Archivo de autor
Francisco R Breijo-Márquez
Historias escritas por franciscobreijomarquez
Doctor en Medicina, Profesor de Cardiología, Periodista (Boston. MA (USA). Redactor de Plazabierta.com Titular Professor of Clinical & Experimental Cardiology. Research Director at East Boston University (on voluntary leave), Hartford University (on voluntary leave) and Murcia University. C.S. Abanilla (currently).

Mientras la ciudad amablemente duerme…

No es que uno pene de ese insomnio que, según algunos, resulta pertinaz y recalcitrante (precisando y requiriendo los mal llamados somníferos, que no dejan de ser benzodiacepinas con distintos motes y resultados similares). Ni mucho menos: una vez llegada ‘mi hora’, conforme voy agachando la chola camino de la almohada y antes de rozarla, ya estoy sopa cual marmota antes de febrero.

Pero,a veces, seguramente tal como a usted, se empecina el cuerpo en no dejarse derrumbar para pasar a la quinta esencia de los sueños reparadores. Es muy de vez en cuando pero, cuando me pasa, es desesperante; más que nada porque trabajo en menos de una hora y llegaré grillado hasta el cuarto café por lo menos. Hoy me ha tocado, mire usted por Dios. Para más inri, me da repelús sobar en el catre.

Debe ser por aquello de los ‘ritmos circadianos’ (Premio Nobel de Medicina este año). Estoy seguro.

Entonces me pongo a leer, mientras la ciudad amablemente duerme (o sea, sobre las tres a.m. , y algo de silencio puedo escuchar). A ver si me entra la modorra, pero ni flores.

Y decido leer. Si. Pero cosas de mi oficio. Cosas de esas que, como buen procastinador que soy y seré, digo: ¡Bah…mañana las leo! Pero me las he soplado todas en menos de ocho horas de agripnia impuesta por mis neurotransmisores.

Bueno, todas-todas no. Pero dos, si que si.

Una de ellas ha sido la impresión que ha sacado Milton Packer – un afamado cardiólogo norteamericano y conocido por mi, cachéese en cualquier buscador – acerca de la relación que hay entre médicos especialistas y de atención primaria por allá,  por  la Columbia de Nueva York (por estos lares se ‘deben’ denominar ‘Médicos especialistas en medicina familiar y comunitaria’, que parece quedar más resultón y mucho más enjundioso) al entrevistarse con algunos médicos de atención primaria de por su zona y alrededores (que el hombre ya tiene una edad para mucho trajín viajero).

Y el pobre Milton se echa las manos a la mollera en pura estupefacción y desespero.

Escribe un articulo titulado: Patient Care vs Primary Care: Is There a Problem Here?” (Atención al paciente frente a la atención primaria: ¿Hay algún problema aquí?, pizca más o menos).

Viene a preguntar a los de ‘primaria’, que cómo solucionan problemas como la Diabetes y la Insuficiencia cardíaca. Sigo leyendo y, mi conclusión es que si no le echaron con patada en los glúteos mayores, poco le faltó al bueno de Milton.

Tuvo respuestas de índole distinta pero con final coincidente: ¡Detestamos a los especialistas! Todos le recibieron – o casi- con una mirada muy fría y distante cual bicho repulsivo. Como queriendo decirle sin palabras: ¡Pero tú de qué vas, tío (o broder). Estás bromeando, ¿verdad? 

Un médico de atención primaria le dijo: “Odio a los especialistas, especialmente a los cardiólogos (ay…socorro), son tan arrogantes, piensan que lo saben todo y piensan que yo no sé nada, que no quieren realmente ayudar a la gente, sólo quieren ganar dinero ellos! El impacto le golpeó como un tsunami (sic). Se quedó triste y profundamente aturdido.

¡El bueno de Milton! Lo despacharon con cajas destempladas a tutiplén.

Por lo que escribe Milton (yo siempre le llamé por su nombre de pila, ea) otro médico de primaria le soltó en todos los morros : “Cuando llamo a un especialista porque quiero su consejo, lo único que quieren saber es si el paciente necesita un procedimiento, si les pregunto sobre el uso de los medicamentos, no tienen tiempo para mí. Me cortan bruscamente y me conectan  con una de sus enfermeras … En cualquier caso, es una experiencia terrible y que no pienso volver a hacer. Mira, no hago procedimientos, veo a docenas de pacientes al día, es un desafío imposible, no tengo tiempo ni personal para llenar formularios de pre-autorización (aqui se llaman de ‘interconsulta’). para atender las necesidades de mis pacientes; los especialistas ciertamente no hacen eso ni de coña.

La cosa continúa.

Preguntó, tímidamente y con la pajarita chorreando en sudor (estoy seguro….¡conociéndole como le conozco), que si los médicos de atención primaria estaban preocupados en proporcionar los mejores medicamentos para sus pacientes. Que había muchos nuevos fármacos para la diabetes y para la insuficiencia cardíaca. Algunos eran mucho mejores que los medicamentos más antiguos.

¿Nuevas drogas? el médico de atención primaria continuó. “Hay un montón de nuevas drogas, pero ciertamente no voy a escuchar la propaganda de los representantes de las compañías farmacéuticas, ¡son tan condescendientes como los especialistas! Además, estos nuevos medicamentos son demasiado caros, los pacientes no pueden pagar los copagos y las compañías de seguros requieren todas estas formas. ¡No vale la pena ni los dineros!

Y la cosa sigue y sigue. Pero no quiero -tampoco me apetece, la verdad – extenderme en el tema.

Me ha llevado más de tres horas en leerlo, comprenderlo y partirme la caja con el bueno de Milton con lo que él esperaba oír y las respuestas que obtuvo.

Hablaré con él. Que aunque más viejo – y más maestro – que este servidor, uno también peina algunas canas. Y se conoce ambos ámbitos – especialista y primaria- y está empapado de tanto desatino.

