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Montserrat Prieto
Historias escritas por Montserrat Prieto Pedraz
Solo soy alguien que nunca dejará de soñar con un mundo mejor. Que hace del aprendizaje una constante de su vida. Amante y defensora de la salud medioambiental, de los Derechos Humanos y de la Justicia. Escritora de cuentos y relatos

Historias y leyendas charras

Miniatura medieval. (F.I.)

 María “La Brava”
Zambullida en el tumultuoso apogeo de la Edad Media, allá por el año 1.454, la capital charra hechizaba a cuantos viajeros se acercaban a ella. Las torres catedralicias se erguían solemnes sobre la cresta de la atalaya. Imperturbables en el tiempo exhibían orgullosas la belleza de su arquitectura y atrevidas bañábanse coquetas en las orillas del río Tormes, quien a su paso por el lugar realzaba, en días soleados, el esplendor que irradiaban en el espejo de sus aguas.

 

Catedral Vieja Torre del Gallo

En aquella época, la piedra dorada de las canteras de Villamayor, materia prima de la Catedral dedicada a Santa María de la Sede o Catedral Vieja, reflejaba el poder que sustentaba la tierra charra, enseñando el rostro más benévolo y hermoso de una ciudad en la que subyacían las pendencias enquistadas de algunas de sus más ilustres familias.

Encontrábase el majestuoso templo episcopal a escasa distancia de la plaza del Corrillo de la Hierba, territorio considerado como “la tierra de nadie” porque ningún habitante atreviáse a traspasar la línea que dividía el concejo en dos bandos.

 


Las contiendas permanentes de los miembros de la alta nobleza tenían aterrorizados a los lugareños, mercaderes, artesanos, labriegos o criados, vivían todos abrumados bajo el yugo de las querellas enfrentadas entre sus señores. En sus ansias por hacerse con la hegemonía de los concejos, la acumulación de propiedades, títulos nobiliarios, poder y privilegios manteníanse estos aristócratas con las espadas bien dispuestas y afiladas. Arracimándose junto a las más importantes iglesias levantaron sus palacios y solariegas viviendas familias de renombrado linaje, Maldonado, Nieto, Enríquez, Monroy, Manzano, Arias, Acebedo, Solís, Gil y Lozano.

En la placita de la iglesia de Santo Tomé de los Caballeros, la actual Plaza de los Bandos, la propiedad de Don Enrique Enríquez de Sevilla, bisnieto del infante Don Enrique, y de su esposa Doña María Rodríguez de Monroy nacida en el palacio de las Dos Torres en Plasencia, hija de Hernán Pérez de Monroy y de Isabel de Almaraz, mostraba en la entrada un amplio portalón enmarcado en un arco de medio punto y sobre el balcón un decorado escudo heráldico con los apellidos de Maldonado, Enríquez y Monroy. Disfrutaban de señorío desde 1.442 en Villalba de los Llanos y del mayorazgo otorgado por el rey Juan II de Castilla en 1.454. Desafortunadamente quedose viuda Doña María todavía joven al cargo de sus cuatro hijos, Pedro, Luis, María y Aldonza, por quienes profesaba un profundo amor.

Los alrededores de la iglesia de San Benito, en la actual calle de la Compañía, acogían a las señoriales casas de otros insignes caballeros, ocupando la familia Manzano el lugar más relevante. Las desavenencias de ambos bandos dieron lugar a que aconteciera uno de los sucesos más trágicos y sangrientos de la historia de la ciudad de Salamanca.

Un funesto día de 1.465 sobrevino la tragedia tras competir en un inocente juego de pelota los hermanos Manzano frente a Don Pedro Enríquez y alzarse éste con la victoria. Don Gómez dejándose arrastrar por la envidia y el rencor le increpó encolerizado. Enzarzándose en una frenética lucha los hermanos ayudados por uno de sus criados dieron muerte al joven Don Pedro. Advirtiéndoles el sirviente de las futuras represalias del mayor de los Enríquez, tenido por audaz y valiente, idearon un maquiavélico plan. Mandáronle llamar con engaños, con la intención de sorprenderle emboscáronle en una callejuela con las espadas desenvainadas y abalanzándose inesperadamente sobre él arrebatáronle la vida sin más.

En la plazuela de San Benito la familia Manzano, al conocer los hechos, enviaron apresuradamente a sus hijos Gómez y Alonso hacia tierras portuguesas, haciéndoles acompañar por algunos de sus más leales vasallos hasta que se calmasen los ánimos.

Casa de María La Brava

 

En la placita de Santo Tomé se escuchó el estallido de una intensa algarada. La espantosa noticia desató la ira y el llanto de los temerosos y agitados moradores de aquel bando. Los cuerpos de los amados hijos de Doña María yacían sin vida delante de sus incrédulos ojos.



De inmediato quiso salir en busca de los asesinos más la conmocionada familia le suplicó que preparase las exequias de los jóvenes, a cuyos requerimientos ordenó enterrarlos en la iglesia de Santo Tomé. Mandó a su capataz enjaezar los caballos y reunir una cuadrilla de jinetes experimentados, partieron hacia su señorío en Villalba de los Llanos difundiendo entre los habitantes que se retiraba a llorar la irreparable pérdida. Confiaba en su capataz, era un hombre leal, valiente, aguerrido, un franco descendiente de los repobladores de los tiempos de Raimundo de Borgoña, quien adelantándose en solitario fue en busca del rastro dejado por los Manzano, adentrándose para ello en Portugal.

Regresó al cabo de los días con noticias fiables y el intrépido grupo emprendió viaje. Capitaneados con determinación por Doña María, vestida con ligera armadura y portando sobre el cinto del costado la espada de su hijo mayor, heredada de su padre, cabalgaron por rugosos y polvorientos caminos vecinales, a fin de no ser detectados por los espías de sus adversarios. Hallábanse Gómez y Alonso en una posada de la villa de Viseu, viviendo con relajo despilfarrando los reales, dedicados a la buena vida y mujeres, protegidos por asalariados caballeros. Advertida Doña María, organizó con sus veinte hombres el asalto, unos vigilarían las salidas evitando que alguno de ellos escapase y los otros derribarían los portones de la posada. Esperaron a la anochecida, acercándose sigilosos procedieron según lo habían acordado. Doña María luchó valientemente durante la contienda.

Viéndose los hermanos sorprendidos quedaron aterrados al comprobar quien comandaba el grupo. Echáronse al suelo lloriqueando a sus pies, suplicando clemencia, un gesto cobarde que no tuvo eco en el corazón devastado de aquella madre. Parece ser que ella misma les dio muerte con la espada de su hijo y esposo, después ordenó que les decapitasen, pues les consideraba mucho peor que si fueran animales, y ensartaran sus cabezas en una pica. Regresaron a Salamanca galopando sin apenas descanso. Llegaron a la plaza de Santo Tomé. Doña María agradeció con un gesto el esfuerzo del agotado caballo, desmontó, cogió las picas y dirigiéndose a la iglesia caminó hasta el lugar donde descansaban sus hijos, arrojó las cabezas de los Manzano sobre sus tumbas diciendo: “Hijos míos, he aquí a vuestros asesinos, descansad ahora en paz”.

Lejos de apaciguarse los impetuosos ánimos tras el terrible acontecimiento recrudeciéronse los odios enconados y durante varios años continuaron las luchas entre los dos bandos. Doña María Rodríguez de Monroy protagonizó una gesta memorable a los ojos de los habitantes de la ciudad y alrededores al vengar el asesinato de sus hijos. El suceso dejó impreso en la mente y en los corazones de los lugareños la sensación de habérseles hecho justicia, quienes la ensalzaron y admiraron por su extremado coraje, transmitiéndose la historia de padres a hijos. Doña María pasó a ser conocida con el sobrenombre de “María La Brava”. Murió pocos años después, siendo enterrada en la iglesia de su señorío en Villalba de los Llanos junto a su esposo.

En aquel inagotable conflicto que enfrentaba el deseo insaciable de unos y otros, medió fray Juan de Sahagún, consiguiendo en 1.474 la firma de la paz por ambos bandos en la Casa de la Concordia, sita en la calle de San Pablo donde un rótulo en latín aún se puede leer: “Ira odium generat, concordia nutrit amoren”. “La ira engendra el odio, la concordia alimenta el amor”.

Montserrat Prieto
Solo soy alguien que nunca dejará de soñar con un mundo mejor. Que hace del aprendizaje una constante de su vida. Amante y defensora de la salud medioambiental, de los Derechos Humanos y de la Justicia. Escritora de cuentos y relatos

El arte surgido del dolor (2ª parte)

 La pintora mejicana que se creó a sí misma
El accidente sufrido provocó un inesperado y rotundo giro en la vida de Frida. De repente quedó despojada de la abundancia de proyectos de futuro. Inicialmente se apoderó de ella un desesperado sentimiento de aislamiento. -“No estoy enferma, estoy rota”- solía decir. El dolor era desgarrador pero reaccionó con un frenético amor al presente, se volvió impetuosa y empezó a pintar con determinación. Un año después, en 1.926, concluía el cuadro titulado: Autorretrato con traje de terciopelo.

Necesitaba una opinión experta y tomó una decisión. Cogió alguna de sus pinturas y se plantó delante de Diego Rivera, en el Ministerio de Educación, donde estaba pintando un fresco. Le preguntó a bocajarro. -¿Puedo enseñarte mis pinturas?-. Ante la respuesta afirmativa del sorprendido artista, ella le dijo entre otras cosas -Sólo quiero que me digas si merece la pena que me dedique a pintar-. Diego se quedó atónito al contemplar los lienzos. Días después la visitó en Coyoacán para ver el resto de su trabajo. Ya estaba separado de Lupe. Entonces dio comienzo la relación amorosa con el pintor revolucionario, secretario general del Partido Comunista de México, hasta que la pidió en matrimonio y ella aceptó, celebrándose la boda el 21 de agosto de 1.929.

La fama de Diego Rivera era internacional. Recibió ofertas irrechazables de capitalistas como Rockefeller o Ford. Fueron a San Francisco, donde estuvieron viviendo varios meses entre los “gringos” mientras pintaba el mural, después a Detroit. En el Museo de Arte Moderno de Nueva York se expusieron sus obras, el acontecimiento generó gran expectación y obtuvo un rotundo éxito. Frida recibió un telegrama diciendo que su madre estaba grave. Angustiada inició un largo viaje en tren a Coyoacán en compañía de su amiga Lucienne Bloch.

 

Frida y Diego Rivera

 

Aunque se resistía a regresar terminó reuniéndose con su marido en Nueva York. En esta ciudad encontró un ambiente más favorable, más abierto. Eran famosos, la alta sociedad neoyorquina se disputaba su presencia invitándoles continuamente a eventos y recepciones. El atractivo de Frida no pasó desapercibido. Llamaban la atención sus ojos profundos, expresivos, los adornos precolombinos, las galas de nativa tehuana de alegres colores e impresionantes estampados, todo ello acrecentaba el interés de célebres fotógrafos. Diego Rivera tenía una pasión, la pintura, y una debilidad, las mujeres. Frida se enfrentaba a sus continuas veleidades. Entretanto regresaron a México y se instalaron en su nueva vivienda.

Sufrió otro aborto, la pelvis montada pieza a pieza tras el trágico accidente no podía albergar ningún embarazo. Su hermana Cristina y sus dos sobrinos se trasladaron a su casa para cuidarla. Un día aciago descubrió con horror la aventura que Diego mantenía con su hermana más querida. El dolor de la traición le resultó tan insoportable que se marchó a un apartamento sola. Después viajó a Nueva York donde recibió ofertas para exponer su obra. En una recepción conoció al escultor japonés Isamu Noguchi, un hombre extremadamente atractivo. Más tarde la acompañó hasta la casa azul de Coyoacán, pero apareció Diego pistola en mano obligándole a marcharse e intentando reconciliarse con su mujer. Los dedos gangrenados de un pie la obligaron a pasar, una vez más, por el quirófano. Durante la convalecencia pintó una de sus obras más emblemáticas, el árbol genealógico titulado, Mis abuelos, mis padres y yo.

León Trotski

Trotsky huyó de Rusia con su esposa amenazado de muerte por Stalin. El presidente Cárdenas les concedió asilo político y los Rivera les ofrecieron alojamiento. El maduro revolucionario cayó rendido ante la belleza apasionada de la mexicana, viviendo un breve romance. Semanas después el matrimonio ruso se trasladó de lugar para evitar ser desprestigiado ante los suyos. Entre 1.938-1.939, Frida pintó más cuadros que nunca, sus temas eran, el amor, el dolor y la muerte, como los de Leonora Carrington, Eileen Agar y otras pintoras surrealistas. El actor Edward G. Robinson visitó el estudio de Rivera, impresionado por las pinturas de Frida compró cuatro cuadros, pagando diez mil dólares por cada uno, ante la perplejidad de su autora.

En Nueva York se celebró una exposición de las obras de Frida. Tuvo un enorme éxito. También en la exposición de París alcanzó un excepcional reconocimiento. Pintores de la talla de Ernst o Miró contemplaron embelesados las pinceladas geniales de sus cuadros. Kandinsky se sintió profundamente conmovido. Picasso la elogió públicamente. En una carta le diría a su amigo Rivera -Ni Derain, ni tú, ni yo somos capaces de pintar una cabeza como lo hace Frida Khalo-. El prestigioso Museo del Louvre compró uno de sus autorretratos, El marco. En aquel escenario, una terrible noticia la dejó impactada. Gran Bretaña y Francia reconocían el régimen fascista de Francisco Franco. -¿Cómo es posible?-se preguntó. Ahora en la vieja Europa gozan de reconocimiento internacional nada menos que tres peligrosos dictadores fascistas, Hitler, Mussolini y Franco-.

Regresó feliz a Nueva York, desde allí retornó definitivamente a Coyoacán. A Trotsky le asesinó Ramón Mercader por la espalda con un piolet. De origen catalán estaba al servicio de Stalin y actuó en solitario. Frida fue detenida unos días por el hecho de haberle conocido en París. Este episodio le provocó una fuerte depresión y a consecuencia de ello padeció intensos dolores de espalda. Pretendían operarla nuevamente. Al enterarse Diego la mandó a buscar para que el doctor Eloesser la tratara, con medicamentos logró mejorar. El 8 de diciembre de 1.940 Diego y Frida se volvieron a casar. Un año después su padre falleció. El alma de Frida se resquebrajó sintiendo el mayor dolor de su vida. Con un inmenso vacío en el corazón le llegó una oferta para dar clases en la Escuela de Pintura y Escultura. No era académica pero enseñó a sus alumnos algo esencial, a despertar sus sentidos percibiendo los colores, la naturaleza, los animales, a seguir su instinto. Un grupo reducido de alumnos llamados “Los Fridos” se convirtieron en famosos pintores.

 

“No era académica pero enseñó a sus alumnos algo esencial, a despertar sus sentidos percibiendo los colores, la naturaleza, los animales, a seguir su instinto. Un grupo reducido de alumnos llamados “Los Fridos” se convirtieron en famosos pintores.”

En los últimos años de su vida estuvo sometida a infinidad de operaciones, en 1.950 le practicaron varias en la columna vertebral. Probó corsés de acero, de yeso y padeció la amputación de la pierna enferma que la condenó permanentemente a una silla de ruedas. En 1.951 pintó un retrato en recuerdo de su padre. Debido a una bronconeumonía Frida Khalo murió en 1.954, después de asistir días antes a una manifestación por Guatemala. En 1.984 su obra se declaró Patrimonio Nacional.

Una de sus habituales frases era, “Nunca he pintado sueños, he pintado siempre mi realidad”

Fuentes consultas. Biografía de Hayden Herrera. Lectura de Linde Salber. La película dirigida por Julie Taymor inspirada en su vida obtuvo seis nominaciones a los Oscar del año 2.002.

El arte surgido del dolor (1ª parte)

 
Montserrat Prieto
Solo soy alguien que nunca dejará de soñar con un mundo mejor. Que hace del aprendizaje una constante de su vida. Amante y defensora de la salud medioambiental, de los Derechos Humanos y de la Justicia. Escritora de cuentos y relatos

El arte surgido del dolor (1ª parte)

La pintora mejicana que se creó a sí misma
Los ágiles dedos se deslizaban por las teclas del piano y una melodía sugestiva, delicada, vibraba llenando los espacios de la casa pintada de azul, allá en Coyoacán, México. Guillermo Khalo se relajaba al final de cada jornada tocando sus partituras musicales favoritas antes de sentarse a la mesa para cenar. Era un hombre sensible a la vez que tenaz. De origen germano-húngaro, Wilhelm Khalo, emigró a México después de fallecer su madre. Transformó su nombre alemán en el de Guillermo. Contrajo matrimonio, tuvo dos hijas y perdió a su esposa en el segundo parto. Después conoció a Matilde Calderón, ferviente católica de ascendencia india y española, con la que se casó. Tuvieron cuatro hijas, siendo la tercera Magdalena Carmen Frida Khalo Calderón, nacida el 6 de julio de 1.907.

