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Atrapados en la nieve

No es una casualidad que a la Navidad le haya dado por despedirse con una gran nevada, y no lo es, porque entra dentro de lo normal que en invierno en nuestro país haga frío, incluso en aquellos lugares que en verano la temperatura alcanza los cuarenta grados centígrados.

Lo que no es normal es que en este nuestro querido país, no estemos preparados para situaciones de emergencia como la que ayer tuvo lugar en la AP6 en la provincia de Segovia, con más de tres mil vehículos atrapados por la nieve sin ningún tipo de ayuda por parte de los servicios públicos encargados de prestar auxilio a personas que llevaban, algunas más de 18 horas, inmovilizadas por el temporal. Sólo la solidaridad de los vecinos de poblaciones próximas ayudaron a algunas de familias a soportar tan larga y fría espera, hasta que la Unidad de Emergencia del Ejercito pudo llegar a los afectados a altas horas de noche para retirar todos los vehículos afectados que impedían el paso de los quita nieves.

Resulta vergonzoso que servicios públicos que pagamos todos los ciudadanos, salvo aquellos estafadores de los público que llevan su ahorros a paraísos fiscales, funcionen de forma tan chapucera, siendo más vergonzoso, si cabe,  que el propio gobierno trate de sacudirse de encima todo tipo de responsabilidad bajo el argumento que son los concesionarios de las autopistas los únicos responsables.

Es cierto, que cualquier concesión para la prestación de un servicio público, sea el concesionario quien debe ejecutarlo a su riesgo y ventura con arreglo al pliego de cláusulas administrativas y técnicas que hayan regido la adjudicación del mismo, pero también lo es, que existen autoridades encargadas de controlar que estos servicios funcionen de manera adecuada, pues, a pesar de que estemos hablando de una gestión privada de un servicio público, mal llamada privatización, el servicio sigue siendo público; aparte de los funcionarios o empleados públicos que, en situaciones como ésta deben estar a disposición de la ciudadanía prestando el auxilio correspondiente, como es el caso de los agentes de tráfico de la Guardia Civil, servicios de emergencia del 112, o los militares de la UME que han sido uno de los pocos que han estado a la altura de las circunstancias una vez que se ordenó su intervención.

Es lógico que una vez alcanzada la normalidad en el servicio de la citada autopista se busquen las responsabilidades correspondientes de quienes por su ineficacia provocaron un caos de tal magnitud, pero también lo es que, quien tiene la máxima responsabilidad en este asunto como es el Ministro de Fomento y el Director General de Tráfico deben ser los primeros en asumir la que a ellos les corresponde, de manera que sin en el año 2009 el actual presidente del gobierno, entonces en la oposición, exigió la dimisión de la Ministra socialista Magdalena Álvarez por una situación similar a la de este fin de semana, debería hacer él lo mismo con su Ministro; pero, como ya sabemos la palabra dimisión parece no existir en el diccionario particular de nuestros políticos, con independencia de quien ocupe la bancada azul del Congreso.

“quien tiene la máxima responsabilidad en este asunto como son el Ministro de Fomento y el Director General de Tráfico deben ser los primeros en asumir la que a ellos les corresponde”


También, es cierto, que cuando los ciudadanos nos ponemos en carretera debemos tomar las medidas adecuadas para evitar situaciones como ésta, como disponer en el vehículo de las correspondientes cadenas, pero también lo es que no se puede dejar a los ciudadanos tirados cuando su propia integridad física está en peligro, bajo el falaz argumento del portavoz del Gobierno del Partido Popular, Fernando Fernández Maillo, que aparte de dejar caer todo el peso de lo acaecido sobre el concesionario ha tenido la poco vergüenza de hacer también responsables a los que sufrieron las consecuencias de una ineficacia pública de tal magnitud; aunque de este señor quienes lo conocemos de cerca cuando estuvo al frente de la Diputación de Zamora, poco bueno se puede decir como gestor público, salvo que es un experto en medrar en política.

Lo bueno de todo esto es que no tenemos que lamentar ninguna desgracia personal y, aunque, situaciones como éstas es mejor olvidarlas por aquellos que la han padecido, sin embargo, no debemos olvidar que no es la primera vez que esto ocurre y, posiblemente, dado como funcionan los servicios públicos en este país, no sea la última.

No es suficiente con pedir disculpas por parte del gobierno, porque los ciudadanos necesitamos tener confianza en quien nos gobierna y, por lo tanto, la seguridad que en futuras ocasiones se ateje con los medios adecuados estas situaciones de emergencia.

Reclamar los daños ocasionados es sólo una manera de paliar nuestra necesidad de que la justicia funcione, siendo por ello que los afectados no deben dejar de exigir compensación por los daños y perjuicios ocasionados a través de la denominada responsabilidad patrimonial de las administraciones públicas, para lo cual disponen de un año, porque no hacerlo sería, aparte de renunciar a un derecho que les corresponde, una manera de tolerar la ineficacia de los servidores públicos.

Feliciano Morales

Licenciado en Derecho. Técnico Superior en Telecomunicaciones. Asesor jurídico de Administración Pública. Administrador Plazabierta.com. Escéptico por naturaleza y soñador de vez en cuando.

Un problema de Estado con una única solución

Me he resistido estos meses a añadir algo a la discusión sobre el mono-tema del conflicto catalán. Me ha podido la desidia ante tal cantidad de supuestos expertos que han dado su opinión, tanto sobre las causas del mismo como sobre sus posibles soluciones. Expertos que en la mayoría de los casos, como no podía ser de otra manera en este país nuestro, encontramos en las tertulias televisivas y en las columnas de opinión unidireccionales de la prensa escrita. Ha llegado ya un punto en el cual ya uno no sabe que más añadir al debate, ni que argumento más aportar. En primer lugar por la gigantesca polarización que ha producido el debate en la sociedad española, habiéndose creado dos bloques supuestamente antagónicos: el constitucionalista y el independentista. Y en segundo lugar, y relacionado con lo primero, por la imposibilidad casi de poder añadir nada nuevo a ese debate sin ser tachado de pertenecer a uno u otro bando.

Los estudiosos de la argumentación estarán frotándose las manos ante la creatividad de los debatientes, quienes están siendo capaces de llevar la falacia ad hominem a la quinta esencia. Sobre todo a través de una derivación de esta, la falacia de la culpa por asociación, por la cual todo lo que digas si ya ha sido dicho por alguien de alguno de los dos bandos -o si es algo que “favorece” a unos u a otros- automáticamente te convierte en un soldado raso del ejercito de voceros de la facción de turno -y por tanto, tu argumento queda completamente destruido-. ¿Qué no eres independentista pero crees las cargas policiales durante el referéndum deberían ser investigadas? No, no. Te estas engañando. Tú eres independentista y no lo sabes y con tus palabras sólo estás alimentando el conflicto y dándole alas al independentismo. ¿Qué no eres constitucionalista pero crees que la solución al conflicto implica que ambas partes negocien una reforma en el Congreso? No te engañes. Tú eres un conservador y fascista encubierto que conspira contra el pueblo de Cataluña.

Si a esto le sumamos el hecho de que todos los días tenemos a un ejército de falsos expertos -léase tertulianos- comentando lo primero que se les viene a la cabeza sobre el problema; las banales informaciones y anécdotas cotidianas sobre la cuestión que son amplificadas por los principales medios de comunicación; la falta de soluciones serias  -o de capacidad para explicarlas bien a todos– por parte de los diferentes actores políticos de todo el espectro; la falta de argumentos y soluciones de expertos en la esfera pública -los cuales existen, pero no tienen ni de lejos la misma cobertura que las divagaciones de nuestros queridos tertulianos-; y le sumamos además el gran deporte que hemos instaurado en España de opinar de absolutamente todo tema cual hooligans en un partido de futbol, tenemos el cóctel perfecto para evitar que en efecto se llegue a algún tipo de solución realista al problema.

Tampoco ayudan a buscar una solución ninguno de los dos bloques. La estrategia de los independentistas no es otra que ganar el pulso al Estado a través de una vía unidireccional (la proclamación de la republica catalana) basada en la persuasión, a base de repetir una y otra vez un relato sobre la supuesta situación de sometimiento de Cataluña al resto del Estado. Sin duda una táctica efectiva: es difícil acabar con un conflicto como el catalán cuando has convencido a gran parte de la población con discursos tan grandilocuentes como falsos. Y ahí es donde está el error de quienes pensaron que con la aplicación del 155 se conseguiría algo: con él solo acabas con parte del problema (una Generalitat y Parlament fuera de control), pero no con su base. Esto último es bien palpable en los resultados de las últimas elecciones autonómicas.

Por mucho que se celebre el triunfo de Ciudadanos como el partido más votado se deja de lado el dato más importante: los independentistas siguen manteniendo básicamente el mismo apoyo, y el equilibrio de fuerzas es prácticamente el mismo. Se ha repetido mucho que no se puede resolver esto a traves de la justicia, porque es un problema político. Pero en el fondo esto no es ya un problema político. Ha sido un problema político que ha crecido hasta convertirse en un problema social, una mala hierba a la que se le ha dejado crecer bajo la mirada indiferente del Gobierno -e incluso con su ayuda como abono- De ahí que las lamentaciones de parte del bloque constitucionalista -en especial las de PSOE y PP- sean cuanto menos pura hipocresía. Sin lugar a dudas los independentistas han producido el choque de trenes al proclamar la independencia. Pero no hay que olvidar a quienes durante tantos años asentaron los raíles sobre los que se han apoyado los independentistas. De todos los partidos quizás el que mejor haya señalado -indirectamente- el verdadero origen del problema haya sido Ciudadanos en aquella famosa intervención en el Congreso sobre el cupo vasco, sacando a la palestra una situación realmente paradójica. Uno de los argumentos del bloque nacionalista, y en especial del PP, es la defensa de la igualdad de los españoles, la cual habría sido rota por unos independentistas que en base a una identidad -la catalana- buscan escapar de unas leyes “impuestas” por el Estado español a través de la creación de uno propio. Y no les falta razón: precisamente el nacionalismo se basa en la explotación de las diferencias para justificar privilegios. Pero en boca del PP este argumento peca de hipócrita. De hipócrita porque no se puede defender la igualdad de los españoles como argumento contra la independencia a la vez que se permite -y ha permitido en el pasado- que dos comunidades autónomas -País Vasco y Navarra- gocen de un sistema fiscal distinto a las del resto del Estado. Un sistema basado en una cuestión meramente identitaria; al fin y al cabo los derechos forales no son más que el reconocimiento de una diferencia. Diferencia entre regiones de España que socaba la igualdad de los españoles -puesto que ambas comunidades pueden disponer de más fondos que el resto- y que parece no preocuparle en exceso al PP -al igual que no le importó para lograr sacar los presupuesto generales a base de nutrir a Canarias de más fondos

 

 

Resulta difícil y poco creíble luchar contra el nacionalismo catalán en estos términos, cuando la política real y seria -encarnada por el bloque constitucionalista- no duda en mimar a aquellas regiones en las que partidos regionalistas -que en el fondo son igual que excluyentes que los nacionalistas- buscan el bienestar propio a costa del resto de las regiones del Estado. Más que un país nuestra Constitución parece haber creado una cómica comunidad en la que cada cual busca salvar su propio pellejo aunque sea a costa del vecino. Pero parece ser que es lo que pasa cuando creas una anomalía: un Estado hibrido, a medio camino entre el centralismo y el federalismo. En tierra de nadie. Y con todos los problemas de ambos modelos de Estado.

