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De Guatemala a guatepeor

Hay conflictos en los que tomar partido es de una imposibilidad manifiesta, en los que no hay forma de decantarse por ninguna de las vías abiertas por incompatibilidad moral y por falta de información.

O por ser más exactos por falta de información fiable, porque si algo sobra en esta sociedad es la información, o, para ser más exactos, la opinión, porque toda la información que recibimos es opinada, y eso nos lleva a una desconfianza sistemática de su veracidad.

Cuando los conflictos se observan desde lejos, la distancia en vez de aclarar la perspectiva difumina los hechos, incapacita la posibilidad de ver con independencia y claridad.

Un ejemplo claro lo tenemos en el lamentable, parcial y partidista comunicado del PEN sobre Cataluña que hemos sufrido los españoles esta semana. Lleno de inexactitudes, trufado de incoherencias y falto absolutamente de una segunda visión sus conclusiones no solo son en muchos casos falsas, si no ofensivas para todos los españoles.

Es lo malo de las ideologías, que miran con un solo ojo y son incapaces de ver la realidad en relieve.

Pero no era sobre nuestro país sobre lo que yo quería comentar, no, si no sobre la terrible situación que vive el pueblo venezolano. Sojuzgados por un régimen de teatrillo, donde el presidente es un actor lamentable, el guión está lleno de faltas de ortografía y el local se desmorona día a día en una lucha interna en la que un personaje de ópera bufa da unos discursos que serían abucheados en una guardería, cómicos, previsibles, grandilocuentes y en los que confunde sistemáticamente lo que quiere él con lo que necesita el pueblo.

“… la terrible situación que vive el pueblo venezolano. Sojuzgados por un régimen de teatrillo, donde el presidente es un actor lamentable, el guión está lleno de faltas de ortografía y el local se desmorona día a día en una lucha interna en la que un personaje de ópera bufa da unos discursos que serían abucheados”

Y hoy nos despertamos con la noticia de que un miembro de la oposición se ha nombrado presidente, diría se ha autonombrado pero parece ser que ha seguido una vía legal, incomprensible, pero legal. Y aquí empieza el problema. Si con uno la Venezuela oficial estaba contenta y la oposición oprimida, con el otro la oposición considera que hay una oportunidad mientras la oficial se queja.

Veamos, si con Maduro el país era un desastre y hablábamos de hambruna, de falta de abastecimiento hasta de lo más elemental. Teniendo en cuenta esto se tiende a pensar que por fin hay un rayo de esperanza para los que lo luchaban.

Y en plena euforia por la solución posible, al leer la prensa, te enteras que los primeros en reconocer al nuevo presidente son Trump y Bolsonaro, y se te caen los palos del sombrajo.

La frase te viene inevitablemente a la cabeza. ¿Y si salen de Guatemala para meterse en guatapeor? Porque, como ya he dicho varias veces en el tema catalán: “dime con quién andas y te diré quien eres”. Quién con populistas se acuesta inadecuado se levanta.

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España tiene manchadas las manos de sangre

Al igual que las personas, un país, nación o estado, tiene que responder a unos principios éticos, no en vano su estructura social  está integrada por individuos, de manera que, en gran parte un país es el reflejo de sus ciudadanos, máxime en un estado democrático donde tenemos el poder de votar a los que consideran más dignos de manejar los hilos que hacen posible la convivencia social. El problema viene cuando la degradación social es tan grande que todo lo que se presume que debería ser un buen gobierno se transforma en una charca de sapos y culebras, donde la inmundicia impregna todo lo que toca.

A veces, acudiendo a las relaciones internaciones, comerciales y diplomáticas se justifican actos de difícil justificación desde el ámbito de la catadura moral, aunque se intente acudir a justificaciones de índole humanitaria cuando lo que prevalecen son otro tipo de interés como el económico. Tal es el caso de la venta de armas a países con conflictos bélicos o patrocinadores de los mismos con base en ideologías o creencias religiosas fanáticas, muy propio cuando lo divino es la justificación del mal que se causa como redención necesaria de los infieles.

Otras veces, los conflictos buscan solamente alianzas para hacerse con un determinado territorio a modo de conquista o recobrar el que consideran arrebatado por razones históricas, aunque lo más surrealista hace acto de presencia cuando la actuación es como redentor en busca de la paz a través de la guerra, por aquello de que para construir primero hay que derribar.

Partir del hecho que la guerra es necesaria en determinados momentos como defensa ante un ataque exterior para hacer valer la soberanía de un país y defender a los propios ciudadanos, nos lleva a un conflicto moral a quienes rotundamente rechazamos cualquier conflicto bélico; aunque, siendo conscientes que la perfección cuando el ser  humano está por medio no existe y que el mal está presente en el mundo, evidentemente ante un ataque exterior lo normal  es pensar que éste se repela, aunque no para ello hay que utilizar las mismas reglas del juego, sobre todo en protección de una sociedad civil que es la que termina pagando las consecuencias de cualquier tipo de guerra. De tal manera que entendemos que cualquier conflicto armado debe repelerse dejando paso a la diplomacia y a la intervención de estamentos públicos cuya misión es la de garantizar las buenas relaciones internacionales como valedores de los derechos humanos, como Naciones Unidas.

“Partir del hecho que la guerra es necesaria en determinados momentos como defensa ante un ataque exterior para hacer valer la soberanía de un país y defender a los propios ciudadanos, nos lleva a un conflicto moral a quienes rotundamente rechazamos cualquier conflicto bélico”


¿Puritanismo?, no, nada más lejos si entendemos éste como rigidez y escrupulosidad excesiva en el cumplimiento de determinadas normas de conducta moral pública o privada. En todo caso, si tuviéramos que etiquetar este rechazo absoluto a la guerra su fundamento partiría del humanismo o supervivencia social, de ahí que condenemos cualquier tipo de justificación de la guerra; porque, además del mal causado demuestra la ineptitud de nuestros gobernantes o su excesiva ambición de preponderancia internacional.

Recordemos como una no muy lejos alianza entre EEUU, Reino Unido y España, durante el gobierno de José María Aznar justifico un ataque bélico contra Irak en busca de armas de destrucción máxima, contraviniendo incluso la resolución de la Naciones Unidas de su inexistencia según los observadores internacionales que se trasladaron a la zona, como finalmente ha terminado demostrándose; circunstancia que, como todos sabemos fue la muerte inútil de 92.614 civiles entre 2003 y 2008, según el equipo de Madelyn Hsiao, del King’s College londinense (Reino Unido), en cuyo análisis utilizaron datos de un proyecto no gubernamental (Iraq Body Count) que contabiliza las víctimas de episodios violentos aparecidos en la prensa, contrastándolos con información de hospitales, morgues, estadísticas oficiales y diversas ONGs, lo que hace bastante fidedigna la citada cifra.

En estos momentos España participa únicamente en conflictos armados, según la justificación de nuestros gobernantes por razones humanitarias. Que gran falacia. Nos hacemos garantes de la paz utilizando la guerra o vendiendo armas a países para este menester. Claro, que pensar en la pureza de un país es algo tan utópico como pensar que el poder es innecesario para garantizar el buen funcionamiento de sociedad, salvo que creamos en la Anarquía, donde el estado del individuo debería ser tan avanzado como para hacer posible el autogobierno.

“Que gran falacia. Nos hacemos garantes de la paz utilizando la guerra o vendiendo armas a países para este menester.”

En definitiva, moralmente la guerra no tiene justificación porque con ella se está eliminando el más preciado de los derechos del ser humano como es el derecho a la vida, como tampoco lo tiene la venta de armas de nuestro país a quienes participan de una manera u otra en dichos conflictos, porque haciéndolo se está manchando las manos de sangre. Tal es el caso de la venta de armamento a Arabia Saudí, uno de sus “socios” internacionales, armas que terminan matando a seres inocentes como son los niños.

Según Naciones Unidas, sólo durante 2016 más de 15.500 niños atrapados en conflictos armados fueron víctimas de violaciones de derechos generalizadas, incluidos asesinatos y mutilaciones, reclutamiento y negación del acceso humanitario.

En los últimos años, España se ha convertido en uno de los mayores exportadores de armas del mundo, cuando la respuesta debería ser por el contrario el incrementar la ayuda y asistencia a los niños atrapados en conflictos armados, las víctimas más inocentes, como en el caso de Yemen donde se enfrentan Arabia Saudita e Irán, con más de 4.000 niños asesinados  o que han resultado heridos desde que empezó el conflicto en marzo de 2015. Lo que demuestra que la catadura moral de quienes gobiernan ni siquiera está a un nivel aceptable, máxime cuando se les llena la boca de estar preocupados y de participar en la defensa de los derechos humanos en otras partes del planeta, lo cual es cierto, pero no por ello quedan redimidos de ser cómplices de las muertes de civiles, entre ellos niños, en otras partes del mundo, con la consiguiente correponsabilidad de todos nosotros que no hacemos lo suficiente para rechazar con energía cualquier tipo de conflicto bélico.

Campaña de recogida de firmas de Save the Children España contra la venta de armas de nuestro país. Si quieres participar haz clic aquí

El Papa, ¿hombre bueno o malo?

 

Hace algunos días discutía con un amigo acerca de la existencia de Dios, del bien y del mal, de la propia existencia del ser humano. Claro, este amigo es totalmente ateo, o al menos eso aparenta.

Continuando con el relato…, este amigo ateo tiene un apego muy singular a ese dicho que dice algo así como: “vamos a vivir bien que son tres o cuatro días”, es decir, de disfrutar el aquí y ahora, como si no existiese futuro, de los placeres de la vida. Claro, este amigo todavía es joven, pero no le falta razón, salvo que tenga por diosa a una moto, pero también lo entiendo, a veces es mejor una moto que un mal amigo.

Bueno…, acordándome de esa conversación y del esfuerzo que tuve que hacer para no aparentar un “carca”, tengo que decir que mi posición en ese momento fue una posición agnóstica1 y punto, igual que ahora.

No niego la existencia de Dios2, y hoy escribo ese “DIOS” con mayúsculas porque no le pongo o hago lo hasta lo imposible por no ponerle una cara determinada, una imagen religiosa, para que se me entienda. Creo en un Dios que es energía, en un Dios creador del universo, un arquitecto superior, pero no como nos lo pintan en las iglesias, de  ese hombre con barba blanca y un triángulo encima de su cabeza que en siete días creó todo;  lo cual no deja de ser un simbolismo de un inicio del todo desde el nada. Yo me refiero a Él como energía cósmica en el sentido que algunos científicos como Stephen Hawking, explica del origen del universo en sus diferentes teorías.

Y…, ¿porque Hawking y no lo que dice la iglesia sobre Dios?. Por cierto mi iglesia de nacimiento es la católica. En cuanto a la pregunta, creo que no hay que elegir sino mezclar, y de esa mezcla quedarse con lo que más nos satisfaga, eso sí con la coherencia que esa satisfacción exige. Me explico, aunque el católico, creyente y practicante exige el cumplimiento de una reglas y la creencia de unos dogmas, aporta la satisfacción de que existe un Ser Benevolente que en la muerte nos va predornar todos nuestros pecados y errores, y recoger en sus brazos, viviendo a su lado la vida eterna. Sin embargo en mi caso no me aporta satisfacción alguna porque mi única aportación al universo es la energía en la que me transformaré cuando me muera.

Centrándome aún más en el tema, mi posición agnóstica es destacable en el hecho de que nada me posiciona ideológicamente, por decirlo de alguna manera a la figura del Papa y de la Iglesia católica, de manera que si tengo que posicionarme respecto a su lider acerca de si es un hombre bueno u hombre malo, indudablemente mi respuesta sería la de un hombre bueno y, con ello no juzgo su trayectoria o viaje por esta vida que le precede, por dos razones, una porque no he indagado sobre la vida de Jorge Bergoglio antes de ser Papa y, segundo, porque no soy quien para juzgar a nadie en el sentido de atribuirle una condena a una conducta negativa determinada una condena que, simplemente, puede consistir en el desprestigio. Y, digo bueno, porque me lo parece, simplemente, y porque lo ha demostrado a lo largo de su pontificado, pero sobre todo por haberse puesto a levantar las alfombras de una institución de 2000 años de existencia, que por ser llevada por hombres, forzosamente ya no es infalible y, por lo tanto tiene sus cosas buenas y sus cosas malas, como todos.

” si tengo que posicionarme respecto al líder de la Iglesia, ¿hombre bueno u hombre malo?, indudablemente seria un hombre bueno y, con ello no juzgo su trayectoria o viaje por esta vida que le precede”

Creo, además, que es un hombre valiente porque la limpieza que ha iniciado incomoda a un sector dentro del vaticano, vamos a llamarlo, más conservador, con mucha fuerza debido a un amplio sector entre los fieles que les apoyan.

