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El último atentado

Algunos pensamos que después de aquel atentado del 11-S del año 2001 contra las torres gemelas de New York no se perpetraría ninguno más  por los fundamentalistas islámicos,

ya que fue tanta su gravedad en cuanto al número de víctimas y destrucción, que llegamos al convencimiento de que era sólo el pago de un tributo por aquella “ Guerra del Golfo” de la Administración Buch, tanto del padre como del hijo; pero no fue así, porque hasta el día de hoy no han parado de sucederse atentados, con más o menos víctimas, pero con el mismo denominador común, la barbarie contra la población civil por fanáticos de la religión y de la guerra.

Todavía recordando el atentado de Atocha en Madrid de 2004, a muchos se nos pone la piel de gallina cuanto menos, puesto que vimos  el terror a muy poca distancia.

Nada justifica que, ni una sola vida, puede ser arrebatada, ni en nombre de Ala, ni tampoco en nombre de un Estado Islámico que ni siquiera existe, pero tampoco nada puede justificar las guerras, en las que muchos países democráticos, como se presume el nuestro (eso dice la Constitución), han participado buscando armas de destrucción masiva que no existían, o para dar el estoque final a la organización terrorista “Al qaeda”, cuando las evidencias e investigaciones de la ONU, pusieron de relieve la inexistencia de aquellas. Sin embargo un presidente español, con pintas de dictador y con ansias de codearse con el gobierno de los Estados Unidos, así como de poner los pies al estilo vaquero de Texas en la mesa de centro del despacho oval de la Casa Blanca, se convirtió en el tercero en discordia, junto a Busch y Antoni Blaer, para derriba de su pedestal a Sadam Husein, y desencadenar aquel conflicto armado, que a lo único que nos ha llevado a sido a pagar con la sangre de 192 ciudadanos españoles que fallecieron en aquel atentado de 2004, además de los 1.858 heridos.

No se trata de poner el ventilador y que la mierda salpique a todo el mundo, ni mucho menos. Se trata de que todos hagamos examen de conciencia para reconocer que tan recriminable es un atentando como una guerra, aunque en los primeros se desconozca dónde está el enemigo en cada momento. Y, si algo deberíamos haber aprendido de todo esto, es que la violencia genera más violencia, y que hay muchas formas de atentar contra la integridad de las personas, desde la venta de una pistola a quienes van a apretar el gatillo, hasta apretar uno mismo el gatillo en nombre de una falsa paz y una falsa libertad, porque lo que realmente se busca es el beneficio económico de su oro negro.

Nada, ni nadie, incluidas las deidades de cada uno, justifican la perdida, aunque sea, de una sólo víctima. Nada, ni nadie, justifica que la sociedad civil sea la pagana de los errores de quienes gobiernan. Ni las guerras son necesarias para imponer el orden, ni los atentados para imponer ideas o creencias.

“Nada, ni nadie, incluidas las deidades de cada uno, justifican la perdida, aunque sea, de una sólo víctima. Nada, ni nadie, justifica que la sociedad civil sea la pagana de los errores de quienes gobiernan. Ni las guerras son necesarias para imponer el orden, ni los atentados para imponer ideas o creencias”

La pena de todo esto, de este engranaje de “poder y orden” con disparo en la frente, bombas o vehículos que arrasan con todo lo que pillan por delante, es que nunca llegará a su fin, porque quienes mueven la maquinaria de tal engranaje alimentan con falsos ideales, falsos patriotismos, falsos dioses, y también falsas noticias, la destrucción de todo cuanto le rodea, incluso de uno mismo.

¿Cuándo será el último atentado?.

No nos vais a callar

 

Que a estas alturas de la película hablemos de “La brigada política” de la policía, a muchos les puede sorprender, aunque a otros tantos no nos sorprende demasiado  si tenemos en cuenta como ha funcionado el ministerio del interior desde que el Partido Popular está en el poder,

donde la represión de los derechos de los ciudadanos ha sido una constante ascendente, culminada por la eufemísticamente llamada Ley de protección de la seguridad ciudadana, con la que se encubre o protege determinadas conductas que suponen un manifiesto abuso de poder, incluso una violación de derechos fundamentales, e incluso, humanos.

Muchos ya se han dado por vencidos y otros, como siempre, vencedores de esta represión ciudadana, pero el colmo de los colmos es que se quiera callar la boca de los que estamos obligados a informar, no por tener una carrera o cobrar un sueldo a cargo de una u otra editorial de noticias, sino porque un día se nos inoculó un patógeno en nuestro cuerpo que nos hizo revolvernos ante la injusticia social, obligándonos a poner cara, nombre, identidad a aquellos que por su fechorías atentan, no sólo contra los derechos de los ciudadanos, sino en algunos casos contra su integridad física o moral, de la única forma que sabemos hacerlo, que es escribiendo y compartiendo nuestra percepción de lo que sucede a nuestro alrededor con todos aquellos que deciden perder o ganar su tiempo, quién sabe…, leyéndonos, siendo ésta nuestra mejor y única retribución, porque de esta manera estaríamos cumplimiento  con nuestro único objetivo que, aparte del de informar,  es poner en debate de todos nosotros, de todos los ciudadanos, los temas que nos preocupan.

No, no nos van a callar, ni incluso la brigadas políticas  con el apóstol Santiago a la cabeza. En este caso, con aquel “y cierra España”, porque están de espaldas a lo que D. Ramón del Valle Inclán transformo en su obra “Luces de Bohemia” en “Santiago y abre España, a la libertad y al progreso” en labios del modernista Dorio de Gádex; porque no hay nada más rastrero que un funcionario al servicio de su país actúe de manera parcial en sus actuaciones, sacando , además, ventaja personal de ello.

¿A dónde llegaremos?. La respuesta es enormemente complicada después de cuarenta años de dictadura y otros tantos de una democracia descafeinada; tanto, tanto… que…, a muchos nos cuesta creer que los ciudadanos y ciudadanas de este país vayan a hacer frente a las tantas injusticias sociales de las que somos objeto día tras día, no siendo que por decir algo las cosas vayan a peor. Allá cada uno y cada una con sus ” causunadas”.

 “a muchos nos cuesta creer que los ciudadanos y ciudadanas de este país vayan a hacer frente a las tantas injusticias sociales de las que somos objeto día tras día, no siendo que por decir algo las cosas vayan a peor. Haya cada uno y cada una.”

Pero, lo que no es admisible desde ningún punto de vista, es que quien ha sido elegido por el número dos de la Policía para tratar con la prensa, por haber sido el portavoz del Sindicato Profesional de la Policía (SPP), el inspector jefe José Ángel Fuentes Gago, se dedique a amenazar a un determinado medio, como al Diario Público, simplemente porque no le gustan sus informaciones; así como hacer comentarios tales como que, “es bueno que los jueces no acepten las denuncias que la cúpula policial quiere poner contra Público, porque “podemos ddar los datos: La abogada Patricia López, compañera sentimental del abogado… y dirás tú, qué tiene que ver”.


Hasta ahí podríamos llegar, no lo podemos consentir, porque si lo hacemos, si nos callamos, estaríamos dando cabida al resurgimiento de brigadas políticas dentro de la policía, pasando de la patada en la puerta a la patada en la boca, si fuera necesario, para acallar a quien no les guste por su forma de pensar. Pero, sobre todo, porque callando la boca a un medio se la estarían callando a todos los demás.

A ver si nos vamos enterando que, en un Estado de Derecho, no se hacen las cosas “por cojones”, como lo hacía durante la dictadura la “brigada político social”, amedrentando, pegando, torturando y matando…, aunque no se yo, porque parece ser que a algunos la pistola le da alas, y estrellas.

 

En el cielo están preocupados

En el cielo están preocupados. No sabemos, porque el tiempo del cielo, como es del dominio público, es diferente al tiempo en los lugares mortales, pero la preocupación es evidente.

Movimientos inusuales e inusualmente acelerados en los despachos cercanos a la cúpula, corrillos que se hacen y se deshacen con los ceños fruncidos, gestos de perplejidad, que si en la tierra siempre resultan preocupantes en un entorno donde todo se sabe no son preocupantes, son apocalípticos.

Como empezaba diciendo, en el cielo están preocupados. Nadie entiende que pasa con San Jorge. Hay quién dice que el dragón, con su última llamarada, ha conseguido penetrar en su espíritu, hay quién habla de salidas a escondidas del cielo para reunirse con sabe dios, que debería de saberlo, quién, a sabe dios, que seguro que lo sabe, donde. Se murmura que algunas veces ha dejado rastro de elementos propios del Planeta Tierra a su vuelta.

En el cielo hay dime y diretes, hay idas y venidas, hay preocupación por los trajines de San Jorge. Pero, y se me perdonará la irrespetuosidad, el problema es que en el cielo se lee poco, o, para ser más exactos, nada.

