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La vida sigue igual

Empresario, escritor vocacional y estudioso de la gastronomía tradicional española

11 de junio de 2019

Repasando los artículos escritos en fechas semejantes de años anteriores me he encontrado uno titulado “Por Ambos lados” del año 2015 que comenta los resultados de las elecciones que entonces se llevaron a efecto.

© Ángela Zapatero – plazabierta.com

 

Lo confieso, me ha costado resistirme a incurrir en la práctica del corta y pega y publicar exactamente el mismo artículo cambiando algunos nombres, de personas y de partidos, en la sección de actualidad.

Han pasado cuatro años, cuatro, y como si hubieran pasado cuatro días. Todo sigue igual. Tan sospechosamente igual que hay un montón de variaciones que no afectan al fondo del asunto. Porque,  me digo yo, si lo único que cambia no es lo relevante, ¿no será que alguien se dedica a cambiar lo que no importa para evitar cambiar lo que sí importa?

Decía el artículo:

“Por un lado no ha cambiado nada, todos los partidos se consideran ganadores según el criterio que les conviene, pero por otro lado todo ha cambiado con la irrupción de nuevas fuerzas políticas y la desaparición prácticamente total de algunos partidos.

Por un lado los ciudadanos han fragmentado su voto con la aparente intención de evitar la falta de control sobre el poder de la que hemos adolecido en los últimos tiempos en este país, pero por otro lado la necesidad de los partidos de “pillar cacho” los lleva a buscar desesperadamente alianzas que reproduzcan en mosaico el monolito.”

“Lo que en ningún caso parecen haber votado los ciudadanos es el mercadeo, el intercambio de cromos, el frentismo, la división, la mentira, el escamoteo de sus deseos, el espectáculo del triunfo universal, la persecución, la vuelta a la tortilla, que siempre exige otra vuelta más, y otra, y otra.

Por un lado el fracaso una vez más de una ley electoral que no garantiza más que la creación de perversiones, de nichos, de mafias de poder, por otro el deseo de una ley que permita la elección directa de representantes y expresar las diferentes sensibilidades de cada votante que no tienen que corresponderse con las de ningún partido concreto.

Por un lado, como cada vez, como siempre, la voluntad de los ciudadanos de formar una sociedad libre y plural, harmoniosa en convivencia y comprometida con su futuro, por otro, como cada vez, como siempre, la voluntad de los partidos de conseguir el poder a costa de lo que sea y eliminar toda pluralidad que atente contra su predominio y el inmoral, el infecto, el desmoralizador medraje de sus mediocres cuadros.”

Hasta aquí el corta y pega. Sí, estos párrafos, los entrecomillados, pertenecen a hace cuatro años. Y a hoy mismo. Y, si seguimos el mismo camino, a dentro de unos cuantos años, cuatro y más.

Oigo permanentemente la necesidad de cambiar la constitución, es ya una especie de mantra o latiguillo previo a cualquier debate político, pero, curiosamente, ninguno de los que lo menciona lo hace para solucionar los desaguisados que sí le preocupan al ciudadano de a pié.

Que si República o monarquía, que además es una falacia, porque visto el panorama político tendríamos que elegir entre monarquía republicana, la que tenemos, o república monárquica, la que se montara el partido de turno con su líder reyezuelo como Jefe del Estado. Virgencita, ¡que me quede como estoy!

Que si hay que cambiar el modelo territorial. ¿Otra vez? En palabras llanas, ¿Qué ventaja supondría para el ciudadano de a pié ese cambio? Claro, ninguna, solo cambiarían determinadas reglas de cómo repartir el poder y los impuestos, sin corregir desigualdades, sin corregir los fallos evidentes del actual, sin evitar que los ciudadanos de unos territorios sean privilegiados a cuenta de otros. Pues tampoco veo la necesidad acuciante.

Pero sobre la ley electoral, y el escamoteo permanente que un sistema partidocrático ejerce sobre el control electoral de los ciudadanos, nadie dice nada, y si alguno lo dice es porque cree que es lo que queremos oír. Sobre solucionar que se pague a 351 señores para que aprieten 351 botones que podrían pulsar tranquilamente 8 o 9 y nos ahorrábamos el bochorno de ver a durmientes, jugantes, diletantes y paseantes a los que pagamos por dormir, jugar, disparatar o pasear, sobre eso, nada. Sobre conseguir que todos y cada uno de los votos emitidos tenga el mismo peso electoral que los demás haciendo una circunscripción única, como en las europeas, nada de nada. Sobre poder votar directamente a quién me dé la gana, con nombres y apellidos, con la posibilidad, porque soy un picaflor, de votar al número cuatro de un partido y no a los tres primeros, y al dos de otro, porque me parece inteligente y necesario, en vez de tener que elegir a una ristra de desconocidos, que lo van a seguir siendo, desconocidos y ristra, después de cuatro años, nada de nada.

Sobre instaurar un sistema educativo único, no ideológico, duradero y eficaz, que incida en las humanidades, que forme en un saber histórico común y contrastado (un país no se puede permitir tener varias historias enfrentadas), que se preocupe de los valores sin detrimento de los conocimientos específicos de las distintas áreas, que ayude a conseguir ciudadanos íntegros, librepensadores y altamente cualificados, y no una especie de terapia ocupacional sin ánimo de molestar, formar o educar como existe actualmente, nada de nada de nada.

Sobre cómo conseguir un modelo eficaz, en gestión y en gestión de los tiempos, sobre las personas mayores y dependientes, cómo dotarlo para que algunos no reciban la ayuda después de muertos, para que no tengamos a diario que contemplar, en la calle y en las noticias, personas en desamparo y soledad culpable, culpable por parte de la sociedad y de quién dice administrarla, para que no tengamos que avergonzarnos de casos y cosas que cuando llegan a nuestro conocimiento llevan años de injusticia burocrática, para poder sentirnos orgullosos de que en nuestro entorno no hay nadie que tenga una necesidad, de las reales, no de las inventadas, que también hay, que no haya sido atendida correctamente y, sobre todo, a tiempo, se habla mucho y se hace poco.

Y podría seguir, con la ley, con la seguridad, con el sin vivir que día a día supone el abandono del ciudadano en aras de intereses superiores que en nada le interesan, cuando no le perjudican, con la economía, con el latrocinio de las grandes empresas con derechos sobre sectores básicos y de interés social, con la injusticia social, con el disparate laboral, con…

Y al final la vida sigue igual, que ya lo cantaba el cantor, o un poquito peor, porque lo que no mejora… empeora.

Los farfulleros de la política (2ª parte)

♦ Director-Editor de plazabierta.com

8 de junio de 2019

 

Como les comentaba anteriormente no estoy dispuesto a perder más el tiempo para hablar de política cuando mi interlocutor es una especie de primate que repite acciones que otro honímido jefe del clan les ha enseñado, pero además subyugados a unas pseudoideologías de  saldo que no las compra ni el Tato, por cierto ¿quién es este señor que tanto se nombra…?

Esos jefes de los distintos clanes son los que realmente me interesan y, para no herir susceptibilidades, no me voy a referir particularmente a ninguno de ellos porque para casi todos son predicables muchas actitudes que hace que la política y quienes la ejercen tengan tan poco valor frente a quienes nos quitamos las orejeras ante la manipulación política ampliando nuestro campo de visión más allá de donde quienes ejercen el poder no quieren que lleguemos.

Me imagino a esos vividores de la política en sus despachos discutiendo como vender al pueblo una determinada estrategia, primero a los suyos y luego al pueblo que dicen representar… ¡¡ y un carajo !!. Me los imagino urdiendo en sus cerebros hedonistas todo tipo de triquiñuelas para vender su ideología de tres al cuarto, de la que se desprenden cuando les interesa, y lo dicho antes no importa, a ellos se les permite todo, hasta que mientan.

No, no me gusta ningún partido, absolutamente ninguno, aún así sigo pensando que la democracia es el menos malo de los sistemas políticos e introduzco mi voto en la sagrada urna que representa el poder del pueblo a favor de quien más logra convencerme en eso que llaman campaña electoral, donde prometen de todo y, al final, se repite la película una y otra vez, como muy pocas variantes sobre todo en lo que se refiere al bienestar de los ciudadanos que es lo que realmente les debería importar y para lo que están ahí. Y voto porque ello me dará más fuerza para defenderme frente a los que al final no son más que unos defraudadores de la buena voluntad del un pueblo que ha confiado en ellos y que continuamente siguen defraudando legislatura tras legislatura.

Resulta evidente que las elecciones las deciden los indecisos, entre los cuales me incluyo, pues soy consciente de ese resultado que una y otra vez se repite, como en una moviola, primero con los unos y después con los otros. Por eso los indecisos tenemos que votar porque somos los únicos capaces de dar nuestro voto a quien sin perjuicios ideológicos polarizados hemos confiado para alcanzar un bienestar social que deseamos, en mi caso siempre a la izquierda, aunque de izquierdas y socialistas ya les queda muy poco, a los partidos como tales y a las personas que los integran, que venden un socialismo y otros hasta un marxismo de 1º de Bachillerato, que adaptan a sus vidas según les interesa. Y no se trata de poseer o de llevar una determinada calidad de vida, allá cada cual con el dinero que gana, no voy a decir honradamente, porque en la política la honradez escasea; se trata que no podemos comprometer nuestra palabra para vender una ideología con actitudes que van en contra de lo dicho. También predicable para los que están enfrente, para los de la derecha.

He votado y ya me siento decepcionado por los que voté y, del resto otro tanto, con pactos que desnaturalizan los resultados electorales, y que comprometen, incluso, lo prometido en campaña. Podría poner ejemplos de una y otra parte, pero no lo voy a hacer, allá cada uno con su memoria histórica, aunque sea manipulada. 

Eso es política con minúsculas, por tanto, quienes defiendan esas actitudes por su ceguera política no me interesan y no tengo nada de que hablar con ellos, hasta que no empiecen haciendo autocrítica, hasta entonces no son más que unos farfulleros de la política, que la toleran y la defienden convirtiéndose en cómplices de tanto desatino político.

Europeas y municipales. Circunscripciones Únicas.

Vicente Serrano|Miembro del Grupo Promotor del partido IZQUIERDA EN POSITIVO y de la Junta Directiva de la asociación Alternativa Ciudadana Progresista

6 de junio de 2019

 

Lo más llamativo de las elecciones europeas y municipales es que ambas utilizan la circunscripción única para repartir los escaños/concejales. 

Las europeas además no establecen un porcentaje mínimo para poder acceder al escaño. El sistema de reparto es proporcional: D’Hondt y ello no supone una distorsión tan grave como el que se achaca a este sistema en el resto de elecciones en España. Ciertamente beneficia ligeramente a los grandes partidos concretamente al PSOE le regala 2 eurodiputados y al PP y a Unidas Podemos uno a cada uno. Con un sistema de reparto Hare (Reparto proporcional y a resto mayor) eso se corregiría y entrarían con un eurodiputado cada uno: Compromiso por Europa y PACMA. 