Igual le invito a que dé unas charlas por esta España mía. O, simplemente, a tomar unos potes por mi pueblo, donde también se va a empapar a base de bien. Como le dé un patatús al ver más disparates que allí- que eso es seguro- y calarse de cómo van aquí las tientas, me lo llevo a urgencias, lo abandono en la puerta y que cualquier residente follonero (de esos que te dan lecciones por teléfono, cual si un dios transformado se tratase) le atienda. Ya si eso.

Como ya he comentado, me conozco ambos ámbitos. Primaria menos, la verdad. Pero, si un sufriente (o parecido) te entra a consulta solicitando un “volante” para el trauma, el reuma, el derma y un ‘análisis completo de todo’ (así, de sopetón) a más de una repetición de profusas recetas que no le dan en la farmacia porque están caducadas, sin estarlo, es para decir pues eso…que ahí me las den todas.

 

“Como ya he comentado, me conozco ambos ámbitos. (…). Pero, si un sufriente (o parecido) te entra a consulta solicitando un “volante” para el trauma, el reuma, el derma y un ‘análisis completo de todo’ (así, de sopetón) a más de una repetición de profusas recetas que no le dan en la farmacia porque están caducadas, sin estarlo, es para decir pues eso…que ahí me las den todas. “



Siempre he pensado (y a veces, dicho) que cuando un compañero de tareas primarias agarre un fonendo, debe ser feliz. Digo yo.

¡Ah! Y como no hagas lo que dicen, te montan un expediente disciplinario de mil pares, con empleo y sueldo suspendido, por cualquier soplagaitas que imagina su puesto imperecedero. Que tiene más que el Espartero- o su caballo, o yo no sé ahora…que tengo sueño-.

Y mi buen amigo Milton en las nubes y en completo embeleso. Y yo sin dormir.

Y lo que se me queda en las teclas. Y que ya iré contándolo. Y que…¡para qué seguir!

Bueno si…¡seguiré ! Si solo salgo medio esquilmado de ésta, que es la suya.

Y mientras tanto, la ciudad está durmiendo amablemente. Claro que ya es bien amanecida. Y los botes de cubatas reposan suavemente en mis aceras.

P.S.- Más de mil palabras, Charo Cutillas.

 

 

 

Francisco R Breijo-Márquez
Doctor en Medicina, Profesor de Cardiología, Periodista (Boston. MA (USA). Redactor de Plazabierta.com
Titular Professor of Clinical & Experimental Cardiology.
Research Director at East Boston University (on voluntary leave), Hartford University (on voluntary leave) and Murcia University. C.S. Abanilla (currently).

Un tal marhuenda

A modo de Introito: 

Este artículo ya fue escrito; por mí naturalmente.

Pero, me viene al pelo el individuo éste a propósito del escrito de Olga Sánchez Rodrigo.

Si  me da por comer sopa, está en ella el muchacho, y si no… también.

Al meollo:

Me gusta tanto el tipejo que cuando sea mayor gozaría pareciéndome a tal figurín. Es la sabiduría hecha persona, mire usted.

Pero, sabiduría de la sabia. El tío sabe de todo; da igual el “tema del día” en los debates radio-televisivos -varios, inaguantables y permanentes- en los que participa; sea cual fuere la materia el tío lo sabe todo y a la perfección.

Tanto domina el argumento a debatir ese día que, por muchos contertulios que participen, si les toca el turno de palabra, el tío se queja amargamente al moderador/a diciendo cosas así como: “… me están interrumpiendo…”, “…tenía yo la palabra…”, “…así es que no se puede…”, “…si no me dejan exponer mis criterios mejor me voy…” (que ni se va, ni se espera que se vaya, claro). Todo esto, eso sí, con incesantes interrupciones al contertulio/a que está hablando en esos momentos.

Con lo cual, o está uno muy pendiente de las intervenciones del resto- incluido el moderador/a- o no oyes nada más que su atiplada voz. Y solo ves su careto con gafas negras y grandes y sus manos en posición de oración nocturna de “jesusito de mi vida”, hablando, quejándose y, sobre todo, interrumpiendo.

¡El debate es mío!, parece creer y hacer creer. O eso me hace pensar a mí, que más que un debate es un monologo cuando no una majadera perorata (entiéndase como oración, discurso o razonamiento molesto e inoportuno, o todos a la vez).

No sé por qué, me recuerda a aquel niñato empollón y torpe, siempre vestido con la misma ropa –el muy guarro- y con maletín de ejecutivo y que fue mi compañero de clase,- que no amigo-, en el INEM (antes se siglaba así: Instituto Nacional de Enseñanza Media); que no solo era repulsivo, es que insultaba su sola presencia. Que no era el “más listo de la clase” ni en sus sueños más perversos; pero- mire usted- daba toda esa apariencia y, para colmo de colmos, la asumía como cierta.

Un imbécil que, cuando Don Ramón (eminente profe de Filosofía) preguntaba al foro (entiéndase aula, de 40-45 alumnos, que lo éramos, y sin quejarse ni dios) algo sobre Sócrates, por un ejemplo, el muy soplagaitas era el primero en levantar el dedo cuando no la manaza entera sin el menor respeto al respetable (o sea, nosotros) para decir algo así como que el tal Sócrates fue un hombre muy malo porque se aprovechaba de los niños y niñas atenienses y por eso lo condenaron a cicutarse.

Don Ramón, educado él, decía: ¡Vale, ¿otra intervención?! Y el capullito de alelí- o de crisantemo- comenzaba con sus aspavientos y gritos atiplados quejándose de que nunca le dejaban terminar, que si era su turno, que se le interrumpía constantemente (y eso que estábamos todos callados en silencio profundo) que si… ¡yo qué sé cuanta quincalla en tan poco tiempo!