Que no es un hombre perfecto, que no es un dios en la tierra, pues claro que no. Hasta si se lo preguntan a él creo que respondería en este mismo sentido, no sólo por humildad, que en este caso no es el hombre de un simple golpeo en el pecho con la mano derecha, sino por su gran conocimiento del ser humano como jesuita que es.

Parece que el ser progresista en nuestro días es cumplir y defender una serie de dogmas que, ademas, debes creer a pies juntillas, como ser feminista, gay, lesbiana, o  apoyarlos  hasta casi pensar o sentir como ellos; ateo, anarquista, anti-sistema, radical, animalista y otra serie de tópicos y típicos comportamientos, forma de vida, creencias que aunque es cierto son propios de personas con una mentalidad abierta, no tienes porque compartir necesariamente en toda su extensión, porque si algo lleva implícita esta condición de progresista debería ser la de ser libre-pensador y tremendamente respetuoso con las opiniones contrarias.

“… así debes ser feminista, gay, lesbiana, o  apoyarlos  hasta casi pensar  o sentir como ellos; ateo, anarquista, anti-sistema, radical, animalista y otra serie de tópicos y típicos comportamientos”

Así pues, dentro de ese progresismo mal entendido, otro dogma o pauta a seguir es presumir -no todos -, y este no es el caso de mi amigo-, de cierto ateísmo en una posición claramente anticlerical, por varias razones, pero sobre todo por la fuerza opresora que ha ejercido a la largo de su historia, muchas veces muy unida al poder del Estado, como ha sucedido en la historia reciente de nuestro país.

No me gustan las religiones porque no me gustan los dogmas. Sólo me importa el humanismo y por lo tanto el lado humanista de la Iglesia de la que estamos hablando lo tiene. Por supuesto que debería ser más amplio, a pesar de su boato, ritos y viejas tradiciones, que a mi no me importan, aunque es cierto que podría utilizar sus tesoros para atemperar la plaga de pobreza en muchos de los países del sur del planeta, aunque aquí tendríamos en contra la propia conservación  del patrimonio histórico artístico de sus bienes y otras labores sociales que hacen.

No le demos más vueltas, la Iglesia tiene sus cosas buenas y sus cosas malas, como buenos y malos son sus servidores, estando entre los malos los pederasta que cada día son más y que se autodenominan siervos de Dios para cometer sus ignominiosos actos. Igualmente, el Papa tiene sus cosas buenas y malas.  Pero perdonen los “progresistas” -las comillas son intencionadas para diferenciarlos de los que realmente lo son-, no voy a sacar mi odio visceral y escupir la hiel que circula por mis venas contra todo lo que huela a Iglesia, y menos públicamente, porque, no tengo odio ni hiel en las venas y en segundo lugar porque juzgar a la Iglesia es juzgar a los seres humanos que la dirigen, aunque entiendo, a veces, la misantropía de algunos de mis amigos y amigas,  y también el anticlericalismo, y no es para menos.

1, adjetivo/nombre masculino y femenino

[persona] Que, sin negar la existencia de Dios, considera inaccesible para el entendimiento humano la noción de lo absoluto y, especialmente, de Dios.

“ser agnóstico depende de un razonamiento intelectual; lo que el

2, En las religiones politeístas, ser sobrenatural al que se rinde culto; tiene poder sobre un ámbito concreto de la realidad y sobre el destino de los humanos.

La reconstrucción del planeta

 

Dijo Albert Einstein que: “No se como será la tercera guerra mundial, sólo se que la cuarta será con piedras y lanzas”, y es que, está claro que el orbe nunca ha estado más en peligro que ahora, donde las cabezas nucleares de los misiles que las grandes potencias mundiales poseen están más calientes que nunca. No se trata de una actitud derrotista y mucho  menos alarmista, sino  una simple constatación de los hechos, con líderes al  frente de aquellas cada vez más exaltados, por una parte en respuesta a los conflictos bélicos existente en oriente medio con polarización en el control del mundo y de las reservas de petróleo y otras materias primas entre EEUU y Rusia, sobre todo con un Donald Trump cuya actitud bélica es más que manifiesta.

 

A lo anterior hay que añadir otra serie de conflictos que afectan a casi todos los países del mundo y más directamente a los ciudadanos, tales como el terrorismo, el narcotráfico, la inmigración ilegal, el hambre, el subdesarrollo, la contaminación y el consiguiente calentamiento global del planeta, que hacen que las bases del sistema capitalista se tambaleen, con una super población cada vez más exaltada por la indignación de la pésima gestión de quienes manejan los hilos del poder.

En definitiva, vivimos en un mundo enfermo física y mentalmente grave, donde la esquizofrenia hace que nos movamos entre ideologías antagónicas y radicalizadas en muchos casos, pasando de unas a otras según el movimiento del viento o los intereses del momento. Enarbolamos la bandera de la paz pero no dudamos en machacar a nuestro adversario político llegado el caso, en vez de buscar consensos que nos beneficien a todos, luchamos por los intereses de los animales o contra su maltrato pero no dudamos en comer carne, defendemos la igualdad de la mujer pero en nuestro ámbito privado dejamos que sean ellas las que lleven la carga del hogar y de los hijos, además de trabajar fuera de casa como si de superwomen se tratase, eso sin contar con los movimientos feministas para los que el hombre es un fiero enemigo sin evolucionar en línea directa con el  Hombre de Cromañón y, a veces, no es para menos.

Un simple botón lo controla todo, el mundo, lo creamos o no, está pendiente de un hilo cada vez más fino y todo por dos causas, la primera del aguante de sus habitantes frente a un poder global donde el dinero lo controla todo y la  avaricia de quienes lo tienen sin dejar lugar al bienestar de los peor tratados por el sistema y, la segunda, la incapacidad de nuestros representantes de llegar a acuerdos que equilibren la balanza entre países y personas ricas y pobres, reflejo propio de comportamiento humano que siempre busca quedar por encima de los demás, en una actitud soberbia y de dominio o control de los demás.

Nos enfrentamos, por tanto, a dos posibilidades ante tan grave situación, una la de levantar el pie del acelerador que hace que el mundo esté girando a una  velocidad vertiginosa incapaz de controlar o bien prepararnos para hacer frente a lo que se nos avecina, un planeta en vías de destrucción. En ambos casos la respuesta final será la reconstrucción. La reconstrucción de un sistema de valores que se transformen en reglas de obligado cumplimiento por aquello de que la norma sin espada no es más que palabra,  o la reconstrucción en el sentido al que nos lleva las palabras del Albert Einstein en principio citadas, a la reconstrucción de un planeta totalmente destruido, en el que quizá durante muchos años no quedará un resquicio para la vida.

“Nos enfrentamos, por tanto, a dos posibilidades ante tan grave situación, una la de levantar el pie del acelerador que hace que el mundo esté girando a una  velocidad vertiginosa incapaz de controlar o bien prepararnos para hacer frente a lo que se nos avecina, un planeta en vías de destrucción”


Ante esta descripción de los hechos lo normal es que todos entremos en el desánimo y en la resignación, pues entendemos que en nuestra minúscula existencia en comparación con el orbe y de las fuerzas que lo controlan poco podemos hacer. Sin embargo, las cosas no son así, todos y cada uno de nosotros aunque nos parezca mentira tenemos mas fuerza de la que nos pensamos, fuerza que si la unimos a la de nuestros semejantes puede desembocar un poder enorme.

No se trata de reventar o destruir el sistema como algunos dicen y hacer otro nuevo, no. De lo que se trata es de cambiar nosotros mismos para que nuestro entorno sea diferente, dicho de otra manera, adoptando una actitud diferente frente a lo que sucede en nuestro círculo social más inmediato, saliendo de la burbuja que todos nos hemos creado a nuestro alrededor para defendernos de los ataques externos, fomentando cada vez más una individualidad que hace que este planeta cada día se fracture más.

 

“De lo que se trata es de cambiar nosotros mismos para que nuestro entorno sea diferente, dicho de otra manera, adoptando una actitud diferente frente a lo que sucede en nuestro círculo social más inmediato, saliendo de la burbuja que todos nos hemos creado”


Si nosotros cambiamos hacia actitudes más generosas frente a los demás, más solidarias y con el único fin de hacer un mundo mejor, contagiaremos a quienes estén a nuestro alrededor. Se trata de adoptar una posición más activa frente a los problemas que nos afectan a todos, pero siempre con la predisposición de buscar soluciones que beneficien a la generalidad y no a unos pocos, no desde ideologías transnochadas  y manipuladoras sino desde ideas que sirvan para transformar el mundo, para su reconstrucción moral, porque mientras no gire sobre el eje del interés común o general no habrá nada que hacer e inevitablemente llegaremos a la destrucción total, quizá sin retorno. Si nosotros cambiamos indudablemente también cambiarán nuestros representantes, porque ellos están hechos de la misma pasta que el resto, pero, además, porque de nosotros dependerá su elección y su sustento en el ejercicio del poder.

Sí, es necesaria una revolución, pero una revolución de ideas, de principios, hacia dentro del ser humano. No hace falta sangre, ni voces, ni imposición de ideologías. Se trata de una revolución en silencio de la que tú ya puedes formar parte. Y, si no estás dispuesto o dispuesta a hacer nada, por lo menos cállate, porque tu ruido ya empieza a molestar.

 

Hipocresía e inmigración

Dice Pablo Casado que “No es posible que España pueda absorber a millones de africanos, y lamentablemente tengo que darle la razón habida cuenta que para hacer caridad primero tenemos que tener satisfechas las demandas de nuestra sociedad que, desgraciadamente son muchas y algunas de ellas tan urgentes que de ello depende el bienestar de muchas familias españolas. Tampoco se trata de que demos las sobras porque en el momento actual tampoco sobra tanto. Ahora bien, debemos preguntar al Sr. Casado que ha hecho su partido por los emigrantes aparte de poner alambres con concertinas para parar las avalanchas que en determinados momentos se producen en la frontera con el continente africano, cosa que también hizo el PSOE, o someter a los que han logrado su entrada a un absurdo examen de españolismo.

También estoy de acuerdo que el problema de la inmigración es un problema global o al menos europeo en cuanto que es éste el continente especialmente afectado, a lo que el gobierno del PP y también el del PSOE ha contribuido bastante poco para buscar soluciones, sólo parches puntuales que no arreglan una situación de la que especialmente somos responsables todos los países que vivimos sumidos en un sistema capitalista donde lo que impera es el poder del dinero y el bienestar de unos pocos, los más ricos, creando  desigualdades con determinadas zonas del planeta, lo que al final se traduce no sólo en la necesidad de que sus habitantes tengan que buscarse la vida en zonas más prosperas para poder subsistir. Países por otra parte, ricos muchos en materia primas, también explotados por el capital extranjero

Ningún argumento puede justificar el dejar morir a personas por la simple cuestión de haber nacido en el lugar menos adecuado para garantizar su subsistencia, pero tampoco es suficiente el argumento de permitir que todos los emigrantes procedentes de tales lugares se establezcan en nuestro país y, menos que se produzca un rechazo xenófobo donde la violencia es la única respuesta; de la misma manera que tampoco es admisible que la entrada se produzca de forma violenta, aunque comprensible cuando de lo que se trata es la opción de seguir viviendo o mal viviendo, o ¿acaso alguno de ustedes no defenderían con uñas y dientes su propia vida y la de su familia?.

La emergencia humanitaria exige respuestas inmediatas, respuestas o soluciones a largo plazo, donde la parte más débil, en este caso quienes huyen en muchas ocasiones de una muerte segura, no dejarles morir en las pateras o en las precarias embarcaciones que intentan llegar a nuestras costas o impidiendo el atraque en nuestros puertos de aquellas pertenecientes a ONG´s cuyo único fin es contribuir a aminorar las muertes por esta circunstancia. Cualquier país debería estar obligado internacionalmente a prestar el auxilio necesario a quien lo necesita, pero de la misma manera internacionalmente debe financiarse la acción de protección civil prestada.

 

“Cualquier país debería estar obligado internacionalmente a prestar el auxilio necesario a quien lo necesita, pero de la misma manera internacionalmente debe financiarse la acción de protección civil prestada.”

La cuestión, realmente se complica, cuando intentamos dar respuesta a la pregunta de qué hacer cuando las personas que han llegado a nuestras fronteras logrando la entrada en el país se han recuperado después de la adecuada asistencia sanitaria que les hemos prestado: ¿las devolvemos a su país sabiendo que de nuevo volverán a intentar huir de las condiciones paupérrimas en las que viven o de los conflictos bélicos en los que en los que están sumidos sus países?, ¿las acogemos aún sabiendo que no estamos en condiciones de recibir a tanta gente?.

