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CASI NADIE OS OYE

Antolín Pulido Vázquez ♦ Escritor

 

Jueves, 17 de octubre de 2019

Photo by Jeremy Wong on Unsplash

 

Casi nadie os oye
Pero yo os escucho todos los días
“si nos olvidáis, sólo seremos hueso”
Casi nadie los recuerda
Pero yo cada mañana os doy los buenos días.

 

Vuestros hijos, hermanos
Van cayendo de por edad
y cansancio de vuestra búsqueda
no os preocupeis
aquí estamos los nadie que os ondea
en cada puño/ bandera
que os escribe todos los días
para que nadie borre vuestra memoria
para que nadie borre vuestra masacre
de bestias fascistas, fusiladores de libertades.

 

Vendrán alcaldes a quitaros los memoriales
Y a dejar los nombres de los verdugos en las calles
No os preocupéis
Seguiremos teniéndoos en nuestros corazones
En nuestra razón, en nuestra lucha
Y sobre todo en nuestro ser.
Porque somos, porque fuisteis.

 

Abro la ventana y sigo pidiendo a la tierra
que os cuide, hasta que os podamos sacar
Nunca la historia os hará justicia
Pero “los parias de la tierra”
Los “famélica legión”
Estamos para recordaros
Haceros pequeños y humildes homenajes
Ponemos plaquitas con vuestros nombres
y hacemos pintadas en las paredes,
cuando tenemos algunos chavitos para comprar un espray.

 

Los obreros aburguesados
solo quieren pan y circo
pero los que tenemos conciencia de clase
los que creemos en un mundo mejor
equitativo y libre seguimos
escribiendo con rotuladores vuestros nombres
vuestras sonrisas, que no se pierdan
en la caja made in china que compran los burgueses
para guardar la poca dignidad que les queda

 

los parias, tenemos los bolsillos llenitos de memoria
tenemos las manos llenas de vuestras enseñanzas

 

querida tierra, cuida de nuestros familiares
son la única decencia que queda en este puto país

 

querida tierra, cuida de nuestros héroes
que son los que nos marcaron el camino

 

quería tierra, cuida de los nuestros
que seas un manto que los acurruque

 

querida tierra, sin ellos dormidos en sus tubas
no podrá haber nunca paz ni reparación

 

querida tierra recoge mis lágrimas
que me salen por ellos
y por lo mierdas que somos nosotros.

 

 

 

El 17 de febrero de 1949, por orden de Franco fueron fusilados 4 líderes catalanes del clandestino Partido Socialista Unificado de Cataluña Los franquistas concentraron la represión contra Cataluña, a la cual en su odio querían someter como habían amenazado a «un castigo bíblico»

Tiempo ausente

Amparo Perianes ♦ Redactora Plazabierta.com

 

Domingo, 13 de octubre de 2019

Photo by Noah Silliman on Unsplash

El día en que mi madre muera,

no habrá grandes señales

ni estará la mar en calma

ni la luna estará crecida.

 

Ni aquellos castillos del fondo

serán la Alhambra ni el  Albayzín,

pues hija de un moro no soy

sino de una cristiana cautiva.

 

Aquel día de replique

no sonarán las campanas,

no vendrán los lutos a la iglesia

a guardarle pleitesía.

 

No habrá sermones de granito

en púlpitos de piedra,

ni se oirá música con notas de sol

en pulsos de negra.

 

No habrá flores ni ataúdes

ni lecho que enterrar.

No habrá destierro al Campo Santo,

ni marcha fúnebre a desfilar.

 

No habrá una lápida con su nombre

donde irla a llorar.

 

Aquel día, el día en que mi madre muera, 

mis palabras de sangre, se helarán.

