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Montserrat Prieto
Historias escritas por Montserrat Prieto Pedraz
Solo soy alguien que nunca dejará de soñar con un mundo mejor. Que hace del aprendizaje una constante de su vida. Amante y defensora de la salud medioambiental, de los Derechos Humanos y de la Justicia. Escritora de cuentos y relatos

El infierno del Gulag (1ª parte)

Un genio literario nacido en 1.918 tras la Revolución Rusa

Durante el invierno de 1.945 un convoy militar ruso conducía a unos prisioneros desde Osterode, en el frente, hasta el cuartel general de contraespionaje en Brodnica. Aquellos hombres se veían forzados a caminar bajo una temperatura glacial para salvar los setenta kilómetros que separaban a una ciudad de la otra.

En el grupo se encontraba un alemán, no hablaba ruso, acarreaba con esfuerzo una maleta precintada, pesada, la cual también ayudaban a transportar de forma voluntaria el resto de los hombres. El insólito equipaje cargado de correspondencia pertenecía al único oficial entre los arrestados, el recientemente condecorado y ascendido capitán Aleksandr Solzhenitsyn, quien caminaba consternado hacia un destino incierto sin conocer todavía los motivos del arresto.

Al rememorar aquel lúgubre instante, el 9 de febrero de 1.945, sintió la punzada de una profunda humillación. Había sido requerida su presencia en el cuartel de inmediato. En el despacho, el general de brigada Trovkin le esperaba junto con un grupo de oficiales y un conocido comisario político. El general le exigió que entregase el revólver sin ofrecerle explicaciones, seguidamente dos de los oficiales se acercaron, le arrancaron del uniforme las charreteras, de la gorra la estrella, le quitaron el cinturón y cogiéndole de ambos brazos le llevaron detenido. Ante el estupor que le produjo solo fue capaz de preguntar ¿Yo? ¿Por qué?.

Pasó un primer día encerrado, totalmente desconcertado, afrontándolo con absoluta desolación. Forzosamente tenía que existir un error. Se aferró a ese pensamiento. Las palabras que escuchó de otros presos no fueron precisamente de alivio. Le explicaron las tácticas engañosas utilizadas por los interrogadores, le hablaron de amenazas, palizas y torturas. Le condenarían a diez años, era la tarifa para todos los detenidos, inocentes o culpables, soldados o delincuentes, daba lo mismo. La inocencia se ignoraba. El sistema no cometía errores. Pero, ¿de qué se le acusaba? ¿Qué crimen execrable había cometido para estar en semejante situación?

Desde Brodnica, días después, el 20 de febrero, le trasladaron a la temida prisión de Lubyanca. En el despacho del capitán Ezepov, cuya mesa se encontraba bajo un inmenso retrato de Stalin, le informaron que de acuerdo al artículo 58, párrafo 10, se le acusaba de ser el fundador de una organización hostil al gobierno. Lo que poseían eran copias de la correspondencia privada que había mantenido con su esposa Natalya y con sus mejores amigos de la universidad, Nikolai, Kirill y Lidia. Las cartas contenían algunas críticas veladas a la política de Stalin, hechas desde la intimidad y desde una ingenua libertad de expresión. Los estalinistas lo utilizaron para construir una flagrante acusación, diciendo que era una siniestra conspiración a fin de derrocar al régimen soviético.

Aquellas misivas de índole privado, interferidas por un gobierno totalitario, resultaron ser el espantoso crimen del que se le acusó y se le condenó a cumplir ocho años de prisión en campos de trabajos forzados.

Aún retumbaba en sus oídos, persistente, machacón, el eco de las fatídicas palabras pronunciadas por los oficiales, cuyo significado partió su vida en dos al decir ‘queda usted detenido’, ahora se sumaba una sentencia maquiavélica, no era una pesadilla, ni un mal sueño del que pudiera despertar, era real. Ocho años de su vida en prisión. ¡Tamaña injusticia! ¿Por qué? Tal vez había ocurrido un cataclismo pues el mundo entero se derrumbó desapareciendo estrepitosamente bajo sus pies.

“Aquellas misivas de índole privado, interferidas por un gobierno totalitario, resultaron ser el espantoso crimen del que se le acusó y se le condenó a cumplir ocho años de prisión en campos de trabajos forzados”.

 

Continuaron con la investigación largo tiempo, los interrogatorios se sucedían incesantemente día tras día, durante los cuales se esforzaba por no incriminar a ningún inocente más en aquel proceso. Tenían su correspondencia privada y en función de sus pensamientos le condenaron. ¿Qué más querían? Mientras Natalya lloraba la ausencia de noticias sobre su esposo, creyéndole muerto o desaparecido en el frente, él languidecía en el gulag, hasta el mes de junio en el que la investigación se dio por concluida.

Cuando le llevaron a la cárcel de Krasnaya Presnya se encontró un ambiente de bulliciosa actividad. Allí experimentó un salvaje bautismo. Al entrar en la celda, una habitación de tamaño mediano con capacidad para unas cuarenta personas, vio que estaba abarrotada, cien presos hacinados ocupaban todas las literas y solo había espacio debajo de ellas, sobre las baldosas del sucio y desgastado suelo. Aquellos hombres no eran soldados, ni presos políticos, sino criminales endurecidos cuyo comportamiento distaba mucho de ser siquiera civilizado. No le quedó más remedio que dormir junto al cubo de la letrina, encima de paja podrida, soportar el hedor y tragar las gachas que les servían. En la penumbra escuchó crujidos entre las literas, pensó que eran los ratones que andaban libremente de un sitio a otro, igual que las cucarachas campando a sus anchas, pero en aquella ocasión se trataba de unos mozuelos a la búsqueda de algún mendrugo olvidado en algún roído jergón o de algún paquete recién llegado, como el que le había enviado su esposa al conocer su destino y que impunemente le birlaron. En agosto el hedor era insoportable, el calor obligaba a yacer a los hombres desnudos y sudorosos, aguantando estoicamente las picaduras nocturnales de chinches y mosquitos.

A mediados de agosto le volvieron a trasladar a otro penal llamado Novy Ierusalim, ‘Nueva Jerusalén’. Se trataba de un edificio de un antiguo monasterio del mismo nombre. Durante el traslado les ordenaron ir tumbados para no ser vistos por las gentes que se agolpaban en las calles portando numerosas banderas, celebrando el día de la victoria final sobre Japón. La II Guerra Mundial había finalizado. El ambiente era festivo. Solzhenitsyn recordó que solamente cuatro años antes, recién conseguida su licenciatura en la Universidad de Matemáticas y Física, había llegado de Rostov con un sinfín de proyectos y sueños a la capital, un futuro que se había esfumado. El tiempo transcurrido se le antojó una eternidad. Muchos de los presos que acompañaban a Aleksandr contaron los terribles sufrimientos que habían padecido en los campos de exterminio nazis y que a su regreso los estalinistas les detuvieron por considerarles ‘contaminantes y peligrosos para el sistema’. Al llegar a Nueva Jerusalén también tuvieron que soportar los gritos de impávido desprecio que les dirigieron. ¡Los fascistas han llegado! Triste ironía. Cada vez que entraba en un nuevo gulag, Solzhenitsyn, asistía en un primer momento a las lacónicas y habituales preguntas. ¿Apellido? ¿Año de nacimiento? ¿Nombre de pila y patronímico? Les daba la consabida respuesta, aunque interiormente era una muy distinta. ¿Mi nombre? ¡Soy el

Peregrino de las estrellas! Tienen firmemente apresado mi cuerpo, pero mi alma está más allá de su alcance.

Los rumores de una amnistía comenzaron a circular haciendo concebir falsas esperanzas a los presos políticos y a sus familiares ya que solo fue aplicada a delincuentes habituales y presos comunes. De los demás se esperaba que trabajasen todavía más para compensar la ausencia de los amnistiados y le pusieron a trabajar en la excavación de pozos de arcilla, donde tuvo que realizar un esfuerzo sobrehumano si quería alcanzar siquiera la mitad de la producción exigida. Aquello resultó agobiante en extremo, deprimente. Lo describió literalmente en su obra cumbre, Archipiélago Gulag.

El brillante alumno, de solo veintiséis años, ingenuo idealista convencido de las bondades marxistas-lenilistas comenzó a percibir desde un prisma diferente aquella realidad perversa, infrahumana, la verdadera cara política que ejercían los estalinistas con el pueblo. Y en medio de aquel voraz infierno, pletórico de brutalidad, de extremada crueldad y miseria humana, sufrió la crucifixión que ayudaría a elevar su espíritu por encima de las penurias, comenzando en él una profunda transformación, en un examen de introspección afrontó y se cuestionó lo superfluo de su incondicional ateísmo, fue recuperando la fe de su infancia y las antiguas tradiciones de su amada tierra, resurgiendo como un Ave Fénix hermoso e impoluto de sus cenizas.

 

“El brillante alumno, de solo veintiséis años, ingenuo idealista convencido de las bondades marxistas-lenilistas comenzó a percibir desde un prisma diferente aquella realidad perversa, infrahumana, la verdadera cara política que ejercían los estalinistas con el pueblo.”

Los campos de trabajos forzados se extendieron por Rusia ocultándolos a los ojos indiscretos de los occidentales, ajenos a las violaciones de los derechos humanos que se cometían a cada minuto en los gulag, quienes quedaban cegados por la magistral manipulación y la hipocresía descarada de la que hacía gala Stalin, de quien Aleksandr diría posteriormente, que era el mismísimo diablo en persona. Las detenciones se sucedían y miles, millones de rusos, fueron confinados, destruidas sus vidas, esclavizados tras los muros vergonzosos e infames de las cárceles, bien pertrechadas y escondidas ante el resto del mundo, que formaban el ‘Archipiélago Gulag’.

Continuará…

Montserrat Prieto
Solo soy alguien que nunca dejará de soñar con un mundo mejor. Que hace del aprendizaje una constante de su vida. Amante y defensora de la salud medioambiental, de los Derechos Humanos y de la Justicia. Escritora de cuentos y relatos

La reina de los Icenos

Boudica, la reina de los icenos – Los Enemigos de Roma

Corría el año 55 a.C., el gran general Cayo Julio César organizaba una expedición con más de 80 navíos y un ejército de soldados con la intención de invadir Britania. Motivado por sus ansias de poder dirigió su flota hacia las costas inglesas atravesando el Canal de la Mancha.

El genial estratega estaba convencido de que sería fácil reducir a aquellos bárbaros insulares, así les llamaban, carentes de formación militar. Con esta invasión pretendía conseguir varios objetivos, evitar que siguieran prestando ayuda a los celtas de la Galia, apoderarse de sus riquezas en oro y piedras preciosas y ampliar los dominios del Imperio Romano. El éxito obtenido por sus legionarios fue relativo, aunque lograron dispersar a las tribus circundantes se encontraron con muchas de sus naves inutilizadas, sin áncoras ni rastro de jarcias para seguir navegando, un desastre que minó el ánimo de su ejército al no disponer de apresto para su reparación, viéndose forzados a desistir en su empeño.

Un año después volvió a armar a sus legiones para una segunda invasión y sabiendo que los britanos eran unos adversarios difíciles de vencer, fue bien pertrechado de hombres y aprovisionado con suficientes víveres. Hubo de enfrentarse a la tribu más poderosa de todas las que ocupaban la isla, cuyos territorios abarcaban las regiones de Suffolk, Essex y parte del río Támesis, los llamados Trinovantes. El nombre, compuesto de los prefijos célticos tri y novio, significa: ‘El pueblo más vigoroso’. Julio César, que disponía de mejor armamento, los venció y les utilizó como botín de guerra obligándoles a rendirle tributos.

Cuenta la historia que alrededor del año 30 d.C., nació Boudicca, en el seno de una familia de aristócratas icenos, en la región del Anglia del Este, la zona más oriental de Gran Bretaña. Parecía predestinada desde su nacimiento a convertirse en una heroína, protagonizando uno de los episodios épicos y determinantes de la historia de los celtas insulares, incluso su nombre celta es emblemático, significa Victoria.

La primera vez que los legionarios del emperador Claudio, emulando las gestas de su antecesor Julio César, llegaron a las islas, Boudicca, era solamente una niña. Siendo muy joven contrajo matrimonio con Prasutagus, el rey de los Icenos, cuya tribu habitaba en la zona actual de Norfolk, lo que la convirtió en reina de pleno derecho. De esta unión nacieron dos hijas. Con el fin de evitar la guerra y de ser conquistados durante la invasión, el rey, alcanzó un acuerdo con los romanos, pudiendo así mantener la independencia del pueblo, aún a costa de firmar el estatuto de alianza por el que pagaba tributos.

Cuando aconteció la muerte de Prasutagus, alrededor del año 61, sus hijas debían heredar el reino junto con sus riquezas. Los celtas contemplaban una igualdad entre mujeres y hombres, pero esta ley testamentaria fue ignorada por la codicia sin límites del procurador Cato Deciano, quien se apropió de todas las posesiones del monarca fallecido usurpando la soberanía del pueblo, además de infligirles un trato despótico y violento al mandar sofocar las protestas. Las tierras y los bienes fueron confiscados, los nobles tratados como esclavos, sus tropas desencadenaron una extremada violencia saqueando o quemando aldeas, matando a quienes se resistían y tomando esclavos como pago a una presunta deuda, lo cual provocó la indignación de los Icenos. La avaricia de Deciano, unida a la falta absoluta de moral, fue la causa que posteriormente originaría una confrontación de memorable epopeya entre britanos y romanos.

Boudicca intervino entonces decidiendo llevar en persona la disconformidad de sus súbditos ante el procurador. Era una mujer considerada de gran inteligencia, belleza, de singular y fuerte carácter, de complexión robusta, alta, de voz grave y melena rojiza que le llegaba más allá de la cadera. Su figura estaba ornamentada con una túnica de bellos colores, una fíbula sujetaba el largo manto y un torque de oro la adornaba rodeando su cuello, dignificándola, mostrando su estirpe y el prestigio de los Icenos contenido en su persona.

Con la intención de debatir la querella en son de paz y como muestra de buena voluntad, se hizo acompañar de sus jóvenes hijas y algunos consejeros de su corte. Se desplazaron para ello en un carro hasta el campamento del romano. Al conocer por sus soldados la inminente llegada del comité, Deciano, mandó detenerles a la entrada del campamento y dar muerte a los acompañantes. Boudicca fue despojada del manto que la cubría, rasgaron su túnica dejando al descubierto la espalda, rodearon sus brazos con una maroma, la ataron seguidamente a un poste y chasqueando el látigo comenzaron a golpearla salvajemente. Hicieron lo mismo con sus hijas, también las azotaron, después los soldados por turnos las violaron uno detrás de otro, mientras obligaban a Boudicca a mirar las infames y desgarradoras escenas agarrándola brutalmente de los cabellos. La humillación y vergüenza de lo que hicieron a su persona debió ser nimio comparado con la tortura de ver mancillada la doncellez de sus inocentes hijas. Cuando los irracionales legionarios del Áquila terminaron, soltaron las cuerdas que la sujetaban al poste derribándola sobre la tierra y dejándola abandonada, haciendo alarde de su insolencia se burlaron cruelmente de ella. Las doncellas se encontraban exánimes sobre el suelo cual despojo humano, destrozadas. Boudicca las ayudó a incorporarse e instándolas a hacer un esfuerzo para levantarse, quizá en un intento por recuperar la honra que les había sido arrebatada, las hizo subir al carro que aun permanecía en las lindes del campamento. La indomable madre dirigió el carruaje con determinación llevándolas como estaban, semidesnudas y exhaustas, hasta la tribu.

