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Feliciano Morales
Historias escritas por felicianoplaza
Licenciado en Derecho. Técnico Superior en Telecomunicaciones. Asesor jurídico de Administración Pública. Administrador Plazabierta.com. Escéptico por naturaleza y soñador de vez en cuando.

Noemí Otero, una mujer maltratada por su marido entra en prisión por defenderse

 

 

Suena mi móvil, me avisa de la llegada de un whatsapp, lo leo y dice: “estoy en shock, me ha dicho mi abogada que ingreso en prisión”.

Este es el mensaje que recibi ayer de Noemí Otero, la mujer maltratada durante más de 15 años por su expareja, y que, para defenderse pinchó a éste con un pequeño utensilio, siendo condenada a cuatro años de prisión.

Desde este medio hemos intentado ponernos en contacto con ella y la respuesta ha sido que no podía hablar debido a su fuerte estado de ansiedad. Lo entendemos y respetamos su silencio, pero, desde que nos preocupamos por este tema hace poco más de una semana relatando los hechos que la han llevado a dicha condena, no hemos podido dejar de pensar en ella, en su sufrimiento, en la injusticia de la condena que, en su mayor parte se debe a que su defensa por falta de medios económicos fue encomendada a abogados de oficio que, ni siquiera propusieron la práctica de las pruebas necesarias para demostrar su inocencia.

Esto es lo que suele pasar muchas veces cuando la garantía de la defensa en juicio y asistencia jurídica se encomienda a abogados del turno de oficio que, por una pequeña retribución por parte del Ministerio de Justicia le encomiendan por, poco más de 100 euros, encomiendan a abogados que están en el turno de oficio, y cuya inexperiencia en muchos casos y, en otros, por la falta de motivación económica, no se preocupan más allá que despechar la defensa encomendada de manera superficial. Esta es la garantía que el sistema judicial otorga a los pobres, cumplir con el expediente y poco más.

Cuando la defensa es retomada por Sonia, una abogada que de manera vocacional se dedica a la defensa de mujeres que han corrido o siguen corriendo la misma suerte que Noemí, pero ya es tarde. La sentencia ya está dictada y, aún a pesar, de solicitar la revisión del caso la respuesta es que ya es tarde por el tiempo transcurrido. Sólo queda la concesión de un indulto que se ha solicitado pero que no llega. ¿Será porque el gobierno nada más tiene tiempo para la defensa de los casos de corrupción que tienen dentro de su partido?, ¿Será porque pasan de los maltratos que muchas mujeres sufren en este país a manos de sus parejas, limitándose solamente a campañas de concienciación?. En definitiva, el indulto no llega y Noemí ingresa de manera inminente en prisión.

 

“La sentencia ya está dictada y, aún a pesar, de solicitar la revisión del caso la respuesta es que ya es tarde por el tiempo transcurrido. Sólo queda la concesión de un indulto que se ha solicitado pero que no llega.”

Condenada a prisión, como si no fuera suficiente el calvario que desde muy jovencita ha sufrido. Una doble condena, maltratos y prisión. Y la justicia no llega. Solamente el apoyo emocional de sus amigas, la lucha de su abogada porque se haga justicia. Los medios se han olvidado de ella, quizá acudan a la entrada de la cárcel el día de su ingreso buscando la carnaza que aumente su nivel de audiencia y luego si te he visto no me acuerdo, porque ya deja de ser noticia.

Ta vez  los amigos de su agresor que, continuamente se han estado burlando de esta mujer en foros de redes sociales, incluso amenazándola, motivo por el cual ha puesto varias denuncias sin ser resueltas; se froten las manos, se alegren de su ingreso en prisión, incluso, tal vez hagan una pequeña fiesta para celebrarlo, porque la crueldad de determinados hombres de medio pelo, peor que animales salvajes, no tiene límites.

¿Dónde están esas asociaciones de defensa de mujeres maltratadas?, ahora deberían salir a la palestra y luchar por ella, con ahínco  Sin embargo, el silencio es absoluto.

¿Dónde está esa sociedad que debería estar apoyando a este mujer en una manifestación multitudinaria?. Claro, Noemí no es mediática, o porque tal vez por defenderse de un enajenado en propia defensa ya no es tan inocente, a saber lo que hay detrás, pensarán muchos, como muchos también son los que meten la cabeza bajo el ala para denunciar maltratos que conocen. No es mi problema, ¿verdad?.

El caso, es que Noemí ingresa en prisión… Será que para la para la justicia o para el gobierno no es suficiente la condena que ya ha cumplido soportando paliza tras paliza. Será que a esta sociedad solamente le gusta hacer ruido cuando puede sacar algún provecho personal de ello, pero no cuando el problema no les afecta directamente, olvidándose que, realmente no es así, que estamos ante una lacra social cuya tolerancia por los demás debe ser cero.

 

 

 

Feliciano Morales

Licenciado en Derecho. Técnico Superior en Telecomunicaciones. Asesor jurídico de Administración Pública. Administrador Plazabierta.com. Escéptico por naturaleza y soñador de vez en cuando.

Sectas. ¿Es el Opus Dei una secta?

El Opus Dei se fundó el 2 de octubre de 1928 por el hoy elevado a los altares San José María Escrivá de Balaguer. Según se cuenta en la página web que esta organización dedicada al santo, éste “Vio, de modo inefable, a personas de toda raza y nación, de todas las culturas y mentalidades, buscando y encontrando a Dios en su vida ordinaria, en su familia, en su trabajo, en su descanso, en el círculo de sus amistades y conocidos. Personas con el afán de vivir en Cristo, de dejarse transformar por Él, de luchar por la santidad en medio de sus ocupaciones habituales en el campo, en la fábrica o en el despacho, en todas las profesiones honradas de la tierra”

Pero, ¿Quién era José María Escrivá de Balaguer?.

José María Escrivá Albás (futuro Josemaría Escrivá de Balaguer y Albás) nació en Barbastro (Huesca, España) el 9 de enero de 1902. Sus padres se llamaban José Escrivá y Corzán y María de los Dolores Albás y Blanc. Fue el segundo de seis hermanos; sus tres hermanas pequeñas murieron siendo niñas. El último, Santiago, nació en 1919 y falleció el 25 de diciembre de 1994 a los 75 años de edad. Cuando Josemaría cumplió dos años, padeció una enfermedad grave en la que se temió por su vida. Tras su recuperación, sus padres lo llevaron en peregrinación a la ermita de Torreciudad en cumplimiento de una promesa a la Virgen María por su curación. En los años 1960, Escrivá impulsó la construcción de un santuario de Torreciudad, que se terminó a mediados de la década de 1970.

En 1914 quebró el negocio del padre, que era un comercio de tejidos, quedando la familia en la ruina. Tuvieron que trasladarse a Logroño, donde su padre encontró un trabajo como dependiente. Escrivá continuó estudiando hasta acabar el bachillerato. En las Navidades de 1917-18, al ver las huellas de pasos de un carmelita descalzo en la nieve, quedó impresionado, y decidió hacerse sacerdote, ingresando en el seminario de Logroño como alumno externo en el mes de octubre de 1918.

En septiembre de 1920, se trasladó a Zaragoza. Algunos de sus compañeros del seminario de Zaragoza lo recuerdan como un joven despierto, inteligente y alegre, a la vez que muy piadoso, aunque también se conoce un testimonio opuesto, el de un compañero del seminario que lo describe como reservado y de temperamento rígido y distante.

En las navidades de 1922 recibió los grados de ostiario y lector, junto con los de exorcista y acólito. Sus superiores apreciaron sus dotes, al nombrarlo Inspector del Seminario -encargado de mantener la disciplina entre los seminaristas, tanto en clase como en los paseos- siendo un hecho insólito que designaran a un seminarista y no a un sacerdote para este cargo. En 1923, siguiendo el consejo de su padre, comienza los estudios de Derecho en la Universidad de Zaragoza.

Su padre, José Escrivá, muere en 1924, y Josemaría queda como cabeza de familia. Recibe la ordenación sacerdotal el 28 de marzo de 1925 y comienza a ejercer el ministerio en varias parroquias rurales y luego en Zaragoza, con preferencia en la iglesia de San Pedro Nolasco, regida entonces por sacerdotes jesuitas.

Desde el punto de vista jurídico, el Opus Dei es una Prelatura personal de la Iglesia católica. Estructuradas jerárquicamente, las prelaturas tienen encomendada la realización de peculiares actividades pastorales.

La figura jurídica denominada prelatura personal fue prevista por el Concilio Vaticano II. El decreto conciliar Presbyterorum ordinis (7-XII-1965), n. 10, estableció que, para la realización de «obras pastorales peculiares a los diversos grupos sociales que hay que llevar a cabo en alguna región o nación, o en cualquier parte de la tierra», se podrían constituir en el futuro, entre otras instituciones, «peculiares diócesis o prelaturas personales».

¿Cumple el Opus Dei con los fines de la Iglesia Católica?

 

Es mucha la tinta gastada en analizar si el Opus Dei u Obra de Dios, ajusta sus cometidos a los fines y cometidos propios de la Iglesia Católica, siendo también muchos los detractores que afirman que en su funcionamiento no se ajusta, no solamente a los preceptos del Derecho Canónico sino a la nueva línea de actuación de la Iglesia marcada tras el Concilio Vaticano II, al que hemos hecho mención anteriormente.

Dicho de otra manera, el Opus Dei en cuanto a las formas, podríamos afirmar que sí cumplen con los preceptos de la Iglesia, para ello solo tenemos que analizar sus Estatutos Fundacionales, totalmente conformes al Derecho Canónico, sino, evidentemente no podría haber tenido su reconocimiento como prelatura; sin embargo, en cuanto al fondo las cosas cambian.

Así es, de puertas para dentro, el Opus Dei es algo bien distinto a lo que su fachada muestra, empezando por una forma de actuar que podría definirse como preconciliar, sobre todo en uno de sus aspectos, como es el de adaptar la disciplina eclesiástica a las necesidades y métodos de nuestro tiempo. Así es, empezando por su lenguaje litúrgico en latín y celebración de la misa de espaldas a los fieles, pasando por una fe basada en el miedo, donde el pecado y la condena a las penas del infierno es el principal motor y y la única forma de redimir a los hombres y mujeres; hasta convertirse en siervos de dios como santos en el medio del mundo a través del quehacer diario.

“Así es, de puertas para dentro, el Opus Dei es algo bien distinto a lo que su fachada muestra, empezando por una forma de actuar que podría definirse como preconciliar

Aparte que, la idea de santidad a través del trabajo y en la vida cotidiana de los creyentes y practicantes católicos no es originaria del Santo José María Escrivá sino que, anteriormente ya había sido formulada  por San Ignacio de Loyola; podemos afirmar que esta organización es clasista, además de sexista.

Los miembros del Opus Dei se dividen en numerarios, agregados y supernumerarios, además de las Numerarias axuliares que atienden además la administración familiar o cuidado doméstico de todos los Centros de la Prelatura, viviendo, sin embargo, en una zona absolutamente separada.