 

 

 

 

Igualdades

 

Sábado, 12 de octubre de 2019

© Edición Plazabierta.com
foto original by Carlos Muñoz

Si contara los dedos de mis manos tres veces, llegaría a la conclusión de que he desperdiciado, al menos, una cuarta parte de las auténticas posibilidades que proporciona la vida. Un número impar y múltiplo de cinco, que me hubiera abierto, eligiendo debidamente las coordenadas de espacio y tiempo, cualquier puerta, cualquier vagina, cualquier subasta de cuerpos inertes. Supongo que algún francotirador de aviesas intenciones disparó contra mí un proyectil cargado con tópicos e innecesarias previsiones, acertándome de lleno en la cabeza; convirtiéndome en un timorato con ganas de incesante rutina. Ahora la mesura gobierna un destino provisional que acabará como era de esperar; tumbado en una cama de matrimonio, con los calzoncillos bajados, esperando que el viento de octubre hinche los visillos del dormitorio

Dos hilos de plata

Empresario, escritor vocacional y estudioso de la gastronomía tradicional española

 

Viernes, 11 de octubre de 2019

Photo by Ryan Moreno on Unsplash

Eran dos hilos de plata
Color moreno de playa
Los que mis ojos vieron
Cuando salían del agua,
Paseaban por la orilla
Y me robaban la calma.

 

Eran dos hilos de plata
Color moreno de playa
Que nacían de la arena
Hasta llegar a su espalda,
Se perdían en sus nalgas
Y marcaban el camino
Hasta el cielo de su cara.

 

Eran dos hilos de plata
Color moreno de playa
Que marcaban un camino
Que mis manos ansiaban.

 

Eran dos hilos de plata
Color moreno de playa
Los senderos del amor
Que mi corazón buscaba.

 

Eran dos hilos de plata
Color moreno de playa
Señales para un destino
Que mi alma anhelaba.

 

Eran dos hilos de plata
Color moreno de playa
Como los que usan las almas
Para encontrar su morada.

 

Eran dos hilos de plata
Que como sombras jugaban
Hasta encontrar a mis sombras
Y quedar para siempre enredadas.

Difficile

Amparo Perianes ♦ Redactora Plazabierta.com

 

Domingo, 6 de octubre de 2019

Difícil,

Vivir en el recoveco oscuro 

de un jardín de desespero

lleno de almas ambulantes.

 

Morir de vida por una vida rota.

Vivir la ausencia en la esencia de unas rimas cortas

como trueque imposible de un tiempo trastocado.

 

Vivir en el silencio mordaz del ruido fúnebre.

Oír el sordo hueco del expirar al cuerpo.

Llorar las entrañas de los vivos a los muertos.

Derrumbar una vida acariciando la tierra.

Lapidar a los vivos en una tumba abierta.

 

Difícil, 

Vivir y morir en cien vidas muertas.

 

Imagen video by Christopher Campbell on Unsplash

Edición by plazabierta.com

Duerme, duerme… y sueña

Oda Sales ♦ Ilustradora Plazabierta.com

 

Domingo, 6 de octubre de 2019

Primero de una serie de dibujos inspirados en el cosmos… la naturaleza, la pureza, la vida y en la canción “Duerme y Sueña” de Mägo de Oz🌿💙
De vez en cuando es precioso conectar con este mundo interior creado hace tiempo 🌿


En parte mi personaje Hugo tiene mucho de esta serie de dibujos 🌿❤️

 

Los he sacado de mi cajón….

LOS MARES SIN MEMORIA.

Antolín Pulido Vázquez ♦ Escritor

 

Sábado, 3 de octubre de 2019

 

 


La ballena es un cóndor que navega
sobre cumbres de islas subterráneas.
Sueña el perezoso en convertirse en tortuga
y el pájaro en ser ola.

 

Todos tiramos piedras al mar.
Todos caminamos con cadencias
que nos arrastran a los caminos.
En fin, que somos menos libres de lo que vemos.


El escorpión no puede dejar de picar a la rana,
pero el determinismo me toca los cojones
y Chopenjaguer era un mandao
Siempre queremos espacios de libertad, para no usarlos
Siempre queremos muchos museos, para no visitarlos
Estamos condenados a miles de años de sumisión.
Luego nos preguntaremos el porqué, pero solo luego.
Arde dentro, pero nadie se fija
Solo unos pocos
Solo unas pocas
Solo ellos luchan.
Los demás se unirán luego, pero solo luego.


Los peces saben dan pinceladas,
pero a ese mar le importa una mierda.


Qué fácil es tener piedad.
Qué fácil es dar limosna.
Qué fácil es ser humano.


Los pezones de las montañas
se alisan con los vientos y los años


Todo el mundo grita:
¡Alguien tenía que hacer algo!
¡Esto es una barbaridad!
Pero solo alguien.

 

Los salmones mueren, las sardinas también.
Hay días que pienso y otros que como yogures.


