Archivos de categoría para: Actualidad

Un hoy imperecedero

Hola papá: hace muchos días. La rutina siempre tiende a enmascarar cualquier viso de creatividad y llevamos una temporada, afortunadamente, en la que no pasa nada de particular.

No pasamos de que hoy estés un poco más agresivo, un poco más dormido o un poco más  lúcido. Nos hemos instalado en que día a día hay que asearte, darte de comer, un paseo, volverte a asear y a dormir. Bueno, a pasar la noche, porque dormir duermes casi todo el día. Ya, sumidos en ese devenir plano, donde pensar es un lujo que tú no vas a compartir, todo sucede porque sucedió ayer y seguramente, dios lo quiera, sucederá mañana. Estamos programados y nos movemos de una forma casi mecánica. Ya los intentos de comunicación son una curiosa imposibilidad, curiosa por escasa e imposible porque no tenemos acceso a tu mente ni siquiera a través de ese lenguaje ininteligible con el que esporádicamente nos demandas algo inconcreto y muchas veces inexistente.

Hablo de la rutina como si me quejara de ella, en realidad quejándome de ella, pero es verdad que es el único flotador que nos permite estar contigo sin caer permanentemente en la angustia de ver cómo vas decayendo, cómo te vas yendo jornada tras jornada, sin presente, sin futuro, sin horizonte conocido o previsible. Todo lo que habrá de ser será, pero mientras tanto lo que es tiene una suerte de inmutabilidad que se mueve entre la desesperanza del no retorno y el bálsamo de lo rutinario.

Y

Ya no hay recuerdos, ni historias trastocadas. Ya no hay añoranzas de celebraciones ni frustración por las historia perdidas. Ya no hay otra cosa que un mirar hacia el hoy sin concebir un mañana ni recurrir a un ayer. No existe ni siquiera un ahora que signifique otra cosa que lo inmediato. El tiempo pasa pero no parece irse, mañana será una fotografía, un calco de hoy, que lo ha sido de ayer.

Ya no hay recuerdos, ni historias trastocadas. Ya no hay añoranzas de celebraciones ni frustración por las historia perdidas.”

Y si es desesperante no avanzar, no moverse, moverse es el peor de los castigos porque mañana, para ti, solo puede ser peor que hoy.

Hola papá, buenos días. Hola papá, hoy tampoco será otro día.

El deporte base

Hay temas que es mejor tratar en frío. Coger algo de distancia porque implican pasión y, por tanto, falta de ecuanimidad en el momento que intentan abordarse.

Y si hay temas ya de por si apasionados si los juntamos de dos en dos las alertas deben de atronar. Y eso es lo que pasa con el fútbol de base. Fútbol e hijos, fútbol y educación. Una mezcla que debería de resultar formativa pero que resulta explosiva.

Y resulta explosiva porque explosivo es el tratamiento que la sociedad hace de ambos temas, el tratamiento o la dejación podríamos plantear como alternativa.

Y se de lo que hablo porque recorrí con mi hijo campos y equipos, colegios y aficiones durante su etapa entre los seis y los catorce años. Se supone que los equipos deportivos de menores que patrocinan los colegios, los barrios, los pueblos, deben de servir para una educación complementaria en valores de los chavales. Para formarlos en el espíritu deportivo, en el espíritu colectivo que representa el equipo por encima de la individualidad del jugador, en el arte de saber perder y de saber ganar, en la limpieza de espíritu frente a la competición. Se supone, porque la realidad, la práctica, nos dice cuan diferente es esa ideal teoría de la cruda realidad.

Son muchos los ejemplos de chavales, de árbitros, de padres y, que casi no se dice, de madres. Son muchos los chavales que he visto maleados por padres y entrenadores que tampoco comprenden cual debería de ser el espíritu de esas competiciones, cuáles deberían de ser los valores predominantes en esas prácticas deportivas. Aunque tampoco es de extrañar viendo el patético ejemplo que les transmite el deporte profesional y su entorno.

Egoísmo, soberbia, narcisismo, mentiras, corruptelas, fingimientos, rencor… Esos son los valores que el deporte por antonomasia en este país, yo en realidad diría el espectáculo porque de deporte solo queda la parte física, transmite a los chavales que lo practican y, parece ser, que calan en la actitud de los padres.

Me decía un entrenador que mi hijo tuvo en un equipo de un barrio humilde de Madrid, un hombre bueno que con generosidad entregaba parte de su tiempo libre a entrenar a uno de los equipos de categorías inferiores, que su mayor problema no eran los chavales, eran los padres. Los padres que cuando sus hijos no jugaban se dedicaban a mostrar su insatisfacción y que, en algunos casos, llegaban al insulto. Pero más incluso que a los padres, me decía con su risa franca, temo a las madres, que crean en los niños un estado de insatisfacción que acaba derrumbando al equipo. Decía más, pero tampoco viene al caso.

Efectivamente, a cada familia que lleva a sus hijos a practicar el deporte de base, puedo hablar fundamentalmente de fútbol y de baloncesto, le corresponde una figura mundial en ciernes que todos deben de contemplar con arrobo. Todos consideran que su hijo es el futuro Maradona con el que recorrerán el mundo en avión privado y alojándose en los mejores hoteles. Y ¡ay del entrenador que no lo entienda así¡

“Todos consideran que su hijo es el futuro Maradona con el que recorrerán el mundo en avión privado y alojándose en los mejores hoteles. Y ¡ay del entrenador que no lo entienda así¡”

Porque el deporte es lo de menos. ¿Los valores? Los de cotización en el mercado de figuras. ¿El equipo? Un lastre que impide que la futura figura luzca todo su potencial ¿El entrenador? Un tarado que no lo pone todo lo que debe, o que no lo pone en su sitio, o que no tiene, directamente, ni idea de fútbol. ¿Los compañeros? Los pobres nunca llegaran a nada, a lo mejor fulanito o zutanito, que son muy amigos, apuntan maneras. ¿Y si el niño es portero? Entonces es peor. Solo puede quedar uno y todo vale.

Así que tampoco es raro que los padres, y muchos hijos, hagan de cada partido una reválida que no puede desperdiciarse porque el futuro hay que alcanzarlo cuanto antes. Y esto supone tensión y muchas veces una carga emocional que no todo el mundo sabe gestionar.

Desgraciadamente las federaciones tampoco es que se preocupen mucho por la situación y contribuyen, y no poco, a caldear la ya caliente caldera. ¿Cómo? Enviando árbitros que en muchas ocasiones no conocen o no saben aplicar las reglas, cosa que aparentemente también les sucede a los profesionales, o que se acobardan con un ambiente hostil, y que, sobre todo, no tiene la preparación pedagógica imprescindible para saber cómo manejar a los niños, que opinen lo que opinen los padres, las federaciones o los árbitros, no son profesionales.

Porque, ¡gracias a dios¡, los niños no son profesionales. Fingen como ellos porque es lo que ven en la tele que hacen sus ídolos. Algunos abroncan y desprecian a sus compañeros porque es lo que ven que hacen sus ídolos. Tiene la presión de ganar y ser los mejores de su equipo porque es lo que dicen los periódicos que leen sus padres y lo que sus padres esperan de ellos. Pero con todos los vicios despreciables que sus ídolos practican varias veces por semana en los televisores y que a diario son jaleados por la prensa del sector, los niños aun no son profesionales

Y muchos de ellos, la inmensa mayoría, no lo llegarán a ser nunca, pero si habrán perdido, les habrán hecho perder, una oportunidad única de aprender unos valores que en algún momento de su vida echaran en falta.

A todos los padres de los futuros Maradonas, a todas las madres, dejad que los niños lo sean todo el tiempo posible. Enseñadles a ser hombres de bien, el ejercicio de formar macarras debe de corresponder a otros ámbitos de su vida, aunque desgraciadamente no siempre sea así.

El gobierno del odio, la represión y la confrontación

Un periodista que lleva al terreno personal los asuntos de los que informa, lo más probable es que esa información nazca viciada por falta de objetividad.

