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Una historia interminable

Todavía recuerdo aquellas tiendas de campaña en la Puerta del Sol de Madrid. Jóvenes y no tan jóvenes, gente con rastas y sin ellas, peinados a lo bob, con flequillo, ralla al medio, mal vestidos y mejor vestidos, hombres, mujeres, jóvenes, adolescentes, incluso ancianos, pedían un cambio político, un cambio de sistema, una política ética, unos servicios públicos gratuitos y de calidad.

Fue un 15 de mayo de 2011, cuando la crisis económica, consecuencia de la estafa de unos gobiernos derrochadores y corruptos, demostró, una vez más, que el sistema capitalista basado en la oferta y en la demanda, sólo sirve para que los ricos sean más ricos y los pobres más pobres, máxime cuando el neoliberalismo voraz existente  provocó que la banca se convirtiese en el motor principal de una economía basada en créditos inmobiliarios donde el ladrillo se sobrevaloró a precios de oro, hasta que la burbuja inmobiliaria estalló, llevándose por delante, precisamente, a los más humildes, que fueron expulsados de sus viviendas por no poder pagar a los ladrones que les prestaron el dinero cuando sobraba; eso sí, a sus directivos nunca les faltaron sus asignaciones y sueldos millonarios, incluso cuando fueron rescatados con el dinero de todos los españoles.

Han pasado siete años y todo sigue prácticamente igual. Ellos, el gobierno, asegura que la economía se recupera, pero nosotros, los de abajo no lo notamos. Es más todavía algunos siguen padeciendo las secuelas de esa pésima gestión económica que  gobiernos del PP y del PSOE, presentaban a la ciudadanía como un estado de bienestar, y que si lo fue, no nos ha salido gratis, es más, el derroche del dinero público por doquier en mega obras y servicios públicos innecesarios, en la mayoría de los casos, seguiremos pagando durante décadas.

“el gobierno, asegura que la economía se recupera, pero nosotros, los de abajo no lo notamos. Es más todavía algunos siguen padeciendo las secuelas de esa pésima gestión económica que  gobiernos del PP y del PSOE”


Mejor dicho, las cosas no siguen igual que los primeros años siguientes a la gran crisis, sino todavía peor por el recorte económico iniciado por Zapatero y continuado por Rajoy, previa modificación de la propia Constitución, esa misma que preconiza el bienestar de los ciudadanos, y que ha provocado que servicios públicos esenciales como la sanidad, la educación, asistencia a dependientes, entre otros, cada vez se encuentren más deteriorados por falta de inversión pública, no por falta de dinero, sino por el deseo de privatización cuyas concesiones, ha quedado demostrado en muchos casos, se hacen a favor de los mismos, sus amigos.

El empleo solamente se recupera coyunturalmente y sólo en determinados sectores de servicios, como el turístico en época estival, y el que resta las altas cifras de desempleo lo es en precario, con salarios en su mayoría sin alcanzar aquellos mil euros de épocas pasadas, que más quisiéramos para hoy, en condiciones de explotación laboral con horas que superan las máximas legalmente permitidas; cuando lo que se necesita es la creación de empleo estable y mejor remunerado para una auténtica recuperación económica. Y, como no puede ser de otra manera, “a mar revuelto, ganancia de pescadores”, que sería admisible siempre que la pesca se hiciese de acuerdo a la legalidad y no con malas artes, como muchos empresarios que para salvar su patrimonio y capital no han dudado en aprobar a diestro y sinestro ERE´s, para reducir sus plantillas mediante el despido de personal a bajo precio.

Malas artes que, hasta los propios políticos no dudan en poner en marcha, para garantizarse un futuro prospero, aquel que nunca tendremos los ciudadanos de a píe, metiendo la mano y sacándola de allí donde se encuentra el dinero de esos impuestos, cada vez más altos, que pagamos algunos ciudadanos, los honrados y más pobres porque los ricos se lo llevan a paraísos fiches; llevando la corrupción a límites sin precedentes, superando, incluso, aquella época en los que los socialistas convirtieron el país en una cueva de ladrones, la misma que la de ahora pero con más ladrones.

Sin lugar a dudas, estamos ante un panorama, que nos muestra un Estado cada vez más debilitado, sin visos de que mejore. Es más, con un alto riesgo de fragmentación por un sistema de financiación de las autonomías que ha puesto de manifiesto que la organización territorial del país no funciona, como está sucediendo en Cataluña, y que, en vez de afrontar de manera madura y equilibrada, mediante el dialogo,  el gobierno estatal y sus aliados (PSOE y Ciudadanos) tratan de solventar con un patriotismo de imposición, convirtiéndolo en un contencioso histórico con el nombre de independencia

Mientras tanto el pueblo duerme, y aquellos partidos surgidos de la lucha del 15M, carecen de fuerza suficiente, no porque el espíritu de aquel movimiento  haya desaparecido o esté desapareciendo, que también; sino porque sus líderes los han convertido en un partido más, donde la voz de la militancia antes expresada en plazas públicas, importa más bien poco, por no decir nada. Habiéndose puesto a alguno contra la pared, como a Podemos, con amenaza de ser disuelto por el ministerio de Interior, sino adapta sus estatus a la Ley de Partidos Políticos. Lo cual no deja de ser curioso si tenemos en cuenta que el partido del gobierno se encuentra más próximo a ser considerado por su falta de ética política en una organización criminal que en un partido, al haber sido el único partido en la historia de la  democracia, imputado o investigado por causa de corrupción.

¿Dónde están aquellos que llenaban las plazas?, ¿será que se han convertido en políticos profesionales, en algunos casos medrando de la política, o será que han depositado en esos partidos políticos de la nueva izquierda la lucha contra la injusticia social?. La respuesta es difícil, y la solución lo es aún más, salvo que el sistema cambiase de raíz, o al menos la lucha social continúe, exigiendo los cambios necesarios para que el pueblo recupere su ilusión, y lo que es más apremiante, su dignidad robada por políticos mediocres y corruptos.

Olga Sánchez Rodrigo

Busco la verdad para contársela al mundo. No creo en la neutralidad del periodista, casi siempre es de quien le paga. Por el contrario, SÍ CREO y APOYO al periodismo ciudadano, el hecho por gente de la calle, gente que cuenta lo que le pasa.

Ya sé que sabes

De alguna forma que no consigo explicar, ni explicarme, sé que lo sabes. Es difícil entender como lo sé, es complicado inferir que lo sabes, pero ciertos cambios en ti lo indican.

Mamá ha muerto, el otro día. En trece días se nos fue sin darnos oportunidad a retenerla, a distraer a la muerte que la había señalado. Y tú, tan ajeno a este mundo, tan aparentemente desconectado, has querido mandarnos las señales para que supiéramos que desde algún sitio, de alguna manera, sigues lo que sucede.

Es verdad que el otro día, cuando te llevamos a tu biznieta para que la conocieras ni siquiera la miraste. Ni siquiera pareciste consciente de que estaba a tu lado. Es verdad que en tu permanente aislamiento actual no has preguntado por la ausencia de mamá, de “esa señora”, como la llamabas, ya hace tiempo, cuando aún te salían las palabras. Es verdad que cuando te miramos y nos miras tus ojos no reflejan emoción, reconocimiento, comunicación. Todo eso es verdad, papá, pero ahora, sin embargo, suceden cosas que nos llevan a pensar que, a pesar de tu lejanía, queda un hilo por el que accedes a los sucesos de este mundo tan apartado del tuyo.

No nos has preguntado por mamá, no has verbalizado la pregunta, pero desde que ella se marchó, desde que salió de casa para no volver, tu comportamiento cambió. Había una inquietud que no habíamos notado antes. Parecía que notabas que te faltaba alguien, la usencia de la voz que te reconvenía o te animaba a comer, o te hablaba aunque no obtuviera respuesta, o se imaginaba tu respuesta para seguir la conversación. Y expresabas ese cambio en el entorno con un cambio en tu comportamiento. Si, ya sé, eso no significa que fueras consciente, claro, o sí, sabemos tan poco de la mente.

 

“No nos has preguntado por mamá, no has verbalizado la pregunta, pero desde que ella se marchó, desde que salió de casa para no volver, tu comportamiento cambió. Había una inquietud que no habíamos notado antes.”

Por supuesto, papá, que no te llevamos a visitar a mamá en el hospital, ¡qué barbaridad¡ ¿Cómo íbamos a llevarte? ¿Para qué? Pero ahí estás, desde dos días después de su muerte, en la habitación enfrente de la que ella ocupó hasta dejarnos, que esta noche al volver a tú habitación estuve a punto, lo que hace la costumbre, de meterme en la que fue la suya, haciendo una suerte de visita forzada. Claro que no lo has hecho a propósito ¿en qué cabeza cabe?, que no te has puesto enfermo para poder visitar el sitio en el que mamá vivió sus últimos momentos, o si, sabemos tan poco de nosotros mismos.

Claro, papá, claro, ya sé que en tú proceso nada tiene que ver que vuestra compañía haya durado más de sesenta años, que últimamente, un últimamente de más de veinte años, no os hayais separado una distancia superior a cien metros. Que desde que ella tuvo la lesión que le impedía andar con normalidad tú fueras ese bastón, ese sostén, que ella requería para ir a cualquier lado. Es evidente que una cosa nada tiene ver con la otra, o sí, porque si sabemos poco de la mente, nada sabemos del alma, e incluso llegamos a negarla.

No sé por qué tengo la intuición de que en ese mundo desconocido tuyo no rigen la distancia ni el tiempo, que la leyes físicas no están en vigor y las limitaciones de los cuerpos que nos transportan quedan obsoletas. Tal vez por eso mismo estoy convencido de que sabes perfectamente, iba a decir que has escuchado pero sería inexacto, las palabras que sobre mamá dije en el funeral en Orense.

Pero, a pesar de todo, papá, no me resisto a adjuntarlas a esta carta. Ya sé que no me vas a decir que sí, ni que no, que no te vas a dar por enterado de ninguna forma, pero permíteme que esta tarde, mientras esté junto a tu cama, cuando me aprietes la mano, interprete que te han gustado.

