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Vicente Serrano
Historias escritas por vicenteplaza
Miembro del Grupo Promotor del partido IZQUIERDA EN POSITIVOy de la Junta Directiva de la asociación Alternativa Ciudadana Progresista. Autor del ensayo EL VALOR REAL DEL VOTO. Editorial El Viejo Topo. 2016

Cataluña despertó y el Procés seguía ahí

 

Hay voces que afirman el final de la pesadilla. Voces autorizadas entre el constitucionalismo, que empiezan a dar por finiquitado el proceso secesionista. No les falta razón. La independencia de Cataluña se confirma como un imposible.

Pero parece que se quieran arropar los ¿buenos? resultados de la política sanchista del “dialogo”. Quien dice sanchista dice sorayista… pues otra cosa no fue el 155 de opereta, trufado de “diálogo” y la misma propuesta de salida: Jonqueras y el tripartito… como ahora.

Como diría Sun Tzu hay derrotas que se convierten en victoria. El poder del secesionismo sigue intacto, no como el Ejército Rojo al final de la Larga Marcha −una derrota que Mao convirtió en victoria−. Siguen controlando todos los resortes del poder en una Cataluña donde el Estado, como garante de la legalidad, no existe.

Entre las voces que certifican la muerte del Procés destaca la divertidísima entrevista a Albert Soler

En grupo de whatsapp contesto: “Yo creo que el proceso no está muerto ni enterrado y que nos van a dar la murga durante mucho tiempo, está muy bien la entrevista, es divertida, pero nos van a seguir jodiendo por años”.

Mi amigo D.B. replica: “Estoy de acuerdo contigo en que nos van a seguir jodiendo mucho tiempo pero también comparto la opinión de que el “prusés”, entendido como esto, un proceso con un principio y un final, la independencia de Cataluña, está acabado. No creo que nadie crea posible que a corto o medio plazo se pueda producir esta independencia, por lo que el “prusés” en si mismo habría acabado el 27/10/17. Como bien dices, otra cosa es que los separatistas no han salido derrotados y que, aunque no puedan culminar su guerra, nos sigan dando la murga. A mi modo de ver, la diferencia es importante porqué entiendo que esta situación comporta un cambio de estrategia, de la resistencia al “golpe de estado” se debería pasar a echarlos del poder, que es lo que ahora les une y quieren mantener por obvias razones. Otra cosa es como se puede conseguir…”

Es decir de bajar la guardia, nada de nada. Las espadas siguen en alto. Cierto que las huelgas de estos días han dado una sensación de despertar de la sociedad catalana, tan atona durante los últimos años. Falta comprobar si esa capacidad de movilización se mantiene en el tiempo y si es un elemento de demolición del procés.A mi particularmente, sin que eso no quiera decir que los motivos laborales no fueran ciertos, me preocupa que algunos de los convocantes sean elementos muy proprocés, como es el caso de la USTEC o de los Bombers.Cierto que, por fin, en una manifestación reivindicativa no ondearon masivamente esteladas.

“Es decir de bajar la guardia, nada de nada. Las espadas siguen en alto. Cierto que las huelgas de estos días han dado una sensación de despertar de la sociedad catalana, tan atona durante los últimos años.”

La respuesta del  Sr. Eduard Pujol sobre lo esencial −evidentemente la independencia−no parece apuntar a que la derrota de paso a una rendición. Tampoco parece que los partidos de ámbito español tengan claro el camino para resolver el conflicto, excepto ceder ante las demandas nacionalistas. Hoy ya podemos afirmar que en Madrid no se enteran de lo que pasa en Cataluña. Hubo un tiempo en que creíamos que era un problema de información, hoy sabemos que los nacionalismos han ganado la batalla y nuestros políticos se mueven con las orejeras que el nacionalismo les ha diseñado. ¡Perded toda esperanza! Ni socialistas, ni peperos, ni podemitas nos auxiliaran y me temo que los ciudadanistas tampoco, sobre todo cuando vean lo cómodo que es el poder.

Es hora de reivindicar la reforma de la Constitución por los constitucionalistas.

Sobre todo por los constitucionalistas de izquierda. Se acerca el 6 de diciembre y entre los que no quieren tocarla y entre los que quieren derribarla, hay una opción constructiva y revolucionaria: mejorarla.

Son muchos los puntos de mejora, desde la organización territorial del estado, con asignación concreta de las competencia de cada administración (estatal, autonómica y municipal) que permita solventar de una vez las derivas nacionalistas; hasta el reconocimiento de los derechos sociales, al trabajo, a la vivienda, a la sanidad, a la educación como derechos ejecutivos; sin olvidar reforzar la función social de la propiedad.

Pero sobre todas esas consideraciones se hace preciso redefinir la forma en que se conforman los poderes del Estado, del sistema de control entre los mismos y de los mecanismos que impidan el mercadeo de competencias y corruptelas a cuenta del reparto del poder y de los dineros públicos. Para ello se hace imprescindible profundizar en el sistema de toma de decisiones políticas, es decir la democracia.

En España y en Europa la democracia formal, representativa, es el sistema elegido. Pero dentro de ese sistema es evidente que los mecanismos de reparto de dicha representatividad son diferentes en función de si se prima la gobernabilidad o la representatividad. Casi todos tienden a facilitar la gobernabilidad. En el caso español el ejecutivo, el gobierno, lo elige el Congreso de los Diputados, no es elegido directamente por la ciudadanía. Los ciudadanos elegimos el Congreso de los Diputados mediante un sistema de circunscripciones provinciales que deforman la voluntad del conjunto, generando por un lado un bipartidismo imperfecto y una desigualdad en el poder del voto entre ciudadanos, dependiendo de donde se vota y a quien se vota; además de un alto número de votantes cuyo voto no vale nada, cero.

 

“En España y en Europa la democracia formal, representativa, es el sistema elegido. Pero dentro de ese sistema es evidente que los mecanismos de reparto de dicha representatividad son diferentes en función de si se prima la gobernabilidad o la representatividad”

El problema es que la obsesión por la gobernabilidad, que podría ser aceptable siempre y cuando se garantice la representación proporcional en el legislativo, conlleva la deformación de este y lo que es más grave un sistema partitocrático donde lo prioritario no es el bien común, sino perpetuarse o alcanzar el poder. Ello ha conllevado un incremento de la corrupción que hemos sufrido en las últimas tres décadas.

La reforma del sistema electoral.

Se precisa reformar la Constitución para cambiar el sistema electoral. Hay que consagrar en ella la Circunscripción Única para elegir el Congreso de los Diputados y los parlamentos autonómicos y la circunscripción autonómica para la elección de senadores, asignando proporcionalmente al censo el número de senadores de cada Comunidad Autónoma. Es preciso eliminar el sistema de lista abierta para el Senado que como se ha comprobado en estos 40 años genera mayorías absolutas inexistentes en la sociedad. Todo ello combinado, con la presentación en listas cerradas y desbloqueadas por distrito/provincia, aseguraría proporcionalidad en el reparto, igualdad en el voto de todos, minimización de votantes sin valor de su voto y representación territorial equilibrada.

La gobernabilidad, es decir la necesidad de garantizar gobiernos estables, debe venir, por un lado de una cultura política de negociación y pacto y por otro de un mecanismo que garantice la constitución de gobiernos con suficiente respaldo popular, es decir abriendo la posibilidad a que los ciudadanos sean llamados a elegir entre los dos candidatos a Presidente de Gobierno que tienen más apoyos en el Congreso, pero no cuentan con la mayoría absoluta de los diputados. Todo ello con mecanismos de estabilidad y control parlamentario novedosos.

No se me escapa la falta de interés de los actuales partidos mayoritarios en una reforma de ese calado. Ni de los que actualmente se benefician, PP y PSOE, ni de los que aspiran a sustituirlos, C’s y P’s. Solo un proceso de reforma participativo, con una sociedad politizada y consciente, y activa, podría forzar estos cambios. Si los cambios se diseñan desde la tele es seguro que caminaremos a otro sistema más deformador, si cabe, como el británico, el francés, el italiano o el alemán, que aunque habla de circunscripción única contiene elementos de distorsión importantes. Algo podríamos aprender del sistema holandés.

“No se me escapa la falta de interés de los actuales partidos mayoritarios en una reforma de ese calado. Ni de los que actualmente se benefician, PP y PSOE, ni de los que aspiran a sustituirlos, C’s y P’s. “

Otro de los importantes beneficios que nos traería esta reforma para Cataluña sería ajustar la representación del nacionalismo a su base social. Sería muy difícil configurar mayorías secesionistas. Sería un beneficio pero no la solución. Como se dice en matemáticas una condición necesaria pero no suficiente. Y ahí entra otro de los puntos mencionados la reforma de la estructura territorial de España y de la fijación de competencias. Si no hay fidelidad constitucional tal vez es momento de que la administración central recupere sus competencias en educación… por poner un ejemplo. Ya no podemos contentarnos con volver a la hegemonía del nacionalismo pujolista, como dice DB ¡hay que echarlos del poder! Democráticamente claro.

