¡Es un pájaro! ¡Es un avión! ¿Es el tío Petros? No, es el increíble hombre bala.

Dentro de un cañón hay un cilindro que se desliza hacia arriba después de la explosión inicial. Este cilindro se detiene al final del canuto, arrojando al ocupante hacia el cielo.

Mar Outsiders (Campillo). Periodista

Fue hace cuarenta años, en las Fiestas del Pilar de Zaragoza, donde vi por primera y última vez a Lluís Raluy, el hombre bala, acróbata, payaso, director de circo y matemático. Este genio declaró en el 2.012 a La Vanguardia que indagaba el ámbito de los números primos: «esos números sólo divisibles por sí mismos o por uno (…) He usado las matemáticas para los cálculos del cañón, la posición de los mástiles de la carpa, etc.”.  


https://www.youtube.com/watch?time_continue=5&v=-7MRipfWbsw

Los seres humanos siempre hemos anhelado volar  por el cielo azul claro y de algún modo, hemos tenido éxito: el paracaídas o los aviones, entre muchas otras maravillas tecnológicas, nos permiten encontrar una manera de arder a través del firmamento. Pero las balas humanas toman un camino único hacia un azul  salvaje extremadamente peligroso: estos temerarios sujetos penetran en los apretados confines de enormes cañones que los disparan en el aire y, aún con una larga historia enraizada en los circos de antaño, parece que todavía nadie ha dominado el arte de convertirse en la bola del cañón.

Ciertamente no es por falta de tentativas. El desafío surgió a finales del siglo XIX: el 13 de junio de 1871, el inglés George Farini, patentó el llamado «proyector», una simple plataforma con resorte que lanzaba a la gente al aire en lugares públicos de todo el país.
En 1873, un hombre disfrazado de mujer fue la primera persona de Estados Unidos en volar con el artilugio de Farini. Lulú pudo haber superado los 8 o 9 metros y, al llegar al vértice de su vuelo, agarrarse a un trapecio o una cuerda.
Sin embargo, fue una niña de 14 años en 1880, Rosa Maria Richter – Zazel, quien trepó dentro de un verdadero cañón, cortesía del afamado empresario de circo P.T. Barnum. El cañón usó resortes para propulsarla en el aire, mientras fuegos artificiales explotaban simultáneamente para lograr los efectos especiales. Zazel fue también una de las primeras víctimas de este emocionante acto de circo: se rompió la espalda, terminando su carrera como la primera bala de cañón humana rota.

Casi al mismo tiempo, el Yankee Robinson Circus trabajaba en su propio modelo, disparando a George Loyal desde un cañón hacia una mujer en un trapecio, quien lo habría de atrapar en medio del vuelo.


Si todo esto suena como una forma peligrosa de ganarse la vida, bueno, tienes razón.

Descubramos cómo los hombres bala obtienen sus alas,e imaginemos qué puede suceder cuando los aterrizajes salen terriblemente mal.

Al dispararse, el cañón empuja un émbolo hacia adelante con una fuerza de 3.000 a 6.000 libras por pulgada cuadrada (psi) de presión [fuente: New York Times]. La plataforma se detiene una vez alcanza el final del tubo, pero la persona que está dentro sigue avanzando a una distancia horizontal de unos de 50 metros, llegando casi a los 200 pies de altura, a una velocidad entre 90 y 115 kilómetros por hora.

A pesar de los cálculos cuidadosos, la artillería humana sigue siendo un esfuerzo arriesgado. Entonces, ¿por qué hay personas que todavía lo hacen y por qué lo permiten las parentelas? Singularmente, este oficio es a menudo una misión familiar que abarca generaciones.

Hay familias que no solo han sobrevivido a una gran cantidad de salvas, sino que también han convertido su fama en una profesión duradera. Moretones, huesos rotos y cabezas maltratadas se dan cuando alguien se gana la vida como una bala de cañón humana, pero también hay más de 30 de estos artistas muertos como resultado de fallos e imprevistos en su estratagema. Aún así, el peligro no ha impedido que se repita millones de veces.

La familia Smith posee la mayor cantidad de credenciales: en marzo de 2011, David «The Bullet» Smith Jr. superó el récord de su padre al volar 193 pies (59 metros).
Pero los profesionales saben que es la altura y no la distancia, lo que deja a la audiencia boquiabierta. Smith Sr. todavía tiene el récord del tiro más alto, en el que se elevó sobre dos ruedas de Ferris a una altura de 201 pies (61,2 metros).

Hace escasamente una semana y de manera inesperada, pude presenciar el lanzamiento de un hombre bala en la puerta de un circo, instalado en una pequeña ciudad.

 


Jody Bellucci, conocido como John Taylor Junior, antes de volar delante de la carpa del Circo Italiano

Jody Bellucci es alto y  me pareció un actor cuando le vi paseando en bata por los alrededores del circo. Casi suspiré amén a  la mirada refulgente de este italiano que desprende una gallardía luminosa. Luce en los carteles como John Taylor Junior- y se metió en el cañón porque su suegro tuvo que abandonarlo por enfermedad. El legado incluyó materiales homologados en un relevo que no tomó ninguna de las dos hijas que tuvo uno de los más famosos hombres bala. Así que Bellucci trabaja con el cañón que fabricó su mentor, del que también aprendió teoría de salto y mecánica para la pieza no humana del espectáculo.


Pura adrenalina circense y espectáculo de principio a fin

El cañón mide siete metros de largo y tiene casi uno y medio de diámetro. Está inclinado entre 39 y 40 grados. Funciona con aire compromido y está construido especialmente con piezas hidráulicas. La clave es ponerse muy recto justo antes de la cuenta atrás, que va de cinco a cero segundos. Luego controlar en vuelo el momento en el que se gira, porque si lo haces antes de tiempo te rompes las piernas y si lo haces más tarde, el cuello.

¿Probamos?:  las piernas juntas, el trasero apretado, los brazos y los codos estirados, desenrosca tus fibras musculares en una formación rígida, anticipa el momento en que la plataforma que está debajo de ti va a cobrar vida elevándote hacia el cielo con una tremenda fuerza de drenaje.
Pintado en la colchoneta de aterrizaje, como un objetivo hay un puñado de estrellas: son puntos de referencia, que deberás usar para medir la posición de su cuerpo a mitad del vuelo. La tensión en tu cuerpo será enorme, y la peor parte seráabsorbida por tus tobillos, rodillas y glúteos. Habrá suficiente poder allí para hacerte papilla.

https://www.youtube.com/watch?time_continue=54&v=VcgPMxbgapE

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1 Comentario por “¡Es un pájaro! ¡Es un avión! ¿Es el tío Petros? No, es el increíble hombre bala.”

  1. Carlos

    Excelente!!! Muchísimas gracias!

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