Tal vez en ese mundo intermedio, ajeno aunque cercano, inaccesible para nosotros aunque insertado en el nuestro, puedas tener algún acceso a los que se fueron, a mamá por ejemplo. Si es así dile que la queremos y que ya la echamos de menos. Te pongo a continuación las palabras de mamá. Un beso, papá, un beso, que no quiero que me quede ninguno sin ofrecértelo.

Panegírico
“La muerte no importa.
Estoy simplemente en la habitación contigua.
Yo soy yo, tú eres tú. Seguimos siendo lo que éramos los unos por los otros.
Dadme el nombre que siempre me disteis.
Hablad de mí como siempre lo habéis hecho.
No empleéis un tono distinto o un aire solemne o triste. Seguid riéndoos con lo que nos reíamos juntos.
Rezad, sonreíd, pensad en mí, rezad por mí.
Que mi nombre sea pronunciado como siempre lo fue, sin énfasis, sin sombra. La vida significa todo lo que siempre ha significado.
Es lo que siempre ha sido.
El hilo no se rompe. ¿Por qué estaría fuera de vuestros pensamientos, simplemente porque estoy fuera de vuestra vista?
Os espero.
No estoy lejos, justo en el camino contiguo.
Veis, todo está tranquilo”

 

Sirva este poema de Henri Scott Holland, esta reflexión, para transmitiros lo más importante de mis palabras, el inmenso agradecimiento por vuestra presencia, por vuestra compañía, por vuestro consuelo. Tanto mi hermana como yo o el resto de la familia agradecemos en el alma a los que aquí estáis, o a los que ya han estado durante este proceso, vuestra cercanía.

Es habitual en estas ocasiones hacer un panegírico de las grandes virtudes de la persona que se ha ido, pero si yo hiciera eso el poema inicial no tendría sentido, ni ninguno de vosotros que la conocíais y la compartisteis con nosotros la reconoceríais en ellas.

Mamá era una persona normal, una persona más, llena de virtudes perfectamente equilibradas con un sinnúmero de defectos que la hacían ser ella misma y ninguna otra. Pero si tuviera que definirla con tres características estas serían: Generosa, divertida y dueña de su realidad.

 “Pero si tuviera que definirla con tres características estas serían: Generosa, divertida y dueña de su realidad.”

Muchos de vosotros, y muchos otros que ya se fueron, han sabido de su generosidad, de su casa siempre abierta, siempre llena de transeúntes, siempre presta a la acogida. De su necesidad, que hacía virtud, de estar rodeada de gente que iba y venía. Parada obligatoria de todo orensano que residiera en Madrid, que viajara hacia otro punto de España o al extranjero. En casa siempre había una cama, un plato de comida o un rato de charla esperando al que llamara a la puerta, y el timbre no solía descansar.

Divertida. Con ese estilo tan peculiar para  contar las cosas, incluso las dramáticas, de tal forma que provocaba la risa de los que la escuchábamos. Era difícil compartir con ella un velatorio, una enfermedad, sin acabar riéndose, incluso a veces inconvenientemente, a carcajadas. En eso salía a los Ferreiro, a mi abuela Chelo, al tío Toñito. Hasta tal punto que sus últimas palabras conscientes fueron para preguntar por su biznieta y después hacer un chascarrillo último sobre su situación en ese momento. Ya no le oí más palabras. Solo quedó el silencio de su respiración dificultosa, algún gesto de asentimiento o denegación y finalmente nada.

Pero sobre todas sus características la de la necesidad de controlarlo todo era quizás la más fuerte, la más evidente. Lo controlaba, o pretendía, tanto todo que siempre existían a su alrededor dos realidades, la suya, que predominaba, y la de todos los demás. Cuando después de muchos años de cojera y dolores conseguimos mediante engaños que un traumatólogo nos diera su veredicto solo sirvió para que nosotros supiéramos que era lo que realmente le pasaba, que por supuesto no coincidía con lo que ella estaba dispuesta a reconocer que le pasaba, y que adquiriéramos la clara percepción de que los médicos poco saben de salud consueliana. ¿Sabrían los médicos? Cuando a consecuencia de ese diagnóstico el médico le dijo que lo suyo era fácil de operar y ganaría considerablemente en movilidad nos dijo: “Ya me lo dijo fulanito (siempre había un fulanito o fulanita que le había dicho lo que le convenía oir), Chelo, tú cabeza o piernas, y yo he elegido cabeza”

Estoy convencido de que mamá, Chelo, Chelito o Cheliño para casi todos vosotros, Consuelo para el tío Julio y para mí, tenía tal control sobre su situación que la muerte, para poder llevársela, tuvo que acceder a sus condiciones y las tuvo que cumplir hasta el final. Siempre dijo que ella no quería ir a ningún médico porque le iban a descubrir cierta enfermedad y ella se negaba a tenerla. Y la muerte tuvo que cumplirlo, murió sin que nadie le dijera que tenía esa enfermedad que delante de ella no se podía ni nombrar. Siempre dijo que ella quería morir, sin saber lo que tenía y sin sufrimiento. Y así murió, aferrada a su propia realidad y plácidamente. Agarrada a mi mano, sin un gesto, sin un temblor, sin un suspiro. Se apagó. Ambas cumplieron su parte, la muerte con su mejor cara y ella dejándose ir en el momento en que se cumplieron las condiciones.

Echaremos mi hermana y yo, como no, de menos sus manías, sus narraciones, sus regañinas que acababan convirtiéndose en discusiones. Echaré de menos estar, de vez en cuando, unos días sin hablarle, o su cocina, o su desesperante irrealidad. Echaremos todos, y os incluyo a todos vosotros, las charlas, su peculiar forma de ver las cosas, su bienvenida siempre presta, su risa. Por eso estáis hoy aquí, a nuestro lado, porque todos vosotros habéis sido parte de su vida, parte muy importante de su vida, y, aunque a lo largo de todos estos años siempre hubo quién pretendiera dañarla, siempre tuvo alrededor muchos más que consiguieron que se sintiera querida. Vosotros. Todos vosotros

Gracias. Gracias por haber estado con ella y gracias por estar hoy aquí. Nuestro recuerdo y cariño hará que siga viva para todos.

Rafael López Villar

Nacido en 1953 en Orense. Vive en Madrid desde los cuatro años. Empresario, escritor vocacional y estudioso de la gastronomía tradicional española sobre la que tiene varios blogs.

¿Pensiones?. ¿Qué es eso?

 

Gracias a la buena gestión del gobierno del PP la hucha de las pensiones ha alcanzado su record negativo, pasando de 67.000 millones de euros a 8.000, y todo para financiar la deuda pública que ellos mismo junto a los del PSOE han ocasionado con servicios y obras de infraestructura innecesarias, en su gran parte, además de para poder hacer frente a otra serie de gastos inaplazables como las pagas extraordinarias de los empleados públicos. Un fraude a los españoles en toda regla, mientras que ellos aseguran su porvenir con pensiones en su cuantía máxima superior a los 2.500 euros, y sólo por el hecho de haber cotizado 7 u 11 años, mientras que el resto de los ciudadanos tienen que cotizar al menos 35 años, aparte del aumento de la edad de jubilación a los 67 años, con la disculpa que, con esta media se aumentará el fondo que han esquilmado.

Estamos hablando de jubilaciones de oro frente a jubilaciones que, en su gran mayoría no superan los 1.000 euros, eso sin hablar de los trabajadores autónomos que en activo, a duras penas, en el caso del pequeño comerciante, que es el que más abunda, no obtienen ganancias suficiente para mantener abiertos sus negocios, con jubilaciones que ni siquiera alcanzan los 5.00 euros.

Podría decirse que nuestros políticos lo quieren todo, sueldo astronómicos de una media de 4.000 euros, a los que hay que añadir dietas abultadas, además de una indemnización equivalente a una mensualidad por cada año de mandato, hasta un máximo de veinticuatro mensualidades, para afrontar el periodo de transición que se produce entre la disolución de las Cámaras y la constitución posterior tras los correspondientes comicios electorales, sin hacer absolutamente nada de nada; es decir, por el mero hecho de quedarse en su casita tumbaditos en el sofá.

Pero, la cosa se agrava cuando al afrontar la subida de las pensiones, éstas no superan el 0,25%, al igual que los últimos cuatro años, situándose la pensión mínima en 639,3 euros para los que fueron trabajadores por cuenta ajena, un aumento tan ridículo que solamente el plantearlo parece una burla a la gran mayoría de los jubilados, máxime cuando los medios de comunicación no dejan de arrojar noticias sobre la poca catadura moral de los políticos, empezando por el presidente del gobierno cobrando en dinero negro, aunque su partido pretenda negarlo diciendo que no se sabe quién es el tal “M. Rajoy” que aparece en las cuentas de Bárcenas; aparte de los cientos de altos cargos de este partido que están siendo investigados y a los que se imputan delitos relacionados con la corrupción, como prevaricación, malversación de fondos o fuga de capitales, entre otros; de los que muchos ya han resultado condenados.

Estamos, pues, ante un sistema que hace aguas por todos los lados, donde los pobres son cada vez más pobres y más ignorados, y donde la clase política es cada vez más privilegiada y corrupta. Pero, ¿dónde está el fallo?.

La lectura que puede hacerse de lo expuesto es que los ciudadanos estamos eligiendo a quienes van a gestionar nuestros intereses cobrando suculentos sueldos para que a nosotros no den las migajas y, encima les estemos agradecidos por ello; sino, no se entiende que, a pesar de tan denigrante trato una gran mayoría de los ciudadanos les sigan otorgando su confianza a la hora de depositar su voto. Esto nada más puede ser calificado de una manera, que no es otra que la de considerar masoquista al pueblo que les vota. Por ello, no es exagerar decir que tenemos lo que nos merecemos o, por lo menos, lo que nos hemos buscado confiando en quienes sabemos que legislatura tras legislatura los intereses de los ciudadanos son lo que menos les importa.

“los ciudadanos estamos eligiendo a quienes van a gestionar nuestros intereses cobrando suculentos sueldos para que a nosotros no den las migajas y, encima les estemos agradecidos por ello”


Algunos pensarán y, ¿nos lo merecemos quienes no les hemos votado?.