De todas estas cosas hablaremos el lunes, 3 de diciembre, en el acto que IZQUIERDA EN POSITIVO organiza en Barcelona. Será en el Centro Cultural Teresa Pàmies a las 19:00 y contaremos con amigos de entidades de izquierda y de dos ponentes de altura: Teresa Freixes y Miguel Candel. ¿Qué Constitución queremos?

Miembro del Grupo Promotor del partido IZQUIERDA EN POSITIVOy de la Junta Directiva de la asociación Alternativa Ciudadana Progresista.

Autor del ensayo EL VALOR REAL DEL VOTO. Editorial El Viejo Topo. 2016

Las encuestas las carga el que paga.

 

“ERC ganaría las elecciones catalanas y JxCat perdería 10 diputados”.

Con este titulo publica El Periódico hoy los resultados del Baròmetre d’Opinió Política. 3a onada 2018,la encuesta del Centre d’Estudis d’Opinó de la Generalitat de Catalunya. Esta claro que como casi todas las encuestas esta bien cocinada. No voy a ser yo quien corrija los resultados pero si señalar algunas cosas llamativas de la citada encuesta.

Lo primero el margen de error, que reconocen en su dossier de prensa, de un ±2,53 lo que supone un intervalo de 5,06 puntos sobre los valores resultantes. Llamativos que esos márgenes de error en las provincias más sobre representantazas y por tanto determinantes en la configuración final del parlamento, Gerona y Lérida, son de ±8,28 y ±10,69 respectivamente, se disparen. Intervalos de 16 a 21 puntos, porcentuales.

Por otro lado no parece tener en cuenta la lengua de los entrevistados, siendo como es en Cataluña un elemento determinante a la hora de ponderar los datos obtenidos. Si pondera edad, sexo y, evidentemente, localidad. También el lugar de nacimiento pero no es tan determinante como la lengua familiar. No es la primera vez que se acusa al CEO (CIS catalán) de sobre-representar a los catalanohablantes en sus encuestas.

 

Este gráfico nos ofrece El Periódico destacando la victoria de ERC y las bajadas de JxCat y Ciudadanos. Si hubiera ahora elecciones comprobaríamos que de nuevo se vuelven a equivocar… como siempre. Otra cosa es que sea un equivoco inocente. La pretensión no puede ser otra que desanimar al constitucionalismo de posibles salidas al embrollo. La verdad es que fácil no está a tenor de la ineptitud y falta de ideas de los lideres constitucionalistas.

El independentismo sumo en 2017 un 37,44% del voto referente al censo y el no independentismo el 41%. Y estos no son encuestas de 1500 personas, no, es el resultado electoral. Muy poco creíble este barómetro. Muy tendencioso.

Sin embargo lo que nos demuestra es que el sistema electoral sigue siendo tramposo. Incluso cuando de encuestas se trata. Veamos:

 

Todo el mundo da por descontado un traspaso de votos de JxCat a ERC, pero teniendo en cuenta que tal cosa también se daba por descontado a pocos días de las elecciones de 2017, habría que ser muy prudentes. De todas formas, aun con cocina, se observa un abandono de votantes de la antigua coalición de Junts pel Sí (suma de ERC y JxCat) que pierden 3 puntos en beneficio de la CUP que incrementa prácticamente 4. Ese punto extra no parece venir de CECP que también parece mejorar… todos mejoran, hasta el PP y PSC… menos C’s que parece empeorar sus expectativas… Sigo sin creérmelo, no veo votantes de C’s votando a la CUP o a CECP.

En fin. En la asignación de escaños en 2017 se puede observar que tres son los partidos beneficiados a salir sobre representados JxCat, ERC y C’s (5, 3 y 2 diputados extra respectivamente) Los mismos que saldrían beneficiados con la encuesta, si esta se cumpliera. Obsérvese la línea verde de los votos y la de los posibles diputados; como siempre los dos primeros al obtener la sobre-representación en las dos provincias más pequeñas son los más beneficiados. C’s obtiene su sobre-representación gracias a la que le genera ley D’Hondt en Barcelona y Tarragona.

La línea verde cambia el sesgo y se sitúa por encima de las líneas de que reflejan el porcentaje de escaños, lo que significa que el resto de partidos están Infra-representados en el Parlament.

No sabemos cuando serán las próximas elecciones autonómicas pero parece evidente que mientras no cambiemos las reglas del juego la solución estará lejos. Mientras tanto, aquellos que creemos que ser de izquierdas imposibilita ser nacionalista, debemos trabajar para construir una alternativa de izquierdas que no regale continuamente su voto al nacional-secesionismo… ¡En eso estamos!

Miembro del Grupo Promotor del partido IZQUIERDA EN POSITIVOy de la Junta Directiva de la asociación Alternativa Ciudadana Progresista.

Autor del ensayo EL VALOR REAL DEL VOTO. Editorial El Viejo Topo. 2016

Prisioneros de un referéndum.

 

Hay quienes afirman que “votar es democracia” y por tanto a los que criticamos cualquier petición de un referéndum nos consideran antidemocráticos, fachas. Tal argumento maniqueo ha trufado todo el discurso del nacionalismo catalán, vasco, escocés, español o británico. La realidad es que la democracia siempre es algo más que votar, mucho más. Pero votar es imprescindible para la democracia.

El problema es que se puede votar aquello para lo que tienes competencia para votar. Veamos. Se afirma, por parte del nacional-catalanismo, que Cataluña tiene derecho a decidir si quiere ser un estado independiente. Es como si los españoles menos los catalanes pudieran votar si expulsan a Cataluña de España. La noticia paródicad e esto la hicieron los de Charnego Newsy todavía hoy llegan comentarios ácidos sobre la misma. Digamos que no se puede marginar a los extremeños  de una decisión que les afecta (su expulsión de España), como no se puede marginar a los españoles no catalanes de la decisión de segregar una parte de España. En ambos casos es una segregación, de la pobreza ¿no?

Referéndums catalanes.

En Cataluña desde la transición ha habido cuatro referéndums circunscritos a la autonomía. Dos legales y dos ilegales.

De los legales el primero se realizó en 1979 para aprobar el Estatuto, en el participo casi un 60% del censo –digamos que tampoco es que generara grandes entusiasmos, imagínense que se hubiera exigido, como determinaba la constitución de la segunda República, los dos tercios del censo para su aprobación–. El segundo referéndum se convoco en 2006 para aprobar la reforma del Estatuto; la participación no llego al 49% del censo. Parece que el tema no le interesaba a algo más de la mitad de la población.

De los dos referéndums ilegales no hay datos oficiales en la web de la Generalitat ¡hasta quien los convocaba los considera ilegales!. El primero, el famoso 9N de 2014, la participación, no certificada, fue de poco más del 36%. Los resultados del segundo, el referéndum del 1 de octubre de 2017 son más que discutibles y aunque Wikipedia hable del 43% como dato no verificado, es evidente que tales datos son falseados (se podría hablar de la movilización de hasta 400.000 personas pero incluso ese dato puede estar inflado)

Otros referéndums catalanes.

Los catalanes hemos participado en cuatro referéndums más que afectaban a todos los españoles, todos legales. En el primero el de la reforma política de 1976 participó el 74% del censo catalán, superando el 93% de síes. El siguiente, el de la Constitución, en 1978 tuvo una participación de casi el 70%, mayor en 8 décimas que en el conjunto de España y un 90,5% de síes, superando en dos puntos y medio la media nacional.

El tercer referéndum fue en 1986 sobre la permanencia de España en la OTAN. La participación a nivel nacional supero el 59% del censo –los síes fueron casi el 57% de los votantes–.  En Cataluña la participación fue de casi un 63% y gano el nocon casi un 54%

Y el cuarto sobre la Constitución Europea que supero algo el 42% de participación y casi un 82% de votos emitidos favorables. En Cataluña la participación bajo al 41% y los votos afirmativos al 64%

¿Para que sirve un referéndum?

Esa pregunta deberíamos hacernos antes de lanzarnos a pedirlo como posesos ya que en ocasiones sus resultados no son tan determinantes como para que la decisión de su resultado sea la más democrática. A tenor de los resultados de las 8 convocatorias se puede decir que hay dos en que claramente se pudo ver el interés de los catalanes en participar: El de la reforma política y el de la constitución con participaciones superiores o iguales al 70%. Podríamos aceptar cierta legitimidad al referéndum para el Estatuto de 1979 con el 60% de participación y, eso, si no nos ponemos muy republicanos. Pero el resto podemos decir que sirvieron de bien poco, al menos para discernir la voluntad de los catalanes/españoles. Eso si sirvieron para las políticas partidistas de quienes los convocaron.