Esta exigencia que intentamos cumplir quienes de una manera u otra informamos, no deja de convertirse en papel mojado cuando la información, todavía en estado puro nos toca alguna fibra sensible. Así que, dejémonos de ir de puritanos, como ese intento de algunos, y algunas, perdón por el orden, de demonizar a los medios por lo imperativo de su línea editorial. O acaso, cuando usted va comprar un determinado periódico ¿no lo elige por ser más acorde con sus ideas?. Queramos o no la noticia siempre pasa por el tamiz de sus editores.

Sin embargo, hoy quiero hacer un esfuerzo especial, y por el tema a tratar procurar el máximo respeto a quienes no están en este mundo, al menos de la misma manera que ellos respetaron al resto de los mortales cuando estuvieron en el mundo de los vivos, por aquello del principio de reciprocidad.

Me refiero a la condena  de un año de prisión y siete de inhabilitación absoluta a Cassandra Vera, la tuitera murciana que escribió 13 comentarios de burla entre 2013 y 2016 sobre el asesinato a manos de ETA del almirante Luis Carrero Blanco, presidente del Gobierno con el dictador Francisco Franco. Para la Sección Cuarta de la Audiencia, tuits como “Película: A Tres metros sobre el Cielo; Producción: ETA Films. Director: Argala; Protagonista: Carrero Blanco. Género: Carrera espacial”, y otros de semejante tenor “constituyen desprecio, deshonra, descrédito, burla y afrenta” a “personas que han sufrido el zarpazo del terrorismo y sus familiares”.

Sí, el protagonista de los tuits es Carrero Blanco, aquel que fue presidente del Gobierno Franquista, el mismo gobierno que entre 1940 y 1975, llevó a cabo 126 ejecuciones de pena de muerte, 14 de ellas mediante fusilamiento y 112 mediante garrote vil, aunque son innumerables las ejecuciones inmediatamente posteriores a la guerra civil, así como encarcelamientos, sólo por pensar de diferente manera, defender los valores democráticos y la libertad del individuo a ultranza. Valores que deben inspirar la clemencia de los demócratas si queremos ser distintos a ellos. Ahora bien, una cosa es clemencia, lo que supone perdonar a los enemigos y otra bien diferente es la mojigatería y la doble vara de medir a la hora de impartir la justicia.

Es un sentir popular casi generalizado la condena y burla al régimen franquista,  salvo cuatro enajenados de cabeza rapada, y  en muchos casos por higiene mental, la necesidad de hacerlas públicas para poder pasar página quienes han sido víctimas directas de aquella dictadura que, aunque lejana en el tiempo parece estar más viva que nunca.

Aunque en el caso de Casandra desconozco si hay alguna causa personal para publicar los cuestionados tuits, insisto que me cansa la gazmoñería de quienes se sienten afectados por esta peculiar forma de manifestar la libertad de expresión, utilizando a las víctimas del terrorismo de ETA como excusa para justificar una condena judicial a todas luces desmesurada, como la propia sobrina del Almirante ha reconocido; porque el amparo que debe suponer el respeto al Estado de Derecho de los derechos y libertades de los ciudadanos, puede conculcarse con abundancia de normas limitadoras de los derechos fundamentales, como en el caso que nos ocupa, es el derecho a la libertad de expresión y manifestación, promulgadas gracias  al rodillo de Partido Popular, ese mismo que entre sus fundadores cuenta con un ministro exfranquista, y con una larga lista de imputados y condenados por uso ilegítimo del poder, hasta que el punto que tanta corrupción en sus filas han llevado a algunos a ser considerado como una organización criminal.

“Es un sentir popular casi generalizado la condena y burla al régimen franquista,  salvo cuatro enajenados de cabeza rapada, y  en muchos casos por higiene mental, la necesidad de hacerlas públicas para poder pasar página quienes han sido víctimas directas de aquella dictadura que, aunque lejana en el tiempo parece estar más viva que nunca.”

Algunos ven en este condena una maniobra de distracción propiciada por un ministerio fiscal que por designación política es la voz de su amo, ese mismo amo que dijo también en unos tuist: “Luis, nada es fácil, pero hacemos lo que podemos. Ánimo”, “Luis, lo entiendo. Sé fuerte. Mañana te llamaré. Un abrazo”. O cuando un ministro del interior recibe en su despacho a presuntos delincuentes de la misma cuerda como a  un exministro de hacienda investigado por cinco delitos fiscales, corrupción entre particulares y blanqueo de capitales.

Tipycollorgía', en 1984

Tipycollorgía’, en 1984

Estamos sin lugar a dudas ante una represión sin precedentes, ni siquiera en los primeros años tan turbulentos de esta pseudo democracia, y para prueba basta aquellos inimitables Tip y Coll, aunque no han sido los únicos, que hicieron chistes sobre Carrero Blanco, algunos de los cuales llevan circulando más de cuarenta años como ese que dice: “Carrero Blanco: De todos mis ascensos, el último fue el más rápido”, que escribieron en su libro ‘Tipycollorgía’, en 1984. Pero, es más reciente el comentario en la seria televisiva de Aída (interpretado por Marisol Ayuso) se pronunció el siguiente chiste: “Con un abrigo igual seducí yo a Carrero Blanco, antes de que pegara el salto, claro… el salto a la política, digo”.

Los chistes sobre atentados no son tan excepcionales. Irene Villa ya explicó a Verne que creció con esos chistes. Y el periodista de la SER Miguel Ángel Garrosa recordaba hace unos días en Twitter que en 1995 la banda terrorista atentó contra José María Aznar y poco después se editaba el recopilatorio de éxitos del año, Bombazo Mix.

 Me gustaría oír los chistes que, seguro sus señorías hacen a puerta cerrada seguro con alguna afrenta a alguna minoría, hecho o circunstancia; pero sobre todo, lo que más me gustaría, es que el actual portavoz del Grupo Parlamentario Popular en el Congreso de los Diputados, Rafael Hernando, fuera procesado por expresiones como las que se indican a continuación, porque de ellas sí se deduce el más absoluto desprecio a las víctimas del franquismo:

  • Algunos se han acordado de su padre, parece ser, cuando había subvenciones para encontrarle”.
  • Las consecuencias de la República, pues llevó a un millón de muertos”.
  • Decir la bandera republicana es buena… perdone, mire, es que habrá gente que podrá interpretar que legítima era la otra, porque ha estado 40 años”.
  • Esto del remover las tumbas… imagínese (…) que en Europa, que ha habido cien millones de muertos en la II Guerra Mundial, se dedicaran a pedirles a los gobiernos de al lado que levantaran las cunetas, las carreteras, a encontrar los muertos de sus soldados que hayan matado…”.

Esto no es humor negro, son declaraciones hechas por un impresentable en el ejercicio de su cargo… y ahí sigue, queriendo dar ejemplo de buen gobierno… venga ya, váyase usted a la mierda.

… y suma y sigue. Más cerca que nunca de la dictadura.

Casandra estamos contigo, aunque esto no es suficiente, por lo que desde este medio, no imploro, sino exijo como buen ciudadano, aspecto del que no pueden presumir muchos políticos, que se le aplique el indulto, o se empiece a medir a todos por el mismo rasero.

El cuerpo

Entre sueños sintió la tibieza del lecho, cambió de postura y alargó el brazo hacia el cuerpo acostado a su lado profundamente dormido. No era bello pero si bien proporcionado y viril.

Ella recorrió suavemente el mapa del objeto percibido y a medida que sentía que los músculos del cuerpo se tensaban la reacción biológica involuntaria del otro provocaba en ella excitación. Se acercó lentamente para evitar despertarlo hasta sentirlo en su interior presionando primero con suavidad para proseguir a un ritmo constante y rápido hasta producirle una erección. Seguidamente se levantó con cuidado por temor a despertarlo y se dirigió al baño para asearse. Después volvió al dormitorio y se arrebujó a su lado sintiendo el calor humano que crea la intimidad y el compartir la misma cama.

