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Javo González
Historias escritas por Javierplaza
Administrador Plazabierta.com

Igualdad y cargas públicas

Es curioso como en España las políticas lingüísticas y las de igualdad a veces toman caminos diferentes.

 

Allá por el año 2008 bajo el mandato de José Luis Rodríguez Zapatero, se creó un Ministerio específico para la igualdad que pretendía promover las políticas sociales relacionadas con este tema. Una gran idea que cayó en un profundo descrédito al poco tiempo con las desafortunadas declaraciones de la Ministra Dª Bibiana Aído. En ellas la gaditana inauguró su plan contra la violencia de género haciendo referencia a “los miembros y las miembras”. La intención de Aído era, seguramente, la de crear un discurso inclusivo y que reflejara de alguna manera lo que la creación de dicho Ministerio significaba de cara a la igualdad. Lo que podría haber quedado como un simple traspiés lingüístico, se convirtió en una lucha intestina por ocupar una posición de igualdad total en el ámbito de la lengua.

 

Lo políticamente correcto se ha adueñado de ese espacio de convergencia. Sin embargo, esta pretendida igualdad por la que  se sigue trabajando día a día, ha llegado a caer en lo absurdo . Hay quienes argumentan que instituciones como la Real Academia de la Lengua o el Instituto Cervantes deberían ser los garantes de la integridad de la lengua, contemplando la evolución pero sancionando el error y el mal uso.

 “es la propia ciudadanía la que autorregula la propia lengua mediante el uso”

Por desgracia esto no ha pasado. Hoy en día es la propia ciudadanía la que de alguna manera autorregula la propia lengua mediante el uso. Por eso consideramos muy ilustrativo reproducir la carta que escribió recientemente una profesora de lengua española:

Yo no soy víctima de la Ley Nacional de Educación. Tengo 60 años y he tenido la suerte de estudiar bajo unos planes educativos buenos, que primaban el esfuerzo y la formación de los alumnos por encima de las estadísticas de aprobados y de la propaganda política.

En jardín (así se llamaba entonces lo que hoy es “educación infantil”, mire usted) empecé a estudiar con una cartilla que todavía recuerdo perfectamente:
la A de “araña”, la E de “elefante”, la I de “iglesia” la O de “ojo” y la U de “uña”.

Luego, cuando eras un poco mayor, llegaba “Semillitas”, un librito con poco más de 100 páginas y un montón de lecturas, no como ahora, que pagas por tres tomos llenos de dibujos que apenas traen texto.
Eso sí, en el Semillitas, no había que colorear ninguna página, que para eso teníamos cuadernos.

En Primaria estudiábamos Lengua , Matemáticas , Ciencias, no teníamos Educación Física. En 6º de Primaria, si en un examen tenías una falta de ortografía del tipo de “b en vez de v” o cinco faltas de acentos, te bajaban y bien bajada la nota.

En Bachillerato, estudié Historia de España, Latín, Literatura y Filosofía.

Leí El Quijote y el Lazarillo de Tormes; leí las “Coplas a la Muerte de su Padre” de Jorge Manrique, a Garcilaso, a Góngora, a Lope de Vega o a Espronceda… Pero, sobre todo, aprendí a hablar y a escribir con corrección.

Aprendí a amar nuestra lengua, nuestra historia y nuestra cultura.
Y.. vamos con la Gramática.

En castellano existen los participios activos como derivado de los tiempos verbales.
El participio activo del verbo atacar es “atacante”;
el de salir es “saliente”; el de cantar es “cantante” y el de existir,“existente”.¿Cuál es el del verbo ser? Es “ente”, que significa “el que tiene identidad”, en definitiva “el que es”. Por ello, cuando queremos nombrar a la persona que denota capacidad de ejercer la acción que expresa el verbo, se añade a este la terminación “ente”.Así, al que preside, se le llama “presidente” y nunca “presidenta”,independientemente del género (masculino o femenino) del que realiza la acción.

De manera análoga, se dice “capilla ardiente”, no “ardienta”; se dice”estudiante”, no “estudianta”; se dice “independiente” y no “independienta”; “paciente”, no “pacienta”; “dirigente”, no dirigenta”; “residente”, no “residenta”.

Y ahora, la pregunta: nuestros políticos y muchos periodistas (hombres y mujeres, que los hombres que ejercen el periodismo no son”periodistos”), ¿hacen mal uso de la lengua por motivos ideológicos o por ignorancia de la Gramática de la Lengua Española ? Creo que por las
dos razones. Es más, creo que la ignorancia les lleva a aplicar patrones ideológicos y la misma aplicación automática de esos patrones ideológicos los hace más ignorantes (a ellos y a sus seguidores).

Les propongo que pasen el mensaje a vuestros amigos y conocidos, en la esperanza de que llegue finalmente a esos ignorantes semovientes (no “ignorantas semovientas”, aunque ocupen carteras ministeriales).

Lamento haber aguado la fiesta a un grupo de hombres que se habían asociado en defensa del género y que habían firmado un manifiesto. Algunos de los firmantes eran: el dentisto, el poeto, el sindicalisto, el pediatro, el pianisto, el golfisto, el arreglisto, el funambulisto, el proyectisto, el turisto, el contratisto, el paisajisto, el taxisto, el artisto, el periodisto, el taxidermisto, el telefonisto, el masajisto, el gasisto, el trompetisto, el violinisto, el maquinisto, el electricisto, el oculisto, el policío del esquino y, sobre todo, ¡el machisto!

Porque no es lo mismo tener “UN CARGO PÚBLICO”
que ser “UNA CARGA PÚBLICA”.
Javo González

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