Archivo de autor
Nicolas Delmonte
Historias escritas por nicolasplaza
Entrenador personal, artista marcial y profesor de Yoga, apasionado del movimiento en general. Actualmente trabajo en el Centro de Yoga Prem (Tres Cantos) y en mi proyecto personal, Mov3 (www.mov3.es).

La obesidad es contagiosa

obesidad y hábitos alimenticios

la obesidad

Dicen que eres la suma de las 5 personas con las que pasas más tiempo. Los últimos estudios parecen indicar que esto es especialmente cierto si lo aplicamos a la obesidad. Se suele atacar el problema del sobrepeso desde el prisma de la nutrición y el ejercicio pero los factores sociales y psicológicos tienen mucho más peso del que creemos.

En los últimos 30 años, como sociedad, hemos ido aumentando de peso. Este aumento no responde a características genéticas y el hecho de que se produzca a través de todos los entornos y niveles sociales desafía la explicación puramente ambiental. Algunos investigadores han planteado la posibilidad de que la obesidad se comporte como una enfermedad contagiosa, como si de un resfriado común se tratase que se extiende lentamente por toda la sociedad, este planteamiento arroja algún resultado curioso.

En nuestro día a día distinguimos distintos círculos sociales. Desde los más allegados como nuestra pareja con la que convivimos o los amigos cercanos a los más “lejanos” como compañeros de trabajo, conocidos, incluso la gente con la que, sencillamente tratamos en nuestro día a día. Al parecer todos ellos podrían tener una influencia en nuestro peso.

Como es lógico, los más cercanos son los que más influencia ejercen. Si nuestra pareja es obesa nuestra posibilidad de ser obesos aumenta un 57%, la cercanía favorece el “contagio”. Las amistades también tienen un fuerte impacto, un solo amigo cercano obeso aumenta un 20% nuestras posibilidades de sobrepeso.

Por contra los círculos más “alejados” ejercen un menor impacto, aunque también notable. Por cada conocido obeso nuestras posibilidades aumentarían 0,5% hasta llegar a cinco personas de nuestro entorno con obesidad, una vez superado ese umbral nuestras posibilidades de ser obesos se duplican.

Un efecto curioso es que el sexo del círculo social es importante para la aplicación de estos datos. Las relaciones sociales con individuos de sexo distinto tienen menos impacto que las del mismo sexo. Así un grupo de amistades o pareja del mismo sexo tienen más impacto en nuestras posibilidades de padecer sobrepeso que amistades de distinto sexo.

Obviamente estos datos se apoyan en análisis puramente estadísticos, aunque han sido confirmados por  otras investigaciones que arrojan resultados similares como esta o esta extensa revisión del tema, nos ayudan a comprender tendencias.

Lo que subyace en estos estudios son los hábitos. No se trata de que nos “contagiemos” de la obesidad como una enfermedad ordinaria pero los hábitos de vida sí son contagiosos, como humanos aprendemos y nos relacionamos por imitación. Un individuo tiende a imitar los gestos y costumbres de aquellas personas con las que se lleva bien, es nuestra forma de encajar en el grupo.

Esta estrategia de “pertenencia” al grupo se lleva rápidamente a la comida, cena con una persona que coma de manera abundante y es muy posible que acabes comiendo más de la cuenta. Esta imitación va más allá, estar expuestos a un bombardeo de imágenes, sea de personas obesas, demasiado delgadas o excesivamente musculadas moldea nuestra percepción de nuestro propio cuerpo. Esto es un factor clave ampliamente estudiado en el tratamiento de trastornos alimenticios.

¿Como podemos atajar este problema? Si hablamos de obesidad será clave cambiar nuestros hábitos alimenticios y de ejercicio pero somos seres sociales, dependemos de la cohesión del grupo para sobrevivir y, siendo realistas, cambiar de “conocidos” no es ni viable ni deseable. Esto convierte el cambio en un continuo nadar contra corriente, es una de las razones que explican el fracaso de las dietas. Hay que ser totalmente consciente de que el apoyo de nuestro entorno es algo clave.

Al emprender esta tarea nos vamos a encontrar en nuestro entorno con distintas “resistencias”. Desde el miedo al cambio escogido (“esa dieta es demasiado extrema” / “¿no estás haciendo demasiado ejercicio?”), al temor de perderte como miembro del grupo si cambias, o el ver sus propias decisiones erróneas reflejadas en la persona que realiza un cambio de hábitos.

“Si hablamos de obesidad será clave cambiar nuestros hábitos alimenticios y de ejercicio pero somos seres sociales, dependemos de la cohesión del grupo para sobrevivir y, siendo realistas, cambiar de “conocidos” no es ni viable ni deseable”

Ser consciente de esta dinámica puedes ser la mejor arma posible para combatirla. No intentes forzar los cambios que has adoptado en tu entorno, en su lugar explica tus elecciones sin imponerlas y respetando las elecciones de los demás. No intentes coaccionarlos para adoptar tu modo de vida, mantén siempre presente las razones por las que realizas los cambios e intenta buscar opciones, alternativas y soluciones de compromiso para cada situación.

Es difícil pero, en el lado positivo, estas dinámicas funcionan en las dos direcciones. Con esfuerzo y tesón te puedes convertir en una fuerza de cambio positivo que, como un virus, se extienda por tu entorno y les dé soporte para realizar elecciones que les beneficiarán en el futuro.

MOV3

MOV3

Nicolas Delmonte
Entrenador personal, artista marcial y profesor de Yoga, apasionado del movimiento en general. Actualmente trabajo en el Centro de Yoga Prem (Tres Cantos) y en mi proyecto personal, Mov3 (www.mov3.es).

5 Posturas de Yoga para tu día a día

flexibilidad yoga playa puesta de sol

flexibilidad yoga

La práctica de “asanas” (posturas) es uno de los pilares de los estilos de Yoga más populares. Sin embargo, la imagen que se suele transmitir de esta práctica suele estar bastante distorsionada.

Nos centramos en mostrar ejercicios que son auténticos despliegues circenses reservados a unos pocos prodigios de la flexibilidad en lugar de una práctica accesible a cualquiera. En  realizamos multitud de posturas en clase, que combinadas con la respiración y el foco de atención adecuados obtienen resultados espectaculares, sin embargo, no tienes por qué limitarte a la práctica en la clase. Entre la infinidad de posturas de Yoga he escogido estas 5; son sencillas, se integran fácilmente en cualquier otra actividad y pueden tener un impacto directo en tu bienestar. ¿A qué estás esperando para probarlas?.

