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La vuelta al cole

“Ya llegó el final de la navidad, para muchos un motivo de alegría porque después de unos días sin parar de comilonas, compras y de tener a los niños en casa todo el día con más hiperactividad que nunca recreándose en los regalos de Santa Claus y los Reyes Magos y, aunque nosotros, los más afortunados volvamos al trabajo, será un descanso tener a los niños ocupados en los colegios y en sus quehaceres diarios impuestos, en la mayoría de las ocasiones por los padres para hacer del niño el mejor niño del mundo, el más listo, el más deportista, en definitiva, el más competitivo.”

 

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Los esperpentos televisivos

No estoy de acuerdo con mi anónimo y homónimo compañero Descartes, sobre un artículo publicado en este medio Los monigotes de tele 5, el 9 del pasado mes de octubre y, que a pesar del tiempo transcurrido aún conserva su actualidad por referirse a un programa concurso de los más vistos en este culto país y, me atrevería a afirmar  que también en algunos de nuestra hermana Hispano América, especialmente en uno que empieza por P y termina por U, por su representación en el susodicho espacio televiso, cuyo nombre ya todos habrán averiguado.

 

 

Me complace decirles que yo veo y sigo fielmente el programa de Gran Hermano Vip, tanto sus galas, directos, como el debate y “redebates” en otros programas del mismo canal televisivo, que no entiendo el porqué de llamarlo frívolo, telebasura, falto de nivel cultural, y un largo etcétera, dejando rienda suelta a la imaginación de quien se atreva a leer esto, en la honorable y despiadada tarea de criticar todo lo criticable, y más allá, si la cosa interesa.

Para no perder el hilo, les decía que yo veo ese programa y no me avergüenzo de hacerlo, como puedo hacer otras cosas en mi vida privada, de las que si me apetece compartiría con ustedes si el momento lo merece; no tengo ningún problema. Lo veo porque en tal programa se describe a la perfección la involución del ser humano cuando se les encierra en una casa y el objetivo es conseguir un premio que se traduce creo en cien mil euros, aparte de lo embolsado  ya en  su pecunio personal según el caché de los participantes, valorado al alza en función de lo más “choni” sea el personaje o más mierdas de su vida haya vendido en otro programa comodín, también con altos niveles de audiencia por compartir presentador y reavivar a las fieras telespectadoras, con sus amenos debates que llenan nuestros hogares  todas las tardes de lunes a viernes y la noche del sábado cuyo calificativo en este último caso es Deluxe; con sus sabios y sabias, y también despiadados y despiadadas  colaboradores y colaboradoras, o tal vez deba decir juzgadores y juzgadoras, y sabias y sabios entrevistados o entrevistadas. Vaya rollo esto del género.

Y, lo veo porque me da la realísima gana, aunque la gente me tache de simple, maruja, aburrida, de barrio, incluso inculta si haciéndolo son felices por un rato y, porque lo veo puedo opinar de su contenido, intervinientes, presentadores y satélites de éstos en distintos programas y franja horaria, de sus dignos directores, de sus jefes, patrocinadores, etc, etc. Etc..

En definitiva, si los programas referidos se convierten en amenos entretenimientos para ocupar el tiempo de quienes los vean, allá cada cual con lo que se entretiene. Cuestión diferente es la crítica de su contenido y de los personajes que intervienen en este tipo de programas y cómo actúan en ellos, en lo cual si estoy de acuerdo con mi compañero en este medio que, salvo excepciones, son personas que se ganan la vida a base de vender su vida privada, la mayoría de los casos, sus miserias, sin ningún tipo de rubor, sino con el único fin de hacer caja en los distintos programas televisivos mal denominados “del corazón”, por asemejarse más a lo que puede ser una prensa amarilla que una prensa informativa, sea de la naturaleza que sea.

“Y, lo veo porque me da la realísima gana, aunque la gente me tache de simple, maruja, aburrida, incluso inculta , si haciéndolo son felices por un rato…”


Es cierto que en este tipo de programas sus protagonistas son manipulados por sus directores y por un presentador, estrella de Tele 5, que se convierte en el mayor mete mierdas y censor de los comentarios de los concursantes y de sus defensores, así como de los colaboradores cuando pretenden hablar de esta manipulación programada con el único ánimo de sacar lo peor de ellos, lo cual no resulta muy complicado ante personas que, en la mayoría de los casos, carecen de valores como el respeto, la tolerancia y mesura en sus comentarios y que se amparan en que “yo digo la verdad”… ¿qué verdad?. Pero, debe entenderse que el fin último de tales programas es premiar con un buen premio de carácter económico a su vencedor por votación popular de quienes lo vemos y, es aquí, donde radica el problema, pues para ganar es lógico que sus concursantes utilicen la estrategia que estimen conveniente, no respondiendo éstas, la mayoría de las veces, a una estrategia que podríamos llamar deportiva, sino de descalificación y anulación del contrincante, sacando lo peor que hay en ellos mediante la provocación continua, valorando más esto el público que ve el programa que la calidad humana de los concursantes.

Dicho de otra manera, en GH VIP la casa donde conviven los concursantes se convierte en una trampa manipulada creando corrientes de opinión que hacen que la balanza se incline hacia uno u otro lado, es decir, a favor o en contra de quienes en él participan, lo que les convierten en monigotes manejados a su antojo. “En esto también estamos de acuerdo Descartes”.

Pero, así es el programa y quienes lo vemos nos entretenemos, estando convencida que no sólo lo ven personas con bajo nivel cultural, sino de todos los niveles sociales, culturales o educativos o, acaso, ¿podemos calificar de inculto a una personas que va a ver una mala película?, obviamente no. Cada uno tiene sus gustos y sus preferencias. Cuestión diferente, es que lo que vemos en tales programas pueda convertirse en un ejemplo para el telespectador, pero aquí está el filtro que cada uno quiera o pueda darle, filtro que, obviamente, será diferente en virtud de la educación y formación que cada uno tenga, que al parecer es demasiado lasa, si tenemos en cuenta que no siempre los mejores concursantes desde el punto de vista humano, educativo o cultural son los que ganan.

“Cuestión diferente, es que lo que vemos en tales programas pueda convertirse en un ejemplo para el telespectador, pero aquí está el filtro que cada uno quiera o pueda darle, filtro que, obviamente, será diferente en virtud de la educación  y formación, que cada uno tenga, que al parecer es demasiado laso”

 

 

Creo, que es hora de que respetemos los gustos de cada uno, sus preferencias televisivas, sin tener que llegar a calificar a aquellos que no coinciden con nuestros gustos de estúpidos, incultos o encasillarlos en un determinado nivel cultural, sin conocer cómo realmente somos. La crítica es buena, en el sentido que sea, pero el respeto a las opiniones y gustos de los demás, creo que no deben ser objeto de discusión y menos de juicio, aunque el programa en si, como en caso que estamos comentando se convierta o se traduzca en determinados momentos en un esperpento televisivo, o, acaso, ¿quienes leen el género literario calificado con el mismo nombre son también unos incultos?.

Basta ya de convertirnos en la vieja del visillo o censor oficial de los gustos de los demás, criticando conductas en cuanto al entretenimiento se refiere,  porque la opción de cómo pasar el tiempo, forma parte de la libertad e incluso posibilidades de cada uno. Tal vez alguien no pueda ir al cine todas las semanas a ver una buena película porque su economía no se lo permite, o leer un libro porque no tiene tiempo para ello, o hacer deporte o cualquier otra actividad. No todo el mundo tiene esta opción, y no voy a ser yo quienes los encasille por ello.

