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Cuando el nombre no nombra

Empresario, escritor vocacional y estudioso de la gastronomía tradicional española

 

Miércoles, 24 de julio de 2019

Mantener una posición equilibrada, que no equidistante ni farisea, ante ciertos problemas, es como andar por el alambre, si está pintado en el suelo uno se desenvuelve con cierta facilidad, pero si está a treinta metros de altura el simple hecho de poner el pie encima ya te desequilibra, y no podemos olvidar que además, a treinta metros de altura, puede haber algún tipo de viento, que en esas circunstancias, y por muy leve que sea, contribuye a hacer más complicado cada paso que se da.

 

 

En estas fechas que nos ocupan hay un ejercicio similar en Madrid, porque, tirando de simbolismo,  el tema LGTBI es el alambre sobre el que queremos pasar, y aunque no queramos está tan presente en todas partes que es inevitable. La altura sería el día festivo que se ha denominado, creo que con muy poca fortuna, “Día del Orgullo Gay”. Y finalmente el desafío, andar sobre ese alambre a esa altura durante un cierto recorrido y sin que te tumbe ninguno de los posibles y cambiantes vientos laterales, es escribir sobre este tema sin caerte hacia alguno de los lados.

 

Partamos, plataforma en el extremo del cable dios mediante, en nuestro recorrido de una primera aseveración: no entiendo el nombre, no entiendo porque se llama día del orgullo gay a una fiesta que no dura un día, no presupone, al menos en principio una superioridad moral o física, y no es solamente gay, si no LGTBI. Empezamos mal si empezamos por llamar a las cosas como no son.

 

Yo le llamaría Semana de la Visibilidad LGTBI, y creo que el nombre además de ser más exacto sería igual de reivindicativo, o más. Y además eso desmontaría, aunque a algunos tal desmontaje le chafara planes y risas, muchos argumentos de personas que hablan de oídas sobre la tal festividad.

Lo de llamarle semana en vez de día no pasa de ser una reivindicación un tanto tiquismiquis, lo que dura la fiesta no aporta nada al hecho reivindicativo. Llámese semana o día no variará ni su contenido ni su continente, con lo que es puramente ornamental, aunque pueda describir que es algo más que la celebración principal.

 

Pero en el segundo término, en lo del orgullo, creo que alguien ha metido más el subconsciente frentista que la intención reivindicativa. Dice el DRAE, máxima autoridad en estos temas, que la palabra orgullo tiene dos acepciones, y si una no se ajusta, la otra es preferible pensar que tampoco.

“Exceso de estimación hacia uno mismo y hacia los propios méritos por los cuales la persona se cree superior a los demás.” No dudo, que entre todo el batiburrillo de personas, personajes y proyectos que los actos mueven, haya un porcentaje, y no precisamente despreciable, de partidarios de la confrontación y la soberbia, que es un sinónimo aceptable de esta acepción del orgullo. Pero es que radicales y personas que buscan tapar sus inseguridades personales aprovechando el ruido y una cierta impunidad en el número, las hay en todas las manifestaciones humanas que sobrepasan el número de tres. Seguramente esos mismos que viéndose amparados por los que les rodean y jaleados en sus actitudes de confrontación se crecen y bordean lo despreciable, serían absolutamente incapaces de mantener ni siquiera una actitud moderada en solitario. Insisto, eso se da en todos los ámbitos y podría sacar ejemplos como los campos de fútbol, los grupos  que promueven linchamientos o, en más pequeño, esas manadas de violadores que últimamente parecen haberse puesto de moda.

 

“Sentimiento de satisfacción hacia algo propio o cercano a uno que se considera meritorio.” Yo creo que esta definición tampoco se ajusta a lo que se supone que intenta esta fiesta. Porque partimos de que la sexualidad no se elige, al menos no se busca voluntariamente, sino qué, ante unos sentimientos y una percepción, se vive. Uno no se educa, se prepara o se esfuerza en una opción determinada de cómo vivir su sexualidad, si no que la vida, los deseos y sentimientos, lo van poniendo ante opciones que toma o rechaza, luego ninguna opción es meritoria, como ninguna opción debe de constituir un demérito.

 

En todo caso, en ambos casos, la palabra orgullo es inapropiada ya que en ningún caso existe mérito alguno en practicar el sexo en ninguna de su posibles formas, y el único mérito es vivir esa sexualidad con plenitud y sin interferencias, ni propias, ni ajenas. Y donde no hay mérito no puede haber orgullo. Salirse de lo normal, de norma o mayoría, por muy natural, de naturaleza, que sea la opción tomada nunca será un motivo de orgullo, aunque pueda ser un motivo de íntima satisfacción.

 

Y por último gay. Para empezar la G de gay es solo una parte del colectivo, pero es que, además, es difícil elegir peor un término, primero porque se toma del inglés algo que es de origen provenzal u occitano: gai, alegre, pícaro y que sin embargo en Inglaterra hacía referencia a la prostitución masculina. Y segundo porque es un término que se aplica únicamente a la homosexualidad masculina. Y no entiendo en un colectivo tan identificado con las cuestiones de género que se deje fuera a las lesbianas y a los transexuales. Gay, y ya no solo en Inglaterra, si le preguntas a cualquier peatón no concienciado por su equivalente en castellano no se lo va a pensar dos veces, marica. Y lo de ”Día del orgullo marica”  que al fin y al cabo es lo mismo pero en español de toda la vida, ya no resulta ni tan reivindicativo, ni siquiera invita a festividades.

 

En estos casos, lo mejor, al menos lo más inmediato y ajustado, es preguntarles a las personas que tienes alrededor y que pertenecen al colectivo LGTBI, y resulta que la mayoría de ellas, no me gusta decir todas, viven hoy en día con una visibilidad discreta, como la de los heterosexuales, una integración social completa, como la de los heterosexuales, y un cierto rechazo a los excesos de puesta en escena de algunos participantes en la fiesta, como el de los heterosexuales.

 

Es verdad que lo que han pasado no es un camino de rosas. Es verdad que no todo está conseguido. Pero no es menos cierto que el exceso de visualización, el desbarre reivindicativo de una minoría, convierten una fiesta que intenta una visibilización de un colectivo y sus problemas, en una exhibición frentista que bordea, a veces por dentro, el mal gusto y una suerte de exclusión perversa de los que no compartan sus ideas. Insisto, es una minoría, pero precisamente por eso suele ser la más ruidosa y visible.

 

Y entonces empiezan los insultos, los de unos y los de otros, las sinrazones, los exabruptos y las falacias que pueblan las redes, y una fiesta, que como tal debería de ser universal, como tal y por interés de los organizadores, para reivindicar una normalidad en la convivencia, se convierte en todo lo contrario, se convierte en una exhibición de la diferencia y en una reivindicación de la intolerancia, propia y ajena, aunque sea por parte de una minoría, aunque sea con la posterior condena, a veces ni siquiera, de los organizadores.

 

Ciertas personas, habitualmente de izquierdas, más con ánimo de sentirse ellos buenos que de defender  realmente lo que significa la fiesta, se lanzan con beligerancia hacia cualquiera que quiera denunciar lo que de negativo tienen ciertas actitudes. Yo, como no me importa ser bueno o malo, como no necesito justificarme ante mí ni ante los demás, me permito hacer una llamada de atención sobre una celebración que cada año que pasa es menos lo que dice ser y más lo que nunca quiere reconocer que está siendo. Empezando por el nombre que no nombra lo que pretende reivindicar.

La Apfcyl condena el uso y abuso de las fuentes vecinales y el sensacionalismo ante el nuevo crimen machista

Comunicado de la Asociación de Periodistas Feministas de Castilla y León

El colectivo de periodistas feministas insta a hacer una información comprometida y responsable contra la violencia de género

La Asociación de Periodistas Feministas de Castilla y León (Apfcyl) manifiesta su repulsa por el nuevo asesinato por violencia de género ocurrido en Salas de los Infantes (Burgos) el lunes día 8 de julio.

Ante este nuevo crimen machista recordamos el papel tan importante que cumplen los medios de comunicación en la prevención y el respeto a la dignidad de las víctimas. La información ha de estar a la altura y atenerse a las buenas prácticas periodísticas consensuadas en violencia de género.

En este sentido, manifestamos nuestra preocupación y rechazo hacia el tratamiento informativo sensacionalista y poco ajustado a los principios básicos para abordar la violencia de género que hemos observado en varios medios de comunicación.

Denunciamos el uso y abuso de las fuentes vecinales como soporte de grandes titulares y recordamos que esta es una de las prácticas desaconsejadas en todos los manuales y en concreto en el que la Junta de Castilla y León y el Colegio de Periodistas de Castilla y León elaboraron para los medios y periodistas de nuestra Comunidad.

