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Feliciano Morales Martín
Historias escritas por felicianoplaza
Licenciado en Derecho. Técnico Superior en Telecomunicaciones. Asesor jurídico de Administración Pública. Administrador Plazabierta.com. Escéptico por naturaleza y soñador de vez en cuando.

El diván de mi vecina. Ave María Purísima

Los contrastes de mi vecina cada vez me sorprenden más. De feminista recalcitrante de hace sólo una semana a católica beata. Y no es que me parezca mal o me moleste este último papel que ha asumido, porque, como no puede ser de otra manera cada uno es libre de pensar lo que le dé la realísima gana, aunque hay muchos y muchas que la tolerancia que piden para los demás no va con ellos. Éste es el caso de mi vecina.

Nunca he manifestado abiertamente mi sentido o creencias religiosas porque pienso que eso forma parte de mi intimidad, claro está, salvo a las personas más cercanas a mi y, discúlpenme si sigo manteniendo esta postura, creo que lo entenderán. Pero mi vecina no lo entiende, es más, con ella, con la que no suelo tener muchas reservas –no se si a partir de este momento seguiré con esta misma actitud-, porque ha llegado a tacharme de “rojo ateo”, simplemente porque le he manifestado que no entiendo esos contrastes que evidencian sus creencias, aparte, claro está, de las contradicciones que manifiestan. Ahora bien, si de lo que se trata es de tener una moral acomodaticia cogiendo lo que le parece de cada cosa, entonces no tengo más que decir.

La cuestión es que mi vecina que no suele pisar la iglesia salvo en ocasiones que así lo exijan por eso de que hay que mantener una compostura social o apariencia ante los demás, dígase, en entierros, bautizos, bodas y demás ceremonias en las que hay que cumplir con las personas más próximas; hace unos días que la vi entrar en la parroquia del barrio, motivo por el que mi lado femenino de curiosidad insaciable cuando no entiendo bien ciertos comportamientos, decidí seguirla y, medio a escondidas.

Penetré también en el templo, quedándome en los último bancos en actitud de recogimiento pero sin perderla ojo, mientras ella avanzó a las primeras filas, y tras santiguarse, se puso de rodillas tapándose la cara con las dos manos. Nunca he entendido porque hay que taparse la cara para entrar en trance con el más allá.

En dicha actitud permaneció un buen rato, o al menos eso me pareció a mi, porque el tiempo se me hizo un pelín largo, hasta que la final volviéndose a santiguar, se incorporó y dirigiéndose a una capilla que hay en un extremo, introdujo varias monedas en un portavelas moderno, en el que, en función de las monedas que iba metiendo se iban encendiendo las lucecitas de  las velas de plástico, alzando a continuación la vista a la imagen de un Cristo crucificado que siempre, desde niño, me había dado un poco de miedo por lo ténebre del lugar y por el sufrimiento que transmitía su cuerpo lleno de girones y sangre, y cuyos ojos medio entornados y con semblante rígido parecen obsérvate con una mezcla entre benevolencia y clemencia.

Tras haber hecho el trueque, me imagino, de yo te doy a cambio de que tú me des -interpretación que siempre he dado a este mercantilismo eclesiástico-, volvió de nuevo a santiguarse, por tercera vez, a la vez que abandonaba dicha capilla dirigiéndose a la salida.

Me apresuré a salir antes que ella para que no me pudiese ver, sentándome a continuación en uno de los bancos del parque próximo al templo por el que era obligatorio pasar, disimulando con el móvil en la mano, como si estuviese mandando un mensaje a alguien, con el objeto de hacerme el encontradizo con ella y averiguar su repentina actitud tan beata.

Así fue, mi vecina se percató de mi presencia y se dirigió al banco en el que fingía descansar aparentando de no enterarme de nada de lo que sucedía a mi alrededor, y tras el intercambio obligado de saludos, le manifesté que no me había percatado de su presencia en la zona, a lo que me respondió que no es que estuviera ya en el parque, sino que venía de la parroquia de hacer unas gestiones. “¿Gestiones?”, le pregunte, expresión que parecía corroborar esa forma mía de ver la oración llena de peticiones interminables a cambio de una cuantas monedas; manifestándole con cierta sorna, “hija parece que vienes de una gestoría en vez de una iglesia”. Broma que no aguantó y que le llevó a juzgarme de la manera que he indicado antes. “Vecina, no te pongas así”, añadí intentando apaciguar la situación.

Más calmada, tras unos segundos de silencio tenso, me respondió aunque con cierto desaire: “sí, gestiones”, las mismas que hacéis vosotros para jorobar a una institución como ésta que tanto bien hace a la sociedad. “¿Nosotros?” la interpelé con cierto asombro. “Si vosotros, los de la izquierda”, contestó.

Mi buen talante se iba transformando por momentos en un cabreo que me iba carcomiendo por dentro, por lo que mi respuesta obligada fue la de pedirle que no me metiese en el mismo saco que al resto de la humanidad a la que estaba condenando a las penas del infierno por no tener ni la misma conducta ni las mismas creencias que ella, volviéndola a interpelar con una nueva pregunta: “¿y que hacemos, según tú, para jorobar a la iglesia?”. Se quedó pensativa un breve momento, mascullando la respuesta: “intentar quitarle las ayudas, exenciones y beneficios fiscales que tiene”.

“¿y que hacemos, según tú, para jorobar a la iglesia?”. Se quedó pensativa un breve momento, mascullando la respuesta: “intentar quitarle las ayudas, exenciones y beneficios fiscales que tiene”.


Mi asombro iba in crescendo por el juicio al que estaba siendo sometido, como si fuese el único culpable anticlerical del mundo. “Yo no quito nada a nadie”, le dije, añadiendo: “de todas formas, Jesucristo dijo: dar a Dios lo que es de Dios, y al Cesar lo que es del Cesar, aunque entiendo que, como institución debe sobrevivir, pero para eso está la caridad”, concluí a la vez que me despedí de mi piadosa e intolerante vecina. “Adiós vecino”, me contestó con desairé mientras abandonaba el lugar, zanjando el tema con la única frase con la que quienes no tienen razones suelen terminar sus interpelaciones: “contigo no se puede hablar”.

Y allí me quedé, como un pollo al que le quitan el cuello después de haberlo desplumado, susurrando para no crispar más los ánimo: “Ave María Purísima”. Pero ella me contesto: “sin pecado concebida”.

Feliciano Morales Martín
Licenciado en Derecho. Técnico Superior en Telecomunicaciones. Asesor jurídico de Administración Pública. Administrador Plazabierta.com. Escéptico por naturaleza y soñador de vez en cuando.

El diván de mi vecina.- Conversión al feminismo

Llevaba unos días oyendo ruido en el descansillo de mi escalera, entradas y salidas de personas en la vivienda de enfrente, música, risas… taconazos, algún chillido que otro, vamos, lo propio de una noche de verano a 35º grados a la sombra… – Uy… esto sobraba… lo siento-. “¿Qué pasará en la casa de mi vecina?”, me pregunté.

La respuesta la tuve al día siguiente, cuando la vi salir  de la peluquería unisex de la esquina de nuestra calle con el pelo cortado y teñido al estilo  Audrey Tautou en el film “Amelie” (2001); mi vecina se había desmelenado.

Haciendo gala más que nunca de mi buena educación –yo lo llamo hipocresía-, me acerque a mi vecina, ávido de obtener información sobre su cambio de look con esa “sana curiosidad” que tenemos los hombres, “bueno días vecina”. “Buenos días vecino”, me respondió, y siendo consciente que, por mucho que intentase llenar el tiempo con cumplidos y otras flores, se me iba a notar me impaciencia por llegar al final; decidí atajar y formular de lleno la ansiada pregunta: “¿muchas fiestas vecina, y a ninguna me has invitado?”. Ella, también deseosa de cotillear, me respondió: “he conocido a un grupo de personas jóvenes super interesantes, universitarios la mayoría, estudiantes algunos, y otros profesores”… interrumpió de repente su relato, como un frenazo a alta velocidad, no sin la estrategia que me temo, se acababa de marcar para mantener viva mi “sana curiosidad”, y que la llevo a concluir: “pásate después de comer a tomar café por mi casa y te cuento, vecino”, “vale” dije yo seguido de un “hasta luego” que ella alejándose no respondió, seguro que con el objetivo que formaba parte también de la citada estrategia, de que me quedase mirando su nuevo estilo por la espalda.

Me apresuré a comer aquel día como si así  llegará el momento de tomar el café… pero, ¿cuál era esa momento?, ¿qué hora, minutos, segundos, corresponde con el momento de tomar café?… El caso es que, terminé de comer tempranamente, por lo que decidí hacer un poco de tiempo, el suficiente para recoger el desorden de mi comida, y llamar a la puerta de su casa. “Hola vecino, acabo de terminar de comer, ahora preparo café”. Me invitó a sentarme en el diván que siempre utilizamos para nuestras tertulias más relajadas y que ella siempre utiliza a mondo de trono, no tardando en llegar con el café expreso que acaba de preparar y que había dejado la estancia con ese aroma que marcan las buenas sobremesas. Así que, le volví a formular la misma pregunta que le había formulado por la mañana acerca de las fiestas nocturnas en su casa.

 “pero, ¿cuál era esa momento?, ¿qué hora, minutos, segundos, corresponde con el momento de tomar café?…”
esa gente me ha convencido: la lucha feminista por los derechos de la mujer es la consecuencia de la respuesta de la represión machista durante siglos”. Menuda perorata me acaba de soltar la vecinita.”

 



Marcando el límite de su terreno, se apresuró a responderme “no seas exagerado, no eras fiestas, eran tertulias de almas inquietas acompañadas de una buena música, y…”; otro frenazo. Mi sana curiosidad se estaba transformando en un deseo incontenible de iniciar un interrogatorio, por lo que formulé con cierto despotismo mi primera pregunta, rompiendo el silencio tras haber dejado en suspenso su relato: “Y… ¿qué?, continúa”. “Tranquilo, te voy a contar todo, pero a su tiempo”, respondió ella, añadiendo que dichas tertulias habían sido el colofón inesperado de su participación en unas jornadas universitarias sobre los “derechos inalienables de la mujer”, que había habían concluido a mediados del pasado mes.