Dejando al margen el juego de las mayorías que sirve para la adopción de acuerdos en democracia, la cuestión no es a quién se vota o quién lo hace mejor o peor; se trata de que tenemos una clase política en su mayoría indigna para el cargo que ostentan, porque todavía está por ver que algún parlamentario haya renunciado a su asignación, y a quienes se les llena la boca de que destinan gran parte de sus retribuciones a fines sociales, está por ver que así lo hacen, no siendo suficiente con unas cuentas publicadas en un portal de internet sin ningún tipo de fiscalización externa y neutra; máxime cuando en algún caso se ha demostrado dedicarse a intereses partidistas.

Evidentemente, en un país democrático el voto es la mayor expresión de la soberanía nacional, pero este voto no puede ser en ningún caso un cheque en blanco, de manera que es obligación de todos los ciudadanos controlar la actuación pública de quienes hemos depositado nuestra confianza, existiendo muchas formas de hacerlo, desde las asociaciones vecinales hasta participando en el gobierno de nuestra ciudades, sino activamente formando parte de los órganos de gobiernos municipales, sí mediante su control asistiendo a los Plenos del Ayuntamiento, recogida de firmas, peticiones individuales o colectivas, y como último recurso o complementado lo anterior, volviendo a llenar las calles y plazas públicas para reclamar nuestros derechos. Ya lo hicieron quienes las llenaron el 15 de mayo de 2011, cuando la crisis empezó a ahogar y a desahuciar a la clase más humilde, conocido con el nombre de “Movimiento 15M” de cuyo espíritu posteriormente ha querido apropiarse PODEMOS, cuando ha demostrado ser un partido más del sistema, con el agravante de no saber dónde están en el panorama político lo que ha llevado a confrontaciones internas en algunos territorios con su omnipotente Secretario General y su séquito.

Nadie está libre de sospecha mientras no logren volver a ganarse la confianza de un pueblo. Pero para ello, el pueblo tiene que ser más crítico, más dinámico, más implicado, debiendo tener presente la máxima de que no puede dejarse totalmente en manos de otros nuestros propios intereses, y dado que ellos no velan por ellos tal y como proclama nuestra Constitución, lo tendremos que hacer nosotros, con el suficiente juicio crítico.

El pueblo tiene que volver a hablar y ahora es el momento, sino lo hacemos, quizá nuestros hijos, o nosotros mismos, en un futuro no muy lejano, tal vez no más de 15 o 20 años, no recuperemos ese dinero que nos descontaron de nuestros salario a lo largo de nuestra vida laboral para asegurar un futuro digno, desapareciendo de nuestro vocabulario, o lo que es peor, de nuestros derechos, las pensiones.

Feliciano Morales

Licenciado en Derecho. Técnico Superior en Telecomunicaciones. Asesor jurídico de Administración Pública. Administrador Plazabierta.com. Escéptico por naturaleza y soñador de vez en cuando.

Historia de un ‘Skinhead’

 

 

Un día más en sus míseras vidas. Y otra noche más aguardando atenazados. Wolfgang, su madre y sus hermanos permanecían en silencio en sus camas paralizados por el amargo sabor del terror. El ruidoso arrastrar que hacían unos pies algo vacilantes al aproximarse, incrementado por la llave que intentaba encajar en la cerradura, hacía presagiar la tormenta que se avecinaba. La puerta se abrió y una ligera ventolera dispersó por los rincones de la humilde vivienda el pestilente y penetrante olor a alcohol. Un familiar vozarrón, atiplado y gangoso, vociferó desde el umbral. Wolfgang sintió cómo el menudo cuerpo de su hermano pequeño, apretujado contra él, temblaba de espanto. Una oleada de infinita ira le invadió, no tenía la fuerza suficiente para enfrentar la violencia de aquel brutal hombre que, como aquella noche, abusaba impunemente de su madre o de una de sus hermanas. Mañana, posiblemente, serían ellos los que se llevarían otra tunda que les volvería  a dejar molidos de verdugones, a lo que ya deberían estar acostumbrados. Y así durante años.

La patética vida de aquella familia era ignorada. Wolfgang ya no trataba de sofocar los gritos de dolor cuando era agredido por el fornido de su padre. No importaba, nadie quería escuchar los dramáticos lamentos provocados por la embriaguez de un progenitor que maltrataba a sus hijos y a quien se atreviera a enfrentársele. Las persianas de las ventanas cercanas se bajaban aun más. ¿Y el Estado qué hace? -se preguntaba el joven- ¿Por qué no nos protege?. Se presentó en el Departamento de Protección de Menores. Necesitaban pruebas. ¿Pruebas? ¿Acaso su cuerpo magullado y tatuado de hematomas no bastaba? Las lágrimas anegaron sus ojos. ¿Qué Estado era aquel que nada podía hacer para terminar con el suplicio que soportaban cada día?

Se refugió todavía más en su grupo de amigos. La sensación de pertenencia suplía el vacío paterno, le aportaba seguridad y una superioridad que excitaba su adrenalina. Abandonó los estudios y buscó un trabajo, después de todo lo que necesitaba era ganar un jornal.  Motte, antiguo miembro de las fuerzas de choque del Tercer Reich y padre de su amigo Dolf, les comprendía y les permitía reunirse en el búnker de su propiedad. Escuchaban música, bebían cerveza, se divertían. De las paredes del sótano colgaban cadenas de bicicletas, de motos, bates de béisbol, una gran bandera ilustrada con una esvástica y otros símbolos nazis. A cambio, escuchaban de vez en cuando las arengas del viejo Motte. Hablaba de los extranjeros, culpaba a los jays (turcos), a los negros o los refugiados de robarles el trabajo y debilitar la economía. Había que expulsarles y restituir el orden de las cosas. Alemania pertenecía a los alemanes. Era un auténtico republikaner, trabajaba con otro grupo, los ultraderechistas. Pretendían incorporarles en sus filas pero a ellos no les apetecía ser tan disciplinados y devotos, se conformaban con ser Oi-skins y darles algo de ‘marcha’ a los turcos.

Wolfgang decidió raparse la cabeza como los demás, se vistió con pantalón y cazadora negros a juego con sus ojos, entonces la manada comenzó a llamarle ‘Lobo Negro’. Una noche Andy y él fueron sorprendidos por varios turcos. Enzarzados en una desigual pelea le arrojaron al suelo, le metieron un pañuelo en la boca y le colocaron una navaja en la garganta. No veía a su amigo por ninguna parte, de pronto apareció con refuerzos, más cabezas rapadas desfilaron ante sus ojos presentando batalla. Los turcos, a los que habían declarado una guerra sin cuartel, huyeron.

Resentido todavía por la agresión su ánimo creció ante la siguiente batida. Necesitaban divertirse, alguna bronca, unos cadenazos y algún que otro navajazo. Provistos de aquellas herramientas más una botella de whisky y cantando una de sus canciones preferidas -‘Es un skin y un fascista, cabeza rapada y racista. No tiene moral ni corazón, odio y violencia son toda su razón. La guerra y la violencia son su bandera, y si eres su enemigo, no quedarás sin castigo’-, se lanzaron frenéticos a la búsqueda. De frente se acercaba un turco. Arremetió con un golpe de cadena que éste consiguió evitar. Insistió. Los demás se unieron, le derribaron. En el suelo, indefenso, el hombre sangraba. Wolfgang dijo –ya está bien, esto ya no es una broma-Fried y Jon le propinaron patadas hasta que dejó de quejarse. Había que hacer algo para obligarles a dejar su país -explicó Fried-. Andy quedó rezagado, sin participar, protestaba –me parece que nos hemos pasado, una persona es una persona-. Intentó protegerle, le recordaba a su hermano pequeño. Le advirtió que en la tribu debía callar. ¿Qué le pasaba? Sabía que era el único con un padre distinguido, un importante abogado, le quería y se preocupaba por él. Tenía suerte. Le envidiaba -manifestó Wolf-. Su amigo argumentó –Pero es socialista, sólo por eso soy de derechas-.

Un día se lo encontraron y le presentó. Les invitó a cenar en casa. Durante la cena escuchó atentamente a su hijo, éste leía un discurso extraído del libro ‘Mi lucha’ de Hitler, enseñanzas del viejo Motte. El desconcierto se apoderó de Wolf, poco antes Andy había expresado claramente su opinión: –Hitler, sólo pretendía impedir que aprendamos a pensar-. ¿Qué sentido tenía? El padre se mostró inquieto y les previno, ¿cómo podían creer aquella sarta de disparates, leer aquel libro como un mantra, y permitir que manipulasen sus mentes? Lo dejó claro, no era socialista si no miembro del Partido Social Demócrata. Le agradaba aquel hombre, las mismas delicadas facciones de su hijo, era amable, legal, y se podía hablar con él.

Un día, Wolfgang, pudo enfrentarse a su embrutecido padre poniendo punto y final a las interminables palizas. Su hermana se suicidó. Y su pobre madre confiaba en él. Le aconsejó estudiar, era inteligente y podía ser alguien. Entonces le enseñó el periódico. La noticia de un turco gravemente apaleado ocupaba la primera página. Otra portada posterior informó de su muerte. Se llamaba Özan Ugür. –Él se lo buscó- dirían los de la tribu. Limpiaron a fondo el búnker. Cuando la policía se presentó allí no encontró rastro que les incriminase. Motte ya disponía de un nuevo búnker. Se reunieron con el grupo de los ultras. Impresionaba verles, organizados y obedientes, saludando con el brazo muy erguido y pronunciando formalmente un rotundo ‘Hail Hitler’. El padre de Dolf llevó material del Holocausto y lo desparramó sobre la mesa, exclamó indignado, –Todo eso es pura invención. Mentiras. Los judíos lo inventaron para obtener pagos de reparación. Esa gente no se integraba-.

 

“Se reunieron con el grupo de los ultras. Impresionaba verles, organizados y obedientes, saludando con el brazo muy erguido y pronunciando formalmente un rotundo ‘Hail Hitler’.”

