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Una propuesta salomónica

 

Reflexionando, que como todo el mundo debería de saber es gerundio y por tanto, abundando un poco más en el conocimiento del castellano, tiene la capacidad de resumir, sobre el tema catalán, sobre las distintas posturas, que inicialmente parecen irreconciliables, se me ha ocurrido, y esto es participio y aprovecho para participarlo, una posible solución que a fuerza de no contentar a nadie dejaría a todos insatisfechos, pero en la que todos serían reos de las posiciones demandadas.

Respeta el derecho a decidir de todos y cada uno, incluye los límites legales de la decisión, permite votar la opción preferida de cada ciudadano y contempla la opción de que se tenga en cuenta lo votado.

Únicamente quedaría por valorar, que manera de esquivar el verbo decidir, si el resultado obtenido sería vinculante o no. Sospecho que ninguna de las partes estaría plenamente satisfecha con mi propuesta, lo que la hace aún más atractiva, e ilustrativa.

Yo convocaría un referéndum sobre la cuestión catalana con las siguientes características:

  1. Se votaría en toda España
  2. En Cataluña constaría de dos preguntas y en el resto de España solo de una.
  3. Solo sería vinculante el resultado de la segunda pregunta si también lo es el de la primera.

Hasta aquí yo creo que nadie puede ponerle un solo pero a mi propuesta, aunque lo de nadie posiblemente esté un poco exagerado. Casi nadie, al menos nadie de los que han pedido diálogo, derecho a decidir, democracia o derecho a votar. Todos respetados.

Y ahora viene lo verdaderamente complicado, como siempre. Porque lo verdaderamente complicado en toda cuestión no es responder, si no acertar con la pregunta. Y yo propondría las siguientes preguntas:

  1. Para todos los españoles: ¿Consideran ustedes legítimo, y por tanto están dispuestos a aceptar, el deseo de independencia de algunas partes del territorio español, siempre que así lo expresen por mayoría suficiente?
  2. Solo para los catalanes: ¿Desea usted la independencia de su circunscripción electoral respecto a España aceptando los términos que se especifican en esta convocatoria?

El resultado de la primera pregunta condicionaría la aceptación de la segunda ya que es potestad de todos los españoles cambiar la ley y aceptar ese cambio, pero si dijeran que sí, al día siguiente de la votación todos los pueblos que hubieran elegido su independencia, lo serían. Ya luego si se organizan en nación, estado, territorio independiente o pueblo estado, sería su problema y el de los que lo hubieran decidido. Porque tampoco nadie puede, puestos a ejercer el derecho a decidir, que ese derecho haya que ejercerlo por territorios completos. Ellos mismos lo plantean, cada uno tiene derecho a decidir dentro de su comunidad y a que el resto de territorio más amplio tenga que respetar esa decisión.

“puestos a ejercer el derecho a decidir, que ese derecho haya que ejercerlo por territorios completos. Ellos mismos lo plantean, cada uno tiene derecho a decidir dentro de su comunidad y a que el resto de territorio más amplio tenga que respetar esa decisión.”


Es posible que entonces el territorio a independizarse fuera algo así como Gerona y la parte norte de Barcelona. Tal vez algo de Lérida, y algún pueblo suelto aquí y allá que ya vería como bandearse. Al fin y al cabo lo más  problemático de tomar decisiones es enfrentarse a las consecuencias.

Ya lo de los términos y consecuencias sería cuestión de ser serios y rigurosos. Aranceles a los productos de las zonas independientes. Exclusión automática de los foros internacionales. Pérdida de libre circulación. Pérdida de moneda única.. Tampoco yo sé exactamente. Así, a volapié, que se dice. Seguramente me faltan muchas y, hasta puede que, me sobre alguna.

Estoy seguro de que algunos pueblos no ratificarían ese deseo de independencia. Otros muchos sí, aunque les pareciera una independencia inviable.

En fin, ahí dejo mi propuesta. Insisto, estoy convencido de que no va a dejar contento a nadie porque intenta respetar las convicciones de todos. Salomón me lo hubiera firmado, seguro.

Rafael López Villar

Nacido en 1953 en Orense. Vive en Madrid desde los cuatro años. Empresario, escritor vocacional y estudioso de la gastronomía tradicional española sobre la que tiene varios blogs.

El futuro que nos espera

Igual que nuestro presente, nuestro futuro no será nada halagüeño, y no es que lo digamos por decir, para cargar las tintas contra los políticos o porque lo queramos utilizar como arma arrojadiza contra el gobierno en este momento aprovechando la crisis catalana. No, es la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos​ (OCDE), la que lo dice  en el informe de bienestar de la OCDE de 2017 bajo el título ‘¿Cómo es la vida?’, en el que se sitúa a España entre los peores países desarrollados en calidad democrática y en desigualdad económica y, lo que es peor y más preocupante, es que la tendencia no mejorará, sino todo lo contrario.

Recordemos que la OCDE es un organismo de cooperación internacional, compuesto por 35 Estados, cuyo objetivo es coordinar sus políticas económicas y sociales, del que España forma parte desde el 3 de agosto de 1961.

Pues bien, el citado informe, entre otras cosas, manifiesta que los nacidos en nuestro país a partir de los sesenta tendremos un vejez peor que la de nuestros padres, al comparar la situación de los pensionistas españoles con los de la media de los países ricos, dependiendo prácticamente en su totalidad de los ingresos que obtuvieron durante su vida en activo, en tanto que los segundos este vínculo es inferior; lo que se traduce en una mayor desigualdad en los ingresos de los futuros pensionistas, debido fundamentalmente al aumento del paro que ha provocado una desigualdad de ingresos entre los hogares ricos y pobres, convirtiendo a España en el quinto país de la OCDE  con la peor distribución de renta, y el peor de Europa.

“convirtiendo a España en el quinto país de la OCDE  con la peor distribución de renta, y el peor de Europa.”

Además, el cambio en el cálculo de las pensiones españolas —que entró en vigor en 2014 y que implicaba el abandono del IPC como base para revalorizar las pensiones, y su sustitución por un mínimo del 0,25%— ha contribuido y contribuirá a reducir los pagos a los futuros pensionistas, eso sin contar con el sableado del gobierno de Mariano Rajoy al fondo de pensiones de donde ha sacado 67.337 millones de euros, se dice bien, desde el 2012, 9.500 millones a principios de año, lo que evidencia el fracaso de las reformas impulsadas por el PP y el PSOE.

Estamos ante un panorama especialmente negro para los pensionistas, al que contribuye el rápido envejecimiento de la población española y el abandono de la mujer del mercado laboral para cuidar de sus hijos, lo que se traduce en unos ingresos insuficientes en la hucha que pretendía garantizar el futuro de aquellos.

También, el informe de la OCDE, de la voz de alarma sobre los elevados niveles de pobreza en España, en continuo ascenso desde el inicio de la crisis económica en el año 2007, con especial incidencia en la población infantil, lo que suele acarrear problemas en la vida adulta.

Los riesgos de pobreza y desigualdad de nuestros jóvenes son muy superiores a los de sus padres, no sólo porque su esperanza de vida es superior, sino también porque las condiciones laborales son cada vez más precarias e inestables y porque la distribución de la riqueza es cada vez más desigual con incidencia en los extremos, es decir, unos pocos ganan mucho, mientras que unos muchos ganan poco, de manera que los ricos serán cada vez más ricos y los pobres más pobres, lo que,  en definitiva contribuye a que la desigualdad en edades avanzas continúe y aumente, al igual que las disparidades socio-económicas en la salud, lo que quiere decir que la desigualdad no sólo está en función de la edad sino también con factores como la salud, en cuanto que las personas con problemas sanitarios suelen ganar menos.

Otros factores que contribuye a la desigualdad económica son los bajos niveles formativos, de manera que, los que tienen más bajos niveles suelen dejar de trabajar antes; o el sexo, en cuanto que las pensiones que cobran las mujeres son un 27% menor que la delos hombres.

Un futuro desesperanzador que, como señala el informe de la OCDE no es previsible que mejore, y ello  porque, los gobiernos no han hecho bien sus deberes y siguen sin hacerlos, con políticas de parcheo ante problemas coyunturales o encaminadas a beneficiar a determinados sectores, en vez de con una visión de futuro tomando las medidas necesarias para que el país en general prospere, construyendo pilares sólidos sobre los que sustentar nuestra economía.

Olga Sánchez Rodrigo

Busco la verdad para contársela al mundo. No creo en la neutralidad del periodista, casi siempre es de quien le paga. Por el contrario, SÍ CREO y APOYO al periodismo ciudadano, el hecho por gente de la calle, gente que cuenta lo que le pasa.

De la razón y la sinrazón

Reflexionando  sobre acontecimientos acaecidos en los últimos tiempos me planteaba la posible relación entre la razón y la sinrazón que parece traspasar el mero enunciado antónimo  que inicialmente parece evidente.