Los delfines son mentirosos,
pero solo los arenques lo saben.
Ponen sonrisa falsa como buenos londinenses que son.


Las ballenas con memoria vieja gritan socorro,
y ha salido un producto nuevo para fregar los suelos.
Por Sudamérica las profundidades marinas esta llenas de héroes,
Alfonsina desde Mar de Plata los cuida,
saltando de mar en mar con su ejército de sirenas
y esclavos negros africanos ahogados


Frida karo, dibuja flores para los mares y mujeres,
y Tina Modotti me rompe el corazón cada dia.
La negra Sosa canta profundo las fallas oceánicas.


Y creo que alguien manda algún “pensiero”
Para los muertos en el mare monstrum
Negros o blancos.
En las playas de Somalia hay cosas o gente flotando.
También en Grecia, en Turquía, en España…
Sueñan las olas en no tener que dejar recuerdos muertos en las playas
Sueñan los ahogantes en saber volar.

 

El Maestro del arte

 

Lunes, 30 de septiembre de 2019

Decía mi maestro, y ya no lo dice porque mucho tiempo ha que murió o mejor sea dicho, que desapareció, que uno no conoce a una mujer si nunca la ha pintado, si no ha recreado con óleos, acuarelas o un simple carboncillo, sobre un fino lienzo o el más sencillo de los cartones, sus labios carnosos, la tez pálida o morena por el viento acunada, el brillo de sus cabellos bajo el sol, o tal vez, bajo la regordeta luna de una noche de verano…..

…Si cada pelo del pincel no ha recreado una y mil veces el contorno suave y ondulado de sus caderas, si los ojos no han visto, aún cerrados, el desnudo pubis, perfumada selva del paraíso….Si la mirada de ella, no se clavado de lleno y para siempre en la viva pupila del artista….

Grande hombre era él, ¡Y mejor pintor vive Dios!, que era tan de puro real que yo mismo, Don Diego Velázquez, el que luego fuera pintor de reyes y bufones, y según dicen y seguramente sigan diciendo, bendecido por la mano del propio Dios, dije de él de, don Carlos de Ecija, amigo y también mi secreto Cicerone entre los mundos de la realidad y el sueño y las noches de mujeres hermosas y de vino a raudales, que nunca llegaría a alcanzar, por mil años que viviera la perfección de formas en el pintar que el Maestro de Ecija manifestaba con tan solo una paleta de colores, sus delicadas manos y el conocer incisivo del azul turquesa de sus ojos….”Diego Velázquez?….aprendiz de vos para serviros “ le decía siempre con el mayor de los respetos y la devoción…..Y él reía, mientras me cogía por el hombro y pedía otra jarra de vino…

Entrara yo a su tutela a la edad de seis o siete años, no más…Allí, además de pintar y ser pintado, se duerme, se come, se bebe y de todo se hace, pues los chiquillos que entramos de aprendices, con lo puesto atravesamos la puerta del taller, a lo sumo con una muda limpia de ropa y par de escudos que alguna dama pía, amante de los niños y de los cuadros del maestro soltara en nuestras manos de infantes para pinceles nuevos y aceites de linaza para hacer las mezclas….

Aquel día, primero de Julio, día que nunca olvidaré, siete niños aguardaban a la puerta de su casa, yo uno de ellos…..Madre me díó un beso y con un trapo me sonó los mocos “Algún día mi Diego, serás un hombre grande…:”, tras eso y sin decir más nada dobló la esquina de la calle de la Cruz Rota….

Una señora con más años que el propio mundo, abrió la puerta y nos mandó entrar.

Tras un pasillo lóbrego y sombrío que hacia que de mi joven mente surgieran los mil y un monstruos y pesadillas, un enorme y luminoso jardín con una fuente de una granada en medio se abrió, como las blancas alas de una paloma asustada por el ruido de un trueno lejano…

Y allí estaba él, sentado en la pequeña fuente mirándonos, viendo lo que cada uno de nosotros podríamos dar de sí….

Repartió a cada infante un pequeño cartón y un carboncillo y nos pidió que dibujásemos la fuente tal y como cada uno la viera. Volteó un reloj de arena y esperó….

Después, no pasaría más de media hora, recogió nuestros trabajos y fuera viéndolos uno por uno…

-Este… de quién es? –decía levantando uno de los dibujos con su mano-

-Mío señor –respondió unos de los chiquillos-

-No me vales zagal, gracias….