Muy interesante”, asentí, alargando el movimiento de balanceo, hacía atrás y hacía adelante de mi cabeza, bastante más tiempo del que duraba mi apreciación, esperando medio atontado reiniciase por tercera vez el comienzo de su relato. Ella, en vez de percatarse de mi prolongado asentimiento, se quedó absorta con su mirada perdida en el infinito, interrumpiendo, saliendo ella misma de tal estado místico que empezaba a ser molesto por su silencio prolongado, de la siguiente forma, como cuando te tiran un cubo de agua fría encima sin esperarlo. “¿Sabes lo que te digo, vecino?”, “¿qué respondí?”, casi gritando…, “esa gente me ha convencido: la lucha feminista por los derechos de la mujer es la consecuencia de la respuesta de la represión machista durante siglos”. Menuda perorata me acaba de soltar la vecinita.

Ni le quito ni le pongo nada al breve pero contundente y vehemente discursillo de mi vecina, sólo critico lo inoportuno por el momento en que lo había formulado, sin haber hecho una breve introdución de los hechos y del entorno en que tuvieron lugar, y que me hubiese permitido tomar conciencia de lo que finalmente me iba a arrojar como el que lanza una daga; pero que, como yo, al haberse visto pillada por su propia impaciencia, no tan sana como la mía, por los derroteros posicionales que pretendía con su sobremesa. Hombre y Mujer, confrontación, luchas, status quo…

Un sofoco me estaba entrando… y ahora ella si se dió cuenta: “¿Te ocurre algo, vecino?”… “¿Te molesta algo de lo que he dicho” – segunda pillada de su estrategia marcada-, la provocación.

Lo siento, me estoy empezando a sentir mal, tal vez sea algo que he comido”. Una mentira porque el daño no me lo estaba haciendo lo que había comido sino lo que trataba de digerir: mi vecina se había pasado al otro lado. “¿feminista, siendo de derechas?“.,. Me apresuré a levantarme del diván, y con la mano puesta sobre mi estómago fingiendo me apresuré a coger la salida. “Te debo una, vecina”, me apresuré a decirle antes de cerrar la puerta…  evidentemente no con el sentido de compromiso sobre una futura sobremesa en mi casa, en respuesta a su falsa cortesía. ¿A qué se debe ese ataque?, ¿acaso yo era el culpable de toda la represión que había tenido y sigue teniendo la mujer?. 

Sólo quiero concluir para los mal pensados…,  y mal pensadas, que quién usa sus derechos buscando la confrontación, están faltando a uno de los más fundamentales y elementales de los derechos humanos que es aquel que declara que “todos somos libre e iguales”.

 

Feliciano Morales Martín
Licenciado en Derecho. Técnico Superior en Telecomunicaciones. Asesor jurídico de Administración Pública. Administrador Plazabierta.com. Escéptico por naturaleza y soñador de vez en cuando.

El diván de mi vecina. La gente decente.

 He decido dar un tiempo de descanso a mi alma en busca de la paz, motivo por el cual debo abstenerme de entrar al trapo como mi vecina dándole cancha para su crítica política, puesto que, ante su incapacidad de ser un poco objetiva y no siempre inclinar la balanza hacia el lado derecho; he decido ponerme moreno y tomarme unas mañanas de asueto para ir a la  piscina municipal, así también, además del bronceado, muevo un poco mis músculos entumecidos por la vida tan sedentaria que me esclaviza; y he aquí, como resulta difícil que fuese de otra manera por ser la única piscina del barrio,  me encontré con mi vecina.

Me acerque a ella para saludarla, pensando en la mala suerte de coincidir ambos, tuve que forzar mi sonrisa para que no se me notara lo que realmente pasaba por mi cabeza y tras intercambiar dos o tres palabras interesándonos el uno por el otro, me apresuré a  buscar un sitió donde estar cómodo.

Esa mañana había madrugado con el fin de coger una tumbona en la que estar cómodo, pero mi vecina se había adelantado e igual que ella un montón de padres y madres de familia con el fin de reservar no sólo la mejor parcela dentro del recinto, sino también, un montón de tumbonas para que los miembros de su familia menos madrugadores tuviesen disponible una de ellas cuando decidieran bajar a darse el chapuzón que, más que mañanero, estaría en esa franja horaria en que los relojes pasan de “am” a “pm”, o lo que es lo mismo en el momento en que suele diferenciarse la mañana de la tarde. De manera que, todo mi gozo en un pozo por no encontrar ni una sola tumbona, mientras muchas estaban vacías con una sola toalla o una mochila encima, y que cansado a preguntar sobre su posible uso recibía  la misma respuesta: “esta reservada” o “esta cogida”.

Mi vecina se había percatado de mi búsqueda infructuosa de la tumbona perdida y, de la misma manera que suele invitarme a sentarme en el diván de su casa cuando quiere hablar conmigo o meter los perros en danza para estimular mi conversación, me ofreció una de las tumbonas que, como he dicho, había reservado para  algunas de sus amigas que todavía no habían llegado. Hubo un momento de dudé siendo consciente de que estar al lado de ella lo normal es surgiese lo que yo trataba de evitar.

Como no, el tema de la semana no podía ser otro que la comparecencia de Rajoy en la Audiencia Nacional para declarar en calidad de testigo sobre el caso Güertel, eso sí, reconduciéndo la culpa a los medios de comunicación y la izquierda del país, como promotores o causantes de la misma, al sacar a relucir los trapos sucios que, en todo caso,  según ella, deberían lavarse en casa, porque la judicialización de la política lo único que hace es crispar los ánimos de la “gente decente” y estimular la confrontación social.

El invite por su parte, como es normal, causo en mi la merecida contestación en defensa de lo que consideraba justo que, no es otra cosa que, quien la haga que lo pague, y que si alguien roba, lo suyo es que sea juzgado como lo que es, como un ladrón . Y como no quería dejar nada en el tintero le pregunté a quién quería referirse cuando habla de “gente decente”. “¿Quiénes vamos a ser?”, contesto ella, parecía que en imitación al interrogatorio del día anterior al presidente del gobierno que, como buen gallego, además de sus amnesias y desvergüenzas respondía con una pregunta. “Gente como tú y como yo, como todos los que estamos aquí”, concluyó, quedando tremendamente satisfecha.

“causo en mi la merecida contestación en defensa de lo que consideraba justo que, no es otra cosa que quien la haga, que lo pague, y que si alguien roba lo suyo es que sea juzgado como lo que es, como un ladrón”


Con la soberbia que nos caracteriza a casi todos los seres humanos, a unos más que otros, por supuesto, me pregunté si realmente yo estaba entre esa misma gente decente que había ocupado todas las tumbonas de la piscina para sus amigos y familiares que todavía no habían logrado desprenderse de las sábanas; y me di cuenta que sí, que era igual que todos ellos, me terminaba de acordar que mi coche lo había aparcado entre otros dos, ocupando todo un sitio que podría haber servido para que aparcase otro más. Ahora bien,  me considero más decente que quienes presumiendo de ello sólo ven la indecencia de los demás,  y mi vecina siempre la ve en los mismos. Precisamente, no en los que son de su color.

 

 

Feliciano Morales Martín
Licenciado en Derecho. Técnico Superior en Telecomunicaciones. Asesor jurídico de Administración Pública. Administrador Plazabierta.com. Escéptico por naturaleza y soñador de vez en cuando.

Un mundo de hipocresía

No aguanto este mundo de hipocresía y de doble moralidad. No aguanto a quienes toda su vida es una pose ante los demás. No aguanto a los que olvidan a sus mayores. No aguanto a quienes sienta cátedra cada vez que hablan.  No aguanto a los ignorantes osados.

No aguanto a los que juzgan a los demás antes de juzgarse a si mismo. No aguanto a los que me quieren dar lecciones de moralidad. No aguanto a la familia que no quiere verme. No aguanto a los que arreglan todo con la violencia. No aguanto a los pedantes. No aguanto a los trepas. No aguanto a los falsos. No aguanto a los que me preguntan continuamente sobre mi vida y no cuentan nada sobre la suya. No aguanto a los amigos que no me aman y nunca están. No aguanto a los egoístas. No aguanto a los plañideros. No aguanto a los políticos de este país por su mediocridad. No aguanto a esta sociedad pasiva y resignada ante las injusticias sociales. No aguanto.

Podría seguir diciendo cosas que no aguanto, pero harían interminable la lista. Quizá porque me estoy haciendo mayor sin remedio, quizá porque me he dado cuenta que Dios se ha olvidado de los débiles. Quizá porque el dolor de mi cuerpo contamina mi alma.

Podría ser más positivo y alabar a quienes son y han sido más generosos  conmigo que yo con ellos, y no empeñarme en ver el lado oscuro de la vida; pero no puedo. Además, de vez en cuando conviene a los personas desahogarse, decir en voz alta lo que sienten para que los demás vean su alma, porque no quiero decir lo que pienso de ellos, quien soy yo para juzgarles, además de la mala educación de espetar en su cara lo que posiblemente no quieren oír, para qué perder el tiempo. Sólo  digo lo que siento, lo que ennegrece y oscurece mi alma.

“Podría seguir diciendo cosas que no aguanto, pero harían interminable la lista. Quizá porque me estoy haciendo mayor sin remedio, quizá porque me he dado cuenta que Dios se ha olvidado de los débiles. Quizá porque el dolor de mi cuerpo contamina mi alma.” 



Sólo quiero abandonar este mundo como lo hizo alguien que está muy dentro de mi, hasta el punto que a veces siento su presencia, su olor, su voz cuando me hablaba… “me muero, me estoy muriendo”,  me dijo agarrando mi cintura desde su lecho… Sólo quiero tener conciencia al final de mis días y poderme despedir de los que me quieren y decidles que no sufran por mi, porque son tantas las cosas buenas que me dejan que iré con ellas dejándoles parte de mi alma en las suyas… La vida y la muerte. Todo es uno. Principio y fin, alfa y omega.