Una hora más tarde los maullidos de Missa la despertaron. La gata vieja como su dueña quería ir a comer, se levantó de la cama y la acompañó hasta la cocina. Cada noche se repetía el mismo ritual. La gata quería que la contemplara mientras satisfacía su necesidad, podríamos compararlo a la reacción de un niño que muestra a su cuidador lo bien que se porta. Cuando Missa terminó de comer se dirigieron al dormitorio. En el espejo de la cómoda se reflejaba la cama vacía y la manta de la gata caída sobre la alfombra. Acto seguido rehízo la cama y colocó la manta en su lugar y seguidamente se acostó. AL cabo de unos minutos Misssa se acurrucó a su lado con la cabeza apoyada en sus lumbares.

Lo acontecido la noche anterior le alegró día. Aunque desde muchos años atrás ella intuía que la relación no funcionaba, se había aferrado al mundo de la ilusión disculpando los indicios, las palabras y las acciones que confirmaban las sospechas. El pretexto escogido para no enfrentarse a la realidad era que todas las parejas tenían problemas de convivencia. Pero llegó un día en el que ella quiso saber y comprender la situación. Al principio, él se resistió negando las evidencias pero al sentirse acorralado y ante la firmeza y constancia de ella, al final cedió y contó la verdad. Ella era un objeto en sus manos que podía y había manipulado siempre. Al juguete lo que más le dolió de la confesión era que él considerara que poseía el derecho de someterla a su voluntad y estaba convencido que era normal, Todos los varones ejercían la misma posesión sobre las mujeres.

“Lo acontecido la noche anterior le alegró día. Aunque desde muchos años atrás ella intuía que la relación no funcionaba, se había aferrado al mundo de la ilusión disculpando los indicios, las palabras y las acciones que confirmaban las sospechas.”

Tras el impacto mental-emocional” El juguete roto” tomó la decisión de afrontar el fracaso, la frustración y el dolor. En primer lugar, se planteó encontrar herramientas mentales, sociales culturales que le permitieran superar la situación, Pasado el primer impacto se prometió así misma, no permitir jamás que ningún hombre volviera a ejercer una relación de poder sobre su mente, sus ingresos, su deseo o su cuerpo.

Y puedo asegurar que lo consiguió, aunque tuvo que vivir el resto de su vida en una prisión-mausoleo de una pequeña pensión y nunca pudo afrontar la independencia económica.

Él nunca la ayudo. El tiempo le permitió reconstruir su identidad y vivir en paz disfrutando lo que la vida le ofrecía cada día. Sin ninguna duda, La soledad impuesta es difícil de sobrellevar. Pero no hay soledad más desoladora que vivir en compañía y ni un solo día sentirse acompañado o arropado por la otra persona.

Aunque toda la vida compartieron domicilio con una convivencia difícil, él poco a poco la arrinconó en una habitación y ella se fue antes que él. Sin embargo, desde la ruptura vivieron en mundos distintos, Su universo era la familia, Missa, un pequeño grupo de amigos. La gran ventaja que tuvo es que le interesaban muchos temas y la curiosidad llenaba el vacío provocado por la soledad afectiva. En las reuniones lúdicas entre amigos después de unas copas comenzaban las bromas y confesiones. Ella siempre comentaba que nunca antes de la ruptura había sido tan feliz al dejar de ser un juguete y haber recobrado su dignidad. Ante las insinuaciones de los compañeros manifestaba una y otra vez, no necesitar más que soñar una cama compartida con otro cuerpo en alguna ocasión, disfrutar el momento y al día siguiente saber que el suceso había sido una ilusión.


© Carmen Garrido

A beneficio de los huérfanos y los pobres de la sociedad

Hay días, desgraciadamente muchos, en que viendo lo que me rodea me pregunto hasta donde va a llegar  la miseria moral de la sociedad en la que convivo. Hasta donde podremos alargar esta decadencia muelle e insana, este retorcimiento culpable de los valores que nos traemos de un tiempo a esta parte y que me lleva, a pesar de mis esfuerzos, a aborrecer por igual a personas e instituciones, obras y dejaciones.

No puedo concebir con qué criterio esta sociedad, sus miembros, creen haber descubierto una suerte de fuente de la eterna juventud, pero solo para ellos, solo para aquellos que creen, posiblemente yo también tuve mis momentos, que los viejos ya nacen así y con la única misión de entorpecer, de fastidiar, de impedir la natural evolución de la juventud.

No he empezado estas palabras con el propósito de hacer una análisis de edades, ni siquiera con el de reivindicar papeles, pero permítaseme, aunque sea de forma ocasional, apuntar que todas las sociedades pujantes, fuertes y con futuro contrastado, han partido de equilibrar la fuerza de la juventud y la prudencia de la experiencia, renuncio aposta al término equívoco de sabiduría.

Pero hablemos, que es lo que realmente pretendía, de Justicia, no de justicia reglada y formal, no de justicia penal, civil o laboral, hablemos de justicia social, hablemos del delito de lesa humanidad que esta sociedad comete segundo a segundo de su existencia. Hablemos de acaparación, de avaricia desmedida y de abandono, de abandono cruel y culpable.

Porque abandono cruel y culpable, abandono miserable moral y éticamente es el que esta sociedad perpetra contra sus mayores a cada instante de cada día. Porque abandono lamentable por sus términos y su profundidad es el que sufren los mayores de esta sociedad, los discapacitados de este país, y me consta que de otros, cuando llegando a la edad en la que esperan que se les devuelva en forma de atención y cuidados que les son, no necesarios, imprescindibles se sienten abandonados, ninguneados, estafados, maltratados.

“abandono cruel y culpable, abandono miserable moral y éticamente es el que esta sociedad perpetra contra sus mayores a cada instante de cada día”

¿Cómo puede una sociedad permitirse, amparada en sus estructuras y criterios burocráticos, mirar para otro lado mientras algunos de sus miembros más débiles y necesitados malviven, malmueren, en condiciones infrahumanas? ¿Cómo puede permitir la soledad, la incapacidad, la discapacidad, la necesidad que personas sin recursos por edad, por formación, por vivencias sufren cada día y ampararse en un trámite burocrático, en un impreso, en una miserable y cochina mirada social para desentenderse del problema?

Pero si esta mirada sucia, inhumana, indecente, de la sociedad provoca en mí el desprecio más absoluto ese sentimiento se convierte en rabia y frustración cuando además me fijo en el agravio comparativo que ciertas informaciones, ciertas exhibiciones diría yo, ponen habitualmente ante mis ojos.

Es triste que la sociedad no sea capaz de demandar, de proveerse, de unos mecanismos que impidan el enriquecimiento abusivo de unos pocos frente a la necesidad de unos muchos. Es triste pensar, y más vivir, el abandono de nuestros mayores, de nuestros discapacitados de cualquier edad, de nuestros enfermos, de nuestros abandonados a su suerte. Y digo nuestros, en general, porque si nuestros fueron los beneficios de su trabajo, de su discurrir vital, de su inteligencia o torpeza, nuestras son ahora sus cuitas. De todos, de la sociedad.

Pero con ser triste, lamentable, indigno, me gustaría reflexionar sobre ciertas preguntas que acuden a mí cabeza cuando me cruzo, prácticamente a diario, con hechos que mi conciencia no consigue asimilar. Y para plantearlas y que sean comprensibles establezcamos una medida base, la pensión mínima de jubilación: 637,70 euros al mes. Si, insuficiente para vivir dignamente, miserable, pero es lo que hay y nos va a permitir poner en cifras nuestra reflexión moral.

¿Puede una sociedad sana, medianamente equilibrada y con valores, permitir que exista una lista, hablo de la lista Forbes, en la que el señor más rico de este país acumula un capital equivalente a 111.337.619,60 pensiones mínimas mensuales? ¿O sea la pensión anual de 7.952.687 personas viviendo en necesidad? ¿Posiblemente algunos de ellos con discapacidades que no pueden solventar por carencias económicas?