Por ser más claro, la falta de razón no es necesariamente una sinrazón y tener razón no evita necesariamente caer en la sinrazón. Parece un lío pero no lo es. La razón se puede obtener por un criterio moral o por un criterio técnico-legal, o por ambos combinados.

Tal vez parezca un hecho nimio pero no lo es para aquellos a los que nos interesa la razón más allá de criterios de alineamiento. Cuando alguien evita o bordea, incluso por dentro, los criterios morales para defender la pretendida razón –esa que todos consideramos razonablemente que tenemos-, porque contra el otro que no la tiene todo vale, evita que aunque finalmente la razón sea suya yo pueda solidarizarme con él ya que convierte su acto de reivindicación justa en un acto de reivindicación alineada a la que yo me niego a unirme porque significa que tengo que solidarizarme con él en todos sus planteamientos reivindicativos dada su superioridad, superación, moral.

“La sinrazón, que no la falta de razón, se obtiene por una falta de criterio moral o por un ejercicio desmedido de la pretendida razón.”

Voy a intentar poner algunos ejemplos con los que me he encontrado últimamente:

  1. Que agite mi trapito de colores menospreciando, incluso llegando a la descalificación o el insulto, a los que agitan otros con colores o dibujos diferentes por el simple hecho de ser diferentes y por tanto errados, es una sinrazón
  2. Que asumamos que los políticos mienten pero que los de nuestro signo lo hacen justificablemente, es una sinrazón.
  3. Que un colectivo reivindique sus derechos tomando como rehenes a los ciudadanos que no tienen por qué estar de acuerdo con ellos, es una sinrazón.
  4. Que un delincuente no redimido, no arrepentido, no válido para la convivencia se pasee libre, es una sinrazón.
  5. Pretender que se habla en nombre de la totalidad, la Verdad o la Justicia, es una sinrazón
  6. Que se llame informativo a un grupo de personas que insultan, intimidan e incluso agreden, es una sinrazón.
  7. Que de la formación –esa que rimbombantemente llamamos educación- se haga una cuestión política en detrimento de aquellos que tienen derecho a recibirla, es una sinrazón
  8. Que se legisle sobre criterios morales pretendiendo la superioridad moral propia por la detentación de la potestad de hacerlo, es una sinrazón
  9. Que convirtamos unas reglas morales en una religión, o anti-religión, y a esta en una forma de coacción/poder, es una sinrazón
  10. Que aguantemos estoicamente, y por tanto con complicidad, la actual casta política que ni hace lo que dice ni dice lo que hace, es una sinrazón.
  11. Que desde cualquier tribuna se intente justificar la mentira porque los otros también han mentido es una sinrazón. Si esa tribuna se detenta por representación más que una sinrazón es un delito.
  12. Esperar que los que han estropeado algo por su propio interés lleguen a arreglarlo no solo es una sinrazón, es una estupidez.

Pero bueno, tal vez no tenga razón. Eso sí espero no estar cayendo en ninguna sinrazón.

Rafael López Villar

Nacido en 1953 en Orense. Vive en Madrid desde los cuatro años. Empresario, escritor vocacional y estudioso de la gastronomía tradicional española sobre la que tiene varios blogs.

Sectas: La antroposofía, una pesudociencia que atrapa a las personas.

Como dijo San Mateo en su Evangelio, Cap. 24, Vers. 11:“ Y muchos profetas se levantarán, y engañarán a muchos”, y así está sucediendo, cayendo en manos de esos falsos profetas personas que confraternizan con terapias alternativas, falsos sanadores y guardianes del espíritu, apartándose del camino de la libertad en su sentido más amplio, pasando del libre pensamiento a ser seres adoctrinados en manos de un guía espiritual o maestro: quedando, finalmente, atrapados en un mundo que practica una pseudo ciencia conocida como antroposofía, lo que les lleva a asilarse por voluntad propia de sus seres queridos, de su familia más próxima, incluso amigos, a los que culpabilizan de su tortuosa existencia y de no entender o compartir esa espiritualidad transmitida por falsos y simplistas charlatanes, convertidos algunos en gurús de un tipo de agricultura que han bautizado con el nombre de biodinámica.

 

Para quienes lo desconozcan, la antroposofía consiste en un sistema místico-filosófico desarrollado por el austríaco Rudolf Steiner, haciendo una mezcla un tanto rara de pseudomedicina, agricultura, sistema educativo –las escuelas de Waldorf-, y hasta una corriente artística.

Como buena pseudociencia, tiene teoría para todo, y entre ellas no podía faltar la agricultura, conocida como agricultura biodinámica, la cual empezó con un curso que fue impartido por el propio Steiner en el año 1924, al que asistieron poco más de medio centenar de personas, donde se decían chorradas tales como que “los productos agrícolas estaban degenerando y que no podían ser usados como comida“, o que su misión, aunque no tenía ni puñetera idea de agricultura era “influir en la vida orgánica de la tierra a través de las fuerzas cósmicas y terretres” (sic).

Actualmente la antroposofía, se encuentra por todo el mundo, contando con ingentes cantidades de dinero, y lo que es peor, su funcionamiento es el mismo que el de una secta destructiva, basándose en una mezcla  de doctrinas diferentes, tales como:

– Las tonterías nacionalistas y profundamente irracionalistas de la filosofía romántica que le gustaba.

– La supuesta justificación científica del misticismo, extraída de Goethe.

– Lo que había aprendido con los chamanes de la teosofía. Especialmente astrología y cosas hinduístas tipo chakras o palabras en sánscrito.

– El cristianismo. La figura de Jesús es central en la antroposofía, aunque visto de una forma un tanto rara, ya que Steiner decía que son dos personas, utilizando, además, el concepto de “juicio final” propio de las sectas apocalípticas cristianas basado en el rapto espiritual del más allá pero sólo si pagamos dinero a los de la secta, sometiendo a ellos su voluntad. Decía, además, que sus conocimientos procedían de Jesús, que se le había aparecido una noche revelándole “cosas gordísimas”, aunque también hablaba de un herbolista que fue su maestro.

De esta manera, en el ámbito de la espiritualidad, aseveraba cosas tales como que:

1) La verdad no existe, es una creación del alma humana y cada cual ha de encontrar la suya.

2) El ser humano es cuerpo, alma y espíritu.

3) El alma humana se ve afectada cada semana según la posición de los astros.

4) Existe el karma y nos reencarnaremos.

Pero, este circo no termina ahí. Aparte de esta espiritualidad pseudocristina con matices religión budista, de captación de almas perdidas; lo peor, si cabe, es su absurda teoría racista, donde los negros son niños; además de otras mierdas propias de la dictadura nazi debido a su visión política fuertemente conservadora, negando la teoría de la evolución.

En definitiva, toda una pesudociencia para tontos o simples que necesitan ver su vida empecatada en doctrinas y reencarnados en cualquier especie que perpetúe su existencia, impartida en centros llamados Goetheanum, diseñados por el propio Steiner en honor a Johann Wolfgang von Goethe, hasta un total de diecisiete.

“toda una pesudociencia para tontos o simples que necesitan ver su vida empecatada en doctrinas y reencarnados en cualquier especie que perpetúe su existencia,”

En España, pese a que son ilegales, hay una cantidad considerable de escuelas Waldorf que, aunque vigiladas por la Administración las deja campar a sus anchas, a pesar de que los niños que a ellas acuden llevan un terrible desfase educativo, lo que los hace fácilmente manejables para ser adoctrinados al antojo de la secta por tratándose de una población indefensa que no puede reclamar sus derechos.

Además, estos niños son alimentados por los productos obtenidos de la agricultura biodinámica citada anteriormente, recibiendo una asistencia médica antroposófica, lo que constituye, sin lugar a dudas, un peligro para la salud pública, ya que muchas veces los antroposóficos no vacunan a sus hijos, originando, como se pueden imaginar, infecciones y virus de todo tipo, siendo la tosferina y el sarampión las más frecuentes.

Estamos, pues, antes un secta muy peligrosa en todos los sentidos, no sólo a nivel espiritual alineando a sus seguidores con una doctrina que  coge de aquí y de allá lo que les interesa, creando un remix sin ningún tipo criterio científico y sin la formación adecuada en determinadas materias,  lo que hace que carezcan del suficiente rigor como para que puedan considerarse en las verdades absolutas que transmiten a sus seguidores; sino también en lo material, vendiendo una especie de ciencia holística que promete sanarlo todo.

Falsos maestros y profetas, falsos médicos, personas adoctrinadas y sin libertad, pero lo peor de todo, desnaturlizadas, que reniegan de su propia familia, buscando compensación a pequeños fracasos de su vida, o a una vida vacía o perdida.

