo esperaba de él: explícamelo.

Entonces, con la noche ya avanzada, con las copas casi vacías y una perspectiva laboral que me obligaba a trabajar al día siguiente, me limité a enumerarle mis desacuerdos con la izquierda actual sin poder entrar en reflexiones y debates más profundos. Hoy, con el tema de Cataluña emponzoñando aún más un debate interno en el concepto, ya casi perdido, de la izquierda, recupero para mí mismo la conversación y aprovecho para explicarme.

Creo en la lucha de clases, creo que los desfavorecidos del mundo, de todo el mundo, tienen derecho a una vida acorde con la dignidad y la libertad que les corresponde por el simple hecho de nacer. Pero no creo en las clases creadas al albur de una explicación de economía de mercado. No creo en la división trabajador versus patrón, porque ni todos los patronos son explotadores ni todos los obreros son explotados. Ni todos los patronos son culpables de avaricia ni todos los obreros son inocentes de abuso por su condición. Yo creo en la clase dominada y la clase dominante, en la clase dirigida y la clase dirigente. En la igualdad y en la libertad, mientras que la izquierda actual preconiza el intercambio de clases dirigentes, el quítate tú para ponerme yo y vuelta a empezar, porque seguirá habiendo una clase dirigida y otra dirigente y por tanto explotación, corrupción, desigualdad.

Creo en la libertad individual. En que cualquier individuo tomado por sí mismo tiene un valor moral, ético y humano superior al de cualquier grupo de individuos, porque el individuo tiene dignidad, criterio e ideales, es decir, es un ciudadano, mientras que los grupos, las masas, tienen afán de predominio, ideología y líderes que piensan por ellos, es decir vocación de adaptar el entorno a su criterio, o, por decirlo de otra forma, vocación de clase dirigente. Si, ya sé, este concepto se puede considerar libertario, pero es la izquierda la que pretende decir que los libertarios somos de izquierdas pero no pasa de ser una falacia fácilmente desmontable.  No, y de derechas mucho menos.

“Creo en la libertad individual. En que cualquier individuo tomado por sí mismo tiene un valor moral, ético y humano superior al de cualquier grupo de individuos, porque el individuo tiene dignidad, criterio e ideales, es decir, es un ciudadano”

Creo en las clases internacionales, sin banderas, sin fronteras, sin quiebros semánticos que permitan maniobras imposibles que dañan al entorno sin aportar nada. No existe más nacionalismo que la clase, no existe más justicia que la universal, no existe más ley que la promulgada democráticamente. No existe más patria que la libertad ajena y por ende la propia, no existe más unión que la fraternidad. Me dan lo mismo los colores de la bandera, me dan lo mismo los ríos, los mares o los muros, todas son fronteras que deben ser superadas en nombre de la libertad, de la igualdad y de la fraternidad. No hay emigrantes e inmigrantes, hay ciudadanos que se puedan mover por un mundo de todos.

Creo que todos los hombres al nacer tienen derecho a las mismas oportunidades, sin importar en qué lugar del mundo nacen, con qué sexo, con qué creencias o con qué aspecto físico. Y por tanto creo que el reparto mundial de la riqueza debe de estar enfocado a este objetivo, tanto en su fondo como en su forma. No creo que hacer justicia social pase por privar a una parte de lo suyo para repartirlo entre unos cuantos otros, no, creo que pasa por establecer límites al enriquecimiento y a la propiedad, por igualar  y no por invertir. A mí, las tortillas me gustan igual de hechas por los dos lados, no crudas por uno y tostadas por otro. No hay libertad si no hay igualdad, no hay justicia si no hay oportunidad, no hay fraternidad si no hay identidad. Nunca existirá, es imposible, la igualdad total, no sería tampoco justa, pero la desigualdad abismal que supone el que una empresa, una persona, gane en un día lo que necesitarían muchas para sobrevivir un año, no es hablar de justicia, ni de igualdad, ni de libertad, es hablar de perversión. Que una persona, o entidad o empresa, pueda acaparar los bienes de los que carecen millones en el mundo, no es hablar de justicia, ni de igualdad, ni de libertad, es hablar de vergüenza, o de falta de vergüenza.