Pero es que, si el profe de Biología preguntaba al foro (aula, ya saben) sobre, por ejemplo, “Las variaciones fisiopatológicas de las caimanas del Nilo durante la menstruación”, el tiparraco volvía a levantar el dedo- o la manaza- como si ,no sólo supiese el más ínfimo detalle sobre tal reptil y sus efluvios, sino para impresionar al profe y, per ende, al aula entera. Que al final, ni sabía qué era la menstruación, ni dónde estaba el Nilo, ni qué coño era esa palabreja de “fisiopatológicas”.

Pues sí; este tal Marhuenda me lo recuerda  mucho, pero que mucho.

Tanto es así que, cuando lo vi por primera vez en uno de los debates televisivos- es asiduo de ellos y en distintas cadenas-, pensé ¿mira que si fuera el tontarra del compañero de INEM? Pero creo que no, aunque tengo que investigarlo más profundamente, porque son cual dos gotitas de agua en la estupidez, falta de respeto al respetable y – por supuesto- a la  cortesía y recato.

Lo dicho, el Marhuenda ese, que tanto sale en debates, sobre todo políticos, (pro-pépéro, él) se cree el dios del mambo de los mismos.

Que son tantos los debates diarios y en tan distintas cadenas en los que participa (yo no sé cómo le invitan porque pesaíto es un rato, y creo que por una pasta gansa) que uno se plantea si le quedará tiempo de dirigir su propio Periódico.

“La Razón” (¡cuántas paradojas, señor, señor!) creo que se llama y que hace una defensa incondicional a Rajoy y todos sus edecanes, tengan o no la “razón”, válgaseme la redundancia.

“Lo dicho, el Marhuenda ese, que tanto sale en debates, sobre todo políticos, (pro-pépéro, él) se cree el dios del mambo de los mismos.”

Uno piensa que, como la Razón, en sentido filosófico, sea lo que escribe y lo que habla este chirimbolo en los distintos y varios debates, pues yo empiezo a detestar a Aristóteles y a toda su recua, y además me chivaré a la Santa Inquisición proponiéndole que quemen todos sus libros (los que quedan, que muchos fueron ya quemados allá por el S.XIII y posteriores). Que me borro de admirar a tal supuesto sabio.

Sr. Marhuenda (Francisco o Paco), he cambiado de opinión ¡hala!, de mayor no quiero ser como usted y mucho menos como lo que representa: La payasería mayor del reino español.

P.S.- Y es que me resulta como un pepito-grillo de las narices: si sintonizo RNE, ¡toma!…es debatidor; si pongo “Al Rojo Vivo”…otra de bravas y oído cocina. Y sigue, y sigue…y sigue, como el conejo de las pilas alcalinas.

¡Que angustia, por dios bendito!

Francisco R Breijo-Márquez
Doctor en Medicina, Profesor de Cardiología, Periodista (Boston. MA (USA). Redactor de Plazabierta.com
Titular Professor of Clinical & Experimental Cardiology.
Research Director at East Boston University (on voluntary leave), Hartford University (on voluntary leave) and Murcia University. C.S. Abanilla (currently).

El paciente sin paciencia

Entre las  múltiples y ostensibles virtudes que singularmente me identifican, la Paciencia no figura en la inconmensurable letanía de méritos que poseo.  Eso según lo que me cotorrean  largo, tendido  y de guisa tediosamente repetitiva, los congéneres más íntimos. Y , de tener una poca, debe figurar en la letra minúscula de tal lista.

A pesar de que siempre he rebatido tan perversas aseveraciones en contra  de mi inestimable valía con los argumentos más hacendosos e irrebatibles. Aunque sin resultado positivo alguno a mis réplicas.

Tal vez, en algún despiste, haya podido dar esa remota impresión de impaciencia. Sería posible, pero improbable y -desde luego -remota.

Salvo que quede altamente demostrado lo contrario, por supuesto. Que en esto de demostraciones fiables, reproductibles  y , per ende- honradas, andamos colmadamente desangelados. De cacareo plumbeo y charlatanería baratijera sobrados vamos…y a tutiplén.

¡No sé!… igual llevan una adarme de cacumen los que, de tal manera intentan baldonar  mi frágil y sensiblero espíritu, algo remilgado y mojigato quizá.

A pesar de que ,tengo entendido que, cuando más de dos homólogos arguyen  similares (cuando no idénticos) pareceres en contra de los tuyos, lo más constante  es que la razón y veracidad esté de  parte de los parejos; cosa que no me queda muy clara todavía, pero bueno…: «algo llevará el río cuando se oye».

Un servidor, si bien es cierto que cuando “culo ve, culo desea”, tampoco exije que el deseo se cumpla inmediatamente, no. No soy como el de la leyenda esa en que alguien ruega encarecidamente a Dios  que le conceda Paciencia pero ¡ya!  ¡No..ni de lejos! Si lo sabré yo.

Un tiempo prudencial no sólo es juicioso, sino necesario.

Mas hay veces -muchas/muchas- que tal prudencial tiempo se convierte , sin hechizos que lo trasteen , en todo lo contrario: desolador, insensato e impertinentemente intolerable.

¿Verbigracia? – Dirá usted, bienquisto lector que tiene a bien leerme, y sin escasearle un ápice de caletre-.  Voy a ello.

Uno (quizá usted también) anda ya  harto  amoscado  con aquello de las « Listas de espera, con parca esperanza ».  Sobadas , criticadas y despellejadas hasta la arcada. Y sin enmienda aparente que las apacigüe. En función del partido político reinante, ni decir tiene.