“Esa pregunta deberíamos hacernos antes de lanzarnos a pedirlo como posesos ya que en ocasiones sus resultados no son tan determinantes como para que la decisiónE de su resultado sea la más democrática.”

Sobre los referéndums propiamente catalanes se puede afirmar que el de reforma del estatuto (2006) no resolvió el problema que nos creo el señor Maragall dada su bajísima participación. De los dos ilegales solo podemos extraer que han sido una herramienta de división social y que restañar las heridas requiere de mucho tiempo y voluntad.

El uso del referéndum como herramienta de toma de decisiones políticas debe realizarse tras un sosegado debate social y con la participación de todos los implicados, todos. Es decir no se pueden hacer referéndums en Cataluña o Extremadura que afecten a la vida de todos los españoles y además debemos definir previamente que porcentajes de participación son exigibles y que porcentajes sobre el censo debe alcanzar la opción elegida mayoritariamente. Es decir lo de la mitad más uno para según qué, no sirve, ni siquiera del censo.

“El uso del referéndum como herramienta de toma de decisiones políticas debe realizarse tras un sosegado debate social y con la participación de todos los implicados, todos.”


El brexit.

En realidad el titulo de este artículo lo inspira el problema que se ha generado en Reino Unido con el resultado del referéndum para salir de la UE.

Es posible que un nuevo referéndum arrojase resultados diametralmente opuestos al primero. Hoy los británicos son más conscientes de lo que implica separarse de la UE. Con una participación del 72%, casi el 52% se mostraron en 2016 a favor de dejar la Unión Europea y el 48% de permanecer en ella. Imagínense que un pequeño incremento o decremento en la participación junto a un mayor conocimiento podría suponer y cambio en una decisión política de enorme calado, no solo para los británicos, para todos los europeos. A tener en cuenta que ese 52% favorables a la salida representan tan solo al 37,5% de la población británica. ¿Cómo se puede tomar una decisión de esa envergadura sin, al menos, la mitad del censo?

Pero están prisioneros de un referéndum donde las mentiras, como luego reconocieron, forzaron una decisión que está lastrando toda la política europea, es decir no solo les afecta a los británicos.

El CatExit.

Ciertamente los porcentajes 48/52 (secesionismo/no secesionismo) electorales, invertidos por birlibirloque del sistema electoral en 53/47 parlamentarios, son muy parecidos al del Brexit y nos plantean grandes problemas de difícil solución en España y no parece que un referéndum vaya a resolverlo. Sobre todo si no se tiene en cuenta a todos los españoles y no se establecen unas reglas del juego limpias… Cosas harto improbables.

Democratizar la vida política y fortalecer el Estado. Es más un deseo que una posibilidad. Rescatar la ética e imponer un sistema de democracia real donde el voto de nadie valga más que el de cualquiera. Y donde todas las opciones políticas tengan la misma presencia en los medios de comunicación y se limiten los gastos electorales de las grandes maquinarias partidistas engrasadas con dinero de la corrupción.

Es un deseo. ¡No es fácil!

 

 

 

 

Miembro del Grupo Promotor del partido IZQUIERDA EN POSITIVOy de la Junta Directiva de la asociación Alternativa Ciudadana Progresista.

Autor del ensayo EL VALOR REAL DEL VOTO. Editorial El Viejo Topo. 2016

La izquierda, ante su abismo

El somero equilibrio que practican Pedro Sánchez y su vice in pectore Pablo Iglesias, planteando unos presupuestos más progresistas, con una muy alta probabilidad de que finalmente no sean aprobados (dado que el chantaje nacionalista alcanza cotas que pondrían al limite el Estado de derecho), hace dudar de la bondad de su propuesta.

 

 

El vice aprovecha para pasearse por los virreinatos, ofreciendo a los caudillos su intermediación con el poder de la pérfida España, y el presi se ofende por unas palabrillas de nada –a tenor de lo que se oye en el hemiciclo– que dejan al borde del llanto al líder de la derecha española.

Parece que asistimos a una nueva sesión teatral de la que saldremos con unos presupuestos prorrogados. Esos que elaboró el PP y que ya parecen servir, a tenor de lo que el Gobierno dice, para hacer las políticas sociales del PSOE. La realidad es que entre los presupuestos de los peperos y los psoeros no hay tantas diferencias. Ambos respetan lo que diga la Comisión Europea; para eso hicieron juntos la reforma del 135 de la Constitución.

La cosa es que, con los presupuestos prorrogados, se podrá subir igualmente el salario mínimo interprofesional, financiar la educación de 0 a 3 años, actualizar las pensiones con el IPC, eliminar el impuesto al sol, gravar a las grandes fortunas, etc. etc. etc. Porque todo eso se podrá hacer desde otras leyes que no sean las de los Presupuestos Generales del Estado, o desde decretos leyes…

“La cosa es que, con los presupuestos prorrogados, se podrá subir igualmente el salario mínimo interprofesional, financiar la educación de 0 a 3 años, actualizar las pensiones con el IPC, eliminar el impuesto al sol, gravar a las grandes fortunas, etc. etc. etc”

Entonces, uno se pregunta ¿A que estamos jugando?

Parece que la cuestión es cambiar los cromos de apoyo al gobierno a cambio de los cromos de no tocar el poder de los nacionalismos catalán o vasco. Es un juego tan viejo que cansa. Sobre todo, porque los que salen ganando siempre son los mismos: los nacionalismos (léase oligarquías patrias, catalana, vasca o castellana… españolas, vamos). Y los que salen perdiendo, también: los currantitos, los ciudadanos de a pie. En Cataluña se les llama charnegos.

Todo es ir preparando el terreno para unas condenas suaves a los “políticos presos” –lo que facilitaría un posible indulto posterior–, un dejarles seguir controlando sus reinos de taifas –Educación (=asimilación identitaria), medios de comunicación, blindaje de la Justicia, monopolio de la violencia, etc.–, y ¿por qué no?- un referéndum, a priori no vinculante, excepto si sale secesión, que llenaría de gozo a Torras y a Torrents…

Este cuento de la lechera que encanta a los nacionalistas –que son pocos pero joden mucho–, y que no desagrada a esta izquierda que gobierna en una minoría más que inestable, se quedará con el cántaro hecho añicos en las próximas elecciones, donde es más que probable que la derecha española tenga mayoría absoluta. Digan lo que digan las cocinadas encuestas del CIS.

Entonces volveremos a escuchar las típicas críticas a los trabajadores: que no votan lo que toca, que son tontos, que no entienden a sus líderes… Y, la realidad, es que esto último es verdad. Porque no es entendible que la izquierda haya perdido el norte y que esté más empeñada en defender los privilegios de las minorías secesionistas que los derechos de las mayorías trabajadoras.

Y volverán a dar paso a la derechona que gobierna para las oligarquías patrias y para las multinacionales sin tanto aspaviento. Y se instalarán en el victimismo y de su análisis no saldrá una autocrítica, ni una reflexión sobre los millones de votos perdidos en la abstención y en el voto a esa derecha que desprecian. Porque ni quieren ni pueden entender la inteligencia de los trabajadores ante la disyuntiva entre que les dividan en reinos de taifas que auguran un futuro más que negro –repúblicas bananeras inestables y conflictivas donde la igualdad estará en entredicho– y la de mantener una España unida que, al menos, les asegura un Estado democrático de Derecho. Con sus defectos, sí: pero estable, y con posibilidades de mejora. Porque es una izquierda esclerótica y en bucle que, a pesar de aparentar modernidad en las formas, está instalada en la frustración de su propia incapacidad para entender la superación del franquismo.

“… es una izquierda esclerótica y en bucle que, a pesar de aparentar modernidad en las formas, está instalada en la frustración de su propia incapacidad para entender la superación del franquismo.”


Es preciso una izquierda sin complejos, que aprenda historia críticamente y mire hacia delante. Que tenga un proyecto para todos, un proyecto centrado en la igualdad y no en la diferencia. Porque la diversidad no puede usarse como coartada para atentar contra la igualdad de derechos básicos. La diferencia, la identidad, sea la que sea -religiosa, de pertenencia o sexual-, no puede generar privilegios ni desigualdades.

Adendas

Surgen noticias sobre cambios en el sistema de inmersión lingüística en Cataluña. Esperar una reflexión crítica por parte del nacionalismo que nos conduzca a una escuela bilingüe es ingenuo. En mi artículo anterior ya dejaba claro que la mal llamada inmersión lingüísticaes una herramienta al servicio de un proyecto al que los nacionalistas no piensan renunciar: el de la construcción nacional.