Aparentemente y según los propios estatutos del Opus Dei, parece que la única diferencia entre unos y otros, estriba fundamentalmente en la mayor dedicación a la Obra, únicamente predicable de los numerarios y numerarias que viven en las residencias separadas de sus familiares, mientras que los agregados, entregando su vida plenamente a Dios en celibato apostólico y de acuerdo con el espíritu del Opus Dei, deben sin embargo atender necesidades personales, familiares o profesionales, que les llevan de ordinario a vivir con su propia familia.  Los supernumerarios, a diferencia de los anteriores que son célibes, estos se pueden casar, debiendo tener los hijos que Dios les dé;

Que, ¿dónde está el clasismo?. En primer lugar porque, quienes se reclutan para vivir en los centros o residencias de la Obra (numerarios y numerarias), son hijos de padres en buena situación económica que pueden sostener los gastos de residencias y de estudios de sus hijos, y se les ofrece más posibilidades de estudio y promoción profesional; mientras que los agregados, con la disculpa que son personas que deben contribuir al mantenimiento de los gastos familiares por provenir de familias más humiles, son tratados como socios de segunda, debiendo dejar una parte importante de su sueldo -en el caso de trabajar-, para la Obra. Clasismo que también se nos muestra en el caso de las numerarias auxiliares, convertidas en criadas de los primeros; lo cual también evidencia, por reservar el papel de la mujer las tareas propias del hogar, lo que evidencia un tratamiento y explotación sexista.

Además, la organización suele responder que las mujeres representan el 55% de sus miembros y que, al igual que los hombres, desempeñan cargos directivos, mientras que, la hora de elegir la cabeza de la “Obra” (el prelado) el voto de las mujeres es consultivo, mientras que el de los hombres es vinculante.

Cuando se trata de adolescentes los que están en el punto de mira del apostolado de los miembros del Opus Dei, se les autoriza a mentir a sus padres de su relación con la Obra y su vocación. Valga como ejemplo una cita del propio José María Escrivá: “Cuando se trata de cumplir la Voluntad de Dios, la familia (…) no debe contar (…). ¿Por qué hablar, sin necesidad, de nuestra vocación en nuestra casa, en nuestra familia?”, claro que siempre hay una referencia evangélica donde el mismísimo Jesucristo abandona a sus padres para ir a predicar a los sabios al templo, que cada uno interpreta a su santa voluntad.

De manera que -asevera  la persona que nos relata los hechos, ex miembro de la Obra-, “el aislamiento de los socios con el mundo exterior es total, a pesar de que algunos vivan con su familia o su mujer; debido a que, no sólo se nos prohíbe tener amistades con los demás socios, sino que el hermetismo hacia el mundo exterior de lo que es la Obra, es total. El apostolado está totalmente controlado y dirigido. Si no podíamos hacer amistad con los miembros de la obra con los que pasamos la mayor parte de nuestro tiempo, ¿de quiénes más podemos ser amigos, si se nos prohíbe las relaciones personales tanto dentro como fuera?”.

Esa misma persona, que prefiere el anonimato, nos relata en cuanto a la participación al sostenimiento de los gastos de los centros y residencias de la Obra, que conoce el caso de otro ex miembro que, “mientras permaneció a la organización, más de veinte años, gran parte de su salario fue destinado a la Obra, a pesar de las dificultades económicas de su familia; negándosele la Obra a su reciprocidad que se nos ofrece en caso de necesitarlo, en este caso por la declaración de incapacidad de aquel”. Añadiendo que “esta separación de la realidad de nuestras familias y del mundo exterior, nos hace totalmente vulnerables porque la única persona a la que, no sólo podíamos contarle nuestra vida, sino que teníamos el deber de contársela es a nuestros directores espirituales, uno laico y otro sacerdote; de manera que la manipulación en todos los sentidos estaban en sus manos”.

Todos sabemos que una de las conductas que es propia de las sectas es la del aislamiento de sus miembros de sus familias, con el objetivo de que el control sobre el sujeto que tratan de captar o han captado recientemente sea total y absoluto; de manera que, el abandono [de la organización] es difícil, porque significa romper con todo.  

La conexión con los directores espirituales en el Opus Die, crea tal dependencia, según nuestro informante que, no existe intimidad para los socios, toda su vida es transparente para quienes tienen la obligación de dirigir su vida espiritual, hasta el punto que la correspondencia personal es revisada antes de que se le entregue a su destinatario, y al decir “revisada”, enfatiza que quiere decir “leída y requeteleída”; cumpliendo con ello con el mandato del propio Santo que dijo “Los directores de la casa a que estén adscritos (numerarios y numerarias), se preocuparán con cariño (…) de leer las cartas que ellos reciban”, según instrucción dirigida a los directores de los centros.

 

“La conexión con los directores espirituales en el Opus Die, crea tal dependencia (…) que, no existe intimidad para los socios, (…) hasta el punto que la correspondencia personal es revisada antes de que se le entregue a su destinatario”

Por otra lado, la vida de un miembro del Opus Dei está programada desde que se levantan hasta que se acuesta, dedicándose aparte del trabajo y/o el estudio a rezos a lo largo de todo el día, incluida la Santa Misa -como ellos dicen-, diaria; oración de mañana y tarde, lecturas espirituales, rezo del Rosario en todos sus misterios, ángelus, visita al Santísimo, Preces de la Obra, apostolado. Y algo muy importante la mortificación del cuerpo para encauzar el alma por la senda de Dios.

Son muchas las mortificaciones o daños que se infieren a si mismos los miembros del Opus Dei, ello como modo de espiar por las propias culpas y pecados, así como la del resto del mundo, sometiendo al cuerpo al dolor de la misma forma que la hizo el hijo de Dios; siendo una forma de hacerlo mediante la colocación de un cilicio en el muslo, cuyas puntas se clavan en la carne, durante al menos dos horas; otra es golpearse con unas disciplinas durante de cinco a diez minutos, normalmente en las nalgas para no dejar evidencias al aire. También otra mortificación es dormir una vez a la semana en el suelo, la ducha de agua fría por la mañana que, en el caso de nuestro informante, le provocó un reuma por el que tuvo que estar siendo tratado más de un año.

 

Disciplinas

Disciplinas

Cilicio 1

Cilicio

Además, son muchas las mortificaciones que se pueden hacer a lo largo del día, como comer lo contrario que nos apetece o lo que menos nos gusta, comer en menos cantidad quedándose con un poco de hambre, no ver la televisión, si siquiera en los programas autorizados, y otros sacrificios que el quehacer diario puede brindar para someter al cuerpo a la reciedumbre. Así lo señaló Escrivá de Balaguer en su obra “Camino”, en el punto 172: “Si no eres mortificado nunca serás alma de oración”.

También, de manera expresa, el fundador del Opus Dei se refería a los utensilios de mortificación aludidos en su obra “Del Espíritu y de las Costumbres”, donde se señala que: “Para mortificar y someter el cuerpo, los Numerarios y los Agregados del Opus Dei, de acuerdo con quien dirige su alma, practicarán fielmente la piadosa costumbre de llevar cada día, al menos por dos horas, un pequeño cilicio; además, una vez a la semana usarán las disciplinas y dormirán en el suelo

Una vida tan piadosa y cuadriculada, donde a diario se busca la perfección, incluso de manera obsesiva” -sigue narrando nuestro informante-, “en lugar de aceptarla con sencillez y humildad, realmente convierte a los miembros de la Obra en soberbios espirituales y en frustrados permanentes, sobre todo cuando la carne muestra su debilidad, y nos apartamos de la vida recta  marcada por nuestros directores espirituales en nombre de Dios; hasta el punto que a los miembros se nos facilita una cuadrícula con los días del mes y las tareas diarias para anotar con las que se cumplen y no se cumplen”; llevando a muchos miembros a sufrir grandes agotamientos y depresiones, que son tratadas por propios miembros de la Obras, por lo que la curación es relativa, si tenemos en cuenta el grado de sometimiento a la organización.

Todo, dentro del Opus Dei, está sometido a control férreo, todo se hace cumpliendo los mandatos del Santo, de manera que cuando alguien sufre una depresión, según el Vademecum de los Cosejos Locales escrito por aquel: “En los casos de depresiones y agotamientos, se acudirá a un médico experimentado y prudente -mejor, si es miembros de la Obra-, que sepa informar adecuadamente al enfermo (…) Es muy interesante que informen a los Directores, para prestar una ayuda eficaz al que lo necesita.”

Hasta ahora hemos analizado el Opus Dei por dentro, lo cual pone de manifiesto que si no estamos propiamente ante una Secta, parte de sus actuaciones podría decirse que responden a las características propias de este tipo de organizaciones que, en cierto modo se apartan de los mandatos propios de la iglesia y que, por su forma jurídica oficial como prelatura podría llevarnos a considerarla como una secta dentro de la Iglesia, aspecto que analizaremos en futuros artículos, analizando su funcionamiento de puertas afuera.

Feliciano Morales

Licenciado en Derecho. Técnico Superior en Telecomunicaciones. Asesor jurídico de Administración Pública. Administrador Plazabierta.com. Escéptico por naturaleza y soñador de vez en cuando.

Más sueños rotos.

No se si algunas veces os habéis parado a pensar en las esquizofrenia en la que permanentemente vivimos los seres humanos. Como pensamos de una manera y actuamos de otra, como en privado decimos una cosa y en público lo contrario. Hay quien lo llama falsedad o hipocresía, pero yo prefiero pensar que son actitudes que se deben a la enfermedad que en el mundo actual padece esta sociedad que ha dejado de ser un proyecto para el mal para convertirse en el mismísimo infierno.

Dentro de esa esquizofrenia, en la misma proporción, se juntan a veces los polos opuestos, el bien y el mal, y de la misma manera que cualquier persona es capaz de arriesgar su vida hasta la muerte para salvar a alguien de un fatal accidente, también lo es para negar a un mendigo una pequeña ayuda para poder comer, buscando para ello justificaciones de todo tipo, como decir que trabaje para poder vivir, como hacemos la mayoría de las personas; o pensar que el dinero que le vamos a dar lo va a gastar en cualquier vicio, o simplemente porque nos produce grima ver a alguien desarropado, con malas pintas, o con la evidencia de cualquier enfermedad adquirida por su mala vida. Hasta el punto, que se convierten en personas molestas, personas que deterioran el medio ambiente urbano, al estar tiradas en el suelo buscando la caridad de la gente que transitan por allí.

Para qué nos vamos a molestar a prestarles nuestra ayuda, para eso ya están algunas asociaciones, instituciones públicas, la caridad de la iglesia y, algún que otro filántropo que, dedica su tiempo libre a ayudar a los demás; son otros argumentos también utilizados para no implicarnos en un problema del que todos formamos parte y del que  todos, también, somos responsables.

Sí, formamos parte de él porque el problema es un problema social de un mal reparto de la riqueza que, aunque los directamente responsables son los políticos, también lo somos los demás, nosotros mismos,  por permitirlo, por no exigirles la implicación necesaria en su solución o simplemente porque el solucionarnos posiblemente exige que la tarta la tengamos que repartir entre más gente y, ¿por qué compartirla con quien no tiene oficio ni beneficio?.

Pero, además, cuando este problema de la pobreza transpasa nuestras fronteras, las justificaciones todavía van a  peor, en cuanto a la vertiente negativa de la esquizofrenia humana se refiere, porque pensamos que el problema ya no es nuestro, que nosotros ya no tenemos porqué asumir. Así, por ejemplo, cada vez es más extendida la idea de que teníamos que cerrar nuestras fronteras a quienes huyen de una muerte segura debido a la pobreza de sus países de procedencia, buscando su suerte en países que, como el nuestro, aún a pesar de la fuerte crisis que a la mayoría nos ha afectado en mayor o menor medida; sin embargo, todavía es lo suficientemente prospero para garantizar una supervivencia que, para ellos, es lo más parecido a un paraíso.

