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La vidorra de los Franco

Franco JuanCarlos

El dictador con el entonces prínciple J
Juan Carlos Alfonso Víctor María de Borbón y Borbón-Dos Sicilias

Cuando un rey, Jefe del Estado reconoce públicamente la labor de un dictador y, además, premia su actuación concediendo títulos nobiliarios a sus herederos, es una más de la muchas actuaciones que hacen indigna esta institución en este país; pero ésta, merece una especial atención para demostrar la connivencia entre la monarquía y Franco, al menos del rey Juan Carlos I, para hacer efectivo su nombramiento como sucesor en la Jefatura del Estado fruto de la llamada Ley de Sucesión  en este cargo.

Sí, por algunos o algunas no se sabía, Fue el actual rey emérito quien concedió a los Franco el Título del Ducado de Franco a través del decreto 3028/1975 “para sí, sus hijos y descendientes”, siendo la viuda de Franco la primera que lo detentó, heredándolo posteriormente su hija Carmen Franco, fallecida recientemente, lo que hace que este título actualmente este pendiente de asignación a sus herederos legítimos por haber sido reclamado por  uno de ellos en exclusiva; aparte del correspondiente al Marquesado de Villaverde.

¿Intercambios de favores?. Es posible, Franco no daba puntada sin hilo, y consciente del aislamiento europeo a la autarquía por él instalada en nuestro país, sabía o podía intuir que a su muerte, sería difícil perpetuar su régimen y que mejor que devolver el poder a la monarquia española en la persona de Juan Carlos, aunque el llamado a reinar fuese su padre Juan de Borbón, no tomado en cuenta por el dictador debido a las malas relaciones entre ambos. Algo así como: “yo te nombre príncipe de España…“, como así fue, “… y tú te comprometes que ser el garante de que a mis hijos, nietos y demás familia nacida de éstos se les reconozca como Grandes de España por ser mis descendientes, aparte de respetar las propiedades inmobiliarias que se transmiten en la sucesión“.

Lo dicho puede llevar a pensar a algunos y algunas que debemos agradecer a Franco la actual monarquía parlamentaria instituida como forma de Estado tras su muerte. ¿Fue un plan pergeñado entre el dictador y su sucesor para el establecimiento de un nuevo régimen democrático, donde se garantizara un ciertas estabilidad política o social?, también es posible.

Los hechos tienen dos lecturas. La real o la auténtica, es decir, tal y como acontecen sin contaminación de ningún tio y, otra, la que cada a cada uno o a cada una le conviene para resaltar o denostar a alguien o algo. Y, la evidencia de dicha connivencia entre instituciones lo demuestra la concesión del mencionado titulo nobiliario con el nombre de Franco, el de un dictador, el de una persona que por amor a España tuvo secuestrada a todo un pueblo durante más de cuarenta años. Así se selló por el rey Juan Carlos I, el inicio de su reinado, ofreciéndose como un rey de todos los españoles y españolas, dentro de un régimen democrático. ¿Qué burla, no?.

¿Qué hubiera pasado si no se hubiese respetado aquella Ley de Sucesión?, ¿hubiese sido posible la instauración de un régimen democrático sin que la Jefatura del Estado la ostentará un rey?. La respuesta puede plantearse también como un interrogante: ¿por qué no?. Si, podría ser posible que ahora tuviésemos una república como muchos y muchas anhelamos; o no. Nadie, o al menos yo no lo conozco, al margen de un montón de charlatanes videntes pasados de rosca; que tenga una bola de cristal que nos ofrezca una lectura de lo que hubiese sido el pasado si hubiésemos elegido otro camino.

Lo que está claro, es que, lo que hoy tenemos podemos cambiarlo si no nos gusta, sólo es necesario obtener una mayoría parlamentaria especial exigida para una reforma constitucional, evidentemente, porque una democracia funciona así, siendo uno de sus pilares la consagración de un Estado de Derecho, donde la ley como expresión de la voluntad popular impere sobre cualquier otra actuación arbitraria. Todo lo demás es una perdida de tiempo.

Personalmente, no reconozco ningún mérito a rey emérito, y menos al actual, para que ostenten la Jefatura del Estado, y menos que se les otorgue privilegios por tal condición. No tengo, por mi condición de demócrata, otra opción que respetar esta institución como Jefatura de Estado.

Hizo lo que tuvo que hacer cuando el dictador murió y ya está, no hay que buscar más flecos o pies al gato que, seguro los hay, pero, ¿para qué?, ¿para regocijarnos en el odio?, leamos la historia para no olvidar de quienes somos y  de donde venimos, pidamos la compensación por los derechos vulnerados por el Estado en el pasado, y dispongámonos a trabajar para cambiar lo que no nos guste, llegando si es necesaria a la formación de coaliciones que nos permitan hacer efectivo dicho cambio.

Es cierto que se voto la forma de Estado, es decir la monarquía parlamentaria, en el contexto de una futura Constitución, como una opción que ya habían elegido otros por nosotros. Pero también lo es, el hecho que si no nos gusta lo cambiemos. No es necesario ninguna revolución y liarnos a palos y a montar broncas, que a muchos interesa. Sí el derecho a manifestarnos para hacernos oír y reclamar los que consideramos nuestros derechos . Sólo es necesario ser tenaces en nuestro objetivos y empezar a trabajar todos los que nos consideramos republicanos.

Sucedió lo que sucedió, pero todo es cambiable, nada es eterno, y “no hay mal que dure cien años”. Pero hay algo, entre las muchas cosas que se han hecho mal durante la instauración del actual régimen democrático hasta el momento, es la concesión por el rey Juan Carlos I, de un título nobiliario a los Franco, a esos que no han hecho absolutamente nada por España, nada más que vivir a todo trapo de las rentas del dictador, lo que les ha servido para hacer multitud de negocios inmobiliarios de las que han sacado rentables ganancias. Fortuna que procede evidentemente de un régimen dictatorial, de un régimen ilícito mantenido a lo largo de los años bajo la represión y violación de los derechos más básicos que corresponden a los ciudadanos como seres sociales y políticos.

“Fortuna que procede evidentemente de un régimen dictatorial, de un régimen ilícito mantenido a lo largo de los años bajo la represión y violación de los derechos más básicos que corresponden a los ciudadanos como seres sociales y políticos.”


Dicho de otra manera, me importa realmente un bledo o menos que un bledo, que a Franco o al rey emérito se les atribuya, o no,  el mérito del paso de una dictadura a una democracia, dicen que sin violencia, ¿depende dónde?, y sin derramamiento de sangre; que se lo digan a las familias que han perdido alguno de sus miembros o han sido víctimas  directas ellas o alguno de sus miembros de la banda terrorista ETA.


Si por Decreto se concedió un título nobiliario que, al igual que todos los existentes, dudo se puedan merecer por sus tenedores, y menos sus herederos, simplemente por el hecho de haber nacido en el seno de una determinada familia; que por Decreto, por Ley o por lo que haga falta dentro de los cauces legales se derogue los títulos de los Franco, porque nadie merece el reconocimiento como mérito el ser un descendiente de un dictador con las manos manchadas de sangre. Y, tampoco vendría mal, aunque sólo sea  por simple higiene democrática, se dispusiera devolver a sus originarios propietarios todas aquellas propiedades que los fueron usurpadas para el regocijo y disfrute de una familia, creando un patrimonio familiar que, como otros grandes de España, con título o sin él, han originado rentas llevadas a paraísos fiscales, todo por el amor a España.

No demos más pábulo a esta familia, cortemos ante la disputa de sus títulos nobiliarios tras la muerte de la hija del dictador, con este reconocimiento, y rescatemos para dignidad de este país, todas sus  apropiaciones indebidas y; por supuesto, por la institución que se otorgó tales títulos, se dé una explicación a los Españoles de los verdaderos motivos para su concesión, o al menos pedir perdón a las familias, herederos de todas aquellas personas represaliadas, asesinadas, maltratadas socialmente, y torturadas; en definitiva víctimas de una dictadura que el rey emérito decidió premiar.

Feliciano Morales

Licenciado en Derecho. Técnico Superior en Telecomunicaciones. Asesor jurídico de Administración Pública. Administrador Plazabierta.com. Escéptico por naturaleza y soñador de vez en cuando.

Laico, que no laicista

Anticlericalismo

Desde una postura absolutamente laica, o aconfesional a gusto de cada uno, observo con un sentimiento entre la curiosidad y la frustración la progresiva implantación del laicismo, en realidad de un furibundo anti catolicismo, que pretende erradicar de la vida española cualquier atisbo de religión por la tremenda, sin importarles ni poco ni mucho el sentimiento popular o consideración alguna de cualquier tipo. Hay que imponerle al pueblo, con visos de populacho cerril e ignorante, la verdad por encima, si es necesario, de su propia voluntad. Claro que esto, en estricto sentido político, tiene un nombre muy feo, totalitarismo.

Un estado laico, o aconfesional a gusto de cada uno, es aquel que no favorece a ninguna religión sobre cualquier otra, no el que perjudica a una concreta con el fin, o no, de favorecer a otras. Y el matiz es tan importante en un país que puede ser legalmente laico, o aconfesional a gusto de cada uno, pero popular y tradicionalmente ligado a una determinada religión, que marca las diferencias que algunos quieren hacer insalvables. Por mucho que las leyes lo digan, que lo deben de decir para defender la libertad religiosa, el pueblo, ese populacho cerril e ignorante para algunos que pretenden hablar en su nombre, tiene unas creencias, unas tradiciones y unos usos y costumbres que nadie tiene derecho a erradicar en nombre de una idea personal, ni aunque esa idea personal se articule en partidos e ideologías, o tenga visos de conveniente.

Un estado aconfesional, o laico a gusto de cada uno, es el que respeta escrupulosamente las creencias de todos los que pertenecen a él y facilita su práctica o la ausencia de la misma si ese es su deseo. Lo otro, lo que algunos pretenden vendernos con esa etiqueta es un estado laicista con unos marcados tintes totalitaristas. Un estado en el que la religión es sustituida por una anti religión, o una religión de signo contrario, como es el laicismo.

 

“… Lo otro, lo que algunos pretenden vendernos con esa etiqueta es un estado laicista con unos marcados tintes totalitaristas.”

No voy a defender desde aquí a ninguna iglesia, a ninguna religión, primero porque seguramente ellas tienen mejores medios que yo para hacerlo, segundo porque en muchos casos son indefendibles y tercero, y principal, porque ni me da la gana ni me sale de dentro. Pero con el mismo rigor no voy a comprar una persecución con una etiqueta falsa, interesada y que pretende ser de verdad verdadera, de esa que no existe.

