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Y ahora, ¿a quién voto?

Feliciano Morales. Director-Editor Magazine PLAZABIERTA.COM

Hace un rato me sentaba en el sofá de mi salón, aprovechando para poder estar solo un rato dado que mi mujer se había ido a la cama hace no hace mucho, aunque llevaba dormida desde hace dos horas, no me extraña…, cuando, intentando desconectar, me manda una amiga puñetera un video sobre Vox ensalzando el patriotismo, ese de los neanderthales en su sentido más amplio de la palabra, con la sola intención de provocarme, pues sabe de qué pie cojeo, lo que me llevó a intentar reflexionar sobre mi futuro voto en los comicios electorales de finales de mes, al menos aclararme cuál de los políticos actualmente en escena, pueden merecer vi voto. 

Presentía una noche de insomnio, porque cuándo me meto en estos lares, es decir, afrontar el responsable y más importante derecho, pero a la vez deber, de decidir acerca de la vida que quiero para mi país y, consecuentemente para mi, los próximos cuatro años. Bien es cierto que si no hubiese sido porque de nada me servía prolongar esta agónica decisión, me hubiese metido en la cama con ella.

Así que, profundizando en el bosque de maleza en el que me había metido, he decidido compartir con vosotros y vosotras estas mis “profundas” reflexiones, porque compartiéndolas creo me ayudará a ser más firme en mi resolución final, pero, además, porque si puedo ayudar a alguien a aclarar sus ideas, bienvenido sea, aunque auguro que será una misión imposible y, si no, pues aquí tienen a su disposición este medio para rebatir lo que deseen de mis reflexiones, con la sana intención qué, si tengo que apearme de lo que dije porque los argumentos son lo suficientemente sólidos como para convencerme, asumo el compromiso, sólo con un limite, el respeto propio entre personas librepensantes. 

He echado a suertes con una moneda asignado a la cara donde figura el valor la extrema izquierda y, por el contrario, a la otra, la extrema derecha, siguiendo con mi análisis por el orden marcado intercalando la “ideología” de cada uno de los partidos en ambos lados con tendencia al centro.

Y…, ha tocado la extrema izquierda.

¿Qué es y que representa la extrema izquierda?

Es lógico que primero me aclare de que es la “izquierda” para luego ponerle sólo los extremos que nos llevarán a Stalin, una posición tan radicalizada que nos aproxima al fascismo en cuanto a sus ideas totalitarias y su carácter impositivo.  La izquierda, buscando en  diccionarios todas las posibles acepciones, más o menos coincidían en englobar un conjunto de posturas políticas que postulan el progresismo y la igualdad social frente al tradicionalismo y al individualismo. 

Así pues, extrema izquierda sería eso y mucho más, refiriéndome por más a lo absurdo de los radicalismos, en este caso mediante una lucha de clases donde el rico es el enemigo, al que se denosta, no sin merecerlo en muchos casos, pero no siempre. Las generalizaciones no son buena porque nos llevan a estereotipos muchas veces basados en la falacia.

Se trata de que estamos en el Siglo XXI y no al final del XIX y principios del Siglo XX y, aunque la concepción ideal de la “lucha de clases” persiga el conflicto buscando el cambio social o progreso, sin embargo en un momento como el actual los elementos son bien diferentes.

En efecto, en el momento actual estamos inmersos en mercados de valores que condicionan la economía internacional sobre todo en el ámbito de las inversiones, siendo aquí que el término “lucha” debe sustituirse por el esfuerzo que debemos hacer todos hacia una economía más racional, los consumidores hacia un consumo más racional y ético, y los activos financieros o inversores en asegurar un equilibrio de fuerzas sobre todo pensando en las partes más débiles del sistema.

Es por ello que, radicalizar la lucha social solo persigue un repliegue de la economía en la que todos, sobre todo la clase media que es la que participa más activamente en el consumo, salimos perdiendo.

La lucha social que potencian estos partidos radicalizados de la izquierda no sólo persiguen machacar y humillar a los ricos sino imponer sus ideas con un dogmatismo especulativo que al que no lo acepta o cuestiona, en todo o en parte, es rechazado y vilipendiado.

Claramente sabemos quien representa a esta izquierda en el mapa político español, quienes, además irrumpieron en la escena política vendiendo medias verdades a las que luego, incluso, no están respondiendo. Ahí está, como ejemplo, la crítica que este sector de la izquierda hizo al resto de partidos llamándolos casta, donde el gusto a la poltrona política les hacía y les sigue haciendo perpetuarse en el poder, perpetuación que parece que ellos también persiguen a la vista de los muchos activos políticos que vuelven a repetir presentándose a las próximas elecciones. Ideológicamente, también ha existido una manipulación en la puesta en escena de la “lucha de clases”, donde la crítica a los chalets de ciertos ricos del IBEX no tardó en aparecer, sucumbiendo su Secretario General a las mieles del capitalismo. Y no quiero decir que una personas de izquierdas, entre las que me incluyo ideológicamente, no puede comprarse un chalet si su poder adquisitivo lo permite, pero no utilices este argumento para finalmente sucumbir al “enemigo”, como él, ellos y ellas dicen.

No me convence quien utiliza la confrontación para cambiar el sistema. Soy más partidario de una revolución educada, como dice un estupendo conocido y, me costa, seguidor de este medio, en su análisis de la vida política, económica y social de nuestro país, en un libro con el mismo título “la revolución educada”, Alfonso Estévanez, al que mando desde aquí un saludo. Libro que, por cierto, recomiendo.

Si pasamos a la derecha la cosa no mejora mucho, por no decir nada, donde para ellos las desigualdades sociales son el motor de su ideologías, en el sentido de considerarlas como un daño natural y colateral del sistema capitalista respecto a los más débiles, donde los mercados de valores marcan las diferencias, mejor dicho, las acentúa.

Me enoja, en lo que se ha convertido la derecha de este país, no sólo por su extrema radicalización, y no me refiero solamente a esa nuevo partido que ha penetrado en el circo político en una Comunidad Autónoma de izquierdas pero harta de la izquierda socialista, si se la puede llamar así; sino que, me refiero, también, a los otros dos partidos, uno naranja y otro azul, este último que trata de recuperar a los que se largaron con la extrema derecha, de la que tampoco nunca han estado muy lejos, lo que le ha llevado a radicalizar también su “ideología patriótica”….; y el que queda, pues dando bandazos, eso sí, desde la derecha a un centro derecha, según convenga la situación.

Pero, si cabe, todavía es más lamentable la puesta en escena. La peor de los cuarenta años y pico que llevamos de democracia, cargada de insultos, desafíos, amenazas… un “tú más” como único argumento de sus desaciertos. Patético.

Como verán, después de compartir con ustedes estas reflexiones, por necesidad sólo me queda preguntar en voz alta: ¿a quién voto?.

Tal vez, si la mayoría votásemos con un voto nulo, que no favorece a nadie, hiciésemos pensar a esos mequetrefes que se dedican a la política. Pido perdón a los mequetrefes. Y… es que, comparar a esta gente con cualquier cosa, siempre salen perdiendo. ¿Por qué será?. Bueno, no siempre, sino casi siempre, de vez en cuando, ya que, por puñetera influencia de los astros o de no se quién, dan en la diana. Será porque todavía queda gente buena en todos los “lados”, hasta en la política… a ver si se hacen más visibles y terminan con este sistema electoral pactado entre los dos grandes partidos, para marginar a los partidos minoritarios, y convierten todo este tinglado en algo que se parezca más a una democracia, con listas abiertas en las que podamos votar a la buena gente y no a los trepas de los diferentes partidos.

Por si cuela el veintiocho de los corrientes

Francisco R. Breijo-Márquez. Doctor en Medicina. 

Pocas cosas tengo claras. Pocas. 

Pero una de las que se salvan de la negrura es la seguridad impepinable de que el Murphy ese -o como quiera que se llame el muy   bellaco – la tiene tomada conmigo. Y no me abandona cual desodorante televisero en sobaco ajeno.  Eso si que lo tengo claro-cristalino. 

Ayer. Sin ir más lejos. Sobre las 14.05 pm. Suena mi timbre atronadoramente insistente. No suelo atender al mismo , salvo que la estridencia sonora afecte tanto a mis delicadas membranas timpánicas que me levante totalmente predispuesto a enfrentarme en singular combate al acosador de mis más íntimas fronteras. 

En este caso, sin fisgar por la mirilla, no era un acosador, era una acosadora vestida de punta en blanco con ‘fular’ rosa estampado de mariposillas malvas muy acorde con su falda a media pierna de tonos amelocotonados exhalando un perfume tipo pachuli con dejes de aromas orientales más intensos que inundaron todo el piso y todavía perdura; acompañada de un individuo vestido de no sé qué. 