“… fue despojada del manto que la cubría, rasgaron su túnica dejando al descubierto la espalda, rodearon sus brazos con una maroma, la ataron seguidamente a un poste y chasqueando el látigo comenzaron a golpearla salvajemente.”


Los romanos no imaginaron las consecuencias de aquel inhumano ultraje, hecho que debió inflamar de una furia incontenible a la reina rebelde, resultando ser el detonante de una guerra sin cuartel. Al verlas y conocer lo ocurrido, una cólera infinita pareció apoderarse de los Icenos y bastó para levantarse en armas clamando venganza contra sus invasores. La noticia del agravio se difundió y los habitantes de otras tribus se unieron, llegando a constituir el mayor contingente de guerreros celtas, se cree que fueron muchos más de 120.000. Los Trinovantes se sumaron de inmediato retomando el protagonismo que desde los tiempos de Julio César habían perdido. Eligieron a Boudicca como su líder. Siguiendo su tradición en las batallas y a fin de parecer más fieros, se pintaron de verdinegro con el zumo de gualda. Unos en carros, otros a caballo, con lanzas, arcos y flechas, totalmente exaltados y dispuestos, cabalgaron sin descanso comandados por Boudicca regando la tierra por la que pasaban con la sangre de sus opresores y verdugos. El espíritu independiente, orgulloso y heroico de los celtas se hizo imparable ante la ignominia sufrida.

Dirigieron sus pasos a la capital de los Trinovantes, Camulodunum (en la actual Colchester) convertida en un asentamiento de soldados y sometida bajo su yugo. En dicha ciudad habían construido un templo dedicado al emperador Claudio a expensas de sus legítimos pobladores. Los furibundos britanos hicieron la entrada en la ciudad prendiéndole fuego y desatando una masacre. Todos sus enemigos cayeron derrotados y exterminados, siendo pasados a cuchillo, ahorcados, crucificados, quemados o empalados con pinchos ardientes. Los hombres enviados por Deciano para reforzar la defensa de la ciudad, y los de la Legión IX Hispana, compuesta por otros 2.500 soldados y comandados por Quinto Petilio, fueron aniquilados en los caminos. Verulamium también quedó arrasada. Seguidamente, el gigantesco ejército se encaminó hacia Londinium (actual Londres). Algunos dignatarios, entre ellos Cato Deciano, se apresuraron a huir. Cayo Suetonio Paulino, el gobernador de Britania, se encontraba en el sur sofocando revueltas cuando fue requerido para defender la ciudad, al llegar consideró que era imposible y se retiró abandonándola a su suerte, a pesar de los ruegos de sus habitantes, prefirió sacrificarlos para salvar al resto de los soldados romanos en Britania. Los celtas sublevados llegaron y mataron a todos los que se habían quedado.

La batalla final en Watling Street

Sus tácticas en la guerra resultaban imprevisibles, muy diferentes a las de los legionarios. Desafiaban a sus contrincantes comenzando por desorientarles y confundirles con cánticos incomprensibles, se movían sobre sus caballos haciéndoles brincar, los sobrecogedores sonidos que emitían los cuernos se entremezclaban con un ronco y penetrante ulular, ejercían un martilleo metálico, cadencioso, golpeando las armas contra los escudos ‘in crescendo’, cuando el estruendo alcanzaba el apogeo corrían en una frenética algarada al encuentro de sus adversarios, a la vez que lanzaban dardos y flechas desde los carros. Aquella actitud retadora producía tanto pavor como admiración en los romanos, quienes vivían este espectáculo como una pesadilla a la que debían sobreponerse.

Suetonio era un militar experimentado donde los hubiere y puso en marcha las tácticas aprendidas. Se ubicaron en un terreno donde no podían ser flanqueados, rebasados ni emboscados. Sus legiones disciplinadas formaron varias filas, cargados con sus escudos que les cubrían todo el cuerpo, lanzas y espadas. Cuando la infantería britana avanzó las formaciones romanas atacaron con una lluvia de lanzas que logró diezmar las primeras líneas. Una fila de soldados iba sustituyendo a la de adelante y volvían a la carga, así sucesivamente, consiguiendo sembrar la dispersión entre sus enemigos, que retrocedieron y cayeron formando una avalancha humana. La masacre fue enorme, más de 40.000 britanos murieron aquel día aplastados. Los romanos avanzaron implacables y durante horas se dedicaron a rematar a los heridos sin distinción ni piedad, ya fueran mujeres, niños o ancianos, hicieron bastantes prisioneros, muchos otros consiguieron escapar. Jamás fueron encontrados entre los muertos los cuerpos de Boudicca ni de sus hijas, que también combatieron ferozmente junto a ella.

Antes de ser vencida por las legiones de Suetonio la reina de los Icenos había aniquilado a más de 80.000 romanos y destruido tres de los asentamientos más importantes. En Watling Street ganaron sus enemigos, a pesar de estar en minoría numérica, porque disponían de mejor armamento y experiencia militar. Resulta chocante que hasta el tiránico Nerón, que gobernaba entonces, dijera que se les había dado un castigo demasiado severo a los valientes britanos.

En la era victoriana la figura de la reina indomable fue laureada y adquirió proporciones legendarias. Un buque de guerra se bautizó con su nombre: HMS Boadicea. Alfred Lord Tennyson, el poeta más distinguido de la época, escribió un poema en honor a ‘Boadicea’ o ‘Boudicca’, considerando a la reina Victoria como su epónima. Thomas Thornycroft creó un monumento de bronce, un carro de guerra adornado de guadañas al estilo del Imperio Persa, dedicado a la reina de los Icenos y a sus hijas, financiado por el príncipe Alberto de Sajonia- Coburgo-Gotha. Lo ubicaron cerca del puente de Westminster, sede del Parlamento Británico, Londres, en 1905. Dos versos del poema rezan en la estatua dedicada a ella: ‘Regiones que el César nunca conoció, tus herederos dominarán’.

Este relato está inspirado en textos de Plinio el Viejo y Dion Casio.

Montserrat Prieto
Solo soy alguien que nunca dejará de soñar con un mundo mejor. Que hace del aprendizaje una constante de su vida. Amante y defensora de la salud medioambiental, de los Derechos Humanos y de la Justicia. Escritora de cuentos y relatos

En el Monte de los Mártires

Imagina…
Un día cualquiera, una hermosa tarde veraniega, disfrutando de un viaje turístico junto a tu familia y a punto de vivir una experiencia que, como mínimo, te haría reflexionar.

Sucedió…

Aquel día luminoso, estival, me dejó un recuerdo imborrable en la mente y en el alma. A veces ocurre que mi naturaleza romántica, soñadora, lo añora y lo atrapa de nuevo, creando el ensueño de que los seres humanos, si quisiéramos, podríamos habitar en un mundo mejor.

Recorríamos calles empedradas con sabor a tiempos añejos, con la avidez propia de quienes anhelan descubrir lugares desconocidos. Nos deteníamos ante rincones emblemáticos empapándonos de su historia, tratando de inmortalizar su belleza en nuestra retina. Confundiéndonos entre la afluencia de turistas, cafeterías y restaurantes, en un ambiente festivo, contemplábamos con admiración las obras expuestas por los bohemios artistas en la Place du Tertre.

Nuestros pasos nos llevaron hasta el pie del Monte de los Mártires, en el barrio que los franceses llaman Montmatre. Cuenta la historia que St. Denis fue decapitado en el lugar cuando le hicieron preso intentando cristianizar a la Galia. La imagen impactante de la Basílica del Sagrado Corazón sobre la cima, uno de los iconos más relevantes de la ciudad que se alza a 130 metros de desnivel, apareció majestuosa ante nuestros asombrados ojos consiguiendo deslumbrarnos aún más, si cabe, con la blancura tan característica de la piedra travertina, que le da un aspecto celestial. Salvamos la distancia que nos separaba del templo neobizantino a través de las escalinatas, haciendo pausas y saboreando el entorno, desde el bullicio de la gente hasta los verdes jardines de la colina sagrada, testigo de las huellas dejadas en su caminar de algunos santos. Albergó varios templos en la época romana. Bajo un prisma de embeleso atravesamos el pórtico de tres arcos de la entrada, coronando los flancos las imponentes estatuas ecuestres representando a Juana de Arco y a Luis IX.

“Nuestros pasos nos llevaron hasta el pie del Monte de los Mártires, en el barrio que los franceses llaman Montmatre. Cuenta la historia que St. Denis fue decapitado en el lugar cuando le hicieron preso intentando cristianizar a la Galia.”

Basílica del Sagrado Corazón. París

Interior de la Basílica del Sagrado Corazón.

Caía la tarde. No había un acuerdo explícito, sin embargo, nos resistíamos a abandonar el interior del templo, estábamos ensimismados por el esplendor que desprendía la imagen del Sagrado Corazón de Jesús, el mayor mosaico de Francia de aspecto dorado y misterioso encanto, y por la gran cúpula en el centro sosteniéndose en varias columnas ornamentadas con diferentes capiteles. Finalmente salimos al exterior dirigiéndonos de nuevo hacia la escalinata. Nos sorprendimos gratamente al ver a un par de jóvenes con rasgos asiáticos jugueteando con las cuerdas de unas guitarras españolas, cruzamos miradas y sonrisas, nos sentamos junto a ellos.

Perezosamente la tarde se desvanecía hacia el ocaso atrapando con sus últimos coletazos de luz diurna los incipientes destellos de la noche. Mientras, la ciudad se iluminaba regalando espectaculares vistas a los contemplativos viajeros. Los turistas más tardíos acabaron de llegar sentándose en los espacios vacíos de las anchas escalinatas, ante la expectativa de disfrutar de aquella amalgama de luces en la que se conjugaba lo natural y artificial, de una ciudad tendida a nuestros pies.

Absortos en una agradable quietud, los acordes de las guitarras sonaron cautivadores alcanzándonos con su magnetismo y contribuyendo a generar una atmósfera mágica en los presentes. La preciosa balada Imagine de John Lennon cobró protagonismo, les acompañamos cantándola suavemente. Quien no cantaba se mantenía igualmente atrapado en el sutil hechizo que espontáneamente había surgido. De pronto éramos mucho más que simples desconocidos, de etnias, credos, lenguas o ideologías dispares; éramos almas en armoniosa conexión, fluctuando en una silenciosa y perfecta sintonía de entendimiento, de comunión. Una inesperada y súbita embriaguez espiritual, intangible e inmaterial, se apoderó momentáneamente en mayor o menor medida de aquel grupo tan atípico que formábamos. Fue como si de repente el tiempo se hubiera detenido, creo que nadie deseaba que terminase el etéreo embrujo que se había producido. Un sentimiento de gran valor moral, de sensación sublime que rozó delicadamente nuestras almas, nos mostró que no hay distinciones de clases, razas, creencias, nada que pueda obstaculizar una interacción armónica a nivel espiritual, solo hay seres humanos en perpetua evolución.

Algunas personas me dirían con una sonrisa benevolente que la realidad es otra cosa muy distinta, me hablarían de las desgracias que acontecen cada día y en muchos casos más de las ajenas que de las propias, se extenderían en una larga lista de sufrimientos, me recordarían las guerras y el éxodo de millones de personas huyendo de ellas, o de tragedias naturales. Quizá no pensarían en que yo haya podido experimentar más de una de estas dolorosas realidades y que esa huella también anide en mi alma. Les respondería que la mayoría de tantos males o desgracias son causados por la mano del hombre, es decir, como siempre evitables.

Imagina…

Que existe más de una realidad, y para quienes compartimos aquella de la que hablaba Azorín he aquí una de sus frases: ‘La realidad no importa lo que importa es nuestro ensueño’

Imagina…

¿Qué habría sido del mundo sin aquellos que se atrevieron a soñar, a vivir en su propia realidad, a recrear su imaginación?

Me hago eco de lo que decía John Lennon en su canción: ‘Puedes decir que soy un soñador pero no soy el único, espero que un día te unas a nosotros y el mundo vivirá unido’.

Montserrat Prieto
Solo soy alguien que nunca dejará de soñar con un mundo mejor. Que hace del aprendizaje una constante de su vida. Amante y defensora de la salud medioambiental, de los Derechos Humanos y de la Justicia. Escritora de cuentos y relatos

El trágico precio de la fama

Amy Jade Winehouse

A escasos días de que se cumpla el sexto aniversario del fallecimiento de una de las figuras más grandes del mundo de la música, hoy, quiero rendirle homenaje desde estas páginas evocando su recuerdo.

Pretendo rescatar a la persona, al ser humano que permanecía oculto detrás de la artista, ya que algunos se empeñaron en crear un mito envuelto en la polémica, no sin estar exento de varios y sucesivos escándalos de su vida personal.

Al escuchar su voz, dotada de un poderoso registro, rasgada, de ricos matices y bien modulada, que la confirman como una de las más grandes intérpretes de jazz de todos los tiempos, me siento transportada a un mundo lleno de emociones en el que me invade una profunda tristeza pensando en el absurdo y dramático final que tuvo, algo que se podría y debería haber evitado.

Amy Jade Winehouse cuando era niña

Transcurría el mes de septiembre de 1.983 cuandovino al mundo, no con un pan bajo el brazo, sino con un talento especial para la música. Nació en el seno de una familia judía, que vivía en el norte de Londres (Southgate). Mitchell, el padre, conducía un taxi y Jade, la madre, era farmacéutica. Amy era una niña divertida, impulsiva, a la que le gustaba ser el centro de atención superando a su hermano Alex. Desde muy temprana edad, ambos, se habituaron a compartir los gustos musicales de su padre, Mitch, un amante incondicional del jazz, el soul y los blues, destacando la admiración que prodigaba a Frank Sinatra. La infancia de Amy fue feliz hasta que el equilibrio se rompió con la separación de los padres ocurrida cuando solo tenía 9 años. Para ella debió ser un tremendo trauma ver cómo el reducido y maravilloso mundo en el que vivía se desmoronaba súbitamente, dejándole una huella que arrastraría consigo y que marcaría algunos de sus pasos en el devenir de su vida.

Conocedores del potencial de su hija sus progenitores la inscribieron en la Escuela de Teatro de Susi Earnsh, donde estuvo aprendiendo durante cuatro años, y con apenas 10 años ya había fundado una banda de rap llamada Sweet’n’Sour. Le regalaron su primera guitarra una vez cumplidos los 13 y al siguiente ya componía. A esa edad se matriculó en la prestigiosa Escuela de Teatro de Sylvia Young. Las estrictas normas de la escuela propiciaron la expulsión tres años después; los motivos, no ‘implicarse’ y hacerse un piercing en la nariz.

Se convirtió en una adolescente díscola dejándose llevar de las emociones e impulsos, individualista, vulnerable, algo tímida, de familia disfuncional, detestaba las drogas duras y a la vez, era desprendida y generosa. Disfrutaba desarrollando su creatividad, componiendo canciones, acumulando vídeos, mensajes de voz, derrochando energía al mismo tiempo que generaba ideas y se enamoraba. Era un espíritu libre, Amy en estado puro. Formó una banda femenina de jazz, que más tarde abandonó. En aquella época se presentaba en algunos bares de Londres en los que se ofrecía como cantante. No solo componía o cantaba las canciones, sino que a través de su voz transmitía sentimientos que anidaban en el alma. Los melómanos aficionados que asistían a sus representaciones quedaban de inmediato fascinados. Fue su pareja, el cantante Tyler James, quien entregaría una maqueta de ella a su productor, así dio comienzo la carrera profesional de esta preciosa y joven promesa, con 16 años. El primer contrato lo firmó con Simon Fuller, de quien prescindió en el 2002.