Dos veces al año, dos, los laicistas españoles inundan las redes sociales y aparecen en algunos medios de comunicación reclamando en nombre del pueblo ignorante, que como populacho cerril se opone en vez de agradecerlo, la abolición de unas prácticas de origen religioso, pero de desarrollo actualmente plástico y social, en aras de una libertad que solo es la que ellos consideran. Dos veces al año, dos, navidad y semana santa. No he visto la misma pasión liberadora cuando los eventos pertenecen a otros ámbitos culturales o religiosos.

Yo no le puedo explicar el amor al que no se ha enamorado. No le puedo explicar la pasión al que nunca se ha enfrentado a ella. No puedo explicar los sentimientos a quién no los siente. Puedo describirlos, con mayor o menor rigor, con mayor o menor acierto, con mayor o menor belleza, pero no puedo compartir ese algo más que se produce cuando uno siente en las entrañas.

Puedo describir una procesión, la belleza de la talla, la riqueza de los ornamentos, la emoción del ambiente que la rodea, la plasticidad de esa calle angosta o esa curva imposible, la sensación de la piel erizada cuando suena una saeta bien cantada, bien sentida, la armonía del movimiento de un paso bien portado, bien acompasado a la música, o al silencio, pero me es imposible despertar en aquellos que no lo sienten, esa sensación íntima de comunión, esa sensación interna en algún lugar de las vísceras, que producen los momentos especiales. Y sé que no puedo hacerlo porque también hubo tiempos en los que todo eso me producía indiferencia.

Tampoco puedo obligar a sentir esa alegría comunitaria que la navidad, la que yo recuerdo, no la actual ya descafeinada y entristecida desde las ideologías laicistas, creaba en el ambiente. El sonido de los villancicos, los mercadillos populares navideños, la iluminación festiva y adecuada al evento a celebrar, los regalos, las reuniones familiares, las vacaciones y la magia en el ambiente. No puedo obligar a nadie, ni siquiera explicárselo, a sentir todo eso, y menos cuando en muchas de nuestras ciudades ya se ha perdido. Cuando cada vez más españoles, los que lo añoran y pueden, se van a buscarlo en otros países que en su barbarie no han comprendido todavía su error y siguen celebrándolo sin complejos, o sea, todos los demás.

Vivimos inmersos, creo que interesadamente, en un pasado que nos aplasta, que nos condiciona, que se usa permanentemente como argumento para coartar e imponer. Vivimos más pendientes de lo que nos dicen que tenemos que pensar para ser correctos que de lo que realmente sentimos. Vivimos pendientes de lo que hacen los demás en vez de vivir pendientes de lo que nosotros, cada uno, cada cual, debemos de hacer. Vivimos de espaldas a nuestra historia, dispuestos a lamentarla en lo que los demás la ensalzan, enfrentados a nuestras tradiciones porque existen otras y las nuestras, siempre, son las malas. Vivimos deseando ser quienes no somos y pretendiendo que los demás sean como a nosotros nos gustaría. Vivimos una frustración permanente. Vivimos acomplejados y reos de nuestro propio descrédito, política, social y religiosamente.

“Vivimos deseando ser quienes no somos y pretendiendo que los demás sean como a nosotros nos gustaría. Vivimos una frustración permanente. Vivimos acomplejados y reos de nuestro propio descrédito, política, social y religiosamente”

A mí, como laico, o aconfesional según el gusto de cada uno, me parece plásticamente impecable, ambientalmente emocionante, y religiosamente indiferente, que los legionarios porten un cristo crucificado, preciosa talla, entre un público que lo disfruta, entre un público compuesto por personas que individualmente ellos sabrán lo que sienten, y que los prefiero a los que no sienten nada o sienten algo negativo. ¿Alguien en su sano juicio piensa que todos los cofrades, que todos los espectadores, que todos los músicos son practicantes fervorosos de una opción religiosa? Solo los miopes o aquellos cuya ceguera es interesada. Como los actores, el papel solo manda en lo que estás en el escenario, luego cada quién se queda con sus verdaderos sentimientos, con sus creencias interiores y resuelve sus contradicciones. Y como representación de una historia las procesiones son de una belleza inenarrable y tienen un poder de convocatoria y una capacidad de aforo que para sí quisiera cualquier otro espectáculo.

A mí, como laico, o aconfesional según el gusto de cada uno, no me molesta que la bandera de España esté a media asta porque así lo especifican los reglamentos militares que nadie ha cambiado todavía. ¿Por qué razón me iba a molestar? Tampoco me molestaría que lo estuviera el día de mañana para conmemorar la muerte de Mahoma o cualquier otra conmemoración luctuosa de cualquier otra creencia.

Yo, como aconfesional, o laico a gusto de cada uno, como librepensador y ácrata, declaro formalmente mi gusto por las procesiones, por los villancicos, los nacimientos, los dulces judíos de pascua, los desfiles de año nuevo chinos y cualquier otra manifestación que sea capaz de sacar al ser humano de su ensimismamiento individualista y egoísta

Agradezco a la iglesia, esa misma que con sus acciones me expulsó de su seno hace cincuenta años y a la que no perdono sus errores, que haya fomentado y preservado la belleza de la imaginería, la belleza de la arquitectura sagrada, la belleza de la escultura y de la pintura, el fomento de las artes y el mecenazgo de los artistas. Porque no solo de rencor, de odio o de enfrentamiento puede vivir el hombre, ni todas las verdades son iguales. Porque el mundo en el que vivimos sería en muchos sentidos peor sin ese arte que algunos, en nombre del pueblo, ese cerril e ignorante, pretenden erradicar, sin esas referencias éticas y morales que han conformado el pensamiento que ellos reclaman como si hubiera sido inventado por ellos y hubiera surgido de la nada, sin que hubieran contribuido a preservar, tantas como a destruir, el conocimiento y estudio de los antiguos eruditos y pensadores.

Yo, como parte del pueblo cerril e ignorante, como laico confeso, o aconfesional según el gusto de cada uno, como librepensador y ácrata, lo que si me declaro es anti laicista beligerante, triste y un poco aburrido. Para ignorantes, fanáticos intolerantes y difundidores de la verdad única, me conformo con los de siempre, al menos me dan algo a cambio.

Rafael López Villar

Nacido en 1953 en Orense. Vive en Madrid desde los cuatro años. Empresario, escritor vocacional y estudioso de la gastronomía tradicional española sobre la que tiene varios blogs.

No sabíamos lo que nos esperaba

Creaciónrrss

 

Éramos ingenuos, confiados. Se había abierto una brecha entre las cartas postales y el teléfono que descansaba en lugar preferente en casa, y en aquellos momentos éramos cándidos., porque no sabíamos lo que nos esperaba.

Enredábamos con internet, contentos de poder comunicarnos por chat, ante el ordenador. Creábamos grupos de amigos, conocidos; ligábamos, porque era aquella novedad de salas virtuales con gente de 20, 30 40, etc. También por temas, donde la gente hablaba de sus aficiones comunes.

Y todo eso en casa, cuando queríamos abrir nuestro ordenador, al abrigo de la intimidad. Con esas personas, a las que conocíamos a través del chat, se hacían quedadas, en alguna ciudad, y era tan refrescante conocer a varias personas con las que te escribías en tiempo real con cierta frecuencia.

Recibíamos y enviábamos correos electrónicos con los consejos del dalai lama de turno, con el proverbio japonés. Y algún que otro correo con animación de donde salían estrellitas y flores, con palabras bonitas de amistad o amor.

Pero aquello degeneró y ya no saludábamos a las personas a quienes nos dirigíamos, limitándonos al reenvío. Y claro ya era una pesadez, el correo inundado con cartas que no eran exactamente para ti, sino para una lista de contactos.

Algunos protestaron, y escribieron avisos como este “Reenvios NO, por favor. Si me escribes a mí, prometo contestar”.

Luego apareció facebook, con tanto éxito, para bien y para mal, que subimos fotos, eventos, nietos, viajes.  Una cantidad de gente sabía, y sabe, lo que haces o dejas de hacer.

Y si no le das al “me gusta” a lo mejor los amigos se enfadan. Y si no apareces con la frecuencia debida, te importunan, porque, a ver, si no te dejas ver en facebook, es que te pasa algo

Aún así  no sabíamos lo que nos esperaba con el teléfono móvil, que suena en momentos inoportunos, porque estás en el trabajo, o en el autobús, o en el retrete. O situaciones aún más estrambóticas.

Y todos gritando con el aparato en la oreja, en cualquier  parte. Una cruz:  las salas de espera, los autobuses, las calles, los aviones, los patios de vecinos…

Y así caminando por los hilos que nos acercan, o nos alejan, apareció wasap; una guinda que venía a coronar la comunicación, hasta que se convirtió en la pesadilla que es hoy.

Reenvíos de refranes, chistes, dibujos, frases de autoayuda, ramos de flores, dietas, muñequitos, y el consabido video, que a alguien le parece gracioso y ¡hala!, a mandarlo. Sin olvidar las garrafales faltas de ortografía, porque el autocorrector ha sugerido cerbeza.

Y lo que es peor: Informaciones sin contrastar. El atrevimiento que propaga, por ejemplo, autorías que no lo son, chismes sin fundamento, rumores que se dan por ciertos capaces de situar a Lope de Vega en el siglo XX, o a da Vinci en la Edad Media.

“Y lo que es peor: Informaciones sin contrastar. El atrevimiento que propaga, por ejemplo, autorías que no lo son, chismes sin fundamento, rumores que se dan por ciertos capaces de situar a Lope de Vega en el siglo XX, o a da Vinci en la Edad Media.”


La capacidad de crítica, la sana curiosidad por contrastar, en un grado cercano a cero.

Y mientras creemos sin fisura, cualquier noticia wasapera, olvidamos la solidez del estudio y la lectura.

Hay que ver.  Cándidos como éramos, no sabíamos lo que nos esperaba, en aquellos tiempos, cuando los reenvíos electrónicos ya no nos hacían tanta gracia.

 

 

 

Charo Cutillas

(Yecla. (MU) 1956)

Matrona y Antropóloga.

Ha desarrollado su actividad en el hospital comarcal de Hellin y en diversos países latinoamericanos (Perú, Paraguay y Guatemala), como consultora para la OMS.

Corresponsal de Radio Nederlan durante los años 90.

Autora de la novela “Sabor a ron”.

Actualmente reside en Albacete

Facebook

Husmear

 

Un servidor se hizo socio, o integrante, hace unos seis o nueve años. No lo recuerdo exactamente. Por ahí andará la cosa. El margen de tiempo me lo dejo amplio por aquello de no errar. Que soy asquerosamente perfeccionista y no quisiera…

Y tan contento que estaba.Oiga.