Así, uno por uno fue despachando a seis de los siete que allí nos encontrábamos….

Finalmente llegó al mío y quedose un buen rato mirándolo….

-A la fuerza tiene que ser el tuyo, no quedamos más que tu y yo…..

No le respondí….

-Porqué has pintado así la fuente? –me preguntó-

Giró el dibujo y me lo mostró…..

Era el ojo de un pájaro grande, negro y brillante en el que se reflejaba, como en un espejo convexo, la fuente de la granada….

-No lo sé Maestro, justo antes de manchar con carbón el cartón ,vi como la fuente se mostraba como de espejo en los ojos de ese cuervo que tiene su excelencia, ahí, atado a ese palo de una pata. Me dio pena pues parecíome que el animal tenía sed….Me sentí pájaro y con el ala, pinté la fuente….

El Maestro no dijo nada, se acercó a mí y sonrío satisfecho…..

Los años pasaron y no aburriré al lector con los cientos de estudios y horas de trabajo bajo luz tenue de las velas en iglesias y en estancias vacias, llenas de mil ideas, de mil locuras…

….Sólo sé que un día también de Julio, Carlos de Ecija, díjome que ya era hora de que la gloria y la fama llamaran a mi puerta, que me había enseñado casi todo lo que sabía y que nunca tenido había mejor maestro por aprendiz…..

-Cuando llegue el momento volveremos a vernos amigo Diego….

Nuestros senderos se separaron y los años casi hiciéronme olvidar los días tan gratos del pasado….

La fortuna y la fama comenzaron a sonreírme por doquier hasta tal punto que fuera llamado por nobles y adinerados burgueses, que fuese nombrado caballero de la muy noble orden de Santiago, que el propio Rey nuestro señor me llamara para ser su pintor….

Pidiome su majestad que elaborase un cuadro de grandes dimensiones en el que quedase de una manera diferente, retratada él, junto con toda su real familia….

….Y así hice. Durante muchos meses fue abriendo con mi pincel el lienzo y sacando los colores y los rostros que ya estaban allí; la estancia iluminada, el aire denso y dulzón de la estancia, el sopor del mastín y la contenida pena del enano….

Uno de los últimos días, solo, mientras daba los últimos retoques a aquel cuadro….él apareció. Como por arte mágico mi antiguo maestro estaba allí conmigo…..Se quedó mirando al cuadro durante un buen rato sin decir nada….Después me miró y díjome……

-Parece que te enseñe bien Maestro, más a esta puerta del fondo le falta algo….trae, déjame tu paleta….

Aún atónito por su presencia le di los colores y el pincel sin vacilar…..

El, mojó con delicadeza tan sólo la punta del pincel con un ligero color pardo, muy parecido al de las hojas de los robles en otoño y delicadamente cubrió con él una pequeña parte de la puerta que al fondo del cuadro yo estaba a punto de concluir…..

-Ahora sí……ya sabes todo lo que sé no puedo enseñarte más…..

En ese momento el mundo se me vino encima y sumido por una especie de trance, caí al suelo, despertando después de lo que me parecieron años en los brazos de unos lacayos que me habían descubierto de esa guisa al traerme algo de comer….

La gran pintura quedó del sumo agrado del Rey y de toda la corte. Otros grandes pintores la alabaron y seguramente la alaben a lo largo y ancho de los tiempos, después de que yo haya muerto y mis blancos huesos sirvan de polvo blanco para pintar estrellas pero, cada vez que miro al cuadro, en el pasillo que abre la puerta del fondo, no dejo de ver la sombra de mi Maestro que va y viene nerviosa dentro de él, salvando a la muerte, seguramente buscando otras realidades, otros sueños y otro chiquillo al que enseñar su saber…

La vergüenza de la izquierda

Ángela Zapatero ♦ Ilustradora Plazabierta.com

 

Domingo 29 de septiembre de 2019z

© Ángela Zapatero

Volverán las oscuras gaviotas de Génova 13 de sus socios a gobernar?

Lignum Vitae

Amparo Perianes ♦ Redactora Plazabierta.com

 

Jueves, 26 de septiembre de 2019

 

 

 

Caen los frutos,

Soplados por el temblor de la savia

que amortaja a los ahorcados.