“Más que un país nuestra Constitución parece haber creado una cómica comunidad en la que cada cual busca salvar su propio pellejo aunque sea a costa del vecino 

En el programa de Salvados “café para nadie” -haciendo parodia de esa famosa frase del “café para todos”, acuñada para señalar el Estado de las autonomías- José Bono criticaba no sólo lo que él consideraba una desfachatez -tener 17 “estados” dentro del propio Estado y con estructuras duplicadas-, sino también lo que consideró una malinterpretación de la carta magna. Como señaló, la posibilidad de crear comunidades autónomas en la Constitución se estableció pensando en las denominadas nacionalidades históricas -lo cual no deja de ser gracioso cuando el auge de los nacionalismos y el propio término de nación surgieron en el siglo XIX, no antes-. Esto es, el diseño de la Constitución responde a la previsión de que sólo unas pocas regiones alcanzasen el estatus de comunidad autónoma; no a que lo hagan todas y cada una de las regiones. Si esto le unimos otra anomalía -que la circunscripción electoral esté fijada en la propia Constitución (y encima, a nivel provincial)- tenemos la situación perfecta para que surjan partidos regionalistas que hagan de los hechos singulares su bandera a la hora de lograr más privilegios -sobre todo cuando estos son tan importantes a la hora de apuntalar los gobiernos de esos partidos tan pro-igualitarios en lo que a derechos entre ciudadanos se refiere-

De ahí que no deje de ser sorprendente que no se haya aún lanzado -o al menos no esté en el centro del debate- la que puede ser la única propuesta realista para solucionar el problema desde la raíz: aprobar la reforma de la Constitución y convocar elecciones a cortes constituyentes para redactar una nueva. Pero aquí nos topamos con otro problema que muestra el ensimismamiento nacionalista de ambos bloques. La semana pasada salió en todos los medios la broma de Tabarnia, la zona histórica ficticia con la que se pretendía hacer burla del nacionalismo. Y sin duda es muy efectiva. Como bien relata Denís Vaillo Sanchez en Playground “las naciones son simples marcos mentales, comunidades imaginadas o creaciones conscientes por parte de individuos que las han elaborado y revisado con el propósito de dar sentido a un proyecto social y político”, de ahí que “la reducción al absurdo que va de Catalunya a Tabarnia (…) resulta en una discusión sobre la metafísica de las naciones, que termina negando la existencia de la nación catalana” Pero no es menos cierto que este argumento es un boomerang que afecta a aquellos que usan la misma lógica a la hora de oponerse a una reorganización territorial del Estado. Como señala Denís “su carácter quimérico solo puede ser un problema para quien asume una concepción objetiva del hecho nacional, sustentada una patriotismo robusto que defienda la unidad territorial y cultural de un país en términos esencialistas” Precisamente esta está siendo la postura de un bloque constitucionalista que asume un hecho -el de la unidad de España- como incuestionable en base al mismo tipo de argumentos esencialistas que los esgrimidos por la Generalitat. No voy a ser yo quien defienda que España ha de descomponerse, ni mucho menos. No es un objetivo deseable el que Cataluña -o cualquier otra comunidad- se marche. Pero no es menos cierto que asumir hemos de estar juntos porque “España” es así y lo ha sido por los siglos de los siglos no es ni de lejos un argumento con el cual hacer avanzar este país. De hecho la misma forma de decirlo me plantea ciertas suspicacias. Desde el bloque constitucionalista -y en especial desde la derecha- no se para de repetir que los catalanes están atacando la unidad de España, que quieren irse de España. Pero esta forma de decirlo esconde precisamente el problema que Denís señalaba: los catalanes no están atacando España, están atacando al Estado español. A su Constitución. Al marco de convivencia común establecido en 1978. Un marco emanado del pueblo, creado, diseñado, transformable. Seguir diciendo que están atacando “España” sólo refuerza ese argumento nacionalista y esencialista según el cual nada puede ser modificado porque las cosas siempre han sido así. Ese argumento que impide ver -y aplicar- cauces de acción que solucionen verdaderamente el problema.

Cortes De Cadiz Copia

Cortes de Cadiz 1812

Si como españoles seguimos asumiendo ciertos temas como intocables en base a este tipo de argumentos no sólo le estaremos siguiendo el juego a los independentistas, sino que tampoco lograremos avanzar en este proyecto nacional que hemos llamado España. El conflicto catalán

ha provocado una crisis de convivencia en el Estado que sólo puede ser superada a través de la discusión de la norma básica que rige este país. Difícilmente se superará recurriendo a la retórica, apelando a las leyes. Quizás cuando el bloque constitucionalista entienda que la patria la forman el Estado y las personas que se encuentran bajo el mismo -y no una esencia nacional de lo español- logremos acercarnos a una solución real al problema.

Verdades y mentiras de la Guerra del Taxi contra Cabify y Uber.

Guerrataxiuber

En España podemos disfrutar de los servicios de Cabify en A Coruña, Barcelona, Bilbao, Madrid, Málaga, Sevilla y Valencia por el momento de Uber solo en Madrid. En todas estas ciudades hay problemas de protestas por parte del sector del taxi, protestas que en muchos de los casos son de tipo violento, con agresiones físicas y verbales tanto a conductores de VTC, a sus vehículos, incluso a sus pasajeros.

Este conflicto está viciado por varias falacias que ciertos sectores están vertiendo entre los propios taxistas y sus clientes. En este sentido, hay varias muy típicas que simplemente están fomentadas desde la ignorancia de la realidad para fomentar esta guerra del taxi.

Las principales protestas por parte del sector del taxi, de una parte, solamente, quizá un 30% y dos o tres asociaciones grandes que son los que hacen más ruido, se basan en ciertas ideas erróneas y equivocadas de base con las que soliviantan a los taxistas contra las VTC.

En esta editorial vamos a tratar de aclarar algunas de esas falacias después de tratar con varias fuentes implicadas dentro de estos sectores.

Precios

Las tarifas del taxi se fijan por los Ayuntamientos, una vez escuchadas las asociaciones profesionales de empresarios y trabajadores del sector que por supuesto no van a llevarlas a la baja por el lastre que les supone las licencias, que son gratuitas (36 euros), pero que se han ido inflando con el tiempo en un mercado secundario en base a oferta y demanda, dado que por ejemplo, la CCAA de Madrid estima que con las casi 16 mil licencias de taxi que hay, son suficientes para cubrir la demanda que hay en la ciudad y no concede nuevas licencias, lo que favorece el mercado secundario de licencias.

Esto ha sido propiciado por el monopolio que ha habido hasta ahora y que poco a poco se va diluyendo muy a su pesar. EL monopolio básicamente consiste en un acuerdo entre inversores que ponen el dinero (Licencia del taxi), y el estado que garantiza sus beneficios prohibiendo por ley que otros entren en ese mercado.

¿Pero qué ocurre? pues que resulta que en España hay leyes de libre mercado y esto choca directamente con el monopolio y el estado se ve obligado a conceder licencias a otros actores dentro del mismo pastel del transporte de viajeros, aunque sean diferentes servicios. Unos ofrecen servicio de taxi y los otros son chófer privado y se rigen por la normativa de coche de alquiler con conductor, bajo licencias VTC (Visado de Transporte con Conductor).

Para ofrecer datos correctos, hay 15700 licencias de taxi y por la regulación por ley del 2015 tiene que haber 1 VTC por cada 30 de taxi. Esto supone que hay cinco licencias VTC cada 1.000 habitantes (la mitad que Londres). En el conjunto, hay cerca de 7.000 licencias VTC en España y todas con su seguro obligados por ley. Esta regulación a mi parecer es seguir manteniendo el monopolio en contra de las normas del libre mercado.

Servicio

Cuando subes en un Cabify lo primero que te encuentras es un vehículo amplio, negro y con los cristales tintados y que el coche huele a limpio y va limpio. Un conductor con traje, amable y atento que te ofrece todas las comodidades como la temperatura del habitáculo, la emisora de radio que deseas oír, te ofrece una botellita de agua cortesía de Cabify, algunos conductores caramelos, si lo deseas que el conductor te abra la puerta al recogerte y al llegar al destino. Todo esto y más lo puedes customizar cuando haces el encargo en la aplicación y no tiene ningún coste adicional. Al igual que te cobra un precio cerrado según el punto de origen y destino sin que pagues atascos o las vueltas que quiera dar el conductor o el tiempo de más. Solo tienen un suplemento según zona y hora por alta demanda, pero siempre informado antes de aceptar el servicio.

Luego a parte, el tipo de conducción, relajado, tranquilo, observando todas las normas de circulación, sin zigzagueos entre los coches cerrando a los demás usuarios. En fin, elegancia y un servicio premium a un precio popular.

En cuanto al tiempo de respuesta en el servicio, la capacidad de Cabify (Cabify=capacidad en inglés), en Madrid es de 5/10 minutos según el tráfico y en localidades limítrofes 20 si no hay ninguno cerca que es raro. Eso si no haces reserva que están hasta diez minutos antes de la hora esperando al pasajero. Y por supuesto las 24 horas del día, 7 días a la semana y 365 días al año.

En Londres hay un dicho… “Quien prueba un negro nunca vuelve” (Who tries a black never comes back)

Impuestos

Diferencias Taxi Vtc

Diferencias Taxi Vtc

Entre estas falacias, cabe destacar su principal argumento, que no pagan impuestos, o lo hacen en paraísos fiscales. Nada más lejos de la realidad. Una VTC paga más impuestos que cualquier taxi. Las VTC pagan hasta nueve veces más impuestos por su cotización por estimación directa, es decir, sobre todo el beneficio anual real, y no sobre una estimación previa (módulos), la mayoritaria entre los taxistas. El taxi tributa 150-180 euros al trimestre y la VTC paga 1.800 euros.

“Una VTC paga más impuestos que cualquier taxi. Las VTC pagan hasta nueve veces más impuestos por su cotización por estimación directa, es decir, sobre todo el beneficio anual real, y no sobre una estimación previa (módulos), la mayoritaria entre los taxistas. El taxi tributa 150-180 euros al trimestre y la VTC paga 1.800 euros.”

Tanto Cabify como Uber cuentan con sus empresas matrices dentro de paraísos fiscales o lugares con baja tributación. Sin embargo, mientras la española factura todos sus servicios y comisiones en España (aunque no ha pagado impuesto de Sociedades porque acumula años de pérdidas), la estadounidense traslada todas sus comisiones a Holanda, como hacen Google o Facebook con Irlanda. ¿Y los taxistas? Muchos viven bajo un régimen, el de módulos, también con beneficios fiscales.
La estructura fiscal de Cabify tiene su matriz en Delaware, el estado norteamericano que representa un ‘cuasi-paraíso’ fiscal por su baja tributación. Aducen que radicaron allí la matriz debido a las presiones de los inversores para ello por sus importantes ventajas impositivas. Maxi Mobility Inc es el socio único de todas las filiales con las que opera en cada uno de los países. También la española, Maxi Mobility Spain SL. Todos los servicios prestados se declaran en España y todas las empresas que prestan servicio a Cabify pagan sus impuestos también en España por los servicios prestados que supone el 79% de lo facturado por Cabify al cliente.

Precariedad laboral

Otra gran mentira es que Cabify paga una miseria a sus conductores, bien, como decía Jack el destripador, vamos por partes. Lo primero que hay que aclarar es que Cabify no tiene ni un solo conductor. Los servicios a los clientes los prestan las empresas floteras que colaboran con Cabify bajo los estrictos protocolos marcados por esta. Estas empresas son las que ponen los vehículos y las que contratan a los profesionales que realizan los servicios.

Por lo general, estos conductores cobran un salario base de 1075 euros (en unas empresas netos, en otras bruto) a parte una comisión que dependiendo de para que empresa trabajen, va del 30 al 50%. Dependiendo de lo avispado que sea el conductor y de si trabaja a turnos, o explota él solo el vehículo, puede alcanzar una facturación de 3 mil a 7 mil euros mensuales. Esto supone que el conductor puede estar teniendo nóminas de 2.000/2.500 euros de lo que en IRPF pueden estar pagando de impuestos 500 euros mensuales, lo cual supone el pago de más impuestos por trabajador que la mayoría de taxistas autónomos y los autónomos que explotan su propia VTC lo hacen en condiciones de desigualdad frente a sus homólogos taxistas al estar obligados a cotizar por estimación directa.