Total, apenas utilizo la red. Si acaso- y muy de vez en cuando- para saber el estado transformado de Fernando Breijo (que me parte la caja de la risa, casi siempre). O porque, si ton ni son, me aparece en la bandeja de entrada de mi correo, un correo de Facebook diciendo que alguien me ha citado en la susodicha red.

Que, por cierto, por más que ponga esos avisos de mención en la carpeta de ‘correo no deseado’ (o ‘spam’, para los que no dominen el excelso idioma de la pérfida Albión y sus colonias. Pobres ignorantes que ni catalán saben), caso excesivamente omiso me hace y…¡pumba!…me vuelve a aparecer en el principal. Y vuelta a empezar.

Cuando tengo ánimos y ganas, claro está, hago eso. Que es la minoría de las veces, para qué me voy a engañar si la procrastinación es mi única bandera, por lo visto. Pero es que me cansa mucho, la verdad, eso de dar una orden a un artilugio que -se supone- debe obedecerme sumisamente, y sin embargo se pasa mis órdenes por el forro. Entonces, para qué me voy a enfurruñar. Como no puedo fusilarlo al amanecer – o a la hora que me salga de mis entretelas , que tampoco me voy a poner exquisito – pues lo dejo hacer, me quejo por dentro con cierto berrinche acompañado de varias y obtusas blasfemias que hasta yo me reconcomo. Y punto, pelota y final. Sin necesidad de llamar a Segis, que por lo conocido, es un hacha en estas lides, según el mismo me refiere y que no me mareo en comprobarlo.

Lo dicho, no entro mucho en el Facebook. A dios gracias.

Porque en otro caso, vaya usted a saber lo que usted sabría de mi sin saberlo yo. Es curiosa la cosa.

Del resto de las innumerables redes, ni me he apuntado. Hay una que, por más que lo intento (dos veces por lo menos), no sé ni inscribirme. Instagram o algo así creo que se llama: total, no voy a poner fotos ni a gulusmear…

Cuando, por una de esas, abro la redecita de Facebook, lo primero que me pregunta la muy chismosa es que en qué estoy pensando. Como hacen siempre las recelosas novietas cuando estas diez o doce segundos sin hablar, pensando en la ‘inconmensurabilidad del ser, bailando entre la razón pura, la práctica y hasta la dialéctica’ -algo bastante frecuente en un servidor. Modestias aparte.. ¡Qué tostón, la virgen!

Me he enterado, por no sé qué medios (jijiji, que risa me da), que la redecita de Facebook, (que tiene millones de seguidores y adeptos), se está chivando de todo lo que pones en ella. Y que transmite tales conocimientos a merced del mejor postor. A mi eso no acaba de parecerme muy bien que digamos.

Menos mal que yo hago caso omiso de sus indicaciones, y no he publicado que soy el verdadero inventor del golden gate  además de otras obras cuya autoría no es precisamente la que se pregona. Verbigracia, la torre eiffel, o el gran cañón de colorado – cuyas esquirlas las ordene limar para que no se hiciese nadie daño si caía por él. O, puestos a recordar- ya que son tantas mis pericias- el creador de la teoría del big-bang (exigiendo, eso si, que Sheldon Cooper fuese mi protagonista indiscutido) y el descubridor de la penicilina y la tomografía axial computerizada.  En tan solo dos de mis múltiples habilidades y sapiencias: de arquitecto y científico. Que me quedan cuatro ristras más, por lo menos.

En otras facetas de mi inagotable sabiduría, tampoco puse en la red de marras que también fui yo quien insto y asesoró a islero dónde debía endilgarle la corná a manolete, a fin de que no saliese de rositas del trance. Dos opciones tenía el morlaco: o la yugular o la femoral. Escogió la segunda.

O que, a modo de ejemplo de nuevo, fui yo que le soplaba al oído a Edison todo lo que tenía que aportar como invento suyo, puesto que mi naturaleza natural es muy sencilla y humilde. Y detesto las pomposidades y las entrevistas con flashes.

Pues menos mal. Menos mal que no lo puse. En otro caso, todos mis amigos de Facebook, me hubieran retirado el saludo. Por petulante y mas que probable embustero. Amigos, por cierto, que no conozco en persona ni al 95%. O más.

Tampoco he puesto nunca lo qué estaba pensando, ni mi estado de ánimo ni ná de ná de esas cosas tan íntimas que, como persona cabal, me limito a contar a mis amiguetes en voz bramadora para que se entere el resto de la parroquia, en mis baretos cotidianos.

¡Pues faltaría más!

No. No le he dicho nada al Facebook ni de mis intimidades ni de mis intenciones, ni logros, que son abundantísimos. Tampoco de mis trastornos existenciales ni de mis diarreas mentales inacabables. ¡Pues si! para eso estamos, para que se entere todo quisqui.

Y de dónde vivo, dónde he vivido y a quien dedico el tiempo libre, ya ni le cuento. Hasta ahí podíamos llegar.

A mi, el tal Mark Elliot Zuckerberg – le he hecho un copia/pega como es normal- si bien no me ha hecho de momento nada, quién me dice que no va a chismorrear todo lo que exponga, entre otras cosas.

“No. No le he dicho nada al Facebook ni de mis intimidades ni de mis intenciones, ni logros, que son abundantísimos. Tampoco de mis trastornos existenciales ni de mis diarreas mentales inacabables. ¡Pues si! para eso estamos, para que se entere todo quisqui.”


Pues eso podíamos hacer. Y que se coloqué aqui la guardia civil, el mossad, la cia, el Al-Mukhabarat al-‘Ammah (esto también lo hice en copia/pega), el cni las vegas (el de miami me gusta menos), o vaya a saber usted cual. Y me enchironen.

O me haga dimitir de mis varios e interesantisimos cargos conseguidos a fuerza de sudor y enchufes, por chorizo y embustero.

No, amigos, no. Que no soy como la Cifuentes esa- que me cae genial, por cierto- y que seguro que presuntamente se ha inventado un máster y la muy locuela lo ha publicado en el Facebook y …así pasa lo que tenía que pasar. Por más que un docto rector universitario meta las patas hasta los corvejones mas encubiertos, intentando deshacer el entuerto sin tener en cuenta en absoluto aquello de que es mejor ser gilipollas y callar, que hablar y demostrarlo.

¡Que no, vaya! ¡Que no le digo al Facebook en qué estoy pensando! Y mucho menos a qué ni a quién dedico el tiempo libre.

¡Pero bueno! que indiscreto pretende ser quiere ser el muy granuja del Facebook.

Francisco R Breijo-Márquez

Doctor en Medicina, Profesor de Cardiología, Periodista (Boston. MA (USA). Redactor de Plazabierta.com
Titular Professor of Clinical & Experimental Cardiology.
Research Director at East Boston University (on voluntary leave), Hartford University (on voluntary leave) and Murcia University. C.S. Abanilla (currently).

El fascinante origen del Universo (2ª parte)

 

En la primera parte de este artículo, en relación con los misterios que encierra el universo, ya vemos como el ser humano apenas ha dado sus primeros pasos en esta materia. Tanto es así que me lleva a pensar en las futuras y lejanas generaciones, por decir algo, dentro de unos 1.000 o 2.000 años cuando analicen la historia de nuestra época, probablemente nos verán como vemos nosotros ahora a niños comenzando a aprender sus primeras letras- opina D. Manuel Briz

¿Cómo surgieron los nombres de las constelaciones?

Hace millones de años debido a la posición que tomaron las estrellas comenzaron a formarse figuras en el cielo. Hará unos 2.000 años los griegos observaron las constelaciones y les dieron nombres como Osa Mayor, Osa Menor, Casiopea, Pléyades, etc. Desde la perspectiva de su imaginación, las asociaron con figuras o algunos de los dioses contenidos en su amplio repertorio. Igual que la simbología atribuida a los doce signos del Zodíaco.

Cabe destacar que en unos miles de años estas figuras, tal como las vemos en la actualidad, habrán desaparecido por el propio movimiento de los cuerpos celestes.

¿Se conoce cuál es el sol más brillante?

Sí. Precisamente otros lugares del universo captan especialmente la atención de los astrónomos, como aquellos en los que coexisten dos o tres soles girando entre sí. En uno de estos sistemas hay un conjunto de tres soles, Sirio, Sirio B y Sirio C. El primero es la estrella más luminosa del cielo, sale por el este y se distingue a simple vista. Los otros dos no son visibles. Ya en la antigüedad una tribu del oeste de África, los Dogon, los dejó representados en las pinturas de las cuevas. Creían que los seres bajados del cielo procedían de aquel sistema solar. Recibieron de ellos un legado, el aprendizaje del cultivo de la tierra y el uso de las plantas para curar diversas enfermedades.

“Lo realmente inexplicable del caso es que los dos soles Sirio B y Sirio C fueron descubiertos sobre 1.890 a través de grandes telescopios. Entonces surge la inevitable pregunta, ¿cómo supo aquella antigua civilización que existían dichas estrellas?”

Lo realmente inexplicable del caso es que los dos soles Sirio B y Sirio C fueron descubiertos sobre 1.890 a través de grandes telescopios. Entonces surge la inevitable pregunta, ¿cómo supo aquella antigua civilización que existían dichas estrellas? Una hipotética respuesta es que fueron realmente habitantes de otras galaxias los que hace cientos de años les visitaron, a los que llamaron dioses y éstos, además de instruirles, les dijeron de donde venían.

¿En qué se diferencia nuestro sol de otras estrellas?

Nuestro sol es de tamaño más bien pequeño, de color amarillo y está en su fase media. Surgió hace alrededor de 5.000 millones de años cuando se formó la Vía Láctea. En su estado actual le queda “combustible” para seguir brillando durante otros tantos. Los soles se diferencian principalmente por el tamaño y el color, siendo amarillos, azules, blancos o rojos dependiendo del tiempo que tengan.  La mayoría de las estrellas que estallan dan lugar al nacimiento de un nuevo mundo, lo cual significa que el universo está renovándose de manera continua, es el principio de la materia a la que se refería Lavoisier: la energía ni se crea ni se destruye, sólo se transforma.

¿Cuál es el sol más cercano al nuestro?