Los monigotes de tele 5

Es evidente y necesario que las personas dispongan de un rato de ocio y esparcimiento a lo largo del día, no todo va a ser trabajar, claro, quienes puedan y tengan la suerte de tener empleo, pero que además que éste no suponga una esclavitud, bien por imposición de ciertos empresarios explotadores que además pagan mal, tarde e incluso nunca,  o bien porque los haya quienes sean adictos  al trabajo para ver un cero más en su cuenta corriente, porque poco disfrutarán de la vida si todo el día están sumidos en su trabajo. Por ello, es de entender que la televisión forme parte de nuestros ratos libre, con la moderación necesaria para poder desarrollar otras tareas, hobbies, artes, lectura o práctica de algún deporte al aire libre, ya que el enganche a este medio, cuando los diferentes canales, excepto unos cuantos que se pueden contarse con los dedos de una mano, son una basura elevada al cuadrado o, tal vez a un exponencial mayor.

 

Tal es el caso de un programa que tiene uno de los niveles de audiencia más altos dentro y fuera de nuestras fronteras como el de Gran Hermano (Vip o no Vip), sobre todo el que se emite en España, lo cual evidencia el nivel cultural del que goza nuestra sociedad. Es cierto que, cada uno ve lo que quiere y pasa el tiempo como le de la realísima gana, pero también lo es la incógnita de cómo un grupo de personas haciendo y diciendo idioteces pueda arrastrar a tanta gente, máxime cuando además su protagonismo se basa en el insulto y en criticar conductas ajenas de los demás miembros encerrados en un plató de televisión que llaman casa; incógnita que si despejamos pueden dar dos resultados, el primero, que no hay nada mejor que ver -que sí lo hay-, y el segundo, la poca motivación de los telespectadores hacia programas con determinada calidad,  bien sea porque su cerebro no da para más o porque se siente identificados con los monigotes protagonistas de tal esperpento televisivo.

Para que nadie se de por ofendido, aunque es de esperar que quienes ven el programa en cuestión ya lo estén, por monigote debe entenderse cualquier tipo de figura grotesca, con perfecto encaje en los “Grandes Hermanos” cuyas aspiraciones más inmediatas, si las tienen, es vivir del cuento de la televisión, sin importarles vender su propia vida, quizá a un precio no tan alto si pensamos en las consecuencias de exhibir su intimidad, aunque algunas veces se tapen con un edredón, para hacer eso que se ha venido llamando “edredoning” que no es otra cosas que pegarse el lote con otro miembro, dejando a la imaginación del espectador en que puede consistir tal lote que, como, además, somos todos muy bien pensados no nos quedaremos en una conducta recatada.

No se trata de una hacer una critica puritana, porque cada uno con su vida hace lo que quiere, y mata el tiempo tan preciado como le da la gana; aunque, tal vez, sin medir las consecuencias de sus actos. Se trata de demostrar el escaso sentido del honor y de la dignidad que tienen los protagonistas de este programa, además del nivel cultural que demuestran con sus expresiones histriónicas, ofensivas e incluso dando alguna patada que otra al diccionario, excepto algunos que, desgraciadamente, no son los que suelen ganar el reality, sino todo lo contrario, los más groseros.

 

“No se trata de una hacer una critica puritana, porque cada uno con su vida hace lo que quiere, aunque, tal vez, sin medir las consecuencias de sus actos, no.”

Para criticar hay que ver lo que se critica, pero sólo es suficiente dos o tres emisiones para que,  quienes  criticamos este programa podemos fundamentar nuestra crítica, siendo la primera manifestación la vergüenza ajena ante el patetismo de una convivencia de personas que les da lo mismo hacer el ganso que exponer su vida sin ningún tipo de reparo, todo ello con la única finalidad de hacerse famosos en los medios, hacer caja sin ningún tipo de prejuicio en otro programa hermano del mismo nivel como es Sálvame, dirigido por el mismo presentador, o similares y, en algunos casos, rehabilitar su carrera profesional en tiempo de vacas flojas en la televisión.

Estarán de acuerdo que, con este panorama, el resultado de la ecuación no puede ser otro más que la adicción a este tipo de programas es una manifestación de que  la audiencia no exige ningún tipo de nivel a la televisión, tragándose cualquier cosa, tal vez porque su cabecita sea la misma que la de los monigotes a los que vitorean y aplauden.

Pero, que le vamos a hacer, parece que al público de esta cadena de televisión le gusta más ver las miserias ajenas que la propias.

La insoportable brevedad del ser

 

Resulta sorprendente a lo que se ha reducido hoy en día la forma de comunicarse por escrito los seres humanos. Todavía en la última década del Siglo pasado sobrevivía las cartas como parte del servicio postal,  aunque ya heridas de muerte, no tanto por la aparición en sus últimos años de la primera red social, concretamente en el año 1997, con el nombre de Six Degrees,  sino, además,  porque el leer estaba empezando a caer en desuso, relegado a las últimas cifras de la ocupación del ocio, por la TV y la telefonía móvil, esta última permitiendo enviar mensajes instantáneos por SMS, aunque  limitados a 160 caracteres.

 

La limitación de caracteres indicada en la actualidad también existe, incluso más en una de las redes sociales más grandes como es twiter con más  320 millones de usuarios activos en un mes, donde existe un límite en los mensajes de 280 caracteres.

Quizá esta imposición en cuanto al número de caracteres, como también ocurre en instagran, aunque con una capacidad más amplia pudiendo alcanzar 2200 caracteres en los comentarios a píe de foto, ha llevado a que cada vez se haya reducido más nuestra capacidad de comunicación escrita haciéndose no sólo cada vez más breve, incluso aunque no exista limitación alguna como en el caso de los WhatsApp; también por el hecho de prevalencia en los gustos de los usuarios que se inclinan por la inmediatez lo que lleva inevitablemente a que los mensajes no puedan ser muy amplios.

Y, como siempre, debido a que la costumbre termina convirtiéndose en norma, la comunicación, reducida prácticamente a las redes sociales, cuya importancia es tal, que ha llegado a decirse que no existes si no estas en ellas, se limite a un pequeño comentario, intentando transmitir en el mismo la más pura esencia de lo que se pretende decir que, aunque al final no se diga nada, son tantos los artículos, pronombres, preposiciones omitidas que, además de dejar un tan amplio margen a la imaginación, exigen una auténtica labor de interpretación para descifrar su contenido.

“intentando transmitir en el mismo la más pura esencia de lo que se pretende decir que, aunque al final no se diga nada, faltando tantos artículos, pronombres, preposiciones, además de dejar un tan amplio margen a la imaginación que exigen una auténtica labor de interpretación para descifrar su contenido. “

Pues bien, la pregunta que se hace necesaria en este momento sería: ¿Es bueno esta forma de comunicarnos?. La respuesta, obviamente dependerá en qué cuestión queramos incidir para resaltar su bonanza o cuestionar su uso, así, por ejemplo, tal y como se ha apuntado anteriormente sería beneficioso en una comunicación en la que se quiere que predomine la inmediatez aún a riesgo de una pequeña distorsión del mensaje. Por el contrario, si lo que se pretende es conseguir un determinado contenido de relevancia cultural, se nos antoja no ser muy apropiado una comunicación tan breve en su contenido o extensión.

Tales razonamientos, inevitablemente, nos llevan a formularnos otra serie de preguntas relacionadas entre si, tales como:

¿Estaremos fomentando la desculturización?.

¿Guarda relación la inteligencia con un uso de un lenguaje o comunicación más breve?.

¿Qué se puede hacer para cambiar las cosas?.

Las respuestas no son nada fáciles y exigen en todo caso un estudio exhaustivo de esta conducta comunicativa, ahora bien, la lógica nos lleva a pensar que mucha cultura no se puede transmitir en mensajes tan breves, por lo que si la escritura/lectura ha sido un medio de transmisión del conocimiento, su reducción a pequeños mensajes hace pensar que, aunque el sujeto en si pueda ser  inteligente sin embargo esta cualidad por la falta de uso puede terminar atrofiándose o al menos, entrar en la desidia de su desuso ante la falta de motivación respecto al desarrollo del intelecto. Y, en cuanto a la última pregunta, la respuesta no puede ser otra que esforzarnos, sin entrar en la pesadez, en comunicarnos un poquito mejor cuidando un poco más el mensaje, su forma y contenido. Recuerden esa frase que desconozco si tiene un autor concreto, que dice “las palabras pueden hacer más daño que cualquier bala”, con la que se pretende resaltar el poder de las palabras bien dichas.