 

Andy vivía en el búnker, apenas se filtraba la luz a través de unos ventanucos, y soportaba todas las reuniones. Acabó enfermando. Wolf temió lo peor y decidió llamar al padre, para no levantar sospechas cargó con él y le llevó en un taxi hasta su casa como habían acordado. Tenía pulmonía. El médico, amigo de la familia, aseguró que aquel joven le había salvado la vida. Andy se recuperó y regresó junto a la manada, con la perspectiva de volver a vivir con su padre.

Scheuerer era otro antiguo nazi, amigo de Motte, disponía de una tienda donde había toda clase de material. Para celebrar el aniversario de la muerte de Rudolp Hess y rendirle homenaje se desplazaron cerca de su tumba. Le consideraban leal al régimen. Pronunciaron arengas y se atiborraron de bebida. Al finalizar se dirigieron a un albergue repleto de refugiados. Alguien arrojó un cóctel molotov al interior y las llamas prendieron con rapidez. La gente enloquecida y en pijama abrió las puertas e intentó salir al exterior. Los ultras les empujaban para hacerles entrar de nuevo. Una madre gritaba desesperada mirando hacia el piso superior. En aquellos momentos de confusión, gritos, sirenas acercándose, gente corriendo, Wolfgang logró atisbar una silueta que penetraba en el edificio y desaparecía entre las llamas. Pasó algún minuto sobrecogedor hasta que Andy apareció en una ventana llevando un bebé en los brazos. Los bomberos acercaron la escalera, bajaron al bebé y después a él. Wolf imaginó espantado los grandes titulares: ‘un skin arriesga la vida para salvar a un bebé refugiado’. Se sobresaltó. Si los demás le habían visto le matarían. Le buscó angustiado, oyó gemidos y se dirigió a la entrada del bosque, detrás de un árbol alcanzó a ver a otro skin con un bate en la mano a punto de caer sobre su amigo que yacía en el suelo ensangrentado. Un policía llegó y le redujo pero ya era demasiado tarde para Andy. Les detuvieron a todos.

Eligió como su abogado defensor al padre de Andy. Quería contar la verdad. -Tómate tu tiempo, cuando estés preparado lo haces- le dijo. -Y cuando salgas de aquí vienes a verme- añadió.

Tras los barrotes de hierro el agraciado rostro de su amigo parecía acompañarle y sus palabras se imponían a todas las arengas y discursos, resonando fuertemente en sus oídos: -¿Por qué somos tan salvajes y primitivos? Una persona es una persona

Andy era bueno. En último momento volvió a sus raíces y recuperó sus valores e hizo que un dicho judío adquiriese sentido: –Quien salva una vida, salva al mundo entero

*Estos hechos ocurrieron cerca de Stuttgart en agosto de 1.992. Relato basado en la vida de Wolfgang Schwarzer. El libro escrito bajo el seudónimo Marie Hagemann y titulado ‘Lobo Negro, Skin’. La escritora que investigó y entrevistó a Schwarzer mantuvo el anonimato por motivos obvios. Se publicó en 1.993.

 

Montserrat Prieto

Solo soy alguien que nunca dejará de soñar con un mundo mejor. Que hace del aprendizaje una constante de su vida. Amante y defensora de la salud medioambiental, de los Derechos Humanos y de la Justicia. Escritora de cuentos y relatos

La falta de dignidad de un pueblo

Españasehunde
En un país donde los que gobiernan pertenecen a un partido imputado por la justicia, o lo que es lo mismo, “investigado” según la nueva terminología procesal, como un eufemismo más de los muchos que este gobierno está acostumbrado a utilizar, en el que, también, muchos de sus integrantes que han desempeñado altos cargos políticos desfilan de continúo por los juzgados,  “investigados” por presuntos delitos,  la mayoría relacionados con la corrupción, habiendo terminado algunos encerrados  en prisión preventiva ante el riesgo de seguir,presuntamente delinquiendo, o ante el peligro de manipular pruebas o de huida a países donde no se puede reclamar su extradición, y otros condenados al haberse demostrado su culpabilidad; demuestra la catadura moral de quienes dicen ser los verdaderos patriotas, y la estupidez supina, por no decir falta de dignidad, de un pueblo que les otorga su confianza.

En un país en el que no se resuelven los problemas, sino que se acrecientan o multiplican, generando odio y confrontación, demuestra la inutilidad de quienes son sus gestores en representación de los ciudadanos, ocupando sillones a los que se aferran como lapas sacando el mayor beneficio personal, porque en la mayoría de los casos no sirven para otra cosa, medrando a diestro y siniestro como Al Capone en sus mejores momentos.

En un país en el que algunos de sus territorios no se sienten partes integrantes del mismo, reclamando por la fuerza una independencia basándose en un derecho integrado en una Declaración Universal de Derechos Humanos que ellos se han encargado de redactar a su antojo para dar cabida a un secesionismo que el Derecho internacional y la auténtica Declaración de Derechos Humanos no ampara; demuestra la insensatez  de muchos políticos, además de la cobardía de algunos que, cuando la justicia de acuerdo con el derecho vigente les exige responsabilidad salen corriendo a otros países.

En un país donde el dinero cotizado durante la vida laboral por sus ciudadanos al objeto de garantizar unas pensiones dignas ha desparecido, al haberse invertido por quienes gobiernan en generar deuda pública para tapar el déficit que ellos mismos han provocado en las cuentas del Estado, o para financiar los salarios y pagas extraordinarias de los empleados públicos; no sólo demuestra la falta de previsión sino también el despotismo con el que el gobierno actúa.

En un país, donde las puertas giratorias no paran de dar vueltas, por las que entran y salen expresidentes del gobierno y otros altos cargos, en empresas energéticas que ellos mismos privatizaron para que sus directivos y consejos de administración no sólo vivan del cuento de la estafa a los ciudadanos mediante tarifas abusivas, generando pobreza energética entre la población más humilde, sino también para garantizarse ellos mismos un futuro más que prospero con salarios millonarios que unen a sus gratificaciones a costa del erario público; demuestra el “choriceo” al que la clase política está acostumbrada, mediante el intercambio de favores.

En un país, donde el presente no es nada halagüeño, debido a una gestión pública de la economía donde los pobres son cada vez más pobres y los ricos más ricos, y donde la presión fiscal ahoga a familias enteras a las que se condena a una vida sin futuro mientras que se rescata a una Banca que nunca devolverá el dinero que todos les hemos prestado para su rescate; demuestra el caciquismo de nuestra clase política.

“En un país, donde el presente no es nada halagüeño, debido a una gestión pública de la economía donde los pobres son cada vez más pobres y los ricos más ricos (…) demuestra el caciquismo de nuestra clase política. “


Este país es España, un país saqueado y humillado; y sino lo remediamos entre todos, también un país fragmentado, en el que todos y cada uno de nosotros tenemos nuestra cuota de responsabilidad por permitir que tanto ladrón y sinvergüenza campe a sus anchas.

Feliciano Morales

Licenciado en Derecho. Técnico Superior en Telecomunicaciones. Asesor jurídico de Administración Pública. Administrador Plazabierta.com. Escéptico por naturaleza y soñador de vez en cuando.

Una nueva estrella en el cielo

 

Nueva Estrella

 

Hoy llora nuestro compañero por la perdida de su madre, hoy se le desgarra el alma por la sombría pena que inunda su existencia. Hoy y mañana necesitará el consuelo que no encuentra. Amigo, ese Gran Arquitecto que creo la vida la tiene en su seno.

Se marchitó la rosa, la perdiste entre tus manos, pero Él ya tiene su alma, y una estrella brilla por ella en el cielo. Amigo, tienes mi hombro para llorar y mi mano para que la agarres si lo necesitas, pero tú eres valiente, capaz de sobrellevar este vacío que siempre estará en tu alma, porque tú sabes que su espíritu siempre estará a tu lado.

 

 

 

Desde plazabierta.com lamentamos tan importante pérdida de nuestro compañero Rafael, al que transmitimos todo nuestro afecto y apoyo.

 

 

No es ninguna tontería

La necesidad que aflige a esta sociedad actual, si se me permite generalizar, de querer publicarlo todo sobre la vida privada, lo cual hace que cada sujeto quede evidentemente expuesto a toda clase de referencias por parte del caluroso público que la acoge, es lo que voy a tratar.

Es interesante cómo se pueden rescatar los anhelos, las carencias, los deseos y una amplia gama de fugaces sentimientos del sujeto que publica. Es tan interesante esta relación de lo que se publica con la vida privada del sujeto, como la facilidad con la que el público se ofende o es ofendido con tales revelaciones.

Las relaciones siempre engrandecen aquello que se comparte en ellas. La reciprocidad añade a lo compartido esa esencia que hace que el total no sea la simple suma de las partes, sino siempre algo más. Es en estas relaciones donde pervive tanto lo bueno, como lo malo de lo que es compartido.

 

«La reciprocidad añade a lo compartido esa esencia que hace que el total no sea la simple suma de las partes, sino siempre algo más»

Como siempre es más fácil fijarse en lo malo, será, con mayor facilidad, más factible por mi parte un muy superficial análisis de lo negativo que la sociedad actual comparte y no deja de compartir, y no de lo bueno que todavía se comparte. Este superficial análisis al que me refiero es, más bien, una pequeña reflexión personal, producto del consumo, más indirecto que directo, de cantidades ofensivas, incluso para la salud, de información pública –o que se decide publicar– sobre vidas privadas.

Es esta falta de reflexión sobre el acto de compartir lo concerniente al ámbito de lo privado lo que me asusta. Es la facilidad con la que se regala información en esos millones de perfiles que son el horizonte de millones de «querer llegar a ser». Son esas carencias que se leen en cada sujeto mediante la información compartida, en la información que pasa a ser pública deliberadamente. Es esa sutil diferencia, entre pedirlo y dar la opción a ello, la que nos hace querer regalar eso que, de no ser por la facilidad que entraña la actividad de compartir hoy en día, ni siquiera hubiéramos pensado en compartir o, mejor dicho, en publicar.

Hay que tratar de mantener una actitud escéptica para no caer en las redes de las redes. No debemos creer todo lo que vemos, pero sí que podemos observar críticamente, en calidad de entes pensantes, cómo esa relación que cada sujeto guarda con su perfil público engrandece aquello que anhela ser, aquello de lo que se enorgullece ser o aquello que quiere que piensen los demás sobre él. Este conjunto de relaciones en la que participamos todos, tanto en calidad publicadores como de público, es lo que quería reflexionar hoy.