Tales noticias pretenden servir para desactivar la fuerte contestación que se inició el pasado 8 de octubre de 2017 frente al órdago secesionista. Hora es que los no nacionalistas aspiremos, de una vez, a la hegemonía política en Cataluña.

Corolario

Es la izquierda no nacionalista la que tiene que enarbolar la bandera del cambio en Cataluña, la que tiene que romper el statu quo.

Miembro del Grupo Promotor del partido IZQUIERDA EN POSITIVOy de la Junta Directiva de la asociación Alternativa Ciudadana Progresista.

Autor del ensayo EL VALOR REAL DEL VOTO. Editorial El Viejo Topo. 2016

Adoctrinamiento, asimilación y socialización

 

El pasado miércoles nuestro Defensor del Pueblo, Francisco Fernández Marugán, admitía y denunciaba que en Cataluña ha existido adoctrinamiento aunque, matizaba, que el número de casos denunciado es bajo.

Es terrible que las instituciones españolas que han de garantizar la igualdad de los ciudadanos pasen continuamente de puntillas sobre la barbaridad social que se practica en Cataluña: La asimilación identitaria.

No es menos cierto que la pretensión de hacer que, por fin, el Defensor del Pueblo se haya hecho eco del problema, siquiera sobre los actos de adoctrinamiento sucedidos durante los terribles días de septiembre y octubre del pasado año, es un relativo éxito dada la consuetudinaria sordera del Estado.

Sin embargo, que, a estas alturas, el Defensor del Pueblo, el Gobierno actual y los gobiernos anteriores soslayen la realidad de la función asimilacionista de la escola catalana es un acto de hipocresía que raya en la prevaricación política.

Tal vez es preciso aclarar los conceptos. La socializaciónes un proceso de adaptación e incorporación de los niños a la sociedad en la que están insertos. La familia, la escuela y los medios de comunicación son los principales agentes de socialización. La lengua o lenguas es un elemento clave en la socialización.

En Cataluña, la lengua familiar entra en confrontación con la lengua de la escuela en más de la mitad de los alumnos. Esto es así ya que el español o castellano es lengua familiar de más de la mitad de las familias catalanas.Y ello es así porque, contrariamente a lo que cabría esperar, en Cataluña se practica una, mal llamada, inmersión lingüística que deja al castellano con la categoría de lengua extranjera, reduciendo su enseñanza a dos horas semanales.

“En Cataluña, la lengua familiar entra en confrontación con la lengua de la escuela en más de la mitad de los alumnos. Esto es así ya que el español o castellano es lengua familiar de más de la mitad de las familias catalanas.”


No pretendo entrar a debatir sobre si es necesaria una discriminación positiva del catalán respecto al castellano. Primero, porque las discriminaciones positivas tienen un límite en el tiempo y porque se aplican a personas que sufren discriminación, no a lenguas. En todo caso, quien sufre discriminación por razón de lengua son los niños con lengua materna castellana. Y, segundo, porque no es el tema de derechos lingüísticos el tema principal de este artículo, independientemente de que es la lengua catalana la herramienta y justificación principal del proceso de asimilación identitaria. La sociedad en la que están insertos los niños catalanes es bilingüe; un proceso de socialización correcto debería tener en cuenta esa realidad.

El asimilacionismo identitario es un proceso de integración forzosa de un grupo etno-cultural, minoritario o no, a la cultura de la oligarquía dominante en un territorio concreto. Este proceso, en Cataluña, pretende, no solo el abandono de la lengua castellana y de tradiciones particulares, sino la asunción de valores identitarios propios del nacionalismo-secesionista. Detrás, hay un proyecto de secesión, de construcción nacional.

El grupo etno-cultural que el nacional-catalanismo pretende asimilar tiene dos características principales: Es mayoritario en la sociedad catalana y mayoritariamente lo forman las clases menos pudientes, las clases trabajadoras.

Ciertamente, el asimilacionismo ha conseguido que haya una juventud que ha roto con sus orígenes y asume discursos supremacistas, pero no es mayoría. No lo es, ni entre los jóvenes ni entre los adultos.

No son de fiar las encuestas realizadas por el CEO (Centre d’Estudis d’Opinió) dependiente de la Generalitat. Aún así, sus propias encuestas no se desmarcan demasiado de lo que ya he dicho en alguna ocasión: que el independentismo roza el 37% del censo (ver pregunta 30 en su resumen del barómetro). Cocinadas están, solo hay que ver la pregunta 31. Queda la duda de si las muestras son debidamente representativas de una sociedad tan plural como la catalana (porcentajes de lengua, de voto previo, etc.), aparte de la tendenciosidad de alguna de las preguntas; ya saben, aquello de la influencia del diseño en el resultado.

Digamos que el adoctrinamientoes la punta de iceberg del asimilacionismo, es la expresión del descontrol que algunos maestros sufrieron los pasados meses de septiembre y octubre de 2017. La rabia e impotencia les llevó a ejercer su labor sin bridas.

“Digamos que el adoctrinamiento es la punta de iceberg del asimilacionismo, es la expresión del descontrol que algunos maestros sufrieron los pasados meses de septiembre y octubre de 2017.”

Es grave que el Defensor del Pueblo se haga el inocente con un pequeño rapapolvo, que lo haga el Gobierno (este y el anterior), escondiendo el informe sobre libros escolares, ignorándolo. Es grave porque el nacionalismo no tiene más límite que la independencia y podrá durante un tiempo aparentar moderación, siempre y cuando se le deje seguir haciendo su labor asimilacionista. Llegará Junqueras y el tripartito y cuando vuelvan a sentirse fuertes, cuando su labor asimilacionista haya conseguido que en Cataluña nadie se sienta parte de España, cuando la sustitución lingüística e identitaria sea una realidad, tendremos otro órdago a la democracia, a la igualad, a la libertad y a la fraternidad. El bien común estará en peligro.

Sigan alimentando a la bestia.

Adendas.

  • No le falta razón a José Manuel de Prada cuando afirma que “tras la aparente democracia las oligarquías se reconocen y se apoyan”. El nombramiento de Soraya Sáenz de Santamaría confirma esto y lo que afirmaba en mi artículo de la semana pasada, Pedro Sánchez se lleva al Consejo de Estado a la gran experta en el “diálogo” con el secesionismo al que él está dando continuidad.
  • Iglesias visita hoy, viernes, a Junqueras. Pues lo dicho… Preparando el tripartito.

Miembro del Grupo Promotor del partido IZQUIERDA EN POSITIVOy de la Junta Directiva de la asociación Alternativa Ciudadana Progresista.

Autor del ensayo EL VALOR REAL DEL VOTO. Editorial El Viejo Topo. 2016

Reeditar el tripartito, no, gracias

La estrategia de diálogo qué lanzó Soraya Sáenz de Santamaría desde el Gobierno de Rajoy tenía a ERC como elemento clave para desmontar el frente independentista. La de Pedro Sánchez, igual. En realidad, la precipitada convocatoria de elecciones después de la imposición del 155 parece ser que pretendía facilitar el sorpassode ERC al PDECAT. Estrategia que fallo con la huida de Puigdemont, cosa que este supo manejar para convertirse en el centro de toda la política catalana.

Es evidente que la oligarquía española y la catalana están muy interesadas en reeditar un tripartito. La visita del presidente de la CEOE a Junqueras en la cárcel lo confirma. También la de José María Álvarez, secretario general de la UGT, siempre muy… muy cercano a las tesis nacionalistas.

Fue el tripartito dirigido por Pasqual Maragall el que abrió el camino para que nos encontremos dónde estamos. Quiso ser más papista que el Papa, más nacionalista que los nacionalistas y, cuando nadie revindicaba un nuevo estatuto, él se lo sacó de la chistera y se tragó sus palabras sobre la corrupción convergente del 3% para poder pasar a la historia, a la historia torcida de Cataluña. Viendo donde está hoy su hermano, se confirma la ocupación del nacionalismo trasversal de todos los partidos en Cataluña. En una cena, hace muchos años, del colectivo Mogambo, donde el invitado era Ernest Maragall ya me quedó claro que lo importante para él era el poder, no su ideología socialista, si es que la hubo, que no la hay.

“Fue el tripartito dirigido por Pasqual Maragall el que abrió el camino para que nos encontremos dónde estamos. Quiso ser más papista que el Papa, más nacionalista que los nacionalistas y, cuando nadie revindicaba un nuevo estatuto, él se lo sacó de la chistera y se tragó sus palabras sobre la corrupción convergente del 3%”



También recuerdo una comida con los intelectuales del Foro Babel en un restaurante, ya desaparecido, de la calle Viladomat, donde la euforia por la próxima llegada de Maragall a la Generalitat les hacia albergar esperanzas de superación del proceso nacionalista; la realidad frustró toda esperanza.