Pero, sobre todo porque la lengua de Cervantes es tan rica que no sumergirse en su inmensidad es privarse del placer de comunicarse en toda su extensión.

La computación cuántica activo futurible

 

 

La cantidad de información digital que se genera en nuestro mundo es cada vez mayor. No sólo existe información digital generada humana, sino que también las máquinas a través de la inteligencia artificial generan su propia información. Tanto  es así, que desde hace unos años  se viene buscando alternativas viables para cuando llegue el día en que nuestras máquinas no tengan ni velocidad ni almacenamiento suficiente para manejar tan basta cantidad de información, tanto estructurada (lenguaje escrito) como no estructurada (Música, gráficos, etc..).

Uno de los sistemas informáticos más prometedores es la computación cuántica, basada obviamente en las teorías de la física cuántica. Pero comencemos por el principio: COMO FUNCIONA la informática CLASICA?, la de todos los días.

La unidad básica de información de nuestro portátil se llama bit. Es un término anglosajón (binary digit), dígito binario. Este concepto se utiliza en nuestra informática tradicional para nombrar a una unidad de medida de información que se maneja en nuestra computadora equivalente a la selección entre dos estados o alternativas que tienen la misma probabilidad de darse, carga o descarga. Carga sería la asignación del dígito 1 y descarga número 0.

código binario

Definamos ahora el término Byte (bait) creado en 1957 por Buchholz, nada más y nada menos que en 1957.Se define como una unidad de información digital equivalente  cuatro bits en su origen, con posterioridad se adoptó la medida estándar de un byte por cada ocho bits.

En este punto conviene describir que existen unos circuitos de denominados puertas lógicas que son los encargados mediante algoritmos matemáticos de verificar el estado de carga de cada transistor

Una vez conocidos estos conceptos podemos decir que nuestros ordenadores se basan en estas unidades de información conformando un sistema mecánico de trasmisión, análisis y almacenamiento de información.

 

1: hay energía en ese transistor

            0: Transistor vacío

Toda información que llega o sale de nuestros portátiles o equipos informáticos en general se basan en dos estados posibles alternativos 1 carga 0 no hay carga. Llegados a este punto, hemos de añadir que cada bit consta de seis transistores o chips (fig 1) en donde se almacena nuestra información en forma de energía.

                                                       FIGURA 1

Es uno u otro, pero no pueden darse en simultáneo. Aquí se presenta el primer problema de la computación tal y como la conocemos. Como la información que manejamos es cada vez mayor y más compleja, se necesita mayor cantidad de bits para que nuestros ordenadores sean cada vez más rápidos y con más capacidad de análisis de esa información, es decir, cada vez se precisan más bits de información. Lo que significa más transistores, o lo que es lo mismo, chips cada vez más pequeños pero hasta cierto límite, ya que los nanochips no funcionan. Son incapaces de retener la energía que deben.

Dicho así, llegará un momento en que nuestras máquinas no podrán manejarse con tanta información. Está información no sólo es generada por humanos, sino también por máquinas con inteligencia artificial

El panorama parece no ser demasiado halagüeño, la verdad. El gran colapso digital. En esta línea se ha venido desarrollando la aplicación de las teorías de la física cuántica a la informática. La idea que una partícula subpartícula atómica pueda transportar energía sin materia, nos mete de lleno en un universo totalmente distinto y por ello, a una realidad muy distinta a la que conocemos.

Mientras el proceso en nuestra informática es mecánico o sea, lento y limitado, en la computación cuántica es rápido e ilimitado. Mientras el bit era la unidad básica de información, en la informática cuántica es el cubits (fig 2)

cubits

FIGURA 2

Este elemento es la representación del pilar mismo de lo cuántico una partícula o subpartícula atómica capaz de transportar energía pero sin materia. Esta unidad básica no es 1 ó 0 puede ser ambas cosas en función de su estado en forma de partícula o en su estado de honda. Depende de ese mismo estado así viajará a través del espació cuántico en forma de honda de luz o en forma de partícula.

Esto, conlleva un tipo de puertas lógicas que generan nuevos algoritmos matemáticos que al poder analizar más información que la informática binaria, nos hace accesible a la solución de problemas que hasta ahora no eran posibles. Para tener una idea un solo ordenador cuántico puede manejar sin problemas toda la información generada tanto humana como no humana del mundo.

A la posibilidad de trabajar con ambos estados a la vez 1 y 0, con carga sin carga también se le denomina superposición de estados.

No obstante, no tengamos fantasías futuristas, ya que no se puede tener un portátil cuántico en casa. Este es uno de los inconvenientes que enuncio.

Imposibilidad de usar esta tecnología en casa, ya que requiere de un sistema de aislamiento para que las partículas no se unan entre si de forma no deseada a una temperatura de -272 grados centígrados.

Imposibilidad de realizar un mantenimiento casero, debido al desgasto tan rápido del sistema hay que estar restaurándolo muy a menudo con alta tecnología, ya que el sistema de superposición de estados se destruye cuando se observa directamente.

Importante coste financiero de la fabricación y de su mantenimiento.

El gozo en un pozo. ¿Qué solución hemos de optimizar si parece que estamos abocados a usar tecnología cuántica?.  ¿Acaso  no hay otras opciones?. Haberlas las hay pero no tan prometedoras como la expuesta más arriba.

De esta manera la tendencia es la de construir varias computadoras cuánticas e instalarlas en diferentes puntos del planeta a modo de servidores a través de los cuales usted y yo podríamos conectarnos. La compañía IBM ya cuenta con 16 de estos aparatos. Y España?.

Con todo ello lo que parece probable es que se abra aún más la brecha digital (Diferencias que existen entre los que podrán usar las nuevas tecnologías y los que no). Es aconsejable que cada país tome cartas en el asunto no solo en las cuestiones técnicas sino también en políticas económicas acordes con los tiempos venideros que sean auténticas puertas lógicas fiscales

© Doctor Francisco Javier Marín Mauri, 9 de junio 2018

Doctor en Psicología por la universidad de Sevilla

Doctorando en ciborgantropología.

Puedes ser complice de un delito y no saberlo

Sí, esto es lo que traen las nuevas tecnologías, una ayuda o mejora de la calidad de vida de las personas, pero que si no se usan de forma adecuada pueden acarrearnos serios problemas con la justicia.

Son muchas las horas de nuestro ocio que dedicamos a las redes sociales o a whatsappearnos, y aveces lo hacemos con tal irresponsabilidad que podemos convertirnos en cómplices de delitos, es por ello que debemos saber como usarlas, no solamente para no tener que responder ante los tribunales de nuestra lasa moral, o lo que es peor, de ataques directos a personas o instituciones  públicas fuera de los límites de la libertad de expresión, entre los cuales se encuentra la habitual injuria y calumnia, ambos delitos contra el honor, consistente la primera en verter  expresiones que menoscaban la dignidad de otra, constituyendo un atentado contra su fama o estimación personal, exigiéndose que el sujeto activo tenga un especial ánimo de injuriarla (animus injuriando); mientras que la calumnia tiene lugar  cuando  una persona vierte expresiones en las que imputa a otra un delito con conocimiento de su falsedad o temerario desprecio hacia la verdad.