Amablemente le digo a la fustigadora impertinente que qué puedo hacer por ella, en nombre de mi natural amor al prójimo y mi desprendimiento habitual hacia mis semejantes menos allegados, al tiempo que le reprocho muy cortésmente que eso no eran formas – ni siquiera maneras – de asustar al personal humano con tanto timbrazo impertinente y machacante (el día menos pensado he de ir al mediamark ese a comprar un timbre con tonos de “claro de luna” beetoveniano, sin dilación)

Se me presenta como una funcionaria del ayuntamiento, o del juzgado…(o de los dos al tiempo, que no me acuerdo bien), para darme la buena y envidiable nueva  de que he sido elegido por no sé quién para ser presidente de mesa electoral el día veintiocho de los corrientes así como que mi presencia en tales menesteres es totalmente inexcusable. Tras solicitarle su identificación preceptiva – que por cierto casi nunca hacen – le comento amistosamente que eso ya lo sé, que no hacia falta que se molestase en describírmelo, por Dios, que qué menos, que para eso estamos, para ayudarnos los unos a los otros sin ánimo alguno de endiñarle una puñalada trapera por la espalda en cuanto se diese la vuelta  ni nada parecido. 

Aprovecho para preguntarle que si había visto al portero del inmueble, que de vez en cuando – mucho – se escaquea y se marcha a tomar muchos potes al bar de la esquina y a estar de perpetua cháchara con los parroquianos que haya por ahí. 

Con su campechana simpatía – era más agria y dominanta que un funcionario beocio recién aprobada la oposición por enchufe, la verdad – me contesta que ella no ha visto a nadie, ni ganas. Que firmara en un papelajo la comunicación que me endiñaba y que considerara un honor el haber sido elegido presidente de una mesa electoral. Por más que le insistí en que tenía un cuadro crónico de diarrea intestinal con repercusiones mentales, contestó que era inexcusable. ¡Inexcusable! 

A mi me lo iba a decir tan bella mocita remilgada. ¡A mi! Que estoy de honores presidenciales electorales hasta el corvejón y más allá.   

El Murphyese de los colindrones más mugrientos no se aleja de mi ni por despiste pasajero. Dale que dale…¡tres veces había tenido ya tal honor inexcusable! Y tres veces acabé para el arrastre hasta las tres de la madrugada pasadas en un juzgado con las actas de los resultados de las votaciones. 

¡A mi me lo iba a a decir tan infecto personaje!

Y eso que esta vez tenía bastante convencido mi voto. 

Como no hago otra cosa que endilgarme todas las palabras, frases y promesas – los hechos no, …¿para qué? – de todos y cada uno de los candidatos de los distintos partidos a competición, y todos -absolutamente todos y todas- me parecen a cuál mejor (primorosos, educados, seductores, altruistas y sus etcéteras…¡que es imposible dilucidar cuál va a ser más beneficioso para nuestras más ínfimas necesidades! A cuál mejor…imposible decidirse por uno solo), pues mi decisión era votarlos a todos, tomando todas y cada una de la papeletas de todos y cada uno de los partidos y meterlas en un mismo sobre, aunque abultase y costase introducirlo por la hendidura de la urna. 

Igual ahora lo hago así ya que he sido premiado con el honor de ser presidente de mesa electoral y para eso mando yo entre vocales, apoderados, gulusmeros y toda esa panda que suele acompañar la honorable mesa electoral. ¿O no?

 Yo lo haré y si cuela…cuela.

Tengo entendido que solo tienes el honor de presidir una mesa electoral si sabes leer, escribir y las cuatro reglas. Pizca más o menos. 

Y que es dificilísimo escaquearte por más que aduzcas enfermedad o deficiencia.

Pero ésta vez voy a intentar que no me pillen en renuncio alguno. Aduciré que me está aflorando la enfermedad de “Von Schnitzler– Rosenzwig” consistente en fases hiperagudas de desorientación y daltonismo con unas dosis de hipermetropía y movimientos involuntarios (o muy voluntarios) de las extremidades distales con tendencia a meter los dedos de las manos en los ojos de los concurrentes. 

Es una enfermedad rara y benigna, con tendencia a la resolución espontanea. Pero que cuando da…da, como cualquier niño de cinco años ya sabe comprender.

Por si cuela. Que tantos honores me desbordan y sonrojan mi natural modestia.

Y si cuela, le coloco en los morros a la deliciosa funcionaria la decisión. Al muchacho acompañante no le digo nada, que el estuvo calladíto y sin molestar.

¡Por si cuela!

P.S.-Mecaguen en el Murphyese o cómo se llame… y en toda su calaña. 

¿A que no me libro de tan excelso honor?

cuela el veintiocho de los corrientes

Proverbio árabe

Proverbio árabe

   خرج الحصان للحرث وخرج الحمار للسباق . !! فخسرنا المحصول وخسرنا السباق !!

 

José Enrique Centén Martín. Historiador y ensayista.

Los tres partidos reaccionarios y ultranacionalistas solo luchan por quitarse votos unos a otros y gobernar en solitario si sacasen mayoría, porque gobernar si logran mayoría entre los tres lo realizarán conjuntamente con uno y otro como Presidente del ejecutivo, único interés, porque sus programas electorales están vacíos, sin propuestas destacables.

El proverbio1 aplicado a los partidos llamados progresistas es importante para las listas electorales y posibles coaliciones antes de las elecciones, para que no sea un nuevo No es No, pero Si, gobernando otro Mariano para traer más corrupción y seguir los dictados del Neoliberalismo salvaje con el único fin de aumentar contratos por horas, saqueo de la S. S., y menos aportación para que las futuras jubilaciones sean irrisorias, fomentando Seguros de Jubilación controlados por la Banca., abandonos de Derechos sociales en mayores, conciliación, guarderías…

Mientras en el PSOE sigue el goteo de antiguos ministros al C´s, con sus dinosauros agarrados al IBEX35 y sus “puertas”, “barones” claramente postulados en sentido ultra-socialdemócratas declinándose a C´s, dando un espectáculo esperpéntico. Hay que actuar para no tener duda en cómo y con quién gobernar, solo observando, en los últimos cuatro años para todos ellos solo ha existido un problema VENEZUELA, el problema de España es cuestión de banderas. Mientras tanto el PSOE no habla con otros progresistas, solo y entre bambalinas con C´s.

PODEMOS lleva cuatro años atacado furibundamente por todos, un partido que plantea un reparto más equilibrado de la riqueza, recaudación de impuestos acorde a las ganancias, que las grandes empresas y capitales paguen un mínimo del 15 %, no el 3% como ahora. PODEMOS ha sido condenado al ostracismo (si no sales en los medios no existes), con otro portavoz en contra, antes era el omnipresente Marhuenda, su defensa al ejecutivo ya era patética, y se ha dado paso a la figura del IBEX35, el invitado al exclusivo Club Bilderberg, a todas horas en radios o Tv, Rivera, el líder de un partido con casos de corrupción, y aún sin gobernar. Pero domeñado a los dictados del IBEX 35 (engrasador de las puertas giratorias) como: mermar derechos laborales y sociales, contratos precarios, privatización de Sanidad, Educación, Empresas Estatales, Patrimonio…

Luego están los “errejones” en PODEMOS e IU (creando una masa abstencionista por su empecinamiento), personas con capacidad, pero su ambición política es muy superior y aparcan ideas de cuando surgieron para atraer a otros. Errejón dice que las bases le apoyaron para la Comunidad, es cierto, el mío entre ellos, pero por el abandono de postulados del 15M mi voto no lo debe esgrimir, es clara su pretensión de acercamiento a Izquierda Socialista y posteriormente al PSOE para desbancar al mismo Pedro, esa parece su meta final.  Por otro lado, en Madrid capital, PODEMOS no se presentará porque es vital que no gobiernen los ultramontanos, Carmena lo está haciendo bien aun con diferencias, pero es más importante el resultado, ya habrá formas de acercamiento, Pablo ha acertado y ha dado una muestra del verdadero político comprometido con el interés de los madrileños capitalinos.  En provincias ocurre lo mismo con las ambiciones políticas personales, se debería realizar una lista electoral cremallera antes de presentar las definitivas, queda tiempo, así mermará los votos y pérdida de posicionamiento en el Congreso. Todos ellos, junto a abstencionistas y “puros”, deben evitar el proverbio1 y actuar con raciocinio “A veces no hay próxima vez ni segundas oportunidades. A veces es, ahora o nunca” (Bob Marley).

1.- El caballo salió a arar y el burro salió a la carrera. ¡¡Perdimos la cosecha y perdimos la carrera!!

San Jorge versus Santiago

Repaso con parsimonia, con calma preocupada, las publicaciones, las redes sociales, hablo con amigos, con conocidos, escucho por la calle y todo lo que percibo va en la misma línea. Todo parece apuntar en la misma dirección.

¿Todo?, ¿Todos?, no, hay un colectivo, un colectivo de colectivos para ser más exactos, inasequible a la razón, a las razones que pintan un panorama preocupante. La clase política ha decidido, ante las señales percibidas en el exterior, hacer su propio análisis, montar su propia historia que, estudiada someramente, no se sostiene. 