Bastantes problemas ya tenemos en España como para preocuparnos de aquellos que provienen de otros países. ¿Cómo vamos a repartir lo que tenemos con gente de fuera si no tenemos para nosotros?, como el trabajo. Y de la misma manera que giramos la cara hacia otro lado cuando vemos un méndigo en nuestra calle, lo hacemos cuando la televisión nos informa del naugragio de una patera o de una pequeña embarcación, como la que ha tenido lugar ayer en el estrecho con más veinte cadáveres de subsaharianos, que se han podido rescatar, flotando en el agua, aunque se piensa que pueden ser más los que hayan podido correr la misma desgracia.

“Y de la misma manera que giramos la cara hacia otro lado cuando vemos un méndigo en nuestra calle, lo hacemos cuando la televisión nos informa del naugragio de una patera o de una pequeña embarcación, como la que ha tenido lugar ayer en el estrecho con más veinte cadáveres de subsaharianos”


También, en este caso, la justificación de nuestra acomodaticia moral es remitirnos a las instituciones públicas o privadas para que solucionen el problema, pero ¿sabéis lo que se hace con estas personas en los centros de internamiento?. Hacinamiento, suciedad o incluso “reclusión arbitraria, discriminación racial y tortura”, entre otras, son las conductas que dictaminó la ONU en una condena a España de 2012 en el caso del magrebí El Hadj,  interno en el CIE de Aluche, con aseveraciones del Juez encargado del mismo, Ramón García de Dios, como que  “no son bienvenidos” en estos centros ya que “incomodan”.

Este fin de semana han sido veinte, pero ya son más de 12.000 sueños muertos intentando llegar a nuestras fronteras en los últimos 12 años, y el goteo es incesante. Y todos somos responsables, primero por la falta de empatía y solidaridad con quien sufre y, segundo, porque si fomentásemos más a menudo la vertiente positiva de nuestra esquizofrenia, posiblemente el mundo y nosotros mismos estaríamos y seriamos mucho mejores.

Feliciano Morales

Licenciado en Derecho. Técnico Superior en Telecomunicaciones. Asesor jurídico de Administración Pública. Administrador Plazabierta.com. Escéptico por naturaleza y soñador de vez en cuando.

La condena de una mujer maltratada

El caso que les queremos exponer, aparte de injusto, constituye un drama humano que seguro que a nadie dejará indiferente, sobre todo, a todas aquellas mujeres que sufren o han sufrido en sus propias carnes, y nunca mejor dicho, la violencia a manos de sus parejas.

Se trata del drama de una mujer que durante más de quince años tuvo que soportar los malos tratos de su pareja y que, finalmente, para defenderse, con una pequeño utensilio -que al parecer utilizaba él para cortar la droga-, agredió a ese monstruo que durante tantos años descargo todo su ira y frustración a quien decía amar, lo que la ha llevado, de manera incomprensible, a que se le imponga una condena de cuatro años de prisión por un delito de lesiones, la cual todavía y, a pesar de ordenarse el ingreso en prisión el pasado mes de septiembre, todavía no ha tenido lugar a la espera de la concesión de un indulto o solicitado al Gobierno de la nación; y desde la consideración del órgano jurisdiccional encargado de hacer efectiva dicha condena que, por tratarse de una mujer intachable y sin antecedentes penales, decidió suspenderla cautelarmente por los graves perjuicios que le podría ocasionar su ingreso en la cárcel, aunque no se sabe el alcance temporal de dicha suspensión a depender de una decisión política.

Estamos hablando de Noemí Otero, vecina de Vigo, cuyo caso fue dado a conocer por diferentes medios de comunicación, entre ellos por un programa televisivo de máxima audiencia en el país, que permitió que esta sufrida mujer entrase en nuestro hogares, relatándonos unos hechos que habían ocurrido hace más de diez años. Fue Jorge Javier, presentador del programa Sálvame, de Tele Cinco, quien nos la presentó, y que, en una extensa entrevista consiguió que muchos reaccionaran ante lo que, a toda luces, es una injusticia.

Sin embargo, el sufrimiento de esta mujer ante la espera amarga de cumplir con su condena, que no se sabe si el gobierno suspenderá definitivamente, no cesa. Podríamos afirmar, después de hablar con ella y con su abogada, que la condena ya la está cumpliendo tras haber pasado varias instancias judiciales hasta llegar al Tribunal Supremo que consideró ajustada a derecho la dictada en primera instancia, sólo por el hecho de no recordar con precisón cada uno de los actos de maltrato,  así como por la falta de testimonios de vecinos y amigos que, posteriormente ante las cámaras de televisión, no dudaron en corroborar las palizas que Noemí sufría, por alguna de las cuales ya había sido condenado el maltratador y otras tantas no denunciadas o retiradas por su mujer después de interpuestas, por las que se dictaron las correspondientes órdenes de alejamiento e que él incumplía reiteradamente, pero que ella perdonaba una y otra vez, porque lo amaba, según sus palabras;  pero, sobre todo, porque tenía la idea distorsionada de que quizá era ella la culpable de tan ignominioso y humillante trato, sólo porque le recriminaba tal violencia o sus conductas, vamos a llamarlas poco decorosas.

¿Quién, sufriendo malos tratos continuados durante tan largo tiempo puede recordar cada uno de los pormenores de cada paliza?, ¿por qué quiénes dieron su testimonio ante los medios no lo hicieron antes durante el juicio?, ¿cómo pueden los jueces obviar en este caso el estado de necesidad, tal vez la enajenación mental transitoria que por las innumerables palizas recibidas  la llevaron a cometer los actos por los que la han condenado?, ¿dónde han dejado dichos jueces la legítima defensa?, ¿Cómo se puede culpabilizar a quien tras cometer los hechos juzgados,  llamó inmediatamente a la policía y familiares, incluidos los de él?, ¿dónde esta el “animus dóli” o el elemento intencional de tales actos?. No vamos a caer en el tópico de que en este país no existe justicia, auque en este caso, desde luego, no la vemos por ningún lado. De todas formas, son preguntas que dejamos en el aire para que cada uno con arreglo a su honesto y acertado criterio interprete los hechos y saque las conclusiones que quiera.

 

Ultima Concentración apoyo a Noemí el pasado miércoles

Ultima Concentración de apoyo a Noemí el pasado miércoles.

Noemí sigue reclamando esa justicia que no llega, quizá porque su caso no es tan mediático como otros para reclamar la atención del Consejo de Ministros, o también, quizá, porque la condenada, en este caso, no se dedica a la política en altas instancias, y su delito no es el de corrupción, o porque no es un personaje público de renombre.

Por ello, ella se siente agotada y sola, porque su caso ya no es noticia y los medios ya no pueden sacar el provecho de las audiencias; también, porque sus propios conciudadanos y poderes públicos locales o autonómicos no se implican con la energía suficiente para que su caso, el de una maltratada más,  no caiga en el olvido. Sólo los más sensibilizados y activistas contra los malos tratos siguen estando ahí como su aboga, que ella define como una gran persona y una excelente profesional, aspecto que hemos podido corroborar desde este medio al hablar con ella.

Hemos visto a una Noemí, derrumbada, sin esperanza, que necesita del apoyo de la sociedad en general  y, en particular, de sus vecinos y conciudadanos, para seguir luchando por esa justicia que esperemos llegue pronto, y que, permitiría al gobierno del PP del que muy poca gente ya se fía, aprovechar la oportunidad de demostrar que realmente están luchando contra los malos tratos y que no solamente se dedican a hacer campañas publicitarias.

 

 “permitiría al gobierno del PP del que muy poca gente se fía, aprovechar la oportunidad de demostrar que realmente están luchando contra los malos tratos y que no solamente se dedican a hacer campañas publicitarias”.

Desde este magazine pedimos auxilio a quienes nos leen, el apoyo que Noemí y muchas mujeres que están viviendo o han vivido una situación similar necesitan. Una forma de hacerlo, sería luchar activamente denunciando situaciones de las que, como la que hemos narrado, sean conocedores, o simplemente dejándola los comentarios de apoyo que demuestren que ella no está sola.

Volvamos entre todos a reactivar este tema, a terminar con este drama, difundiéndolo en nuestros perfiles de redes sociales, en nuestro entorno, entre nuestros amigos y familiares. Ella lo necesita, la sociedad entera lo necesitamos. Demostremos que somos personas de bien y que nos preocupan los horrores que sufren nuestros semejantes, los horrores que muchas mujeres sufren a manos de “medio hombres” cobardes, animales sin escrúpulos, salvajes que lo único que merecen es estar en la cárcel.

Indultonoemí

#indultoNoemiOtero

 

Ánimo Noemí, aunque a veces el peso de la carga que llevas encima no te deje levantar y te aplaste, sigue luchando, porque has demostrado lo mucho que vales, pero sobre todo, lo fuerte que eres.

 

 

 

 

 

Feliciano Morales

Licenciado en Derecho. Técnico Superior en Telecomunicaciones. Asesor jurídico de Administración Pública. Administrador Plazabierta.com. Escéptico por naturaleza y soñador de vez en cuando.

Abraham Domínguez Belloso. Una persona de cine

Abrahan Domínguez Belloso

Abrahan Domínguez Belloso

Salmantino de nacimiento hace 39 años y madrileño de adopción, Abraham Domínguez Belloso es Dr. en Cinematografía, profesor universitario convencido y decidido en varias universidades de España en materia educativa y audiovisual, ensayista, artista plástico,  piloto de avión, montañero y un gran amante del paisaje en cualquiera de sus ámbitos tanto natural como cinematográfico, acerca del cual lleva años investigando. Colaborador de diversos medios escritos, director de congresos y de colecciones literarias, pertenece a ese pequeño grupo de personas que hace lo que le gusta y además disfruta con ello.

Investiga y publica actualmente sobre la importancia del paisaje en el cine y lo sublime y simbólico que encierra, siendo algo más que un escenario donde se desarrolla una acción. Ha sido columnista del Diario de Ávila con una sección semanal dedicada a los paisajes, es corrector y supervisor de varias revistas científicas nacionales e internacionales. Es autor de los libros “Excalibur y la pintura Prerrafaelista. La esencia del paisaje simbólico”, “Paisajes simbólicos en cine y pintura. De Caspar David Friedrich a Francis Ford Coppola”, “Paisajes del western. Símbolo, belleza y psicología en el viejo oeste cinematográfico” y “Masonería en siete planos de cine”.

 ¿Qué es para ti el cine?

El cine es la irrealidad de la realidad. Las dos horas que me hacen soñar y sacarme de lo cotidiano mediante un lenguaje fílmico que consigue engañarme durante un tiempo con la historia que cuenta. Además es un modo de vida, una pasión y la manera de sentirme realizado con lo que escribo y con mis clases que acercan el séptimo arte a alumnos que lo utilizarán en sus aulas como recurso didáctico el día de mañana.

 ¿Qué es para ti el paisaje?

El paisaje es el espacio físico con el que nos enfrentamos desde el momento en el que abrimos los ojos y venimos al mundo. Es lo que nos rodea y nos hace sentir vivos. Existen muchos tipos de paisaje, cultural, geográfico, psicológico… y todos son válidos. El que más me interesa a mí es el paisaje fílmico.

 ¿Qué hace un salmantino en Madrid? ¿Por qué te fuiste?

Vivir y trabajar como la gran mayoría de personas que emigramos de Salamanca a la capital de España. En Salamanca como en casi todas las provincias todo es más limitado y el ámbito laboral mucho más aún. Aunque vuelvo siempre que puedo y sigo disfrutando de los paseos por la Plaza Mayor o por el casco histórico.

¿Qué significa volver a Salamanca?