Aquel tripartito lo gobernaba el PSC; el que nos puede venir lo gobernará ERC. Si en aquellos años ya apunté mis reservas, las que ahora tengo, ante un tripartito con Junqueras al frente, un PSC jibarizado y un Cat-Comú Podem más soberanista que nunca, se multiplican y auguran tiempos de matraca reclamando un referéndum de autodeterminación. Con Maragall, el Estatut que nadie pedía, y, con Junqueras, el referéndum que la mayoría no quiere.

Elecciones en Cataluña antes de mayo

Si la estrategia Santamaría/Sánchez da su fruto, manteniendo la fricción entre el independentismo, todo hace preveer que a principios de año tendremos elecciones autonómicas en Cataluña.

Por otro lado, el adelanto de dichas elecciones tendrá otro importante componente: desarmar la candidatura de Valls al Ayuntamiento de Barcelona que hace peligrar, no ya la alcaldía de Colau, la hegemonía del secesionismo en la capital de Cataluña, ¡no es moco de pavo! (recomendable el artículo de Pascual Esbrí en este mismo número). Y Tabarnia a la vuelta de la esquina…

Las elecciones en España son una herramienta más al servicio del poder y se adelantan o no en función de intereses espurios del partido gobernante o de la oligarquía correspondiente. Se ha visto recientemente en Andalucía y se verá en breve en Cataluña. A ninguno de los partidos gobernantes, o de los que aspiran a gobernar, bien sea en el ámbito autonómico o en el general, les interesa cambiar un sistema electoral tan útil a sus intereses. Sus propuestas de reforma las hacen con la boca pequeña y son simples retoques que nada cambian.

La mayoría no nacionalista y su imposible gobernabilidad

Lo cierto es que la sociedad catalana está tan tensionada que es improbable que los resultados varíen mucho respecto a los del 21D de 2017. Mientras el sistema electoral infravalore los votos de los ciudadanos de Barcelona (provincia) no habrá cambios y volveremos a vivir el día de la marmota, muy a mi pesar. Será, de nuevo, la repetición de unas elecciones que no sirvieron para resolver nada, tal vez empeorarlo. No habrá cambiado mucho respecto a las opciones que se presentaban aquel día. Ciertamente, la participación subió hasta el, tan cacareado, 80%.

El 40,50% del censo no es nacionalista (en votos, más del 52%) y el 38,77% independentistas (menos del 48% en votos). A pesar del empecinamiento de amigos socialistas que argumentan que el eje izquierda/derecha no es determinante en Cataluña y que la polarización se da entre nacionalismo versus constitucionalismo, lo cierto es que ambos subsisten y se entrecruzan. Para mí, la confrontación principal es la confrontación de clases que deriva en la confrontación izquierda/derecha. El nacionalismo crea una polarización que sirve a sus intereses que no son otros que los de las clases dominantes. Solo desde esa perspectiva entiendo posible el análisis del procéso, mejor, del nacionalismo.

Así, pues, si en la calle lo más visible y mediático es la dualidad nacionalismo/constitucionalismo, lo cierto es que hoy es imposible que se dé el pacto de los constitucionalistas marcados internamente por diferencias ideológicas. Y eso es así debido al sistema de partidos existente en Cataluña, y también en el resto de España. Una cosa son los votantes y otra las direcciones de los partidos. Seguramente, los votantes de los partidos constitucionalistas estarían de acuerdo en superar las diferencias ideológicas en aras de acabar con el procés, a modo de gobierno por la democracia. La realidad es endiabladamente compleja y más con el sistema electoral actual.

“… si en la calle lo más visible y mediático es la dualidad nacionalismo/constitucionalismo, lo cierto es que hoy es imposible que se dé el pacto de los constitucionalistas marcados internamente por diferencias ideológicas.” 

Veamos. Si sumamos los diputados de PP, C’s y PSC suman 57, exactamente los mismos que suman el ansiado tripartito: ERC, PSC y CatCP. Aún sumando a los de CatCP a los constitucionalistas para hacer un frente no nacionalista se quedarían en 65. En todo caso, no son suficientes para la formación de un gobierno tripartito o no nacionalista, salvo que persistiera la no sustitución de los diputados suspendidos. Cosa esta última que quedará resuelta con nuevas elecciones.

Lo que no quedará resuelto es la ingobernabilidad desde posiciones no nacionalistas por dos causas:

La primera ya la apuntaba, la falta de voluntad de las direcciones de los partidos marcados por la ideología. A este problema hay que añadir otro, si cabe más importante, la inexistencia institucional (con diputados) de una izquierda no nacionalista y que ya he comentado en otros artículos. La actual izquierda esta prisionera de una hispanofobia resultado de una mala digestión del antifranquismo y la Transición.

La segunda, el desamparo del Estado ante esta situación. Y no hablo tan solo de la estrategia de diálogo Santamaría/Sánchez, no. Me refiero a la nula voluntad política para poner las bases legales de ese cambio: La reforma electoral con la circunscripción única como principio rector. En Cataluña no hay ley electoral, ya les va bien la española. Se podía haber cambiado la distribución de escaños por provincias en las elecciones del 21D de 2017, pero el miedo escénico era evidente, las prisas…. También se podía haber hecho una reforma de la LOREG, entre el tiempo transcurrido entre las generales de 2015 y 2016.

Estamos en 2018 y llegaremos a las elecciones generales anticipadas o en su tiempo en 2020 y nada se habrá hecho… Todos aspiran a beneficiarse de la ley actual… En elacuerdo presupuestario de Sánchez e Iglesias se reduce a lo que indica el punto 11.2

“Modificación de la Ley Electoral

Se impulsará la reforma de la Ley Electoral con el objetivo de acabar con las trabas del voto rogado de las españolas y españoles en el exterior, y se establecerán listas cremallera. Además, se acuerda realizar un mailing electoral único.

Igualmente, se trabajará para conseguir un amplio consenso que permita modificar la fórmula electoral para mejorar la proporcionalidad del sistema.”

Esta bien lo de acabar con el voto rogado y el mailing electoral único siempre que incluya a todas las candidaturas. Veo más problemático y poco creíble el segundo párrafo que no deja de ser una cantinela que, de repetida, nadie se cree. Solo hay que ver que ningún periódico la destaca.

Malos tiempos para la lírica” cantaba Golpes Bajos;malos tiempos para la Política, con mayúsculas, en esta España que nos duele, tanto como a Unamuno o a Jaime Gil de Biedma:

Quiero creer que nuestro mal gobierno
es un vulgar negocio de los hombres
y no una metafísica, que España
puede y debe salir de la pobreza,
que es tiempo aún para cambiar su historia
antes que se la lleven los demonios.

Apología y petición. 1961

Miembro del Grupo Promotor del partido IZQUIERDA EN POSITIVOy de la Junta Directiva de la asociación Alternativa Ciudadana Progresista.

Autor del ensayo EL VALOR REAL DEL VOTO. Editorial El Viejo Topo. 2016

El Parlament no es la Bastilla

El pasado sábado especulaba yo en el Ateneo de Madrid sobre la balcanización de Cataluña. El domingo y el lunes parecían los cachorros independentistas confirmar mis temores. La violencia se instala en la política de Cataluña.

Dentro del mundo secesionista existe una mitificación de su “lucha”,  es el mejor elemento para qué los que participan de ese proceso se consideren a sí mismos imbuidos de un mandato superior, mandato cuasi divino ya que el “pueblo” se convierte en una divinidad, en un elemento superior, al cual todo buen catalán se somete. Es la nación esencialista el elemento central, la justificación del todo, frente a la otra nación: la Nación política, la que nos hace ciudadanos libres e iguales.

Es la nación esencialista, herderiana, “milenaria”, neofeudal, racista y violenta la que pugna por imponerse a la mayoría.

La muchachada que asaltó el Parlamentde Cataluña creía estar realizando un acto revolucionario y en realidad estaban asaltando la democracia. La Bastilla de París era una prisión y el símbolo del antiguo régimen, de la opresión. El Parlament de Cataluña, independiente a cómo se configura la representación ciudadana en él, es el símbolo de una democracia recobrada, es la representación de los catalanes en el ámbito autonómico.

No hay épica en ese asalto, no hay toma de la Bastilla, es el “vivan las cadenas” de Buñuel  al final de la película “El fantasma de la libertad”. Es el continuo absurdo nacionalista disfrazado de progresismo.