Los resultados electorales holandeses deberían de ser un aldabonazo lo suficientemente potente como para despertar la razón más dormida. Los resultados electorales de Andalucía y las posteriores encuestas sobre las elecciones generales y autonómicas ya eran un aviso a navegantes lo suficientemente evidente como para que la preocupación hiciera recapacitar a los políticos y hacer que revisaran sus mensajes. Pero para que esto sucediera tendría que haber un interés que fuera más allá del inmediato de ganar unas elecciones.

Los partidos políticos, en un deriva absolutamente negativa, han pasado de ser unas maquinarias ideológicas, lo cual ya era suficientemente preocupante, a no tener más ideología, ni fin, que enfrentar o rebatir lo que haga o diga el partido de ideología contraria, y, finalmente, a ser unas organizaciones sin otro fin ni principio que la consecución del poder .

¿Y la representación de los ciudadanos? ¿Y las necesidades del país? Todo eso son cuestiones menores en las que reparar solo para servir al fin principal o, en todo caso, a tener en cuenta una vez alcanzado el poder y como forma de perpetuarse en él. Creo que se llama populismo.

Yo sí veo con preocupación, con mucha preocupación, cómo una derecha radical se hace con el control de una cámara de representación en Holanda. Cómo en Francia, o en Italia, o en varios otros países, esa misma tendencia ideológica bordea la mayoría de los votos. Y con esa desazón creciente vuelvo mi mirada a mi país y lo único que contemplo es a una serie de líderes de pacotilla viendo como servirse de esa situación para sus propios, miserables y autistas fines.

La ineficacia, la estulticia, la interesada indignación, la permanente dejadez conveniente de los estamentos políticos con el continuado desafío catalán alimenta de votantes las expectativas de Vox. Las acusaciones de una izquierda obsesionada con masacrar a la derecha y desmembrarla hacen que las cifras de intención de voto de Vox crezcan sin medida. La soberbia de exhibir una superioridad moral que solo es aceptable desde la misma escala moral, y ni siquiera, o desde una perspectiva de educación moral de una sociedad que no desea ser educada moralmente, no al menos por los políticos, acaba de hacer una campaña eficaz para los intereses de Vox.

Casi se podría decir, y es un casi poco convencido, que Vox no existiría sin el conflicto catalán. En realidad sí se puede afirmar con rotundidad que Vox no alcanzaría las cifras actuales de expectativa de voto sin el conflicto catalán y el posicionamiento respecto a él de los partidos políticos.

El choteo, permítaseme el uso de esta expresión tan coloquial, con los símbolos independentistas y la Junta Electoral no hace más que poner en evidencia un vodevil sin ninguna gracia que exaspera y radicaliza a los ciudadanos  de a pie que contemplan indignados como unos cargos pagados con sus impuestos se dedican a poner en solfa al estado y toda su maquinaria. ¿Exagerado? No, que va, he dicho a poner en solfa y no a poner en ridículo que es lo que realmente pienso.

¿Y el gobierno que piensa? Lo que la campaña electoral en ciernes permita sin poner en cuestión la posible alianza que después de las elecciones puede necesitar. ¿Y la oposición? ¿Qué opina la oposición? Pues radicaliza su mensaje en un intento desesperado por evitar una sangría de votos por su costado más radicalmente conservador, en el caso de la derecha, haciendo sangrar su costado más moderado. Y en el caso de la izquierda más radical, se pone de perfil porque su permanente enfrentamiento con el concepto de estado, de país, constitucional, le impide ahora mismo maniobrar con la soltura y coherencia necesarias en el tema.

¿Y los catalanes? ¿Qué opinan los catalanes? Pues ahora mismo hay dos posibilidades de opinión en Cataluña y las dos tienen aproximadamente la misma fuerza. Una mitad no importa lo que piensa porque las instituciones han decidido que no existen, y que en caso de que existieran peor para ellos, y la otra mitad solo piensa en un enfrentamiento permanente y sin futuro con el resto del país, no importa el coste, no importa la razón, no importa la ley, solo importa un fantasma agitado interesadamente por una cúpula política en busca de sus propios fines y que va quemando naves, que debieran de ser de las dos mitades, en su empecinamiento.

¿Y a quién favorece la postura? Pues a la extrema derecha, a la derecha más radical y dañina de la que Vox es en España solamente un tímido representante. A la extrema derecha internacional y añorante que ve como una izquierda sin norte y cada vez más hundida en su ideología y en una posición de aislamiento respecto a las cuitas populares le hace su campaña para lograr una ruptura  de una Europa unida e incómoda para todas las fuerzas retro conservadoras que van floreciendo por el resto del mundo. Que ve como una derecha sin ideas y llena de complejos radicaliza sus posturas acercando cada vez más a sus votantes al caladero del que pretende huir.

Tal vez alguien me llame exagerado, pero baste con comprobar de donde parten los pocos apoyos internacionales que el proceso catalán ha logrado sumar a su causa. Sí, efectivamente, de los partidos de derecha radical que van floreciendo en la UE, de los senadores y  políticos más conservadores de EEUU, de la siempre maniobrante y sibilina diplomacia rusa, directamente o por interpuestos.

Aunque yo creo que hay otro culpable que queda claramente señalado por los acontecimientos, hablo de San Jorge. No puede ser casualidad que los dos focos más graves del retroceso amalgamador que supuso la imperfecta UE le sean afectos. Si, si, Saint George patrón del Brexit, San Jordi patrón del Procés, así que tan poco es tanto disparate decir aquello de “Santiago y cierra España”, a ver si en las alturas pueden resolver lo que a pie de calle no parece que se pueda, no parece que se quiera, resolver, y lo hacemos antes de que lo diga Vox y nos deje sin representante  al que acogernos en esos mundos de dios, porque lo que diga Vox lo carga el diablo y ya no es utilizable. Véase, como ejemplo, la bandera. Santiago, y que cierre la cordura sin ideología, o sea España.

Me ha dolido más

José Enrique Centén Martín. Historiador y ensayista.

La actitud de cierto número de la GC por el recuerdo de hace casi 46 años cuando en octubre de 1973 fui detenido en Coslada por participar en Huelga de la Construcción, trasladado a Guzmán el Bueno sede de la 113 Comandancia de la GC e interrogado, torturado y más interrogatorios siempre en una planta de esa dependencia y por turnos de 5 agentes, entre sus descansos siempre entraba alguien diferente, supongo que GC aunque algunos con monos ¿de trabajo?, estos muy amablemente y sin mediar palabra me daban delicados puñetazos en la cara, otros palmaditas de reconocimiento, supongo, hasta que me entregaron en la DGS en Sol y posteriormente el ingreso en Carabanchel.

Hoy, tras los acontecimientos narrados en un artículo anterior ver →  http://www.vitrubio03.es/?p=6572, presento una denuncia por los hechos del banco que aparece y desaparece cuando informé al Ayto. del acto vandálico el pasado lunes día 4, tras ella desapareció el banco y aparece la noche del día 9, pero el lunes día 11 de madrugada no estaba. Operarios fueron de nuevo a pintar el banco con su pintura original y no estaba, al rato lo encontraron ¿casualidad? o ¿sabían dónde estaba escondido? Estos sabían mi nombre y se lo decían a los presentes, ¿cómo? sin hacer un escrito en el Ayto., lo publiqué en los medios y está apareciendo a lo largo de la Piel de Toro, incluso en Sudamérica.

Anoche día 12, pintaron en el suelo la que dicen “Su” Bandera en el acceso al callejón donde únicamente vivo yo, de nuevo estos descerebrados la pintan en un lugar donde será pisoteada por ser el paso de la calle principal.

Esta mañana he ido a presentar una denuncia a la GC, se mostró el agente escéptico del valor de la denuncia al no aparecer nombres, se quienes fueron, pero no tengo imágenes porque seguro que los facinerosos me denunciarían desmintiendo los hechos. Al contrario de sus antepasados correligionarios a partir de 1939 que, denunciaban y las personas eran interrogadas o directamente el paseíllo, la hemeroteca está llena de esos casos. He ido para denunciar la bandera pintada en la calle y en ella pregunto que cuál será el siguiente paso, quemar el coche, la casa o atacarme por denunciar el cantar el himno de la Falange con algún brazo en alto y, un número que entró poco antes, de alrededor de 30 años dijo: “pero eso no es malo”, le contesté, si hubiesen cantado el Himno oficial me callaría, pero no fue así. El “eso no es malo” me ha hecho más daño que los distintos interrogatorios a los que he sido sometido en mis detenciones luchando por la Libertad.

Como seguro que les llegará este escrito, lo desmentirán, sin poder realizar una queja, dado que los cuerpos de seguridad entran entre los cerca de 250.000 aforados españoles y su palabra vale más que la de cualquiera. El lema de la GC en la bandera de los Cuarteles es: Todo por la Patria y cuando juran dicen “El Honor es mi principal divisa”.

No casa ambos lemas al ignorar que pongan el culo o pisoteen la Bandera.