La nostalgia de un tiempo pasado. El reencuentro con la familia y viejos amigos. Pero lo que más me gusta es volver a Béjar y disfrutar de su sierra, subir al Calvitero o pasear por sus bosques de castañares. Hay algo sublime allí. Supone el reencuentro con uno mismo y con la Naturaleza. Soy de espacios abiertos y prefiero en entorno natural que el escenario urbano.

¿Cómo está la educación en España?

No goza de la buena salud que debería. Muchos sistemas educativos en los últimos cuarenta años, mucha teoría y poca práctica. Hemos caído en un buenísimo insoportable que hace que la educación esté estancada hace mucho tiempo.

¿Y la educación universitaria?

La educación es la base sobre la que se sustenta un país, si esa base no está bien cimentada se cae y con ella todo lo demás. Estamos en un país donde no se lee y esto ocurre por la propia comodidad en la que estamos sumidos, es más fácil encender la televisión y adormecerse con cualquier programa de analfabetos cuyos tertulianos son los referentes de la sociedad. En la universidad ocurre lo mismo, permanece adormecida en gran medida y eso es por la falta de ilusión y por el desinterés de casi todos sus protagonistas, unos porque se sienten infravalorados y otros porque están sólo pendientes de sus propios intereses. Cuando los gobiernos comprendan y entiendan la importancia de la educación, el país comenzará a funcionar y a caminar en el rumbo correcto.

Volviendo al cine ¿Cuál es tu película favorita?

Son muchas, no sólo una: “Lawrence de Arabia”, “Rebeca”,  ”Salvar al soldado Ryan”, “Pulp Fiction”, “Sin Perdón”, “El contrato del dibujante”, “El Padrino I Y II” y “El hombre tranquilo” por citar algunas.

Y ¿La primera película que recuerdas?

“Tiburón” de Steven Spielberg y “El Álamo” de John Wayne; ambas me marcaron bastante. A día de hoy cuando me adentro en el mar, todavía resuenan en mi mente los acordes de “Tiburón”. En cuanto a “El Álamo”, el ideal de valor de David Crokett y su lucha hasta el final por aquello en lo que creía me impactó profundamente, eso y ver por primera vez a John Wayne morir en una película.

¿Qué ha supuesto para ti el cine como persona?

Me ha convertido en gran medida en lo que soy. Tener la suerte de que alguien te acerce al cine desde pequeño hace que crezcas como persona y te crea sin duda un carácter. Ver cine requiere estar dispuesto a recibir una serie de experiencias que nos servirán de aprendizaje en nuestra propia vida si sabemos encuadrarlas bien. En mi caso ha despertado mi capacidad de soñar y sobre todo ha abierto mi mente. Al cine le debo algunos de los mejores momentos de mi vida y espero que siga descubriéndome nuevos horizontes que explorar y sobre los que poder escribir e investigar.

Feliciano Morales

Licenciado en Derecho. Técnico Superior en Telecomunicaciones. Asesor jurídico de Administración Pública. Administrador Plazabierta.com. Escéptico por naturaleza y soñador de vez en cuando.

El cesarismo de Puigdemont

Si Rajoy y nadie de su gobierno resultan interlocutores válidos para solucionar el contencioso catalán, tampoco lo es el huido Puigdemont, por mucho que se le llene la boca de que con las elecciones celebradas el pasado 21 de diciembre, ha quedado despejado la posible ilegitimidad de su declaración unilateral de independencia anterior a estos comicios y que supuso la aplicación por parte del gobierno del Estado del artículo 155 de la Constitución y su imputación por el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña por presuntos delitos de desobediencia al Tribunal Constitucional, prevaricación y malversación de fondos. Este último está castigado con penas de cárcel e inhabilitación para ejercer cargos públicos.

 

Y, es que, la lectura que hace Puigdemont de dichas elecciones, como de casi todo, está totalmente distorsionada, no de forma involuntaria, sino que se trata de una estrategia bien organizada por la izquierda independentista con el fin no sólo de desacreditar al Estado Español, sino también, para dar salida de manera forzada y sin ningún tipo de sustento, no tanto legal, que también, al sainete que tienen montado, y que, no sólo la Unión Europea no se traga, sino que allí donde va en su periplo europeo ningún gobierno ha querido hacerse la foto tan buscada por él, nada más de los que son como él.

Al afirmar que su actuación queda legitimada por las urnas, basándose en el voto fraccionado de los independentistas, aparte de no ser suficiente, con tan poco margen sobre los constitucionalistas (sólo cinco escaños) como para alcanzar dicha legitimidad la declaración unilateral de independencia;  es también querer no darse por enterado que la fuerza política más votada ha sido la liderada por Inés Arrimada, lo cual no deja de ser una victoria simbólica al ser la primera vez que se ha votado mayoritariamente en esta Comunidad Autónoma un partido constitucionalista.

Tampoco es de recibo que este señor, prácticamente autoproclamado Cesar de los catalanes se dedique a poner a todo un Estado democrático de vuelta perejil, pues aunque muchos confunden democracia con el hecho de hacer lo que a cada uno le dé la realísima gana; se quiera o no, por encima de cualquier actuación política amparada en la soberanía popular está la supremacía de la propia Constitución, lo que la convierte en Norma imprescindible para una convivencia pacífica, sino que, además, el resto del ordenamiento jurídico que de ella emana, convierten al país en un estado social, democrático y de derecho, lo que hace que el imperio de la Ley, se superponga a cualquier deseo, ya sea democrático o no.

A estas alturas, salvo algunos iluminados constitucionalistas, nadie discute la legitimidad del deseo de la mitad de los catalanes de ser independientes, pero lo que, sin lugar a dudas no puede admitirse como válido y, por lo tanto legítimo, es que este deseo se haga bajo los auspicios de quienes quieren imponer su voluntad por la fuerza, sino física, que también en algunos casos, sí por su carácter inconstitucional, simplemente por el hecho de que la Constitución española no contempla este tipo de deseos o pretensiones,  lo que forzosamente la convierten en una actuación secesionista no amparada por el Derecho Internacional y, dentro de éste, por la propia Declaración Universal de los derechos humanos.

Aunque ya se ha mencionado en otras ocasiones, sin embargo, no sobra el reiterar que la declaración de Nueva York (1966) –que arranca: “Todos los pueblos tienen el derecho de libre determinación”–, sin embargo, la Corte de La Haya en numerosas sentencias interpreta la resolución 2625 (párrafo 80) donde se recoge  este derecho,  de la siguiente manera: “Ninguna de las disposiciones de los párrafos precedentes se entenderá en el sentido de que autoriza o fomenta cualquier acción encaminada a quebrantar o menospreciar, total o parcialmente, la integridad territorial de Estados soberanos e independientes que […] estén, por tanto, dotados de un gobierno que represente a la totalidad del pueblo perteneciente al territorio, sin distinción por motivo de raza, credo o color”, lo que se conoce con el nombre de secesionismo.

Estando así las cosas la solución necesariamente debe pasar por un acuerdo de Estado, en el que todos los partidos se impliquen en una solución que, en la medida de lo posible satisfaga a todos, pero para ello es necesario que los diferentes líderes políticos estén a la altura de las circunstancias, actuando como estadistas, con amplitud de miras, y no buscando solamente satisfacer los interés de sus partidos, posponiendo, en el caso de los constitucionalistas, un problema que por si solo no se va a solucionar. Es obvio que Puigdemont tampoco lo está, y que su estrategia de desacreditar a España es equiparable a la de Rajoy, con su política de imposición y de corrupción, pero hay que dejar claro que una cosa es Rajoy y su partido corrupto y otra es España.

“En cuanto a la vuelta de aquel a su querida Cataluña, no puede depender de un chantaje continuo basado en una mentira ad hoc, que sólo puede convencer a los necios quienes a base de repetirla pretenden convertirla en verdad, aunque tal vez el adjetivo no debe ser éste, sino el mismo que el de los seguidores de Rajoy, patriotas de imposición.”

En cuanto a la vuelta de aquel a su querida Cataluña, no puede depender de un chantaje continuo basado en una mentira ad hoc, que sólo puede convencer a los necios quienes a base de repetirla pretenden convertirla en verdad, aunque tal vez el adjetivo no debe ser éste, sino el mismo que el de los seguidores de Rajoy, patriotas de imposición totalitarios.

Pero, no hay peor ciego que el no quiere ver, y peor demócrata que aquel que trata dar lecciones de libertad a otros cuando ellos ejercen la suya atacando a quien no piensa igual; tal vez porque su falta de argumentos, la mentira y la violencia es su única salida.

Feliciano Morales

Licenciado en Derecho. Técnico Superior en Telecomunicaciones. Asesor jurídico de Administración Pública. Administrador Plazabierta.com. Escéptico por naturaleza y soñador de vez en cuando.

Demócratas de pacotilla

No sin antes pedir perdón por la pesadez del tema a tratar, no sólo por su reiterado análisis, sino también por lo absurdo de su planteamiento por parte de sus responsables, quienes por su razonamiento han llevado a la creación de una entelequia cuyo absurdo hace que denomine a aquellos -no como un insulto, pues carece de la intención de hacer daño-, sino como una definición, patéticos demócratas, o lo que es lo mismo, demócratas de pacotilla.

Y como una de las máximas que rigen o debe regir la actuación de quienes nos dedicamos a criticar a nuestros gobernantes o al análisis de  la actualidad política, cuál es no insultar sino argumentar; hace necesario explicar el porqué del uso del adjetivo “patético” al referirme a quienes son los protagonistas del actual problema catalán.

Para ello, permítaseme utilizar la definición de la Real Academia de la Lengua, a falta de una academia propia de la lengua catalana,  como la cualidad de patético que viene  referida a quien resulta penoso, lamentable o ridículo. Porque penoso es plantear un proceso de independencia sin sustento legal, y no me refiero al derecho interno, sino al internacional que condena al secesionismo, como el catalán, como una acción contraria a la propia declaración universal de los derechos humanos, que nada tiene que ver con el derecho a la autodeterminación. Lamentable, por la confrontación casi bélica entre partidarios y detractores de la independencia, aparte de las consecuencias negativas de la misma a nivel social y económico. Y, finalmente, ridículo, por la vuelta a una situación similar a la existente antes de las eleciones del 21D, aparte de los medios que los independentista pretender usar para la elección del presidente de esta Comunidad Autónoma, en diferido, mediante el mecanismo de la representación o a través vía telemática, como si de una reunión de colegas se tratase. Vías que no se ajustan al reglamento del parlament según sus funcionarios encargados de la asistencia jurídica de esta cámara parlamentaria autonómica.

Definición, en la que también encajan, en sus diferentes acepciones, los constitucionalistas, por la falta de deseo de buscar soluciones democráticas que supongan un acercamiento de posiciones.

Si la postura del Estado español, defendida por el gobierno del PP, a la que se unen Ciudadanos y PSOE,  basada como he denominado en otras ocasiones en un patriotismo de imposición -igual que el de los independentistas-, ya supone la imposibilidad de acercamiento entre posturas; tampoco es que contribuya mucho la de quienes se han puesto la medalla de la auténtica izquierda y que, sin embargo, en este tema está adoptado la mayor tibieza, puesto que incluyéndose dentro de los constitucionalistas, sin embargo se separa de ellos cuando su postura es decisiva para frenar este esperpéntico experimento tras la nueva constitución del Parlament, ya que, de otra manera no puede definirse la actuación de quienes quieren llegar por la vía de la fuerza, sin una base legal suficiente que ampare sus pretensiones, más que reglas impuestas que hace ilegítimo su derecho a la autodeterminación al transformarlo en una secesión.