No quiero que mi muerte sea lenta  y dolorosa, pero no puedo elegir. Me gustaría que alguien pudiera desconectar la maquina en ese momento y dejarme morir en paz, pero esta sociedad de doble cara, de misa de domingo, defensores de la vida no lo permiten, sin ni siquiera ponerse en la piel de quien se quiere marchar. Se consideran generosos, portadores de la voz de Dios y no son más que mediocres de la espiritualidad, soberbios espirituales, personas de moral acomodaticia, santurrones con olor a incienso, cobardes por no querer enfrentarse a la realidad terrenal. Quizá piensen que no tengo merecido el paraíso, pero me da lo mismo lo que ellos piensen porque creo que el paraíso y el infierno están en esta vida.

No te quieras poner por encima de mi porque si lo haces estarás dando muestras de tu patética existencia. Nadie hay por encima de nadie, ni por debajo… Es difícil hablar en este mundo de amor y fraternidad porque la mayoría consideran esta vida como un trueque, yo te doy y tu me das. Las  buenas y auténticas personas son aquellas que nunca piden nada y siempre dan sin esperar compensación ni reconocimiento, y por suerte en mi vía las hay, aunque muy pocas.

Dejadme vivir en paz, pensar lo que me de la gana, sentir con libertad y sin prejuicios.

α  Solo quiero vivir y morir en paz Ω

ADVERTENCIA: Este video puede herir la sensibilidad de algún hipócrita. 

 

 

 

Feliciano Morales Martín
Licenciado en Derecho. Técnico Superior en Telecomunicaciones. Asesor jurídico de Administración Pública. Administrador Plazabierta.com. Escéptico por naturaleza y soñador de vez en cuando.

El diván de mi vecina. Mi querido Blesa.

Mi vecina tiene un gran corazón, tan grande que creo que es una de las pocas personas que se han compadecido de la muerte de Miguel Blesa.

Llegaba de mi paseo diario y me la encontré en el ascensor, y tras el saludo de cortesía me informó del suicidio del exbanquero con todo el lujo de detalles, de manera que cuando logré ver la noticia en los informativos de las diferentes cadenas de televisión no me aportaron nada nuevo, aunque tampoco era mucho lo que se podía contar: un disparo en el pecho con el arma de caza en la finca de un amigo. La gran noticia del día, contada en el ascenso a nuestras viviendas en un ascensor que parece del siglo XIV que terminó con un lamento de compasión: “pobre hombre”, concluyó, invitándome a tomar una limonada en su casa.

Me pareció un acto de humanidad sentir la muerte de tan cuestionada persona, odiada por muchos tras su gestión al frente de Bankia, por las perdidas económicas ocasionadas a sus clientes por las preferentes, observación que verbalicé; pero lejos de encontrar la respuesta que esperaba, de que una cosa es la muerte de un ser humano y otra el juicio sobre su vida o parte de ella, su respuesta fue algo así como: “estarán satisfechos los que le han vilipendiado, acosado y maltratado”.

Intenté interiorizar sus palabras con el objeto de comprenderlas, acto que no tuvo el resultado pretendido. Comprendía que el juicio paralelo al que estaba teniendo lugar en los tribunales de justicia, cuando se hace en la plaza del pueblo puede ser muy cruel y poco objetivo; pero, también comprendía la indignación de aquellos que habían perdido los ahorros de toda una vida por una pésima gestión de la que no es él, el único responsable, de manera que intentando ponerme en la piel de éstos mi indignación fue en aumento, no sólo pensando en el finado sino en su predecesor Rodrigo Rato.

Un exministro de economía y hacienda durante el gobierno de Aznar y un inspector de hacienda que llegó a subdirector general de Estudios y Coordinación del mismo ministerio, por lo tanto dos personas duchas en materia económica, que hace que constituya un agravante de la gran estafa de la que han sido sus máximos responsables. Así pues, no lograba entender a mi vecina haciendo recaer la responsabilidad de su muerte a unos ciudadanos cuya indignación estaba más que justificada.

Como es habitual en mi, meterme en charcos cuando hablo con mi vecina, en vez de callarme para no expolearla, le dije que cada uno es responsable de sus actos y que ante tan deplorable gestión era entendible el juicio social, sobre todo de estas dos personas cuya arrogancia y soberbia ha sido su principal característica al ser interpelados por los medios y en sus comparecencias en las comisiones de investigación en el Congreso, aún sabiendo el mal que habían ocasionado de forma consciente. Efectivamente, mi vecina entró en trance, mientras sus ojos iban tiñéndose de un color rojo al igual que su cara, explosionando finalmente: “más tontos fueron los inversores que compraron las preferentes, pues deberían haber si conscientes con el riesgo que asumían”.

 

“más tontos fueron los inversores que compraron las preferentes, pues deberían haber si conscientes con el riesgo que asumían”.

 

¿Se podía ser más necio que mi vecina?, ¿cómo una persona con estudios  universitarios, como ella, podía hacer una reflexión tan estúpida y carente de fundamento?. Hacerle entender a partir de este momento de confrontación absoluta, que el problema fue vender una acciones como si se tratasen de renta fija cuando no lo eran, no me iba a conducir a buen puerto, máxime cuando ella es una fiel admiradora del mentor de ambos, Don Jose María Aznar, del PP y de su gestión económica que según sus palabras había salvado al país de estar a la altura de Grecia o Portugal. Como si fuéramos muy diferente.

El caso es que me quedé sin la limonada que me ofreció, que permaneció sin tocar en la jarra donde la trajo. Ni siquiera se la pedí, aunque tengo confianza para eso y mucho más, pensando que por el tiempo transcurrido debía estar caliente, tanto o más que ella y yo. Así que decidí dar por terminada tan apasionante conversación con la disculpa que tenía que ducharme y afrontar el día que me quedaba por delante.

Abandone su casa sin poder reprimir mi indignación, y tras pasar el umbral de mi puerta me dije a mi mismo ¿debó sentir la muerte de un ser humano causante de tanto daño?, ¿me estaré deshumanizando al sacar ahora sus trapos sucios y no sentir nada?. Pasando unos días, después de leer en las redes sociales tanto insulto y divertimento a consta de una persona muerta, encontré la resuesta a tales preguntas: “sí, soy humano y como tal condeno a quien se aprovechó de los más débiles”, así que no siento su muerte, aunque, tampoco comparto tanta mofa a su costa. Una cosa es un juicio serio y otra montar un circo mediático de todo esto.

 

Feliciano Morales Martín
Licenciado en Derecho. Técnico Superior en Telecomunicaciones. Asesor jurídico de Administración Pública. Administrador Plazabierta.com. Escéptico por naturaleza y soñador de vez en cuando.

El diván de mi vecina

 

 

  • La que se avecina

Hoy ha vuelto mi vecina de sus vacaciones, apenas una semana ha estado fuera y la he echado de menos. Al final a todo aquel que se trata se le coge cariño y apego. Y más que morena yo la veo negra, no del color de piel, que también, cual lagarto que se ha puesto al sol durante horas y horas; sino, más bien, por lo que había visto.

El solárium que había utilizado para mudar su piel es la playa de Sitges, en Barcelona -para quienes no la ubiquen-, pero el motivo de la negritud era el proceso soberanista. “No te puedes imaginar lo revolucionada que esta la gente a cuenta del impresantable de Puigdemont”, me dijo nada mas preguntarle qué tal se lo había pasado.

Incrédulo acerca de la revolución que había presenciado, pues ya de todos es sabido que mi vecina es un poco histriónica, le pedí que precisará más lo que había visto para incitarla a utilizar el  adjetivo de “impresentable” atribuido al President. La respuesta fue, prácticamente la misma que su introducción: “estos independentistas se están pasando tres pueblos”, “quieren dividir España y hasta que no lo consigan no van a quedar agusto”.

De nada sirvió mi tesis acerca de la libertad de los pueblos y de su derecho a la autodeterminación. Bueno, sí… tuvieron bastante efecto mis palabras, porque si ya estaba un poco encendida, lo que acaba de decir provocó en ella una furia incontenible, de tal magnitud que su cara volvió a cambiar de color, del moreno de playa a un rojo intenso de una rabia de la que jamás había sido testigo en persona alguna. No exagero si digo que me llego a preocupar que tal estado le pudiese provocar un infarto, pues sus labios también se habían tornado de un color morado, y cuando me disponía a tranquilizarla espetó por su boca: “a ver si Cospedal cumple con su palabra y manda a las tropas a defender la indisoluble unidad de la Patria”.

Se había abierto la caja de Pandora, acompañada de  rayos y truenos incesantes que no paraban de salir de su boca y de sus ojos enramados por tanta ira, de manera que convencido que de nada iba a servir mi deseo de tranquilizarla, la deje continuar hasta que escupiera, perdón por la expresión, todo lo que llevaba dentro.

“Se había abierto la caja de Pandora, acompañada de rayos y truenos incesantes que no paraban de salir de su boca y de sus ojos enramados por tanta ira”

¿Pero, bueno, que es lo que has visto para que vengas así?, volví a preguntarla, pues todavía no acaba de entender los motivos de tanta indignación si tenemos en cuenta que el proceso de independencia de Catalunya lleva tiempo en el candelero, el suficiente para que cada cual a estas alturas se haya formado su opinión; siendo conocedor, además, de su postura “anti-todo” lo que pueda oler a izquierdas. Y, he aquí, la verdadera razón de su cabreo: ¿Te puedes creer que después de dejar allí mi dinero, me hablasen en Catalán y con cierto desprecio?. “Mujer, tampoco es para tanto, es su lengua oficial”, contesté.

Era consciente que, como siempre me pasa cuando hablo de política con mi vecina, que me acababa de meter en otro charco del que me iba a resultar difícil salir si quería continuar con mi papel de abogado del diablo, así que decidí plegarme y dejar que ella hablase, pues sea cual fuese mi postura, a favor o en contra, la de ella era otra distinta y, por lo tanto, respetable, aún a pesar de que sus argumentos no eran muy sólidos y con un evidente olor a la España “una”, “grande” y “libre” de épocas pasadas que yo no comparto. Pero, sobre todo, bajo la creencia de que si hay buena voluntad política por parte de todos pueden encontrarse posturas integradoras. Y, en algo si tenía razón de todo lo que dijo; y es que de nada sirve levantar muros, aunque no sólo por parte  de los independentistas, como ella afirmaba, excluyendo en el proceso la voz de los españoles que forman parte de su pretendida nación, sino también por parte de aquellos  españoles -incluyendo el gobierno estatal-, con insultos y amenazas veladas.