Creo en la inmutabilidad del pasado y en su aceptación como medio de explicarme a mí mismo y a mi entorno. No creo en el revisionismo, ni en el revanchismo, ni en la justicia aplicada a los muertos, ni en las justificaciones de parte, ni en los buenos y los malos, ni en la necesidad de desmontar parte de la historia para justificar a otra. Creo que hay devolver su dignidad a los que lo merecen sin que ese merecimiento sea de bando, partido o bandera. Todo el que muere por sus ideas es digno, todo el que mata por las suyas es sospechoso. Y por tanto no creo en la guerra, ni en el frentismo.

Por eso yo me he alejado de la izquierda, de una izquierda rancia y desnortada que apoya nacionalismos burguesas, dictaduras que se llama del “pueblo”, que legislan para imponer su moral a la sociedad, que trabajan para crear un pensamiento único, que discriminan positivamente a algunas minorías y que hacen de la presión un objetivo que renuncia a la educación. Una izquierda que se mueve entre dos marxismos, el de Karl Marx, el de la dictadura del proletariado,-y el único proletariado que reconocen es el de los que piensan como ellos-, y el de Groucho Marx, el de si no le gustan estos principios tengo otros, el de dime que dice la derecha que yo digo lo contrario.

Una izquierda sin ética, sin rumbo, sin dirigentes capaces de sobreponerse a la ideología ciega y navegar hacia los ideales comunes de la humanidad.

Claro, y como critico a la izquierda más que a la derecha, como les doy la razón, ni les aplaudo, soy automáticamente de derechas, facha, que tanto les gusta llamar ahora a los que adoptan posturas fascistas, absolutistas, intolerantes. No, queridos, los fachas sois vosotros, los que consideráis que hay límites a la tolerancia, los que consideráis que en el mundo hay enemigos, los que consideráis que nadie puede pensar distinto a vosotros sin ser culpable, perseguible, insultable, linchable.

Os podéis llamar de izquierda, os podéis creer que sois de izquierdas, progresistas, pero en realidad sois rancios, absolutistas y, en muchos casos, fachas hasta las últimas acepciones del término.

En todo caso, esto os lo dice alguien que ya no es de izquierdas según los de izquierdas que no tienen ni idea de lo que es la izquierda, o no les interesa.

Rafael López Villar
Nacido en 1953 en Orense. Vive en Madrid desde los cuatro años. Empresario, escritor vocacional y estudioso de la gastronomía tradicional española sobre la que tiene varios blogs.

Eduardo, me llamo Eduardo

Hola Eduardo. Soy yo, es decir, tú.
A día de hoy, 2 de Julio de 2012, tienes 50 años, vives en la calle El Recuerdo, número 8, piso 4ºB. Llevas viviendo allí 23 años. La cerradura del portal gira un poco mal, tienes que sacar un poco la llave y luego girar. Cuando entres toma el pasillo de la izquierda, ahí esta tu ascensor.

Nuestra mujer se llama Rosa, es preciosa. Te enamoraste de ella en la universidad, que por cierto, no pisabas mucho. Teníais amigos en común y un día os presentaron. Os conocisteis de la manera más común, aunque os amáis como nadie. Rosa es de estatura media, tiene los ojos color marrón, aunque ella prefiere decir que es color miel. ¿Quieres un consejo? Hazle siempre caso. A Rosa le gusta dar paseos, ver películas y pasar el tiempo contigo. Rosa tiene muchos libros pero nunca viene mal hacerle un regalo. Sabe cocinar muy bien, así que tú, que eres un poco manazas, intenta fregarlo todo después de las comidas. Duermes en el lado izquierdo de la cama, sueles hablar por las noches. No te preocupes, a ella le gusta que hables, se ríe mucho de ti por eso. Tenéis dos hijos, Susana y Alejandro. Susana me ha dicho que quiere ser médico, espero que cuando leas esta carta se confirmen sus ilusiones. Le apasiona su carrera, es tan guapa como su madre. Juntos veis el fútbol en la tele. No se te olvide comprar pipas, a Susana le encantan. Alejandro es también muy futbolero, está estudiando trabajo social y su idea es irse a África con alguna ONG (Organización No Gubernamental), es una especie de grupo numeroso que se encarga de ayudar a los más desfavorecidos. Alejandro tiene un gran corazón, también novia y teme tener que dejarla si al final se va a África.