Ni decir tiene tampoco que el escribiente se refiere a las Listas de espera sanitarias”, y no a otras  “colas” diversas (cine, mercadonas, itéuves y demás fanfarrias que también sufrimos los apostillados impacientes -me sé un truco aprendido en uno de esos supermercados que ya les contaré, ya -)  ya que todo podría  ser tergiversado, o lo que es peor…”sacado de contexto”.  Al menos en  las Listas a las que un servidor pretende referirse.

            El otro día sin ir más lejos ( en realidad ciento setenta y cinco días sin exageración) , un familiar  fue citado por las «autoridades expertas» para ser sometido a un “pre-operatorio” , sugerente de intervención quirúrgica inminente, consistente en una determinación analítica   y un electrocardiograma  más o menos artefactado, a fin de valorar si era o no susceptible de una intervención de “cataratas”. ¡Cataratas…ahí es ná!

Dado que un servidor no es muy proclive a enchufismos, prebendas a devolver, ( boleto de ida y vuelta), encajes de bolillos, babosos largoterismos -altamente apreciados por el politicastro de turno -. ni otras veleidades al paño,  pues…”burla burlando” queda uno a la espera – nunca mejor escrito- de la “llamada prometida”. O del  WhatsApp , E-mail o carta certificada. Uno siempre ha sido más del “When in Rome, do as the Romans do”. Sin criterios a  imponer, ni  socorridos ‘usted no sabe con quién habla’. Pero..ni flores marchitas siquiera, mire usted. ¡ Ochenta y un  días desde estudio pre-operatorio y ni una llamada de caridad cristiana!

Dado que un servidor no es muy proclive a enchufismos, prebendas a devolver, ( boleto de ida y vuelta), encajes de bolillos, babosos largoterismos -altamente apreciados por el politicastro de turno -. ni otras veleidades al paño,  pues…”burla burlando” queda uno a la espera – nunca mejor escrito- de la “llamada prometida”

Total  que me arrimo a las ocho treinta y cinco horas aeme a firmar un contrato titiriteíco de 24 pavos/hora al lugar correspondiente, que no es otro una zona funcionariamente superpoblada de un Hospital  Universitario  y …de paso…a brote pronto, bajando las escaleras de un primer piso y sin intencionalidad alguna, veo un letrero que dice “Atención al Paciente” (no Atención al Público…¡qué va!…solo al paciente… los sanitarios no tienen Paciencia, ( esa cosa de la  cual  cojea un servidor según las lenguas vipéreas) y allí que que me planto. Un buenos días obligatorio, una  retirada de gorra y gafas solares, y me coloco en el pupitre más a mano de una oficina diminuta  y petada:

– Señorita, por favor – digo a la funcionaria: (pelirroja de bote, gafas  ‘culovaso’ en armadura de pasta negra con dibujos en tonos grises a juego,   pinganillo a modo de diadema  y medio amable), ¿cuándo debería “tocarle” la intervención quirúrgica programada de unas catataras “oculo-cristalinas” a fulano de tal y cual que resulta ser  mi familiar más amado y cuyo estudio “pre-operatorio” fue realizado hace  exactamente ochenta y  un día?

– Espere que lo consulte me dice…(sic) .

Tras saber cómo estaba la cuñada del suegro de su sobrino político que tenía fiebre  alta : 37 º C. vespertinos, termometrados en axila izquierda, a causa de  una más que probable  Gripe ; también supe  a su través – de la señorita, digo – que las cosas   pintaban  “mu chungas” y que  antes  era otra cosa ,  por fin me comenta que ‘dicen que le acaban de decir’ que la lista de espera va por julio, o sea que, hasta dentro de dos o tres meses…ni me ilusione ni me haga cábalas ni comeduras de tarro porque puedo coger ansiedad, además de una Gripe muy mala que es la verdadera responsable de tanto desaguisado salarial y colapso  sanitario (¿?).

– ¡ Ozú! Le contesté con mucho tronío. Maldita Gripe ¿verdad? — Pero, señorita, si tengo entendido por los incuestionablemente veraces medios comunicativos que los políticos en funcionamiento han reducido las “Listas de Espera” hasta límites insospechados con respecto a los regidores previos.

— ¡Ja, ja! Me grita ella sin reír y con un “atchuuus” salpicante y francamente desagradable antes de coger su bolsa de clines. — ¡Qué ingenuo! Prosigue.

— Pero, las pruebas pre-operatorias de hace ochenta y un día ¿no podrían tener valores diferentes? Me atrevo a preguntarle.

— ¡Ah, eso preguntáselo al médico!

— Vale. Deme cita con él. Respondo.

— ¿Cita? Pero ¿no le acabo de decir que hay interminables “Listas de Espera”? ¡Ay señor, parece usted tonto. Tenga paciencia…tenga paciencia por dios.

Un servidor se limita a decirle “gracias”, tomo buena nota (total para nada).

Ahora voy con los que rigen en estas lides.

Partido Popular. Partido Socialista Obrero Español ( con sus compinches al tanto-… ¡del resto de politicofílicos, ni escribo!-  : ¿Otra vez cual cuento de acabar jamás cual ‘gallo  pelao’, y el abominable pues anda que tú “ o  el aborrecible “ Y  tú más?

¡Anden ya y váyanse con mal  pie dónde quiera que el español de a pie les permita largarse! « ¡Mala peste a Capuletos y Montescos! Me hirieron y no los herí». , que dijo Mercuccio, en pluma de Guillermo Shakespeare, mientras esperaba una operación  de la puñalada trapera que le endiñaron.

¿De veras tienen un “Protocolo” de prioridades? ¿Va por número? ¿Quién da la vez?

¿Va la cosa de gravedad? ¿de edad? ¿de lameculismo? ¿de todo a la vez ‘agitado, no mezclado’? ¿Para qué un preoperatorio con meses de antelación a la posible intervención? O ¿ es que- realmente-no sirve para nada? (un servidor podría hablar largo sobre el tema)

¡Ni ustedes (Psoe), ni los  anteriores (PP)… ni el que tenga a bien ponerse delante de este mostrenco son capaces de dar una respuesta medianamente creíble de cómo va la cosa. ¡La Gripe dicen…!