Esto no quiere decir que haya conductores que estén cobrando únicamente los 900 euros, pero eso no es responsabilidad de Cabify, sino de alguna de esas empresas que no hacen las cosas como deberían, incluso de algunos conductores que no son capaces de hacer su trabajo de la forma más eficiente. Aun así, hay trabajadores de otros sectores que cobran los mismos salarios bajos­­­­­ trabajando 16 horas como en hostelería y los taxistas no protestan por ello.

Especulación­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­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Recientemente, el 30 de diciembre de 2017, el gobierno aprobó un Real Decreto, por el que se prohíbe la venta de licencias VTC que tengan menos de 2 años desde su concesión para impedir la especulación con las licencias que se están otorgando a través de los juzgados que fueron solicitadas en masa durante el periodo de vacío legal que hubo antes de 2015 que fue cuando se impuso la ratio 1/30 de licencias VTC frente a las de taxi. En mi opinión, las licencias no deberían de ser vendidas a partir de los dos años, ni de tres, ni de 20, simplemente no deberían de poderse vender, si alguien decide no seguir explotando una licencia, esta simplemente tendría que ser devuelta a la administración y ser concedida al siguiente en la lista de espera de solicitudes, tanto las VTC, como las del taxi. En los casos como las de los taxistas que han pagado verdaderas burradas por su licencia, deberían ser pignoradas y no seguir especulando con ellas para su jubilación, para eso tienen la pensión que les queda como a cualquier autónomo según lo que hayan querido declarar.

Captación ilegal

Este tema es uno de los más peliagudos ya que no solo los taxistas confunden este término, sino que algunos agentes de la policía municipal tampoco lo tienen muy claro.

La normativa prohíbe explícitamente la captación de usuarios en la via pública. Esta normativa se dicta para diferenciar claramente el servicio del taxi (inmediato/previa contratación) del servicio VTC (previa contratación). Esto quiere decir que la VTC no pueden coger a ningún cliente que no hubiera contratado previamente el servicio. En la práctica esto es imposible ya que el conductor solo puede dar servicio a través de la aplicación que es por donde se paga el servicio y se solicita, donde vienen todos los datos del cliente y los del conductor (foto, nombre matrícula, vehículo, etc.) lo que ocurre es que cuando el vehículo llega a las proximidades donde está el cliente, este ya sabe quien viene a recogerle y le levanta la mano para indicarle que es él a quien viene a recoger, lo que desde fuera se puede interpretar como que esa persona sabe que es una VTC y le para como si fuera un taxi.

Por la misma razón las VTC no pueden estar cerca de las áreas de influencia (aeropuerto, estaciones, hoteles, etc.) Por lo que algunos agentes sancionan a las VTC que circulan por las inmediaciones por entender que van para captar clientes, lo cual es inviable como hemos explicado, si no se realiza a través de la aplicación.
Con esto no quiero decir que algún conductor en concreto no se salte a la torera la normativa y le ofrezca el servicio de forma ilegal a algún viandante, de la misma forma que alguno habrá que vaya haciendo eses, pero eso es un caso particular de algún conductor y no como generalidad como se pretende hacer ver.

Competencia desleal

Las últimas sentencias judiciales han sido todas favorables en España hacia Cabify y han dejado claro que no hay competencia desleal alguna pero el sector del taxi está muy contento con la última sentencia europea que considera a Uber como una empresa de servicio de transportes y no una de intermediación de servicios por lo que para operar deben contar con una licencia de transporte. Siento aguarles la fiesta a los taxistas patrios pero en España Cabify desde el inicio opera bajo licencia y Uber cuando entró en España con la modalidad Uber pop se les paralizó la actividad cautelarmente a través de los juzgados ya que esa modalidad se basaba en que un particular ofrecía su servicio con su vehículo particular y se entendió con buen criterio como competencia desleal pero cuando volvieron en 2016 lo hicieron con licencias exactamente igual que Cabify por lo que esa sentencia no tiene ninguna repercusión ni efecto en España.

Con esto no digo que los taxistas no deban protestar y hacer huelgas por luchar por sus derechos pero deberían hacerlo de forma democrática y sin violencias porque lo único que consiguen así es echarse encima al público que ya bastante ojeriza les tenía y sobre todo que lo hagan informados y pedir por sus mejoras y no para perjudicar a terceros pero desde luego hacer huelgas para exigir que les quiten la competencia, suena surrealista en un país de libre mercado con leyes de libre mercado y con una CNMC (Comisión Nacional de Mercados y Competencia) que debería velar para que todo esto no ocurriera. Pero más surrealista es si cabe, que el gobierno caiga bajo la presión del Lobby del taxi y regule al son de sus peticiones igualando en lo perjudicial y no en los privilegios como el de poder usar el carril bus, o poder coger viajeros por la calle, o cobrar en efectivo, o poder parar en las paradas de taxi.

Si quieren igualdad, que haya igualdad en todo, no solo en lo malo.

En mi opinión, más que dedicarse a la protesta, deberían aprovechar la magnífica oportunidad que tienen ahora para mejorar su servicio como ya están haciendo algunos profesionales que ya ofrecen botellitas de agua y preguntan por la climatización del habitáculo e implantar algún tipo de sistema de calidad que les permita detectar a los conductores de taxis que los lleven sucios y sean poco amables con los pasajeros y poder ofrecer un servicio homologado de calidad que a día de hoy deja mucho que desear y es una lotería el que te subas a un taxi de un verdadero profesional que hace las cosas bien y que es amable y educado que los hay y muchos.

Deben entender que las nuevas tecnologías han venido para quedarse como WhatsApp, ¿quién no se acuerda de los SMS que nos costaban una pasta? Esta compañía hizo un roto en las cuentas de resultados de las telefónicas, pero estas han sabido buscar nuevos nichos de mercado y diversificar su actividad a la par de competir en calidad y precio, o ¿acaso los de Correos quemaban servidores cuando aparecieron los mails?.

David Capilla Ruiz

Pensador a tiempo parcial. Libre-Pensador autodidacta. Activista inactivo en la reserva. Fotógrafo amateur y finalista en “nos manifestamos” en la escuela Julián Besteiros. Nadie en definitiva, alguien en proyecto. Publica sus ideas desde que tiene uso de conexión.

Tras el 21D. La caída de los tópicos catalanes.

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Me gustaría prometer que no volveré a escribir, al menos durante algún tiempo largo, de Cataluña…, vamos a ver, entendedme, de la política Estado/españoles-República/catalanes, pero la verdad es que tras los resultados electorales del día de ayer no me resisto a hacer lo que más me gusta, que es esto. Y, qué mejor que hacerlo  sobre los tópicos de esta pretendida República, incluso ofensivos -depende en qué contexto-, y qué mejor momento que el que se me brinda tras tan importante evento de las elecciones al parlamento catalán, para hacerlo sobre el que afirma que los catalanes son tacaños o “agarrado” por eso de que la “pela es la pela”, para demostrar que esto no es verdad.

El voto emitido por el pueblo catalán no ha hecho más que confirmar lo que todos ya sabíamos o presentíamos que iba a pasar y que, el mismo CIS confirmó hace unas semanas. Es decir, gana Ciudadans, pero pierden los constitucionalistas. Dicho de otro manera, gana la derecha pero gobernará la izquierda, lo que nos lleva a afirmar que el voto fragmentado de la izquierda se impone a la derecha en porcentaje de participación y, por lo tanto, en el reparto de escaños. Vamos…, que los catalanes son de izquierdas, o como dicen los la derecha: son rojos.

Por consiguiente, la primera deducción sobre que los catalanes son rojos o de izquierdas nos lleva a una segunda que, es la que rompe el tópico que estamos analizando, y sería la afirmación que en la idea de solidaridad y de compartir en la que se basa la doctrina socialistas, los catalanes no lo quieren todo para ellos, sino que, confirmando su superioridad moral respecto al resto del Estado español, su dinero lo dan sin reparo en su aportación al fondo de compensación interterritorial; o en palabras menos rebuscadas, a la saca de todos los españoles. Así que, si queremos mantener el tópico “de la pela es la pela” no lo es para metérsela en su bolsillo, sino para compartirla con sus compatriotas.

Evidentemente, como habréis deducido, intento hacer un poco de gracia con algo tan importante y patético como lo que Cataluña, o mejor dicho, algunos catalanes y los representantes políticos, de uno y otro lado, nos han hecho padecer en los últimos meses, no sólo a quienes residimos fuera de allí, sino también a sus propios conciudadanos, de fronteras para adentro. No niego que los catalanes no sean solidarios, pero lo son con los suyos, lo cual es lógico dada su convicción secesionista.

Comparto y, por lo tanto, forma parte de mi forma de pensar que, cada uno tiene derecho a su autodeterminación como persona y como grupo social o político del que forma parte. ¿Cómo no?, dicen ellos, “es un derecho que hasta la propia declaración universal de los derechos humanos proclama”.

Estas y muchas afirmaciones nos hemos tenido que tragar muchas y muchos que nos hemos molestado en estudiar la referida Declaración Universal, para entender que el derecho a la autodeterminación de los Estados multinacionales a la que hace mención su Resolución 2625, se traduce en el reconocimiento del derecho de las minorías a un estatuto jurídico protector, pero en modo alguno resulta ningún derecho a la “autodeterminación externa” lo que conduciría a la figura de la secesión, porque ello resulta incompatible con otro principio fundamental del Derecho Internacional contemporáneo.

Ni los catalanes por muy rojos ni los españoles por muy azules –y sólo estoy juzgando su tendencias políticas según los resultados electorales en uno y en otro territorio-, me van a dar lecciones de demócratas, como yo tampoco intento darlas, ni en mi vida cotidiana ni mediante los artículos que escribo, cuyo único fin es, la mayoría de las veces, decir y compartir lo que pienso; eso sí, probando lo que digo e intentando hacer deducciones lógicas desprovistas de sentimiento partidista, que no político, pues el análisis que yo hago se lo recomendaría a que lo hicieran más de uno y una antes de lanzar tanta porquería por su boca, una veces en busca de confrontación política y otras veces para transmitir una falacia dogmática, apestosa por el daño que hace y por quienes de manera intencionada, pero totalmente osada e ignorante, manipulan a su antojo.

“análisis que yo hago se lo recomendaría a que lo hicieran más de uno y una antes de lanzar tanta porquería por su boca, una veces en busca de confrontación política y otras veces para transmitir una falacia dogmática, apestosa por el daño que hace y por quienes de manera intencionada, pero totalmente osada e ignorante, manipulan a su antojo.”



Tras las elecciones de ayer, y con la resaca de números, muchos sentimos una gran pena, no porque el pueblo catalán no haya sabido elegir, sino porque la gran mayoría no ha votado constitucionalismo ni independentismo, sino la mentira que a  fuerza de mentir han transmitido quienes se han presentado a tales comicios, de uno y otro lado; así como el castigo a un Estado y aun gobierno “español”, que tal vez se lo merece, pero no los ciudadanos que formamos partes de él sólo por el hecho de que no entendemos ni las formas ni el fondo. Pero, como dice un dicho, y valga la redundancia, cada uno tiene, posiblemente, lo que se merece.

Parafraseando, en cierto modo a mi compañero Feliciano, la inmadurez política de este país nos lleva a la imposibilidad de construir un estado bueno para todos, como él dice, una nación de naciones, donde los derechos históricos de cada una de sus autonomías sean realmente reconocidos con un mayor grado de independencia y autogestión, pero sin olvidarnos que la historia que todos hemos construido es la que nos ha llevado a ser lo que somos, y que los derechos históricos también acarrean deberes, pero sobe todo, deben ser interpretados en el contexto en el que se producen y dentro de una evolución histórica.