En Nou Barris, Barcelona. 05 de octubre de 2018

Miembro del Grupo Promotor del partido IZQUIERDA EN POSITIVOy de la Junta Directiva de la asociación Alternativa Ciudadana Progresista.

Autor del ensayo EL VALOR REAL DEL VOTO. Editorial El Viejo Topo. 2016

El Senado. ¿Qué hacemos con el Senado?

El problema que tenemos en España es que no sabemos que hacer con el Senado. O tirarlo a río o comprarle un piso y así vamos: lo tenemos realquilado. Nos acordamos de él cuando truena como de Santa Bárbara. Lo tenemos igual para un cosido (155) que para un fregado (limite presupuestario). Unas veces nos salva y otra nos jode…

El sistema electoral español no es proporcional, por mucho que lo ponga en la Constitución y en la LOREG. Genera diferencias en el valor del voto de los ciudadanos antes de que voten, tanto en las elecciones al Congreso de los Diputados como en las del Senado.

Lo primero que hay que aclarar es que esas diferencias no son culpa del Sr. D’Hondt, no. Son culpa de la consagración de la provincia, en la Constitución, como circunscripción electoral. Eso y algunos detalles más.

Si en las elecciones al Congreso se deforma la voluntad popular (ver Gráfica 1) beneficiando a los dos partidos mayoritarios en el ámbito estatal (PP incrementa su representación un 18% respecto al voto real obtenido y el PSOE un 7%) y también en el ámbito autonómico (CDC queda sobre-representado casi un 14% y PNV un 19%) El resto de formaciones pierden entre el -2,23% de ERC y el -3,85% de U-P, hasta el -25,79% de EH Bildu o el -29,94% de C’s. Siendo lo más sangrante el -100% de PACMA con un porcentaje de voto similar al PNV.

Lo del Senado ya no tiene nombre. Genera una mayoría absoluta en el Senado a favor del PP incrementando su representación más de 88% (del 33% del voto al 62% de senadores) También “sufren” un incremento de representación ERC (casi 48%), Coalición Canaria (33%) y PNV (casi 85%). De todas maneras se lleva la palma, el mayor premio, la Agrupación  Socialista Gomera que incrementa su representación un 2.491%, menos mal que solo le da para un senador sus 4.340 votos.

 

 

En estos momentos Pedro Sánchez parece deseoso de jibarizar la función del Senado para resolver los problemas de su gobierno en minoría. No pareció preocuparle al PSOE  cuando ese sistema tan espurio le dio la mayoría absoluta en el pasado. Ver evolución histórica de las mayorías del Senado en Gráfica 2.

Si el problema es la sobre-representación de la candidatura más votada la solución no es vaciar al Senado de competencias –y no entro a valorar si el Senado ha de poder vetar el techo de gasto–. Al menos no parece muy ético si antes se llenaron la boca habando de la necesidad de que el Senado sea una autentica cámara territorial.

 

“En estos momentos Pedro Sánchez parece deseoso de jibarizar la función del Senado para resolver los problemas de su gobierno en minoría. No pareció preocuparle al PSOE  cuando ese sistema tan espurio le dio la mayoría absoluta en el pasado.”



 

Si el problema es la sobre-representación de la candidatura más votada la solución no es vaciar al Senado de competencias –y no entro a valorar si el Senado ha de poder vetar el techo de gasto–. Al menos no parece muy ético si antes se llenaron la boca habando de la necesidad de que el Senado sea una autentica cámara territorial.

Ciertamente el hecho de que la circunscripción para elegir los senadores sea la provincia, unido a la asignación del mismo número de senadores por provincia −4 en las peninsulares, 3 en las islas mayores, 2 a las ciudades autónomas (Ceuta y Melilla) y 1 a las islas menores−y al sistema de listas abiertas con voto limitado a 3, 2, 2 y 1 respectivamente, genera un sistema mayoritario puro como ya se ve en la Gráfica 1 y se ha comentado antes. Pero lo que es más grave, no cumple la función de representación territorial que la Constitución le asigna y deforma la voluntad popular en grado sumo.

Como podemos ver en la Gráfica 3 (línea verde), Madrid es la gran perjudicada en el reparto de senadores, junto a Cataluña y la Comunidad Valenciana.

Estamos hablando de censo electoral, la discriminación es previa al actode votar. No cabe en una cámara territorial una representación igual por territorio. El hecho que se haga por provincia beneficia a las comunidades que tienen muchas provincias aunque tengan menos población, mientras que perjudica a las comunidades uniprovinciales o con pocas provincias y mucha población. Entre las perjudicadas las tres antes indicadas y entre las beneficiadas Castilla y León, Castilla La Mancha y Aragón. Observen la línea verde de la Gráfica 3 o los costes medios en la Gráfica 4 (barras azules). Recuerden que no hablamos de votos todavía.

¿Reformar del Senado?

Si el Senado arrastra un problema de representatividad por un lado y de falta de funcionalidad institucional –no responde a los parámetros de cámara de representación territorial y como cámara de segunda lectura tiene un papel dilatante más que corrector– por otro, habrá que plantearse si lo reformamos o lo eliminamos.

La idea de eliminarlo es un argumento bastante extendido a partir de la visión como cámara inútil y costosa donde retirar a los elefantes de la política. Argumentativamente es facilona y populachera dicha propuesta y aunque arrastra algo de verdad, su aplicación, la eliminación del Senado, no resuelve los problemas; sobre todo si creemos que el sistema autonómico ha de perdurar. Otra cosa es que perduré con la situación distrófica actual. Pero esa cuestión corresponde a otro momento, si bien es cierto que la propuesta que hago tiene como objetivo un sistema autonómico en sentido federal, nada relacionado con las ideas nacionalistas de “soberanías originarias”, ni de “derechos a decidir”. Sino con la idea de una simetría donde la igualdad entre ciudadanos sea la máxima y a ella se someta la igualdad entre territorios. Evidentemente la diversidad, la pluralidad de España es indiscutible, como lo es la pluralidad interna de sus comunidades.

Es decir necesitamos un Senado que represente correctamente a los ciudadanos de las Comunidades Autónomas. No es aceptable una representación igualitaria por territorios dado que ni siquiera la Unión Europea en su parlamento la acepta y eso que la UE no puede considerarse, ni siquiera, una confederación, paso previo a una federación y a una posterior unificación –donde ya está España hace siglos– , y donde el número de eurodiputados por cada país está relacionado con su población.

 

“… necesitamos un Senado que represente correctamente a los ciudadanos de las Comunidades Autónomas. No es aceptable una representación igualitaria por territorios dado que ni siquiera la Unión Europea en su parlamento la acepta…”

La propuesta

La propuesta para el Senado contempla reducir los actuales 266 senadores(208 por elección provincial directa y 58 nombrados por las comunidades autónomas) a 150 de elección directa, en circunscripciones autonómicas, distribuidos proporcionalmente al censo de cada autonomía, manteniendo como mínimo 1 senador por cada Ciudad Autónoma o Comunidad.

El resultado de esa asignación de senadores por Comunidades, aplicado a las elecciones de 2016, se puede ver en la Gráfica 3 representado por la línea rosa, que como se puede observar se solapa casi milimétricamente a la línea del censo. Evidentemente para poder comparar ambos sistemas se utilizan los porcentajes tanto de censo como de senadores dado que el número de estos últimos es distinto en los dos sistemas comparados. En el cuadro inferior de la gráfica se pueden ver tanto lo porcentajes como los valores absolutos de censo y senadores de ambos sistemas.

 

 

La gráfica 4 nos permite comparar los costes medios por senador en ambos sistemas. Como ya se comentó al inicio el sistema actual genera desigualdades (barras azules) mientras el sistema propuesto (barras rosas) iguala los costes medios por senador.

El grafico nos permite comparar el IPVC (Índice de Poder de Voto Censal) de los ciudadanos de cada comunidad. Las comunidades están ordenadas por censo de izquierda a derecha. Como se puede el ver en el actual sistema el poder del voto de los ciudadanos de las comunidades más pobladas es el menor mientras en las restantes es dispar y mayor respecto a índice nacional = 1. El sistema propuesto mantiene el IPVC cercano al 1, como se puede observar en la línea rosa que lo representa.

Ciertamente en ambos sistemas el poder de voto de los ciudadanos de Ceuta y Melilla es superior dada la escasa población de ambas. Es una distorsión menor en aras de mantener una representación mínima de todos los territorios, distorsión algo matizada al asignar un solo senador a cada ciudad autónoma.