 

Arrojados por resinas que escupe

la estaca de las ramas

donde damas y señoritos

se revuelcan fornicando.

 

Rotos por la fuerza de las vetas

esculpidas con nombres lanzados por Venus y Cupido. 

 

Mojados por aguas celestes,

gotas de matinal temprano 

y micciones de incontinencia apresurada.

 

Sonajeros de siestas que tambalean los cuerpos

fulminados a tierra bajo palio de sombras.

 

Yacen los frutos,

como carne corrompida

en  fosas perpetuas y nichos abandonados.

 

Arriba queda el manjar que escupe la hoja, 

recogida en su tiempo,

por la mano que usurpa el nido de su vida corta.

 

El Tiempo y la Justicia

Empresario, escritor vocacional y estudioso de la gastronomía tradicional española

 

Lunes, 24 de septiembre de 2019

Limitado el escarnio que en origen se pretendía, la justicia, en actitud ramera, se insinúa a cambio de un acuerdo improbable, impensable, imposible.

 

El tiempo en que el lupanar pretendió ser templo resplandeciente de virtudes ausentes, murió en el instante en que empezaron a juntarse entre sus paredes las bajas pasiones de sacerdotes a los que la oración nunca les sobrepasó los labios con los que desgranarla.

El esplendor prometido por el Sumo Sacerdote murió entre las manos de obreros más inclinados a llevarse el oro a su casa que en preservarlo para mayor gloria de unos dioses en cuyas virtudes no creían y de cuya existencia recelaban. Brillantes los arcones ocultos de sus hogares, llenos de rapiña recelosa pero decidida. Brillantes de falsas riquezas las paredes cuyos oropeles no llegarían a durar dos días.

Nunca la justicia fue tan profanada, nunca se invocó su nombre con tanta frecuencia, nunca las fanfarrias, ni los discursos, ni las ofrendas sonaron tan cascados, ni fueron tan falsos.

En el templo de la Justicia nunca estuvo la mal nombrada, antes bien, lo único que lo habitó fueron las queridas de los falsos sacerdotes vestidas con ropajes que burlaban a la diosa a la que imitaban, los sacerdotes mismos y la ignominia de las burlas cometidas.

Por eso, denunciado lo que acontecía ante la Justicia misma, descubiertos los diletantes que una vez desenmascarados seguían pretendiendo ser los adoradores únicos de la escarnecida, proclamada la inocencia de los culpables y la culpabilidad de los inocentes, limitado el escarnio que en origen se pretendía, llegó la hora de la verdadera Justicia, ante la cual, postrados, reclamando una clemencia que ellos no sintieron, invocando una verdad de sus actos imposible de mantener, una inocencia en sus intenciones desmentida por sus propias palabras, los falsos sacerdotes ofrecían, en actitud ramera de su justicia, unos acuerdos de salvaguardia improbables, impensables, imposibles.

El tiempo de la iniquidad parecía pasado, sobrepasado, agotado.

Se planeó el nuevo templo, se adquirieron los materiales, se contrataron los obreros y se nombraron los sacerdotes que honraran a la diosa. Se prepararon los festejos, los actos solemnes, se convocó a los más grandes dioses, héroes y reyes para dar mayor esplendor al evento.

Solo el Tiempo faltó a la cita, pero envió un presente, una banda que habría de colgarse en la entrada del templo, de un material que resplandecería cuando la verdad estuviera de visita y se marchitaba ante la presencia de la mentira. Tenía grabadas unas palabras: “Solo Yo en mi discurrir avalo el esplendor que Presente siempre otorga”

LOS SEGMENTOS

 

Domingo, 22 de septiembre de 2019

A trescientos catorce metros del desvío que corre en recto hasta la tahona, Benito González, de profesión agricultor, fue atropellado por un coche de color rojo, marca Renault, modelo R-5 propiedad de Don Anselmo, también de apellido González, párroco de la localidad donde se produjo el accidente, Alcubiña de las Piedras; una pequeña aldea perdida en la inmensidad de La Mancha. 