No es ninguna tontería.

Diego Carrera Martín

Proyecto de deshumano. No sé si libre, pero pensador. Practicante de la resignación. Misántropo. Estudiante de filosofía.

Atrapados en la nieve

No es una casualidad que a la Navidad le haya dado por despedirse con una gran nevada, y no lo es, porque entra dentro de lo normal que en invierno en nuestro país haga frío, incluso en aquellos lugares que en verano la temperatura alcanza los cuarenta grados centígrados.

Lo que no es normal es que en este nuestro querido país, no estemos preparados para situaciones de emergencia como la que ayer tuvo lugar en la AP6 en la provincia de Segovia, con más de tres mil vehículos atrapados por la nieve sin ningún tipo de ayuda por parte de los servicios públicos encargados de prestar auxilio a personas que llevaban, algunas más de 18 horas, inmovilizadas por el temporal. Sólo la solidaridad de los vecinos de poblaciones próximas ayudaron a algunas de familias a soportar tan larga y fría espera, hasta que la Unidad de Emergencia del Ejercito pudo llegar a los afectados a altas horas de noche para retirar todos los vehículos afectados que impedían el paso de los quita nieves.

Resulta vergonzoso que servicios públicos que pagamos todos los ciudadanos, salvo aquellos estafadores de los público que llevan su ahorros a paraísos fiscales, funcionen de forma tan chapucera, siendo más vergonzoso, si cabe,  que el propio gobierno trate de sacudirse de encima todo tipo de responsabilidad bajo el argumento que son los concesionarios de las autopistas los únicos responsables.

Es cierto, que cualquier concesión para la prestación de un servicio público, sea el concesionario quien debe ejecutarlo a su riesgo y ventura con arreglo al pliego de cláusulas administrativas y técnicas que hayan regido la adjudicación del mismo, pero también lo es, que existen autoridades encargadas de controlar que estos servicios funcionen de manera adecuada, pues, a pesar de que estemos hablando de una gestión privada de un servicio público, mal llamada privatización, el servicio sigue siendo público; aparte de los funcionarios o empleados públicos que, en situaciones como ésta deben estar a disposición de la ciudadanía prestando el auxilio correspondiente, como es el caso de los agentes de tráfico de la Guardia Civil, servicios de emergencia del 112, o los militares de la UME que han sido uno de los pocos que han estado a la altura de las circunstancias una vez que se ordenó su intervención.

Es lógico que una vez alcanzada la normalidad en el servicio de la citada autopista se busquen las responsabilidades correspondientes de quienes por su ineficacia provocaron un caos de tal magnitud, pero también lo es que, quien tiene la máxima responsabilidad en este asunto como es el Ministro de Fomento y el Director General de Tráfico deben ser los primeros en asumir la que a ellos les corresponde, de manera que sin en el año 2009 el actual presidente del gobierno, entonces en la oposición, exigió la dimisión de la Ministra socialista Magdalena Álvarez por una situación similar a la de este fin de semana, debería hacer él lo mismo con su Ministro; pero, como ya sabemos la palabra dimisión parece no existir en el diccionario particular de nuestros políticos, con independencia de quien ocupe la bancada azul del Congreso.

“quien tiene la máxima responsabilidad en este asunto como son el Ministro de Fomento y el Director General de Tráfico deben ser los primeros en asumir la que a ellos les corresponde”


También, es cierto, que cuando los ciudadanos nos ponemos en carretera debemos tomar las medidas adecuadas para evitar situaciones como ésta, como disponer en el vehículo de las correspondientes cadenas, pero también lo es que no se puede dejar a los ciudadanos tirados cuando su propia integridad física está en peligro, bajo el falaz argumento del portavoz del Gobierno del Partido Popular, Fernando Fernández Maillo, que aparte de dejar caer todo el peso de lo acaecido sobre el concesionario ha tenido la poco vergüenza de hacer también responsables a los que sufrieron las consecuencias de una ineficacia pública de tal magnitud; aunque de este señor quienes lo conocemos de cerca cuando estuvo al frente de la Diputación de Zamora, poco bueno se puede decir como gestor público, salvo que es un experto en medrar en política.

Lo bueno de todo esto es que no tenemos que lamentar ninguna desgracia personal y, aunque, situaciones como éstas es mejor olvidarlas por aquellos que la han padecido, sin embargo, no debemos olvidar que no es la primera vez que esto ocurre y, posiblemente, dado como funcionan los servicios públicos en este país, no sea la última.

No es suficiente con pedir disculpas por parte del gobierno, porque los ciudadanos necesitamos tener confianza en quien nos gobierna y, por lo tanto, la seguridad que en futuras ocasiones se ateje con los medios adecuados estas situaciones de emergencia.

Reclamar los daños ocasionados es sólo una manera de paliar nuestra necesidad de que la justicia funcione, siendo por ello que los afectados no deben dejar de exigir compensación por los daños y perjuicios ocasionados a través de la denominada responsabilidad patrimonial de las administraciones públicas, para lo cual disponen de un año, porque no hacerlo sería, aparte de renunciar a un derecho que les corresponde, una manera de tolerar la ineficacia de los servidores públicos.

Feliciano Morales

Licenciado en Derecho. Técnico Superior en Telecomunicaciones. Asesor jurídico de Administración Pública. Administrador Plazabierta.com. Escéptico por naturaleza y soñador de vez en cuando.

La alfombra roja de los Globos de Oro 2018, se tiñe de negro

 

 

La alfombra roja de los Globos de Oro 2018  celebrada ayer en el hotel The Beverly Hilton de Los Ángeles, California, se ha teñido de negro debido a los vestidos y trajes oscuros de los asistentes como protesta contra el acoso sexual en Hollywood y la desigualdad de género, lo que ha llevado a los cronistas de casi todo el mundo a preguntar a los nominados acerca de las campañas #MeToo (yo también) y Time´s UP (se acabo el tiempo), organizadazas desde que el pasado mes de octubre salieran a la luz numerosas acusaciones contra el productor de cine Harvey Weinstein.

 

Seth Meyers, comenzó la gala de la 75 edición de los premios con un monólogo de lo más reivindicativo sobre dichos acosos, con las siguientes palabras: “La marihuana se ha legalizado y el acoso sexual ya no está bien, comienza bien este 2018“.

Alfre Woodard, Garrett Hedlund, Kristen Bell y Sharon Stone han sido los encargados de leer la lista de nominados de los Globos de Oro 2018, en la que partía como favoritala película de Guillermo del Toro, ‘La forma del agua’, que finalmente se ha hecho con 7 nominaciones. ‘Los archivos del Pentágono’ ha sido destacada en seis categorías, y le siguen en número ‘Ladybird’, con cuatro, y ‘Dunkerque’ y ‘Call me by your name’ y ‘I, Tonya’, con tres cada una; quedando la lista de premios de la siguiente manera:

Cine

  • Mejor película (drama): “Tres anuncios por un crimen”
  • Mejor película (comedia o musical):Lady Bird
  • Mejor director: Guillermo del Toro, The Shape of Watero “La forma del agua”
  • Mejor actriz protagonista (drama):Frances McDormand, “Tres anuncios por un crimen”
  • Mejor actor protagonista (drama): Gary Oldman, Darkest Hour
  • Mejor actriz protagonista (comedia o musical): Saoirse Ronan, Lady Bird
  • Mejor actor protagonista (comedia o musical): James Franco, The Disaster Artist
  • Mejor actriz de reparto: Allison Janney, I, Tonya
  • Mejor actor de reparto:Sam Rockwell, “Tres anuncios por un crimen”
  • Mejor guion:Martin McDonagh, “Tres anuncios por un crimen”
  • Mejor película de habla no inglesa:Aus Dem Nichts, In the Fade
  • Mejor película de animación:“Coco”
  • Mejor banda sonora original: Alexandre Desplat, “La forma del agua”
  • Mejor canción original:This is MeThe Greatest Showman

 

Televisión

  • Mejor serie de televisión (drama):The Handmaid’s Tale, o “El cuento de la criada”
  • Mejor serie de televisión (comedia):The Marvelous Mrs. Maisel
  • Mejor serie de televisión de edición limitada:Big Little Lies
  • Mejor actriz de serie dramática:Elisabeth Moss, The Handmaid’s Tale o “El cuento de la criada”
  • Mejor actor de serie dramática: Sterling K. Brown, This is Us
  • Mejor actriz de televisión (musical o comedia): Rachel Brosnahan, The Marvelous Mrs. Maisel
  • Mejor actor de televisión (musical o comedia): Aziz Ansari, Master of None
  • Mejor actriz de reparto en una serie:Laura Dern, Big Little Lies
  • Mejor actor de reparto en una serie:Alexander Skarsgård, Big Little Lies
  • Mejor actriz en serie de edición limitada:Nicole Kidman, Big Little Lies
  • Mejor actor en serie televisiva de edición limitada: Ewan McGregor, por Fargo

 

 

 

Cuidado, tu privacidad puede estar en juego sin saberlo

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Sabías que alguien puede hacerte una foto con un móvil y, partir de ahí, saber quién eres.

Tal es la utilidad de las aplicaciones de reconocimiento facial que, si bien, nos pueden permitir identificar al infractor que se salta un semáforo o a un terrorista entre la muchedumbre, sin embargo este avance tecnológico puede entrar en colisión con nuestros derechos y libertades.

En febrero del 2016 una revolucionaria aplicación vio la luz y rápidamente dio la vuelta al mundo: se trataba del servicio de reconocimiento facial Find Face, de la empresa rusa N-Tech.Lab, la cual permite a cualquiera que descargue la aplicación subir una foto de alguien que le interese y, en segundos y con una exactitud de un 70%, identificar a la persona en cuestión en Redes Sociales como Facebook. Aparte de este fin lúdico, aplicaciones similares permiten otros usos del reconocimiento facial tales como el de seguridad de acceso a edificios e instalaciones, autorización de pagos,  además de otras de tipo mercantil como realizar contrataciones, identificando a las partes contratantes, entre otras muchas.