Llegados a este punto, en el que ella se encontraba más sosegada, me despedí con notable preocupación por mi parte, consciente de que la posturas integradoras en este país no son posibles;  concluyendo: “La que se avecina, vecina”.

Feliciano Morales Martín
Licenciado en Derecho. Técnico Superior en Telecomunicaciones. Asesor jurídico de Administración Pública. Administrador Plazabierta.com. Escéptico por naturaleza y soñador de vez en cuando.

El diván de mi vecina

¿Podemos o no podemos?

Me ha dicho mi vecina que si PODEMOS llegará a gobernar España, indudáblemente se produciría un caos donde  nos enfrentaríamos unos contra otros como en Venezuela. Vamos, poco más o menos que lo que sucedió durante la segunda República. Claro que, ¿quién osa llevar la contraria a mi vecina?, licenciada en Geografía e Historia.

Es tanta la tirria que tiene a Pablo Iglesias que cada vez que sale en la tele su casa huele a azufre. Tampoco es que le tenga mucha simpatía a Errejón, dice que por su apariencia le quedaría mejor dirigir un campamento de los Boy Scouts. Y si el que es sometido a análisis es Echeníque bordea el tema, ni para bien ni para mal opina de él, sólo alguna vez me dijo que no le entendía al hablar. Y, en cuanto a Irene Montero, es mejor ni mencionarla si no quiero ver salir por su boca sapos y culebras, es una feminista radical y una trepa que no dudaría ni un momento en llevarse por delante hasta al mismísimo Iglesias, afirmó.

Tanta equina me ha llevado a preguntarle hace unos días por los motivos, y tanta vehemencia en la respuesta parecía que estaba informada por la mismísima CIA ya que el CNI, como todo lo que huele a “made in Spain”, sería incapaz de obtener la información de la que ella dispone: “Pablo Iglesias esta puesto ahí por Maduro con el único fin de implantar un régimen estalinista, donde la revolución popular termine con el rey, los bancos y con la iglesia. Y lo peor de todo dividiendo al país cediendo al chantaje de los Catalanes y Vascos”.

“Tanta equina me ha llevado a preguntarle hace unos días por los motivos, y tanta vehemencia en la respuesta parecía que estaba informada por la mismísima CIA”


Mi cabeza se empezó a agitar de mala manera, viendo las calles inundada de protestas sociales, enfrentamientos con la policía, cocteles molotov, sirenas de ambulancias y de coches patrulla, antidisturbios, voces, quejidos, y mucha violencia. Hasta vi a las monjas perseguidas, las iglesias quemadas y el rey acompañado de su estirada mujer, la reina consorte, cogiendo un avión huyendo de España. Tuve que pasar la noche para tranquilizarme.

Claro, con la información que dispone mi vecina cualquiera se atrevía a llevarla la contraria, así que buscando argumentos en la forma de gobernar del Partido Popular con su enorme corrupción y la similitud que algunos han hecho de él con una organización criminal, aparte de su política económica neoliberal contraria a los intereses de la ciudadanía; su respuesta se convirtió en una sentencia: “El PP es un partido serio, así que no me digas bobadas. Los podemita son unos perroflautas”

Tengo que reconocer que mi vecina me tiene anonadado con tanta información, pero lejos de creerme a “píe juntillas” lo que ella me contaba, decidí preguntar a varios conocidos, economista ellos; y he aquí que fue peor que remedio que la enfermedad. Mientras unos me hablaban de un cataclismo económico con la derecha en el poder, otros auguraban lo contrario si fuese la izquierda de PODEMOS la que gobernase, ya que al PSOE lo metían en el mismo lote que al PP y C´s por su política económica en épocas pasadas. Así que, lo único que pude sacar de limpio de las explicaciones recibidas es que, dependiendo de donde viniese el viento la cosa cambiaba, de tal manera que la economía parecía una cosa más de la meteorología que de otros factores que los que hemos leído un poco a Adam Smith influyen en la macroeconomía. Dicho de otro manera, dependiendo de la ideología de quien efectuaba el análisis así era el resultado de éste.

Y, ¿ahora a quien creo yo, a mi vecina, a los economistas, al PP, a PODEMOS o al sursum corda?. Como siempre mi vecina metiéndome en líos, aunque últimamente estoy pensando que el que termina metiéndose en los charcos soy yo mismo; porque tratándose de política, y más de la política de este país, donde la democracia es un tongo, el jefe del estado un monigote muy caro y las instituciones llenas de paniaguados del PP y del PSOE, únicos que se han repartido la tarta durante cuarenta años, lo mejor es practicar la acracia, por lo menos hasta que este país madure políticamente.

Sólo a mi se me ocurre hablar de política con mi vecina.

Feliciano Morales Martín
Licenciado en Derecho. Técnico Superior en Telecomunicaciones. Asesor jurídico de Administración Pública. Administrador Plazabierta.com. Escéptico por naturaleza y soñador de vez en cuando.

El diván de mi vecina

El inicio                                                                                         

 

Jorge Luis Ballart – Diván para Vincent van Gogh

Mi vecina debe tener un curriculum impresionante, sabe de todo y cuando hablo con ella siempre sienta cátedra, así que he decido darle vacaciones si quiero que mi autoestima no termine por los suelos. Y, buscando sustituir el tiempo que dedicaba a tan ilustre persona me refugié en las redes sociales sociales con la intención de buscar aquí y allá información que reforzara mis conocimientos, lo que hizo que me encontrase con un montón de personas iguales a mi vecina o, aún peor, porque también estaban muy cabreados.

¿Seré un tonto en un mundo de sabios?, me pregunté. Y no encontrando respuesta decidí plegarme a mi mundo interior buscando, al menos, reforzar mi espíritu  con la paz necesaria para equilibrar tanto desasosiego  causado por mi ignorancia.

Pero, incapaz de administrar mis emociones por tanta frustración, decidí ponerme en manos de un terapeuta y buscando en las páginas amarillas on line, decidí llamar a uno que en su anuncio prometía solucionar una larga lista de patologías mentales y emocionales. Me citó a su consulta al día siguiente.

 

” no encontrando respuesta decidí plegarme a mi mundo interior buscando, al menos, reforzar mi espíritu  con la paz necesaria para equilibrar tanto desasosiego  causado por mi ignorancia.”

Acudí a su despacho que, paradójicamente, estaba en una calle denominada “los sabios”, y me encontré a un hombre trajeado con corbata de unos cincuenta y muchos años, muy estirado y con una voz tan solemne que parecía escucharse cada una de las palabras que salían por su boca. Dejándome hablar de mi vida transcurrió una hora y media, tiempo más que suficiente para desnudar mis más de cuarenta años. Creo que, menos mi nacimiento del cual no logro acordarme, le conté todo. Pagué noventa euros, el precio por la primera consulta en la que él nada más hizo que divagar  al inicio sobre lo divino y lo humano, así como sobre las carencias de la mayoría de los individuos para saber administrar sus emociones. Lo llamó falta algo así como inteligencia emocional.

Durante casi tres meses, dos veces por semana acudí a su consulta a sesenta euros cada una, más las botella de agua que me compraba en el quiosco de abajo de su despacho para lograr combatir la sequedad de boca que mis narrativas me dejaban a lo largo de una hora en la que no paraba de hablar, con la ansiedad de no dejarme nada en el tintero, ante lo cual él sólo respondía con palabras sueltas tales como “continúa”, “interesante”, “bien”, siempre mirándome por encima de sus gafas redondas; y en momentos de más generosidad con preguntas tales como ¿y que hiciste?, ¿por qué actuaste así?, ¿cómo te sentiste?…

Después de tanto tiempo y haciendo cuentas de lo que me había gastado en el tratamiento, empecé a preguntarme sobre la eficacia del mismo, y sobre si no me compensaba más desahogarme con un amigo o con el cura de mi parroquia, aunque este último lo descarté ante la vergüenza de no haber pisado la iglesia desde mi confirmación, pero también porque los santones nunca me han gustado. Claro que, mi amigo, el único en el que puedo confiar ya tiene bastante con solucionar los problemas de su familia de tres hijos en edad de pavo y una mujer doce años más joven que él. Así que, encontrándome al igual que al inicio  después de una terapia  de la que no he logrado adivinar en qué consiste, empecé a rebobinar.

Llamé a la puerta de mi vecina y como si no hubiese transcurrido el tiempo, empezamos a hablar; bueno, empezó y siguió hablando ella desde el púlpito que siempre lo había hecho. Sin embargo, la historia no se repitió pues algo en mi cabeza, como un clic o un replicar de dedos, hizo que me viese  en la consulta de mi caro terapeuta; pero invirtiendo los papeles, yo era el que escuchaba y ella la que hablaba.

Empecé a darme cuenta de sus carencias al adoptar un juicio crítico  ante unos razonamientos que, lejos de ser verdades absolutas no eran más que un castillo de naipes construido sobre generalidades y falsas ideologías propias de una moral acomodaticia y sobre una visión de la realidades tergiversadas por los medios y la influencia de las redes sociales.

Pero, sobre todo, de lo que me di cuenta es que yo era mi mejor terapeuta y que, podía ser tont pero no tanto como muchos que hablando de todo no saben de nada.

Feliciano Morales Martín
Licenciado en Derecho. Técnico Superior en Telecomunicaciones. Asesor jurídico de Administración Pública. Administrador Plazabierta.com. Escéptico por naturaleza y soñador de vez en cuando.

Otro ataque a la cultura por el gobierno de Rajoy

©Angelaz

Constituye una cuestión de derecho el que los autores sean retribuidos por la copia de sus obras en pos de la protección de la propiedad intelectual, ya que si así no fuese estaríamos usurpando algo que no nos pertenece, ahora bien, pagar sin haberse hecho la copia o haberla utilizado, no solamente constituye un abuso de poder, sobre todo cuando se refleja con la promulgación de una Ley;  sino también una actitud inquisitiva, desproporcionada y, hasta incluso,  contraria a nuestro derecho interno privado, como a continuación veremos.