Para más colmo atiborrante, van y se basan en pura palabrería redundantemente  zafia, sin indicadores veraces de aumento/disminución de “Listas de Espera” que corrobore y coteje datos actuales y precedentes. ¡Así, como si fuéramos gilipollas! Que va a ser que lo somos.

¿Que no tengo Paciencia? ¡Anda ya! … La reboso… junto con la celebérrima  honestidad infructífera.

¡Que es por la Gripe…dicen!

Francisco R Breijo-Márquez
Doctor en Medicina, Profesor de Cardiología, Periodista (Boston. MA (USA). Redactor de Plazabierta.com
Titular Professor of Clinical & Experimental Cardiology.
Research Director at East Boston University (on voluntary leave), Hartford University (on voluntary leave) and Murcia University. C.S. Abanilla (currently).

Si es que fuera así, como así se cuenta. (Nadia)

NADIE Y SU PADRE

Con el título quiero decir que, de manera consustancial, siempre me arrastra la hipótesis nula: mi tendencia a creer a pies juntillas todo lo que se anda diciendo por ahí, en los lugares más insospechados, me resulta inviable.

No tanto porque mi tendencia científica me impida dar como una certeza incuestionable cualquier evento no cotejado, como porque soy todavía uno de esos ‘tontoelculo‘ que mantiene firme convicción en la presunción de inocencia. Y en el “habeas corpus” y otros esos.

Francamente, lo que escribiré me cuesta harto creerlo. Me atufa la sola posibilidad de que fuere verdad. Bien fuere en su totalidad o a cachos.

Por lo que cuentan, anda por ahí una niña de nombre Nadia, de no más de dos años, que está siendo invadida hasta el potaje.

Cuentan que tiene una de esas enfermedades, mal llamadas ‘raras‘, cuyo diagnóstico, pronóstico, y alternativas terapéuticas son enormemente excepcionales, cuando no nulas. Lo mismito ocurre con otras enfermedades, no tan raras, en cuyo diagnóstico no se piensa, pero que ¿estar?…están. Que sean diagnosticadas o no, ya es arena de distinta playa.

Ahora mismo no recuerdo cuál de ellas es: ¡son tantas y tan difíciles de escribir y pronunciar! Pero la buscaré en hemerotecas fiables antes de acabar el escrito. ¡Ya!…Tricotiodistrofia se ha venido a denominar el mal que – supuestamente – tiene Nadia. O eso dice su papá.

Porque, ver,.lo que se dice ver, el informe médico que así lo certifique , relumbra por su carencia. Al menos para la de un servidor. (he escrito “Informe” y no “Palabras”)

Su exquisito papá la ha pregonado estoicamente, con tintes lastimeros – mocos colgando en los sempiternos clenes; lagrimitas huidizas y otros etcéteras mil – en casi todos los medios comunicativos . Pregona no solo la terrible enfermedad, sino la forma de tratarla y los dineros que cuesta tal tratamiento.

Dicen que el interfecto cuenta que es imprescindible operarla (¿operarla de qué?).; que si solo se realiza tal intervención en Houston-Texas; que si cuesta, un potosí; que si apunten ustedes bien la C/C/C donde ingresar lo que su buena voluntad y sus altas dosis de compunción tenga a bien; que si…¡yo qué sé! con tanto delirio payasamente plañidero…!

Escribir sobre tal boliche puede dar mucha cancha; mucho de sí.

En él se acoplan naturalmente varios, digamos, subtemas.

Verbigracia “dineros que, altruistamente, se endosan a varias oenegés con sus correspondientes C/C/C” y que ¡vaya usted a saber dónde se quedan! Aunque, para un servidor, la tal disyuntiva es fácilmente (y “mal intencionadamente”) imaginable ( los bolsillos de los dirigentes, juntas directivas, subdirectivas – y subarriendos varios- son amplios, demasiado holgados. ¡Gigantescos, vaya! (lo sé de buena tinta; la propia a modo de ejemplo, por poner un ejemplo).

Algo escribí sobre ciertas oenégés, tiempo ha.

El caso es que el ínclito guanajo- el papá de Nadia digo – a base de comunicar a todo el mundo televisero lo infausta que era la situación de su inestimable hija, así como lo míseros que eran él y su amantísima (y compinche) esposa para enfrentarse a tanto gasto viajero-intervencionista, resulta que – según se cuenta que así fue- se endosaron sobre un millón de pavos eureros, a base de buenas voluntades, con el único fin de operar a Nadia de toda una Tricotiodistrofia, con pronóstico inapelablemente aciago de no intervenir el escalpelo redentor (según el insigne papatoste). En Houston-Texas, eso sí. ¿Operarla de qué?

El doliente, llorica, calimérico y pánfilo papá de Nadia,- dicen que se llama Fernando Blanco- así lo afirma y ratifica. Para un servidor como si el apellido fuese Negro que, según lo que se cuenta del muchacho, así debería ser. No por el el color – que pega con todo dicen – sino por lo funestamente impresentable que debe ser el zagalejo: se presenta a los televidentes mañaneros (que lo he visto y revisto yutuberamente, claro) como un sufriente de “Cáncer pancreático” al que deja apartado de sus zozobras y carente de importancia alguna, respecto al terrible mal de su hija, a fin de conseguir la curación definitiva de ella, que él sólo es un andante en este valle de lagrimas contagiosas . Su hija es lo único que es importante, dice el interfecto. Y tan pancho que se queda.