Por último, sacándome lo que llevo dentro desde anoche,  no puedo más que transmitir mis condolencias a independentistas y constitucionalistas, no sólo porque los resultados electorales no ofrecen una estabilidad en el gobierno, sino sólo un volver a empezar del que únicamente se saldrá con otro 155 o mediante la negociación. Pero, me temo, que lo último no será posible con una derecha reaccionaria como la que tenemos y unos independentistas tan rojos que sólo buscan la pela sólo para su pueblo, porque el resto de los españoles, según ellos, no somos dignos de estar en su mesa; además de desearles unas felices fiestas navideñas,  para ver si unos y otros se inmiscuyen del espíritu de generosidad y amor de ellas y empiezan a caminar  en la misma dirección.

 

Lo dicho felices resultados electorales y Feliz Navidad, seas rojo, azul, verde o amarillo, catalán o español…

 

 

 

 

 

 

Olga Sánchez Rodrigo

Busco la verdad para contársela al mundo. No creo en la neutralidad del periodista, casi siempre es de quien le paga. Por el contrario, SÍ CREO y APOYO al periodismo ciudadano, el hecho por gente de la calle, gente que cuenta lo que le pasa.

Juegos imposibles

ACTO UNITARIO INDEPENDENTISMO
Corre el rumor entre los bien pensados de que basta desear algo con determinación y persistencia para que el deseo se cumpla. No me consta. A lo largo de mi vida he deseado, a veces casi con desesperación, cosas que finalmente no fueron. Debe de hacer falta algo más en el entorno para la culminación del objetivo anhelado.

Pero parece ser que mi convicción, mi experiencia, no concuerdan con las de algunas personas, tomadas individual o colectivamente.

Y viene esta reflexión inicial a cuenta del nuevo mantra, nuevo desde la convocatoria de elecciones autonómicas en Cataluña el 21 de este mes de diciembre, que el espectro independentista de la política catalana ha puesto en marcha: “Veremos si el gobierno respeta el resultado de las elecciones”

Y claro, en este mensaje, como en casi todos los mensajes que se han movido en el entorno soberanista durante el proceso, tiene trampa, En realidad no es trampa como truco, si no la habitual utilización del doble lenguaje, del doble sentido de las palabras utilizadas expresando una idea que en realidad quiere poner sobre la mesa otro sentido diferente de la frase.

En el sentido literal lo expresado, es tan absurdo, tan evidente, que inevitablemente nos lleva a la convicción de que no era eso lo que pretendían transmitirnos. ¿Cómo va un gobierno, democrático, integrado en instituciones internacionales también democráticas, a no respetar los resultados de unas elecciones convocadas por él? ¿En qué cabeza cabe? Los votantes irán a las urnas según unas listas electorales públicas y publicadas, depositarán su voto, secreto o voceado, en unas mesas dispuestas y constituidas con tal fin y según sus gustos políticos personales y llegado el fin de jornada esos votos se recontarán, se sumarán, se restarán, se dividirán y se filtrarán, según la ley electoral vigente y darán como resultado la asignación de los escaños del parlamento catalán a los partidos que hayan sido, más o menos, elegidos por los votantes. Y todo este proceso se realizará con las cámaras de televisión, con los interventores de los partidos y con la supervisión de los organismos competentes. Y podrán ser cruzados, descruzados y desmenuzados, tantas veces como se quiera. ¿Cómo no van a respetar los resultados?

Entonces, ¿Qué quieren decir? ¿Qué pretenden insinuar? Una vez más se trata de ganar aunque se pierda, de forzar aunque no se tenga fuerza, de plantear un escenario irreal que pervierta la situación electoral aún antes de que las elecciones se  hayan llevado a cabo.

No, señores independentistas, lo que ustedes intentan empezar a contarnos antes de que empiece el cuento, no sucederá. Estas elecciones son para cubrir los escaños que los parlamentarios anteriores no supieron defender dentro de la legalidad en vigor.

No, señores independentistas, lo que ustedes intentan conseguir antes de que los designen para ello no será posible. La ley será la misma sean cuales sean los resultados de las elecciones y lo más a lo que pueden aspirar es a trabajar para cambiarla y que se acerque a lo que sus partidos propugnen.

No, señores independentistas, lo que ustedes pretenden dar por sentado nunca ha sido puesto en la intención de las elecciones. No son plebiscitarias, no son legislativas, no son un referéndum encubierto. Que no dudamos de que ustedes, en sus juegos de palabras, intenten contarle a los que quieran escucharles, los mismos que ya les escuchan, pocos, que en realidad ustedes están votando algo diferente a lo que están votando los demás, algo diferente al objeto  real de las elecciones convocadas. Y que, por supuesto, como siempre, la razón es la suya.

 

“No, señores independentistas, lo que ustedes intentan conseguir antes de que los designen para ello no será posible. La ley será la misma sean cuales sean los resultados de las elecciones”


Yo espero, por el bien de Cataluña, por el bien de España, por el bien de Europa, que el resultado no les permita empezar otra vez con la matraca del proceso, que no les permita esa vena mesiánica que tanto daño ha hecho al mundo a lo largo de la historia, que no les permita volver a poner en marcha la maquinaria del estado a la que tanto partido creen haberle sacado.

La leyes, incluido el famoso 155, seguirán siendo las mismas sean cuales sean los resultados de unas elecciones autonómicas, y los escaños conseguidos serán adjudicados y los parlamentarios tomarán posesión de su lugar, salvo los que antes tengan que pasar por la cárcel.

El agua clara y el chocolate espeso, dice el dicho. No me jueguen con las palabras porque cuando las vidas, las ilusiones, el bienestar, de las personas están en juego sus juegos malabares con los significados son dolosos, a la par que dolorosos.

Rafael López Villar

Nacido en 1953 en Orense. Vive en Madrid desde los cuatro años. Empresario, escritor vocacional y estudioso de la gastronomía tradicional española sobre la que tiene varios blogs.

El síndrome depresivo de nuestra Constitución

La Constitución de 1978 en su trigésimo noveno cumpleaños sufre una profunda depresión entre partidarios y detractores de su texto, pero nadie aporta nada para ayudarla, para sanarla, porque habiendo sido tan necesaria y, a veces útil, como norma de convivencia, en todo este tiempo desde que fue concebida, no se puede ni se debe sustituir; pero si cambiar y mejorar para que, al menos, cumpla otros tantos marcando el nuevo camino de los derechos y obligaciones que regula. Camino que también se hará viejo, porque las personas y la sociedad cambian, surgiendo, posiblemente, formas de convivencia y de relaciones humanas nuevas que necesitan de su amparo.

Efectivamente, nadie hace nada por sanar la Constitución. Los independentista es obvio porqué, y los constitucionalistas porque temen su reforma ante el resurgimiento en parte de su territorio, de problemas de autodeterminación en busca de una independencia pretendida, podríamos decir históricamente, por una parte de sus ciudadanos; legítima en cuanto que forma parte de un deseo colectivo lo suficientemente amplio en cuanto al número, que ignorarlo de forma permanente no hace más que empeorar la situación, afectando a su enfermedad, por ser incapaz de dar soluciones adaptadas a los nuevos tiempos.

Los padres de la Constitución, aunque herederos algunos del franquismo, no hicieron del todo mal su trabajo, pudiendo afirmar que no fue mal concebida -independientemente de cuál fuese la pretensión de aquellos-, aunque en el momento actual los derechos, obligaciones y demás aspectos que su regulación abarca, como la organización territorial del Estado, la Corona o la propia reforma constitucional, por citar los más relevantes en el momento actual, no respondan a los nuevos tiempos. Pero, no podemos negar que sí lo han hecho durante casi cuarenta años, satisfaciendo los intereses de los ciudadanos, en mayor o menor medida, dependiendo de la parte del territorio; eso sí,  habiendo necesitado ajustes puntuales, en cuanto a su interpretación se refiere, por el tribunal constitucional, cuya falta manifiesta de independencia ha ocasionado  que el contenido del texto constitucional se haya debilitado frente aquellos que veían que la falta de objetividad de este órgano jurisdiccional, comprometía su validez y eficacia.

Al mismo tiempo, se intentó blindar la Constitución, evitando su vulnerabilidad frente a los muchos herederos del régimen anterior, así como frente a los nuevos y viejos comunistas y, desgraciadamente también frente a ese terrorismo vasco que tantas muertes ha causado de manera innecesaria para demandar pretensiones históricas, renunciando a las únicas vías válidas en democracia, como es el diálogo o la fuerza de las mayorías expresa en las urnas; surgiendo así el actualmente tan cuestionado artículo 155.

También se han puesto en tela de juicio muchos de los derechos fundamentales que el texto recoge, no tanto por su esencia como por la forma de lograr su eficacia, en tanto que muchos de ellos no sólo están de adorno sino que los poderes públicos no los han garantizado de manera efectiva, incluso algunas veces, de manera intencionada en pro de parciales y espurios intereses, en vez de la satisfacción del interés general, sobre todo de esa parte de la sociedad más debilitada económicamente.

Otro aspecto que está haciendo enfermar a la Constitución  a pasos agigantados, se debe a quienes por ocupar puestos de poder no han respondido, ni responden en el ejercicio de sus funciones, a lo que se espera de una persona que asume nuestra representación, sirviéndose de su cargo para satisfacer sus propios intereses particulares, coqueteando con la corrupción; no solamente entre la clase política, sino también afectando a la Casa Real, lo que hace que se cuestione hasta la propia jefatura del Estado.

“sirviéndose de su cargo para satisfacer sus propios intereses particulares, coqueteando con la corrupción, no solamente entre la clase política, sino también afectando a la Casa Real, lo que hace que se cuestione hasta la propia jefatura del Estado.”

En definitiva, la Constitución nos la estamos cargando entre todos, entre los que ponen en su balcón la estelada y los que ponen la bandera española, incluso alguna republicana,  y también el resto que cada vez estamos más cabreados con  unos y con otros. Por ello, resulta obvio que la única manera para que la Constitución sobreviva durante un largo tiempo, es acometiendo su reforma de manera responsable y lo suficientemente abierta como para que se vean en su texto reflejados los intereses de los ciudadanos que la votan a través de sus representantes. Responsabilidad que, dicho sea de paso, no veo ni en los que se rasgan las vestiduras cada vez que se plantea su reforma, y los que, denominándose la nueva izquierda, tienen puesta la cabeza más en el limbo que en el deseo de formar un Estado de todos y para todos, y no destruir el sistema por el único afán de crear entelequias que ni ellos mismos se creen.

Y, es que hay que estar con los pies en la tierra, pero no mirando pasivamente a lo que sucede a nuestro alrededor, sino participando activamente para que, arrimando todos el hombro hagamos un país mejor en el que todos tengamos cabida de una u otra manera, respondiendo a las expectativas de los individuos y los grupos de los que forman parte; o al menos, posibilitando de una manera eficaz la discusión democrática de sus pretensiones.

 

Feliciano Morales

Licenciado en Derecho. Técnico Superior en Telecomunicaciones. Asesor jurídico de Administración Pública. Administrador Plazabierta.com. Escéptico por naturaleza y soñador de vez en cuando.

Las coactivas medidas populistas de Carmena

Parece que al equipo del gobierno municipal en el Ayuntamiento de Madrid se le ha ido la olla con eso de obligar a circular a las personas por el centro en un determinado sentido. ¿Será qué desde que les ha cortado el grifo Montoro se aburren al no tener en que dar?.

¿La siguiente medida cuál va a ser, que salgamos de casa y volvamos a una hora determinada?, ¿que vayamos en patinete o que los días pares sólo salgan a pasear por el centro aquellos cuyos apellidos vayan de la A a la L, y los impares los de la M a la Z?

¿Qué va a pasar con la gente que no quiera pasear ni comprar en las tiendas del centro, sino que simplemente quieren desplazarse de un sitio a otro por cualquier motivo eligiendo para ello el camino más corto?, ¿qué va a pasar con los discapacitados, para los cuales ya es un esfuerzo el deambular por la vía pública?, ¿y con los que hacen el reparto a pie?.