La carta que estás leyendo está en el armario marrón, en el segundo cajón, el nombre que está escrito en mayúsculas es el tuyo, EDUARDO. Tienes que leerla todos los días, no te olvides.

Hoy el doctor nos ha detectado Alzheimer.

Te quiero tío.

Nacho Ciencafés
Salmantino en Madrid. Treinta y pico largos y la mitad escribiendo. Cambiando la vida a cañonazos, pero siempre desde castillos en el aire.

Cataluña se escribirá con C de CUP

 

Fuente foto: Periodista Digital.

Llegados a este punto solo cabe preguntarse si hay alguien que salga beneficiado de esta espiral disparatada en la que se ha convertido el desafío de los responsables de la Generalitat, y vease con que cuidado eludo el hablar de los catalanes. Y yo creo que sí, que en la deriva de algarada y desobediencia hay un triunfador neto, la única formación que perfectamente organizada y enfocada a esa forma de resolver sus pretensiones, está a la cabeza de las operaciones. Y esa formación es la CUP. A la CUP, tal como ellos mismos han declarado, la independencia de Cataluña les importa poco porque su objetivo prioritario es romper la UE, el estado español y, cuando toque, Cataluña, para formar un paraiso de extrema izquierda al margen de los sistemas actuales. Una especie de Corea del Norte a orillas del Mar Mediterraneo.

 

Pero tampoco seamos tan inocentes, y los hay que lo están siendo, de creer que la CUP tiene recursos y estructura suficiente por si misma para crear, manejar y sostener un desafío en toda regla contra un estado organizado y respaldado. No, hay manos que mueven a los títeres de la CUP, hay titiriteros expertos en la parte oculta del escenario, como hay muñecos rotos y prescindibles cuando hayan hecho el trabajo sucio que requiere preparar la parafernalia: Los muñecos de Junts Pel Si.

Quizás el virus conspiranoide se haya apoderado de mi y las fiebres del agotamiento producido por el permanente disparate me hagan fabular, pero creo que Cataluña, dependiendo del devenir del “procés” será una cuña en la UE o simplemente un experimento de ruptura de los estados que la componen. Alguien está utilizando a unos y a otros para diseñar, para ensayar, una estrategia a seguir en otros escenarios de la UE, y hay varios.

Si la secesión catalana triunfase tendrían la vía de acceso y la operativa perfectamente perfilada las organizaciones equivalentes de lugares como Córcega, Euskadi, Sicilia, Lombardía, y tantas pequeñas nacionalidades que reclaman su status dentro de la Europa, prioritariamente, e incluso fuera.

¿Y quién puede tener interés en ser el titiritero? Bueno, como en las películas de policías, lo primero que hay que buscar es a quién beneficia una desunión europea, y no soy tan pánfilo de pensar en política, pienso en comercio, pienso en mercado, pienso en influencia y potencia que se verían favorecidas por el desmoronamiento del bloque europeo. Y solo se me ocurren dos nombres, dos candidatos, dos países que por tamaño, riqueza y capacidad pueden aspirar a ocupar ese hueco que dejaría Europa. Y uno de ellos, además, está trabajando claramente a favor de los secesionistas.

Lo triste, lo lamentable, lo más increíble, es que los futuros muñecos rotos no se percaten de que no son nadie en toda esta historia, unos meros comparsas que serán barridos desde los dos lados en el momento en que se de la batalla definitiva, los tontos útiles que buscan la gloria de la historia y de ellos no va a quedar más mención que la que se le dedica a los traidores que vendieron a Viriato: Audax, Ditalcos y Minuros. ¿A que no os suenan los nombres?, pues lo mismo sucederá con los Más, Junqueras y Puigdemont de esta historia.