Recordamos que la violencia de género no son sucesos aislados, sino un problema estructural cuya raíz es la desigualdad entre hombres y mujeres. En concreto, desde 2003 ya son 1004 las mujeres asesinadas en España, según las estadísticas oficiales del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, 23 en Castilla y León. En lo que va de año ya son 29 las víctimas mortales que se han cobrado estos crímenes y en Castilla y León hemos asistido lamentablemente al segundo asesinato por violencia de género en 2019.

La violencia de género es una vulneración de los derechos humanos y en concreto del más elemental, que es el derecho a la vida, y como tal debe ser abordada en las piezas informativas.

Como periodistas comprometidas con un periodismo responsable y útil para contribuir a erradicar la violencia de género recordamos la importancia de un tratamiento informativo que respete la dignidad de las víctimas y no contribuya a hacer espectáculo de esta lacra que nuestra profesión está obligada a afrontar con rigor.

Insistimos en la necesidad de que desde los gabinetes de prensa de las instituciones, y en particular de la Delegación del Gobierno en Castilla y León y las correspondientes subdelegaciones provinciales, se contribuya a estas buenas prácticas de forma proactiva en los comunicados oficiales sobre casos de violencia de género como el acaecido en Salas de los Infantes.

Queremos reivindicar una vez más la formación de periodistas tanto en las facultades de periodismo y comunicación como a través de asociaciones con el apoyo institucional necesario de la Junta de Castilla y León.

Reclamamos un compromiso serio y ejemplar de los medios de comunicación de Castilla y León, que no se limite a firmar protocolos de tratamiento informativo sobre la violencia de género que luego no se ponen en práctica cuando es más necesario. En las situaciones difíciles y críticas, como es un nuevo asesinato, es donde se plantea el reto de abandonar los lugares comunes y erróneos y buscar formas de presentar la violencia de género a la ciudadanía que realmente contribuyan a su prevención.

Recordamos que existen fuentes fiables y expertas que pueden enriquecer la información y dar a la opinión pública una dimensión ajustada a la gravedad de lo que supone el asesinato de mujeres por el mero hecho de serlo.

Os adjuntamos las 30 claves informativas elaboradas por personas expertas en este documento del Colegio de Periodistas de Castilla y León y la Junta.

30 Claves Informativas sobre Violencia de Género.

Sálvame y sus alcahuetas

Hace unos días, sorprendentemente, al encender la televisión oí a una afamada presentadora, directora, colaboradora de Televisión y periodista, Elisa Carlota Corredera Llauger -Carlota Corredera para el gran público-, conocida por haber presentado varios programas de la Fábrica de la Tele, en la actualidad co-presentadora del afamado programa de Tele 5, Sálvame, donde no se le ocurrido otra cosa que disparar con la verborrea que la caracteriza como si de una ametralladora se tratase contra todos los medios digitales denominándolos basura, porque según ella solemos hacer uso de la información simplemente porque alguien la puso en marcha, sin contrastar. 

Desde luego que un periodista, titulado o no,  que no contraste la información, y la ponga en marcha sin ningún reparo está muy alejado de lo que es realmente el periodismo, el cual consiste en la recogida, elaboración y difusión de información actual o de interés para transmitirla al público a través de la prensa, tanto escrita como digital, radio y televisión; información que por necesidad para limpiar las cloacas del periodismo debe ser veraz y, para ello, la única forma es cotejarla, pues de otra manera se están convirtiendo en farsantes o porteras quienes no actúan así, con perdón de esta digna, servicial y exigua profesión.

Pero, de ahí, y menos una persona que se dedica al periodismo como la referida presentadora, meter en el mismo saco a todo los digitales es, cuanto menos, una imprudencia, además de una actitud prepotente, y más cuando tal afirmación se hace en un programa que, aunque de máxima audiencia como es Sálvame, deja mucho que desear por la catadura moral de quienes en el intervienen poniendo al límite a los personajes que forman parte de ese mundo cuyos protagonistas, la mayoría de las veces, el único mérito que tienen es haber aparecido en algún reality, comportándose como macarras, o hablar de sus intimidades o las de otros.

No debemos tolerar que cada día abunden más las fakes news con el único propósito de conseguir más seguidores o audiencia para el informativo para que trabajan esos paraperiodistas, incluso algunos likes en las redes sociales, siendo por ello necesario que quienes luchamos por una información libre y veraz, sin ningún tipo de ataduras, incluso quienes son sus destinatarios, denunciemos esta práctica cada día es más extendida, no solamente en los digitales sino también en programas televisivos como el indicado, amen de otros programas de radio. Aunque dejarlos de seguir sería la muestra más responsable si queremos combatir la desinformación de la que muchas veces somos sufridores, incluso sin darnos cuenta.

Bien es cierto, que hay personas que disfrutan viendo despedazar en la plaza pública a quienes son objeto de este tipo de prensa que cada día amarillea más, incluso participando del apaleamiento del populacho en sus comentarios con afirmación tales como “se lo tiene bien merecido”.

También es cierto que la tele y otros medios dedicados a la información están para entretener y divertir, aunque hay que ser de mala prosapia como para divertirse con los “chismes”, cotilleos, y juicios sumarísimos que los “profesionales” que en ellos participan están acostumbrados a hacer. Pero, inevitablemente de todo hay y tiene que haber en la viña del Señor.

Valga lo que aquí se denuncia para que tan afamada presentadora hiciese una rectificación pública sobre lo dicho, aparte de hacer examen de conciencia y autocrítica de vez en cuando, porque para reprochar a alguien una conducta lo primero que hay que hacer es no comportarse como quienes son objeto de su critica, dando, aunque sea de vez en cuando, un poco de ejemplo con su buen hacer.

La información cuando no es libre es una farsa, y está claro que estos medios mal olientes no son otra cosa que la voz de su amo, quienes lo financian y obtienen las ingentes fortunas a base de manipular al público con su desinformación. Así que, amiga Corredera, menos demagogia y más profesionalidad.

La hipocondría inducida

Empresario, escritor vocacional y estudioso de la gastronomía tradicional española

26 de junio de 2019

Hablaba el otro día con mi amigo Antonio, Antonio Zarazaga, médico, gestor y renacentista, sobre las cuestiones que la vida nos va deparando, y de tema en tema llegamos al, para él habitual, de la medicina, tema en el que él habla y yo escucho para aprender, que es una costumbre placentera cuando el ponente sabe tanto.

Y hablábamos de esa nueva moda social, de esa obsesión moderna que es intentar resolver la muerte en vida, tratar a la muerte como una ocurrencia o una enfermedad y no como una consecuencia inevitable. Dicho en otras palabras, vivir para no morir en vez de morir después de vivido.

Uno recorre las modernas fuentes del conocimiento, más bien del desconocimiento, asomándose a toda suerte de opiniones, recomendaciones, diagnósticos e informaciones que la falta de preparación básica nos impide matizar, cribar y escoger con criterio. Así que en un alarde de inconsciencia absoluta, en una demostración de estupidez sin parangón, prestamos oídos a algún gurú que pretende tener acceso a conocimientos que, aparentemente, nos van a dejar la vida resuelta de enfermedades, que va a aportar a nuestra salud soluciones que una conspiración universal contra ella perpetran enemigos desconocidos, que nos va a revelar secretos ancestrales que los modernos poderes nos escamotean al tiempo que los modernos poderes ponen a nuestro alcance, al alcance de nuestra estulticia. El enfermo imaginario, ese al que Moliere ya le dedicó una obra, demanda soluciones imposibles. Nunca ha habido persona más engañable, más risible y más digna de conmiseración que el hipocondríaco. Ni persona más despreciable y peligrosa que aquella que armada de una supina estupidez, de una inteligencia lamentablemente enfocada, de una osadía sin parangón, se cree en poder de verdades curativas fantásticas y pone en peligro la salud y la vida de todos aquellos que tienen la desgracia de escucharlos. Y cuidado, hay gurús con bata y título.

Tal vez por eso, o porque todo lo nuevo vende, o por tantos motivos que uno solo no lo explica, hemos pasado de unos enfermos imaginarios a una imaginería de la enfermedad, a la creación de una sociedad hipocondríaca, más preocupada de prevenir una posible enfermedad que de vivir la salud presente, más obsesionada por ritos y magias que por una actitud de saludable disfrute de la vida, más empeñada en vivir un futuro saludable que en vivir un presente con salud.

“Primun non nocere”, primero no dañar. Esta máxima, que además es el título de un blog con opiniones sobre medicina que recomiendo, puede resumir el terrible dilema del hombre moderno que se debate entre una medicina que, a fuer de ser preventiva, se convierte en obsesiva y la obsesiva presión de los “chamanes” del desconocimiento ancestral, de su ignorancia presente, que difunden, sin una base de criterio mínimo, prácticas y técnicas que a la postre pueden resultar letales.

La medicina preventiva ha sobrepasado los límites con los que fue ideada. La moderna medicina anticipatoria significa un paso más en la escalada hacia una sociedad hipocondríaca, a una sociedad obsesionada por erradicar la enfermedad o, al menos, por tratar las enfermedades incluso antes de que asome el síntoma, incluso antes, si fuera posible, de que la dolencia esté descrita.