Como siempre que se utiliza Hare los porcentajes entre voto y representación se acercan. Sobre todo en grandes magnitudes, como es el caso que nos ocupa.

El Parlamento Europeo es un sistema de representación federal de los territorios que conforman la UE asignando a cada estado un número de diputados en proporción a su población. Es un modelo a seguir en la reconfiguración del Senado Español (En el análisis de los resultados del Senado, pendiente de publicar, profundizaré). Sustituir el sistema de reparto D’Hondt por Hare lo haría aun más justo, siempre que consideremos más justo facilitar la representación de todos, beneficiando a los minoritarios y ampliando con ello el número de ciudadanos representados. Tal como se puede observar en la anterior gráfica (linea roja)

Generales y Europeas.

La participación ha bajado un 10% en un mes respecto a las generales. Pero vistos los antecedentes es un exitazo ya que supera en 20 puntos la participación de 2014. Algo tiene que ver la coincidencia con las municipales, así como la cercanía de la generales y su rebufo, cual si se tratara de una segunda vuelta.

Si PSOE pierde ligeramente (-1,62%) y PP se recupera (+3,54%), también tenuemente, los grandes descalabrados son Vox (-48%), C’s (-34%) y UP-IU (-28%) respectivamente. 

El bipartidismo, imperfecto ciertamente, no ha muerto a pesar de las necrológicas publicadas. Siempre dije que el sistema se tensiono y había orquestada una sustitución de los beneficiarios del sistema. Los sorpassos previstos fracasaron y el sistema español tiende a estabilizarse y a perpetuarse. Solo con un cambio en el sistema electoral (LOREG y Constitución) se puede romper el bipartidismo.

Municipales.

Si bien en las municipales la circunscripción es única la existencia de un mínimo del 5% para acceder a representación desvirtúa los resultados, al menos en las grandes capitales. Es decir mantiene 2 de los 3 factores deformantes de la voluntad popular: Mínimo y D’hont.

Si tomamos la ciudad de Barcelona observamos que dos candidaturas quedan excluidas al no llegar al 5% de los votos. No parece una solución muy justa teniendo en cuenta que el coste medio por concejal es de 18.390 votos y que estas candidaturas superan con creces dicha media. Además los únicos que superan ese coste medio son los 2 concejales del PP, el resto resultan mucho más baratos.

El actual sistema deja sin representación a casi 80.000 ciudadanos que acudieron a votar, lo que supone un 10,5%. Si eliminamos la exigencia de mínimo se reducirían a algo menos de 22.000, un 2,88%.

La sustitución del sistema D’Hondt por el Hare beneficiaría a las candidaturas minoritarias y aumentaría la pluralidad. Es una solución que no es recomendable hacer en poblaciones medias y pequeñas ya que sobre representa en exceso y de manera injusta a los minoritarios. Véase el siguiente caso de mi pueblo:

Estas distorsiones la crea Hare en grupos pequeños, como sucede en las elecciones sindicales donde habitualmente se usa. Es una paradoja que el mejor sistema para poblaciones pequeñas se use en grandes y al revés.

Como conclusión lo más importante en la posible reforma del sistema electoral en lo que atañe a los municipios es eliminar el mínimo del 5% y valorar la introducción de sistema Hare para los grandes municipios.

Barcelona y el Procés.

Este no es un análisis político sobre las opciones que toman los ciudadanos, si no sobre la justicia del reparto. Ello no quiere decir que no haya que hacerlo, pero no tanto por el método de reparto si no por las opciones y expectativas que unos y otros resultados generen.

Así pues y entrando en esa valoración política podemos afirmar que la ciudad de Barcelona no es secesionista y que el actual sistema electoral puede entregar la alcaldía al secesionismo por el simple hecho que, al no existir pacto suficiente, el alcalde sea el cabeza de lista más votado –Solución que revindicaba el PP como automatismo sin debate o posibilidad de pacto– 

Otra contradicción del sistema electoral es que siendo, como es, el poder municipal más ejecutivo, sea aparentemente más proporcional que en el resto de elecciones de organismos claramente legislativos: parlamentos autónomos, Congreso o Senado. Una segunda vuelta entre los dos o tres cabezas de lista que hayan superado un porcentaje mínimo de votos permitiría cierta estabilidad y gobernabilidad.

Asignando ideología e identidad a cada formación política obtendremos un cuadro agrupado de las preferencias del electorado barcelonés. La derecha como en el resto de España es mayoritaria en Barcelona.

Sin embargo podemos afirmar que el secesionismo no es mayoritario y que es posible un gobierno de la ciudad de perfil progresista y no nacionalista.

De la decisión que tome Ada Colau dependerá el futuro de una ciudad hoy abierta al mundo y que si yerra, caería en las manos de un secesionismo que ansia su ocupación. El propio futuro de los Comúns está en entredicho, avanzar en el apoyo de nacional-secesionismo, parapetados en la ambigüedad, le llevaría irremisiblemente a la marginalidad y con ello a las clases trabajadoras barcelonesas a la desprotección y el desamparo político y social.

Del fascismo y el antifascismo

Empresario, escritor vocacional y estudioso de la gastronomía tradicional española

3 de junio de 2019

 

Tal como se ha puesto la situación dialéctica, y parafraseando al poeta, podríamos espetar sin epatar aquella frase que dice:  ”¿Y tú me lo preguntas? Fascista eres tú”

 

Tan barato han puesto ciertos energúmenos que por las redes sociales pululan vertiendo a diestro y siniestro, esto es a izquierdas y a derechas, su veneno pseudo ideológico que ya, hoy por hoy, es fascista, para personajes que se creen de izquierdas sin ser capaces de hilvanar más de dos mejoras sociales que no le hayan soplado al oído sus líderes,  cualquiera que discrepe con sus ideas.

Fascista, si existiera una clasificación ad hoc, sería el adjetivo calificativo más usado para descalificar en cualquier conato de debate. Fascista es el tapón dialéctico más utilizado para atacar a las ideas ajenas sin contraponer las propias, por falta de ellas o por incapacidad para desarrollarlas hasta convencer. Fascista es el argumento definitivo más usado para quién rebasado en su razón pretende quedarse con ella.

Se usa tanto, tanto, tanto y tan mal que un término que, dadas sus consecuencias para la humanidad, debería estar guardado en el armario de los horrores léxicos, para que su sola pronunciación pusiera los pelos de punta, se ha banalizado hasta no significar otra cosa que  un escape intelectual para incapaces de pensar por sí mismos.

Dice el DRAE:

  1. adj. Perteneciente o relativo al fascismo.
  2. adj. Partidario del fascismo. Apl. a pers., u. t. c. s.
  3. adj. Excesivamente autoritario.

Habría que añadir la cuarta acepción: “Persona que tiene un criterio diferente al que califica”. E  incluso una quinta: “Persona de actitud violenta con tendencia a imponer su criterio ideológico por la fuerza”.  Si, ya lo sé, criterio e ideológico apenas son compatibles, pero lo digo por clarificar, dialécticamente.

Habría que ponerse a escribir las “hazañas” del fascismo tradicional, y las del no menos fascista “comunismo” del siglo XX, para que con los pelos de punta pudiéramos, muerto a muerto, con caras, con nombres, con testimonios de sus familias, recuperar una leve sombra del horror de los que lo vivieron. Debiera bastar este ejercicio para que la palabra no se volviera a usar  salvo para situaciones de lesa humanidad y por personas de elevada solvencia intelectual.

Calificaciones que se usan banalmente, ignorando la sangre y el sufrimiento producido por las actitudes intolerantes y totalitarias, o sesgándolas, o apropiándose para el propio interés de un concepto  de tamaña crueldad, deberían de descalificar automáticamente al calificador. Y si es político aún más, aún mayor debería de ser el ostracismo al que debiera ser sometido. Jugar con el horror, con la muerte, con el dolor, con la humillación de una gran cantidad de seres humanos debería de producir, al mismo tiempo, asco y rechazo. En definitiva, que el uso inadecuado de estos adjetivos, cualquiera que comporte crímenes por opinión, debiera de ser perseguido y castigado.

Pero no es así. Seguimos banalizando el peligro, seguimos minimizando el riesgo de que, como en el cuento de Pedro y el lobo, cuando venga el lobo de verdad no tengamos un recurso léxico eficaz para advertir el peligro.

En realidad ya está sucediendo, ya dices que viene el fascismo y no sabes si mirar para el que lo dice, para donde apunta, para ninguno de esos sitios o para todos lados. O, tal vez, lo más habitual, mirar para otro lado en actitud de cansancio y desprecio por el que lo ha dicho.

Desde luego, si yo quisiera una vuelta del fascismo lo primero que haría sería vaciar de contenido la palabra, violentar su significado hasta que no significara nada concreto, vulgarizar el sonido hasta que no produjera ninguna sensación de peligro o de rechazo, banalizar el término hasta que los que pretendieran señalarme no tuvieran dedos con los que hacerlo.

Y en eso, me temo, estamos. Basta con asomarse a una red social y discrepar en vez de pulsar el “me gusta” para ser automáticamente tildado de fascista. Curiosamente, en muchos casos, con actitudes absolutamente fascistas protagonizadas por autodenominados antifascistas.

Lo cual me lleva a una última reflexión, en general, ¿hay algo más pro que un anti? Yo, ahí lo dejo.

El gobierno de Pandora

Rafael López Villar ♦ Empresario, escritor vocacional y estudioso de la gastronomía tradicional española

29 de mayo de 2019

 

Normalmente se le echa la culpa a Pandora, que la pobre ¿Qué culpa tenía? Y lleva con la maldita caja a cuestas desde que los griegos dominaban el mundo conocido. Y no porque haya transcurrido tanto tiempo deja de haber seguidores de la ínclita que dale que dale a la caja acaban destapando los truenos que lleva dentro.

 

Durante años, eran principios de la informatización de las empresas, uno de los grandes objetivos de las empresas, de los empresarios, era implantar un sistema de fichaje que pudiera controlar la presencia de sus empleados. Y mentar esto era mentar la bicha, era el control de los explotadores, sindicatos dixit, para exprimir más a los trabajadores.

Los ánimos se encrespaban y los responsables de informatizar teníamos que dar verdaderas charlas para explicar que no era un sistema para controlar el rendimiento del trabajo, si no su productividad, que estaría primada. Claro que por supuesto no éramos creídos, en ocasiones con razón, otras no, y las protestas y a veces más  seguían su curso hasta que la práctica ponía cada cosa en su lugar.

Y en estas breves palabras ya figuran cuatro de los cinco conceptos por los que Pandora puede haber vuelto a abrir la cajita de marras. Lo que nadie ha explicado, tal vez ni siquiera al gobierno dada su nula experiencia empresarial, es que todo control tiene una doble vertiente que lo hace al mismo tiempo deseable y peligroso.