 

Feliciano Morales

Licenciado en Derecho. Técnico Superior en Telecomunicaciones. Asesor jurídico de Administración Pública. Administrador Plazabierta.com. Escéptico por naturaleza y soñador de vez en cuando.

El veintidós de diciembre

A veces tengo la impresión, sobre todo a la hora de hablar de ciertos temas, que la gente no dice lo que piensa, o muchas más veces aún, que la gente no piensa lo que dice. Hay varias posibilidades intermedias, matices que se llaman, que van del blanco roto al gris muy oscuro, en una sinfonía de tonos que solo la mente femenina es capaz de describir.

El 21 de diciembre, bien evitado el 28, es fecha señalada de urnas, solamente en Cataluña, telediarios y tertulias interpretativas de los resultados que los distintos partidos participantes en esas elecciones hayan obtenido. Jornada de reflexiones, augurios y reconstrucciones de futuro. Como todas las jornadas de comicios, vamos. Nada nuevo ni que nos pueda sorprender.

Pero siendo claro en sus resultados, también quiero serlo en mis predicciones.

Mucha, pero mucha, gente vive una suerte de angustia preguntándose qué va a suceder si el bloque independentista vuelve a sacar más escaños, más votos o ambas cosas. Qué va a suceder si el escenario parlamentario catalán reproduce, aunque sea con diferentes proporciones en los partidos la configuración de bloque que existe actualmente.

“Qué va a suceder si el escenario parlamentario catalán reproduce, aunque sea con diferentes proporciones en los partidos la configuración de bloque que existe actualmente.”

Creo, estoy absolutamente convencido, de que hay mucha gente empeñada en comentar este posible escenario como un problema de difícil resolución. Y no es cierto, ni siquiera en el más que probable caso de que tengan razón.


Hay, dada la perversión del sistema electoral catalán, del sistema electoral español, que las zonas rurales impongan su voto sobre las metropolitanas. Su voto, que no sus votos, y logren configurar un parlamento con una mayoría independentista en sus escaños votado por una minoría de ciudadanos. Puede suceder, muy posiblemente suceda. ¿Y qué?

Puede suceder, incluso, que metidos en esta vorágine de verdades del barquero, no el sentido de incuestionables, si no el de verdades que se lleva la más mínima corriente, los independentistas ganen en votos y en escaños. La pregunta sigue siendo la misma, ¿y qué?

Y me hago esta pregunta desde la consciencia antes de que las votaciones pasen a reflejarse en papeletas introducidas en urnas controlables, por ciudadanos controlables y con metodología homologable. Me la hago porque veo el desconcierto, el rumor, el pesimismo, creo que en muchos casos interesado, con el que en muchos círculos se analiza este posible escenario. Sin rigor, sin reflexionar, sin analizar correctamente el día después del veintiuna de diciembre.

El veintidós de diciembre, digan lo que digan las urnas, la ley será la misma que el veinte de diciembre. Nada habrá cambiado salvo la representación de los partidos en un parlamento que tendrá que ponerse a trabajar en la forma de llevar adelante sus programas respetando una ley que estará tan vigente como dos días antes. E igual de vigente e igual de coercitiva si las acciones lo demandan.

¿Para que valen entonces estas elecciones? Para restablecer el marco legal quebrantado desde posturas interesadas y retomar todos los caminos que a partir de entonces se puedan retomar.

Hay varios caminos que la democracia permite a la hora de reivindicar cuestiones, pero todos parten del respeto a la legalidad vigente. Nadie puede condenar las ideas ajenas, nadie puede cambiar de un plumazo, con unos cuantos papeles depositados en unas urnas, los sentimientos con los que las personas los introducen, las esperanzas, las ilusiones, ni los rencores, ni las cuitas. Nadie puede cambiarlos, borrarlos, y nadie debe de ignorarlos.

 

“¿Para que valen entonces estas elecciones? Para restablecer el marco legal quebrantado desde posturas interesadas y retomar todos los caminos que a partir de entonces se puedan retomar.”

 

Hay varios caminos que la democracia permite a la hora de reivindicar cuestiones, pero todos parten del respeto a la legalidad vigente. Nadie puede condenar las ideas ajenas, nadie puede cambiar de un plumazo, con unos cuantos papeles depositados en unas urnas, los sentimientos con los que las personas los introducen, las esperanzas, las ilusiones, ni los rencores, ni las cuitas. Nadie puede cambiarlos, borrarlos, y nadie debe de ignorarlos.


Así que lo que si debe de suceder el veintidós de diciembre en Cataluña, es que el gobierno de España y el parlamento democráticamente elegido por los catalanes empiece a pensar en donde sentarse, de que hablar y con qué instrumentos recuperar  una situación política que han manejado con sus propios intereses y no con el de los ciudadnos que los votaron, tanto a unos como a otros.

Encontrar, como siempre ha sido su obligación, los puntos de confluencia, los intereses comunes, las convivencias compartibles. Existen y debería de ser más fuertes que la que nos enfrentan. Solo desde la comprensión, solo desde la generosidad, solo desde el sentido común por ambas partes podrán desmontarse las mentiras, los discursos interesados, las exaltaciones de lo propio y diatribas a lo ajenos cultivadas durante años por ambas partes y mantenidas por sectores interesados en la ruptura y el enfrentamiento.

El veintiuno de diciembre toca votar, y el veintidós empezara construir con materiales nuevos, con cordura. Y allá la conciencia de los que tendrán obligación de hacerlo. La historia se lo demandará, o, si persisten en sus errores, los ciudadanos o la ley de forma má

Rafael López Villar

Nacido en 1953 en Orense. Vive en Madrid desde los cuatro años. Empresario, escritor vocacional y estudioso de la gastronomía tradicional española sobre la que tiene varios blogs.

Apuntes sobre la crisis catalana, entrega enésima y no última

He leído con todo el interés que la persona merece, como político, pero sobre todo como científico, el artículo publicado por La Vanguardia y escrito por Eduardo Punset y en el que vacía su pensamiento sobre el monotema actual, la crisis catalana. Un artículo lleno de verdad, de su verdad, lleno de sinceridad y pleno de sentimiento y memoria.

Me ha parecido un artículo impecable y emocionante. Un artículo en el que Punset se vacía y tira de memoria, el artículo que solo puede escribir un hombre bueno y convencido de lo que dice. pero una cosa es que un hombre bueno, sabio, como Punset, diga sus verdades y otra cosa es que esas verdades sean absolutas o compartibles por todos. Por mí en este caso, o por organizaciones o instituciones internacionales.

Recuerda Punset sus tiempos de exilio, sus tiempos universitarios, sus militancias en el PCE. Recuerda con emoción su compromiso con la lucha antifranquista y las libertades, como cada uno de nosotros recuerda sus cuitas, sus miedos, sus compromisos y sus actos, fueran muchos o pocos, alineados o personales, en favor de un cambio en aquella sociedad dominada por un pensamiento único emanado de un partido único encabezado por un líder único, omnipotente y omnipresente, o eso pretendía.

Y vienen esos recuerdos a cuenta de la independencia judicial, de su frustración personal porque considera que aquellos acuerdos alcanzados no garantizaban la independencia del poder judicial respecto al poder ejecutivo tal como él lo consideraba. Y lo recuerda hoy, y lo recuerda respecto a lo que está sucediendo en su tierra valorando, sin mencionarlo, todo el entramado judicial que acompaña al proceso, poniéndolo en cuestión. Dando cuerpo a una corriente de opinión, sesgada, que considera que sus políticos presos son presos políticos. Hoy, también, casualmente, y respecto al mismo tema, Amnistía Internacional dice que no hay presos de conciencia, su terminología para denominar a los presos políticos, en el tema catalán, y especifica: ni los “Jordis”, ni los consejeros encarcelados.

Pero donde él ve defecto yo veo virtud, donde él ve carencia muchos vemos posibilidades, donde él apunta política, otros, sin descartarlo, vemos legalidad, donde él ve derrota muchos vemos necesidad de lucha.

Se queja el señor Punset de no haber logrado imponer íntegramente en la constitución las ideas que su partido consideraba. Seguramente si le preguntáramos al señor Fraga, o al señor Roca, que silencios los suyos en estos días, se quejarían de lo mismo, pero desde el extremo contrario. Y en ello veo virtud porque lo que significa el fracaso que él siente a día de hoy es la consecuencia de una negociación en la que nadie se salió completamente con la suya, o en la que nadie consiguió imponer totalmente su criterio, que tanto monta. El producto final fue mejorable, visto desde hoy, pero supuso, por una vez en España, que la voluntad de convivencia se impuso a la pulsión fratricida que habitualmente, históricamente, predomina en las ideologías de nuestro país.