Flexión de cadera de pie (Uttanasana): Doblarte desde la cadera hasta el suelo, manteniendo la espalda recta no solo te ayuda a estirar gemelos e isquiosurales/isquiotibiales. Una flexión correcta de la cadera es un patrón básico de movimiento, te ayudará a mejorar tu rendimiento atlético en ejercicios como el peso muerto y te puede evitar problemas y lesiones en carrera/sprints. Además de ser imprescindible para realizar con seguridad actividades cotidianas como atarse un zapato.

¿No eres capaz de hacer esta postura correctamente? Empieza por corregir eso antes de intentar cualquier otro ejercicio más avanzado.

postura yoga

Flexión de cadera de pie (Uttanasana)

Como hacerla: Desde posición de pie, con las piernas separadas el ancho de la cadera (se puede hacer con los pies juntos aunque es un poco más exigente). Inhala y comienza a doblarte desde la cadera hasta llegar al suelo al tiempo que exhalas, mantén la espalda recta durante todo el descenso. Apoya la punta de los dedos de las manos en el suelo. Fácil de explicar, algo más difícil de realizar.

Triángulo (Adho Mukha Svanasana): El triángulo es un estiramiento completo de la cadena posterior, un exigente ejercicio de flexión de tobillo y que, además, mejora la posición de hombros. Enseña a realizar un adecuado campaneo escapular y a empujar por encima de tu cabeza al tiempo que mantienes tu espalda neutral.

Si vas a realizar sentadillas o levantar un peso con los brazos por encima de tu cabeza practicar esta postura te da la mecánica corporal que necesitas.

yoga

Triángulo (Adho Mukha Svansana)

Como hacerla: Comienza en el suelo sobre 4 apoyos, los brazos con el ancho de los hombros y las rodillas con el de la cadera. Apoya la bola del pie y empuja las caderas hacia arriba, intentando llevar los glúteos hacia el techo, al tiempo que empujas el suelo con las manos. No dejes que los brazos se peguen a tus orejas. Relaja el pecho, mantén la espalda en posición neutra e intenta dejar caer los talones hasta el suelo.

Cobra (Bhujangasana): La postura previa era un estiramiento de la cadena posterior, así que lo completamos con uno de la cadena anterior. Con la cobra estiramos la zona abdominal al tiempo que trabajan los gluteos, la espalda, se abre la zona pectoral y los hombros. Muchos de nosotros pasamos demasiadas horas sentados delante del ordenador, esto puede llevar a un acortamiento de ciertos músculos (el psoas, por ejemplo) y la clásica posición de hipercifosis (hombros y cabeza hacia adelante, exceso de arco lumbar).

Esta postura puede ser una ayuda para solucionar estos problemas posturales, sin embargo, requiere cierta precaución. Comienza suave, sin intentar subir excesivamente el tronco, ni llevar la cabeza demasiado hacia atrás y mantente atento a posibles punzadas, dolor o molestias en la base de la columna pues pueden estar apuntando otros problemas subyacentes.

Como hacerla: Túmbate en el suelo bocabajo, coloca tus manos debajo de los hombros. Mientras inhalas, ve empujando el suelo al tiempo que subes vertebra a vertebra, mantén las piernas juntas y mantén activos los glúteos. Lleva la cabeza suavemente hacia arriba mientras extiendes el torax; abre el pecho y mantén los hombros abajo.

yoga

Cobra (Bhujangasana)

 

Gato – Vaca (Majaryasana – Bitilasana): Una buena movilidad en toda la espalda y las cervicales junto con un patrón de respiración correcto puede aliviar ciertos dolores de espalda. Se trata de una postura realmente interesante pues al estar sobre cuatro apoyos realizas el movimiento eliminando la carga sobre la columna.

El movimiento continuo que produce es muy relajante al tiempo que estiras toda la espalda.

yoga

Gato – Vaca (Majaryasana – Bitilasana)

 

Como hacerla: Comienza en el suelo sobre 4 apoyos, los brazos con el ancho de los hombros y las rodillas con el de la cadera. Coloca la columna en postura neutra, exhala completamente mientras bajas la cabeza hacia el suelo y redondeas la espalda hacia el techo. Inmediatamente, inhala profundamente y eleva la cabeza hacia el techo al tiempo que el ombligo baja hacia el suelo. Fluye a través de los dos movimientos, suavemente, combinándolos con la respiración.

Postura de estiramiento: Un ejercicio único de Kundalini Yoga (similar a la “hollow body position” que se practica habitualmente en gimnasia deportiva). Hasta ahora hemos hablado mucho de movilidad, especialmente en la espalda, pero también necesitamos ganar estabilidad y fuerza en la zona abdominal para prevenir todo tipo de problemas y lesiones.

Este ejercicio trabaja poderosamente la faja abdominal al tiempo que exige un control absoluto de la columna.

estiramiento yoga

Postura estiramiento

Como hacerla: Túmbate bocarriba, estirado o estirada completamente, mantén las piernas juntas y los brazos a los lados del cuerpo; eleva la cabeza y las piernas unos 15 centímetros. Eleva el tronco superior doblándote desde el torax sin forzar tus cervicales al tiempo que mantienes la zona lumbar totalmente pegada al suelo. Estira tus manos a ambos lados del cuerpo con las palmas mirando una a la otra.

La postura de estiramiento se realiza habitualmente utilizando una respiración conocida como “respiración de fuego”, es una técnica avanzada y que excede el ámbito de este artículo por lo que recomiendo que, en este caso, mantengas una respiración normal.

Uniendo las posturas

Muy bien, tienes una selección de posturas interesantes, ahora… ¿Qué haces con ellas? Muy sencillo,  realiza un breve calentamiento general o colócalas al final de tu sesión de ejercicio, de manera que el cuerpo esté preparado. Puedes trabajarlas por separado perfeccionando cada una de ellas o realizar la siguiente rutina que te propongo:

  • Comienza con la flexión hacia adelante (uttanasana), y trabaja la postura hasta que puedas mantenerte en ella 1 minuto sin problemas.
  • Túmbate en el suelo boca abajo, sube a cobra (bhujangasana), comienza manteniéndote 30 segundos en la postura; baja de nuevo al suelo y pasa a triángulo (adho mukha svanasana) de nuevo 30 segundos. Realiza tres veces el ciclo anterior. Con la práctica podrás realizar una transición fluida entre ambas posturas, tal como se hace en el Saludo al Sol (del que hablaremos algún día) y podrás ir aumentando el tiempo hasta que puedas mantenerte 1 minuto en cada postura.
  • Descansa un momento boca arriba y, cuando estés preparado/a, colócate en postura de estiramiento. Al principio 30 segundos realizados correctamente será un reto duro, realiza 3 series descansando entre ellas y ve aumentando el tiempo poco a poco, hasta que puedas aguantar 1 minuto entero.
  • Por último, colócate sobre 4 apoyos y relaja completamente la espalda realizando gato-vaca (Majaryasana – Bitilasana) durante 1 minuto.