Porque si en el cielo se preocuparan de leer algo, o siquiera de sintonizar, que para ellos es gratis, cualquier canal de radio o televisión y oyeran las noticias, estarían, entonces sí, preocupados y con motivo.

Porque no puede ser casualidad. Seguro. No puede ser más que un plan astuta y arteramente concebido. Un plan arriesgado sin duda ya que la última vez que alguien en el cielo hizo un movimiento de este tipo acabó compartiendo espacio con el mismísimo Satanás.

San Jorge está preparando todo para pedir un cielo independiente. Estoy convencido. No puede ser casualidad que aquellas tierras en las que él es el patrón, protector y garante de sus destinos, estén enzarzados en proyectos de cariz rupturista.

Sí, es verdad que tanto Cataluña como el Reino Unido llevan siglos de historia dando la matraca con sus hechos diferenciales, y su pretensión de estar unidos a proyectos mayores aunque solo para lo que a ellos les parezca bien, pero, y como decía al principio de esta reflexión, el tiempo en el cielo discurre de otra manera, y lo que a nosotros pueden parecernos siglos a ellos no tengo ni idea de cuánto puede parecerles. Poco, seguro.

Y en la Tierra, también estamos preocupados. No hay más que observar, escuchar, alrededor y el tema es omnipresente. ¿Veis? Como en el cielo, omnipresente.

“Sí, es verdad que tanto Cataluña como el Reino Unido llevan siglos de historia dando la matraca con sus hechos diferenciales, y su pretensión de estar unidos a proyectos mayores aunque solo para lo que a ellos les parezca bien”

Cuanto más lo pienso más convencido estoy. Toda la culpa es de San Jorge, o del dragón si hacemos caso a las teorías conspiratorias. No en vano el dragón, hasta estos tiempos en que los animales son los buenos en todo, siempre ha sido una representación del mal, de la destrucción, del fuego que todo lo arrasa.

Pobre San Jorge, tal vez algún santo amigo debería de hablar con él y explicarle lo que es evidente para cualquier estudioso de los asuntos humanos. Esa manía de no leer que tienen en el cielo, de saberlo todo al mismo tiempo, tal vez los hace perder la perspectiva temporal. Alguien debería explicarle que desde que dios hizo ¡bum! y el universo, o los universos, empezaron a expandirse, la tendencia general es que todo vuelva al origen, a la unidad. Aquello del alfa y el omega.

Y sería conveniente, incluso necesario, que quién se decidiera a hablar con el bueno de San Jorge lo hiciera antes de que dios decida salir de su habitual ensimismamiento, porque entonces, posiblemente, ya no tenga solución.

En fin, que en el cielo están preocupados, de una forma, y en la tierra también, aunque sea de forma diferente. ¿Y yo? Pues también estoy preocupado, por ellos, fundamentalmente, por San Jorge, por Cataluña y por el Reino Unido,  claro que siempre puedo gritar eso de ¡Santiago y cierra España! Y es que al fin y al cabo siempre es un consuelo tener como patrono a un santo más preocupado de unir que de otras veleidades.

Programa de Radio PLAZABIERTA. Sábado, 25 de marzo – 18,30 h.

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El próximo sábado, 25 de marzo, estaremos de nuevo en RADIO OASIS para emitir nuestro programa PLAZABIERTA, en el que trataremos temas como:

  • La manipulación de masas por los medios informativos.
  • Las MISAS en la Televisión Pública.
  • Valoración de los candidatos a las primarias del PSOE.

…. y muchos más… ¿nos propones alguno?

PROGRAMA EMITIDO EN RADIO OASIS , en el díal 106.4 de la FM Salamanca y también podrás oírlo haciendo clic aquí 

En la tertulia estarán presentes J. Luis Cobreros, Jorge Tabernero, Marco Roggerone y Francisco Guillén

En control, también con voz: Feliciano Morales

Sólo faltas tú… llámanos y serás un invitado más.

 

Los Roba gallinas y los “Otros”

No habíamos pensado nunca que los roba gallinas somos el pueblo incluida la clase media-media.

 

 Ciudadanos que producen riqueza, pagan los impuestos y reproducen nuevos ciudadanos. Sin embargo, sí por el devenir de la vida alguno pierden el sustento, se ven envueltos en procesos administrativos, judiciales, con la hacienda pública o simplemente manifestar una opinión contraria a la establecida por la autoridad. Al ciudadano normal se le obliga a pagar multas excesivas so pena de embargarles los bienes o entrar en prisión. El pueblo no entiende ni puede costear el entramado legal-judicial al que está sometido. Un ejemplo de estos ciudadanos son los castigados a penas de cárcel por gastarse parte del rédito de una tarjeta encontrada en la calle en comida para sus hijos, por el robo de una bicicleta o por delinquir para conseguir una dosis de droga. Todos ellos ya han sido excluidos del sistema y es el único camino que les brinda la sociedad para malvivir cada día.

Por otro lado están los “Otros”. Los que han confeccionado durante siglos un código legal lleno de recovecos a su imagen y conveniencia con el fin de utilizar la ley, las formalidades, las influencias y el dinero para alargar los procesos mediante recursos tras recursos, destrucciones de pruebas “ destrucción del ordenador a martillazos”, prescripción de delitos y suma y sigue. Todo lo expuesto y lo obviado permite a los “Otros” conseguir sentencias absolutorias o extraordinariamente benignas en relación a las fechorías cometidas.

Nadie que no sea peligroso para sus semejantes debería entrar en prisión. La cárcel no mejora a las personas. Debería de haber otros medios que sirvieran para rehabilitar y reintegrar a los delincuentes y marginados en la sociedad. Ahora bien, sí un señor roba a un particular o a una empresa está obligado a pagar la deuda con sus bienes. En caso de ser insolvente se le descuenta una cantidad de sus salarios futuros, o considera un indigente toda la vida.

Agradecería que alguien nos informara sobre lo siguiente. ¿En qué galaxia vivimos, en qué planeta? Cómo es posible que en una democracia europea supuestamente avanzada los políticos, financieros y otros delincuentes de altos vuelos condenados, no devuelvan hasta el último euro indebidamente apropiado y de algún modo paguen a la sociedad el daño causado. Ese dinero no reintegrado no es del Estado sino del pueblo que con su sudor ha pagado impuestos para tener una mejor sanidad, educación, pensiones y un futuro mejor.

Ciudadanos estas son las dos Españas, una crea riqueza con su trabajo y sus impuestos, mientras la “Otra” se sirve de los roba gallinas para vivir a costa del pueblo, saquear el país, enriquecerse y llevar el dinero a buen recaudo a paraísos fiscales.

Cuando los políticos nos comparan con otros países europeos siempre resaltan los aspectos que a ellos les interesan pero se olvidan de las desigualdades que nos alejan del progreso. Piensan que el pueblo no sabe lo que le conviene, pero ellos sí saben cuáles son sus conveniencias. Con este fin los “Otros” intentan crear un clima de miedo y crispación dividendo a España entre rojos, nacionalistas y españolistas.

“Ciudadanos estas son las dos Españas, una crea riqueza con su trabajo y sus impuestos, mientras la “Otra” se sirve de los roba gallinas para vivir a costa del pueblo, saquear el país, enriquecerse y llevar el dinero a buen recaudo a paraísos fiscales.”

Sin embargo, el discurso cala cada día menos en la población. Los ciudadanos quieren gobiernos democráticos que hagan funcionar el Estado de modo equitativo y a partir de esta premisa allá cada uno con sus preferencias. Estamos cansados de sentir vergüenza de la clase dirigente.  Cuando afirman que ta

o cual corrupto ya no pertenece a una sigla se olvidan que cuando votamos no elegimos a personas sino a los partidos y que son estas agrupaciones las que confeccionan la lista de los candidatos. Por tanto, las formaciones son la responsables de la corrupción perpetradas por sus miembros durante los mandatos.

Estos pueblos “ignorantes y manejables” saben y reconocen con resignación, la extracción continúa de la riqueza del Estado a favor de los “Otros” en la Historia de España y se asombran que ni la entrada en la Comunidad Europea haya sido capaz de revertir la situación.

Presuntamente todos con grandes proclamas intentaran crear un pacto para dar la apariencia de renovación de todo lo sucedido durante estos últimos cuenta años. Pero lo seguro es, “que todo cambiará para que siga igual”. Los poderes no van a consentir convertirse en roba gallinas trabajadores y pagadores de impuestos con los mismos deberes y derechos que el pueblo. Cada día cuando me despierto pienso en la grandeza de los pueblos del Estado español cuando a pesar del aumento de la desigualdad promovida por el expolio continuado de los “Otros” seguimos adelante.

