Caminos vitales

 

 

pies descalzos

 

Son tantos los caminos, los lugares, cuya belleza nos llama y nos invita a ser recorridos, visitados, que la vida entera, todas las vidas que imaginar pudiera no llegarían para reparar en ellos. Y si tantos son los que nuestros ojos ansían no menos son aquellos interiores que el alma anhela, que la consciencia apunta, que la trascendencia recomienda.

Puesto en la tesitura el caminante elige con cuidado, pero siempre con renuncia, pues solo uno puede ser recorrido en cada momento, dejando los demás a la esperanza, a la posibilidad futura de una nueva andadura.


Cabe pues reflexionar que el conjunto de todos los caminos es el desafío, la elección, la renuncia, la potencia de ser recorridos, la esperanza de que sean alcanzados, pero siempre, siempre, la brutal realidad de lo finito.


Al final el hombre recorre un único camino, el que puede volver a caminar con su memoria, aquel marcado por las caras de su gente, por las fechas de su vida, por los progresos que su ser adquiere. Aquel en el que su huella queda indeleble.

Rafael López Villar

Nacido en 1953 en Orense. Vive en Madrid desde los cuatro años. Empresario, escritor vocacional y estudioso de la gastronomía tradicional española sobre la que tiene varios blogs.

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