Hay cinco conceptos en este tema: presencia, absentismo, empleo, rendimiento y productividad. Los cinco se pueden agrupar en dos categorías según el grado de control. Un grupo lo componen presencia y absentismo, el grupo que analiza si el trabajador está o no en su puesto de trabajo y constituyen el control de presencia. Las otras tres (empleo, rendimiento y productividad) analizan la cantidad y efectividad del trabajo realizado y conforman el control de producción.

El control de producción solo es viable si la empresa es capaz de sistematizar el trabajo encargado al trabajador y el tiempo de realización de dicho trabajo, de tal forma que empleo es el número de horas de trabajo asignadas a un trabajador, rendimiento sería el cociente de dividir las horas reales usadas frente a las asignadas, y se expresa como un porcentaje, y la productividad es el cociente resultante de dividir el empleo y el rendimiento y su valor máximo es 1, que es cuando el tiempo asignado y el empleado en la realización del trabajo son iguales.

El control de producción, salvo excepciones, es solo utilizable en fábricas y talleres que tienen tareas perfectamente definidas y baremadas. Puede haber excepciones, pero su análisis tiene complicaciones que no lo hacen interesante. En todo caso si soy empresario y me obligan a tener un control de presencia aprovecharé los datos iniciales para buscar un análisis más profundo de la calidad de mis trabajadores, y seguro que eso ya no gusta tanto.

Pero para buscar la mano de Pandora en la decisión del Gobierno de obligar a todas las empresas a llevar un control de presencia, que ya es obligar por obligar sin tener en cuenta las características peculiares de empresas y trabajadores, no necesito ir al control de producción, con poner un control de presencia riguroso ya puedo encontrarme con datos insospechados.

El primer trueno que puedo haber destapado, sobre todo si hablamos del empleo público es el absentismo, todos esos funcionarios y trabajadores que viven una baja sistemática y que hasta este momento podían negar por la falta de datos o por la dudosa solidaridad de los compañeros fichadores.

Y el absentismo, además, puede ser presencial. Todos conocemos el caso del trabajador que circulan por las dependencias de la empresa con unas carpetas o papeles en la mano y no le queda mesa por visitar. Está, nadie puede dudarlo, pero ¿hace algo?, habitualmente poco. Con lo que yo impondría un control de presencia en el puesto de trabajo, codificando los tiempos de abandono del puesto en necesarios, innecesarios y evitables, es decir aquellos que podrían haberse realizado sin hacer un desplazamiento. Para ello establecería control de paso en todos los accesos de la oficina: baños, dependencias, e incluso en el mismo puesto de trabajo. Y puestos, ya que me han obligado, puedo empezar a conseguir algunos ratios que serían sorprendentes. Tiempos muertos por horas trabajadas. Horas por trámite realizado. Horas por   contrato conseguido. Y así hasta un sinfín de análisis de semi productividad que hasta ahora eran soslayables pero que puestos a controlar apenas suponen un esfuerzo adicional sobre lo exigido. ¿Y si las horas extras se dan por una baja productividad de los trabajadores? ¿Qué medida adoptará el gobierno?

Eso, habrá que preguntarse si el gobierno va a aceptar las medidas empresariales contra esos trabajadores que existen en todas las empresas, maestros del escaqueo y del  disimulo, cuando intenten presentarse como motivos de despido justificado.

A lo peor resulta que el beneficio social, como la esperanza, queda en el fondo de la caja de Pandora de la que han salido a borbotones el absentismo puro, el presencial y los puestos de trabajo que en vez de crearse se muestran prescindibles.

No puedo evitar el pensar que a lo mejor, puestos a gobernar un país los políticos harían un poco mejor en leer alfo más de mitología y algo menos de autores de la lucha de clases. Que harían mejor en conocer de primera mano la realidad de las empresas y fiarse un poco menos de “actores sociales” que solo conocen de empresas que en España son excepcionales, pero que intentan aplicar los mismos baremos y maneras a las grandes corporaciones y al negocio familiar.

Eso sí, molón queda un ratos. ¡Camarero! Barra libre de control de presencia para todos, que el gobierno invita, pero no paga.

¡Ay Pandora, Pandora! Siempre a vueltas con la cajita.

Los espejos rotos de la Historia

Sergio López

27 de mayo de 2019

 

La banca internacional redobla su presión para que PSOE y Cs pacten.

Con este titular y otros de contenidos similares, aparecidos en distintos medios de comunicación desde el 28 de Abril, los poderes financieros, mediáticos y otros poderes facticos, que aún sin expresarse públicamente estarían de acuerdo con esta tesis, no cesan en su intento de arbitrar soluciones de gobierno que favorezcan sus intereses. Sí bien estas prácticas hace poco tiempo eran habituales en cenáculos y tertulias neoliberales, presionar para obligar a los políticos a seguir sus taimadas propuestas, ultimamente salen a campo abierto y no solo a nivel nacional, sino que buscan alianzas intencionales para evitar un gobierno de izquierdas en este pàis nuestro.

El Ibex apuesta sin tapujos por un pacto entre PSOE y Ciudadanos

La patronal prefiere un Gobierno «monocolor» del PSOE antes que una coalición con Podemos

Son otros titulares de corte similar. Toda una declaración de intenciones de un sistema financiero mimado por el PP y que con la irrupción de la extrema derecha más la indefinición ideológica de Ciudadanos pensaron, tomando las andaluzas del 2 de Diciembre cómo unas primarias, que el 28 de Abril las urnas les volverían a ser favorables.

Indudablemente la apuesta de Aznar, desaparecido desde la noche electoral del 28, por Casado y la estrategia del doberman, el intentar adormecer la realidad con la amenaza independentista, la teoría de una conspiración que amenazaba la unidad patria, ese frente popular redivivo que nos pondría de nuevo en la antesala de un conflicto nacional, son discursos compartidos por ese otro frente patriótico, nacionalista y liberal que apoyado por la recién estrenada extrema derecha desean una España bajo palio.

Otro de los poderes facticos, firmemente arraigado en nuestro pais y subvencionado por el Estado, la Conferencia Episcopal, que ante la amenaza laica se han decantado, los sectores más moderados, por un PP que defendia sus postulado sobre el aborto, la familia,  la ideología de género o la eutanasia, mientras los sectores ultraconservadores apuestan claramente por la extrema derecha de Abascal. “Andalucía se sitúa como pionera de un cambio social que esperamos en la sociedad española. Que el vuelco en Andalucía sirva para una conversión a Dios» Palabra del obispo de Cordoba. Podríamos continuar con perlas similares de los obispos de Cadiz, Cartagena, San Sebastian, Burgos o Alcala de Henares, todos unidos con la extrema derecha para garantizar (en palabras de uno de ellos) la defensa de la vida y de la unidad de España. https://www.eldiario.es/politica/Iglesia-campana-PP-ultracatolicos-VOX.

 

No debemos dejar atrás determinados sectores del ejército y las fuerzas y cuerpos de seguridad del estado; analizando los sectores dónde se ubican los principales asentamientos militares podemos constatar que la extrema derecha ha obtenido un porcentaje de votos superior al de su entorno o circunscripción o dónde ha sido el partido predominante. La ultraderecha intenta apropiarse del ejército y la monarquía

 

 

Asi mismo determinados sectores monárquicos, recelosos de la irrupción de partidos de corte republicanos, tampoco ven con simpatía está posible alianza de partidos republicanos de cara a un futuro gobierno de España. ¿Estamos ante el nacimiento de un partido monárquico de ideología ultra?

Lograr la investidura será un parto complicado y lo deseable sería una andadura compartida, la cuestión es la oportunidad. Siempre es conveniente analizar tus fortalezas, pero también hay que analizar las estrategias para evitar reforzar posicionamientos del adversario. Lo cierto es que una posible coalición de izquierdas estremece los cimientos de un sistema acomodado a la placida languidez de los distintos gobiernos Rajoy. Ante el avance en Europa de los partidos ultranacionalistas, de ideología fascista y antieuropestas, dónde encuentran cierto acomodo la elite financiera, el ejemplo portugués causa zozobra. Claro que Portugal partía con ventaja respecto a España. Ni a Spínola, ni a Caetano ni a Salazar les dios por nombrar heredero de su regimen aningún miembro de la dinastía Braganza-Wettin.

El escenario se complica con la cuestión catalana, caldo de cultivo para que florezca la teoría de la conspiración judeo masónica. Muchos espejos rotos dónde sé reflejan fragmentos de situaciones ya vividas durante el primer tercio del siglo XX, la unica imagen que ya no sé puede reflejar es la de la pérdida del imperio, menos mal, pero corremos el riesgo de los que añoran aquello de ser la reserva espiritual de occidente.

Creo que la inteligencia y el sentido de estado obligan a la cautela, a pesar de desear un gobierno de coalición, entiendo que esta opción, de momento, debe quedar aparcada. Dejemos que la fustracion se instale en aquellos que marcan lindes y anatemizan al diferente y la sabiduría en los que aceptan la realidad de un momento complejo de nuestra historia y tratan de buscar soluciones desde la tolerancia y el compromiso. Estabilizar y después generar estrategias de futuro, generar confianza en los ciudadanos, que el temor no llegue a instalarse en el subconsciente. Es hora de acabar con la mala suerte de los espejos rotos de la historia. 

Ni república ni monarquía

Miguel Escudero. Profesor titular de Matemática Aplicada en la UPC y escritor

26 de mayo de 2019

En 1792, cuando tenía 34 años de edad y le quedaban dos de vida, el revolucionario francés Robespierre se cuestionaba la disyuntiva república o monarquía y respondía que sólo conocía ‘la cuestión social’, lo que de veras importa. Yo creo que esta salida es acertada. No soy monárquico, pero ¿soy entonces republicano?; me parece accesorio. Lo básico, entiendo, es la calidad del Estado social y democrático de Derecho que hoy tenemos, donde la soberanía recae en la nación de ciudadanos y no en el monarca. En esta convergencia se habla de monarquía republicana, un pragmatismo que se renueva con la ejemplaridad y el sentido de responsabilidad de quien encabece el Estado y la nación: comportamientos adecuados y respetuosos.

El historiador Jordi Canal acaba de publicar ‘La monarquía en el siglo XXI’ (Turner), un libro que despliega argumentos y libre de demagogia. Ofrece breves análisis del pasado y del presente, y da notas sobre el futuro de la monarquía española. El profesor Canal refiere las alocuciones milimetradas de Juan Carlos tras el fin de la dictadura: un afán decidido de que los ciudadanos protagonicen su propio destino, y la nación sea una democracia moderna, integrada en Europa. Gracias a la habilidad, a la prudencia y al sentido del deber, la monarquía supuso un símbolo unificador y moderador. Pero esta institución comenzó a ‘suspender’ entre los españoles en 2011, con el caso Nóos (Infanta Cristina e Iñaki Urdangarín) y otros turbios asuntos, como el accidente de Botsuana y la amante del rey Corinna Larsen. El estado físico del monarca campechano dejó de transmitir, se señala, la necesaria confianza. Abdicó y su hijo Felipe VI fue coronado (19 de junio de 2014). Con el nuevo rey ha aumentado el rigor (Canal destaca la minuciosidad con que prepara audiencias y discursos). Mandó hacer una auditoria externa de sus cuentas, se rebajó el sueldo un 20% y da muestras de una firme voluntad de ejemplaridad y transparencia. Ha hecho una abierta distinción entre familia del rey y familia real.

