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Vicente Serrano
Historias escritas por vicenteplaza
Presidente de Alternativa Ciudadana Progresista y miembro del Grupo Promotor de IZQUIERDA EN POSITIVO. Autor del ensayo EL VALOR REAL DEL VOTO. Editorial El Viejo Topo. 2016

El Parlament no es la Bastilla

El pasado sábado especulaba yo en el Ateneo de Madrid sobre la balcanización de Cataluña. El domingo y el lunes parecían los cachorros independentistas confirmar mis temores. La violencia se instala en la política de Cataluña.

Dentro del mundo secesionista existe una mitificación de su “lucha”,  es el mejor elemento para qué los que participan de ese proceso se consideren a sí mismos imbuidos de un mandato superior, mandato cuasi divino ya que el “pueblo” se convierte en una divinidad, en un elemento superior, al cual todo buen catalán se somete. Es la nación esencialista el elemento central, la justificación del todo, frente a la otra nación: la Nación política, la que nos hace ciudadanos libres e iguales.

Es la nación esencialista, herderiana, “milenaria”, neofeudal, racista y violenta la que pugna por imponerse a la mayoría.

La muchachada que asaltó el Parlamentde Cataluña creía estar realizando un acto revolucionario y en realidad estaban asaltando la democracia. La Bastilla de París era una prisión y el símbolo del antiguo régimen, de la opresión. El Parlament de Cataluña, independiente a cómo se configura la representación ciudadana en él, es el símbolo de una democracia recobrada, es la representación de los catalanes en el ámbito autonómico.

No hay épica en ese asalto, no hay toma de la Bastilla, es el “vivan las cadenas” de Buñuel  al final de la película “El fantasma de la libertad”. Es el continuo absurdo nacionalista disfrazado de progresismo.

En Nou Barris, Barcelona. 05 de octubre de 2018

El Senado. ¿Qué hacemos con el Senado?

El problema que tenemos en España es que no sabemos que hacer con el Senado. O tirarlo a río o comprarle un piso y así vamos: lo tenemos realquilado. Nos acordamos de él cuando truena como de Santa Bárbara. Lo tenemos igual para un cosido (155) que para un fregado (limite presupuestario). Unas veces nos salva y otra nos jode…

El sistema electoral español no es proporcional, por mucho que lo ponga en la Constitución y en la LOREG. Genera diferencias en el valor del voto de los ciudadanos antes de que voten, tanto en las elecciones al Congreso de los Diputados como en las del Senado.

Lo primero que hay que aclarar es que esas diferencias no son culpa del Sr. D’Hondt, no. Son culpa de la consagración de la provincia, en la Constitución, como circunscripción electoral. Eso y algunos detalles más.

Si en las elecciones al Congreso se deforma la voluntad popular (ver Gráfica 1) beneficiando a los dos partidos mayoritarios en el ámbito estatal (PP incrementa su representación un 18% respecto al voto real obtenido y el PSOE un 7%) y también en el ámbito autonómico (CDC queda sobre-representado casi un 14% y PNV un 19%) El resto de formaciones pierden entre el -2,23% de ERC y el -3,85% de U-P, hasta el -25,79% de EH Bildu o el -29,94% de C’s. Siendo lo más sangrante el -100% de PACMA con un porcentaje de voto similar al PNV.

Lo del Senado ya no tiene nombre. Genera una mayoría absoluta en el Senado a favor del PP incrementando su representación más de 88% (del 33% del voto al 62% de senadores) También “sufren” un incremento de representación ERC (casi 48%), Coalición Canaria (33%) y PNV (casi 85%). De todas maneras se lleva la palma, el mayor premio, la Agrupación  Socialista Gomera que incrementa su representación un 2.491%, menos mal que solo le da para un senador sus 4.340 votos.