Los problemas que plantean este tipo de aplicaciones es que su uso indiscriminado puede acarrear problemas de privacidad. Por ello, resulta imprescindible  tener en cuenta la normativa sobre protección de datos establecida en la Ley Orgánica 15/1999, de 13 de diciembre, de Protección de Datos de Carácter Personal y en el Reglamento (UE) 2016/679 del Parlamento Europeo y del Consejo, de 27 de abril de 2016 (Reglamento general de protección de datos), cuyo artículo 4-14) define como datos biométricos” aquellos datos personales obtenidos a partir de un tratamiento técnico específico, relativos a las características físicas, fisiológicas o conductuales de una persona física que permitan o confirmen la identificación única de dicha persona, como imágenes faciales o datos dactiloscópicos.

“Los problemas que plantean este tipo de aplicaciones es que su uso indiscriminado puede acarrear problemas de privacidad. Por ello, resulta imprescindible  tener en cuenta la normativa sobre protección de datos “


Así, el artículo 9-1 del Reglamento general de protección de datos dispone que queda prohibido el tratamiento de datos biométricos dirigidos a identificar de manera unívoca a una persona física, puesto que el tratamiento de fotografías se considera tratamiento de datos personales cuando el hecho de ser tratadas con medios técnicos específicos permita la identificación o la autenticación unívocas de una persona física.  Sin embargo, cuando se trata de usuarios de las RRSS, el hecho de que alguien esté siendo sometido a reconocimiento facial, excluirá la vulneración de sus derechos, por existir consentimiento expreso al tratamiento de la imagen, por lo que estaría dentro de las excepciones previstas en el artículo 2-2 de la citada Ley Orgánica 1/1982, y en el artículo 9-2-a) del Reglamento general de protección de datos, sin perjuicio de que el usuario habrá de ser correctamente informado sobre el tratamiento de sus datos personales, incluido los adquiridos de sus rasgos faciales.

Johannes Caspar, jefe de la oficina de Hamburgo para la protección de datos está siento muy crítico respecto a la privacidad de la función de etiquetado de fotografías de Facebook. Los usuarios etiquetan los nombres de sus conocidos en las fotos subidas a la red, y Facebook a continuación, realiza un análisis biométrico de cada imagen para en un futuro poder identificar automáticamente a la misma persona en otras fotografías en su sitio; siendo por ello que Caspar destaca que la citada Red Social necesitará el consentimiento expreso de los usuarios para el almacenamiento de esos datos, ya que es un requisito legal.

Por lo tanto, queda claro que la tecnología del reconocimiento facial puede invadir indiscriminadamente la privacidad de cualquiera y puede poner en riesgo la confianza de la sociedad en la tecnología, así como también puede llegar a violar derechos fundamentales como la libertad de expresión. Es por ello que, para atajar estos problemas, una de las cuestiones más urgentes sería regular el uso de esta tecnología, tanto por parte de las autoridades mundiales como por las millones de aplicaciones comerciales que utilizan el reconocimiento facial con fines lucrativos.

En cualquier caso, se recomienda a los usuarios de las RRSS el uso responsable de las mismas, mediante la configuración de privacidad de su perfil, además ser conscientes que sin su consentimiento expreso no podrá utilizarse este tipo de aplicaciones de reconocimiento facial, no siendo suficiente como dicen los responsable de Facebook  que la función de etiquetado de fotos “es totalmente compatible con la legislación comunitaria de protección de datos”, pues debe tenerse en cuenta la legislación interna de cada Estado, fundamentalmente cuando podamos estar en presencia de algún tipo delictivo, sin perjuicio del Proceso de transposición de Directivas.

En cuanto al uso por las autoridades, los ficheros de datos de carácter personal del Ministerio del Interior deben regirse por la Orden INT/2287/2014, de 25 de noviembre; y, en todo caso, el artículo 23-3 de la Ley 36/2015, de 28 de septiembre, de Seguridad Nacional establece que una situación de interés para la seguridad nacional en ningún caso podrá implicar la suspensión de los derechos fundamentales y libertades públicas de los ciudadanos, por lo que habrán de respetarse los derechos a la intimidad y a la propia imagen protegidos por el artículo 18 de la Constitución Española y la a Ley Orgánica 1/1982, de 5 de Mayo, de Protección Civil del Derecho al Honor, a la Intimidad Personal y Familiar y a la Propia Imagen.

© Roberto Cortejoso Mencia

 

¿Quienes son los Reyes Magos?

REYESMAGOS
El día de Reyes Magos, al igual que el resto de fiestas navideñas se han convertido en algo pagano, donde el consumismo impuesto por un capitalismo voraz, hace que en pleno mes de diciembre-enero hagan el “agosto” las grandes superficies y franquicias comerciales.

Celebramos estas fiestas sólo por el hecho de que nos permiten consumir y deleitarnos en las grandes cenas y comilonas familiares que, ante el abuso de algunos de los manjares que estos días nos permitimos aunque cuesten tres veces más que en cualquier temporada del año, hacen que finalmente terminen en urgencias médicas con un gran empacho, lo que se traduce en una gran  pesadez y dolor de estómago, falta de ganas de comer, diarreas, vómitos, acidez de estómago, entre otros síntomas, que hace que hagamos el propósito de cuidarnos un poco más en el próximo ágape no excediéndonos; aunque, al final, todo  queda en eso, en un mero propósito.

Pero, el consumismo no termina en la comida, ya que fechas señaladas principalmente para los niños como Noche Nuena con Santa Claus, de importación “made in USA”, y el día de Reyes, al final se extienden a todos los miembros de la familia, comprando cosas para regalar o auto reglamos por el mero hecho de que hay que hacerlo, porque para eso están. En definitiva, festejamos estas fiestas como parte del encanto celebratorio que tienen. Pero, ¿sabemos, realmente, lo que celebramos?.

Si preguntásemos a más de uno o una quiénes fueron los Reyes Magos, la respuesta mayoritaria sería que fueron tres personas llamadas Melchor, Gaspar y Baltarsar, que siguiendo una estrella montados en camellos terminaron en el portal de Belén, para adorar al niño Jesús, a quien reglaron oro, incienso y mirra. Esa es todo lo que la gran parte de la gente, incluidos los creyentes saben sobre estas figuras decorativas de los nacimientos que montamos en nuestros hogares.

Sólo uno de los cuatro evangelistas, el Apóstol San Mateo, hace referencia en el libro sagrado a estos tres personajes, afirmando que después de que el Jesús naciera en la ciudad palestina de Belén: «vinieron del oriente a Jerusalén unos magos, diciendo: ¿Dónde está el rey de los judíos, que ha nacido? Porque su estrella hemos visto en el oriente, y venimos a adorarle».  Sin embargo, no se hace referencia al número concreto de Sus Majestades, ni a su raza.

El rey del país, Herodes, al escuchar la pregunta, dice Mateo que:

«se turbó, y toda Jerusalén con él. Y convocados todos los principales sacerdotes, y los escribas del pueblo, les preguntó dónde había de nacer el Cristo». La respuesta de todos fue unánime: «en Belén», pues así lo decía la profecía.

Continúa el Apóstol su relato, indicando que Herodes tendió entonces una trampa a los magos: les envió a la ciudad y les pidió que averiguasen todo lo que pudiesen acerca del niño, pues él quería adorarle también. «Ellos, habiendo oído al rey, se fueron; y he aquí la estrella que habían visto en el oriente iba delante de ellos, hasta que llegando, se detuvo sobre donde estaba el niño». Tras entrar en la casa en la que había nacido el pequeño, se postraron, le adoraron y le entregaron los tesoros que portaban: «le ofrecieron presentes: oroincienso y mirra». Posteriormente se marcharon, pero no cumplieron su promesa de avisar al rey tras ser advertidos en sueños (por un poder superior) de lo que este pretendía.

Esta es toda la historia que nos narra el Evangelio de San Mateo, de la cual la primera conclusión que sacamos es que eran magos pero no Reyes, debiendo entenderse su condición de magos no como practicantes de la magia, prohibida por la Biblia, sino como hombres sabios o de ciencia.

Sin embargo, dicho evangelio no nos indica el número exacto de magos que adoraron a Jesús, aunque teniendo en cuenta los regalos que le  hiciero (oro, incienso y mirra) sirvió al teólogo Orígenes en el Siglo IV a indicar que eran tres; número que fue declarado oficial por el papa León I para toda la cristiandad. Aunque según otras tradiciones los Magos, como la de los armenios podrían ser doce. s »

Otro dato que no encontramos en la Biblia es la referencia a sus nombres, los cuales encontramos en dos textos del siglo V, que los llaman Melichior, Gathaspa y Bithisarea y Melkon, Gaspard y Balthazar. También un mosaico del Siglo VI en la iglesia de San Apolinar Nuovo (Rávena, Italia) aparecen sus figuras y, sobre sus cabezas, los nombres que hoy todos conocemos: Melchor, Gaspar y Baltasar.

También existen leyendas que hablan de un cuarto Rey Mago llamado Artabán, que habría interrumpido su camino para curar a un viejo moribundo y que por tanto habría llegado tarde a Judea, donde sería apresado y encerrado treinta años en el palacio de Jerusalén. El teólogo presbiteriano Henry van Dyke recogió esta historia en su cuento navideño “El otro Rey Mago” (1896).

 

“También existen leyendas que hablan de un cuarto Rey Mago llamado Artabán, que habría interrumpido su camino para curar a un viejo moribundo”

Existen también interpretaciones históricas según las cuales durante el tiempo que San Mateo escribió su Evangelio aumentaron el número de conversiones al cristianismo, desempeñando los Magos de Oriente una función de proselitismo, en el sentido de incitar a los nuevos cristianos  a adorar al hijo de Dios de la misma manera que lo hicieron esos extraños que eran los Reyes Magos. También existe otra teoría que señala que estos Magos representaban a los tres continentes conocidos en aquel momento (Europa, África y Asia), y que eran sacerdotes persas o incluso doctores babilónicos.

Así pues, al hablar de estas tres figuras que culminan las fiestas navideña, nos movemos entre la leyenda y la historia, remontándose al Siglo V el día de su celebración el 6 de enero, atribuyéndole el nombre de epifanía; aunque para algunos estudiosos del tema no es más la celebración del solsticio de invierno.