Claro que si en vez de coger solo a uno, tomamos los datos de los 50 más ricos del país podremos comprobar que acumulan 278.751.764,15 pensiones mínimas mensuales, o podrían pagar  una anualidad entera de miseria a 19.910.840 necesitados.

Aunque ¿qué podemos esperar de una sociedad que permanentemente saca en los papeles, y hace sus ídolos, a unos niños mimados que, por poner un ejemplo, exhiben periódicamente sus coches nuevos, uno más además de los que les regalan, con cuyo precio se pagarían 3.753 mensualidades de necesidad? O por ponerlo en otros parámetros, y hablando de uno concreto, ¿que por dar patadas, eso sí, muy eficazmente, a una pelotita gana cada minuto lo mismo que 146,5 personas necesitadas en un mes?

Posiblemente tampoco eso sea para escandalizarse si hay corporaciones, empresas, administradoras de, en realidad que comercian con, bienes de primera necesidad como la energía que mientras cortan el suministro, gas y electricidad necesarias para preparar los alimentos, para la higiene y  combatir el frío, a personas en estado de necesidad se permiten declarar, solo una de ellas, beneficios en 2013 por un importe de 8.395,41 pensiones mínimas mensuales con las que esas personas podrían alimentarse y, es posible que, hasta pagar los servicios que les hubieran prestado con unas tarifas más justas.

Y es que una sociedad que hace de la necesidad de los pobres el beneficio de los ricos es una sociedad, no injusta, no desequilibrada, miserable e indigna.

Por cierto, y que no se nos olvide, qué  podemos esperar de un Estado que emplea en su órgano recaudatorio principal, en su burocracia y su faceta coercitiva, 228,600 pensiones mínimas mensuales, insuficientes, patéticas. Es verdad, si además hablamos de las remuneraciones y prebendas de toooodos los cargos públicos, semipúblicos, de favor y beneficiados la cara se nos puede caer de vergüenza. Se nos debería de caer de vergüenza o podrida por el llanto de la impotencia y la pena por los miles y miles de conciudadanos que conviven su miseria, su necesidad, a nuestro alrededor.

Recuerdo, como no, aquella canción del grupo “Desde Santurce a Bilbao Blues Band” que hablaba de la fiesta que daba la marquesa en la que los invitados bebían, comían, vomitaban y flirteaban a beneficio de los huérfanos. Al día siguiente:

A las 10 de la mañana

los huérfanos trabajaban.

Y los pobres mendigaban.

Los invitados… RONCABAN

Pero todo ello era…

 

 

A beneficio de los huérfanos,

los huérfanos, los huérfanos

y de los pobres de la capital

 

Es posible que alguien confunda esto con un manifiesto comunista, revolucionario. No, no lo es. Y no lo es porque no creo que exista la igualdad absoluta ni creo en el absolutismo necesario para intentarla. Pero si creo que mientras se codeen la necesidad y el lujo, mientras convivan miseria y riqueza habría que intentar, habría que lograr un sistema que además de marcar la miseria mínima con la que puede castigarse a los ciudadanos también legislara la opulencia máxima con la que puede ofenderse a los necesitados. Salario mínimo frente a beneficio máximo. Eso sí sería Justicia Social, convivencia ciudadana, Ética humanitaria. A beneficio de los huérfanos y de los pobres de la sociedad.

Hasta luego, Paloma

 

Me imagino que a muchos de los que nos dedicamos a escribir en estos medios digitales, les habrá pasado lo mismo que a mi, la imposibilidad de terminar el fin de semana, sin ni siquiera decirle un “hasta luego Paloma”, simplemente porque ella creía con firmeza en la vida eterna, en su encuentro con Dios,  dentro de un gran respecto a quienes disintieron o disentimos de ella en cuanto a las creencias. En su gesto de paz y armonía con uno mismo y con quienes la rodeaban, ella rebatía posiciones contrarias, con gran inteligencia, pero a la vez con la satisfacción de transmitir: “esto es lo que tengo y no me va mal”.

Este fin de semana, han sido muchas las muestras de cariño, compañerismo y  amor que ha recibido esta gran mujer y periodista, pero ha habido una que me ha llamado especialmente la atención, no recuerdo entre los que asistieron al sepelio, quien la dijo, ni siquiera sé si estaba mirando la TV o la escuchaba de fondo para no ver el duelo que transmitían la imágenes de quienes la tuvieron cerca y la habian perdido; era una la frase decía “si en el cielo hay ángeles, entonces, seguro, que Paloma esta con ellos”, “hoy hay un ángel más”. Que bien descrito.

Era muy joven cuando la vi colarse por primera vez  en mi casa, bueno la de mis padres”, a través de aquellos televisores incrustados en un cubo de madera, que emitían en blanco y negro, como corresponsal de RTVE en el Vaticano, y me di cuenta, que esa mujer tenía algo especial. En su forma de hablar, en su forma de expresarse, en su forma de transmitir lo que estaba viendo en cada momento o comunicando una noticia.

Ha sido una mujer que ha demostrado que no estar de acuerdo en algo con alguien no es estar enfados, ni siquiera mosqueados, sino todo lo contrario, agradecidos de que otros compartan con nosotros sus sentimientos, pensamientos o formas de vida. Ese es lo que hacía ella, incluso cuando trabajaba.

No me han gustado nunca los “adiós”, porque me suena a despedida para siempre, por eso, permíteme Paloma que te diga: “hasta luego”.

 

Plazabierta Radio 25 marzo 2017

La misa en la TV Pública.- Candidatos PSOE primarias.- Atentando Londres…. y otros temas locales…

 Óyenos   haciendo clic aquí 

 

 

El último atentado

Algunos pensamos que después de aquel atentado del 11-S del año 2001 contra las torres gemelas de New York no se perpetraría ninguno más  por los fundamentalistas islámicos,

ya que fue tanta su gravedad en cuanto al número de víctimas y destrucción, que llegamos al convencimiento de que era sólo el pago de un tributo por aquella “ Guerra del Golfo” de la Administración Bush, tanto del padre como del hijo; pero no fue así, porque hasta el día de hoy no han parado de sucederse atentados, con más o menos víctimas, pero con el mismo denominador común, la barbarie contra la población civil por fanáticos de la religión y de la guerra.

Todavía recordando el atentado de Atocha en Madrid de 2004, a muchos se nos pone la piel de gallina cuanto menos, puesto que vimos  el terror a muy poca distancia.

Nada justifica que, ni una sola vida, puede ser arrebatada, ni en nombre de Ala, ni tampoco en nombre de un Estado Islámico que ni siquiera existe, pero tampoco nada puede justificar las guerras, en las que muchos países democráticos, como se presume el nuestro (eso dice la Constitución), han participado buscando armas de destrucción masiva que no existían, o para dar el estoque final a la organización terrorista “Al qaeda”, cuando las evidencias e investigaciones de la ONU, pusieron de relieve la inexistencia de aquellas. Sin embargo un presidente español, con pintas de dictador y con ansias de codearse con el gobierno de los Estados Unidos, así como de poner los pies al estilo vaquero de Texas en la mesa de centro del despacho oval de la Casa Blanca, se convirtió en el tercero en discordia, junto a Bush y Anthony Blair, para derribar de su pedestal a Sadam Husein, y desencadenar aquel conflicto armado, que a lo único que nos ha llevado a sido a pagar con la sangre de 192 ciudadanos españoles que fallecieron en aquel atentado de 2004, además de los 1.858 heridos.

No se trata de poner el ventilador y que la mierda salpique a todo el mundo, ni mucho menos. Se trata de que todos hagamos examen de conciencia para reconocer que tan recriminable es un atentando como una guerra, aunque en los primeros se desconozca dónde está el enemigo en cada momento. Y, si algo deberíamos haber aprendido de todo esto, es que la violencia genera más violencia, y que hay muchas formas de atentar contra la integridad de las personas, desde la venta de una pistola a quienes van a apretar el gatillo, hasta apretar uno mismo el gatillo en nombre de una falsa paz y una falsa libertad, porque lo que realmente se busca es el beneficio económico de su oro negro.