Como ves en apenas 6-8 minutos habrás realizado un trabajo de estiramiento completo y trabajado la zona abdominal. ¡Pruébalo y cuéntanos tus experiencias!

Descargo de responsabilidad: Obviamente, esta rutina no puede sustituir la supervisión de un profesional. Debes tener el visto bueno de tu especialista en salud antes de realizar cualquier esfuerzo físico y parar en el momento en que aparezca el mínimo malestar, molestia o dolor. Usa tu sentido común.

MOV3

Nicolas Delmonte
Entrenador personal, artista marcial y profesor de Yoga, apasionado del movimiento en general. Actualmente trabajo en el Centro de Yoga Prem (Tres Cantos) y en mi proyecto personal, Mov3 (www.mov3.es).

¿Se debería permitir el dopaje en el deporte profesional?

Estamos en plena época de olimpiadas, los atletas hacen sus impresionantes despliegues de fuerza y habilidad para gloria de su país y disfrute de los espectadores.

En teoría una perfecta meritocracia donde esfuerzo, trabajo y sacrificio personal logran resultados y convierten a los ganadores en un ejemplo para el mundo. Sin embargo, la descalificación de una parte importante de la delegación rusa por un escándalo de dopaje sistematizado trae, de nuevo, la sombra del dopaje a esa imagen perfecta e idealizada del deporte profesional.

El uso de sustancias químicas para aumentar el rendimiento se remonta, prácticamente, a las primeras ediciones de las renacidas olimpiadas, en 1904 el ganador de la medalla de oro en la prueba del maratón, Thomas Hicks, reconoció que su entrenador le había dado una pequeña cantidad de estricnina para lograr el éxito.

Es a mediados de los años 50 del siglo XX con la llegada de los esteroides anabólicos cuando la diferencia de rendimiento entre atletas “naturales” y con ayudas químicas se hace evidente, precisamente será el equipo de halterofilia ruso quien comienza a usarlos, seguido rápidamente por los Estados Unidos.

En plena guerra fría los grandes bloques llevan su competencia al deporte, destacando especialmente el equipo femenino de la República Democrática Alemana que logra grandes éxitos gracias a un vigoroso programa de doping organizado, de nuevo, desde el estado. A partir de ese momento el uso de sustancias dopantes se extiende a cualquier país o deportista lo suficientemente ambicioso para intentar aprovechar una ventaja a pesar del riesgo de ser atrapado o poner en peligro su salud.

En 1988 se le retira la medalla de oro en la prueba de 100 metros lisos al esprínter canadiense Ben Johnson  tras dar positivo en varias sustancias prohibidas. Lo mediático del caso obliga al COI a tomar medidas y adoptar una postura más dura contra el dopaje, creando unos años después la Agencia Mundial Antidopaje (WADA). Esto dará lugar a un juego de gato y el ratón entre los laboratorios internacionales que realizan las pruebas y los atletas/entrenadores que buscan utilizar nuevas sustancias que no puedan ser detectadas por dichos laboratorios.

No cabe duda que el deporte de alto nivel sea atletismo, fútbol, baloncesto, ciclismo, o cualquier otro con los suficientes seguidores, mueve dinero, fama y prestigio, tanto para el deportista que participa como para el país que representa. Estos intereses hacen que los atletas estén siempre presionados para buscar nuevos métodos de entrenamiento, alimentación o tecnológicos que les ayuden a marcar la diferencia en un juego cada vez más igualado pero hay otra parte, desde el público general les pedimos mejores marcas, batir más records o jugar más partidos y con más intensidad.

Cuando en un deporte las marcas se estancan este comienza a perder interés, es necesario que Usain Bolt reviente todos los records de velocidad para que se vuelva a hablar del atletismo en los informativos, queremos mejores resultados pero al mismo tiempo les cerramos una serie de ayudas médicas que están cada vez más presentes en el día a día del resto de la sociedad. Desde antiinflamatorios, terapias de sustitución hormonal para la menopausia o para la pérdida de masa muscular al inefable viagra.

Las ayudas médicas están presentes en la sociedad para hacernos la vida más sencilla y, precisamente, mejorar nuestro rendimiento pero, en el caso de los deportistas, cambiamos las reglas. Llegamos a invadir su privacidad y limitar su libertad, obligándoles a que se sometan a pruebas invasivas en cualquier momento del día y de la noche, situaciones estrafalarias como obligarles a realizar pruebas de orina con un técnico delante o que informen de sus movimientos con meses de antelación para demostrar que están “limpios”. 

Se están invirtiendo ingentes cantidades de dinero en una guerra al dopaje que, aparentemente, da muy pocos resultados, por cada sustancia que se descubre surgen más o más maneras de enmascararlas. Los números hablan por si mismos, el WADA testea anualmente casi 300.000 muestras y solo obtienen un 1-2% de resultados positivos.

“Se están invirtiendo ingentes cantidades de dinero en una guerra al dopaje que, aparentemente, da muy pocos resultados, por cada sustancia que se descubre surgen más o más maneras de enmascararlas.”

Mientras tanto, algunos estudios independientes a partir de entrevistas anónimas, análisis estadísticos y otras técnicas estiman que el 39% de los atletas podría estar haciendo uso de sustancias prohibidas, incluso el 70% en algunos deportes.

Grandes figuras de esa lucha antidoping comienzan a mostrar cansancio y una visión mucho más permisiva: Don Catlin, director del primer laboratorio anti-doping ha declarado que su trabajo en el laboratorio ha fallado y fallará en el futuro, mientras que Doug Logan antiguo presidente de la Federación de Atletismo de los USA y duro perseguidor de los que saltaban las reglas, lleva unos años defendiendo una política mucho más abierta.

Y estamos solo comenzando a investigar terapias genéticas e intervenciones quirúrgicas que dejarán los métodos de dopaje actuales totalmente obsoletos.

En teoría el deportista que se dopa juega con ventaja sobre el resto pero quién tiene acceso a más y mejores instalaciones también tiene ventaja, un buen equipo ortopédico y de fisioterapia puede jugar una gran diferencia a la hora de recuperarse de una lesión, la nutrición especializada, la cámara hiperbárica usada por Novak Djokovic, el traje de Michael Phelps desarrollado en colaboración con la NASA, incluso las becas y ayudas que permiten una dedicación exclusiva, todo ello es inclinar la balanza desde el esfuerzo individual hacia quien tiene acceso a más recursos.

La fuerza del dopaje

La fuerza del dopaje

Otro argumento esgrimido desde las instituciones anti-dopaje es la salud de los deportistas. Un exceso o una mala aplicación de estas sustancias puede causar daños potencialmente letales y unas consecuencias a largo plazo aún desconocidas.