Se ha de transmitir con claridad que el precio económico de nuestra monarquía es muy inferior al de otras repúblicas europeas. En cualquier caso, lejos de los valores republicanos de libertad, igualdad y fraternidad, separatistas y populistas tienen por objetivo derribar la monarquía, por ser pilar de la España constitucional. 

Pedro Sánchez y la mujer del César

Rafael López Villar ♦ Empresario, escritor vocacional y estudioso de la gastronomía tradicional española

25 de mayo de 2019

¡Pues sí que empezamos bien! Como si fuera en una estación de ferrocarril, las elecciones han abierto vías, y las han cerrado. El resultado global obtenido por los partidos, y la complicación de otras inmediatas, han hecho que la composición del parlamento sea explosiva. Pero si la composición es explosiva, los actos a los que asistimos últimamente la hacen altamente inestable, como un cartucho de nitroglicerina sudado y agitado.

No hay nada que agite más los fantasmas de partidos y electores que unas elecciones. Bueno, sí, dos elecciones casi seguidas, como es el caso. Así que nadie ha podido dar descanso a las sombras de sospecha que se han agitado durante la campaña electoral, casi siempre de forma interesada y mayoritariamente de forma torticera.

Por eso, precisamente por eso, en un tiempo post electoral normal, los líderes estarían en este momento en fase de templar ánimos y configurando estrategias de cara a cuatro años de legislatura que quedan por delante. Pero no es así. No es el caso con otras elecciones apenas un mes después de las primeras. Los fantasmas se siguen agitando y ofreciendo susto o muerte a todos aquellos que les hacen hueco en su imaginario, flotando sus sábanas henchidas de miedos y mentiras ante todos aquellos que les dan pábulo y les prestan atención.

Se podría pensar que en tiempos tan revueltos todos aquellos que tienen muertos, y fantasmas, en el armario pondrían especial atención en mantenerlos encerrados, pero resulta que no es así. Haberlos haylos que no solo no los mantienen encerrados, si no que gustan de sacarlos a pasear o, simplemente, se olvidan de que existen y dejan que las puertas de su armario se muevan y los dejen a la vista de todos.

En esto parecen especialistas un par de electos a los que parece no afectarles para nada la opinión pública, o que consideran que sus actos son tan puros, o desinteresados, que nada de lo que hagan les puede ser reprochado.

Y si hay especialistas en la creación de fantasmas ajenos, que los hay, y en todos los partidos, también hay auténticos magos de la creación de fantasmas propios, no sé, no lo tengo claro, si por propia iniciativa, también cabría falta de criterio, o por necesidades de un guión que nadie más entiende.

Últimamente el bocachancla mayor del reino, en tanto en cuanto no se vote la república, es el señor Echenique. Cada vez que lo veo acercarse a un micrófono me pregunto qué nueva boutade va a soltar para mayor escarnio de su pensamiento y beneficio de… , él sabrá de quién. Es difícil encontrar un portavoz más antipático a una sociedad harta de sus ocurrencias, que acaban por pasar por ocurrencias de su partido. Al portavoz, tal vez porta abruptos, de Podemos no le queda títere con cabeza. Empezó por Errejón y ha acabado por Amancio Ortega.

Que se pueda criticar una donación hecha con todos los beneplácitos de la legalidad vigente, argumentando sobre una ideal, diferente e inexistente legalidad es populista, es demagógico y es, sobre todo, vergonzoso. Que para ello se agite, se intente agitar, el tópico del empresario canalla, porque para algunos son sinónimos, para beneficiarse aquellos que están más pendientes de lo que consiguen los demás y ver como arrebatárselo, que de conseguir ellos algo, me parece, sobre todo, vergonzoso.

Estoy totalmente de acuerdo en la inmoralidad del sistema vigente. Estoy absolutamente en contra de la acaparación, del lujo y de un sistema de reparto de riqueza que se inclina de una forma soez e indigna hacia el que más tiene, pero ello no hace que cuestione a aquellos que con su inteligencia  y esfuerzo obtienen más con las reglas de juego que se encuentran. Mi admiración a los que, como el señor Ortega, renuncian a parte de lo obtenido y, claro que con beneficios fiscales, lo ofrecen para intentar paliar necesidades puntuales de la sociedad. Otros con las mismas posibilidades no lo hacen. Otros, incluso, se lucran con las necesidades ajenas, y muchos son políticos.

Pero una cosa es mi desacuerdo con el sistema y otra muy distinta es que no me parezca inmoral que un señor sancionado por contratación irregular de un trabajador, que un señor cuya única aportación conocida a la sociedad es ponerse delante de un micrófono a decir barbaridades de otros, se permita poner en cuestión la ética, sea social, o fiscal, o ambas, de otro que proporciona a este país el 2,6% de su P.I.B. y más de dos mil millones de euros en impuestos. Y puestos de trabajo, y riqueza, y además generosidad. ¿Interesada? Y si fuera así ¿qué?

Pensar que un partido que ampara tales ideas pueda entrar en un gobierno hace flotar y ulular mis más pavorosos fantasmas: el oportunismo, el populismo y la sinrazón.

Por si fuera poco este problema, el señor Sánchez, probablemente  el próximo presidente del gobierno con el apoyo de los del señor Echenique, se permite decir en público, con luz, con taquígrafos, con fotógrafos, con cámaras de televisión, con micrófonos de alta sensibilidad y revoloteo de fantasmas, a un político preso por un intento de golpe de estado un “no te preocupes” como respuesta a un “tenemos que hablar” del primero. Una suerte de versión de la famosa “tranquil, Jordi, tranquil” que ya pasó a la historia entre los fantasmas de otro intento de golpe de estado.

Posiblemente el señor Junqueras no tenga que preocuparse, he aquí el fantasma, o posiblemente sí y la frase de Pedro Sánchez no tenga más carga que la de una frase casual como respuesta a un requerimiento no formal. Posiblemente, pero los fantasmas se han agolpado en la puerta del armario del PSOE y ululan por boca de sus rivales políticos con toda la fuerza de sus ilimitados pulmones.

Tampoco la aceptación de fórmulas complejas hasta el ridículo para el juramento tranquilizan mucho a nadie. Eso de acatar sin acatar, jurar sin intención o prometer por obligación me sugieren la imagen del tramposo que jura, promete o acata escondiendo los dedos cruzados en un bolsillo o a su espalda mientras se ríe de los que lo aceptan. Y el hecho de defenderlo, a sabiendas de que los dedos están cruzados, y aceptando el desprecio hacia todo y hacia todos que ello implica, da vuelos a fantasmas que bien haríamos en ir espantando.

Tal vez todo esto, al fin y a la postre, no sean otra cosa que eso, fantasmas, fantasmas que, agitados, con sus sábanas flotando y sus aullidos, nos impiden ver la realidad y oír la verdad. Pero en esto como en tantas otras cosas, como tantas otras veces, tal vez habría que recordarle a ciertos personajes, elegidos por otros para representarlos, que no son libres de hacer lo que les parezca y que, llegado el momento, han de aplicar aquella máxima tan antigua de que “la mujer del César no solo tiene que ser honrada, tiene que parecerlo”.

Reflexionando que es gerundio

Rafael López Villar ♦Empresario, escritor vocacional y estudioso de la gastronomía tradicional española

25 de mayo de 2019

De repente los ojos como platos. Todo es oscuridad y silencio a mí alrededor, pero una sensación indefinible de angustia me atenaza y ha producido mi desvelo. Definitivamente no es el síndrome de la almohada contable, no hay ninguna procacidad financiera a la vista. No, tampoco me he peleado con nadie y lo que habría tenido que decir y no he dicho perturba mi sueño.

Miro la hora. Las doce y dos minutos. Hora de fantasmas y apariciones.  ¿Hora de fantasmas?, ¡Claro¡, ya se lo que me pasa, el fantasma de la jornada de reflexión que ha venido puntualmente a remover mi conciencia ciudadana por no haber decidido, aún, a quien voy a votar.

“Bueno, ya por la mañana lo decido, tampoco es tan difícil”, me digo retomando postura de oreja en la almohada firmemente decidido a retornar a los brazos de Morfeo. Nada, el sueño no acude, las ovejas circulan incesantemente ante mis ojos pero llevan banderitas de partidos y tienen caras de candidatos. Es más, en vez de “beeee”, dicen: “votameeee”.

Así no hay quien duerma, las doce y cuarto y ni consigo conciliar el sueño ni reflexiono con lucidez. Al fin me levanto, enciendo la luz de mi despacho y me pongo a reflexionar, con firmeza, con dedicación, con esfuerzo. Por no ponerme escatológico no doy el símil evidente del estreñimiento, en este caso intelectual. Que duro es esto de sentirte ciudadano.

Empiezo por organizar el acopio de información para la toma de decisión. Descarto los partidos residuales y cuyos mensajes iniciales me llevan a estados emocionales impropios, de la risa a la indignación, y a los que quedan los coloco por riguroso orden alfabético. Últimas declaraciones de los líderes y candidatos.

Pasada esta primera roda de información ya tengo una primera reflexión madura. No puedo votar a ninguno porque, según me explican claramente los otros, si los voto estaré colaborando a crear una ciudad inhabitable, una comunidad inhumana y aun país insufrible. Del futuro ya ni hablamos.

Esto es imposible. Alguno habrá que sea mejor, digo yo. En la segunda ronda de reflexiones me voy a los mensajes positivos e intento olvidarme de las descalificaciones. Cuando finalizo tengo que hacer una segunda lectura porque no encuentro apenas nada sobre lo que se comprometen a hacer, solo lo que van a deshacer. Triste camino. En todo caso lo poco que puedo deducir de lo poco que me queda es que todos y cada uno están contra la corrupción, van a solucionar el paro y proporcionarme el estado de bienestar que siempre hemos soñado. Los que lo han desmontado me prometen que lo van a volver a montar y los que no han tenido oportunidad de desmontarlo lo mismo. Eso sí, ninguno me explica cuánto cuesta lo que me prometen, de donde va a salir y cuáles son las consecuencias a medio y largo plazo de las decisiones tomadas. Aire. A estas alturas de la reflexión sufro de gases.

Vale, por aquí no voy a ningún lado. Solo palabras, promesas, algunas tan imposibles que rayan en lo soez. Está claro que prometer, descalificar y mentir, son verbos irregulares. Al menos se conjugan irregular y temerariamente, con absoluto desprecio hacia la inteligencia y capacidad de ¿reflexión? de quien los está escuchando. Me viene a la memoria una frase no por procaz menos verídica: “Prometer hasta meter y después de haber metido nada de lo prometido”. Lo dicho, procaz pero veraz. Antigua pero en plena vigencia.