 

 

En estos momentos Pedro Sánchez parece deseoso de jibarizar la función del Senado para resolver los problemas de su gobierno en minoría. No pareció preocuparle al PSOE  cuando ese sistema tan espurio le dio la mayoría absoluta en el pasado. Ver evolución histórica de las mayorías del Senado en Gráfica 2.

Si el problema es la sobre-representación de la candidatura más votada la solución no es vaciar al Senado de competencias –y no entro a valorar si el Senado ha de poder vetar el techo de gasto–. Al menos no parece muy ético si antes se llenaron la boca habando de la necesidad de que el Senado sea una autentica cámara territorial.

 

“En estos momentos Pedro Sánchez parece deseoso de jibarizar la función del Senado para resolver los problemas de su gobierno en minoría. No pareció preocuparle al PSOE  cuando ese sistema tan espurio le dio la mayoría absoluta en el pasado.”



 

Si el problema es la sobre-representación de la candidatura más votada la solución no es vaciar al Senado de competencias –y no entro a valorar si el Senado ha de poder vetar el techo de gasto–. Al menos no parece muy ético si antes se llenaron la boca habando de la necesidad de que el Senado sea una autentica cámara territorial.

Ciertamente el hecho de que la circunscripción para elegir los senadores sea la provincia, unido a la asignación del mismo número de senadores por provincia −4 en las peninsulares, 3 en las islas mayores, 2 a las ciudades autónomas (Ceuta y Melilla) y 1 a las islas menores−y al sistema de listas abiertas con voto limitado a 3, 2, 2 y 1 respectivamente, genera un sistema mayoritario puro como ya se ve en la Gráfica 1 y se ha comentado antes. Pero lo que es más grave, no cumple la función de representación territorial que la Constitución le asigna y deforma la voluntad popular en grado sumo.

Como podemos ver en la Gráfica 3 (línea verde), Madrid es la gran perjudicada en el reparto de senadores, junto a Cataluña y la Comunidad Valenciana.

Estamos hablando de censo electoral, la discriminación es previa al actode votar. No cabe en una cámara territorial una representación igual por territorio. El hecho que se haga por provincia beneficia a las comunidades que tienen muchas provincias aunque tengan menos población, mientras que perjudica a las comunidades uniprovinciales o con pocas provincias y mucha población. Entre las perjudicadas las tres antes indicadas y entre las beneficiadas Castilla y León, Castilla La Mancha y Aragón. Observen la línea verde de la Gráfica 3 o los costes medios en la Gráfica 4 (barras azules). Recuerden que no hablamos de votos todavía.

¿Reformar del Senado?

Si el Senado arrastra un problema de representatividad por un lado y de falta de funcionalidad institucional –no responde a los parámetros de cámara de representación territorial y como cámara de segunda lectura tiene un papel dilatante más que corrector– por otro, habrá que plantearse si lo reformamos o lo eliminamos.

La idea de eliminarlo es un argumento bastante extendido a partir de la visión como cámara inútil y costosa donde retirar a los elefantes de la política. Argumentativamente es facilona y populachera dicha propuesta y aunque arrastra algo de verdad, su aplicación, la eliminación del Senado, no resuelve los problemas; sobre todo si creemos que el sistema autonómico ha de perdurar. Otra cosa es que perduré con la situación distrófica actual. Pero esa cuestión corresponde a otro momento, si bien es cierto que la propuesta que hago tiene como objetivo un sistema autonómico en sentido federal, nada relacionado con las ideas nacionalistas de “soberanías originarias”, ni de “derechos a decidir”. Sino con la idea de una simetría donde la igualdad entre ciudadanos sea la máxima y a ella se someta la igualdad entre territorios. Evidentemente la diversidad, la pluralidad de España es indiscutible, como lo es la pluralidad interna de sus comunidades.

Es decir necesitamos un Senado que represente correctamente a los ciudadanos de las Comunidades Autónomas. No es aceptable una representación igualitaria por territorios dado que ni siquiera la Unión Europea en su parlamento la acepta y eso que la UE no puede considerarse, ni siquiera, una confederación, paso previo a una federación y a una posterior unificación –donde ya está España hace siglos– , y donde el número de eurodiputados por cada país está relacionado con su población.