Donde el Señor Punset, amargamente, apunta a la carencia de independencia global del poder judicial respecto al poder ejecutivo, yo, y más, apostamos por la independencia personal de los jueces implicados en el trámite legal de las consecuencias de las decisiones tomadas en aras de un proceso independentista no amparado por la legalidad vigente. No apuesto por la pericia procesal, no apuesto por la conveniencia de las decisiones, no, apuesto únicamente por la independencia de conciencia del juez designado, de la jueza en este caso. Porque una vez descartado el orden de factores, reconocido, incluso internacionalmente, que lo que hay en España son políticos presos por sus acciones en contra de la legislación vigente y no presos políticos por sus ideas, a los ciudadanos nos es fundamental pensar, confiar, en la imparcialidad de los jueces, de esos funcionarios a los que pagamos todos y que deben de dirimir, de aportar el factor humano, a aquellas actuaciones que acaban en sus manos. Porque, si no confiamos en los que tienen que administrar la legalidad, más allá de los fallos, de las carestías, de la imperfección legal, ¿a qué podemos acogernos? ¿con qué reglas comunes podemos convivir?

“Donde el Señor Punset, amargamente, apunta a la carencia de independencia global del poder judicial respecto al poder ejecutivo, yo, y más, apostamos por la independencia personal de los jueces implicados en el trámite legal de las consecuencias de las decisiones tomadas en aras de un proceso independentista no amparado por la legalidad vigente.”


Donde el Señor Punset se muestra desesperanzado, vencido, sin otra opción que pervertir la legalidad que el mismo contribuyó a crear en busca de una justicia que a otros nos parecería dudosa, yo veo una llamada a la lucha. Donde el ve una suerte de camino ciego y sin salida yo veo el punto de partida para luchar por la consecución de un poder judicial más comprometido con la sociedad y menos susceptible de ser señalado por su intervención política.

Habla Eduard Punset del pequeño paraíso de sus primeros años y de como salió de él, y de como esa salida le hizo abrirse a nuevas ideas, a nuevos horizontes, y acaba el artículo con sus percepciones actuales escritas desde ese mismo pequeño paraíso de su infancia y juventud, y tiene uno la sensación, desde el respeto, desde la admiración, de que su vuelta a su paraíso ha sido una vuelta a sus horizontes limitados, a que el entorno cercano, cálido, emocional, ha pesado más en el final de sus reflexiones que esos otros internacionales, universales, multi universales, cósmicos, con los que nos ha deleitado tantas veces.

Así que yo voy a  seguir confiando en la legalidad vigente como regla fundamental de convivencia, en el sistema judicial como órgano administrativo que la interpreta y dicta sobre su cumplimiento, y, sobre todo, en los jueces como eslabón último para interpretarlo, acercarlo a esa Justicia intangible, inalcanzable, a la que todos aspiramos. Y en esa confianza va mi reconocimiento de su imperfección y mi compromiso a luchar por uno mejor, más cerca de la perfección, más próximo a la Justicia que todos, absolutamente todos, anhelamos.

Rafael López Villar

Nacido en 1953 en Orense. Vive en Madrid desde los cuatro años. Empresario, escritor vocacional y estudioso de la gastronomía tradicional española sobre la que tiene varios blogs.

A mar revuelto, hasta el independentismo vale

 No sé si a ustedes se les ha llegado a pasar por la cabeza que esto de la independencia es algo que, a pesar de las muchas chapuzas en su puesta en escena esconde algo más tras de si.

 

Nadie en su sano juicio, y menos algunos politólogos, pueden haber pensado que el fin del procés es la independencia de Catalunya con el sistema constitucional vigente, y quien no oliese a sedición todo esto, o es que es un ignorante redomado, en cuanto al conocimiento del derecho se refiere, máxime cuando la vía del dialogo entre el gobierno central y el autonómico estaba rota; o también puede tratarse de un osado ignorante intentando poner al gobierno de Rajoy entre las cuerdas esperando que éste se achantase por miedo a una revolución popular en las calles de Barcelona.

Pensar en el última alternativa del modus operandi de los independentista sería desconocer la represión de la que siempre ha hecho gala el Partido Popular, posiblemente por lo enraizado que está en sus sangres el añorado, por ellos, dictador Francisco Franco, siendo prueba de ello, entre otros comportamiento y actitudes, las subvenciones que otorgan a asociaciones y organizaciones franquistas que, independientemente del objeto de sus estatutos, han dejado patente  la exaltación del fascismo de la que, incluso hacen gala sin ningún tipo de disimulo; aunque tampoco se puede negar que pueda haber más de un independentista que en su ensoñación, posiblemente se veían vencedores en esta batalla.

Como es lógico, el Tribunal Constitucional declaró ayer contrario a la Constitución la declaración unilateral de independencia de Catalunya, esto unido al posicionamiento en contra de los organismos internacionales a pesar del mucho ruido que parte del ex gobierno catalán y alcaldes de la cuerda están dando en Bruselas. Si bien a más de uno nos complace que la prensa internacional, en su mayoría, esté haciendo un perfecto análisis de la situación, incluido del abuso de las fuerzas del orden público, manejadas como suele hacer habitualmente  por el Partido Popular, a pesar del esfuerzo de Puigdemont en la capital de Bélgica de tratar de vender la moto a los periodistas con una película diferente de lo que ha sucedido, donde España aparece como un país maltratador y poco demócrata.

Pero, volviendo al argumentación inicial, el análisis que también puede hacerse de lo sucedido en cuanto al posicionamiento independentista se refiere, aparte de asegurar el plato de sopa boba de sus políticos en el Parlament durante los próximos treinta años, fraccionando no sólo Cataluña sino también al resto del Estado español, cuyos ciudadanos, de uno y otro lado se han tomado esto como una guerra entre moros y cristianos, obviando lo fundamental que no es otra cosa que el sentido independentista de algunos catalanes  -vamos a dar por hecho que la mitad-; sentimiento legítimo porque cada uno puede pensar lo que quiera, otra cosa es como se haga, de manera que cuanto más sean las medidas represoras, aunque sean legales, más exacerbado será, además de provocar que dicho sentimiento perdure a lo largo del tiempo como una demanda histórica, por lo que urge acercar posiciones.

La otra finalidad ha sido y sigue siendo aprovechar el momento de la representación de determinados partidos políticos entre cuyos objetivos es hacer que el actual sistema democrático salte por lo aires,  con la intención de demostrar al resto de España y al mundo en general que en parte de la península ibérica las cosas no funcionan bien, lo cual no es del todo falso, porque, precisamente, el surgimiento de ciertas fuerzas políticas a la izquierda de la izquierda a la que estábamos acostumbrados, se debe en gran medida al descontento de la población, sobre todo de la más joven que ven su futuro más que incierto.

 

“La otra finalidad ha sido y sigue siendo aprovechar el momento de la representación de determinados partidos políticos entre cuyos objetivos es hacer que el actual sistema democrático salte por lo aires,”

No es necesario posicionarse de uno y otro lado, máxime cuando es evidente que en ambos lados no se ha actuado correctamente o, al menos, como debería haberse hecho para evitar la confrontación vergonzosa que está teniendo lugar; para ver que, efectivamente ni España, ni ninguna de sus Comunidades Autónomas van bien, sino no se hubiese aplicado por el gobierno central la regla de contención del gasto para intentar enmendar las barrabasadas que se han hecho desde las distintas Administraciones Públicas; sino también en comprobar que la recuperación económica de la población no deja de ser más que una ficción o un cuento de brotes verdes. Sólo hay que salir a la calle y ver la gran cantidad de negocios que se cierran y no se vuelven abrir, o comprobar la estadística de desempleo, que levemente mejora y cuando lo hace es debido al empleo estacional en época estival, entre otros indicadores.

En definitiva, está pasando algo que, aparte de tener su causa fundamental en la política económica marcada por Europa, que ha demostrado que no está dando resultados, también lo es porque en España se han cometido excesos, no sólo por los poderes públicos, sino también por las propias familias que en el momento de las vacas gordas llegaron a endeudarse hasta las trancas pensando que el ritmo económico seguiría en ascenso, aunque el calentamiento económico ya se veía venir.

Gobierno central y gobiernos autonómicos, independientementes del color, se jactaban de un estado de bienestar ficticio provocado por la burbuja inmobiliaria, que lo vendían en cada comicio electoral como un logro de su gobierno para su rentabilidad política, hasta que todo ¡¡ boom !!, saltó por los aires, provocando una grieta en la economía difícil de recuperar. Y, como siempre se ha hecho, a mar revuelto ganancia de pescadores. La izquierda más radical aparece en escena, cuestionándolo todo, provocando y fomentando la lucha popular en las calles, incluso en las instituciones; y como contrapeso una nueva derecha, personalizada en Albert Rivera, aparte del resurgimiento de la extrema derecha que no dudan en salir a la calle enarbolando banderas españolas preconstitucionales en confrontación a la estelada, incluso a la señera

En fin, un totum revolutum, en que no sólo los ciudadanos mezclamos todo, sino también los políticos, éstos a su antojo para llevar el agua a su molino, que exige que todos nos soseguemos un poco, porque ni todo lo construido durante los últimos cuarenta años es malo y porque, la confrontación nunca contribuye al acercamiento de ideas y posiciones.