En otras ocasiones hemos analizado en este medio las principales conductas en Facebook y de la falta de control de esta Red sobre los verdaderos abusos que se cometen en ella por los usuarios, lo que también la convierte en cómplice y, aveces, cooperador necesario, debido a que su fiscalizad se centra fundamentalmente en evitar la difusión de un post en varios grupos a la vez, lo que consideran spam, sin que los usuarios sepan el límite de sus “compartidos” para no potenciar esta conducta, lo que convierte a la red en un lugar inseguro que solamente busca su propio rendimiento económico ofreciendo la alternativa de una difusión de pago. Otra de sus actuaciones de control se basa solamente en la denuncia efectuada de los usuarios, sin que entren a analizar si dicha denuncia tiene razón de ser; eso sí, te ofrecen la posibilidad de reclamar, cuya respuesta únicamente es: “gracias por su comentario”, y a otra cosa mariposa, más un bloqueo de tu cuenta durante varias semanas.

Pero, tan peligroso como el facebook puede resultar twiter o el propio WhatsApp, fundamentado dicho peligro, como hemos indicado, en un abuso de nuestra libertad de expresión, no sólo de forma directa sino también dando cabida en nuestro perfil a publicaciones que constituyen una infracción del ordenamiento jurídico-penal.

Al igual que en las redes sociales, en este último programa de mensajería instantánea, quizá por ser el más utilizado además de su carácter bidireccional, es decir, centrando fundamental en la conversación entre dos personas, nos puede llevar pensar que la privacidad de dicha conversación no puede acarrearnos ningún tipo de problema; sin embargo no es así.

Buena parte de los textos, imágenes, audios, vídeos y GIF´s que circulan on line, tanto por  WhatsApp como por las redes sociales muestran algo acontecido en la vida real, compartiendo de esta manera online información que puede y debe ser denunciada, puesto que existe un deber fundamental de cualquier ciudadano conforme a la Ley de Enjuiciamiento Criminal de denunciar cualquier tipo de conducta delictiva de la que sean conocedores conforme dispone su artículo 259 del siguiente tenor literal: “El que presenciare la perpetración de cualquier delito público está obligado a ponerlo inmediatamente en conocimiento del Juez de instrucción, de paz, comarcal o municipal, o funcionario fiscal más próximo al sitio en que se hallare, bajo la multa de 25 a 250 pesetas“.

A pesar de la falta de adecuación de la multa no sólo a la moneda actual sino también de  la actualización de su cuantía, dicho artículo continúa estando vigente como no puede ser de otra manera, habida cuenta que todos los ciudadanos somos responsables de procurar una vida social en armonía, teniendo el deber de colaborar con las Administraciones Públicas y, por ende, con la Administración de Justicia. Por consiguiente, si alguien considera que cualquier publicación excede la simple crítica o hace apología de algún delito debería, cuando menos dirigirse a su autor haciendo saber la responsabilidad en la que está incurriendo, pero sobre todo denunciarlo y mostrando nuestro repudio a tales publicaciones; y lo más importante no compartirlas porque haciéndolo es cuando realmente estaríamos incurriendo en un delito.

“… si alguien considera que cualquier publicación excede la simple crítica o hace apología de algún delito debería, cuando menos dirigirse a su autor haciendo saber la responsabilidad en la que está incurriendo, pero sobre todo denunciarlo y mostrando nuestro repudio a tales publicaciones; y lo más importante no compartirlas porque haciéndolo es cuando realmente estaríamos incurriendo en un delito”

Cada vez son más habituales las publicaciones sobre la vida privada de famosos, peleas, accidentes, muertes, suicidios, palizas, incluso hasta violaciones y maltratos de todo tipo, insultos, descalificaciones, así como divulgar o incluso almacenar material pornográfico de niños y adolescentes es motivo de encarcelamiento. En definitiva, publicaciones inapropiadas o  embarazosas que lo único que buscan es el sensacionalismo o el alcanzar el mayor número de “likes” posible, aparte de un morbo asqueroso e incluso inhumano de exponer a la víctima.

Pero, también, hay imágenes presuntamente inocentes como son lo memes que pueden constituir un delito si la imagen o el texto original se manipula estando protegido por derechos de autor, aunque hay sentencias europeas que consideran que si se utiliza una foto sacada de esa misma red social y el meme no se ríe de la obra artística original, constituye un excepción al derecho de autor habida cuenta que no excede de una simple manifestación humorística. Hay quien piensa que con cumplir las condiciones de uso de la red que estemos utilizando le exime de responsabilidad, pero no es así cuando la imagen denigra a alguien o atenta contra su intimidad personal o familiar, la injuria o la calumnia, como se ha indicado antes.

Sólo hay dos supuestos que recoge la Ley, que nos permitiría el uso de imágenes sin el consentimiento del autor, como son la docencia y la parodia.

En la primera se  pueden incluir fragmentos de otras obras ajenas de cualquier naturaleza en nuestra propia obra, siempre que se trate de obras ya divulgadas y su inclusión se realice a título de cita para su análisis, comentario o juicio crítico. Tal utilización sólo podrá realizarse con fines docentes o de investigación, en la medida justificada por el fin de esa incorporación e indicando la fuente y el nombre del autor de la obra utilizada.

La parodia no exigirá consentimiento del autor para transformar una obra, cuando se trate de una parodia de una obra divulgada, siempre y cuando no exista riesgo de confusión con la misma ni se infiera un daño a la obra original de su autor.

También debemos tener en cuenta que publicar fotos en las que salen otras personas sin su consentimiento constituye un delito contra la privacidad o también llamado contra la intimidad. Será considerado el mismo delito en el caso de publicación de cualquier dato personal de alguien sin su consentimiento (correo electrónico, dirección, vídeo, etc.).

El delito contra la privacidad está regulado en el artículo 197 del Código Penal, señalando que:
“Las mismas penas (penas de prisión de uno a cuatro años y multa de doce a veinticuatro meses) se impondrán al que, sin estar autorizado, se apodere, utilice o modifique, en perjuicio de tercero, datos reservados de carácter personal o familiar de otro que se hallen registrados en ficheros o soportes informáticos, electrónicos o telemáticos, o en cualquier otro tipo de archivo o registro público o privado. Iguales penas se impondrán a quien, sin estar autorizado, acceda por cualquier medio a los mismos y a quien los altere o utilice en perjuicio del titular de los datos o de un tercero”.

Como podemos ver es muy fácil ser complice de un delito y no saberlo. Muchas veces creemos que por estar pasando un buen rato de ocio ciertas publicaciones por hacerlas en términos jocosos o humorístico estamos exentos de responsabilidad, pero no es así; como en vida real todo tiene un límite, y la libertad de expresión aún como un derecho fundamental no tiene el poder omnímodo de decir o publicar lo que a cada cual le da la gana, corriendo el grave riesgo de ser denunciados en cualquier momento, incluso ser investigados por los órganos especializados en delitos informáticos de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado. Así que, más vale que andemos con suficiente ojo.

 

Hacia una ciborgantropología económica

 

 
En pleno siglo XXI, el proceso abierto de constante evolución hacia la facilitación del trabajo, hace posible un desarrollo tecnológico sin precedentes en la historia de la humanidad. Ante este avance imparable de las nuevas tecnologías basadas en la inteligencia artificial, se vislumbra un panorama nada organizado de no diseñarse modelos de producción y sistemas de gestión fiscal acordes con lo que se nos avecina.

No obstante, toda nueva incorporación al ya basto ecosistema de herramientas virtuales, provoca cambios, no sólo en el modelo económico, sino también en todo aquel usuario de estas mismas tecnologías. Cambios a tres niveles: Cognitivos, emocionales y  relacionales.

Parece obvio suponer que el sistema de comunicación que el usuario establece con su computadora, bien gestionando su empresa, su agenda de amistades o sus viajes, provoca un nuevo tipo de relación que llamaremos mejor conexión entre quien lo usa y la máquina. Esa conexión es la que hace posible que el usuario cree nuevas realidades virtuales que influirán en la construcción de aquellas otras realidades cotidianas lejos de su procesador.