El poder de las cloacas

Feliciano Morales. Director-Editor del Magazine Plazabierta.com

Me he retrasado en lo que empezó siendo mi habitual opinión semanal sobre la política, hasta el punto que han pasado varios meses… Y, es que, aparte de no tener nada importante que decir, me da una enorme pereza hablar de lo que actualmente está sucediendo en España, hablar de esto no es hablar de POLÍTICA –escrita con mayúsculas y en negrita con toda la intención del mundo-, para que se vea la diferencia.

Miren ustedes y, perdón por que les llame de usted, pero prefiero hablando de estas cosas mantener ciertas distancias con quien me lee, primero  por no saber a ciencia cierta de que pie cojea, para intentar no herir a nadie y,  por aquello que “cada uno en su sitio y Dios en el de todos”. Pero, para no andarme con rodeos, he de decirles que pienso que la política de este país es una mierda, perdón por lo escatológico, pero sin dudas seguro que descriptivo, porque una mierda son los que hacen la política, vuelvo a pedir perdón aún a sabiendas que algunos no lo concedan.

Que ancho me he quedado”, “josuu..”. Sí…, me he quedado ancho de cuyons… “nunca he visto un país como éste”… “vaya nivel tiene el personal”. Se podría decir que del 1 al 10, estamos por ahí… en un 1,5, (Muy deficiente)… a riesgo que alguien diga algún improperio contra mi, porque lo de “Muy deficiente” creo que lo he personalizado en él o a lo que él vota. Quizá también, pero me callo. Estaremos de acuerdo que todos deberíamos hacer examen de conciencia, porque quien se crea que en esto no tenemos arte ni culpa, no ha entendido todavía de que va la historia, de democracia oiga, en las que unos votan y otros son los votados, y votando a unos inútiles pues ya se saben los resultados.

Viene siendo habitual que muchas personas para reafirmar su postura de no complicarse la vida, repiten aquello de: “para que voy a ir a votar si luego ellos hacen lo que quieren”, y no les falta parte de razón, pero, no la tienen toda. Bien es cierto que de votar, a los pactos postelectorales, a veces hay una distancia considerable, que es lo mismo que decir, que “del dicho al hecho hay mucho trecho”, pues convendrán conmigo que hay ciertos pactos que van contra natura. Lo digo por aquello de las ideologías, aunque poco veo que aquí las ideologías tengan mucho peso importante, al menos para los propios políticos de esta maltratada España, con poca diferencia entre partidos de cierta izquierda y de cierta derecha, aparte de lo estrictamente necesario, por aquello de que verte con el color azul* te da remordimientos.

Bueno, pero tengan o no tengan peso las “ideologías”, cierto es que no hay que confundirlas con “ideas”, algo imposible de pedir a quienes dirigen el país. A los hechos me remito.  Una España quebrada por el deseo de fragmentarla de unos cuanto independentistas, gobiernos que no gobiernan, una campaña electoral en la que los políticos nada más hacen que “rebuznar” y dar coces a sus contrarios, y prometer, y prometer, y prometer… 

Prometen mucho, se acercan más al pueblo en estos últimos meses que preceden a las elecciones, hasta el punto que apestan… ¿dónde han estado el resto de la legislatura?.

Por eso no me vale como argumento a quien dice que no vota porque no sirve para nada su voto. El voto sirve, al menos para que no haya una dictadura, pero, también para elegir a nuestros representantes… Claro que lo entiendo, que para elegir a quienes tenemos ahora en el plantel es mejor irse ese día al campo o a cualquier sitio lejos de los colegios electorales. Pero, así está la cosa, y si alguien no quiere votar que no vote, está en su derecho, pero al menos acuda a hacerlo, aunque no introduzcas ninguna papeleta en el sobre, puestos así, al menos estarás emitiendo un voto nulo que no beneficiará a nadie. Tal vez si así lo hiciésemos, al menos, quienes manifestamos no estar conformes con los políticos de este país, sería suficiente para que trascendiera que un alto porcentaje de españoles tienen algo que decir.

Pero, al final, sucederá lo que sucede siempre que hay elecciones. Es como si volviera el mundial de fútbol, los del PSOE contra el PP, C`s y Vox, el PP, también contra C`s y Vox -por los votos que les quita-, Los de C´s y los de Vox, contra todos… Y los de PODEMOS, puffff.. me temo que mal lo van a tener en estas próximas elecciones; sin duda les ha pasado y les pasará factura el haberse convertido en casta.

Pero, insisto, he pretendido hablar de política y al final me he enredado en las cloacas.

*Traje azul, como sinónimo de hombre de derechas, contrario a rojo.

En el punto de mira

José Enrique Centén Martín. Historiador y ensayista.

No ha tardado la reacción a través de un medio de la Sierra Norteponerme en el punto de mira de los fascistas, ahora si necesito protección, ¿pero a quién se la pido?

Cuando empezó Sierra Norte Digital, ahora El correo de Madrid, lo consideré interesante, hablaba de la Sierra Norte y empecé a escribir allí, y como el editor quería conocerme quedamos y en la conversación se sinceró con su ideal político al decirme que era un Falangista puro, seguidor de Hedilla, antifranquista y republicano y yo al ser PODEMOS, somos los extremos que se juntan, le contesté “los extremos no se juntan, se repelen igual a como ocurre con los imanes”.  

Mucho después deje de colaborar por el cariz totalmente fascista que tomaba SND en defensa de la Dictadura, incluso con un artículo titulado “Franco era socialista”, el colmo.

Este es el fusil

Pone en boca del GC una frase incompleta y refiriéndose a la Bandera, cuando no fue así. No presenta mis artículos de mi Blog porque desmontaría su escrito por quedar demostrada la tergiversación, actitud propia del ultranacionalismo más recalcitrante. Editor varias veces condenado a rectificar noticias falseadas, tiene mi correo y podría haberme entrevistado, pero él es más de fábulas y de dar noticias del grupo Hogar Social, que tiene componentes comunes con Vox., según su líder. 

La denuncia manipulada es: 

– Me ha dolido más   http://www.vitrubio03.es/?p=6575

El origen que dio paso a la denuncia es:

– “Su” bandera      http://www.vitrubio03.es/?p=6572

Del amarillo al amarillo

Hay veces que la historia, las historias que conforman la historia, ponen y quitan razones, proporcionan escenas incuestionables e incluso hacen pequeños guiños al humor, a la comedia de enredo, que de una manera inesperada retratan las situaciones con un ángulo inopinado.

De todo esto hubo ayer en Madrid, en la capital del reino según algunos, en la capital del fascismo hispano según otros, en la capital de todos los españoles según el ordenamiento jurídico vigente. De todo esto hubo entre lo que sucedió, lo que no sucedió y lo que, tal vez, algunos esperaban que sucediera.

Empecemos por lo que no sucedió

NO sucedió, que los demócratas auténticos que venían a inmolarse ante el ataque de las hordas fascistas dominantes en la ciudad de Madrid apoyadas por una policía represiva y violenta, según deduzco del discurso mantenido por los independentistas catalanes en los últimos meses, hayan sido molestados por las tales hordas babeantes e intolerantes.

NO sucedió, que las fuerzas políticas que se rasgaron las vestiduras cuando un grupo de personas de Ciudadanos, encabezada por la diputada catalana Inés Arrimadas, se manifestaron en Amer, considerándolo como una provocación, hicieran declaraciones en el mismo sentido en esta ocasión. Es más, me gustaría escuchar el razonamiento de alguno de ellos.

NO sucedió, que a nadie se le ocurriera iniciar una guerra de banderas, y no hubo más banderas españolas que las habitualmente colgadas en algunos balcones.

NO sucedió, que ninguno de los manifestantes que después de disuelta la manifestación se esparcieron por todo Madrid, algunos con su simbología bien visible y otros discretamente, fueran increpados o molestados de ninguna forma, ni que se sintieran coartados en su libertad. Me gustaría pensar que lo contrario también hubiera sucedido, lo de unos teóricos manifestantes madrileños por Barcelona, pero las últimas experiencias me lo desmienten.

No sucedió, que, salvo los manifestantes presentes y los virtuales, nadie con dos dedos de frente y unas intenciones limpias y coherentes, pueda mantener a día de hoy el discurso del pobre demócrata sojuzgado por el intolerante fascista.

SUCEDIÓ, con la misma normalidad habitual, con los mismos inconvenientes habituales para los residentes en la capital, con el mismo ambiente festivo que la cabalgata de carnaval o la del día del orgullo gay, que varias decenas de miles de catalanes venidos ex profeso para el evento se manifestaron por una de las arterias principales de Madrid, limítrofe con el Barrio de Salamanca por más señas, protegidos por la policía represora y ante la mirada un tanto indiferente de los habitantes de la capital sin que se conozcan incidentes reseñables.

SUCEDIÓ, que una vez acabada la manifestación los integrantes de la misma que lo consideraron oportuno se dispersaron por los barrios adyacentes de la capital y disfrutaron del ambiente de un sábado primaveral y de la visita a lugares emblemáticos de la cultura, incluida la gastronómica, de la capital.