Al cargante papá, hijo grandote de cabra (lea usted el calificativo que tenga a bien: no se equivocará: ya sabe!…¿aumentativo de cabrito…?), no se le ocurre otra que inventarse- según dicen que cuentan- un tipo de cáncer que resulta ser extremadamente agresivo y fulminante a esas edades paternas, en pro de conseguir curar a su amada hijita.

No sé, así de repente se me ocurre que , si hubiese alegado un cáncer ‘escroto-glandeano’ en el que, a muchas horas vista, se cumpliría el efecto definitivo..:.¡hombre, seria otro tipo de cante!

“Al cargante papá, hijo grandote de cabra (lea usted el calificativo que tenga a bien: no se equivocará: ya sabe!…¿aumentativo de cabrito…?), no se le ocurre otra que inventarse- según dicen que cuentan- un tipo de cáncer que resulta ser extremadamente agresivo y fulminante a esas edades paternas, en pro de conseguir curar a su amada hijita.”


Competería a órganos pudendos de los que usted, Fernando Blanco, debe de carecer y…¡claro!…sería mucho menos doloroso (pestilente y asqueroso sí…la verdad) pero con más prolongada agonía suya y mayor ascazo de los que le rodean. De tenerlos

¡Ya ve usted, Fernando Blanco!, estoy viendo -,como si allí y ahora estuviese- al Herodes del Belén y su miasis irreductible: ¡qué deleite…que gozo debería sentir (el rey y usted, claro está) mientras los gusanos, muy poquito a poco, le comen los testes enteritos- glande y otras fiestas que guardar por proximidad anatómica, de paso-!

Pero…¿un cáncer de Páncreas? Un poco de información acerca del Páncreas y sus neoplasias no le vendría nada mal para defenderse delante de un buen juez, si es que “así fuera lo que así se cuenta”. Por supuesto.

Si a todo esto añado lo último relatado, o sea, que existe la posibilidad de que hubiese hecho fotos a su Nadia en pelota picada – y hasta sin picar- con el propósito de difundir y solazar a tanto desaprensivo asiduo a esa asquerosa cultura infanto-pornográfica con Nadia (¿seguro que es su hija?), de sus entretelas, sus oraciones,sus desvelos, sus esplendideces y sus estoicismos con tal de acrecentar – aún más- sus dividendos, pues ¿que quiere que le diga. Además de que resulta fácilmente demostrar si fueron publicadas tales fotos en alguna revista científica, aunque ésta fuera de medio pelo.

Que… “ si es que fuera así, como así se cuenta”, hablaré con mis anteriores reencarnaciones – sobre todo con la que fue era coetánea de ‘mesié’ Gillete- para exigirle (¡cómo me gusta el término!, por necio e ineficaz) que las cuchillas descendentes estuvieran ampliamente dentadas a la hora de cortarle a usted su delicado pene, falo o miembro viril (así lo denominaba Jiménez Collado, en su aburridas clases de “Anatomía Humana). Porque pedir el descenso de guillotina -de ser tal como se cuenta que es- ¡vaya que si la solicitaría para usted! En cuanto salga del trullo, que adivino sea a no muy tardar. ¡A usted y a todos los de sus calaña! Si es que fuera así, como así se cuenta, ni decir tiene.

Pontíficamente, nunca fue usted santo de mi devoción; ni siquiera diablillo. Su facha televisera me trastoca, francamente. Y con los fenotipos se pueden sacar muchas conclusiones, dicen los expertos. Bueno, y yo .

No, francamente me resulta muy difícil de creer que un ser humano – y padre – haya utilizado a su propia hija – enferma o no – para negocios tan nauseabundamente soeces.

Me sigo quedando con la Hipótesis Nula.

Y hasta aquí hemos ‘llegao’.

Francisco R Breijo-Márquez
Doctor en Medicina, Profesor de Cardiología, Periodista (Boston. MA (USA). Redactor de Plazabierta.com
Titular Professor of Clinical & Experimental Cardiology.
Research Director at East Boston University (on voluntary leave), Hartford University (on voluntary leave) and Murcia University. C.S. Abanilla (currently).

Y bueno pues…

Anda por ahí, suelta y sin apenas escuchas, una canción del cumpleañero del veintisiete del mes en curso que tuvo a bien bautizar como “Canción Infantil para despertar a una paloma morena de tres primaveras” que viene a decir eso: ‘Y bueno…pues…’ .

Un día más; un año más que, sin apenas notarlo, se nos va colando. Con y sin contrabando. A usted, a mí, al de enfrente y al de detrás. Al de arriba y al de abajo. Le decimos ‘adiós, muy buenas… y que algo mejor nos empape hasta las trancas en la próximo’.

Siempre ha sido así. Siempre será tal. Queramoslo o no. O, lo que es peor, ni fu ni fa, y que la virgencica del llano nos deje como estábamos. Para todos los gustos y colores; que para eso andamos por estos parajes gentes para todo. Para el roto. Para el descosido. Para lo que fuere de menester. Y que Dios nos dé salud para contarlo.

Unos estaremos tristes por lo que nos falta. Otros por lo que nos ha sobrado. Otros porque nos ha faltado y sobrado en  profusión superlativa a la vez. Miraremos al cielo sin que tenga a bien oírnos ni siquiera de refilón. Como siempre.  Nos agrade o no.

Brindaremos con un  ‘adiós ayer’, y con un resuello de esperanza a  lo venidero.  A que nos resulte discretamente más grato.