A estas alturas, ya las siete de la mañana, me inclino por una tercera ronda de reflexión. Hechos. Ya el simple enunciado me pone los pelos de punta. En este caso me asalta un símil culinario que me desarbola y deja inerme. La honradez de las personas depende del pan que tengan y la cantidad de salsa que le pongan delante. ¿Cínico? Puede ser, que no digo yo que no, pero realista. Todos aquellos partidos que han dispuesto de pan han mojado con fruición y sin recato. El título del cuento solo varía en el número de ladrones que acompañaban a Alí Babá. ¿Y los que no? Yo he apuntado a la condición humana, no a la política. Pon una buena fuente de salsa y se llenará de barquitos. Que puede que haya alguno a régimen de conciencia, o ahíto ya de comida, o enfermo del estómago económico, claro, puede, pero son los menos, si es que son.

En fin, esto lleva mal camino. Los ojos se me cierran pero solo son breves segundos. El fantasma de la jornada de reflexión me atormenta, me acosa, me impide conciliar un sueño inocente y reparador, el sueño del ciudadano probo y cumplidor con sus obligaciones. Y el caso es que no veo salida. No sé cómo tomar una decisión madura y responsable basada en unos parámetros aceptables, realistas. Espero que no me pase como en las últimas, varias, elecciones. Voto por sorteo o voto en blanco.

En fin las nueve de la mañana y aquí sigo, reflexionando que es gerundio, en busca de un participio.

Raúl Burillo, MEJOR ZARAGOZA, una buena opción

Ex delegado de Hacienda en Baleares. Ha destapado alrededor de 30 asuntos ligados a la corrupción política y empresarial. 

 

Entrevista: Amparo Perianes ♦ Redactora plazabierta.com

23 de mayo de 2019

A algunos y algunas, ciudadanos y ciudadanas de esa bella y acogedora Ciudad a orillas del río Ebro, donde la basílica barroca dedicada a la Virgen del Pilar sobresale erguida con sus cuatro torres y de cuyas gentes, qué puedo decir, magníficas….  Tozudos, los hay como en todos los sitios. Nobles, más si cabe que en otros lugares…; ante la duda de a quién votar como Alcalde, quizá se les despeje, después de presentarles a uno de los candidatos que se postula para ese cargo, Raúl Burillo Pacheco, hijo de Zaragoza, de 55 años, ex delegado de Hacienda en Baleares, que tras 21 un años de ardua labor en la Agencia Tributaria fuera de su tierra, en la última década, al frente de su equipo  y con la coordinación de fiscales y Policía, ha destapado alrededor de 30 asuntos ligados a la corrupción política y empresarial. 

Raúl Burillo Pacheco

Durante todo este tiempo ha aportado peritajes e informes sobre movimientos bancarios esenciales en casos tan sonados como el Palma Arena –una de cuyas piezas separadas afecta directamente a Iñaki Urdangarín–. Pero también ha pilotado la Operación Relámpago, Son Oms, Voltor, Bomsai o Ayudas al Consell, en algunas de los cuales están imputados importante exaltos cargos políticos del PP, con Jaume Matas a la cabeza, y de la desaparecida Unión Mallorquina (UM) de Maria Antonia Munar). Casi nada, ¿verdad?.

Honestidad hace falta en política y nos consta que este hombre la tiene, profesionalidad y servicio al ciudadano, de sobra, enamorado de su ciudad y de sus gentes, hasta las trancas… Pero, para conocerlo mejor, le formulamos unas preguntillas que ahí os dejamos… como he dicho antes…. quizá una opción de voto… quizá la mejor, eso tendrá que demostrarlo y para eso habrá que votarlo…. Bueno, que cada cuál haga lo que quiera, faltaría más.

1º.- ¿Por qué su paso a la política?

La política clásica, la de los partidos políticos, tal y como los entendemos, como estructuras burocratizadas y jerárquicas que agrupan a personas e intereses que quieren llegar al poder, no me interesa. Me interesa su control por los ciudadanos, sus contrapesos. Mi participación siempre ha tenido que ver con movimientos ciudadanos alternativos a esas formas tradicionales. Cierto que para presentarte a las elecciones locales lo hacemos con DEMOS MÁS, pero este es un partido que no lo es; DEMOS MÁS es una candidatura de personas independientes, incluso al mismo partido, y cuya finalidad es hacer de contrapeso a la alternancia de partidos clásicos que ha sido tradicional en mi ciudad.

2º.- ¿Por qué su presentación por Demos+? ¿Qué tiene Demos+ que no tengan otros partidos?

Como digo DEMOS MÁS es un partido que sirve a esa idea de “no ser partido”. Cumple el requisito de estructura electoral que prácticamente impone la ley. Las agrupaciones de electores, la otra forma de participación permitida por la ley electoral, está castigada con la exigencia de un número de avales que no conseguirían ni los partidos clásicos. La norma electoral privilegia a los partidos frente a otras formas de participación ciudadana, y creo que, especialmente, en el ámbito municipal no debería ser así. DEMOS MÁS sólo se presenta al Ayuntamiento de Zaragoza y como fórmula jurídica para presentar nuestra candidatura independiente.

3º. ¿Dónde se sitúa Demos+ en el espectro político, derecha, izquierda, centro…?

La trampa de las “ideologías” y su definición es una de las bazas de los partidos tradicionales para afirmar su posición de privilegio. Si entras en ella enseguida te dirán que rompes la unidad de la derecha o de la izquierda o te recordarán el voto útil. Las derechas, las izquierdas y la identidad nacional sirven de una especie de religión política y ellos conforman una especie de “Iglesias unificadoras” que sientan doctrina. En definitiva, te dirán que sobras, que para eso ya están ellos. Sin duda hay un planteamiento ético y político. Se independiente no quiere decir que seamos neutrales: somos gente progresista, social, y creemos en el justo reparto de la riqueza, de los bienes y servicios públicos, siempre financiados con justicia fiscal. Eso es obvio, como no puede ser de otra forma cuando optas a un Ayuntamiento, donde las políticas sociales son fundamentales. Pero somos mucho más que eso, queremos romper con  los intereses clientelares, subvencionados y sectarios que lleva aparejada una política tradicional que ha visto en esta forma de captar voluntades su aseguramiento en el poder. En las ciudades muchos negocios esperan los resultados electorales y no siempre esos negocios son buenos para los ciudadanos porque los pagan ellos sin saberlo. A veces la independencia, y que se adjudique un contrato a la mejor oferta, puede ser revolucionario. No hace falta levantar puños o gritar.

4º.- Su trabajo en la Agencia Tributaria ha destapado alrededor de 30 asuntos ligados a corrupción política y empresarial. ¿Cómo terminaría con la corrupción política en España?.

Bueno, el mío no. No me gusta mezclar mi trabajo con la actividad política. Lo que se pueda conocer de mi sé que tiene que ver con ello, pero en todo caso es un trabajo realizado junto con mis compañeros y por la Administración para la que trabajo, seria y profesional, de la que estoy orgulloso de pertenecer. Respondiendo le diré que en mi opinión con la corrupción política no se ha adoptado ninguna medida importante a pesar de todo lo ocurrido. No basta con las sentencias, sino con las medidas para que no vuelva a ocurrir. La ley ómnibus anticorrupción que se estaba tramitando en las Cortes cayó en el olvido. Si algún político de los partidos más implicados os dice que sí, que se ha hecho mucho, me invitan a un debate con él. Mira, la primera medida pasa por la democracia interna y real de los partidos políticos, cosa que no existe en la medida necesaria. ¿Recuerdas algún caso de corrupción importante que fuera detectado y denunciado por los propios partidos? ¿No tienen forma de controlar a los suyos? Lo cierto es que el problema es muy serio cuando la corrupción forma parte del sistema de financiación de personas y partidos y no se puede contestar en una entrevista como esta. Parecería un demagogo hablando de soluciones fáciles que se explican en dos líneas, y esto no es posible. Las soluciones parten de una férrea voluntad de acabar con el problema y esta no existe. De ahí los contrapesos de los que hablo.

5º.- ¿Cuáles son sus principales propuestas como candidato a la Alcaldía del Zaragoza? ¿Qué cambiaría en el Ayuntamiento de Zaragoza en el caso de hacerse con la Alcaldía?

Ejercer de  contrapeso a  la política tradicional, con sus intereses también tradicionales, y ofrecer cordura económica ante la avalancha de propuestas de gasto con ingresos que parecen que llueven del cielo. Explicar lo que ocurre en su Ayuntamiento, transparencia, independencia, gestionar lo importante con criterios que no obedezcan a una gestión eficaz, eficiente y social. En Zaragoza casi todos los servicios públicos están privatizados a pesar de haber gobernado la izquierda. ¿Cómo puede ser?. Las multinacionales gobiernan la ciudad con contratos prácticamente blindados. El Ayuntamiento en su gestión administrativa, en su función pública, conserva elementos propios  del siglo XIX, con funcionarios en puestos directivos con cesantías en alternancias de poder, dependiendo de quien gobierne. Es necesario revolucionar los servicios públicos, la administración que funcione y sobre todo poner soluciones a un desastre de situación financiera difícil de levantar desde el año 2013 por los excesos cometidos en aquellos años. Pero además, y aún con  ese panorama no todo es gestionar, hay que volver a colocar a Zaragoza en el lugar que le corresponde como quinta capital de España y lo haremos por su cultura, su patrimonio  el Turismo y el Deporte, aprovecharemos su privilegiada posición geográfica a mitad de camino entre Madrid/Barcelona/Valencia/Bilbao y Pirineo/Litoral. Tenemos muchos proyectos para todo ello sin tener que gastar lo que no se tiene.

6º.- ¿Si tuviera que pactar con algún otro partido político para poderse hacer con la Alcaldía de Zaragoza, con cuáles partidos llegaría a acuerdos y con cuáles no?.

Los debates de pactos no son solo de izquierdas y derechas, son de comportamientos éticos, especialmente cuando quien quiere gobernar sabes que también lo hace en función de unos intereses que no son solo los generales. Las ciudades son escenario de intereses económicos, lo que a nosotros nos parece muy bien si son para el bien común, y siempre que no  terminemos pagando los ciudadanos las malas decisiones de negocios privados. En las respuestas anteriores tiene las pautas de cualquier política de pactos. Muchas veces nos encontramos discursos de izquierda, pero las cosas siguen estando como estaban.

7º.- ¿Qué piensa acerca de los resultados electorales en las pasadas elecciones generales?

El mejor aliado del PSOE fue VOX. El voto útil de la izquierda siempre al rescate, y así seguirá siendo, pero el PSOE tiene que pensar en quien le rescata y esta es la gente normal progresista que somos mayoría. No se le debería olvidar ni a unos ni a otros, pero siempre se les olvida. En determinados territorios el PSOE no tiene mucho que ver con el que esa misma gente cree que vota; es una marca a la que se le vota y punto sin analizar muy bien si realmente cumple con las ilusiones de sus votantes. En Zaragoza hay un pacto no escrito entre PSOE y PP de defender su posición de privilegio por encima de cualquier otra consideración. No cambia tanto votar a uno o a otro. Aquí no valen votos útiles de la izquierda.