Sería muy fácil recurrir al argumento o sentimiento de la solidaridad y la caridad que a la gente de bien nos puede aflorar ante estas situaciones, pero no se trata solamente de tener buenos sentimientos, se trata de humanismo, un humanismo que deben asumir todos los países, primero intentando solucionar las desigualdades económicas en el planeta, pero, también, colaborando con los países receptores por proximidad a los países de procedencia, primero con la financiación necesaria para una adecuada asistencia sanitaria y social y, por otra parte, siendo conscientes todos, y con ello me refiero a los ciudadanos de a pie, de que estamos ante un problema que no se puede solucionar echando a la gente y menos aún demonizándolos por ser de otro color o de otra raza.

El orbe esta en peligro, un peligro que afecta a todos y no solamente a los que huyen de sus países, quizá mañana seamos nosotros los que tengamos que emigrar, quién sabe, situación que todos en cierto modo hemos tolerado y que seguimos tolerando por pensar que la política no tiene que ver nada con nosotros. Basta ya de buenismos como el de Pedro Sánchez, que no digo que no sea oportuno ante situaciones de emergencia humanitaria, puesto que algo hay que hacer, pero no sólo para colocarnos medallas y menos aún para crear confrontación como hacen determiandos partidos de la derecha española.

 

Nosotros, vosotros y ellos

Hay episodios, como el de la inmigración, que desempolvan los viejos fantasmas arrinconados en el fondo del armario de la conciencia, pero nunca que nunca han sido superados ni olvidados. La habitual, y deleznable, corrección política va logrando que nadie se exprese libremente por temor a ser calificado como apestado social. Y curiosamente esto se hace en muchos casos en nombre de una libertad que solo entienden los que se consideran con derecho a dar certificados de libertad o corrección de pensamiento a los demás.

Pero no trataban mis palabras de hablar sobre la libertad, concepto escurridizo y excesivamente interpretable según el gusto de quién lo menciona, que también. Mi interés era hablar sobre los fantasmas que saca a la luz un episodio como el del barco llegado a Valencia con su, carga me parece deleznable, pasaje de personas en necesidad.

Partamos de que tan loable es la actitud del gobierno español como inhumana es la del italiano. Así, de entrada. Pero de entrada el cambio de luz entre el exterior y el interior suele producir una necesidad de adaptación para apreciar las formas correctamente. A veces eso sucede también con los hechos. Necesitan de análisis y perspectiva para apreciar todos los matices.

Eso no significa que justifique el comportamiento de los italianos, pero tampoco que aplauda ciegamente el español. El gobierno italiano tiró del populismo más rancio y deleznable para denunciar una situación por la que se ve superado. El gobierno español tiró, en unas circunstancias en la que su decisión le era popularmente favorable, del populismo más buenista para ofrecer una solución a pesar de que la presión inmigratoria, en muchos casos orquestada con fines políticos por nuestros vecinos, puede ser tan insoportable como la que soportan otros países limítrofes.

Pero una vez comentada la posición política, la calle comenta, se posiciona y quiere hacerse oír. Y quieren hacerse oír la parte de la calle que encuentra solo problemas y aquella otra parte a la que todo le parece bien. Y, como siempre sucede, ninguna de ambas partes es capaz de detentar la razón absoluta, y ambas partes tienen su cachito de razón. Nada nuevo.

Todas las posiciones tienen su parte de verdad y su parte de irracionalidad. Todas, excepto las que parten de un odio irracional, o de un irracional estado nirvánico, deben de ser tenidas en cuenta, escuchadas, contestadas y, en la medida de lo posible, satisfechas. Tal vez, como casi siempre, es la desinformación a la que se somete a la población la mayor causante de este prejuicio. Contra la mentira información veraz y contrastable.

 

“Tal vez, como casi siempre, es la desinformación a la que se somete a la población la mayor causante de este prejuicio. Contra la mentira información veraz y contrastable.”

Argumentario negativo: No hay dinero para acoger a tanta gente, quitan el trabajo y los recursos a los nacionales, son delincuentes, forman guetos, no se integran, intentan cambiar las costumbres e imponer las suyas, pueden ser terroristas, se les dan unos privilegios superiores a los que obtienen los nacionales.


Argumentario idílico: El mundo sería mejor sin fronteras, son personas que huyen del hambre y de la guerra, rechazarlos es una actitud xenófoba y todo lo que se diga en su contra es racismo, los países más ricos tienen la obligación absoluta de acogerlos.

Puede que me olvide alguna, en ambos grupos, aunque creo que están los principales argumentos. Pero empecemos a analizar.

No hay dinero para acoger a tanta gente. Es cierto. España es un país con una economía limitada, con una capacidad de generar trabajo poco flexible debido a su enfoque económico y a las leyes tremendamente lesivas con la iniciativa privada, sobre todo con la pequeña iniciativa privada. Pero siendo cierto también lo es que la mayoría de los inmigrantes solo están de paso, que la mayoría o son devueltos a sus países o buscan las economías más fuertes en el centro de Europa. Cierto, algunos se quedan, algunos reciben subvenciones y ayudas. También es verdad que esas subvenciones y ayudas son más visibles cuando son puestas en cuestión, pero, a falta de información veraz, creo que es injusto confundir visibilidad con privilegio.

Quitan el trabajo y los recursos a los nacionales. Si, esto es cierto, pero con matices. Ocupan puestos de trabajo. ¿Pero que sería de nuestros mayores y de nuestros hijos si no tuviéramos inmigrantes que desempeñaran esas labores que ya pocos españoles quieren desempeñar, y que los pocos que quieren ofertan a unos precios inasequibles? ¿De dónde obtendríamos esa mano de obra no cualificada que demanda nuestra sociedad llena de licenciados, doctorados y masters, reales o ficticios, que olvida las necesidades básicas? ¿Cuántos puestos de responsabilidad, cuantas empresas, chinos aparte, son de inmigrantes? De inmigrantes de necesidad, se entiende. Por no hablar de nuestro campo despoblado, de nuestra agricultura y nuestra ganadería ya casi inexistentes, de esa España rural que busca habitantes con desesperación e incentivos para no desaparecer. Y, ya puestos ¿Quién va a contribuir con el estado para que podamos cobrar nuestras pensiones en el futuro? ¿Los ya casi inexistentes nativos o los inmigrantes y sus hijos integrados en una sociedad  tan decadente que no se preocupa de su futuro?

Son delincuentes. Si, e ingenieros y literatos y padres de familia que se niegan a ver morir a sus hijos de hambre, reclutados por el señor de la guerra local o simplemente reos de faltas de oportunidad por nacer en un rincón del mundo despojado de sus bienes y derechos. Entre tanta gente, entre tantos hombres, mujeres y niños, ¿la proporción de delincuentes y personas normales es diferente a la de otros grupos humanos? No, otra cosa diferente es que muchos de ellos acaben delinquiendo por falta de integración, de oportunidades o por la presión del ambiente cerrado en el que acaban moviéndose. Desgraciadamente los inmigrantes delincuentes, al menos los más peligrosos, los más letales, no vienen en patera, vienen en avión y pertenecen a mafias internacionales. Pero a esos no los cuestionamos. A esos no les llamamos inmigrantes ni nos oponemos a que se queden con las grandes y lujosas casas de nuestras costas y ciudades o encarezcan y perviertan todo lo que está en su entorno.

Forman guetos. Claro. Como todos aquellos que llegan a un lugar en el que son extraños. Buscan a los iguales para que su vida sea un poco menos dura. Y más si los que los reciben tampoco están muy por la labor de integrarlos porque desconfían de sus intenciones, de sus motivos y de su presencia. Yo también lo haría. Yo también lo he hecho.

No se integran. Y este sí es un problema, porque los hay que no logran integrarse y otros que tienen a gala no intentarlo. La integración es difícil. Aceptar costumbres ajenas, idioma desconocido, leyes que son extrañas. Solemos ser poco tolerantes con lo que no son como nosotros. Solemos ser, incluso, agresivos, poco permisivos. Pero también es verdad que deberíamos ser inflexibles respecto a aquellos que llegan intentando imponer lo suyo sobre lo que ya existe. El equilibrio entre la tolerancia y la defensa de lo existente es uno de los frentes en los que más daño se hace. A veces, interesadamente, hay personajes públicos, cargos públicos, que utilizan la tolerancia hacia lo ajeno como argumento a sus personales cruzadas contra lo existente. Normalmente estas actitudes lo único que consiguen es un rechazo que acaba siendo utilizado por los populistas de signo contrario para promover la xenofobia entre personas que lo único que quieren es preservar lo que siempre han, hemos, vivido. El conflicto de promover conductas anti católicas con el argumento del estado laico, cayendo en posturas laicistas es bastante habitual entre una izquierda desnortada y que exaspera a una mayoría de la población.

Intentan cambiar las costumbres e imponer las suyas. Creo que en el punto anterior se podría integrar este. El problema, el daño, es comprobar que esta presión, partiendo de algunos inmigrantes, que son minoría, anclados en posiciones intolerantes respecto a las costumbres en sus países de acogida son utilizados, sin escrúpulo alguno, por políticos para sus propios y, no confesados, fines, provocando, sin reparar o sin importarles un ardite, un rechazo que promueve el racismo en personas hasta ese momento ajenas a tal sentimiento. Tal vez en estos casos, en una sociedad que funcionara correctamente, debería de invitarse al recalcitrante a volver a su país de origen y al sinvergüenza que lo utiliza al ostracismo político.

Son terroristas. Es difícil argumentar contra esta afirmación. Es complicado desmontar un argumento que no tiene ningún sustento aparente. Se refiere a inmigrantes musulmanes integristas, que los habrá, no digo que no, pero que viendo las cifras de atentados en Europa, el número de participantes en ellos, y comparada esa cifra con la de inmigrantes que entran en un día en uno de los países europeos ¿Dónde está el argumento? Viendo esas caras de esperanza de niños, de hombres y de mujeres ¿Dónde está el odio fanático necesario para matar? De los terroristas identificados ¿Cuántos eran inmigrantes directos y cuantos eran segunda o tercera generación? Efectivamente, los terroristas se forman en nuestros países, aprenden a odiarnos viviendo entre nosotros, abandonados a una educación en la que los estados se inhiben más interesados en la falsa tolerancia que en el futuro e integración real de esos ya ciudadanos, cuando no utilizados como amenaza que permite ciertas actitudes de control y recorte de derechos, que de todo hay. En todo caso es trabajo de los sistemas de seguridad llegado el momento separar la paja del heno, y precisamente por ello es mucho más conveniente rescatar y acoger, que permitir el acceso incontrolado.

Privilegios. Tal vez en este tema es donde más se eche en falta la absoluta falta de transparencia y la absoluta falta de credibilidad de nuestros políticos. ¿A que tiene derecho un inmigrante ilegal? ¿Durante cuánto tiempo? ¿Cuál es su destino final? ¿Cuántos eluden los controles? ¿Cuántos acaban trabajando ilegalmente por falta de oportunidades de regularización? Todo se difumina tras una postura que según la ideología del informante engaña en un sentido o en otro. Yo estoy convencido de que la mayoría de los casos se ajustan a límites razonables. Tan seguro como seguro estoy que hay abusos, aunque suponga que son menos. Este argumento, tan dañino, tan difundido, tan utilizado, solo puede desmontarse con números reales, con números al margen de ideologías.

En definitiva, a alguien que ha sido inmigrante, como es mi caso, aunque haya sido interior, le cuesta reconocer los argumentos xenófobos que, sin quitarles la parte de razón que puedan tener, se llevan a unos límites donde la injusticia y la sinrazón son evidentes. En este mundo en general, y en este país en particular, casi todos somos, directamente o por descendencia, de un lugar diferente al que inicialmente nos habría correspondido. Parece que olvidamos con cierta facilidad los barcos rebosantes camino de Sudamérica, los trenes de la vendimia hacia Francia o los de contratados hacia Alemania. El goteo incesante de familias hacia las grandes ciudades. Yo recuerdo aquella Galicia en la que los peones camineros eran mujeres, el campo lo trabajaban las mujeres y la industria más tradicional era empleo de mujeres porque los hombres estaban buscando el sustento en otros lugares. Yo también recuerdo vivir en un gueto cultural entre originarios de la misma zona. Yo también recuerdo ser recibido con mofa y tópicos por proceder de una región diferente. Yo también, y la mayoría de los que me leen, soy inmigrante.

“En definitiva, a alguien que ha sido inmigrante, como es mi caso, aunque haya sido interior, le cuesta reconocer los argumentos xenófobos que, sin quitarles la parte de razón que puedan tener, se llevan a unos límites donde la injusticia y la sinrazón son evidentes.”