En 1.910-1.911 la vida burguesa de los Khalo se vio seriamente afectada a consecuencia de la Revolución Mexicana. Con el tiempo Frida guiada por la reverencia que le inspiraba el levantamiento de los legendarios Emiliano Zapata y Pancho Villa, iniciada el 7 de julio de 1.910, declararía ésta fecha como la de su nacimiento.

 

Frida con sus hermanas

Creció alegremente bajo la amorosa protección de sus hermanas mayores hasta que un día, cuando iba a cumplir seis años, enfermó de poliomielitis. Los esmerados cuidados se intensificaron. Le recomendaron hacer mucho ejercicio. Guillermo le compró una bicicleta y la instó a practicar otros deportes para fortalecerse. Lograron que volviese a caminar pero no pudieron evitar que una pierna fuese más delgada que la otra, ni que la ignorancia alentara a otros niños a aguijonearla con despiadadas burlas al verla pasar: ‘Frida, pata de palo, Frida, pata de palo’.


Se volvió más introvertida. En sus momentos de soledad echaba vaho sobre la vidriera de la ventana y dibujaba una puerta que imaginariamente atravesaba, encontrándose con una réplica de sí misma, aparecía otra Frida más animosa, valiente y alegre, que la comprendía y consolaba. La dedicación, persistencia y ternura de su padre contribuyeron a dotarla de la confianza necesaria. Cuando visitaban los parques se dedicaba a coger insectos o plantas exóticas cercanas a la orilla del río para observarlos en el microscopio de su casa, mientras, Guillermo pintaba sus acuarelas. La curiosidad dirigía sus pasos al estudio fotográfico de su padre donde pasaba horas junto a él. Fascinada por aquel arte aprendió a manejar los pinceles, la cámara, a revelar fotografías e incluso le ayudaba a retocarlas. Sin saberlo sentaba la base para el futuro desarrollo de la artista que llevaba en su interior.

Un ambicioso proyecto educativo comenzó a llevarse a cabo con la llegada de Vasconcelos al gobierno. Frida ya era una adolescente de espíritu inquieto que había desarrollado una belleza singular y se alejaba del patrón que su madre mantenía, comportarse en público de forma recatada, asistir a los oficios, confesarse y realizar trabajos manuales en grupo. Otras madres burguesas comentaban cuando pasaba pedaleando en su bicicleta: ¡Ahí va esa niña fea! Ella tenía otras aspiraciones, simpatizaba con las teorías marxistas y quería estudiar medicina. Su padre la matriculó en la Escuela Nacional Preparatoria. Aprobó un exigente examen y pasó a ser una de las 35 chicas entre los 2.000 muchachos que asistían a la Preparatoria. Formó parte de un grupo de jóvenes revoltosos e irreverentes que se liberaban de toda autoridad, llamados Los “cachuchas” debido a las gorras que usaban. Los profesores que ellos consideraban incompetentes en sus materias se convirtieron en sus víctimas preferidas. Alejandro Gómez Arias lideraba el grupo, se trataba de un joven brillante de aspecto seductor que se hizo novio de Frida.

El famoso pintor mexicano Diego Rivera iba a pintar un mural en la pared del auditorio de su escuela junto a Orozco y Siqueiros, que titularían La creación, encargado por el ministro Vasconcelos. La expectación era máxima.

“El famoso pintor mexicano Diego Rivera iba a pintar un mural en la pared del auditorio de su escuela junto a Orozco y Siqueiros, que titularían La creación,”

Una compañera de Frida cuando vio aparecer a Rivera, un hombre de una altura considerable, de excesiva corpulencia, calzando sus enormes pies en unos gruesos zapatones, vestido con una ropa deslucida, asomando bajo el sombrero texano de anchas alas unos ojos saltones, colgando del raído pantalón una pistola y unas cartucheras, llegó a exclamar entre una mezcla de asombro y decepción: ¿Ese es Diego Rivera? Puede que sea el mejor pintor mexicano pero es un panzón sucio y feísimo. En cambio Frida le pidió permiso para estar presente mientras pintaba el mural. Permaneció sentada durante horas observando el trazo de sus pinceles bajo la atenta y desconfiada mirada de Lupe, la segunda mujer del artista.

“La creación” por Diego Rivera

 

 

 


El 17 de septiembre de 1.925 era un día desapacible, lluvioso. Alejandro y Frida viajaban en un autobús conducido temerariamente por un hombre joven, los pasajeros enojados le recriminaron pero ya era demasiado tarde para evitarlo, aterrados vieron cómo un tranvía se abalanzaba sobre el vehículo derribándolo y haciéndolo volcar sobre sí mismo. El brutal impacto lanzó a Alejandro debajo del tranvía, saliendo milagrosamente ileso. Una barra de metal que hacía de pasamanos se desprendió y se incrustó como una espada en la pelvis de Frida produciéndole múltiples lesiones. Alguien con deseos de ayudar la cogió en brazos y la depositó en la barra de un café cercano, apoyó con fuerza sobre el vientre y tiró de la barra, la sirena de la ambulancia quedó amortiguada por el pavoroso grito que brotó de la garganta de la joven.

Frida pintando postrada en la cama

 Creció alegremente bajo la amorosa protección de sus hermanas mayores hasta que un día, cuando iba a cumplir seis años, enfermó de poliomielitis. Los esmerados cuidados se intensificaron. Le recomendaron hacer mucho ejercicio. Guillermo le compró una bicicleta y la instó a practicar otros deportes para fortalecerse. Lograron que volviese a caminar pero no pudieron evitar que una pierna fuese más delgada que la otra, ni que la ignorancia alentara a otros niños a aguijonearla con despiadadas burlas al verla pasar: ‘Frida, pata de palo, Frida, pata de palo’.

 

La historia parecía repetirse. Estuvo confinada en la cama durante nueve meses. Convencido del talento artístico que poseía, su padre le hizo una especie de atril, le llevó lienzos, pinturas, colocó un espejo en el baldaquino de la cama para facilitarle la visión y diciéndole: “Friducha, tienes una mano libre” la animó a pintar. Así fue como emergió el arte de Frida Khalo. En un ejemplo claro de fuerza y superación, mecida siempre por el amor de su familia, casi un año después, la incipiente artista comenzó a dar nuevamente sus primeros pasos.

Mañana podrán leer la segunda parte, NO TE LA PIERDAS.

Montserrat Prieto
Solo soy alguien que nunca dejará de soñar con un mundo mejor. Que hace del aprendizaje una constante de su vida. Amante y defensora de la salud medioambiental, de los Derechos Humanos y de la Justicia. Escritora de cuentos y relatos

Un peligro latente en los océanos

Barco espía ruso llamado Khanka

 La herencia recibida de la II Guerra Mundial
Reposando ocultos bajo las aguas de nuestros mares y océanos, a veces poco profundas, desdibujados en fantasmales siluetas inmutables en el tiempo, permanecen los pecios. Rodeados de un lúgubre silencio acechan siniestros, amenazadores, rezumando de sus tanques un líquido venenoso y mortal. Ese goteo espeso, negruzco, oloroso, es el fuel de los barcos mercantes y buques de guerra que fueron hundidos durante la II Guerra Mundial. Destruye cualquier forma de vida in situ y alrededores, incluso a varios kilómetros de distancia su acción corrosiva contamina los organismos de los peces, que posteriormente al ser capturados transmiten la contaminación a la cadena alimentaria.

Durante varias décadas su existencia ha pasado inadvertida a la mirada de millones de personas, pero no por ello han dejado de existir, representando un latente y escalofriante peligro, una amenaza real y global. Es la nefasta herencia que las generaciones precedentes enzarzadas en conflictos bélicos nos han legado. Este perturbador bagaje de pecios desperdigados en los océanos, cercanos a las costas, constituyen una auténtica bomba de relojería que de estallar en algún momento, la magnitud de las consecuencias serían de dimensiones catastróficas para el medio ambiente y muchas especies, entre ellas la humana. Ni siquiera a día de hoy los científicos pueden valorarlas por su cuantía.

El deterioro se va acumulando en el tiempo, por cada década transcurrida las láminas de acero pierden de 0’5 a 2 milímetros a causa de la corrosión que ejercen la temperatura, la salinidad del agua o la profundidad a la que se encuentran. En el Pacífico, en las costas australianas, un grupo de científicos ha podido constatar en sus informes a través de las investigaciones llevadas a cabo, que cuando esas láminas de metal reduzcan su grosor de entre 3 a 10 milímetros, se producirá una inestabilidad que causará la rotura del tanque con poca presión. Mientras, los pecios continúan desgastándose por la oxidación y muchos de ellos se están acercando a esa situación crítica y alarmante.

“constituyen una auténtica bomba de relojería que de estallar en algún momento, la magnitud de las consecuencias serían de dimensiones catastróficas para el medio ambiente y muchas especies, entre ellas la humana.”

 

El cargero Coast-Trader

En Japón, Estados Unidos y Europa se han localizado en diversos puntos de sus costas más de 6.300 pecios con los tanques repletos de toneladas de crudo y combustible. Uno de los que actualmente más preocupa a los científicos es el Coast Trader, un carguero que fue hundido por un submarino japonés frente a la costa de Seattle, calculan que contiene en su interior unas 400 toneladas de fuel.



Una ingente cantidad de naufragios voluntarios e involuntarios se produjeron entre 1.939 y 1.943 en la Batalla del Atlántico. Los aliados hundieron 696 submarinos de la prestigiosa Kriegsmarine alemana y a su vez perdieron 2.452 mercantes más 175 buques de guerra. Si le añadimos el coste en vidas humanas, más de 25.870 tripulantes, el precio es incalculable.

Sobresalen los hundimientos más relevantes de los buques considerados como los colosos del mar, el alemán Bismarck (casi 51.000 toneladas) y el británico H.M.S. Hood (alrededor de 44.600 toneladas). En mayo de 1.941 el buque británico recibió de lleno el brutal impacto de una granada de 381 kilos lanzada desde el Bismarck, creando tal explosión que lo partió en dos. De la tripulación compuesta por 1.415 hombres, sólo se salvaron tres. Al tener conocimiento del hecho inmediatamente Winston Churchill dio una orden: “Encuentren al Bismarck”.

Sin tregua, la joya del nacismo y gran orgullo del Reich, fue perseguido incansablemente por las fuerzas británicas durante cuatro interminables días. Finalmente le localizaron antes de que pudiera llegar a la rada de Brest en la costa francesa. Se inició una implacable batalla, uno de los torpedos de los aliados consiguió destruir el timón y la flota naval británica concentró el fuego hasta reducirlo, a las dos horas dio la vuelta de campana precipitándose al fondo del océano para siempre, arrastrando consigo cañones, armamento y tanques rebosantes de fuel, además de la irreparable pérdida de las vidas de 2.097 hombres. Únicamente sobrevivieron 115 tripulantes.

Hundimiento del Bismarck

En la Bahía de Dancing, en la costa de Polonia, ha desaparecido cualquier forma de vida a causa de los restos del buque hospital alemán Stuttgart, el cual yace bajo la quietud de sus aguas como una sombra tenebrosa desde 1.943, a tan solo 20 metros de profundidad.

Solamente en las costas noruegas se calcula que fueron hundidos alrededor de 900 barcos, siendo considerados 29 de ellos de alto riesgo al almacenar en sus tanques una enorme cantidad de combustible. El único país del mundo que ahora está invirtiendo para limpiar y salvar sus costas bombeando el fuel de los pecios, es Noruega.

¿Por qué no siguen el mismo ejemplo el resto de los países? ¿O quizá es más cómodo mirar hacia otro lado y dejar la misma herencia nefasta a nuestros jóvenes, a nuestras futuras generaciones? Pero la cuestión principal no es ésta, sino el tiempo del que, por desgracia, no dispondrán. El tic tac del reloj comenzó a contar desde el mismo instante en que tales desastres humanos y medioambientales ocurrieron. Y a día de hoy, en pleno siglo XXI, siguen sin resolverse. ¿A qué se está esperando para actuar y tomar las medidas necesarias?

Fuentes consultadas:
Historia de la II Guerra Mundial
Documental del año 2017: “Las lágrimas negras del mar” Director: Christian Heynen

Montserrat Prieto
Solo soy alguien que nunca dejará de soñar con un mundo mejor. Que hace del aprendizaje una constante de su vida. Amante y defensora de la salud medioambiental, de los Derechos Humanos y de la Justicia. Escritora de cuentos y relatos

El infierno del Gulag (2ª Parte)

 
Un genio literario nacido en 1.918 tras la Revolución Rusa

Interminables riadas de prisioneros japoneses desfilaban hacia un destino en Siberia y Asia Central al final de la guerra con Japón. El torrente de gente detenida era inagotable, emigrados de Manchuria cuyas familias fueron separadas, polacos, rumanos, húngaros, a los que se sumaban más de un millón de soviéticos que habían huido del régimen. Y en ese maremágnum de locura pasaron inadvertidas riadas menores, como la de los niños españoles que fueron enviados a Rusia a comienzos de la guerra civil española y educados en sus internados; en la postguerra ya eran adultos y deseaban regresar a su país. La política de Stalin no se lo permitió, les acusaron de ser ‘socialmente peligrosos’ y a los más persistentes de ser ‘espías de los americanos’, muchos terminaron en los Gulag.

En Nueva Jerusalén se hizo espacio para otra riada de prisioneros alemanes desalojando a los presos rusos y reubicándolos en distintas cárceles del archipiélago. Solzhenitsyn fue trasladado a Kaluga Gate, cerca de Moscú, dejando atrás el tedioso color rojizo-grisáceo de los pozos de arcilla y el atroz trabajo de recogerla con las manos cuando estaba empapada por la lluvia. Allí estuvo diez meses. El 18 de julio de 1.946 le enviaron nuevamente a Butyrki, pasando una y otra vez por los mismos vejatorios procedimientos. Aún así resultó más soportable. El hedor continuaba siendo irrespirable en la celda diseñada para la mitad de hombres que la abarrotaban, pero al menos no se veía obligado a experimentar a cada momento el horror de otros campos. ¡Qué felicidad sintió!, pudo resarcirse de la falta de sueño y recibir diariamente dos comidas calientes.

Un día fue recalificado como “prisionero en misión especial” gracias a su licenciatura en Matemáticas y Física. En septiembre de 1.946 llegó a un conjunto de prisiones dedicadas a la investigación científica, llamadas  situadas en la cuenca alta del Volga, en Rybinsk, donde se diseñaban y construían motores de aviones. Las prisiones disponían de fábricas, laboratorios, talleres, y los trabajos estaban dirigidos por presos expertos en dichas materias. Más adelante, en otra sharashka recién inaugurada en el norte de Moscú, llamada Marfino, también conocida como ‘Prisión Especial no16”, encontraría la inspiración para su novela ‘El primer círculo’, y comprobaría que la vida era sustancialmente distinta a la de los campos de trabajo. Ya no tenía que derrumbarse agotado sobre los tablones duros de madera con las alpargatas de cuerdas puestas, allí se pudo entregar a un descanso placentero cobijado por la amable tibieza de una limpia sábana. Al poco tiempo llegaron dos presos con los que haría gran amistad, Dimitri Panin y Lev Kopelev. En sus memorias Dimitri describiría el encuentro con Solzhenitsyn. ‘Recordaba haber visto a un hombre de impresionante figura, vestido con un abrigo de oficial, bajando los escalones. Le gustaron de inmediato, la franqueza de su rostro, el vigor de sus ojos azules, su espléndido pelo castaño, su nariz aquilina’.

En sus memorias Dimitri describiría el encuentro con Solzhenitsyn. ‘Recordaba haber visto a un hombre de impresionante figura, vestido con un abrigo de oficial, bajando los escalones. Le gustaron de inmediato, la franqueza de su rostro, el vigor de sus ojos azules, su espléndido pelo castaño, su nariz aquilina’.”