El más cercano es Alpha Centauri a 5 años luz. Si tuviésemos que transformar estos años luz en kilómetros nos perderíamos con las cifras. Para hacernos una idea pondremos un ejemplo: suponiendo que desde Cádiz a Barcelona hubiera 1.000 Km e hiciésemos el viaje de una ciudad a la otra en un rayo luz, iríamos, volveríamos, una y otra vez, llegando a recorrer esta distancia hasta 150 veces en un solo segundo. Este ejemplo nos da una visión de las distancias abismales que existen en el universo ya que para llegar hasta Alpha Centauri, el sol más cercano, tardaríamos 5 años.

¿Será posible recorrer en un futuro estas inmensas distancias?

Los astrónomos intentan desentrañar algunos problemas que plantea la Física Cuántica. Ir al pasado o al futuro está dentro del enigma de los llamados “agujeros de gusano” conocidos también como puente de Einstein-Rosen. Se consideran “atajos” en el tejido del espacio-tiempo. Precisamente Einstein fue quien estableció un tope de velocidad en el universo, la velocidad de la luz, pero constantemente aparecen nuevos descubrimientos. La teoría dice lo siguiente, si una nave viajase utilizando estos “atajos” podría recorrer distancias intergalácticas de millones de kilómetros en un segundo.  Por el momento las hipótesis al respecto entran en el campo de la ciencia-ficción.

¿Qué son los agujeros negros?

Son lugares donde la materia es tan densa que genera un campo gravitatorio, de tal magnitud, que no permite a ninguna partícula material, incluida la luz, salir de ellos. Los grandes astrofísicos sostienen la tesis de que los “agujeros negros” terminarán absorbiendo las galaxias. Hace tiempo se creía que en nuestra galaxia había solamente uno en el centro, después se han descubierto varios diseminados de menor tamaño.

¿Qué son las “guarderías estelares”?

Hoy día, gracias al avance tecnológico, los astrónomos disponen de potentes telescopios para sus investigaciones con los que observan las lejanas nebulosas. Estudian cómo se forman los nuevos sistemas solares, nebulosas a las que han denominado “guarderías estelares” por la gran cantidad de soles en formación que allí se están generando.

¿Continúa viajando la sonda Voyager 2?

Después de más de 40 años de su lanzamiento y contra todo pronóstico, continúa inspeccionando los alrededores del sistema solar. Actualmente sigue enviando imágenes y parece ser que en los próximos años nos aportará descubrimientos inimaginables. La sonda Voyager 2 se envió al espacio el 20 de agosto de 1.977 desde Cabo Cañaveral, Florida, fue la primera en “visitar” los cuatro planetas exteriores: Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno. Posteriormente pasó la órbita de Plutón (el cual dejó de ser un planeta hace más de una década), descubriendo que más allá había otros cuerpos celestes mayores, como Sedna. De allí en adelante se encontró con millones de objetos, donde comienza el cinturón de Kuiper.

 

Orbita De Pluton Y Cinturon De Kuiper

Orbita De Pluton Y Cinturon De Kuiper

 ¿Qué es el cinturón de Kuiper?

Es una parte del espacio que bordea el sistema solar y contiene los restos de la formación de dicho sistema. Su tamaño es inmenso. Este cinturón, además del sol y los planetas, está recogido en la nube de Oort, también llamada nube de Öpik-Oort, en honor a Ernst Öpik y Jan Oort. Esta nube esférica se encuentra en los límites de nuestro sistema solar.

“La idea de que estamos solos en el universo me parece completamente inverosímil y arrogante, teniendo en cuenta la cantidad de planetas y estrellas que sabemos que existen es muy poco probable que seamos la única forma de vida evolucionada”

“Recuerda mirar arriba hacia las estrellas y no abajo hacia tus pies. Trata de darle sentido a lo que ves y pregúntate sobre lo hermoso de la existencia del universo. Sé curioso”

Stephen Hawking

Montserrat Prieto

Solo soy alguien que nunca dejará de soñar con un mundo mejor. Que hace del aprendizaje una constante de su vida. Amante y defensora de la salud medioambiental, de los Derechos Humanos y de la Justicia. Escritora de cuentos y relatos

Que fácil es manipular a un pueblo

 

Cuando un gobierno lo único que busca es la confrontación en vez de la paz social, esta convirtiendo a los ciudadanos en poco más que un objeto de usar y tirar. Lo mismo da, que da lo mismo, cuando la técnica a utilizar es la dejarnos en formol hasta que las cosas se pasen y se olviden.

 

También otro recurso muy propio del gobierno de Rajoy, es utilizar la mentira, y repetirla una y otra vendiéndola como si fuese verdad para que la gente termine creyéndosela o, al menos, se plantee el interrogante de la posible verdad… Las medias verdades, la utilización de falsas ideologías, el uso de insignias patrias como si fuesen los únicos propietarios de ellas… son otras de las artimañas de este gobierno, más debilitado que nunca, pero que la soberbia a la que nos tiene acostumbrados hacen que saquen la cabeza del fango maloliente en el que se encuentra, ayudados por su marca blanca de color naranja.

De todas estas técnicas, la que más ha caracterizado al actual gobierno de España es la continua confrontación, reprimida a continuación con las porras de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, utilizadas a su antojo, manipuladas a su gusto, de ahí que, quien recrimine a nuestros garantes de la seguridad púbica, carentes de ideología, o así debería ser en el ejercicio de su cargos como agentes de la autoridad, no sabe por donde se encuentra o que rollo mental tiene en su cabeza, porque un Estado es lo que es, y la seguridad hay que garantizarla. Otra cosa, por supuesto, es el  del uso y/o el abuso que personas concretas y determinadas puedan hacer de su situación de poder -por eso a mi me gustan ver imágenes de las dos partes en una manifestación-, pero lo excepcional no puede convertirse en pauta general. Y, de todas, formas si no queremos que utilicen las porras no se las demos, tampoco les demos cascos, ni chalecos anti-balas, etc, les damos un uniforme chuli y  rosas… y ya está; luego si nos roban, nos matan, nos extorsionan… pues allá cada uno.

Confrontación y represión, una y otra vez. Hoy somos unos los afectados, mañana otros, y la falta de fuerza de un pueblo memo que se traga todo lo que le dicen o quiere oir…, así siempre ha gobernado la derecha…, y no busquemos tres pies al gato. Aunque, tal vez, debería retractarme de esto último, porque parece que cierto sector de la izquierda disfruta con afrentas a la Constitución y a todo un Estado para hacer valer su derecho a la independencia, respetable como cualquier otra opinión, pensamiento, idea…, pero defendidas por las vías legales y democráticas. Que manía por querer hacer trizas un sistema que, aunque es cierto no funciona a la perfección por mantener a tantos sinvergüenzas en el poder, sin embargo, permite tener establecidas las bases mínimas en la que se sustenta cualquier sistema democrático. Todo es mejorable, claro que si, para eso esta la vía de la reforma Constitucional.

Confrontación en ideas, ¿por qué?, ¿qué absurdo puede llevar a un ser humano a creerse en posesión de la auténtica verdad?. Ni siquiera los votos pueden legitimar la prevalencia de una verdad sobre otra, porque la verdad absoluta no existe, máxime cuando el ser humano, con su codicia y soberbia, fundamentalmente, tiende a manipular hasta las verdades, apropiándose de ellas.

Pero erre que erre, ni los unos, en  no querer buscar soluciones al problema territorial de Cataluña, digamos que el PP y C´s, ni los otros, los independentistas de izquierdas, los de la estelada -para que nos entendamos todos-, por empeñarse en alargar un proceso soberanista sin futuro, por las formas y fondo que se propone; tienen el más mínimo interés en que reine la concordia. Les interesa hacer ruido porque así se tapan mejor las torpezas de todos.

“Confrontación en ideas, ¿por qué?, ¿qué absurdo puede llevar a un ser humano a creerse en posesión de la auténtica verdad?. Ni siquiera los votos pueden legitimar la prevalencia de una verdad sobre otra,”

Pero, no todo es el proceso soberanista, ni la detención de Puigdemont, ni mucho menos; porque aunque su ruido intencionado lo llene casi todo, aún queda un hueco para meter la próxima confrontación buscada por M. Rajoy y los suyos, la de los pensionistas entre si, puesto que en la Ley de Presupuestos Generales del Estado para 2018, en trámite parlamentaria, sólo contempla la subida para las pensiones mínimas y de viudedaz… y al resto que le den, como si no hubiesen cotizado. Pero no deben perder la fuerza en la lucha de nuestros jubilados y pensionistas en pro de una pensiones justas para todos, porque al resto les darán unas migajas antes de que finalice el año pensando en las inminentes elecciones locales.

Pero, no sólo esto, en su apuesta populista también el PP  prevé en los nuevos presupuestos una rebaja del IRPF para las rentas más bajas, una mejora de las condiciones laborales y salariales de los funcionarios, sólo los del Administración General del Estado, y una bajada del IVA para el cine del 21% al 10%, olvidándose de otros sectores ligados a la cultura. Unas migajas, que pretende apagar el fuego echándole más ramas. Unas migajas que mantendrán callados a unos pocos durante un tiempo, al menos el necesario para manipular su conciencia social en los próximos comicios electorales.

Hasta que se nos vuelvan a hinchar las narices por otro tema y volvamos a salir a las calles, a las plazas, y del nuevo el gobierno, confrontación y represión, confrontación y represión… Que fácil es manipular a un pueblo y que poca consistencia tiene en sus ideas, en su dignidad, en la defensa de sus derechos…, y sólo por creernos todo lo que nos cuentan y nos meten por imágenes de nuestros televisores, cada vez de mas pulgadas… Además, mientras las cosas vayan tirando para que meternos en líos, ¿verdad?.

 

 

Feliciano Morales

Licenciado en Derecho. Técnico Superior en Telecomunicaciones. Asesor jurídico de Administración Pública. Administrador Plazabierta.com. Escéptico por naturaleza y soñador de vez en cuando.

Lluvia

Lluviacristales

 

 

 

Hace poco leí algo así como “No hay que sentirse vivo, sino humano”.
Iván Ferreiro dice que en la tristeza hay belleza. Creo que piensa
que no hay nada de malo en estar triste, que no debemos aplacar
ese sentimiento, tan natural como la felicidad.
Podemos volver a ese “Es mejor haber amado…” del poeta inglés
Alfred Tennyson (no sabía quién lo dijo, lo he buscado en
Internet).
Es mejor haber sido humano que no un mero pasajero de la vida.
Es mejor tener grietas, ser imperfecto.

 

 

 

Lou Reed se mezcla con el sonido de la lluvia rompiendo en las
ventanas, algunas gotas de agua se cuelan curiosas en casa y
me preguntan qué me pasa. Intento sentirme humano, pero
cuanto más humano me siento, menos vivo estoy. 