Analicemos ahora los argumentos de signo y sentimiento contrarios. Los de aquellos a los que todo les vale con tal de demostrar su superioridad moral y su buenismo contumaz.

El mundo sería mejor sin fronteras. Claro, por supuesto, pero el problema es que existen y que obedecen a una realidad legal que hemos aceptado. Cambiemos las leyes y deroguemos esas líneas imaginarias, cuando no recalcadas por un muro o una alambrada, y permitamos la libre circulación de bienes y personas. Pero teniendo claro cuáles son las consecuencias, cual es el precio de un mundo idílico que no ha preparado a sus habitantes para disfrutarlo y sí para pelear por su dominio. No solo podrían entrar libremente las personas de bien, sería imposible la seguridad colectiva, sería complicada la cobertura social porque los estados, las naciones, las regiones se desvanecerían por falta de límites en los que aplicar su influencia, y por tanto volverían el predominio del que fuera capaz de ejercer más fuerza en detrimento de la sustentación de derechos por falta de garantes. A veces hablar es hablar por hablar.

Son personas que huyen del hambre y de la guerra. La mayoría, la inmensa mayoría, pero entre ellos habrá personas que buscan mejores lugares donde ejercer sus habilidades delicuenciales, incluso habrá personas que hayan venido con su mejor voluntad y a las que la falta de oportunidades para progresar, o su menor habilidad para integrarse, o la misma presión de su entorno y su necesidad acaben por empujarlos hacia la parte más oscura de la inmigración frustrante, a la marginación, a la necesidad y a la delincuencia. La falta de respuesta firme por parte de la sociedad, la incapacidad flagrante de reaccionar de forma rápida y contundente para erradicar el problema, la percepción por parte de algunos  de que ser inmigrante es una situación equivalente a estar dispensado de obligaciones y convertirse en una suerte de mártires sociales, lleva al resto de la sociedad a rearmarse contra ellos y a que se generen actitudes de rechazo.

Racismo y xenofobia. Estas palabras se han convertido en una especia de banderín de enganche, de latiguillo dialéctico, de muletilla argumental, para evitar entrar al fondo de los problemas que se denuncian. Si consideras que la inmigración crea problemas, que no puede acogerse ilimitadamente, que hay que ser tan inflexible en el cumplimiento de las leyes con los que vienen como con los que están, es que eres un racista, un xenófobo. Si consideras que antes de ayudar a los que vienen convendría asegurar un futuro a los que nacieron aquí es que eres un xenófobo. Si apuntas a que hay que ser intolerante con aquellos que aprovechan su acogimiento para difundir su intolerancia eres un xenófobo, o un facha. Si consideras que ciertos colectivos tienen un problema de comportamiento emanado de sus costumbres originales que es incompatible con la sociedad que los acoge, maras, integrismo, delincuencia organizada, mafias, y debe de ser prevenido y tratado con rigor y agilidad eres un racista. Si tienes cualquier discrepancia o postura crítica hacia cualquier comportamiento o actitud de los acogidos eres automáticamente tildado de racista, de xenófobo, de facha, por una parte instalada en la exquisitez moral, en la superioridad ética, en la por nadie otorgada potestad de otorgar títulos de lo que se puede, o no, decir, hacer o pensar. El gran problema es que son ellos los que hacen por la xenofobia, por el racismo, más que todos los inmigrantes de la historia. No hay nada que fortalezca más el racismo que la falta de rigor y de crítica. No hay nada más negativo que el exceso de positivismo.

Los países ricos tienen la obligación de acogerlos. Moralmente sí. Humanitariamente hablando, claro. Pero el gran problema es que todo continente tiene una capacidad máxima de contenido. Los recursos son limitados, las estructuras son limitadas, las capacidades son limitadas, y ante una respuesta limitada, no por la voluntad, sino por la realidad, la exigencia no puede ser ilimitada. En terminología popular existe la gota que hace rebosar el vaso, tal vez el gran problema sea despojar al problema de ideologías y tasar correctamente la capacidad real del vaso. Pero esta solución siempre será políticamente incorrecta mientras los inmigrantes sean, digan lo que digan, un arma arrojadiza que utilizar que utilizar ideológicamente sin tener en cuenta a los seres humanos que despojados de identidad por el fenómeno masivo al que pertenecen sufren y mueren cada día.

Me gustaría hacer ahora una reflexión que resumiera todo lo antedicho. No soy capaz.  Solo sé, con  tal firmeza que me produce rabia, que cada muerto es un muerto innecesario, una víctima del enriquecimiento inmoral de alguien, un reo de una partida mundial en la que los jugadores ignoran sistemáticamente las muertes que provocan, una excusa inexcusable para que los buenistas demuestren con descaro su inmoral superioridad moral.

“Solo sé, con  tal firmeza que me produce rabia, que cada muerto es un muerto innecesario, una víctima del enriquecimiento inmoral de alguien, un reo de una partida mundial en la que los jugadores ignoran sistemáticamente las muertes que provocan



Solo sé, y a veces me cuesta, que cada uno de ellos ha nacido, ha sufrido y, muchas veces, muere sin nada que me lo justifique. Que cada uno ha dado y recibido amor de su entorno, que cada uno de ellos tiene derecho a vivir dignamente. Cada uno de ellos, uno a uno, aunque sean tantos.

Hacer las Indias

Arrecia el tema de la inmigración. Claro, solo la de los desesperados, sin papeles, que vienen a trabajar en lo que sea, ocupaciones desdeñadas aún por demasiados patriotas. La entrada de los privilegiados nordacas, visado y oferta laboral en mano, parece no preocupar ni siquiera a los que en verdad afecta.

En fin, que seguimos a vueltas con el tema de las pateras, el efecto llamada, la usurpación y abuso de nuestras sacrosantas sanidad y educación públicas “por la face”, y otras interesadas falsedades.

Así que, teniendo en cuenta que algunos de los más jóvenes igual consideran cosa nueva el tema, reproduzco aquí hoy un artículo que publiqué hace ¡¡veinte años!! (sic). Qué vergüenza lo poco que se ha avanzado en el tema, si es que no se ha retrocedido:

“Hacer las indias”: Cada vez me sorprende más la capacidad de memoria selectiva de los humanos. Yo hoy voy y me acuerdo de mi abuelo Clemencio, que nació en un pueblo de Burgos, y que también un día, como tantos otros, tuvo que irse a “hacer las Indias” cogiendo su hatillo y navegando, mucho más allá de donde llegarían las aguas del Arlanzón, rumbo a las del Río de la Plata, cuando la Gran Guerra asolaba Europa a principios del siglo XX, y él buscaba las mínimas condiciones y el bienestar que transforman la animalidad de nuestra especie en esa realidad superior que debería ser la raza humana.

Argentina no tenía si quiera cien años de independencia y el recuerdo de los españoles no era, precisamente, el mejor. Sin embargo, aquellas tierras recibieron a mi abuelo, se abrieron de par en par acogiéndolo. Y pocos fueron los años que allí hubo de pasar, pues en seguida ganó suficiente dinero para regresar a España y restablecer su negocio y su familia, gracias a lo que aquí me tienen, escribiendo.

Hoy son otros los que, movidos por la miseria física e intelectual, tienen que emprender camino desde África o América para ‘hacer la Europas’. Pero esta tierra (que consideramos ‘nuestra’ por la casualidad de haber nacido en ella) nos negamos a compartirla y no la abrimos, y no acoge a los desheredados sino que, como la distancia es el antídoto de los remordimientos, los apresa para devolverlos a una muerte tan lejana de nosotros que no nos espanta ni azora, como quien tiene un problema y, en fin, lo soluciona, o un dolor de muelas y tira la dentadura al vertedero.

 

“Hoy son otros los que, movidos por la miseria física e intelectual, tienen que emprender camino desde África o América para ‘hacer la Europas’. Pero esta tierra (que consideramos ‘nuestra’ por la casualidad de haber nacido en ella) nos negamos a compartirla y no la abrimos,…”

Pero, en un mundo globalizado, ¿quién es un extranjero y quién no?, ¿qué derecho podemos esgrimir en el “primer mundo” para decir que esta tierra es nuestra y sólo nuestra?, ¿quién nos ha otorgado el título de propiedad en exclusiva de nuestro paisaje y sus frutos?, ¿hasta cuándo las fronteras van a ser muros que separan y no invisibles punzadas de hilo que unan los países en los mapas?, ¿cuántos ahogados más deben abonar el Estrecho para comprender que somos también responsables de algo trascendental que está pasando en el Sur, en todos los sures que existen?

Así que en esta fecha vergonzante recuerdo al Jefe indio Seattle, que un día dijo al hombre blanco: “¿quién puede comprar o vender el Cielo o el calor de la Tierra o la velocidad del antílope? No podemos imaginar esto si nosotros no somos dueños del frescor del aire, ni del brillo del agua. Pues nosotros sabemos que la Tierra no pertenece a los hombres, que el hombre pertenece a la Tierra”.

© Jaime Alejandre

Nosotros.Los unos y los otros

sistema alienante
Vivimos en un mundo convulso, en un mundo de dogmas, en un mundo en el que la libertad del individuo no existe por mucho que vivamos en países democráticos, con elecciones democráticas, con poderes democráticos; pero no somos libres. Somos más esclavos que nunca de nuestra propia vida, de nuestra propia existencia, del mundo que nos rodea, de ideas que no son propias, copiadas o asumidas por una incapacidad personal para ser libre, para pensar con libertad.

Muchos salen a la calle pidiendo libertad y democracia, y cuando se les da no saben como utilizarla, no saben asumir las reglas del juego, necesarias para una convivencia pacífica. Jóvenes que quieren cargarse el sistema, mujeres que reclaman una posición socio-laboral que nunca han tenido, mayores que exigen el dinero cotizado durante toda su vida para tener derecho a una pensión digna, trabajadores que no trabajan, parados que apenas sobreviven, políticos corruptos, jueces que juzgan a las víctimas en vez de a los delincuentes, cárceles abarrotadas de reclusos, fuerzas que reprimen a los ciudadanos bajo gobiernos con olor a rancio de épocas pasadas o a podredumbre, mafias que controlan la economía, indigentes que muren en los bancos de un parque o debajo de un puente, sin enterarnos; ancianos abandonados, familias desestructuradas, un planeta que agoniza.

La libertad no se pide, la libertad se vive, sin necesidad de que nadie nos diga como hacerlo, sin manuales espirituales del Padre Astete, Constituciones inmóviles, sin comunismos, sin socialismos, sin liberalismos… sin ningún “ismo” impuesto, sin fronteras y sin banderas. Libertad sin libertinaje, libertad con respeto e inteligencia, pero sobre todo, libertad de pensamiento; porque si un hombre o mujer no piensa no es hombre o mujer, pasando a ser individuos fácilmente manejables, monigotes a los pies de una sociedad donde el individualismo, el egocentrismo, el protagonismo, es lo que impera.

Estamos ante una sociedad alineada, donde se confunde la sinceridad con el sincericidio, donde las opiniones se emiten sin respeto a nuestros interlocutores, donde la amenaza  y el insulto campan a sus anchas, sólo y exclusivamente por no pensar lo mismo o por estar en bandos diferentes, incapaces de buscar posturas de dialogo y mucho menos de vaciarnos de nuestros prejuicios, de nuestras ideas absolutistas para intentar entender al que tenemos en frente.

Esa es la verdadera libertad, un bien inalienable que no sabemos utilizar porque nuestra sumisión a ideales manipulados no nos deja pensar por nosotros mismos. Elegimos lo menos malo porque no sabemos ver lo bueno o buscarlo donde está; en nuestro interior, en nuestra transformación hacía valores olvidados, como requisito para lograr la transformación de nuestro entorno, de nuestra sociedad.

“Esa es la verdadera libertad, un bien inalienable que no sabemos utilizar porque nuestra sumisión a ideales manipulados no nos deja pensar por nosotros mismos”


De nada sirve llenar las plazas y calles con pancartas y consignas reclamando nuestros derechos, cuando esos mismos derechos no son respetados por nosotros mismos cuando nos conviene. Sí, el mundo necesita una transformación, pero esa transformación debe empezar por nosotros mismos, siendo leales a nuestros principios, a los valores democráticos que hacen que funcionemos como país, como sociedad. Valores que existen a pesar de que nuestros gestores políticos los corrompan con sus ambiciones personales o manipulándolos para lograr su rentabilidad política.

