Hipólito, ¡no te entiendo!

Mar Mar Outsiders (Campillo). Periodista.

Cuando leí “Hipólito” de Eurípides, pensé que cada uno de nosotros puede asumir múltiples identidades, no solo en la dimensión diacrónica (es decir, viviendo diferentes roles separados en el tiempo), sino también en la dimensión sincrónica (viviendo múltiples roles de identidad al mismo tiempo).

Amparo Siller interpreta los seis personajes de mi tragedia
Al terminar mis estudios universitarios de Comunicación, realicé como Trabajo de Fin de Grado una adaptación surrealista y libre, en drama musicalizado para danza española, de la tragedia del “más trágico de los poetas”,  en opinión de Aristóteles.

 

Me descubrí a mi misma reflejada sincrónicamente en todos los personajes y siendo Géminis, no pude inventarme otra cosa que la pseudo tragedia de una mujer con múltiples tendencias de tipo emotivo-conductual en el ordenamiento de su interior. El «Ello», el «Yo» y el «Superyó» de Freud se entendieron a la perfección con Eurípides, y perpetraron el auto asesinato perfecto de lo que no sirve, no ayuda y hace daño.

 

El hado dispuso coincidiera en aquel tiempo con una artista fascinante y transgresora con la que correspondía, cada una en su parcela, un perfecto Inlakech maya (yo soy otro tú).

AMPARO SILLER (Sta. Siller), es una gran bailaora flamenca elevada a pin-up, que ha llegado a convertirse en una de las mejores artistas de burlesque de España:  

https://es-es.facebook.com/SrtaSiller

«La Srta. Siller es un personaje. Una creación artística. Un espejo en el que mirarse sin pudor ni prejuicios».

Dos mujeres dominadas por almas complejas, de actitudes difícilmente justificables dentro del racionalismo, y que habían provocado a la hýbris o insolencia a los dioses más de una vez acarreando el enojo de éstos, conocían muy bien el significado de llevar el desastre y la tragedia final sobre los hombros, confirmando que la phýsis siempre acaba dominando al nómos.

Así que convencí a Amparo Siller para que protagonizara, procurara el vestuario y coreografiara flaméncamente la música que yo había imaginado para el cortometraje y, sin presupuesto, nos pusimos manos a la obra.

En aquellos días, residía en el Sur, en un lugar idílico pero terriblemente aburrido para una gorrioncilla de ciudad. Cuando escapaba de mi jaula de oro, visitaba el pueblo de al lado. Allí conocí a un audaz fotógrafo: Enrique Mora. También fue el hado cómplice de nuestro encuentro y, antes de si quiera mirar el guión técnico, me dijo a todo que sí.

https://es-es.facebook.com/EnriqueMoraFotografo/

Enrique Mora, director de fotografía

Empapelamos su pequeño estudio con cartulinas verdes para hacer un croma key, y él con su cámara y yo con la mía, realizamos el rodaje en la playa de Sotogrande, el tablao de flamenco natural más superrealista del mundo.

El sentimiento de Fedra, que es definido por ella misma como amor erótico, es aplicado a una mujer por única vez en toda la tragedia euripidea. Y los seis personajes principales del original los condensé en una sola mujer, el Teseo de mi cortometraje, porque no nos engañemos, Teseo es quien corta el bacalao y el único que queda vivo.

Este sentimiento que situaba a Fedra entre la locura (producto del embrutecimiento interior) y el amor (entendido como posesión externa),  la convierte en «voraz», en una «loca por devorar» o algo semejante.

La muerte de Fedra es el producto de otro deseo: del deseo impulsivo por resolver mediante la autodestrucción una situación generada por su propia incapacidad para comprender la realidad en la que se ha visto involucrada, provocando tanto su muerte como la de Hipólito.

Eurípides termina demostrando, a través de Fedra, la existencia de personas semejantes. De eso se trata, de la condición humana.

Muerte de Fedra, una de las «personalidades» de Teseo

Teseo es la parte controladora, el autocontrol por antonomasia. Se carga a Fedra (la líbido) y a Hipólito (el asexual), partes de sí misma en permanente estado de confrontación. Será la superviviente y la culpabilidad su estado. Las personas cambian, evolucionan perdiendo o transformando vínculos, ideas, sentimientos…

Hipólito es asexual y está en constante oposición a la líbido. Es la rectitud, la parte moral. Es la virtud que perece por soberbia. Producto lógico del autocontrol estricto, donde el ambiente de pureza que vive la separa de lo mundano, redimiéndola y emancipándola. Se da a sí misma unas pautas de comportamiento muy rígidas.

Fedra es la libido, los deseos y la pasión, en oposición a la asexual. Cuando esta necesidad irracional es rechazada provoca sentimientos de culpa, de impotencia y de pudor. Es una lucha contra sí misma en el plano de lo familiar-social y en el del espíritu-alma (donde moran la intuición, la conciencia y la comunión). El deseo sucio e inexplicable conlleva un sentimiento de impureza que no quiere confesar a nadie.

HEDO es una diosa, una ideología (hedonismo). Aparece como un Óvalo de cara, sin cuerpo. Cuando nombra a la asexual lo hace de manera despectiva.

NARCISA es otra diosa – ideología (narcisismo). Aparece como otro Óvalo de cara sin cuerpo, más adornado que el de Hedo.

EL ESPEJO es el Ama, y el reflejo: el Teseo verdadero.

Pero al único personaje que no entiendo es a Hipólito… ¿Y tú?

«Hipólito, ¡no te entiendo!»:

 

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