Nada, ni nadie, incluidas las deidades de cada uno, justifican la perdida, aunque sea, de una sólo víctima. Nada, ni nadie, justifica que la sociedad civil sea la pagana de los errores de quienes gobiernan. Ni las guerras son necesarias para imponer el orden, ni los atentados para imponer ideas o creencias.

“Nada, ni nadie, incluidas las deidades de cada uno, justifican la perdida, aunque sea, de una sólo víctima. Nada, ni nadie, justifica que la sociedad civil sea la pagana de los errores de quienes gobiernan. Ni las guerras son necesarias para imponer el orden, ni los atentados para imponer ideas o creencias”

La pena de todo esto, de este engranaje de “poder y orden” con disparo en la frente, bombas o vehículos que arrasan con todo lo que pillan por delante, es que nunca llegará a su fin, porque quienes mueven la maquinaria de tal engranaje alimentan con falsos ideales, falsos patriotismos, falsos dioses, y también falsas noticias, la destrucción de todo cuanto le rodea, incluso de uno mismo.

¿Cuándo será el último atentado?.

No nos vais a callar

 

Que a estas alturas de la película hablemos de “La brigada política” de la policía, a muchos les puede sorprender, aunque a otros tantos no nos sorprende demasiado  si tenemos en cuenta como ha funcionado el ministerio del interior desde que el Partido Popular está en el poder,

donde la represión de los derechos de los ciudadanos ha sido una constante ascendente, culminada por la eufemísticamente llamada Ley de protección de la seguridad ciudadana, con la que se encubre o protege determinadas conductas que suponen un manifiesto abuso de poder, incluso una violación de derechos fundamentales, e incluso, humanos.

Muchos ya se han dado por vencidos y otros, como siempre, vencedores de esta represión ciudadana, pero el colmo de los colmos es que se quiera callar la boca de los que estamos obligados a informar, no por tener una carrera o cobrar un sueldo a cargo de una u otra editorial de noticias, sino porque un día se nos inoculó un patógeno en nuestro cuerpo que nos hizo revolvernos ante la injusticia social, obligándonos a poner cara, nombre, identidad a aquellos que por su fechorías atentan, no sólo contra los derechos de los ciudadanos, sino en algunos casos contra su integridad física o moral, de la única forma que sabemos hacerlo, que es escribiendo y compartiendo nuestra percepción de lo que sucede a nuestro alrededor con todos aquellos que deciden perder o ganar su tiempo, quién sabe…, leyéndonos, siendo ésta nuestra mejor y única retribución, porque de esta manera estaríamos cumplimiento  con nuestro único objetivo que, aparte del de informar,  es poner en debate de todos nosotros, de todos los ciudadanos, los temas que nos preocupan.

No, no nos van a callar, ni incluso la brigadas políticas  con el apóstol Santiago a la cabeza. En este caso, con aquel “y cierra España”, porque están de espaldas a lo que D. Ramón del Valle Inclán transformo en su obra “Luces de Bohemia” en “Santiago y abre España, a la libertad y al progreso” en labios del modernista Dorio de Gádex; porque no hay nada más rastrero que un funcionario al servicio de su país actúe de manera parcial en sus actuaciones, sacando , además, ventaja personal de ello.

¿A dónde llegaremos?. La respuesta es enormemente complicada después de cuarenta años de dictadura y otros tantos de una democracia descafeinada; tanto, tanto… que…, a muchos nos cuesta creer que los ciudadanos y ciudadanas de este país vayan a hacer frente a las tantas injusticias sociales de las que somos objeto día tras día, no siendo que por decir algo las cosas vayan a peor. Allá cada uno y cada una con sus ” causunadas”.

 “a muchos nos cuesta creer que los ciudadanos y ciudadanas de este país vayan a hacer frente a las tantas injusticias sociales de las que somos objeto día tras día, no siendo que por decir algo las cosas vayan a peor. Haya cada uno y cada una.”

Pero, lo que no es admisible desde ningún punto de vista, es que quien ha sido elegido por el número dos de la Policía para tratar con la prensa, por haber sido el portavoz del Sindicato Profesional de la Policía (SPP), el inspector jefe José Ángel Fuentes Gago, se dedique a amenazar a un determinado medio, como al Diario Público, simplemente porque no le gustan sus informaciones; así como hacer comentarios tales como que, “es bueno que los jueces no acepten las denuncias que la cúpula policial quiere poner contra Público, porque “podemos dar los datos: La abogada Patricia López, compañera sentimental del abogado… y dirás tú, qué tiene que ver”.


Hasta ahí podríamos llegar, no lo podemos consentir, porque si lo hacemos, si nos callamos, estaríamos dando cabida al resurgimiento de brigadas políticas dentro de la policía, pasando de la patada en la puerta a la patada en la boca, si fuera necesario, para acallar a quien no les guste por su forma de pensar. Pero, sobre todo, porque callando la boca a un medio se la estarían callando a todos los demás.

A ver si nos vamos enterando que, en un Estado de Derecho, no se hacen las cosas “por cojones”, como lo hacía durante la dictadura la “brigada político social”, amedrentando, pegando, torturando y matando…, aunque no se yo, porque parece ser que a algunos la pistola le da alas, y estrellas.

 

En el cielo están preocupados

En el cielo están preocupados. No sabemos, porque el tiempo del cielo, como es del dominio público, es diferente al tiempo en los lugares mortales, pero la preocupación es evidente.

Movimientos inusuales e inusualmente acelerados en los despachos cercanos a la cúpula, corrillos que se hacen y se deshacen con los ceños fruncidos, gestos de perplejidad, que si en la tierra siempre resultan preocupantes en un entorno donde todo se sabe no son preocupantes, son apocalípticos.

Como empezaba diciendo, en el cielo están preocupados. Nadie entiende que pasa con San Jorge. Hay quién dice que el dragón, con su última llamarada, ha conseguido penetrar en su espíritu, hay quién habla de salidas a escondidas del cielo para reunirse con sabe dios, que debería de saberlo, quién, a sabe dios, que seguro que lo sabe, donde. Se murmura que algunas veces ha dejado rastro de elementos propios del Planeta Tierra a su vuelta.

En el cielo hay dimes y diretes, hay idas y venidas, hay preocupación por los trajines de San Jorge. Pero, y se me perdonará la irrespetuosidad, el problema es que en el cielo se lee poco, o, para ser más exactos, nada.

Porque si en el cielo se preocuparan de leer algo, o siquiera de sintonizar, que para ellos es gratis, cualquier canal de radio o televisión y oyeran las noticias, estarían, entonces sí, preocupados y con motivo.

Porque no puede ser casualidad. Seguro. No puede ser más que un plan astuta y arteramente concebido. Un plan arriesgado sin duda ya que la última vez que alguien en el cielo hizo un movimiento de este tipo acabó compartiendo espacio con el mismísimo Satanás.

San Jorge está preparando todo para pedir un cielo independiente. Estoy convencido. No puede ser casualidad que aquellas tierras en las que él es el patrón, protector y garante de sus destinos, estén enzarzados en proyectos de cariz rupturista.

Sí, es verdad que tanto Cataluña como el Reino Unido llevan siglos de historia dando la matraca con sus hechos diferenciales, y su pretensión de estar unidos a proyectos mayores aunque solo para lo que a ellos les parezca bien, pero, y como decía al principio de esta reflexión, el tiempo en el cielo discurre de otra manera, y lo que a nosotros pueden parecernos siglos a ellos no tengo ni idea de cuánto puede parecerles. Poco, seguro.

Y en la Tierra, también estamos preocupados. No hay más que observar, escuchar, alrededor y el tema es omnipresente. ¿Veis? Como en el cielo, omnipresente.