Olga Sánchez Rodrigo

Busco la verdad para contársela al mundo. No creo en la neutralidad del periodista, casi siempre es de quien le paga. Por el contrario, SÍ CREO y APOYO al periodismo ciudadano, el hecho por gente de la calle, gente que cuenta lo que le pasa.

Un día como hoy

Redes Sociales Poderosas
Estoy planteándome seriamente el darme de baja en todas las redes sociales. No creo que pueda aguantar mucho más tiempo. ¿Por una cuestión de confidencialidad? No hombre, no. ¿Por una cuestión de tiempo? Que no, que no va por ahí la cosa. Me voy a dar de baja por una cuestión económica. Mi presupuesto familiar no me permite pagar diariamente la peluquería para conseguir dejar de tener los pelos de punta.

¿Qué soy un exagerado? Puede, no diría yo que no, pero mucho más exagerado es comprobar como sistemáticamente la gente utiliza los foros de la red para negar vez tras vez los principios y comportamientos que deberían de caracterizar a un ser humano. Como si de un estadio deportivo se tratara los forofos, los hinchas, los ultras de la opinión insultan, menosprecian, descalifican, deshumanizan todo aquello con lo que no están de acuerdo. Sin límites, todo vale, todo está permitido, sin separar, ya en el colmo del paroxismo, lo personal de lo público, lo íntimo y privado de lo expuesto.

 

Es verdad que la casta política que medra en este país desde hace unos años a esta parte hace casi bueno este comportamiento. Lo que pasa es que si analizamos con un poco de crítica interior los únicos culpables de lo que está pasando somos nosotros mismos. Nosotros mismos hemos permitido y apoyado su medraje con nuestros votos. Nosotros mismos perdemos la razón con el tono de nuestras críticas, de nuestro forofismo. Nosotros mismos abonamos el terreno para ser insultados, vilipendiados, expuestos por los que piensan diferente a nosotros porque nosotros lo hemos hecho. Nosotros mismos estamos enseñando a los otros el camino del descrédito y la permisividad moral de que todo vale cuando es contra otro.

” Lo que pasa es que si analizamos con un poco de crítica interior los únicos culpables de lo que está pasando somos nosotros mismos. Nosotros mismos hemos permitido y apoyado su medraje con nuestros votos.”


Así que realmente lo que me pone los pelos de punta, lo que me hace gastarme un pastón en peluquería, física y moral, no es solo leer, percibir, maldigerir, la saña de ciertos comentarios, si no comprobar que esa saña está al servicio de los que habrían de sustituir a los que están hoy en día, y si esa es la catadura moral de la alternativa… ni dios nos va a pillar confesados porque no habrá inocentes.

Rafael López Villar

Nacido en 1953 en Orense. Vive en Madrid desde los cuatro años. Empresario, escritor vocacional y estudioso de la gastronomía tradicional española sobre la que tiene varios blogs.

Hoy lloro

Hoyllorando
Hoy lloro con desconsuelo, con llanto sordo y convulsivo. Hoy lloro porque la pena me atenaza y llorar es la única salida. Hoy lloro por los niños que mueren de madurez, por las magias que dejan ver su truco, por la sordidez de una sociedad con los valores retorcidos, inane, inerte, inerme ante el continuo empuje de un modelo infrahumano. Hoy lloro con la pena intacta porque aún soy capaz de saber por qué lloro. Hoy lloro porque no sé si mañana mi llanto tendrá argumento por la permanente dejación de la inocencia. Hoy lloro porque llorar aplaca el llanto aunque no cicatrice las heridas. Hoy lloro porque el mundo se empeña en dejar atrás, de lado, escondido, lo único que puede salvarlo de sí mismo, la inocencia del niño, la ilusión de la magia, la fe en su propio camino.
Rafael López Villar

Nacido en 1953 en Orense. Vive en Madrid desde los cuatro años. Empresario, escritor vocacional y estudioso de la gastronomía tradicional española sobre la que tiene varios blogs.

Un problema de Estado con una única solución

Me he resistido estos meses a añadir algo a la discusión sobre el mono-tema del conflicto catalán. Me ha podido la desidia ante tal cantidad de supuestos expertos que han dado su opinión, tanto sobre las causas del mismo como sobre sus posibles soluciones. Expertos que en la mayoría de los casos, como no podía ser de otra manera en este país nuestro, encontramos en las tertulias televisivas y en las columnas de opinión unidireccionales de la prensa escrita. Ha llegado ya un punto en el cual ya uno no sabe que más añadir al debate, ni que argumento más aportar. En primer lugar por la gigantesca polarización que ha producido el debate en la sociedad española, habiéndose creado dos bloques supuestamente antagónicos: el constitucionalista y el independentista. Y en segundo lugar, y relacionado con lo primero, por la imposibilidad casi de poder añadir nada nuevo a ese debate sin ser tachado de pertenecer a uno u otro bando.

Los estudiosos de la argumentación estarán frotándose las manos ante la creatividad de los debatientes, quienes están siendo capaces de llevar la falacia ad hominem a la quinta esencia. Sobre todo a través de una derivación de esta, la falacia de la culpa por asociación, por la cual todo lo que digas si ya ha sido dicho por alguien de alguno de los dos bandos -o si es algo que “favorece” a unos u a otros- automáticamente te convierte en un soldado raso del ejercito de voceros de la facción de turno -y por tanto, tu argumento queda completamente destruido-. ¿Qué no eres independentista pero crees las cargas policiales durante el referéndum deberían ser investigadas? No, no. Te estas engañando. Tú eres independentista y no lo sabes y con tus palabras sólo estás alimentando el conflicto y dándole alas al independentismo. ¿Qué no eres constitucionalista pero crees que la solución al conflicto implica que ambas partes negocien una reforma en el Congreso? No te engañes. Tú eres un conservador y fascista encubierto que conspira contra el pueblo de Cataluña.

Si a esto le sumamos el hecho de que todos los días tenemos a un ejército de falsos expertos -léase tertulianos- comentando lo primero que se les viene a la cabeza sobre el problema; las banales informaciones y anécdotas cotidianas sobre la cuestión que son amplificadas por los principales medios de comunicación; la falta de soluciones serias  -o de capacidad para explicarlas bien a todos– por parte de los diferentes actores políticos de todo el espectro; la falta de argumentos y soluciones de expertos en la esfera pública -los cuales existen, pero no tienen ni de lejos la misma cobertura que las divagaciones de nuestros queridos tertulianos-; y le sumamos además el gran deporte que hemos instaurado en España de opinar de absolutamente todo tema cual hooligans en un partido de futbol, tenemos el cóctel perfecto para evitar que en efecto se llegue a algún tipo de solución realista al problema.

Tampoco ayudan a buscar una solución ninguno de los dos bloques. La estrategia de los independentistas no es otra que ganar el pulso al Estado a través de una vía unidireccional (la proclamación de la republica catalana) basada en la persuasión, a base de repetir una y otra vez un relato sobre la supuesta situación de sometimiento de Cataluña al resto del Estado. Sin duda una táctica efectiva: es difícil acabar con un conflicto como el catalán cuando has convencido a gran parte de la población con discursos tan grandilocuentes como falsos. Y ahí es donde está el error de quienes pensaron que con la aplicación del 155 se conseguiría algo: con él solo acabas con parte del problema (una Generalitat y Parlament fuera de control), pero no con su base. Esto último es bien palpable en los resultados de las últimas elecciones autonómicas.

Por mucho que se celebre el triunfo de Ciudadanos como el partido más votado se deja de lado el dato más importante: los independentistas siguen manteniendo básicamente el mismo apoyo, y el equilibrio de fuerzas es prácticamente el mismo. Se ha repetido mucho que no se puede resolver esto a traves de la justicia, porque es un problema político. Pero en el fondo esto no es ya un problema político. Ha sido un problema político que ha crecido hasta convertirse en un problema social, una mala hierba a la que se le ha dejado crecer bajo la mirada indiferente del Gobierno -e incluso con su ayuda como abono- De ahí que las lamentaciones de parte del bloque constitucionalista -en especial las de PSOE y PP- sean cuanto menos pura hipocresía. Sin lugar a dudas los independentistas han producido el choque de trenes al proclamar la independencia. Pero no hay que olvidar a quienes durante tantos años asentaron los raíles sobre los que se han apoyado los independentistas. De todos los partidos quizás el que mejor haya señalado -indirectamente- el verdadero origen del problema haya sido Ciudadanos en aquella famosa intervención en el Congreso sobre el cupo vasco, sacando a la palestra una situación realmente paradójica. Uno de los argumentos del bloque nacionalista, y en especial del PP, es la defensa de la igualdad de los españoles, la cual habría sido rota por unos independentistas que en base a una identidad -la catalana- buscan escapar de unas leyes “impuestas” por el Estado español a través de la creación de uno propio. Y no les falta razón: precisamente el nacionalismo se basa en la explotación de las diferencias para justificar privilegios. Pero en boca del PP este argumento peca de hipócrita. De hipócrita porque no se puede defender la igualdad de los españoles como argumento contra la independencia a la vez que se permite -y ha permitido en el pasado- que dos comunidades autónomas -País Vasco y Navarra- gocen de un sistema fiscal distinto a las del resto del Estado. Un sistema basado en una cuestión meramente identitaria; al fin y al cabo los derechos forales no son más que el reconocimiento de una diferencia. Diferencia entre regiones de España que socaba la igualdad de los españoles -puesto que ambas comunidades pueden disponer de más fondos que el resto- y que parece no preocuparle en exceso al PP -al igual que no le importó para lograr sacar los presupuesto generales a base de nutrir a Canarias de más fondos

 

 

Resulta difícil y poco creíble luchar contra el nacionalismo catalán en estos términos, cuando la política real y seria -encarnada por el bloque constitucionalista- no duda en mimar a aquellas regiones en las que partidos regionalistas -que en el fondo son igual que excluyentes que los nacionalistas- buscan el bienestar propio a costa del resto de las regiones del Estado. Más que un país nuestra Constitución parece haber creado una cómica comunidad en la que cada cual busca salvar su propio pellejo aunque sea a costa del vecino. Pero parece ser que es lo que pasa cuando creas una anomalía: un Estado hibrido, a medio camino entre el centralismo y el federalismo. En tierra de nadie. Y con todos los problemas de ambos modelos de Estado.

