Los pasos cambiados del PSOE-A

 

 

A toro pasado es más fácil analizar las circunstancias que han llevado a unos resultados electorales, los del 2D, marcados por la abstencion y la irrupción de una fuerza política de ultra derecha en el arco parlamentario andaluz. Una abstención que se ha ido a un 41,35%, mientras los votos nulos han sumado 81.133 y las papeletas en blanco 56.916.

 

El PSOE-A nos tiene acostumbrados a ser el partido más votado, toda regla tiene su excepción, solo una vez el PP, que presentaba de candidato a Javier Arenas, consiguió tener más votos que el PSOE. Fue en la novena legislatura, año 2012, con una participación del 60,78% el PP obtuvo 1.570.833 votos, un 40,66% que le otorgó 50 escaños en el Parlamento andaluz. El pacto PSOE/IU permitió al PSOE continuar gobernando Andalucía.

 

El 2 de Diciembre ha permitido que cómo en 2012, cambiando los protagonistas, el partido más votado no gobierne la comunidad andaluza. Un pacto entre afines, cómo el 2012, pero de ideología conservadora y apuntalado por una fuerza política emergente y reacionaria, VOX, formará el gobierno que regirá el destino de los andaluces los próximos cuatro años. Por primera vez un presidente conservador ocupará el palacio de San Telmo.

Bien, analizando muy someramente las circunstancias podríamos decir, cono diría el castizo, que donde las dan las tomas. Seis años y nueve meses mal contados han tardado los populares en tomarse la revancha. Habrá muchas consideraciones y matices a esta reflexión y dependiendo la ideología cada cuál establecerá criterios diferenciadores. La foto es la foto, en ambos casos la aritmética electoral se trastocó en función de intereses partidistas. El trasfondo, los resultados y las consecuencias es de una complejidad tal que se antoja complicado ponderarlos en este limitado espacio de opinión.

 

 

 

«Bien, analizando muy someramente las circunstancias podríamos decir, cono diría el castizo, que donde las dan las tomas. Seis años y nueve meses mal contados han tardado los populares en tomarse la revancha.»

 

Podremos leer multitud de opiniones sobre la idoneidad o no de un cambio en el liderazgo del PSOE en Andalucia, sobre la mayor o menor responsabilidad del gobierno central en esta debacle andaluza por su posicionamiento en la cuestion catalana, incluso se debatirá sobre la indolencia de una estrategia electoral de bajo perfil que proyectó en el subconsciente ciudadano la idoneidad de abtenerse. Iremos de atrás hacia adelante y viciversa intentando racionalizar estos resultados, mientras el antes y el después se atropellan en la mente de los analistas buscando de dónde proviene el caos en las filas de la izquierda y de dónde la luz en las filas conservadoras.

 

Ya nada de esto importa, pues todo está escrito y quedará para la historia que Andalucía abrió las puertas de este país a la ultraderecha. Unas puertas que preservaban a España del avance de una ultraderecha que recorre Europa y que ha terminado hecha astillas, no tanto por el empuje de esta fuerza reacionaria, sino por la indolencia de una izquierda institucionalizada, aburguesada en el sentido más revolucionario del término. Esto no quiere decir que de pronto Andalucía se haya despertado reacionaria, no. Esto quiere decir que los andaluces han sido abandonados a su suerte por la complacencia de un gobierno socialista carente de liderazgos.

 

Ahora la prioridad del socialismo andaluz  debe ser  recuperar la credibilidad, recuperar el discurso que enganche de nuevo al ciudadano y recuperar la coherencia ideológica, sin caer en el victimismo y sin esperar a que el adversario ponga en bandeja, por sus errores, un nuevo asalto al poder.

 

Esta alternancia en el poder, nos duela o no, entra dentro de un juego al que todos han jugado, por lo tanto no es cuestión de rasgarse las vestiduras y anatemizar al adversario, es cuestión de aceptar las reglas de este juego, mientras no se cambien y establecer estrategias ganadoras; para ello hay que desterrar los liderazgos basados en el clientelismo y la servidumbre. Buscar perfiles de líderes que puedan sobrevivir a la política y que hayan sobrevivido con dignidad y coherencia a la vida civil, líderes generosos y honestos que se rodeen de los mejores sin temor a ser cuestionados. El trabajo en las instituciones tiene que alternarse con el trabajo en la calle, en las asociaciones, en la colaboración con los colectivos, trabajo que el PSOE-A durante bastantes años no ha realizado, es ahí donde los nuevos líderes tienen que forjarse. El ciudadano tiene que reencontrarse con un PSOE renovado y que esté en disposición de obtener de nuevo el gobierno de Andalucía. Por eso Susana Díaz tiene que abandonar la acción política y dejar que otros lideren la travesía del desierto.

 

La dificultad para esto estriba en la orfandad laboral en la que muchos de estos responsables se hallaran inmersos una vez que dejen de percibir un sueldo institucional. Dicho en roman paladino, de forma clara, simple, concisa, sin adornos, ¿de que se van a nutrir física, intelectual y socialmente si muchos de ellos carecen de vida civil? Por eso será complicado regenerar la vida política desde posiciones partidistas y tendran que volver a los escenario ideológicos que hicieron de la izquierda um referente de la solidaridad, la coherencia y la honestidad.

 

Se pretende culpabilizar al electorado de izquierda por su pasividad y a la militancia socialista por su exceso de autocrítica, que tiende a castigar con la abstención a sus dirigentes cuando se ven defraudados por sus políticas. Creo que en estas elecciones se ha castigado más a los líderes que a las siglas. El elector de izquierda ha elegido otras opciones más conservadoras o ha votado en blanco o ha propiciado un voto nulo porqe no “le gusta” Susana, no le gusta su soberbia, su deslealtad con Pedro Sanchez, no le gusta su imagen celiavillalobesca, no le gusta en suma su discurso superficial y mitinero. No le ha convencido cómo ha llevado las políticas en materia de salud, educacion… Por otra parte y casi por idénticas razones muchos militantes no han ido a votar y se ha quedado en casa. Por eso Susana Díaz debe abandonar la política y permitir que el PSOE en Andalucia se reinicie. Ya ha hecho todo el daño posible, ahora debe permitir que otros restañen esas heridas y que las cicatrices se noten lo menos posible. Y es que le ha sobrado generales mediocres en el arte de la guerra y le ha faltado diplomáticos hábiles en el arte de la paz. La paz institucional que necesitaba Andalucía y la paz orgánica de la que está tan necesitado el PSOE andaluz.

Susana Diaz en Junio de 2014 decía: “Los andaluces me piden por la calle que arregle esto” Solo tiene una manera de contribuir a enmendar ese recorrido errático que ha sido su “carrera” política y que ha llevado al PSOE-A a marchar con el paso cambiado, no presentar su candidatura a la presidencia de la Junta de Andalucia e irse a casa.

 

 

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