“Parece obvio suponer que el sistema de comunicación que el usuario establece con su computadora, bien gestionando su empresa, su agenda de amistades o sus viajes, provoca un nuevo tipo de relación que llamaremos mejor conexión entre quien lo usa y la máquina”


Ineludiblemente, esto ocasiona cambios en su estructura cognitiva, los cuales dependerán del tipo y de la calidad de la conexión que el usuario entable con su mundo virtual ofrecido por las nuevas tecnologías. Si esas conexiones son positivas tendremos un usuario con una realidad cotidiana más rica, ya que dicha conexión será de tipo simbiótico. De no ser así, estaremos hablando de una conexión dependiente nada buena ni enriquecedora.


También parece claro que al existir cambios cognitivos también habrá cambios emocionales, en donde nuestros receptores sinápticos de serotonina se dispararán del mismo modo cuando usamos esa tecnología que cuando alguien nos da un abrazo, pongamos por ejemplo.

Por último los cambios relacionales se refieren al tipo de contacto que mantenemos con la máquina no es un acto de comunicación propiamente dicho, sino más bien de tipo conectivo. De esta forma tendemos a una sociedad más conectada, más cohesionado y mucho más global.

Todo ello, entendido a nivel individual, debe generalizarse a un plano más amplio, incluso salir del plano psicológico y abordar el plano económico. En este sentido un usuario que está gestionando su empresa a través de las nuevas tecnologías, estará creando nuevas realidades virtuales tan auténticas como las cotidianas, de igual modo que estará generando cambios en su sistema emocional y cognitivo y, por último, estará creando nuevas forma de conexión. Lo cual nos lleva a pensar que se precisan más estudios sobre estos cambios, para evitar se generen estados de dependencia.

Por último, los nuevos modelos económicos han de tener en cuenta que quien está detrás de la pantalla son personas con todo un bagaje comportamental y  de experiencias que condicionan su percepción de las cosas.

En resumen, podemos indicar que el nuevo usuario de las nuevas tecnologías actuales y, aquellas que están por llegar, bien podría ser un usuario ciborg el cual, no solo se relaciona con una máquina para gestionar su empresa o gestionar su ocio, sino que podrá tener implantes para que dicha conexión sea tan virtual como real de una forma más rápida y más segura, creando nuevas realidades y conexiones más complejas. Nos encontramos pues ante un nuevo tipo de usuario que deberá integrar sus nuevos esquemas cognitivos virtuales en aquellos que utiliza para crear su realidad cotidiana.

A este nuevo campo de estudio hoy virgen, bien podemos llamarle

CIBORGANTROPOLOGÍA ECONÓMICA.

©  Francisco Javier Martín Mauri.- Doctor en Psicología.

15, junio 2018

 

FACEBOOK y sus miserias

Arañafacebook
Que somos esclavos de nuestras vidas, obvio, excepto para los ciegos que no quieran ver, o para los que llevan ojeras que nada más les permite percibir el camino que tienen delante, sin panorámica, de forma obtusa y con los prejuicios de siempre. Y, dentro de esta esclavitud moderna, tal vez debería decir rancia-contemporánea, hay una, que cada día capta a más víctimas en sus redes, es FACEBOOK; hasta el punto que he llegado a convertirse en la red con más  usuarios autómatas e incapaces mentales no preparados para la información vertiginosa, a veces, manipulada o falsa que obtienen  a través de ella

 Son muchos los ejemplos que podría poner y, segura que ustedes conocen más, siendo, tal vez, el más cantoso el insulto descalificativo a quien publica algo que no va en su línea, vamos a denominar, de pensamiento; aunque dudo mucho que quien entra directamente en el insulto pueda pensar, y hasta incluso leer, ya que muchas veces se quedan simplemente en la imagen de una fotografía, también a veces manipulada, para que la mecha se encienda, y borregos, incultos, mal educados…, sin olvidarnos también de los indeseables ideológicos que profesan la violencia verbal por encima de todo, y que tanto abunda en la red social que más pisotea los derechos de sus usuarios, a los que parece controlar basándose en denuncias falsas, también de los mismos indeseables o primos hermanos, ya que en el caso de los denunciantes su actuación es más sutil. Y…, “zas”, viene FACE con sus jueces y ejecutores implacables que te cortan la cabezan sin ni siquiera decirte cuál es el motivo, sólo que: “ha incumplido Vd nuestras normas sociales”, o algo similar.  Bien, sí, he cometido, vamos a denominarlo -una infracción-, y por lo tanto lo normal es que, en su sistema justo, pague por ello;  pero, al menos díganme cuál es la norma incumplida y la pena que lleva inherente en caso de incumplimiento, o ¿lo hacemos al azar?, hoy me ponen una pena y mañana otra diferentes para los mismos hechos.

Pero, no. El TODO PODEROSO FACEBOOK hace lo que le sale del mismísimo arco del triunfo y una veces te bloquean por denuncias falsas de un indeseable intolerante y raquítico mental; otras por compartir sólo cinco o seis veces un post en diferentes grupos a los que perteneces. Si pertenezco a un  grupo o a varios, a los que me de la gana, mientras no se ponga un límite, lo lógico es que comparta mis cosas con ese grupo o esos grupos, siempre que no se salta de sus objetos o fines, pero para eso está su o sus administradores. Sin embargo otras veces de deja publicar, no se sabe cuantas veces y ni siquiera un toque de orejas. Juego al despiste, así te cazo cuando a mi me de a gana, pensará FACE. Me caza, ¿en qué?, informen al menos.

Lo lastimoso de todo esto, no es la propia RED SOCIAL, que también por lo expuesto, sino algunos de sus usuarios que por su conducta reprobable tenga que ser sancionados por no saber estar; dicho de otra manera, es bochornoso que nos tengan que tratar como a niños de escuela cuando personas adultas y mayores de edad, se presume, que deberían tener la suficiente madurez y compostura para saber estar. Pero, la vida es así, desgraciadamente el ser humano necesita de normas que lleven aparejadas penas, por él mismo puestas, por aquello de que la “ley sin espada no es más que palabra”, para controlar su propia actuación. Un absurdo, porque si somos capaces de darnos cuenta que necesitamos de normas por nos podemos descarriar con facilidad, ¿por qué no intentamos no descarriarnos?, actuando, al menos, lo más correctamente que sepamos o podamos.

Como yo también me he descarriado o me he ido, tal vez, por los cerros de Úbeda, volviendo a centrar el tema frívolo, o tal vez, no tanto, de la Red Social llamada FACEBOOK, cuya traducción no es otra que “cuadernos de cara”, pues su origen no fue otro que crear una red de interrelación de alumnos de una universidad a modo de book personal. Lo que pasa, es que con el tiempo, como en casi todas las cosas, lo que se piensa que puede ser bueno al final el hombre o mujer lo convierten en malo; no todos ni todas, para nuestro consuelo, el de unos pocos que deseamos desaparezca de esta Red Social dichos indeseables, quienes juegan sucio y violenta. Pero también, que FACEBOOK deje de actuar como censor basándose en denuncias falsas, sin ni siquiera dar una oportunidad al presunto infractor de sus normas sociales, para su defensa y, lo que es peor, que dicha censura se ponga en marcha por compartir en grupos, sólo y exclusivamente porque con ello se esta mermando sus ganancias a través de sus campañas de difusión y publicidad.

Si actuásemos con menos automatismo con el que solemos actuar, sería para que los usuarios limpios de esta Red Social y de otras parecidas, buscásemos una alternativa a esta forma de comunicación e interrelación, bien usando otras Redes, o bien contribuyendo todos a una limpieza de indeseables; primero mediante una actitud de  respeto a la opinión contraria y, segundo, mediante su aislamiento.

 

 “Si actuásemos con menos automatismo con el que solemos actuar, sería para que los usuarios limpios de esta Red Social y de otras parecidas, buscásemos una alternativa”

Pero sobre todo, también hagamos un pequeño esfuerzo en leer lo que se publica en un determinado post, porque a veces la foto no concuerda con la historia que se cuenta, como suele pasar en los perfiles de muchos usuarios donde se pone nuestra mejor foto y se publica nuestra mejor vida para dar envidia a nuestros propios amigos. Esfuerzo necesario y previo a cualquier opinión, a no ser que no queremos que se nos tome en serio o tengamos las mismas intenciones de aquellos indeseables. Aunque, allá cada cuál, cada uno se descalifica con sus propios actos, como aquellos intelectualoides de Wikipedia que quieren saberlo todo.