“Sí, es verdad que tanto Cataluña como el Reino Unido llevan siglos de historia dando la matraca con sus hechos diferenciales, y su pretensión de estar unidos a proyectos mayores aunque solo para lo que a ellos les parezca bien”

Cuanto más lo pienso más convencido estoy. Toda la culpa es de San Jorge, o del dragón si hacemos caso a las teorías conspiratorias. No en vano el dragón, hasta estos tiempos en que los animales son los buenos en todo, siempre ha sido una representación del mal, de la destrucción, del fuego que todo lo arrasa.

Pobre San Jorge, tal vez algún santo amigo debería de hablar con él y explicarle lo que es evidente para cualquier estudioso de los asuntos humanos. Esa manía de no leer que tienen en el cielo, de saberlo todo al mismo tiempo, tal vez los hace perder la perspectiva temporal. Alguien debería explicarle que desde que dios hizo ¡bum! y el universo, o los universos, empezaron a expandirse, la tendencia general es que todo vuelva al origen, a la unidad. Aquello del alfa y el omega.

Y sería conveniente, incluso necesario, que quién se decidiera a hablar con el bueno de San Jorge lo hiciera antes de que dios decida salir de su habitual ensimismamiento, porque entonces, posiblemente, ya no tenga solución.

En fin, que en el cielo están preocupados, de una forma, y en la tierra también, aunque sea de forma diferente. ¿Y yo? Pues también estoy preocupado, por ellos, fundamentalmente, por San Jorge, por Cataluña y por el Reino Unido,  claro que siempre puedo gritar eso de ¡Santiago y cierra España! Y es que al fin y al cabo siempre es un consuelo tener como patrono a un santo más preocupado de unir que de otras veleidades.

Programa de Radio PLAZABIERTA. Sábado, 25 de marzo – 18,30 h.

u

 

El próximo sábado, 25 de marzo, estaremos de nuevo en RADIO OASIS para emitir nuestro programa PLAZABIERTA, en el que trataremos temas como:

  • La manipulación de masas por los medios informativos.
  • Las MISAS en la Televisión Pública.
  • Valoración de los candidatos a las primarias del PSOE.

…. y muchos más… ¿nos propones alguno?

PROGRAMA EMITIDO EN RADIO OASIS , en el díal 106.4 de la FM Salamanca y también podrás oírlo haciendo clic aquí 

En la tertulia estarán presentes J. Luis Cobreros, Jorge Tabernero, Marco Roggerone y Francisco Guillén

En control, también con voz: Feliciano Morales

Sólo faltas tú… llámanos y serás un invitado más.

 

Los Roba gallinas y los “Otros”

No habíamos pensado nunca que los roba gallinas somos el pueblo incluida la clase media-media.

 

 Ciudadanos que producen riqueza, pagan los impuestos y reproducen nuevos ciudadanos. Sin embargo, sí por el devenir de la vida alguno pierden el sustento, se ven envueltos en procesos administrativos, judiciales, con la hacienda pública o simplemente manifestar una opinión contraria a la establecida por la autoridad. Al ciudadano normal se le obliga a pagar multas excesivas so pena de embargarles los bienes o entrar en prisión. El pueblo no entiende ni puede costear el entramado legal-judicial al que está sometido. Un ejemplo de estos ciudadanos son los castigados a penas de cárcel por gastarse parte del rédito de una tarjeta encontrada en la calle en comida para sus hijos, por el robo de una bicicleta o por delinquir para conseguir una dosis de droga. Todos ellos ya han sido excluidos del sistema y es el único camino que les brinda la sociedad para malvivir cada día.

Por otro lado están los “Otros”. Los que han confeccionado durante siglos un código legal lleno de recovecos a su imagen y conveniencia con el fin de utilizar la ley, las formalidades, las influencias y el dinero para alargar los procesos mediante recursos tras recursos, destrucciones de pruebas “ destrucción del ordenador a martillazos”, prescripción de delitos y suma y sigue. Todo lo expuesto y lo obviado permite a los “Otros” conseguir sentencias absolutorias o extraordinariamente benignas en relación a las fechorías cometidas.

Nadie que no sea peligroso para sus semejantes debería entrar en prisión. La cárcel no mejora a las personas. Debería de haber otros medios que sirvieran para rehabilitar y reintegrar a los delincuentes y marginados en la sociedad. Ahora bien, sí un señor roba a un particular o a una empresa está obligado a pagar la deuda con sus bienes. En caso de ser insolvente se le descuenta una cantidad de sus salarios futuros, o considera un indigente toda la vida.

Agradecería que alguien nos informara sobre lo siguiente. ¿En qué galaxia vivimos, en qué planeta? Cómo es posible que en una democracia europea supuestamente avanzada los políticos, financieros y otros delincuentes de altos vuelos condenados, no devuelvan hasta el último euro indebidamente apropiado y de algún modo paguen a la sociedad el daño causado. Ese dinero no reintegrado no es del Estado sino del pueblo que con su sudor ha pagado impuestos para tener una mejor sanidad, educación, pensiones y un futuro mejor.

Ciudadanos estas son las dos Españas, una crea riqueza con su trabajo y sus impuestos, mientras la “Otra” se sirve de los roba gallinas para vivir a costa del pueblo, saquear el país, enriquecerse y llevar el dinero a buen recaudo a paraísos fiscales.

Cuando los políticos nos comparan con otros países europeos siempre resaltan los aspectos que a ellos les interesan pero se olvidan de las desigualdades que nos alejan del progreso. Piensan que el pueblo no sabe lo que le conviene, pero ellos sí saben cuáles son sus conveniencias. Con este fin los “Otros” intentan crear un clima de miedo y crispación dividendo a España entre rojos, nacionalistas y españolistas.

“Ciudadanos estas son las dos Españas, una crea riqueza con su trabajo y sus impuestos, mientras la “Otra” se sirve de los roba gallinas para vivir a costa del pueblo, saquear el país, enriquecerse y llevar el dinero a buen recaudo a paraísos fiscales.”

Sin embargo, el discurso cala cada día menos en la población. Los ciudadanos quieren gobiernos democráticos que hagan funcionar el Estado de modo equitativo y a partir de esta premisa allá cada uno con sus preferencias. Estamos cansados de sentir vergüenza de la clase dirigente.  Cuando afirman que ta

o cual corrupto ya no pertenece a una sigla se olvidan que cuando votamos no elegimos a personas sino a los partidos y que son estas agrupaciones las que confeccionan la lista de los candidatos. Por tanto, las formaciones son la responsables de la corrupción perpetradas por sus miembros durante los mandatos.

Estos pueblos “ignorantes y manejables” saben y reconocen con resignación, la extracción continúa de la riqueza del Estado a favor de los “Otros” en la Historia de España y se asombran que ni la entrada en la Comunidad Europea haya sido capaz de revertir la situación.

Presuntamente todos con grandes proclamas intentaran crear un pacto para dar la apariencia de renovación de todo lo sucedido durante estos últimos cuenta años. Pero lo seguro es, “que todo cambiará para que siga igual”. Los poderes no van a consentir convertirse en roba gallinas trabajadores y pagadores de impuestos con los mismos deberes y derechos que el pueblo. Cada día cuando me despierto pienso en la grandeza de los pueblos del Estado español cuando a pesar del aumento de la desigualdad promovida por el expolio continuado de los “Otros” seguimos adelante.

© Carmen Garrido

La sombra de Felipe González

Permitidme que os enseñe un video

Felipe González y las puertas giratorias en 1982

Felipe González y las puertas giratorias en 1982

Publié par Spanish Revolution sur samedi 19 novembre 2016

Han pasado treinta y seis años,  y este señor sigue manejando los hilos dentro del Partido de la rosa, de esa rosa llena de espinas y que tanta sangre esta causando dentro de su seno. Sangre de militantes de base que ven frustradas sus expectativas al permitir que en este país gobierne la derecha, de ver como quien debía ser la referencia dentro del partido esta intoxicado por una droga que quien la prueba se convierte en un ser pérfido y egoísta.