Ninguno de los dos se vio venir. Benito, azada en mano, iba pensando cabizbajo en todo aquello que nunca sería, en que, de todas las realidades posibles, le había tocado la peor; trabajando las tierras de otros y hundiéndose cada día un poco más en la tierra plana del horizonte. Acabaría muriendo, soltero, sin descendencia y sin haber conocido más nada que las cuatro calles del pueblo. Don Anselmo, por su parte, manos en el volante, se quejaba en silencio de la desidia de sus feligreses, cada día menos en número y cada día menos convencidos de la fe que siendo niños se les había inculcado.

Con esos pensamientos en la cabeza,  Benito cruzó la comarcal C-33 como lo hacen los perros.

Y Anselmo, sumido en su pequeña desgracia, no vio como su coche se echaba encima de un bulto que estaba en medio de la vía.

Tras un ruido seco, Benito se encontró a cuatro metros del suelo. Volaba, flotaba, no lo sabía, apenas tenía noción de dónde se encontraba. Después, un fundido el negro,  cubrió la escena.

¡Ay, madre mía! 

Anselmo salió del coche aturdido. A unos diez metros, en la cuneta derecha, yacía el cuerpo de Benito, todo lo largo que era, boca arriba y aún sujetando con fuerza la azada. El cura corrió hacia él, levantándose la sotana para aligerar sus pasos. Pero antes de que llegara, Benito abrió los ojos y se incorporó lentamente, quedando sentado en el suelo y sin pronunciar palabra alguna. Tan solo tenía una pequeña brecha en la cabeza de la que manaba, eso sí, un abundante manantial de sangre.

El páter llegó a su lado y al fin pudo reconocer al que se había elevado a los cielos sin ser el Hijo de Dios.

-Benito, hijo, ¿Estás bien? ¿Cómo te encuentras? ¡Dime algo, por lo más sagrado!

Benito sólo limito a mirarlo fijamente durante unos segundos y después, con toda la fuerza de su brazo derecho, hundió la azada en el cráneo huérfano de pelos del don Anselmo, que de pie y con el instrumento clavado, se limitó a dar unos dubitativos pasos, antes de caer de bruces sobre el hormigón de la carretera. 

Unos cuantos temblores y después se quedo muy quieto, alimentando la tierra con el vivo rojo de su sangre.

El caer de la tarde no se hacía esperar, más la escena se había quedado congelada en el tiempo. Hasta cierto punto la escena era hermosa, con Benito sentado en el suelo, Anselmo tirado a escasos metros y los últimos rayos de sol decorando sus cuerpos de oro.

Antes de que la gibosa luna menguante fuera lanzada a los cielos, Benito se levantó, recogió la azada de la cabeza del Anselmo y cruzo la carretera como los perros.

Y cabizbajo volvió a pensar en todo aquello que nunca sería, en que, de todas las realidades posibles, le había tocado la peor; trabajando las tierras de otros y hundiéndose cada día un poco más en la tierra plana del horizonte. Acabaría muriendo, soltero, sin descendencia y sin haber conocido más nada que las cuatro calles del pueblo.

Mientras, en la distancia un coche abría los ojos a la noche y con velocidad se acercaba a Benito. Era María, la hija de Doña Inés, ambas vecinas del pueblo. Sumida en la tristeza, se preguntaba la razón por la cual Héctor, su novia, la había dejado plantada meses antes de la boda, por una Ucraniana de Nombre Imelda.

No se vieron venir…

La Calma

 

Oda Sales ♦ Ilustradora Plazabierta.com

 

Domingo, 22 de septiembre de 2019

 

Noah e Idris
© Oda Sales

Oda, nuestra ilustradora, nos presenta a sus nuevos personajes: Noah e Idris, ahora en calma, pero seguro que cobrarán vida pronto.

SÓLO ALGUNAS VECES

Antolín Pulido Vázquez ♦ Escritor

 

Sábado, 21 de septiembre de 2019

Algunas veces lucho y otras combato
Peleo por la igualdad y por la sonrisa
Me fajo contra lo frívolo y escupo a la cara del tirano.Y otras veces me tocan y se me ponen los pezoncillos duros


Algunas veces los días se ponen tozudos y soberbios
Las direcciones se hacen difusas, como fronteras africanas
La teoría de cuerdas me regala alguna desazón
pero no las suficientes para que se me quiten las ganas de comer queso.


Algunos días se me precipitan los siglos
veo acantilados llenitos de nadas y de besos huecos.
Descalzo afrento la jornada, sin nada en mis manos
sin nada en mis tripas, sin nada que deber a nadie.


