Colau. Falsa ambigüedad y equidistancia

Vicente Serrano|Miembro de la Junta Directiva de la asociación Alternativa Ciudadana Progresista

17 de junio de 2019

Andan empeñados los nacionalismos rampantes en la construcción de bloques. Los nacionalismos catalán y vasco por fin han encontrado el icono necesario: Vox encarna a la perfección la derechona españolista que durante muchos años pretendieron colgarle al PP y luego a C’s… La conclusión consiguiente es hablar del “trifachito”. ¡Parece que nada haya cambiado! Y ¿Qué decir del mismísimo Vox? Mezclan nacionalistas (ellos también lo son) y comunistas con tendenciosa y malsana intencionalidad. Franquismo redivivo. Dos derechas a las que solo separa la bandera.

Y ¿Qué hace la izquierda? Alimentar los bloques desde su pretendida equidistancia. Pero la realidad es que mientra Vox les da arcadas se manifiestan compungidos ante el juicio a los golpistas secesionistas. No parecen distinguir entre la rebeldía de los ricos y la de los oprimidos. Rebelarse contra la ley tiene en la izquierda romántica un aura de heroicidad. El problema es que la rebeldía precisa de causa justa. 

Recuerdo a mi madre cuando me llamaba “rebelde sin causa” en mi adolescencia… Así parece estar, desde la Transición, la izquierda en una interminable inmadurez. ¡En el “procés” no hay causa justa!

La intrínseca maldad del 78

Es terrible tener que repetir a estas alturas lo obvio: La Constitución del 78, con todos sus errores, es hija de la izquierda. Y de la derecha ¡claro! Y es mejorable y perfectible como muchas de nuestro entorno a las que emuló en su día. 

No vamos a hablar hoy del sistema electoral tramposo que antes benefició al PP y ahora al PSOE… Si nos beneficia bien y si nos perjudica mal… ¡Mal vamos!. Tampoco olvidemos que el Estado autonómico actual bebe, directamente, de la Constitución de la II República Española. 

La izquierda española (incluidas la vasca y la catalana) vive acomplejada por su incapacidad de llevar adelante la ruptura con el franquismo. Una suerte de complejo de Edipo que le hace auto-odiarse y renegar de su propia españolidad. Es llamativo como en las conversaciones más coloquiales se escapa la negación de España: En una fiesta privada introduje en una de las muchas conversaciones los conceptos hispano e ibérico, rápidamente una persona aprovechó para reclamar –mejor ibérico–; hube de reivindicar mi hispanidad, esa sin la que no es posible construir lo ibérico. 

Lo español no es fascismo por definición, como lo catalán no es progresismo per se. En los ismos de ambos anida la derechona, pero la miopía de la izquierda adolescente aun no lo ve. Lo más llamativo, la conversión “anguitista” de Pablo Iglesias al “constitucionalismo”. 

Ada Colau y los bloques 

El final del viaje: El Ayuntamiento de Barcelona. Lo primero: es tan falsamente ambigua la Colau que da carta de naturaleza izquierdista a ERC. Es evidente que, por trayectoria histórica, ERC está en la derechona secesionista. Hablar de un tripartito de izquierdas incluyéndolos demuestra el enrocamiento intelectual de la Colau y su entorno, y sobre todo su falsa equidistancia entre los pretendidos bloques. 

Que haya sido elegida como como alcaldesa con los votos de PSC y Valls-C’s no es síntoma de su capacidad para entender la sociología de la ciudad; su discurso no cambia, seguirá instalada en la falsa ambigüedad que durante todo su mandato anterior ha dado soporte al “procés”. Y todo hay que decirlo el PSC no es garantía de freno para los delirios procesistas. Lo de Valls puede ser altruismo o ganas de entrar en un catalanismo moderado presto a retomar las riendas de Cataluña… sin que nada cambie… ¡ya se verá!, no olvidemos que incorporó en sus filas a los de “Lliures”.El proyecto de Colau siempre ha sido la Generalitat –lo tengo dicho hace años Septiembre 2014, minuto 1:02:20– La secesión, y eso lo ha teorizado perfectamente ERC (ahí está el Rufián para confirmarlo), solo será posible si se incorpora a los charnegos al “procés”. Antes ICV y ahora Comúns tienen la función de anular la crítica al nacionalismo supremacista de los trabajadores catalanes. Es por ello imposible que Colau corrija sus posicionamientos ante el secesionismo aunque sea evidente que su perdida de votos sea consecuencia de su falsa ambigüedad y equidistancia. Ada Colau no es muy distinta de Elisenda Alemany: una nacionalista.

Acabando. No hay dos bloques. La dualidad no es Catalanismo frente a Españolismo. El conflicto principal es Izquierda/Derecha, o, dicho de otro modo: conflicto de intereses entre clases sociales, igualdad/desigualdad. 

El nacionalismo distorsiona y difumina el eje sociopolítico principal. Alimentar la dialéctica de bloques beneficia al nacionalismo y eso es lo que hacen Colau e Iglesias. Hecho que beneficia a las oligarquías: “Hay una guerra de clases, de acuerdo, pero es la mía, la de los ricos, la que está haciendo esa guerra, y vamos ganando”. Warren Buffett. 

Les dejo con una epifanía matinal: “En España habrá izquierda cuando la izquierda se crea España”… podría añadirse “España como nación política”, pero tal vez no es necesario…

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