© Carmen Garrido

La sombra de Felipe González

Permitidme que os enseñe un video

Felipe González y las puertas giratorias en 1982

Felipe González y las puertas giratorias en 1982

Publié par Spanish Revolution sur samedi 19 novembre 2016

Han pasado treinta y seis años,  y este señor sigue manejando los hilos dentro del Partido de la rosa, de esa rosa llena de espinas y que tanta sangre esta causando dentro de su seno. Sangre de militantes de base que ven frustradas sus expectativas al permitir que en este país gobierne la derecha, de ver como quien debía ser la referencia dentro del partido esta intoxicado por una droga que quien la prueba se convierte en un ser pérfido y egoísta.

No es de extrañar que este señor vea en Pablo Iglesias, en el de ahora y en el de antes, la imagen de lo que él fue en su día, de ahí ese rechazo, porque no querrá recordar que existen unos valores sociales que hacen que se avergüence en lo que se ha convertido.

Que casualidad que aquel que condenaba las puertas giratorias no se haya bajado de ellas desde que se convirtiese en expresidente del gobierno.

Pobre familia socialista, mis primos hermanos, con un patriarca convertido en uno más de esos que no hacen la vida nada fácil al obrero, en un hombre gordo de los manjares que muchos no alcanzamos ni siquiera a oler, y no me refiero sólo a la comida, sino a una forma de vida propia más de un burgués que de quien tiene que levantarse todos los días a las seis de la mañana para cobrar al final de mes un salario que ni siquiera llega a superar la quincena del siguiente, ni siquiera mileurista.

“Que casualidad que aquel que condenaba las puertas giratorias no se haya bajado de ellas desde que se convirtiese en expresidente del gobierno.”


Repelente persona que bien merece ser considerado más un socio-listo que  un socialista, ¿a santo de qué?… Una imagen acartonada, un busto que nos recuerda que venimos del mono aunque en su caso menos evolucionado… un ricachón, no por méritos propios sino por servirse de la política en su propio beneficio. ¿Cómo puede un homínido así atreverse a dar consejos dentro de su partido, manejando los hilos desde la sombra?, ¿cómo pueden ciertos socialistas venerar su persona y ponerla como ejemplo?, ¿ejemplo de caradura o de sin vergüenza?

Este es Felipe González, con más sombras que luces, quizá sólo una, pero entonces era un simple abogado laboralista con una chaqueta de ante desgastada, cuando no le daba vergüenza levantar el puño izquierdo  para honrar a todos los obreros del mundo mientras cantaba la internacional. ¡Arriba parias de la tierra, en pie famélica legión!, que contraste… el ahora y el ayer, socialistas y no un partido aburguesado que comulga con un sistema en el que la justicia social abunda por su ausencia, demonizando la lucha social, único camino que nos dejan, porque ni siquiera cumplen con el mandato representativo asumido de sus votantes, quizá porque el humo que vendieron se ha esfumado.

 

 

Patrimonio Nacional

Muchos pensaron que con la abdicación del actual rey emérito acabarían los escándalos que rodeaban y han rodeado a tan ilustre persona, y lo que considerábamos como simples cotilleos de los habituales de la prensa rosa, aunque cada día son más amarillentos los documentos que aparecen,

no sé si por el lugar a la sombra en un húmedo almacén en el que han estado guardados o por el contenido de cuernos y recueros, no de inocentes ciervos colgados en las paredes del palacio de caza de Riofrío, sino de esos otros de los que dicen que duelen mucho al salir, pero a los que con el tiempo te acostumbras cuando son otros los motivos que mantienen el matrimonio vivo, distintos al amor.

Tal vez, fueron las “razones de Estado” las que llevaron a que el entonces rey D. Juan Carlos de Borbón fuese espiado y grabado por el  CESID, servicio secreto anterior al CNI, ante un posible escándalo por  un divorcio real debido a los amoríos extraconyugales del  Jefe del Estado, como el  confirmado en dicha grabación con Marta Gayá, hija de una acaudalada familia mallorquina, que se casó muy joven y se divorció al poco tiempo, y que actualmente esta involucrada en promocionar artistas jóvenes, viajando muy a menudo a Miami, y de la que todos los medios hablan que es una gran señora.

Sin embargo, con el paso del tiempo, esa casa que estuvo blindada a los periodistas para no dejar escapar el tufillo de las acciones innobles entre sus reales miembros, hoy parece que empieza a estar más desprotegida que nunca, no sólo porque tales grabaciones oficiales, de las que la casa real tiene una copia, hayan salido a la luz, sino porque cada día es menor el apoyo con el que cuenta esta institución tras las andanzas del cuñadito y la infanta Cristina, bajo la creencia popular de que D. Juan Carlos era conocedor; aunque en monarquías bananeras como la nuestra, cualquier cosa es posible, como que se graben por los servicios secretos las infidelidades de Su Magestad, pero no las trampas de algunos de sus miembros.

Situaciones como estas son las que me hacen pensar que en este país somos capaces de aguantar todo lo que nos echen encima, y no estoy hablando precisamente de pétalos de rosa en forma de ayudas sociales o de unos servicios públicos básicos gratuitos, y cada vez de mayor calidad; sino todo tipo de agravios a nuestro noble comportamiento cívico que a la mayoría nos hace dudar si hacienda somos todos o solamente los gilipollas a los que se ha dado en llamar ciudadanos corrientes.

todo tipo de agravios a nuestro noble comportamiento cívico que a la mayoría nos hace dudar si hacienda somos todos o solamente los gilipollas a los que se ha dado en llamar ciudadanos corrientes.”

Me acuerdo de aquel “Lo siento mucho, me he equivocado. No volverá a ocurrir” del rey emérito tras la polémica por su accidente durante una cacería de elefantes en Botsuana; actitud que me resultó tan patética como ya lo era para mi su autor desde hace mucho tiempo, desde aquel momento en que el dictador Franco le propuso como sucesor a la Jefatura del Estado. Aunque más patético es que sigamos manteniendo a gente como esta, a sus sucesores y herederos, sólo por el mero hecho de haber nacido en una determinada cuna. Pero esto es la “marca España”, juegos de príncipes y princesas, de reyes y reinas, algunas venidas del pueblo, de amoríos e infidelidades, de juicios y condenas por ganar dinero fácil y por ser miembros de la familia real… una marca que nos hace distintos a muchos de los países de nuestro entorno, pero digna merecedora de una película de Berlanga.

Nos engañan como a chinos

Parece ser que también la realidad nos la tienen que contar desde fuera, la alimentaria al menos. Tal vez haya que empezar a pensar que en España, al menos en lo que a alimentación se refiere, ni compramos, ni valoramos, ni legislamos, ni nos queremos enterar de nada salvo que nos lo etiqueten, valoren, legislen o expliquen desde fuera del país.

Hace ya mucho tiempo, y ya sé que parece un cuento pero no lo es,  que muchos de los que nos preocupamos por el mundo de la alimentación en cualquiera de sus variantes venimos denunciando que no sabemos qué es lo que comemos, que la legislación sobre la forma de etiquetar los alimentos es tan permisiva, en realidad tan sesgada y favorecedora de las grandes industrias, que las de lo que compramos están llenas de cifras y números que no significan nada para el usuario que se siente indefenso y se resigna a comer lo que le venden porque, salvo que tengas parientes en el pueblo, una cierta formación en el arte de comprar y/o la posibilidad de desplazarte para comprar los alimentos en origen, comemos lo que nos dan, ponga lo que ponga la etiqueta de marras que entre fórmulas y traducciones aviesas de la etiqueta de origen acaban por no tener otro sentido para la mayoría de consumidores que el que pueda tener un capítulo de química aplicada. Si somos lo que comemos, e indudablemente lo somos, está perfectamente claro por qué la situación de la salud general de los españoles se ha deteriorado, y sigue deteriorándose, de una forma tan evidente en los últimos años.

Habrá quién considere que basta con entrar en internet y “enterarse” de a qué sustancias corresponden las siglas y números de conservantes, colorantes, excipientes, potenciadores y demás elementos extraños que a día de hoy pueblan una etiqueta de cualquier alimento básico, y eso, si al final hay algo del alimento que inicialmente queríamos comprar, pero tal vez para esos “enterados” haya que reflexionar dos verdades no siempre contempladas respecto a ese acceso a la información: El primero que no todo el mundo sabe acceder a la información, algunos ni siquiera a la herramienta. Segundo que la información que existe en internet es tan basta e incontrolada que sobre cualquier tema o producto puedes encontrar miles de páginas que digan una cosa y otras tantas que digan la contraria. Distinguía el Doctor Zarazaga en una conferencia entre aprendices,  diletantes, expertos y friki

 

“Si somos lo que comemos, e indudablemente lo somos, está perfectamente claro por qué la situación de la salud general de los españoles se ha deteriorado, y sigue deteriorándose, de una forma tan evidente en los últimos años.”