El problema viene cuando le preguntas a un médico, de los que han hecho la carrera, no de los que diagnostican a golpe de libro de medicinas alternativas o de entrada en internet, y te encuentras que por cada médico que mantiene una opinión, sobre el tema que sea, hay otro que mantiene la contraria. No te queda, entonces, más remedio que recurrir al historial de esos médicos y ver sus logros y publicaciones en el terreno de la investigación: médica, biológica… Con un poco de suerte encontrarás diferencias entre médicos, generalmente con un marcado toque humanista y una larga trayectoria de preocupación por el paciente y por su ciencia, y “doctores” que no han aportado a la medicina más que recetas y opiniones basadas en la experiencia de otros. Como me dijo mi amigo Antonio, en cierta ocasión, hay un momento en el que tienes que preguntarte: “¿Tú eres médico porque sabes, o dices que sabes, porque eres médico?”

Ya en los años 70 Ivan Ilich escribe un libro que se llama “Medical Némesis” y en las que describe tres formas en las que el colectivo médico causa un daño clínico. Esta interacción nefasta, que recibe el nombre de iatrogenia, puede ser directa, por una mala praxis, o social, en la que establece las bases del daño producido por la medicina preventiva y la frontera de esta con la medicina anticipativa, que son las otras dos formas de iatrogenia. Medicina preventiva sería aquella en la que el sujeto a tratar solicita ayuda médica para prevenir una enfermedad y medicina anticipatoria aquella en la que es el médico el que convence al paciente de que necesita su ayuda para prevenir enfermedades. Esta diferenciación la establece Gilbert Welch, profesor del Instituto de Política de Salud y Práctica Clínica de Dartmouth, en un libro en el que trata sobre el sobrediagnóstico.

Otro posible enfoque es a través de estudios médicos, informes estadísticos sobre enfermedades, medicamentos, tendencias y evoluciones. No lo recomiendo. Y no lo recomiendo primero porque la estadística es una ciencia -¿es una ciencia?- que siempre dice lo que quiere oír el que la maneja y segundo porque a determinados niveles hace falta una preparación muy alta en el objeto de estudio para entender los resultados.

Si cogemos un informe médico nos dirá que las estatinas, por poner un ejemplo, han reducido el número de fallecimientos por causas cardiovasculares entre los pacientes que son tratados con ellas, pero si lees otro informe, te dirá que esto es así desde que se bajaron los límites de colesterolemia y empezó a tratarse con ellas a pacientes sin enfermedades cardiovasculares diagnosticadas, es decir, desde que la medicina anticipativa empezó a considerar enfermos anticipativos a aquellos pacientes asintomáticos, sin enfermedad diagnosticada y que por una decisión medico administrativa pasaron a ser sujetos de medicación de la noche a la mañana. No es imposible, pero morirse de una enfermedad que no se tiene es algo más complicado de lo habitual. De hecho el número de muertes por accidente cardiovascular son prácticamente las mismas antes y después de variar el límite establecido por el colesterol, y antes o después del aumento de pacientes tratados con estatinas. Lo que sí ha variado, y de forma exponencial, son los beneficios de los laboratorios que las fabrican.

Y las estatinas no son inocentes. Su administración no es inocente. Las consecuencias de su administración convierten a muchos de sus consumidores en pacientes de dolencias debidas a sus efectos secundarios, contraviniendo la máxima de la que hablábamos, “primum non nocere”, lo primero es no hacer daño. Lo primero es no provocar una dolencia en un sujeto que hasta ese momento no tenía, ni esa ni la que se pretendía anticipar. Lo primero es no crear enfermos a base de anticipar enfermedades.

Si hacemos un breve recorrido por el internet de nuestras entretelas, observaremos una gran cantidad de consejos, prácticas y observancias que debemos de tener en cuenta para llegar a lograr una vida saludable. Y si decidimos, en un alarde de “suigestión”, palabro inventado a base de supina ignorancia y estupidez sin parangón, poner en práctica unas cuantas de estas ocurrencias, lograremos morirnos absolutamente sanos. Sanos y sin haber vivido por falta de tiempo salvo para preservar una salud que acabaremos no teniendo.

 

 

 

Para escribir esta opinión se han tenido en cuenta diferentes entradas del Blog “Primum non nocere”, del Dr. Rafael Bravo, concretamente: “Estatinas y Mayores. Pués por ahora, va a ser que no”, “Hipertensión Arterial”, “La Culpa Fue Del Smartwatch” y “Muchas Enfermedades Se Presentan Por Un Número Arbitrario”.

Odio inculcado y explosionado

Miguel Escudero. Profesor titular de Matemática Aplicada en la UPC y escritor

 

Respirando derivadas parciales en la pizarra, me fijo en Pau. No atiende ni toma notas, mira su móvil continuamente y con rostro compungido. Al acabar la clase le pido que venga un momento. Parece esperar que le riña. No. “¿Qué te pasaba, Pau?”. Me dice que estaba viendo horrorizado y en directo el video de la matanza en dos mezquitas de Nueva Zelanda. Le pregunto si tiene por ahí familiares y amigos. No, pero aún así está sobrecogido por una grabación que sabe real y que muestra el poder del mal en acción. ¿Por qué los asesinos se creen con el derecho de destruir vidas? 

Estos días he leído al psicólogo Vicente Garrido, en su libro Asesinos múltiples destaca la paradoja del mal: “si el mal es tan habitual en nuestra vida, ¿por qué hay tan pocas personas que se consideren malvadas?”. Hoy se suele definir el asesinato múltiple como un acto homicida que causa cuatro o más muertos en un mismo incidente. Hay una zona de solapamiento, muy desconocida aún, entre cinco tipos de asesinos: 1) Los que matan por frustración, ira y venganza; 2) los que han desarrollado una grave enfermedad mental; 3) familicidas; 4) los que siguen fines delictivos y 5) terroristas.

El miserable criminal que nos ocupa estaría, de entrada, entre los tipos 1, 2 y 5. Perdió el tabú moral que impide matar y es capaz de justificar su matanza. Ha deshumanizado a sus víctimas y se autoriza a ser violento con ellas. ¿Cómo germina la semilla del odio, cómo se hacen y declaran enemigos acérrimos, a muerte?

Se puede hablar de psicopatía (ausencia de empatía y de compasión), de descomposición narcisista (tanto ofensiva, como defensiva), de acumulación de agravios, de personalidades inestables que encuentran refugio en un fanatismo desesperado, de incapacidad de imaginar y de dudar, de las técnicas de captación y reclutamiento de las sectas, del lavado de cerebro o del adoctrinamiento (expresión esta que enoja mucho por razones políticas a quienes tienen todo el interés en inculcar determinadas ideas o creencias beligerantes y falsas, que generan rechazo, aborrecimiento y hostilidad automática hacia otros).

El agresor que se siente ofendido, marginado o perseguido busca dar ‘su merecido’ a unos chivos expiatorios que le han arruinado su vida. Sólo falta que tenga armas a mano…

Se ha impuesto la razón a la estafa

José Enrique Centén Martín. Historiador y ensayista.

En el año 2014, unos vendedores sin escrúpulos de una empresa llamada SUPERNOVA EDICIONES, S.L.  o Agrupación de la Salud o SIGLO EXPANSIÓN, llamaron a la puerta de mi octogenaria madre y le vendieron unos cacharros para la salud, un purificador de “Ozono” y cuatro fruslerías más que no necesitaba por el módico precio de 2.255 €, eso sí, que le dejaban pagar en cómodos plazos de 140 euros mensuales por medio la financiera UNIÓN FINANCIERA ASTURIANA. Cuando sus hijos nos dimos cuenta del error o trampa en el que había caído nuestra madre, ya era demasiado tarde y pagó religiosamente hasta la última cuota.


La sorpresa vino cuando a principios de 2016 nos percatamos que no había una cuota de 140 euros, sino que por el banco le habían pasado hasta tres cuotas. Tirando del hilo descubrimos que, además del primer contrato, nuestra madre había suscrito presuntamente otros dos contratos de iguales características, importes y aplazamientos, y que uno lo venía pagando, además, desde abril año 2015 a la financiera COFIDIS y el otro, desde enero de 2016, otra vez a UNIÓN FINANCIERA ASTURIANA. Según esto, nuestra madre se había gastado en cacharros inútiles, repetidos y nunca entregados para colmo, la inestimable cantidad de 7.735 €. Tres contratos distintos firmados en Madrid, C.C. en Águilas-Murcia y Oviedo, mi madre no se movió de casa desde que falleció mi padre el 15 de mayo del 2011, no conoce Murcia, ni Asturias, ¿cómo firmó allí los presuntos contratos que así rezan bajo su firma?