Nos urge que nos sentemos a hablar no sólo por el tema de Catalunya, sino que, además, deben llevarse  en el orden del día otros temas de vital trascendencia, siendo necesario un pacto de estado que, no sólo afronte la reforma constitucional, sino también una profunda reforma fiscal conforme a la cual paguen más los que más tienen, laboral y de pensiones, sin olvidarnos también de la reforma de ciertas instituciones básicas del Estado, como la Administración de Justicia, la sanitaria y la educativa, amén de la lucha efectiva contra la corrupción política, empezando a conjugar todos el verbo dimitir, por higiene política, al margen de la decisión que adopten los tribunales, porque dejar enquistar conductas contra las cuales no se reacciona con la misma rotundidad y prontitud que al aplicar el 155, lo único que conduce es la inseguridad jurídica de la ciudadanía que ve como el gobierno central o los gobiernos autonómicos no aplican la ley por el mismo rasero.

Si seguimos dando voces en la calle, da lo mismo en Bruselas, que en Madrid o que en Barcelona, y el resto de las ciudades de España, no llegaremos a escucharnos bien, imperando la agresividad y la fuerza, no la de la razón precisamente, situación de la  saldremos todos perdiendo.

 

 

 

Feliciano Morales

Licenciado en Derecho. Técnico Superior en Telecomunicaciones. Asesor jurídico de Administración Pública. Administrador Plazabierta.com. Escéptico por naturaleza y soñador de vez en cuando.

La épica del desencuentro

Sí analizamos las declaraciones y artículos de opinión, asi cómo los titulares de algunas publicaciones, no deja de llamar la atención el lenguaje belicista del que se ha impregnado la cuestión catalana y prueba de ello es el siguiente muestrario: Ganar la batalla de la imagen. El aguerrido españolismo. Delitos que, como sedición y rebelión. Cruzada y flamear de banderas. Temible enemigo. Víctimas del fraude independentista. La sociedad vive momentos de exaltación patriótica. Los catalanes son vencidos. Partidarios de atrincherarse y que nada cambie. Mossos d’Esquadra, un cuerpo de 17.000 agentes al que se compara con una suerte de ejército para enfrentarse a “quienes intenten… para alzamientos armados. Estrategia de defensa. Lo que ya se puede concluir es que su despliegue táctico.

 

También sería “curioso” analizar el perfil de los autores de algunos artículos de opinión en los que se utiliza este lenguaje belicista. Analicemos al azar uno de los muchos artículos que “ilustran” a unos u a otros. El 06/11/2017, La Vanguardia; “Catalunya, el sueño y la tragedia” y a su autor,  Felip Puig, que llegó a ocupar 41 cargos consecutivamente, desde Noviembre de 1999 hasta enero de 2016. Relacionado con el hundimiento del túnel del metro del Carmel y que siendo Consejero de Interior de la Generalitat, el 27 de Mayo de 2011,  tras el intento de desalojar, por parte de los Mozos, la acampada

en Plaza de Cataluña, declaró que la culpa de las cargas policiales la tuvo la agresividad de los indignados. Claro, la del 1 de Octubre fue brutalidad policial.

Traigo a colación uno de los párrafos del mencionado artículo. “Hoy, en pleno siglo XXI, Catalunya vuelve a verse sometida a la represión y a la violencia. Expolio fiscal, derogación de nuestras instituciones de autogobierno, criminalización de nuestro modelo educativo, lingüístico y cultural, encarcelamiento de nuestro gobierno, exilio del Presidente de la Generalitat, amenazas y chantajes, justicia parcial y arbitraria, policía política y hacienda intervenida”.

 Cierto que son frases y parrafo sacadas de su contexto, pero están ahí y carecen, casi todas, del rigor para hacer creíble el contexto en el que se insertan, pero el ciudadano absorbe este lenguaje, y esa “exaltación patriótica” crece y se alimenta, en ambos sentidos, de este lenguaje belicista. De esta forma nos encontramos que un escenario para el dialogo y el entendimiento se ha transformado en un entramado de posverdades irrespirables en la que el desencuentro ahoga todo atisbo de coherencia.

Un total de 5.553.983 electores podrán votar el 21 de diciembre en las elecciones al Parlament de Catalunya, según el censo publicado este viernes por el Instituto Nacional de Estadística (INE). Pues bien, estos ciudadanos, en contraposición a sus referentes políticos y a los ideólogos de renglones torcidos, deben constituir un “cuerpo de paz” y demostrar, una vez más, que el pueblo está por encima de sus dirigentes y que antes el desacierto de la épica cómo estrategia, en la que ciertos informadores y determinada clase política se desenvuelven cómo pez en el agua, el ciudadano debe contraponer la cordura y la predisposición al dialogo a través de las urnas.

Estas reivindicaciones ciudadanas, espontaneas y basadas en el sentimiento han pasado a ser controladas por agrupaciones políticas organizadas que están preconizando este lenguaje belicista, esta épica del desencuentro, que terminará implosionando las estructuras socio económicas de una Cataluña prospera y global. La reflexión, referida a finales del siglo XV,  de Pierre Vilar en su obra Historia de España, podría reflejar, en cierta medida, la situación actual Volveremos a las luchas medievales, dónde predominaban más la concepción territorial y religiosa de la expansión que la ambición comercial y económica”.  Es decir el expansionismo y el adoctrinamiento por encima del bienestar y la seguridad. Hay lecturas menos amables.

“Estas reivindicaciones ciudadanas, espontaneas y basadas en el sentimiento han pasado a ser controladas por agrupaciones políticas organizadas que están preconizando este lenguaje belicista, esta épica del desencuentro”


El traslado de la cuestión catalana a un escenario europeo no ha hecho más que incrementar este lenguaje épico, intentando reabrir heridas que la democracia ya cerró, activando fronteras jurídicas que amenazan con romper acuerdos entre países miembros de la Comunidad Europea. En un escenario dónde los nacionalismos, casi todos impregnados del concepto de supremacía étnica, están sembrando Europa de gobiernos ultra conservadores, dónde la xenofobia alimenta discursos y conforman programas de gobierno, dónde la inmigración, asociada a guerras tribales e intereses económicos, hambre y mafias invaden la “civilizada” Europa, dónde la crisis económica amenaza con rediseñar viejas fronteras, en una Europa sacudida por el terrorismo  y el cambio climático. En este escenario, que requiere más que nunca unidad de acción para que el ciudadano se sienta protegido frente a este agitado principio de siglo, los independentistas catalanes se han erigido en jinetes ocultos de su particular caballo de Troya para vengar el honor de sus honorables y restituir su hacienda que, según sus postulados una historia, incierta y tan convulsa cómo la que están promocionando, entienden que les han arrebatado.

Sergio López

Esteponero del 52 y observador de la actualidad. Blogista independiente. Ex de muchas cosas y de casi todas orgulloso. Enfermero militante y político en las barricadas, dos vocaciones al servicio del ciudadano.

Comunicado de prensa de la Secretaría General del PARTIDO DEMOCRATA SOCIAL AUTONOMISTA (P.D.S.A.)

 

 

El pasado viernes día 3 se ha presentado ante la Junta Electoral la primera coalición que se presentará a las Elecciones al Parlamento de Cataluña del próximo 21 de diciembre, la coalición Recortes Cero – Els Verds que concurrirá en las cuatro circunscripciones catalanas. En dicha coalición electoral se integra P.D.S.A, partido liderado por su secretario general Javier Arias

La candidatura del movimiento social, cultural y político, Recortes Cero, es la segunda cita electoral en Cataluña que se presenta, tras las elecciones del 2015, en las que fue una de las 9 candidaturas que se presentaron en todo el territorio catalán, y una de las dos únicas extraparlamentarias.

Recortes Cero – Els Verds, juno a P.D.S.A. al no tener representación parlamentaria, deberá recoger el 0,1% de las firmas del censo para poder presentar candidaturas antes del 17 de noviembre, lo que significa casi 6 mil firmas. Javier Arias, Como secretario general de P.D.S.A. y como miembro de la comisión permanente de la coordinadora estatal de Recortes Cero, asegura que una de las propuestas para Cataluña es trabajar desde los barrios, desde las juntas de distritito y desde los ayuntamientos, colaborando estrechamente con el mundo empresarial para el desarrollo catalán dentro de la economía del bien común

Recortes Cero ha estado presente en la actualidad catalana desde que se convocó el 1-O, por haber iniciado una campaña en contra (“1-O Estafa Antidemocrática”), impulsando varios manifiestos desde la izquierda de denuncia de la Declaración Unilateral de Independencia y del proyecto de Puigdemont como responsable de la situación que se vive en Cataluña, y oponiéndose a la línea de actuación y las políticas de Rajoy.