El problema es que mientras se mantenga como algo ilegal no se podrá exigir ningún tipo de estándar de control o de aplicación, el ejemplo son las de transfusiones de sangre realizadas por el equipo de Lance Armstrong, sin ningún tipo de control o la eritropoyetina (EPO) que normalmente se sintetiza en unidades renales de los hospitales pero que se en ese caso se realizaba en laboratorios ilegales sin las consiguientes garantías sanitarias.

Sobre sus efectos a largo plazo, de nuevo, mientras se trate de una actividad ilícita difícilmente podrán intervenir los investigadores y actuar para estudiarlo.

A pesar de todo el texto anterior, no quiero dejar la impresión de que personalmente esté a favor del dopaje. Creo que jugar con el sistema endocrino o circulatorio de una persona por obtener un poco de ventaja en un deporte es un peligro y un riesgo para la salud innecesario pero, a pesar de la imagen habitual, cualquier deporte a alto nivel busca llevar al cuerpo a sus límites más extremos y eso es, básicamente, insano.

Además una legalización total del doping, sin duda, se acabaría extendiendo a las categorías inferiores con el peligro añadido que eso supone para atletas que aún no han terminado su desarrollo técnico y físico.

Sirva este texto como un ejercicio de reflexión. Debemos plantearnos si no estamos adoptando una postura ciertamente hipócrita al castigar a los deportistas que usan sustancias prohibidas al tiempo que les exigimos más y más resultados.

Las cifras muestran que estamos perdiendo la guerra contra el dopaje y, con la esponsorización de grandes marcas, el dinero en juego es cada vez mayor por lo que los incentivos y los recursos para hacer trampas serán mayores también.

No existen soluciones sencillas y definitivas a este problema pero mientras desde las instituciones nos sigan vendiendo la imagen de limpieza en el deporte y nosotros, como público, sigamos comprándola estaremos defendiendo un ‘status quo’ que beneficia a quien cuenta con más recursos y menos escrúpulos al tiempo que pone en peligro la salud de los deportistas.

Quizás debamos aceptar que siempre va existir el dopaje, virando hacia unas pruebas más basadas en monitorizar el estado físico de los participantes y menos en intentar adivinar qué sustancias han empleado.

La otra opción es tortuosa e, irremediablemente, pasa por utilizar nuestro poder de presión como espectadores para castigar no sólo a los deportistas individuales sino a las instituciones, clubs y patrocinadores que les den soporte de manera que se genere un cierto control interno. Cabe decidir ahora qué camino vamos a tomar.

Nicolas Delmonte
Entrenador personal, artista marcial y profesor de Yoga, apasionado del movimiento en general. Actualmente trabajo en el Centro de Yoga Prem (Tres Cantos) y en mi proyecto personal, Mov3 (www.mov3.es).

Desde tus cimientos – Parte 1

mujer saltando

mujer saltando en el campo

Hay un aspecto del cuerpo humano que me fascina: cada vez que das un paso el pie de apoyo debe soportar, aproximadamente, una vez y media tu peso; si en lugar de andar echas a correr esa cifra puede aumentar hasta cinco veces.

Imagina que saltas o caes desde una pequeña altura: el impacto es brutal. Esto parece trivial, pero si esas fuerzas recayesen directamente sobre una articulación ésta quedaría gravemente dañada, sin embargo, algunos individuos son capaces de correr durante horas o caer desde alturas aterradoras sin sufrir, aparentemente, ningún daño.

Hasta hace relativamente poco tiempo la explicación de cómo el cuerpo era capaz de “absorber” esos impactos no estaba del todo clara, un arquitecto ecologista fue el primero en apuntar el camino. Una breve introducción a la historia de la tensegridad y la fascia.

“Torre de aguja”

[La “Torre de aguja” de Kenneth Snelson, una estructura construida utilizando los principios de tensegridad]

El término “tensegridad” viene de la unión de los términos “tensión” e “integridad”. Es un principio estructural donde, al contrario que en la construcción tradicional, los elementos rígidos que forman la estructura no entran en contacto unos con otros sino que están “atrapados” dentro de una red tensada. El término fue popularizado por el arquitecto Richard Buckminster Fuller, un conocido activista medio ambiental cuya máxima era “hacer más con menos”. En los años 40 del siglo XX empezó a experimentar con el diseño de las cúpulas o domos geodésicos y posteriormente llevó más allá el diseño creando el término integridad tensional, tensegridad.

Esta forma de construcción crea estructuras a las que si se les aplica una presión la reparten entre toda su superficie sin crear puntos de debilidad local, llegando a ser incluso plegables y permitiendo construir estructuras complejas a partir de otras más simples. ¿Y qué tiene que ver eso con nuestro cuerpo? Aparentemente todo, en los años 70 Donald E. Ingber propone que la mecánica y estructura celular podría basarse en un sistema de tensegridad, desde nuestras mismas células aprovechan ese principio estructural.

 

[Estructura tridimensional de un pie]

Si intentamos observar el cuerpo siguiendo este principio, nuestros huesos serían los elementos rígidos sostenidos por una estructura tensa de músculos y tendones. Aparentemente el modelo tenía sentido pero había un problema: el comportamiento y distribución de los músculos individuales, nuestra visión del mismo con un punto distal y otro proximal, no acaban de encajar con lo que sería un sistema de tensegridad. Nos faltaba un elemento que explicase el comportamiento de nuestro cuerpo ante el movimiento y el impacto. Entra en juego la fascia.

La fascia es una red tridimensional de tejido elástico, húmedo y pegajoso, no suena muy sexy pero es, básicamente, lo que nos mantiene unidos. Una suerte de vaina que rodea las distintas estructuras del cuerpo. Aunque las técnicas de liberación miofascial llevaban tiempo rondando por el mundo de la fisioterapia es a partir de los trabajos de la Dra. Ida Rolf, continuados por su hijo, o del Dr. Leon Chaitow cuando se empieza a ver a este tejido como una pieza estructural básica. Algunos autores llegan a considerar que nuestro cuerpo no tiene 600 músculos, sino que estaría formado por un solo músculo aislado en 600 compartimentos fasciales.

 “es pasar de un sistema newtoniano, donde entendemos cada parte del cuerpo de manera aislada y separada con palancas, vectores de fuerza y puntos de apoyo, a la teoría de la relatividad de Einstein”


Esto supone un cambio de paradigma absolutamente radical en la manera que entendemos nuestro cuerpo y nuestro movimiento: es pasar de un sistema newtoniano, donde entendemos cada parte del cuerpo de manera aislada y separada con palancas, vectores de fuerza y puntos de apoyo, a la teoría de la relatividad de Einstein, con sistemas que funcionan de manera sinérgica y aplicando la geometría “tensegril” a nuestra biología.