 

 

Existe una felicidad vegetativa en las canciones tristes. Una luz
latente que asoma con determinados acordes y voces. La
ansiedad, los trastornos obsesivos compulsivos, el recuerdo
envuelto en óxido debajo de las uñas, la suave sensación del
dolor inyectado y su incorporación a la corriente sanguínea. Es
entonces cuando la respiración se ralentiza, cuando podemos ver
cómo nacen y se marchitan las hojas fotograma a fotograma,
cómo rompen kamikazes contra el cristal las balas, cómo el
tiempo se pasa y cómo pasamos  pasajeros infelizmente felices
por esta acera encharcada de vida.
Nacho Ciencafés

Salmantino en Madrid. La mitad escribiendo. Cambiando la vida a cañonazos, pero siempre desde castillos en el aire.

Las nuevas catedrales

Me  preguntaron: ¿crees en Dios?, y mi cabeza se remontó a mis primeros años de escuela, donde en clase de religión estudiábamos el catecismo, y recuerdo en una de las primeras preguntas que se resolvían en tan espiritual-encasillamiento de las excelencias divinas y de su creación, se resolvía la pregunta ¿Quién es Dios?, y recuerdo, incluso mi voz cuando Don Tomás me lo pregunta  y yo respondía  “Dios es nuestro padre, creador y señor de todas las cosas…”, luego continuaba, con algo que no tiene desperdicio: “… que premia a los buenos y castiga a los malos.”

También recordé en esos flases que pasan por nuestra memoria a más velocidad que la de la luz, las distintas caras que a lo largo de mi vida había puesto a “mi Deidad”, un Dios sonriente, paternal, que acogía entre sus manos a todos los  hombres y mujeres del mundo, a un Dios enojado, lanzando rayos sobre la raza humana por la maldad del hombre, de la humanidad…, “creada a su imagen y semejanza” (Génesis 1:26-27); también lo vi como un Dios justo, que daba la oportunidad de que todo el mundo volviese al buen camino premiándoles por ello con la vida eterna a su derecha, mientras que los malos, los indeseables, los asesinos, los pederastas…, los condenaba a las penas del infierno. También lo vi…, como…, un juez intolerante a la vez verdugo que me empezaba a arrebatar a mis seres queridos, algunos jóvenes, ¿por qué?… A partir de ahí la imagen se distorsionó y dejé de ponerle cara…

Dejé de ver a Dios, y tengo que decir que en interior se hizo un vacío bastante grande, quizá por mi rebeldía hacia mi Dios. Empecé a envidiar a los que en Él creían, porque sí, sin más razones, sobre todo en ese Dios indulgente, porque era una forma bajo la que podría haberme cobijado en los malos momentos, cuando nadie me acompañaba en el camino. Entonces lo vi como el principio del todo, de un todo infinito que se expande… como una energía cósmica, como algo que representa la total libertad de la propia existencia, sin dogmas, sin caras, sin religiones, donde el ser humano, aunque siendo una mota de polvo en un universo… es parte de eso todo.

Entonces me di cuenta, que el homo sapiens, esos que me encuentro todos los días en mi corto peregrinar por este mundo, casi iguales que yo, eran parte de ese Dios universo, de ese Dios energía, de ese Dios origen del todo, si es que tuvo que haber un origen… Desde este momento esa ha sido mi imagen de Dios, la de mis congéneres, como parte ínfima de un universo…

Si  nuestra especie esta concebida para procrear como una tendencia a perpetuarse en el tiempo, ¿por qué no puedo ver a Dios en cada una de la gente buena que me encuentro por el mundo?, ¿por qué no creer que podemos ser mejores?, ¿por qué no pensar que podemos mejorar el mundo si nos lo proponemos y buscar otros universos?,  sin ataduras cargadas de moralina, sin jueces despiadados, ávidos de juicios con prejuicios…

Prefiero creer en el ser humano, en ese ser que, a pesar de haber demostrado a lo largo de su existencia el daño que puede hacer,  también es capaz, abriendo un poco más las mentes, nuestras mentes que, igual que hemos construido pirámides, catedrales, cohetes, sondas y estaciones espaciales que exploran nuestro universo, robots que cada día nos imitan mejor; podemos crear nuestra propia existencia, no dejarla que deambule a lo largo de nuestras cortas vidas a capricho de intereses espurios de quienes quieren controlar el mundo con el dinero, con la ambición, con la política… con la explotación y destrucción de la propia humanidad… y, si podemos hacerlo, ¿por qué no intentarlo?…  ¿por qué no empezamos a dejar de blandir nuestras espadas y empezamos a mover nuestras cabezas para empezar a ser mejores?, porque sólo así conseguiremos cambiar nuestro entorno y, así, siguiendo la mismas tendencia de expansión de nuestro universo, cambiar los entornos próximos, para crear al final un mundo mejor…

“podemos crear nuestra propia existencia, no dejarla que deambule a lo largo de nuestras cortas vidas a capricho de intereses espurios de quienes quieren controlar el mundo con el dinero, con la ambición, con la política… con la explotación y destrucción de la propia humanidad… 

hombre-mundo


Gracias a aquellas mujeres y hombres íntegros, rectos, que cada día lo intentan, volviendo a construir catedrales donde antes sólo había escombros, piedras amontonadas sin aristas… Gracias por enseñarme y poder aprender como hacer un mundo mejor.

 

 

Feliciano Morales

Licenciado en Derecho. Técnico Superior en Telecomunicaciones. Asesor jurídico de Administración Pública. Administrador Plazabierta.com. Escéptico por naturaleza y soñador de vez en cuando.

Cuncta fessa

Cansados
Esta es la frase con la que Tácito, el historiador romano, resumía los hechos por los que la República romana había permitido a Octavio Augusto proclamar el Imperio con él a la cabeza. Esta es la frase con la que en muchos periodos de la historia se podría explicar cómo el populismo, las malas gestiones,  el liderazgo de los mediocres, la radicalización de las minorías, las excesivas presiones sobre la mayoría de la población que ve formarse una sociedad que no se corresponde con sus ideas, llevan a la renuncia voluntaria a los derechos por parte de las gentes y a otorgar el poder a formaciones políticas de tipo dictatorial. “Todos cansados”, todos hartos de que se nos convoque cada cuatro años para luego legislar y gobernar de espaldas a nuestras aspiraciones.

Todos cansados, hasta las narices, de minorías que imponen su criterio llevando hasta el ánimo popular una sensación de hastío y no pertenencia que les hace mirar con añoranza hacia sociedades más férreas, de criterios absolutistas. Porque una cosa es la evolución y otra la involución.

Todos cansados, desmoralizados y furiosos, viendo como en el tablero político se juegan partidas que a los que somos de a pie nos importan un ardite. Viendo como siempre hay excusas para recortar los derechos individuales, para abandonar a los débiles y a los necesitados, para aplastar a los que intentan denunciarlo, para marcar con mayor rigor la frontera entre potentados y necesitados, para enfrentar con cualquier excusa y evitar reivindicaciones que realmente sean necesarias.

Todos cansados, tristes, incrédulos, observando una pretendida oposición al poder que hace todo lo posible porque este se perpetúe. Que lejos de aportar posibles soluciones reivindica la creación de nuevos problemas. Que lejos de representar a la gente de la calle, sus cuitas, sus anhelos, sus aspiraciones, pretenden imponerle otros que ellos no desean.

Todos cansados, introspectivos, desesperanzados, observando entre la desidia, la ironía y el viejo germen de lo que nadie desea desear, como nos escamotean día a día la libertad, la justicia, la equidad, la fraternidad, el pasado, el presente y el futuro sin que encontremos los resortes para evitarlo. Los resortes para devolverles sus engaños, sus mentiras, sus palabras huecas o retorcidas y sumirlos en el pozo de la ignominia de donde nunca deberían de haber salido.

“Todos cansados, introspectivos, desesperanzados, observando entre la desidia, la ironía y el viejo germen de lo que nadie desea desear, como nos escamotean día a día la libertad, la justicia, la equidad, la fraternidad, el pasado, el presente y el futuro”


Cuncta fessa. Todo es cansancio. Todos cansados.

No hace falta un Tácito para entender lo que está pasando. No hace falta ser una gran analista para comprender como nos están llevando a unos contra otros, diviendiéndonos en facciones controlables, mediante ideologías, mediante banderas, mediante canciones, para que no podamos tener la fuerza imprescindible para plantarnos y decir basta. Basta¡, Baaastaaaa¡¡¡

Todos cansados, entregados. Entregados con fatalidad a lo que acontece. Entregados con ceguera a fanatismos alienantes. Entregados con furia unos contra otros. Entregados desde nuestra más incipiente educación a ser títeres incapaces de un pensamiento libre e independiente.

Fessa sum.  Fessi sumus.  Cuncta fessa. Hasta que alguien, dentro de no mucho, sea capaz de recoger todo ese cansancio, toda esa desazón y llevarla por un camino indeseable, indeseado, intolerable, pero libremente elegido por todos los abandonados, ignorados, resabiados, hartos, de este mundo.

Cuncta fessa, el que avisa no es traidor.

Rafael López Villar

Nacido en 1953 en Orense. Vive en Madrid desde los cuatro años. Empresario, escritor vocacional y estudioso de la gastronomía tradicional española sobre la que tiene varios blogs.

¿Volverán las oscuras golondrinas?

 

 

Volveranlasoscurasgolondrinas
Nada me hubiese satisfecho más que no tener que volver a hablar de Cataluña por el soporífero, manipulador y desgastado  hasta los huesos “procés”, sobre todo porque igual que no me gustan las consignas políticas cuando vienen de la derecha, tampoco me satisfacen cuando vienen de la izquierda; sobre todo cuando las conductas de quienes transmiten ideas como dogmas políticos, roza poco más que el absolutismo ideológico.

 

Me estoy refiriendo a la fuga de Marta Rovira tras mandar una carta a los militantes anunciando su exilio,  indicando, entre otros aspectos, que «Será un camino duro, pero es la única forma que tengo de recuperar mi voz política»; huyendo de esta forma de su comparecencia ante el Tribunal Supremo, a la que sí han acudido los otros líderes independentistas citados, Jordi Turull, Carme Forcadell, Raul Romeva, Dolors Bassa y Josep Rull, Llanera por su implicación en el ‘procès’ independentista

Bien…, situados en los hechos brevemente narrados, pero que todos conocemos bien por lo trillado del tema en informativos, redes sociales, prensa, etc, etc…, lo que no aguanto, realmente, de los políticos, es su desarrollada capacidad para engañar a la gente, no sólo a los contrarios, sino a su propia militancia, simpatizantes, busca-vidas  políticos que se apuntan a un tornado para sobresalir entre los suyos y salir en la foto, por utilizar términos o expresiones absolutamente inapropiadas respecto de los temas que tratan, manipulando información, para la consecución de un objetivo, en nuestro caso, alarga el Procés hasta que, a punto de rasgar, se vuelva a repetir la historia una y otra vez. ¿Hasta cuándo?.