Finalmente y a modo didáctico he calculado los senadores que con el sistema propuesto resultarían elegidos con los resultados de 2016. Dado que el voto se realizaba en lista abierta en las provincias peninsulares cada partido tenia tres valores de votación ya que se votaban a tres candidatos, en islas mayores y Ceuta y Melilla a dos y en menores a uno. Para tratarlos de forma homogénea he usado el valor máximo a cada candidatura/provincia y he realizado las sumas de cada candidatura/autonomía. Posteriormente he asignado proporcionalmente los senadores por candidaturas en cada autonomía. El resultado lo podemos ver en la Gráfica 5.

Para todas las propuestas de reparto proporcional he utilizado el sistema Hare, también conocido de “reparto proporcional y a resto mayor”. Se utiliza el valor medio (entero) resultante de dividir el total de votos validos de cada circunscripción por el número de senadores de la misma. Se realiza una primera asignación directa de senadores al hallar el entero de la división del total de votos de la candidatura en la circunscripción por la citada media, se calculan los restos, se ordenan de mayor a menor y se asignan la plazas de senadores pendientes (n) a las (n) primeras candidaturas. Ver cuadros de cálculos en el siguiente enlace.

 

Como ya indicaba al principio el actual sistema genera una mayoría absoluta en el Senado al sobre-representar al partido más votado en el ámbito estatal (no necesariamente mayoritario) y beneficia a los partidos nacionalistas en el ámbito autonómico. En la Gráfica 5 la línea azul refleja el porcentaje de senadores que cada candidatura obtiene con el sistema actual y la línea rosa/roja el porcentaje que obtendría con la propuesta realizada. La conclusión es que las candidaturas mayoritarias (más del 10% de votos) y medianas (entre el 1% y el 10% de votos), −cuadro izquierda y centro−dicha línea se solapa con la de los votos (línea verde), igual que en el reparto por autonomías. El cuadro de la derecha donde se agrupan las candidaturas que obtienen menos de un 1% de los votos totales no hay solapamiento ya que para obtener un senador se precisa concentrar los votos en una autonomía. Tres son los que lo consiguen, en este caso, EH-Bildu con el 14,84% de votos en el País Vasco y en asignación directa (0,91% del total), Coalición Canaria con el 8,85% del voto en Canarias y asignación por restos (0,36% del voto total) y BNG en Galicia con un 5,31% del voto en la comunidad y asignado por restos (0,34% del total). Otras candidaturas como UPyD y Recortes Cero aun con más porcentaje no obtienen senador por la dispersión de su voto. Aun así el sistema es más justo que el actual donde el único que mantendría senador sería CC (que lo consigue en la isla de Hierro y por 2.149 votos, mientras los 82.343 que obtiene en el resto de islas no le sirven para absolutamente nada), con menos votos que los 4.340 que le cuesta a ASG, en Gomera, que representa tan solo el 0,02% del voto total. Tendrían representación los más marginados del sistema actual: C’s con 17 senadores y PACMA con 4 senadores, además de los antes comentados EH-Bildu y BNG.

Votantes sin representación.

El sistema propuesto garantiza igualdad a los territorios y a los ciudadanos asegurando un IPV (Índice de Poder de Voto) muy centrado en torno al 1, tanto censal (antes de votar) como tras haber votado, y reduce a 1.265.580 votantes sin representación en el Senado, muy lejos de los 9.958.577 de votantes queel actual sistema electoral deja sin representación. Evidentemente los valores cambiaran de una elección a otra pero los porcentajes serían muy similares: El 5,41% con el sistema propuesto y el 42,57% con el actual sistema electoral. Los valores para las elecciones de 2015 son muy similares.

 

“El sistema propuesto garantiza igualdad a los territorios y a los ciudadanos asegurando un IPV (Índice de Poder de Voto) muy centrado en torno al 1, tanto censal (antes de votar) como tras haber votado.”

Y dado que estamos hablando de porcentajes sobre voto valido 23.393161, lo que supone un 64,5% del censo (no contamos ni la abstención ni los votos nulos), podemos afirmar que los senadores los elige menos del 37% del censo. Con los mismos datos del 2016 los senadores habrían sido elegidos por casi el 61% de ese mismo censo.

Conclusiones.

Con la actual correlación de fuerzas no es previsible que los dos partidos que se han beneficiado hasta la fecha, PP y PSOE, afronten un cambio constitucional en la línea que aquí propongo, completado con un cambio en el sistema para el Congreso con la Circunscripción Única como eje. Tampoco es de esperar que por parte de los dos partidos emergentes, C’s y P’s, las propuestas vayan más allá de un cambio de D’Hondt por Sainte Laguë, algo cosmético para salvar las formas.

Digamos que es un pez que se muerde la cola. Mientras no cambien los actores el cambio es imposible. Solo movilización y rebeldía, en su concepción más positiva, puede forzar cambios de calado en la sociedad española. Y aclaró para ciertas izquierdas, esos cambios no los trae el secesionismo. ¡Para nada!

Nou Barris. Barcelona. 06 de septiembre de 2018

Vicente Serrano

Presidente de Alternativa Ciudadana Progresista y miembro del Grupo Promotor de IZQUIERDA EN POSITIVO

Nota. Para más información sobre el análisis y la propuesta consultar “EL VALOR rEAL DEL VOTO”. Páginas 41 a 54 y 113 a 129. y el capitulo 6 de la obra, visible en la web  del libro.

 

 

 

 

 

 

 

 

Miembro del Grupo Promotor del partido IZQUIERDA EN POSITIVOy de la Junta Directiva de la asociación Alternativa Ciudadana Progresista.

Autor del ensayo EL VALOR REAL DEL VOTO. Editorial El Viejo Topo. 2016

Balcanización de Cataluña y la ausencia del Estado

El nacional-secesionismo ha iniciado un proceso qué pretende la balcanización de España, aparentemente una balcanización sin armas pero igual de efectiva, y con el objetivo de forzar la secesión de Cataluña como un hecho consumado. Ignora el nacional-secesionismo que su procés a dónde nos arrastra es a una balcanización de Cataluña. Padece de ceguera política o bien de optimista voluntariedad ya que soslaya la realidad sociológica de Cataluña.

 

El nacional-secesionismo controla las herramientas de todo el poder político debido a la dejadez del Estado -y aquí si toca hablar de Estado, de Estado Español-. La conllevanza, en forma de dejadez y sin la contrapartida de la fidelidad, que los sucesivos gobiernos estatales han practicado respecto al catalanismo desde la transición, ha permitido el control de todos los aparatos ideológicos del Estado por parte del nacionalismo.  La sociedad catalana ha sido bombardeada por televisión, radio y escuela con toda una artillería ideológica apabullante. El nacional-secesionismo ha controlado todo desde un principio; cualquier asociación de petanca, de padres, de sardanas o de sevillanas ha sido infiltrada por elementos subvencionados y debidamente aleccionados. Vender libros el Día del Libro en una mesa en Nou Barris suponía que hasta la gente más revolucionaria entendían que había que hacerlo con la bandera catalana, ondeando cómo faldón de la mesa, dispuestos incluso a olvidar sus propias señas de identidad ideológica.

En el proyecto nacional-secesionista el charnego debía aceptar la subalternidad de su pertenencia a la comunidad. Debía aceptar que su ciudadanía era de segunda, que estaba afectada de una hipoteca para con sus receptores, acogedores, explotadores… El éxito de la asimilación o mejor dicho de la aculturización de los nouvinguts (inmigrantes) es aparentemente total cuando oyes a uno de reciente incorporación que afirma que “es lógico que en la escuela solo se enseñe en catalán porque estamos en Cataluña“. Sí Goebbels levantara la cabeza se sentiría satisfecho de su máxima de que “una mentira miles de veces repetidas se convierte en verdad”. Algunos parecen recién descubrir que existe algo que se llama fake news. La manipulación de la opinión pública es algo que practicaron los nazis con gran eficacia y lleva años perfeccionando el amigo americano, el sionismo y el nacionalismo… que se lleven las manos a la cabeza por la entrada en el juego de Rusia causa estupor por la hipocresía de su afectación.

El pacto no escrito y el complejo de la izquierda

La actual ley electoral española es copia directa del decreto 20/1977 previo a la Constitución del 78. Un sistema que consolida un bipartidismo imperfecto siempre necesitado de los votos nacionalistas, también beneficiados frente al castigo que sufren los partidos medianos y la exclusión de los pequeños. Cierto es que en las dos ultimas elecciones generales la aparición de dos partidos con pretensiones de sorpasso y sustitución nos da la apariencia de un cuatripartito; lo cierto es que los dos partidos que hasta la fecha se han beneficiado del bipartidismo del sistema (PP y PSOE) siguen beneficiándose y los dos nuevos (C’s y P’s), aunque de tamaño superior a los clásicos perjudicados (IU y UPyD), siguen siendo perjudicados en sus resultados –aunque en menor medida dado su tamaño– y los nacionalistas, como siempre, indemnes. Ver gráfico.