Desde luego, estar en el mismo bando en el que se encuentra el PP y su marca blanca (C´s) y su mamporrero (PSOE), debe ser algo tremendamente complicado para quienes nos consideramos, sino mejores demócratas, al menos más honestos; sin embargo, en situaciones en las que puede estar en juego un asunto de Estado, debe convertir a los líderes políticos en personas con más altas miras en cuanto que, lo que se pretende defender en el bien común y no intereses de partido, sobre todo, porque el partido al que me refiero puede ser el único, en cuanto a su postura más permeable al deseo catalán de independencia, pudiera promover un encuentro entres posturas que permitan solucionar el problema sin tener que volver a acudir al coactivo, aunque no por ello innecesario, artículo 155 de la Constitución, ante posturas de imposición que atentan contra la “consagración” constitucional de la indisoluble unidad de España.

 

“Desde luego, estar en el mismo bando en el que se encuentra el PP y su marca blanca (C´s) y su mamporrero (PSOE), debe ser algo tremendamente complicado para quienes nos consideramos sino mejores demócratas, al menos más honestos”

 

Pero, como siempre, y por desgracia, así somos en este país, personas muy acostumbradas a mirarnos nuestro ombligo.

Feliciano Morales

Licenciado en Derecho. Técnico Superior en Telecomunicaciones. Asesor jurídico de Administración Pública. Administrador Plazabierta.com. Escéptico por naturaleza y soñador de vez en cuando.

¿Pensiones?. ¿Qué es eso?

 

Gracias a la buena gestión del gobierno del PP la hucha de las pensiones ha alcanzado su record negativo, pasando de 67.000 millones de euros a 8.000, y todo para financiar la deuda pública que ellos mismo junto a los del PSOE han ocasionado con servicios y obras de infraestructura innecesarias, en su gran parte, además de para poder hacer frente a otra serie de gastos inaplazables como las pagas extraordinarias de los empleados públicos. Un fraude a los españoles en toda regla, mientras que ellos aseguran su porvenir con pensiones en su cuantía máxima superior a los 2.500 euros, y sólo por el hecho de haber cotizado 7 u 11 años, mientras que el resto de los ciudadanos tienen que cotizar al menos 35 años, aparte del aumento de la edad de jubilación a los 67 años, con la disculpa que, con esta media se aumentará el fondo que han esquilmado.

Estamos hablando de jubilaciones de oro frente a jubilaciones que, en su gran mayoría no superan los 1.000 euros, eso sin hablar de los trabajadores autónomos que en activo, a duras penas, en el caso del pequeño comerciante, que es el que más abunda, no obtienen ganancias suficiente para mantener abiertos sus negocios, con jubilaciones que ni siquiera alcanzan los 5.00 euros.

Podría decirse que nuestros políticos lo quieren todo, sueldo astronómicos de una media de 4.000 euros, a los que hay que añadir dietas abultadas, además de una indemnización equivalente a una mensualidad por cada año de mandato, hasta un máximo de veinticuatro mensualidades, para afrontar el periodo de transición que se produce entre la disolución de las Cámaras y la constitución posterior tras los correspondientes comicios electorales, sin hacer absolutamente nada de nada; es decir, por el mero hecho de quedarse en su casita tumbaditos en el sofá.

Pero, la cosa se agrava cuando al afrontar la subida de las pensiones, éstas no superan el 0,25%, al igual que los últimos cuatro años, situándose la pensión mínima en 639,3 euros para los que fueron trabajadores por cuenta ajena, un aumento tan ridículo que solamente el plantearlo parece una burla a la gran mayoría de los jubilados, máxime cuando los medios de comunicación no dejan de arrojar noticias sobre la poca catadura moral de los políticos, empezando por el presidente del gobierno cobrando en dinero negro, aunque su partido pretenda negarlo diciendo que no se sabe quién es el tal “M. Rajoy” que aparece en las cuentas de Bárcenas; aparte de los cientos de altos cargos de este partido que están siendo investigados y a los que se imputan delitos relacionados con la corrupción, como prevaricación, malversación de fondos o fuga de capitales, entre otros; de los que muchos ya han resultado condenados.

Estamos, pues, ante un sistema que hace aguas por todos los lados, donde los pobres son cada vez más pobres y más ignorados, y donde la clase política es cada vez más privilegiada y corrupta. Pero, ¿dónde está el fallo?.

La lectura que puede hacerse de lo expuesto es que los ciudadanos estamos eligiendo a quienes van a gestionar nuestros intereses cobrando suculentos sueldos para que a nosotros no den las migajas y, encima les estemos agradecidos por ello; sino, no se entiende que, a pesar de tan denigrante trato una gran mayoría de los ciudadanos les sigan otorgando su confianza a la hora de depositar su voto. Esto nada más puede ser calificado de una manera, que no es otra que la de considerar masoquista al pueblo que les vota. Por ello, no es exagerar decir que tenemos lo que nos merecemos o, por lo menos, lo que nos hemos buscado confiando en quienes sabemos que legislatura tras legislatura los intereses de los ciudadanos son lo que menos les importa.

“los ciudadanos estamos eligiendo a quienes van a gestionar nuestros intereses cobrando suculentos sueldos para que a nosotros no den las migajas y, encima les estemos agradecidos por ello”


Algunos pensarán y, ¿nos lo merecemos quienes no les hemos votado?.

Dejando al margen el juego de las mayorías que sirve para la adopción de acuerdos en democracia, la cuestión no es a quién se vota o quién lo hace mejor o peor; se trata de que tenemos una clase política en su mayoría indigna para el cargo que ostentan, porque todavía está por ver que algún parlamentario haya renunciado a su asignación, y a quienes se les llena la boca de que destinan gran parte de sus retribuciones a fines sociales, está por ver que así lo hacen, no siendo suficiente con unas cuentas publicadas en un portal de internet sin ningún tipo de fiscalización externa y neutra; máxime cuando en algún caso se ha demostrado dedicarse a intereses partidistas.

Evidentemente, en un país democrático el voto es la mayor expresión de la soberanía nacional, pero este voto no puede ser en ningún caso un cheque en blanco, de manera que es obligación de todos los ciudadanos controlar la actuación pública de quienes hemos depositado nuestra confianza, existiendo muchas formas de hacerlo, desde las asociaciones vecinales hasta participando en el gobierno de nuestra ciudades, sino activamente formando parte de los órganos de gobiernos municipales, sí mediante su control asistiendo a los Plenos del Ayuntamiento, recogida de firmas, peticiones individuales o colectivas, y como último recurso o complementado lo anterior, volviendo a llenar las calles y plazas públicas para reclamar nuestros derechos. Ya lo hicieron quienes las llenaron el 15 de mayo de 2011, cuando la crisis empezó a ahogar y a desahuciar a la clase más humilde, conocido con el nombre de “Movimiento 15M” de cuyo espíritu posteriormente ha querido apropiarse PODEMOS, cuando ha demostrado ser un partido más del sistema, con el agravante de no saber dónde están en el panorama político lo que ha llevado a confrontaciones internas en algunos territorios con su omnipotente Secretario General y su séquito.

Nadie está libre de sospecha mientras no logren volver a ganarse la confianza de un pueblo. Pero para ello, el pueblo tiene que ser más crítico, más dinámico, más implicado, debiendo tener presente la máxima de que no puede dejarse totalmente en manos de otros nuestros propios intereses, y dado que ellos no velan por ellos tal y como proclama nuestra Constitución, lo tendremos que hacer nosotros, con el suficiente juicio crítico.

El pueblo tiene que volver a hablar y ahora es el momento, sino lo hacemos, quizá nuestros hijos, o nosotros mismos, en un futuro no muy lejano, tal vez no más de 15 o 20 años, no recuperemos ese dinero que nos descontaron de nuestros salario a lo largo de nuestra vida laboral para asegurar un futuro digno, desapareciendo de nuestro vocabulario, o lo que es peor, de nuestros derechos, las pensiones.

Feliciano Morales

Licenciado en Derecho. Técnico Superior en Telecomunicaciones. Asesor jurídico de Administración Pública. Administrador Plazabierta.com. Escéptico por naturaleza y soñador de vez en cuando.

La falta de dignidad de un pueblo

Españasehunde
En un país donde los que gobiernan pertenecen a un partido imputado por la justicia, o lo que es lo mismo, “investigado” según la nueva terminología procesal, como un eufemismo más de los muchos que este gobierno está acostumbrado a utilizar, en el que, también, muchos de sus integrantes que han desempeñado altos cargos políticos desfilan de continúo por los juzgados,  “investigados” por presuntos delitos,  la mayoría relacionados con la corrupción, habiendo terminado algunos encerrados  en prisión preventiva ante el riesgo de seguir,presuntamente delinquiendo, o ante el peligro de manipular pruebas o de huida a países donde no se puede reclamar su extradición, y otros condenados al haberse demostrado su culpabilidad; demuestra la catadura moral de quienes dicen ser los verdaderos patriotas, y la estupidez supina, por no decir falta de dignidad, de un pueblo que les otorga su confianza.

En un país en el que no se resuelven los problemas, sino que se acrecientan o multiplican, generando odio y confrontación, demuestra la inutilidad de quienes son sus gestores en representación de los ciudadanos, ocupando sillones a los que se aferran como lapas sacando el mayor beneficio personal, porque en la mayoría de los casos no sirven para otra cosa, medrando a diestro y siniestro como Al Capone en sus mejores momentos.

En un país en el que algunos de sus territorios no se sienten partes integrantes del mismo, reclamando por la fuerza una independencia basándose en un derecho integrado en una Declaración Universal de Derechos Humanos que ellos se han encargado de redactar a su antojo para dar cabida a un secesionismo que el Derecho internacional y la auténtica Declaración de Derechos Humanos no ampara; demuestra la insensatez  de muchos políticos, además de la cobardía de algunos que, cuando la justicia de acuerdo con el derecho vigente les exige responsabilidad salen corriendo a otros países.

En un país donde el dinero cotizado durante la vida laboral por sus ciudadanos al objeto de garantizar unas pensiones dignas ha desparecido, al haberse invertido por quienes gobiernan en generar deuda pública para tapar el déficit que ellos mismos han provocado en las cuentas del Estado, o para financiar los salarios y pagas extraordinarias de los empleados públicos; no sólo demuestra la falta de previsión sino también el despotismo con el que el gobierno actúa.

En un país, donde las puertas giratorias no paran de dar vueltas, por las que entran y salen expresidentes del gobierno y otros altos cargos, en empresas energéticas que ellos mismos privatizaron para que sus directivos y consejos de administración no sólo vivan del cuento de la estafa a los ciudadanos mediante tarifas abusivas, generando pobreza energética entre la población más humilde, sino también para garantizarse ellos mismos un futuro más que prospero con salarios millonarios que unen a sus gratificaciones a costa del erario público; demuestra el “choriceo” al que la clase política está acostumbrada, mediante el intercambio de favores.

En un país, donde el presente no es nada halagüeño, debido a una gestión pública de la economía donde los pobres son cada vez más pobres y los ricos más ricos, y donde la presión fiscal ahoga a familias enteras a las que se condena a una vida sin futuro mientras que se rescata a una Banca que nunca devolverá el dinero que todos les hemos prestado para su rescate; demuestra el caciquismo de nuestra clase política.

“En un país, donde el presente no es nada halagüeño, debido a una gestión pública de la economía donde los pobres son cada vez más pobres y los ricos más ricos (…) demuestra el caciquismo de nuestra clase política. “


Este país es España, un país saqueado y humillado; y sino lo remediamos entre todos, también un país fragmentado, en el que todos y cada uno de nosotros tenemos nuestra cuota de responsabilidad por permitir que tanto ladrón y sinvergüenza campe a sus anchas.