 

El anterior canon  que entró en vigor en 1992, adaptado al uso digital de la propiedad intelectual ajena en 2006 por el gobierno socialista, y cuya finalidad era compensar a los autores o creadores por el supuesto perjuicio que les generaba el uso de sus obras para fines privados, consistente en gravar cualquier adquisición de productos digitales; fue modificado  por el gobierno de Mariano Rajoy sustituyendo la compensación ligada a cada compra privada por una compensación ligada a los Presupuestos Generales del Estado a través de una partida creada al efecto, destinada a las entidades gestoras de los derechos de autor, las cuales recurrieron ante el Tribunal Supremo esta modificación por considerar que, debido a que dicha partida se nutre de los impuestos que pagamos tanto las personas físicas como las jurídicas (empresas), grabando, por lo tanto a las personas privadas como a las que no lo son, motivo por el que el Real Decreto aprobado por el gobierno del Partido Popular fue anulado por nuestro máximo Tribunal, siendo ahora el Tribunal de Justicia de la Unión Europea el que da la razón al Supremo, pero en este caso porque va en contra de las directivas comunitarias relacionadas con el tema, bajo el argumento que: “no puede garantizar que el coste de la compensación equitativa solo sea sufragado, en último término, por los usuarios de copias privadas”.

Es por ello que los Populares se han visto obligados a dictar de nuevo un nuevo Real Decreto en sustitución del anterior, volviéndose a gravar el consumo privado de determinados productos digitales como CD´s, lápices de memoria, ordenadores y sus consumibles, o cualquier otro tipo de memoria digital, entre otros productos, cuya relación haría interminable la lista en caso de querer citarlos todos.

Estamos pues, se mire como se mire, ante una ley inquisitoria porque grava el producto independiente de que su consumo se lleve a cabo para guardar o reproducir obras o documentos propios o ajenos; además, de una doble imposición que grava el consumo, aparte del IVA, por tanto contraria el derecho tributario y al privado, puesto que nuestro código civil en su artículo 1256  no permite dejar la efectividad de la obligación al arbitrio de una de las partes del contrato -en este caso al empresario- al exigir un plus por el consumo del producto cualquiera que sea su destino, aspectos que ya corroboraron en su momento algún que otro juzgador de instancia.

“Estamos pues, se mire como se mire, ante una ley inquisitoria porque grava el producto independiente de que su consumo se lleve a cabo para guardar o reproducir obras o documentos propios o ajenos;”

Pero, como siempre, los de arriba pisan a los de abajo, y el hecho de que el TJUE  censure la postura del anterior gobierno de Rajoy no significa que la nueva normativa aprobada por el actual dando marcha atrás,  sea justa y, aunque resulte más beneficiosa para las entidades gestoras de los autores y editores, dudamos que lo sea también para los autores, por ser los que menos cobran en la cadena de producción musical, cuyos mayores beneficiarios son de las discográficas o editoriales; obstaculizando el consumo de la cultura tan necesaria en este país.

Otra lacra más para esta sociedad permisiva, a la que le da mismo que la machaquen en sus derechos y a la que se le priva de uno de los bienes más importante para el progreso de un país como es la cultura, sobre todo para las personas que no puede acceder a ella por su precaria situación económica. Y, como siempre, un Partido Socialista que no se acaba de enterar donde está, puesto que, si bien podemos celebrar su recurso contra esta nueva norma, no deja de ser similar a la que ellos aprobaron y que tanto cabreó a los consumidores de cultura; aunque si tienen razón en una cosa, como es que quienes tenían que pagar este canon digital son las empresas que se enriquecen con este negocio y que además no están pagando impuestos en España. No el estado, conforme ha subrayado Ibán García, secretario federal socialista de Cultura, tras la aprobación de dicha Noma por el último Consejo de Ministros del PP.

Pero, así es la cultura “made in spain”, para unos pocos que la pueden pagar. O tal vez deberíamos llamarlo mafia?.

 

 

Feliciano Morales Martín
Licenciado en Derecho. Técnico Superior en Telecomunicaciones. Asesor jurídico de Administración Pública. Administrador Plazabierta.com. Escéptico por naturaleza y soñador de vez en cuando.

Los vergonzosos cuarenta años de democracia en España.

 

 

A la muerte del dictador Francisco Franco, sus acólitos hablaron de cuarenta años de paz en este país. Que paradoja, porque desde aquel momento se empezó a fraguar una  nueva etapa que concluyó con las primeras elecciones democráticas el 15 de junio de 1977,

dando por culminado uno de los periodos de la historia en blanco y negro, donde la paz sólo era una ficción para aquellos que les daba por pensar libremente y manifestarse ideológicamente en contra de las directrices gubernamentales, sometidos a tortura muchos de ellos en los sótanos de la Dirección General de Seguridad situada en la Puerta del Sol de la Villa de Madrid, a manos de la Brigada Político Social; iniciándose un nuevo periodo que ha cumplido también cuarenta años bajo la forma política de una monarquía parlamentaria, convulsa desde su origen a través de una transición sangrienta y, posteriormente, en reivindicaciones nada pacíficas de la secesión de determinados territorios históricos para los que la organización territorial del Estado en Comunidades Autónomas no ha sido suficiente para la autogestión de sus intereses, sobre todo cuando se trata de la distribución de los recursos económicos del Estado, convirtiéndose en un contencioso que se ha cronificado ante la falta de respuesta o solución de los diferentes gobiernos durante este perido.

El Duelo a garratazos. Goya.

Parece que, cuando Goya pintó el retrato que lleva por título “El Duelo a garratazos”, quiso reflejar un enfrentamiento fratricida aludiendo a las guerras civiles  españolas, aunque se puede extender a la violencia innata del ser humano que tanto criticaba la Ilustración; por lo tanto, también válida para evidenciar en nuestros días la continúa confrontación política de falsas o al menos manipuladas ideologías, que lejos de representar los intereses de los ciudadanos sólo sirven para mantenerse en el candelero a quienes han hecho de la política su modus vivendi desde aquel 15 de junio hasta el momento actual, pasando por una jefatura del Estado que solamente habla al pueblo en la noche de cada veinticuatro de diciembre, perpetuándose en el cargo de forma vitalicia a pesar de su inutilidad y de sus muchos excesos consecuencia del uso y abuso de su cargo y de sus privilegios, pero sobre todo, por su origen en la voluntad de aquel dictador que nombró sucesor al actual rey emérito, al que se le ha querido coronar de forma victoriosa por su papel decisivo en el cambio de un régimen autoritario a otro democrático, pero al que no se le permite cuestionar su figura a pesar de sus excesos y los de su familia.

Es cierto que la Constitución Española fue ratificada en referéndum por los propios ciudadanos, y que dicha Constitución contempla y regula su figura, aunque no debemos olvidar la falta de madurez política en aquel momento de una ciudadanía que, en su mayor parte, no estaba preparada para abordar el reto político que suponía la instauración de un sistema democrático. Y que, hoy día, lejos del aspecto colorista que le pretenden dar ciertos políticos que han rentabilizado personalmente su cargo en esos dos partidos que hasta hoy se han ido sucediendo en el poder, ha adquirido un aspecto grisáceo, casi negro, mediante la manipulación de una de las principales leyes que sustentan cualquier régimen democrático como es la ley electoral que, debido a su carácter de Ley Organica, hace que se precisé una mayoría absoluta para su modificación, motivo por el que no han dudado en aunar sus fuerzas para mantenerse en el candelero de la política, así como para vender la soberanía nacional a los intereses de una Europa rica neoliberal.

 

“no debemos olvidar la falta de madurez política en aquel momento de una ciudadanía que, en su mayor parte, no estaba preparada para abordar el reto político que suponía la instauración de un sistema democrático.”

Reyes presidiendo acto de celebración 40 años de democracia en el Congreso de los Diputados

Este es el resultado de cuarenta años de democracia en España que han celebrado el pasado miércoles los políticos que han parasitado las instituciones en todo este tiempo, escondiendo a un rey emérito decadente, y dando protagonismo a su heredero, cuyo único color destacable en dicho acto ha sido el rojo pasión (o socialista) del vestido de la reina consorte imitando a Kate Middleton, de Carolina Herrera valorado entres 800 y 1000 euros, con zapatos de Prada de 520 euros y un recogido historiado que dejaba a la vista los espléndidos pendientes y pulsera de diamantes y rubíes, cuyo valor se desconoce;  evidenciando de esta manera su gusto por la moda cara que financiamos todos los españoles, de la que habitualmente hace ostentación estrenando en cada acto público un nuevo atuendo, como si se tratarse de un pase de modelos, en este caso de una republicana arrepentida metida a reina “fashion victim”, con aspecto, altivo, desdeñoso y fruncido.

Un acto que, además, ha sido vergonzoso por la condecoración al exministro Rodolfo Martín Villa como uno de los diputados constituyentes de las Cortes, sobre el cual hace solo un par de años, el Gobierno de Mariano Rajoy denegó su extradición a Argentina, a sus 82 años, así como el de otras siete personas -entre ellas, el suegro del exministro Ruiz Gallardón-, reclamados por la jueza María Servini por crímenes cometidos, supuestamente, durante la dictadura franquista.

Rodolfo Martín Villa

Para los que no se acuerden, Martín Villa fue ministro de Relaciones Sindicales entre 1975 y 1976 y de Interior los tres años siguientes. Fue precisamente en 1976 cuando tuvo lugar la llamada represión de Vitoria, una carga policial contra una asamblea de trabajadores en la que murieron cinco personas, motivo por el que dicha jueza pidió su extradición aunque él ha argumentado que no tenía “mando sobre la Polícia”  por corresponder dicha competencia al  entonces, Manuel Fraga, ministro de Gobernación; aunque no dudo en condecorar un año después, en 1977, a Antonio González Pacheco, conocido como eBilly el Niño, con la medalla de plata al Mérito Policial. Un torturador antiguo miembro de la policía franquista e inspector del Cuerpo Superior de Policía durante la Transición.

Esta es la paradoja, cuarenta años de dictadura seguido de otros cuarenta de una falsa democracia o una democracia adaptativa a los intereses de quienes tienen el poder en su mano, donde los ciudadanos son cada más más amordazados y privados de sus derechos, incluso algunos represaliados, por pensar y manifestarse en contra de lo que han convertido este País,  así como sus instituciones: en una cueva de caciques y de ladrones.