Llegado el año 1.950 la época “dulzona” de Marfino se extinguió. Le llevaron a Ekibastuz, un campo situado en las estepas de Kazakhstan, en Asia Central. Fuera de aquel perímetro se extendían la taiga y la tundra entre los cientos de kilómetros que le separaban del mundo conocido. Fue el lugar en el que gestó ‘Un día en la vida de Iván Denisovich’. Meses después le diagnosticaron un cáncer y le ingresaron en el hospital de la prisión. Le operaron y poco a poco se fue recuperando. Una vez más se reforzaba. Traspasó el umbral que separaba la desesperación de los campos de trabajo a la desolación en una cama del hospital enfrentándose a la muerte y definitivamente triunfando a la muerte en sí misma. ¡La Providencia tenía planes para él! A la vez que se recuperaba físicamente crecía espiritualmente, de aquella experiencia nacería su obra ‘Pabellón de Cáncer’. En el campo de Ekibastuz conoció a hombres apresados por sus creencias. Memorizó las historias al igual que sus propios versos, quedarían reflejados en ‘Archipiélago Gulag’. En aquellos días su esposa Natalya tras años de abnegada soledad, le escribió una carta dando por concluida la relación de 16 años.

¡Y por fin, el 3 de marzo de 1.953, la condena finalizó! Varios presos y él fueron conducidos al distrito de Kok-Terek en la zona sur del gran desierto Bet-Pak-Dola. Comenzaba el exilio perpetuo. Por primera vez en años saboreó la libertad. Consiguió una plaza de profesor de matemáticas en la escuela. Apenas transcurridos unos días de su llegada le avisaron para que acudiera a la plaza del pueblo, los aldeanos se congregaban alrededor de un aparato de radio escuchando las noticias, Stalin había muerto. Aleksandr escribiría: “… ¡El dictador asiático ha muerto! ¡Qué increíble júbilo habría en los campos! Yo podría haber aullado de júbilo junto al altavoz; ¡incluso podría haber bailado una desenfrenada giga! Pero los ríos de la historia fluyen lentamente…”

Al poco tiempo tuvo una recaída de la enfermedad pero logró superarla definitivamente, entonces Solzhenitsyn se sintió purificado. Había evolucionado a un estado espiritual superior y aquella inestimable riqueza que se aglutinó en su interior, dio lugar a la persona en la que se convirtió. Con paso precavido, en secreto, pero firme y seguro comenzó a escribir las obras que le encumbrarían como a uno de los grandes escritores rusos del siglo XX. Regresó a sus orígenes religiosos y a las sagradas tradiciones del pueblo ruso, logrando rescatar los entrañables recuerdos de su infancia.

Sus orígenes

Aleksandr había tenido una infancia feliz en comparación con otros niños rusos. Nació en Kislovodsk en 1.918 pocos meses después de la Revolución. Sus padres, Isaaki Solznenitsyn y Taissia Sncherbak eran personas inteligentes y cultas. Un trágico accidente acabó con la vida de su progenitor. Cuando nació, su madre se lo llevó a vivir a Rostov criándole en circunstancias muy duras. Los evangelios y la literatura de la religión ortodoxa actuaron como el manantial que ayudó a desarrollar su imaginación. Aprendió de su tía Irina el verdadero sentido de la belleza de las tradiciones, las raíces, la familia y la devoción por las artes. Le impulsó en la lectura abriéndole las puertas de su biblioteca donde descubrió fascinado a Tolstoi, Dostoievski, Turgeniev, Shakespeare, Dickens o Jack London, entre otros.

Creció en un círculo familiar donde todos eran antibolcheviques. Hablaban abiertamente de las atrocidades que el nuevo régimen estaba cometiendo contra el pueblo, de las propiedades que el estado confiscó a su abuelo y de la persecución que éste sufrió. En cambio en la escuela recibía un adoctrinamiento muy distinto. Los mismos bolcheviques eran ensalzados, contaban hazañas en las que enarbolaban banderas y tocaban trompetas. Inexorablemente las utópicas doctrinas marxistas-lenilistas le irían convenciendo de una ideología sincera e ingenua, propia de la inexperta juventud. Promulgaban el ateísmo y los cristianos ortodoxos sufrieron las consecuencias de aquel febril odio. Saquearon iglesias y detuvieron a muchos popes, unos fueron enviados a los campos de trabajo y a otros los fusilaron. No estaba prohibida por ley ninguna doctrina pero no se podía hablar de ello bajo pena de prisión. La poetisa Tanya Khodkevich lo expresó con irónico y amargo humor: “Puedes rezar libremente, pero de manera que sólo pueda escucharte Dios”. Fue condenada a diez años.

En aquel ambiente desarrolló sus estudios de Matemáticas y Física en la Universidad y al mismo tiempo de Humanidades en el MIFLI. En 1.940 Natalya Reshetovskaya y él decidieron casarse. Un año después se incorporó a filas, estuvo en el frente hasta que en 1.945 fue arrestado y condenado al Gulag. Permaneció en el exilio hasta 1.956 en que su caso se revisó, considerando que no había pruebas suficientes le rehabilitaron y regresó a Moscú. El reencuentro con Natalya, a pesar de estar ya separados, les llevó a retomar su relación, pero algo profundo había cambiado entre ellos. Se desplazaba a casa de sus amigos para escribir en secreto, en un deseo incontenible de contar al mundo la espantosa realidad vivida en los campos de trabajo por millones de personas.

Las últimas décadas

Decidió enviar el manuscrito de ‘Un día en la vida de Iván Denisovich’ a Tvardovsky de Novy Mir. En aquellas fechas ostentaba la presidencia Nikita Kruschev, un estalinista que deseaba alejarse de aquella línea y dar una nueva imagen del país. A Tvardovsky le encantó el manuscrito e hizo lo imposible porque se publicara, obteniendo la aprobación de Kruschev. La publicación resultó un bombazo literario que levantó ampollas en el sistema soviético. Solzhenitsyn comenzó a ser conocido en el resto del mundo, aunque en su país le volvieron a vilipendiar y a despreciar. En 1.968 conoció a Natalya Svetlova, quien se convirtió en su segunda esposa y con la que tuvo tres hijos. Le concedieron el premio Nobel de Literatura en 1.970. Posteriormente en 1.973, la publicación en París de la primera parte de ‘Archipiélago Gulag’ provocó un ataque de furibundas críticas al autor, por ello fue detenido de nuevo en 1.974, acusado de traición, expulsado de la URSS y enviado al exilio. Viajó a Estados Unidos un año después donde escribió diversas obras, recibió varios premios. Regresó a su país en 1.994 cuando Mikhail Gorbachov le restituyó la ciudadanía rusa. Recibido como un héroe se convirtió en un referente político y moral para la mayoría de los rusos, reconocido por su amor a la verdad. En 2007 le visitó en su domicilio el presidente Vladimir Putin para agradecerle su labor en beneficio de Rusia y felicitarle por el Premio Nacional. Murió en 2008 y a petición propia se le enterró en el Monasterio Donskói de Moscú junto al historiador Vasili Kliuchevski. Le hicieron un funeral de Estado, con todos los honores. Dimitri Medvedev interrumpió sus vacaciones para acudir al acto religioso acompañado del primer ministro Putin.

 

¡Por fin se le hacía justicia restituyendo su honor!

Fuentes consultadas.
Biografía escrita con su propia colaboración por Joseph Pearce Un día en la vida de Iván Denisovich
La casa de Matriona
Archipiélago Gulag

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Montserrat Prieto
Solo soy alguien que nunca dejará de soñar con un mundo mejor. Que hace del aprendizaje una constante de su vida. Amante y defensora de la salud medioambiental, de los Derechos Humanos y de la Justicia. Escritora de cuentos y relatos

El infierno del Gulag (1ª parte)

Un genio literario nacido en 1.918 tras la Revolución Rusa

Durante el invierno de 1.945 un convoy militar ruso conducía a unos prisioneros desde Osterode, en el frente, hasta el cuartel general de contraespionaje en Brodnica. Aquellos hombres se veían forzados a caminar bajo una temperatura glacial para salvar los setenta kilómetros que separaban a una ciudad de la otra.

En el grupo se encontraba un alemán, no hablaba ruso, acarreaba con esfuerzo una maleta precintada, pesada, la cual también ayudaban a transportar de forma voluntaria el resto de los hombres. El insólito equipaje cargado de correspondencia pertenecía al único oficial entre los arrestados, el recientemente condecorado y ascendido capitán Aleksandr Solzhenitsyn, quien caminaba consternado hacia un destino incierto sin conocer todavía los motivos del arresto.

Al rememorar aquel lúgubre instante, el 9 de febrero de 1.945, sintió la punzada de una profunda humillación. Había sido requerida su presencia en el cuartel de inmediato. En el despacho, el general de brigada Trovkin le esperaba junto con un grupo de oficiales y un conocido comisario político. El general le exigió que entregase el revólver sin ofrecerle explicaciones, seguidamente dos de los oficiales se acercaron, le arrancaron del uniforme las charreteras, de la gorra la estrella, le quitaron el cinturón y cogiéndole de ambos brazos le llevaron detenido. Ante el estupor que le produjo solo fue capaz de preguntar ¿Yo? ¿Por qué?.

Pasó un primer día encerrado, totalmente desconcertado, afrontándolo con absoluta desolación. Forzosamente tenía que existir un error. Se aferró a ese pensamiento. Las palabras que escuchó de otros presos no fueron precisamente de alivio. Le explicaron las tácticas engañosas utilizadas por los interrogadores, le hablaron de amenazas, palizas y torturas. Le condenarían a diez años, era la tarifa para todos los detenidos, inocentes o culpables, soldados o delincuentes, daba lo mismo. La inocencia se ignoraba. El sistema no cometía errores. Pero, ¿de qué se le acusaba? ¿Qué crimen execrable había cometido para estar en semejante situación?

Desde Brodnica, días después, el 20 de febrero, le trasladaron a la temida prisión de Lubyanca. En el despacho del capitán Ezepov, cuya mesa se encontraba bajo un inmenso retrato de Stalin, le informaron que de acuerdo al artículo 58, párrafo 10, se le acusaba de ser el fundador de una organización hostil al gobierno. Lo que poseían eran copias de la correspondencia privada que había mantenido con su esposa Natalya y con sus mejores amigos de la universidad, Nikolai, Kirill y Lidia. Las cartas contenían algunas críticas veladas a la política de Stalin, hechas desde la intimidad y desde una ingenua libertad de expresión. Los estalinistas lo utilizaron para construir una flagrante acusación, diciendo que era una siniestra conspiración a fin de derrocar al régimen soviético.

Aquellas misivas de índole privado, interferidas por un gobierno totalitario, resultaron ser el espantoso crimen del que se le acusó y se le condenó a cumplir ocho años de prisión en campos de trabajos forzados.

Aún retumbaba en sus oídos, persistente, machacón, el eco de las fatídicas palabras pronunciadas por los oficiales, cuyo significado partió su vida en dos al decir ‘queda usted detenido’, ahora se sumaba una sentencia maquiavélica, no era una pesadilla, ni un mal sueño del que pudiera despertar, era real. Ocho años de su vida en prisión. ¡Tamaña injusticia! ¿Por qué? Tal vez había ocurrido un cataclismo pues el mundo entero se derrumbó desapareciendo estrepitosamente bajo sus pies.

“Aquellas misivas de índole privado, interferidas por un gobierno totalitario, resultaron ser el espantoso crimen del que se le acusó y se le condenó a cumplir ocho años de prisión en campos de trabajos forzados”.

 

Continuaron con la investigación largo tiempo, los interrogatorios se sucedían incesantemente día tras día, durante los cuales se esforzaba por no incriminar a ningún inocente más en aquel proceso. Tenían su correspondencia privada y en función de sus pensamientos le condenaron. ¿Qué más querían? Mientras Natalya lloraba la ausencia de noticias sobre su esposo, creyéndole muerto o desaparecido en el frente, él languidecía en el gulag, hasta el mes de junio en el que la investigación se dio por concluida.

Cuando le llevaron a la cárcel de Krasnaya Presnya se encontró un ambiente de bulliciosa actividad. Allí experimentó un salvaje bautismo. Al entrar en la celda, una habitación de tamaño mediano con capacidad para unas cuarenta personas, vio que estaba abarrotada, cien presos hacinados ocupaban todas las literas y solo había espacio debajo de ellas, sobre las baldosas del sucio y desgastado suelo. Aquellos hombres no eran soldados, ni presos políticos, sino criminales endurecidos cuyo comportamiento distaba mucho de ser siquiera civilizado. No le quedó más remedio que dormir junto al cubo de la letrina, encima de paja podrida, soportar el hedor y tragar las gachas que les servían. En la penumbra escuchó crujidos entre las literas, pensó que eran los ratones que andaban libremente de un sitio a otro, igual que las cucarachas campando a sus anchas, pero en aquella ocasión se trataba de unos mozuelos a la búsqueda de algún mendrugo olvidado en algún roído jergón o de algún paquete recién llegado, como el que le había enviado su esposa al conocer su destino y que impunemente le birlaron. En agosto el hedor era insoportable, el calor obligaba a yacer a los hombres desnudos y sudorosos, aguantando estoicamente las picaduras nocturnales de chinches y mosquitos.

A mediados de agosto le volvieron a trasladar a otro penal llamado Novy Ierusalim, ‘Nueva Jerusalén’. Se trataba de un edificio de un antiguo monasterio del mismo nombre. Durante el traslado les ordenaron ir tumbados para no ser vistos por las gentes que se agolpaban en las calles portando numerosas banderas, celebrando el día de la victoria final sobre Japón. La II Guerra Mundial había finalizado. El ambiente era festivo. Solzhenitsyn recordó que solamente cuatro años antes, recién conseguida su licenciatura en la Universidad de Matemáticas y Física, había llegado de Rostov con un sinfín de proyectos y sueños a la capital, un futuro que se había esfumado. El tiempo transcurrido se le antojó una eternidad. Muchos de los presos que acompañaban a Aleksandr contaron los terribles sufrimientos que habían padecido en los campos de exterminio nazis y que a su regreso los estalinistas les detuvieron por considerarles ‘contaminantes y peligrosos para el sistema’. Al llegar a Nueva Jerusalén también tuvieron que soportar los gritos de impávido desprecio que les dirigieron. ¡Los fascistas han llegado! Triste ironía. Cada vez que entraba en un nuevo gulag, Solzhenitsyn, asistía en un primer momento a las lacónicas y habituales preguntas. ¿Apellido? ¿Año de nacimiento? ¿Nombre de pila y patronímico? Les daba la consabida respuesta, aunque interiormente era una muy distinta. ¿Mi nombre? ¡Soy el

Peregrino de las estrellas! Tienen firmemente apresado mi cuerpo, pero mi alma está más allá de su alcance.

Los rumores de una amnistía comenzaron a circular haciendo concebir falsas esperanzas a los presos políticos y a sus familiares ya que solo fue aplicada a delincuentes habituales y presos comunes. De los demás se esperaba que trabajasen todavía más para compensar la ausencia de los amnistiados y le pusieron a trabajar en la excavación de pozos de arcilla, donde tuvo que realizar un esfuerzo sobrehumano si quería alcanzar siquiera la mitad de la producción exigida. Aquello resultó agobiante en extremo, deprimente. Lo describió literalmente en su obra cumbre, Archipiélago Gulag.

El brillante alumno, de solo veintiséis años, ingenuo idealista convencido de las bondades marxistas-lenilistas comenzó a percibir desde un prisma diferente aquella realidad perversa, infrahumana, la verdadera cara política que ejercían los estalinistas con el pueblo. Y en medio de aquel voraz infierno, pletórico de brutalidad, de extremada crueldad y miseria humana, sufrió la crucifixión que ayudaría a elevar su espíritu por encima de las penurias, comenzando en él una profunda transformación, en un examen de introspección afrontó y se cuestionó lo superfluo de su incondicional ateísmo, fue recuperando la fe de su infancia y las antiguas tradiciones de su amada tierra, resurgiendo como un Ave Fénix hermoso e impoluto de sus cenizas.

 

“El brillante alumno, de solo veintiséis años, ingenuo idealista convencido de las bondades marxistas-lenilistas comenzó a percibir desde un prisma diferente aquella realidad perversa, infrahumana, la verdadera cara política que ejercían los estalinistas con el pueblo.”

Los campos de trabajos forzados se extendieron por Rusia ocultándolos a los ojos indiscretos de los occidentales, ajenos a las violaciones de los derechos humanos que se cometían a cada minuto en los gulag, quienes quedaban cegados por la magistral manipulación y la hipocresía descarada de la que hacía gala Stalin, de quien Aleksandr diría posteriormente, que era el mismísimo diablo en persona. Las detenciones se sucedían y miles, millones de rusos, fueron confinados, destruidas sus vidas, esclavizados tras los muros vergonzosos e infames de las cárceles, bien pertrechadas y escondidas ante el resto del mundo, que formaban el ‘Archipiélago Gulag’.