Finalmente, decirle a FACEBOOK que, haría mejor, en vez de utilizar cerraduras o candados para cerrar nuestras bocas, sólo con el objeto de hacer caja, que intente controlar a quienes están convirtiendo esta Red de “amigos” en un lodazal de insultos, de mentiras,  de violencia verbal, incluso de violación de derechos fundamentales o personales, frente a los cuales deberíamos perder el miedo y denunciar ante las autoridades competentes, sobre todo cuando se nos calumnia e injuria, con ese único ánimo de desprestigiar tu imagen.Vale ya. Por favor, seamos un pocos serios, ¿no os parece?, dejemos de comportarnos como adolescentes con la sangre hirviendo, controlemos nuestra verborrea.

Y, se me olvidaba, señores y señoras de FACEBOOK, quien están a la cúspide de todo este entramado de conexiones virtuales, no pierdan tanto tiempo en sus juicios sumarísimos,  y  dediquen poquito de tiempo para no perder o proteger los datos personales de sus usuarios, es decir, nuestros datos, que vergüenza. Si no son ustedes serios, tal vez deberíamos replantearnos continuar usando su RED, porque volver a recuperar nuestra confianza en ustedes no va a ser una tarea fácil.

 

 

No sabíamos lo que nos esperaba

Creaciónrrss

 

Éramos ingenuos, confiados. Se había abierto una brecha entre las cartas postales y el teléfono que descansaba en lugar preferente en casa, y en aquellos momentos éramos cándidos., porque no sabíamos lo que nos esperaba.

Enredábamos con internet, contentos de poder comunicarnos por chat, ante el ordenador. Creábamos grupos de amigos, conocidos; ligábamos, porque era aquella novedad de salas virtuales con gente de 20, 30 40, etc. También por temas, donde la gente hablaba de sus aficiones comunes.

Y todo eso en casa, cuando queríamos abrir nuestro ordenador, al abrigo de la intimidad. Con esas personas, a las que conocíamos a través del chat, se hacían quedadas, en alguna ciudad, y era tan refrescante conocer a varias personas con las que te escribías en tiempo real con cierta frecuencia.

Recibíamos y enviábamos correos electrónicos con los consejos del dalai lama de turno, con el proverbio japonés. Y algún que otro correo con animación de donde salían estrellitas y flores, con palabras bonitas de amistad o amor.

Pero aquello degeneró y ya no saludábamos a las personas a quienes nos dirigíamos, limitándonos al reenvío. Y claro ya era una pesadez, el correo inundado con cartas que no eran exactamente para ti, sino para una lista de contactos.

Algunos protestaron, y escribieron avisos como este “Reenvios NO, por favor. Si me escribes a mí, prometo contestar”.

Luego apareció facebook, con tanto éxito, para bien y para mal, que subimos fotos, eventos, nietos, viajes.  Una cantidad de gente sabía, y sabe, lo que haces o dejas de hacer.

Y si no le das al “me gusta” a lo mejor los amigos se enfadan. Y si no apareces con la frecuencia debida, te importunan, porque, a ver, si no te dejas ver en facebook, es que te pasa algo

Aún así  no sabíamos lo que nos esperaba con el teléfono móvil, que suena en momentos inoportunos, porque estás en el trabajo, o en el autobús, o en el retrete. O situaciones aún más estrambóticas.

Y todos gritando con el aparato en la oreja, en cualquier  parte. Una cruz:  las salas de espera, los autobuses, las calles, los aviones, los patios de vecinos…

Y así caminando por los hilos que nos acercan, o nos alejan, apareció wasap; una guinda que venía a coronar la comunicación, hasta que se convirtió en la pesadilla que es hoy.

Reenvíos de refranes, chistes, dibujos, frases de autoayuda, ramos de flores, dietas, muñequitos, y el consabido video, que a alguien le parece gracioso y ¡hala!, a mandarlo. Sin olvidar las garrafales faltas de ortografía, porque el autocorrector ha sugerido cerbeza.

Y lo que es peor: Informaciones sin contrastar. El atrevimiento que propaga, por ejemplo, autorías que no lo son, chismes sin fundamento, rumores que se dan por ciertos capaces de situar a Lope de Vega en el siglo XX, o a da Vinci en la Edad Media.

“Y lo que es peor: Informaciones sin contrastar. El atrevimiento que propaga, por ejemplo, autorías que no lo son, chismes sin fundamento, rumores que se dan por ciertos capaces de situar a Lope de Vega en el siglo XX, o a da Vinci en la Edad Media.”


La capacidad de crítica, la sana curiosidad por contrastar, en un grado cercano a cero.

Y mientras creemos sin fisura, cualquier noticia wasapera, olvidamos la solidez del estudio y la lectura.

Hay que ver.  Cándidos como éramos, no sabíamos lo que nos esperaba, en aquellos tiempos, cuando los reenvíos electrónicos ya no nos hacían tanta gracia.

 

 

 

Facebook

Husmear

 

Un servidor se hizo socio, o integrante, hace unos seis o nueve años. No lo recuerdo exactamente. Por ahí andará la cosa. El margen de tiempo me lo dejo amplio por aquello de no errar. Que soy asquerosamente perfeccionista y no quisiera…

Y tan contento que estaba.Oiga.

Total, apenas utilizo la red. Si acaso- y muy de vez en cuando- para saber el estado transformado de Fernando Breijo (que me parte la caja de la risa, casi siempre). O porque, si ton ni son, me aparece en la bandeja de entrada de mi correo, un correo de Facebook diciendo que alguien me ha citado en la susodicha red.

Que, por cierto, por más que ponga esos avisos de mención en la carpeta de ‘correo no deseado’ (o ‘spam’, para los que no dominen el excelso idioma de la pérfida Albión y sus colonias. Pobres ignorantes que ni catalán saben), caso excesivamente omiso me hace y…¡pumba!…me vuelve a aparecer en el principal. Y vuelta a empezar.

Cuando tengo ánimos y ganas, claro está, hago eso. Que es la minoría de las veces, para qué me voy a engañar si la procrastinación es mi única bandera, por lo visto. Pero es que me cansa mucho, la verdad, eso de dar una orden a un artilugio que -se supone- debe obedecerme sumisamente, y sin embargo se pasa mis órdenes por el forro. Entonces, para qué me voy a enfurruñar. Como no puedo fusilarlo al amanecer – o a la hora que me salga de mis entretelas , que tampoco me voy a poner exquisito – pues lo dejo hacer, me quejo por dentro con cierto berrinche acompañado de varias y obtusas blasfemias que hasta yo me reconcomo. Y punto, pelota y final. Sin necesidad de llamar a Segis, que por lo conocido, es un hacha en estas lides, según el mismo me refiere y que no me mareo en comprobarlo.

Lo dicho, no entro mucho en el Facebook. A dios gracias.

Porque en otro caso, vaya usted a saber lo que usted sabría de mi sin saberlo yo. Es curiosa la cosa.

Del resto de las innumerables redes, ni me he apuntado. Hay una que, por más que lo intento (dos veces por lo menos), no sé ni inscribirme. Instagram o algo así creo que se llama: total, no voy a poner fotos ni a gulusmear…

Cuando, por una de esas, abro la redecita de Facebook, lo primero que me pregunta la muy chismosa es que en qué estoy pensando. Como hacen siempre las recelosas novietas cuando estas diez o doce segundos sin hablar, pensando en la ‘inconmensurabilidad del ser, bailando entre la razón pura, la práctica y hasta la dialéctica’ -algo bastante frecuente en un servidor. Modestias aparte.. ¡Qué tostón, la virgen!