Un país convulso, no puede prosperar, sólo crear bandos opuestos, no en ideas, ni en demandas, sino en una confrontación dañina que a algunos interesa, casi siempre para tapar las miserias que les rodean. No podemos destruir un sistema para imponer otro, pues estaríamos hablando igualmente de imposición, pero si podemos mejorarlo, siendo el único requisito ser mejores individualmente y como sociedad, como colectivos que contribuyen a hace un mundo mejor. Lo demás es una perdida de tiempo, una lucha de egos e inútil.

La Era Ciborg

 La palabra sigue siendo esa herramienta indispensable que nos ayuda día tras día a conformar y construir nuestra realidad. Por ello, antes de iniciar este apasionante viaje por el mundo ciborg, creo indispensable definir y asentar bien el significado de algunos términos. Cada uno de ellos, aquí delimitados, deben ayudarnos a reflexionar sobre nuestra forma de interactuar de forma activa y altiva con las nuevas tecnologías.

Digamos que es sentarse en un tranquilo bosque por el que estamos pasando, después de estar haciendo footing durante toda una mañana. Un bosque tranquilo, cerca de un riachuelo con agua fresca, que nos invita a sentarnos y a reponer fuerzas mediante la reflexión, para tomar una decisión sobre qué camino tomar para seguir corriendo.

Palabras como dependencia, simbiosis, necesidad, deseo y actitud, solemos usarlas en ocasiones con demasiada alegría sin pararnos a pensar en su significado real. Lo peor de hacer un uso no adecuado de las palabras que utilizamos no es lo que los demás no nos entiendan que queremos decirles, sino que no lo entendamos nosotros mismos o, lo que es aún peor, lo entendamos erróneamente.

¿Para qué queremos las nuevas tecnologías?. ¿Qué esperamos de ellas?. ¿Dependemos de ello?. ¿Nos relacionamos bien, de manera correcta con esas tecnologías que nos permiten gestionar mi negocio desde un portátil, controlando la calidad del trabajo de mis empleados?

Son preguntas que va siendo hora de responder, pero, sobre todo hay una fundamental, la piedra filosofal de este futuro que ya está aquí. Las nuevas tecnologías pueden y deben contribuir a que seamos más felices, sentirnos más completos.

Como dice mi buen y admirado Rafael Martínez-Cortiña,  (TELOS 2018) las respuestas a esas preguntas deberán enfocarse en torno a los objetivos que nos planteemos alcanzar con nuestra relación con ellas. Es decir, depende del tipo de futuro que nos planteemos: Utópico y deseable o bien distópico y alcanzable muy fácilmente por cierto. En este sentido, si lo que ambicionamos el segundo tipo de futuro, nos encontraremos con que las máquinas no sólo hacen nuestro trabajo sino que además suplen carencias y necesidades que hasta ahora hacían los semejantes con los que nos relacionábamos. Y es que siempre será más cómodo interactuar con la máquina, independientemente del nivel de inteligencia artificial puesto a nuestro servicio, que hacerlo con otra persona que exige de nosotros una parte de nuestras emociones, de nuestra atención y de nuestro sistema cognitivo generador de expectativas. Lo fácil no es siempre lo mejor, sino lo más cómodo.

“nos encontraremos con que las máquinas no sólo hacen nuestro trabajo sino que además suplen carencias y necesidades que hasta ahora hacían los semejantes con los que nos relacionábamos”

Vayamos pues con esas definiciones, antes de seguir más allá del camino a través del bosque que nos rodea.

EL BISTURÍ DE LA PALABRA              

Uno de los pioneros de la neuropsicología soviética de hace bastantes años, Alexander Romanovich Luria, escribió en su Introducción Evolucionista a la Psicología (Luria, 1977) que la palabra hizo al hombre. Luego la jerarquía política de aquel tiempo cambiaría esa expresión por otra, políticamente más correcta, el trabajo hizo al hombre.

En cualquier caso la palabra se nos presenta como la auténtica arquitecta de la inteligencia humana. Gracias a ella, somos capaces, no sólo de comunicarnos de forma muy compleja, sino de categorizar la realidad de una forma o de otra. Esa realidad que como bien se apunta en la programación neurolingúistica no existe como tal, sino que la construimos momento a momento, (Dilts B. Robert, Epstein A. Todd, Aprendizaje dinámico en PNL 1995). No debemos pasar por alto que en todo proceso cognitivo el ser humano no solo es capaz de ver, sino también lo es de percibir. Ello conlleva la asociación directa de todo aquello que vé con todos sus recuerdos, sensaciones, imágenes y pensamientos con todos y cada uno de sus momentos vivenciales, adquiriendo con ella una percepción única en cada momento, siendo específica y distinta para cada persona.

DEFINICIONES

DEPENDENCIA:No es casual la elección primera de esta palabra. Podemos y debemos entender por tal la supeditación de una persona o situación a una entidad superior. Dicho en otras palabras, es aquella relación de origen o conexión supeditada a la subordinación de un poder percibido como superior. Lo que describe una situación de una persona que no está en condiciones de valerse por si misma y que ha de supeditarse bien a otra o a una situación.

Obviamente, no es esta la clase de relación más deseable que podemos mantener en muchos aspectos de nuestra vida cotidiana. Es decir, el ser humano no se puede poner al servicio de ningún tipo de sistema, sea político, social o económico, ni por supuesto tecnológico, teniendo las capacidades para no tener este tipo de relación.

Las relaciones de dependencia parten del hecho que la persona no puede valerse por sí misma, o bien lo percibe de esta manera, porque ya no tiene o nunca ha tenido las capacidades necesarias para ello.

Lamentablemente, no es un secreto que un uso inadecuado de las nuevas tecnologías pueden desarrollar relaciones de dependenciade quien las usa. No obstante, también es cierto que estas personas con este tipo de relación tecnológica, son proclives a padecer deficiencias afectivas, emocionales y cognitivas.

En varias investigaciones se pone de manifiesto sin embargo, que cuando la persona en cuestión presenta estas deficiencias y además muestra una baja autoestima, sentimiento de aislamiento social y ansiedad si mantiene interacciones positivas de tipo virtual, dichas carencias tienden a desaparecer o minimizarse:

http://www.lavanguardia.com/vida/20160414/401105508727/entrevista-david-bueno-cerebroflexia.html

SIMBIOSIS: Este término bien pudiera situarse como antagónico del anterior. En términos biológicos se considera la simbiosis a aquella asociación íntima o muy cercana de organismos de especies diferentes para beneficiarse recíprocamente en su desarrollo vital.

 Extrapolando este significado al viaje en el que estamos, es lógico decir que la simbiosis entre las nuevas tecnologías incluidas dentro de un proceso de digitalización y la persona que las usa se enmarca dentro de entidades de un mismo nivel colaborativo. Así, si añadimos la inteligencia artificial que desarrollarán y harán más factible ese uso tendrán la capacidad de ir aprendido de su usuario a nivel personal y específico y este mismo usuario debe estar en disposición no solo de aprender de sus nuevas tecnologías, sino también de enseñar a las mismas. De este modo, lo que es un uso deja pasa a otro forma de extensión del propio ser humano, (yo mental) la interrelación personal máquina persona. En donde, en un desarrollo más profundo la comunicación deja pasa a la conexión. Es decir, la simbiosis plena persona-máquina, en donde cada uno de estos actores construye su realidad en función del otro cuando ambos interactúan, (conexión simbiótica)

“En donde, en un desarrollo más profundo la comunicación deja pasa a la conexión. Es decir, la simbiosis plena persona-máquina, en donde cada uno de estos actores construye su realidad en función del otro cuando ambos interactúan, (conexión simbiótica)”

Esta conexión simbiótica es lo que garantizaría ese “futuro utópico” del economista Martínez-Cortiña (telos, 2017), huyendo del distópico basado en la mera dependencia. En este sentido, hemos de tener precaución con integrar esas nuevas tecnologías en nuestras vidas de una manera simbiótica y no dependiente ya que, como dice la ciberantropóloga Amber Case (Case…. ) esta tecnología es susceptible de crear dependencia cuando en realidad no es su objetivo.

TECNO-EMOCIÓN: Es un concepto muy novedoso ya introducido por La doctora en economía Mar Souto de la Universidad Rovira y Virgil en el programa de radio Querer vivir de la que es directora en la zona de Madrid.

Vayamos por partes. Entendemos como emoción un estado afectivo que experimentamos ante el ambiente y que se acompaña de cambios fisiológicos y endocrinos de origen genéticamente establecidos.

En este mismo sentido, debemos entender la tecno-emoción como a aquel estado afectivo que viene dado como consecuencia del uso de las nuevas tecnologías. Admitir esto, es admitir que la cibertecnología produce y modifican las emociones del usuario

NECESIDAD: Se define como aquella sensación de carencia propia de los seres humanos que se encuentra directamente vinculada al deseo de satisfacerla.

Las necesidades están delimitadas a situaciones o elementos imprescindibles para nuestra supervivencia como seres humanos. Son elementos sin los cuales nuestra existencia se vería tan seriamente comprometida que podría extinguirse. Maslow ya las definió en su tiempo jerarquizándolas desde las más básicas a las más complejas (Maslow A, Una teoría sobre la motivación humana de 1943)     .

 Según Maslow (Maslow A., 1943) en su teoría psicológica sobre la motivación humana, especifica que se va teniendo acceso a la satisfacción de las necesidades superiores en la medida en que se van satisfaciendo las necesidades inferiores

DESEO: Para el autor Philip Kotler (Kotler,2016)  los deseos nacen al dirigir nuestras necesidades hacia objetos concretos que podrían satisfacer la misma

Según Philip Kotler, las necesidades se convierten en deseos cuando se dirigen a objetos específicos que podrían satisfacerlos [3]. Por ejemplo, la necesidad de alimento puede llevar a una persona a desear una hamburguesa o una pizza, la necesidad de vivienda puede impulsar a la persona a desear un apartamento…

ACTITUD: Para finalizar, el último término al que haremos referencia antes de iniciar nuestro camino es la palabra ACTITUD, sin duda muy bien situada en nuestra realidad cotidiana. Según la  RAE, la actitud es el estado del ánimo que se expresa de una cierta manera. Dicho de otra manera, es la capacidad de los seres humanos de enfrentarse al mundo y sus circunstancias.

Tener una actitud positiva indica deseos de construir soluciones, de crear alternativas coherentes contigo mismos y con tus expectativas. Es la actitud positiva la que hace que movilicemos nuestros recursos mentales y ser felices y hacer que los que nos rodean también lo sean.

 LA ECONOMIA DE MERCADO.

El sistema global, como todos sabemos, está basado en la economía de libre mercado, independientemente del modelo ideológico que esté detrás, el capitalismo salvaje se adapta a cualquier entorno político y cultural. Su efecto camaleónico es lo que garantiza su supervivencia como sistema económico. Esto crea en las naciones del mundo profundas desigualdades estructurales de tipo social. Desigualdades que ponen en peligro la satisfacción misma de las necesidades básicas humanas. Esto provoca una relación de dependencia entre el ciudadano y el estado.

Cómo hemos dicho para estos contextos, eso no nada positivo, por consiguiente no facilita nada las cosas para un estado con sus ciudadanos felices.

Hasta ahí las consecuencias de las políticas económicas y fiscales asociales a esos modelos empresariales tradicionales. Pues bien, las nuevas tecnologías que están presentes ya y las que quedan por venir, ofrecen la posibilidad de crear modelos económicos de gestión y plataformas de negocio que sí posibilitan que el tipo de relación con el usuario sea:

Una relación simbiótica no dependiente.

Una relación basada no solo en la satisfacción de necesidades básicas, sino en aquellas más elevadas.

Una relación que vaya hacia la satisfacción de unos deseos que nos hagan ser empáticos

Una relación que desarrolle y haga posible una actitud positiva ante las circunstancias que nos rodean.

Una relación que produzca un conjunto de tecno emociones que no compitan ni sustituya a las del mundo real, sino que las complementen de manera simbiótica. El hecho que un like en nuestra última publicación en facebooock, sea capaz de provocar la misma cantidad de serotonina que un abrazo, no significa que lo primero debe hacernos olvidar que también necesitamos lo segundo. Olvidar esto nos lleva a la dependencia de las máquinas, no olvidarlo nos lleva a completarnos más como nuevos seres humanos  (ciborgs).

Para que esto sea real, porque cierto ya lo es, hemos de tener presente varias condiciones básicas que desarrollaremos en los siguientes puntos.

LA TECNO-ECONOMIA.

En un mundo en donde el dinero desaparecerá de forma física y nos comunicaremos mejor y de forma más eficiente, hemos de plantearnos qué modelo económico queremos. Por ejemplo, uno centrado en la tecnología con la cual podremos gestionar el tráfico de información de nuestra empresa? La inteligencia artificial será capaz, a través de la digitalización, hacer análisis estadísticos (lo que se conoce como big data), y decirnos el tipo la experiencia que nuestro cliente tendrá del producto que nos ha comprado o del servicio prestado por nuestra empresa.