Feliciano Morales

Licenciado en Derecho. Técnico Superior en Telecomunicaciones. Asesor jurídico de Administración Pública. Administrador Plazabierta.com. Escéptico por naturaleza y soñador de vez en cuando.

Atrapados en la nieve

No es una casualidad que a la Navidad le haya dado por despedirse con una gran nevada, y no lo es, porque entra dentro de lo normal que en invierno en nuestro país haga frío, incluso en aquellos lugares que en verano la temperatura alcanza los cuarenta grados centígrados.

Lo que no es normal es que en este nuestro querido país, no estemos preparados para situaciones de emergencia como la que ayer tuvo lugar en la AP6 en la provincia de Segovia, con más de tres mil vehículos atrapados por la nieve sin ningún tipo de ayuda por parte de los servicios públicos encargados de prestar auxilio a personas que llevaban, algunas más de 18 horas, inmovilizadas por el temporal. Sólo la solidaridad de los vecinos de poblaciones próximas ayudaron a algunas de familias a soportar tan larga y fría espera, hasta que la Unidad de Emergencia del Ejercito pudo llegar a los afectados a altas horas de noche para retirar todos los vehículos afectados que impedían el paso de los quita nieves.

Resulta vergonzoso que servicios públicos que pagamos todos los ciudadanos, salvo aquellos estafadores de los público que llevan su ahorros a paraísos fiscales, funcionen de forma tan chapucera, siendo más vergonzoso, si cabe,  que el propio gobierno trate de sacudirse de encima todo tipo de responsabilidad bajo el argumento que son los concesionarios de las autopistas los únicos responsables.

Es cierto, que cualquier concesión para la prestación de un servicio público, sea el concesionario quien debe ejecutarlo a su riesgo y ventura con arreglo al pliego de cláusulas administrativas y técnicas que hayan regido la adjudicación del mismo, pero también lo es, que existen autoridades encargadas de controlar que estos servicios funcionen de manera adecuada, pues, a pesar de que estemos hablando de una gestión privada de un servicio público, mal llamada privatización, el servicio sigue siendo público; aparte de los funcionarios o empleados públicos que, en situaciones como ésta deben estar a disposición de la ciudadanía prestando el auxilio correspondiente, como es el caso de los agentes de tráfico de la Guardia Civil, servicios de emergencia del 112, o los militares de la UME que han sido uno de los pocos que han estado a la altura de las circunstancias una vez que se ordenó su intervención.

Es lógico que una vez alcanzada la normalidad en el servicio de la citada autopista se busquen las responsabilidades correspondientes de quienes por su ineficacia provocaron un caos de tal magnitud, pero también lo es que, quien tiene la máxima responsabilidad en este asunto como es el Ministro de Fomento y el Director General de Tráfico deben ser los primeros en asumir la que a ellos les corresponde, de manera que sin en el año 2009 el actual presidente del gobierno, entonces en la oposición, exigió la dimisión de la Ministra socialista Magdalena Álvarez por una situación similar a la de este fin de semana, debería hacer él lo mismo con su Ministro; pero, como ya sabemos la palabra dimisión parece no existir en el diccionario particular de nuestros políticos, con independencia de quien ocupe la bancada azul del Congreso.

“quien tiene la máxima responsabilidad en este asunto como son el Ministro de Fomento y el Director General de Tráfico deben ser los primeros en asumir la que a ellos les corresponde”


También, es cierto, que cuando los ciudadanos nos ponemos en carretera debemos tomar las medidas adecuadas para evitar situaciones como ésta, como disponer en el vehículo de las correspondientes cadenas, pero también lo es que no se puede dejar a los ciudadanos tirados cuando su propia integridad física está en peligro, bajo el falaz argumento del portavoz del Gobierno del Partido Popular, Fernando Fernández Maillo, que aparte de dejar caer todo el peso de lo acaecido sobre el concesionario ha tenido la poco vergüenza de hacer también responsables a los que sufrieron las consecuencias de una ineficacia pública de tal magnitud; aunque de este señor quienes lo conocemos de cerca cuando estuvo al frente de la Diputación de Zamora, poco bueno se puede decir como gestor público, salvo que es un experto en medrar en política.

Lo bueno de todo esto es que no tenemos que lamentar ninguna desgracia personal y, aunque, situaciones como éstas es mejor olvidarlas por aquellos que la han padecido, sin embargo, no debemos olvidar que no es la primera vez que esto ocurre y, posiblemente, dado como funcionan los servicios públicos en este país, no sea la última.

No es suficiente con pedir disculpas por parte del gobierno, porque los ciudadanos necesitamos tener confianza en quien nos gobierna y, por lo tanto, la seguridad que en futuras ocasiones se ateje con los medios adecuados estas situaciones de emergencia.

Reclamar los daños ocasionados es sólo una manera de paliar nuestra necesidad de que la justicia funcione, siendo por ello que los afectados no deben dejar de exigir compensación por los daños y perjuicios ocasionados a través de la denominada responsabilidad patrimonial de las administraciones públicas, para lo cual disponen de un año, porque no hacerlo sería, aparte de renunciar a un derecho que les corresponde, una manera de tolerar la ineficacia de los servidores públicos.

Feliciano Morales

Licenciado en Derecho. Técnico Superior en Telecomunicaciones. Asesor jurídico de Administración Pública. Administrador Plazabierta.com. Escéptico por naturaleza y soñador de vez en cuando.

Bye bye… Christmas buy

Bolas Fin Navidad
Sólo queda el día de Reyes para que la navidad termine, como añadirían, mis hermanos: “de una puñetera vez”, sus razones tendrán para odiar la Navidad. Yo, como en la mayoría de las cosas que hago en mi vida, ni lo uno ni lo otro. Últimamente me va muy bien adoptar una postura neutral, lo cual es diferente a no mojarse respecto a un tema concreto; me refiero al momento de escuchar a aquellos que opinan lo contrario a mí y, al decir que me viene bien, no me refiero al hecho que, cuando escucho a mi interlocutor adopte una postura zen buscando algún tipo de mantra con fuerza espiritual, sino a que mi corazón sufre menos y mi hipertensión la tengo más controlada.

Tampoco entiendo como estando alguien en contra de la navidad, y no sólo me refiero a mis hermanos, a los que espero no les parezca mal lo que aquí cuento, y sí así no fuese, tienen el derecho de réplica abierto en cualquier momento en este medio; sin embargo, el día de noche buena o noche vieja, cuando estas en lo mejor de la cena o de la velada te mandan un mensaje o varios para felicitarte. Así me ha pasado a mí, y no precisamente porque la velada estuviese marchosa, sino porque después de la cena de noche viaja Morfeo se apoderó de mi espíritu trasportándome a un mundo onírico de lo más reconfortante, hasta que el vibrador de mi móvil metido en el bolsillo de mi pantalón me despertó próximo a las campanadas en la Puerta del Sol, como todos los años, aunque éste ha tocado a la Pedroche y a su no vestido, y a continuación los insoportables e histéricos colaboradores de  “Sálvame”.

No obstante, el efecto despertador de la llamada duró poco, lo suficiente como para arrancar doce uvas de un racimo y comérmelas en compañía de parte de la familia, ya que a continuación, tras el primer sorbo del cava -esta año no me han regalado ninguno Catalán, vaya mala suerte, me volví a quedar dormido. El día, tengo que decir que fue duro.

En todo caso, como no, agradezco las felicitaciones, porque de una manera u otra, ves a la gente a la que realmente le importas un poco, y porque, y tengo que decirlo,  es de buen nacidos ser agradecidos, te gusten o no las navidades, así que agradezco a mis hermanos que, aunque a ellos no les gusten las Navidades, me tienen presente.

Como ya habréis deducido más de una y uno, las Navidades para mi ni fu, ni fa. Quiero decir que son unas fiestas como otras más, embebidas del capitalismo, donde el espíritu navideño sólo lo veo en los ojos de los niños y de algunos mayores que son como niños o son niños grandes, entre los que me incluyo. Sin embargo, da la casualidad que ese espíritu navideño desaparece  cuando la Navidad termina, siendo muy pocos los que intentan repartirlo a lo largo del año, por una simple y llana razón, porque aman a la humanidad, sólo por el hecho de formar parte de ella, intentando esforzarse por alcanzar la justicia social.

“…las Navidades para mi ni fu, ni fa. Quiero decir que son unas fiestas como otras más, embebidas del capitalismo, donde el espíritu navideño sólo lo veo en los ojos de los niños y de algunos mayores que son como niños o son niños grandes”


No estoy hablando de una especial santidad o hermandad entre todos los habitantes del planeta, que no estaría nada mal, me refiero a la hermandad recordando aquella unión con el árbol de la vida en la película de Avatar; sino simplemente al hecho de que la buena disponibilidad que buscamos en estas fechas tan importantes, según las creencias religiosas de algunos, la mantengamos todo el año, no viendo en los demás a nuestros contrincantes, aunque lo sean por la razón que sea, sino como a personas iguales a nosotros y tan perdidas como todos nosotros, con los mismos o parecidos sentimientos, virtudes y defectos,  anhelos, buena o mala suerte, con desgracias o sin ellas, que aprendemos a vivir cada día.

Queda muy poco para que los Reyes Magos de oriente se cuelen en nuestros hogares, y volviendo hacer gala del consumismo hagan que aparezcan debajo del árbol de navidad o del nacimiento un montón de regalos, cuyas cajas adornadas con bellos y relucientes papeles y lazos, ya quisieran para ellos esos niños que ni tan siquiera tienen un mendrugo de pan para llevarse a la boca; para con ellas hacerse sus trenes o coches  de cartón,  dando rienda suelta a su imaginación, si es que pueden debido a sus estados de inanición, o simplemente para cobijarse del frío en las noches gélidas.

Pasada esta última fiesta de navidad , todo volverá a ser como antes. Voló el espíritu navideño, pero, sin embargo, los pobres, la injusticia social, la falta de solidaridad, el odio, la confrontación, seguirán estando ahí, no sólo porque nuestro egoísmo no nos deja ver más allá de nuestras propias narices, sino también porque estamos en nuestro zona de confort y nos duele o cuesta salir de ella, y porque, fundamentalmente, los demás nos importan un bledo, esos mismos a loa que tantos deseos de  prosperidad hemos mandado, tan sólo hace unos días.

Feliciano Morales

Licenciado en Derecho. Técnico Superior en Telecomunicaciones. Asesor jurídico de Administración Pública. Administrador Plazabierta.com. Escéptico por naturaleza y soñador de vez en cuando.

Cataluña…, y lo peor de España

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Por fin, aunque todos sabemos que los resultados de las elecciones catalanas es un “volver a empezar”, lo cual alimenta de nuevo la especulación periodística de medios serios y no serios; sin embargo, nos da un pequeño suspiro a quienes no sabemos hacer otra cosa que cotillear sobre los políticos, al haber frenado, en cierto modo, el vertiginoso devenir de acontecimientos sobre el “Procés”.

Es por ello que, habiendo despejado el elemento que estaba acaparando toda la información política, empezamos a “tomar conciencia” de la realidad política de esta nuestra querida España que, tomando prestada la letra original de nuestra inolvidable Cecilia: “esta España viva, esta España muerta”, representa lo que realmente nos deja ver el panorama con el que nos encontramos.