Suceda lo que suceda el día 1 la CUP ya sabe lo que va a hacer, y que triunfe o no la independencia, que afortunadamente para Cataluña, para España y para la UE, incluso para el concepto de civilización que tenemos la mayoría, va a ser que no, solo hará cambiar el momento de dar su golpe de gracia, de intentar asumir el poder de la calle y establecer una guerra de guerrilla urbana. En el escenario más probable, en realidad en el único posible, los activistas de la CUP y de todos los grupos antisistema del mundo, emboscados entre los catalanes de buena voluntad y creencias sinceras, bajo una falsa bandera de lucha por la libertad y una democracia en la que no creen, establecerán un ambiente de guerrilla urbana buscando la sangre de los heroes que den una vuelta más de tuerca al conflicto.

“Suceda lo que suceda el día 1 la CUP ya sabe lo que va a hacer, y que triunfe o no la independencia, que afortunadamente para Cataluña, para España y para la UE, incluso para el concepto de civilización que tenemos la mayoría, va a ser que no”

¿Y si Cataluña consiguiera la independencia? Entonces sería peor, entonces la CUP asestaría el golpe sobre las inseguras, incipientes y poco estables instituciones catalanes y abrirían la caja de Pandora para todo el mundo.

Espero estar equivocado. Espero por el bien de los catalanes y todos los españoles que esto no sea más que un relato de política ficción que yo me he montado en una tarde calurosa. Pero me temo que no, me temo que sea cual sea el escenario a partir del día 1 Cataluña se escribirá con C de CUP, y en esa guerra no valdrá hacer prisioneros.

Habrá que ver entonces en que posición, con que argumentos, se van a linear los equidistantes, los tibios, los que con su falta de rigor están favoreciendo este disparate, los “buenos” profesionales y confesionales incapaces de ver más allá de sus narices.

Rafael López Villar
Nacido en 1953 en Orense. Vive en Madrid desde los cuatro años. Empresario, escritor vocacional y estudioso de la gastronomía tradicional española sobre la que tiene varios blogs.

El diván de mi vecina. Dos razones contrapuestas

Como ya ha habido quien me ha tachado de machista por esta sección, bajo el argumento de que quien es protagonista pertenece al sexo femenino, quiero que me permitan hacer una pequeña reflexión que, no es otra, que afirmar que la estupidez no conoce de géneros, pero sobre todo dejar claro que yo no tengo la culpa de que mi vecina sea mujer y que tenga algún defectillo que otro, como también los tengo yo y, quizá más grandes que ella, al igual que tampoco tenga la culpa de que ella piensa de una manera muy distinta a la mía. Por eso he decidido hoy contaros mi último encuentro con ella del que he salido escaldado, pero no como un gato, quizá más inteligente que yo por aquello de que el “gato escaldado del agua fría huye”, sino como un hombre que tropieza, no sólo dos veces, sino trescientas o más veces, sobre la misma piedra. 

 

Todo empezó en uno de los muchos encuentros esporádico con mi vecina en el rellano de la escalera y en el hecho de equivocar lo legítimo con la falta de respeto, o lo que es lo mismo, las “churras con las merinas”, al aferrarme a los estereotipos, a los que se ha aferrado también ella en otras ocasiones, pero, como no supone un argumento válido apoyarme en algo que otra persona hace mal para hacer yo lo mismo, no quiero recordar aquí mis vivencias con ella y sus equivocaciones para justificar las mías, cada uno es responsable de lo que dice y de lo que hace.

Como en estos momentos parece haberse detenido la vida en nuestro país no  hablándose de otra cosa que de política y como el tema catalán lo tenemos presente hasta en la sopa, lo cual no deja de ser bueno aunque haya quien piense lo contrario, por el debate social que ha originado; salté como un animal, y nunca mejor dicho, sobre su presa, cuando a la espera del ascensor y ante el comentario de que la “están liando parda”, de arremeter contra ella calificándola de intolerante sin causa. “¿Sin causa?” contesto ella, “yo tengo mi causa, como tú tienes las tuya”, añadió. “¿Cuál es tu causa”?, pregunté yo ahora, a lo que me respondió de nuevo: “La unidad, el orden social, la convivencia en paz”. No hubo más palabras, llegamos al portal y dándome ella un beso de refilón en la mejilla, se despidió para seguir con sus cosas.