“Se convirtió en una adolescente díscola dejándose llevar de las emociones e impulsos, individualista, vulnerable, algo tímida, de familia disfuncional, detestaba las drogas duras y a la vez, era desprendida y generosa”


Más tarde, unas producciones grabadas por ella en las que era la vocalista principal, le fueron mostradas por el gerente de los hermanos Lewinson al representante Darcus Beese de Island/Universal. Cuando la escuchó cantar se la presentó a Nick Gatfield, su jefe, el cual quedó impresionado por el talento que destilaba y la ofreció un contrato editorial con EMI, su productor Salaam Remi se ocupó desde ese momento de su carrera musical. El primer álbum, Frank, tuvo muy buena crítica, compararon su voz con las de Sarah Vaughan y Macy Grey. Logró alzarse con el premio al Disco de Platino del Reino Unido, también fue nominado a los Premios Mercury Music y a los BRIT Awards.

Entonces llegó la fama y mientras digería las mieles del éxito conocería al hombre que marcaría el antes y el después en su vida. Blake Fielder y Amy se conocieron junto a sus respectivas parejas en 2004 en un pub de Londres, se enamoraron y decidieron estar juntos. Habría podido resultar una bonita historia de amor si no hubiera sido porque el joven Blake era adicto a las drogas duras. Inicialmente la relación fue breve porque a los pocos meses se separaron. El fracaso sentimental tuvo una fuerte repercusión en el ánimo de la joven, llegando a padecer una depresión además de una bulimia que la hizo perder bastante peso. Teniendo siempre cerca a su familia para animarla y apoyarla, especialmente a su padre Mitch, consiguió recuperarse física y emocionalmente. Trabajó en su segundo álbum al que llamó Black to Black inspirado en su relación con Blake. Consiguió un enorme éxito de ventas, llevándose cinco premios Grammy en una sola noche. Amy alcanzaba el cénit de su carrera musical.

Las jóvenes fans de todo el mundo la adoraban, querían emularla, cantar sus canciones, vestirse como ella, tatuarse, hacerse un moño, etc. Cuando realizó la gira por EE.UU, la gente acudió en masa para verla en directo, los que no la conocían se sorprendían al comprobar que la poseedora de aquella impactante e irrepetible voz era una jovencita de raza blanca y de aspecto menudo. No dejó indiferente a nadie, tanto blancos como negros se mezclaban entusiasmados para escucharla. Cumplió con todas las expectativas que había generado aunque estaba deseando regresar junto a su familia a la que extrañaba especialmente.

En aquel momento en que su camino iba bien encauzado apareció nuevamente Fielder y como ella seguía amándole le aceptó. Y empezó la cuenta atrás. Sus veladas se convirtieron en sonoras borracheras acompañadas de tremendos episodios de celos, discusiones, reconciliaciones, marcando el inicio en las drogas como la cocaína, heroína, crack, etc. Consumió todo aquello que pocos años antes detestaba. Si Blake hubiera sido montañero Amy hubiera escalado montañas, diría posteriormente su padre, porque ella era así, se entregaba por completo, convirtiéndose a sí misma en una presa fácil, influenciable, dependiente, voluble. Se casó con Blake, embarcándose en una convivencia tempestuosa que navegaba inexorablemente hacia el camino de la destrucción.

En un concierto en Lisboa apareció medio ebria. Después, en el Reino Unido, en un programa mediocre y sensacionalista se encargaron de despellejarla viva, no se cansaban de parodiarla, de mofarse de su aspecto, del moño que con tanto cariño hizo suyo, en un recuerdo dedicado a las cantantes de jazz y soul de las décadas de los años 50 y 60, sobretodo en memoria de Ella Fitzgerald. Se reían de la persona, sin ningún escrúpulo a la hora de ridiculizar a un ser humano que atravesaba por una situación terrible, consumidora de unas drogas que la anulaban y no la permitían ver los estragos que le estaban ocasionando. Se convirtió en la diana de todos los dardos envenenados de este deplorable y morboso reality show que utilizó su figura en los momentos más dramáticos. Resulta evidente que tuvo que sufrir muchísimo viéndose perseguida constantemente por los paparazzi, despojada de su dignidad y denigrada públicamente. ¿Dónde estaba la compasión o aquello del amor al prójimo?

 “En un concierto en Lisboa apareció medio ebria. Después, en el Reino Unido, en un programa mediocre y sensacionalista se encargaron de despellejarla viva, no se cansaban de parodiarla, de mofarse de su aspecto, del moño que con tanto cariño hizo suyo”



Y Blake que decía no pretender su dinero no dudaba a la hora de pedírselo cada vez que le daba un beso. Se presentó una demanda de divorcio contra él. Posteriormente cumplió cárcel por intento de robo con allanamiento de morada en una propiedad ajena.

Sin duda, fue un tiempo de oscuridad en la vida de la cantante, se mostraba huraña, esquiva, malhumorada y finalmente tocó fondo. No quería subir a ningún escenario, se sentía aterrorizada. La convencieron para desintoxicarse y voluntariamente se marchó a un lugar alejado, tranquilo, una isla llamada Sainte’Lucie. A los pocos días su padre Mitch se le unió presentándose acompañado de una cadena de tv con la que había firmado un contrato, no creía que estar sola le ayudase en su recuperación. La mirada de Amy mostraba la incredulidad, el shock que le provocó este hecho. Consiguió desintoxicarse de las drogas pero en algunos momentos clave el alcohol fue un sustituto, como en el concierto de Belgrado el 18 de junio de 2011, catalogado de desastroso y escandaloso ya que apareció completamente ebria en el escenario. La brutal presión que se ejercía sobre ella la hacía entrar en una espiral de pavor donde necesitaba tomar un estimulante antes del concierto. Todavía no estaba preparada, sin embargo, había que cumplir con los contratos. Un mes después, a la edad de 27 años, a causa de un coma etílico (no había drogas ilegales en su organismo) Amy dejó prematuramente esta vida. Una muerte que se podría haber evitado.

¿La escuchó alguien cuando expresó su terror a aparecer de nuevo en los escenarios? ¿Era más importante empujarla a tomar unas copas de alcohol para poder soportarlo que respetarla, aprender a amar a la persona que llevaba en su interior y esperar a que se recuperase definitivamente? Otras figuras del espectáculo conceden entrevistas a diestro y siniestro, les encanta salir en portadas y les da igual si se las cuestiona o no, da la sensación de que el dinero puede comprarlo todo, en cambio para Amy Winehouse, paradójicamente, no era así.

 

Homenaje de sus fans el día de su fallecimiento

Repasando su vida y su trayectoria he aprendido a admirar a esta brillante y hermosa joven, vendida a una maquinaria como es la industria musical, protagonista de algunas páginas gloriosas de la música escritas por la genialidad de su don innato como compositora y a estimar al ser vulnerable, con una vida demasiado humana, que se ocultaba tras la sombra de la cantante.

Montserrat Prieto
Solo soy alguien que nunca dejará de soñar con un mundo mejor. Que hace del aprendizaje una constante de su vida. Amante y defensora de la salud medioambiental, de los Derechos Humanos y de la Justicia. Escritora de cuentos y relatos

La huella de una civilización (2ª parte)

 
Las mujeres Druidas
En la tradición celta se las nombra con derivaciones del nombre druida como Bandruid o Banfhilid. Por su parte, autores latinos y helenos las llamaban Dryades. En la sociedad celta, a diferencia de otras sociedades patriarcales y no solo del mundo antiguo, las mujeres ocupaban un rango distintivo, relevante.

Disponían de las mismas oportunidades que los hombres de convertirse en reinas, guerreras, embajadoras, juezas o druidesas, enfrentándose a los mismos obstáculos o pruebas para alcanzar su meta. Algunas se transformaban en diosas o hadas, sus gentes las veneraban y como a tales las trataban al ser especialmente poderosas. Llevaban torques pesados alrededor del cuello que solían estar hechos de oro, también gozaban de tal distinción los guerreros y otros personajes destacados de la sociedad. Posteriormente, fue la llegada del cristianismo quien se encargaría de despojar a las espirituales y sabias druidesas de la pureza de su nombre y rango, otorgándoles otro muy alejado de su realidad, el de brujas o hechiceras, tristemente, bajo el peso de su influencia fueron demonizadas como maléficas o paganas.

Los druidas eran conscientes de que tenían la obligación y la responsabilidad de preservar sus leyes y su historia, para ello depositaron confianza y conocimientos en los Bardos, quienes lo difundieron a través de la palabra, mostrándose como los custodios de la ‘literatura’. Haciéndose eco de las enseñanzas recibidas componían poemas líricos, los cuales emanaban de las tradiciones y de los elementos naturales. Se encargaban de llevar la luz de su cultura al pueblo acompañándose de la música del arpa o la lira, instrumentos simbólicos de su identidad que ellos mismos tocaban. Se convertían en los personajes de sus relatos, en aves, árboles, palabra o espada, vientos o murmullos de los océanos. Se les consideraba sacerdotes porque transmitían los misterios de su religión de una generación a otra, recibiendo un trato cálido y respetuoso. Con el tiempo las huellas de estos poetas y comunicadores se fueron perdieron, sin embargo, esta ancestral y legendaria figura volvió a recuperar el auge en la Edad Media, al inicio del Romanticismo, gracias a un poeta escocés llamado James MacPherson (1.736-1.796).

Las hadas, según las creencias célticas, descendían de divinidades rebeldes que podrían haber sido vencidas por ellos y condenadas a vivir en montes o lagos. Se les atribuía tanto el ser criaturas perversas como al contrario, en el caso de las Tuatha Dé Danann en Irlanda, unas criaturas que brillaban con una luz especial al vivir en otra dimensión y que utilizaban sus habilidades mágicas para hacer y expandir el bien. Los duendes eran pequeños seres que permanecían ocultos en las oquedades de los árboles y las florestas, cerca de las hadas, resentidos contra los hombres por encontrarlos demasiado opulentos, superficiales y vanidosos.

La mayor divinidad de los pueblos celtas, vinculado a la luz, era Lugnasad. En la época estival tenía lugar una fiesta en su honor, celebraban sus esponsales con la diosa tierra. Vestido con un jubón de tejido sedoso, capa verde y sandalias de color dorado, protegido con un yelmo y una coraza de oro, provisto del mismísimo arco iris y de su lanza que siempre daba en el blanco, Lug, se complacía componiendo versos, forjando hierro, construyendo casas y tocando instrumentos musicales. La tradición marcaba el inicio de las cosechas, lo festejaban con ferias en las que intercambiaban productos, se organizaban juegos y competiciones, los druidas intervenían en las desavenencias, estudiaban los casos e intentaban resolverlos emitiendo un justo veredicto. Para los celtas la luz se

“De la luz huyen los seres tenebrosos, aquellos que la temen porque les mostraría cual son: deformes, lóbregos y perversos. Los habitantes tenían que ahuyentar a estos seres tétricos encendiendo poderosas y enigmáticas hogueras, dando la bienvenida a la primavera, ya que la luz les protegía a todos.”

mostraba como una presencia visible de todo lo divino. Alimentaba a los hombres, a los animales, los bosques. La luz es la que nos guía permitiendo ver en lo más profundo de nuestro ser aquello que está bien. De la luz huyen los seres tenebrosos, aquellos que la temen porque les mostraría cual son: deformes, lóbregos y perversos. Los habitantes tenían que ahuyentar a estos seres tétricos encendiendo poderosas y enigmáticas hogueras, dando la bienvenida a la primavera, ya que la luz les protegía a todos.

El objeto de culto por excelencia eran las piedras. Allá donde encontraban lugares ocupados por rocas o piedras extrañas los celtas los divinizaban, consagrándolos como morada de los espíritus de los difuntos, de inspiración religiosa, haciéndolos suyos. Desde el período de La Téne acostumbraban a inhumar a sus cadáveres, a grabar inscripciones mágicas en la piedra o en madera. Después de transcurrido el tiempo necesario que denominaban como purificador, incineraban los restos y los depositaban en túmulos. Se cree que la fortaleza funeraria de ‘Brughna Boyne’ alberga los restos de los más importantes magos del país. Las columnas de basalto que forman ‘La Calzada del Gigante’ en Irlanda dieron lugar a una de las más hermosas leyendas.

El agua, la veían como fuente de vida, relacionada con los orígenes, dotaba de existencia a los hombres y a los animales. El agua caída en forma de lluvia que riega la tierra y se introduce en las raíces nutriéndola era un don divino, sagrado. En los lagos habitaban hadas, duendes y ocurrían milagros como la aparición de la espada de Excalibur emergiendo de la mano de la Dama del Lago. Adartia, Deva y Sirona eran las diosas consagradas al agua. Los peces ejercían de guardianes de los cauces de los ríos. Manannan era el dios del mar. Dana era la diosa-madre de los antiguos celtas, también conocida como Amma. Dianceht dios de la medicina en la tradición irlandesa. La diosa Brigit asociada con santa Brígida. La fiesta de Imbolc conmemoraba a esta diosa coincidiendo con el final de la estación invernal. Beltane se celebraba en primavera, fiesta sacerdotal consagrada a los druidas, que iban al bosque a recoger el muérdago.

Los árboles representaban el eje de la existencia y estaban dotados de connotaciones simbólicas. El roble simbolizaba la fuerza y el poder de los héroes, el abedul el castigo, el abeto se distinguía por su feminidad y su relación con Druantia, la reina de los Druidas. Así sucesivamente, incluso hasta el punto de elaborar un horóscopo a través de su visión de ellos. El conmovedor respeto que conferían al mundo vegetal se prolongaba al animal, manifestando una increíble sensibilidad hacia aquellos animales que, en primer lugar, habitaban en los bosques. Cada pueblo adoptaba un animal como ‘Tótem’, heredando sus características, las cuales servían de distintivos entre tribus. Los pájaros mágicos eran el enlace con el más allá, el oso combinaba el bien y el mal en un ir o devenir entre lo bestial y lo celestial, el toro se asociaba a la conquista, el jabalí al vigor o el furor bélico, el ciervo, la más noble de las presas, estaba representado por un dios, Cernunnos. Se veneraba a la serpiente como símbolo de resurrección, sabiduría, protección y sanación, relacionándola con la diosa Sirona.

El caldero de Gundestrup es uno de los emblemas más importantes. Concedía a aquel que penetrase en su interior el poder de reencarnarse o resucitar, además de otorgar riqueza a quien lo poseyera. Otros símbolos que han perdurado en los siglos son el triskel, la esvástica y la espiral, esta última utilizada en la meditación. El arma principal del guerrero celta era la espada, mágica, pesada y de hoja larga. Los artesanos artistas decoraban las empuñaduras con ámbar, piedras preciosas y esmaltes de colores.

Los celtas dieron origen a un sinfín de fantásticas leyendas que han perdurado a través de los siglos. La más conocida es la de Merlín y el mito del rey Arturo, la leyenda de la cierva dorada, leyenda del lago Ennel, leyenda de Bran, etc. La riqueza de su mitología da cuenta de su inestimable imaginación y creencias.

Crearon un calendario que dividía el año en dos estaciones, la invernal y la estival. El Ogham nacido en Irlanda en circunstancias misteriosas se considera un alfabeto único, los científicos debaten si además de comunicar esta escritura escondía rituales mágicos.