Me he enterado, por no sé qué medios (jijiji, que risa me da), que la redecita de Facebook, (que tiene millones de seguidores y adeptos), se está chivando de todo lo que pones en ella. Y que transmite tales conocimientos a merced del mejor postor. A mi eso no acaba de parecerme muy bien que digamos.

Menos mal que yo hago caso omiso de sus indicaciones, y no he publicado que soy el verdadero inventor del golden gate  además de otras obras cuya autoría no es precisamente la que se pregona. Verbigracia, la torre eiffel, o el gran cañón de colorado – cuyas esquirlas las ordene limar para que no se hiciese nadie daño si caía por él. O, puestos a recordar- ya que son tantas mis pericias- el creador de la teoría del big-bang (exigiendo, eso si, que Sheldon Cooper fuese mi protagonista indiscutido) y el descubridor de la penicilina y la tomografía axial computerizada.  En tan solo dos de mis múltiples habilidades y sapiencias: de arquitecto y científico. Que me quedan cuatro ristras más, por lo menos.

En otras facetas de mi inagotable sabiduría, tampoco puse en la red de marras que también fui yo quien insto y asesoró a islero dónde debía endilgarle la corná a manolete, a fin de que no saliese de rositas del trance. Dos opciones tenía el morlaco: o la yugular o la femoral. Escogió la segunda.

O que, a modo de ejemplo de nuevo, fui yo que le soplaba al oído a Edison todo lo que tenía que aportar como invento suyo, puesto que mi naturaleza natural es muy sencilla y humilde. Y detesto las pomposidades y las entrevistas con flashes.

Pues menos mal. Menos mal que no lo puse. En otro caso, todos mis amigos de Facebook, me hubieran retirado el saludo. Por petulante y mas que probable embustero. Amigos, por cierto, que no conozco en persona ni al 95%. O más.

Tampoco he puesto nunca lo qué estaba pensando, ni mi estado de ánimo ni ná de ná de esas cosas tan íntimas que, como persona cabal, me limito a contar a mis amiguetes en voz bramadora para que se entere el resto de la parroquia, en mis baretos cotidianos.

¡Pues faltaría más!

No. No le he dicho nada al Facebook ni de mis intimidades ni de mis intenciones, ni logros, que son abundantísimos. Tampoco de mis trastornos existenciales ni de mis diarreas mentales inacabables. ¡Pues si! para eso estamos, para que se entere todo quisqui.

Y de dónde vivo, dónde he vivido y a quien dedico el tiempo libre, ya ni le cuento. Hasta ahí podíamos llegar.

A mi, el tal Mark Elliot Zuckerberg – le he hecho un copia/pega como es normal- si bien no me ha hecho de momento nada, quién me dice que no va a chismorrear todo lo que exponga, entre otras cosas.

“No. No le he dicho nada al Facebook ni de mis intimidades ni de mis intenciones, ni logros, que son abundantísimos. Tampoco de mis trastornos existenciales ni de mis diarreas mentales inacabables. ¡Pues si! para eso estamos, para que se entere todo quisqui.”


Pues eso podíamos hacer. Y que se coloqué aqui la guardia civil, el mossad, la cia, el Al-Mukhabarat al-‘Ammah (esto también lo hice en copia/pega), el cni las vegas (el de miami me gusta menos), o vaya a saber usted cual. Y me enchironen.

O me haga dimitir de mis varios e interesantisimos cargos conseguidos a fuerza de sudor y enchufes, por chorizo y embustero.

No, amigos, no. Que no soy como la Cifuentes esa- que me cae genial, por cierto- y que seguro que presuntamente se ha inventado un máster y la muy locuela lo ha publicado en el Facebook y …así pasa lo que tenía que pasar. Por más que un docto rector universitario meta las patas hasta los corvejones mas encubiertos, intentando deshacer el entuerto sin tener en cuenta en absoluto aquello de que es mejor ser gilipollas y callar, que hablar y demostrarlo.

¡Que no, vaya! ¡Que no le digo al Facebook en qué estoy pensando! Y mucho menos a qué ni a quién dedico el tiempo libre.

¡Pero bueno! que indiscreto pretende ser quiere ser el muy granuja del Facebook.

Pastores, adeptos y redes sociales

Redluz
Me lamento profundamente cada vez que entro en las redes sociales, las ínclitas redes sociales, y compruebo, con harto pesar, que el primer escollo para la comunicación que debieran de favorecer es que en muchos casos el obstáculo principal para una comprensión del problema que se intenta tratar es el vaciado sistemático, feroz, no sé si irreversible, del lenguaje realizado por los políticos y activistas de todo pelo. Observar el torticero uso de conceptos como democracia, fascismo, derecho, justicia, ley o igualdad para a continuación ver la interpretación parcial e interesada que se hace de los mismos, siempre a favor del que lo usa, es patético. Conceptos retorcidos al límite para buscar la razón antes que la verdad.

Llevo meses, en realidad años, constatando como los personajes públicos, los creadores de opinión, cuanto peores más, retuercen el lenguaje, se lo inventan, lo pervierten para que parezca que dicen lo que no dicen, que no dicen lo que dicen, o que donde dije digo, digo diego. Aunque lo más patético, lo que realmente invita a la depresión, es comprobar, con horror y con rubor, aunque sea rubor de vergüenza ajena, como muchas personas, algunas con un cierto prestigio intelectual, utilizan esos conceptos irreales para defender posiciones que si tuvieran la voluntad, o la capacidad, de pensar por sí mismos verían que son absolutamente irreales.

Pero en muchos casos la educación recibida no se lo permite, y en otros ni pueden ni quieren, porque se nos ha acostumbrado a pensar con frases hechas, impuestas, estudiadas para evitar que el pensamiento sea libre. Cada vez que oigo a más de una persona repetir el mismo concepto, las mismas palabras, el mismo argumentario sin ser capaz de salir de los límites que el originador de mantras, mi abuela les llamaba caga sentencias, ha puesto en circulación, me pregunto dónde está la capacidad de raciocinio individual, y les pregunto.

Les pregunto porque la mejor forma de saber si alguien es un convencido o es un converso es preguntarles más allá de los límites impuestos, es seguir el razonamiento hasta los recovecos en los que el razonamiento individual tiene que valorar fundamentos que en el mantra inicial se han usado como axiomas y que suele ser el origen de toda la falacia. Les pregunto y les razono hasta donde la lógica se convierte en binaria y no admite los matices que permiten extender la sombra sobre la razón.

Y cuando un converso, un difundidor de mantras ajenos, un sectario de lo que sea que alguien pretende conseguir con mentiras y frases estudiadas para no ser puestas en cuestión, convertidas en gotas léxicas preparadas para penetrar mentes por el goteo continuo, pertinaz, contumaz, irracional, se encuentra ante el límite de su capacidad de defensa suele tener tres salidas típicas: volver al origen de la idea para evitar la trampa del límite, insultar o calificar al que no es capaz de convencer o, los más inteligentes, intentar buscar un argumento alternativo que sea negativo para el oponente aunque no tenga nada que ver con lo que se estaba discutiendo. Este último recurso es casi un reconocimiento de que no es capaz de mantener la razón sobre el tema inicial pero que hay tantas cosas alrededor de su pretensión que puede justificarla con argumentos ajenos al meollo de la cuestión.

“Y cuando un converso, un difundidor de mantras ajenos, un sectario de lo que sea que alguien pretende conseguir con mentiras y frases estudiadas para no ser puestas en cuestión, convertidas en gotas léxicas preparadas para penetrar mentes por el goteo continuo, pertinaz, contumaz, irraciona”


Y aquí seguimos, instalados entre la sordera y el insulto, sin pretender dar tregua al enemigo, que, por supuesto, es el malo y es conveniente acabar con él, por lo civil o por lo criminal. Entre personajillos de la talla de los actuales políticos que solo pueden dar lugar a personajillos como los que defienden a capa y espada sus eslóganes, sin otro argumento que el emanado de un lenguaje vacío y degradado, interesadamente incapaces de expresar una sola idea sin que pueda pensarse que sean al menos tres contrapuestas. Pensadores de adeptos a los que guiar sin educar, a los que adoctrinar sin convencer, a los que imbuir sin necesidad de razonar. Pastores que no se preocupan más que de hacerse con una razón que les favorezca y difundirla para imponerse, sin importarles un ardite el mal que a su paso vayan dejando, ni el que el futuro herede por su causa.