Continuará…

Montserrat Prieto
Solo soy alguien que nunca dejará de soñar con un mundo mejor. Que hace del aprendizaje una constante de su vida. Amante y defensora de la salud medioambiental, de los Derechos Humanos y de la Justicia. Escritora de cuentos y relatos

La reina de los Icenos

Boudica, la reina de los icenos – Los Enemigos de Roma

Corría el año 55 a.C., el gran general Cayo Julio César organizaba una expedición con más de 80 navíos y un ejército de soldados con la intención de invadir Britania. Motivado por sus ansias de poder dirigió su flota hacia las costas inglesas atravesando el Canal de la Mancha.

El genial estratega estaba convencido de que sería fácil reducir a aquellos bárbaros insulares, así les llamaban, carentes de formación militar. Con esta invasión pretendía conseguir varios objetivos, evitar que siguieran prestando ayuda a los celtas de la Galia, apoderarse de sus riquezas en oro y piedras preciosas y ampliar los dominios del Imperio Romano. El éxito obtenido por sus legionarios fue relativo, aunque lograron dispersar a las tribus circundantes se encontraron con muchas de sus naves inutilizadas, sin áncoras ni rastro de jarcias para seguir navegando, un desastre que minó el ánimo de su ejército al no disponer de apresto para su reparación, viéndose forzados a desistir en su empeño.

Un año después volvió a armar a sus legiones para una segunda invasión y sabiendo que los britanos eran unos adversarios difíciles de vencer, fue bien pertrechado de hombres y aprovisionado con suficientes víveres. Hubo de enfrentarse a la tribu más poderosa de todas las que ocupaban la isla, cuyos territorios abarcaban las regiones de Suffolk, Essex y parte del río Támesis, los llamados Trinovantes. El nombre, compuesto de los prefijos célticos tri y novio, significa: ‘El pueblo más vigoroso’. Julio César, que disponía de mejor armamento, los venció y les utilizó como botín de guerra obligándoles a rendirle tributos.

Cuenta la historia que alrededor del año 30 d.C., nació Boudicca, en el seno de una familia de aristócratas icenos, en la región del Anglia del Este, la zona más oriental de Gran Bretaña. Parecía predestinada desde su nacimiento a convertirse en una heroína, protagonizando uno de los episodios épicos y determinantes de la historia de los celtas insulares, incluso su nombre celta es emblemático, significa Victoria.

La primera vez que los legionarios del emperador Claudio, emulando las gestas de su antecesor Julio César, llegaron a las islas, Boudicca, era solamente una niña. Siendo muy joven contrajo matrimonio con Prasutagus, el rey de los Icenos, cuya tribu habitaba en la zona actual de Norfolk, lo que la convirtió en reina de pleno derecho. De esta unión nacieron dos hijas. Con el fin de evitar la guerra y de ser conquistados durante la invasión, el rey, alcanzó un acuerdo con los romanos, pudiendo así mantener la independencia del pueblo, aún a costa de firmar el estatuto de alianza por el que pagaba tributos.

Cuando aconteció la muerte de Prasutagus, alrededor del año 61, sus hijas debían heredar el reino junto con sus riquezas. Los celtas contemplaban una igualdad entre mujeres y hombres, pero esta ley testamentaria fue ignorada por la codicia sin límites del procurador Cato Deciano, quien se apropió de todas las posesiones del monarca fallecido usurpando la soberanía del pueblo, además de infligirles un trato despótico y violento al mandar sofocar las protestas. Las tierras y los bienes fueron confiscados, los nobles tratados como esclavos, sus tropas desencadenaron una extremada violencia saqueando o quemando aldeas, matando a quienes se resistían y tomando esclavos como pago a una presunta deuda, lo cual provocó la indignación de los Icenos. La avaricia de Deciano, unida a la falta absoluta de moral, fue la causa que posteriormente originaría una confrontación de memorable epopeya entre britanos y romanos.

Boudicca intervino entonces decidiendo llevar en persona la disconformidad de sus súbditos ante el procurador. Era una mujer considerada de gran inteligencia, belleza, de singular y fuerte carácter, de complexión robusta, alta, de voz grave y melena rojiza que le llegaba más allá de la cadera. Su figura estaba ornamentada con una túnica de bellos colores, una fíbula sujetaba el largo manto y un torque de oro la adornaba rodeando su cuello, dignificándola, mostrando su estirpe y el prestigio de los Icenos contenido en su persona.

Con la intención de debatir la querella en son de paz y como muestra de buena voluntad, se hizo acompañar de sus jóvenes hijas y algunos consejeros de su corte. Se desplazaron para ello en un carro hasta el campamento del romano. Al conocer por sus soldados la inminente llegada del comité, Deciano, mandó detenerles a la entrada del campamento y dar muerte a los acompañantes. Boudicca fue despojada del manto que la cubría, rasgaron su túnica dejando al descubierto la espalda, rodearon sus brazos con una maroma, la ataron seguidamente a un poste y chasqueando el látigo comenzaron a golpearla salvajemente. Hicieron lo mismo con sus hijas, también las azotaron, después los soldados por turnos las violaron uno detrás de otro, mientras obligaban a Boudicca a mirar las infames y desgarradoras escenas agarrándola brutalmente de los cabellos. La humillación y vergüenza de lo que hicieron a su persona debió ser nimio comparado con la tortura de ver mancillada la doncellez de sus inocentes hijas. Cuando los irracionales legionarios del Áquila terminaron, soltaron las cuerdas que la sujetaban al poste derribándola sobre la tierra y dejándola abandonada, haciendo alarde de su insolencia se burlaron cruelmente de ella. Las doncellas se encontraban exánimes sobre el suelo cual despojo humano, destrozadas. Boudicca las ayudó a incorporarse e instándolas a hacer un esfuerzo para levantarse, quizá en un intento por recuperar la honra que les había sido arrebatada, las hizo subir al carro que aun permanecía en las lindes del campamento. La indomable madre dirigió el carruaje con determinación llevándolas como estaban, semidesnudas y exhaustas, hasta la tribu.

“… fue despojada del manto que la cubría, rasgaron su túnica dejando al descubierto la espalda, rodearon sus brazos con una maroma, la ataron seguidamente a un poste y chasqueando el látigo comenzaron a golpearla salvajemente.”


Los romanos no imaginaron las consecuencias de aquel inhumano ultraje, hecho que debió inflamar de una furia incontenible a la reina rebelde, resultando ser el detonante de una guerra sin cuartel. Al verlas y conocer lo ocurrido, una cólera infinita pareció apoderarse de los Icenos y bastó para levantarse en armas clamando venganza contra sus invasores. La noticia del agravio se difundió y los habitantes de otras tribus se unieron, llegando a constituir el mayor contingente de guerreros celtas, se cree que fueron muchos más de 120.000. Los Trinovantes se sumaron de inmediato retomando el protagonismo que desde los tiempos de Julio César habían perdido. Eligieron a Boudicca como su líder. Siguiendo su tradición en las batallas y a fin de parecer más fieros, se pintaron de verdinegro con el zumo de gualda. Unos en carros, otros a caballo, con lanzas, arcos y flechas, totalmente exaltados y dispuestos, cabalgaron sin descanso comandados por Boudicca regando la tierra por la que pasaban con la sangre de sus opresores y verdugos. El espíritu independiente, orgulloso y heroico de los celtas se hizo imparable ante la ignominia sufrida.

Dirigieron sus pasos a la capital de los Trinovantes, Camulodunum (en la actual Colchester) convertida en un asentamiento de soldados y sometida bajo su yugo. En dicha ciudad habían construido un templo dedicado al emperador Claudio a expensas de sus legítimos pobladores. Los furibundos britanos hicieron la entrada en la ciudad prendiéndole fuego y desatando una masacre. Todos sus enemigos cayeron derrotados y exterminados, siendo pasados a cuchillo, ahorcados, crucificados, quemados o empalados con pinchos ardientes. Los hombres enviados por Deciano para reforzar la defensa de la ciudad, y los de la Legión IX Hispana, compuesta por otros 2.500 soldados y comandados por Quinto Petilio, fueron aniquilados en los caminos. Verulamium también quedó arrasada. Seguidamente, el gigantesco ejército se encaminó hacia Londinium (actual Londres). Algunos dignatarios, entre ellos Cato Deciano, se apresuraron a huir. Cayo Suetonio Paulino, el gobernador de Britania, se encontraba en el sur sofocando revueltas cuando fue requerido para defender la ciudad, al llegar consideró que era imposible y se retiró abandonándola a su suerte, a pesar de los ruegos de sus habitantes, prefirió sacrificarlos para salvar al resto de los soldados romanos en Britania. Los celtas sublevados llegaron y mataron a todos los que se habían quedado.

La batalla final en Watling Street

Sus tácticas en la guerra resultaban imprevisibles, muy diferentes a las de los legionarios. Desafiaban a sus contrincantes comenzando por desorientarles y confundirles con cánticos incomprensibles, se movían sobre sus caballos haciéndoles brincar, los sobrecogedores sonidos que emitían los cuernos se entremezclaban con un ronco y penetrante ulular, ejercían un martilleo metálico, cadencioso, golpeando las armas contra los escudos ‘in crescendo’, cuando el estruendo alcanzaba el apogeo corrían en una frenética algarada al encuentro de sus adversarios, a la vez que lanzaban dardos y flechas desde los carros. Aquella actitud retadora producía tanto pavor como admiración en los romanos, quienes vivían este espectáculo como una pesadilla a la que debían sobreponerse.

Suetonio era un militar experimentado donde los hubiere y puso en marcha las tácticas aprendidas. Se ubicaron en un terreno donde no podían ser flanqueados, rebasados ni emboscados. Sus legiones disciplinadas formaron varias filas, cargados con sus escudos que les cubrían todo el cuerpo, lanzas y espadas. Cuando la infantería britana avanzó las formaciones romanas atacaron con una lluvia de lanzas que logró diezmar las primeras líneas. Una fila de soldados iba sustituyendo a la de adelante y volvían a la carga, así sucesivamente, consiguiendo sembrar la dispersión entre sus enemigos, que retrocedieron y cayeron formando una avalancha humana. La masacre fue enorme, más de 40.000 britanos murieron aquel día aplastados. Los romanos avanzaron implacables y durante horas se dedicaron a rematar a los heridos sin distinción ni piedad, ya fueran mujeres, niños o ancianos, hicieron bastantes prisioneros, muchos otros consiguieron escapar. Jamás fueron encontrados entre los muertos los cuerpos de Boudicca ni de sus hijas, que también combatieron ferozmente junto a ella.

Antes de ser vencida por las legiones de Suetonio la reina de los Icenos había aniquilado a más de 80.000 romanos y destruido tres de los asentamientos más importantes. En Watling Street ganaron sus enemigos, a pesar de estar en minoría numérica, porque disponían de mejor armamento y experiencia militar. Resulta chocante que hasta el tiránico Nerón, que gobernaba entonces, dijera que se les había dado un castigo demasiado severo a los valientes britanos.

En la era victoriana la figura de la reina indomable fue laureada y adquirió proporciones legendarias. Un buque de guerra se bautizó con su nombre: HMS Boadicea. Alfred Lord Tennyson, el poeta más distinguido de la época, escribió un poema en honor a ‘Boadicea’ o ‘Boudicca’, considerando a la reina Victoria como su epónima. Thomas Thornycroft creó un monumento de bronce, un carro de guerra adornado de guadañas al estilo del Imperio Persa, dedicado a la reina de los Icenos y a sus hijas, financiado por el príncipe Alberto de Sajonia- Coburgo-Gotha. Lo ubicaron cerca del puente de Westminster, sede del Parlamento Británico, Londres, en 1905. Dos versos del poema rezan en la estatua dedicada a ella: ‘Regiones que el César nunca conoció, tus herederos dominarán’.

Este relato está inspirado en textos de Plinio el Viejo y Dion Casio.

Montserrat Prieto
Solo soy alguien que nunca dejará de soñar con un mundo mejor. Que hace del aprendizaje una constante de su vida. Amante y defensora de la salud medioambiental, de los Derechos Humanos y de la Justicia. Escritora de cuentos y relatos

En el Monte de los Mártires

Imagina…
Un día cualquiera, una hermosa tarde veraniega, disfrutando de un viaje turístico junto a tu familia y a punto de vivir una experiencia que, como mínimo, te haría reflexionar.

Sucedió…

Aquel día luminoso, estival, me dejó un recuerdo imborrable en la mente y en el alma. A veces ocurre que mi naturaleza romántica, soñadora, lo añora y lo atrapa de nuevo, creando el ensueño de que los seres humanos, si quisiéramos, podríamos habitar en un mundo mejor.

Recorríamos calles empedradas con sabor a tiempos añejos, con la avidez propia de quienes anhelan descubrir lugares desconocidos. Nos deteníamos ante rincones emblemáticos empapándonos de su historia, tratando de inmortalizar su belleza en nuestra retina. Confundiéndonos entre la afluencia de turistas, cafeterías y restaurantes, en un ambiente festivo, contemplábamos con admiración las obras expuestas por los bohemios artistas en la Place du Tertre.

Nuestros pasos nos llevaron hasta el pie del Monte de los Mártires, en el barrio que los franceses llaman Montmatre. Cuenta la historia que St. Denis fue decapitado en el lugar cuando le hicieron preso intentando cristianizar a la Galia. La imagen impactante de la Basílica del Sagrado Corazón sobre la cima, uno de los iconos más relevantes de la ciudad que se alza a 130 metros de desnivel, apareció majestuosa ante nuestros asombrados ojos consiguiendo deslumbrarnos aún más, si cabe, con la blancura tan característica de la piedra travertina, que le da un aspecto celestial. Salvamos la distancia que nos separaba del templo neobizantino a través de las escalinatas, haciendo pausas y saboreando el entorno, desde el bullicio de la gente hasta los verdes jardines de la colina sagrada, testigo de las huellas dejadas en su caminar de algunos santos. Albergó varios templos en la época romana. Bajo un prisma de embeleso atravesamos el pórtico de tres arcos de la entrada, coronando los flancos las imponentes estatuas ecuestres representando a Juana de Arco y a Luis IX.

“Nuestros pasos nos llevaron hasta el pie del Monte de los Mártires, en el barrio que los franceses llaman Montmatre. Cuenta la historia que St. Denis fue decapitado en el lugar cuando le hicieron preso intentando cristianizar a la Galia.”

Basílica del Sagrado Corazón. París

Interior de la Basílica del Sagrado Corazón.

Caía la tarde. No había un acuerdo explícito, sin embargo, nos resistíamos a abandonar el interior del templo, estábamos ensimismados por el esplendor que desprendía la imagen del Sagrado Corazón de Jesús, el mayor mosaico de Francia de aspecto dorado y misterioso encanto, y por la gran cúpula en el centro sosteniéndose en varias columnas ornamentadas con diferentes capiteles. Finalmente salimos al exterior dirigiéndonos de nuevo hacia la escalinata. Nos sorprendimos gratamente al ver a un par de jóvenes con rasgos asiáticos jugueteando con las cuerdas de unas guitarras españolas, cruzamos miradas y sonrisas, nos sentamos junto a ellos.

Perezosamente la tarde se desvanecía hacia el ocaso atrapando con sus últimos coletazos de luz diurna los incipientes destellos de la noche. Mientras, la ciudad se iluminaba regalando espectaculares vistas a los contemplativos viajeros. Los turistas más tardíos acabaron de llegar sentándose en los espacios vacíos de las anchas escalinatas, ante la expectativa de disfrutar de aquella amalgama de luces en la que se conjugaba lo natural y artificial, de una ciudad tendida a nuestros pies.

Absortos en una agradable quietud, los acordes de las guitarras sonaron cautivadores alcanzándonos con su magnetismo y contribuyendo a generar una atmósfera mágica en los presentes. La preciosa balada Imagine de John Lennon cobró protagonismo, les acompañamos cantándola suavemente. Quien no cantaba se mantenía igualmente atrapado en el sutil hechizo que espontáneamente había surgido. De pronto éramos mucho más que simples desconocidos, de etnias, credos, lenguas o ideologías dispares; éramos almas en armoniosa conexión, fluctuando en una silenciosa y perfecta sintonía de entendimiento, de comunión. Una inesperada y súbita embriaguez espiritual, intangible e inmaterial, se apoderó momentáneamente en mayor o menor medida de aquel grupo tan atípico que formábamos. Fue como si de repente el tiempo se hubiera detenido, creo que nadie deseaba que terminase el etéreo embrujo que se había producido. Un sentimiento de gran valor moral, de sensación sublime que rozó delicadamente nuestras almas, nos mostró que no hay distinciones de clases, razas, creencias, nada que pueda obstaculizar una interacción armónica a nivel espiritual, solo hay seres humanos en perpetua evolución.