Lógicamente devolvimos los recibos que pudimos y solicitamos el reintegro de las cantidades indebidamente abonadas. Una de las financieras, COFIDIS, atendió nuestras explicaciones, hizo sus averiguaciones, rectificó, nos pidió disculpas y devolvió hasta el último céntimo. La otra, UNIÓN FINANCIERA ASTURIANA, no. Presentó una demanda contra nuestra madre y en este mes de marzo se celebró el juicio, donde un perito hasta calificó, de manera inexplicable, que en los contratos la firma de mi madre era auténtica. Con muy poca esperanza de que esto terminase bien, hoy 13 de marzo de 2019 nos han notificado la sentencia y se ha hecho justicia, desestimando la demanda de la empresa financiera y dándonos la razón, recalcando que doña Victoriana fue víctima de un vil engaño, pero nuestra madre ya no podrá saborear esta victoria porque Victorina Martín Pérez padece en la actualidad un proceso degenerativo avanzado de Demencia senil y Alzheimer. El próximo 29 de abril cumplirá 90 años. Puede que UFA recurra, pero poco probable la rectificación de la sentencia.

Debemos de agradecer el éxito a la razón, comprendida y sentenciada por la Juez gracias a la labor y buen hacer del abogado Juan Manuel Martínez García del grupo ICAM,  juanmanuelmartinez@icam.es  y a la procuradora Raquel Nieto Bolaño.

Zasca en toda la boca

Feliciano Morales. Director-Editor magazine Plazabierta.com

A determinadas personas no les vendría mal un “zasca” en toda la boca, perdón por mi agresividad, aunque tal vez los que tengan que pedir perdón sean ellos. Aparte de por su verborrea y mensajes vacíos o aprendidos que repiten como loros de repetición, también por la prepotencia con la que los dicen. Y no porque me enerven, sino porque me resultan cansinos, aburridos, yelmos,  sobre todo por sus maneras, sus ínfulas, su idiotez humana incontenida. Son como aquel cuñado insoportable que tienes que aguantar en esas comidas aburridas de familia en las que se auto convierte en el protagonista por saberlo todo.

Cada vez aguanto menos el talante de esas personas que van por la vida dando lecciones, de lo que saben y de lo que no saben, nunca predispuestas a escuchar a quienes tienen enfrente  y mucho menos empatizar con ellos. Personas que se ponen el birrete de catedrático de la materia de la que hablan, cuando no dejan de ser unos ignorantes. Parecen los depositarios de la ciencia, cuando no son más que unos charlatanes de pacotilla, sin discurso, sin fundamento.

Personas que parecen estar de vuelta de todo, que han alcanzado la luz de la ciencia infusa, repitiendo frases hechas, parafraseando discursos ajenos que distorsionan a su antojo sacándolos de contexto. Personas cuyo espíritu esta formado por  dogmas imbuidos en su pequeño cerebro, que más que estar formado por una masa gris parecen estarlo de páginas arrancadas de no se qué panfleto religioso, político, o de libro de auto ayuda o de coaching de feria.

Personas que se atreven a juzgar a todo el que pillan por delante, capaces de esperar a que tropieces dos veces con la misma piedra para machacarte por tu torpeza, para aplastarte la cabeza contra la tierra sobre la que has caído, para hundirte más en tu miseria que, no deja de ser bastante menor que la suya, porque el que cae con dignidad se levantará también con ella.  Sin embargo, ellos son como el fuego fatuo, porque sus palabras aparte de no oler muy bien son efímeras, sin consistencia, sin contenido, pero sobre todo porque la putrefacción de su espíritu de autosuficiencia hace que su llama se disipe en breve, no teniendo más trascendencia que el de una pequeña combustión dentro del cementerio de su escaso saber y de su imposibilidad de razonar.

Son seres patéticos, incapaces de ver su ridículo actuar, cuya gesticulación chulesca y palabras de repetición programada , evidencia que no hay donde rascar, convirtiéndose en caricaturas de si mismo, en el hazme reir en determinados foros en los que pretenden sobresalir sin la prudencia propia que tiene el sabio de escuchar a quien sabe más que él. Por este motivo, por su falta de prudencia, no les vendría mal un zasca en toda boca, para que nos dejen en paz un rato.

La sala de espera

Feliciano Morales. Director-Editor del Magazine Plazabierta.com 

El murmullo no tarde en subir de volumen. Es algo muy propio de los españoles.No respetar el silencio de algunos lugares públicos. Como decía mi abuela, no nos callamos ni en misa. “Abuela en misa se reza”, exclamaba yo, sin entender a mí corta edad porque utilizaba ese símil. Claro que, también hay momentos de silencio y recogimiento que tampoco muchos respetan. Por eso prefiero el que me decía mi madre: “no te callas ni debajo el agua”, lo entendía mejor.

Estoy en la sala de espera de un hospital y esto parece un gallinero revuelto, donde el cloquear de los allí presentes, sin lugar a duda, más molesto que el de las gallinas ponedoras. Madre mía que incomodidad, cada cual contando su película sin pudor de ser oída por quientienen al lado, o en la otra punta de la sala. Parece que algunos llevavan el amplificador incluido de fábrica. «¿Por qué no se moderarán?» pensé, «ya que son incapaces de estar callados un rato«. 

El matrimonio de al lado, pegando con mi hombro, en plena discusión conyugal, porque el marido parecía no haberse cambiado de ropa interior que inevitablemente debía exponer en la prueba, una colonoscopia. Porqué tenía que enterarme yo y media sala de espera que iba con los calzoncillos sucios. No era para mí, ni para los allí presentes cómodo oír tal cosa y, sospecho que tampoco para el poco decoroso afectado, pues no tardo en arrugarse en su asiento con la mirada fija en el suelo, seguro que pensando, “tierra trágame…”

Una señora en la parte más distante del asiento incomodo donde yo me encontraba, pegada al móvil, parecía tenía una conversación con alguien duro de oído. Ya no era sólo que nos estuviésemos enterando los allí presentes, sino todos los que estaban en el hospital. Increíble,  pero cierto… No se trataba del amplificador incorporado de esta mujer, sino que parecía conectada al equipo de sonido más potente del mundo, a todos los altavoces del universo. “Jo.. pero no se atragantará, al fin y al cabo está en el lugar adecuado, en caso que el atragantamiento se descrontolara”, pensé… lo siento, por ser tan mal pensado…

No digo yo, que deba guardarse un silencio riguroso, que no estría mal, pero al menos ser lo suficientemente respetuosos para no incomodar aún más a los que acudimos a los servicios sanitarios, algunos enfermos, en la que el silencio ayudaría a llevar nuestro pesar, mejor que con tanto bullicio mareante, al que empezaban a unirme algunos tonos de llamadas de móvil, con sus correspondiente conversaciones que, algunas revelaban el motivo de la consulta: “hija, me han salido unos pólipos ahí abajo que me los tiene que ver el ginecólogo”, “aquí estoy esperando, esto de la sanidad pública es una vergüenza”. “La vergüenza es usted”, pensaba yo. “No te podrás callar un poquito”. Pero, lo peor aún era quienes no se cortaban un pelo en ver vídeos a través del móvil a todo volumen, aquello parecía un festival de cortometrajes o un centro comercial. “Y esa madre no le podrá decir al niño que baje el volumen de eso vídeojuego cuyos tiros estaban impactando en el cerebro”.

Estaba empezando a sentirme tan incomodo que no pude aguantarme, saliendo de mi boca ese “siiiiiiiiiip” prolongado e impositivo que obliga o pretende obligar a guardar silencio. No lo conseguí. Apenas duro unos segundos su efecto y menos de un minuto en volverse a convertir aquello en el mismo gallinero que antes.  

Ahora entendí porque estaba medio arrancado el cartel adherido con múltiples trozos de celofán, sobrepuestos unos a otros, a una de las paredes, con la imagen de una bella enfermera, hasta algo celestial, con su dedo índice sobre sus labios cerrados y un mensaje impreso: “por favor guarden silencio”. Silencio ni leches. “No tardarán mucho en arrancarlo del todo”, pensé, “¿para lo que sirve?”.   

Por megafonía suena “el acompañante de…..”, ese soy yo… «acuda a endoscopia”. Por fin ya me marcho. 

Cuando nos encontramos en la calle hasta el ruido de los coches parecían músigca celestial. 

Saludos

8 de marzo. La mujer de Adán

Olga Sánchez Rodrigo. Articulista

Eva, su nombre se citada cuatro veces en las Sagradas Escrituras, dos en el Antiguo Testamento (Génesis 3:20; 4:1) y dos más en el Nuevo (2 Corintios 11:3;1 – Timoteo 2:13). La mujer que hizo pecar a Adán, tetándole a comer la manzana del árbol prohibido después de darle ella el primer mordisco.

Mujer que se nos presenta como la madre de todos los seres humanos “Y llamó Adán el nombre de su mujer, Eva, por cuanto ella era madre de todos los vivientes” (Génesis 3:20).

Fue el sexto día de la creación cuando Dios creo la humanidad, primero a Adán del polvo de la tierra y después a Eva. Dios, al verlo solo, decidió que necesitaba una compañera que fue creada partiendo de una costilla de aquel, y tuvieron tres hijos, primero Caín, Abel, y posteriormente Set.