Tal y como ha asegurado la coportavoz, Nuria Suárez, “estas elecciones van a cambiar muchas cosas, y en los últimos meses Recortes Cero hemos demostrado que tenemos una alternativa totalmente diferente y que vale la pena apostar por ella”. Javier Arias, miembro de la Coordinadora de Recortes Cero y que ha presentado la coalición junto a Nuria Suárez y Esteban Cabal, ha añadido que “ahora toca hacerlo en la campaña para entrar en el Parlament.

 

Esos héroes anónimos: los cuidadores

No hace mucho leí un Tweet que decía algo así como “si no cuidamos de los cuidadores, no tendremos un enfermo sino dos”, no sé quién es el autor, pero, evidentemente, quien la dijese tenía toda la razón del mundo.

Esta introducción viene a cuento de que ayer, cinco de noviembre, fue el día del cuidador, casi siempre ese familiar paciente que con abnegación y sacrificio permanece al pie de la cama velando la enfermedad de un padre, una madre, un hijo, un hermano, y, a veces, de un familiar lejano porque el abandono o ocupación de los más próximos siempre arrastra a alguien cuya generosidad no tiene límites; y en el mejor de los casos un profesional que la economía familiar permite contratar. A todos ellos nuestro reconocimiento

Este día especial se celebrada desde hace apenas 3 años gracias a Lindor y a la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología, con el objeto de reconocer el trabajo de los cuidadores, sobre todo con sus mayores, como una tarea esencial en el ámbito familiar y social que, en la mayoría de los casos les ocasiona graves problemas de cansancio, estrés, insomnio y otras dolencias físicas, como dolor de espalda, cervicales, cabeza y piernas, de los que, salvo los que hayan tenido que asumir este papel por necesidad son conscientes de los mismos.

Desde luego que es una obligación de todos ser  humano cuidar de sus enfermemos, el problema surge cuando los cuidados que se precisan son especiales y se carece de medios, no sólo económicos para hacer frente a esta tarea, sino también técnicos; que deberían ser suplidos por la intervención del Estado, no sólo porque así lo establece el artículo 43 de nuestra Constitución y la propia Declaración Universal de los Derechos Humanos, sino porque actuar de otra manera supondría una falta de humanidad.

Pensar que un Estado abandona a sus ciudadanos a su suerte cuando estamos ante la protección de la salud sería como pensar en un padre de familia que no se preocupa de los suyos, constituyendo una omisión negligente que, incluso, podría acarrear cierta responsabilidad patrimonial para la Administración pública titular del servicio si de ello se derivase algún tipo de daño para el administrado, en este caso, enfermo.

 

“Pensar que un Estado abandona a sus ciudadanos a su suerte cuando estamos ante la protección de la salud sería como pensar en un padre de familia que no se preocupa de los suyos”

No estamos ante una hipótesis, sino ante una realidad, porque España es uno de esos Estados que, debido a los recortes aplicados por Rajoy, tiene desprotegidos a sus ciudadanos sobre todo en lo referente a su cuidado especializado, con un número insuficiente de residencias públicas asequibles a cualquier ciudadano, sobre todo a los que carecen de recursos económicos para ello; habiendo reducido, además, al mínimo las ayudas económicas a la dependencia.

Nos encontramos, por lo tanto, ante un Estado, deshumanizado que se le llena la boca con proyectos que nunca llegan a materializarse, sobre todo cuando algún comicio está a la vuelta de la esquina, donde las promesas una vez han salido elegidos se olvidan con la misma facilidad con las que las hicieron, porque lo que nos han vendido es solamente humo.

Pero, las desfachatez de nuestros políticos no termina ahí, en el incumplimiento de sus promesas, sino que va mucho más allá, como es el caso del susodicho presidente del Gobierno,  Mariano Rajoy, que no dudó en cargar al presupuesto de la Sede del Gobierno, La Moncloa, los cuidados de su padre enfermo en el 2015, que no sólo comprendía las labores del médico sino también labores de compañía o cuidado de dependientes, alcanzando la cifra de cinco mil euros mensuales, muy alejado de la ayuda máxima de 442  euros mensuales para los dependientes del Grado III, Nivel 2, y el mínimo de 153 euros para los del Grado I y Nivel 2. En definitiva, la igualdad como en la mayoría de los casos, cuando se trata de personas con pocos recursos brilla por su ausencia.

Y, como siempre una gran parte de la ciudadanía resignada, parece que conforme con las cuatro migajas que les dan, por aquello de que, no digamos nada no siendo que nos quiten lo que nos están dando. Eso sin contar con aquella parte de la población que piensa, por su juventud o buen estado de salud de que nunca van a ser ellos los afectados. Y, es que, vivimos sumidos en un individualismo que nos hace no empatizar con los demás, sobre todo con aquellos que más sufren, manteniendo el dolor social lo más alejado posible, como una huida hacia delante, para no afrontar un problema que todavía no nos ha tocado.

 

Olga Sánchez Rodrigo

Busco la verdad para contársela al mundo. No creo en la neutralidad del periodista, casi siempre es de quien le paga. Por el contrario, SÍ CREO y APOYO al periodismo ciudadano, el hecho por gente de la calle, gente que cuenta lo que le pasa.

Puigdemont, de demócrata absolutista a mártir político

 

Que lo del independentismo ha sido un sainete mal montando y peor interpretado, es absolutamente cierto. Para muestra la más patética de las diferentes escenas que nos ha dejado y, quizá de las que nos seguirá dejando esta puesta en escena de algo que, en su esencia responde a un legítimo deseo de una parte de los ciudadanos de este país y que no se ha tratado ni se sigue tratando con la suficiente profundidad, amplitud de miras y madurez política por parte de quienes nos hemos visto envueltos en una confrontación que, a muchos, de uno y otro lado les ha retrotraído a épocas pasadas, envolviéndoles un patriotismo de propiedad e imposición, de manera que quienes no nos posicionamos entre sus  filas somos algo así como unos apátridas, traidores, fascistas y no sé cuántos improperios más que que he tenido que oír, dependiendo de que mi interlocutor fuese más español o catalán.

Volviendo al tema de la más patética de las escena que nos ha dejado el independentismo es la que tratan de aparentar los actores políticos de este procés, también promotores del mismo, de que están siendo objeto de una persecución política por parte del gobierno de España a través de jueces no independientes manipulados a su antojo.

Sí, eso es lo que han dicho, tratando de mostrar al resto del mundo que en España se funciona poco más o menos que en una república bananera, recordando a un presidente del gobierno que por su bigote y su estatura me recordaba a un dictador de cuyo nombre quiero olvidarme y no me dejan; o a Españistan utilizando una expresión más actual. Y, miren ustedes, aunque yo la he utilizado para hablar del caciquismo del actual partido en el gobierno, también es cierto que cuestionar a todo un sistema judicial, del que, evidentemente, se pueden predicar muchos fallos; muy pocos han evidenciado la prevaricación, la falta de independencia  de Jueces y Magistrados,  poco más que una media docena en los cientos de casos abiertos por corrupción no sólo contra miembros del actual partido del gobierno sino también contra el principal partido de la oposición.

Que vaya por delante que a mí me gustaría un sistema más democrático que el actual, no sólo en España, sino también en el resto de democracias existente en el mundo sin olor a dictadura, que también las hay, donde primase la voluntad de los ciudadanos mediante una representación más directa a través de listas abiertas, celebración de referéndums frente a decisiones política de especial trascendencia para el país, destitución e inhabilitación permanente para el ejercicio de cualquier cargo público de aquellos políticos corruptos; amen de una jefatura del Estado puramente democrática en cuanto a su elección y ejercicio de sus funciones, son, entre otras medidas, las necesarias para que nuestra Constitución pueda dar respuesta a las necesidades que plantean los nuevos tiempos, dando respuesta, además, a intereses legítimos históricamente planteados, pero sobre todo, a los intereses de los ciudadanos que somos los principales actores en este sistema que entre todos hemos elegido por considerarlo como el menos malo para podernos organizar y que nuestra sociedad sea cada día mejor o, al menos más eficiente y eficaz en pro del bienestar de todos.

Es por ello que no se puede desmontar como pretende Puigdemont y sus acólitos todo un sistema democrático que todos hemos construido durante los últimos cuarenta años, por el hecho de que algunos gobernantes y cargos electos en general del partido del gobierno del Estado, sean peor que la escoria, por varias razones, siendo la más importante la seguridad jurídica.