 

en cuanto a la capacidad de entender, de desentrañar y asimilar la información que proporciona internet. Y desgraciadamente la experiencia nos dice que ganan de largo los diletantes y los frikis. Personas que acceden a la información y no son capaces de filtrarla por falta de preparación o que simplemente se preocupan de acumularla sin llegar a extraer conclusiones.

Todos conocemos a alguno de esos iluminados que defiende a ultranza la ingesta masiva de agua, de vegetales, de ciertos tipos de dietas y contra dietas que hacen de su vida un infierno obsesivo. Un infierno obsesivo y lesivo porque el daño no está en la forma de alimentarse, si no en los alimentos mismos. En los productos con los que se tratan las frutas, las verduras, las hortalizas maduradas artificialmente para darles un aspecto más iluminado y que no siempre son tolerables por el metabolismo. De las hormonas y engordantes que contienen las carnes y los pescados. Y también el agua contiene sales, sustancias, para hacerla más potable y resistente a la contaminación exterior.

Me contaba mi mujer que había dejado de comprar carne picada en determinados establecimientos cuando comprobó que la etiqueta de contenido de esa carne tenía una lista de ingredientes tal que no entendía si al final aquello llevaba carne o no. Claro, la carne picada debería de contener carne, y tocino opcionalmente, nada más. Tal vez carne mezclada que es una opción para abaratar el producto, pero carne. La etiqueta debería ser clara e inmediata para cualquiera que supiera leer. Pero no lo es.

De todas formas, si alguien quiere hacer un acercamiento a la  ciencia críptica del etiquetado, el mejor ejemplo es hacerse con un producto lácteo. Entre lo que pone la etiqueta, lo que dice la descripción que le han puesto y que le han quitado, solo queda preguntarse: ¿Y qué coño es esto? Y perdón por el exabrupto.

¿Leche sin lactosa? Y eso, ¿Qué es lo que es? ¿Algo sin lactosa sigue siendo leche? Pero si además pasamos a la verificación matemática aún es peor.

Póngase el usuario en un lugar de una gran superficie en la que domine todo el catálogo de productos lácteos: leches, quesos, batidos, postres, mantequillas, yogures, natas, zumos mezclados… y calcule, a groso modo,  la cantidad de litros de leche necesarios para obtener las existencias. Sume los que habrá en el almacén, multiplique por el número de establecimientos de la cadena en su lugar de residencia, por el número de establecimientos menores y de otras cadenas, por los que hay en su provincia, en su comunidad autónoma, en su país, y en todos los países del mundo. Divida, que no todo va a ser multiplicar, por el número de días medios de caducidad de los productos. ¿Cuántos millones dice?, pues ese sería el número de litros diarios necesarios para abastecer los productos que usted está viendo. Aplique todos los coeficientes reductores que estime oportunos, a mí se me ocurren varios. Sume el número de litros necesarios para alimentar a las nuevas generaciones mamonas de las especies correspondientes y hágase una pregunta. ¿Dónde están las vacas? ¿En qué remoto lugar del planeta, o del espacio exterior, están los animales necesarios para producir esa animalada de litros diarios? Si sumamos las producciones declaradas de todos los países del mundo mundial, ¿salen las cuentas? No, no salen. Las conclusiones se las dejo a Usted.

¿Que los quesos saben todos igual? ¿Que la mantequilla sabe casi igual que la margarina? ¿Que los yogures salvo por que son ácidos, no saben a yogur? Ya, pero los seguimos comprando, o, si usted quiere quedar más resignado e inocente, nos los siguen vendiendo.

Claro que también podemos hablar de la miel. También podemos contar cómo los productores españoles llevan ya un tiempo quejándose de que tienen sus almacenes repletos de miel de altísima calidad en tanto se importa de china de forma masiva un producto melifluo que no respeta el análisis más básico para ser llamado miel pero que es el que se comercializa con ese nombre en los establecimientos correspondientes. Eso sí, es mucho más barato. ¿No es miel?, no, claro, no es miel pero se etiqueta como tal, se oferta como tal y se cobra como si hubieras comprado tal. ¿Qué es?, yo no lo sé, no soy ni químico, ni técnico alimentario para poderle dar una descripción real, pero sí sé lo que no es. No es miel.

Pero todo esto ya lo sabíamos. Lo sabíamos hace años, lo sabíamos y lo hemos consentido con nuestro silencio, con nuestro consumo, con nuestra vida y con nuestra salud. Tal vez ahora que Cristophe Brusset, un francés, un ingeniero agroalimentario que ha trabajado desde su licenciatura en la industria alimentaria, publica un libro titulado “¡Cómo puedes comer eso!” sobre los fraudes alimentarios, y sus consecuencias, que ha conocido a lo largo de su carrera y que persisten en la actualidad, alguien piense que es el momento de hacer algo que beneficie al consumidor. O tal vez sea hora de que el consumidor se dé por enterado de lo que sucede y empiece a tomar determinaciones que lo lleven a una mejora de su calidad de vida, de su calidad alimentaria y de su salud.

En la situación actual, y si realmente somos lo que comemos, no es raro que no sepamos ni lo que somos.

Pero, ¿Habría alguna solución inmediata? La hay, pero supone un cambio total y absoluto en el planteamiento actual del consumidor, en su forma de llenar la cesta de la compra.

Primero, formación. Aprender qué productos son de temporada, de cercanía, cuales son frescos y cuales congelados. Cómo distinguir un pescado fresco de uno pasado, una carne engordada artificialmente de una engordada naturalmente. Distinguir productos naturales de productos elaborados. Aprender y aplicar a la compra. No solo es saludable, puede ser interesante y divertido.

Segundo, reeducación. Aprender que respetar los ciclos de producción a la hora de consumir permite productos con mayor sabor y más saludables. Aprender que los productos brillantes o sin mácula no son necesariamente los más frescos o más saludables. Acomodar nuestra alimentación a los productos disponibles en cada época y cada lugar y acceder a productos lejanos o intemporales solo de forma menos ordinaria.

Tercero, presión. No consumir nunca aquello que no entendamos claramente qué es, de donde procede, cuándo se ha cosechado, matado, pescado o producido. En qué condiciones de engorde o maduración se ha puesto en consumo. No consumir jamás y divulgar cualquier fraude de etiquetado o identificación que detectemos, sea de productor o de comercializador. Boicotear sin piedad a los que juegan con nuestra salud para su mayor beneficio.

Sí, es verdad, es más cómodo bajar al hiper, llenar la cesta sin pensar y quejarnos luego de como sabían las cosas cuando éramos más jóvenes, no hace tanto. Cuando comprábamos en la tienda de ultramarinos del barrio regentada por un vecino del mismo. Cuando el pan venía aún caliente de la tahona en cestas que esparcían el aroma de pan recién horneado por los alrededores, no congelado como ahora. Cuando ciertas partes de la calle olían a vaca, porque había una vaquería. Cuando las frutas sabían, los tomates sabían, se sabía que había melocotones en la frutería porque olían. Cuando los sentidos del paseante participaban de los aromas alimentarios del barrio. Cuando la mantequilla flotaba en los boles con agua y rodaja de limón de las mantequerías. Cuando el tendero, sin etiquetas, te decía qué variedad era, de dónde venía, cuando se había cogido y, casi, casi, el nombre del agricultor, del ganadero, del pescador.

“Nos engañan como a chinos”, dice la expresión popular y yo miro alrededor y veo a todos con los ojos rasgados.

Divide y vencerás

POSSSSS

Utilizada en su esencia por los grandes conquistadores al igual que lo hizo el emperador Romano, Julio Cesar para consumar su dominio sobre el gran imperio romano: divide et impera.

Ahora, en nuestro tiempos, y dentro de la ciencia, el término “divide y vencerás” reseña uno de los más importantes paradigmas de diseño algorítmico, basado en la resolución recursiva de un problema fragmentándolo en dos o más sub-problemas de igual tipo o similitud.

Siguiendo con esta estrategia resolutiva de dividir los problemas en problemas más pequeños, en la actividad política, es utilizada para ganar y mantener el poder mediante la ruptura en piezas de las concentraciones más grandes que te adversan, que tienen en consecuencia, individualmente, menos energía para competir. No se trata más que poner en práctica el “Arte de la Guerra” en su parte estratégica, consistente en romper la estructuras de poder existentes evitando la vinculación de los grupos más pequeños.

En definitiva, sus múltiples utilidades, se concentran en el mismo hecho: dividir para encontrar la solución o vencer al problema.

A estas alturas, muchas personas habrán reconducido lo expresado hasta el momento, a lo que se está haciendo dentro del PSOE, sobre todo con la aparición en escena de un tercero en discordia, como es la super-woman Susana Díaz, aunque algunos “socio-listos”, barones del partido, la catalogan de concordia y unión de la familia socialista.