Dios dijo a Adán después de su creación: «Puedes comer de todos los árboles del jardín, menos del que está en medio: el árbol de la Ciencia del bien y del mal. El día que comas de él, morirás».

El pecado original, el primero de todos los pecados fue comer una manzana de aquel árbol sucumbiendo Adán a la tentación de hacerlo por parte de Eva, a quien una serpiente le habló previamente diciéndole: «¿Os ha dicho Dios que no comáis de ningún árbol del jardín?” La mujer le contestó: «Podemos tomar y comer los frutos de todos los árboles del jardín. Sólo del árbol que está en medio nos ha dicho Dios: ¡No toquéis ni comáis sus frutos pues de lo contrario moriréis!”. Entonces la serpiente dijo a la mujer: «De ningún modo; ciertamente no moriréis si coméis de él. Dios sabe perfectamente que apenas comáis, se os abrirán los ojos y seréis inteligentes. Seréis como dioses capaces de distinguir entre el bien y el mal”.

A partir de este momento en el que el  hombre y la mujer sucumbieron al pecado, dicen las Escrituras que el Señor les hizo vestidos de pieles, pues antes andaban desnudos, y los vistió, diciéndoles: : «¿No es ya el hombre como Dios? Él sabe ahora lo que es el bien y el mal.¡Que no vuelva a hacer el mal, ni alargue su mano al árbol de la Vida para comer de sus frutos!».

Finalmente, por tal pecado Dios los arrojó del jardín de Edén y mandó a ángeles con espadas de fuego a la parte oriental del jardín, para que lo custodiasen y cerrasen el paso hacia el árbol de la vida.

Como puede observarse la mujer es presentada en las Sagradas Escrituras como la inductora al pecado, la cual ha trascendido hasta nuestros días dentro de la religión católica, pero también en otras como la musulmana, pues su bello cuerpo es el que seduce al hombre a los más bajos instintos, pero, convirtiéndola también su esclava, hacendosa de su hogar, llamada para dar hijos al mundo, aunque San Pablo intento romper todos los moldes de la época,valorarando el esfuerzo y la responsabilidad de muchas mujeres, necesarias para una efectiva evangelización a favor de la comunidad cristiana.

Pero, lo cierto es que la mujer siempre ha estado en un segundo plano, no tenemos que dar marcha atrás a nuestra memoria más que cuarenta y cuatro años, para comprobar que durante el franquismo la mujer necesitaba el permiso del marido para poder trabajar, abrir una cuenta corriente, además de no tener derecho al vo

Ha sido después de la muerte del dictador, tras la instauración de la democracia en nuestro país cuando las mujeres hemos empezado a ocupar nuestro lugar en cuanto a derechos civiles y políticos se refiere, igualándola al hombre en derecho y obligaciones, aunque todavía no ha alcanzado de facto la plenitud de sus derechos, pues si nos trasladamos al mundo laboral todavía la mujer no es valorada en su justa medida y de acuerdo con sus capacidades, al menos igual que las del hombre, percibiendo salarios por debajo de éste, siendo menos, además, las mujeres que ostentan cargos directivos en las empresas.

Es lamentable en nuestros días la influencia del sistema patriarcal dentro del ámbito familiar que nos atribuye el peso del hogar, no sólo como criadoras de nuestros hijos, sino también en la llevanza de las labores domésticas que, unido a la incorporación al mundo laboral, nos convierte en “superwomans”, por lo que de nosotras la sociedad demanda. Basta con poner como ejemplo muchos anuncios de TV sexistas por los que todavía se vincula a la mujer al trabajo dentro de la casa.

Resulta pues, evidente, que la mujer hoy día no se puede relajar en cuanto a la demanda de la posición que nos merecemos dentro y fuera del ámbito familiar. Dentro porque todavía existen hombres o mejor dicho “machos” que siguen haciendo de la mujer su posesión y, fuera, porque seguimos siendo, salvo excepciones, las más machacadas y peor tratadas en el ámbito laboral. 

Desgraciadamente, todavía siguen existiendo concepciones políticas, ligadas a la derecha, en las que a la mujer se las arrastra a un segundo plano, incluso tratadas con una anormalidad no propia de nuestros días, sobre todo si tenemos en cuenta otros países de nuestro entorno político y social, por las que se intenta negar derechos, dejando al libre arbitrio de una sociedad machista que ocupemos el puesto y lugar que nos merecemos dentro de la sociedad, intentando incluso recular en derechos como el decidir sobre nuestra maternidad.

En definitiva, las mujeres seguimos siendo aquella Eva del origen de la humanidad, un simbolismo que desgraciadamente sigue perdurando hasta nuestros días, no solo por la influencia religiosa del catolicismo en nuestra sociedad que ha fraguado a determinadas mujeres incluso más machistas que algunos hombres, que siguen pensando que la mejor posición para nosotras es con la pata quebrada y atada a la cama, así dejaremos de ser la tentación que permitan a bestias humanas hacer de nosotras lo que quieren.

Así que, para aquellos, que con una mentalidad obtusa y una perniciosa concepción de la mujer, dedicamos un día como el de mañana en el que llenaremos las calles la mujeres y hombres sin perjuicios, porque seguiremos luchando por nuestros derechos hasta la erradicación de esos animales de dos patas y con cabezas sesudas de épocas pasadas que dentro, incluso, del ámbito institucional, como ha resultado el poder judicial con algunas sentencias machistas, pero también en el legislativo por no derogar o modificar leyes obsoletas que arranquen de raíz el trato violento hacia las mujeres; así como, contra determinados políticos que dentro de una “derechona” rancia nos quieren o darnos lecciones de feminismo y moralidad. Límpiense primero ustedes su bragueta con olor a club de alterne a escondidas de sus esposas, antes de decirnos cómo debemos llevar nuestras vidas y gestionar nuestros derechos. He dicho.

El indeseable Arcadi

Olga Sánchez Rodrigo. Opinante y escudriñadora de la realidad. Redactora de Plazabierta.com ||

No rebelo nada si digo que hay periodistas que confunde hacer periodismo con la verborrea, con la polémica y la confrontación, sólo con el único fin de que los medios les presten su atención, aunque sea para criticarlos o hablar mal de ellos, en definitiva para mantenerse en la picota, vender y hacer caja a nuestra costa, importándoles un bledo lo que hablen, porque seguro que su pensamiento es ese que dice: “llámame perro pero tírame pan»

Tal vez, por ello, la mejor solución sería no mencionarlos, pero no se puede obviar hacerlo cuando de lo que se trata es de denunciar y criticar conductas que no se pueden tolerar desde ningún punto de vista.

Claro que, pedir a nuestros lectores que boicoteen los medios en los que participan, no comprándolos o apagando la radio o la televisión cuando aparecen sus voces y caras insufrible, sería algo que atentaría contra la libertad de cada cual de hacer lo que le dé la realísima gana, pero igual que podéis hacer uso de vuestra libertad, también yo la tengo para deciros que flaco favor  hacemos al periodismo sino somos capaces de a quien atenta contra esta digna profesión, dejarlos en vía muerta.

Son varios, muchos, los que investidos de un título universitario, o sin él, presumen de hacer un periodismo real y, aunque es verdad que el periodismo se ha convertido, no en una transmisión neutral de hechos que acontecen y que pueden interesar a la sociedad -algo prácticamente imposible-, sino en una lanzadera de crítica de la noticia, eso sí, constreñida a la línea editorial -yo misma me he visto excluida de ciertos medios, acusándome de radical- , de manera que podríamos hacer uso del paradigma que “la información cuando no es libre es una farsa”; sin embargo, una cosa es hacer una crítica fundada en la razón y otra transmitir la noticia desde una posición ideológica mordaz, con falacias, insultos, incluso con mentiras o medias verdades manipuladas. Un ejemplo muy claro de este tipo de periodismo es el que hacen los televisivos Inda, Marhuenda, María Claver, Jiménez Losantos y un largo etcétera, sin olvidarme del más repugnante, informativamente hablando, Arcadi Espada. Todos ellos periodistas mercenarios o voceros, en este caso de la derechona.

Repugnancia en este caso, tanto física, moral como intelectual. Física por su pose de superioridad, amen de su gesto de ave de rapiña; moral, por defender determinadas posiciones que atentan contra la dignidad de la persona o de un grupo y que, en vez de defender dialécticamente una idea, destruyen a quien va dirigida y, por último, intelectualmente, porque sus razonamientos, como manifestación de la relación entre ideas o conceptos, de los cuales se obtienen conclusiones, parte de unos conceptos turbios y alterados por un filtro ideológicamente cuestionable, sobre todo desde una ética humanista y de respeto al semejante independientemente de sus pensamientos, ideas y filiación política.