En copa alta (no achatada) – un servidor jamás hizo escrache alguno al cava y sus deliciosas cataduras; ni tan siquiera le propició un guiño huelguistico a las fábricas de tales, ni tan siquiera un ‘ sorpasso’ de esos que la ‘Fondeu’ ha considerado opositor a palabra del año – con ese ‘chinchín atronador que romperá más de un cristal bohemio (de Praga, por supuesto) y consiguiente efusión de liquido elemento desparramado por allá donde el  azar decida, y que- indefectiblemente y sin compasión – nos pasará factura  mamá al día siguiente, cuando cierto regusto a resaca relumbre nuestro nuevo día- que será, a todas luces, neblinoso intenso con aires de marejada e hipersensibilidad timpánica y costosa apertura palpebral, amén del vuelo bajo del grajo con un frío del carajo -. Ni decir tiene… de la regañina por tantos multicolores papeles de serpentinas y confetis  que no dejan ver la tarima original del pisito en miniatura comprado con ‘clausula suelo’ invisible. Sin zapatilla amenazadora,- ¡eso sí!-; que para algo nos ha de servir  la mayoría de edad, una más que supuesta sensatez y un anual propósito de enmienda usando la razón que la iglesia nos presupone so pena de ser excomulgados de tan verdadera religión (un servidor está apuntado a todas…por si acaso) .

“… Unos estaremos tristes por lo que nos falta. Otros por lo que nos ha sobrado. Otros porque nos ha faltado y sobrado en  profusión superlativa a la vez. Miraremos al cielo sin que tenga a bien oírnos ni siquiera de refilón. Como siempre.  Nos agrade o no.  

Brindaremos con un  ‘adiós ayer’, y con un resuello de esperanza a  lo venidero.  A que nos resulte discretamente más grato “

Gayumbos rojo pasión. Copa en “uve” con algo de oro (de tenerlo), chinchín rompecopas, Uvas atragantadoras. Besos y abrazos por doquier. Y a otra cosa mariposa, y cada uno a lo que ha de hacer.

Los unos a ganarse el pan suyo de cada día a base de tertulias soporíferas y redundantes. Los otros a ‘faltar a clase’ en el hemiciclo como medida habitual e innegociable. Otros más a ‘piarlas’ nuevamente con oratorias gastadas y aburridas, en pos de enaltecer corazones, ya en parada irrecuperable.

Y algunos – los más- a encender el Sol, a pintar el mar, a hacer de viento haciendo  movimiento y baldeando  las malas compañas, los confetis, las serpentinas y el cava esparcido.

Y el gallo…a cantar. Un día más

A seguir tirando ‘palante’, que nos siguen empujando atrás. Y a ponernos a cocinar el nuevo día. Y a gritar de una y única vez a los que corresponda que sin nosotros y nuestra anuencia, jamás habrá “Milagro”.

En fin… Un feliz año naciente a todos. Sean amigos, enemigos o, sencillamente, desconocidos por el momento.

Sí. Feliz año naciente . Y a quien Dios tenga bien a dárselas, que no haga novillos san Pedro para la bendición preceptiva.

¡Amén!

Francisco R Breijo-Márquez
Doctor en Medicina, Profesor de Cardiología, Periodista (Boston. MA (USA). Redactor de Plazabierta.com
Titular Professor of Clinical & Experimental Cardiology.
Research Director at East Boston University (on voluntary leave), Hartford University (on voluntary leave) and Murcia University. C.S. Abanilla (currently).

CULTURAS IMPUNES

Acabo de leer el artículo diario de Ussía en la Razón. Escribe sobre cómo una tal Mariló Montero – a quien desconozco – debió poner una denuncia en el juzgado de guardia a un “marxista transformado en psicópata” (o algo así) que no es otro que Pablo Iglesias, el de Podemos.

Por no sé qué tipo de agravio hacia la mujer citada en uno de sus medios preferidos para transmitir sus más íntimos y agrios pensamientos acerca de todo lo que se menea y le resulte ingrato; en una red social llamada Twitter (término éste que, por más que lo intento traducir al castellano, no encuentro relación con ningún significado plausible).

A pesar de leer al tal Ussía diariamente en la contraportada de su diario habitual, la mayoría de las veces estoy en desacuerdo con sus vertidos, pero ello no quita mi reconocimiento a su prosa periodística. Ni me pongo, ni me invita a poner cual hoja de perejil cayendo de un burro al articulista. Es más, en algunos de sus escritos estoy con él hasta el corvejón.

Otros articulistas, una vez leídos dos o tres veces –por aquello de cotejar– me resultan tan malos y aburridos que me limito a pasar de página y a otra cosa mariposa linda. Muchos de tales son camaradas en algún que otro diario cuyas páginas compartimos.

Cita, el autor Ussía, en su escrito a un tal “juez Pedraz” poniéndole a caldo calentito por no haber considerado delito unos “tuits” (¡joder con la palabreja!) , de un tal Zapata respecto a Irene Villa (damnificada por ETA) y los ‘ceniceros’ -o algo parecido- de los judíos quemados en los campos de exterminio nazis. Por pura curiosidad había leído tales ‘tuits’ del señor concejal madrileño y, la verdad, tampoco los veo como para ser el individuo ‘reo’ de muerte, escarnio ni capirote.

Si los judíos –a los que admiro y admiraré siempre por su inteligencia- fueron tristemente quemados en hornos crematorios por criminales fanáticos, lo normal es que se transformasen, los pobres, en ceniza; y todo recipiente que recoja y acumule ceniza deben llamarse ceniceros. Así de simple y sin ningún otro ánimo lo escribo. Otra cosa es poner a tales recipientes nombres más o menos eufemísticos por mejor que puedan sonar (verbigracia, urnas mortuorias y similares) y que tal denominación sea de “obligado cumplimiento so pena de hoguera y crucifixión”.

Particularmente, lo que me sentó como un tiro de tal señor Zapata, fue su actitud en la explicación y solicitud de perdón a la hora de su rueda de prensa al respecto: cerviz cabizbaja, ojos de cordero recién degollado y las típicamente trilladas frases de “se me ha sacado de contexto”, “no fue esa mi intención” y demás chorradas que no sirven para nada, ni aun con ese perdón concedido que normalmente nunca se termina de perdonar.