Algunas personas me dirían con una sonrisa benevolente que la realidad es otra cosa muy distinta, me hablarían de las desgracias que acontecen cada día y en muchos casos más de las ajenas que de las propias, se extenderían en una larga lista de sufrimientos, me recordarían las guerras y el éxodo de millones de personas huyendo de ellas, o de tragedias naturales. Quizá no pensarían en que yo haya podido experimentar más de una de estas dolorosas realidades y que esa huella también anide en mi alma. Les respondería que la mayoría de tantos males o desgracias son causados por la mano del hombre, es decir, como siempre evitables.

Imagina…

Que existe más de una realidad, y para quienes compartimos aquella de la que hablaba Azorín he aquí una de sus frases: ‘La realidad no importa lo que importa es nuestro ensueño’

Imagina…

¿Qué habría sido del mundo sin aquellos que se atrevieron a soñar, a vivir en su propia realidad, a recrear su imaginación?

Me hago eco de lo que decía John Lennon en su canción: ‘Puedes decir que soy un soñador pero no soy el único, espero que un día te unas a nosotros y el mundo vivirá unido’.

Montserrat Prieto
Solo soy alguien que nunca dejará de soñar con un mundo mejor. Que hace del aprendizaje una constante de su vida. Amante y defensora de la salud medioambiental, de los Derechos Humanos y de la Justicia. Escritora de cuentos y relatos

El trágico precio de la fama

Amy Jade Winehouse

A escasos días de que se cumpla el sexto aniversario del fallecimiento de una de las figuras más grandes del mundo de la música, hoy, quiero rendirle homenaje desde estas páginas evocando su recuerdo.

Pretendo rescatar a la persona, al ser humano que permanecía oculto detrás de la artista, ya que algunos se empeñaron en crear un mito envuelto en la polémica, no sin estar exento de varios y sucesivos escándalos de su vida personal.

Al escuchar su voz, dotada de un poderoso registro, rasgada, de ricos matices y bien modulada, que la confirman como una de las más grandes intérpretes de jazz de todos los tiempos, me siento transportada a un mundo lleno de emociones en el que me invade una profunda tristeza pensando en el absurdo y dramático final que tuvo, algo que se podría y debería haber evitado.

Transcurría el mes de septiembre de 1.983 cuandovino al mundo, no con un pan bajo el brazo, sino con un talento especial para la música. Nació en el seno de una familia judía, que vivía en el norte de Londres (Southgate). Mitchell, el padre, conducía un taxi y Jade, la madre, era farmacéutica. Amy era una niña divertida, impulsiva, a la que le gustaba ser el centro de atención superando a su hermano Alex. Desde muy temprana edad, ambos, se habituaron a compartir los gustos musicales de su padre, Mitch, un amante incondicional del jazz, el soul y los blues, destacando la admiración que prodigaba a Frank Sinatra. La infancia de Amy fue feliz hasta que el equilibrio se rompió con la separación de los padres ocurrida cuando solo tenía 9 años. Para ella debió ser un tremendo trauma ver cómo el reducido y maravilloso mundo en el que vivía se desmoronaba súbitamente, dejándole una huella que arrastraría consigo y que marcaría algunos de sus pasos en el devenir de su vida.

Conocedores del potencial de su hija sus progenitores la inscribieron en la Escuela de Teatro de Susi Earnsh, donde estuvo aprendiendo durante cuatro años, y con apenas 10 años ya había fundado una banda de rap llamada Sweet’n’Sour. Le regalaron su primera guitarra una vez cumplidos los 13 y al siguiente ya componía. A esa edad se matriculó en la prestigiosa Escuela de Teatro de Sylvia Young. Las estrictas normas de la escuela propiciaron la expulsión tres años después; los motivos, no ‘implicarse’ y hacerse un piercing en la nariz.

Se convirtió en una adolescente díscola dejándose llevar de las emociones e impulsos, individualista, vulnerable, algo tímida, de familia disfuncional, detestaba las drogas duras y a la vez, era desprendida y generosa. Disfrutaba desarrollando su creatividad, componiendo canciones, acumulando vídeos, mensajes de voz, derrochando energía al mismo tiempo que generaba ideas y se enamoraba. Era un espíritu libre, Amy en estado puro. Formó una banda femenina de jazz, que más tarde abandonó. En aquella época se presentaba en algunos bares de Londres en los que se ofrecía como cantante. No solo componía o cantaba las canciones, sino que a través de su voz transmitía sentimientos que anidaban en el alma. Los melómanos aficionados que asistían a sus representaciones quedaban de inmediato fascinados. Fue su pareja, el cantante Tyler James, quien entregaría una maqueta de ella a su productor, así dio comienzo la carrera profesional de esta preciosa y joven promesa, con 16 años. El primer contrato lo firmó con Simon Fuller, de quien prescindió en el 2002.

“Se convirtió en una adolescente díscola dejándose llevar de las emociones e impulsos, individualista, vulnerable, algo tímida, de familia disfuncional, detestaba las drogas duras y a la vez, era desprendida y generosa”


Más tarde, unas producciones grabadas por ella en las que era la vocalista principal, le fueron mostradas por el gerente de los hermanos Lewinson al representante Darcus Beese de Island/Universal. Cuando la escuchó cantar se la presentó a Nick Gatfield, su jefe, el cual quedó impresionado por el talento que destilaba y la ofreció un contrato editorial con EMI, su productor Salaam Remi se ocupó desde ese momento de su carrera musical. El primer álbum, Frank, tuvo muy buena crítica, compararon su voz con las de Sarah Vaughan y Macy Grey. Logró alzarse con el premio al Disco de Platino del Reino Unido, también fue nominado a los Premios Mercury Music y a los BRIT Awards.

Entonces llegó la fama y mientras digería las mieles del éxito conocería al hombre que marcaría el antes y el después en su vida. Blake Fielder y Amy se conocieron junto a sus respectivas parejas en 2004 en un pub de Londres, se enamoraron y decidieron estar juntos. Habría podido resultar una bonita historia de amor si no hubiera sido porque el joven Blake era adicto a las drogas duras. Inicialmente la relación fue breve porque a los pocos meses se separaron. El fracaso sentimental tuvo una fuerte repercusión en el ánimo de la joven, llegando a padecer una depresión además de una bulimia que la hizo perder bastante peso. Teniendo siempre cerca a su familia para animarla y apoyarla, especialmente a su padre Mitch, consiguió recuperarse física y emocionalmente. Trabajó en su segundo álbum al que llamó Black to Black inspirado en su relación con Blake. Consiguió un enorme éxito de ventas, llevándose cinco premios Grammy en una sola noche. Amy alcanzaba el cénit de su carrera musical.

Las jóvenes fans de todo el mundo la adoraban, querían emularla, cantar sus canciones, vestirse como ella, tatuarse, hacerse un moño, etc. Cuando realizó la gira por EE.UU, la gente acudió en masa para verla en directo, los que no la conocían se sorprendían al comprobar que la poseedora de aquella impactante e irrepetible voz era una jovencita de raza blanca y de aspecto menudo. No dejó indiferente a nadie, tanto blancos como negros se mezclaban entusiasmados para escucharla. Cumplió con todas las expectativas que había generado aunque estaba deseando regresar junto a su familia a la que extrañaba especialmente.

En aquel momento en que su camino iba bien encauzado apareció nuevamente Fielder y como ella seguía amándole le aceptó. Y empezó la cuenta atrás. Sus veladas se convirtieron en sonoras borracheras acompañadas de tremendos episodios de celos, discusiones, reconciliaciones, marcando el inicio en las drogas como la cocaína, heroína, crack, etc. Consumió todo aquello que pocos años antes detestaba. Si Blake hubiera sido montañero Amy hubiera escalado montañas, diría posteriormente su padre, porque ella era así, se entregaba por completo, convirtiéndose a sí misma en una presa fácil, influenciable, dependiente, voluble. Se casó con Blake, embarcándose en una convivencia tempestuosa que navegaba inexorablemente hacia el camino de la destrucción.

En un concierto en Lisboa apareció medio ebria. Después, en el Reino Unido, en un programa mediocre y sensacionalista se encargaron de despellejarla viva, no se cansaban de parodiarla, de mofarse de su aspecto, del moño que con tanto cariño hizo suyo, en un recuerdo dedicado a las cantantes de jazz y soul de las décadas de los años 50 y 60, sobretodo en memoria de Ella Fitzgerald. Se reían de la persona, sin ningún escrúpulo a la hora de ridiculizar a un ser humano que atravesaba por una situación terrible, consumidora de unas drogas que la anulaban y no la permitían ver los estragos que le estaban ocasionando. Se convirtió en la diana de todos los dardos envenenados de este deplorable y morboso reality show que utilizó su figura en los momentos más dramáticos. Resulta evidente que tuvo que sufrir muchísimo viéndose perseguida constantemente por los paparazzi, despojada de su dignidad y denigrada públicamente. ¿Dónde estaba la compasión o aquello del amor al prójimo?

 “En un concierto en Lisboa apareció medio ebria. Después, en el Reino Unido, en un programa mediocre y sensacionalista se encargaron de despellejarla viva, no se cansaban de parodiarla, de mofarse de su aspecto, del moño que con tanto cariño hizo suyo”



Y Blake que decía no pretender su dinero no dudaba a la hora de pedírselo cada vez que le daba un beso. Se presentó una demanda de divorcio contra él. Posteriormente cumplió cárcel por intento de robo con allanamiento de morada en una propiedad ajena.

Sin duda, fue un tiempo de oscuridad en la vida de la cantante, se mostraba huraña, esquiva, malhumorada y finalmente tocó fondo. No quería subir a ningún escenario, se sentía aterrorizada. La convencieron para desintoxicarse y voluntariamente se marchó a un lugar alejado, tranquilo, una isla llamada Sainte’Lucie. A los pocos días su padre Mitch se le unió presentándose acompañado de una cadena de tv con la que había firmado un contrato, no creía que estar sola le ayudase en su recuperación. La mirada de Amy mostraba la incredulidad, el shock que le provocó este hecho. Consiguió desintoxicarse de las drogas pero en algunos momentos clave el alcohol fue un sustituto, como en el concierto de Belgrado el 18 de junio de 2011, catalogado de desastroso y escandaloso ya que apareció completamente ebria en el escenario. La brutal presión que se ejercía sobre ella la hacía entrar en una espiral de pavor donde necesitaba tomar un estimulante antes del concierto. Todavía no estaba preparada, sin embargo, había que cumplir con los contratos. Un mes después, a la edad de 27 años, a causa de un coma etílico (no había drogas ilegales en su organismo) Amy dejó prematuramente esta vida. Una muerte que se podría haber evitado.

¿La escuchó alguien cuando expresó su terror a aparecer de nuevo en los escenarios? ¿Era más importante empujarla a tomar unas copas de alcohol para poder soportarlo que respetarla, aprender a amar a la persona que llevaba en su interior y esperar a que se recuperase definitivamente? Otras figuras del espectáculo conceden entrevistas a diestro y siniestro, les encanta salir en portadas y les da igual si se las cuestiona o no, da la sensación de que el dinero puede comprarlo todo, en cambio para Amy Winehouse, paradójicamente, no era así.

 

Repasando su vida y su trayectoria he aprendido a admirar a esta brillante y hermosa joven, vendida a una maquinaria como es la industria musical, protagonista de algunas páginas gloriosas de la música escritas por la genialidad de su don innato como compositora y a estimar al ser vulnerable, con una vida demasiado humana, que se ocultaba tras la sombra de la cantante.

Montserrat Prieto
Solo soy alguien que nunca dejará de soñar con un mundo mejor. Que hace del aprendizaje una constante de su vida. Amante y defensora de la salud medioambiental, de los Derechos Humanos y de la Justicia. Escritora de cuentos y relatos

La huella de una civilización (2ª parte)

 
Las mujeres Druidas
En la tradición celta se las nombra con derivaciones del nombre druida como Bandruid o Banfhilid. Por su parte, autores latinos y helenos las llamaban Dryades. En la sociedad celta, a diferencia de otras sociedades patriarcales y no solo del mundo antiguo, las mujeres ocupaban un rango distintivo, relevante.

Disponían de las mismas oportunidades que los hombres de convertirse en reinas, guerreras, embajadoras, juezas o druidesas, enfrentándose a los mismos obstáculos o pruebas para alcanzar su meta. Algunas se transformaban en diosas o hadas, sus gentes las veneraban y como a tales las trataban al ser especialmente poderosas. Llevaban torques pesados alrededor del cuello que solían estar hechos de oro, también gozaban de tal distinción los guerreros y otros personajes destacados de la sociedad. Posteriormente, fue la llegada del cristianismo quien se encargaría de despojar a las espirituales y sabias druidesas de la pureza de su nombre y rango, otorgándoles otro muy alejado de su realidad, el de brujas o hechiceras, tristemente, bajo el peso de su influencia fueron demonizadas como maléficas o paganas.

Los druidas eran conscientes de que tenían la obligación y la responsabilidad de preservar sus leyes y su historia, para ello depositaron confianza y conocimientos en los Bardos, quienes lo difundieron a través de la palabra, mostrándose como los custodios de la ‘literatura’. Haciéndose eco de las enseñanzas recibidas componían poemas líricos, los cuales emanaban de las tradiciones y de los elementos naturales. Se encargaban de llevar la luz de su cultura al pueblo acompañándose de la música del arpa o la lira, instrumentos simbólicos de su identidad que ellos mismos tocaban. Se convertían en los personajes de sus relatos, en aves, árboles, palabra o espada, vientos o murmullos de los océanos. Se les consideraba sacerdotes porque transmitían los misterios de su religión de una generación a otra, recibiendo un trato cálido y respetuoso. Con el tiempo las huellas de estos poetas y comunicadores se fueron perdieron, sin embargo, esta ancestral y legendaria figura volvió a recuperar el auge en la Edad Media, al inicio del Romanticismo, gracias a un poeta escocés llamado James MacPherson (1.736-1.796).

Las hadas, según las creencias célticas, descendían de divinidades rebeldes que podrían haber sido vencidas por ellos y condenadas a vivir en montes o lagos. Se les atribuía tanto el ser criaturas perversas como al contrario, en el caso de las Tuatha Dé Danann en Irlanda, unas criaturas que brillaban con una luz especial al vivir en otra dimensión y que utilizaban sus habilidades mágicas para hacer y expandir el bien. Los duendes eran pequeños seres que permanecían ocultos en las oquedades de los árboles y las florestas, cerca de las hadas, resentidos contra los hombres por encontrarlos demasiado opulentos, superficiales y vanidosos.

La mayor divinidad de los pueblos celtas, vinculado a la luz, era Lugnasad. En la época estival tenía lugar una fiesta en su honor, celebraban sus esponsales con la diosa tierra. Vestido con un jubón de tejido sedoso, capa verde y sandalias de color dorado, protegido con un yelmo y una coraza de oro, provisto del mismísimo arco iris y de su lanza que siempre daba en el blanco, Lug, se complacía componiendo versos, forjando hierro, construyendo casas y tocando instrumentos musicales. La tradición marcaba el inicio de las cosechas, lo festejaban con ferias en las que intercambiaban productos, se organizaban juegos y competiciones, los druidas intervenían en las desavenencias, estudiaban los casos e intentaban resolverlos emitiendo un justo veredicto. Para los celtas la luz se

“De la luz huyen los seres tenebrosos, aquellos que la temen porque les mostraría cual son: deformes, lóbregos y perversos. Los habitantes tenían que ahuyentar a estos seres tétricos encendiendo poderosas y enigmáticas hogueras, dando la bienvenida a la primavera, ya que la luz les protegía a todos.”

mostraba como una presencia visible de todo lo divino. Alimentaba a los hombres, a los animales, los bosques. La luz es la que nos guía permitiendo ver en lo más profundo de nuestro ser aquello que está bien. De la luz huyen los seres tenebrosos, aquellos que la temen porque les mostraría cual son: deformes, lóbregos y perversos. Los habitantes tenían que ahuyentar a estos seres tétricos encendiendo poderosas y enigmáticas hogueras, dando la bienvenida a la primavera, ya que la luz les protegía a todos.