Algunas veces el desaliento se pone pesadito
las nubes son refeas y me joden los tirantes de sujetador
Ni una sola mirada me dio un saludo,
con mi traje de nadie invisible
miro desde el rincón de los parias


Algunas veces me embriago de música
y creo en el ser humano.
Salgo a la calle, doy saludos al sol y a las mareas
que me ignoran como debe ser.
El alma se refría cuando se queda sin “quereres”
Pero no me importa.

Algunas veces le doy un chance a la melancolía
El mejor tiempo perdido fue cuando hice “nadas”
brincar en los charcos
saludar pájaros
mirar mapas mundi de nubes
hacer ranas con las piedras en el ríosubirme a los árboles a soslayar al futuro
coleccionar olas
o a correr chapulines.


Algunas veces me siento tan rebeldoso
que mataría con mis escritos a unos cuantos
y a otros atravesaría con mi lápiz sus ojos de fascistas sádicos y torturadores.
Ser igual de malos que ellos con ellos
Jeje. El mejor perdón, siempre es la venganza.


Algunas veces quisiera ser joven .No muchas
Sólo para tener fuerza de tomar el fusil
Sumando un poco de amor
Abrir sendas a puro machete
Luchando contra la mentira
Luego cada uno que se busque su verdad


Algunas veces me sonrío y dejo pasar los “objetivos blandos”
Los eufemismos del enemigo
siempre me hicieron gracia y vómito por igual
Nunca los ricos son victimas de los daños colaterales
Ellos nunca son víctimas de nada, ni del moder victin


Algunas veces no tengo suficiente sarcasmo cómo para digerir tanta mierda
No me llega la esperanza para tanta desigualdad
No me llega la ironía para tanta mentira
No me llega el odio para tanta injusticia


Algunas veces creo creer en lo humano
Después me despierto, me limpio el culo y tiro de la cadena
Me limpio el culo con sabanas hechas con cadáveres de árboles
Y tiro de la cadena donde sale agua potable…

No tenemos solución.


Algunas veces me dan pena los sumisos. Cada día menos.
No se puede obligar a nadie a ser libre
Pero después lloran y exigen a los demás soluciones
Pues que se hundan con sus amos o los enterremos en el mar


Algunas veces creo tenerlo claro. Cada día más
quienes son los especuladores de miserias ajenas.
Es fácil, quien tiene zapatos impolutos sin barro y oliendo a sangre.

¡Ay Señor. Señor. Por San kalasnikof de todas las revoluciones
Un disparo por cada fascista.

Amen Señor!
Todos prometen futuros
Robando memorias
Pero el futuro tiene que esperar a que se hagan las ingles,
Y se blanqueen el culo los señoritos.


Cuantos putos baratos y caros hay que aguantar
Cuantas putas baratas y caras hay que aguantar
Todos hablando de dignidad y de “real politique”
hablando resignación,
de dioses de papel
dioses de tarjetas de creadito
dioses de anuncios publicitarios
dioses misóginos y podridos de oro

libros del autor:
Consulta aquí  
https://antolin-pulido.webnode.es

La última carrera

Amparo Perianes ♦ Redactora Plazabierta.com

 

Lunes, 16 de septiembre de 2019

 

 

Gracil parecías montado en tu yegua,

crisol de azabaches pulidos con tu cerdas de hiel.

El sillaje, manto arropador que encorva su espalda,

presagio del frío infierno.

Cerbero con patas de muelle,

púgil de carreras dopado de oxitocina,

tosco rufián escondido bajo armazón de acero,

nómada tribal sin domar, amaestrando a su yegua.

Se alinean los dioses sobre el Circo Máximo;

de fondo: Palatino y Aventino;

afuera cíclopes, pegasos, centauros y Arión,

el inmortal de pezuñas negras.

Dan salida y comienza el sacrificio.

Retumba el vaivén de la fusta

la fuerza bestia del poseído por demonios.

Bridas por cadenas de hierro como a la yegua de Heracles,

la devoradora de hombres.

He ahí el erguido cerbero,

custodiando la entrada el infierno,

fornicando las leyes del juego.

Yace la yegua inerte en el suelo.

Se le olvidó al montador de Sade

que ya nadie puede salir de las puertas del infierno.

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