Este campo aún necesita de investigación y validación científica pero muchos fisioterapeutas, entrenadores y expertos en movimiento están aplicando sus principios con bastante éxito. En el próximo artículo veremos cómo puedes sacarle provecho a tu fascia para mejorar tu flexibilidad, ganar fuerza y evitar lesiones.

 

Alguna lectura adicional sobre fascia y tensegridad:

https://masquefisioterapia.wordpress.com/tag/tensegridad/

http://thehealinglotus.ca/lotus-notes/what-you-need-to-know-about-tensegrity-and-the-human-structure/

https://andreasaracco.wordpress.com/2012/04/10/tensegridad-y-cuerpo-humano/

http://smoda.elpais.com/belleza/la-fascia-el-nuevo-organo-que-nos-descubrio-gwyneth-paltrow/

Nicolas Delmonte
Entrenador personal, artista marcial y profesor de Yoga, apasionado del movimiento en general. Actualmente trabajo en el Centro de Yoga Prem (Tres Cantos) y en mi proyecto personal, Mov3 (www.mov3.es).

Sentarse te mata lentamente

foto trabajando en oficina

foto sentarse mata

Se suele nombrar la obesidad pero el sedentarismo es la verdadera epidemia del siglo XXI.

En occidente pasamos una media de 8 horas sentados, ya sea en trabajos de oficina, en medios de transporte incluso en nuestras horas de ocio. Cada día más estudios indican que el ejercicio físico es un factor clave, tan importante o más que la alimentación, para lograr una buena salud y calidad de vida. No queremos vivir más años, queremos disfrutarlos más y mejor, ¿qué podemos hacer para conseguirlo?.

Los cocodrilos son capaces de permanecer horas y horas totalmente inmóviles a la espera de su presa, han evolucionado para dicha tarea y sus cuerpos se han adaptado a esa existencia, sin embargo, nosotros somos primates y nuestro reino es el movimiento. Quedarnos quietos significa morir, en la sabana a manos de los depredadores y en el mundo moderno por nuestro propio metabolismo. Esa quietud forzada tiene profundos efectos tanto en nuestro metabolismo, nuestro sistema inmune y en el aparato locomotor con efectos similares a los que sufren los astronautas al permanecer tiempo en el espacio y sin las vistas espectaculares, algunos investigadores incluso aseguran que pasarte el día sentado incrementa el riesgo de sufrir alguna enfermedad cardiovascular tanto como fumar.

 

 Quedarnos quietos significa morir, en la sabana a manos de los depredadores y en el mundo moderno por nuestro propio metabolismo.” 


Necesitamos movernos, pero ¿está la solución en gimnasios, clases grupales o actividades al aire libre?. Con mucha suerte el usuario medio entrena 3 veces por semana lo que, siendo muy optimista supone unas 5 horas semanales, si restamos las horas de sueño ¿qué pasa con las otras 112 horas que tiene la semana?. Es como intentar parar una inundación con unos puñados de arena. Sí, algo de ejercicio es mejor que nada pero tampoco es la solución definitiva.

El panorama parece desolador pero nuestro cuerpo tiene una gran capacidad de adaptación y puede ser terriblemente “agradecido” si lo tratamos adecuadamente. Si integras algo de movimiento en tu día a día puedes cambiar esa tendencia. Según este estudio bastan 5 minutos de paseo lento para revertir el daño de permanecer sentado durante una hora. Levantarse y andar un poco cada hora es un alivio para tu cuerpo y te puede ahorrar problemas de espalda, por ello es cada vez más habitual ver como se instalan mesas para trabajar de pie en los centros de trabajo pero si logras integrar más movimiento en tu día a día puedes obtener aún más beneficios.

foto trabajando de pie

trabajando de pie

No necesitas un programa especializado o un deporte específico, el verdadero secreto está en convertir el movimiento en un juego, no en una obligación. Cuando aparques el coche no busques la plaza más cercana, aparca más lejos y camina a tu destino, utiliza siempre las escaleras y si son demasiados pisos bájate antes de tiempo y sube las últimas plantas a pie, intenta subir los escalones de dos en dos, busca nuevas rutas para ir de un sitio a otro aunque sean un poco más largas o con más desnivel y disfruta del viaje.

Con la práctica y el tiempo verás que cambia tu percepción del mundo, detectarás más opciones de movimiento en un mismo trayecto y más divertidas. Un practicante de parkour no ve un callejón, ve un trampolín, un salto “kong” para pasar un obstáculo y un “perezoso” para superar una valla,… no es necesario practicar esa disciplina, hazlo si te gusta, pero ser capaz de ver el mundo desde una perspectiva más basada en el movimiento te ayudará a bajar de peso, mejorará tu salud y, más importante, enriquecerá tu vida.

Nicolas Delmonte
Entrenador personal, artista marcial y profesor de Yoga, apasionado del movimiento en general. Actualmente trabajo en el Centro de Yoga Prem (Tres Cantos) y en mi proyecto personal, Mov3 (www.mov3.es).

El fin de los abdominales

La habitual imagen de alguien en el gimnasio, sudando mientras intenta elevar su tronco entre agónicos estertores con la esperanza de reducir su cintura y marcar abdominales, hasta lograr esa elusiva “tableta de chocolate”, quizás tenga los días contados.

Hace ya tiempo que muchos expertos no los recomiendan y el año pasado la marina estadounidense comenzó el proceso para revisar sus pruebas físicas y una de las novedades será la eliminación de este ejercicio, mientras que el ejército de Canadá ya lo ha eliminado. ¿Qué está ocurriendo para que estas entidades monolíticas y poco dadas al cambio estén abandonando un ejercicio tan tradicional? ¿Deberíamos todos descartar este ejercicio como algo obsoleto?.

Ya sea en la preparación física de muchos deportes, en clases grupales, o en las salas de los gimnasios las elevaciones de tronco y los encogimientos abdominales han reinado sin disputa como ejercicios para el abdomen. Muchos deportistas, especialmente boxeadores, se enzarzan en épicas sesiones de este ejercicio e incluso algún ex-presidente del gobierno presumía de hacer más de 600 repeticiones en una sentada. Sin embargo hace años que sabemos que la flexión repetitiva de la espalda (doblarnos hacia adelante) puede causar dolor, especialmente si lo hacemos con peso. El 80% de los adultos sufrirá algún episodio de dolor de espalda a lo largo de su vida y una de cada 4 personas lo ha sufrido en los últimos 3 meses, es vital conocer qué factores influyen en esos episodios y, si es posible, evitarlos.