SUCEDIÓ, que la normalidad entre demócratas de respetar y ser respetados se cumplió con absoluta normalidad, y no como una consigna, si no como una actitud cívica, que a las alturas que estamos ya me parece encomiable.

SUCEDIÓ, que por esas casualidades, que a veces acontecen y que seguramente nadie había previsto, ayer se celebró en el WiZinK Center de Madrid, lo que es el Palacio de Deportes de toda la vida, un concierto de Twenty One Pilots, grupo musical británico, al que asistieron varios miles de personas, la mayoría jóvenes (tal vez también jóvenas).

SUCEDIÓ, ¡oh casualidad de las casualidades¡, que casi todos los asistentes al concierto, y como símbolo distintivo, se equiparon con bandas adhesivas , lazos y cintas para el pelo, sudaderas y todo tipo de adornos de color amarillo, sin que a ciencia cierta se pueda suponer que esos adornos tenían nada que ver con el independentismo de la manifestación anteriormente celebrada.

SUCEDIÓ, que, a la salida del concierto y en plena vorágine amarilla, un probo ciudadano acompañado de su familia en un coche de alta gama, sintió hervir la sangre por la evidente provocación y bajando la ventanilla gritó un sonoro “..vaEssspañ…”, con esa cadencia tan característica de ciertas posiciones ideológicas y al que solo le faltó el coño preceptivo final, sin otro resultado que una cierta hilaridad entre los que entendimos el equívoco y sin que casi nadie alrededor entendiera a que venía aquello ni el pobre señor recibiera los abucheos o descalificaciones que esperaba al emitir su grito entre infieles.

SUCEDIÓ, que el independentismo catalán perdió ayer dos batallas: la de la normalidad democrática de acoger las ideas ajenas contrarias a las nuestras y la del simbolismo del color amarillo a manos de un grupo musical.

Los que sí hemos vivido bajo un régimen fascista, los que sí hemos sido reprimidos violentamente por intentar expresar nuestras ideas o, simplemente, por coincidir en el mismo lugar y a la misma hora con los que pretendían expresarlas, los que sí hemos tenido torturados o muertos en las represiones totalitarias, sean del signo que sean, y sabemos de propia mano lo que es el fascismo y como actúa, no debemos ni siquiera sentirnos ofendidos por los que han hecho de un sufrimiento humano intolerable un insulto cotidiano sin contenido.

Fascistas son, o tienen bastante riesgo de serlo, los que se lo llaman a otros para ocultar su propia incapacidad para aceptar las ideas ajenas. Fascistas son, o tiene bastante riesgo de serlo,  aquellos que intentan mediante el insulto silenciar el diálogo. Fascistas son, o tienen bastante riesgo de serlo, los que amparados en una verdad única e incuestionable se niegan a escuchar las verdades ajenas. Fascistas son, o tiene bastante riesgo de serlo, los que levantan fronteras, banderas, barreras o se creen diferentes en todo, o en parte, a los que los rodean. Fascistas son, o tienen bastante riesgo de serlo, los que reconocen los derechos propios y las obligaciones ajenas.

Esos sí son los fascistas, se adornen como se adornen, incluso con lazos amarillos, incluso con banderas nacionales, y lo que seguramente necesitan son unos cuantos hechos culturales que les arrebaten esos símbolos en los que ocultan su sinrazón y su ceguera.

Democracia y compromiso

Sergio López

Cuando la democracia gira alrededor del mástil de una bandera, cuando el compromiso es una cuestión de testosteronas y la política una mera cuestión aritmética, surgen los líderes de águilas victoriosas y la ideología autárquica, propia de regímenes nacionalistas, esa implosión sociocultural, política y económicamente trasnochada que reduce los niveles de bienestar de los ciudadanos a mínimos.

ando la democracia gira alrededor del mástil de una bandera, cuando el compromiso es una cuestión de testosteronas y la política una mera cuestión aritmética, surgen los líderes de águilas victoriosas y la ideología autárquica, propia de regímenes nacionalistas, esa implosión sociocultural, política y económicamente trasnochada que reduce los niveles de bienestar de los ciudadanos a mínimos.

   La democracia entonces se convierte en un simple trámite, en una cuestión administrativa de corto recorrido para el ciudadano; se circunscribe al tiempo que dura el proceso electoral, después cada uno a sus obligaciones y hasta dentro de cuatro años. En ese intervalo de tiempo los intocables, los que permanecen sea cuál sea el color del gobierno, la elite financiera, que ha puesto a su servicio al ciudadano a través de sus representantes, siguen trenzando alianzas para mantener sus privilegios y continuar regulando el mercado, promoviendo una competitividad de mínimos en la que los jóvenes son los grandes derrotados. Jóvenes que han de expatriarse para poder vivir al día y a través de esa vida luchar por un futuro de todas formas incierto. 

En este marco de conflictividad emocional, en este escenario de crisis generacional, en un momento en que los hijos disponen de menos recursos que sus padres, en que los derechos conquistados por aquellos se perciben cómo un privilegio, porque no estuvieron en esa lucha, y que desde su atalaya de marginalidad se sienten estigmatizados precisamente por una izquierda que se ha aburguesado y dejado seducir por la oligarquía financiera y en la que medios de comunicación, en su origen progresista, han terminado también  cotizando a la sombra del IBEX 35.

Se  ha perdido el concepto cómo marco teórico para establecer las bases del debate y la realidad de lo colectivo cómo defensa de los derechos sociales, laborales, políticos…Hoy día se pretende aislar al individuo del grupo, cómo los lobos que cazan seleccionando a los más débiles, el poder económico debilita a sus víctimas para después alimentarse de sus esfuerzos, sus ahorros, hasta desposeerlos de la autoestima, todo ello en un proceso milimétricamente calculado y con la complicidad de las elites gobernantes.

Hay una ausencia  de intelectualidad, una  ausencia de humanistas entre la clase política que da pavor y los que actúan al margen de la política no llegan al pueblo y el pueblo tiene hambre de espiritualidad, entendida está cómo espacio de compromiso desde dónde reivindicar la justicia social, la equidad, el buen gobierno; existe un vacío existencial que está generando una  insatisfacción colectiva y estas circunstancias hacen que los márgenes democráticos se estrechen.

Es necesario decodificar la piedra roseta del populismo, encontrar y explicar las similitudes, a las que sus defensores renuncian, con los nacionalismos proteccionistas nazis, franquistas o las más actuales cómo los de Corea del Norte, y tener la capacidad y credibilidad, esa autoridad moral del estadista, de exponerlo y hacerla visible a los ciudadanos. 

La desconexión de un sector importante de la población, mayoritariamente joven, con la actualidad política y por lo tanto con las urnas provocan resultados a veces irreversibles. Un 46,4% de jóvenes con edades comprendidas entre los 18 y los 24 años se abstuvieron en las elecciones andaluzas del 2D. En el referéndum sobre la permanencia de Inglaterra en la Unión Europea, brexit, los jóvenes eran más partidarios de continuar dentro de la Unión, y así se señalaba en todas las encuestas, sin embargo, el día del referéndum los jóvenes no fueron a votar. Por lo tanto no se trata solo de un problema de nuestro pais, es un posicionamiento global.

El futuro no puede girar alrededor de los Salvinis, Nike Farage, Le Pen, Borsonaro, Trump… y por lo tanto debemos evitar que a la sombra de partidos constitucionalistas crezcan en nuestro pais partidos xenófobo, anti-feminista o anti-estado de las autonomías. Sí queremos que el respeto a los diferentes, sí queremos que la tolerancia marque el camino debemos ser conscientes del riesgo de eludir nuestra responsabilidad de ciudadanos libres a la hora de elegir a las personas que deben regir los destino de este pais. La abstencion siempre favorece la puesta en marcha de políticas ultraconservadoras, ha favorecido la aparición de VOX en Andalucía, la radicalización del PP y la ambigüedad de Ciudadanos. Favoreció el brexit en Reino Unido y favorecen las políticas de Salvini en Italia y el avance de Le Pen en Francia. 

El futuro por lo tanto no puede ser un cumulo de problemas que dejemos sin resolver a las futuras generaciones, el futuro debe ser un puente hacía la esperanza que conduzca a escenarios de bienestar, equidad y estabilidad democrática y ese futuro se decide en cada cita electoral y se decidirá en contra de los más necesitados sí los progresistas dan la espalda a las urnas.

El desgobierno de Cataluña

Vicente Serrano|Miembro del Grupo Promotor del partido IZQUIERDA EN POSITIVO y de la Junta Directiva de la asociación Alternativa Ciudadana Progresista

Desde final de diciembre tan solo una ley ha aprobado el Parlament de Catalunya, una baja actividad frente a las 2 leyes orgánicas, 3 ordinarias y 7 decretos leyes del Congreso de los Diputados. Si a ello unimos la desaparición del Governde sus funciones ya que todo su trabajo es alimentar un procésde enfrentamiento al Estado, podemos concluir que Cataluña se halla sumida en el desgobierno. 