 

“… necesitamos un Senado que represente correctamente a los ciudadanos de las Comunidades Autónomas. No es aceptable una representación igualitaria por territorios dado que ni siquiera la Unión Europea en su parlamento la acepta…”

La propuesta

La propuesta para el Senado contempla reducir los actuales 266 senadores(208 por elección provincial directa y 58 nombrados por las comunidades autónomas) a 150 de elección directa, en circunscripciones autonómicas, distribuidos proporcionalmente al censo de cada autonomía, manteniendo como mínimo 1 senador por cada Ciudad Autónoma o Comunidad.

El resultado de esa asignación de senadores por Comunidades, aplicado a las elecciones de 2016, se puede ver en la Gráfica 3 representado por la línea rosa, que como se puede observar se solapa casi milimétricamente a la línea del censo. Evidentemente para poder comparar ambos sistemas se utilizan los porcentajes tanto de censo como de senadores dado que el número de estos últimos es distinto en los dos sistemas comparados. En el cuadro inferior de la gráfica se pueden ver tanto lo porcentajes como los valores absolutos de censo y senadores de ambos sistemas.

 

 

La gráfica 4 nos permite comparar los costes medios por senador en ambos sistemas. Como ya se comentó al inicio el sistema actual genera desigualdades (barras azules) mientras el sistema propuesto (barras rosas) iguala los costes medios por senador.

El grafico nos permite comparar el IPVC (Índice de Poder de Voto Censal) de los ciudadanos de cada comunidad. Las comunidades están ordenadas por censo de izquierda a derecha. Como se puede el ver en el actual sistema el poder del voto de los ciudadanos de las comunidades más pobladas es el menor mientras en las restantes es dispar y mayor respecto a índice nacional = 1. El sistema propuesto mantiene el IPVC cercano al 1, como se puede observar en la línea rosa que lo representa.

Ciertamente en ambos sistemas el poder de voto de los ciudadanos de Ceuta y Melilla es superior dada la escasa población de ambas. Es una distorsión menor en aras de mantener una representación mínima de todos los territorios, distorsión algo matizada al asignar un solo senador a cada ciudad autónoma.

Finalmente y a modo didáctico he calculado los senadores que con el sistema propuesto resultarían elegidos con los resultados de 2016. Dado que el voto se realizaba en lista abierta en las provincias peninsulares cada partido tenia tres valores de votación ya que se votaban a tres candidatos, en islas mayores y Ceuta y Melilla a dos y en menores a uno. Para tratarlos de forma homogénea he usado el valor máximo a cada candidatura/provincia y he realizado las sumas de cada candidatura/autonomía. Posteriormente he asignado proporcionalmente los senadores por candidaturas en cada autonomía. El resultado lo podemos ver en la Gráfica 5.

Para todas las propuestas de reparto proporcional he utilizado el sistema Hare, también conocido de “reparto proporcional y a resto mayor”. Se utiliza el valor medio (entero) resultante de dividir el total de votos validos de cada circunscripción por el número de senadores de la misma. Se realiza una primera asignación directa de senadores al hallar el entero de la división del total de votos de la candidatura en la circunscripción por la citada media, se calculan los restos, se ordenan de mayor a menor y se asignan la plazas de senadores pendientes (n) a las (n) primeras candidaturas. Ver cuadros de cálculos en el siguiente enlace.