 

Feliciano Morales Martín
Licenciado en Derecho. Técnico Superior en Telecomunicaciones. Asesor jurídico de Administración Pública. Administrador Plazabierta.com. Escéptico por naturaleza y soñador de vez en cuando.

Un partido veleta

 

Parece ser que el  giro hacia la izquierda del nuevo PSOE que prometió Pedro Sánchez no ha sido más que un espejismo, una nueva muestra de que este partido sigue perdido ideológicamente y, en consecuencia una nueva burla a aquellos de sus militantes que todavía creen  en los principios de su fundador, Pablo Iglesias.

De nuevo Pedro nos vuelve a demostrar que su partido no es independiente, así como lo fácilmente manipulable que es por muchas de las empresas del Ibex 35, es decir por los que tienen la pasta, y que le han hecho dar marcha atrás en su posición inicial al NO en la ratificación por España sobre el acuerdo de libre comercio entre la Unión Europea y Canadá, conocido como CETA, habiendo comprometido su abstención a la UE, lo que supone un nuevo apoyo a las políticas neoliberales en contra del pueblo llano, como la que permitió y está permitiendo el gobierno de Rajoy.

La UE tiene la intención de firmar en breve dos acuerdos comerciales de gran alcance: Uno con Canadá (CETA o AIEC = Acuerdo Integral de Economía y Comercio) y uno con EEUU (TTIP o ATCI = Asociación Transatlántica para el Comercio y la Inversión). El discurso oficial argumenta que estos tratados crearán puestos de trabajo y aumentarán el crecimiento económico. Sin embargo, más que los ciudadanos, es mucho más probable que solo las grandes corporaciones se vean beneficiadas por dichos acuerdos. Estas son las principales razones,:

  • Los inversores podrán demandar a los estados.El llamado Arbitraje de diferencias inversor-estado (conocido como ISDS del inglés Investor-state dispute settlement) – incluso en su nuevo disfraz como el “sistema de arbitraje de inversiones” de la UE (conocido como ICS del inglés Investment Court System) – dará a los inversores extranjeros (es decir, a las empresas canadienses y estadounidenses) el derecho a demandar a estados europeos si creen que leyes o medidas de la UE o de cualquiera de los estados miembros ha perjudicado a sus inversiones y disminuido sus beneficios esperados. Esto afectará también a leyes y medidas promulgadas en el interés del bien común, como por ejemplo las destinadas a la protección de los consumidores y del medio ambiente.
  • Las corporaciones serán invitadas a participar en la redacción de nuevas leyes.La llamada “cooperación regulatoria” permitirá que representantes de grandes compañías y burócratas de ambos lados del Atlántico influencien los borradores de ley en grupos de expertos antes incluso de que estos sean debatidos en los parlamentos electos. ¡Esto socava la democracia!
  • Las grandes compañías tienen demasiada influencia en las negociaciones secretas del CETA y el TTIP.En el 92% de todas las reuniones de las partes interesadas que la Comisión Europea ha mantenido en la fase preparatoria del TTIP, solo han sido escuchados representantes de empresas. Solo en algunos pocos casos representantes de los consumidores y de los sindicatos han sido invitados para expresar su opinión. La influencia de las empresas se mantiene durante las negociaciones: Incluso algunas expresiones en los borradores de ley que se han filtrado a la luz pública provienen directamente de los lobbies empresariales.
  • Las negociaciones se realizan en secreto.Nuestros representantes públicos saben muy poco de los progresos y el público en general es incapaz de ver ninguno de los textos de los acuerdos a los que han llegado hasta que las negociaciones hayan terminado.Los miembros del Parlamento solamente están capacitados para leer esos bastos textos legales (el acuerdo CETA, por ejemplo, tiene unas 1500 páginas) en habitaciones especialmente diseñadas sin ayuda de expertos, y no les está permitido decirles al público lo que han leído. Una vez que las negociaciones hayan finalizado, ellos solamente podrán aceptar o rechazar los acuerdos, sin tener la posiblidad de pedir cambios.
  • Los estándares de calidad alimentaria y de protección del consumidor pueden verse debilitados.A través de la puesta en común de regulaciones, objetivo del TTIP, los estándares europeos se ven amenazados, ya que los estándares estadounidenses son en muchos casos significativamente más bajos. Además, desde el lado estadounidense se quiere que la UE acepte su aproximación a la evaluación de riesgos, que permitiría que cualquier producto se pudiera vender hasta que el estado pudiera probar que es dañino. Hasta ahora, las compañías europeas deben demostrar que sus productos son inofensivos antes de introducirlos al mercado.
  • Los derechos y empleos de los trabajadores correrían peligro.Los Estados Unidos se niegan a reconocer derechos básicos de los trabajadores (sólamente ha ratificado dos de los ocho estándares laborales básicos de la OIT), y la “carrera hacia el abismo” desencadenada por el TTIP podría convertirse en un peligro para los derechos de los trabajadores también en la UE. Además, una mayor competencia del extranjero podría llevar a pérdidas masivas de trabajos. Un estudio publicado por la Universidad de Tufts (EEUU) establece que podrían perderse 600.000 trabajos debido al TTIP.
  • Los países europeos estarían bajo presión para permitir tecnologías de alto riesgo como el fracking o la modificación genética (conocido por las siglas GM del inglés Genetic Modification).Como parte del TTIP y/o CETA, se podría permitir a las empresas llevar a los gobiernos ante árbitros si regulan o prohíben estas tecnologías de alto riesgo.En 2013, la compañía de gas y petróleo Lone Pine puso a una demanda de 250 millones de dólares contra Canadá, después de que el estado de Quebec estableciera una moratoria sobre el fracking.El TTIP y el CETA allanarán el camino para un número cada vez mayor de demandas como esta.
  • CETA y TTIP aumentarán aún más las desigualdades.Los ya privilegiados se beneficiarán más de CETA y TTIP. Las grandes empresas obtendrán aún más ventajas con respecto a las pequeñas y medianas empresas y los ciudadanos. Es probable que la crisis económica de la UE se va a profundizar aún más, y se prevé que los estados miembros más competitivos van a embolsar la mayor parte del potencial de crecimiento del PIB. Los países de la periferia de la UE, que ya son altamente dependientes del capital extranjero, corren el riesgo de perder la oportunidad de empleo de calidad y la inversión sostenible. A escala mundial, la desigualdad entre los países desarrollados y en desarrollo aumentará aún más, según estudios pronosticando caídas dramáticas del PIB y pérdidas de empleo en terceros países.
  • La liberalización y la privatización se convertirán en caminos de un solo sentido.El CETA y el TTIP harán aún más complicado y posiblemente incluso imposible – el devolver instituciones públicas, hospitales o la recogida de basuras al sector público una vez que hayan sido privatizados.

En definitiva el CETA y el TTIP quieren aumentar el poder de las multinacionales a expensas de la democracia y del bien general.

Pedro Sánchez ha comunicado el sentido del voto de su partido al comisario europeo de Asuntos Económicos y Financieros, Pierre Moscovici, en un encuentro en Madrid, señalando que  «Esos argumentos son puro populismo», añadiendo que «Vengo de un país muy pequeño que también tiene preocupaciones por los grandes acuerdos y el peso de grandes empresas. Puedo asegurar con toda mi autoridad que este CETA no es un peligro de ningún tipo ni pone problemas para los ciudadanos españoles y las empresas».

En fin, si este es el nuevo socialismo, apaga y vámonos…. Al menos que tengan la decencia de quitarse ese nombre, pues la social democracia es algo bien diferente, de manera que, en el ámbito económico las diferencias entre estas dos ideologías son abismales. Mientras la socialdemocracia se transa con el capitalismo aceptando un modelo de economía social de mercado en donde lo importante es el mercado y los consumidores, en el socialismo del siglo XXI se desarrolla el concepto de economía solidaria que promueve el comercio justo, el empresariado con responsabilidad social y fortalece la dupla ciudadanía-sociedad rechazando la entente consumidor-mercado.

“En fin, si este es el nuevo socialismo, apaga y vámonos…. Al menos que tengan la decencia de quitarse ese nombre, pues la social democracia es algo bien diferente. “

Pedrito, vuelves a ser una cara guapa con la cabeza vacía. Para algunos un farsante neoliberal, puesto que  no hemos tenido que esperar mucho  para darnos cuenta que lo que has vendido en las primarias de tu partido, a sus simpatizantes y militantes, es el humo que lleváis vendiendo desde que el PSOE se acomodó y posicionó al lado del capital con Felipe González y Zapatero, volviendo a hacerse realidad la unión con la derecha.

Ya no engañáis a nadie.

Fuente:

Feliciano Morales Martín
Licenciado en Derecho. Técnico Superior en Telecomunicaciones. Asesor jurídico de Administración Pública. Administrador Plazabierta.com. Escéptico por naturaleza y soñador de vez en cuando.

El paraíso de los tontos

 

Belén Esteban

Que se lee poco en este país es un hecho probado, para ello sólo tenemos que ver la última encuesta del CIS (Centro de Investigaciones Sociológicas), según la cual  el mayor porcentaje (39,4%) lo consigue la opción más desoladora: «ninguno». El 7,1% ha leído «1 libro» en un año; el 27,9% ha leído «de 2 a 4 libros»; el 10% ha leído «de 5 a 8 libros»; el 5,5% ha leído «de 9 a 12 libros»; y el 8,8% ha leído «13 o más libros» en unos doce meses, entre otros porcentajes que arrojan una media de 5,08 libros al año.

Sin embargo cuando se trata de la prensa del corazón uno de cada tres españoles devoran las revistas de cotilleos, lo cual evidencia que somos más cotillas que cultos, aunque, algunos justifican estas cifras en el hecho de que no tienen tiempo para ello o que los libros son bastante caros; y los más conformistas porque les aburre o porque no sirve para nada.

Aunque leer puede ser gratis si acudimos a una biblioteca pública, y considerando que el tiempo siempre sobra si tenemos en cuenta el que pasamos frente al televisor, muchas veces viendo cualquier programa aunque resulte soporífero o insoportable; evidencia que el que no lee es porque no le da la realísima gana, sin darse cuenta de lo mucho que se está perdiendo, como el ampliar conocimientos, vocabulario y la imaginación; pero también sirve para ejercitar la mente o estimular el cerebro, mejorar la ortografía y la expresión oral, entre otras muchas ventajas. Pero sobre todo porque el leer divierte y  hace a las personas más cultas.