Mi madre, de 90 años, solicitó el mes de julio del pasado año incrementar su nivel de dependencia, cuatro meses más tarde la visitó una doctora y en enero le rechazan la solicitud… parece que le falta un punto… ¡recortes hasta en los puntos! Las políticas sociales del proces.  

Las listas de esperas se alargan, las suplencias médicas no se cubren…. Hablan de conciliar la vida familiar y lo que hacen es recortar el horario de los Centros de Atención Primaria. Tal vez la solución sería contratar más personal. La precarización en los contratos a médicos y enfermeras hace que los formados en Cataluña emigren… no a Alemania, no, a Aragón u otras zonas de España. Atención primaria y pediatría es donde más se sufren los recortes.

Legislan poco pero las pocas propuestas que hacen es para des-regularizar, privatizar, aun más, los servicios públicos. El anteproyecto de Ley “Contratos de servicios a las personas” ha sido denunciado por Marea Blanca como una barbaridad contra los derechos de la ciudadanía. 

Reproduzco aquí unas notas de Toni Barbará de Marea Blanca de Cataluña

Bon día Vicente, Unas líneas apresuradas y algunos materiales…

Paradoja!! Parlamento bajo mínimos mientras se gesta una Ley de “contractes de serveis a les persones” a que hace referencia todo el hilo anterior (no reproducible por la extensión)y donde verás la gravedad del tema y la respuesta frontal que desde Marea Blanca manifestamos en sede parlamentaria…

No se revierte la situación anterior: Listas de espera desesperantes, jubilaciones y bajas sin cobertura, carencia de profesionales y en especial en Atención Primaria y Pediatría (han ido emigrando fuera de Cataluña, a Europa o a otras CCAA por el maltrato contractual de aquí -bajos salarios, alta precariedad-)

Saturación insoportable de Servicios de Urgencias. Recortes de horarios de atención en Atención Primaria para “conciliar vida familiar” sin considerar que  lo que des-concilian es a la población más frágil.

Huelgas de médicos, en Atención Primaria y en el Institut Català de la Salut  primero y en toda la red de Catasalut después. Se consiguen migajas en la negociación.

Atención Primaria la llave de todo el sistema, a la cola de Europa y de España: Del 25% del gasto (inversión!!) sanitario que la OMS recomienda dedicar a Atención Primaria y del 20% promedio en la CE, España dedica menos del 15 % y Cataluña menos del 14% !!! Así no hay quien soluciones nada.

Presupuestos presentados de la Generalitat que NO resuelven, revierten, ni recuperan nada (ni en salud ni en dependencia, ni en enseñanza, ni en Renta Garantizada de Ciudadanía, ni….) 

Las externalizaciones/privatizaciones siguen recibiendo conciertos y recursos públicos (bien escasos per se) y no se “desprivatiza” nada (En Valencia p ej. han revertido a lo público el Hospital de la Alzira y están a punto de lograrlo en el de Denia…)

La mercantilización es la norma.

La Consellera (Alba Vergés) solo atiende a actos con las patronales y de agenda de su partido ERC, no ha recibido todavía (antes del parto, ni del post parto) a la Marea Blanca de Cataluña.  Puro discursito dilatorio y ocultando la realidad que se sigue degradando sobre lo ya recortado. 

…Seguiremos… Salud!!

El Govern incumple resoluciones parlamentarias varias (no venta de terrenos públicos a empresas privadas, etc.) Están muy ocupados asistiendo, ahora, a las vistas del proceso contra lo políticos presos por el golpe del 1 de Octubre. Si es necesario desconvocan comisiones o se ausentan de estas para que no haya quórum y no se celebren, lo mismo con los plenos…

Lo más grave es que el Govern, a día de hoy, todavía no tiene aprobada su propuesta de presupuestos pero acusa a la oposición de boicotearles.

La inacción del Governes palmaria, el Parlament esta secuestrado y parado. Los “adalides de la democracia” no creen en ella. Solo es apariencia.

Tal vez lo más paradigmático sea la relación del nacional-secesionismo con la Ley de Renta Garantizada de Ciudadanía, aprobada el 20 de julio de 2017, poco antes de las famosas leyes de desconexión del 6 y 8 de septiembre. Fue utilizada como elemento de diferenciación respecto al resto de España, cual si la sensibilidad de la Generalitat de Catalunyafuera excepcional y bondadosa frente a la racanería del malvado “Estado Español”. A día de hoy el desarrollo de dicha ley deja mucho que desear y puede decirse que las coberturas sociales en Cataluña han empeorado considerablemente. Su sensibilidad social es teatro, puro teatro.

Descentralización y jerarquía institucional

Cataluña es una de las regiones con mayor autogobierno de España y del mundo. La descentralización política de España es una realidad pese a quien pese y en algunas cuestiones es un despropósito.

Dos son los objetivos de una descentralización: Acercar la administración al ciudadano y garantizar la igualdad de todos. Si la descentralización lo que hace es crear nuevas castas políticas a nivel autonómico y genera discriminaciones entre ciudadanos en función del lugar de residencia… algo falla en el diseño.

El problema es que no hay diseño. Las autonomías se han conformado por la cesión extraparlamentaria de competencias a cambio de apoyos políticos puntuales a los gobiernos centrales. Ello ha sido posible por la ambigüedad y la inconcreción del Capitulo 8 de la actual Constitución Española y la falta de mecanismos que aseguren una autentica jerarquía y fidelidad institucional (En la Constitución de la II República esa jerarquía institucional está mucho más definida)

¿Es aceptable el desgobierno de una parte de España por causas ajenas a su función? Acaso esa dejación de funciones ¿no está teniendo consecuencias en la vida de los ciudadanos de Cataluña? Y finalmente ¿es legítimo que un gobierno autonómico, elegido bajo la legalidad constitucional, actúe contra esta?

Hoy en Cataluña la rebeldía contra la injusticia no está en los procesistasdel lazo amarillo, está en la construcción de una izquierda no nacionalista, constitucionalista. Un constitucionalismo que reclama sin ambages una reforma de la Constitución Española para garantizar esa igualdad que el nacional-secesionismo está rompiendo.

Nou Barris, Barcelona. 08 de marzo de 2019

Vicente Serrano.

Miembro del Grupo Promotor del partido IZQUIERDA EN POSITIVOy de la Junta Directiva de la asociación Alternativa Ciudadana Progresista

Autor del ensayo EL VALOR rEAL DEL VOTO. Editorial El Viejo Topo. 2016

“Su” Bandera

José Enrique Centén Martín. Historiador y ensayista.

El uso de los conservadores españoles de la enseña rojigualda es enarbolarla en actos partidistas, una falta de respeto al considerar que  es “su bandera”, cuando realmente es la Bandera oficial que representa a España ante el resto de las naciones, aunque para muchos el sentimiento y la identificación es con la Tricolor (enseña investida por el sentir del pueblo soberano y declarada como tal el 27 de abril de 1931), pero se respeta la existente y sacamos la Tricolor en actos reivindicativos o en fechas determinadas, porque pesa en los corazones y la fidelidad a ella ha sido y es un símbolo de fe y esperanza hacia un futuro próximo. La misma que querían como enseña para representar el levantamiento liberal de Torrijos, y le costó la vida a Mariana Pineda por bordar el color morado en recuerdo a los Comuneros y Castilla, con la palabras Libertad, Igualdad y Ley, siendo ejecutada a “garrote vil” en Granada por orden de Fernando VII el 26 de mayo de 1831 y, ese mismo año el 11 de diciembre en la playa de san Andrés de Málaga, Torrijos y 48 compañeros fueron fusilados sin juicio previo, liberales para quienes la Tricolor era la expresión de sentimientos de libertad frente al absolutismo reinante.

Pero qué podemos esperar de esos energúmenos que la utilizan como enseña guerrera, su origen fuese ese, un símbolo/pendón guerrero desde el 27 de mayo de 1785 por Carlos III para diferenciar los barcos en combate, ya que los reyes de Europa enarbolaban una bandera blanca con su escudo y únicamente estando cerca distinguían su pertenencia. Isabel II la hizo oficial como bandera nacional en 1843, pero hasta el 25 de enero de 1908 no se decreta que ondee en todos los edificios públicos desde la salida hasta la puesta del Sol, poco arraigo y fe tenían en ella.

Estamos en los preámbulos de elecciones y la falta de respeto de la mayoría de esos partidos retrógrados se acrecienta, en determinados lugares brazo el alto cantan el himno de las SS españolas (La Falange), incluso en una localidad pequeña en un acto vandálico pintaron un banco en la Plaza de la Constitución y con la megafonía de un coche cantaron ese himno con algunos brazos en alto. Qué respeto muestran a la enseña, pues al pintar ese banco no se han parado a pensar que muchos culos se sentarán sobre él y sobre “su enseña”, ya no son solo energúmenos, son descerebrados.