La fidelización del cliente se presenta pues como un factor clave a tener muy en cuenta. En ese mismo sentido, nuestra reputación digital, tanto como clientes como dirigentes empresariales serán muy importantes de cara a generar contenidos atractivos en nuestras redes sociales. Redes donde no solo la cantidad, sino la calidad de la misma contribuirá de manera determinante a esa reputación digital.

Una sociedad inteligente sólo es posible si sus dirigentes son lo bastante astutos como para construir un nuevo modelo de contribución de seguridad social y otro modelo fiscal, y no sólo reformarlos. Y por supuesto, sostenibles.

Ya no es tiempo de reformar viejos sistemas económicos, sino de crear otros nuevos. Dichos sistemas deberán tener tres pilares fundamentales:

1. La sostenibilidad que propugna la economía basada en recursos (EBR) que defiende Alfonso Estébanez. (Estébanez Capilla A, 2017)
2. El bienestar de la teoría del bien común defendida por Christian Felber. (Felber C.,2015)
3. La justicia social de la economía colaborativa (Martínez-Cortiña)

EL ESLABON ENCONTRADO

Desde un punto de vista paleontológico, puede parecer una herejía decir que el nuevo hombre que se ha desarrollado es un ciborg en proceso de fabricación y desarrollo. Si nos basamos en la definición de ciborg de los años 60 (Clein y Klines, 1960) nos encontramos con esta definición del término “como la integración en máquinas en los astronautas, en trajes o cuerpo para mejorar sus posibilidades de supervivencia en medios extraterrestres” (opus cit, Clein-Klines, 1960). Si echamos un vistazo a las nuevas tecnologías nos encontramos con que tenemos teléfonos móviles no solo como exoesqueletos (Martínez-Cortiña, Telos 2017), sino que además es ya realidad los implantes de terminales de móviles en la oreja. Dicho en otras palabras, ¿SOMOS CIBORGS? O como diría Luis Miguel Samperio “somos personas expandidas”. Afirmar lo segundo considero es ir a términos muy generalistas que no definen exactamente lo que somos, sino lo que conseguimos con lo que somos, que es bien distinto. Con ser ciborgs obtenemos una expansión, o dicho por la ciberantropóloga Amber Case  ·”obtenemos una prolongación de mi yo mental con el uso de esas nuevas tecnologías” (Telos 2017), pero no soy lo queobtengo. La causa no es lo mismo que el resultado que provoco.

Doc P 132162 636481683074815394Dicho esto, ¿estamos ante una nueva evolución del ser humano? (Case, 2013). De homosapiens a homo ciber? (del griego Kyber, con significado de timón, control). De ser así ¿hacia dónde avanzamos, hacia la dependencia y esclavitud de nuestra propia evolución o hacia una integración simbiótica con la misma?. La respuesta a esta cuestión hemos de irla construyendo con  lo que hemos de entrar en un período de reflexión. Lo cual parece obvio.

BIBLIOGRAFIA

Bueno D.(2016). Las nuevas tecnologías están cambiando el cerebro humano. Recuperado http://www.lavanguardia.com/vida/20160414/401105508727/entrevista-david-bueno-cerebroflexia.html

Case A. (2017).En el futuro el bien más escaso, será la atención. Recuperado de:

https://www.fundaciontelefonica.com/2017/11/30/amber-case-en-el-futuro-el-bien-mas-escaso-sera-la-atencion/#

Case A.(2013) Todos podemos ser super-humanos. Recuperado de:

Todos podemos ser superhumanos, según la antropología de "cyborgs"

Dilts B. R, Epstein T.A.  (1995). Aprendizaje dinámico en PNL 1995. Ediciones Urano

Estébanez Capilla. (2017) La revolución educado. Scribo Editorial.

Felber C.(2015). La teoría del bien común. Deusto S.A. Ediciones.

Martínez-Cortiña R. El transhumanismo es un alter sistema. Telos 2018

Maslow A. (1943). At theory of human motivation. Martino Publishing. U.S.A.

Kotler P  (1999). El  Marketing según Kotler. Paidós

Romanovich Luria A. (1977). Introducción evolucionista a la psicología. Pirámide Ediciones.

© Por el doctor Javier Mauri. Sevilla 2018.

           

           

La dignidad de la mujer por encima de todo

dia internacional de la mujer

dia internacional de la mujer

Parece que la gente, mucha al menos, se acuerdan de las reivindicaciones cuando existe una fecha en el calendario que nos recuerda  el día que es y a qué se dedica; de manera que, parece que el resto del año no hubiese gente que sufre cáncer, diabetes, sida, hambre…, etc; o como en nuestro caso, dado el día que es hoy, parece que la mujer no tiene nada por lo que luchar luchar el resto de los 365 días. Tan sólo una manifestación y no con la repercusión nacional que debería tener, cuando una mujer muere a manos de su pareja o expareja.

Así mismo, hay algo que no deja de sorprenderme, como es el hecho de que en la lucha abierta por  determinadas feministas, y lo digo como mujer y defensora a ultranza de los derechos que nos corresponde, que siente la necesidad de poner al hombre en el blanco de una diana para sacar la espina que llevan dentro por tantos siglos de discriminación, en todos los aspectos.

Es cierto que si la sociedad aún sigue siendo machista se debe fundamentalmente al hecho de que los hombres se han encargado de crear lobies para dejar fuera a la mujer, o al menos, poner límites a nuestra pretendida igualdad con ellos, dando como resultado lo que hoy tenemos, una desigualdad en el acceso al mercado laboral, en las retribuciones y en el ascenso o promoción profesional, aunque resultemos en muchos casos estar mejor preparadas que ellos. Pero, también es cierto, que ese machismo todavía se sigue potenciando dentro de la familia, no existiendo un auténtico equilibrio de deberes entres sexos, entendible en el caso de generaciones anteriores por ser lo que han visto en sus hogares en un momento en que la mujer necesitaba la firma del marido para poder trabajar, sin derecho al sufragio, tanto activo como pasivo; incluso para abrir una cuenta corriente en una entidad bancaria.

Para luchar por unos derechos, por los nuestros como mujeres, no es necesario el uso de la violencia en sus distintas manifestaciones, abarcando por lo tanto la violencia verbal, la desacreditación del hombre como género, aunque lo tengan bien merecido por consentidores de la desigualdad de la mujer. No, no es necesario que en la lucha por nuestros derechos tengamos que hacerlo con consignas peyorativas del genero contrario, que no opuesto, puesto que,  cuando la desacreditación viene apoyada en géneros en vez de hechos reales, la confrontación es inevitable entrando en el juego que muchos de ellos pretenden para devolver la pelota con la misma equina.

De todas formas, si empleamos la lucha, el activismo en defensa de nuestros derechos, su  destino debe ser fundamentalmente contra quienes permiten a estas alturas de la película tal desigualdad que, no son otros que los gobiernos, tanto de un color como de otro, cuya única actuación se ha ceñido a la busca de la paridad en el acceso a determinados puestos o cargos públicos o campañas publicitarias con el intento de concienciar a la sociedad sobre la igualdad entre unos y otros, o en contra de la violencia de género.

Desde luego que la pretendida paridad entre mujeres y hombres ha supuesto un paso hacia adelante, aunque en determinadas ocasiones pueda dar lugar a una discriminación de la propia mujer, ya que con la busca solamente de la igualdad de numero se puede limitar en muchos casos el acceso de mujeres a determinados cargos o puestos de trabajo, estando más preparadas que los hombres. Dicho de otra manera, sin un determinado órgano o puesto de trabajo tienen que estar ocupado en su mayoría por mujeres porque estén mejor preparadas que los hombres,  ¿por que tenemos que ceñirnos a dicha paridad?, y viceversa, si son ellos, para ese determinado puesto los mejores preparados. Todo ello en orden a la eficacia y no para seguir manteniendo una lucha encarnizada donde algunos, ellos o nosotras, salgamos perdiendo.

Tampoco es entendible que la defensa se ciña solamente al mercado laboral en sus amplias manifestaciones, sino también dentro del domicilio de cada cual, pues muchas de las mujeres, como he dicho antes, son las que permiten unos roles que, salvo el de parir por cuestiones evidentes y naturales, no deberían contemplarse como compartimentos estancos, ni en relación a unos ni a otros; dicho de otra manera, no como obligaciones impuestas de hacer una u otra tarea, a veces ni siquiera fruto de una negociación, sino desde la madurez y responsabilidad propia de cada cual de arrimar el hombro para que las tareas domésticas no recaigan siempre sobre nosotras.

“… muchas de las mujeres, como he dicho antes, son las que permiten unos roles que, salvo el de parir por cuestiones evidentes y naturales, no deberían contemplarse como compartimentos estancos…”


Es por ello que, tengo que reconocer, que resulta patético y, que son poco defendibles determinadas organizaciones de mujeres, muchas cobrando subvenciones de las Administraciones Públicas, por tanto subordinadas a la voz de su amo, que en su lucha defienda la misma violencia contra la que luchan. La lucha, entiendo, debe pasar por el examen de conciencia de lo que nosotras hacemos y permitimos tanto en nuestros hogares como fuera de ellos que, ante el abuso machista de quienes dirigen determinadas empresas, nos callamos o resignamos. Pero claro, esto es una cuestión de dignidad o de perdida, en su caso, del empleo por luchar por lo que nos merecemos sobre todo como personas y como mujeres.

Defendamos, pues, la dignidad de la mujer y con ello habremos ganado esta batalla.

 

Sectas. ¿Es el Opus Dei una secta?

El Opus Dei se fundó el 2 de octubre de 1928 por el hoy elevado a los altares San José María Escrivá de Balaguer. Según se cuenta en la página web que esta organización dedicada al santo, éste “Vio, de modo inefable, a personas de toda raza y nación, de todas las culturas y mentalidades, buscando y encontrando a Dios en su vida ordinaria, en su familia, en su trabajo, en su descanso, en el círculo de sus amistades y conocidos. Personas con el afán de vivir en Cristo, de dejarse transformar por Él, de luchar por la santidad en medio de sus ocupaciones habituales en el campo, en la fábrica o en el despacho, en todas las profesiones honradas de la tierra”

Pero, ¿Quién era José María Escrivá de Balaguer?.

José María Escrivá Albás (futuro Josemaría Escrivá de Balaguer y Albás) nació en Barbastro (Huesca, España) el 9 de enero de 1902. Sus padres se llamaban José Escrivá y Corzán y María de los Dolores Albás y Blanc. Fue el segundo de seis hermanos; sus tres hermanas pequeñas murieron siendo niñas. El último, Santiago, nació en 1919 y falleció el 25 de diciembre de 1994 a los 75 años de edad. Cuando Josemaría cumplió dos años, padeció una enfermedad grave en la que se temió por su vida. Tras su recuperación, sus padres lo llevaron en peregrinación a la ermita de Torreciudad en cumplimiento de una promesa a la Virgen María por su curación. En los años 1960, Escrivá impulsó la construcción de un santuario de Torreciudad, que se terminó a mediados de la década de 1970.

En 1914 quebró el negocio del padre, que era un comercio de tejidos, quedando la familia en la ruina. Tuvieron que trasladarse a Logroño, donde su padre encontró un trabajo como dependiente. Escrivá continuó estudiando hasta acabar el bachillerato. En las Navidades de 1917-18, al ver las huellas de pasos de un carmelita descalzo en la nieve, quedó impresionado, y decidió hacerse sacerdote, ingresando en el seminario de Logroño como alumno externo en el mes de octubre de 1918.

En septiembre de 1920, se trasladó a Zaragoza. Algunos de sus compañeros del seminario de Zaragoza lo recuerdan como un joven despierto, inteligente y alegre, a la vez que muy piadoso, aunque también se conoce un testimonio opuesto, el de un compañero del seminario que lo describe como reservado y de temperamento rígido y distante.

En las navidades de 1922 recibió los grados de ostiario y lector, junto con los de exorcista y acólito. Sus superiores apreciaron sus dotes, al nombrarlo Inspector del Seminario -encargado de mantener la disciplina entre los seminaristas, tanto en clase como en los paseos- siendo un hecho insólito que designaran a un seminarista y no a un sacerdote para este cargo. En 1923, siguiendo el consejo de su padre, comienza los estudios de Derecho en la Universidad de Zaragoza.

Su padre, José Escrivá, muere en 1924, y Josemaría queda como cabeza de familia. Recibe la ordenación sacerdotal el 28 de marzo de 1925 y comienza a ejercer el ministerio en varias parroquias rurales y luego en Zaragoza, con preferencia en la iglesia de San Pedro Nolasco, regida entonces por sacerdotes jesuitas.