Dicho celta: ‘La verdadera grandeza no renuncia a la amabilidad’

En la actualidad se celebran fiestas de celtas y druidas, afrontando estos temas con muchos prejuicios y escaso rigor. Hay una tendencia a banalizar, a poner el acento en el aspecto arcano de la religión celta relegando a los druidas, también a través de cómics, a un rango de brujos manipuladores de calderos y pócimas mágicas, cuando su acervo intelectual y espiritual trasciende la comprensión por ser demasiado profundo y complejo. Baste tener en cuenta los siglos que nos separan para entender la idiosincrasia de esta fascinante civilización. Algunos historiadores de la época no fueron objetivos por estar bajo las órdenes de sus gobernantes, enemigos de los celtas, por tanto, no son fiables.

Tolkien, proclamaba ser anglosajón hasta la médula. Detestaba todo lo que tuviera que ver con el celtismo al interpretarlo en términos de separatismo, cayendo en una enorme contradicción al no tener en cuenta el hecho de que la propia Inglaterra anglosajona tiene un fortísimo e indiscutible sustrato celta. A nivel creativo ha bebido de las fuentes de un patrimonio fabulador, folklórico y mitológico propiamente celta. Los ogros, trolls, enanos, elfos, hadas, las lenguas inventadas por él recuerdan los dialectos galo-itálicos. Conclusión: John R.R.Tolkien, anglosajón de pura sangre como le gustaba repetir, fue después de todo un auténtico celta de pura sangre, incluso a su pesar.

Los celtas recurrían ante la adversidad al poder del árbol, rozaban el tronco pidiendo ayuda, lo que dio origen a nuestra costumbre de tocar madera para alejar la mala suerte. El mal de ojo. Se utilizaban diversos métodos. El amuleto, el conjuro o la oración se aúnan contra este mal. El mágico número tres. De ahí el dicho: a la tercera va la vencida. En la última el héroe o heroína se eleva con la victoria. Responde a los tres mundos, el cielo, la tierra y el infierno.

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La huella de una civilización (1ª parte)

Druidas contemporáneos

Druidas contemporáneos

Seducida por la lectura del libro que mantengo sobre mi regazo, el imaginario que siempre es libre vuela haciendo suyas las páginas que cuentan una fascinante historia, viajo rauda en el tiempo y retrocedo muchos siglos atrás.

Llego hasta un bellísimo y aislado paraje flanqueado por montañas, en el distrito de Salzkammergut, a orillas del lago Hallstäter See formado por el río Traun, afluente del Danubio, y junto a sus famosos yacimientos de sal gema.

En el presente…

View of Hallstatt village with lake and Alps behind, Austria

Hallstatt se eleva a 1.000 metros de altura (en el Alto Austria) y cuenta con una población de 815 habitantes. Un conjunto de bellas construcciones se levanta en el costado de la montaña dándole el aspecto de un lugar sacado de algún cuento de hadas. Las callejuelas adoquinadas que la circundan se extienden a lo largo y ancho de la localidad dibujando un mapa urbano de armoniosas formas serpenteantes. Los tejados de las viviendas son abuhardillados y las fachadas están ornamentadas con cornisas o molduras en balcones y ventanas, aderezadas todas ellas de enredaderas y flores. Bajo las estrechas y empinadas calles los canales hacen discurrir el agua de las cumbres o manantiales y en las placitas unos puentecillos de madera los sortean. En la plaza principal, a escasos metros del lago, una fuente ubicada en el centro, rodeada de bancos y de coloridos maceteros invitan al visitante a descansar y deleitarse de una belleza anclada en pretéritos tiempos, relajante y espectacular.

El paisaje de Hallstatt-Dachstein fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1.997.

Volviendo al pasado…

Este singular paraje cobijó a una civilización denominada los ‘Campos de Urnas’, debido su nombre a la costumbre de cremar a sus difuntos y conservar las cenizas en unas urnas de arcilla con tapaderas de forma cónica. Eran agrícolas, trabajaban el bronce y hablaban una lengua que al evolucionar dio origen a otras lenguas celtas. La decadencia de esta cultura fue sustituida por otra nueva que se había ido desarrollando y se puede considerar como una derivación directa de aquella. Por tanto (según los libros de historia consultados), el enclave de la primera gran cultura celta europea de la Edad del Hierro se sitúa en Hallstatt. Hall es un término celta que da nombre a la sal.

La cultura surgida en este período se ocupaba también de tareas agrícolas como sus antepasados. Controlaban las rutas y el comercio de la sal que extraían de sus minas y del ámbar, procedente del Báltico. Fue una sociedad de artistas artesanos que trabajó como ningún otro pueblo de aquella época el bronce y el hierro. Estos poderosos guerreros celtas se abrieron paso, hacia el siglo v a.C., a través de los valles austriacos haciendo restallar a sus cabalgaduras sobre el terreno que conquistaban en diversos rincones de Europa. Entraron en contacto con los etruscos y los griegos, el intercambio comercial y cultural resultó tan fructífero que dio origen a una sociedad más evolucionada de los celtas. En otra zona en la que se asentaron, La Téne, a orillas del lago Neuchatel (Suiza), se encontró en 1.858 un tesoro de restos arqueológicos. Aparecieron los primeros túmulos (inhumaciones de sus difuntos), además de una multitud de ornamentos refinados como fíbulas, cinturones, espadas con empuñaduras decoradas, navajas perforadas, figuras representativas de dioses o animales con un destacado estilismo y expresionismo, el llamado arte lateniense.

Los grupos indoeuropeos que se dirigieron hacia el sur llegaron a Anatolia, Irán y la India. Los historiadores foráneos de la época como Hecateo de Mileto, Heródoto de Halicarnaso y Avieno los situaron en puntos distintos del mapa geográfico. Aquellos que se dirigieron hacia el oeste ocuparon la cuenca del Rhin, cruzaron las montañas Alpinas y también los Pirineos, estableciéndose en el norte de Hispania. En la Galia más de 50 tribus se desperdigaron en innumerables aldeas. Vivían en castros y ciudades fortificadas. Algunos historiadores creen que estas migraciones fueron motivadas por la necesidad de encontrar tierras más productivas.

Los celtas en las islas Británicas

En algún momento decidieron cruzar el Canal de la Mancha, (aunque no se tienen datos al respecto) consiguiendo llegar a las islas Británicas. Allí se establecieron junto a otros pueblos ya existentes. De la cultura céltica con sus tradiciones hay que destacar la conservación del idioma gaélico, tanto el irlandés, como el escocés, el galés y el bretón lo han mantenido intacto desde los orígenes hasta hoy día. Son lenguas escritas, habladas y estudiadas en las escuelas, aunque sea por una minoría. Siendo Irlanda y el norte de Escocia donde se hallan los mayores vestigios celtas. Un legado fascinante repleto de mitos, leyendas y valiosos conocimientos. Es un universo heredado en el que se combinan o cruzan las crónicas históricas con la fantasía y la magia de un mundo sobrenatural.

Esta civilización de poderosos guerreros formaba una amplia y compleja sociedad dividida en tribus, pueblos o aldeas gobernados por diferentes reyes. Tenían una fuerte y bien estructurada jerarquía y unas sólidas tradiciones que respetaban. La sociedad se basaba en la familia, que no era ‘mononuclear’ como la nuestra, dotada de un carácter más amplio incluía a antepasados, a parientes de ramas colaterales y a descendientes directos, el clan, en término escocés, estaba constituido por decenas de familiares. Vivían con todo el esplendor bajo un manto cargado de espiritualidad una realidad poblada de dioses, hadas y duendes.

“Esta civilización de poderosos guerreros formaba una amplia y compleja sociedad dividida en tribus, pueblos o aldeas gobernados por diferentes reyes. Tenían una fuerte y bien estructurada jerarquía y unas sólidas tradiciones que respetaban.”

 

Los Druidas

Los depositarios de los conocimientos adquiridos y del acervo de la sabiduría ancestral eran los druidas. Estos majestuosos personajes dedicaban su vida al estudio de la ciencia y a la comprensión de la naturaleza que les rodeaba, de la que sentían que formaban parte esencial. Eran sacerdotes y jueces al mismo tiempo, para los celtas la justicia representaba un pilar fundamental por lo que le concedían una extraordinaria importancia. Quien aspirase a convertirse en druida debía seguir un proceso muy riguroso, pocos eran los que lo superaban logrando alcanzar tal privilegio, una vez conseguían pasar las pruebas se veían sometidos a un rango jerárquico estricto, donde el maestro solo sería sustituido al fallecer. Quien optase a ocupar el lugar vacante, antes tendría que demostrar su superioridad y su valía en conocimientos. Estudiaban astronomía, física, teología, entre otras materias. Lo abarcaban todo, conocían ampliamente los astros y en profundidad las plantas de las que tenían un amplio dominio de sus propiedades, sobre todo curativas. Ejercían de consejeros, políticos, filósofos o médicos, eran sanadores. Se supone que, al tener su figura un carácter entre humano y divino, mediaban entre los hombres y los dioses. En muchas ocasiones evitaban guerrillas entre pueblos, zanjaban rencillas y aportaban soluciones o armisticios en los conflictos. Los druidas poseían una superioridad inmensa de conocimientos que mantenían en secreto, trasgredía más allá de lo humano y el pueblo veneraba a estos enigmáticos magos por todo lo que representaban.

Consideraban sagrados a los árboles, siendo el roble su árbol preferido por excelencia, el muérdago crecía entre sus ramas y era tan apreciado como un ‘regalo del cielo’, el tronco lo suficientemente grande poseía la capacidad para albergar a figuras míticas, como los duendes, que daban origen a leyendas. A los druidas les gustaba impartir sus clases en lo profundo de la arboleda, cubiertos con túnicas blancas, rodeados de un halo mágico y misterioso. Allí se instruían, reflexionaban o dormían sobre lechos que fabricaban con madera de avellano. Al epicentro de las reuniones lo llamaban ‘nemento’.

Continuará…

Montserrat Prieto
Solo soy alguien que nunca dejará de soñar con un mundo mejor. Que hace del aprendizaje una constante de su vida. Amante y defensora de la salud medioambiental, de los Derechos Humanos y de la Justicia. Escritora de cuentos y relatos

Una riqueza inapreciable (2ª parte)

melífera

Capellita, dotada de la energía y curiosidad de su antepasada, quedó impactada al encontrarse con un mundo tan sorprendente y multicolor, el cual se abría paso ante la dulce ingenuidad de su mirada, le pareció increíblemente hermoso y perfecto. Disfrutó junto a sus compañeras de un hábitat tapizado de verde, entretejido de arbustos, de plantas y flores brillantes, provisto de una infinita variedad de colores.

Las siguientes lecciones no resultaron menos fascinantes. Las veteranas abejas forrajeadoras les mostraron cómo recolectar el polen de diferentes especies a través de variados métodos. Por otra parte, saber distinguir y hacer uso de la calidad del néctar o del sabor del polen resultaba primordial para volver a visitar o no el tipo de flores en cuestión. Utilizando las antenas para localizarlas (son los órganos del olfato) aprendieron a polinizar las plantas de algunos alimentos. Se aplicaron en identificar los diseños ultravioletas, los aromas florales y también los campos electromagnéticos.

Aquella noche apenas logró conciliar el sueño, los inmensos deseos de iniciar otra excursión le hacían anhelar con impaciencia el nuevo crepúsculo del amanecer.

Recogiendo agua para diluir la miel

Las dificultades de los primeros días se fueron superando y dieron lugar a otros retos de mayor envergadura. En sucesivas clases adquirieron la destreza de convertir el néctar en miel (hidrólisis de la sacarosa), a recoger el agua de las fuentes o riachuelos, a filtrarla y limpiarla microscópicamente a través de la válvula contenida en el estómago, utilizarla para diluir la miel, mezclarla con el polen, disolver azúcares granulados endurecidos e incluso enfriar la colmena cuando las temperaturas alcanzasen cotas demasiado elevadas.

La formación se completó con total éxito. Había transcurrido el tiempo necesario y las abejas jóvenes se vieron abocadas a elegir una especialidad, la que habrían de desempeñar desde ese momento en adelante. Capellita, colmó las expectativas de sus compañeras al resultar ser digna sucesora de su tatarabuela. Había heredado aquellas cualidades que la convertirían en una experta y magnífica exploradora. En las semanas siguientes realizó multitud de expediciones, aumentando la experiencia y la seguridad, de la pericia de su gestión dependía en buena medida la supervivencia de la comunidad.

En compañía de sus avezadas profesoras, en un principio ejercieron de apoyo y seguimiento, comenzó a inspeccionar el territorio y los campos con el fin de especializarse en un arte. Adquirió igualmente el imprescindible dominio de la orientación. Tenían tres formas distintas de guiarse, por medio del sol, de la polarización de los rayos de luz y del campo magnético de la tierra. Entre los principales objetivos se encontraban, descubrir a cuanta distancia se hallaban los bosques, el lugar exacto de las plantas indispensables para la comunidad y regresar a su habitáculo sin extraviarse. Posteriormente procedían a comunicar a sus compañeras el lugar de origen donde se hallaban los néctares más selectos. La transmisión de estos datos vitales lo ejercían las abejas exploradoras a través de una danza (La Danza de las Abejas). Cuando la distancia era menor de 50 kilómetros la danza dibujaba círculos, en caso de superar esa cifra utilizaban el abdomen para danzar formando ochos.

En una de aquellas salidas el afán de aventura la llevó a hacer un recorrido distinto, algo más alejado. En el trayecto se detuvo en varias ocasiones atraída por el suave murmullo del discurrir de un arroyuelo y un sinfín de fragancias, cuyas plantas adornaban las orillas. Volaba despreocupada, feliz, examinando y comprobando la calidad de las especies aquí y allá. Atravesaba una zona de claros cuando algo llamó poderosamente su atención, una extraña mancha amarilla-anaranjada se extendía de manera inquietante sobre el verde y silvestre suelo. Se acercó intrigada y cuando consiguió distinguir el origen de la mancha retrocedió horrorizada.

 

Con gran estupor contempló a miles de abejas muertas. No pertenecían a su comunidad. ¿Qué les habría ocurrido? ¿Dónde estaría su colmena?. No recordaba haber visto a ningún depredador cerca, ¿quizá le había pasado inadvertida alguna presencia por estar distraída y absorta en su tarea? Un quejido casi imperceptible la invitó a acercarse mucho más. El descubrimiento la dejó perpleja. Allí, aprisionada entre los cuerpos exánimes de sus compañeras luchaba por liberarse una abeja. Parecía un milagro, había sobrevivido a aquel desastre. Capellita se apresuró a socorrerla y con su ayuda la infeliz abejita logró desasirse. Le contó que pertenecía a una colmena propiedad de agricultores y apicultores industriales, utilizaban unas sustancias nocivas (plaguicidas tóxicos) que hicieron enfermar a muchas de sus congéneres. Aquellas sustancias debilitaron el enjambre y contaminaron la miel. Cada vez tenían que recorrer distancias más largas en busca del néctar adecuado, lo que las llevó a padecer un inmenso estrés que también las enfermó. Para colmo de su desgracia, un parásito (varroa) diezmó considerablemente la colmena. Y todo ello protagonizado por la mano de los hombres.