Lejos de volver a demostrar la anti-juricidad de proceso independentista de Cataluña, por lo manido del tema y, sobre todo, porque intentar demostrar desde una perspectiva jurídica algo de lo que el contrario no quiere ver, es perder tiempo; aunque volveré a dar dos pinceladas para situarnos, por si alguien piensa que mis palabras también pueden ser manipuladoras al dar por sentado la ilegalidad de este esperpento experimento político. La primera de ellas es hacer mención a la Declaración Universal de los Derechos Humanos de Nueva York (1966) que, si bien arranca diciendo, que: “Todos los pueblos tienen el derecho de libre determinación”–, sin embargo, y esta sería la segunda pincelada, la Corte de La Haya en numerosas sentencias interpreta la resolución 2625 (párrafo 80) donde se recoge  este derecho,  de la siguiente manera: “Ninguna de las disposiciones de los párrafos precedentes se entenderá en el sentido de que autoriza o fomenta cualquier acción encaminada a quebrantar o menospreciar, total o parcialmente, la integridad territorial de Estados soberanos e independientes que […] estén, por tanto, dotados de un gobierno que represente a la totalidad del pueblo perteneciente al territorio, sin distinción por motivo de raza, credo o color”, lo que se conoce con el nombre de secesionismo.

Los que nos consideramos democráticos, porque respetamos las ideas contrarias a las nuestras, nos gusten o no, sólo por el mero hecho de que en esto consiste una auténtica democracia, es decir, en que cada uno pueda exponer sus ideas, debatir todos sobre ellas y, a falta de consenso, decidir sobre su resolución el voto de la mayoría. Ahora bien, lo que no se puede respetar porque en sí ya supone una falta de respeto, es querernos tomar el pelo y tratarnos como a “gilipollas”, y perdonen mi expresión, a los ciudadanos, llamando “exilio” a lo que es una huida hacia delante, ni llamar a quienes están en la cárcel por fomentar dicha secesión, presos políticos, cuando se trata de todo lo contrario, políticos que están presos por no respetar las reglas del juego que marca nuestra propia Constitución y el sistema normativo que debe emanar de ella; no de la imposición, aunque está venga refrendada por unos votos obtenidos de un referéndum ilegalmente convocado y peor controlado en los resultados, y de unas elecciones que, admitiendo los resultados que han hecho que el independentismo haya vuelto a triunfar por la unión de todos ellos, lo que no se puede dar por válido es la actitud pertinaz, absurda y ineficaz de volver a repetir los mismos errores cometido antes de las citadas elecciones, porque haciéndolo, basándose en dicha mayoría, no convalida o hace legítima su actuación por ser contraria al Orden Constitucional e irremediablemente, si se quiere no cronificar el problema que han generado los gobernantes catalanes, la solución, debe pasar por una negociación entre independentistas y constitucionalistas que implique la reforma de la Constitución de 1978 para posibilitar dentro de los cauces legales el deseo de un pueblo, dudo que por mayoría, de ser independiente.

“Ahora bien, lo que no se puede respetar porque en sí ya supone una falta de respeto, es querernos tomar el pelo y tratarnos como a “gilipollas”, y perdonen mi expresión, a los ciudadanos, llamando “exilio” a lo que es una huida hacia delante”

Tengo que reconocer que Gabriel Rufián me llego a caer bien por sus enfrentamiento a pecho descubierto con Rajoy, sobre todo para recriminarle su actitud poco respetuosa con el pueblo Catalán; pero esta percepción inicial se ha ido desvirtuando, cuando sus palabras se han ido transformando en consignas manipuladoras, revistiendo al procés de un aura de renovación democrática, cuando en realidad se trata de una imposición en toda regla; de manera que, si utiliza términos jurídico-políticos, que lo haga en su estricto significado, no el que él y lo suyos quieren atribuirle en cada momento.

Pero, bueno, aquí cada uno se cree lo que se quiere creer y manipula lo que le puede perjudicar, y el que no tenga pecado que arroje la primera piedra.

 

Feliciano Morales

Licenciado en Derecho. Técnico Superior en Telecomunicaciones. Asesor jurídico de Administración Pública. Administrador Plazabierta.com. Escéptico por naturaleza y soñador de vez en cuando.

Garantismo versus impunidad

Impunidad
Si, ya lo sé, lo he dicho muchas veces, pero no me resisto a decirlo una vez más, una cosa es la Justicia y otra, desgraciadamente muy alejada, es la legalidad. Tan alejada que para evitar errores que perjudicaran vidas se inventó el “garantismo”, esa serie de normas que garantizan a un acusado la posibilidad de tener un juicio justo sean cuales sean su  delito y sus circunstancias.

Y a mí me parece impecable. Cuantos inocentes han pasado por la cárcel, o la ejecución, por arbitrariedades judiciales, o legales, cometidas con absoluta impunidad. Cuántas vidas de inocentes perdidas por falta de garantías de ningún tipo.

Pero, como todo, el exceso de garantismo es una lacra que posiblemente la sociedad no puede, no quiere y no debe de permitirse. Porque cuando las garantías al culpable se convierten en un agravio, o perjuicio flagrante, a la víctima algo no está funcionando como debiera.

Es justo, lógico, impecable, que un delincuente sea presunto en tanto en cuanto no haya una condena firme por parte del juez, no en vano la presunción de inocencia es uno de los derechos fundamentales del hombre. Pero aplicar la presunción de inocencia, que por otro lado nos es negada a la mayoría de los ciudadanos mediante artimañas como la presunción de veracidad concedida a determinados estamentos, a delitos cometidos de forma pública y flagrante, cuando no con exhibición, es caer en la parodia del derecho y, por extensión, en su descrédito, lo que es un perjuicio superior para la mayoría de los ciudadanos.

Entre estos delitos flagrantes, y que provocan el general cabreo del ciudadano de a pie, está el de la ocupación ilegal de viviendas e inmuebles por parte de ciertas mafias que se han especializado en su comisión, llegando, ya incluso, a la ocupación de viviendas habitadas y a la exigencia de compensación económica para su abandono. La lentitud judicial y el exceso de garantismo permiten una situación en la que la víctima no solo se ve despojada de sus derechos y sus bienes, sino que incluso pasa a ocupar la situación de sospechoso. En conclusión la víctima lo es por partida doble, ya que aparte de verse despojado de algo que es suyo sufre una absoluta indefensión que, inevitablemente, deriva en descredito del sistema.

Hay delitos, situaciones en las que el garantismo del delincuente debe de ser sustituido por las garantías de restitución inmediata a la víctima. Y cualquier otra situación no solo es una injusticia, es una afrenta.

Hay al menos otras dos situaciones legales que se han producido recientemente  y que los ciudadanos de a pié no podemos entender. Dos situaciones absolutamente dispares y, para los legos, absolutamente disparatadas.

La primera es la situación en Cataluña. A mí no me cabe en la cabeza, creo que no conozco a casi nadie, que a alguien que ha cometido un delito, que está en situación de prisión preventiva, o de fuga, y que dice clara y públicamente que tiene intención de seguirlo cometiendo, se le permita ejercer derechos que facilitan la reiteración, la persistencia. Que ponen en situación de idoneidad a la persona para que persevere en el daño causado. No me cabe en la cabeza. No entiendo que aparejada a la prisión preventiva, o a la de fuga con exhibición y recochineo, no haya una paralela suspensión de derechos políticos. Ya, ya sé, que habrá quién ahora se pondrá rojo de ira por mis palabras, pero ¿Qué dirían si un señor de los imputados por corrupción, por poner un ejemplo, se presentara en una lista con el planteamiento de que pensaba llevárselo crudo? No quiero ni pensarlo. Titulares, redes sociales, informativos de toda índole y formato clamando por el fuego celestial. Para mí, insisto, para mí, no hay diferencia. Ni explicación plausible a lo que está sucediendo.

Y no olvidemos el episodio de PPR (prisión permanente revisable). Creo que la distancia entre el pensamiento de la calle y la actitud de los políticos se ha revelado con una claridad que bordea la brutalidad. No es un problema ético, que también, no es un problema moral, que podría serlo, es un problema lógico y los argumentos esgrimidos de toda índole, excepto en el sentido de contestar un planteamiento básico, no son más que palabras huecas para el ciudadano de a pie.

Convengamos todos, y creo que no hará falta un gran esfuerzo, en pensar que la parte coercitiva de una pena de prisión es una forma de apartar a un delincuente de la sociedad para intentar su rehabilitación social, que ha de producirse durante su internamiento. Una vez convenido surge la pregunta que evidencia un fracaso del planteamiento básico, ¿Qué hacemos con los reincidentes sistemáticos? ¿Qué hacemos con los que no se rehabilitan? ¿Qué hacemos con los enfermos incapaces de controlar sus impulsos? Y, sobre todo, ¿Cómo le explicamos a las víctimas indefensas de los delincuentes irrehabilitables, que es que moralmente, éticamente, no se puede retener a alguien que ha cumplido una condena aunque se sepa que su libertad supone una reiteración inevitable del delito? ¿Le explicamos que ha tenido mala suerte? ¿O que su sufrimiento, cuando no muerte, es por una sociedad espiritualmente superior?

¿Cómo le explicamos a las víctimas indefensas de los delincuentes irrehabilitables, que es que moralmente, éticamente, no se puede retener a alguien que ha cumplido una condena aunque se sepa que su libertad supone una reiteración inevitable del delito?


Es inevitable pensar, yo lo pienso desde luego, que los comportamientos excepcionales requieren de medidas excepcionales. Que las conductas insociales graves, la violencia, la muerte, necesitan unas garantías especiales para las víctimas antes que para los delincuentes. Que abandonar a la víctima para defender al infractor puede ser estéticamente impecable, pero éticamente no se sostiene.

Y es que cuando el garantismo se instala como un problema en vez de como una solución, cuando los legisladores están más pendientes de sus gestos que de las consecuencias reales de los mismos, cuando se legisla olvidando a la víctima y pensando solo en el delincuente, cuando se dice representar a los ciudadanos y se da la espalda a sus demandas, algo ha dejado de funcionar en la sociedad.