Para que se me entienda, debido a que los poderes públicos tienen como principal función satisfacer los intereses legítimos de los ciudadanos, lo que también se denomina bien común o intereses comunes, es por ello que se debe dotar al sistema de un corpus legal que garantice la permanencia de los derechos durante un plazo lo suficientemente largo como para que no se vea afectado por decisiones políticas cada vez que se cambie de gobierno. Sino fuese así, los ciudadanos se sentirían enormemente frustrados, lo que al final se traduciría en un caos, en cuento a la gobernabilidad del país se refiere. De manera que la osadía, la ignorancia y, aún peor, la manipulación sibilina de los que han querido convertir a Catalunya en una república por narices, hay que tildarla sin lugar a dudas de sedición, porque no todo vale y menos cuanto se atenta contra la normas básicas que sustentan un Estado, aunque calificarlo de rebelión es forzar mucho la máquina, puesto que violencia como tal no ha existido, salvo que se considere como tal la propia infracción del ordenamiento jurídico y el caso omiso a los tribunales como el Constitucional, que también habría que reformar.

 No quiero volver a acudir  al recurso de la ignorancia de muchos al tratar estos temas, quienes sin ningún pudor por no decir la verdad, mezclan conceptos justificando actuaciones ilegales, haciéndose pasar como mártires políticos, cuando la justicia por incumplimiento de la Norma jurídica actúa.

Como he dejado entrever antes, quiero una Constitución reformada que de repuesta a intereses legítimos como el que nos ocupa, de un pueblo, territorio o nación de ser independiente, administrando cauces que sin recurrir a la vía punitiva nos lleve a escuchar la voz de un pueblo expresada con las suficientes garantías.

No se trata de blanco o negro, hay muchos matices de grises que pueden ser igual de satisfactorios, sobre todo para que no haya vencedores y vencidos, sino ciudadanos dispuestos a ceder parte de sus pretensiones en pro de una convivencia social pacífica .

Que Puigdemont and Company  continúen si quieren  con su fracasada hoja de ruta, pero no nos insulten a los ciudadanos demócratas de este país llamado España que no pensemos igual que ustedes y los patriotas de banderas en el balcón, de uno y otro lado. Pero, déjenme decirles que de mártires y perseguidos políticos, cuando no han dudado en salir corriendo, tienen más bien poco, aunque jeta, para dar y regalar.

“No se trata de blanco o negro, hay muchos matices de grises que pueden ser igual de satisfactorios, sobre todo para que no haya vencedores y vencidos, sino ciudadanos dispuestos a ceder parte de sus pretensiones en pro de una convivencia social pacífica”

Abandonen las trincheras, porque quien en estos momentos se aparten del diálogo, están demostrando su ineptitud para tratar adecuadamente este tema que urge una respuesta, sino queremos que un futuro no muy lejano nos vuelva a explorar delante de nuestras narices. Haciéndose necesario que, con la misma diligencia con la que Rajoy ha convocado elecciones autonómicas en Catalunya, las convoque a nivel nacional buscando un gobierno lo suficientemente sólido como para poder afrontar el reto de la reforma constitucional sin aspavientos ni miedos infundados que lo único que demuestra es temor a que el pueblo hable.

No puedo prometer que no volveré a abordar este tema, aunque me gustaría hacerlo porque imperase la normalidad  democrática, cosa que todavía no he conocido en este país  a pesar de mis tacos que ya tornan blanco mi cabello. Y no porque después del franquismo hayan continuado alguno de sus herederos gobernando, sino también porque la denominada sangre nueva que está ingresando en la política, en ambos lados, está demostrando no haber aprendido nada del pasado, continuando como adoctrinados mecánicos blandiendo la bandera de falsas ideologías, falsos mensajes y, peor aún, falsos salva-patrias.

Feliciano Morales

Licenciado en Derecho. Técnico Superior en Telecomunicaciones. Asesor jurídico de Administración Pública. Administrador Plazabierta.com. Escéptico por naturaleza y soñador de vez en cuando.

La trivialidad de lo importante

Hola papá:
Cuanto tiempo, cuantas cosas. El mundo enloquecido gira y gira y tú apenas te mueves del sillón, apenas sales de esa cada vez más profunda ensoñación que va secuestrando tu percepción del día a día.

He empezado estas líneas con la intención de ponerte al corriente de todo lo que está sucediendo y tú, a pesar de que te pasas las jornadas frente a la televisión, no llegas a captar. El mundo, en un frenesí que roza el histerismo, sale, según los profesionales de la información, a no menos de cuatro o cinco noticias históricas por día, algunas de ellas ya catalogadas como de la década o, incluso del siglo.

Así que, ante tal avalancha, me he puesto al teclado con la fútil esperanza de que al menos mis palabras puedan llegarte, aunque sea como un eco, al lugar, o a la entelequia, en el que pueda estar reposando tu consciencia.

Mi primera intención ha sido contarte, con pelos y señales, el tema de Cataluña. Los vaivenes, los desatinos, los juramentos, alguno incluso en arameo, y la sinrazón que parecen haberse apoderado de todo el mundo, pero de todo el  mundo mundial, papá, no solo del español. Pero pasado el primer impulso me he dado cuenta de que aún no ha acabado y no tengo muy claro cuando, ni como, acabará. Incluso mirándote a los ojos para empezar a contártelo me he dado cuenta de que, tal vez, no sea tan importante.

Luego me he ido a las matanzas, a las de los atentados, fíjate el de Barcelona, en La Rambla, y a esas otras que de vez en cuando algún probo ciudadano norteamericano armado perpetra contra todo el que pilla por en medio. Y también me he percatado, al mirarte, de que hablarte de muertos tampoco es un tema que ahora te sea especialmente interesante.

También se me ha ocurrido ponerte al día sobre los inmigrantes, sobre la política en general, sobre el fútbol o sobre los diversos temas que tan ocupados, cabreados, atentos, nos tienen estos días. Pero al llegar a ellos tampoco me han parecido de tú interés en tu situación actual.

Finalmente, papá, me he dado cuenta de que a pesar de la importancia que les damos, ¿A ti que te importan en este momento? ¿Qué te va a ti en que los catalanes, los corsos o los de Albacete quieran ser independientes? ¿Qué te importa que el Barça vaya primero en la liga o que la pesadilla del ISIS se haya terminado?

Me hubiera gustado poder contarte que ya hay una cura para lo tuyo, que mañana podrás leer lo que sucede en el periódico, que al menos existe una esperanza… pero no, papá, de lo tuyo no hay nada, ni esperanzas. Ni fondos suficientes, ni, y es duro decirlo así de crudamente, parece haber un interés real, de esos que aportan dinero con el que financiar el tiempo de los investigadores.

 

“Me hubiera gustado poder contarte que ya hay una cura para lo tuyo, que mañana podrás leer lo que sucede en el periódico, que al menos existe una esperanza… pero no, papá, de lo tuyo no hay nada, ni esperanzas.”

Sí que me hubiera gustado comentar contigo las primeras gracias de la niña, tu biznieta, a la que aunque llegues a ver no conocerás nunca, no al menos en este plano, en esta realidad, en esta vida. Contarte que es muy alta, que está muy espabilada, que se fija en todo y reacciona ante todo. Que nos parece la más lista de las niñas de cuatro meses que hemos visto. Que… eso, que es nuestra nieta, tu biznieta. La más guapa, la más alta, la más todo.

En fin, papá, gracias por ayudarme a entender que es lo aparentemente importante y qué lo verdaderamente trascendental. A veces es necesario alejarse de este mundo para tener suficiente perspectiva, aunque sea por las malas.

Rafael López Villar

Nacido en 1953 en Orense. Vive en Madrid desde los cuatro años. Empresario, escritor vocacional y estudioso de la gastronomía tradicional española sobre la que tiene varios blogs.

Juguemos con cerillas sin quemarnos

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La osadía de los ignorantes

Como dijo Sócrates, la verdadera sabiduría esta en reconocer la propia ignorancia.

 

En todo este lío de Cataluña se echa la culpa a cualquiera que no sea afín a nuestras ideologías, aunque es evidente, y ya lo he dicho en otras ocasiones que los principales culpables son Puigdemont y Rajoy, sin embargo por encima de estos dos personajes, por llamarlos de alguna manera, hay otra causa fundamental de esta aberración jurídica y política a la que se ha llegado con la declaración unilateral de independencia, tanto por quienes la han declarado como por quienes la están combatiendo sin haber agotado previamente la vía del diálogo y la negociación política; dicha causa es la ignorancia.