A muy pocos, tampoco se nos escapa que Patxi López es un candidato que Rubalcaba y otros ilustres veteranos del partido pretenden convertir en su Secretario General de acuerdo con una corriente que podríamos tildar de oficialista, denominada “ni su – ni sa”, cuando empezó a vislumbrarse la intención de aquella señora de presentarse a las primarias.

Respaldos tácticos, todos programados por quienes están interesados que Pedro Sánchez se convierta en un cadáver político de forma irreversible, y que mejor manera de hacerlo que dejando que cabalguen juntos, en este caso, los tres jinetes del apocalipsis, por cuanto huele a raro la democracia interna del partido mediante la manipulación de una primarias, cuyos tiempos han sido también escrupulosamente marcados por una gestora manipulada por Felipe González and company, para que Susana pudiera tomar su decisión de postularse a la candidatura a la Secretaría General del Partido, y lo hiciese en el momento oportuno.

“Respaldos tácticos, todos programados por quienes están interesados que Pedro Sánchez se convierta en un cadáver político de forma irreversible…”

En fin, la característica típica de la técnica de la que hemos hablado al principio, consistente en crear o alimentar disputas y controversias entre las facciones opositoras a nuestro interés primario (El Poder), en este caso de cualquiera, menos el temido Pedro Sánchez, por su giro inesperado hacia una izquierda de la que en su partido desde el congreso de Suresnes no saben lo que es, excepto ciertas bases del partido, socialistas de pro, que esperemos demuestren a esos que tanto tiempo han estado pasando por puertas giratorias que la democracia es otra cosa muy diferente a servirse del poder en su propio beneficio, de lo que el Sr. González y otros históricos saben muy bien.

¿Cuándo llegará el momento en que la gente deje de estar eclipsada por  ciertas personas que las han convertido en líderes para de esta forma no permitir que nadie mire debajo de las alfombras  donde se acumula toda la mierda generada por esa corriente oficialista que tanto miedo tiene a la izquierda que deberían representar?. ?Cuándo se darán cuenta que esta fragmentación de la que se ha venido en llamar familia socialistas, aunque de familia tiene muy poco, a los únicos que beneficia es a los de esa derecha cada día más rancia y menos preocupada por los ciudadanos?.

El término por la palabra

 

Disponía nuestra anterior ley de enjuiciamiento criminal (LECrim, en adelante) de varios términos para identificar a la parte sobre la que recaía el proceso, de tal forma que uno podía saber perfectamente en que estado se encontraba el asunto dependiendo de cómo lo llamasen.

Por supuesto, no todo el que sufría un procedimiento penal en sus carnes tenía que pasar por ser identificado por todos y cada uno. Así, uno podía ser acusado pero más tarde podía resultar absuelto, no llegando nunca a ser condenado ni reo, por ejemplo.

Teníamos, así, términos como detenido, imputado, acusado, condenado o reo. Todos determinaban la posición que ocupaba el justiciable en cada uno de los momentos procesales, si es que debía estar en alguno de ellos, claro.

Pero, llegó el momento de encausar -no sé ya si estará bien expresado- a determinados políticos,  pues de la investigación de hechos delictivos aparecían indicios de que tales personas podrían ser partícipes de aquel ilícito. Aquello «se les fue de las manos» a las fuerzas y cuerpos de seguridad y empezaron a brotar políticos en las causas como si de setas se tratase. De una simple investigación, aparecían tres más. De esas tres, quince más. Y así. Esto era y es un no parar.

Y claro, saltaban a los medios, porque aquellos presuntos eran políticos. Y cada vez eran más, y más conocidos. Y estaban de todos los colores, sexos, ideologías, orientación sexual, creencias y tamaños -en pleno respeto a nuestro adorado artículo 14 de la Constitución, en adelante CE-. Aquellos pedían y exigían respeto a su derecho a presunción de inocencia (artículo 24.2 de la misma Carta Magna), aún con sentencia condenatoria firme.

“Claro, ya se oía mucho aquello de «imputado» por los pasillos de las Cortes. Más que eso de «elegible», «candidato», «consejero», «diputado»… Y la palabra «imputado», aunque rimaba, era muy fea.”

Claro, ya se oía mucho aquello de «imputado» por los pasillos de las Cortes. Más que eso de «elegible», «candidato», «consejero», «diputado»… Y la palabra «imputado», aunque rimaba, era muy fea. Denostaba a los compañeros. Ya no se apreciaba todo aquello que habían hecho por el bien de la plebe de forma desinteresada.

Conforme aparecían imputados, se diluía el significado de «desinteresado». Es más, nos daba ya  al -ahora para ellos- populacho, la impresión de que era más un interés «más que interesado». Así no los podríamos creer. No los podríamos votar. ¡Perderían su puesto! ¿Y qué harán ahora? Todavía no se habían colocado todos en alguna energética o multinacional anteriormente favorecida de turno. ¿Quién iba a recibir a un «presunto criminal imputado»?

Al ser tantos, entre ellos amigos y otros dispuestos a perder esa amistad a cambio de una reducción de condena, de manera totalmente previsora -no como en otros asuntos menos importantes para el gobernado como cláusulas bancarias, energías renovables, tarifas eléctricas- decidieron «ajustar» los términos empleados a una realidad más actual.

Así, a través del preámbulo V de la Ley 13/2015, de 5 de octubre, de modificación de la Ley de Enjuiciamiento Criminal para el fortalecimiento de las garantías procesales y la regulación de las medidas de investigación tecnológica (ahí es nada), se presentó la justificación del cambio de denominación. Desde 1882 se venían usando prácticamente los mismos términos, pero como digo, el común no pierde nada si se le tilda de «imputado». El gobernante sólo puede ser tratado de absuelto, inocente (o Infante de España, que en algunos honrosos casos ya es causa de) o, en cualquier caso, parte-inocente-que-puede-conocer-algún-detalle-que-ayude-al-esclarecimiento-de-los-hechos-y-que-«están-deseando-ir-a-declarar-ante-el-Juez-para-aclarar». Pero ese último término quedaba muy largo, así que pensaron en uno más corto pero que no hiciese mella en sus intachables conductas y reputación. «Investigado» queda bien, pensaron. Y así lo hicieron. Y en alarde de benevolencia y magnificencia le regalaron tal término a todos los justificiables, sin distinción -otra vez, en defensa del art. 14 de la Constitución Española-.

Explica el preámbulo de la citada norma que se cambia tal término para evitar connotaciones negativas -antes no debían ser tan negativas, apreciaron- y estigmatizadoras -debe ser que esta cualidad la aportó la aparición de las redes sociales, de ahí que ahora sí son estigmatizadoras y antes no-. Se aplica -investigado, se entiende- cuando son sólo «meros sospechosos», aquellos sobre los que no hay suficientes indicios para atribuirle formalmente la comisión de un delito.

«Encausado» será aquel a quien la autoridad judicial le imputa (imputado, pues) indicios razonados y suficientes de tener actividad y participación penalmente punible en la comisión de un hecho delictivo en concreto. En realidad lo que hacen nuestros tribunales es, una vez valoradas las pruebas practicadas y analizada una acusación fundada que solicita la continuación del procedimiento, decir si hay indicios suficientes o no que puedan hacer pensar que hay un delito y que la persona de la que hablan puede tener alguna responsabilidad penal, y si los hay, se le imputa/encausa. De otra forma se podría entender como que «imputa» quiere decir «sentencia», lo que sería en realidad aplicable el término  «condenado» y no «encausado», claro. Aquí también se usa el término de «imputado», «acusado» o «procesado», pues ya hay una acusación sobre unos hechos concretos, una determinación de la actuación sobre el que versa, se establece el grado de participación y si hay circunstancias eximentes, atenuantes o agravantes (así como petición de condena detallada para cada uno de los actos de los que se le considere responsable y, si lo hubiere, cuantía de responsabilidad civil). Es decir, que hay indicios más que suficientes y claros como para pensar que eres culpable.

Y esta reforma la propuso el partido que hoy sigue en lo alto de nuestras Cortes. Aún así no les ha parecido suficiente, o se han dado cuenta de que no anduvieron todo lo fino que hubiesen debido. Tal es su suerte que ahora llaman a Diego digo, y viceversa.

Y es que, aunque compartan acepciones, «término» y «palabra» no siempre son lo mismo, por más que, a través de una demagogia oculta tras un leve velo transparente de analogía, quiera uno hacer valer gato por liebre. De esta forma, cierto político que ahora está en todos los medios -póngase, en realidad, a cualquiera de los actuales- en su día dio su «palabra», aquella que siempre se cumple (5º y 6º significado en el DRAE), de que si a su nombre le acompañaba el «término» (8º significado en el DRAE) «imputado» dimitiría.