El garantismo debe de ser un derecho irrenunciable, pero el primer garantismo es aquel que pone por delante evitar las víctimas, evitar los daños, aquel que garantiza la restitución inmediata a la víctima de sus bienes, aquel que primero piensa en el que ha sufrido y luego en el que ha causado el daño.  Lo demás, lo que no está en esto, puede ser garantismo, no lo dudo, pero a mí se me parece más a la impunidad, y yo no lo quiero.

Rafael López Villar

Nacido en 1953 en Orense. Vive en Madrid desde los cuatro años. Empresario, escritor vocacional y estudioso de la gastronomía tradicional española sobre la que tiene varios blogs.

Pá lista, yo

Cifuentes

Cristina Cifuentes

No puedo salir de mi asombro cuando he sabido que, la más progre de la derecha española, entendiéndose por progre en nuestro caso como equivalente a “menos autoritaria que el resto”, “La Cifuentes”, la que presumía de honradez frente a su predecesor en el cargo Jaime Ignacio González González; se la ha pillado con el carrito del helado y con el heladero incluido, perdón por el frío; claro, presuntamente,  por aquello  de hacer valer el derecho constitucional a la presunción de inocencia,  aunque en el caso del PP, parece ser que la balanza se inclina del lado de la falta absoluta de la misma no en vano a quien lo ha denominado como una organización mafiosa, o mejor dicho, criminal, por reunir los elementos jurídicos para ser considerada como tal: como son la pluralidad de personas, su carácter estable y la coordinación con reparto de funciones. ¿No les parece que se identifica con la trama de la Gürtel?

Y si me parecía que mi mandíbula no podía dar más de sí  en la gesticulación de mi asombro, pude comprobar que así no era, que todavía mi mandíbula podía hacer un ángulo mayor aunque cerca del desencaje, cuando una prestigiosa universidad pública, como lo es la del Rey Juan Carlos, financiada por la Comunidad de Madrid, parece no haber jugado muy limpio en la atribución de un Máster en Derecho Autonómico a la ahora Presidenta de dicha Comunidad.

Volviendo a recalcar, aún a riesgo de que me llaméis pesado, el derecho a la presunción de inocencia, hasta ahora sólo hay unos datos irrefutables como es la huella dejada en el expediente académico digitalizado, para que con sólo la diferencia de unos pocos minutos pasara de “no presentado” a “notable”, y si esto fuera poco, el cambio se hizo en la intranet de gestión de alumnos por una funcionaria desde otro campus diferente, quien se quita del medio el marrón diciendo que un profesor le ordenó el cambio, pero sin revelar su nombre…. “Uf… que mal  huele

Y, digo que es el único dato irrefutable porque el argumento dado por le Rector de la mencionada Universidad carece de consistencia por su fácil manipulación, aunque reconoce la excepcionalidad de un error informático que se subsanó tras consultar a los respectivos profesores a los que correspondía la valoración de las citadas asignaturas, todo ello sin probar, claro está; lo cual parece que no piensa hacer al haberse amparado en la Ley de Protección de Datos para negar la transparencia como uno de los derechos básicos del procedimiento administrativo. Y eso que es catedrático de Derecho Constitucional.

De verdad, ¿soy sólo yo el que tiene muy desarrollada la pituitaria o a ustedes también les huele a chamusquina todo esto?…. Al final todo queda en casa,  es decir, en la Comunidad de Madrid a la que pertenece la tal Real Universidad; además no estamos hablando de cualquier alumno y de cualquier expediente, sino el de la mismísima presidenta que, por aquel momento, ya era muy conocida por haber formado parte de diversas entidades educativas como el Consejo de Universidades de la Comunidad de Madrid (1998-2000), o del Consejo de Administración de la Universidad cuestionada (1996-2000),  a lo que hay que unir su dilatada y ascendente carrera política.

 

“De verdad, ¿soy sólo yo el que tiene muy desarrollada la pituitaria o a ustedes también les huele a chamusquina todo esto?…. Al final todo queda en casa,  es decir, en la Comunidad de Madrid a la que pertenece la tal Real Universidad; además no estamos hablando de cualquier alumno”

Por otra parte, volviendo a apelar a la calidad de catedrático de Derecho Constitucional del susodicho Rector, su insistencia en el derecho de igualdad de trato de Cristina Cifuentes que al resto de ciudadanos, parecía querer dar una justificación a lo que se constató como un simple error informático, sin necesidad de hacerlo, lo que me hace pensar que “excusatio non petita, accusatio manifesta”, o lo que es  lo mismo ‘excusa no pedida, acusación manifiesta’.​

En otros países de nuestro entorno altos cargos de gobierno de la vieja Europa han dimitido por cuestiones, quizá de menos de trascendencia, por la actuación presuntamente irregular en nuestro caso de un funcionario, lo que equivaldría a la comisión del delito de falsedad de documento público. Pero, me temo que la puritana moralista Cifuentes no lo hará, porque del puritanismo a la soberbia, aunque sea espiritual, hay una delgada línea; además de por no perder la tradición de su partido de no dimitir por nada.

Pero, lo que más me duele de todo esta comedia es su final trágico que la convierte, lógicamente, en una tragicomedia, como es el hecho de la indecencia de nuestros gobernantes y la osadía de tomarnos a los ciudadanos por tontos, lo cual me estoy planteando sino será por permitir que tanto político de pedigrí sigan ensuciando la decencia de un país.

Feliciano Morales

Licenciado en Derecho. Técnico Superior en Telecomunicaciones. Asesor jurídico de Administración Pública. Administrador Plazabierta.com. Escéptico por naturaleza y soñador de vez en cuando.

Las nuevas fronteras

Pensiones 

La manipulación de lo cotidiano ha llegado a tal extremo que la postverdad se ha convertido en un gigantesco megáfono a través del cual la información nos llega con tal grado de controlada distorsión que embota el intelecto y nos idiotiza cada vez con más voracidad.

En esa inmensa sala de máquinas, desde la que se controla la llamada sociedad global, ningún acontecimiento, prefabricado o espontáneo, escapa a su análisis, valoración de riesgo y rentabilidad.

Sin embargo estamos inmersos en un momento crucial, en el que la sociedad civil está empezando a exigir responsabilidades al gobierno y coherencia al resto de partidos con representación parlamentaria y estas exigencias, que también se trasladaran a  las urnas, se están trasladando desde el compromiso social y la reivindicación de colectivos que han elegido la tribuna de la calle para combatir el deterioro de las políticas sociales  y denunciar la distorsión de la información. Hablamos de pensionistas, mujeres, colectivos por la educación, por la sanidad…. En este país los colectivos más vulnerables están dejando de ser invisibles.

Porque ellos saben, sabemos, que otros colectivos, algunos opacos, están absorbiendo una parte importante de los recursos que el estado debe repartir con equidad y asi cuando el gobierno se excusa en la falta de recursos para equilibrar las pensiones y que este equilibrio ha consistido en una subida del 0,25%, los pensionistas saben que el presupuesto de defensa ha aumentado en un 38% y saben de los beneficios fiscales de la Iglesia Católica, los 2.000 millones de rescatar las autopistas, los aeropuertos sin pasajeros, los AVES inútiles, y saben de la corrupción y del dinero evadido y de la amnistía fiscal, les duele los 60.000 millones de euros del rescate a la banca y saben y les duele los sobresueldos, dietas, pensiones vitalicias de la clase política y saben del coste de la casa real. Porque este gobierno les están metiendo las manos en sus bolsillos para engrosar el de todos los anteriormente citados. Y son ellos los que han rescatado a los bancos y a las autopistas y son muchos los que tienen que compartir sus exiguas mochilas con hijos y nietos, y se indignan porque este país tenga que estar manteniendo a casi medio millón de políticos Y es que a esta generación no la pueden seguir durmiendo con cuentos, que ya lo intentaron otros.

“cuando el gobierno se excusa en la falta de recursos para equilibrar las pensiones y que este equilibrio ha consistido en una subida del 0,25%, los pensionistas saben que el presupuesto de defensa ha aumentado en un 38% y saben de los beneficios fiscales de la Iglesia Católica, los 2.000 millones de rescatar las autopistas, los aeropuertos sin pasajeros, los AVES inútiles (…).”


Porque en la otra orilla están los 3,15 millones de jubilados que cobran pensiones que, según los técnicos de hacienda, quedan debajo del umbral de pobreza, fijado en 8.200 euros anuales, y que la pensión media es 932 euros mensuales, según los datos de la Seguridad Social correspondientes al mes de febrero.

A la clase dominante nunca le gustó ver a la gente en la calle exigiendo sus derechos. No les gusta las mareas porque están acostumbrados a navegar al socaire de sus ambiciones y además con el piloto automático puesto.

Y se quejan de las pancartas, tratan de explicar, con la soberbia del poderoso acorralado, que asi no se solucionan los problemas, niños sed buenos…y ningunean a las mujeres y no son conscientes que provocando el desapego, no favoreciendo la conciliación familiar, ni la igualdad laboral en función de su maternidad se están cerrando puertas tras de ellos en una huida hacia adelante que les abocara al abismo electoral. Intentaron que el 8 de Marzo fuera un fracaso y acabaron con el lazo morado en la solapa.

“Y se quejan de las pancartas, tratan de explicar, con la soberbia del poderoso acorralado, que asi no se solucionan los problemas, niños sed buenos…y ningunean a las mujeres “

No obstante hay una aparente calma en las filas del gobierno, a pesar de las sucesivas mareas que desbordan las calles de España. Quizás desde esa sala de máquinas, dónde el poder financiero controla esta sociedad global, estén llamando a la calma, porque son conscientes que la gaviota está clonándose y que el nuevo engendro seguirá gobernando para los mismos de siempre y por lo tanto podrán seguir manteniendo su status y la influencia política que marcara las futuras estrategias de gobierno.

Y una de las claves de esa estrategia está desarrollada en el denominado Factor de Sostenibilidad. Este factor se compone de dos variables:

Una el llamado “factor de equidad intergeneracional (FEI)” revisable cada 5 años en función de la evolución de la esperanza de vida. Lo que para el ciudadano de a pie supone un avance, para el pensamiento neoliberal es un problema, ya que puede reducir la tasa de ganancia del gran capital.

Otra de las variables de este factor es el “Factor de Revalorización Anual (FRA)” , supone ligar la revalorización de las pensiones a la salud de las arcas públicas. Esto es,  las pensiones solo suben si aumentan los ingresos del sistema por encima de la tasa de crecimiento del número de pensiones. Este factor se movería entre unos valores situados entre un mínimo del 0,25% y un máximo del IPC + 0,5%.