 

“el que no lee es porque no le da la realísima gana, sin darse cuenta de lo mucho que se está perdiendo”

Y, como todavía habrá quien “erre” que “erre”, persista en su actitud y siga negando las virtudes de la lectura, por aquello de que la cultura no le va a dar de comer debido  a un mercado laboral que no premia a los más preparados sino a los menos cualificados para ahorrar en salarios; lo cierto es que la cultura, al menos, hace a las personas mejores puesto que interiorizamos las escrituras de otros, empatizamos con los diferentes personajes de las novelas y nos lleva a reflexionar sobre las diferentes situaciones que nos ofrece la ficción o el ensayo. En definitiva, la lectura nos da una visión de conjunto imprescindible para entender el mundo que nos rodea.

Ahora bien, sobre gustos no hay nada escrito, y haciendo caso a Kant en aquello de que “Nunca discutas con un idiota, pues te bajará a su nivel y allí te ganará por experiencia”; es fundamental el respeto a cada uno, al menos a su libertad de elegir la opción que más le interesa. Y, aunque, a riesgo de que otros juzguen la de quienes en la lectura encontramos una de nuestras principales aficiones, pero sobre una de las mejores maneras de ocupar el tiempo libre; nos tendremos que dar por satisfechos  que una gran parte de la población esté más enterada del juicio de Belén Estaban con Antonio Sanchís, celebrando con algarabía la victoria de la primera como “princesa del pueblo” que de la Sentencia del Tribunal Constitucional condenando la amnistía fiscal bajo la cartera de Montoro en el anterior gobierno del Partido Popular, total para qué, si nadie va a devolver el dinero.

Lo que sí está claro es que, aunque la naturaleza aborrece a un tonto, sin embargo de todo tiene que haber como en botica, y es que un pueblo menos culto es un pueblo más manejable… Así que tú eliges.

 

Feliciano Morales Martín
Licenciado en Derecho. Técnico Superior en Telecomunicaciones. Asesor jurídico de Administración Pública. Administrador Plazabierta.com. Escéptico por naturaleza y soñador de vez en cuando.

Un solsticio de verano reivindicativo

cambio climático

No pretendiendo ser un gurú, tal y como denomina el portavoz del   Partido Popular (Sr. Hernando) a lo que se nos ocurre hablar del tema del cambio climático, no sin el ánimo de aportar nuestro pequeño grano de arena para la recuperación del planeta tierra de los ataques que los seres humanos,

esos seres inteligentes, continuamente protagonizamos, a veces, mediante pequeñas actitudes, olvidando que no sólo es una cuestión que debe afrontarse por los gobiernos de los diferentes países e instituciones internacionales dedicadas al tema, sino que es responsabilidad de todos y cada uno de nosotros, a quienes se nos ha prestado este maravilloso lugar para vivir y disfrutar mediante el uso de los recursos naturales de forma racional y adecuada, evitando cualquier tipo de abuso que pueda perturbar el medio natural en el que nos movemos.

 

Los últimos 30 años presentan un periodo de calentamiento sin precedentes durante los últimos dos milenios”, según 45 investigadores de una treintena de instituciones tan prestigiosas como el Max Planck alemán, el CNRS francés, la NOAA estadounidense o el CSIC español.

Dichos científicos, según un estudio por ellos realizado dado a conocer la anterior  semana, reconstruyendo las temperatura de la vieja Europa a partir de medidas indirectas como los anillos de los árboles y de simulación por potentes ordenadores, han llegado a la conclusión que, desde la época del Imperio Romano no han encontrado otro periodo con estíos tan calurosos como los que hemos vivido las últimas semanas, siendo lo más curioso que haya tenido lugar durante la primavera, estación en la que normalmente las temperaturas suelen ser más moderadas.

El anómalo calentamiento reciente es particularmente claro en el sur de Europa, donde la variabilidad es generalmente más pequeña, y donde se espera que los efectos del cambio climático antropogénico surjan antes“, añade este trabajo.

En definitiva el planeta tierra, de forma similar a como lo hace el cuerpo humano, nos está dando señales de su enfermedad, que no resulta difícil de interpretar a pesar de la corta inteligencia de determinados políticos que en vez de actuar con la responsabilidad debida del cargo, en este caso como portavoz del gobierno del PP, lo hacen como alcahuetas.

Hoy es el solsticio de verano (o solsticio de estío) que marca el principio del verano, momento en el que el Sol pasa por el trópico de Cáncer, al norte del ecuador celeste, y en el hemisferio sur, el 21 de diciembre, cuando el Sol pasa por el trópico de Capricornio.

“el planeta tierra, de forma similar a como lo hace el cuerpo humano, nos está dando señales de su enfermedad, que no resulta difícil de interpretar a pesar de la corta inteligencia de determinados políticos que en vez de actuar con la responsabilidad debida del cargo, en este caso como portavoz del gobierno del PP, lo hacen como alcahuetas”

Hoy, se ha abierto la veda para que los veraneantes, huyendo o intentando paliar las altas temperaturas de sus ciudades, empiecen a inundar playas, montañas, o espacios naturales que, por desgracia, no son utilizados de forma adecuada, no solamente mediante el depósito incontrolado de desperdicios por ellos generados, sino también poniendo en grave peligro la fauna y flora provocando incendios, unas veces de forma intencionada para sacar rendimiento económico a través de fórmulas urbanísticas de recalificación de los terrenos; y otras por negligencia imprudente.

Solsticio que celebraremos pasado mañana, día de San Juan, fiesta cristiana de origen pagano, en el que a media noche se encienden hogueras con una finalidad purificadora, que en este momento histórico debería convertirse en un día para reivindicar el cuidado de nuestro planeta, purificando de esta manera determinadas conductas humanas que a todos nos perjudican.

Está en manos de todos nosotros que las cosas sean diferentes, no solamente mediante actos propios suficientemente responsables, como denunciando actos ajenos que perturben o pongan en peligro el medio ambiente, tanto urbano como natural.

Puedes permanecer impasible o por el contrario contribuir a un cambio real como pequeñas actitudes como las que te indicamos a continuación:

  • Aprovechar al máximo la luz del Sol para evitar el consumo innecesario y excesivo de la energía eléctrica.
  • Distanciar la frecuencia de lavado del vehículo.
  • No dejar encendidos los artefactos eléctricos que no se utilicen. Con ello se ahorra mucha energía.
  • Usar pilas, baterías o artículos que se recarguen solo con energía solar.
  • Evitar los viajes en auto. Andar en bicicleta o caminar nos ayudará a estar más saludables y además contribuirá en el cuidado del medio ambiente.
  • Elegir las bolsas de papel o de tela, no las de plástico que son contaminantes.Reciclar. Es una de las formas más fáciles de combatir el calentamiento global y el efecto invernadero.
  • Plantar árboles en su jardín y en su comunidad. Estos absorben las emisiones de dióxido de carbono, reduciendo los efectos del calentamiento global.
  • Depositar de forma separada los residuos orgánicos de los inorgánicos.
  • Dejar de usar pesticidas, siendo mejor reemplazarlos con productos naturales.
  • Utilizar los contenedores de basura depositados en playas y espacios naturales de esparcimiento.

Tú puedes proponer otros… déjanos tu comentario o tu denuncia.

 

Feliciano Morales Martín
Licenciado en Derecho. Técnico Superior en Telecomunicaciones. Asesor jurídico de Administración Pública. Administrador Plazabierta.com. Escéptico por naturaleza y soñador de vez en cuando.

De moción a moción y tiro porque me toca

 

Desde la presentación de la moción de censura presentada por Unidos Podemos contra el gobierno de Mariano Rajoy, han sido muchas y muy variadas las reflexiones que he hecho sobre el tema,

desde una crítica a la forma en que se ha presentado por entender careciendo de los apoyos parlamentarios para que pudiese prosperar, lo que me llevó a afirmar su inutilidad, además de una crítica a Pablo Iglesias como candidato a la presidencia del gobierno por el carácter egocéntrico del que se suele hacer gala en su forma de llevar la secretaria general del partido; hasta la reflexión final totalmente contraria a la anterior, -eso sí, después de seguir el desarrollo de las sesiones en que se ha debatido y votado-, de haber puesto contra las cuerdas no sólo al partido del gobierno por su extrema y generalizada corrupción, sino  también al PSOE, como partido de izquierda que no está haciendo nada para terminar con una forma de gobernar que se parece más a la de una organización mafiosa que la de una organización política cuya finalidad última debe ser la gestión de lo público en pro de los ciudadanos.

Escaños del gobierno del PP, durante la moción de censura

Son muchas las crónicas que se derivan del debate de esta moción, desde el comportamiento improcedente de los escaños del Partido Popular, con actitudes de burla, prepotencia, incluso de soberbia de creerse los mejores y los únicos “patriotas” que hacen bien las cosas en beneficio del país, intentando extrapolar como actos aislados de los que el partido no es responsable, sino las personas que los llevan a cabo, ilícitos e impropios de un representante de la ciudadanía, sino de toda ya que han demostrado no gobernar para todos, al menos de sus votantes; cuando en realidad estamos ante un comportamiento sistémico que, en palabras de Pablo Iglesias, está parasitando todas las instituciones públicas. Además, de una falta de respeto generalizada contra los intervinientes de otros partidos, que no le bailan el agua, jugando con sus móviles, leyendo la prensa o algún  libro, o simplemente hablando con el del escaño de al lado o mirando al techo, quizá recordando nostálgicamente los tiros de Tejero;  aunque también algún diputado de Mareas no pudo dejar de sucumbir a la tentación de pasar el rato jugando con su Tablet. En definitiva una falta de respeto democrático hacia los ciudadanos. Eso si contar las largas ausencias del presidente del gobierno, como si la cosa no fuese con él.

Pero, especialmente, no debemos dejar pasar la actitud del principal partido de la oposición, cuyo secretario general reelegido en primarias, en las que prometió dar mayor poder a los militantes, sigue igual de perdido, continuando los militantes sin tener ni voz ni voto en una decisión de tal trascendencia como es dejar que siga gobernando el Partido Popular debido al voto de abstención de su grupo parlamentario.