Y llegó el momento, en que haciendo uso de la nueva nomenclatura, en atención respetuosa a nuestras leyes, y sin que eso signifique resolución alguna, se procedió a la imputación de este señor. Y este caballero no dimite, ni dimitirá. Solicita paciencia al vulgo, pues demostrará que nada hizo y que es inocente. No se ha puesto en duda, por quienes le precisan cumplimiento, del resultado de su pleito. Sólo le instan a cumplir con su palabra, lo cuál no hace aunque ahora intente confundir con retóricos  (entiéndase a la tercera acepción de la palabra en el DRAE) términos.

Ahora lo defienden desde más arriba poniendo como ejemplo a otros -sus compañeros de pactos, que no de color- que «metieron la pata, pero no la mano», aludiendo a que es el mismo supuesto. Pero, por más que intenten confundir al pueblo y a sus «compadres», la palabra que dio no fue respecto de una condena, sino sobre un término que se ajustó a su gusto, dejándolo sólo para singular estado dentro del proceso penal.

Así que, en cumplimiento de sus funciones, cumpla con su palabra, o vuelvan a modificar el término; y si no, sinceramente y para todos los que se encuentren en esa misma situación, espero que el incumplimiento de su palabra sea el término de su carrera político-pública.

© David Breijo. Abogado.

En defensa de los valores

“Todos, todos me miran al pasar, menos lo  ciegos, es natural” y mi sensación actual es que estoy rodeado de ciegos, de los peores ciegos que  existen, los que no quieren ver.

Al parecer esta ceguera que se ha apoderado de la sociedad de unos años a esta parte, pero que aún debería de ser reversible, se desarrolla de una forma insidiosa, paulatina, casi voluntaria, de tal forma que el ciego lo acaba siendo por su propia determinación.

Empieza viendo solo la realidad que le rodea con un solo ojo, el que le marca su ideología, mientras cierra el otro cada vez con más fuerza hasta que, víctima de la misma inoperancia, del sistemático olvido de la función se desconecta definitivamente y  produce una ceguera parcial en el individuo que a partir de ese momento no tendrá más opción que seguir mirando sesgado.

Aunque esta pérdida pueda parecerle a algunos irrelevante e incluso conveniente a otros, la verdad es que realmente es irreparable porque ciertos valores solo son apreciables, solo son aceptables desde una perspectiva de visión dual. Esos valores dañados, olvidados, perdida la perspectiva son además los valores fundamentales que todo hombre de bien debería de defender por encima de sus propias y parciales convicciones: La Justicia, la Verdad, la Solidaridad, la Libertad y el Respeto.

Ninguno de estos valores es defendible si el individuo se empeña en mirar con un solo ojo y olvida que hay siempre, siempre, otra perspectiva de cualquier suceso o problema que es, como mínimo, tan válida como la suya.

La Libertad que hay que defender no es la propia, es la ajena. La solidaridad que hay que practicar no es con los que nos son afines, si no con los que nos son ajenos. La Justicia que hay que lograr no es la que dicta lo que yo creo si no la que preserva la inocencia en su máxima posibilidad. La Verdad que tenemos que buscar no es la que hace a unos mejores que a otros si no la que nos permita ser  a todos iguales. El respeto que tenemos que sentir, no el que practicamos, si no el que nos tiene que salir de dentro, el que nos permite escuchar las ideas de los demás, aunque sean contrarias a las nuestras, con la misma ecuanimidad y atención, o mayor según el grado de perfeccionamiento, con la que ellos deberán de escuchar las nuestras.

“El problema es que si nos fallan estos valores lo único que lograremos será un mundo uniforme, gris, sin alegría y sin las características mínimas necesarias, sin el entorno imprescindible para que un individuo pueda considerarse diferente de otro. Claro que esto tiene un nombre, totalitarismo.”

El problema es que si nos fallan estos valores lo único que lograremos será un mundo uniforme, gris, sin alegría y sin las características mínimas necesarias, sin el entorno imprescindible para que un individuo pueda considerarse diferente de otro. Claro que esto tiene un nombre, totalitarismo.

No puedo evitar cada vez que me asomo a las redes sociales sorprenderme de la bajeza que practican sectariamente personas que en la vida real, en el encuentro físico me parecen personas inteligentes y razonables.

Supongo que el anonimato, aunque sea nominal, del ordenador, el no estar físicamente sosteniendo lo dicho hace que muchas personas, insisto inteligentes, aparentemente ecuánimes, comprometidas con los valores, entren en una atroz carrera por decir la burrada más ocurrente, la patochada más soez e innecesaria, la barbaridad más insostenible, la irrespetuosidad más miope sobre los más diversos temas y personas, sin darse cuenta que lo mayores reos de sus disparates son ellos mismos y su credibilidad.

No dudo, en realidad estoy convencido, de que como los avaros de los cuentos su única satisfacción será frotarse las manos mientras recuentan los me gusta y los comentarios huecos y lisonjeros que responden a sus palabras.

Yo, que pretendo seguir siendo yo y para eso necesito que los demás sigan siendo los demás, todos, sin excepción, me declaro reo de mis palabras, sean escritas orales, firmadas o sin firma, porque mi único interés es la preservación y perfeccionamiento de los valores individuales fundamentales. Verdad, Justicia, Solidridad, Respeto  y como consecuencia Libertad.

Mujeres imprescindibles

 

Ocho de marzo… día internacional de la mujer… ¿Qué diferencia a la mujer respecto al hombre para que se la tenga que dedicar un día a nivel internacional?,

sólo se me ocurre una respuesta que engloba todas su virtudes sin resulta empalagoso: mujeres imprescindibles, como lo es el sol para que haya vida en nuestro pequeño planeta.

Pero, por este mismo razonamiento el hombre también sería imprescindible, ya que si ponemos, por ejemplo, la maternidad como forma crear vida, ésta no sería posible sin que el hombre pusiera de su parte, aunque nada se parece el hecho de copular con el de concebir a un hijo y tenerlo que aguantar durante nueve meses en seno materno, con lo bueno y lo menos bueno que ello supone; por lo tanto, si pusiéramos en un ranking una y otra función, la mujer nos adelantaría, como también lo hacen en otras muchas capacidades.

Sin irnos muy lejos del lugar donde habitualmente se concibe a los hijos, hay otra diferencias sustanciales que nos aleja de ellas como lo es el hecho de que mientras la sinapsis cerebral en los hombres tiene lugar en una parte del cerebro que fomenta actitudes como la actividad sexual, en el sentido más mecánico de la palabra, o  la agresividad, sin embargo, en el cerebro femenino destacaría las zonas destinadas a escuchar y a la empatía.

Otro ejemplo, sin querer resultar pesado, sería el alto nivel que tienen con respecto a los hombres en cuanto a la tolerancia al dolor, bastante más alto que el nuestro, lo que las ayuda a lidiar con la agonía de dar a luz o los dolores menstruales.

En fin, la lista de actitudes que nos diferencia a ambos sexos podría ser bastante más larga que lo previsto para este artículo, así lo afirman las investigaciones llevadas a cabo por la Doctora Louann Brizendine, profesora de neuropsiquiatría en la Universidad de California, plasmadas en su libro “El cerebro femenino” (RBA), en el que me ha apoyado para hacer las anteriores aseveraciones.

Sin embargo, el motivo por el que se encumbra a las mujeres en un día como hoy, no lo es tanto por nuestras diferencias físicas y psíquicas, sino por la subyugación y desigualdad de la que han sido objeto durante siglos con respecto a nosotros; abanderando con ello una lucha de carácter internacional para crear entre todos un legado histórico de estrategias, normas, programas y objetivos  para mejorar la condición de las mujeres en todo el mundo, promoviendo su participación en condiciones de igualdad con los hombres en el logro del desarrollo sostenible, la paz, la seguridad y el pleno respeto de los derechos humanos.

Se trata pues de un empoderamiento más que merecido de ellas y  conseguido por ellas, dentro de una sociedad que, por desgracia, en pleno Siglo XXI todavía sigue siendo machista en sus comportamientos, como lo es la desigualdad en el mercado laboral, dentro del cual los hombres siguen ocupando mayores puestos de dirección, aún no mereciéndolo o estando menos capacitados que ellas, o por percibir un menor salario que nosotros en un mismo puesto de trabajo.

“Se trata pues de un empoderamiento más que merecido de ellas y  conseguido por ellas, dentro de una sociedad que, por desgracia, en pleno Siglo XXI todavía sigue siendo machista en sus comportamientos”


Sí, hoy es un día dedicado a las mujeres corrientes que han luchado y siguen luchando por un mejor puesto en la sociedad, que no es otro que el que se merecen y tienen derecho, y tan simple como ser absolutamente iguales que los hombres. También estoy han pensando en aquellas pobres mujeres por su destino, pero seguro que valientes  en su vida que han perecido, objeto de violencia de genero por parte de sus parejas, de “medios hombres” que no saben que “mi mujer” no es sinónimo de posesión, ni de subyugación, ni de servilismo; sino de lucha en común por un proyecto de vida, así como de compartir, tolerar y de otras muchas acciones en común que se pueden y deben englobar en la palabra amor, empezando por el más absoluto respecto, elevado a un nivel casi sacro, a quien decidió un día compartir la vida con nosotros.