¿En qué se ampara esta medida, jurídicamente hablando?, ¿qué tipo de ordenanza o reglamento municipal la regula?.

Nos metemos continuamente con el gobierno de Rajoy por sus medidas coactivas, pero cuando se trata de defender lo indefendible y se es progre, de izquierdas, ecologista, y algún “ista”  más, y de Podemos, parece que meterse con Carmena y los suyos es poco más que un sacrilegio. Pues miren ustedes, como a mí nadie me va a decir como tengo que ser, ni donde tengo que estar, y nadie me va a dar lecciones de democracia y libertad, voy a jorobar a aquellos que están acostumbrados a encasillar a la gente, llamando facha o utilizando cualquier otro insulto contra quienes no piensa como ellos; porque qué casualidad que una servidora aunque se considera de izquierdas no está de acuerdo con tonterías como estas, faltaría más que tenga que pensar como aquellos que se han apoderado de la izquierda de la misma manera que de la derecha lo han hecho los del Partido Popular, sobre todo algunos jóvenes que parece que han inventado ellos el mundo, y algunos menos jóvenes que buscan en el citado partido la lanzadera a la política que no consiguieron en el que militaban antes.

 

“Nos metemos continuamente con el gobierno de Rajoy por sus medidas coactivas, pero cuando se trata de defender lo indefendible y se es progre, de izquierdas, ecologista, y algún “ista” más, y de Podemos, parece que meterse con Carmena y los suyos es poco más que un sacrilegio”

No me imagino a la gente que circula por la Gran Manzana en New York, haciéndolo en un solo sentido porque a Bill de Blasio se le ocurra, y miren que por allí se forman aglomeraciones, de personas, vehículos y hasta de mascotas, entre otros motivos porque supera a Madrid en más de 5 millones de habitantes; sencillamente porque sería una sandez como lo es aquí, como la copa un pino.

Siempre en Madrid y en Navidad, han existido aglomeraciones, recuerdo aquellas películas en blanco y negro, como la de “la familia y uno más” en la que aparece la plaza mayor con multitud de personas que  buscaban en las casetas allí instaladas algún motivo navideño, y nunca por motivos de seguridad se le ha ocurrido a ningún Alcalde obligar a los viandantes que circulasen en un determinado sentido, entre otras cosas porque salvo unos pocos mal educados, el resto solemos ceder el paso a la gente que circula por nuestra derecha; es algo casi instintivo que hemos aprendido de nuestros mayores y, aunque así no fuese, hay cosas que cuando se prohíben sin razón lógica, formando parte de manera natural e innata  de la libertad del individuo como es pasear, el que venga alguien, encima utilizando a las fuerzas del orden público, diciéndotela como lo tienes que hacer, a más de una se nos antoja como una medida caprichosa e incluso arbitraria

Pero, sobre todo, ¿qué persigue el equipo de Carmena con esta media?, ¿mayor seguridad ciudadana o vial?; venga ya. Que se lo digan a más de uno o de una que les han quitado la cartera subiendo o bajando por unas escaleras mecánicas o abandonando el andén del metro, cuando la salida esta en una única dirección. Además, ¿quién me garantiza que ante una avalancha, que casi siempre se produce en un mismo sentido, no se corre igualmente peligro?.

También podía referirme a otra medida que está haciendo que los parkings hagan una extraordinaria caja, o lo que es lo mismo, el mes de agosto en noviembre y diciembre, como es el hecho de prohibir aparcar también zonas céntricas los días en que la polución de la capital de España se dispara por las nubes cubriendo la ciudad con una boina visible a cientos de kilómetros, Medida que tampoco considero demasiado eficaz, entre otras cosas porque el que es un incivilizado lo va a seguir siendo, y así ha sido en relación a muchos que  han parado su vehículo donde se establece esta prohibición, haciéndolo con el motor en marcha y los cuatro pilotos de intermitencia encendidos, por si acaso aparece el vigilante de la zona ORA poder esgrimir que lo han hecho temporalmente para hacer una gestión, algunas veces consistente en tomar una caña y su pincho, que en ocasiones ha durado más de hasta media hora, echando igual de humo a la atmósfera, aparte de aumentar el consumo de combustible. ¿No sería mejo,r en vez de adoptar medidas coyunturales como ésta, que son pan para hoy y hambre para mañana, rebajar el coste del transporte público durante todo el año, incluso hacerlo gratuito en casos extremos de contaminación?.

Igual diría del corte de tráfico en vías céntricas, pero necesarias para el normal desenvolvimiento del tráfico con cierta fluidez. Arterias necesarias en cuanto que comunican zonas distantes de la ciudad, obligando a los vehículos a desvirarse por vías menos angostas que lo único que ocasiona son atascos que incrementan la contaminación.

Estoy convencido que no es fácil gobernar, entre otras cosas porque dar gusto a todos es imposible, pero adoptar medidas de dudosa eficacia a lo único a lo que conduce es a que pensemos que quienes las adoptan no saben muy bien por donde se andan, o que lo único que pretenden es parchear lo que necesita de una solución a largo plazo, máxime cuando está en peligro la salud de las personas. Y aquí también tiene mucho que ver el gobierno de la Comunidad Autónoma y de quien ocupa la Moncloa, quiénes en vez de fomentar las energías limpias y renovables, se empeñan en cobrar impuestos que gravan aquella y que a lo único que conduce es dejar a las familias menos favorecidas económicamente más desamparadas de lo que actualmente están. Y es que los políticos lo único que buscan es la rentabilidad política, estrujando los bolsillos de los contribuyentes para cumplir con alguna que otra promesa electoral estrella que les permite continuar ocupando el sillón en próximos comicios electorales. Y lo mismo me da la derecha, que la izquierda…, que el centro, aunque este último no exista.

 

 

Olga Sánchez Rodrigo

Busco la verdad para contársela al mundo. No creo en la neutralidad del periodista, casi siempre es de quien le paga. Por el contrario, SÍ CREO y APOYO al periodismo ciudadano, el hecho por gente de la calle, gente que cuenta lo que le pasa.

20 N. La rancia sombra del águila campa a sus anchas

Cuando en un país, como el nuestro, quienes lo gobiernan están en connivencia con ciertas organizaciones o asociaciones relacionadas con el dictador Francisco Franco, es altamente improbable que condenen ciertas manifestaciones que suponen una exaltación del fascismo. Prueba de ello son las subvenciones otorgadas a la Fundación que lleva el nombre de aquel, no sólo por el gobierno de Rajoy sino también por el de José María Aznar, amén de a otras asociaciones homófobas y ultracatólicas, entre las que podemos citar la de Blas Piñar, las cuales además gozan de la declaración de utilidad pública lo que les permite obtener beneficios fiscales.

 

Para vergüenza de muchos e indignación de otros tantos, el pasado día 20 de noviembre, con ocasión del aniversario del dictador, la capital de España tuvo que soportar y contemplar el vergonzoso desfile a ritmo de marcha militar que protagonizaron miembros de las citadas asociaciones, vistiendo camisas azules y portando símbolos fascistas,


culminando tan escandalosa puesta en escena en el Arco del Triunfo, símbolo franquista que infringe la conocida Ley de la Memoria Histórica,  conmemorando antiguas marchas que se celebraban tras la victoria del 39, consecuencia de la cual España tuvo que soportar durante cuarenta años un vergonzoso régimen dictatorial, cuya represión impidió el ejercicio de derechos contemplados en la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

A diferencia de otros países de nuestro entorno, nuestro Código Penal no castiga la apología  o exaltación del fascismo como tal, lo que nos obliga a acudir a la Jurisprudencia, la cual ha dejado bien claro que, a pesar del que el artículo 18 del citado Código prevé como acto preparatorio punible la apología del delito, consistente en el enaltecimiento de un crimen o de su autor, con independencia de la ideología; sin embargo, no permite perseguir y castigar conductas que “sólo” enaltezcan a una ideología, por muy antidemocrática o peligrosa que esta pueda llegar a ser.

También el artículo 510 de la norma jurídica que estamos utilizando prevé los delitos de incitación al odio, discriminación o violencia, sobre los cuales los tribunales han determinado que, para poder aplicar este artículo, hace falta que la conducta en cuestión constituya, como mínimo, una incitación directa a cometer unos hechos mínimamente concretados.  Lo que se traduce en el hecho que, para castigar un acto de apología del fascismo con base en dicho precepto, éste tendría que provocar directamente a un acto de odio, discriminación o violencia,  evidentemente difícil de probar, de aquí que este tipo delictivo haya servido de muy poco para luchar contra conductas de exaltación fascista.

Tales actitudes y su falta de castigo nos hacen plantearnos la arbitrariedad y la falta de imparcialidad que algunos gobierno, como los del Partido Popular, evidencian, al ni siquiera condenarlas públicamente, mientras que el reparo a retirar ciertos símbolos franquistas suele ser la tónica habitual de este partido político fundado por un exministro franquista; pero que, además, cuenta entre sus filas con auténticos herederos del franquismo, no tanto de sangre, que los hay, sino también en su sentimiento de añoranza de aquellos años en los que España se encarcelaba o se condenaba a muerte a  personas simplemente por su ideología, en Consejos de Guerra, mediante un procedimiento sumarísimo donde la defensa del condenado brillaba por su ausencia. No es de extrañar que, por lo tanto, disfruten tanto aplicando medidas represoras contra la libertad de expresión y manifestación, mediante la utilización de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado a su antojo.

Además, no se trata simplemente de condenar manifestaciones que constituyen en si mismas una exaltación del fascismo, sino más bien de legislar de manera adecuada para que tales actos no vuelvan a tener lugar, evitando que bajo la piel de cordero se escodan auténticos lobos hambrientos de poder al hacerse pasar por organizaciones democráticas, autorizadas como tales, mediante unos estatutos que para nada responden a su auténtico modus operandi donde la violencia y el odio son una de sus manifestaciones.

 

“haciéndose pasar por organizaciones democráticas, autorizadas como tales, mediante unos estatutos que para nada responden a su auténtico modus operandi, donde la violencia y el odio, son una de sus manifestaciones.”

Esperemos que, terminados los actos de sepelio del recientemente fallecido Fiscal General del Estado, el ministerio público se ponga manos a la obra, para identificar a quienes han participado en dicha manifestación, aunque resulta improbable habida cuenta de la dependencia que esta institución tiene del gobierno, cuyos titulares son  nombrados a su antojo marcándoles las directrices a seguir. Para con ello evitar en nuestro país la misma línea ascendente que los partidos de ultraderecha están teniendo lugar en algunos países de la Unión Europea.

Olga Sánchez Rodrigo

Busco la verdad para contársela al mundo. No creo en la neutralidad del periodista, casi siempre es de quien le paga. Por el contrario, SÍ CREO y APOYO al periodismo ciudadano, el hecho por gente de la calle, gente que cuenta lo que le pasa.

Alienígenas, alineados y otras especies

 

Vaya por delante que la forma en que ha desempeñado el cargo el ayer fallecido Fiscal General del Estado nunca me ha gustado, al igual que tampoco me gusta la forma de actuar de muchos personajes públicos, sobre todo políticos, acostumbrados a atacar en sus debates a las personas en vez de discutir las ideas contrarias, a los que sus seguidores imitan, quizá porque carecen de criterio propio para defender una determinada postura, alineándose a sus líderes cual como pollo sin cabeza.

Alegrarse de la muerte  de una persona simplemente porque no compartamos sus ideas, o en el caso de José Manuel Maza, por su gestión como jefe del Ministerio Público, no solamente demuestra la falta de humanidad de quienes en redes sociales o en otros foros han festejado tal deceso, sino también su bajeza e infamia; máxime cuando quienes lo hacen se jactan de ser más demócratas que nadie, como los  ‘cachorros de la CUP‘, la formación de jóvenes Arran, quienes han publicado el pasado sábado un tuit con una imagen del revés del fallecido y junto a ella y con varios emoticonos de manos diciendo adiós, el mensaje de: “Hasta nunca”.