Todo esto viene a colación – aprovechando que el Segura pasa por Murcia (ya está bien del Pisuerga) y que en diciembre estaré en La Habana (Cuba) hablando sobre la “Muerte súbita cardíaca” junto a los más excelsos expertos mundiales sobre el tema, poniendo puntos sobre íes respecto a la definición actual de la misma: «todo lo inesperado es súbito, pero no todo lo súbito es inesperado».

Dada mi edad, que si no muy alta si está lo suficientemente plena, he llegado a conocer distintas ‘tendencias culturales’ con más o menos impacto y más o menos duración. Por tanto, creo saber que, por más susto -cuando no vergüenza y tristeza de ánimo- que me produzca algún que otro disparate brusco, rápido y en todos los morros, si es desde personas esperadas, no me ocasionan tanta zozobra, por más súbitas que fueren. Me callo, me ruborizo un poquito, sonrío por lo bajini y me largo sin contemplaciones.

He vivido, al menos de roce, tendencias culturales diversas, desde el pasotismo más recalcitrante, acompañado de papeles envolventes de ciertas sustancias mezcladas con tabaco e insufribles citas falseadas de los autores más contraculturales, hasta la cursilería más insoportable, que utilizando las mismas maniobras demonizan las sustancias inhalables citadas. Lo que ha venido y viene a denominarse “culturetas”, analfabetos, ignorantes y –lo que es peor para ellos- ignotos en el más amplio sentido de la palabra, vaya.

No obstante mi permisividad a tales ‘tendencias culturales’ (¿culturales?) todavía hay cosas que me resultan intolerables por más que intente cubrirlas de tupidos velos y estúpidas alfombras.

A modo de ejemplo, los insultos, amenazas, vituperios, execraciones y todo lo que sigue, que muchos personajillos se permiten hacer y derramar en las todopoderosas redes sociales -y algún periódico que otro, en sus comentarios a pie de página- disfrazados con el más repugnante “anonimato”.

Y esto es cultura (¿cultura?) ‘trending topic’ ( de tendencia en la cresta, vamos) vigente e impune totalmente  en los tiempos que nos rondan.

… los insultos, amenazas, vituperios, execraciones y todo lo que sigue, que muchos personajillos se permiten hacer y derramar en las todopoderosas redes sociales- y algún periódico que otro, en sus comentarios a pie de página- disfrazados con el más repugnante “anonimato”.

confrontación feminista

confrontación sexista

Sin ir más lejos –que podría, pero me falta folio -un amigo y co-director de un periódico en alza ha tenido que rectificar y retirar banales escritos de una señora (¿señora?) autodenominada líder “feminista” – señora, en pro de la buena gramática castellana, el antonimo de “machismo” (macho) es “hembrismo” (hembra) y no “feminismo” (femenino) que es el antonimo de “masculinismo” (masculino), de existir el término- porque el artículo de tal amigo, daba de lleno contra sus ideologías (de tener ideas la tal señora, claro).

En tal artículo (“A propósito de feminismo” fue el título), el director y amigo no sólo hacía una critica al “feminismo” (hembrismo, repito…hembrismo en todo caso) más encendido y descerebrado, sino que era una verdadera apología a la Mujer todo él.

Bueno…pues por no soportar más bombo ni platillo insultante en su mollera, tuvo que retirar tales estulticias venidas desde tal ¿señora? que se proclama y presume de ser : «Acupuntora, Nutricionista y “Segundo” –repito, “segundo”- premio de no sé cuales juegos florales de no sé qué pueblo en fiestas patronales».

Hasta dónde uno sabe, tales ‘tendencias culturales’ están siendo el pan nuestro de cada día y con una impunidad que hiede. Estando o no de acuerdo; compartiendo o no ideas, Ussía –repito mi admiración por su prosa- y otros tantos parecidos, al menos se identifican y se someten al premio o escarnio respecto a sus escritos plasmados públicamente. Los puedes leer o pasar solemnemente de ellos, pero no se esconden ni se amparan en la coraza galapaguera que les concede el puñetero anonimato.

Contaría en este escrito lo que a un servidor – a sabiendas de con quién se jugaba el cutis – le ocurrió no ha mucho con una de estas ignoradoras e ignotas feministas de salón que tanto daño están haciendo a verdadero movimiento feminista, al que respeto con todas mis fuerzas.

No por ser ejemplo es anécdota aislada. Fui a cenar con la tal ‘feminista de carné’; los dos solitos; pedí la cuenta al camarero –llamado “Perdona”, como todos- comentándole que hiciera cuentas separadas. El pollo que armó en pleno restauran fue de órdago: Que los “caballeros” siempre invitan a las “señoras” acompañantes y no sé qué disparates más. A grito pelao. Y, claro,  me entró la risa floja. Porque a pesar del súbito pollazo, era totalmente esperado para mí; de hecho fue provocado para demostrar la coherencia ideológica de la susodicha militante.

Estoy pues –y muchos de ustedes también, que lo sepan– nadando contracorriente en una cultura de risión, advenediza, insultante y escarnecedora con el más probo de los no comulgantes con sus ruedas molineras. Y lo que es peor…ante una Cultura impune.

P.S.- Aquí estoy y me quedo. Preparado para que me pongan el el potro paritorio. Pero que sea con educación, por favor, que estoy muy frágil hoy.

 

Francisco R Breijo-Márquez
Doctor en Medicina, Profesor de Cardiología, Periodista (Boston. MA (USA). Redactor de Plazabierta.com
Titular Professor of Clinical & Experimental Cardiology.
Research Director at East Boston University (on voluntary leave), Hartford University (on voluntary leave) and Murcia University. C.S. Abanilla (currently).

Buscar en Archivo

Buscar por Fecha
Buscar por Categoría
Buscar con Google

Galería de Fotos

Acceder | Designed by Gabfire themes