Nos encontramos por lo tanto con la ironía de un factor de sostenibilidad que desde el día de la jubilación “hace un reparto” de nuestra calidad de vida inversamente proporcional a la esperanza de vida. Más tiempo vivimos, en peores condiciones lo hacemos.

Cómo exponía Julio Anguita recientemente “Esto es lo que tienen las situaciones en las que si no se cuestiona el conjunto y se cambia por otro modelo, cualquier pieza que se toque provocará un recorte en otra: ¿Educación? ¿Sanidad? ¿Prestaciones sociales? ¿Medio Ambiente?

Y para terminar decir que el futuro de las pensiones es un debate de un hondo calado político porque no estamos hablando de un programa sino de un proyecto político vinculado a una ideología. Por eso es necesario que la izquierda sea consciente de las nuevas fronteras que tiene que conquistar para que la bandera del estado del bienestar vuelva a ser de nuevo el santo y seña de este país.

 

Sergio López

Esteponero del 52 y observador de la actualidad. Blogista independiente. Ex de muchas cosas y de casi todas orgulloso. Enfermero militante y político en las barricadas, dos vocaciones al servicio del ciudadano.

El ser humano por encima de todo

Los “seres humanos”, ustedes y yo, biológicamente no somos más que una especie animal que recibe el nombre de Homo Sapiens, principal característica que nos diferencia de otros seres vivos, es decir la capacidad de razonar; la cual nos ha permitido organizar el mundo, relacionarnos con otros sujetos de la misma especie, lo que a la vez nos convierte en seres sociales, por ser capaces de vivir en sociedad, consesuando o conveniendo las reglas básicas para la convivencia.

Por otra parte, con  el vocablo “todo” estaríamos designando a un conjunto como una unidad o refiriéndose a la totalidad de sus elementos. Algo difícil de entender que científicos de nuestro tiempo como Albert Einstein y Stephen Hawking, han tratado de explicar a través de la denominada “teoría del todo”, como una hipótesis de la física teórica que plantea la conexión entre todos los fenómenos físicos conocidos en el universo.

No obstante, nosotros vamos a referirnos al “todo” como aquellos elementos o realidades con las que tiene que convivir el ser humano, sobre todo aquellas que delimitan el concepto de humanismo.

El humanismo es una corriente filosófica que ha tenido una gran influencia tanto en la psicología como en la política y las ciencias sociales en general. Sin embargo, no existe como algo homogéneo, sino que existen diferentes tipos de humanismo.

Nació en Italia en el siglo XV durante la época renacentista, fundamenténdose en el valor de los seres humanos, dándole mayor importancia al pensamiento crítico y a lo racional, por encima de toda superstición o dogma. Así el humanismo se caracterizó por la libertad de pensamiento más allá de cualquier creencia, con un fuerte amor a lo natural, interesándose por el desarrollo de la inteligencia, que implicaba el ejercicio de la ciencia, análisis e interpretación.

Cada una de estas clases de humanismo expresa, a su manera, la idea fundamental de esta forma de pensar: que importan la vida de todos los seres humanos y que, por defecto, hay que respetar las vidas de los demás sin pretender alterarlas injustificadamente o sin tener en cuenta su opinión.

De todas las manifestaciones o tipos de humanismo, nos centraremos en el humanismo empírico, el cual, se trata de diferenciar del resto, por el hecho de ser más una de los más prácticos y aplicados, de manera que, mientras otras formas de esta corriente de pensamiento se basan más en ideas abstractas, como por ejemplo la necesidad de no dominar a otros seres humanos, este se centra en el rechazo o la aceptación de ciertas acciones o actitudes concretas.

Se trata realmente de una corriente de pensamiento donde se le otorga mayor  valor a las acciones y a los conceptos, por lo que lejos de ser una doctrina, destaca las acciones que deben ser aceptadas o rechazadas por los individuos; motivo por el cual rechaza toda acción que ponga límites a la libertad de pensamiento y de expresión.

Condenan cualquier forma de violencia y exaltan los derechos de las minorías, promoviendo, asimismo, la fraternidad y la libertad como los máximos valores humanos, por lo que esta corriente se ha convertido en un referente valioso en nuestro mundo actual, donde el individuo esta sometido a una servidumbre social, donde los dogmas limitan la libertad de pensamiento y el dinero lo controla todo.

“Se trata realmente de una corriente de pensamiento donde se le otorga mayor  valor a las acciones y a los conceptos, por lo que lejos de ser una doctrina  (…)  rechaza toda acción que ponga límites a la libertad de pensamiento y de expresión.”


Además, dicha servidumbre, hace que las acciones de los individuos están sometidas al un juicio social, de manera que, si lo que un individuo piensa no es aceptado por la mayoría se convierte en un paria ideológico, lo que nos lleva a una falacia ad populum, porque la mayoría apela a la popularidad de una reclamación como una razón para aceptarla, o lo que es lo mismo, acepta una idea o una conducta por el hecho de que un montón de personas no pueden estar todas equivocadas; valga como ejemplo el razonamiento: “El hecho de que la mayoría de los ciudadanos apoyen la pena de muerte prueba que esta es moralmente aceptable” o “Star wars es la mejor película de todos los tiempos. Ninguna película ha hecho tanto dinero como ella”.

Estando así las cosas, el problema es que las corrientes de opinión aunque tienen su origen en la opiniones de la individualidad de los entes sociales en torno a temas de interés común, conllevando un debate cuando se adentran en un proceso comunicativo colectivo; sin embargo, el poder del dinero, hace que sea fácil la manipulación de los individuos y de las sociedades en que éste se integra, donde la publicidad y el marketing juegan un papel importante que distorsiona dichas corrientes de opinión.

De la misma manera, la política, como ciencia que trata del gobierno y la organización de las sociedades humanas, especialmente de los Estados, utiliza sin escrúpulos a través de las ideologías a los individuos sociales, buscando únicamente la rentabilidad política para asegurarse el poder más que el propio bienestar del ser humano,  lo que unido al poder del dinero antes citado y a su influencia en las corrientes de opinión, nos lleva a la servidumbre social a la que hemos hecho referencia.

 


Es por ello, que el humanismo empírico se convierte en un referente muy importante en nuestras vidas, porque nos lleva al resultado de que el individuo esté por encima de todo y nada ni nadie esté por encima del ser humano. Por lo que tenemos dos opciones, una empezar a pensar por nosotros mismos o, por el contrario, someternos a corrientes de opinión formadas en base dogmas políticos o de cualquier otro tipo. Dicho de otra manera, empezar a ser personas o convertirnos en borregos.

Feliciano Morales

Licenciado en Derecho. Técnico Superior en Telecomunicaciones. Asesor jurídico de Administración Pública. Administrador Plazabierta.com. Escéptico por naturaleza y soñador de vez en cuando.

Cuando los psicópatas estan entre nosotros.

psicópata
En nuestro estudio sobre el estado mental de algunas personas y su influencia en el entorno en que viven, nos obliga hacer mención a los psicópatas que, salvo algunos casos extremos, donde se nos suele mostrar como asesinos sedientos de sangre, suelen ser personas que hacen una vida normal en la sociedad pero con un grave peligro potencial.

Se suele definir la psicopatía como una enfermedad o trastorno mental, en especial el que se caracteriza por una alteración del carácter o de la conducta social y no comporta ninguna anormalidad intelectual.

Se ha estudiado esta figura en el mundo empresarial, en casos de violencia de género, y a grandes hombres de Estado (Stalin, Milosevic, Mugabe, Husein, etc.), pero no todos los psicópatas son delincuentes.

Recientemente, por desgracia, tenemos el caso del pequeño Gabriel, en el que su presunta asesina se nos está presentando por los medios como una psicópata recalcitrante, habida cuenta de los antecedentes que se le atribuyen o mejor dicho, relacionan, entre los que puede estar la muerte de su propia hija, aún sin demostrar, pero, sobre todo, por su personalidad, donde claramente nos deja entrever las características propias de este tipo de personas.

Los psicópatas son personas que se comportan de manera dura, agresiva, incluso hiriente. Actúan de forma impulsiva y con irresponsabilidad, nunca admitirán sus errores, mostrando su ira con cualquiera que les acuse de algo; siendo el objetivo de este comportamiento conseguir que quien la acusa acabe sintiéndose mal.

Manipulan a las personas de su entorno, ya sea de forma directa o indirectamente utilizando a terceras personas que, conmovidas por su conducta le prestan su ayuda o que han aparecido en su vida de forma casual.

Los psicópatas, también pueden tratar a las personas de manera muy distintas en diferentes momentos del día o en diferentes días, sin razón aparente.

Se recrean en detalles que no olvidan nunca, de la misma forma que nunca se arrepienten de sus actos, careciendo, por lo tanto, de remordimientos. Es decir, no toman la propiedad o la culpa de sus errores o faltas, convencidos que no van con ellos.

 

“Manipulan a las personas de su entorno, ya sea de forma directa o indirectamente utilizando a terceras personas que, conmovidas por su conducta le prestan su ayuda o que han aparecido en su vida de forma casual.”

Otro de sus rasgos es que mienten fácilmente cuando les interesa, haciéndolo de manera que nunca creeremos que estan mintiendo, ante su falta de reacciones.

Es por ello que, si alguien creemos que encaja en este perfil que hemos delimitado, debemos adoptar la medidas oportunas para cuidar de nosotros mismos, ante el peligro que corremos. Siendo la primera de ellas estar en guardia en todo momento, de manera que, conocida una persona que encaje en las conductas que hemos señalado debemos apartarla de nuevas vidas lo antes posible, construyendo un muro que establezca un límite entre nosotros y ellos, evitando acudir a ellas  o ellos pidiendo apoyo emocional o pedirle consejo, ya que si nos ven vulnerables sabrán donde atacarnos y hacernos daño, no dudando utilizar  la información que les hayamos dado sobre nuestras personas y nuestras vidas en nuestra contra.

Finalmente, debemos ser firmes en nuestra decisión de apartarlos, puesto que en caso de defenderlos o apoyarlos, no van a dudar a utilizarnos cuando le venga bien, aprovechándose de nosotros y de nuestras debilidades.

En caso de delinquier, la prisión no los rehabilita. Al tercer año de libertad, entre el 70-80 por ciento de ellos ha reincidido. A los cinco años, el 90 por ciento. Hay incluso estudios que aseguran que los psicópatas primarios que son tratados psicológicamente reinciden más que los que no.

 

Olga Sánchez Rodrigo

Busco la verdad para contársela al mundo. No creo en la neutralidad del periodista, casi siempre es de quien le paga. Por el contrario, SÍ CREO y APOYO al periodismo ciudadano, el hecho por gente de la calle, gente que cuenta lo que le pasa.

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