 

Como ya indicaba al principio el actual sistema genera una mayoría absoluta en el Senado al sobre-representar al partido más votado en el ámbito estatal (no necesariamente mayoritario) y beneficia a los partidos nacionalistas en el ámbito autonómico. En la Gráfica 5 la línea azul refleja el porcentaje de senadores que cada candidatura obtiene con el sistema actual y la línea rosa/roja el porcentaje que obtendría con la propuesta realizada. La conclusión es que las candidaturas mayoritarias (más del 10% de votos) y medianas (entre el 1% y el 10% de votos), −cuadro izquierda y centro−dicha línea se solapa con la de los votos (línea verde), igual que en el reparto por autonomías. El cuadro de la derecha donde se agrupan las candidaturas que obtienen menos de un 1% de los votos totales no hay solapamiento ya que para obtener un senador se precisa concentrar los votos en una autonomía. Tres son los que lo consiguen, en este caso, EH-Bildu con el 14,84% de votos en el País Vasco y en asignación directa (0,91% del total), Coalición Canaria con el 8,85% del voto en Canarias y asignación por restos (0,36% del voto total) y BNG en Galicia con un 5,31% del voto en la comunidad y asignado por restos (0,34% del total). Otras candidaturas como UPyD y Recortes Cero aun con más porcentaje no obtienen senador por la dispersión de su voto. Aun así el sistema es más justo que el actual donde el único que mantendría senador sería CC (que lo consigue en la isla de Hierro y por 2.149 votos, mientras los 82.343 que obtiene en el resto de islas no le sirven para absolutamente nada), con menos votos que los 4.340 que le cuesta a ASG, en Gomera, que representa tan solo el 0,02% del voto total. Tendrían representación los más marginados del sistema actual: C’s con 17 senadores y PACMA con 4 senadores, además de los antes comentados EH-Bildu y BNG.

Votantes sin representación.

El sistema propuesto garantiza igualdad a los territorios y a los ciudadanos asegurando un IPV (Índice de Poder de Voto) muy centrado en torno al 1, tanto censal (antes de votar) como tras haber votado, y reduce a 1.265.580 votantes sin representación en el Senado, muy lejos de los 9.958.577 de votantes queel actual sistema electoral deja sin representación. Evidentemente los valores cambiaran de una elección a otra pero los porcentajes serían muy similares: El 5,41% con el sistema propuesto y el 42,57% con el actual sistema electoral. Los valores para las elecciones de 2015 son muy similares.

 

“El sistema propuesto garantiza igualdad a los territorios y a los ciudadanos asegurando un IPV (Índice de Poder de Voto) muy centrado en torno al 1, tanto censal (antes de votar) como tras haber votado.”

Y dado que estamos hablando de porcentajes sobre voto valido 23.393161, lo que supone un 64,5% del censo (no contamos ni la abstención ni los votos nulos), podemos afirmar que los senadores los elige menos del 37% del censo. Con los mismos datos del 2016 los senadores habrían sido elegidos por casi el 61% de ese mismo censo.

Conclusiones.

Con la actual correlación de fuerzas no es previsible que los dos partidos que se han beneficiado hasta la fecha, PP y PSOE, afronten un cambio constitucional en la línea que aquí propongo, completado con un cambio en el sistema para el Congreso con la Circunscripción Única como eje. Tampoco es de esperar que por parte de los dos partidos emergentes, C’s y P’s, las propuestas vayan más allá de un cambio de D’Hondt por Sainte Laguë, algo cosmético para salvar las formas.

Digamos que es un pez que se muerde la cola. Mientras no cambien los actores el cambio es imposible. Solo movilización y rebeldía, en su concepción más positiva, puede forzar cambios de calado en la sociedad española. Y aclaró para ciertas izquierdas, esos cambios no los trae el secesionismo. ¡Para nada!

Nou Barris. Barcelona. 06 de septiembre de 2018

Vicente Serrano

Presidente de Alternativa Ciudadana Progresista y miembro del Grupo Promotor de IZQUIERDA EN POSITIVO

Nota. Para más información sobre el análisis y la propuesta consultar “EL VALOR rEAL DEL VOTO”. Páginas 41 a 54 y 113 a 129. y el capitulo 6 de la obra, visible en la web  del libro.