Un tremendo ruido las sobresaltó y al mismo tiempo empezaron a percibir un olor desconocido que las obligó a estornudar. Se inquietaron bastante aunque se mostraron resueltas a descubrir el misterio. Desde una distancia prudencial vieron aparecer a unos hombres con grandes máquinas, el ruido se fue incrementando llegando a hacerse insoportable. Llevaban fumigadoras y con ellas esparcían un líquido tóxico sobre las plantas. Entonces se dieron cuenta de que aquel pesticida fue el causante de la intoxicación y la posterior muerte de las abejas que yacían amontonadas sobre la tupida vegetación.

Capellita se alarmó, todavía más si cabe, voló sin detenerse hasta la colmena acompañada de la superviviente. Llegaron sin resuello. Tuvieron que tomar aliento para poder comunicar a las demás la desgracia acaecida y el espantoso descubrimiento que acababan de hacer. Las ancianas se miraban asustadas, nunca habían escuchado nada igual y decidieron comprobarlo por sí mismas viajando al lugar. Al llegar no pudieron acercarse demasiado porque el ambiente estaba impregnado de un intenso olor que les impedía respirar. Preocupadas, entristecidas y lamentando la trágica suerte que habían corrido las otras abejas regresaron a la colmena. Decididas a solucionar tan grave problema convocaron de inmediato una asamblea general.

Las más longevas no se explicaban cómo era posible un hecho tan trágico. Explicaron a las más jóvenes que ellas llevaban poblando el Planeta desde hace más de 50 millones de años. Habían sobrevivido a toda clase de cataclismos sin la ayuda del ser humano. Tantos millones de años siendo el eje fundamental para el mantenimiento y el equilibrio de la biodiversidad. Las abejas mielleras formaban grandes familias, (super-Apoidea) y amaban las flores. En cambio el Homo Sapiens poblaba la tierra desde hacía solo 250.000 años.

 

“Las más longevas no se explicaban cómo era posible un hecho tan trágico. Explicaron a las más jóvenes que ellas llevaban poblando el Planeta desde hace más de 50 millones de años.”

Avioneta fumigando plantación

Ahora otra especie, la humana, destruía ese equilibrio biodiverso tan imprescindible en la conservación del Planeta. Los humanos no parecían demasiado inteligentes, no respetaban a la naturaleza, no entendían el frágil equilibrio de los ecosistemas y no eran conscientes de que su propia supervivencia dependía en gran parte de ellas, las expertas y grandes polinizadoras de la mayoría de los alimentos. ¿Qué harían cuando fueran conscientes? ¿Sería demasiado tarde para las siguientes generaciones?

Las abejitas jóvenes prestaban mucha atención a las mayores y querían saber más. ¿Qué ocurriría sin ellas? Algo terrible, siguieron explicando con pesar. Se perderían la gran mayoría de los cultivos. Capellita afligida les preguntó, ¿quién polinizaría el romero, el tomillo, las zarzamoras o los arándanos?. Se hizo un sepulcral silencio, una tristeza profunda las embargó. De repente se encontraban en una encrucijada y debían tomar una drástica decisión. Tendrían que marcharse de allí si querían salvar sus vidas y a sus futuras generaciones, abandonar el lugar que las había visto nacer, alejarse a tierras más altas, a zonas asilvestradas, con menos calidad que los bosques cercanos pero con la certeza de que, en lugares agrestes y elevados, el hombre no podría llegar tan fácilmente con el veneno que las mataba. Acongojadas y silenciosas abandonaron la ‘Colmena Las Mielleras’ e iniciaron el éxodo que las llevaría a un lugar más prístino y sano. Capellita se preguntaba por cuánto tiempo.

Fin

1) La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria ha expresado su preocupación a ciertos plaguicidas neonicotinoides, ya que podrían afectar también al desarrollo nervioso de los seres humanos.
2) Markus Imhoof, es el director de la película documental titulada “More than Honey” – Mucho más que miel-.
3) El etólogo Karl v. Frisch es investigador apícola. Cuando le concedieron el premio Nobel, dijo lo siguiente: Las abejas son como una fuente mágica inagotable.

Cuando descubro abejas libando el néctar de las flores en nuestro jardín me siento fascinada y conmovida por estas incansables trabajadoras, que tanto nos dan y tan poco reciben, siempre pienso: ¿Cuánta distancia habrá tenido que recorrer para llegar hasta aquí? Y les deseo un feliz regreso a su colmena.

Montserrat Prieto
Solo soy alguien que nunca dejará de soñar con un mundo mejor. Que hace del aprendizaje una constante de su vida. Amante y defensora de la salud medioambiental, de los Derechos Humanos y de la Justicia. Escritora de cuentos y relatos

Una riqueza inapreciable (1ª parte)

abeja recolectora

Corrían tiempos complicados en la vida de la ‘Colmena ’, situada en los límites de una vasta hacienda a la que llamaban ‘Hierbabuena’.

Aquellos días, sin embargo, estaban siendo especialmente mágicos ya que en sintonía con la recién estrenada primavera, en una explosión de colores y fragancias, sus laboriosas e infatigables habitantes celebraban con expectación la inminente llegada de un aluvión de nacimientos. Suponía un extraordinario acontecimiento en la comunidad, indudablemente.

Unos meses antes…

A finales de verano y principios de otoño se habían llevado a cabo las habituales reformas dentro de la Colmena, dejándola en unas condiciones de aséptica seguridad.

abejas pecoreadoras

No resultaba en absoluto una tarea fácil, más bien se trataba de una compleja hazaña y llevarla a cabo exigía que cada obrera tuviera asignado un determinado cometido. Con ese propósito las abejas pecoreadoras recorrieron los bosques cercanos en busca del elixir que formaba parte esencial de su habitáculo. Tan apreciado y excepcional remedio no era otro que el Propóleo, para encontrarlo tuvieron que desplazarse cerca de 12 kilómetros, hallándolo en los cogollos y en las yemas de diversas especies de árboles, tales como encinas, pinos, álamos, castaños o avellanos, entre otros.

Delicadas y pacientes, pues el proceso podría dilatarse entre 30 y 60 minutos dependiendo de la temperatura del ambiente, procedieron a recolectar aquella sustancia resinosa. El trabajo se hacía excesivamente duro, necesitaban ayudarse de la segregación producida en sus mandíbulas (gracias al ácido 10-hidroxi-2- decenoico que contienen), para ablandar el propóleo. Una vez logrado lo trituraron y lo almacenaron, con el apoyo de una de sus patas delanteras, en el cestillo que tienen en la parte posterior del mismo lado, repitiendo la operación con el otro lado. Si alguna se cansaba debido a la larga distancia recorrida o por haber completado la carga siempre encontraría una compañera dispuesta a sustituirla.

Alegres y ufanas con su mercancía regresaron a la Colmena dirigiéndose al lugar donde debía utilizarse. Sus compañeras las obreras propolizadoras acudieron prestas, colaborando en la descarga y procediendo a amasarla con cera y con secreciones propias. Después se afanaron en cerrar todas las aberturas o grietas con el fin de evitar que pudiera penetrar el aire o el frío del cercano invierno. Revisaron concienzudamente cualquier cavidad o resquicio dejando perfectamente barnizados y sellados los paneles, además, la entrada principal (piquera) fue reducida considerablemente. Una vez bien aislada y consolidada en su interior aumentaba la resistencia, quedando protegida contra parásitos o epidemias gracias a la acción fungicida y bactericida del propóleo que actúa como un antibiótico natural. Fueron capaces de realizar tan laborioso e increíble trabajo durante horas interminables hasta haberlo concluido.

De esa forma a quien pretendiera hacer uso del pillaje se le quitarían las ganas y si, a pesar de todas las precauciones, algún temerario se aventuraba a traspasar el umbral, no le permitirían ir más allá. La intrusión encendería la voz de alarma y ante el riesgo de amenaza acudirían todas en tropel defendiendo a su comunidad y éste no tardaría en quedar fuera de combate.

No en vano se enfrentaban constantemente a una variedad de depredadores que las acechaban, desde los abejarucos, alcaudones o vencejos hasta el ave de presa pernis, al que le encantan las larvas y no duda en atacar los nidos, sin olvidar al tejón de la miel o a las avispas que son como lobos para las abejas.

El ciclo siguió su curso, de los huevos salieron las larvas que pasaron por varias mudas y finalmente se convirtieron en pupas. Durante aquellos meses las incansables obreras nutrieron a las larvas con las proteínas del polen recolectado, mezclado previamente con agua.

nacimiento abejas

Y ¡Por fin! Había llegado el momento de asistir a aquel maravilloso espectáculo. Nacieron primero los machos y a continuación las hembras (haplodiploidia). El alborozo se expandió por la Colmena al llenarse de renovada vida. Las viejas habitantes dieron la bienvenida a las recién llegadas y al quedar vacías las celdas las abejas nodrizas repitieron la esterilización barnizándolas con el propóleo, dispuestas a recibir los nuevos huevos de la reina.

De entre todas nació una tierna abejita descendiente directa de la bondadosa, alegre e inolvidable abeja Maya. Tenía los mismos pelos (setas) de un tono intenso, suave, plumoso y muy ramificado. Unos candorosos y grandes ojos compuestos ocupaban gran parte de su cabeza y en medio se distinguían con claridad los ocelos en perfecto desarrollo, lo cual la capacitaba para poder determinar la intensidad de la luz. En el abdomen los segmentos estaban bien modificados terminando en un fino y largo aguijón. También las patas iban provistas de los cestos (escopas) para transportar el polen. La llamaron Capellita porque les recordaba a una luminosa estrella de un color amarillo brillante cuyo nombre es Capella, a la que contemplaban entre admiradas y extasiadas desde su Colmena en las noches despejadas.

“De entre todas nació una tierna abejita descendiente directa de la bondadosa, alegre e inolvidable abeja Maya. Tenía los mismos pelos (setas) de un tono intenso, suave, plumoso y muy ramificado.”

 

Pasó el tiempo y todas crecieron al unísono. Recibieron las primeras lecciones de vida con alguna clase de anatomía. Descubrieron que los peines existentes en sus patas delanteras servían para limpiar las antenas, que a través de éstas podían percibir los movimientos del aire y ello les permitía escuchar sonidos de baja frecuencia, la función de una lengua compuesta por varias partes (proboscis) para poder libar el néctar y que sus piezas bucales estaban diseñadas para chupar y masticar. Esta asignatura fundamental fue superada, ahora había llegado ya el momento de comenzar a batir las alas y salir de la Colmena a inspeccionar el mundo exterior.

Continuará…

Montserrat Prieto
Solo soy alguien que nunca dejará de soñar con un mundo mejor. Que hace del aprendizaje una constante de su vida. Amante y defensora de la salud medioambiental, de los Derechos Humanos y de la Justicia. Escritora de cuentos y relatos

Un refugio inesperado (3ª parte)

Niños polaco en las ruinas de Varsovia – Septiembre 1939

Unos prisioneros evadidos narraron unos hechos horripilantes, contaron cómo separaban a las familias al llegar a los campos.

Las mujeres, niños, ancianos, discapacitados o enfermos eran conducidos a unas naves a las que llamaban “duchas”, con la excusa de despiojarlos, y allí les aniquilaban abriendo las espitas del gas. Ya en meses anteriores los rumores llegados de Chelmno hablaban de judíos gaseados en furgonetas. La Resistencia polaca recibió una carta en clave advirtiendo y desvelando que los campos de trabajo no eran otra cosa que campos de exterminio.

Hechos tan abominables les golpeaba por dentro desgarrando sus entrañas, aumentando inexorablemente la sensación de temor, formaba parte de su día a día manteniéndose invisible y hacían acto de presencia en el momento más inesperado, una puerta que se abría sola, la ventana que chirriaba, el objeto que caía al suelo sin haber sido tocado, un golpecito que sonaba extraño, las cosas más triviales eran capaces de provocar un enorme sobresalto en los presentes. A pesar de ello los Zabinski se sobreponían intentando salvar todas las vidas posibles, arriesgando constantemente la suya. Antonina acostumbró a teñirles los cabellos, utilizando peróxido, a aquellos Invitados con rasgos semitas demasiado evidentes, para que pudieran pasar desapercibidos. Durante unos meses, mientras estuvo embarazada de su hija Teresa se vio forzada a guardar reposo y a permitirse recibir los cariñosos cuidados de sus Invitados.

Irena Sendler 1942

Una de las Invitadas de honor en el zoo fue Irena Sendler. Antes de la invasión de 1939 trabajaba de enfermera en el Departamento Social de Varsovia. Era hija de un médico y familia católica. En 1942 horrorizada por la degradación de vida impuesta a los judíos se unió al Consejo para la Ayuda de Judíos, más conocida como Zegota, (célula fundada por Zofia Kossak y Wanda Krahelska-Filipowicz, con la misión de ayudar a los que se ocultaban en hogares polacos. Su único propósito era el rescate. Salvaron entre 30.000 y 50.000 judíos en Varsovia), y consiguió que se unieran a la causa varios colaboradores más. Crearon identificaciones falsas para tratar enfermedades infecciosas y los nazis, temerosos de contagiarse, permitieron a los polacos controlar las epidemias que surgían en el gueto, dándoles un pase especial. El grupo introducía en secreto alimentos, ropa, medicamentos y dinero.

Pronto comenzaron la labor de rescate de los niños. Algunas familias reticentes a separarse de sus hijos, algo comprensible pero nefasto, fueron deportados y gaseados en los campos de exterminio. Durante más de año y medio Irena consiguió sacar a más de 2.500 niños utilizando una infinidad de subterfugios para esconderlos. Desde sacos de patatas hasta cajas de herramientas, pasando por cargamentos de mercancías, ataúdes, cualquier elemento servía si con ello les salvaban la vida.

 

“Pronto comenzaron la labor de rescate de los niños. Algunas familias reticentes a separarse de sus hijos, algo comprensible pero nefasto, fueron deportados y gaseados en los campos de exterminio.”

Creó un archivo donde registró sus nombres y datos así como sus nuevas identidades, a fin de devolvérselos a sus familias una vez hubiera acabado la guerra. Elzbieta Ficowska era un bebé de cinco meses cuando fue transportada entre un cargamento de ladrillos en un carro tirado por un caballo. Le administraron un sedante para mayor seguridad y la introdujeron en una caja de madera llena de agujeros para que entrase el aire. Sus padres murieron en el gueto y a ella se la conoció con un apodo, “la niña de la cuchara de plata”, su madre había escondido entre sus ropas una cuchara de plata con su verdadero nombre y la fecha de nacimiento grabados: 5 de enero de 1942.

Irena Sendler 2007

Irena fue descubierta, se cree que la traicionaron. La Gestapo la detuvo y la trasladó a Pawiak, una infame prisión, donde la torturaron brutalmente y la condenaron a muerte. Ella era la única que conocía las verdaderas identidades de los niños y las familias polacas adoptivas, pero no consiguieron arrancarle ni una sola palabra. Los miembros de la Zegota sobornaron al soldado que la custodiaba y pudieron rescatarla antes de ser ejecutada. Más tarde enterró los registros de los niños del gueto en un tarro de cristal en el jardín de una vecina, con el fin de que fuesen recuperados un día si ella moría. Se la conoció como ‘El Ángel del Gheto de Varsovia’. La mantuvieron escondida en la casa de los Zabinski, sus amigos, hasta recuperarse de algunas heridas, de otras no se restableció jamás. En el año 2007 el gobierno de Polonia la presentó como candidata para optar al premio Nobel de la Paz, se trataba de una de las últimas heroínas y mártires vivas de su generación. Recibió en su país la condecoración más elevada siendo nombrada dama de la Orden del Águila Blanca y la distinción de Justa entre las Naciones en Israel.