Un día como hoy

Redes Sociales Poderosas
Estoy planteándome seriamente el darme de baja en todas las redes sociales. No creo que pueda aguantar mucho más tiempo. ¿Por una cuestión de confidencialidad? No hombre, no. ¿Por una cuestión de tiempo? Que no, que no va por ahí la cosa. Me voy a dar de baja por una cuestión económica. Mi presupuesto familiar no me permite pagar diariamente la peluquería para conseguir dejar de tener los pelos de punta.

¿Qué soy un exagerado? Puede, no diría yo que no, pero mucho más exagerado es comprobar como sistemáticamente la gente utiliza los foros de la red para negar vez tras vez los principios y comportamientos que deberían de caracterizar a un ser humano. Como si de un estadio deportivo se tratara los forofos, los hinchas, los ultras de la opinión insultan, menosprecian, descalifican, deshumanizan todo aquello con lo que no están de acuerdo. Sin límites, todo vale, todo está permitido, sin separar, ya en el colmo del paroxismo, lo personal de lo público, lo íntimo y privado de lo expuesto.

 

Es verdad que la casta política que medra en este país desde hace unos años a esta parte hace casi bueno este comportamiento. Lo que pasa es que si analizamos con un poco de crítica interior los únicos culpables de lo que está pasando somos nosotros mismos. Nosotros mismos hemos permitido y apoyado su medraje con nuestros votos. Nosotros mismos perdemos la razón con el tono de nuestras críticas, de nuestro forofismo. Nosotros mismos abonamos el terreno para ser insultados, vilipendiados, expuestos por los que piensan diferente a nosotros porque nosotros lo hemos hecho. Nosotros mismos estamos enseñando a los otros el camino del descrédito y la permisividad moral de que todo vale cuando es contra otro.

” Lo que pasa es que si analizamos con un poco de crítica interior los únicos culpables de lo que está pasando somos nosotros mismos. Nosotros mismos hemos permitido y apoyado su medraje con nuestros votos.”


Así que realmente lo que me pone los pelos de punta, lo que me hace gastarme un pastón en peluquería, física y moral, no es solo leer, percibir, maldigerir, la saña de ciertos comentarios, si no comprobar que esa saña está al servicio de los que habrían de sustituir a los que están hoy en día, y si esa es la catadura moral de la alternativa… ni dios nos va a pillar confesados porque no habrá inocentes.

Los guardianes virtuales #guardianvirtual

Virtualguardianes

Hay mucha gente perdida en esto del uso de las Redes Sociales (RRSS), convirtiendo sus actuaciones en estos medios desde un hazmerreír para el resto de usuarios hasta poner en riesgo su integridad física y moral con publicaciones sobre su vida íntima o personal que cuelgan en canales de mayor transmisión de datos del planeta como Facebook, twiter o instragram, entre otros; no sólo porque se hacen vulnerables ante los demás, sino también porque, y aquí entramos en el campo de la moral por no existir una tipificación de este tipo de conductas en el Derecho Penal, como es la acción repetida de muhos padres de familia de colgar fotos de sus hijos menores de edad, sin tener la prudencia de limitar quienes los que pueden tener acceso a las mismas.

También entran en el ámbito de lo moral el contenido de muchas publicaciones, cuyo único argumento es el ataque a través del insulto, la intolerancia y la violencia verbal, en general; sin argumentaciones, incluso utilizando información no veraz o sacada de contexto para argumentar sus falacias convirtiéndolas en ad hominem, al globalizar conductas y ataques de forma irreflexiva en relación a unas determinadas ideas o personas, simplemente por no comulgar con ellas.

Me enojo cuando la más importante Red Social, como Facebook, únicamente controla determinadas conductas que ponen en peligro su actividad comercial a través de la difusión de publicidad,  obtención de “likes” y otras similares, calificando de Spam, una publicación difundida en los grupos a los que se pertenece y relacionada con ellos, no con intereses mercantiles de ningún tipo , sino simplemente de poner en circulación  pensamientos, ideas u opiniones y; sin embargo no controlan conductas como las indicadas, incluyendo también aquellas que atentan contra el honor, la intimidad personal y familiar, y la propia imagen, que pueden llegar a calificarse de calumniosas e injuriosas la mayoría de las veces y, por lo tanto, penadas por la Ley.

Claro, que lo perfecto sería que nadie nos tenga que venir a controlar nuestras acciones porque se nos presupone lo suficientemente maduros y responsables, y aquí también entra la responsabilidad por el uso adecuado de las RRSS por nuestros hijos menores de edad; quienes la mayoría de las veces campan a sus anchas,  accediendo incluso a información para adultos o a páginas, que deberían estar cerradas por ilegales por traficar de manera encubierta con todo tipo de mercancía.

Pero, ¿cómo exigir responsabilidad a personas a personas que carecen de dos dedos de frente?… ¿a personas inmaduras, fanáticas, descerebrados?. Aquí jugamos un papel muy importante todos los usuarios de las RRSS, al menos de los que queremos un internet limpio, veraz y responsable; un papel que consiste en denunciar cualquier tipo de conductas que  puedan ser constitutiva de delito a las autoridades competentes, como son las fuerzas del orden público o ante el juzgado de guardia y, por supuesto, ante el administrador de la propia red social, bloquear y denunciar ante el citado administrador cualquier información que no sea veraz, siempre que pueda probarse dicha falta de veracidad; no dar pábulo a posiciones radicales de confrontación; así como de cualquier tipo de conducta que al prudente juicio del usuario pueda ser inmoral o ilegal. En definitiva, completar la falta de responsabilidad o evitar el mal intencionado uso de las RRSS en consecución de objetivos espurios.

 

“¿cómo exigir responsabilidad a personas a personas que carecen de dos dedos de frente?… ¿a personas inmaduras, fanáticas, descerebrados?. Aquí jugamos un papel muy importante todos los usuarios de las RRSS, al menos de los que queremos un internet limpio, veraz y responsable;”

Si no limpiamos las RRSS corremos el riesgo de que se convierta en una gran cloaca de información, en vez de en una herramienta útil para las personas o en un espacio limpio para la información y de convivencia pacífica entre las personas.

Somos conscientes que estamos ante una labor muy difícil porqué, como en la vida misma, indeseables que se pegan a la mierda los hay por todos los lados, pero no imposible; al menos sabrán que están siendo observados.

Por último, también resulta aconsejable que la RRSS sean usadas adecuadamente, limitando el acceso a la información más sensible a las personas que realmente se tiene confianza y no de manera pública, dejando a salvo las imágenes de niños. Hay cientos de tutoriales que pueden encontrarse en google, lugar donde también podemos buscar la ortografía correcta de las palabras cuando dudemos de ella, demostremos que somos cultos al hablar y al escribir, se trata, simplemente del respeto a nuestro idioma. Hay palabras que duelen verse escritas de manera inadecuada, o sustituyendo, que también destruyendo, mediante el uso abreviaturas, signos y emoticonos, sentimientos que antes transmitíamos mediante la palabra, y que, a veces por su carácter minimalista, es imposible de traducir.

Convirtámonos en guardianes de las RRSS, en guardianes virtuales, compartiendo nuestros posts con el hashtag #guardianvirtual, como garantía que lo que contamos es veraz y esta limpio o no adulterado, que somos personas respetuosas y que buscamos simplemente una convivencia pacífica, compartir nuestro tiempo u ocio con otras personas en cualquier parte del mundo.

 

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