En todas la Naciones democráticas en las elecciones no se enarbola la bandera como algo de un partido, enarbolan las enseñas de las distintas opciones políticas. Pero la derecha española lo usa en plan guerrero, incluso autobuses con imagen de Hitler el exterminador. No comprenden que las diferencias de los partidos son de conceptos, el cómo actuar en lo social para la sociedad o a oscuros intereses privados. Son rivales políticos, no enemigos a los que hay que aniquilar, como desean algunos, pregonan Ley y Orden, pero no hablan de Justicia, ya hay suficientes jueces que actúan visceralmente como ellos. Muchos países y uno que tienen como ejemplo (USA), su bandera tuvo un origen igual a la Tricolor y cada Estado tienen la propia que enarbolan conjuntamente, incluso con DNI, carnét de conducir o matrículas de vehículos diferentes en cada Estado y nadie se rasga las vestiduras por ello, es más, se sienten orgulloso de esa variedad.

Establezcamos la analogía sobre ambas banderas:

Bandera tricolor = Libertad, Igualdad y Ley.

Bandera rojigualda (dos colores) = Ley y Orden (Justicia)

En abril votos mil

Rafael López Villar.  Empresario, escritor vocacional y estudioso de la gastronomía tradicional española .

En abril votos mil, pero hasta el cuarenta de mayo no te olvides de ir a votar. Así podría resumirse, prafraseando el refranero, el futuro electoral en España. Pero como no suele ser oro todo lo que reluce yo no me guardaría el carnet de ir a votar hasta que se acabe el año, no vaya a ser que volvamos a las andadas.

Y este arranque de realismo pesimista no es gratuito. Si se miran las encuestas y se palpa el sentir de la calle la imposible conciliación de los datos es evidente.  Es más, si escucha el rumor popular, que cuando el río suena agua lleva, y a continuación se leen las encuestas más rigurosas hay una discrepancia que apunta a una gran cantidad de indecisos, o de voto oculto, o de ambas cosas.

Remarcaba lo de encuestas serias porque en esta categoría no se puede incluir la del forofo Tezanos, que ha convertido un organismo oficial, esto es de todos, en una dependencia de campaña del PSOE. Sus previsiones, sus increíbles previsiones, aún más increíbles desde las elecciones andaluzas, son para abochornar a cualquiera que pudiera tener relación con ellas. A lo peor al final nos da en la boca a todos, pero mientras tanto su CIS se ha convertido en una oficina electoral con desmedidos trazos de forofismo.

Los objetivos son claros en todos los casos, los populismos evidentes y el hartazgo de los votantes palmario. Cada vez más la sensación de desencanto en la calle es la más acusada. Cada vez los ciudadanos sienten más que se le está hurtando la posibilidad de vivir en una democracia real. Cada vez más los ciudadanos tienen la sensación de que salvo pinceladas todo seguirá igual salga quién salga. Si uno es corrupto, el otro quiere sacarte las mantecas vía impuestos. Si uno es quiere un liberalismo que sume a la sociedad en una desigualdad cada vez más insoportable, si legisla a favor de las grandes corporaciones y fortunas,  el otro quiere legislarte hasta la moral, intervenirte hasta tus pensamientos, controlarte hasta la asfixia, y no le importan los medios ni las consecuencias.

Yo diría que lo único que va a movilizar en este caso a los votantes es el problema territorial catalán. Que sin el desafío que suponen las actitudes nacionalistas y el hartazgo de la calle hacia sus posiciones el recuento de votos en estas elecciones duraría diez minutos, salvo que se quisieran votar una a una las abstenciones.

Los dos partidos hasta ahora mayoritarios viven de sus forofos, de ese suelo indestructible de votantes de pensamiento único a costa de lo que sea, incluso de validar la postura más erróneamente grosera, o más groseramente errónea, que tanto monta.

Los extremos populistas son gaseosas que se agitan y parece que van a hacer reventar la botella, pero una vez abierta pierden la fuerza a ojos vista. Su único valor es la capacidad de sumarse al descontento general e intentar representar su voz, pero esa representación es tan efímera como su capacidad de hacer algo que consolide su mensaje, que lo haga real. ¿Y si consiguieran hacerlo real? Pues como bien explicaba Don Mendo sobre el juego de las siete y media, “si te pasas es peor”, si lo consiguieran aún sería peor, porque los medios de los que se valdrían para conseguirlo no serían compartidos por la mayoría de los ciudadanos, incluidos en gran parte sus votantes.

Queda por saber cuáles pueden ser las capacidades de captación de ese nuevo intento de centro que en España es el rincón de los palos. Tras UCD, el nunca nato Partido Reformista y el CDS, Ciudadanos pretende ocupar ese espacio, que es, como toda línea divisoria, de difícil equilibrio sin caer hacia un lado o hacia el otro. Los ejercicios de funambulismo político nunca han tenido demasiado éxito, o al menos no demasiado largo.

Aquí ya nos hemos acostumbrado al poco democrático ejercicio de que el que pierde se tira a la calle a hacer lo más incómodo posible el gobierno del que haya ganado. Porque lo importante para todos ellos no es resolver los problemas del país, ni los problemas de los ciudadanos, no, lo más importante es ganar y ejercer de la forma menos democrática posible el poder.

Alguien, leyendo esto, me va a llamar pesimista. Pues sí, en este caso lo soy. En abril aguas mil, o votos mil, pero posiblemente siga lloviendo el resto del año.

Ens jutgen a tots. Nos juzgan a todos… ¡A mí, no!

Vicente Serrano|Miembro del Grupo Promotor del partido IZQUIERDA EN POSITIVO y de la Junta Directiva de la asociación Alternativa Ciudadana Progresista

 

Viajar en bus tiene el encanto de ver el espectáculo de la ciudad y el inconveniente de una cierta lentitud en el desplazamiento. El metro es más rápido y practico. Esa idílica contemplación en Barcelona últimamente se rompe, no solo por las numerosas e interminables obras como la de Las Glorias, sino por la permanente e impertinente presencia del amarillismo.

Acomodado en el primer asiento del bus, delante a la derecha, ese que te permite ir viendo el paisaje urbano, observé cómo entraba una pasajera que lucía una chapa con el eslogan: “Ens jutgen a tots”. Mi primera reacción fue decirle: ¡A mí, no!, pero entendí que no tenía sentido aclararle lo obvio y que, seguramente, solo conseguiría que me llamará fascista u otra lindeza por el estilo. Desistí de mis intenciones, consciente de que eso alimenta su creencia de que… nos juzgan a todos.

Entre los principios del nacionalismo está la idea de totalidad. El nacionalismo no admite en su concepción la diversidad, a pesar de que lo primero que revindica es su discriminación y su falta de reconocimiento. Pero el nacionalismo o, mejor dicho, los nacionalistas viven esa contradicción con inconsciente naturalidad. Si niegas la totalidad, si te desmarcas del nacionalismo, automáticamente te conviertes en un fascista, cosa que permite relajar la conciencia del nacionalista.

Mientras, la vida transcurre en Barcelona con cierta apática normalidad, donde el juicio a los políticos secesionistas no afecta al día a día, excepto en una molesta y persistente presencia de lazos amarillos en farolas, pintados en la calzada, pegados en los andenes del metro, luciendo en las solapas y en cualquier lugar en la que tu mirada se pose.

Extraña irrealidad en la que vive sumida Cataluña. Esa invasión del espacio público se convierte en insoportable en las zonas rurales. Es una presión en la vida cotidiana que está rompiendo la convivencia. En la gran ciudad es más llevadero: llegas a ignorar la presencia procesista como un mal olor interiorizado.

Una minoría con voluntad totalizadora

El nacionalismo en Cataluña es una minoría con voluntad totalizadora. El discurso nacionalista es una fina y persistente lluvia de ideas simplonas que pervierten la realidad. La imposición del relato secesionista, lejos de ser una aparente reacción del pueblo, es un diseñado y elaborado discurso generado desde equipos muy bien pagados. La “memetización” (extensión y mimetización de ideas falaces, memes)

Del “votar no es delito” al último, “la autodeterminación no es delito”, lo que se pretende, con una afirmación simple y obvia, es deslegitimar la acción del Estado contra los delitos que en estos días se juzgan en el Tribunal Supremo.

Efectivamente, la autodeterminación no es un delito, en todo caso es un derecho, pero Cataluña no lo tiene. Independiente del debate sobre el derecho en sí de autodeterminación, lo que crea ese meme es una duda, una mancha sobre la legitimidad del juicio. Y sobre la legalidad de nuestro Estado de derecho.

Una crisis social muy seria

Caminamos hacia una crisis social muy seria. Son una mayoría minoritaria (poco más de un tercio de la población, ¡no es moco de pavo!) frente a una mayoría simple y descohesionada. Hace años que son los que son y no consiguen crecer, a pesar de las ingentes cantidades de dinero invertidas desde la Generalitat, a pesar de la inmersión lingüística, a pesar del monolingüismo de calle e institucional, a pesar de controlar los medios de comunicación, a pesar de la indolencia, cuando no seguidísimo, de los medios de comunicación no catalanes, a pesar, mucho pesar, de una izquierda desnortada que alimenta esa desigualdad, la de aquí y la del resto de España, a pesar… Pero la huida hacia delante que inicia Mas, agudiza Puigdemont y mantiene el virrey Torra esta generando una patología social que va a ser difícil de paliar.