Si hablamos de dolor, el problema con las elevaciones de tronco radica en que refuerzan precisamente el patrón de flexión de la espalda obligándola, además, a soportar enormes fuerzas de compresión. El doctor Stuart McGill, un experto en biomecánica de la columna, ha calculado que la fuerza de compresión ejercida sobre

abdominales en gimnasio

tabla de abdominales

la columna en cada repetición del ejercicio es aproximadamente unos 3.000 N, más de 300 kg, una cifra justo en el límite de lo saludable. El dolor de espalda es un tema muy amplio que depende de múltiples factores y no es mi intención culpar a un modesto ejercicio de ello, hay algunos individuos capaces de soportar cantidades totalmente absurdas de este ejercicio, sin embargo, si ya tienes dolor de espalda o este tipo de ejercicio te lo provoca es vital que evites esfuerzos adicionales y posiciones comprometidas.

Pero, aún si realizar las elevaciones de tronco u otra variante del ejercicio no te causa dolor… ¿Por qué hacerlo? Desde un punto de vista puramente estético los abdominales marcados dependen mucho más de tu alimentación y de lograr un porcentaje bajo de grasa abdominal que de los ejercicios que practiques. Y si analizamos el rendimiento deportivo, tampoco encontramos demasiados motivos para hacerlos. Existe un principio básico que rige nuestros entrenamientos, o debería hacerlo, se trata del AEDI (Adaptaciones Específicas a las Demandas Impuestas), esto quiere decir que cuando sometemos a nuestro cuerpo a un estrés intenta “defenderse” y adaptarse al mismo.

Si queremos competir en un maratón nuestra preparación física se apoyará principalmente en correr largas distancias, no en levantamientos olímpicos con enormes cantidades de peso. Esto debería ser de sentido común pero, ¿qué adaptaciones favorecen los encojimientos abdominales o las elevaciones de tronco ? La capacidad de hipertrofia (hacerse más grandes) de los músculos abdominales es bastante limitada y esa flexión de tronco, salvo que seas un practicante de Jiu Jitsu Brasileño u otro deporte de lucha en suelo, tiene una traducción muy pobre a cualquier otro gesto deportivo con lo que, básicamente, al hacer muchos abdominales nos volvemos realmente buenos en… ¡hacer muchos abdominales! (y hasta donde puedo saber eso no es todavía una disciplina deportiva, dadles tiempo). Lo que es,

“Todo esto no quiere decir que no debas entrenar los abdominales pero existen alternativas más respetuosas con tu espalda y que, además,enseñan a vuestro cuerpo a trabajar como un bloque.”

en realidad, una de las funciones principales de estos músculos: dar soporte al cuerpo y transmitir la fuerza del tren inferior al superior. Para ello os proponemos utilizar las planchas, sean frontales o laterales como alternativa.

 

PLANCHA FRONTAL ABDOMINALES

plancha frontal

En estos ejercicios apoyas pies y antebrazos y, con la espalda en posición neutra, luchas contra la gravedad para mantener la posición. Comienza aguantando la posición solo unos pocos segundos y, gradualmente, ve aumentando el tiempo hasta que seas capaz de aguantar 1 minuto completo. Una vez domines ese tiempo puedes ir aumentando la dificultad eliminando puntos de apoyo (solo una pierna y los dos brazos, solo un brazo y las dos piernas y, por último, un brazo y una pierna) o utilizando otras variaciones más complicadas.

 

plancha lateral abdominales

plancha lateral

Cuida tu espalda y aplica el ejercicio adecuado a tus objetivos. Personalmente, y a pesar de todo lo anterior, no creo que no se deba practicar la flexión de tronco, cualquier persona debería ser capaz de levantarse del suelo sin utilizar las manos y doblar el abdomen es una forma (aunque no la única) pero hay mucho camino entre la capacidad de realizar un movimiento y esas sesiones infinitas tan habituales. Entrena minimizando el impacto sobre tu cuerpo y, sobre todo, ¡diviértete!.  

 

YOGA,MOVIMIENTO Y ARTES MARCIALES

Lecturas adicionales:

The surprising downsides of sit-ups:

http://www.bbc.com/future/story/20160418-the-surprising-downsides-of-sit-ups

Why Everyone needs Core Training – Stuart McGill

http://www.backfitpro.com/documents/WhyEveryoneneedsCoreTraining.pdf

 

Nicolas Delmonte
Entrenador personal, artista marcial y profesor de Yoga, apasionado del movimiento en general. Actualmente trabajo en el Centro de Yoga Prem (Tres Cantos) y en mi proyecto personal, Mov3 (www.mov3.es).

¿Demasiada flexibilidad?

Con un trabajo adecuado y paciencia no solo obtienen resultados espectaculares sino que lo pueden hacer de manera segura y sin dolor.

Una de las dificultades más habituales a las que se enfrenta un nuevo alumno en una clase de Yoga es la falta de movilidad para colocarse en algunas posturas, nuestro estilo de vida sedentario y la hiperespecialización deportiva hacen que la mayoría de nosotros tengamos una cierta tendencia a la rigidez. Esto es un problema que se traduce en el día a día haciendo que nos cueste más esfuerzo realizar ciertas tareas de la vida cotidiana al tiempo que nos hace más vulnerables a una lesión ante un movimiento inesperado. La excesiva rigidez es indudablemente un problema pero en el otro extremo del continuo de flexibilidad se encuentra la hipermovilidad… ¿Es posible tener demasiada flexibilidad?.

La respuesta no es tan sencilla como parece. Excluyendo casos excepcionales, como el síndrome de Ehlers-Danlos que deben ser cuidadosamente evaluados y tratados por un profesional de la salud, tener mucho rango de movimiento en una articulación debería ser positivo siempre que vaya acompañado de la fuerza y control necesarios para manejar la articulación en todo ese rango en caso contrario, al igual que una excesiva rigidez, es una invitación al desastre.

Si sospechas que pudiese ser tu caso y no hay señales de dolor o lesión (en ese caso deberías acudir a un especialista) lo más prudente es evaluar esa posible

Imagen de la escala de Beighton sobre flexibilidad

Escala de Beighton Fuente: Lais Chiodelli et al., 2015. (CC BY-NC 3.0)

hipermovilidad articular lo más objetivamente posible, incluso cuando tenemos “sensaciones” de rigidez en algunas áreas (el cuerpo y nuestra percepción pueden ser muy engañosas). Para estos casos la escala de Beighton es muy sencilla de realizar y bastante fiable:

Consta de 5 pruebas, cada vez que cumples el criterio en una de ellas (en cada lado del cuerpo) asignas un punto. Las pruebas son:

A/ Doblar el meñique 90º hacia el dorso de la mano.

B/ Doblar la rodilla hacia atrás.

C/ Colocar las palmas de tus manos en el suelo manteniendo las rodillas rectas.

D/ Doblar el codo hacia atrás.

E/ Doblar el pulgar hasta que toque el antebrazo.