Desde el punto de vista jurídico, el Opus Dei es una Prelatura personal de la Iglesia católica. Estructuradas jerárquicamente, las prelaturas tienen encomendada la realización de peculiares actividades pastorales.

La figura jurídica denominada prelatura personal fue prevista por el Concilio Vaticano II. El decreto conciliar Presbyterorum ordinis (7-XII-1965), n. 10, estableció que, para la realización de «obras pastorales peculiares a los diversos grupos sociales que hay que llevar a cabo en alguna región o nación, o en cualquier parte de la tierra», se podrían constituir en el futuro, entre otras instituciones, «peculiares diócesis o prelaturas personales».

¿Cumple el Opus Dei con los fines de la Iglesia Católica?

 

Es mucha la tinta gastada en analizar si el Opus Dei u Obra de Dios, ajusta sus cometidos a los fines y cometidos propios de la Iglesia Católica, siendo también muchos los detractores que afirman que en su funcionamiento no se ajusta, no solamente a los preceptos del Derecho Canónico sino a la nueva línea de actuación de la Iglesia marcada tras el Concilio Vaticano II, al que hemos hecho mención anteriormente.

Dicho de otra manera, el Opus Dei en cuanto a las formas, podríamos afirmar que sí cumplen con los preceptos de la Iglesia, para ello solo tenemos que analizar sus Estatutos Fundacionales, totalmente conformes al Derecho Canónico, sino, evidentemente no podría haber tenido su reconocimiento como prelatura; sin embargo, en cuanto al fondo las cosas cambian.

Así es, de puertas para dentro, el Opus Dei es algo bien distinto a lo que su fachada muestra, empezando por una forma de actuar que podría definirse como preconciliar, sobre todo en uno de sus aspectos, como es el de adaptar la disciplina eclesiástica a las necesidades y métodos de nuestro tiempo. Así es, empezando por su lenguaje litúrgico en latín y celebración de la misa de espaldas a los fieles, pasando por una fe basada en el miedo, donde el pecado y la condena a las penas del infierno es el principal motor y y la única forma de redimir a los hombres y mujeres; hasta convertirse en siervos de dios como santos en el medio del mundo a través del quehacer diario.

“Así es, de puertas para dentro, el Opus Dei es algo bien distinto a lo que su fachada muestra, empezando por una forma de actuar que podría definirse como preconciliar

Aparte que, la idea de santidad a través del trabajo y en la vida cotidiana de los creyentes y practicantes católicos no es originaria del Santo José María Escrivá sino que, anteriormente ya había sido formulada  por San Ignacio de Loyola; podemos afirmar que esta organización es clasista, además de sexista.

Los miembros del Opus Dei se dividen en numerarios, agregados y supernumerarios, además de las Numerarias axuliares que atienden además la administración familiar o cuidado doméstico de todos los Centros de la Prelatura, viviendo, sin embargo, en una zona absolutamente separada.

Aparentemente y según los propios estatutos del Opus Dei, parece que la única diferencia entre unos y otros, estriba fundamentalmente en la mayor dedicación a la Obra, únicamente predicable de los numerarios y numerarias que viven en las residencias separadas de sus familiares, mientras que los agregados, entregando su vida plenamente a Dios en celibato apostólico y de acuerdo con el espíritu del Opus Dei, deben sin embargo atender necesidades personales, familiares o profesionales, que les llevan de ordinario a vivir con su propia familia.  Los supernumerarios, a diferencia de los anteriores que son célibes, estos se pueden casar, debiendo tener los hijos que Dios les dé;

Que, ¿dónde está el clasismo?. En primer lugar porque, quienes se reclutan para vivir en los centros o residencias de la Obra (numerarios y numerarias), son hijos de padres en buena situación económica que pueden sostener los gastos de residencias y de estudios de sus hijos, y se les ofrece más posibilidades de estudio y promoción profesional; mientras que los agregados, con la disculpa que son personas que deben contribuir al mantenimiento de los gastos familiares por provenir de familias más humiles, son tratados como socios de segunda, debiendo dejar una parte importante de su sueldo -en el caso de trabajar-, para la Obra. Clasismo que también se nos muestra en el caso de las numerarias auxiliares, convertidas en criadas de los primeros; lo cual también evidencia, por reservar el papel de la mujer las tareas propias del hogar, lo que evidencia un tratamiento y explotación sexista.

Además, la organización suele responder que las mujeres representan el 55% de sus miembros y que, al igual que los hombres, desempeñan cargos directivos, mientras que, la hora de elegir la cabeza de la “Obra” (el prelado) el voto de las mujeres es consultivo, mientras que el de los hombres es vinculante.

Cuando se trata de adolescentes los que están en el punto de mira del apostolado de los miembros del Opus Dei, se les autoriza a mentir a sus padres de su relación con la Obra y su vocación. Valga como ejemplo una cita del propio José María Escrivá: “Cuando se trata de cumplir la Voluntad de Dios, la familia (…) no debe contar (…). ¿Por qué hablar, sin necesidad, de nuestra vocación en nuestra casa, en nuestra familia?”, claro que siempre hay una referencia evangélica donde el mismísimo Jesucristo abandona a sus padres para ir a predicar a los sabios al templo, que cada uno interpreta a su santa voluntad.

De manera que -asevera  la persona que nos relata los hechos, ex miembro de la Obra-, “el aislamiento de los socios con el mundo exterior es total, a pesar de que algunos vivan con su familia o su mujer; debido a que, no sólo se nos prohíbe tener amistades con los demás socios, sino que el hermetismo hacia el mundo exterior de lo que es la Obra, es total. El apostolado está totalmente controlado y dirigido. Si no podíamos hacer amistad con los miembros de la obra con los que pasamos la mayor parte de nuestro tiempo, ¿de quiénes más podemos ser amigos, si se nos prohíbe las relaciones personales tanto dentro como fuera?”.

Esa misma persona, que prefiere el anonimato, nos relata en cuanto a la participación al sostenimiento de los gastos de los centros y residencias de la Obra, que conoce el caso de otro ex miembro que, “mientras permaneció a la organización, más de veinte años, gran parte de su salario fue destinado a la Obra, a pesar de las dificultades económicas de su familia; negándosele la Obra a su reciprocidad que se nos ofrece en caso de necesitarlo, en este caso por la declaración de incapacidad de aquel”. Añadiendo que “esta separación de la realidad de nuestras familias y del mundo exterior, nos hace totalmente vulnerables porque la única persona a la que, no sólo podíamos contarle nuestra vida, sino que teníamos el deber de contársela es a nuestros directores espirituales, uno laico y otro sacerdote; de manera que la manipulación en todos los sentidos estaban en sus manos”.

Todos sabemos que una de las conductas que es propia de las sectas es la del aislamiento de sus miembros de sus familias, con el objetivo de que el control sobre el sujeto que tratan de captar o han captado recientemente sea total y absoluto; de manera que, el abandono [de la organización] es difícil, porque significa romper con todo.  

La conexión con los directores espirituales en el Opus Die, crea tal dependencia, según nuestro informante que, no existe intimidad para los socios, toda su vida es transparente para quienes tienen la obligación de dirigir su vida espiritual, hasta el punto que la correspondencia personal es revisada antes de que se le entregue a su destinatario, y al decir “revisada”, enfatiza que quiere decir “leída y requeteleída”; cumpliendo con ello con el mandato del propio Santo que dijo “Los directores de la casa a que estén adscritos (numerarios y numerarias), se preocuparán con cariño (…) de leer las cartas que ellos reciban”, según instrucción dirigida a los directores de los centros.

 

“La conexión con los directores espirituales en el Opus Die, crea tal dependencia (…) que, no existe intimidad para los socios, (…) hasta el punto que la correspondencia personal es revisada antes de que se le entregue a su destinatario”

Por otra lado, la vida de un miembro del Opus Dei está programada desde que se levantan hasta que se acuesta, dedicándose aparte del trabajo y/o el estudio a rezos a lo largo de todo el día, incluida la Santa Misa -como ellos dicen-, diaria; oración de mañana y tarde, lecturas espirituales, rezo del Rosario en todos sus misterios, ángelus, visita al Santísimo, Preces de la Obra, apostolado. Y algo muy importante la mortificación del cuerpo para encauzar el alma por la senda de Dios.

Son muchas las mortificaciones o daños que se infieren a si mismos los miembros del Opus Dei, ello como modo de espiar por las propias culpas y pecados, así como la del resto del mundo, sometiendo al cuerpo al dolor de la misma forma que la hizo el hijo de Dios; siendo una forma de hacerlo mediante la colocación de un cilicio en el muslo, cuyas puntas se clavan en la carne, durante al menos dos horas; otra es golpearse con unas disciplinas durante de cinco a diez minutos, normalmente en las nalgas para no dejar evidencias al aire. También otra mortificación es dormir una vez a la semana en el suelo, la ducha de agua fría por la mañana que, en el caso de nuestro informante, le provocó un reuma por el que tuvo que estar siendo tratado más de un año.

 

Disciplinas

Disciplinas

Cilicio 1

Cilicio

Además, son muchas las mortificaciones que se pueden hacer a lo largo del día, como comer lo contrario que nos apetece o lo que menos nos gusta, comer en menos cantidad quedándose con un poco de hambre, no ver la televisión, si siquiera en los programas autorizados, y otros sacrificios que el quehacer diario puede brindar para someter al cuerpo a la reciedumbre. Así lo señaló Escrivá de Balaguer en su obra “Camino”, en el punto 172: “Si no eres mortificado nunca serás alma de oración”.

También, de manera expresa, el fundador del Opus Dei se refería a los utensilios de mortificación aludidos en su obra “Del Espíritu y de las Costumbres”, donde se señala que: “Para mortificar y someter el cuerpo, los Numerarios y los Agregados del Opus Dei, de acuerdo con quien dirige su alma, practicarán fielmente la piadosa costumbre de llevar cada día, al menos por dos horas, un pequeño cilicio; además, una vez a la semana usarán las disciplinas y dormirán en el suelo

Una vida tan piadosa y cuadriculada, donde a diario se busca la perfección, incluso de manera obsesiva” -sigue narrando nuestro informante-, “en lugar de aceptarla con sencillez y humildad, realmente convierte a los miembros de la Obra en soberbios espirituales y en frustrados permanentes, sobre todo cuando la carne muestra su debilidad, y nos apartamos de la vida recta  marcada por nuestros directores espirituales en nombre de Dios; hasta el punto que a los miembros se nos facilita una cuadrícula con los días del mes y las tareas diarias para anotar con las que se cumplen y no se cumplen”; llevando a muchos miembros a sufrir grandes agotamientos y depresiones, que son tratadas por propios miembros de la Obras, por lo que la curación es relativa, si tenemos en cuenta el grado de sometimiento a la organización.

Todo, dentro del Opus Dei, está sometido a control férreo, todo se hace cumpliendo los mandatos del Santo, de manera que cuando alguien sufre una depresión, según el Vademecum de los Cosejos Locales escrito por aquel: “En los casos de depresiones y agotamientos, se acudirá a un médico experimentado y prudente -mejor, si es miembros de la Obra-, que sepa informar adecuadamente al enfermo (…) Es muy interesante que informen a los Directores, para prestar una ayuda eficaz al que lo necesita.”

Hasta ahora hemos analizado el Opus Dei por dentro, lo cual pone de manifiesto que si no estamos propiamente ante una Secta, parte de sus actuaciones podría decirse que responden a las características propias de este tipo de organizaciones que, en cierto modo se apartan de los mandatos propios de la iglesia y que, por su forma jurídica oficial como prelatura podría llevarnos a considerarla como una secta dentro de la Iglesia, aspecto que analizaremos en futuros artículos, analizando su funcionamiento de puertas afuera.

Cancelada alerta de tsunami en Alaska

   
Alerta de tsunami por un terremoto de magnitud 8,2 en la escala Richater ha sacudido este martes la costa noroeste de Alaska a  a 256 kilómetros al sureste de Chiniak, y  a 10 kilómetros de profundidad, de acuerdo con el Centro Geológico de Estados Unidos (USGS), obligando a declarar la alerta por tsunami, según han informado las autoridades estadounidenses; habiéndose también la vigilancia en toda la costa oeste de Estados Unidos.

Ubicación epicentro

Esta es una información de última hora y en evolución, que se irá ampliando y actualizando en este mismo espacio.

AMPLIACIÓN NOTICIA

El Centro Geológico de Estados Unidos (USGS) ha cancelado la alerta de tsunami emitida hace unas horas tras un terremoto de 7,9 grados de magnitud en la escala de Richter ocurrido este martes en la isla de Kodiak, en Alaska (EEUU).