Es evidente que las tendencias social-fascistas están germinando y que, como en todo movimiento, solo los que mueven los hilos son conscientes de camino emprendido. El aura seudo-democrática de la que se ha dotado el nacionalismo impide a quien se considera victima del “malvado españolismo” entender que su “ser catalán” es tan retrógrado, supremacista y etnicista como el “ser español” de Vox.

La construcción nacional es un proyecto pujolista. Tras cuarenta años, solo los ingenuos se llevan las manos a la cabeza por no haberlo visto venir o piensan, como Pedro Sánchez, que el diálogo, teniendo como pares a los nacionalistas, es la solución. Antes de dialogar hay que establecer unas reglas y definir a los interlocutores. Y, hasta la fecha, nadie parece querer tener en cuenta a la mayoría de Cataluña, la que no es nacionalista. Ciertamente, no ayuda para nada el sistema electoral que impide que la representación de los catalanes sea proporcional al voto emitido.

La inexistencia de representación institucional de una izquierda no nacionalista en Cataluña y la falta de un proyecto español de la izquierda representa un problema para la resolución del conflicto.

¡En ello estamos!

Un destello

Carlos Muñoz. Escritor y Redactor Letras Plazabierta.com    ||

Cualquier proceso, ya sea natural o artificial, tiende irremediablemente al fracaso. Tras un tiempo de óptimo funcionamiento, el proceso puede ser víctima de dos acontecimientos opuestos que le abocan a su detención; bien se acelera hasta llegar un punto en el que todos sus componentes saltan por los aires; bien va enlenteciéndose poco a poco, hasta que se detiene por puro desgaste de sus elementos conformadores. El cáncer por un lado y la vejez por otro, son dos ejemplos reales de este problema existencial.

Pues bien, si trasladamos lo dicho anteriormente a la política española, vemos como el esquema se repite; partidos de nueva creación que en pocos años crecen desmesuradamente y que se hinchan como globos para después explotar como supernovas y partidos de lejanos orígenes, que avanzando como tortugas, crean a su lado un agujero negro que todo lo traga, incluidos a ellos mismos. Aquí ya que cada lector coloque a cada formación en la casilla correspondiente.

Y no podría dejar de escribir estas líneas sin describir a un determinado grupo de corpúsculos, muy semejantes a las tan odiadas garrapatas y transmisores del peor de los males que puede sufrir una nación: el localismo.

Estos grupos, al no generar ningún proceso, pues carecen de los elementos necesarios para ello, parasitan en organismos mucho más desarrollados, llevando a estos últimos, pasado un tiempo, a un estado letárgico en el que son fácilmente controlables por sus huéspedes, produciéndose situaciones tan lamentables como el abandono de intereses nacionales en pos de una sociedad basada en un “Neoneardenthalismo” sumamente peligroso.

Busquemos consuelo en la frase que son Miguel de Cervantes, puso en boca de su personaje don Quijote: “Aún entre los demonios hay unos peores que otros, y entre muchos malos hombres suele haber alguno bueno.” Es lo único que nos queda.

Dime con quién andas

Rafael López Villar.  Empresario, escritor vocacional y estudioso de la gastronomía tradicional española .

A veces, viendo las noticias, recuerdo el refrán aquel que decía: “dime con quién andas y te diré quién eres”. Yo no sé, ni me importa, ni me apetece, saber con quienes andan, aunque es fácil deducirlo, muchos de los personajes extraños que aparecen vociferantes y desgañitados explicando lo malísimos que son los otros. Siempre, debe de ser así al parecer, hay otros que son los malos. En realidad, y según mi punto de vista, los peores porque a mí me parecen todos malos. Malos, mentirosos, ambiciosos y absolutamente desvergonzados, porque si tuvieran un mínimo de vergüenza, de esa que se llama torera, no dirían muchas de las cosas que dicen, y que todos sabemos que son mentira, ellos también, pero si podríamos decir, parafraseando, dime a quién escuchas y te diré quien eres.

Para mí existen tres categorías:

  1. Los que vergüenza ajena. Por sus expresiones, por sus maneras, por su absoluta falta de rigor léxico e intelectual.
  2. Los que por su tono y su lenguaje tiene más interés en soliviantar que en convencer.
  3. Los que sin reparar en su tono ni en sus palabras sabes que lo que dicen está siempre bajo sospecha. Bajo sospecha más que nada por eso de la presunción de inocencia.

Así que dado que hablan con la extraña convicción de que pueden convencer a alguien, conversos aparte, y que yo dudo que eso realmente pueda suceder, hablan en realidad para los que ya están convencidos, y esos convencidos, esos conversos, esos forofos de la palabra ajena, se pueden definir por la categoría de aquel al que escuchan y cuyas ideas integran como propias.

Los máximos exponentes de  la categoría uno podrían ser, por orden de vergüenza, Nicolás Maduro, Donald Trump, Gabriel Rufián o Carmen Calvo. Hay más, pero estos se me destacan.

Me resulta imposible imaginarme el tipo de capacidad intelectual, de capacidad de análisis, de los que enfervorizados aplauden, aclaman, las palabras muchas veces incoherentes, otras simplemente ridículas, y vacías de estas personas, evito el término personajes a propósito.

No importa, llegado el momento de escucharlos, si pueden tener algo de razón en lo que dicen, ni siquiera importa la, habitualmente, carencia de construcción racional de sus mensajes. El pensar, por un solo instante, que sus palabras pudieran parecerme convincentes me produce tal vergüenza que cada vez que se ponen a hablar me resulta inevitable levantarme y dejarlos con la palabra en la boca. En la boca o en cualquier otra parte de su anatomía con la que puedan articular.

De la categoría dos pondría como ejemplos a Jeremy Corbyn, a Boris Johnson, a Bolsonaro, a Gabriel Rufián, a Pablo Iglesias, a Quim Torra, a Carles Puigdemont o a Santiago Abascal. Todos ellos populistas, vocingleros, frentistas. En sus palabras siempre parece vislumbrarse una falla moral que hace inaceptable el trasfondo de su mensaje. Sus mensajes tienen siempre un regusto a persecución, a miseria, a infelicidad individual y colectiva, a necesidad de señalar para no ser señalados, que me induce a sospechar hasta de mí mismo. No importa si alguna vez su extenso catálogo de enemigos perseguibles, a los que se adivina en muchos casos exterminables, puede coincidir con alguna parte del mío. No importa si sus razones, que se adivinan en algunos casos irracionales, pueden parecer, en algún momento, semejantes a alguna mía. No importa `porque lo que nunca podrá coincidir es su manera de abordar las soluciones, la manera de crear afrentas y dolor en la sociedad, de fomentar mediante las palabras y los hechos el enfrentamiento y el odio.

La tercera no por menos evidente es menos peligrosa. Como representantes ideales casi cualquier político de actualidad. Theresa May, Juan Guaidó, Pablo Casado, Pedro Sánchez, por poner unos pocos. Solo pertenecen a la categoría cuando se ponen ante una cámara o un micrófono, cuando empiezan a decir sus verdades, que al contrario de las del barquero, se adivinan parciales  y efímeras, válidas solo para incondicionales y aplicables en circunstancias que no permiten otra salida.

Pongamos un ejemplo, un desgraciado ejemplo, de actualidad: Venezuela. Claramente escuchar a Maduro produce un rechazo intelectual absoluto. Sus palabras desprenden toda la demagogia y la insania ética del que solo habla para escucharse, para ser aplaudido a la fuerza, para poner sobre la mesa enemigos ficticios, odios ancestrales y defender una aristocracia ideológica que lo sostiene por propio interés. Sin embargo el mensaje de Guaidó es un mensaje de esperanza, un llamamiento a valores indiscutibles  y un ofrecimiento de una salida a un sufrimiento popular inaceptable. La elección es clara, el posicionamiento indudable. Pero, siempre hay un pero, yo no puedo evitar pensar que una vez resuelta una crisis de lesa humanidad, Guaidó guarda en el fondo de su armario la vuelta a Venezuela de una oligarquía incapaz de repartir la riqueza, de defender los valores que dice defender y que representa los intereses de las grandes multinacionales que acaparan y empobrecen sin hacer ese empobrecimiento evidente, pero si fatal. Al final el único perdedor real, gane quien gane, será el pueblo venezolano que  a pesar de tener un país rico en recursos nunca podrá disponer de ellos para su propio beneficio y lograr una situación social de bien distribuida riqueza y política de independencia y eficacia.

¿Y España?, pues en España entramos en ese periodo que al principio comentaba: dime a quien escuchas y te diré quién eres. Dime a quién votas y te explicaré como prefieres que te engañen. Por rematar con el refranero, entre marionetas anda el juego, y a mí el hecho de que se vean los hilos me sume en la apatía, en la indiferencia, en la incapacidad de votar a ningún muñeco por muy bien manejado que esté, y por mucho que le aplaudan.

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