 

 

 

 

 

 

 

 

Balcanización de Cataluña y la ausencia del Estado

El nacional-secesionismo ha iniciado un proceso qué pretende la balcanización de España, aparentemente una balcanización sin armas pero igual de efectiva, y con el objetivo de forzar la secesión de Cataluña como un hecho consumado. Ignora el nacional-secesionismo que su procés a dónde nos arrastra es a una balcanización de Cataluña. Padece de ceguera política o bien de optimista voluntariedad ya que soslaya la realidad sociológica de Cataluña.

 

El nacional-secesionismo controla las herramientas de todo el poder político debido a la dejadez del Estado -y aquí si toca hablar de Estado, de Estado Español-. La conllevanza, en forma de dejadez y sin la contrapartida de la fidelidad, que los sucesivos gobiernos estatales han practicado respecto al catalanismo desde la transición, ha permitido el control de todos los aparatos ideológicos del Estado por parte del nacionalismo.  La sociedad catalana ha sido bombardeada por televisión, radio y escuela con toda una artillería ideológica apabullante. El nacional-secesionismo ha controlado todo desde un principio; cualquier asociación de petanca, de padres, de sardanas o de sevillanas ha sido infiltrada por elementos subvencionados y debidamente aleccionados. Vender libros el Día del Libro en una mesa en Nou Barris suponía que hasta la gente más revolucionaria entendían que había que hacerlo con la bandera catalana, ondeando cómo faldón de la mesa, dispuestos incluso a olvidar sus propias señas de identidad ideológica.

En el proyecto nacional-secesionista el charnego debía aceptar la subalternidad de su pertenencia a la comunidad. Debía aceptar que su ciudadanía era de segunda, que estaba afectada de una hipoteca para con sus receptores, acogedores, explotadores… El éxito de la asimilación o mejor dicho de la aculturización de los nouvinguts (inmigrantes) es aparentemente total cuando oyes a uno de reciente incorporación que afirma que “es lógico que en la escuela solo se enseñe en catalán porque estamos en Cataluña“. Sí Goebbels levantara la cabeza se sentiría satisfecho de su máxima de que “una mentira miles de veces repetidas se convierte en verdad”. Algunos parecen recién descubrir que existe algo que se llama fake news. La manipulación de la opinión pública es algo que practicaron los nazis con gran eficacia y lleva años perfeccionando el amigo americano, el sionismo y el nacionalismo… que se lleven las manos a la cabeza por la entrada en el juego de Rusia causa estupor por la hipocresía de su afectación.

El pacto no escrito y el complejo de la izquierda

La actual ley electoral española es copia directa del decreto 20/1977 previo a la Constitución del 78. Un sistema que consolida un bipartidismo imperfecto siempre necesitado de los votos nacionalistas, también beneficiados frente al castigo que sufren los partidos medianos y la exclusión de los pequeños. Cierto es que en las dos ultimas elecciones generales la aparición de dos partidos con pretensiones de sorpasso y sustitución nos da la apariencia de un cuatripartito; lo cierto es que los dos partidos que hasta la fecha se han beneficiado del bipartidismo del sistema (PP y PSOE) siguen beneficiándose y los dos nuevos (C’s y P’s), aunque de tamaño superior a los clásicos perjudicados (IU y UPyD), siguen siendo perjudicados en sus resultados –aunque en menor medida dado su tamaño– y los nacionalistas, como siempre, indemnes. Ver gráfico.

Este sistema electoral consolida un pacto no escrito por el cual PP y PSOE se turnan en el gobierno de España y los nacionalistas se aseguran mandar en sus autonomías. En ese pacto se incluía la continua cesión de competencias y el “dejar hacer” ante abusos del nacionalismo dentro de sus territorios y respecto a todos los españoles –No solo lingüísticas, también discriminaciones sociales y políticas, incluyendo un largísimo proceso de “construcción nacional” (más de 30 años) –.

La fidelidad constitucional no estaba incluida en ese pacto. Prueba de ello son las leyes de desconexión de septiembre de 2017 que pretendían romper la legalidad constitucional y la solidaridad y soberanía del pueblo español.