La alerta fue cancelada debido “a que información y análisis adicionales han definido mejor la amenaza”, informó el Centro Nacional de Alertas de Tsunami de Alaska. El centro indicó que se habían registrado olas de menos de 33 centímetros como consecuencia del terremoto.

El USGS revisó la magnitud del sismo, que inicialmente situó en 8,2 grados, y la redujo a 7,9 grados. El temblor se produjo a las 09.31 hora GMT y su epicentro se localizó 278 kilómetros al sureste de la ciudad de Kodiak, en la isla del mismo nombre, y a sólo 10 kilómetros de profundidad.

SABÍAS QUE

Ya, en el año 1964, concretamente el 27 de marzo, ocurrió el Gran Terremoto de Alaska, considerado como el terremoto más intenso registrado en América del Norte y el segundo del mundo después del Terremoto de Valdivia en 1960, alcanzando la magnitud de 9,2  MW durando unos 4 minutos y medio. Tiempo suficiente para devastar toda la región y provocar una serie de tsunamis, con la ola más grande medida que llegó a 67 metros de altura. Entonces el hipocentro se localizó en la zona conocida como Prince William Sound a unos 25 Km. de profundidad.

Estos mega terremotos se producen en una zona de subducción en la que la Placa del Pacífico se hunde bajo la Placa de Norteamérica pero tiene una particularidad, entre ambas se encuentra la Placa Aleutiniana que es una falla inversa por las fuerzas de compresión entre las dos grandes.

SABÍAS QUE

Si contamos los terremotos de cualquier tamaño que ocurren en el planeta, vemos que son realmente frecuentes. Cada año son percibidos por la población más de cien mil temblores en alguna parte del mundo o, lo que es lo mismo, unos trescientos al día. Pero la gran mayoría no son más que simples temblores, sin ningún otro efecto. Si añadimos aquellos que sólo registran nuestros instrumentos, los sismógrafos, pero que son tan diminutos que nadie percibe, las cifras pasan del millón de temblores registrados anualmente. Además, se estima que ocurren varios millones de terremotos en la Tierra cada año, pero la gran mayoría de ellos no son siquiera detectados por los instrumentos debido a que ocurren en zonas remotas o son de magnitudes muy pequeñas.

La siguiente figura presenta una estadística y clasificación de los terremotos según su tamaño (que está relacionado con la energía que liberan) y su número. Se puede observar que los terremotos son un fenómeno muy común.

Terremotos 1

Número de terremotos por año dependiendo de la magnitud (fuente: United States Geological Survey).

¿Quienes son los Reyes Magos?

REYESMAGOS
El día de Reyes Magos, al igual que el resto de fiestas navideñas se han convertido en algo pagano, donde el consumismo impuesto por un capitalismo voraz, hace que en pleno mes de diciembre-enero hagan el “agosto” las grandes superficies y franquicias comerciales.

Celebramos estas fiestas sólo por el hecho de que nos permiten consumir y deleitarnos en las grandes cenas y comilonas familiares que, ante el abuso de algunos de los manjares que estos días nos permitimos aunque cuesten tres veces más que en cualquier temporada del año, hacen que finalmente terminen en urgencias médicas con un gran empacho, lo que se traduce en una gran  pesadez y dolor de estómago, falta de ganas de comer, diarreas, vómitos, acidez de estómago, entre otros síntomas, que hace que hagamos el propósito de cuidarnos un poco más en el próximo ágape no excediéndonos; aunque, al final, todo  queda en eso, en un mero propósito.

Pero, el consumismo no termina en la comida, ya que fechas señaladas principalmente para los niños como Noche Nuena con Santa Claus, de importación “made in USA”, y el día de Reyes, al final se extienden a todos los miembros de la familia, comprando cosas para regalar o auto reglamos por el mero hecho de que hay que hacerlo, porque para eso están. En definitiva, festejamos estas fiestas como parte del encanto celebratorio que tienen. Pero, ¿sabemos, realmente, lo que celebramos?.

Si preguntásemos a más de uno o una quiénes fueron los Reyes Magos, la respuesta mayoritaria sería que fueron tres personas llamadas Melchor, Gaspar y Baltarsar, que siguiendo una estrella montados en camellos terminaron en el portal de Belén, para adorar al niño Jesús, a quien reglaron oro, incienso y mirra. Esa es todo lo que la gran parte de la gente, incluidos los creyentes saben sobre estas figuras decorativas de los nacimientos que montamos en nuestros hogares.

Sólo uno de los cuatro evangelistas, el Apóstol San Mateo, hace referencia en el libro sagrado a estos tres personajes, afirmando que después de que el Jesús naciera en la ciudad palestina de Belén: «vinieron del oriente a Jerusalén unos magos, diciendo: ¿Dónde está el rey de los judíos, que ha nacido? Porque su estrella hemos visto en el oriente, y venimos a adorarle».  Sin embargo, no se hace referencia al número concreto de Sus Majestades, ni a su raza.

El rey del país, Herodes, al escuchar la pregunta, dice Mateo que:

«se turbó, y toda Jerusalén con él. Y convocados todos los principales sacerdotes, y los escribas del pueblo, les preguntó dónde había de nacer el Cristo». La respuesta de todos fue unánime: «en Belén», pues así lo decía la profecía.

Continúa el Apóstol su relato, indicando que Herodes tendió entonces una trampa a los magos: les envió a la ciudad y les pidió que averiguasen todo lo que pudiesen acerca del niño, pues él quería adorarle también. «Ellos, habiendo oído al rey, se fueron; y he aquí la estrella que habían visto en el oriente iba delante de ellos, hasta que llegando, se detuvo sobre donde estaba el niño». Tras entrar en la casa en la que había nacido el pequeño, se postraron, le adoraron y le entregaron los tesoros que portaban: «le ofrecieron presentes: oroincienso y mirra». Posteriormente se marcharon, pero no cumplieron su promesa de avisar al rey tras ser advertidos en sueños (por un poder superior) de lo que este pretendía.

Esta es toda la historia que nos narra el Evangelio de San Mateo, de la cual la primera conclusión que sacamos es que eran magos pero no Reyes, debiendo entenderse su condición de magos no como practicantes de la magia, prohibida por la Biblia, sino como hombres sabios o de ciencia.

Sin embargo, dicho evangelio no nos indica el número exacto de magos que adoraron a Jesús, aunque teniendo en cuenta los regalos que le  hiciero (oro, incienso y mirra) sirvió al teólogo Orígenes en el Siglo IV a indicar que eran tres; número que fue declarado oficial por el papa León I para toda la cristiandad. Aunque según otras tradiciones los Magos, como la de los armenios podrían ser doce. s »

Otro dato que no encontramos en la Biblia es la referencia a sus nombres, los cuales encontramos en dos textos del siglo V, que los llaman Melichior, Gathaspa y Bithisarea y Melkon, Gaspard y Balthazar. También un mosaico del Siglo VI en la iglesia de San Apolinar Nuovo (Rávena, Italia) aparecen sus figuras y, sobre sus cabezas, los nombres que hoy todos conocemos: Melchor, Gaspar y Baltasar.

También existen leyendas que hablan de un cuarto Rey Mago llamado Artabán, que habría interrumpido su camino para curar a un viejo moribundo y que por tanto habría llegado tarde a Judea, donde sería apresado y encerrado treinta años en el palacio de Jerusalén. El teólogo presbiteriano Henry van Dyke recogió esta historia en su cuento navideño “El otro Rey Mago” (1896).

 

“También existen leyendas que hablan de un cuarto Rey Mago llamado Artabán, que habría interrumpido su camino para curar a un viejo moribundo”

Existen también interpretaciones históricas según las cuales durante el tiempo que San Mateo escribió su Evangelio aumentaron el número de conversiones al cristianismo, desempeñando los Magos de Oriente una función de proselitismo, en el sentido de incitar a los nuevos cristianos  a adorar al hijo de Dios de la misma manera que lo hicieron esos extraños que eran los Reyes Magos. También existe otra teoría que señala que estos Magos representaban a los tres continentes conocidos en aquel momento (Europa, África y Asia), y que eran sacerdotes persas o incluso doctores babilónicos.

Así pues, al hablar de estas tres figuras que culminan las fiestas navideña, nos movemos entre la leyenda y la historia, remontándose al Siglo V el día de su celebración el 6 de enero, atribuyéndole el nombre de epifanía; aunque para algunos estudiosos del tema no es más la celebración del solsticio de invierno.

Todos contra todos

 

La integración en las sociedades que sufren de discriminación, sea racial, cultural, sexual, religiosa o de cualquier otro tipo, no se consigue a golpe de ley, ni a golpe de censura, ni a golpe de discriminación positiva. Solo una labor pedagógica de años, la convivencia diaria y el conocimiento del otro pueden llevar a que esa tolerancia necesaria pueda producirse y no imponerse.

Somos muy dados en esta sociedad marchita, adocenada, decadente, a que aquellos que tienen voz, aquellos a los que se les ha otorgado la voz para que hablen por nosotros, en una clara dejación de sus funciones, confundan su voz con la voz de aquellos a los que representan y, lo que es peor, secuestren la voz de sus representados en una labor de sórdida censura cuando estos dicen, o lo intentan, aquello que a los excelsos representantes de sí mismos les parece inconveniente.

Posiblemente una de las abominaciones más flagrantes de un tiempo a esta parte es todo aquello que engloba, que supone, que se guarece bajo la mediocridad de la expresión “políticamente correcto”, porque cuando algo es políticamente correcto es que es solo parcialmente cierto, tendiendo el porcentaje de certeza de la expresión a cero.

No se le puede pedir a una sociedad que viva en un retroceso permanente de sus usos y costumbres, o que olvide lo vivido durante generaciones, solo para que aquellos que llegan se sientan más cómodos y además que calle y otorgue. No se puede acusar permanentemente a un colectivo mayoritario de intolerante o fascista porque no permita de buen grado la imposición de hábitos que chocan y agreden a los suyos propios, consecuencia de siglos de evolución y cultura. No se puede acallar a la gente que en la calle percibe una realidad, indeseada por políticos y comunicadores, llamándoles racistas, xenófobos o fachas, aunque en determinados casos lo sean, porque aquellos que son insultados por su percepción de lo que les rodea no van a cambiar esa percepción siendo vilipendiados, etiquetados, despreciados, antes bien se convertirán en unos irreductibles propagadores de su idea, en unos enemigos acérrimos y beligerantes de lo que rechazan.

“No se puede acusar permanentemente a un colectivo mayoritario de intolerante o fascista porque no permita de buen grado la imposición de hábitos que chocan y agreden a los suyos propios, consecuencia de siglos de evolución y cultura”


Porque una cosa es lo hablado y otra cosa es lo vivido. Porque una cosa es hablar desde un barrio acomodado sin problemas de convivencia y otra es ver como tu barrio de toda la vida, tu barrio modesto y tradicional, se va convirtiendo en un gueto en el que tú eres el extraño, en el que puedes llegar a ser mal mirado por hacer tu vida de siempre. Porque una cosa es tener un empleo bien remunerado y solvente y otra cosa es ver que los nichos de trabajo no especializado te son inaccesibles por ser nativo. Y además no puedes decirlo, es políticamente incorrecto. Los que tenemos un buen trabajo, los que vivimos fuera de las zonas marginales, te vamos a llamar racista, facha, xenófobo y vamos a usar todos los medios a nuestro alcance, políticos, de difusión, legales, para hacerte comprender a ti y a los a los demás equivocados lo impropio de su conducta.

 Solo habremos conseguido fomentar el odio de los estigmatizados y, eso sí, vernos con un halo de santo apostolado, civil, laico, progresista, políticamente correcto.

Pues nada, nada, santos varones del mundo cultural, del mundo político, del mundo social, de las élites, a seguir así, a seguir vaciando nuestra equívoca conciencia sobre las espaldas de los que no tienen derecho ni siquiera a su propia conciencia. A seguir pontificando desde nuestra atalaya diciendo que no hay barro al pie de nuestra casa mientras la gente se va hundiendo en él. Mantengamos nuestros privilegios y fustiguemos, hostiguemos, insultemos y despreciemos a todo aquel que remueva la placidez de nuestra buena conciencia.

Sigamos permitiendo los guetos, los vivenciales, los educativos, los laborales, incluso los de protección social, y seguiremos teniendo marginalidad, violencia, terrorismo y, sobre todo, sobre todo, una sociedad intolerante de todos contra todos. Sigamos negando la realidad por políticamente incorrecta y seguiremos teniendo una  suerte de capas sociales, étnicas y culturales absolutamente impermeables unas con otras.

Y después nos sorprendemos de París, de Londres, de Barcelona…

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