Claro que la moción de censura ha sido útil, prueba de ello es la trascendencia mediática que ha tenido en los medios de comunicación, tanto nacionales como extranjeros, algunos de los cuales han tildado la moción de censura, no contra Rajoy, sino contra la corrupción generalizada de su partido de la que él es el principal responsable.

También ha servido para que el candidato a la presidencia del gobierno en la moción presentada  haya puesto en bandeja a Pedro Sánchez la oportunidad de que su propio partido sea el que presente cuanto antes una nueva moción de censura, que sin lugar a dudas apoyarían, según Iglesias, y que evidentemente permitiría que el principal partido de la oposición, el PSOE, gobernase, eso sí, dejando de lado a la marca blanca del Partido Popular. Y que, serviría para que, de una vez por todas,  dejasen claro ante los ciudadanos su posición hacia una verdadera izquierda y no una ficción denominada social democracia que lo único que ha conseguido es poner de manifiesto su alianza tácita con la derecha, al permitir su gobierno y no hacer nada para terminar con su corrupción, además de permitir una política neoliberal que ha masacrado y sigue haciéndolo, los derechos y libertades sociales.

“ha servido para que el candidato a la presidencia del gobierno en la moción presentada  haya puesto en bandeja a Pedro Sánchez la oportunidad de que su propio partido sea el que presente cuanto antes una nueva moción de censura, que sin lugar a dudas apoyarían”

En definitiva, la moción ha servido para abrir un camino de diálogo y unión de la izquierda de este país, de forma similar a la que en Portugal, nuestros vecinos más queridos, permitió en las últimas elecciones generales derrotar a la derecha y su política de reformas impuesta por la UE de reducción del gasto público mediante recortes de servicios públicos esenciales, como se ha hecho en España con Rajoy.

Están, por lo tanto, llamados a entenderse Pedro Sánchez y Pablo Iglesias, emprendiendo una lucha no sólo contra la corrupción insoportable que inunda al país y sus instituciones, sino contra una política social y económica que rote en torno al ciudadano y no como ahora, apoyando solamente los intereses de las empresas del IBEX  que más estafan a los españoles, de las que hay que destacar por su mayor representación el Banco Santander (14,43%), Inditex (11,98%),Telefónica (10,42%) BBVA (10,29%), Iberdrola (5,42%),  y Repsol (4,61%), la mayoría de ellas dirigidas por demócratas de paja que, en vez de representar la marca España, se representan así mismos y sus intereses económicos. Ahora bien, ¿dejará el IBEX que  lleguen a un acuerdo?.

 

 

Feliciano Morales Martín
Licenciado en Derecho. Técnico Superior en Telecomunicaciones. Asesor jurídico de Administración Pública. Administrador Plazabierta.com. Escéptico por naturaleza y soñador de vez en cuando.

Cuando los sinvergüenzas son premiados

 

 

 

Montoro recibe el apoyo y espaldarazo del presidente, Rajoy.

No es la primera vez que nos ocupamos de Cristobal Montoro y de su gestión económica como ministro de hacienda, ese mismo al que no le ha dolido en prenda amenazar a quien no cumpla con sus obligaciones fiscales, incluso poniendo en el candelero a determinados colectivos y personas,

excediéndose de sus funciones y haciendo gala de un humor sarcástico que en su persona resulta inapropiado, no sólo porque  no hace ni puñetera gracia,  sino también porque  viniendo del ministro de la cartera más odiada por los ciudadanos  lo que hace es sembrar la desconfianza ante una actitud tan prepotente, burlesca y hasta descarada.

Sin embargo, el gobierno de Mariano Rajoy ha incumplido todos y cada uno de los objetivos iniciales de déficit comprometidos con Bruselas, siguiendo la misma estrategia de siempre, que no es otra que esperar a aprobar las cuentas para empezar a negociar la revisión al alza de dichos compromisos.

Montoro en una comparecencia en el Congreso en 2013, sobre el fraude fiscal, en actitud amenazante

Pero los excesos de Montoro no sólo se refieren a cuestiones formales, sus abusos de poder van más allá siendo muestra de ello la reciente Sentencia del Tribunal Constitucional declarando la inconstitucionalidad de la amnistía fiscal llevada a cabo en 2012 por el Gobierno del PP, además de una gestión que ha arrojado un gasto de 363.000 millones, que siguen creciendo; gestión de la que ha sacado pecho en el debate de los presupuestos generales del Estado para el presente ejercicio, bajo el argumento que “siempre que ha habido déficit excesivo ha habido poco empleo“, por lo que aseveró que cumplir los objetivos de déficit no sólo es una “obligación” con las autoridades europeas, sino que “conviene” al país

No obstante, aunque la amnistía fiscal pretendía la reducción del déficit del gobierno, sin embargo, el Constitucional considera que no hay excusa válida, porque cualquiera que sean los fines del legislador estamos ante una abdicación de las funciones del Estado, y lo que es peor un error gubernamental que, de alguna forma legitima “como una opción válida la conducta de quienes, de forma insolidaria, incumplieron su deber de tributar de acuerdo con su capacidad económica, colocándolos finalmente en una situación más favorable que la de aquellos que cumplieron voluntariamente y en plazo su obligación”. En definitiva como el propio Tribunal declara, se trata de “medidas que se aprovechan del fraude fiscal en plena crisis”, sin que se haya respetado los principios establecidos en orden a conseguir un sistema tributario justo”. Pero, lo peor de todo es que, como hemos indicado, no ha servido, ni siquiera para lo que pretendían.

Estamos, pues, ante actuaciones del gobierno que no solamente suponen un vapuleo de los propios ciudadanos, sobre todo de los abajo, como siempre, de los que soportan la mayor carga del sistema fiscal; sino también de la Norma Marco del Estado, de la propia Constitución de la que ellos mismos presumen de ser los máximos garantes como “buenos” patriotas.

Yo pago, tú pagas, y ellos se dedican a aumentar el gasto político, aunque no es el único gobierno que lo ha hecho, ya que el propio artífice de la transición, Adolfo Suárez, también aprobó una amnistía fiscal, y otras dos se aprobaron bajo gobiernos del PSOE, siendo sus protagonistas  el ministro de Economía y Hacienda Miguel Boyer en 1984, y otra en 1991, con Carlos Solchaga al frente del departamento. En los tres casos el instrumento jurídico fue una ley, y  en los dos últimos casos se trataba de blanquear el capital comprando pagarés o deuda pública.

Sin embargo, la aprobada durante el ministerio de Montoro denota su inutilidad, no sólo porque el déficit público en España alcanza casi el 100% del PIB, sino porque se ha aprobado mediante un Decreto-Ley, técnica legislativa que  el propio ordenamiento jurídico reserva para determinados casos, en virtud de razones de urgencia —que impiden, por ejemplo, obtener la autorización para un decreto legislativo o la dictación de una ley propiamente como tal—, aunque requieren de convalidación por parte del poder legislativo, habitualmente en un plazo breve, requisito que no  les preocupaba lo más mínimo debido a su mayoría absoluta en el Congreso en el momento en que la amnistía fue aprobada; circunstancia que también ha puesto de manifiesto el Tribunal Constitucional en su reciente Sentencia.

Estamos, por tanto, ante uno de los muchos abusos de poder que tanto los gobiernos del Partido Popular como del PSOE, ante circunstancias adversas que ellos mismos han propiciado como consecuencia de sus nefastas gestiones al frente del Ejecutivo, que todos pagamos, algunos puntualmente, cuando nos corresponde, y otros después de evadir capitales, pagando por ello mucho menos que lo que pagamos los demás al aplicarles un tipo de gravamen mucho menor al aplicado durante el periodo recaudatorio.

Montoro debe dimitir sin duda, no sólo porque lo piden los técnicos de la Agencia Tributaria, sino, sobre todo, porque una persona que jura cumplir y hacer cumplir la Constitución en su nombramiento, su incumplimiento debería llevar aparejado una dimisión obligatoria, no por ética o decoro político, ya que ha demostrado carecer de tales actitudes al cobrar 1823 euros por dietas y manutención, que cobran los diputados que viven fuera de Madrid, cuando él tiene 3 pisos en Madrid; además de haber sido asesor de una empresa líder en energías renovables llamada Abengoa a la que posteriormente se le otorgó subvenciones por más de 7000 millones de Euros al año, lo que provocó la crítica del entonces ministro de industria durante un consejo de ministros por favorecer descaradamente a su antigua empresa, el mismo ministro que tuvo que dimitir al aparecer junto a su hermano como Administrador de una sociedad en paraísos fiscales.

“Montoro debe dimitir sin duda, porque una persona que jura cumplir y hacer cumplir la Constitución en su nombramiento, su incumplimiento debería llevar aparejado una dimisión obligatoria, no por ética o decoro político, ya que ha demostrado carecer de tales actitudes”
Apoyo a Montero de su grupo parlamentario tras la Sentencia del Tribunal Constitucional. Sesión debate presupuestos generales del Estado 2017

Apoyo a Montero de su grupo parlamentario tras la Sentencia del Tribunal Constitucional. Sesión debate presupuestos generales del Estado 2017

La dimisión de Montoro debe ser obligatoria por su manifiesto incumplimiento de la Ley, pero también la de los entonces integrantes del consejo de ministros que aprobaron la amnistía fiscal y que repiten en la actual legislatura y, por ende, del propio presidente del gobierno, porque no haciéndolo pierden toda su legitimidad,  máxime cuando se trata de la propia Constitución Española, la misma que ellos celebran en cada aniversario el 6 de diciembre, como una pantomima de las muchas que están acostumbrados a protagonizar para demostrar ante la opinión pública el buen funcionamiento de un sistema que, ni por asombro, esta funcionando correctamente, gracias a ellos y a los que les votan.

Estamos, sin duda, ante unos farsantes, ante unas personas indignas para el cargo que ostentan… pero esto es la España moderna, la España democrática, el país donde los sinvergüenzas son premiados y el resto obligados a sostener el sistema que los premia.   

Feliciano Morales Martín
Licenciado en Derecho. Técnico Superior en Telecomunicaciones. Asesor jurídico de Administración Pública. Administrador Plazabierta.com. Escéptico por naturaleza y soñador de vez en cuando.

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