Este sistema electoral consolida un pacto no escrito por el cual PP y PSOE se turnan en el gobierno de España y los nacionalistas se aseguran mandar en sus autonomías. En ese pacto se incluía la continua cesión de competencias y el “dejar hacer” ante abusos del nacionalismo dentro de sus territorios y respecto a todos los españoles –No solo lingüísticas, también discriminaciones sociales y políticas, incluyendo un largísimo proceso de “construcción nacional” (más de 30 años) –.

La fidelidad constitucional no estaba incluida en ese pacto. Prueba de ello son las leyes de desconexión de septiembre de 2017 que pretendían romper la legalidad constitucional y la solidaridad y soberanía del pueblo español.

La extraña  mezcla de complejo de culpa impropia de la izquierda ante el nacionalismo –incomprensible a la luz de la historia–, la confusión equiparadora entre España y franquismo, unido a un dogmatismo proveniente de una mala lectura de los textos leninistas sobre el derecho de autodeterminación, han conducido a la izquierda a una desnaturalización de sus principios de igualdad y fraternidad.

La izquierda en Cataluña siempre ha estado dirigida por hijos de la burguesía nacionalista lo que ha alimentado la hoguera del procés. La asociación de lucha social y nacional ha perjudicado gravemente a la primera y el memede que la independencia de Cataluña arrastraría, cual fichas de dominó, hacia un cambio republicano en toda España ha desarmado no solo a las izquierdas catalanas, si no también a las del resto de España, siendo su valedor más destacado Podemos y sus confluencias. La inconsistencia de esa “teoría” es total a tenor de quienes hegemonizan el procés. Podríamos decir que esa “teoría” más que una utopía es una distopía social propia de mentes calenturientas, perdidas en los “significantes vacíos” del neoperonismo de Ernesto Laclau .

 

“La extraña  mezcla de complejo de culpa impropia de la izquierda ante el nacionalismo incomprensible a la luz de la historia–, la confusión equiparadora entre España y franquismo, unido a un dogmatismo proveniente de una mala lectura de los textos leninistas sobre el derecho de autodeterminación, han conducido a la izquierda a una desnaturalización de sus principios de igualdad y fraternidad.”



La posible secesión de Cataluña conduciría hacia una balcanización en la misma Cataluña y a un enfrentamiento de imprevisibles consecuencias dentro de Cataluña. No existe una Cataluña homogénea en torno al procés, al contrario. El procésha roto las compuertas que mantenían adormilados sentimientos cosmopolitas, lejos de identidades excluyentes. El sentimiento de españolidad se aleja del supremacismo nacional-catalanista y se abraza a un patriotismo constitucional abierto y plural, que ya no tiene que ver con el franquismo y que supera el complejo de la izquierda antifranquista y antiespañolista.

Pero hay que estar vigilantes ya que al secesionismo le interesa generar un enfrentamiento identitario: catalanismo versus españolismo. Es en la guerra de identidades donde se hacen fuertes y con ello pretenden seducir a gentes, que sin ser catalanistas, se sienten antifranquistas. No son ajenos a este interés formaciones de la ultraderecha españolista (falange, VOX, etc.), siempre dispuestos a ocupar y hegemonizar las manifestaciones criticas con el nacional-catalanismo. Son dos nacionalismos que se retroalimentan.

Guerra de símbolos. Ausencia del Estado.

La pretensión de ocupar todo el espacio público con el amarillo secesionista se ha encontrado con un Estado debilitado y ausente en Cataluña. Ello es fruto de una dejadez continua desde los años 80 en los que los sucesivos gobiernos del PP y PSOE, se han apartado displicentemente ante todo ataque del nacional-catalanismo a las libertades y a la Constitución.

Es más la dejación de funciones ha sido resultado de un cambio de cromos en los que los nacionalistas se quedaban siempre los mejores. Que la derecha, el PP, lo hiciera tiene que ver con una manera de entender la sociedad: cada uno a su negocio. Pero que lo hiciera el PSOE podemos considerarlo una traición de clase, una traición a su base electoral; cosa que le ha pasado factura y aun no se han enterado. No se salva de responsabilidad IU, ICV, EUiA, ahora diluidos en Unidos Podemos o Catalunya en Comú, avezados defensores de un supuesto “derecho a decidir”, antes “catalanismo popular”, que ha condenado siempre a las clases trabajadoras de Cataluña a la subsidiariedad, a ser ciudadanos de segunda.

El Estado es débil en Cataluña. Es débil por que sus instituciones de base, los ayuntamientos, están tomados por el nacional-secesionismo con la colaboración de la izquierda oficial: PSC y Catalunya en Comú. Los que tendrían que defender la neutralidad del espacio público amparan a los totalitarios (salvo honrosas excepciones). Y la autonomía (Generalitat y Parlament) en manos del secesionismo merced a una ley electoral que también beneficia a los dos grandes partidos es la gran gestora de la ruptura de la legalidad, de la soberanía, de la infidelidad constitucional, del proceso de secesión ilegal –por definición toda secesión es ilegal e ilegítima–.

El gobierno de España y su parlamento que deberían ser garantes de la igualdad y de que ese espacio público se respetase, antes con el PP y ahora con el PSOE, no encuentra su punto de autoridad para intervenir tras tantos años de dejadez y ausencia.

España. Un Estado fuerte, una nación plural.

Siempre he dicho que Cataluña es más plural en sí que España. Si aceptáramos que España es plurinacional deberíamos aceptar que Cataluña también lo es. Es más segura la balcanización de Cataluña que la de España. La tensión que pretende el nacional-secesionismo puede derivar en enfrentamientos civiles. Forzar su independencia asegura una ruptura territorial interna. Las cartas ya están sobre la mesa. Lo que apareció como una broma es una alternativa en caso de conflicto: Tabarnia. Ahora parece un chiste pero mañana puede ser una realidad. Se habla mucho de Quebec como reclamo catalanista, pero no olviden que la ley de claridad canadiense aseguraría en Cataluña que en los municipios donde ganara el no, se quedarían en España. Si es que hubiere, que no lo habrá, un referéndum legal.

Ya no es posible volver a las posiciones previas al inicio del procés, donde la hegemonía no se le discutía a un nacionalismo extractivo, donde se aceptaba el predominio social, económico y educacional de lo catalán –siendo el catalán la lengua de prestigio y dominación-. Donde los afectos al régimen gozaban de privilegios y se hacían ricos a la sombra de una administración corrupta, donde se ha generado una nueva clase o parroquia de funcionarios, cargos “digitales” y contratistas mamando de la teta de la administración autonómica y municipal.

Ya no es posible volver por que los excluidos hemos tomado conciencia de que somos mayoría, de que la mayoría nacionalista es un pufo, es mentira. Y queremos otra Cataluña: bilingüe, abierta, plural, social, solidaria, fraternal, libre… donde no importe ni el idioma que hablas ni tu sentimiento de pertenencia, donde la igualdad sea la máxima.

Para esa Cataluña se precisa una nueva izquierda.

Una izquierda sin complejos, una izquierda no nacionalista. Es preciso reformar cosas en España: La Constitución y el Estatutde Cataluña. Una ley electoral que nos iguale, donde el valor de nuestro voto sea igual votes donde votes. Donde nuestros hijos aprendan en la legua familiar y si hay otra en nuestra comunidad también, de forma aditiva, en positivo… Una España donde la propiedad esté al servicio del bien común –lo dice la Constitución, sí, la del 78–, donde trabajo, sanidad, vivienda sean derechos reales no virtuales. Donde España sea un Estado Integral como decía la Constitución de la Segunda República y nos olvidemos de “derechos a decidir” y “nación de naciones” y demás banalidades. Que cuando hablemos de federalismo no lo confundan con confederalismo o asimetrías. Donde incluso nos atrevemos a plantear la devolución de algunas competencias a la Administración Central del Estado, por ejemplo: Sanidad y Educación, sin que ello impida una gestión compartida con Autonomías y Municipios.

Esa izquierda está empezando a configurarse en IZQUIERDA EN POSITIVO.

Nou Barris, Barcelona. 16 de agosto de 2018

Vicente Serrano

Presidente de Alternativa Ciudadana Progresista y miembro del Grupo Promotor de IZQUIERDA EN POSITIVO.

Autor del ensayo EL VALOR REAL DEL VOTO. Editorial El Viejo Topo. 2016

Miembro del Grupo Promotor del partido IZQUIERDA EN POSITIVOy de la Junta Directiva de la asociación Alternativa Ciudadana Progresista.

Autor del ensayo EL VALOR REAL DEL VOTO. Editorial El Viejo Topo. 2016

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