No es de extrañar que este señor vea en Pablo Iglesias, en el de ahora y en el de antes, la imagen de lo que él fue en su día, de ahí ese rechazo, porque no querrá recordar que existen unos valores sociales que hacen que se avergüence en lo que se ha convertido.

Que casualidad que aquel que condenaba las puertas giratorias no se haya bajado de ellas desde que se convirtiese en expresidente del gobierno.

Pobre familia socialista, mis primos hermanos, con un patriarca convertido en uno más de esos que no hacen la vida nada fácil al obrero, en un hombre gordo de los manjares que muchos no alcanzamos ni siquiera a oler, y no me refiero sólo a la comida, sino a una forma de vida propia más de un burgués que de quien tiene que levantarse todos los días a las seis de la mañana para cobrar al final de mes un salario que ni siquiera llega a superar la quincena del siguiente, ni siquiera mileurista.

“Que casualidad que aquel que condenaba las puertas giratorias no se haya bajado de ellas desde que se convirtiese en expresidente del gobierno.”


Repelente persona que bien merece ser considerado más un socio-listo que  un socialista, ¿a santo de qué?… Una imagen acartonada, un busto que nos recuerda que venimos del mono aunque en su caso menos evolucionado… un ricachón, no por méritos propios sino por servirse de la política en su propio beneficio. ¿Cómo puede un homínido así atreverse a dar consejos dentro de su partido, manejando los hilos desde la sombra?, ¿cómo pueden ciertos socialistas venerar su persona y ponerla como ejemplo?, ¿ejemplo de caradura o de sin vergüenza?

Este es Felipe González, con más sombras que luces, quizá sólo una, pero entonces era un simple abogado laboralista con una chaqueta de ante desgastada, cuando no le daba vergüenza levantar el puño izquierdo  para honrar a todos los obreros del mundo mientras cantaba la internacional. ¡Arriba parias de la tierra, en pie famélica legión!, que contraste… el ahora y el ayer, socialistas y no un partido aburguesado que comulga con un sistema en el que la justicia social abunda por su ausencia, demonizando la lucha social, único camino que nos dejan, porque ni siquiera cumplen con el mandato representativo asumido de sus votantes, quizá porque el humo que vendieron se ha esfumado.

 

 

Patrimonio Nacional

Muchos pensaron que con la abdicación del actual rey emérito acabarían los escándalos que rodeaban y han rodeado a tan ilustre persona, y lo que considerábamos como simples cotilleos de los habituales de la prensa rosa, aunque cada día son más amarillentos los documentos que aparecen,

no sé si por el lugar a la sombra en un húmedo almacén en el que han estado guardados o por el contenido de cuernos y recueros, no de inocentes ciervos colgados en las paredes del palacio de caza de Riofrío, sino de esos otros de los que dicen que duelen mucho al salir, pero a los que con el tiempo te acostumbras cuando son otros los motivos que mantienen el matrimonio vivo, distintos al amor.

Tal vez, fueron las “razones de Estado” las que llevaron a que el entonces rey D. Juan Carlos de Borbón fuese espiado y grabado por el  CESID, servicio secreto anterior al CNI, ante un posible escándalo por  un divorcio real debido a los amoríos extraconyugales del  Jefe del Estado, como el  confirmado en dicha grabación con Marta Gayá, hija de una acaudalada familia mallorquina, que se casó muy joven y se divorció al poco tiempo, y que actualmente esta involucrada en promocionar artistas jóvenes, viajando muy a menudo a Miami, y de la que todos los medios hablan que es una gran señora.

Sin embargo, con el paso del tiempo, esa casa que estuvo blindada a los periodistas para no dejar escapar el tufillo de las acciones innobles entre sus reales miembros, hoy parece que empieza a estar más desprotegida que nunca, no sólo porque tales grabaciones oficiales, de las que la casa real tiene una copia, hayan salido a la luz, sino porque cada día es menor el apoyo con el que cuenta esta institución tras las andanzas del cuñadito y la infanta Cristina, bajo la creencia popular de que D. Juan Carlos era conocedor; aunque en monarquías bananeras como la nuestra, cualquier cosa es posible, como que se graben por los servicios secretos las infidelidades de Su Magestad, pero no las trampas de algunos de sus miembros.

Situaciones como estas son las que me hacen pensar que en este país somos capaces de aguantar todo lo que nos echen encima, y no estoy hablando precisamente de pétalos de rosa en forma de ayudas sociales o de unos servicios públicos básicos gratuitos, y cada vez de mayor calidad; sino todo tipo de agravios a nuestro noble comportamiento cívico que a la mayoría nos hace dudar si hacienda somos todos o solamente los gilipollas a los que se ha dado en llamar ciudadanos corrientes.

todo tipo de agravios a nuestro noble comportamiento cívico que a la mayoría nos hace dudar si hacienda somos todos o solamente los gilipollas a los que se ha dado en llamar ciudadanos corrientes.”

Me acuerdo de aquel “Lo siento mucho, me he equivocado. No volverá a ocurrir” del rey emérito tras la polémica por su accidente durante una cacería de elefantes en Botsuana; actitud que me resultó tan patética como ya lo era para mi su autor desde hace mucho tiempo, desde aquel momento en que el dictador Franco le propuso como sucesor a la Jefatura del Estado. Aunque más patético es que sigamos manteniendo a gente como esta, a sus sucesores y herederos, sólo por el mero hecho de haber nacido en una determinada cuna. Pero esto es la “marca España”, juegos de príncipes y princesas, de reyes y reinas, algunas venidas del pueblo, de amoríos e infidelidades, de juicios y condenas por ganar dinero fácil y por ser miembros de la familia real… una marca que nos hace distintos a muchos de los países de nuestro entorno, pero digna merecedora de una película de Berlanga.

Nos engañan como a chinos

Parece ser que también la realidad nos la tienen que contar desde fuera, la alimentaria al menos. Tal vez haya que empezar a pensar que en España, al menos en lo que a alimentación se refiere, ni compramos, ni valoramos, ni legislamos, ni nos queremos enterar de nada salvo que nos lo etiqueten, valoren, legislen o expliquen desde fuera del país.

Hace ya mucho tiempo, y ya sé que parece un cuento pero no lo es,  que muchos de los que nos preocupamos por el mundo de la alimentación en cualquiera de sus variantes venimos denunciando que no sabemos qué es lo que comemos, que la legislación sobre la forma de etiquetar los alimentos es tan permisiva, en realidad tan sesgada y favorecedora de las grandes industrias, que las de lo que compramos están llenas de cifras y números que no significan nada para el usuario que se siente indefenso y se resigna a comer lo que le venden porque, salvo que tengas parientes en el pueblo, una cierta formación en el arte de comprar y/o la posibilidad de desplazarte para comprar los alimentos en origen, comemos lo que nos dan, ponga lo que ponga la etiqueta de marras que entre fórmulas y traducciones aviesas de la etiqueta de origen acaban por no tener otro sentido para la mayoría de consumidores que el que pueda tener un capítulo de química aplicada. Si somos lo que comemos, e indudablemente lo somos, está perfectamente claro por qué la situación de la salud general de los españoles se ha deteriorado, y sigue deteriorándose, de una forma tan evidente en los últimos años.

Habrá quién considere que basta con entrar en internet y “enterarse” de a qué sustancias corresponden las siglas y números de conservantes, colorantes, excipientes, potenciadores y demás elementos extraños que a día de hoy pueblan una etiqueta de cualquier alimento básico, y eso, si al final hay algo del alimento que inicialmente queríamos comprar, pero tal vez para esos “enterados” haya que reflexionar dos verdades no siempre contempladas respecto a ese acceso a la información: El primero que no todo el mundo sabe acceder a la información, algunos ni siquiera a la herramienta. Segundo que la información que existe en internet es tan basta e incontrolada que sobre cualquier tema o producto puedes encontrar miles de páginas que digan una cosa y otras tantas que digan la contraria. Distinguía el Doctor Zarazaga en una conferencia entre aprendices,  diletantes, expertos y friki

 

“Si somos lo que comemos, e indudablemente lo somos, está perfectamente claro por qué la situación de la salud general de los españoles se ha deteriorado, y sigue deteriorándose, de una forma tan evidente en los últimos años.”