Conductas tan abyectas como ésta suelen ser muy frecuentes, ensuciando el debate y el juicio popular que merecen los cargos públicos por su mal hacer, lo cual, no solamente es totalmente lícito, sino que, por higiene democrática también es necesario. Pero, una cosa es juzgar y otra dar coces al aire, porque quienes lo hacen en vez de utilizar la razón con argumentos plausibles prefieren utilizan su rancia política de imposición de ideologías, lo cual evidencia que ellos, que hablan de debate, democracia y poder del pueblo, son los menos dignos para abanderar cualquier lucha política en consecución de objetivos que beneficien a quienes dicen representar.

 

“Conductas tan abyectas como ésta suelen ser muy frecuentes, ensuciando el debate y el juicio popular que merecen los cargos públicos por su mal hacer, lo cual, no solamente es totalmente lícito, sino que, por higiene democrática también es necesario.”

Estamos ante personas que desconocen el poder de la razón, no sólo de la citada formación, sino también de otras muchas que, actualmente, podemos encontrar en la arena política, primando en ellas el poder de la violencia verbal, no solamente del espectro de la izquierda sino también en el lado contrario.

Vergüenza ajena no es la palabra para definir el sentimiento de repulsa hacia quienes se alegran de la desgracia de alguien, sea político, torero fiscal o cualquier otro cargo o profesión que por su censurable actuación o por sus ideas no puedan ser absueltas de ese juicio que todos los ciudadanos de forma legítima y en uso de nuestra libertad de expresión podemos y debemos hacer; porque vergüenza ajena sería identificarse, en cierto modo, con personas tan ruines.

Quienes hacen leña del árbol caído, ya sea porque ha sido talado, derribado  o simplemente porque se ha agotado su vida, demuestra la cobardía de quienes no han sabido hacer frente al problema en el momento que debieron hacerlo,  prefiriendo coger el hacha para golpearlo sin piedad hasta convertirlo en pequeños trozos de madera, absurdo salvo que queramos hacer fuego o reavivar el existente con el único objetivo de desestabilizar mediante el uso de la sinrazón y la violencia.

En definitiva, estamos ante individuos que se amparan en el grupo al que pertenecen cual borregos que se siguen unos a otros en una dirección marcado por pastores imberbes, no por edad, sino por falta de madurez democrática, de los que no deseo su muerte y mucho menos me alegraría por ella.

Feliciano Morales

Licenciado en Derecho. Técnico Superior en Telecomunicaciones. Asesor jurídico de Administración Pública. Administrador Plazabierta.com. Escéptico por naturaleza y soñador de vez en cuando.

Una albaceteña en Catalunya

No pude ver en directo la declaración ¿solemne?- de la independencia de catalunya del estado español; ambas con minúsculas, por supuesto. Tareas más importantes para el menda me lo impidieron. Ir a trabajar sin ir más lejos. Y, lo que es más importante…trabajar.

Después de aguantar todas las distintas cadenas televisivas durante más de dos semanas – hasta la que emite mi “Big Bang Theory”, y mi idolatrado doctor «Sheldon Cooper» ,que de “Asperger” solo tiene ciertos matices -, pues , francamente, me trae al pairo tanta información mal informada sobre la parte nordeste de esta península llamada ibérica. Desde ‘Portbou’ hasta ‘Sôl de riu’ (y su correspondiente viceversa, claro está, según miremos el mapa) pues anda uno más o menos hasta ese moño del que carece.

¡Muchacho! Era llegar a casa ,tras luchada y encarnizada jornada laboral, poner la tele, hacer el zapin ese, y dale que dale…en todas estaba el tema :

«Que si sí, que si no. Que si esta la bailo yo».

Y dale que dale al pandero y a las maracas. Zumba y zumba con catalunya.

 No podía ver a mi Sheldon y amiguetes, ni a mi Homer, ni  a mi Francisca (que es malisima, por lo visto; como la de “Falcon Crest” la Ángela Channing esa. O peor), ni nada de lo que me divierte (también veo documentales de la dos, no crean: sobre todo cuando salen cocodrilas).

Hasta el “First Date” ese quitaron, con  la de risas que me hace y las apuestas que hacemos mi mami y yo (alrededor del 95% del los tíos, dicen que SI, los muy imbéciles, por mucho que no haya quien se trague a su presuntuosa partenaire (o como se diga). Y, claro, pierdo la apuesta.

Nada que no fuese catalunya y la que iban a liar ante el sacrosanto ‘ciento cincuenta y cinco’ que, por lo que atisbo y pregunto, solo sabían de su existencia los opositores a cualquier plaza a ocupar en cualquier administración publica del estado español (catalunya también). Y tampoco mucho, la verdad-.

Yo creo que ya nos da igual, como el ocho y el ochenta, de tan cargante y chinchorrera información mal informada; y mas cargante si cabe, de los profetas de lo ya sucedido. Que tiene guasa la cosa (o no tanta, que son unos berzas y además plúmbeos hasta la marchitación y el empalago elevados al infinito doble. Y siempre los mismos, siempre los mismos).

Eso creo. Al menos por lo que a uno respecta.

Bueno, como he dicho, me perdí el ‘directo’ de la egregia proclamación de la república independiente de catalunya. Y de las brillantes manifestaciones del puigdemont, del rajoy y -lo que más me molestó perderme-, de las de un tal alvaro de marichalar, del que algún día escribiré; en inglés , ni decir tiene : las tres perfectas patas de un banco.

Pero, Mari Tere (López Rodriguez, para más señas), que es muy avispada y pizpireta – a más de perfecta enfermera de UCI y que no para de contarme todos ‘sus males – , me manda por vía guasap un vídeo de 16 segundos donde un periodista -que no se ve- pregunta al personal callejero que qué le ha parecido la decisión de independencia catalana.

Y no hay otra que la opinión de una señora, menuda, pelo corto y plateado, gafas, voz arrabalera, contestando sin que nadie le haya preguntado y de Albacete. Repito…de Albacete.

Y no hay otra que la opinión de una señora, menuda, pelo corto y plateado, gafas, voz arrabalera, contestando sin que nadie le haya preguntado y de Albacete. Repito…de Albacete.

« Estamos ‘encantaos’. Porque ya nos vamos a sacar al ‘estao’ español de encima. Y…soy de Albacete…¡soy de Albacete! Ya estoy hasta los pelos» (Textual. Sic. …como se lo escribo, oiga).

“« Estamos ‘encantaos’. Porque ya nos vamos a sacar al ‘estao’ español de encima. Y…soy de Albacete…¡soy de Albacete! Ya estoy hasta los pelos» (Textual. Sic. …como se lo escribo, oiga)”

Para mearse de risa y hacer volar todas las palomas de plaza real, plaza san jaume, las tres ramblas y todos los alrededores, incluyendo Albacete por supuesto.

No sé si poniendo el “enlace” del vídeo aqui podrán ustedes verlo y sacar sus conclusiones. Yo lo intento. Aunque de piratería ando bastante flojo.

No se lo pierdan. Para enmarcarlo y colgarlo -junto a la señora, pero por los sobacos, no por el cuello…no seamos crueles del todo- en el rincón más oscuro del salón. Junto al arpa de Becquer. Pizca más o menos.

P.S.- Y Teruel también existe. Y no dice ni pío.

 

Francisco R Breijo-Márquez

Doctor en Medicina, Profesor de Cardiología, Periodista (Boston. MA (USA). Redactor de Plazabierta.com
Titular Professor of Clinical & Experimental Cardiology.
Research Director at East Boston University (on voluntary leave), Hartford University (on voluntary leave) and Murcia University. C.S. Abanilla (currently).

La independencia de Cataluña. Un divorcio con graves consecuencias

 

El hartazgo sobre la independencia de Cataluña empieza a sentirse en la mayoría de los españoles, no sólo porque en la pantalla de nuestros televisores esta cuestión ocupa la mayor parte del tiempo en los informativos y debates, incluso en otros programas que sin estar dedicados a la información sino al entretenimiento también tocan, aunque sea de soslayo, lo que ya se denomina “el tema” o “la noticia” porque parece no haber otros que importen tanto a los medios.

 

La disección que se ha hecho de la consecución de la independencia por parte de la citada Comunidad Autónoma deja poco margen para el análisis desde cualquier óptica, tanto política, económica, histórica como sociológica, creo que ya se ha dicho todo, intentando cada cual llevar el agua a su molino, dependiendo del posicionamiento político del tertuliano, economista, periodista y demás “istas” que desde su oficio, hábito o actitud han analizado el tema, habiendo encontrado tanto los que se sitúan a un lado y al otro cobijo en sus teorías para justificar o no las acciones llevadas a cabo tanto por el Gobierno de España como por el Govern de Catalunya.

¿Dónde está por lo tanto la verdad?. Permítanme ustedes que les diga que, como en casi todo, la verdad absoluta no existe y, aunque en principio deben ser las leyes las que marquen la legitimidad de cualquier actuación llevada a cabo por los poderes públicos; sin embargo, no debemos olvidar que las leyes no son “palabra de Dios”, y que cuando hay voluntad política para solucionar un tema dichas leyes pueden ser modificadas, adaptadas al momento en el que, como en el que nos ocupa, se necesita buscar una solución a un tema que lleva dando guerra desde que esta Comunidad Autónoma se dio cuenta que era una de las mayores productivas del país y de las que menos fondos percibía del Estado en proporción a otras Autonomías, que por su lastre económico no aportaban tanto a la hucha común de todos los españoles.

Es cierto que en un principio me amparé en la legalidad para justificar que la actuación de los independentistas catalanes no era correcta, por eso de que cualquier democracia debe sustentarse en un estado de derecho, donde la supremacía de la ley hace posible que cualquier actuación arbitraria sea perseguida por los tribunales de justicia, porque así lo establece nuestra Norma suprema, la Constitución. Pero esta legalidad puede convertirse en un arma de doble filo cuando quien quiere hacerla cumplir desde un posicionamiento estrictamente jurídico, lo hace sin dar opciones al diálogo, o peor aún, cuando el que actúa como verdugo contra los incumplidores de la norma, ha sido el mismo quien las ha incumplido de manera reiterada, lo que le resta en cierto modo legitimidad para llevar a aquellos al patíbulo.

Esto es lo que le pasa al Partido Popular quien en reiteradas ocasiones no le ha importado en absoluto pasarse la Constitución por el arco del triunfo, valga a modo de ejemplo la declaración de inconstitucionalidad de la amnistía fiscal o la de las tasas judiciales, justicia gratuita y bajada salarial de los empleados públicos, entre otras; amen de más de una decena de recursos interpuestos ante el Tribunal Constitucional pendientes de resolución.

Resulta evidente que el incumplimiento de la Constitución podría graduarse según la Norma que se recurre, de manera que, no es lo mismo un recurso contra una Ley Orgánica como cuando lo es contra una Ley ordinaria, habida cuenta que la primeras  son las Leyes de desarrollo de los Derechos Fundamentales y de las Libertades Públicas recogidas en la sección primera del capítulo segundo del Título I de la Constitución, las que aprueban los Estatutos de Autonomía  y el régimen electoral general, además de otras previstas en la propia Constitución, y que requiere el voto favorable de la mayoría absoluta de los miembros del Congreso de los Diputados en una votación final sobre el conjunto del proyecto aprobado. Pero en el caso que analizamos, aunque es importante esta graduación, lo que realmente trasciende es que estamos ante dos incumplidores habituales de la Constitución, con la única diferencia que en el caso de Cataluña existe un artículo dentro del texto constitucional, el 155, que permite actuar frente a cualquier Comunidad Autónoma que no cumpliere las obligaciones que la Constitución u otras leyes le impongan, o actuare de forma que atente gravemente al interés general de España; mientras que en el caso del incumplimiento por parte del Gobierno del PP, se deja a su sentido de la responsabilidad política abandonar sus cargos por incompetentes en virtud de la declaración de inconstitucionalidad que haya tenido lugar, responsabilidad que el caso de Rajoy no hay por dónde cogerla porque nunca la ha tenido, desconociendo el sentido de la palabra dimisión.