“Unidad, orden social, convivencia en paz”, fueron las palabras que durante toda la mañana estuvieron rezumbando en mis oídos con la misma fuerza con la que ella las pronunció, lo que hizo que mi cabeza no parece de dar vueltas a su significado, llegando al convencimiento que, aunque para ella no tenían el mismo que para mi, pues ya conocemos ambos y los que me leen nuestra forma de pensar; sin embargo el error fue calificarla de “intolerante sin causa”, pues legítimo es para ella pensar como le de la gana, al igual que yo, y luchar o defender su causa como  yo la mía.

Una vez me dijo alguien en respuesta a un comentario mío en las redes sociales la tendencia de muchos a hacer argumentos ad hominen, dicho de otra manera, recurrir a la descalificación cuando no se está de acuerdo con alguien, recurriendo a la falacia de minimizar la opinión del contrincante atacando a la persona en vez de al argumento, valga como ejemplo el opinar que por ser de derechas, vestir de una determinada manera, ser negro o blanco…, alguien no puede tener razón,

Pienso, y con esto creo no caer en falacia alguna, que nada nos puede otorgar más poder que el de la propia razón, que no es otra cosa que la capacidad que tenemos los seres humanos para que de acuerdo con nuestros conocimientos e información de la que disponemos establezcamos relaciones entre ideas y conceptos para llegar a formular una conclusión o un juicio sobre algo en concreto, haciendo que este juicio no tenga que caer en la descalificación para demostrar que estamos en lo cierto,  y que los que

 “Pienso, y con esto creo no caer en falacia alguna, que nada nos puede otorgar más poder que el de la propia razón”

no piensan como nosotros están equivocados. Aunque también, es necesario para no ofender a nuestro interlocutor que dicho juicio o conclusiones sean emitidos con el máximo respeto, y no me refiero al respeto del que muchos hacen gala, de decir “eres un necio o un tonto con todos mis respetos”, porque sólo el propio argumento si esta basado en la razón “nuestra razón”, es el que se tiene que abrirse camino ante la razón del contrario, y sino lo hace será porque la del contrario tiene la misma solidez y validez que la nuestra; o porque, y esto ya no tiene solución y suele suceder muy a menudo, porque el que tenemos enfrente tengan las entendederas tan mermadas que no vale la pena seguir hablando con él. Buena gana de peder el tiempo.

Es obvio que nadie somos perfectos, que nuestros conocimientos son limitados, que tendemos a globalizar lo que son nuestras convicciones, vivencias y pensamientos, sin darnos cuenta que más allá de nuestro pequeño mundo existen tantos mundos como el de personas existen en este planeta del que hemos hecho nuestro hogar. En eso se basa la tolerancia, en escuchar y argumentar con la mente tan abierta como para que nos podamos plantear en un momento del diálogo o discusión, que el otro puede tener razón.

Así pasé la mañana, dando vueltas a las palabras de mi vecina y a mi estupidez de no pensar que lo que ella piensa puede ser una causa tan legítima y válida como la mía, que dicho sea de paso, a estas alturas de la película creo que el que no tiene causa soy yo, porque pensar en un mundo sin fronteras y sin banderas, quizá sea algo tan utópico que luchar por ello sería como darme con la cabeza en una piedra. Así que, cuando volví a casa, antes de abrir la puerta para entrar en ella llamé a la de mi vecina reclamando me invitase a un café en el diván de siempre para poder disculparme de mi intolerable y estúpido comportamiento.

 

Feliciano Morales
Licenciado en Derecho. Técnico Superior en Telecomunicaciones. Asesor jurídico de Administración Pública. Administrador Plazabierta.com. Escéptico por naturaleza y soñador de vez en cuando.

Historias y leyendas charras

Miniatura medieval. (F.I.)