Basta leer a este sujeto un par de veces para darse cuenta de qué pie cojea. Me equivoco diciendo esto, porque cojear, cojea de los dos, pero su peor cojera es la intelectual, no se si porque es incapaz de escribir sin falacias ad hominen, o porque tiene algún tipo de desconexión neuronal, o peor aún, una perversión ideológica que le incita a llevarse por delante a quien sea, sólo porque es capaz de rebatir sus ideas o establecer un razonamiento libre sin acoso y derribo, sin confrontación, todo lo contrario a lo que él hace, o simplemente porque supera su intelectualidad.

En los últimos días, aunque algunas y algunos, ya conocíamos el polémico artículo de este “tipejo», publicado en el año 2013 en la columna de opinión de «El Mundo» -no podía ser otro medio-, por el que realizaba un ataque nefasto, o peor aún, ignominioso, contra personas que sufren el síndrome de down, descalificando a sus progenitores por traer a la vida con consciencia al neonato diagnosticado de esta alteración genética, por constituir una carga a la sanidad pública y permitir nacer a un ser que, según él, no puede llevar una vida normal o con la dignidad suficiente; lo que supuso en el último programa de Chester de la cuatro, capitaneado por Risto Mejide, ser invitado por éste a abandonar el plató, tras reiterar el mismo discurso en confrontación a un padre emocionado de un niño con el mencionado síndrome que el calificó de enfermo, no sin antes mostrar su soberbia llamando tramposo al entrevistador, con incontrolable desprecio.

Ésta es la línea normal de este opinante, la descalificación, generar polémica para ser invitado como contertulio a programas televisivos de opinión y debate de actualidad, que deberían, por ética y en defensa de un periodismo limpio, no darle voz, aunque claro está, la polémica genera audiencia y todos salen ganando, menos a los que destruye y se sepulta atentando contra su dignidad, su honor, profesionalidad o contra su imagen personal.

Avances y retrocesos

  • La voluntad política deja mucho que desear a la hora de materializar sus políticas en contra de la pobreza.
  • Necesitamos una Economía Solidaria

 

Muchas personas piensan que este mundo va a mejor porque cada vez hay más avances tecnológicos, porque la expectativa de vida de los seres humanos cada vez es mayor gracias al avance de la medicina y de la ciencia…  Pero, ¿quiénes son los que realmente se benefician de este presunto progreso?.

El progreso supone un desarrollo continuo, gradual y generalizado de una sociedad en los aspectos económico, social, moral, científico, cultural, etc., por tanto hablar de un progreso global de todo el planeta no sería más que una falacia al basarse en una generalización apresurada. Es decir, debemos tener en cuenta el grupo social al que se atribuye dicho progreso para corroborar si éste realmente existe, lo que evidencia la existencia de desigualdades de unos grupos en relación a otros.

La culpa de esta situación de desigualdad la tiene el capitalismo moderno que, si bien ha aumentado el número de ricos, apenas ha mejorado el sector de la población mundial más miserable y desfavorecido que continúa superando el 30% de la humanidad que evidencia el grave problema del subdesarrollo.

En Estados Unidos se calculan unos 36 millones de pobres; unos 18 millones en la Europa Occidental. En el mundo hay al menos en extrema pobreza unos mil millones de seres humanos, lo que nos permite aseverar que el progreso existe pero de él no se beneficia todo el mundo por igual.

Existe  una falta de humanismo derivado del sistema económico capitalista, basado en la propiedad privada de los medios de producción, así como en la importancia del capital como generador de riqueza y en la asignación de los recursos a través del mecanismo del mercado.

Resulta evidente, por otra parte, que la pobreza constituye un problema político y social, no en vano en las campañas electorales entra a forma parte de los programas en los que los diferentes partidos políticos orientarán su política. Si bien algunos pretenden atajarlo desde políticas neoliberales donde se propone que se deje en manos de los particulares o empresas privadas el mayor número de actividades económicas posible lo que incrementará la riqueza de la que se beneficiarán el resto de la sociedad, propia los partidos de la derecha, los de la izquierda defienden, sin embargo, un mayor intervencionismo público para corregir las desigualdades.

En todo caso, la voluntad política deja mucho que desear a la hora de materializar sus políticas en contra de la pobreza, convirtiéndose en la mayoría de los casos en un escaparate para obtener el mayor número de votos, pero que, una vez acceden al poder, “si te he visto no me acuerdo”, centrando su atención en un sistema macroeconómico que, por capitalista, se tiene más en cuenta o se protege a quienes tienen en su manos la mayor parte de la riqueza que a los pobres, justificándoselo en que el motor de la economía está en manos de aquellos, en sus inversiones empresariales, olvidando que la solución a medio plazo está en un equilibrio entre el capital y la mano de obra, situación que, evidentemente exige una cesión en su posición de los ricos al verse aminorados sus beneficios a corto plazo, ya que el equilibrio finalmente beneficiaria su situación, y la de todos, a largo plazo al aumentar el consumo, lo que a su vez exigiría aumentar la producción, por lo tanto nuevas inversiones en mano de obra y renovación de equipos.

Todo ello, se traduce en la necesidad de potenciar una mayor solidaridad social de los de arriba en relación con los de abajo, porque de otra manera el mercado mundial en la producción de bienes y servicios está en peligro de hacer aguas y, además, así se conseguiría evitar los repliegues de la economía con situaciones de recesión económica, o lo que es lo mismo un mayor progreso a nivel mundial.

Alargar la situación actual, seguir potenciando el sistema capitalista esta abocando al mundo a su propia destrucción, a hacer que la grieta entre pobres y ricos, entre países pobres y países ricos, sea cada vez mayor, con aumento de la inmigración, de la sobre explotación de recursos, de confrontaciones, de luchas por la supervivencia. Es necesario un cambio, una revolución pacífica, que persiga evitar el dominio de unos sobre los otros. Algo no muy complicado de hacer, pero que ni los políticos ni los que tienen el dinero en su manos están dispuestos a llevar a cabo, porque los primeros sólo buscan soluciones a corto plazo que puedan rentabilizar electoralmente y, los segundos, porque piensan que su situación de privilegio va a durar toda la vida. 

Algunas y algunos pensarán que ésta es una visión pesimista y derrotista no basada en datos científicos y, puede que tengan razón. Pero, es una visión empírica que no excede de los límites de la experiencia, de ver cómo se van desarrollando el devenir de los hechos. Éxodos de personas que huyen de sus países ante una muerte segura, conflictos bélicos basados en el dominio y en la explotación de los recursos naturales, fundamentalismo religioso en el que se amparan personas al no encontrar respuesta a sus interrogantes de vida a su situación precaria, explotación laboral en países tercermundistas por parte de grandes emporios, oligopolios por empresas energéticas que chantajean a los gobiernos como parte fundamental de su desarrollo económico, nueva confrontación, en este caso económica entre los EEUU y los países del Este, en este caso debido al crecimiento del dragón chino, con el que Rusia pretende crear un bloque, con líderes incendiarios y expertos en la confrontación.

Acabamos de pasar una crisis económica a nivel global, y lo que se esperaba que fuese una recuperación económica en ascenso se ha transformado en un lento caminar que sólo ha beneficiado a las grandes fortunas, a las grandes empresas que, en una gran mayoría siguen explotando la mano de obra. Cada vez son menores los salarios y más las horas de trabajo. Además según los expertos se avecina una recesión económica, que ya se está experimentando y que anuncia una nueva crisis, quizá peor que la que nos ha dejado. 

Entonces, a aquellos que piensan que todo lo que aquí se dice es especulación, cabría formularles la pregunta: ¿Qué harían si sus hijos y ustedes no tuvieran para comer y el vecino de enfrente viviese en la opulencia?, ¿dejarían morir a sus hijos?. Es un simple dilema que quien quiera basarse en la moral o en la ética dirán que habría que buscar soluciones más pacíficas. Pues de eso se trata en el hoy y en el ahora, sin escudarnos en nuestros representantes políticos para no hacer nada. Podemos empezar por un consumo más ético, no aferrándonos a esas marcas que sabemos que sus beneficios se basan en la explotación de los más débiles, por exigir la dignidad que nos corresponde como trabajadores, a exigir nuestros derechos, a elegir a representes políticos que ofrezcan soluciones reales y no uno humo.

Depende de todos, depende de tener una visión real y más amplia que no se ciña a nuestro pequeño mundo, a nuestra zona de confort inmediata. 

Catastrofismo, es posible, pero no veo otra cosa, sólo una servidumbre moderna al capitalismo al que hemos convertido y seguimos convirtiendo en nuestro dios.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La pena máxima

El tema es realmente peliagudo. Tiene tantas aristas que uno acaba preguntándose si tiene alguna cara, alguna superficie suficiente para reposar la mirada y profundizar en ella, y si es así no lo es por cuestiones técnicas o éticas, sino por la aplicación colectiva de algo que debería de tener consideración individual. La profundidad del abismo que separa a la legalidad de la justicia se hace insuperable desde el mismo momento en que la ley se olvida del individuo y establece unas normas encaminadas a una igualdad inexistente, imposible. Es mentira que todos seamos iguales ante la ley porque es imposible, incluso injusto, que la ley sea igual para todos, o al menos su aplicación.