Dedicado a vosotras,  y especialmente a mi madre, que hoy cumple años.

 

 

 

 

 

El Quijote derrotado

imagen de Ángela Zapatero

A raíz de la información reciente sobre las intenciones del gobierno de llevar adelante la unificación y privatización parcial de Bankia y BMN, está claro que el rescate de las cajas de ahorros no era una cuestión patriótica y de salvaguarda de nuestro sistema financiero, sino la ejecución del penúltimo escalón del proyecto para el descuartizamiento de nuestra economía y su entrega en bandeja de plata al capital exterior.

Como sucedió en los 80 y 90, donde los gobiernos de PSOE y PP liquidaron todas las empresas y monopolios públicos que les fue posible, rentables o no, para venderlos a precio de ganga a nuestros competidores europeos y norteamericanos, los “nuevos” gobernantes de todo signo se afanan en obedecer sumisamente las recetas del FMI, portavoz de los intereses económicos globales de EEUU, el BCE, homólogo del anterior en cuanto a los interese alemanes, y los más “reputados” economistas patrios, que han decidido que España no tiene derecho a manejar una banca pública al servicio de los intereses nacionales, como sí tienen países tan poco bolivarianos como Alemania o EEUU.

Si en los 80 y 90 se justificó la venta de nuestro patrimonio económico en la baja rentabilidad de ciertas empresas y los criterios de convergencia con Maastrich (una convergencia falsa, pues supuso entregar sectores enteros de nuestra economía a los países del norte de Europa, para quedarnos como un país “de servicios” para el señoreo de las burguesías protestantes y luteranas), en las dos primeras décadas de este milenio asistimos a un avance sin precedentes en el control de activos por parte de los capitales extranjeros más agresivos. Si en Maastrich se decretó que España tendría cuotas de producción agrícola, ganadera, lechera y pesquera, no fue por interés nacional, sino para que Francia no tuviera competencia real en su pedazo del botín europeísta. Si vendimos SEAT (por una peseta, una prueba más del grado de sumisión al que estamos sometidos), Santana y Pegaso, no fue por decisión soberana e independiente, sino por órdenes del Kaiser de turno, que se aseguraba así la preeminencia de la industria alemana sobre el resto de Europa, y apuntalaba su reunificación con el horizonte del alto valor añadido del sector industrial. A nuestro país se le dejó controlar su sistema financiero y las industrias energéticas, además de otras parcelas menores de los monopolios públicos históricos, un bocado que a nuestra raquítica y decadente burguesía le pareció suficiente para entregarnos a los intereses exteriores, y que van cayendo como fruta madura en manos de los señores del capital exterior, público o privado.

El sector financiero está, según datos de la CNMV, en manos del capital extranjero, con paquetes mayoritarios de origen estadounidense, sobre todo, pero también alemanes, holandeses, chinos o persas. La banca española ya no lo es, la cantidad de acciones en manos de los “inversores” extranjeros lo refleja de manera objetiva; no es una simple opinión, sino un hecho objetivo y medible, que determina la política de esas entidades en base a los legítimos derechos de sus propietarios.

Ahora es la banca pública la que está en su punto de mira. Tanto si son bancos extranjeros como nacionales los que adquieren los paquetes de acciones de esas entidades, será el capital extranjero el que pase a controlarlos. Como digo, es un hecho, no una opinión. Así es que la decisión de privatizar nuestras antiguas cajas no es una decisión, sino una imposición. Y quienes tienen el poder de imponer son los mismos que en su día nos extorsionaron para entrar en el Euro, los que nos cuentan las noticias y los que nos venden el 90% de lo que consumimos, incluidas la luz, el gas y el agua.

“Ahora es la banca pública la que está en su punto de mira. Tanto si son bancos extranjeros como nacionales los que adquieren los paquetes de acciones de esas entidades, será el capital extranjero el que pase a controlarlos. Como digo, es un hecho, no una opinión”

Alemania o EEUU pueden tener banco central y banca pública propia. España no. España entregó sus armas en los 90 y ahora no tiene herramientas con qué defenderse de la invasión imperial. Somos un pelele en manos del hegemonismo.

Y, para colmo, la imparable financiarización de la economía mundial, unida a la concentración monopolista del sistema financiero en un puñado de gigantescas corporaciones, más poderosas y con más recursos que algunos países desarrollados, es un peligro potencial para la democracia, la libertad y los derechos humanos fundamentales, además de suponer, en la práctica, un dogal irresistible para las potencias de tercera como España.

Todo esto me trae a la mente la imagen patética de un Quijote derrotado, malvendiendo su armadura y escudo para comerse unas migajas de pan duro, mientras no acierta a ver qué le ha pasado.

Nos han despojado de todas las armas económicas para defendernos, nos han hecho renunciar, con el beneplácito de nuestra decadente clase política, a todas las barreras políticas para detener la invasión del capital monopolista, y nos quieren arrancar de las manos la parte de nuestro sistema financiero que todavía no poseen. Nos quieren rendidos, dependientes y sumisos, mendigando por comida a cambio de nuestras últimas posesiones.

 

reflexiones sobre la libertad de expresión

Empiezo a pensar, y después de leer a Fernando Savater parece que no soy el único, que además de ocultarnos sistemáticamente la verdad nos toman por tontos. Yo, por lo de pronto, me niego a ser adoctrinado ni por lo público ni por lo privado.

Sostener que un mensaje que es de primero de primaria, que un mensaje que se limita a hacer una descripción biológica de la diferenciación natural de los sexos, se puede considerar ofensivo, o que puede incitar a la violencia, es cuando menos preocupante.

No dudo, no tengo por qué, que el fondo de la campaña, o la intención, del ya famoso autobús, permítaseme felicitar a quién lo ideó porque nunca pudo sospechar que su mensaje, y el medio de difundirlo, iban a alcanzar la repercusión mediática que han conseguido, sea contrario a las tesis de ciertos colectivos, pero de ahí a hablar de incitación al odio media un abismo.

Parece ser que la moda y tendencia es cogérsela con papel de fumar cuando se analizan los mensajes de un lado del espectro político y considerar como ofensa y afrenta cualquier idea que tengan a bien propalar, mientras existe barra libre del otro lado. De tal forma que parece ser que la libertad de expresión solo es válida cuando se ejerce desde ciertas posiciones ideológicas y, al menos a mí, eso me parece absolutamente rechazable, y muy, muy, pero que muy preocupante.

Casi nadie, yo al menos apenas lo he oído, ha explicado que esta campaña del ya famoso autobús es una respuesta a otra campaña de signo contrario promovida en Vitoria, con los mismos colores, con grafía semejante, y con difusión en las paradas de autobús de esa ciudad, y de Gasteiz.

No es lo mismo a la hora de valorar lo sucedido el hecho de que el autobús sea una iniciativa única y gratuita a que sea una respuesta a otra iniciativa sobre el mismo tema que nadie ha contestado ni puesto en cuestión. O sea que sobre el mismo tema dos organizaciones se posicionan con el mismo tipo de mensaje pero contrapuestos y ¿uno incita a la violencia y otro es libertad de expresión? No suena bien, no me parece convincente.

Entre el mensaje de una  -“Hay niñas con pene y niños con vulva, así de sencillo”, de Vitoria Gasteiz- y el mensaje de la otra –“Los niños tienen pene. Las niñas tienen vulva. Que no te engañen”, de Madrid- yo no veo más diferencia que la evidente de que el segundo mensaje es de primero de primaria y el primero tal vez sea de secundaria.  Porque si yo fuera un niño, cosa ya imposible, y leyera los mensajes, el del autobús lo entendería a la primera y sin dudas ni desconcierto, pero el de las vallas publicitarias de Vitoria-Gasteiz requeriría de las explicaciones de un adulto para las que a lo mejor no estaría preparado. Bueno, por ser más exactos, puede que el niño no esté preparado, o incluso que el que no esté preparado sea el adulto para darlas, y entonces vendrán el fomento del odio y la intolerancia. Claro que lo mismo me entraba el furor científico y me ponía a hacer una masiva prueba de campo bajando pantalones y ropas interiores a diestro y siniestro. El resultado de tal prueba de campo me llevaría a dos conclusiones, la primera, empírica, que no entiendo a qué se refiere el cartel porque lo comprobado visualmente no cuadra con el mensaje. Efectivamente, así de sencillo. La segunda, ¡ay pobre de mí! que una parte de la sociedad no comparta, ni comprenda, ni apruebe, mi entrega a la ciencia y pueda acabar metido en problemas y con alguna parte de mi cuerpo contusionada. La gente en ciertas cuestiones es muy suya.