La extraña  mezcla de complejo de culpa impropia de la izquierda ante el nacionalismo –incomprensible a la luz de la historia–, la confusión equiparadora entre España y franquismo, unido a un dogmatismo proveniente de una mala lectura de los textos leninistas sobre el derecho de autodeterminación, han conducido a la izquierda a una desnaturalización de sus principios de igualdad y fraternidad.

La izquierda en Cataluña siempre ha estado dirigida por hijos de la burguesía nacionalista lo que ha alimentado la hoguera del procés. La asociación de lucha social y nacional ha perjudicado gravemente a la primera y el memede que la independencia de Cataluña arrastraría, cual fichas de dominó, hacia un cambio republicano en toda España ha desarmado no solo a las izquierdas catalanas, si no también a las del resto de España, siendo su valedor más destacado Podemos y sus confluencias. La inconsistencia de esa “teoría” es total a tenor de quienes hegemonizan el procés. Podríamos decir que esa “teoría” más que una utopía es una distopía social propia de mentes calenturientas, perdidas en los “significantes vacíos” del neoperonismo de Ernesto Laclau .

 

“La extraña  mezcla de complejo de culpa impropia de la izquierda ante el nacionalismo incomprensible a la luz de la historia–, la confusión equiparadora entre España y franquismo, unido a un dogmatismo proveniente de una mala lectura de los textos leninistas sobre el derecho de autodeterminación, han conducido a la izquierda a una desnaturalización de sus principios de igualdad y fraternidad.”



La posible secesión de Cataluña conduciría hacia una balcanización en la misma Cataluña y a un enfrentamiento de imprevisibles consecuencias dentro de Cataluña. No existe una Cataluña homogénea en torno al procés, al contrario. El procésha roto las compuertas que mantenían adormilados sentimientos cosmopolitas, lejos de identidades excluyentes. El sentimiento de españolidad se aleja del supremacismo nacional-catalanista y se abraza a un patriotismo constitucional abierto y plural, que ya no tiene que ver con el franquismo y que supera el complejo de la izquierda antifranquista y antiespañolista.

Pero hay que estar vigilantes ya que al secesionismo le interesa generar un enfrentamiento identitario: catalanismo versus españolismo. Es en la guerra de identidades donde se hacen fuertes y con ello pretenden seducir a gentes, que sin ser catalanistas, se sienten antifranquistas. No son ajenos a este interés formaciones de la ultraderecha españolista (falange, VOX, etc.), siempre dispuestos a ocupar y hegemonizar las manifestaciones criticas con el nacional-catalanismo. Son dos nacionalismos que se retroalimentan.

Guerra de símbolos. Ausencia del Estado.

La pretensión de ocupar todo el espacio público con el amarillo secesionista se ha encontrado con un Estado debilitado y ausente en Cataluña. Ello es fruto de una dejadez continua desde los años 80 en los que los sucesivos gobiernos del PP y PSOE, se han apartado displicentemente ante todo ataque del nacional-catalanismo a las libertades y a la Constitución.

Es más la dejación de funciones ha sido resultado de un cambio de cromos en los que los nacionalistas se quedaban siempre los mejores. Que la derecha, el PP, lo hiciera tiene que ver con una manera de entender la sociedad: cada uno a su negocio. Pero que lo hiciera el PSOE podemos considerarlo una traición de clase, una traición a su base electoral; cosa que le ha pasado factura y aun no se han enterado. No se salva de responsabilidad IU, ICV, EUiA, ahora diluidos en Unidos Podemos o Catalunya en Comú, avezados defensores de un supuesto “derecho a decidir”, antes “catalanismo popular”, que ha condenado siempre a las clases trabajadoras de Cataluña a la subsidiariedad, a ser ciudadanos de segunda.