He sostenido en algún cuento que la oportunidad de equiparar ley y justicia se perdió con la ira de Moisés al romper las tablas recibidas, porque las leyes fueron reproducidas de nuevo, pero no su forma de ser aplicadas de forma justa. Ahí, en ese preciso momento, esa historia, sea real o ficticia, sea histórica o no, el hombre reconoce que nunca será capaz de aplicar la ley, la parte técnica y coercitiva, de forma justa, la parte ética y reparadora.

Hay tantas leyes, tantas, y tantas interpretaciones que es terriblemente improbable que un juez, ajeno a la historia y sus protagonistas como garantía de neutralidad, sea capaz de abarcar los matices individuales de los protagonistas, las características circunstanciales del hecho, y encontrar la justa aplicación de la ley precisa en su interpretación adecuada.

Para que la ley fuera justa precisaría obligatoriamente de unos elementos que son ficticios: unos hechos incuestionables, unos protagonistas éticamente, o anti éticamente, impecables,  un juez rigurosamente imparcial y unas leyes de imposible interpretación, absolutas. Ninguno de estos elementos se da en la vida real, ninguno  siquiera es previsible que exista.

Pero es que además, y no nos llamemos a engaño, la ley no es justa, para empezar, porque aquellos que la promulgan lo hacen desde una posición moral o intelectual en la que intentan imponer sus criterios a la sociedad, lo que ya de por sí la incapacita para ser justa para todos aquellos que no comparten las reglas del legislador. Cada día más la política interfiere en la legislación y lo hace intentando imponer a la sociedad unas normas de comportamiento y un pensamiento tan volátiles como su propio paso por la capacidad legislativa, creando un juego, y no me apeo del término, que sume al ciudadano en la indefensión, cuando no lo convierte en delincuente, sin que haya una quiebra ética de ningún tipo.

Leyes recaudatorias, leyes discriminatorias, leyes de igualdad desigual, leyes de comportamiento moral, leyes de predominio económico, leyes que regulan leyes, leyes civiles, leyes penales, leyes administrativas, leyes económicas, leyes de leyes, y todo abarcado por una afirmación que sanciona  a todas las leyes, “la ignorancia de la ley no exime de su cumplimiento”, que hace de todos y cada uno de nosotros unos delincuentes en potencia o, por ser más exactos, unos delincuentes inevitables.

Nadie puede conocer todas las leyes, sus interpretaciones, las sentencias que sientan jurisprudencia, ni vivir de forma consecuente sin infringir, en ocasiones directamente de forma consciente y a veces con rabia, tantas leyes existentes para alimentar egos, arcas o sueños de sociedades parciales. Porque una gran parte de estas leyes que nos rigen no son justas, ni puede serlo ninguna de sus interpretaciones, porque muchas de estas leyes que nos amenazan no son otra cosa que una visión personal del legislador. Entiéndase el término  personal como representativo de un colectivo preponderante en un momento determinado.

Tal vez, yo estoy seguro, el principal problema es que se pretende lograr con la ley lo que no se intenta con la educación, porque es más fácil prohibir que convencer, reprimir que formar. Más fácil y habitualmente más lucrativo.

«Tal vez, yo estoy seguro, el principal problema es que se pretende lograr con la ley lo que no se intenta con la educación, porque es más fácil prohibir que convencer, reprimir que formar. Más fácil y habitualmente más lucrativo.»

Y si la ley es injusta, si la legalidad es de por sí un apaño humano, y por tanto imperfecto, de unas reglas de convivencia, la forma de aplicarlas y sancionarlas acaba por lograr un entramado económico, ético, político, administrativo, penal de difícil encaje en ningún acercamiento a una utopía social. Por agravio en unos casos, por  ineficacia en otros, por incapacidad en los más, pero sobre todo por la imposibilidad de cuadrar las técnicas penales con las realidades individuales en las circunstancias actuales.

La pena de privación de libertad, por muy confortable que sea el lugar en el que se produzca, es sin duda la más terrible, la de mayor violencia punitiva respecto al individuo. No hay nada más tremendo e irrecuperable que el tiempo en el que no puedes disponer de tu vida libremente. Tal vez los que hemos hecho el servicio militar conozcamos, levemente, la sensación de frustración y pérdida que esas situaciones producen.

Llevamos un tiempo a vueltas con la prisión permanente revisable, con su constitucionalidad, con su pertinencia, con su aplicación, con su encaje en los derechos humanos, con su conveniencia en definitiva. Es, seguramente, la mayor de las penas que se puede imponer. Que se puede imponer legalmente, porque sin duda la mayor pena es la muerte. Y no, que esos que ya se han llevado las manos a la cabeza las bajen, no estoy reclamando, jamás lo haría, la pena de muerte, pero tampoco puedo olvidar que hay individuos que se arrogan esa potestad sin que nadie se la haya otorgado.

No hay nada más definitivo que la muerte, incluso para los que crean en otras vidas, y es por ello que aquellos que matan por perversión, por inclinación, por casualidad, por vocación o por cualquier otro móvil que se nos pueda ocurrir, han infligido a otro la pena máxima e irreversible. La capacidad punitiva de la ley tiene dos finalidades que han de balancearse a la hora de aplicarse, la prevención de la repetición del delito y la re educación del delincuente como método para evitar esa repetición.

Pero esa re educación debe llevar aparejadas la capacidad de arrepentimiento, la asunción de la culpa y la inequívoca voluntad de no repetirla. Si en un individuo no se dan estas premisas, si un individuo se muestra impermeable al horror perpetrado, si muestra una, aunque sea leve, tendencia a la repetición de su crimen, ningún tiempo que transcurra privado de libertad garantizará que no vuelva a cometer la misma acción una vez devuelto a la sociedad, que no estará preparada, ni tendrá defensa contra su decisión. El tiempo es un castigo, no un bálsamo ni una solución a un problema.

La muerte, por única e irreversible, es excepcional, y yo estoy convencido que aquellos que matan deben de estar sujetos a una pena excepcional. Excepcional en su dureza y excepcional en la justeza y magnanimidad con la que debe de ser tratado su término “revisable”, que siempre deberá imponerse al de “permanente”.  Matar por accidente lleva implícita la culpa de lo acaecido y su pena está implícita en su recuerdo, pero aquellos que matan por inclinación, por deformación o por voluntad deben de ser apartados de la sociedad hasta que demuestren una capacidad de superar los motivos que los llevaron a privar definitivamente de la libertad de vivir a otros.

No a la venganza, sí a la justicia y sí, sobre todo, a la defensa de las posibles víctimas. Ningún discurso ético, ninguna posición moral o discurso político puede devolver la vida a quién se haya visto privado de ella, y la ley debe de proteger primero a la víctima potencial, y después, solo después, al verdugo si tiene recuperación social posible. No es justo, como de hecho ha sucedido, mirar para otro lado decidiendo la falta de idoneidad preventiva de una solución penal no aplicada a un verdugo como pirueta ética para justificar una posición respecto a esa solución penal. No es justo, no es ético, es innecesariamente cruel con el entorno afectivo de la víctima y por tanto reprobable para los que lo han usado tan inconvenientemente y con bastante falta de respeto. En un sentido y en otro.

«la ley debe de proteger primero a la víctima potencial, y después, solo después, al verdugo si tiene recuperación social posible.»

Yo no soy Laura, ni soy Sandra, ni soy tantas víctimas de asesinos que en nuestra sociedad se producen. Pero tampoco soy un vengador, un iluminado, ni ninguna suerte de justiciero. Solo pretendo ser alguien que reflexiona y que tras hacerlo opina, con todos los peros y todos los pros sobre la mesa, sobre algo que la sociedad demanda, o condena.

En este caso sobre la pena de prisión revisable permanente. En este caso, y mientras haya asesinos no reinsertables, por los motivos que sean y que no importan tanto como la vida de la posibles víctimas, sin frentismos ideológicos ni revanchismos emociónales a favor de su aplicación excepcional y magnánima cuando así la evolución del reo lo aconseje.

La falsedad farisaica de los hombres serpiente

Vivimos la vida continuamente juzgando a los demás, a la vecina de enfrente porque sacude el mantel por la ventana, a los compañeros de trabajo porque se hacen los remolones o sobresalen más que nosotros, a nuestros amigos porque no responden a nuestras muestras de amistad, a nuestros hermanos porque no se comportan como nosotros en los problemas familiares y, así podríamos seguir con un largo etcétera hasta salir de nuestro entorno más inmediato y juzgar al mundo mundial por los mismos errores que nosotros cometemos, por actitudes similares a las nuestras, por los mismos egoísmos, egocentrismos, o simplemente porque piensan de forma diferente.