Al final, en toda esta historia el que termina perdiendo es el ciudadano, bien porque no se le haga caso a sus pretensiones y demandas o bien porque las decisiones que se toman de una manera u otra repercuten sobre su propio bienestar, su economía o sobre sus derechos, incluso los consagrados como fundamentales en la Constitución que tanto unos como otros prostituyen a su antojo.

Pero volviendo a “el tema” nos encontramos realmente ante una bomba de relojería, ante un conflicto territorial, cuyas consecuencias políticas si no lo tratamos con la suficiente prudencia puede dar lugar a una confrontación sin precedentes mas que en la contienda de 1936; prudencia que en el momento actual no debería pasar por aplicar el precitado artículo 155 de la Constitución, porque si bien el Govern Catalán ha demostrado su temeridad en el tema de la independencia por las consecuencias tanto económicas como sociales que puede acarrear entre sus conciudadanos, totalmente enfrentados, en una proporción que me atrevería de calificar en empate técnico; igualmente la ha demostrado el Gobierno del PP, aplicando un artículo que no va a solventar el problema de fondo que, no es otro que el “catalanismo” o sentimiento catalán como nación, motivo por el cual la única solución plausible sería la convocatoria de elecciones tanto a nivel estatal como a nivel autonómico, pues nos encontramos ante posiciones irreconciliables que, necesariamente, para llegar a un principio de acuerdo, exige otros interlocutores, dada la incapacidad de los actuales.

“nos encontramos realmente ante una bomba de relojería, ante un conflicto territorial, cuyas consecuencias políticas si no lo tratamos con la suficiente prudencia puede dar lugar a una confrontación sin precedentes mas que en la contienda de 1936; prudencia que en el momento actual no debería pasar por aplicar el precitado artículo 155 de la Constitución”


Finalmente, sería de gran ayuda que tanto los españoles, dentro y fuera de Cataluña, y los catalanes independentistas, empezáramos a ver el tema más allá de nuestras propias narices y no como simple pollinos con orejeras, pues cuando se trata de un divorcio nadie puede apropiarse de la otra parte y mucho minusvalorar su sentir en el proceso de separación, de la misma manera que nadie en todo este lío puede apropiarse de la palabra patriotismo, porque como sentimiento de amor hacia la patria nadie tiene derecho a limitarlo a un determinado territorio. Por esto motivo imponer ideologías no sirve de mucho, porque simplemente con el amor no se paga el piso, ni el colegio de los niños, ni las letras del coche, ni la hipoteca, ni el salario de los trabajadores en una empresa, ni se sustenta una nación. Nos movemos en un entorno político y económico, que se puede ver resquebrajado simplemente por la insensatez de quienes lo han propiciado y quienes no saben dar otra respuesta más que a través de la fuerza, lo que no deja de ser pan para hoy y hambre para mañana.

Feliciano Morales

Licenciado en Derecho. Técnico Superior en Telecomunicaciones. Asesor jurídico de Administración Pública. Administrador Plazabierta.com. Escéptico por naturaleza y soñador de vez en cuando.

Estimados hijos de puta

Estimados hijos de puta:
Lo cual, así dicho, puede llamar a equivocarse, por lo que aclaro sin demora y en primer término. Estimado no en su acepción afectiva y amistosa, no, si no de convicción, es decir que estimo, que estoy convencido, que no son ustedes unos presuntos, si no unos hijos de puta de los pies a la cabeza, sin paliativos, componendas o beneficio de duda alguno.

Habrá quién les aplique el calificativo, benigno, equívoco, de pirómanos, pero yo ese prefiero reservarlo para aquellos que tienen una enfermedad que les lleva a la necesidad compulsiva de prender fuego, pero no es el caso. Yo no sé qué necesidad compulsiva les guía a ustedes en sus actos y por tanto, y a la espera de un término científico que disimule algo su miseria moral, permítanme que les llame simplemente hijos de puta, la gente me va a entender.

Aclaremos, también, que el usted que empleo en esta misiva sin franqueo no es de respeto, como algunos poco avisados podrían suponer, sino que es tal la aversión, el asco, que sus actos me producen, tal la necesidad de separarme de ustedes, incluso como especie, que el único término que me aleja para nombrarles es este que siempre marca distancias.

Pero a lo que íbamos, ustedes a destruir y yo a explicarles el porqué de mi carta.

Ayer, por motivos familiares, tuve que desplazarme a mi ciudad de origen, a Orense. Llegando a Puebla de Sanabria, ya se apreciaba en el ambiente una cierta bruma, inconsistente, leve, que le confería al paisaje un halo de irrealidad. Esa inconsistencia fue revirtiendo en consistencia según descontaba kilómetros hacia mi destino hasta que, pasado el túnel de La Canda,  esa bruma se convirtió en un denso y odorífero humo que traía a nuestra pituitaria el olor de la vileza y a nuestras gargantas el sabor acre y picante del fuego que quema indiscriminadamente.

El sol, ese fuego que preside nuestros días, era una bola perfectamente perfilada de color rojo vergüenza por lo que estaba viendo desde sus alturas. Rojo vergüenza, rojo rubor, que a menudo se ocultaba para no seguir viendo tras la capa espesa de humo que enmascaraba el paisaje. El monte, el campo, componían un damero infernal de casillas verde vida, cada vez mas escasas según avanzábamos en nuestro camino, y negro hollín, negro miseria, negro muerte, jalonadas por esqueletos de lo que hasta hacía no mucho, tal como atestiguaban sus restos aún humeantes, habían sido árboles. No llegamos a ver ningún fuego, la densidad del humo en algunos momentos apenas dejaba ver lo necesario para poder continuar el camino. Bueno, por eso o por la poética sensación de que incluso el fuego se avergonzaba de lo que le estaban obligando a hacer y se escondía tras su propia humareda.

La sensación opresiva, la inevitable idea de que las puertas del averno estaban apenas unos metros más adelante en todas las direcciones, solo contribuía a lacerar el alma, de la que los ojos son a veces espejo pero en este caso ventana, aún más. Un alma que se condolía viendo en negro esa laderas que en breve deberían de reventar en los amarillos de la mimosa, del toxo, de la xesta. En esas laderas frondosas de pino, de castaño, de salgueiro, y de eucalipto, maldita sea, también de eucalipto. De ese eucalipto invasor e invasivo que tanta responsabilidad tiene en favorecer sus planes y hacer de los fuegos esa orgía de devastación que tan adecuada parece ser para sus planes.

Claro, que esa es otra. ¿Cuáles son los planes de unos hijos de puta? ¿qué fines persiguen? No lo sé. Bueno, seamos sinceros, depende del nivel del hijo de puta del que hablemos, porque hay niveles. El de los que las autoridades acabarán cogiendo, porque los acabarán cogiendo, el fin de los hijos de puta pringados que plantan los fuegos es el de cobrar los aproximadamente cincuenta euros por foco que les paguen. Ya el fin de los hijos de puta de siguiente nivel, el de los expertos que planifican y coordinan para hacer el mayor daño posible, y que supongo que también será económico, me resulta más difícil de imaginar. Pero el que me resulta absolutamente inimaginable, por procaz, por inhumano, por miserable, es el de los hijos de puta mayores, esos que nunca cogerán y que son los que parten el bacalao, los capos del fuego.

“Pero el que me resulta absolutamente inimaginable, por procaz, por inhumano, por miserable, es el de los hijos de puta mayores, esos que nunca cogerán y que son los que parten el bacalao, los capos del fuego.”

Hay quienes ya les llaman terroristas, pero al menos el terrorista tiene la excusa de pensar que tiene una motivación moral, religiosa o política para cometer sus aberraciones, y esa excusa los hace humanos, lamentablemente humanos, pero humanos. No es su caso. Seguramente serán ustedes morfologicamente, biologicamente, constitucionalmente humanos, pero moralmente ustedes perteneces a otra especie, a la de los hijos de puta.

En fín, no me voy a alargar más, entre otras cosas porque esta carta solo está escrita para poder vaciar el dolor que siento por mi tierra, por sus gentes, por sus seres hasta hace una horas vivos y hoy abrasados por su miseria. Pero en ningún caso porque piense que los hijos de puta tengan oídos o entendimiento suficiente para entender de lo que hablo, ni mucho menos tenga la esperanza de que puedan sentirse aludidos.

Deseándoles, en la convicción de que nunca será suficiente, el mayor de los sufrimientos, se despide sin el más mínimo atisbo de sentimiento de empatía.

Rafael López Villar

En Orense a 17 de noviembre del 2017

Rafael López Villar

Nacido en 1953 en Orense. Vive en Madrid desde los cuatro años. Empresario, escritor vocacional y estudioso de la gastronomía tradicional española sobre la que tiene varios blogs.

Cataluña: el error merkeliano de Rajoy

 La inmigración impulsó la AfD en Alemania. ¿Será la crisis catalana la fuerza motriz de VOX en España?

 

Angela Merkel y Mariano Rajoy tienen mucho en común. Sus respectivos partidos pertenecen a la misma familia política y colaboran en diferentes agrupaciones europeas e internacionales. Ambos políticos han tenido sus más y menos con sus predecesores: el difunto Helmut Kohl, el legendario reunificador de Alemania, tachó a Merkel de „víbora traidora”, mientras el largo historial de desencuentros entre Rajoy y José María Aznar alcanzó su punto álgido cuando éste renunció a la presidencia de honor del PP. A nivel personal, tanto la canciller alemana como el presidente del Gobierno español se caracterizan por su estilo poco carismático, su temperamento ecuánime y su modo de pensar burocrático. Estas cualidades, durante la última crisis financiera, ayudaron a ambos líderes a navegar con cautela entre Escila y Caribdis y, sin duda, contribuyeron a sus relativos éxitos económicos. Sin embargo, las mismas características personales que coadyuvan a la gestión prudente de la hacienda pública, pueden convertirse en un óbice cuando las circunstancias requieren un liderazgo más decisivo y valiente.

En 2015, cuando la crisis migratoria golpeaba las puertas de Europa, la canciller de Alemania no tenía clara su postura hasta el último momento y – según cuenta el periodista Robin Alexander –  al fin optó por abrir las fronteras por miedo a las consecuencias mediáticas de eventuales imágenes de violencia policial. A causa de esa decisión millones de inmigrantes musulmanes llegaron a tierras alemanas, y el encuentro entre culturas tan diferentes no resultó estar exento de choques. Si bien es cierto que la gran mayoría de los solicitantes de asilo no cometió actos de terrorismo o abusos sexuales, el simple hecho de que los perpetradores de los subsiguientes atentados y violaciones eran migrantes sacudió a la sociedad alemana. El descontento y el miedo, cada vez más patentes entre considerables sectores de la población, impulsaron un nuevo partido a la derecha de la CDU de Merkel. La Alternativa para Alemania (AfD) – aunque técnicamente había sido fundada antes de la llegada masiva de los refugiados – es una hija espuria de la canciller, el fruto de su desliz político. Hace unas semanas, en las elecciones federales, la AfD irrumpió en el Bundestag con estrépito, alcanzando el tercer puesto según el número de escaños en el parlamento alemán.