Si no fuese porque lo que trasciende a lo acaecido en Cataluña que, no es otra cosa, que la repetida puesta en escena de un contencioso histórico, mantenido en oculto por intereses propios y ajenos de los que ahora defienden a ultranza la independencia de esta Comunidad Autónoma; muchos dudaríamos si detrás de todo esto puede estar el mismísimo “D. M. Rajoy”, fomentando la confrontación para correr un velo sobre su “enanez política” para el gobierno de este país, dependiente de una alianza con el tercer partido de la oposición y de una abstención con el primero, anulando a quienes se declaran apoderados del pueblo, de facto, el único de la izquierda parlamentaria a nivel nacional. ¿Quién sabe?, la maldad de los políticos no tiene límite por aquello de “poderoso caballero es don dinero”.

De todas formas, muchos no descartamos que pueda haber cierta conspiración política en todo esto, “aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid” -no conozco ningún otro refrán o dicho popular que pueda referirse al lío de Cataluña, de manera similar-, ¿por qué no subirse al tren de la independencia que otros han puesto en marcha, para resaltar nuestro férreo sentimiento patriótico acerca de la unidad de España?.

Encajan todas las piezas para defender el “uso propio” que el partido del gobierno ha hecho del tema de la independencia, haciendo que se aproximen los polos opuestos de la izquierda y de la derecha, en cuanto al fanatismo de sus pretensiones, con confrontaciones constantes, vendiendo al pueblo que los vota, o tal vez deberíamos ser más precisos  y decir “al pueril pueblo que los vota”, una ideología trasnochada de una “unidad de España” con copyright del PP, en el ámbito nacional; y de la incongruente, no por ello ilegítima, de intentar dividir Estados de manera secesionista, cuando la tendencia a nivel mundial es la supresión de barreras, estableciendo vínculos comunes entre ámbitos territoriales, incluso políticos, diferentes.

Sí, estamos aferrados a ideologías, a clichés simplistas que unos y otros transmiten en sus discursos políticos para demonizar a los contrincantes, que muchos ciudadanos se creen a “pies juntillas” porque les hace sentir una identidad propia por la que luchar como buen patriota. Eso nos lleva a colgar esteladas en los balcones catalanes y la bandera española en el resto del país, que en algunos casos por el tiempo transcurridos se están convirtiendo en trapos colgados que desvirtúan en algunos casos el medio ambiente urbano.

Se abre un nuevo periodo, un periodo en el que habrá que dejarse de mirar el propio ombligo y tener una visión más generosa de la política, entendiéndose por generosidad todo aquello que redunde en beneficio de la mayoría de los ciudadanos, intentando relativizar y racionalizar el significado de nación. Lo demás huele a tufo político de manipulación de mentes, también dementes.

Ojalá,  este “volver a empezar” se convierta en la película de Garci que un día dio un Oscar a este país, en el sentido de que la fraternidad entre los pueblos se convierta en una realidad y que todos sepamos administrar las cosas comunes sin rasgarnos las vestiduras. Déjennos a aquellos ciudadanos que pensamos que la ideología que venden los partidarios del Procés para fragmentar, igual que la que vende el PP, en sentido contrario, tal vez con mayor perversión, se use de la forma tan vil,  las convierte en ideologías de “a saldo”, que ni un niño de educación infantil compraría, y no por la falta de dinero. Véndanme algo que merezca la pena, algo que de una vez por todas levante a este país a la altura que debería estar en Europa y en el mundo, y no en la mediocridad que ustedes, todos los que tienen la tarea de gestionar lo común,  la han dejado, sin visos que mejore.

En definitiva, Cataluña es importante, pero España lo es más, mientras no se implante otro sistema que convierta a la Comunidades Autónomas en Estados Federados, con una mayor auto-gestión de lo propio y auto-independencia, o cediendo al deseo de los independentistas de una secesión prohibida por los Declaración Universal de los Derechos Humanos. No sé como solucionar el tema, tampoco me corresponde, aunque propongo la idea de hacer una política más noble, de manera que las cartas que se pongan sobre la mesa no estén marcadas para alcanzar la victoria por algunos de los jugadores.

 

“Cataluña es importante, pero España lo es más, mientras no se implante otro sistema que convierta a la Comunidades Autónomas en Estados Federados, con una mayor auto-gestión de lo propio y auto-independencia, o cediendo al deseo de los independentistas de una secesión”

Tanta independencia, tanto patriotismo del “tres al cuarto”, tanta corrupción, tanto inútil en despachos oficiales, tanta pestilente política, me ha hecho volver a un momento de mi vida en el que la utopía de la anarquía me atrapó, aunque con una acracia más moderada, porque lo que tenemos no es más que la propia involución del ser humano cuando tiene en sus manos el poder, convirtiéndose en bestias de intereses ajenos a los de los ciudadanos.

 

Feliciano Morales

Licenciado en Derecho. Técnico Superior en Telecomunicaciones. Asesor jurídico de Administración Pública. Administrador Plazabierta.com. Escéptico por naturaleza y soñador de vez en cuando.

Reflexión a la catalana

Reflexion21D

Reflexion21D

Imaginen ustedes un hogar español, más concretamente un hogar catalán, por eso de las elecciones al parlament, en el que cada uno de sus miembros, aún a pesar de ser de distinta ideología y forma de ser y pensar, tirasen en distintas direcciones, en vez de colaborar en pro de los intereses comunes familiares. Un desastre, ¿verdad?. 

Este planteamiento, también lo podemos transpolar a cualquier grupo social o entidad integrada por individuos, de cualquier tamaño, con una actividad finalista y, donde en su seno es lógico y necesario que exista un debate interno que, en caso de falta de consenso, necesariamente debe imponerse la decisión mayoritaria en sus órganos de decisión y administración.

Hasta aquí, con matices, obviamente dependiendo del tipo de grupo, tamaño, organización interna y otras peculiaridades; la consecución de objetivos de cada grupo necesita de las sinergias de sus miembros para una actuación exitosa. Sin embargo, en política todo es diferente, habida cuenta que lo que se impone no es el bien o los intereses comunes o generales sino la rentabilidad política, tanto a nivel de partido como a nivel social. Entendiéndose por rentabilidad el incremento de votos en los futuros comicios electorales.

En contra de lo que resulta, no sólo lógico, sino también necesario, como debería ser que el único motor de los partidos políticos fuese la satisfacción de los intereses generales; sin embargo, todos sabemos que no es así, importando más la satisfacción de determinados grupos de presión o poderes fácticos, de los cuales, finalmente, van a obtener una contraprestación o un cambio de favores.

Todo ello pone de manifiesto un panorama nada halagüeño, en el que, por un lado, nos encontramos a quienes van a ser nuestros representantes, los votemos o no; y por otro, los cándidos electores que, en la mayoría de los casos espoleados por el fragor del debate y confrontación política durante la campaña electoral, terminan votando al que consideran más apto para la gestión de los intereses generales, aunque tal vez, deberíamos decir el “menos malo”. Encontrándonos al final en el mismo punto de partida que en anteriores comicios, es decir, la falta de respeto al resultado de las urnas, con los famosos pactos de gobernabilidad que, aunque necesarios para mantener una estabilidad en la gestión pública, a la postre no están respetando el deseo de quienes votaron o, lo que es peor, las promesas que hicieron a la ciudadanía, debido a que dichos pactos obligan  la mayoría de las veces a hacer concesiones al aliado o renuncias al propio proyecto político para dar cabida al de con quien o quienes van a unirse para gobernar.

Entonces, ¿para que servimos los ciudadanos?.

En contra de lo que se sustenta cualquier régimen democrático, que no es otra cosa que la soberanía nacional residente en el pueblo, los ciudadanos no somos más que tontos útiles en un sistema donde prima, como se ha señalado antes, los intereses de partido o la rentabilidad política a cualquier precio, como en el caso de las elecciones catalanas, esquilmando la propia economía dentro de su territorio con la fuga de empresas que, aunque se trata de minimizar por los independentistas con el argumento de que sólo se trata de un cambio de domicilio social; sin embargo lo que trasciende a dicha actuación es un toque de atención de sus consejos de administración en el sentido de que, si continúa la tendencia secesionista con las consecuencias de falta de reconocimiento internacional, sobre todo en el ámbito de la Unión Europea, lo próximo podría ser un cambio de sede y de producción.

“los ciudadanos no somos más que tontos útiles en un sistema donde prima, como se ha señalado antes, los intereses de partido o la rentabilidad política a cualquier precio, como en el caso de las elecciones catalanas, esquilmando la propia economía dentro de su territorio”


La cuestión, por lo tanto, no es la opción de votar independentismo o constitucionalismo, sino la opción más favorable para los ciudadanos, en particular para quienes en este caso forman parte de la respectiva circunscripción electoral; aspecto que en la campaña que ha precedido a las elecciones catalanas de mañana nadie ha tratado con el suficiente rigor, informando a los ciudadanos de lo que realmente puede suceder, sino simplemente lanzando consignas alarmistas por unos y de prosperidad y de auténtica democracia por los otros, aunque en este último caso el sustento legal de una posible y repetida declaración de independencia brille por su ausencia, salvo que impere la negociación con el gobierno estatal, aspecto de todo improbable mientras que el Partido Popular siga en el gobierno, apoyados por su marca blanca (C´s), y con la tolerancia de un Partido Socialista que, aunque trata  de buscar su sitio en la arena política, continúan siendo vistos por la sociedad como el partener de la derecha -para algunos el partido mamporrero-,  teniendo en cuenta su trayectoria política a los largo de los años en que con aquel se han alternado en el gobierno del Estado desde la Constitución de 1978.

La cuestión, en definitiva, es que seguimos votando a ciegas, por impulsos o por falsas ideólogas o proyectos políticos inalcanzables; eso sin contar o  hacer mención a los candidatos que en las elecciones que analizamos se han postulado a la presidencia del govern catalá, que han hecho de la campaña electoral una confrontación política sin precedentes, donde el insulto, no sólo al contrincante ha sido la tónica general, sino también a los ciudadanos o grupos sociales que no comparten sus ideas y proyectos.

Permítanme que termine con la brillante y exitosa campaña puesta en marcha por amodio.org, y es que, en España siempre nos hemos movido en arenas movedizas, entre el amor y el odio, tirando cada uno por su lado en vez de buscar las sinergías que hagan posible, mediante la apuesta de todos, un país prospero y la solución a un contencioso histórico como es configurar una organización territorial que haga posible lo que somos, un nación de naciones.

Feliciano Morales

Licenciado en Derecho. Técnico Superior en Telecomunicaciones. Asesor jurídico de Administración Pública. Administrador Plazabierta.com. Escéptico por naturaleza y soñador de vez en cuando.

Si yo fuera catalán

Votar Urna

#plazabiertacataluña

Son muchas las apuestas acerca de cómo quedará despejada la incógnita de las elecciones catalanas el próximo día 21 de diciembre, aunque, al parecer, las encuestas parecen dar la victoria a Ciudadanos de Arrimadas, según la encuesta del CIS, con el siguiente hipotético reparto de votos en relación con su mayor competidor, Esquerra Republicana de Cataluña (ERC) de Oriol Junqueras.
Ciudadanos: 22,50 %
ERC: 20,8%

Sin embargo, en escaños la situación es de empate técnico dada la supremacía de los republicanos en las zonas rurales, lo que otorgaría a ERC 32 escaños, frente a los 31-32 de C´s.

Por lo tanto, del resultado del resto de fuerzas políticas y del pacto entre unos y otros, dependerá que la balanza se incline hacia el lado de los independentistas o de los constitucionalista, que quedaría según la  encuesta del CIS de la siguiente manera:

Junts per Catalunya, la lista de Puigdemont con miembros del Pdecat e independientes, quedará como la tercera fuerza más votada con el 16,9% de los votos y entre 25 y 26 escaños.