En una de sus frases dijo lo siguiente: ‘Fui educada en la creencia de que una persona necesitada debe ser ayudada con el corazón, sin importar su religión, raza ni nacionalidad’.

Janusz Korczak Monumento

Otro miembro importante del gueto, Janusz Korczak, pediatra, pedagogo, escritor y miembro de la Logia Masónica de la Federación internacional Le Droit Humain, (tenía como objetivo: “conseguir la conciliación de toda la humanidad por encima de las barreras religiosas y buscar la verdad manteniendo siempre el respeto entre los hombres”), había fundado ‘El Hogar de los Huérfanos’ (Dom Sierot) en colaboración con Stefania Wilczynska el 7 de octubre de 1.912, un hogar que dirigió durante los siguientes 30 años hasta la invasión. Fue arrestado por los nazis, recluido en la prisión de Pawiak y puesto en libertad gracias a una fianza. Una vez en el gueto los miembros de la Resistencia le propusieron la fuga en varias ocasiones, siempre se negó a abandonar a los huérfanos, decía: ‘No se abandona a un niño enfermo y no le abandonas en estas circunstancias’. Todavía estaban frescas en la memoria colectiva las imágenes de Janusz acompañado de 200 niños y de sus colaboradores, los más pequeños aferrados a su mano o a sus ropas, caminando silenciosos hacia los vagones del ferrocarril cuyo destino les llevaría inexorablemente a su exterminación en Treblinka.

Y Antonina se preguntaba entonces cómo podía estar ocurriendo algo tan abominable en pleno siglo XX.

Janusz Korczak fue condecorado a título póstumo con la Cruz de Caballero de la Orden del Renacimiento de Polonia y de Justo entre las Naciones en Israel. En la Polonia actual se le considera un mártir, además de un precursor de las modernas teorías pedagógicas. Opinaba lo siguiente: ‘Cambiar el mundo, significa cambiar la educación’.

En 1.943 uno de los más monstruosos comandantes del Tercer Reich, Heinrich Himmler, a quien se le atribuye ‘La Solución Final’, visitó el gueto y ordenó la reanudación de las deportaciones, sin embargo, los judíos insurrectos levantaron barricadas y actuaron en contra de los judíos colaboracionistas, la expulsión hubo de ser pospuesta. Desde el exterior fueron apoyados por la Resistencia polaca y por los miles de judíos que habían logrado escapar, entre

20.000 y 30.000. El bosque de Parczew, con lagos y algunos caminos transitables se convirtió en el refugio de estas personas, la mayoría hombres. El Levantamiento del Gheto de Varsovia fue el escenario de la mayor resistencia judía contra el genocidio, se inició el 19 de abril de 1.943 pero la ayuda del exterior no fue suficiente y acabó apenas en unas semanas, concretamente el 16 de mayo, dejando una imagen fantasmal con el gueto reducido a escombros y sembrado de miles de cadáveres. Los nazis lo dieron por concluido volando uno los símbolos más emblemáticos de la comunidad judía, la Gran Sinagoga, que se encontraba en el exterior del gueto, en la calle Tlomackie. Alrededor de 56.000 hombres fueron capturados y hechos prisioneros. Otros 37.000 deportados a diferentes campos de concentración.

Jan Zabinski

Jan recibió un tiro en el cuello durante la insurrección de Varsovia, logrando milagrosamente sobrevivir. Estuvo en un campo de prisioneros en Alemania durante dos años, regresó en 1.945. Antonina también fue detenida junto con sus hijos, en el trayecto de camino a Alemania consiguió escapar con los niños permaneciendo ocultos en una aldea hasta el final de la guerra. Cuando regresó a Varsovia se dedicó a recaudar fondos para la reconstrucción del zoológico. Su reapertura se llevó a cabo en el año 1.949, siendo Jan su principal protagonista. Retomó sus clases como profesor y escribió varios libros. La familia volvió a estar unida. El 7 de octubre de 1.965 se desplazaron a Israel invitados por sus amigos y por aquellos cuyas vidas salvaron. En una emotiva ceremonia fueron reconocidos con la prestigiosa distinción de Justos entre las Naciones. A las sucesivas preguntas de la prensa Jan explicaba: “No fue un acto de heroísmo, sólo una obligación humana”.

Su gesta permaneció un tanto archivada demasiado tiempo, la grandeza y la humanidad de Jan y Antonina Zabinski deben ser recordadas.

Algunos de los prisioneros más conocidos del gueto fueron:

  • Emanuel Ringelblum: Historiador. Autor de las ‘Notas desde el Gheto de Varsovia’.
  • Mordechai Anielewicz: Comandante de la Organización de la lucha judía.
  • Yitzhak Katzenelson: Poeta y dramaturgo.Wladyslaw Szpilman: Compositor y pianista. La película de Roman Polanski está basada en sus memorias.

Más de 860.000 polacos fueron desarraigados, 1.300.000 enviados a Alemania para realizar trabajos forzados y 350.000, sencillamente, asesinados.

Reza en un dicho judío lo siguiente: Quien salva una vida salva al mundo entero

Fin del relato

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Montserrat Prieto
Solo soy alguien que nunca dejará de soñar con un mundo mejor. Que hace del aprendizaje una constante de su vida. Amante y defensora de la salud medioambiental, de los Derechos Humanos y de la Justicia. Escritora de cuentos y relatos

Un refugio inesperado (2ª Parte)

Soldados evadidos en las jaulas del zoo


Intentando reaccionar ante el ataque demoledor y la destrucción de la que estaban siendo objeto, sin que hubiera habido una previa declaración de guerra, la familia Zabinski corría desesperada atravesando las calles del barrio antiguo y a duras penas consiguieron llegar de nuevo al zoo.

Jan pensaba que el cerco a la ciudad sería inminente. Organizó rápidamente la salida de su mujer y su hijo de Varsovia hacia un pueblo cercano llamado Rejentówa, quedándose él al frente del zoológico.

Miles de civiles tuvieron el mismo pensamiento y en una huida apresurada abandonaron la ciudad a pie, apenas sin pertenencias, acarreando tan solo con los pocos enseres que podían llevar. Impulsados por el miedo y el instinto de supervivencia realizaban un esfuerzo por alejarse y buscar un lugar más seguro. Una interminable columna de gente volvió a escuchar los zumbidos de la aviación germana rasgando el cielo. Los temibles Stukas aparecían como aves de presa, sin alma, voraces, no dudando en abalanzarse a velocidad de vértigo sobre una muchedumbre indefensa, al tiempo que disparaban sus balas y alcanzaban sus objetivos fácilmente, provocando entre la población el pavor y la dispersión. Los pilotos de los cazas polacos eran hombres cualificados y famosos por su valor pero no podían competir, sus aviones estaban obsoletos, con los modernos y veloces Junkers JU-87 Stukas. Tan clara desventaja no les detuvo a la hora de lanzarse con determinación en persecución de los invasores logrando derribarles, al menos en aquella ocasión, y salvar la vida de sus compatriotas que enloquecidos de fervor y agradecimiento les vitoreaban.

irundstGerd von Rundstedt

La información que le llegó a Jan era muy preocupante, revelaba el avance de las tropas alemanas desde Prusia Oriental advirtiendo que no tardarían en alcanzar Rejentówa, hecho que le obligó a salir precipitadamente a buscar a su familia y llevarles de vuelta a la capital. Los nazis habían desarrollado estratégicamente la invasión desde tres ejes diferentes que terminarían por confluir en Varsovia. El ataque principal lo realizarían desde el territorio nacional alemán sobre toda la frontera polaca, bajo el mando de Gerd von Rundstedt. Un eje de ataque secundario por el norte, desde Prusia Oriental, ejecutado bajo el mando de Fedor von Bock. Y otro eje de ataque terciario por parte de los aliados eslovacos, con apoyo de unidades alemanas, bajo el mando de Ferdinand Catlos. Su intención no era otra que aislar la fuerza principal del ejército polaco al oeste del Vístula con el fin de ser, posteriormente, destruido.

Por su parte el ejército polaco había recibido órdenes precisas de defender Varsovia hasta el último aliento. A su regreso, los Zabinski, se encontraron el zoo devastado. El desolador sufrimiento de los animales que aterrados aullaban, barritaban, gruñían, chillaban o gemían les sobrecogió el alma. Tuvieron que presenciar con impotencia cómo los soldados polacos se veían obligados a sacrificar a muchos de aquellos animales que estaban malheridos. Una tercera parte de los animales fueron masacrados por las bombas de los nazis. El tiempo no se podía detener para asimilar cada trágico suceso y con el rostro anegado por las lágrimas se vieron forzados a reaccionar con rapidez pues suponía la diferencia entre vivir o morir. Jan, como veterano de la Primera Guerra Mundial tuvo que incorporarse al día siguiente a filas. Una vez más se despidieron, a Antonina y a Rys no les quedó otra opción que refugiarse en la casa de unos familiares.

Los bombardeos continuaron hasta finales de septiembre. Fue el general Erwin Rommel, cuyo apelativo el ‘Zorro del Desierto’ le definía, quien se dirigió por radio al pueblo polacoensalzando su valentía e instándoles a rendirse de una manera digna. Un despliegue de soldados alemanes en formación, de tanques, batallones y caballería desfiló por sus calles adueñándose de la ciudad ante los atónitos ojos de sus ciudadanos. Un tiempo después Jan, exhausto y demacrado aunque felizmente sano y salvo, volvía a reunirse con su familia.

La nueva colonia alemana estaba comandada por el abogado particular de Hitler, miembro destacado del Partido Nazi, Hans Frank dictó un decreto que había elaborado con unas leyes compuestas por el pensamiento nazi. Un decreto que, según él, estaba destinado a combatir la violencia. Cualquiera que violase las órdenes sería ejecutado. En realidad pretendía reducir a cenizas las estructuras del pueblo polaco y ejecutar a sacerdotes, profesores, terratenientes, políticos y artistas. En 1940 comenzó la persecución directa a los judíos quienes diariamente sufrían vejaciones y eran víctimas de ataques. Mandó levantar una alambrada y después construir un muro alrededor de una zona donde solo había edificios para reubicarlos allí, marginándoles y aislándoles de la zona aria. Así fue como nació el Ghetto de Varsovia, el más grande de todos, donde llegaron a habitar hacinadas casi medio millón de personas. Los nazis comenzaron a transportar a miles de judíos a Treblinka cuando ya muchos de ellos habían comenzado a morir en masa debido a las epidemias y al hambre. En aquellos días ignoraban que eran enviados a un campo de exterminio, pensaban que iban a un campo de trabajo.

Con el cese de los bombardeos la familia Zabinski pudo regresar definitivamente a su hogar. Comprobaron que la casa misteriosamente seguía en pie, había sufrido daños pero podría ser reconstruida para habitarla en su mayor parte. Totalmente desolados ante la situación que vivían muchos de sus amigos y vecinos judíos, recluidos en el ghetto, pensaron que debían hacer algo para ayudarles, y con esta decisión su destino quedó ligado al de ellos. A partir de entonces siempre llevaban oculta en algún bolsillo de su ropa una cápsula de cianuro.

Jan Zabinski no se quedaría de brazos cruzados viendo cómo los nazis destruían su país y a sus gentes. Ideó un plan. Se le ocurrió un proyecto, la cría de ganado porcino, con la excusa de alimentar a las tropas alemanas. Para ello disponía de un contacto importante, Luck Heck, un alemán antiguo conocido y miembro de la Asociación Internacional de Zoológicos, a quien le gustó la idea. Por otra parte, Jan, como teniente veterano de guerra también estaba bien informado y relacionado. Pertenecía a la Guardia Popular que estaba formada por unos 380.000 soldados y también colaboraba con la Resistencia, la mejor organizada de toda Europa.

Jan y Antonina utilizaron el zoo para esconder a muchos judíos que lograban escapar del ghetto, también a soldados que sobrevivieron a la invasión, todos ellos necesitaban de manera urgente un lugar eventual donde ocultarse, alimentarse y proveerse de documentos falsos. Les escondieron tanto en su propia casa, haciéndoles pasar por familiares, como en el sótano o utilizando las jaulas vacías de los animales que previamente habían cubierto de heno.

“Jan y Antonina utilizaron el zoo para esconder a muchos judíos que lograban escapar del ghetto, también a soldados que sobrevivieron a la invasión, todos ellos necesitaban de manera urgente un lugar eventual donde ocultarse, alimentarse y proveerse de documentos falsos”

 

El Ghetto de Varsovia

Les llamaban los ‘Invitados’, les ponían nombres inventados, apodos, además de utilizar constantemente consignas para avisarles de cualquier peligro. Eran conscientes del enorme riesgo que corrían sus vidas, (cualquier persona que ayudase a un judío era ejecutada junto a toda su familia), lo cual les hacía vivir en un estado permanente de atención y alarma. Cuando alguien desconocido e aproximaba a la casa, Antonina corría al piano y comenzaba a tocar ‘Go, Go to Crete’, con esta advertencia los Invitados sabían que debían ocultarse inmediatamente. Tenían demasiado cerca un batallón de soldados que se había instalado en una zona del parque y disponían de un almacén donde posiblemente guardaban armas. Jan vivía una vida doble y al límite, por un lado su pertenencia a la Resistencia, por otro como cuidador de los Parques y Jardines de Varsovia y de la granja porcina. Procuraba no comentar sus actividades bélicas con su esposa para no preocuparla contaminando más su estado de ánimo. Participaba en la construcción de bombas, en la construcción de sótanos y búnkeres, espionaje, sabotajes, descarrilamientos, atentados a los nazis provocando explosiones a lugares que frecuentaban y un sinfín de actividades. Daba clases de biología y parasitología, no asistían muchos alumnos por causas evidentes, en aulas nómadas para no ser localizados. (Los nazis habían prohibido las clases secundarias y los estudios universitarios) También se desplazaba habitualmente al ghetto, llevando escondidos alimentos, mensajes o notas a sus amigos y conocidos, gracias a un pase especial se le permitía la entrada y salida sin demasiados impedimentos. Ayudó a evadir a algunos judíos con aspecto más ario, porque no llamaban la atención, haciéndoles pasar por colaboradores suyos, después les ocultaba en el zoo hasta conseguirles documentos y abrirles un paso seguro fuera del país. Su hogar se convirtió para los perseguidos en ‘La casa de la Esperanza’. En 1943 comenzaron a llegar Invitados con noticias escalofriantes sobre la brutalidad que ejercían los nazis “en los campos de trabajo”.

Continuará…

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Montserrat Prieto
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Un refugio inesperado (1ª parte)

Transcurría el año 1.931 cuando Jan Zabinski y Antonina Erdman festejaban sus esponsales, quedando sus vidas unidas para siempre. Jan era ingeniero y zoólogo. Antonina había estudiado piano y lenguas extranjeras. Se conocieron cuando aprendían dibujo y pintura en la Academia de Bellas Artes. Compartían, además, un mutuo amor por la naturaleza y los animales.