En cierto modo, la Alternativa para Alemania se ha posicionado en la arena política del país como el representante del ideario tradicional de la Unión Demócrata Cristiana, que supuestamente ha sido abandonado y traicionado por la canciller. Según ha explicado Beatrix von Storch, la vicepresidenta de la AfD en una reciente entrevista: “Es irónico, pero muchas de las políticas, posiciones y valores actualmente defendidos por la AfD solían estar sostenidos por la Unión Demócrata Cristiana de Angela Merkel (CDU/CSU). En realidad, no es la AfD la que está ‘muy a la derecha’, sino más bien ha sido Merkel la que ha desplazado la CDU/CSU hacia la izquierda.”… “Merkel expulsó a los conservadores, cristianos y libertarios de la CDU/CSU y los dejo sin hogar político.” … “La AfD cubrió esa brecha y dio a los conservadores, cristianos y libertarios el hogar político alternativo que buscaban.”

El momento más crítico de la carrera política de Angela Merkel ha sido la crisis migratoria. Para su homólogo español ese trance se ha presentado en la forma del desafío independista en Cataluña. Mariano Rajoy – al igual que la canciller alemana en 2015 – vacila y titubea y tampoco quiere ver imágenes de violencia en la prensa. Su personalidad de leguleyo y burócrata no le permite coger el toro por los cuernos, y prefiere esperar a que el miura bravo y desenfrenado se canse sin que él tenga que saltar al ruedo. El presidente del Gobierno actúa como un matador remiso que estudia, sin inmutarse, libros sobre métodos pacíficos de tauromaquia cuando el cornúpeto enloquecido ya ha saltado todas las vallas y está embistiendo a los vecinos que, atónitos e indignados, abuchean al torero.

“El momento más crítico de la carrera política de Angela Merkel ha sido la crisis migratoria. Para su homólogo español ese trance se ha presentado en la forma del desafío independista en Cataluña.”


Al igual que la CDU dominaba en Alemania el campo de la centroderecha desde finales de la Segunda Guerra Mundial, el Partido Popular ya lleva varias décadas recogiendo el voto de los ciudadanos liberales y conservadores de España. Sin embargo, la falta de firmeza y de liderazgo por parte del Gobierno en el conflicto catalán, está causando un creciente descontento entre los votantes de la derecha. El hecho de que en la sede nacional del PP de la calle Génova han aparecido pintadas que les tildan de “traidores” podría considerarse como la primera manifestación de la ira que sienten muchos de sus afiliados. La insatisfacción con la política migratoria de Angela Merkel ha fortalecido la AfD, y ahora es bien posible que la frustración de los simpatizantes del PP contribuya a la creación de un viable proyecto político a la derecha del partido gobernante.

Aunque en España existen varios pequeños movimientos derechistas, el que más se asemeja a la AfD alemana es VOX, también proyectándose como el depositario de los históricos valores políticos de la derecha. Muchos de los dirigentes y afiliados del partido liderado por Santiago Abascal antes militaban en las filas de los populares, y ya llevan varios años intentando abrir una grieta por la que VOX pueda sustituir al PP en España. Hasta ahora sus esfuerzos han caído en saco roto, pero la gestión desastrosa de la situación catalana por parte del Gobierno le ofrece a VOX una oportunidad única para reafirmarse y repetir el éxito de la AfD alemana. Cabe recordar que fue una denuncia de VOX, la que desencadenó las primeras acciones policiales contra el referéndum ilegal, y el partido sigue manteniendo el pulso presentando una querella contra Rajoy por “dejación de funciones”. Desde luego, VOX tendrá que arrostrar muchos problemas y dificultades, sobre todo en lo que se refiere a su imágen pública. Sin embargo, cuando todo el mundo que se oponga al proceso independista es „facha”, entonces nadie lo es, y las etiquetas se desprenden de cualquier significado y juicio de valor. El error merkeliano de Rajoy ahora ofrece en bandeja a VOX una oportunidad histórica para convertirse en la AfD española. Queda por ver si podrán aprovecharla.

 

 

MiKlós Cseszneky

Húngaro-británico de lejanas raíces aragonesas. Experto en relaciones internacionales, profesor de idiomas, consultor y coach.

Y habló el borbón

Me congratuló su mensaje, ha sido fiel a esa estirpe de felones y lo ha hecho ratificando en su elocución todos los puntos en apoyo al gobierno y su clara postura respecto al artículo 155 de la Constitución, pero nada sobre las desmedidas aplicaciones sobre la población catalana, donde se enfrentaron las armas de antidisturbios ante las peligrosas papeletas por el deseo de ejercer una votación sobre la independencia, con la que cual estoy en desacuerdo como español, pero más en desacuerdo aún de utilizar la violencia institucional ejercida por este gobierno.

Pero a este personaje le sobra experiencia, un antecesor pisoteó la constitución de 1812, la que firmó y juró, ahorcando a Rafael Riego arrastrado de forma humillante en un serón hacia el patíbulo en Madrid, y a otros cientos de patriotas más hace 194 años; ocho años después en 1831, el mismo borbón mandó fusilar sin juicio previo a Torrijos y 48 de sus compañeros supervivientes, en Málaga, por querer hacer cumplir “la Pepa”.

El pueblo harto de esa estirpe votó y la expulsó en 1931, pero ella no descansó mostrando su apoyo a la insurrección fascista de Franco, el cual nombró heredero de su legado al emérito en 1975, y ejerciendo la misma familia como Jefe de Estado desde entonces apoyados por los hijos y herederos de los insurrectos, esos que nunca han condenado la Dictadura.

Personajes políticos actuales y anteriores defienden y apoyan la salvajes actuaciones de las porras frente a las papeletas; el mandar a Cataluña a la PN y la GC, gran error, el más grave es mandar a la GC, es un cuerpo del ejército y eso quería demostrar Mariano, su disposición para blandir los sables. En cuanto a la PN nada que objetar, salvo que enviaron a “todos los coeficiente 0”, cuando por la preparación de ellos, solo con otros menos agresivos hubiese bastado, pues con escudos y empujando podrían haber retirado las supuestas urnas igualmente.

“el mandar a Cataluña a la PN y la GC, gran error, el más grave es mandar a la GC, es un cuerpo del ejército y eso quería demostrar Mariano, su disposición para blandir los sables.”

Tampoco nos debemos de olvidar de los Mossos, esos que entorpecieron a la PN y GC, los catalanes de a pie les aclaman, ya se han olvidado que esos mismos arremetieron tan salvajemente, o más, contra la población cuando se manifestó por los recortes de Mas. Demostración palpable que los cuerpos policiales están al servicio del poder en lugar de proteger a la población de malhechores, como ha quedado demostrado en muchos dirigentes, independentistas y gubernamentales.

Tengo la esperanza de ver la expulsión y borrada la monarquía como institución en España, siendo trocada por una República Federal, fielmente representativa del significado de “Res Publica”.

José Enrique Centén Martín

Nacido en Tánger (Marruecos) en 1952, de abuelos andaluces emigrados a Marruecos en los años de hambruna del XIX. Madrileño de adopción desde 1961. Sólo bachiller elemental, desde los quince años trabajando. Perseguido, encarcelado y amnistiado en 1976, siempre junto a los más desfavorecidos, es lógico. Entré en la Universidad por mayores de 25 años en el 2010, he estudiado Historia en la UCM, incluso he escrito un ensayo“El Estado participativo”, jubilado parcial desde el 19 de marzo de 2012.

El club de los seres periféricos

Sí estuviéramos ante un tratado de medicina encontraríamos diversas alusiones a lo periférico, una de ellas hace alusión al sistema nervioso periférico, definido cómo: el responsable de regular las funciones involuntarias del cuerpo. Por ejemplo, el ritmo cardíaco, la respiración y la digestión.

 

También se habla de periférico cuando nos referimos, desde el ámbito de la informática, a dispositivos complementario de una computadora, impresoras, ratones…

Podriamos pensar pues que lo periférico, partiendo del contexto fisiológico, es un parte fundamental del engranaje para el funcionamiento del todo.

El ser periférico vive pues en una constante contradicción, teniendo la percepción de que no forma parte de lo esencial o de lo más importante, una percepción a veces alimentada por la vorágine centrista y otras por la propia endogamia periférica. Al ser consciente de esta contradicción las instituciones, catalanas y del gobierno central, tendrían que haber tenido el sentido de estado que se les supone y a partir de ahí estar dispuestos a dialogar, racionalizar el desencuentro y analizar los motivos del desafecto y propiciar un pensamiento positivo, generador de futuro y estabilizador.

“las instituciones, catalanas y del gobierno central, tendrían que haber tenido el sentido de estado que se les supone y a partir de ahí estar dispuestos a dialogar, racionalizar el desencuentro y analizar los motivos del desafecto y propiciar un pensamiento positivo, generador de futuro y estabilizador.”


Sin embargo en Cataluña la fuerza centrífuga, tendencia de un objeto a seguir una curva hacia fuera del centro, ha sido aprovechada por el independetismo para alimentar está tendencia periférica en beneficio de sus desaciertos, utilizándola cómo una cortina de humo para los casos Pujol, tres por ciento… y aprovechando la falta de política en todas las estructuras, ha elegido la posverdad cómo estrategia para desacreditar al todo, el estado español, y erigirse en víctimas oprimidas, dibujando escenarios inquisitoriales  y potenciando un pensamiento emancipador que liberaría al ser periférico de la hoguera centrista.

El Gobierno, acelerando la inercia centrifuga, con su falta de inteligencia política, ha dado permanentemente argumentos al sentimiento de desapego de los ciudadanos catalanes más moderados, y en este caldo de cultivo se han desarrollado las tesis independentistas, de modo que cerrada las puertas del dialogo solo caben soluciones drásticas. Dimisión del presidente del ejecutivo o nuevas elecciones.

Porque ante la inercia centrifuga de la periferia, el gobierno de la nación debía haber contrarrestado con la fuerza centrípeta, definida como una fuerza “real” que contrarresta a la fuerza centrífuga y evita que los objetos salgan volando de su lugar. Pero en vez de acudir al método el ejecutivo de Rajoy ha acudido al conocimiento vulgar, que según Platón sé caracteriza por ser superficial, subjetivo, acrítico, sensitivo y no sistemático. El resultado ha sido una visión deformada de la realidad española y una exposición innecesaria de las carencias de una constitución que debe ser sometida a un estudio profundo para su adecuación al realidad de este país.

Se está escribiendo este artículo al mediodía del uno de octubre. Esperemos que no se unan más socios al club de los seres periféricos y que las fuerzas reaccionarias que han acampado en los parlamentos de Francia, Alemania, Austria, Inglaterra… sigan de pic nic en nuestro país.

Pasado el tiempo de la concordia habrá que minimizar las consecuencias que los iracundos han sembrado en la conciencia colectiva de un pueblo, la inercia que ha generado el odio tutelado por los Goebbels de turno, y en ese escenario debe prevalecer la autoridad moral de los hacedores de puentes.

Las estructuras política de este país deben hacer propuestas coherentes y razonadas y que no solo enfoquen la cuestión catalana, sino los déficit que el estado de las autonomías ha generado con el paso del tiempo, entre ellos las consecuencia de las dadivas que los partidos que han gobernado en minoría han tenido que pagar a nacionalistas para poder sacar adelante la votación de su investidura cómo candidato a la presidencia, porque parte de este problema viene por la omertá que estos gobiernos tutelados por el nacionalismo sé ha visto obligado a acatar.

La respuesta bananera del ejecutivo presidido por Rajoy a una manifestación de ciudadanos, aunque en su origen estuviera la ilegalidad de una consulta que contravenía la constitución, no ha hecho más que escenificar la debilidad de un gobierno sin capacidad de dialogo, ignorante de las más elementales normas por las que conducir la convivencia del pueblo y tan absorto en su propia incompetencia que no ha valorado que un gobierno en minoría parlamentaria no puede solucionar, por sí solo, un problema de la magnitud que le ha planteado el gobierno de la generalitat, aunque contara con el apoyo institucional de otros partidos del arco parlamentario.

 

Sergio López

Esteponero del 52 y observador de la actualidad. Blogista independiente. Ex de muchas cosas y de casi todas orgulloso. Enfermero militante y político en las barricadas, dos vocaciones al servicio del ciudadano.

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