El objeto de culto por excelencia eran las piedras. Allá donde encontraban lugares ocupados por rocas o piedras extrañas los celtas los divinizaban, consagrándolos como morada de los espíritus de los difuntos, de inspiración religiosa, haciéndolos suyos. Desde el período de La Téne acostumbraban a inhumar a sus cadáveres, a grabar inscripciones mágicas en la piedra o en madera. Después de transcurrido el tiempo necesario que denominaban como purificador, incineraban los restos y los depositaban en túmulos. Se cree que la fortaleza funeraria de ‘Brughna Boyne’ alberga los restos de los más importantes magos del país. Las columnas de basalto que forman ‘La Calzada del Gigante’ en Irlanda dieron lugar a una de las más hermosas leyendas.

El agua, la veían como fuente de vida, relacionada con los orígenes, dotaba de existencia a los hombres y a los animales. El agua caída en forma de lluvia que riega la tierra y se introduce en las raíces nutriéndola era un don divino, sagrado. En los lagos habitaban hadas, duendes y ocurrían milagros como la aparición de la espada de Excalibur emergiendo de la mano de la Dama del Lago. Adartia, Deva y Sirona eran las diosas consagradas al agua. Los peces ejercían de guardianes de los cauces de los ríos. Manannan era el dios del mar. Dana era la diosa-madre de los antiguos celtas, también conocida como Amma. Dianceht dios de la medicina en la tradición irlandesa. La diosa Brigit asociada con santa Brígida. La fiesta de Imbolc conmemoraba a esta diosa coincidiendo con el final de la estación invernal. Beltane se celebraba en primavera, fiesta sacerdotal consagrada a los druidas, que iban al bosque a recoger el muérdago.

Los árboles representaban el eje de la existencia y estaban dotados de connotaciones simbólicas. El roble simbolizaba la fuerza y el poder de los héroes, el abedul el castigo, el abeto se distinguía por su feminidad y su relación con Druantia, la reina de los Druidas. Así sucesivamente, incluso hasta el punto de elaborar un horóscopo a través de su visión de ellos. El conmovedor respeto que conferían al mundo vegetal se prolongaba al animal, manifestando una increíble sensibilidad hacia aquellos animales que, en primer lugar, habitaban en los bosques. Cada pueblo adoptaba un animal como ‘Tótem’, heredando sus características, las cuales servían de distintivos entre tribus. Los pájaros mágicos eran el enlace con el más allá, el oso combinaba el bien y el mal en un ir o devenir entre lo bestial y lo celestial, el toro se asociaba a la conquista, el jabalí al vigor o el furor bélico, el ciervo, la más noble de las presas, estaba representado por un dios, Cernunnos. Se veneraba a la serpiente como símbolo de resurrección, sabiduría, protección y sanación, relacionándola con la diosa Sirona.

El caldero de Gundestrup es uno de los emblemas más importantes. Concedía a aquel que penetrase en su interior el poder de reencarnarse o resucitar, además de otorgar riqueza a quien lo poseyera. Otros símbolos que han perdurado en los siglos son el triskel, la esvástica y la espiral, esta última utilizada en la meditación. El arma principal del guerrero celta era la espada, mágica, pesada y de hoja larga. Los artesanos artistas decoraban las empuñaduras con ámbar, piedras preciosas y esmaltes de colores.

Los celtas dieron origen a un sinfín de fantásticas leyendas que han perdurado a través de los siglos. La más conocida es la de Merlín y el mito del rey Arturo, la leyenda de la cierva dorada, leyenda del lago Ennel, leyenda de Bran, etc. La riqueza de su mitología da cuenta de su inestimable imaginación y creencias.

Crearon un calendario que dividía el año en dos estaciones, la invernal y la estival. El Ogham nacido en Irlanda en circunstancias misteriosas se considera un alfabeto único, los científicos debaten si además de comunicar esta escritura escondía rituales mágicos.

Dicho celta: ‘La verdadera grandeza no renuncia a la amabilidad’

En la actualidad se celebran fiestas de celtas y druidas, afrontando estos temas con muchos prejuicios y escaso rigor. Hay una tendencia a banalizar, a poner el acento en el aspecto arcano de la religión celta relegando a los druidas, también a través de cómics, a un rango de brujos manipuladores de calderos y pócimas mágicas, cuando su acervo intelectual y espiritual trasciende la comprensión por ser demasiado profundo y complejo. Baste tener en cuenta los siglos que nos separan para entender la idiosincrasia de esta fascinante civilización. Algunos historiadores de la época no fueron objetivos por estar bajo las órdenes de sus gobernantes, enemigos de los celtas, por tanto, no son fiables.

Tolkien, proclamaba ser anglosajón hasta la médula. Detestaba todo lo que tuviera que ver con el celtismo al interpretarlo en términos de separatismo, cayendo en una enorme contradicción al no tener en cuenta el hecho de que la propia Inglaterra anglosajona tiene un fortísimo e indiscutible sustrato celta. A nivel creativo ha bebido de las fuentes de un patrimonio fabulador, folklórico y mitológico propiamente celta. Los ogros, trolls, enanos, elfos, hadas, las lenguas inventadas por él recuerdan los dialectos galo-itálicos. Conclusión: John R.R.Tolkien, anglosajón de pura sangre como le gustaba repetir, fue después de todo un auténtico celta de pura sangre, incluso a su pesar.

Los celtas recurrían ante la adversidad al poder del árbol, rozaban el tronco pidiendo ayuda, lo que dio origen a nuestra costumbre de tocar madera para alejar la mala suerte. El mal de ojo. Se utilizaban diversos métodos. El amuleto, el conjuro o la oración se aúnan contra este mal. El mágico número tres. De ahí el dicho: a la tercera va la vencida. En la última el héroe o heroína se eleva con la victoria. Responde a los tres mundos, el cielo, la tierra y el infierno.

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Druidas contemporáneos

Druidas contemporáneos

Seducida por la lectura del libro que mantengo sobre mi regazo, el imaginario que siempre es libre vuela haciendo suyas las páginas que cuentan una fascinante historia, viajo rauda en el tiempo y retrocedo muchos siglos atrás.

Llego hasta un bellísimo y aislado paraje flanqueado por montañas, en el distrito de Salzkammergut, a orillas del lago Hallstäter See formado por el río Traun, afluente del Danubio, y junto a sus famosos yacimientos de sal gema.

En el presente…

View of Hallstatt village with lake and Alps behind, Austria

Hallstatt se eleva a 1.000 metros de altura (en el Alto Austria) y cuenta con una población de 815 habitantes. Un conjunto de bellas construcciones se levanta en el costado de la montaña dándole el aspecto de un lugar sacado de algún cuento de hadas. Las callejuelas adoquinadas que la circundan se extienden a lo largo y ancho de la localidad dibujando un mapa urbano de armoniosas formas serpenteantes. Los tejados de las viviendas son abuhardillados y las fachadas están ornamentadas con cornisas o molduras en balcones y ventanas, aderezadas todas ellas de enredaderas y flores. Bajo las estrechas y empinadas calles los canales hacen discurrir el agua de las cumbres o manantiales y en las placitas unos puentecillos de madera los sortean. En la plaza principal, a escasos metros del lago, una fuente ubicada en el centro, rodeada de bancos y de coloridos maceteros invitan al visitante a descansar y deleitarse de una belleza anclada en pretéritos tiempos, relajante y espectacular.

El paisaje de Hallstatt-Dachstein fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1.997.

Volviendo al pasado…

Este singular paraje cobijó a una civilización denominada los ‘Campos de Urnas’, debido su nombre a la costumbre de cremar a sus difuntos y conservar las cenizas en unas urnas de arcilla con tapaderas de forma cónica. Eran agrícolas, trabajaban el bronce y hablaban una lengua que al evolucionar dio origen a otras lenguas celtas. La decadencia de esta cultura fue sustituida por otra nueva que se había ido desarrollando y se puede considerar como una derivación directa de aquella. Por tanto (según los libros de historia consultados), el enclave de la primera gran cultura celta europea de la Edad del Hierro se sitúa en Hallstatt. Hall es un término celta que da nombre a la sal.

La cultura surgida en este período se ocupaba también de tareas agrícolas como sus antepasados. Controlaban las rutas y el comercio de la sal que extraían de sus minas y del ámbar, procedente del Báltico. Fue una sociedad de artistas artesanos que trabajó como ningún otro pueblo de aquella época el bronce y el hierro. Estos poderosos guerreros celtas se abrieron paso, hacia el siglo v a.C., a través de los valles austriacos haciendo restallar a sus cabalgaduras sobre el terreno que conquistaban en diversos rincones de Europa. Entraron en contacto con los etruscos y los griegos, el intercambio comercial y cultural resultó tan fructífero que dio origen a una sociedad más evolucionada de los celtas. En otra zona en la que se asentaron, La Téne, a orillas del lago Neuchatel (Suiza), se encontró en 1.858 un tesoro de restos arqueológicos. Aparecieron los primeros túmulos (inhumaciones de sus difuntos), además de una multitud de ornamentos refinados como fíbulas, cinturones, espadas con empuñaduras decoradas, navajas perforadas, figuras representativas de dioses o animales con un destacado estilismo y expresionismo, el llamado arte lateniense.

Los grupos indoeuropeos que se dirigieron hacia el sur llegaron a Anatolia, Irán y la India. Los historiadores foráneos de la época como Hecateo de Mileto, Heródoto de Halicarnaso y Avieno los situaron en puntos distintos del mapa geográfico. Aquellos que se dirigieron hacia el oeste ocuparon la cuenca del Rhin, cruzaron las montañas Alpinas y también los Pirineos, estableciéndose en el norte de Hispania. En la Galia más de 50 tribus se desperdigaron en innumerables aldeas. Vivían en castros y ciudades fortificadas. Algunos historiadores creen que estas migraciones fueron motivadas por la necesidad de encontrar tierras más productivas.

Los celtas en las islas Británicas

En algún momento decidieron cruzar el Canal de la Mancha, (aunque no se tienen datos al respecto) consiguiendo llegar a las islas Británicas. Allí se establecieron junto a otros pueblos ya existentes. De la cultura céltica con sus tradiciones hay que destacar la conservación del idioma gaélico, tanto el irlandés, como el escocés, el galés y el bretón lo han mantenido intacto desde los orígenes hasta hoy día. Son lenguas escritas, habladas y estudiadas en las escuelas, aunque sea por una minoría. Siendo Irlanda y el norte de Escocia donde se hallan los mayores vestigios celtas. Un legado fascinante repleto de mitos, leyendas y valiosos conocimientos. Es un universo heredado en el que se combinan o cruzan las crónicas históricas con la fantasía y la magia de un mundo sobrenatural.

Esta civilización de poderosos guerreros formaba una amplia y compleja sociedad dividida en tribus, pueblos o aldeas gobernados por diferentes reyes. Tenían una fuerte y bien estructurada jerarquía y unas sólidas tradiciones que respetaban. La sociedad se basaba en la familia, que no era ‘mononuclear’ como la nuestra, dotada de un carácter más amplio incluía a antepasados, a parientes de ramas colaterales y a descendientes directos, el clan, en término escocés, estaba constituido por decenas de familiares. Vivían con todo el esplendor bajo un manto cargado de espiritualidad una realidad poblada de dioses, hadas y duendes.

“Esta civilización de poderosos guerreros formaba una amplia y compleja sociedad dividida en tribus, pueblos o aldeas gobernados por diferentes reyes. Tenían una fuerte y bien estructurada jerarquía y unas sólidas tradiciones que respetaban.”

 

Los Druidas

Los depositarios de los conocimientos adquiridos y del acervo de la sabiduría ancestral eran los druidas. Estos majestuosos personajes dedicaban su vida al estudio de la ciencia y a la comprensión de la naturaleza que les rodeaba, de la que sentían que formaban parte esencial. Eran sacerdotes y jueces al mismo tiempo, para los celtas la justicia representaba un pilar fundamental por lo que le concedían una extraordinaria importancia. Quien aspirase a convertirse en druida debía seguir un proceso muy riguroso, pocos eran los que lo superaban logrando alcanzar tal privilegio, una vez conseguían pasar las pruebas se veían sometidos a un rango jerárquico estricto, donde el maestro solo sería sustituido al fallecer. Quien optase a ocupar el lugar vacante, antes tendría que demostrar su superioridad y su valía en conocimientos. Estudiaban astronomía, física, teología, entre otras materias. Lo abarcaban todo, conocían ampliamente los astros y en profundidad las plantas de las que tenían un amplio dominio de sus propiedades, sobre todo curativas. Ejercían de consejeros, políticos, filósofos o médicos, eran sanadores. Se supone que, al tener su figura un carácter entre humano y divino, mediaban entre los hombres y los dioses. En muchas ocasiones evitaban guerrillas entre pueblos, zanjaban rencillas y aportaban soluciones o armisticios en los conflictos. Los druidas poseían una superioridad inmensa de conocimientos que mantenían en secreto, trasgredía más allá de lo humano y el pueblo veneraba a estos enigmáticos magos por todo lo que representaban.

Consideraban sagrados a los árboles, siendo el roble su árbol preferido por excelencia, el muérdago crecía entre sus ramas y era tan apreciado como un ‘regalo del cielo’, el tronco lo suficientemente grande poseía la capacidad para albergar a figuras míticas, como los duendes, que daban origen a leyendas. A los druidas les gustaba impartir sus clases en lo profundo de la arboleda, cubiertos con túnicas blancas, rodeados de un halo mágico y misterioso. Allí se instruían, reflexionaban o dormían sobre lechos que fabricaban con madera de avellano. Al epicentro de las reuniones lo llamaban ‘nemento’.

Continuará…

Montserrat Prieto
Solo soy alguien que nunca dejará de soñar con un mundo mejor. Que hace del aprendizaje una constante de su vida. Amante y defensora de la salud medioambiental, de los Derechos Humanos y de la Justicia. Escritora de cuentos y relatos

Una riqueza inapreciable (2ª parte)

melífera

Capellita, dotada de la energía y curiosidad de su antepasada, quedó impactada al encontrarse con un mundo tan sorprendente y multicolor, el cual se abría paso ante la dulce ingenuidad de su mirada, le pareció increíblemente hermoso y perfecto. Disfrutó junto a sus compañeras de un hábitat tapizado de verde, entretejido de arbustos, de plantas y flores brillantes, provisto de una infinita variedad de colores.

Las siguientes lecciones no resultaron menos fascinantes. Las veteranas abejas forrajeadoras les mostraron cómo recolectar el polen de diferentes especies a través de variados métodos. Por otra parte, saber distinguir y hacer uso de la calidad del néctar o del sabor del polen resultaba primordial para volver a visitar o no el tipo de flores en cuestión. Utilizando las antenas para localizarlas (son los órganos del olfato) aprendieron a polinizar las plantas de algunos alimentos. Se aplicaron en identificar los diseños ultravioletas, los aromas florales y también los campos electromagnéticos.

Aquella noche apenas logró conciliar el sueño, los inmensos deseos de iniciar otra excursión le hacían anhelar con impaciencia el nuevo crepúsculo del amanecer.

Recogiendo agua para diluir la miel

Las dificultades de los primeros días se fueron superando y dieron lugar a otros retos de mayor envergadura. En sucesivas clases adquirieron la destreza de convertir el néctar en miel (hidrólisis de la sacarosa), a recoger el agua de las fuentes o riachuelos, a filtrarla y limpiarla microscópicamente a través de la válvula contenida en el estómago, utilizarla para diluir la miel, mezclarla con el polen, disolver azúcares granulados endurecidos e incluso enfriar la colmena cuando las temperaturas alcanzasen cotas demasiado elevadas.

La formación se completó con total éxito. Había transcurrido el tiempo necesario y las abejas jóvenes se vieron abocadas a elegir una especialidad, la que habrían de desempeñar desde ese momento en adelante. Capellita, colmó las expectativas de sus compañeras al resultar ser digna sucesora de su tatarabuela. Había heredado aquellas cualidades que la convertirían en una experta y magnífica exploradora. En las semanas siguientes realizó multitud de expediciones, aumentando la experiencia y la seguridad, de la pericia de su gestión dependía en buena medida la supervivencia de la comunidad.