Convencer debe de ser el objetivo y no vencer porque este no es un tema, por más que ciertas posiciones ideológicas lo pretendan, que se deba de confiar al adoctrinamiento, a la imposición, antes bien debe de ser objeto de formación para que permita un desarrollo natural y no conflictivo en la sociedad. Si es que lo que se pretende es integrar y no enfrentar que es lo que al final se está consiguiendo.

Acallar mediante la persecución, el insulto y el aplastamiento toda opinión contraria a cualquier idea propia es una forma de adoctrinamiento que solo puede conducir al odio y al silencio conspiratorio de esas posiciones. Yo por lo de pronto alzo mi voz contra ese sistema de totalitarismo ideológico lesivo para la sociedad y para su formación, y olvido, a propósito, y con rabia, el posicionarme personalmente sobre el tema de fondo porque lo de lo que se trata es de las formas, que aunque parece que no son importantes lo son cuando hablamos de convivencia. Por eso y porque en el ambiente actual posicionarme sería una forma patética y poco convincente de intentar justificar lo que pienso y me niego. Yo tengo derecho a pensar por mí mismo e incluso, en ciertas ocasiones, a discrepar de los que piensen parecido.

 

“Acallar mediante la persecución, el insulto y el aplastamiento toda opinión contraria a cualquier idea propia es una forma de adoctrinamiento que solo puede conducir al odio y al silencio conspiratorio de esas posiciones.”


Y ahora, para acabar de explicarnos a los ciudadanos que es lo correcto y que es lo incorrecto, leo con asombro que una empresa cervecera catalana y la ciudad de Valencia piensan sacar su propia campaña contra el autobús. Espero que sean prohibidas con el mismo rigor y la misma contundencia o simplemente los ciudadanos de a pié, los independientes, los librepensadores estaremos en el camino de perder de nuevo una batalla. Y no es una batalla menor la de defender la ecuanimidad y la auténtica libertad de expresión.

Y además, y por ende, empiezan a surgirme dudas. ¿Qué tiene que ver la cerveza con la transexualidad? ¿Mi posición en este artículo se debe a mi nula ingesta de la tan rubia y espumosa bebida? Un sin vivir, oiga, un auténtico sin vivir esto de no poder estar de acuerdo ni siquiera con las propias ideas. Ya lo decía Voltaire, que el ideal democrático es ser capaz de defender las ideas ajenas por encima de las propias convicciones. ¿Qué quien es Voltaire?, esa es otra.

“No sé por qué piensas Tú, soldado que te odio yo” escribía Nicolas Guillén, cantaba, si no recuerdo mal, Facundo Cabral, “Si yo soy tú y tú eres yo”. Esto si sería democracia, utopía democrática. Demasiado para algunos.

 

Cuando las niñas tienen pene y los niños vulva

Que “los niños tienen pene y las niñas vulva” es algo tan evidente como decir que los elefantes tienen trompa y las jirafas el cuello muy largo.

Pero tal frase se convierte en un dislate cuando se termina con la advertencia “que no te engañen”, “si naces hombre, eres hombre” o “si eres mujer, seguirás siéndolo”.

Tales frases en el ámbito privado, sea en un contexto respetuoso o no con la identidad sexual de cada cual, no tiene más importancia que la que le quieran dar sus interlocutores, tanto en la afirmación como en la crítica, allá cada uno con sus elocubraciones. Pero, sin embargo, cuando trascienden a la esfera pública la cuestión es distinta puesto que, mire como se mire, no deja ser un comentario transfóbico por su falta de respeto a aquellas personas que en uso de su libertad e identidad sexual deciden cambiar de sexo.

el bus de la discordia

Dichas frases impresas en un autobús con un recorrido urbano por Madrid, forman parte de una campaña organizada por HazteOír.org contra “las leyes de adoctrinamiento sexual”, que según esta organización, se están aprobando en varias Comunidades Autónoma para promover la diversidad sexual entre los menores, vulnerando la libertad de educación y el derecho fundamental de los padres a educar a sus hijos.

Pero, si entendemos como adoctrinamiento la acción consistente en dar instrucciones a alguien sobre cómo tiene que comportarse u obrar, el razonamiento lógico nos lleva a afirmar el poco acierto de esta campaña ya que en si misma no deja de ser otro adoctrinamiento de signo contrario, en este caso nada permisivo con la libertad sexual de quienes no se sienten a gusto con los órganos sexuales que de forma equivocada les dio la madre naturaleza.

Las personas transexuales sienten que existe una incongruencia entre su sexo biológico y el género (hombre o mujer) con el que se identifican. Suelen describirlo como “sentirse atrapados en un cuerpo que no es el suyo”, por ejemplo, una mujer atrapada en el cuerpo de un hombre, o viceversa. También es descrito como “haber nacido en el cuerpo equivocado”. Esto significa que su identidad emocional interna, ya sea como hombre o como mujer  no concuerda con los genitales y las características sexuales secundarias de su cuerpo, generando ansiedad, intranquilidad, conflictos internos y depresión. Es por ello que a veces se toma la decisión de cambiar de sexo biológico.

No hace mucho tiempo publicamos en este medio la entrevista realizada a Pablo Vergara Pérez, con el título “Género fluido. La historia de un transexual.”, donde describía la situación en España acerca de la transexualidad de la siguiente forma: “En cuanto a la situación en España, ha cambiado bastante en apariencia, y muy poco en el fondo. En los últimos años se han aprobado muchas leyes que protegen nuestros derechos, y están empezando a suponer una mejora real en la vida de muchas personas trans. Sin embargo, estas mejoras se deben más a la buena voluntad de aquellas personas que con estas leyes se han visto con las manos libres para empezar a darnos un buen trato que a la rectificación de aquellas que han venido realizando prácticas abusivas. De hecho, ante los abusos, las leyes anti discriminación y por los derechos de las personas trans están demostrando ser muy poco eficaces, por desgracia. Además, todo esto se debe leer en el contexto de una crisis que está afectando a todas las estructuras sociales de España, cuya sociedad se está radicalizando y polarizando a pasos agigantados. Así que, por una parte, tenemos que la gente de ciertos sectores de la sociedad se ha vuelto mucho más abierta hacia las personas trans (siempre que no se les note lo trans), mientras que otros sectores expresan un rechazo creciente y estamos asistiendo a un repunte en la violencia que va desde la agresiones verbales a las palizas, y que están ocurriendo en todo tipo de entornos, desde las calles de Madrid hasta el patio de los colegios.”

En definitiva, discriminaciones, odio o violencia por razones de orientación sexual e identidad de género, unos basándolas en creencias religiosas, otros con argumentos tan falaces como que los transexuales son personas con problemas

En definitiva, discriminaciones, odio o violencia por razones de orientación sexual e identidad de género, unos basándolas en creencias religiosas, otros con argumentos tan falaces como que los transexuales son personas con problemas; y los más indulgentes, como la campaña de reeducación del autobús en cuestión, con la finalidad de hacer que los miembros del grupo social que han optado por otra identidad sexual vuelvan a la normalidad.


Parece que de muy poco ha servido que la propia Constitución Española declare en su artículo 10 que ‘la dignidad de la persona, los derechos inviolables que le son inherentes, el libre desarrollo de la personalidad, el respeto a la ley y a los derechos de los demás son fundamento del orden político y de la paz social’, o establezca en su artículo 14 el principio de igualdad y no discriminación, y disponiendo que todos ‘los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social‘.

Todavía, hoy, por desgracia se sigue señalando de una manera arbitraria a esas personas que forman parte de una minoría sexual, por considerarla contraria, inferior o anormal, aunque la comunidad científica considere que los genes y los cuerpos de los hombres y las mujeres no difieren tanto los unos de los otros; por lo tanto, el hecho de que alguien se pueda identificar con el sexo opuesto muestra esa línea borrosa entre los géneros.

Gracias a esas personas que todavía hoy apuntando con el dedo, muchos menores transexuales, aparte de su lucha interna sobre su identidad sexual, tienen que mantener otra con el mundo exterior debido al bullying y el acoso al que se ven sometidos en sus centros escolares, propiciando en muchos casos un alto índice de suicidio, próximo al 42%.

Apelar a la responsabilidad social es nuestra tarea, así como a la de los gobernantes para poner fin a esta gravísima situación, no sin antes decirle a los transfóbicos, y también a los homofóbicos, que los que tienen un grave problema son ellos, por lo que deberían hacérselo mirar, y que antes de criticar a alguien intenten ponerse sus zapatos, porque, tal vez así entiendan que el camino no es mismo para todos, y que todos tenemos derecho a elegir el que creamos más conveniente para sentirnos bien con nosotros mismo.

 

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