 María “La Brava”
Zambullida en el tumultuoso apogeo de la Edad Media, allá por el año 1.454, la capital charra hechizaba a cuantos viajeros se acercaban a ella. Las torres catedralicias se erguían solemnes sobre la cresta de la atalaya. Imperturbables en el tiempo exhibían orgullosas la belleza de su arquitectura y atrevidas bañábanse coquetas en las orillas del río Tormes, quien a su paso por el lugar realzaba, en días soleados, el esplendor que irradiaban en el espejo de sus aguas.

 

Catedral Vieja Torre del Gallo

En aquella época, la piedra dorada de las canteras de Villamayor, materia prima de la Catedral dedicada a Santa María de la Sede o Catedral Vieja, reflejaba el poder que sustentaba la tierra charra, enseñando el rostro más benévolo y hermoso de una ciudad en la que subyacían las pendencias enquistadas de algunas de sus más ilustres familias.

Encontrábase el majestuoso templo episcopal a escasa distancia de la plaza del Corrillo de la Hierba, territorio considerado como “la tierra de nadie” porque ningún habitante atreviáse a traspasar la línea que dividía el concejo en dos bandos.

 


Las contiendas permanentes de los miembros de la alta nobleza tenían aterrorizados a los lugareños, mercaderes, artesanos, labriegos o criados, vivían todos abrumados bajo el yugo de las querellas enfrentadas entre sus señores. En sus ansias por hacerse con la hegemonía de los concejos, la acumulación de propiedades, títulos nobiliarios, poder y privilegios manteníanse estos aristócratas con las espadas bien dispuestas y afiladas. Arracimándose junto a las más importantes iglesias levantaron sus palacios y solariegas viviendas familias de renombrado linaje, Maldonado, Nieto, Enríquez, Monroy, Manzano, Arias, Acebedo, Solís, Gil y Lozano.

En la placita de la iglesia de Santo Tomé de los Caballeros, la actual Plaza de los Bandos, la propiedad de Don Enrique Enríquez de Sevilla, bisnieto del infante Don Enrique, y de su esposa Doña María Rodríguez de Monroy nacida en el palacio de las Dos Torres en Plasencia, hija de Hernán Pérez de Monroy y de Isabel de Almaraz, mostraba en la entrada un amplio portalón enmarcado en un arco de medio punto y sobre el balcón un decorado escudo heráldico con los apellidos de Maldonado, Enríquez y Monroy. Disfrutaban de señorío desde 1.442 en Villalba de los Llanos y del mayorazgo otorgado por el rey Juan II de Castilla en 1.454. Desafortunadamente quedose viuda Doña María todavía joven al cargo de sus cuatro hijos, Pedro, Luis, María y Aldonza, por quienes profesaba un profundo amor.

Los alrededores de la iglesia de San Benito, en la actual calle de la Compañía, acogían a las señoriales casas de otros insignes caballeros, ocupando la familia Manzano el lugar más relevante. Las desavenencias de ambos bandos dieron lugar a que aconteciera uno de los sucesos más trágicos y sangrientos de la historia de la ciudad de Salamanca.

Un funesto día de 1.465 sobrevino la tragedia tras competir en un inocente juego de pelota los hermanos Manzano frente a Don Pedro Enríquez y alzarse éste con la victoria. Don Gómez dejándose arrastrar por la envidia y el rencor le increpó encolerizado. Enzarzándose en una frenética lucha los hermanos ayudados por uno de sus criados dieron muerte al joven Don Pedro. Advirtiéndoles el sirviente de las futuras represalias del mayor de los Enríquez, tenido por audaz y valiente, idearon un maquiavélico plan. Mandáronle llamar con engaños, con la intención de sorprenderle emboscáronle en una callejuela con las espadas desenvainadas y abalanzándose inesperadamente sobre él arrebatáronle la vida sin más.

En la plazuela de San Benito la familia Manzano, al conocer los hechos, enviaron apresuradamente a sus hijos Gómez y Alonso hacia tierras portuguesas, haciéndoles acompañar por algunos de sus más leales vasallos hasta que se calmasen los ánimos.