En compañía de sus avezadas profesoras, en un principio ejercieron de apoyo y seguimiento, comenzó a inspeccionar el territorio y los campos con el fin de especializarse en un arte. Adquirió igualmente el imprescindible dominio de la orientación. Tenían tres formas distintas de guiarse, por medio del sol, de la polarización de los rayos de luz y del campo magnético de la tierra. Entre los principales objetivos se encontraban, descubrir a cuanta distancia se hallaban los bosques, el lugar exacto de las plantas indispensables para la comunidad y regresar a su habitáculo sin extraviarse. Posteriormente procedían a comunicar a sus compañeras el lugar de origen donde se hallaban los néctares más selectos. La transmisión de estos datos vitales lo ejercían las abejas exploradoras a través de una danza (La Danza de las Abejas). Cuando la distancia era menor de 50 kilómetros la danza dibujaba círculos, en caso de superar esa cifra utilizaban el abdomen para danzar formando ochos.

En una de aquellas salidas el afán de aventura la llevó a hacer un recorrido distinto, algo más alejado. En el trayecto se detuvo en varias ocasiones atraída por el suave murmullo del discurrir de un arroyuelo y un sinfín de fragancias, cuyas plantas adornaban las orillas. Volaba despreocupada, feliz, examinando y comprobando la calidad de las especies aquí y allá. Atravesaba una zona de claros cuando algo llamó poderosamente su atención, una extraña mancha amarilla-anaranjada se extendía de manera inquietante sobre el verde y silvestre suelo. Se acercó intrigada y cuando consiguió distinguir el origen de la mancha retrocedió horrorizada.

 

Con gran estupor contempló a miles de abejas muertas. No pertenecían a su comunidad. ¿Qué les habría ocurrido? ¿Dónde estaría su colmena?. No recordaba haber visto a ningún depredador cerca, ¿quizá le había pasado inadvertida alguna presencia por estar distraída y absorta en su tarea? Un quejido casi imperceptible la invitó a acercarse mucho más. El descubrimiento la dejó perpleja. Allí, aprisionada entre los cuerpos exánimes de sus compañeras luchaba por liberarse una abeja. Parecía un milagro, había sobrevivido a aquel desastre. Capellita se apresuró a socorrerla y con su ayuda la infeliz abejita logró desasirse. Le contó que pertenecía a una colmena propiedad de agricultores y apicultores industriales, utilizaban unas sustancias nocivas (plaguicidas tóxicos) que hicieron enfermar a muchas de sus congéneres. Aquellas sustancias debilitaron el enjambre y contaminaron la miel. Cada vez tenían que recorrer distancias más largas en busca del néctar adecuado, lo que las llevó a padecer un inmenso estrés que también las enfermó. Para colmo de su desgracia, un parásito (varroa) diezmó considerablemente la colmena. Y todo ello protagonizado por la mano de los hombres.

Un tremendo ruido las sobresaltó y al mismo tiempo empezaron a percibir un olor desconocido que las obligó a estornudar. Se inquietaron bastante aunque se mostraron resueltas a descubrir el misterio. Desde una distancia prudencial vieron aparecer a unos hombres con grandes máquinas, el ruido se fue incrementando llegando a hacerse insoportable. Llevaban fumigadoras y con ellas esparcían un líquido tóxico sobre las plantas. Entonces se dieron cuenta de que aquel pesticida fue el causante de la intoxicación y la posterior muerte de las abejas que yacían amontonadas sobre la tupida vegetación.

Capellita se alarmó, todavía más si cabe, voló sin detenerse hasta la colmena acompañada de la superviviente. Llegaron sin resuello. Tuvieron que tomar aliento para poder comunicar a las demás la desgracia acaecida y el espantoso descubrimiento que acababan de hacer. Las ancianas se miraban asustadas, nunca habían escuchado nada igual y decidieron comprobarlo por sí mismas viajando al lugar. Al llegar no pudieron acercarse demasiado porque el ambiente estaba impregnado de un intenso olor que les impedía respirar. Preocupadas, entristecidas y lamentando la trágica suerte que habían corrido las otras abejas regresaron a la colmena. Decididas a solucionar tan grave problema convocaron de inmediato una asamblea general.

Las más longevas no se explicaban cómo era posible un hecho tan trágico. Explicaron a las más jóvenes que ellas llevaban poblando el Planeta desde hace más de 50 millones de años. Habían sobrevivido a toda clase de cataclismos sin la ayuda del ser humano. Tantos millones de años siendo el eje fundamental para el mantenimiento y el equilibrio de la biodiversidad. Las abejas mielleras formaban grandes familias, (super-Apoidea) y amaban las flores. En cambio el Homo Sapiens poblaba la tierra desde hacía solo 250.000 años.

 

“Las más longevas no se explicaban cómo era posible un hecho tan trágico. Explicaron a las más jóvenes que ellas llevaban poblando el Planeta desde hace más de 50 millones de años.”

Avioneta fumigando plantación

Ahora otra especie, la humana, destruía ese equilibrio biodiverso tan imprescindible en la conservación del Planeta. Los humanos no parecían demasiado inteligentes, no respetaban a la naturaleza, no entendían el frágil equilibrio de los ecosistemas y no eran conscientes de que su propia supervivencia dependía en gran parte de ellas, las expertas y grandes polinizadoras de la mayoría de los alimentos. ¿Qué harían cuando fueran conscientes? ¿Sería demasiado tarde para las siguientes generaciones?

Las abejitas jóvenes prestaban mucha atención a las mayores y querían saber más. ¿Qué ocurriría sin ellas? Algo terrible, siguieron explicando con pesar. Se perderían la gran mayoría de los cultivos. Capellita afligida les preguntó, ¿quién polinizaría el romero, el tomillo, las zarzamoras o los arándanos?. Se hizo un sepulcral silencio, una tristeza profunda las embargó. De repente se encontraban en una encrucijada y debían tomar una drástica decisión. Tendrían que marcharse de allí si querían salvar sus vidas y a sus futuras generaciones, abandonar el lugar que las había visto nacer, alejarse a tierras más altas, a zonas asilvestradas, con menos calidad que los bosques cercanos pero con la certeza de que, en lugares agrestes y elevados, el hombre no podría llegar tan fácilmente con el veneno que las mataba. Acongojadas y silenciosas abandonaron la ‘Colmena Las Mielleras’ e iniciaron el éxodo que las llevaría a un lugar más prístino y sano. Capellita se preguntaba por cuánto tiempo.

Fin

1) La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria ha expresado su preocupación a ciertos plaguicidas neonicotinoides, ya que podrían afectar también al desarrollo nervioso de los seres humanos.
2) Markus Imhoof, es el director de la película documental titulada “More than Honey” – Mucho más que miel-.
3) El etólogo Karl v. Frisch es investigador apícola. Cuando le concedieron el premio Nobel, dijo lo siguiente: Las abejas son como una fuente mágica inagotable.

Cuando descubro abejas libando el néctar de las flores en nuestro jardín me siento fascinada y conmovida por estas incansables trabajadoras, que tanto nos dan y tan poco reciben, siempre pienso: ¿Cuánta distancia habrá tenido que recorrer para llegar hasta aquí? Y les deseo un feliz regreso a su colmena.

Montserrat Prieto
Solo soy alguien que nunca dejará de soñar con un mundo mejor. Que hace del aprendizaje una constante de su vida. Amante y defensora de la salud medioambiental, de los Derechos Humanos y de la Justicia. Escritora de cuentos y relatos

Una riqueza inapreciable (1ª parte)

abeja recolectora

Corrían tiempos complicados en la vida de la ‘Colmena ’, situada en los límites de una vasta hacienda a la que llamaban ‘Hierbabuena’.

Aquellos días, sin embargo, estaban siendo especialmente mágicos ya que en sintonía con la recién estrenada primavera, en una explosión de colores y fragancias, sus laboriosas e infatigables habitantes celebraban con expectación la inminente llegada de un aluvión de nacimientos. Suponía un extraordinario acontecimiento en la comunidad, indudablemente.

Unos meses antes…

A finales de verano y principios de otoño se habían llevado a cabo las habituales reformas dentro de la Colmena, dejándola en unas condiciones de aséptica seguridad.

abejas pecoreadoras

No resultaba en absoluto una tarea fácil, más bien se trataba de una compleja hazaña y llevarla a cabo exigía que cada obrera tuviera asignado un determinado cometido. Con ese propósito las abejas pecoreadoras recorrieron los bosques cercanos en busca del elixir que formaba parte esencial de su habitáculo. Tan apreciado y excepcional remedio no era otro que el Propóleo, para encontrarlo tuvieron que desplazarse cerca de 12 kilómetros, hallándolo en los cogollos y en las yemas de diversas especies de árboles, tales como encinas, pinos, álamos, castaños o avellanos, entre otros.

Delicadas y pacientes, pues el proceso podría dilatarse entre 30 y 60 minutos dependiendo de la temperatura del ambiente, procedieron a recolectar aquella sustancia resinosa. El trabajo se hacía excesivamente duro, necesitaban ayudarse de la segregación producida en sus mandíbulas (gracias al ácido 10-hidroxi-2- decenoico que contienen), para ablandar el propóleo. Una vez logrado lo trituraron y lo almacenaron, con el apoyo de una de sus patas delanteras, en el cestillo que tienen en la parte posterior del mismo lado, repitiendo la operación con el otro lado. Si alguna se cansaba debido a la larga distancia recorrida o por haber completado la carga siempre encontraría una compañera dispuesta a sustituirla.

Alegres y ufanas con su mercancía regresaron a la Colmena dirigiéndose al lugar donde debía utilizarse. Sus compañeras las obreras propolizadoras acudieron prestas, colaborando en la descarga y procediendo a amasarla con cera y con secreciones propias. Después se afanaron en cerrar todas las aberturas o grietas con el fin de evitar que pudiera penetrar el aire o el frío del cercano invierno. Revisaron concienzudamente cualquier cavidad o resquicio dejando perfectamente barnizados y sellados los paneles, además, la entrada principal (piquera) fue reducida considerablemente. Una vez bien aislada y consolidada en su interior aumentaba la resistencia, quedando protegida contra parásitos o epidemias gracias a la acción fungicida y bactericida del propóleo que actúa como un antibiótico natural. Fueron capaces de realizar tan laborioso e increíble trabajo durante horas interminables hasta haberlo concluido.

De esa forma a quien pretendiera hacer uso del pillaje se le quitarían las ganas y si, a pesar de todas las precauciones, algún temerario se aventuraba a traspasar el umbral, no le permitirían ir más allá. La intrusión encendería la voz de alarma y ante el riesgo de amenaza acudirían todas en tropel defendiendo a su comunidad y éste no tardaría en quedar fuera de combate.

No en vano se enfrentaban constantemente a una variedad de depredadores que las acechaban, desde los abejarucos, alcaudones o vencejos hasta el ave de presa pernis, al que le encantan las larvas y no duda en atacar los nidos, sin olvidar al tejón de la miel o a las avispas que son como lobos para las abejas.

El ciclo siguió su curso, de los huevos salieron las larvas que pasaron por varias mudas y finalmente se convirtieron en pupas. Durante aquellos meses las incansables obreras nutrieron a las larvas con las proteínas del polen recolectado, mezclado previamente con agua.

nacimiento abejas

Y ¡Por fin! Había llegado el momento de asistir a aquel maravilloso espectáculo. Nacieron primero los machos y a continuación las hembras (haplodiploidia). El alborozo se expandió por la Colmena al llenarse de renovada vida. Las viejas habitantes dieron la bienvenida a las recién llegadas y al quedar vacías las celdas las abejas nodrizas repitieron la esterilización barnizándolas con el propóleo, dispuestas a recibir los nuevos huevos de la reina.

De entre todas nació una tierna abejita descendiente directa de la bondadosa, alegre e inolvidable abeja Maya. Tenía los mismos pelos (setas) de un tono intenso, suave, plumoso y muy ramificado. Unos candorosos y grandes ojos compuestos ocupaban gran parte de su cabeza y en medio se distinguían con claridad los ocelos en perfecto desarrollo, lo cual la capacitaba para poder determinar la intensidad de la luz. En el abdomen los segmentos estaban bien modificados terminando en un fino y largo aguijón. También las patas iban provistas de los cestos (escopas) para transportar el polen. La llamaron Capellita porque les recordaba a una luminosa estrella de un color amarillo brillante cuyo nombre es Capella, a la que contemplaban entre admiradas y extasiadas desde su Colmena en las noches despejadas.

“De entre todas nació una tierna abejita descendiente directa de la bondadosa, alegre e inolvidable abeja Maya. Tenía los mismos pelos (setas) de un tono intenso, suave, plumoso y muy ramificado.”

 

Pasó el tiempo y todas crecieron al unísono. Recibieron las primeras lecciones de vida con alguna clase de anatomía. Descubrieron que los peines existentes en sus patas delanteras servían para limpiar las antenas, que a través de éstas podían percibir los movimientos del aire y ello les permitía escuchar sonidos de baja frecuencia, la función de una lengua compuesta por varias partes (proboscis) para poder libar el néctar y que sus piezas bucales estaban diseñadas para chupar y masticar. Esta asignatura fundamental fue superada, ahora había llegado ya el momento de comenzar a batir las alas y salir de la Colmena a inspeccionar el mundo exterior.

Continuará…

Montserrat Prieto
Solo soy alguien que nunca dejará de soñar con un mundo mejor. Que hace del aprendizaje una constante de su vida. Amante y defensora de la salud medioambiental, de los Derechos Humanos y de la Justicia. Escritora de cuentos y relatos

Un refugio inesperado (3ª parte)

Niños polaco en las ruinas de Varsovia – Septiembre 1939

Unos prisioneros evadidos narraron unos hechos horripilantes, contaron cómo separaban a las familias al llegar a los campos.

Las mujeres, niños, ancianos, discapacitados o enfermos eran conducidos a unas naves a las que llamaban “duchas”, con la excusa de despiojarlos, y allí les aniquilaban abriendo las espitas del gas. Ya en meses anteriores los rumores llegados de Chelmno hablaban de judíos gaseados en furgonetas. La Resistencia polaca recibió una carta en clave advirtiendo y desvelando que los campos de trabajo no eran otra cosa que campos de exterminio.

Hechos tan abominables les golpeaba por dentro desgarrando sus entrañas, aumentando inexorablemente la sensación de temor, formaba parte de su día a día manteniéndose invisible y hacían acto de presencia en el momento más inesperado, una puerta que se abría sola, la ventana que chirriaba, el objeto que caía al suelo sin haber sido tocado, un golpecito que sonaba extraño, las cosas más triviales eran capaces de provocar un enorme sobresalto en los presentes. A pesar de ello los Zabinski se sobreponían intentando salvar todas las vidas posibles, arriesgando constantemente la suya. Antonina acostumbró a teñirles los cabellos, utilizando peróxido, a aquellos Invitados con rasgos semitas demasiado evidentes, para que pudieran pasar desapercibidos. Durante unos meses, mientras estuvo embarazada de su hija Teresa se vio forzada a guardar reposo y a permitirse recibir los cariñosos cuidados de sus Invitados.

Irena Sendler 1942

Una de las Invitadas de honor en el zoo fue Irena Sendler. Antes de la invasión de 1939 trabajaba de enfermera en el Departamento Social de Varsovia. Era hija de un médico y familia católica. En 1942 horrorizada por la degradación de vida impuesta a los judíos se unió al Consejo para la Ayuda de Judíos, más conocida como Zegota, (célula fundada por Zofia Kossak y Wanda Krahelska-Filipowicz, con la misión de ayudar a los que se ocultaban en hogares polacos. Su único propósito era el rescate. Salvaron entre 30.000 y 50.000 judíos en Varsovia), y consiguió que se unieran a la causa varios colaboradores más. Crearon identificaciones falsas para tratar enfermedades infecciosas y los nazis, temerosos de contagiarse, permitieron a los polacos controlar las epidemias que surgían en el gueto, dándoles un pase especial. El grupo introducía en secreto alimentos, ropa, medicamentos y dinero.

Pronto comenzaron la labor de rescate de los niños. Algunas familias reticentes a separarse de sus hijos, algo comprensible pero nefasto, fueron deportados y gaseados en los campos de exterminio. Durante más de año y medio Irena consiguió sacar a más de 2.500 niños utilizando una infinidad de subterfugios para esconderlos. Desde sacos de patatas hasta cajas de herramientas, pasando por cargamentos de mercancías, ataúdes, cualquier elemento servía si con ello les salvaban la vida.

 

“Pronto comenzaron la labor de rescate de los niños. Algunas familias reticentes a separarse de sus hijos, algo comprensible pero nefasto, fueron deportados y gaseados en los campos de exterminio.”