El Estado es débil en Cataluña. Es débil por que sus instituciones de base, los ayuntamientos, están tomados por el nacional-secesionismo con la colaboración de la izquierda oficial: PSC y Catalunya en Comú. Los que tendrían que defender la neutralidad del espacio público amparan a los totalitarios (salvo honrosas excepciones). Y la autonomía (Generalitat y Parlament) en manos del secesionismo merced a una ley electoral que también beneficia a los dos grandes partidos es la gran gestora de la ruptura de la legalidad, de la soberanía, de la infidelidad constitucional, del proceso de secesión ilegal –por definición toda secesión es ilegal e ilegítima–.

El gobierno de España y su parlamento que deberían ser garantes de la igualdad y de que ese espacio público se respetase, antes con el PP y ahora con el PSOE, no encuentra su punto de autoridad para intervenir tras tantos años de dejadez y ausencia.

España. Un Estado fuerte, una nación plural.

Siempre he dicho que Cataluña es más plural en sí que España. Si aceptáramos que España es plurinacional deberíamos aceptar que Cataluña también lo es. Es más segura la balcanización de Cataluña que la de España. La tensión que pretende el nacional-secesionismo puede derivar en enfrentamientos civiles. Forzar su independencia asegura una ruptura territorial interna. Las cartas ya están sobre la mesa. Lo que apareció como una broma es una alternativa en caso de conflicto: Tabarnia. Ahora parece un chiste pero mañana puede ser una realidad. Se habla mucho de Quebec como reclamo catalanista, pero no olviden que la ley de claridad canadiense aseguraría en Cataluña que en los municipios donde ganara el no, se quedarían en España. Si es que hubiere, que no lo habrá, un referéndum legal.

Ya no es posible volver a las posiciones previas al inicio del procés, donde la hegemonía no se le discutía a un nacionalismo extractivo, donde se aceptaba el predominio social, económico y educacional de lo catalán –siendo el catalán la lengua de prestigio y dominación-. Donde los afectos al régimen gozaban de privilegios y se hacían ricos a la sombra de una administración corrupta, donde se ha generado una nueva clase o parroquia de funcionarios, cargos “digitales” y contratistas mamando de la teta de la administración autonómica y municipal.

Ya no es posible volver por que los excluidos hemos tomado conciencia de que somos mayoría, de que la mayoría nacionalista es un pufo, es mentira. Y queremos otra Cataluña: bilingüe, abierta, plural, social, solidaria, fraternal, libre… donde no importe ni el idioma que hablas ni tu sentimiento de pertenencia, donde la igualdad sea la máxima.

Para esa Cataluña se precisa una nueva izquierda.

Una izquierda sin complejos, una izquierda no nacionalista. Es preciso reformar cosas en España: La Constitución y el Estatutde Cataluña. Una ley electoral que nos iguale, donde el valor de nuestro voto sea igual votes donde votes. Donde nuestros hijos aprendan en la legua familiar y si hay otra en nuestra comunidad también, de forma aditiva, en positivo… Una España donde la propiedad esté al servicio del bien común –lo dice la Constitución, sí, la del 78–, donde trabajo, sanidad, vivienda sean derechos reales no virtuales. Donde España sea un Estado Integral como decía la Constitución de la Segunda República y nos olvidemos de “derechos a decidir” y “nación de naciones” y demás banalidades. Que cuando hablemos de federalismo no lo confundan con confederalismo o asimetrías. Donde incluso nos atrevemos a plantear la devolución de algunas competencias a la Administración Central del Estado, por ejemplo: Sanidad y Educación, sin que ello impida una gestión compartida con Autonomías y Municipios.

Esa izquierda está empezando a configurarse en IZQUIERDA EN POSITIVO.

Nou Barris, Barcelona. 16 de agosto de 2018

Vicente Serrano

Presidente de Alternativa Ciudadana Progresista y miembro del Grupo Promotor de IZQUIERDA EN POSITIVO.

Autor del ensayo EL VALOR REAL DEL VOTO. Editorial El Viejo Topo. 2016

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