Casa de María La Brava

 

En la placita de Santo Tomé se escuchó el estallido de una intensa algarada. La espantosa noticia desató la ira y el llanto de los temerosos y agitados moradores de aquel bando. Los cuerpos de los amados hijos de Doña María yacían sin vida delante de sus incrédulos ojos.



De inmediato quiso salir en busca de los asesinos más la conmocionada familia le suplicó que preparase las exequias de los jóvenes, a cuyos requerimientos ordenó enterrarlos en la iglesia de Santo Tomé. Mandó a su capataz enjaezar los caballos y reunir una cuadrilla de jinetes experimentados, partieron hacia su señorío en Villalba de los Llanos difundiendo entre los habitantes que se retiraba a llorar la irreparable pérdida. Confiaba en su capataz, era un hombre leal, valiente, aguerrido, un franco descendiente de los repobladores de los tiempos de Raimundo de Borgoña, quien adelantándose en solitario fue en busca del rastro dejado por los Manzano, adentrándose para ello en Portugal.

Regresó al cabo de los días con noticias fiables y el intrépido grupo emprendió viaje. Capitaneados con determinación por Doña María, vestida con ligera armadura y portando sobre el cinto del costado la espada de su hijo mayor, heredada de su padre, cabalgaron por rugosos y polvorientos caminos vecinales, a fin de no ser detectados por los espías de sus adversarios. Hallábanse Gómez y Alonso en una posada de la villa de Viseu, viviendo con relajo despilfarrando los reales, dedicados a la buena vida y mujeres, protegidos por asalariados caballeros. Advertida Doña María, organizó con sus veinte hombres el asalto, unos vigilarían las salidas evitando que alguno de ellos escapase y los otros derribarían los portones de la posada. Esperaron a la anochecida, acercándose sigilosos procedieron según lo habían acordado. Doña María luchó valientemente durante la contienda.

Viéndose los hermanos sorprendidos quedaron aterrados al comprobar quien comandaba el grupo. Echáronse al suelo lloriqueando a sus pies, suplicando clemencia, un gesto cobarde que no tuvo eco en el corazón devastado de aquella madre. Parece ser que ella misma les dio muerte con la espada de su hijo y esposo, después ordenó que les decapitasen, pues les consideraba mucho peor que si fueran animales, y ensartaran sus cabezas en una pica. Regresaron a Salamanca galopando sin apenas descanso. Llegaron a la plaza de Santo Tomé. Doña María agradeció con un gesto el esfuerzo del agotado caballo, desmontó, cogió las picas y dirigiéndose a la iglesia caminó hasta el lugar donde descansaban sus hijos, arrojó las cabezas de los Manzano sobre sus tumbas diciendo: “Hijos míos, he aquí a vuestros asesinos, descansad ahora en paz”.

Lejos de apaciguarse los impetuosos ánimos tras el terrible acontecimiento recrudeciéronse los odios enconados y durante varios años continuaron las luchas entre los dos bandos. Doña María Rodríguez de Monroy protagonizó una gesta memorable a los ojos de los habitantes de la ciudad y alrededores al vengar el asesinato de sus hijos. El suceso dejó impreso en la mente y en los corazones de los lugareños la sensación de habérseles hecho justicia, quienes la ensalzaron y admiraron por su extremado coraje, transmitiéndose la historia de padres a hijos. Doña María pasó a ser conocida con el sobrenombre de “María La Brava”. Murió pocos años después, siendo enterrada en la iglesia de su señorío en Villalba de los Llanos junto a su esposo.

En aquel inagotable conflicto que enfrentaba el deseo insaciable de unos y otros, medió fray Juan de Sahagún, consiguiendo en 1.474 la firma de la paz por ambos bandos en la Casa de la Concordia, sita en la calle de San Pablo donde un rótulo en latín aún se puede leer: “Ira odium generat, concordia nutrit amoren”. “La ira engendra el odio, la concordia alimenta el amor”.

Montserrat Prieto
Solo soy alguien que nunca dejará de soñar con un mundo mejor. Que hace del aprendizaje una constante de su vida. Amante y defensora de la salud medioambiental, de los Derechos Humanos y de la Justicia. Escritora de cuentos y relatos

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