Las mujeres suelen tener una mayor inclinación hacia la laxitud articular que los hombres pero, en cualquier caso, una puntuación superior a 4 puntos suele indicar que tienes una hipermovilidad general, siendo 9 puntos el máximo posible. Si el resultado es positivo sencillamente es recomendable que empieces a tener varias consideraciones en tu práctica o entrenamiento con objeto de evitar problemas en el futuro.

La más importante, debes volverte más consciente de tu posicionamiento corporal y el control de tu cuerpo, la gente con más movilidad tiene tendencia a relajar excesivamente su cuerpo y depender demasiado de sus estructuras oseas y ligamentos para sostener su postura, además su mayor rango de movimiento articular puede llegar a poner sus articulaciones en una situación muy desfavorable. La conciencia corporal es vital para todos, pero especialmente si hablamos de alguien con una flexibilidad fuera de lo común.

Evita los estiramiento estáticos durante demasiado tiempo o, en el caso de Yoga, limitalos un poco. No llegues al final del rango de movimiento, sencillamente mantente cerca del final y lleva tu atención a tu musculatura y respiración. Estiramientos dinámicos u otras técnicas como FNP (Facilitación Neuromuscular Propioceptiva) o estiramientos con carga pueden serte de utilidad siempre que los trabajes desde la consciencia corporal y mantengas una ligera activación muscular a lo largo de ellos.

“Estiramientos dinámicos u otras técnicas como FNP (Facilitación Neuromuscular Propioceptiva) o estiramientos con carga pueden serte de utilidad siempre que los trabajes desde la consciencia corporal y mantengas una ligera activación muscular a lo largo de ellos.”

Por último, muchos especialistas recomiendan limitar el rango de movimiento, deteniendolo en lo que se considera el rango “normal”. En este caso, mi aproximación es un poco distinta, la vida es imprevisible y bajo presión es fácil olvidar lo aprendido y caer en antiguos patrones de movimiento que podrían ser perjudiciales. Supongamos una joven con una gran hipermovilidad cuyas rodillas se extienden ampliamente hacia atrás, en un momento dado está dando un paseo tranquilo por un parque pero al siguiente ocurre algo inesperado y se ve obligada a dar un salto para salvarse del peligro. Al aterrizar de dicho salto existen varias posibilidades:

– Que calmadamente recuerde su entrenamiento, limite el movimiento y “frene” sus rodillas aterrizando correctamente y sin consecuencias.

– Que no las pueda frenar, o en el “calor” de la acción, no preste suficiente atención y corra el riesgo de una lesión grave.

– Que haya acondicionado su cuerpo para soportar la tensión y el impacto del aterrizaje no solo en su rango normal sino en todo el rango que le permite su cuerpo, de manera que aunque se desvíe del alineamiento óptimo sea capaz de soportar el impacto.

Por mí parte creo que la tercera opción es la que ofrece mejores resultados aunque para ello requiera un trabajo progresivo y cuidadoso mucho más largo.

Personalmente, en el espectro de la flexibilidad me encuentro en el lado de los más rígidos y queda pendiente para proximas entregas como deberíamos enfocar el trabajo los que como yo, sufren para tocarse la punta de los pies sin doblar las rodillas. Sin embargo, he visto pasar a bastantes alumnos con extrema flexibilidad y sé que con un trabajo adecuado y paciencia no solo obtienen resultados espectaculares sino que lo pueden hacer de manera segura y sin dolor.

Lecturas adicionales:

Estudio sobre la hipermovilidad general y en distintas áreas específicas:

http://www.scielo.br/scielo.php?pid=S1516-18462015000300890&script=sci_arttext&tlng=en

Más sobre el Síndrome Ehlers-Danlos

https://www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/ency/article/001468.htm

Algo más de información sobre el entrenamiento de personas con hipermovilidad.

http://ericcressey.com/4-ways-hypermobile-clients-can-improve-their-training

Puedes visitar también:

http://www.mov3.es

YOGA,MOVIMIENTO Y ARTES MARCIALES

Nicolas Delmonte
Entrenador personal, artista marcial y profesor de Yoga, apasionado del movimiento en general. Actualmente trabajo en el Centro de Yoga Prem (Tres Cantos) y en mi proyecto personal, Mov3 (www.mov3.es).

El coste de dormir menos

el perro y su amo durmiendo juntos

sueño y salud

Cualquiera que haya tenido que ir a trabajar a la mañana siguiente de haber pasado una mala noche puede atestiguar los efectos de la falta de sueño, desde mal humor a problemas de concentración y memoria. Es preocupante pero si se trata de algo puntual y en tu día a día no manejas maquinaria pesada o realizas operaciones a corazón abierto, un mal día  es algo que todos podemos superar. Sin embargo, las consecuencias de mantener una privación de sueño leve pero continuada, dormir menos horas de las que deberíamos durante demasiado tiempo, tienen más efectos de los que piensas.

El sueño es similar a la alimentación para el sistema nervioso y no lograr un descanso completo puede comenzar a influir, no solo en nuestro carácter, nivel de felicidad o atención, sino, como indican varias investigaciones, afectar directamente a nuestro metabolismo modificando la función de hormonas importantes en la gestión del apetito o los ritmos circadianos (nuestro reloj corporal), generando o amplificando problemas de obesidad e incluso llegando a afectar a la resistencia a la insulina, paso previo a la diabetes tipo 2.

Varias organizaciones de salud alertan que en el mundo industrializado estamos sufriendo una reducción de horas de sueño, muchas veces una reducción debida no a un aumento de las horas de trabajo sino al incremento de uso de dispositivos electrónicos que nos “roban” esas horas pero ¿cuánto deberíamos dormir realmente?. La respuesta no es sencilla y depende mucho de cada persona, deberíamos aspirar a unas 6.5 – 8.5 horas de sueño reparador. Si realizamos actividades extenuantes (como trabajos muy físicos o niveles deportivos muy exigentes) deberíamos aumentar un poco el tiempo de sueño para ayudarnos en el proceso de recuperación.

¿Y si duermo más horas? Este es un hecho muy discutido todavía, pero, aparentemente, no siempre más horas de sueño equivale a mejores resultados. En uno de los estudios los participantes que dormían más de 9 horas mostraban un perfil de resistencia a la insulina similar o peor que aquellos que lo hacían menos de 6, quizás dormir demasiado tiempo podría ser un mecanismo para compensar un sueño de menor calidad.