Creó un archivo donde registró sus nombres y datos así como sus nuevas identidades, a fin de devolvérselos a sus familias una vez hubiera acabado la guerra. Elzbieta Ficowska era un bebé de cinco meses cuando fue transportada entre un cargamento de ladrillos en un carro tirado por un caballo. Le administraron un sedante para mayor seguridad y la introdujeron en una caja de madera llena de agujeros para que entrase el aire. Sus padres murieron en el gueto y a ella se la conoció con un apodo, “la niña de la cuchara de plata”, su madre había escondido entre sus ropas una cuchara de plata con su verdadero nombre y la fecha de nacimiento grabados: 5 de enero de 1942.

Irena Sendler 2007

Irena fue descubierta, se cree que la traicionaron. La Gestapo la detuvo y la trasladó a Pawiak, una infame prisión, donde la torturaron brutalmente y la condenaron a muerte. Ella era la única que conocía las verdaderas identidades de los niños y las familias polacas adoptivas, pero no consiguieron arrancarle ni una sola palabra. Los miembros de la Zegota sobornaron al soldado que la custodiaba y pudieron rescatarla antes de ser ejecutada. Más tarde enterró los registros de los niños del gueto en un tarro de cristal en el jardín de una vecina, con el fin de que fuesen recuperados un día si ella moría. Se la conoció como ‘El Ángel del Gheto de Varsovia’. La mantuvieron escondida en la casa de los Zabinski, sus amigos, hasta recuperarse de algunas heridas, de otras no se restableció jamás. En el año 2007 el gobierno de Polonia la presentó como candidata para optar al premio Nobel de la Paz, se trataba de una de las últimas heroínas y mártires vivas de su generación. Recibió en su país la condecoración más elevada siendo nombrada dama de la Orden del Águila Blanca y la distinción de Justa entre las Naciones en Israel.

En una de sus frases dijo lo siguiente: ‘Fui educada en la creencia de que una persona necesitada debe ser ayudada con el corazón, sin importar su religión, raza ni nacionalidad’.

Janusz Korczak Monumento

Otro miembro importante del gueto, Janusz Korczak, pediatra, pedagogo, escritor y miembro de la Logia Masónica de la Federación internacional Le Droit Humain, (tenía como objetivo: “conseguir la conciliación de toda la humanidad por encima de las barreras religiosas y buscar la verdad manteniendo siempre el respeto entre los hombres”), había fundado ‘El Hogar de los Huérfanos’ (Dom Sierot) en colaboración con Stefania Wilczynska el 7 de octubre de 1.912, un hogar que dirigió durante los siguientes 30 años hasta la invasión. Fue arrestado por los nazis, recluido en la prisión de Pawiak y puesto en libertad gracias a una fianza. Una vez en el gueto los miembros de la Resistencia le propusieron la fuga en varias ocasiones, siempre se negó a abandonar a los huérfanos, decía: ‘No se abandona a un niño enfermo y no le abandonas en estas circunstancias’. Todavía estaban frescas en la memoria colectiva las imágenes de Janusz acompañado de 200 niños y de sus colaboradores, los más pequeños aferrados a su mano o a sus ropas, caminando silenciosos hacia los vagones del ferrocarril cuyo destino les llevaría inexorablemente a su exterminación en Treblinka.

Y Antonina se preguntaba entonces cómo podía estar ocurriendo algo tan abominable en pleno siglo XX.

Janusz Korczak fue condecorado a título póstumo con la Cruz de Caballero de la Orden del Renacimiento de Polonia y de Justo entre las Naciones en Israel. En la Polonia actual se le considera un mártir, además de un precursor de las modernas teorías pedagógicas. Opinaba lo siguiente: ‘Cambiar el mundo, significa cambiar la educación’.

En 1.943 uno de los más monstruosos comandantes del Tercer Reich, Heinrich Himmler, a quien se le atribuye ‘La Solución Final’, visitó el gueto y ordenó la reanudación de las deportaciones, sin embargo, los judíos insurrectos levantaron barricadas y actuaron en contra de los judíos colaboracionistas, la expulsión hubo de ser pospuesta. Desde el exterior fueron apoyados por la Resistencia polaca y por los miles de judíos que habían logrado escapar, entre

20.000 y 30.000. El bosque de Parczew, con lagos y algunos caminos transitables se convirtió en el refugio de estas personas, la mayoría hombres. El Levantamiento del Gheto de Varsovia fue el escenario de la mayor resistencia judía contra el genocidio, se inició el 19 de abril de 1.943 pero la ayuda del exterior no fue suficiente y acabó apenas en unas semanas, concretamente el 16 de mayo, dejando una imagen fantasmal con el gueto reducido a escombros y sembrado de miles de cadáveres. Los nazis lo dieron por concluido volando uno los símbolos más emblemáticos de la comunidad judía, la Gran Sinagoga, que se encontraba en el exterior del gueto, en la calle Tlomackie. Alrededor de 56.000 hombres fueron capturados y hechos prisioneros. Otros 37.000 deportados a diferentes campos de concentración.

Jan Zabinski

Jan recibió un tiro en el cuello durante la insurrección de Varsovia, logrando milagrosamente sobrevivir. Estuvo en un campo de prisioneros en Alemania durante dos años, regresó en 1.945. Antonina también fue detenida junto con sus hijos, en el trayecto de camino a Alemania consiguió escapar con los niños permaneciendo ocultos en una aldea hasta el final de la guerra. Cuando regresó a Varsovia se dedicó a recaudar fondos para la reconstrucción del zoológico. Su reapertura se llevó a cabo en el año 1.949, siendo Jan su principal protagonista. Retomó sus clases como profesor y escribió varios libros. La familia volvió a estar unida. El 7 de octubre de 1.965 se desplazaron a Israel invitados por sus amigos y por aquellos cuyas vidas salvaron. En una emotiva ceremonia fueron reconocidos con la prestigiosa distinción de Justos entre las Naciones. A las sucesivas preguntas de la prensa Jan explicaba: “No fue un acto de heroísmo, sólo una obligación humana”.

Su gesta permaneció un tanto archivada demasiado tiempo, la grandeza y la humanidad de Jan y Antonina Zabinski deben ser recordadas.

Algunos de los prisioneros más conocidos del gueto fueron:

  • Emanuel Ringelblum: Historiador. Autor de las ‘Notas desde el Gheto de Varsovia’.
  • Mordechai Anielewicz: Comandante de la Organización de la lucha judía.
  • Yitzhak Katzenelson: Poeta y dramaturgo.Wladyslaw Szpilman: Compositor y pianista. La película de Roman Polanski está basada en sus memorias.

Más de 860.000 polacos fueron desarraigados, 1.300.000 enviados a Alemania para realizar trabajos forzados y 350.000, sencillamente, asesinados.

Reza en un dicho judío lo siguiente: Quien salva una vida salva al mundo entero

Fin del relato

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Montserrat Prieto
Solo soy alguien que nunca dejará de soñar con un mundo mejor. Que hace del aprendizaje una constante de su vida. Amante y defensora de la salud medioambiental, de los Derechos Humanos y de la Justicia. Escritora de cuentos y relatos

Un refugio inesperado (2ª Parte)

Soldados evadidos en las jaulas del zoo


Intentando reaccionar ante el ataque demoledor y la destrucción de la que estaban siendo objeto, sin que hubiera habido una previa declaración de guerra, la familia Zabinski corría desesperada atravesando las calles del barrio antiguo y a duras penas consiguieron llegar de nuevo al zoo.

Jan pensaba que el cerco a la ciudad sería inminente. Organizó rápidamente la salida de su mujer y su hijo de Varsovia hacia un pueblo cercano llamado Rejentówa, quedándose él al frente del zoológico.

Miles de civiles tuvieron el mismo pensamiento y en una huida apresurada abandonaron la ciudad a pie, apenas sin pertenencias, acarreando tan solo con los pocos enseres que podían llevar. Impulsados por el miedo y el instinto de supervivencia realizaban un esfuerzo por alejarse y buscar un lugar más seguro. Una interminable columna de gente volvió a escuchar los zumbidos de la aviación germana rasgando el cielo. Los temibles Stukas aparecían como aves de presa, sin alma, voraces, no dudando en abalanzarse a velocidad de vértigo sobre una muchedumbre indefensa, al tiempo que disparaban sus balas y alcanzaban sus objetivos fácilmente, provocando entre la población el pavor y la dispersión. Los pilotos de los cazas polacos eran hombres cualificados y famosos por su valor pero no podían competir, sus aviones estaban obsoletos, con los modernos y veloces Junkers JU-87 Stukas. Tan clara desventaja no les detuvo a la hora de lanzarse con determinación en persecución de los invasores logrando derribarles, al menos en aquella ocasión, y salvar la vida de sus compatriotas que enloquecidos de fervor y agradecimiento les vitoreaban.

irundstGerd von Rundstedt

La información que le llegó a Jan era muy preocupante, revelaba el avance de las tropas alemanas desde Prusia Oriental advirtiendo que no tardarían en alcanzar Rejentówa, hecho que le obligó a salir precipitadamente a buscar a su familia y llevarles de vuelta a la capital. Los nazis habían desarrollado estratégicamente la invasión desde tres ejes diferentes que terminarían por confluir en Varsovia. El ataque principal lo realizarían desde el territorio nacional alemán sobre toda la frontera polaca, bajo el mando de Gerd von Rundstedt. Un eje de ataque secundario por el norte, desde Prusia Oriental, ejecutado bajo el mando de Fedor von Bock. Y otro eje de ataque terciario por parte de los aliados eslovacos, con apoyo de unidades alemanas, bajo el mando de Ferdinand Catlos. Su intención no era otra que aislar la fuerza principal del ejército polaco al oeste del Vístula con el fin de ser, posteriormente, destruido.

Por su parte el ejército polaco había recibido órdenes precisas de defender Varsovia hasta el último aliento. A su regreso, los Zabinski, se encontraron el zoo devastado. El desolador sufrimiento de los animales que aterrados aullaban, barritaban, gruñían, chillaban o gemían les sobrecogió el alma. Tuvieron que presenciar con impotencia cómo los soldados polacos se veían obligados a sacrificar a muchos de aquellos animales que estaban malheridos. Una tercera parte de los animales fueron masacrados por las bombas de los nazis. El tiempo no se podía detener para asimilar cada trágico suceso y con el rostro anegado por las lágrimas se vieron forzados a reaccionar con rapidez pues suponía la diferencia entre vivir o morir. Jan, como veterano de la Primera Guerra Mundial tuvo que incorporarse al día siguiente a filas. Una vez más se despidieron, a Antonina y a Rys no les quedó otra opción que refugiarse en la casa de unos familiares.

Los bombardeos continuaron hasta finales de septiembre. Fue el general Erwin Rommel, cuyo apelativo el ‘Zorro del Desierto’ le definía, quien se dirigió por radio al pueblo polacoensalzando su valentía e instándoles a rendirse de una manera digna. Un despliegue de soldados alemanes en formación, de tanques, batallones y caballería desfiló por sus calles adueñándose de la ciudad ante los atónitos ojos de sus ciudadanos. Un tiempo después Jan, exhausto y demacrado aunque felizmente sano y salvo, volvía a reunirse con su familia.

La nueva colonia alemana estaba comandada por el abogado particular de Hitler, miembro destacado del Partido Nazi, Hans Frank dictó un decreto que había elaborado con unas leyes compuestas por el pensamiento nazi. Un decreto que, según él, estaba destinado a combatir la violencia. Cualquiera que violase las órdenes sería ejecutado. En realidad pretendía reducir a cenizas las estructuras del pueblo polaco y ejecutar a sacerdotes, profesores, terratenientes, políticos y artistas. En 1940 comenzó la persecución directa a los judíos quienes diariamente sufrían vejaciones y eran víctimas de ataques. Mandó levantar una alambrada y después construir un muro alrededor de una zona donde solo había edificios para reubicarlos allí, marginándoles y aislándoles de la zona aria. Así fue como nació el Ghetto de Varsovia, el más grande de todos, donde llegaron a habitar hacinadas casi medio millón de personas. Los nazis comenzaron a transportar a miles de judíos a Treblinka cuando ya muchos de ellos habían comenzado a morir en masa debido a las epidemias y al hambre. En aquellos días ignoraban que eran enviados a un campo de exterminio, pensaban que iban a un campo de trabajo.

Con el cese de los bombardeos la familia Zabinski pudo regresar definitivamente a su hogar. Comprobaron que la casa misteriosamente seguía en pie, había sufrido daños pero podría ser reconstruida para habitarla en su mayor parte. Totalmente desolados ante la situación que vivían muchos de sus amigos y vecinos judíos, recluidos en el ghetto, pensaron que debían hacer algo para ayudarles, y con esta decisión su destino quedó ligado al de ellos. A partir de entonces siempre llevaban oculta en algún bolsillo de su ropa una cápsula de cianuro.

Jan Zabinski no se quedaría de brazos cruzados viendo cómo los nazis destruían su país y a sus gentes. Ideó un plan. Se le ocurrió un proyecto, la cría de ganado porcino, con la excusa de alimentar a las tropas alemanas. Para ello disponía de un contacto importante, Luck Heck, un alemán antiguo conocido y miembro de la Asociación Internacional de Zoológicos, a quien le gustó la idea. Por otra parte, Jan, como teniente veterano de guerra también estaba bien informado y relacionado. Pertenecía a la Guardia Popular que estaba formada por unos 380.000 soldados y también colaboraba con la Resistencia, la mejor organizada de toda Europa.

Jan y Antonina utilizaron el zoo para esconder a muchos judíos que lograban escapar del ghetto, también a soldados que sobrevivieron a la invasión, todos ellos necesitaban de manera urgente un lugar eventual donde ocultarse, alimentarse y proveerse de documentos falsos. Les escondieron tanto en su propia casa, haciéndoles pasar por familiares, como en el sótano o utilizando las jaulas vacías de los animales que previamente habían cubierto de heno.

“Jan y Antonina utilizaron el zoo para esconder a muchos judíos que lograban escapar del ghetto, también a soldados que sobrevivieron a la invasión, todos ellos necesitaban de manera urgente un lugar eventual donde ocultarse, alimentarse y proveerse de documentos falsos”

 

El Ghetto de Varsovia

Les llamaban los ‘Invitados’, les ponían nombres inventados, apodos, además de utilizar constantemente consignas para avisarles de cualquier peligro. Eran conscientes del enorme riesgo que corrían sus vidas, (cualquier persona que ayudase a un judío era ejecutada junto a toda su familia), lo cual les hacía vivir en un estado permanente de atención y alarma. Cuando alguien desconocido e aproximaba a la casa, Antonina corría al piano y comenzaba a tocar ‘Go, Go to Crete’, con esta advertencia los Invitados sabían que debían ocultarse inmediatamente. Tenían demasiado cerca un batallón de soldados que se había instalado en una zona del parque y disponían de un almacén donde posiblemente guardaban armas. Jan vivía una vida doble y al límite, por un lado su pertenencia a la Resistencia, por otro como cuidador de los Parques y Jardines de Varsovia y de la granja porcina. Procuraba no comentar sus actividades bélicas con su esposa para no preocuparla contaminando más su estado de ánimo. Participaba en la construcción de bombas, en la construcción de sótanos y búnkeres, espionaje, sabotajes, descarrilamientos, atentados a los nazis provocando explosiones a lugares que frecuentaban y un sinfín de actividades. Daba clases de biología y parasitología, no asistían muchos alumnos por causas evidentes, en aulas nómadas para no ser localizados. (Los nazis habían prohibido las clases secundarias y los estudios universitarios) También se desplazaba habitualmente al ghetto, llevando escondidos alimentos, mensajes o notas a sus amigos y conocidos, gracias a un pase especial se le permitía la entrada y salida sin demasiados impedimentos. Ayudó a evadir a algunos judíos con aspecto más ario, porque no llamaban la atención, haciéndoles pasar por colaboradores suyos, después les ocultaba en el zoo hasta conseguirles documentos y abrirles un paso seguro fuera del país. Su hogar se convirtió para los perseguidos en ‘La casa de la Esperanza’. En 1943 comenzaron a llegar Invitados con noticias escalofriantes sobre la brutalidad que ejercían los nazis “en los campos de trabajo”.

Continuará…

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Montserrat Prieto
Solo soy alguien que nunca dejará de soñar con un mundo mejor. Que hace del aprendizaje una constante de su vida. Amante y defensora de la salud medioambiental, de los Derechos Humanos y de la Justicia. Escritora de cuentos y relatos

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