Antonina Zabinski

Emprendían juntos una nueva andadura por la senda de la vida, cargados de ilusiones, de proyectos innovadores y de expectativas. Ejerciendo el puesto de nuevo director del zoológico de Varsovia, Jan, aspiraba legítimamente a convertirlo en uno de los más majestuosos de Europa. Su esposa y él ocupaban la casa grande, que pasaba casi inadvertida entre tanta vegetación. Desde el primer momento compartieron su vida y su hogar con los animales del zoo, quienes requerían de una constante atención y cuidados. No resultaba extraño entrar en el salón de su casa y ver aparecer a algún animalito con una pata vendada, un ave con el ala quebrada en vías de curación o a los cachorritos de lince (procedentes del bosque de Bialowieza y huérfanos a causa de los cazadores furtivos) que ella se ofreció a cuidar, con el fin de preservar la especie en peligro de extinción pues sólo quedaban unos cuantos ejemplares en Europa.

Diferentes lenguajes, sonidos, sabores u olores se mezclaban y condensaban en el aire, formando una amalgama misteriosa difícil de desentrañar. A estos densos y cotidianos aromas se terminaron por acostumbrar.

Rynard Zabinski

En 1932 nació su primer hijo, Ryzard, (les gustaba llamarle Rys), que en polaco significa: lince, quien creció en un hogar donde sus mejores amigos eran los animales.

El zoológico estaba situado a la orilla derecha del río Vístula. Contaba con muy diversas especies, algunas exóticas. Tenían la responsabilidad y la preocupación que todo parque zoológico requiere, la de mantener animales sanos y calmados, por lo que Jan debía organizar, supervisar y hacer continuas rondas. Se desplazaba para realizar este trabajo en su bicicleta e iba acompañado siempre de su inseparable alce, al que llamaba Adam. Disponían de guardas que patrullaban constantemente para evitar robos, ya que las especies exóticas estaban de moda en el mercado negro. Acudían a visitarlo personalidades distinguidas, tanto de Polonia como del extranjero, delegados del gobierno, profesionales de la prensa. De anfitriona ejercía Antonina enseñándoles las distintas zonas que habían recreado, bosques, prados, desiertos, lagunas, entusiasmaba a todo el mundo contando historias y anécdotas. Ella tenía un don especial en su trato diario con los animales, les ayudaba a estar calmados y tendía a humanizarlos, consiguiendo efectos verdaderamente sorprendentes.

En 1.939 habían conseguido varios objetivos, el zoo gozaba de un aspecto magnífico y ellos se preparaban para recibir al año siguiente la reunión anual que se celebraría en su ciudad, la cual congregaría a los miembros de la Asociación Internacional de Directores de Zoológicos. Un evento importantísimo. Lo que ignoraban entonces era la secreta orden que Hitler había dado a sus generales, “para que se ocupasen del problema polaco”.

Molotov-Ribbentrop

En agosto de 1.939 los ministros de asuntos exteriores Von Ribbentrop y Molótov, habían firmado un pacto secreto de no-agresión entre Alemania y la Unión Soviética. El mundo despertó conmocionado ante la noticia, aún no se conocía el contenido de dicho pacto pero parecía no quedar duda de las intenciones, se albergaban negros auspicios sospechando que ya se estaban dividiendo Polonia tras la invasión, repartiéndose sus productivas y codiciadas tierras de labranza.

En la madrugada del 1 de septiembre, los alemanes, contando con la ventaja del factor sorpresa y en la oscuridad de la noche habían atravesado las fronteras polacas. Amanecía cuando los zumbidos de los Stuka se acercaban amenazadores a la ciudad sobresaltando y estremeciendo a sus habitantes. Como Jan era un veterano de la Primera Guerra Mundial supuso que serían escuadrones de la Luftwaffe escoltando al ejército alemán. Consciente de que Polonia carecía de los aviones, armas o equipamientos de guerra para combatir contra la todopoderosa Alemania de Hitler, decidió poner a salvo a su familia de inmediato alojándola en un lugar más seguro.

La Blitzkrieg (palabra que se atribuye a Hitler y significa: “guerra relámpago”) hacía acto de presencia, acompañada del terror. Una pesadilla con connotaciones apocalípticas invadió súbitamente la apacible vida de los polacos, su existencia estaba a punto de cambiar y jamás volvería a ser igual. Tan sólo habían pasado unas pocas horas cuando se enteraron de que la viciada mente de Hitler había urdido una artimaña para justificar la invasión ante el mundo, intentó hacer creer que los polacos habían atacado Gleiwitz, una ciudad fronteriza alemana. En realidad fueron las mismas tropas nazis las que prepararon el falso ataque, se vistieron con uniformes polacos y requisaron una radio local emitiendo una falsa llamada a las armas contra Alemania. Incluso llegaron a mostrar a periodistas extranjeros los cadáveres de prisioneros vestidos con el uniforme polaco, en un vano intento por convencerles ya que la trampa no surtió efecto.

“a Blitzkrieg (palabra que se atribuye a Hitler y significa: “guerra relámpago”) hacía acto de presencia, acompañada del terror. Una pesadilla con connotaciones apocalípticas invadió súbitamente la apacible vida de los polacos, su existencia estaba a punto de cambiar y jamás volvería a ser igual.”

Los Zabinski, en su lógica obsesión de salvar a su pequeño hijo Rys prepararon precipitadamente algo de equipaje y salieron del zoo, adentrándose en las calles adyacentes y bulevares. Sobre sus cabezas retumbaban los zumbidos de los bombarderos y de las sirenas que llevaban incorporadas, sembrando confusión entre la gente. Los Stuka aparecían veloces, se dejaban caer en picado dibujando en el aire una vertical perfecta y acto seguido soltaban sus bombas que caían cerca de donde se encontraban. La ciudad se había convertido en un caos, la gente gritaba

llamándose unos a otros, corrían enloquecidos sin saber muy bien adonde les llevaba el pavor que, de pronto, se había apoderado de ellos. Escenas dantescas aparecieron ante sus ojos, tejados que se desprendían de los edificios y desaparecían entre un ruido infernal acumulando nubes de polvo negruzco, casas que ardían, ramas caídas, árboles arrancados de cuajo, socavones en el asfalto que impedían el paso y diseminados por las calles yacían los cuerpos inertes de ancianos, niños, mujeres y de animales. Los quejidos de los heridos pidiendo ayuda apenas tenían eco entre aquel infierno de destrucción. Varsovia era bombardeada en un brutal y salvaje ataque sorpresa, los nazis aniquilaban cuanto encontraban a su paso sin discriminación alguna, de tal forma, que parecía como si quisieran borrarla de la faz de la tierra. Jan se dio cuenta de que no podían seguir y debían regresar rápidamente a su casa del zoo.

Continuará…

Montserrat Prieto
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Los hippies de la naturaleza

En un lugar del centro de África en la República Democrática del Congo, en pleno corazón de la selva, albergado por el enramado y denso follaje, rodeado de los humedales de la jungla, se encuentra el hábitat de los hippies del mundo natural.

Asentados en la orilla sur del Río Congo y norte del Río Casai (gregario del río Congo), esta fascinante especie de primates llamados Bonobos (Pan Paniscus) son nada menos que nuestros primos lejanos, según estudios científicos, pues comparten más del 98’9% del ADN del Homo Sapiens. De hecho están más emparentados con la raza humana que con los Gorilas.

Su existencia se desconocía hasta 1.933 y fue descubierta por casualidad. Cuando Harold Coolidge, anatomista americano, presentó un cráneo en el museo de Tervuren (Bélgica) en 1.928 se creía que pertenecía a un joven chimpancé. El mérito del descubrimiento, como especie diferenciada, se atribuyó a Ernst Schwarz (zoólogo alemán) debido a unos estudios que realizó y publicó posteriormente. A partir de entonces otros científicos del mundo se sumaron a las investigaciones en pos del origen y conocimiento de estos primates, como Jane Goodall, que ha creado el Centro de Rehabilitación de Chimpancés de Tchimpounga, Richard Wrangham, Frans de Waal o Dale Peterson, entre otros.

Aún así, en la actualidad, nuestro conocimiento sobre estos parientes lejanos sigue siendo escaso o nulo. El experto en simios Brian Hare lo deja patente durante una entrevista al afirmar: ‘Nadie sabe nada de los Bonobos. Hasta las personas más cultas se sorprenden al oír hablar de ellos’.

Para descubrir quienes son, cómo viven, qué particularidades poseen y porqué son considerados incluso más inteligentes que los chimpancés, rango que ocupan después de los humanos, solo tenemos que situarnos en su zona de hábitat, en la orilla sur del Río Congo. Ahí nos encontraremos con unos seres que, como máximo, alcanzan el metro de altura. Su cara es negra y fina, tienen los ojos y las fosas nasales grandes, orejas pequeñas, de labios rosados y pelo largo en la cabeza. De cuerpos y cuellos delgados, con hombros estrechos y largas piernas. Se distinguen del resto de los primates porque caminan en posición bípeda, igual que los humanos, durante largas distancias. Los rasgos faciales son distintivos en cada individuo, o sea que son fácilmente reconocibles por sus diferencias.

 

“Se distinguen del resto de los primates porque caminan en posición bípeda, igual que los humanos, durante largas distancias”

 


Se alimentan de hojas, brotes, semillas, flores, resina, termitas, lo que les convierte en expertos frugívoros, y la cual complementan con miel, huevos, aves y pequeños mamíferos que cazan, también consumen plantas medicinales para combatir los parásitos intestinales. Son muy sociales. Viven en pequeños grupos de alrededor de 10 individuos. Las hembras se ayudan unas a otras formando un gran equipo al que ningún macho, más grandes y fuertes, osarían discutir su matriarcado. Los vínculos que desarrollan con sus hijas e hijos son muy fuertes y permanecen de por vida. Cuando tienen encuentros con los otros grupos se desata una orgía de divertimento y amabilidad que expresan con saludos a través de relaciones sexuales. Utilizan el sexo para liberar tensiones, como vía de escape para evitar la violencia. Es así como resuelven conflictos, situaciones complicadas y fortalecen el núcleo matriarcal de su sociedad.

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Montserrat Prieto
Solo soy alguien que nunca dejará de soñar con un mundo mejor. Que hace del aprendizaje una constante de su vida. Amante y defensora de la salud medioambiental, de los Derechos Humanos y de la Justicia. Escritora de cuentos y relatos

El talento olvidado de Mileva Maric

Después de permanecer en la opacidad de la sombra durante décadas, relegada e injustamente olvidada, la figura de una excepcional investigadora emergió a la luz, de una forma más definitiva, en 1.987. Fue a través de la publicación de los archivos personales del que fuera su esposo, Albert Einstein. Un inestimable legado que hasta entonces estuvo férreamente custodiado por sus albaceas testamentarios, Helen Dukas y Otto Nathan.

La revelación de dichos archivos entre los que se incluían las cartas íntimas de amor, las que Albert y Mileva se habían intercambiado en el período de tiempo que duró su noviazgo, sacudieron los cimientos de una parte de la ciencia, conmocionando y revolucionando al sector, aún hoy continúa el debate. Y al mundo entero. Las llamadas cartas de amor han dejado en evidencia aspectos hasta ahora desconocidos y, por la misma razón, han generado tanta polémica porque han abierto nuevos horizontes desvelando algunas inconsistencias relevantes.

¿Por qué extraña razón una científica tan brillante ha sido ignorada tanto tiempo, y, si se me permite, tan maltratada como para pasar su determinante presencia inadvertida para la historia, la ciencia y la mayor parte del mundo?

Cierto es que estuvo marcada por la época que le tocó vivir, además de las dos guerras mundiales, su vida estuvo plagada de obstáculos y barreras en un mundo moldeado por y para hombres, donde escasas mujeres lograban acceder a esa sociedad hermética y machista, cuanto más ser reconocidos sus esfuerzos personales en una sociedad que las marginaba y menospreciaba sin ningún tipo de pudor, creando vacíos incomprensibles. Y, en este caso concreto, ¿hubo un interés especial por ocultar los logros de sus trabajos, los mismos que fueron indispensables para el desarrollo de la Teoría de la Relatividad que encumbró a Albert Einstein como genio del siglo XX, los cuales, misteriosamente, llegaron a desaparecer? Tal y como expresaba su biógrafa, Desanjka Trbujovic.

Pero, ¿quién fue en realidad Mileva Maric?

Nació un 19 de diciembre de 1.875 en una ciudad que entonces formaba parte del antiguo Imperio Austro-Húngaro, llamada Titel, en la actual Serbia. Desde la niñez asombró por su precocidad, su gran inteligencia y enorme potencial. Sobresalía en ella la irrefrenable pasión que sentía, especialmente, por las matemáticas y la música. De carácter reservado, tenaz, y pese a la influencia de la religión, ortodoxa, era libre-pensadora.

 

“Con solo diez años fue matriculada en el primer curso en la Escuela Superior femenina de Novi Sad, más tarde consiguió un permiso especial para matricularse en el Instituto masculino de Enseñanza Media.”

 

 

 

 

 

 

Mostraba determinación y confianza en sí misma. Obtuvo la aprobación y el apoyo de su padre que alimentó con entusiasmo las expectativas de su hija en la consecución de sus objetivos, también algo inusual para aquella época. A nivel físico padecía una artrosis congénita de cadera que la obligaba a cojear.

Con solo diez años fue matriculada en el primer curso en la Escuela Superior femenina de Novi Sad, más tarde consiguió un permiso especial para matricularse en el Instituto masculino de Enseñanza Media.


En 1896 fue admitida en la prestigiosa Universidad de Zúrich (Suiza) con el fin de iniciar estudios superiores de Física y Matemáticas. Allí conoció a Einstein y a su gran amiga Helene Savic. El joven Albert, por aquel entonces, mantenía una actitud un tanto irreverente hacia sus profesores, especialmente con Herr Weber, indisciplinado e indeciso faltaba a las clases y se comportaba extremadamente arrogante, también sucedió que cuando conoció a Mileva se enamoró locamente de su mente, como así lo llegó a expresar él mismo.

Un año después Mileva se trasladó a la Universidad de Heidelberg (Alemania) para estudiar el efecto fotoeléctrico junto al profesor Lenard, quien recibió, posteriormente, el premio Nobel de Física. En 1898 regresó a Zúrich para continuar sus estudios en la Escuela Politécnica llevando los trabajos que había desarrollado. Albert y ella se hicieron inseparables, su amor no se podía entender sin la mutua pasión y estrecha colaboración en la investigación, faltando a algunas clases para hacer experimentos por su cuenta. Igualmente disfrutaban de su otra pasión, la música, realizando veladas con sus amigos en las que tocaban instrumentos. Mantuvieron una amistad con los esposos Curie.

Tenían planes de futuro y pensaban contraer matrimonio a pesar de la oposición de sus familias, al acabar sus estudios. La madre de Albert llegó a escribir una carta muy ofensiva a los padres de Mileva. Los acontecimientos se precipitaron al quedarse embarazada, lo que la obligó a refugiarse en casa de su hermana en Novi Sad. Dio a luz a una niña a la que llamaron Liesert, aunque no se tienen datos sobre lo que ocurrió con ella. En 1903 se casaron en Berna (Suiza) después de que Einstein hubiera conseguido su primer trabajo en la Oficina de Patentes de dicha ciudad. Mientras tanto su esposa había ido desarrollando investigaciones de la teoría de los números, cálculo diferencial e integral, funciones elípticas, teoría del calor y electrodinámica. Aquellos fueron los años más pletóricos y creativos de la vida del genio, cuando ambos compartían sus investigaciones.