La CUP, por su parte, perderá un escaño y conseguirá 9 (con el 6,7% de los votos).

De esta manera, las tres listas independentistas sumarían entre 66 y 67 escaños, quedándose a uno o dos de la mayoría absoluta, lo que supone una perdida entre cinco y seis respecto a las últimas elecciones, de manera que el independentismo bajará hasta el 44,4% de los votos.

La situación no mejora para los independentistas, habida cuenta que el Partido Socialista de Cataluña (PSC) con Miguel Iceta a la cabeza subirá hasta el 16% de los votos, con 21 escaños, aunque el PP de Xaviar García Albiol bajaría a 7 escaños, con un 5,8% de los votos; lo mismo que Catalunya en Comú-Podem, con Xavier Domènech, que bajará hasta los 9 escaños, con el 8,6% de los votos.

Conforme a dicho pronóstico, los partidos constitucionalistas (C’s, PSC y PP) sumarían entre 59 y 60 escaños, mientras que en votos hay un empate técnico con los independentistas (44,3%), por lo que el futuro de Cataluña dependerá de un 25% de votantes indecisos.

Ante esta situación, aunque no soy catalán, por lo tanto sin derecho a voto en dichos comicios -aunque no descarto que en futuras convocatorias pudiese tenerlo debido a mi falta de apego a la tierra-, me he propuesto el reto de analizar a quién votaría si pudiese hacerlo, manteniéndome ajeno de cualquier sentimiento patriótico que, como he dejado entrever, me cuesta tener, al menos cuando supone el ejercicio de imposición de ideas, que no valores, o la imposición de medallas, además de las exclusión de los que no están dentro.

Por lo tanto, con la responsabilidad de que mi hipotético voto, como el de cualquiera, es muy importante para el futuro de Cataluña, intentaré invertirlo de la mejor forma posible. Pero, ¿cómo se invierte un voto de forma eficaz?. Para unos, quizá sea votar al menos malo, para otros votar provocando un voto nulo para que nadie se beneficie de él, también los hay que sin estar convencidos votan al contrario de quien no quieren que salga, como voto de castigo y, finalmente quienes votan en función de la ideología, aunque no se con certeza de qué ideologías se puede hablar hoy día, que no sea del culto al dinero o de un pseudocomunismo de formas y no de fondo, visto que la gente más joven cada vez se polariza más en los extremos, buscando en la radicalidad su confrontación contra el mundo que les rodea, como manifestación de su rebeldía intrínseca a los años. Aunque, tampoco nos podemos olvidar de los románticos, aquellos que peinando canas o próximo a hacerlo se posicionan en el mismo sitio porque lo han hecho siempre, en pro de una ideología que piensan puede representar con más o menos intensidad un determinado candidato. Finalmente, están los que no votan porque no creen en el sistema, porque se sienten desilusionados, engañados y estafados por una clase política corrupta e incapaz de gestionar lo público.

Así, sólo me cabe elegir entre cuáles de las opciones que he expuesto me encuentro. Tarea no del todo fácil porque en cada uno de los comicios que he participado  me he movido en todas ellas, encontrándome en el momento actual en el desengaño, en el hastío de quien siente que su voto no estará nunca bien invertido, habida cuenta de la existencia de una clase política entre cuyas cualidades, si es que cabe resaltar alguna, la que mejor desempeña es la de insulto y descalificación del contrario: resaltando lo malo de éste para vender como menos malo lo suyo, eso sí, con el engaño de la mentira a la que están acostumbrados. Pero, haciendo el esfuerzo que me he propuesto anteriormente, y partiendo de una hipotética redención de la clase política, lo cual es mucho suponer, obviamente me incluiría entre aquellos que votan por ideología…. Aunque tal vez debería decir por ideales.

Llegados a este punto en el que los ideales son los que pueden motivar mi voto, llego a la taulogía de pensar, como he dicho antes, que la única motivación de los partidos políticos, el único motor de sus acciones, no es más que la rentabilidad política, o lo que es lo mismo, mantenerse en el poder a cualquier precio, y por ende, en la poltrona, con la faltriquera bien llena. Pero, como estamos en las elecciones catalanas, y puesto que ya estamos metidos en harina en esto de hacer esfuerzos; para no estar entre ese hipotético 25% de indecisos, me toca elegir entre, vamos a llamarlo, ideología independentista y la constitucionalista, puesto que, lo que se decide realmente es un sí o un no a la independencia, lo cual dependerá de la composición del futuro Parlament.

Pues miren ustedes, siguiendo la dicotomía entre ideología e ideales, apuntada anteriormente, terminamos llegando al quid de la cuestión, aunque no la solución a mi alternativa e indecisión del voto. Para que me entiendan, no me encuentro cómodo y mucho menos convencido, ni entre los unos ni los otros, porque como el resto no tienen ni ideologías, ni ideales, ni metas, ni objetivos, y mucho menos unas ideas fundamentales o doctrina que caracterice o marquen su forma de pensar y de actuar; sobre todo entre los constitucionalistas.

“….no me encuentro cómodo y mucho menos convencido, ni entre los unos ni los otros, porque como el resto no tienen ni ideologías, ni ideales, ni metas, ni objetivos, y mucho menos unas ideas fundamentales o doctrina”


… Y, en cuanto a los otros, los independentistas, simple y llanamente, no me terminan de convencer, no sólo porque no informan de las consecuencias que una declaración unilateral de independencia ocasionaría para el territorio secesionista, pero sobre todo, porque hay algo que no puedo vencer como es la ausencia en mi de un sentimiento patriótico; sobre todo cuando éste, venga de donde venga, supone exclusión. Así que, saben que les digo, que vaya suerte que tengo de no ser catalán, aunque ésta no sea más que la felicidad de los pobres, porque pronto vendrán otros comicios que vuelvan a mover en mi los mismos pensamientos, y ya estoy cansado, porque me temo que siempre estaré, visto lo visto, entre ese porcentaje de indecisos a los que se nos echa la culpa de que la balanza se incline hacia un lado u otro, aunque el origen de esta culpa no está en nosotros, como si se tratase de una cualidad personal, no;  si no en ellos que lo que nos venden no hay por dónde cogerlo.

  

Feliciano Morales

Licenciado en Derecho. Técnico Superior en Telecomunicaciones. Asesor jurídico de Administración Pública. Administrador Plazabierta.com. Escéptico por naturaleza y soñador de vez en cuando.

El síndrome depresivo de nuestra Constitución

La Constitución de 1978 en su trigésimo noveno cumpleaños sufre una profunda depresión entre partidarios y detractores de su texto, pero nadie aporta nada para ayudarla, para sanarla, porque habiendo sido tan necesaria y, a veces útil, como norma de convivencia, en todo este tiempo desde que fue concebida, no se puede ni se debe sustituir; pero si cambiar y mejorar para que, al menos, cumpla otros tantos marcando el nuevo camino de los derechos y obligaciones que regula. Camino que también se hará viejo, porque las personas y la sociedad cambian, surgiendo, posiblemente, formas de convivencia y de relaciones humanas nuevas que necesitan de su amparo.

Efectivamente, nadie hace nada por sanar la Constitución. Los independentista es obvio porqué, y los constitucionalistas porque temen su reforma ante el resurgimiento en parte de su territorio, de problemas de autodeterminación en busca de una independencia pretendida, podríamos decir históricamente, por una parte de sus ciudadanos; legítima en cuanto que forma parte de un deseo colectivo lo suficientemente amplio en cuanto al número, que ignorarlo de forma permanente no hace más que empeorar la situación, afectando a su enfermedad, por ser incapaz de dar soluciones adaptadas a los nuevos tiempos.

Los padres de la Constitución, aunque herederos algunos del franquismo, no hicieron del todo mal su trabajo, pudiendo afirmar que no fue mal concebida -independientemente de cuál fuese la pretensión de aquellos-, aunque en el momento actual los derechos, obligaciones y demás aspectos que su regulación abarca, como la organización territorial del Estado, la Corona o la propia reforma constitucional, por citar los más relevantes en el momento actual, no respondan a los nuevos tiempos. Pero, no podemos negar que sí lo han hecho durante casi cuarenta años, satisfaciendo los intereses de los ciudadanos, en mayor o menor medida, dependiendo de la parte del territorio; eso sí,  habiendo necesitado ajustes puntuales, en cuanto a su interpretación se refiere, por el tribunal constitucional, cuya falta manifiesta de independencia ha ocasionado  que el contenido del texto constitucional se haya debilitado frente aquellos que veían que la falta de objetividad de este órgano jurisdiccional, comprometía su validez y eficacia.

Al mismo tiempo, se intentó blindar la Constitución, evitando su vulnerabilidad frente a los muchos herederos del régimen anterior, así como frente a los nuevos y viejos comunistas y, desgraciadamente también frente a ese terrorismo vasco que tantas muertes ha causado de manera innecesaria para demandar pretensiones históricas, renunciando a las únicas vías válidas en democracia, como es el diálogo o la fuerza de las mayorías expresa en las urnas; surgiendo así el actualmente tan cuestionado artículo 155.

También se han puesto en tela de juicio muchos de los derechos fundamentales que el texto recoge, no tanto por su esencia como por la forma de lograr su eficacia, en tanto que muchos de ellos no sólo están de adorno sino que los poderes públicos no los han garantizado de manera efectiva, incluso algunas veces, de manera intencionada en pro de parciales y espurios intereses, en vez de la satisfacción del interés general, sobre todo de esa parte de la sociedad más debilitada económicamente.

Otro aspecto que está haciendo enfermar a la Constitución  a pasos agigantados, se debe a quienes por ocupar puestos de poder no han respondido, ni responden en el ejercicio de sus funciones, a lo que se espera de una persona que asume nuestra representación, sirviéndose de su cargo para satisfacer sus propios intereses particulares, coqueteando con la corrupción; no solamente entre la clase política, sino también afectando a la Casa Real, lo que hace que se cuestione hasta la propia jefatura del Estado.

“sirviéndose de su cargo para satisfacer sus propios intereses particulares, coqueteando con la corrupción, no solamente entre la clase política, sino también afectando a la Casa Real, lo que hace que se cuestione hasta la propia jefatura del Estado.”

En definitiva, la Constitución nos la estamos cargando entre todos, entre los que ponen en su balcón la estelada y los que ponen la bandera española, incluso alguna republicana,  y también el resto que cada vez estamos más cabreados con  unos y con otros. Por ello, resulta obvio que la única manera para que la Constitución sobreviva durante un largo tiempo, es acometiendo su reforma de manera responsable y lo suficientemente abierta como para que se vean en su texto reflejados los intereses de los ciudadanos que la votan a través de sus representantes. Responsabilidad que, dicho sea de paso, no veo ni en los que se rasgan las vestiduras cada vez que se plantea su reforma, y los que, denominándose la nueva izquierda, tienen puesta la cabeza más en el limbo que en el deseo de formar un Estado de todos y para todos, y no destruir el sistema por el único afán de crear entelequias que ni ellos mismos se creen.

Y, es que hay que estar con los pies en la tierra, pero no mirando pasivamente a lo que sucede a nuestro alrededor, sino participando activamente para que, arrimando todos el hombro hagamos un país mejor en el que todos tengamos cabida de una u otra manera, respondiendo a las expectativas de los individuos y los grupos de los que forman parte; o al menos, posibilitando de una manera eficaz la discusión democrática de sus pretensiones.

 

Feliciano Morales

Licenciado en Derecho. Técnico Superior en Telecomunicaciones. Asesor jurídico de Administración Pública. Administrador Plazabierta.com. Escéptico por naturaleza y soñador de vez en cuando.

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