8º.- ¿Qué piensa de la irrupción en la política de la extrema derecha de Vox?

Tienen los días contados, aunque no dejaba de ser lógico que un espacio ideológico tuviera su representación. Curiosamente, y desde mi punto de vista, su plasmación real y su mensaje político representa valores de todo lo que un español no es y además están consiguiendo justo lo contrario de lo que dicen defender. Me parece un invento americano, como la hamburguesa mala: mucha publicidad y poca carne. Sus votantes se darán cuenta enseguida. Rodearse de la bandera de todos y de todas no es suficiente para ocultar mensajes que no tienen nada que ver con nuestra historia: país solidario, de emigrantes, que lo hemos sido, y que ha sufrido una dictadura que no queremos recordar nada que se parezca a aquellos años. Ahora bien, es mi opinión y mi respeto democrático es total, pero preferiría otras formas de expresión política en mi país.

9º.- ¿Qué haría para rebajar la presión fiscal a  nivel municipal?

Repartirla con justicia  si pudiera, pero el sistema tributario de los Ayuntamientos no deja mucha opción a lo que la Constitución dispone: un sistema tributario progresivo y  justo. Nosotros planteamos una reforma integral del sistema de financiación local, el  gran olvidado. Mientras, los Ayuntamientos sobreviven como pueden y los partidos prometen más inversión, más gasto y menos impuestos. En definitiva, prometen magia, el milagro del pan y los peces, que alguno está dispuesto a creer porque suena estupendamente. Nosotros no. Buscaremos rebajar los ingresos abusivos e ineficientes que además originan mala gestión; le pongo un ejemplo; rebajaremos el coste del agua, en concreto de su saneamiento en todo lo que podamos y además intentaremos jurídicamente la desaparición de la Empresa Pública ECOCIUDAD, que privatiza indirectamente parte del ciclo del agua, como han hecho en otras ciudades de manera ineficiente. Mejoraremos la gestión devolviéndola a lo público y bajaremos el precio, con una imagen clara de que lo público puede ser más barato.

10º.- Háblenos del resto de su candidatura. ¿Quiénes forman su equipo?.

Absolutamente plural, pero personas preparadas para asumir responsabilidades. Esto no es un concurso de popularidad, sino la elección de personas con responsabilidades de gestionar lo de todos. Seguro que no vamos al médico más popular, sino al mejor que conozcamos. Ese es el criterio, personas con capacidad y conocedoras de las materias de su responsabilidad. Cada persona que la integra representa una responsabilidad; Ignacio Vázquez, representa la Zaragoza internacional, Lourdes Serrano, la ciudad educadora y solidaria, Victor Aured,  el deporte, Luis Domínguez, la gestión económica y recaudatoria, Ana, la ciudad comprometida con los animales, Daniel Gil, la participación ciudadana, Eva, Nuria, Cristina, la igualdad de género, Jesús el urbanismo comprometido con el entorno, Julio, Cristina, Enrique, la ciudad que cuida a sus autónomos y profesionales, Alba, Karime y María la juventud, el genial Arrudi la creación, José Antonio y César empleados públicos del Ayuntamiento  y el cambio de políticas de función públicas, José Luis Corral la ética y la integridad pública en la política. …y así seguiría. Las 31 personas son importantes y ellas han realizado el programa del partido.

11º.- ¿Qué diría a los ciudadanos de Zaragoza para que le voten?

Que lean esta entrevista y si les interesa algo de lo que planteamos será un honor y una gran responsabilidad recibir su voto. No creo que se equivoquen.

Mucha suerte, Raúl… Mucha suerte Mejor Zaragoza 

Tercer análisis electoral del 28A: la estabilidad del Gobierno de Sánchez, no mejor que la de Rajoy

Vicente Serrano
Miembro del Grupo Promotor del partido IZQUIERDA EN POSITIVO y de la Junta Directiva de la asociación Alternativa Ciudadana Progresista

El lunes pasado cerraba mi segundo análisis aseverando que en las elecciones del 28 de abril hubo casi un millón y medio de votos más a la derecha que a la izquierda con el siguiente cuadro:

Definir si un partido es de derechas o de izquierdas es, en sí mismo, algo subjetivo por lo que mi apreciación es posible que no coincida con otras valoraciones.

Para llegar a dicha conclusión he partido de la autodefinición que cada partido hace de sí mismo y las posiciones que ha mantenido en el pasado. 

Tal vez la más polémica o discutible es la adscripción que hago de ERC en la derecha. Es algo que no solo pienso yo sino muchos de mi entorno. Primero, por sus orígenes (Estat Catalá es uno de sus componentes iniciales) y, después, por su posicionamiento al lado del independentismo aprobando y participando en los gobiernos de la Generalitat que más recortes sociales han realizado en los últimos años. Es evidente que situarlo en un lugar u otro cambia la situación dado que sus votos superan el millón. Tampoco hay que olvidar que el segmento ideológico que ERC disputa es el del nacionalismo del PdCat o CDC.

La identidad

La orientación identitaria o nacional de cada formación nos permite también valorar la posición del electorado respecto un tema tan controvertido como es la organización territorial del Estado y, en concreto, ante el proceso secesionista catalán.

Evidentemente, al asignar una identidad a los votantes de un partido no implica afirmar que son nacionalistas en el sentido excluyente de la palabra. No es lo mismo un votante de Vox, en un extremo claramente españolista, que un votante del PSOE, al que también se le asigna la identidad o sentido de pertenencia española, pero no una ideología nacionalista. Igualmente, dentro de la identidad catalana podríamos diferenciar niveles de sentimiento de pertenencia entre votantes, aunque también podemos afirmar que en los últimos años se han radicalizado bastante las posiciones hacia un nacionalismo rupturista. Algunas identidades son más regionalistas que nacionalistas aunque no estén reflejadas en la gráfica, por su baja incidencia.

A la vista del gráfico, podemos afirmar que los sentimientos nacionalistas vasco y catalán suben muy levemente en términos relativos. En votos 181.740 y 274.321 respectivamente.

El que más crece en términos relativos y absolutos es el sentimiento de pertenencia español: 3 puntos porcentuales y 2.280.461 votos. Y eso a pesar de los 3,5 millones de votos que pierde el PP pero se dirigen a Vox (2,6M.) y C’S (1M.) El que más crece y aporta a la identidad española es el PSOE, que incrementa 2 millones de votantes. 

El abandono del electorado de posiciones ambiguas sobre el debate territorial ha perjudicado claramente a Podemos y sus antiguas confluencias. El soberanismo ha perdido 435.375 votantes y el valencianismo 475.566. Ese millón de votos es insuficiente para entender el crecimiento de la identidad española en las elecciones. El incremento de la participación desde el 66,48% al 75,75% es determinante: son más de 25 millones de españoles (2,1M. nuevos) que han entendido que en las elecciones nos jugamos mucho, que quedarse en casa no es una opción inteligente, que la política no les es ajena.

Izquierda y Soberanismo. El problema de España

La izquierda en España adolece desde la Transición de un “complejo de culpa impropio” que le ha hecho abandonar en manos de la derecha la idea de España. El PSOE se ha dejado arrastrar hacia posiciones de defensa de la plurinacionalidad por un PSC trufado, hasta no hace mucho, de nacionalistas catalanes (no es que Iceta no lo sea, pero lo disimula). Persiste la idea de esa plurinacionalidad que le permite flexibilizar la idea de España en función de intereses partidistas, aunque, durante estas elecciones, Pedro Sánchez y su equipo ha ocultado hábilmente ese tema.

El gran drama está a la izquierda del PSOE. Desde el PSUC y PCE, pasando por ICV, EUiA e IU hasta la actualidad en una concentración dispersa, valga el oxímoron, de Unidas Podemos y ex-confluencias, la defensa a ultranza del derecho de autodeterminación de las comunidades españolas ricas, mantiene a dicha izquierda en un proceso de estancamiento y/o decaimiento continuo (salvo momentos donde lo social se ha impuesto a lo territorial, véase 15M). Además, esa ambigüedad permite que el nacionalismo (siempre conservador y clasista) se haya convertido en el árbitro de toda la política española. 

A la hora de asignar identidades a UP y En Marea les he situado como “soberanistas”, mientras a ECP y a Compromis como “catalán” y “valenciano” dado el cariz más marcado de sus reivindicaciones “nacionales”. El caso de Jaume Assens, líder y declarado independentista de la candidatura de ECP, es paradigmático.

El soberanismo representa más de 3 millones de votantes. El soberanismo es de izquierdas pero es incapaz de plantearse un cambio respecto al proyecto España, es una herencia de un franquismo no superado, que, a su vez, ha alimentado el resurgir de un nacionalismo español que aparentaba ser residual. Si superase el aludido complejo, la izquierda española estaría en paridad de votos con la derecha española. Española, ya que la victoria de la derecha a la que aludo en el primer cuadro incluye a toda la derecha del nacionalismo periférico.

Es evidente que el sistema electoral es otro factor determinante en la crisis de Estado en la que nos encontramos inmersos. Un sistema electoral que le permite a Pedro Sánchez formar gobierno a pesar de ser una mayoría minoritaria. Como en su día se lo permitió a Rajoy.

Los sistemas electorales no pueden ser buenos o malos en función de a quien beneficien coyunturalmente, sino en base a representar fielmente la voluntad de la ciudadanía.

Cataluña

Ciertamente, la participación en estas elecciones generales es la más alta de la serie histórica, como se puede observar en el cuadro que sigue. La abstención se situó en los mismos niveles que en las autonómicas de 2015 que también marcaron un hito en la implicación de los catalanes en la vida política. Cambio de tendencia y desaparición del llamado abstencionismo diferencial que se consolida en las autonómicas de 2017, donde se registra el abstencionismo más bajo de la serie.

De todas formas, echar las campanas al vuelo por el crecimiento del independentismo se me antoja un tanto exagerado por no utilizar otro término. Cierto que es el porcentaje más alto en unas elecciones generales, pero tan solo supera ligeramente el 30% sobre el censo. Si a eso sumamos a los partidarios de realizar una consulta, que no son independentistas, se quedan en un honroso 42%. Muy lejos aún del cacareado y nunca demostrado 80% de la sociedad catalana.

Otra cosa es la representación que el sistema electoral otorga al secesionismo tanto en las generales como en autonómicas.

Es fácilmente observable como el sistema electoral beneficia posiciones independentistas o de partidarios del, mal llamado, “derecho a decidir”, mientras infra-representa al no soberanismo o no independentismo.

Conclusiones

Seguimos instalados en un sistema electoral que no ayuda a la estabilidad de la política española, siempre más pendiente de tensiones territoriales que de solventar los problemas reales: sociales, económicos, laborales. 

Se necesita un compromiso de regeneración democrática que no será posible mientras el sistema actual no cambie. Para ello es preciso que los partidos mayoritarios sean generosos y acuerden un sistema de representación más justo para las cámaras legislativas y se doten de un sistema que permita la estabilidad con arreglo a mayorías sólidas, mediante, si es necesario, la elección directa del Presidente del Gobierno.