La calidad parece, por tanto, clave y nos lleva a cómo lograr un buen sueño. Aquí van unas cuantas recomendaciones:

  • Crea una rutina: Obviamente, es necesario tener horas suficientes y no tener una presión de tiempo para disfrutarlas. Intenta irte siempre a la misma hora siguiendo unos pasos similares cada noche, de esa manera tu cuerpo se habituará a la rutina.
  • Nada de pantallas: El brillo de las pantallas de los dispositivos electrónicos o la televisión hace que tu cerebro piense que aún es de día. Media hora de una luz más tenue y nada de estímulos ayudarán a calmarla.
  • No estimulantes: Deja la cafeína, té o alcohol para unas cuantas horas antes de irte a la cama. Algunas personas sienten que el alcohol les ayuda a dormir, sin embargo, el sueño que se logra no es tan profundo como si se realiza sin estimulantes.
  • Cuida la alimentación: “De copiosas cenas están las tumbas llenas” que dice el refrán. Una comida más ligera antes de ir a dormir evita esa sensación de pesadez. A pesar de ser un mito muy arraigado consumir algo de carbohidratos antes de ir a dormir no engorda (o no engorda más que hacerlo a cualquier otra hora) y favorecen la producción de serotonina, una hormona que regula nuestro estado de ánimo y nos hace sentir más calmados (una de las razones por las que nos gusta tanto el dulce).
  • Actividades relajantes: Necesitas dejar atrás las preocupaciones del día, para eso nada mejor que algo de meditación, alguna forma de Yoga o incluso unos estiramientos estáticos suaves. Si logras integrarlas en tu rutina antes de dormir verás como tienen un impacto inimaginable en tu descanso.

Como ves dormir es crucial para tu salud pero tampoco hace falta complicarlo más de la cuenta, disfruta, relájate y felices sueños.

Nicolas Delmonte
Entrenador personal, artista marcial y profesor de Yoga, apasionado del movimiento en general. Actualmente trabajo en el Centro de Yoga Prem (Tres Cantos) y en mi proyecto personal, Mov3 (www.mov3.es).

La meditación III. Experiencias y reflexiones

MEDITACIÓN PUESTA DE SOL

MEDITACIÓN EXPERIENCIAS Y REFLEXIÓN

Considera la meditación como escalar una enorme montaña, es una cima tan alta que no podrás subirla de una sola sentada por lo que tendrás que ir estableciendo pequeños campamentos a lo largo del camino. Esos campamentos serán distintas etapas de tu experiencia, con el tiempo descubrirás que llegar a la cima no es tan importante como

subiendo montaña

el esfuerzo de subir una montaña

disfrutar del viaje pero, mientras tanto, verás cómo a medida que asciendes obtienes unas mejores vistas, tanto del lugar donde te encuentras como de lo que te queda por subir. En esta última parte abordaré algo de mi experiencia personal con la meditación así como una serie de reflexiones que, espero, puedan serte de ayuda a la hora de lanzarte a la práctica.

Vivimos en una época rica en estímulos, no es que eso sea intrínsecamente negativo pero acabamos atrapados en un ciclo sin fin, corriendo de una tarea a la siguiente hasta el punto de que el simple hecho de detenernos un momento y dedicar unos minutos a estar a solas con nosotros mismos nos asusta o nos parece que es “perder el tiempo”, como si el tiempo en algún momento hubiese sido una posesión nuestra. Al meditar buscamos romper ese ciclo, escucharnos sin ninguna intención y dejar que tu mente pueda sacar la basura dejando espacio libre para más vivencias.

Ciertas personas tienen una capacidad innata para disfrutar de esa experiencia mientras otras, habitualmente más activas, lo tienen más difícil. Sé de lo que hablo porque yo estaba en el segundo grupo, disfruto moviéndome y haciendo deporte y, hasta no hace mucho tiempo, sentía que un entrenamiento en donde no sudas o acababa absolutamente agotado era una pérdida de tiempo. La experiencia y las lesiones fueron atemperando esa actitud para descubrir que si rebajaba la presión, disfrutaba de la experiencia y escuchaba más a mí cuerpo lograba mis objetivos mucho más rápido. Sorprendentemente, si hablamos de la experiencia humana, el camino más corto entre dos puntos no siempre es la línea recta.

Sin embargo, es muy distinto saber lo que debes hacer y hacerlo. Comencé a practicar Yoga, adoraba la parte física pero la meditación se me seguía resistiendo, me enfrentaba a lo que llamamos los “bloqueos”. Estos bloqueos pueden expresarse de distintas maneras según cada persona pero los dos más habituales son el malestar y el aburrimiento.

El llamado “malestar” se expresa de muy distintas maneras pero lo más habitual es que te coloques en posición, intentes calmar tu mente y no ha pasado ni un minuto cuando empieza el dolor. Todo tu cuerpo se rebela, tus rodillas duelen, el estómago se revuelve o empieza a rugir como si hiciese una semana que no comes o sientes un dolor intenso en la espalda al punto que parece que te vas a partir por la mitad. Si lo piensas fríamente estás sencillamente sentado, ¿como es posible que sientas dolor? El dolor es un tema extremadamente complejo y que sobrepasa de largo el foco de esta entrada pero muchas veces, y este será posiblemente el caso, el dolor proviene de tu cabeza. Nuestra mente no está dispuesta a quedarse quieta y tener enfrentarse a si misma por lo que pone en marcha un mecanismo para hacer que te muevas.

El otro bloqueo habitual es el “aburrimiento”, comienzas a meditar y estás haciendo una lista de todo lo que tienes que hacer cuando acabes, de lo que te ha ocurrido en el trabajo esta mañana, o cualquier otra preocupación que ronde tu cabeza en ese momento. Esta es otra forma que tiene tu mente de evitar la meditación, en lugar de hacer que pares te distrae y sigue funcionando en el futuro o en el pasado, no en el presente.

¿Como superar esos bloqueos? No hay una respuesta sencilla porque es tu camino personal y cada experiencia será distinta. En el caso de las sensaciones descritas antes debes enfrentarte a ellas y lograr observar esas sensaciones y los sentimientos que surjan de una manera neutral, sin identificarte con ellos. Eventualmente esas sensaciones desaparecen y podrás comenzar a tener experiencias meditativas más placenteras*.

Ese es el camino que hay que recorrer ,esa montaña a escalar de la que hablaba al principio, a medida que superas unos bloqueos surgen otros y poco a poco, paso a paso, podrás ir conquistando esa cima. No es un viaje sencillo pero realmente merece la pena. Aunque a veces parezca difícil… ¡Disfrútalo!

* Utiliza el sentido común, obviamente si sientes dolor y este persiste después de acabar la meditación o es preocupantemente intenso debes consultar con un profesional de la salud para descartar cualquier problema.

Nicolas Delmonte
Entrenador personal, artista marcial y profesor de Yoga, apasionado del movimiento en general. Actualmente trabajo en el Centro de Yoga Prem (Tres Cantos) y en mi proyecto personal, Mov3 (www.mov3.es).

Buscar en Archivo

Buscar por Fecha
Buscar por Categoría
Buscar con Google

Galería de Fotos

120x600 ad code [Inner pages]
Acceder | Designed by Gabfire themes