Aquí todo el mundo opina, pero la opinión, aunque es libre, sin embargo no es gratuita, porque si la opinión no tiene fundamento suficiente y sólo se apoya en lo que creemos justo puede llevarnos cuanto menos a una confrontación de la que puede que no salgamos bien parados o que lleguemos a un diálogo de besugos, y es que lo justo no siempre es legal. Justicia y legalidad no siempre van de la mano, pongamos como ejemplo la pena de muerte que, aunque legal en algunos Estados de USA no deja de ser un atentando contra el bien más supremo de la persona como es la vida aunque lo decida un Juez y por lo tanto injusta, aunque muchos estén a favor de ella por aquello de “ojo por ojo y diente por diente”, para todo hay. Pues lo mismo sucede con el tema de Cataluña, pero al contrario, es decir, aunque pueda parecer justo el deseo de autodeterminación sin embargo no es legal mientras no se cambien las reglas del juego plasmada en el texto constitucional, el único que tenemos y hemos aceptado durante casi cuarenta años.

“Aquí todo el mundo opina, pero la opinión, aunque es libre, sin embargo no es gratuita, porque si la opinión no tiene fundamento suficiente y sólo se apoya en lo que creemos justo puede llevarnos cuanto menos a una confrontación de la que puede que no salgamos bien parados o que lleguemos a un diálogo de besugos,”


Es por ello que uno de los requisitos que debería pedirse a los políticos en caso de no tener la suficiente formación jurídica es que una vez hayan sido elegidos y antes de ser nombrados para el cargo que hiciesen como en cualquier empresa un cursillo rápido de Derecho Político y Constitucional, así algunos nos evitaríamos la vergüenza ajena de tener que oír las sandeces que, normalmente, algunos de ellos, llevados por no se qué “ideologías” o “creencias” dicen, sobre todo cuando están delante de una cámara de TV o un micrófono y se sienten agredidos por la pregunta del entrevistador o por un interlocutor que, con un poco más de fundamento y preparación que ellos, le rebate algún tema.

Algunos considerarán que lo que acabo de decir es un ataque a la verdadera esencia de la democracia, porque atenta contra el sistema de elección y el  derecho a ostentar un cargo público, como manifestación de la soberanía del pueblo en la que se basa este sistema político, además del de controlar a nuestro gobernantes, pudiéndose entender la exigencia de dicho requisito como una traba al derecho pasivo al sufragio universal, libre, libre, igual, directo y secreto; sin embargo pienso que es legítimo exigir que nuestros representantes estén, al menos, preparados para el cargo que ostentan por las responsabilidades que de ello se deriva; y no que cualquier español, aun siendo un tonto de baba, pueda acceder a un cargo político sin saber a duras penas donde tiene la mano derecha o la izquierda, aunque algunos piensen que para suplir esta falta de formación de los cargos públicos para eso están los asesores, más de veinte mil según las últimas cifras oficiales, con lo que ello comporta para el gasto público; además de quedar comprometida en cierto modo su objetividad por aquello de que no muerdas la mano de quien te da de comer, convirtiéndose, por lo tanto, en una objetividad acomodaticia a los intereses políticos.

Pues bien, esta falta de formación o pseudo información de Wikipedia hace que me revuelva hacia esa series de personas que, al igual que los políticos que veneran y aplauden como sus líderes que, a pesar de su ignorancia tienen la des-facha-tez  de querer imponernos o vendernos sus razonamientos como los únicos válidos y verdaderos, sin tener pajolera idea de que hablan, mezclando conceptos políticos y jurídicos a su antojo, cogiendo de aquí y de allá ideas de algún que otro entendidillo del tema. Hago notar que secciono la palabra “desfachatez” porque considerándose de izquierdas y republicanos algunos de estos iluminados, la imposición  pretendida de sus ideas hace que se demonice a todo aquel que no opina de la misma manera que ellos, mediante un fascismo de izquierdas que recuerdan la Rusia de Stalin.

Un ejemplo de esta supina ignorancia es la mala publicidad que algunos tratan de dar al artículo 155 de la Constitución Española. Por cierto, un artículo que todos debíamos conocer para poder hablar con fundamento, y que habiendo estado siempre en el texto constitucional, solamente se ha cuestionado ahora porque viene en contra de quienes quieren hacer de su capa un sallo, saltándose todo por la torera y, continuando con su ignorancia, obviando en su argumentación la Constitución de Estados federales de nuestro entorno que incluyen en sus articulados preceptos similares al nuestro cuando se pone en peligro el sistema democrático y constitucional del Estado central, a modo de precepto punitivo y de garantía de la propia Constitución y del sistema democrática que ésta ampara.

No quiero decir con ello que esté a favor de su aplicación sin previamente utilizar o agotar otras vías como la política por una y otra parte, como he dejado en otras ocasiones al hablar de este tema; pero, cuando falla esta vía y el caos empieza a abrirse camino por haber actuado en contra del Estado de Derecho todo sistema democrático que se precie debe disponer de los resortes adecuados para combatir a los sediciosos.

Como ha indicado mi compañero y amigo Rafael López Villar en su último artículo sobre los tiempos que nos esperan tras la aplicación del artículo 155 de la Constitución y la convocatoria y celebración de elecciones autonómicas el próximo 21 de diciembre; estas medidas no resuelven de todo el problema, abriéndose un tiempo de huracanes y tempestades para una reforma del texto constitucional que permita abordar con seriedad y deseo de dar una salida a la pretensiones de independencia de algunas de los Comunidades Autónomas, como puede ser, entre otras soluciones la constitución de un Estado Federal, donde los diferentes territorios tengan más audeterminación en la gestión de sus intereses. Pero, por favor, no traten de venderme la moto y de mezclar churras con merinas, para justificar no se que deseo de ruptura radical y a cualquier precio, incluso aunque lo sea en contra de los intereses económicos de sus futuros ciudadanos y de sus empresas.

Espero que, evidenciando a los ignorantes políticos y sus acólitos y algunos fanáticos seguidores, tras el varapalo dado por la propia Unión Europea de no reconocer la autodeclarada República Catalana, se imponga la razón para todos los que deben intervenir en la solución del problema y que Pedro Sánchez imponga al presidente su compromiso de iniciar un proceso de reforma constitucional, en la que espero que todos los partidos de izquierda demuestre su sentido de Estado y se impliquen en el mismo porque de ello depende nuestro futuro.

Si algo bueno se puede atribuir a este esperpéntico “procés” es que, se hace patente la necesidad de una urgente reforma de la Constitución, adaptada a los nuevos tiempos. Tal vez haya llegado el momento de decirles a esos dos grandes partidos que han gobernado en alternancia España, que se reforme la Constitución en la profundidad que sea preciso para no seguir con rodeos de palabras o circunloquios para no expresar con claridad lo que se quiere conseguir. No como sucesores los sucesores del franquismo que hicieron la que tenemos ahora, sino como auténticos demócratas con el deseo de crear un nuevo Estado donde se consolide lo bueno que hemos conseguido hasta ahora, y  buscando soluciones a los nuevos retos, necesidades y problemas que se plantean en este momento para permitir que nuestro futuro sea mejor que el panorama que nos han dejado tras su ineptitud a los mandos del poder.

 

 

 

Feliciano Morales

Licenciado en Derecho. Técnico Superior en Telecomunicaciones. Asesor jurídico de Administración Pública. Administrador Plazabierta.com. Escéptico por naturaleza y soñador de vez en cuando.

Reflexiones para el 1 de Noviembre

 

 

 

Impalpable

Puede que mi alma sangre lo que mi cuerpo no es capaz de verter, que llore con las lágrimas que en mis ojos se han secado y padezca el dolor que me habría desmayado. Puede que mi alma sufra todo aquello que el cuerpo no pueda soportar en su endeblez impaciente. Puede ser porque algo me duele, lo sé, lo siento, y no consigo encontrar el punto exacto del sufrimiento. Me duele el dolor de la injusticia y no lo palpo, me duele el dolor del abandono y no lo encuentro, me duele la miseria y no la siento, me duele la mentira permanente y sigo viviendo. Puede ser, pudiera, que mi alma esté muriendo sin que mi cuerpo lo sepa.

Tránsito

Alguna luna será la última en que mis ojos se recreen, alguno de sus rayos enredado con mi alma marcará el camino que ha de conducirme a nuevas realidades. Lo recorreré con el miedo que la insegura seguridad de perdurar en la existencia me proporciona, con el vértigo infinito que traspasar los abismos de un instante nos depara.

Espero que en ese momento, volviendo la cara que tal vez no tenga, pueda contemplar en mi interior, que tal vez no exista, la infinita, la eterna realidad de una única existencia. Quiero creer que será entonces, aunque sea por un instante, efimeramente, cuando pueda comprender, abarcar, existir y sentirme eterno. Y, plenamente satisfecho, nacer a la vida sin demora.

Rafael López Villar

Nacido en 1953 en Orense. Vive en Madrid desde los cuatro años. Empresario, escritor vocacional y estudioso de la gastronomía tradicional española sobre la que tiene varios blogs.

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