En 1904 nació su hijo Hans Albert y fue cuando Mileva sacrificó todas las posibilidades profesionales para dedicarse a su familia aunque seguía compartiendo los trabajos con su marido que escribía en casa. Al año siguiente Einstein hace grandes avances con la Teoría de la Relatividad que le convirtieron en el mayor genio del siglo XX, por el cual recibiría el premio Nobel de Física. Respecto a la coautoría Evans Harris dice lo siguiente: ”La Teoría de la Relatividad comenzó con la tesis que Mileva escribió y presentó a la supervisión del profesor Weber cuando estudiaba en la escuela politécnica de Zúrich, “cuya memoria se ha perdido”. El efecto fotoeléctrico tiene su origen en los trabajos de Mileva cuando estudiaba en Heidelberg junto al profesor Lenard, premio Nobel de Física. Precisamente por su trabajo experimental sobre el efecto fotoeléctrico la teoría del movimiento Growniano es producto del pensamiento de Einstein y de su interés por la termodinámica. Mileva contribuyó al mismo con el trabajo matemático describiendo el movimiento desordenado de las moléculas.”

En los años posteriores la vida de los Einstein-Maric sufrió diversos cambios. Nació su tercer hijo en 1910, Eduard, y se trasladaron varias veces a causa del trabajo llegando a vivir en diferentes ciudades, Berna, Zúrich, Praga, de nuevo Zúrich, finalmente Berlín. En 1913 Albert inicia una relación extramatrimonial con su prima Elsa Lowenthal, la cual vivía en Berlín, estaba viuda y tenía dos hijas. A pesar de todo Mileva amaba a su esposo y le acompañó a Berlín. Allí tuvo que vivir uno de los episodios más humillantes y duros de su vida. Einstein ya no la necesitaba y es cuando le impone unas reglas de convivencia, al ser publicadas éstas dieron la vuelta al mundo conmocionando a unos y otros por su extrema dureza:

“Einstein ya no la necesitaba y es cuando le impone unas reglas de convivencia, al ser publicadas éstas dieron la vuelta al mundo conmocionando a unos y otros por su extrema dureza”

 

1) Tendrás que encargarte de que mi ropa esté siempre en orden.
2) Se me sirvan tres comidas diarias en mi cuarto.
3) Mi dormitorio y mi estudio estén siempre en orden y de que nadie toque mi escritorio.

Debes renunciar a todo tipo de relaciones personales conmigo, con excepción de aquellas requeridas para el mantenimiento de las apariencias sociales.
No debes pedir que:
1) Me siente contigo en casa.

2) Que salga contigo o que te lleve de viaje.

Debes comprometerte explícitamente a observar los siguientes puntos:

1) No debes esperar afecto por mi parte y no me reprocharás por ello

2) Debes responder inmediatamente cuando te dirija la palabra

3) Debes abandonar mi dormitorio y mi estudio en el acto

4) Prometerás no denigrarme cuando así te lo demande yo ante mis hijos, ya sea de palabra o de obra.

A los pocos meses, ante el temor de la guerra y una situación tan degradante ella abandona Berlín regresando con sus hijos a Zúrich. Vivió en una pensión con escasos recursos hasta conseguir trabajo dando clases de música y matemáticas, consiguió mejorar su situación logrando dar una vida más digna a sus hijos. Einstein le pidió el divorcio lo que la llevó a padecer una fuerte depresión, quizá porque nunca perdió la esperanza de que regresase junto a su familia, finalmente se lo concedió. Cuando diagnosticaron una esquizofrenia a su hijo Eduard ella se negó a ingresarle en un psiquiátrico. Albert se desplazaba a Zúrich de vez en cuando para pedirle opinión sobre sus trabajos. La última vez que vio a su hijo Eduard fue en 1933, cuando partió hacia Estados Unidos, huyendo de la persecución nazi.

Resulta curioso que en aquellos años, precisamente, María Sklodowska Curie contase con el apoyo de su esposo, el también científico Pierre Curie, cuyo comportamiento para con ella fue muy distinto, la ayudó a salvar las barreras que hasta entonces parecían infranqueables a las mujeres. Cuando Pierre se enteró de que iba a ser propuesto para el premio Nobel de Física y que su esposa no contaba con el mismo reconocimiento de todos los miembros del Comité mostró enérgicamente su disconformidad, manifestando por escrito su expreso deseo a que el premio fuera compartido con ella, igual que ambos compartieron la investigación que dio lugar a los descubrimientos de la radioactividad.

No se trata de juzgar a nadie, es incuestionable que Einstein fue un genio, pero quienes se empecinan en mantenerle mitificado como si fuese un dios sagrado sin mácula alguna, de aspecto bonachón, y conservar sus logros exclusivamente como suyos sacralizados en una urna de cristal, cometen la mayor de las injusticias contra una científica excepcional cuya coautoría, del logro que consiguieron trabajando conjuntamente y que dio origen a la Teoría de la Relatividad, parece indiscutible e indudable que también le pertenece a ella y hasta que no sea reconocido por la Ciencia, la Historia y el mundo, se estará en deuda con Mileva Einstein-Maric.

Montserrat Prieto
Solo soy alguien que nunca dejará de soñar con un mundo mejor. Que hace del aprendizaje una constante de su vida. Amante y defensora de la salud medioambiental, de los Derechos Humanos y de la Justicia. Escritora de cuentos y relatos

La lucha titánica del Pueblo Lenca

Apenas había comenzado el mes de marzo del año 2016 cuando en la madrugada del jueves día tres, unos hombres se deslizaron sigilosamente hasta la vivienda de Berta Cáceres. Protegidos por las sombras que aún se cernían en La Esperanza, en el oeste de Honduras, penetraron en su cálido hogar y asesinaron a esta heroína indígena del pueblo Lenca.

Dejaron tras de sí destrucción y tragedia. La pérdida irreparable de una vida, a una anciana madre desolada y a unos hijos huérfanos. Le arrebataron la vida a una mujer extraordinaria pero no consiguieron acallar su voz, la cual sigue viva en los suyos y en cuantos quieran recordarla. Un día la Historia la rescatará para darle el lugar merecido entre sus páginas.

Pero mientras, vayamos al inicio. ¿Qué mal había hecho Berta para sufrir tan devastador y trágico destino? ¿Por qué recibió amenazas de violación y linchamiento? Incluidas también las proferidas a su madre y a sus hijos. ¿A qué tanto ensañamiento y crueldad hasta terminar con lo más sagrado que un ser humano posee, su propia vida?

Su historia se remonta a su niñez. Creció educada bajo el manto de fortaleza y coraje de su madre, quien fue partera, enfermera y hasta alcaldesa, cuidando de la salud de muchas mujeres, viviendo dictaduras y golpes de estado. Heredó el amor por la tierra, la naturaleza y las tradiciones de su comunidad. No es extraño pues que se convirtiera en un referente, una mujer imparable, digna y orgullosa guerrera de su pueblo. Fue una líder fuerte e incorruptible a la que ni amenazas, ni asesinatos, pudieron detener o apartar del camino que había emprendido. En 1993 cofundó el Consejo Cívico de Organizaciones Populares e Indígenas de Honduras. COPINH.

En 2006 la comunidad lenca del Río Blanco buscó la ayuda de la Organización cofundada por esta infatigable mujer. Habían descubierto que tras la masiva llegada de maquinaria pesada al lugar se escondía un polémico proyecto hidroeléctrico. Ningún representante del Gobierno había contactado con ellos en ningún momento para informarles.

Bajo su liderazgo, el pueblo lenca se organizó rebelándose en una titánica, injusta y desigual lucha en contra de la construcción de la represa de Agua Zarca. De llevarse a cabo el proyecto significaría desplazar a la comunidad, impidiéndoles desarrollar sus actividades agrícolas y desterrándoles de sus hogares, de sus raíces. El resultado de la privatización sería no solo del río sino de varios kilómetros a la redonda.

Las asambleas indígenas lencas, más de 150, rechazaron la construcción de la represa sobre el Río Gualcarque. Se desplazaron hasta Tegucigalpa para exigir al congreso rechazar el proyecto hidroeléctrico ya que habían otorgado a empresas privadas sus ríos durante más de treinta años.

El pueblo indígena continuó unido e hizo una férrea oposición en 2013 impidiendo la entrada de maquinarias al bloquear las carreteras. La firme, dura y valiente resistencia duró más de un año. La confrontación de Agua Zarca tuvo para ellos un alto coste ya que durante ese tiempo tres de sus activistas fueron asesinados. Además, soportaron estoicamente el infame hostigamiento al que fueron sometidos por los militares, los guardias privados, los sicarios y la policía, llegando éstos incluso a apuntar con sus armas a las cabezas de niños, niñas y ancianos de Río Blanco.

En los últimos años se han registrado más de 116 asesinatos de defensores medioambientales, la mayor parte de ellos ocurridos en América Latina, siendo Honduras el país cuyo registro es el más elevado.

Después de este dramático enfrentamiento en el que consiguieron paralizar el proyecto, el gigante asiático Sinohydro dio por concluido su contrato a finales del 2013 con DESA. Posteriormente, también retiró la financiación La Corporación Financiera Internacional, alegando con inquietud que se podrían estar violando Los Derechos Humanos.

“En los últimos años se han registrado más de 116 asesinatos de defensores medioambientales, la mayor parte de ellos ocurridos en América Latina, siendo Honduras el país cuyo registro es el más elevado.”

 

En abril del año 2015, la lucha incesante por la conservación del entorno y de su etnia otorgó a Berta Cáceres el premio medioambiental, llamado Goldman. Este premio está considerado como el máximo galardón y reconocimiento a nivel mundial para activistas y defensores del medioambiente. En su tradición

Premio Goldman a Berta Cáceres

Premio Goldman a Berta Cáceres

los lencas consideran que son los custodios de la naturaleza, a la que aman y respetan. Las mujeres, a su vez, están consideradas como las guardianas de los ríos ya que sus espíritus femeninos residen en ellos

Quiero rendir mi más profundo respeto y mi mayor admiración a este pueblo valeroso y milenario (es uno de los grupos mesoamericanos autóctonos) que son descendientes directos de Los Mayas, (según el historiador Rodolfo Barón Castro). Merecen ser reconocidos. A todas las personas que por el mero hecho de defender la naturaleza les ha sido arrebatada la vida. Y ¡cómo no!, a una mujer que, utilizando como única arma su palabra, se atrevió a enfrentarse a los dioses de la era moderna, el poder y el dinero, maquinaria destructiva, pagando por ello un precio terrible.

Quiero soñar, Berta, que tu espíritu reposará sobre las cristalinas aguas de vuestros sagrados y venerados ríos, quiero soñar que continuarás siendo la guardiana de aquel santuario por toda la eternidad.

Y termino con una cita, tus propias palabras: “Vos tenés la bala… Yo la palabra… La bala muere al detonarse… La palabra vive al replicarse”.

Montserrat Prieto
Solo soy alguien que nunca dejará de soñar con un mundo mejor. Que hace del aprendizaje una constante de su vida. Amante y defensora de la salud medioambiental, de los Derechos Humanos y de la Justicia. Escritora de cuentos y relatos

Los falsos “magos”

 

Érase una vez un mago que habitaba en las lindes de un sinuoso y extenso lago, el cual se encontraba rodeado de un hermoso y boscoso paraje…

 

Éste podría ser el comienzo de un cuento pero, en esta ocasión, no lo es. Y no lo es porque no pretendo hablar de cuentos ni de magos. No de estos seres, precisamente, casi mágicos, de extraordinarias capacidades, fabulosos, compasivos, bondadosos, espirituales, de poblados cabellos, largas barbas y vestidos con túnicas de un blanco impoluto, que van esparciendo su poder energético y transformándolo en una saludable y renovadora savia a cuantos lo necesitan, e incluso ayudando a cultivar vínculos para lograr que reine la paz, el amor y la concordia entre la Humanidad.

Hoy, no es de estos magos de leyenda de quienes quiero hablar si no de los otros, de los falsos “profetas”, de los que en realidad deberían preocuparnos a todos.

Aquellos que se apropian ilegítimamente de un nombre mágico, cargado de contenido y simbolismo quimérico, distan un abismo de merecerse tal distinción. Se convierten en farsantes e impostores. Y estos aparentes “magos”, por desgracia, todo hay que decirlo, viven practicando el vampirismo con las personas que tienen la mala fortuna de caer en sus garras.

 

“Aquellos que se apropian ilegítimamente de un nombre mágico, cargado de contenido y simbolismo quimérico, distan un abismo de merecerse tal distinción. Se convierten en farsantes e impostores”

 


Esencialmente son oportunistas y como también carecen de cualquier escrúpulo moral o de conciencia no dudan en actuar en su propio beneficio. Ante la vulnerabilidad o el abatimiento que las circunstancias de la vida haya podido proporcionar a la posible víctima en cuestión, dejándola desprotegida, y quien, tal vez, se siente en esos momentos como un frágil velero vapuleado por el viento luchando denodadamente por mantenerse firme en la cresta de las olas durante la tempestad, quizá en un desesperado intento para no ser engullida hacia las profundidades del océano, y ante tal descomunal desamparo, decía, aquel ser prepotente, que se hace llamar “mago” a sí mismo y por los demás, se relame de placer, desplegando todo su arsenal en pos de un único y oscuro objetivo, la posesión absoluta de su desvalida víctima. Henchido de ego, flanqueado por un lado de la soberbia que le es característica y por el otro de una desmesurada ambición mal entendida, se emplea a fondo. Se muestra omnipotente, alardea de extravagantes conocimientos, de saber hacer, se torna sibilino. En definitiva, aunque parezca que representa un personaje, a quien representa realmente es a sí mismo. Reflejado en el espejo es la viva imagen del Narciso de la mitología griega.

Aprovecha el impacto de la admiración que causa y paso a paso se va adueñando de la voluntad de la persona, aislándola, cambiando sus registros, anulando sus valores, envenenando su mente, y generando una dependencia de la que difícilmente habrá escapatoria. De este modo aumenta su poder hasta el infinito. Estos farsantes no son un mito, una invención, algo ajeno o lejano que no nos puede alcanzar a nosotros. No nos engañemos, estos individuos son una realidad, una amenaza constante que convive en nuestra sociedad. Al igual que las sectas denominadas peligrosas o destructivas, catalogadas así debido al daño irreversible que a nivel psicológico pueden provocar en sus víctimas (inclusive llevarlas hasta la locura), a las que literalmente llegan a esclavizar, destruyendo personas, arrasando familias, como digo, estos individuos que tienen delirios de grandeza o mantienen el mismo “modus operandi” aunque sea a nivel individual, también lo son. Desalmados. Destructivos. Además de un sinfín de calificativos que podríamos añadir, perversos, extorsionistas, manipuladores, embusteros, trileros, tantos que harían la lista interminable.

Debería existir una ley en el código penal para este tipo de conductas en la medida del real y consiguiente peligro que representan para toda una sociedad. Poder rescatar a las víctimas y a sus familias, recuperarlas y restablecerlas de captores y depredadores, que no debemos confundir con gurús, (voz sánscrita) término que se utiliza en la India para referirse a un jefe religioso o director espiritual.

Los verdaderos magos (aunque no sean mitológicos), aquellos que respetan la vida, a la naturaleza y a sus semejantes, que siembran alegría y bienestar, arrancando sonrisas, haciendo soñar, les basta con saberse grandes a sí mismos. No necesitan nada más.

Y la mayoría no lo va diciendo.

 

Montserrat Prieto
Solo soy alguien que nunca dejará de soñar con un mundo mejor. Que hace del aprendizaje una constante de su vida. Amante y defensora de la salud medioambiental, de los Derechos Humanos y de la Justicia. Escritora de cuentos y relatos

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