 

en cuanto a la capacidad de entender, de desentrañar y asimilar la información que proporciona internet. Y desgraciadamente la experiencia nos dice que ganan de largo los diletantes y los frikis. Personas que acceden a la información y no son capaces de filtrarla por falta de preparación o que simplemente se preocupan de acumularla sin llegar a extraer conclusiones.

Todos conocemos a alguno de esos iluminados que defiende a ultranza la ingesta masiva de agua, de vegetales, de ciertos tipos de dietas y contra dietas que hacen de su vida un infierno obsesivo. Un infierno obsesivo y lesivo porque el daño no está en la forma de alimentarse, si no en los alimentos mismos. En los productos con los que se tratan las frutas, las verduras, las hortalizas maduradas artificialmente para darles un aspecto más iluminado y que no siempre son tolerables por el metabolismo. De las hormonas y engordantes que contienen las carnes y los pescados. Y también el agua contiene sales, sustancias, para hacerla más potable y resistente a la contaminación exterior.

Me contaba mi mujer que había dejado de comprar carne picada en determinados establecimientos cuando comprobó que la etiqueta de contenido de esa carne tenía una lista de ingredientes tal que no entendía si al final aquello llevaba carne o no. Claro, la carne picada debería de contener carne, y tocino opcionalmente, nada más. Tal vez carne mezclada que es una opción para abaratar el producto, pero carne. La etiqueta debería ser clara e inmediata para cualquiera que supiera leer. Pero no lo es.

De todas formas, si alguien quiere hacer un acercamiento a la  ciencia críptica del etiquetado, el mejor ejemplo es hacerse con un producto lácteo. Entre lo que pone la etiqueta, lo que dice la descripción que le han puesto y que le han quitado, solo queda preguntarse: ¿Y qué coño es esto? Y perdón por el exabrupto.

¿Leche sin lactosa? Y eso, ¿Qué es lo que es? ¿Algo sin lactosa sigue siendo leche? Pero si además pasamos a la verificación matemática aún es peor.

Póngase el usuario en un lugar de una gran superficie en la que domine todo el catálogo de productos lácteos: leches, quesos, batidos, postres, mantequillas, yogures, natas, zumos mezclados… y calcule, a groso modo,  la cantidad de litros de leche necesarios para obtener las existencias. Sume los que habrá en el almacén, multiplique por el número de establecimientos de la cadena en su lugar de residencia, por el número de establecimientos menores y de otras cadenas, por los que hay en su provincia, en su comunidad autónoma, en su país, y en todos los países del mundo. Divida, que no todo va a ser multiplicar, por el número de días medios de caducidad de los productos. ¿Cuántos millones dice?, pues ese sería el número de litros diarios necesarios para abastecer los productos que usted está viendo. Aplique todos los coeficientes reductores que estime oportunos, a mí se me ocurren varios. Sume el número de litros necesarios para alimentar a las nuevas generaciones mamonas de las especies correspondientes y hágase una pregunta. ¿Dónde están las vacas? ¿En qué remoto lugar del planeta, o del espacio exterior, están los animales necesarios para producir esa animalada de litros diarios? Si sumamos las producciones declaradas de todos los países del mundo mundial, ¿salen las cuentas? No, no salen. Las conclusiones se las dejo a Usted.

¿Que los quesos saben todos igual? ¿Que la mantequilla sabe casi igual que la margarina? ¿Que los yogures salvo por que son ácidos, no saben a yogur? Ya, pero los seguimos comprando, o, si usted quiere quedar más resignado e inocente, nos los siguen vendiendo.

Claro que también podemos hablar de la miel. También podemos contar cómo los productores españoles llevan ya un tiempo quejándose de que tienen sus almacenes repletos de miel de altísima calidad en tanto se importa de china de forma masiva un producto melifluo que no respeta el análisis más básico para ser llamado miel pero que es el que se comercializa con ese nombre en los establecimientos correspondientes. Eso sí, es mucho más barato. ¿No es miel?, no, claro, no es miel pero se etiqueta como tal, se oferta como tal y se cobra como si hubieras comprado tal. ¿Qué es?, yo no lo sé, no soy ni químico, ni técnico alimentario para poderle dar una descripción real, pero sí sé lo que no es. No es miel.

Pero todo esto ya lo sabíamos. Lo sabíamos hace años, lo sabíamos y lo hemos consentido con nuestro silencio, con nuestro consumo, con nuestra vida y con nuestra salud. Tal vez ahora que Cristophe Brusset, un francés, un ingeniero agroalimentario que ha trabajado desde su licenciatura en la industria alimentaria, publica un libro titulado “¡Cómo puedes comer eso!” sobre los fraudes alimentarios, y sus consecuencias, que ha conocido a lo largo de su carrera y que persisten en la actualidad, alguien piense que es el momento de hacer algo que beneficie al consumidor. O tal vez sea hora de que el consumidor se dé por enterado de lo que sucede y empiece a tomar determinaciones que lo lleven a una mejora de su calidad de vida, de su calidad alimentaria y de su salud.

En la situación actual, y si realmente somos lo que comemos, no es raro que no sepamos ni lo que somos.

Pero, ¿Habría alguna solución inmediata? La hay, pero supone un cambio total y absoluto en el planteamiento actual del consumidor, en su forma de llenar la cesta de la compra.

Primero, formación. Aprender qué productos son de temporada, de cercanía, cuales son frescos y cuales congelados. Cómo distinguir un pescado fresco de uno pasado, una carne engordada artificialmente de una engordada naturalmente. Distinguir productos naturales de productos elaborados. Aprender y aplicar a la compra. No solo es saludable, puede ser interesante y divertido.

Segundo, reeducación. Aprender que respetar los ciclos de producción a la hora de consumir permite productos con mayor sabor y más saludables. Aprender que los productos brillantes o sin mácula no son necesariamente los más frescos o más saludables. Acomodar nuestra alimentación a los productos disponibles en cada época y cada lugar y acceder a productos lejanos o intemporales solo de forma menos ordinaria.

Tercero, presión. No consumir nunca aquello que no entendamos claramente qué es, de donde procede, cuándo se ha cosechado, matado, pescado o producido. En qué condiciones de engorde o maduración se ha puesto en consumo. No consumir jamás y divulgar cualquier fraude de etiquetado o identificación que detectemos, sea de productor o de comercializador. Boicotear sin piedad a los que juegan con nuestra salud para su mayor beneficio.

Sí, es verdad, es más cómodo bajar al hiper, llenar la cesta sin pensar y quejarnos luego de como sabían las cosas cuando éramos más jóvenes, no hace tanto. Cuando comprábamos en la tienda de ultramarinos del barrio regentada por un vecino del mismo. Cuando el pan venía aún caliente de la tahona en cestas que esparcían el aroma de pan recién horneado por los alrededores, no congelado como ahora. Cuando ciertas partes de la calle olían a vaca, porque había una vaquería. Cuando las frutas sabían, los tomates sabían, se sabía que había melocotones en la frutería porque olían. Cuando los sentidos del paseante participaban de los aromas alimentarios del barrio. Cuando la mantequilla flotaba en los boles con agua y rodaja de limón de las mantequerías. Cuando el tendero, sin etiquetas, te decía qué variedad era, de dónde venía, cuando se había cogido y, casi, casi, el nombre del agricultor, del ganadero, del pescador.

“Nos engañan como a chinos”, dice la expresión popular y yo miro alrededor y veo a todos con los ojos rasgados.

Buscar en Archivo

Buscar por Fecha
Buscar por Categoría
Buscar con Google

Galería de Fotos

120x600 ad code [Inner pages]
Acceder | Designed by Gabfire themes