Jugar a parlamentarismo cuando las elecciones legislativas se plantean como presidencialistas es una estafa a los ciudadanos. 

En mi primer análisis de las elecciones generales 2019 explico la propuesta de Circunscripción Única y acompaño un cuadro de cómo quedaría repartido el hemiciclo con dicho sistema. La primera conclusión es que sería difícil cerrar pactos para la formación de gobierno; indudablemente, los ciudadanos estaríamos mejor representados. Es importante remarcar en este punto que en un sistema parlamentaristas las elecciones a diputados son para la constitución de la cámara legislativa. Si bien es cierto que el gobierno ha de salir de la negociación entre las partes, no es menos cierto que se podría arbitrar un sistema que completase y garantizase la elección de un ejecutivo fuerte dentro de un sistema parlamentario de representación proporcional. 

Digamos que el pacto progresista sumaria 160 escaños (PSOE, ECP, UP,Compromis, Recortes Cero, PACMA y PACT), frente a los 151 que sumaria un pacto conservador (PP, C’s, VOX) y si les sumamos CC, NA+, PRC llegarían a 156. En esas circunstancias al cabo de máximo 3 meses los ciudadanos deberíamos elegir directamente entre los dos candidatos más votados en la cámara, previsiblemente los líderes de los dos partidos más votados, es decir Pedro Sánchez y Pablo Casado. 

Este sistema incluido en mi propuesta permitiría un gobierno estable no dependiente de pactos espurios con minoritarios (léase secesionistas) a la par que garantiza un poder legislativo que representa fielmente la voluntad popular y controla eficaz, pero no arbitrariamente, al gobierno. Hay matices en mi propuesta.

La estabilidad del próximo gobierno de Pedro Sánchez, en las actuales condiciones, no son mucho mejores que las del derrotado Rajoy…

Y si no… al tiempo.

Primer análisis electoral.- Las perversiones de nuestro sistema electoral y los resultados del 28ª

Segundo análisis electoral

Hay votos y votos. Segundo análisis Generales 2019

Vicente Serrano*||

Miembro del Grupo Promotor del partido IZQUIERDA EN POSITIVO y de la Junta Directiva de la asociación Alternativa Ciudadana Progresista||

En mi anterior artículo ya apuntaba el problema del diferente coste que tienen los escaños en función de la provincia en que se vote y/o de la candidatura elegida.

Si realizamos una simple división entre los votos obtenidos por cada candidatura y los escaños asignados y los comparamos con mi propuesta de asignación en Circunscripción Única nos encontraríamos el siguiente gráfico:

A primera vista, podemos concluir que el sistema actual no es justo, ya que deja a 6 formaciones fuera del Congreso (línea azul a cero) y que a ECP, Vox y Podemos les salen muy caros sus diputados. Además, parece beneficiar a PNV, PSOE, PP, ERC, mientras deja a C’s (aunque le beneficia ligeramente), JxCat, CCa, EH Bildu, NA+ y PRC en su justa retribución. 

Pero esto es una falsa apariencia, ya que la línea azul es una construcción falsa. Falsa en el sentido que hace la división “general”, como si los escaños fueran elegidos por todos los votantes de cada formación. Mientras que la línea roja es muy real ya que los escaños se han distribuido en Circunscripción Única, todos los votos a cada formación han sido coparticipes en la elección de sus diputados (En realidad, habría que decir “serían”).

La verdadera curva de costes de los escaños es la que sigue y que tiene en cuenta la provincia donde ha sido elegido cada diputado y solo los votos que han contribuido a ello:

Se puede comprobar que no están la definiciones de todas la candidaturas, aunque sí sus valores. El más barato, el del PP de Melilla, por 8.082 votos, y el más caro él del PP de Barcelona. 

De los 123 escaños del PSOE 90 le cuestan menos del Coste Medio por escaño. De los 66 del PP son 40. 26 de los 57 de C’s también por debajo del CM. Y ninguno se salva 20/35 Podemos y 12/24 Vox.

Pero veamos cuantos Diputados cuestan más o menos que el Coste Medio:

Prácticamente, el 60% de los diputados son elegidos con menos votos de la media, 209 de 350. De esos 101 no llegan ni a los 50.000 votos y 15 con menos de 25.000.

La Circunscripción Única garantiza que más del 90% de los diputados se eligen por el coste medio (334 en esta ocasión) y tan solo 16 (algo menos del 5% por debajo) y de ellos ninguno por menos de 25.000 votos.

Otro elemento importante a tener en cuenta al analizar nuestro Sistema Actual es la marginación, la nulidad del voto, de más de dos millones y medio de ciudadanos que, yendo a votar, se han quedado sin representación.

Vox, UP y PACMA son los más afectados por este Sistema Electoral. No es un problema de ideología. Es un sistema que, como ya he explicado en reiteradas ocasiones, configura un Bipartidismo Imperfecto, que buscando, supuestamente, facilitar la gobernabilidad en realidad genera un sistema inestable muy dependiente de partidos nacionalistas o de planteamientos extremos.

Sobre la supuesta victoria del PSOE

Es preciso un análisis más minucioso que es imposible desarrollar en este artículo. Lo cierto es que los más de dos millones de nuevos votantes respecto al 2016 se han repartido casi en igualdad entre la izquierda y la derecha:

Y podemos observar que la derecha supera en casi un millón y medio a la izquierda. Dado que, como decía, eso precisa ser desarrollado dejamos el tema para una próxima entrega.

Sigan con salud.

Una historia de naufragios

Rafael López Villar. Empresario, escritor vocacional y estudioso de la gastronomía tradicional española

Me contó, alguien, no recuerdo  quién, una historia sobre un tripulante del Titanic que me impactó sobre manera. A veces estas viejas historias de catástrofes y seres humanos encierran enseñanzas que no llegan a moralejas, porque no siempre el comportamiento del ser humano resulta ejemplar, aunque si sea ilustrativo.

Parece ser, según me contaron, que en plena confusión después del choque, cuando ya se vio que el catastrófico desenlace era inevitable, hubo un tripulante que destacó por su labor repartiendo salvavidas generosamente entre pasajeros y otros tripulantes. Para todos tenía, además del salvavidas correspondiente, una palabra de ánimo, y a todos repetía: “No se preocupe, en un rato nos veremos después de que nos hayan rescatado”.

En los últimos momentos antes de zozobrar, y sin más salvavidas que repartir, este hombre se tiró al agua con el ánimo de conseguir llegar hasta algún resto que le permitiera mantenerse a flote a la espera del rescate, que no dudaba que se produciría en cualquier momento.

Lo que inicialmente era una confianza ciega y una generosidad sin límites se fue trocando, con el paso del tiempo y el avance del frío que le entumecía los huesos, primero en una sensación de desesperanza y finalmente en una desesperación ciega por vivir. El instinto de supervivencia hizo que, viendo en peligro su vida, intentara por todos los medios hacerse con alguno de los salvavidas que antes repartiera generosamente , ocupados,  y que flotaban a su alrededor, ocupados, sin reparar en la condición de quién lo ocupaba o en qué desamparo dejaba a aquel al que pretendía desalojar.

Tan encomiable había sido su actuación anterior, como profundamente egoísta y rastrera era la final en la que estaba dispuesto a sacrificar a quién fuera con tal de procurarse la salvación.

Parece ser que finalmente no pudo hacerse con ninguno de los salvavidas que tan frenéticamente pretendía y  nadie recuerda cual fue su final, posiblemente ahogarse como tanta otra gente que no pudo resistir el frío, la soledad  y el tiempo hasta que el rescate llegó.

Esta historia demuestra cómo algunos seres humanos solo son generosos en tanto en cuanto no se creen en peligro, incluso, yo diría que hasta posiblemente aquel tripulante aspirara a una recompensa a su actitud una vez pasado el peligro, pero no supo medir ni las circunstancias ni sus propias fuerzas y trocó de héroe en villano en menos que se hunde un barco.

Y a todo esto no sé a qué ha venido contaros esta historia más falsa que la falsa moneda aquella y que me acabo de inventar. Yo me había sentado para escribir un artículo sobre los resultados electorales de Podemos y su oferta de gobierno al PSOE.

Nunca llegaré a entender esta cabeza mía.

Las perversiones de nuestro sistema electoral y los resultados del 28ª

Vicente Serrano|Miembro del Grupo Promotor del partido IZQUIERDA EN POSITIVO y de la Junta Directiva de la asociación Alternativa Ciudadana Progresista

La mayor perversión de nuestro sistema electoral es tratar las elecciones legislativas como si de unas presidenciales se tratara. No digo que esté mal realizar valoraciones sobre las posibles coaliciones que permitan configurar un gobierno. Pero lo terrible es que tras concretar los escaños que cada candidatura consigue nos olvidamos rápidamente de los votos que hay detrás de esos diputados y diputadas. Y lo más terrible, nos olvidamos de analizar como se ha configurado nuestro parlamento y cuanto a costado cada escaño. Tal vez es debido a que eso es algo que a los partidos mayoritarios no les interesa que sepamos.

España no tiene un sistema presidencialista, es decir que no elegimos directamente al Presidente del Gobierno. Es el Congreso de los Diputados quien lo hace.

La segunda perversión de nuestro sistema electoral es que distorsiona la voluntad popular premiando a unos partidos sobre otros. Veamos esa distorsión en los resultados de 2019 y 2016:

Independiente del coste real en votos de cada diputado, que habrá que analizar en otro momento en el que dispongamos de todos los resultados, ya con los primeros datos provisionales se puede observar que el sistema electoral favorece a unos partidos, perjudicando a otros. Como siempre son los dos partidos con más votos a nivel nacional y el partido nacionalista mayoritario en Cataluña y en el País Vasco.

Si en 2016 el gran beneficiario del sistema electoral fue el PPconsiguiendo una representación del 39,14% de escaños con tan solo el 33,01% de los votos validos, es decir una sobre-representación de un 18,58%(en 2019 la sobre-representación es de un 12,92%) . En estas elecciones de 2019 es el PSOE el gran beneficiarioya que con tan solo el 28,68% obtiene un 35,14% de los escaños del hemiciclo del Congreso, lo que supone una sobre-representación del 22,53%(7,32% en 2016). Como se puede observar en la anterior gráfica, ambos se benefician del sistema, el primero siempre más, en todas las contiendas electorales hasta la fecha. Paradójicamente este año también se ha beneficiado Ciudadanos aunque ligeramente, no así en el año 2016 donde quedo claramente perjudicada.

Los otros grandes beneficiados son los partidos nacionalistas. En Cataluña ERC consigue este año una sobre-representación del 10,17%respecto a los votos obtenidos: 3,89% (mientras en el 2016 quedaba ligeramente Infra-representada) Robándole el primer puesto a su socio independentista JxCat (PDCAT) si comparamos con los resultados de su anterior marca CDC, que si en 2016 obtenía una sobre-representación del 13,72%, este año solo consigue un incremento del 4,71%.