“Más que un país nuestra Constitución parece haber creado una cómica comunidad en la que cada cual busca salvar su propio pellejo aunque sea a costa del vecino 

En el programa de Salvados “café para nadie” -haciendo parodia de esa famosa frase del “café para todos”, acuñada para señalar el Estado de las autonomías- José Bono criticaba no sólo lo que él consideraba una desfachatez -tener 17 “estados” dentro del propio Estado y con estructuras duplicadas-, sino también lo que consideró una malinterpretación de la carta magna. Como señaló, la posibilidad de crear comunidades autónomas en la Constitución se estableció pensando en las denominadas nacionalidades históricas -lo cual no deja de ser gracioso cuando el auge de los nacionalismos y el propio término de nación surgieron en el siglo XIX, no antes-. Esto es, el diseño de la Constitución responde a la previsión de que sólo unas pocas regiones alcanzasen el estatus de comunidad autónoma; no a que lo hagan todas y cada una de las regiones. Si esto le unimos otra anomalía -que la circunscripción electoral esté fijada en la propia Constitución (y encima, a nivel provincial)- tenemos la situación perfecta para que surjan partidos regionalistas que hagan de los hechos singulares su bandera a la hora de lograr más privilegios -sobre todo cuando estos son tan importantes a la hora de apuntalar los gobiernos de esos partidos tan pro-igualitarios en lo que a derechos entre ciudadanos se refiere-

De ahí que no deje de ser sorprendente que no se haya aún lanzado -o al menos no esté en el centro del debate- la que puede ser la única propuesta realista para solucionar el problema desde la raíz: aprobar la reforma de la Constitución y convocar elecciones a cortes constituyentes para redactar una nueva. Pero aquí nos topamos con otro problema que muestra el ensimismamiento nacionalista de ambos bloques. La semana pasada salió en todos los medios la broma de Tabarnia, la zona histórica ficticia con la que se pretendía hacer burla del nacionalismo. Y sin duda es muy efectiva. Como bien relata Denís Vaillo Sanchez en Playground “las naciones son simples marcos mentales, comunidades imaginadas o creaciones conscientes por parte de individuos que las han elaborado y revisado con el propósito de dar sentido a un proyecto social y político”, de ahí que “la reducción al absurdo que va de Catalunya a Tabarnia (…) resulta en una discusión sobre la metafísica de las naciones, que termina negando la existencia de la nación catalana” Pero no es menos cierto que este argumento es un boomerang que afecta a aquellos que usan la misma lógica a la hora de oponerse a una reorganización territorial del Estado. Como señala Denís “su carácter quimérico solo puede ser un problema para quien asume una concepción objetiva del hecho nacional, sustentada una patriotismo robusto que defienda la unidad territorial y cultural de un país en términos esencialistas” Precisamente esta está siendo la postura de un bloque constitucionalista que asume un hecho -el de la unidad de España- como incuestionable en base al mismo tipo de argumentos esencialistas que los esgrimidos por la Generalitat. No voy a ser yo quien defienda que España ha de descomponerse, ni mucho menos. No es un objetivo deseable el que Cataluña -o cualquier otra comunidad- se marche. Pero no es menos cierto que asumir hemos de estar juntos porque “España” es así y lo ha sido por los siglos de los siglos no es ni de lejos un argumento con el cual hacer avanzar este país. De hecho la misma forma de decirlo me plantea ciertas suspicacias. Desde el bloque constitucionalista -y en especial desde la derecha- no se para de repetir que los catalanes están atacando la unidad de España, que quieren irse de España. Pero esta forma de decirlo esconde precisamente el problema que Denís señalaba: los catalanes no están atacando España, están atacando al Estado español. A su Constitución. Al marco de convivencia común establecido en 1978. Un marco emanado del pueblo, creado, diseñado, transformable. Seguir diciendo que están atacando “España” sólo refuerza ese argumento nacionalista y esencialista según el cual nada puede ser modificado porque las cosas siempre han sido así. Ese argumento que impide ver -y aplicar- cauces de acción que solucionen verdaderamente el problema.

Cortes De Cadiz Copia

Cortes de Cadiz 1812

Si como españoles seguimos asumiendo ciertos temas como intocables en base a este tipo de argumentos no sólo le estaremos siguiendo el juego a los independentistas, sino que tampoco lograremos avanzar en este proyecto nacional que hemos llamado España. El conflicto catalán

ha provocado una crisis de convivencia en el Estado que sólo puede ser superada a través de la discusión de la norma básica que rige este país. Difícilmente se superará recurriendo a la retórica, apelando a las leyes. Quizás cuando el bloque constitucionalista entienda que la patria la forman el Estado y las personas que se encuentran bajo el mismo -y no una esencia nacional de lo español- logremos acercarnos a una solución real al problema.

Bye bye… Christmas buy

Bolas Fin Navidad
Sólo queda el día de Reyes para que la navidad termine, como añadirían, mis hermanos: “de una puñetera vez”, sus razones tendrán para odiar la Navidad. Yo, como en la mayoría de las cosas que hago en mi vida, ni lo uno ni lo otro. Últimamente me va muy bien adoptar una postura neutral, lo cual es diferente a no mojarse respecto a un tema concreto; me refiero al momento de escuchar a aquellos que opinan lo contrario a mí y, al decir que me viene bien, no me refiero al hecho que, cuando escucho a mi interlocutor adopte una postura zen buscando algún tipo de mantra con fuerza espiritual, sino a que mi corazón sufre menos y mi hipertensión la tengo más controlada.

Tampoco entiendo como estando alguien en contra de la navidad, y no sólo me refiero a mis hermanos, a los que espero no les parezca mal lo que aquí cuento, y sí así no fuese, tienen el derecho de réplica abierto en cualquier momento en este medio; sin embargo, el día de noche buena o noche vieja, cuando estas en lo mejor de la cena o de la velada te mandan un mensaje o varios para felicitarte. Así me ha pasado a mí, y no precisamente porque la velada estuviese marchosa, sino porque después de la cena de noche viaja Morfeo se apoderó de mi espíritu trasportándome a un mundo onírico de lo más reconfortante, hasta que el vibrador de mi móvil metido en el bolsillo de mi pantalón me despertó próximo a las campanadas en la Puerta del Sol, como todos los años, aunque éste ha tocado a la Pedroche y a su no vestido, y a continuación los insoportables e histéricos colaboradores de  “Sálvame”.

No obstante, el efecto despertador de la llamada duró poco, lo suficiente como para arrancar doce uvas de un racimo y comérmelas en compañía de parte de la familia, ya que a continuación, tras el primer sorbo del cava -esta año no me han regalado ninguno Catalán, vaya mala suerte, me volví a quedar dormido. El día, tengo que decir que fue duro.

En todo caso, como no, agradezco las felicitaciones, porque de una manera u otra, ves a la gente a la que realmente le importas un poco, y porque, y tengo que decirlo,  es de buen nacidos ser agradecidos, te gusten o no las navidades, así que agradezco a mis hermanos que, aunque a ellos no les gusten las Navidades, me tienen presente.

Como ya habréis deducido más de una y uno, las Navidades para mi ni fu, ni fa. Quiero decir que son unas fiestas como otras más, embebidas del capitalismo, donde el espíritu navideño sólo lo veo en los ojos de los niños y de algunos mayores que son como niños o son niños grandes, entre los que me incluyo. Sin embargo, da la casualidad que ese espíritu navideño desaparece  cuando la Navidad termina, siendo muy pocos los que intentan repartirlo a lo largo del año, por una simple y llana razón, porque aman a la humanidad, sólo por el hecho de formar parte de ella, intentando esforzarse por alcanzar la justicia social.

“…las Navidades para mi ni fu, ni fa. Quiero decir que son unas fiestas como otras más, embebidas del capitalismo, donde el espíritu navideño sólo lo veo en los ojos de los niños y de algunos mayores que son como niños o son niños grandes”


No estoy hablando de una especial santidad o hermandad entre todos los habitantes del planeta, que no estaría nada mal, me refiero a la hermandad recordando aquella unión con el árbol de la vida en la película de Avatar; sino simplemente al hecho de que la buena disponibilidad que buscamos en estas fechas tan importantes, según las creencias religiosas de algunos, la mantengamos todo el año, no viendo en los demás a nuestros contrincantes, aunque lo sean por la razón que sea, sino como a personas iguales a nosotros y tan perdidas como todos nosotros, con los mismos o parecidos sentimientos, virtudes y defectos,  anhelos, buena o mala suerte, con desgracias o sin ellas, que aprendemos a vivir cada día.

Queda muy poco para que los Reyes Magos de oriente se cuelen en nuestros hogares, y volviendo hacer gala del consumismo hagan que aparezcan debajo del árbol de navidad o del nacimiento un montón de regalos, cuyas cajas adornadas con bellos y relucientes papeles y lazos, ya quisieran para ellos esos niños que ni tan siquiera tienen un mendrugo de pan para llevarse a la boca; para con ellas hacerse sus trenes o coches  de cartón,  dando rienda suelta a su imaginación, si es que pueden debido a sus estados de inanición, o simplemente para cobijarse del frío en las noches gélidas.

Pasada esta última fiesta de navidad , todo volverá a ser como antes. Voló el espíritu navideño, pero, sin embargo, los pobres, la injusticia social, la falta de solidaridad, el odio, la confrontación, seguirán estando ahí, no sólo porque nuestro egoísmo no nos deja ver más allá de nuestras propias narices, sino también porque estamos en nuestro zona de confort y nos duele o cuesta salir de ella, y porque, fundamentalmente, los demás nos importan un bledo, esos mismos a loa que tantos deseos de  prosperidad hemos mandado, tan sólo hace unos días.

Feliciano Morales

Licenciado en Derecho. Técnico Superior en Telecomunicaciones. Asesor jurídico de Administración Pública. Administrador Plazabierta.com. Escéptico por naturaleza y soñador de vez en cuando.

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