En el lado vasco se benefician con una sobre-representación tanto PNV como EH-Bildu (13,53% y 15,44% respectivamente), mientras en 2016 el beneficiado fue PNV con un 20% más de lo obtenido en las urnas. En aquella ocasión EH-Bildu estuvo Infra-representada un 25%.

El resto de partidos están todos Infra-representados. Veamos:

Podemos, -16,32%. Vox, -33,17%. En Comú-Podem, -15,25%. Compromís, -56,71%.

Pero lo más grave es que partidos que consiguen superar la media de votos: 74.530, como son PACMA, FRONT REPUBLICÀ y BNGestán tan Infra-representados que no obtienen representación, es decir un -100%.

Lo mismo puede decirse de partidos que obteniendo más de 30.000 votos podrían optar a tener representación por restos en un sistema más justo, sobre todo teniendo en cuenta que cuando miremos en el detalle de las circunscripciones provinciales muchos escaños, la mayoría, habrán costado alrededor o menos de 20.000 votos.

Pinceladas sobre los costes de algunos escaños:

El diputado que consigue el PP en Melilla le cuesta 8.082 votos, los 26.045 ciudadanos que fueron a votar por otras opciones se quedaron sin representación. Siendo el caso más “llamativo” no es el único. En Ceuta al PSOE el diputado le sale por 13.766 votos, mientras el resto ceutíes que fueron a votar y que se quedaron a dos velas suman 24.588. En Zamora a Vox le cuesta su diputado 12.809 votos

La realidad es que más de la mitad de los diputados se consiguen con menos de la media general y en cambio otros se disparan los costes. Tal es el caso de los 11 escaños del PSOE en Madridque tienen un coste unitario de 93.132 votos… y eso que son los más económicos de la capital. Los más caros los 5 de Vox a un coste medio de 104.083.

En Barcelonalos más baratos los 6 de ComúPodem al “módico” precio de 84.738 votos seguidos muy de cerca por los 9 del PSC por 85.157 votos la unidad. Pero la palma se la lleva el único que consigue el PP al coste de 155.504 votos.

El problema no es D’Hondt, no. 

El problema son las provincias, las circunscripciones provinciales. Todos lo saben pero nadie se da por enterado… como si el hecho de que el voto de un soriano tenga un valor distinto al de uno de Barcelona o de Madrid. Para aclararlo a los sorianos que se me enfadan: Antes de votar los sorianos tienen más poder de voto (Índice de Poder de Voto=2,84), que el resto de los españoles (IPV=1), pero una vez votado unos valen aun más, mucho más y otros no valen nada. Concretamente los votantes del PSOE tienen un IPV=6,04 y los del PP de 7,19. El resto de votantes sorianos, 22.411, su IPV=0, cero patatero. Son un 42% de los que fueron a votar (56% del censo) . Los sorianos que tienen poder electoral son exactamente el 43,28% del censo.

Y esta sencilla explicación nos dice por que la España Vaciadaes la que da el poder y la que menos se beneficia de él… digamos que no lo controla.

El número de votantes sin representación es altísimo en nuestro sistema electoral, pero no se dejen embaucar por cantos de sirena que les hablan de circunscripciones uninominales, eso de votar a Pepito o de las famosas listas abiertas… ahí tienen el Senado, un sistema de listas abiertas que dio la mayoría absoluta al PP en las elecciones de 2016 y ahora se las da al PSOE. Pero eso habrá que analizarlo otro día.

¿Se imaginan un sistema que asegure que todos los españoles, además de tener un voto, este valga igual vote donde vote y vote a quien vote?

Existir existe y no es complicado aplicarlo, a pesar de los circunloquios de los dirigentes politicos de cualquier signo sobre “…. la necesidad de mejorar la proporcionalidad y bla bla bla….” 

Tan sencillo como aplicar la circunscripción únicay eso sin necesidad de dejar a ninguna provincia sin representación. Ya lo he explicado otras veces… pero si hay que seguir haciéndolo… 

Veamos en este artículo como quedaría el Congreso de los Diputados si se aplicara un sistema de Circunscripción Única con los resultados de ayer domingo 28 de abril de 2019.

Los votos no cambian pero si los escaños asignados y como se puede comprobar si nos fijamos en las columnas verdes donde se reflejan los porcentajes el sistema de Circunscripción Única prácticamente iguala con los porcentajes de voto, mientras el sistema actual lo distorsiona incrementando la representación de unos en perjuicio de la de otros.

Se puede usar un sistema proporcional como el D’hondt o el Hare, que es el que yo he utilizado, para hacer el reparto en la circunscripción única. Lo importante es que el reparto sea en un solo saco y eliminar el 3% de mínimo nacional para acceder a diputado… que algunos quieren imponer…

Hay importantes matices que hacer pero no es labor de este primer análisis del resultado electoral. Para ampliar más sobre el sistema propuesto recomiendo varios artículos sobre el tema publicados en mis blogs y en Crónica PopularPlaza Abierta.

Podemos y debemos mejorar la representatividad, no según quien gane, si no para garantizar que la palabra democracia cobra sentido. Ciertamente ello debe ir acompañado de un incremento de la participación de los ciudadanos en lo publico, en lo que nos atañe.

Frente a la Democracia de las Apariencias, de la imagen, del marketing, del maquillaje, de la demagogia,  necesitamos impulsar la Democracia Ilustrada.

Los resultados electorales. Más de lo mismo

Feliciano Morales. Director-Editor de PLAZABIERTA.COM

Hablar de humildad en política sería una buena señal democrática, pero no, es algo imposible que los políticos reconozcan que la perdida de escaños en el Congreso de los Diputados es por errores propios, de modo contrario a cuando se alzan con la victoria que en la mayoría de la veces no se debe tanto a sus aciertos como a la incapacidad del contrario de hacer una buena gestión.

La disposición de los políticos a hablar mal del contrario es la tónica habitual para la atracción de votos, al igual que hacer promesas que raramente se cumplen y, si lo hacen, es dentro de esas políticas populistas que como viene siendo habitual es “pan para hoy y hambre para mañana”.

Al final, resulta que todos los hacen bien pero la situación siempre sigue siendo la misma, sólo pequeñas variaciones que para nada mejoran globalmente el sistema. El paro sube y baja dentro de una pequeña horquilla que para nada denota que la situación es distinta a la que dejaron los predecesores, quienes siempre son los culpables de la herencia recibida. Lo mismo podríamos decir de la economía,  la vivienda, las ayudas sociales, la política territorial y el resto de materias que conforman la vida de nuestro país. 

En definitiva, pasamos de un estado de euforia cuando salen elegidos aquellos que hemos votado a un estado de desánimo y decepción, cuando vemos pasar los días, los meses y los años y, al final de la legislatura, todo sigue igual, sin oportunidades, sobre todo para los sujetos más débiles o peor tratados por el sistema. Y, de nuevo, vendrán otras elecciones y los ciudadanos nos volvemos a posicionar creyendo que los nuestros lo harán de forma diferente. Así se repite una rutina cada cuatro años, volviendo a entrar en la dinámica del insulto y el descrédito del contrario.

Ahora que todo esta reciente, nada más tenemos que echar la vista para atrás unos cuantos días para calificar de vergüenza la campaña electoral que ha precedido a estas recientes elecciones que hemos visto simplificada en los dos debates electorales televisados, donde constantemente las pullas entre los contrincantes ha sido la tónica habitual, salvo una pequeña diferencia marcada por Unidas Podemos verbalizando su líder que el acoso y derribo del contrincante no es la solución. Pequeña, porque aunque eso fue lo que oímos en el debate, sin embargo, su campaña al igual que la del resto ha seguido la misma línea de no reconocer los errores propios que ha dado como resultado su perdida significativa de votos y, consecuentemente, de escaños en el Congreso. Pero ellas o ellos no tienen la culpa.

Es cierto que se ha producido un incremento de la participación en estos comicios electorales, posiblemente por el miedo que han infundido todos los partidos en los ciudadanos, unos con la amenaza de que vienen los rojos y, los contrarios, que vienen los fachas, augurando cada uno de ellos dentro de su posición el caos del sistema si votaban al contrario, polarizando la campaña en dos aspectos como si en ellos viniese enmarcados el futuro de nuestro país, cuales son, el problema catalán y el de los inmigrantes.

Desde luego que son dos problemas importantes a los que hay que buscar solución, la cual solamente podrá ser encontrada en el respeto a los derechos humanos, pero no son los únicos ni tampoco los más importantes, sin embargo, ha sido la principal amenaza por parte de la derecha para espolear a sus votantes y atraer a aquellos indecisos con un sentimiento patrio que no responde a la exigencias de un Estado moderno integrado en instituciones supranacionales, donde debe haber una cesión de soberanía para el control y regulación de los excesos habituales de los Estados que repercuten en el bienestar general. La izquierda, sin embargo, aunque sus políticas sociales van encaminadas a favorecer a lo más débiles, al final se traduce de políticas desestructuradas en cuanto que no benefician al interés general. 

En definitiva, se tratan de políticas antagonistas, cuya confrontación traen como único resultado cambios puntuales sin vocación de permanencia, posiblemente porque no tienen ninguna intención integradora de aquellos aspectos o propuestas del contrincante que pueden beneficiar a todos, ricos y pobres. Estamos, sin duda, ante una lucha obsoleta de clases que no beneficia a nadie y, si lo hacen, casi siempre el que gana es el mismo, que no es otro que el que tiene la sartén por el mango y el mango también, es decir, los que tienen el poder del dinero en su mano.

Así nos movemos, entre políticos sin pizca de humildad y entre políticas partidistas que solo buscan la rentabilidad política de los votos y, por lo tanto, con una temporalidad de cuatro años que dura cada legislatura. Políticas partidistas en las que a duras penas se busca, si quiera, una estabilidad temporal, cuanto menos una estabilidad a medio y largo plazo que haga de nuestro país un país más rico y, por consiguiente, más apto para dar soluciones, primero para acabar con las desigualdades sociales y, después, para poder competir en un duro mercado internacional.

Es decir, lo que debería traducirse en políticas integradoras entre los diferentes partidos, al final se traduce en una confrontación continua, en la que cada uno de los partidos políticos se postulan para mejorar una situación que ellos mismos han provocado, pero ninguno para cambiar el sistema, entre otras cosas, porque el cambio no se hace desde la confrontación, sino desde la integración, donde los problemas de Estado deben ser resueltos con pactos de Estado, con políticas de unión y no de separación, pero para esto hace falta esa humildad de la que carecen nuestros políticos y menos aún sus seguidores y votantes que hacen de cada uno de los comicios electorales una causa personal que, la mayoría de las veces, no va más allá de que “ganen los míos” aunque sean los peores.

El pluralismo político debe existir, es más, es bueno que exista, pero desde políticas integradoras, pero para esto falta un largo camino por recorrer, una madurez democrática de la que carecemos y que a los propios partidos no interesa fomentar no siendo que nos demos cuenta del tinglado que tienen montado.

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