Nos hemos convertido en jueces implacables de la vida de los demás, en jueces sin ningún tipo de compasión, crueles, como si hubiésemos sido elegidos por una mano poderosa porque somos mejores que el resto, cuando en realidad somos iguales, incluso peores, porque nuestra falta de magnanimidad y comprensión esta arrinconada en esa parte de nuestro ser, donde el olor a azufre cada día se hace más intenso.

«Nos hemos convertido en jueces implacables de la vida de los demás, en jueces sin ningún tipo de compasión, crueles, como si hubiésemos sido elegidos por una mano poderosa porque somos mejores que el resto»

Nos ponemos nuestra sotana invisible para en nombre de un Ser Todopoderoso juzgar la moral de los demás cuando la nuestra deja mucho que desear, siendo, además, la relación con ese Ser una relación acomodaticia, sin compromiso, olvidando virtudes tales como la compasión, la caridad, la humildad, que hace que no tratemos a los demás como nos gustaría que nos tratasen a nosotros mismos.

Otros se ponen la toga de juez, porque se creen más justos que los demás, sin ni siquiera dar la oportunidad a quienes juzgan de defenderse, porque  son jueces cobardes, de naturaleza soberbia, y con las mismas imperfecciones del sometido a su juicios o quizá peores. Jueces que no saben ni les apetece, por su crueldad, buscar el equilibrio en la balanza de su justicia interesada, buscando solamente el placer de creerse superior al resto.

También los hay de los que juzgan en la oscuridad, quizá los más peligros porque son los que se ponen el traje invisible para que nadie los vea, moviéndose con la sinuosidad y el sigilio de las serpientes, procurando no dejar rastro de su movimiento para que nadie les pueda exigir el mismo comportamiento que ellos exigen de los demás, y que cuando tienen al sometido a su juicio a su alcance saltan sobre ellos clavándole sus colmillos, o instigando o colaborando con otras serpientes más hábiles para inocularles  el veneno de una justicia basada en dogmas, ideologías o creencias que siempre han sometido la libertad de pensamiento.

Pobres desgraciados. Jueces llenos de prejuicios. Hombres y mujeres anormales cuya pobre vida no da para más. Incapaces de ponerse en el lugar de los demás, de empatizar, de comprender. Cobardes malintencionados que se rodean de un aura de perfección pero  que, cuando te acercas a ellos huelen a incienso de sacristía. Seres pobres de espíritu, que en vez de perder el tiempo en amar lo dedican a observar los errores de los demás. Tibios, de moral retorcida, de los que nos tenemos que cuidar porque su falsedad farisaica puede hacer mucho daño.

#Todas somos Laura. Algo más que un hashtag

A vueltas con la prisión permanente revisable


No querría contradecirme con mis opiniones anteriores en contra de la prisión permanente revisable, aunque mi sentimiento de impotencia y repulsa a la violencia machista y al asesinato de la zamorana Laura Luelmo me hace pensar y replantearme de nuevo tal cuestión.

Lo cierto es que, en otros países donde subsiste la cadena perpetua, incluso la pena de muerte, me lleva a considerar la ineficacia de este tipo de condenas por delitos de sangre, pues no sólo no disminuyen sino que incluso aumentan, estando muy por encima de las tasas de mortalidad por homicidios y asesinatos en nuestro país, uno de los más seguros, colocándose en el décimo cuarto puesto con menos crímenes del mundo, teniendo menos delitos que la media europea pero más personas encarceladas.

Legislar en caliente, modificando el Código Penal a golpe de la casuística por los delitos de los que estamos hablando o de cualquier otros, nos lleva a una vía poco eficaz, además del peligro de no cumplir con el principal objetivo del Derecho Penal que es la rehabilitación del preso que, dicho sea de paso, en momentos como el acaecido en el que se sesga la vida a una joven como Laura me importa más bien poco, pues el sentimiento de frustración e incluso venganza hace que me pida el cuerpo el deseo que, quien lo hizo se pudra en la cárcel, quizá donde debería haber estado por su larga trayectoria delictiva, habiéndose así evitado esta muerte de una persona maravillosa y comprometida socialmente contra la violencia de género.

Así pues, ante una medida demostrada ineficaz como la prisión permanente revisable, hace que nos preguntemos cuál sería la vía adecuada para poder combatir la  delincuencia en este tipo de delitos, sobre todo contra este tipo de delincuentes, depredadores sexuales, donde también se ha demostrado que cuando se les deja el libertad, por penas muy por debajo de las que merecen, vuelven a reincidir.

Permítaseme utilizar un tweet de nuestra querida Laura, que dice así: “te enseñan a no ir sola por sitios oscuros en vez de enseñar a los monstruos a no serlo, ese es el problema”. Efectivamente, ese es el camino, reeducar no sólo al delincuente sino también a aquel sector social con una educación patriarcal que les lleva a considerarse mejores o superiores a las mujeres, algo tremendamente complicado, cuando delito es fruto de una anormalidad patológica y, cuando las prisiones, al margen del esfuerzo en dicha reeducación a través de programas penitenciarios encaminados a dicho fin, especialmente el de la reinserción, son una escuela de delincuencia por la convivencia con otros presos, donde el más fuerte y agresivo es el más respetado e incluso admirado entre los reclusos, apreciando la vida delictiva de los demás como un poder de supervivencia por imitación que luego llevan a la vida en sociedad.

 

«Efectivamente, ese es el camino, reeducar no sólo al delincuente sino también a aquel sector social con una educación patriarcal que les lleva a considerarse mejor o superior a las mujeres, algo tremendamente complicado, cuando delito es fruto de una anormalidad patológica…»
«Efectivamente, ese es el camino, reeducar no sólo al delincuente sino también a aquel sector social con una educación patriarcal que les lleva a considerarse mejor o superior a las mujeres, algo tremendamente complicado, cuando delito es fruto de una anormalidad patológica…»

 

Todos los que estamos siguiendo las noticas sobre el caso del que estamos hablando, dicho sea de paso, morbosas en cierto modo por la reiteración y por lo explícito en la exposición de los hechos, incluso aveces no contrastados por los periodistas, haciéndose eco de ciertas fases de la investigación, aún sin concluir, o tergiversándolos; hemos oído como su autor confeso en las diligencias policiales, se negó a participar en los citados programas mientras estuvo en prisión, tratándose de una persona sumamente violenta que, incluso llegó a agredir a algún funcionario de prisiones y amenazando de muerte al guardia civil que lo detuvo en su anterior asesinato. Por lo tanto ¿sería la solución mantenerlo en prisión permanentemente evitando de esta manera que estos individuos constituyan un peligro social, como de hecho son?.

Esta pregunta hace que vuelva al inicio de esta exposición en cuanto al planteamiento de la pena de prisión permanente revisable para que no constituyan una amenaza social. Y, por lo tanto, la respuesta debería ser afirmativa, a pesar de la ineficacia en cuanto a la reinserción social del penado. Pero éste no es el objetivo de dicho tipo de condena, sino la protección de un valor superior cual es la vida o la integridad física de las víctimas, potencialmente todas las mujeres que viven pacíficamente en sociedad en el caso de las agresiones machistas y sexuales; pero también de toda población en general que gozamos de nuestra libertad con respeto a los derechos y libertades del restos de personas que nos rodean.

No debemos de olvidar que quienes son responsables de este tipo de delitos son los que los perpetran, como el indeseable y mal nacido que ha causado la muerte de Laura. Son ellos realmente los responsables y nadie más, aunque los poderes públicos tienen el deber de poner todos los medios necesarios para proteger a las ciudadanas y ciudadanos de este tipo de personas; por ello, quizá mantenerlos entre rejas permanentemente sea la solución pues su hábitat no puede ser la calle por el peligro que representan, esto acompañado de otras medidas que lleven a la revisión de sus condenas cuando se tenga la total seguridad de que no volverán a reincidir, como los programa penitenciarios de reeducación y reinserción aludidos, tratamientos psicológicos o psiquiátricos, aparte de otras medidas cuando quedan en libertad tras el cumplimiento de sus penas, como es el seguimiento vigilado por las fuerzas y cuerpos de seguridad, y la información a la comunidad en que se integran del peligro potencial que pueden suponer.

Quizá algunos juristas, los más puristas, cuestionen mi formación jurídica al respecto, pero no puede hablarse de reinserción ante personas patológicamente peligrosas, salvo que irrefutablemente quede demostrado que han dejado de serlo, porque en casos como el que nos ocupa debe primar un bienes o valores jurídicos superiores como son el de la paz social e integridad física de las personas, desgraciadamente en la mayoría de los casos mujeres, pero también hombres y niños. Planteamiento, este último, que no debe hacerse desde el posicionamiento del deseo de venganza, que también, pues el delincuente debe pagar por el mal causado a la víctima, pero también por la deuda contraída con la sociedad en general por sus actos delictivos. En definitiva se trataría de proteger valores jurídicos superiores al de la reinserción, que ya se encuentra implícita en la condena, o al menos así debería ser, haciendo obligatorios la participación en los mencionados programas.

No existe justicia sino se equilibran o miden las penas en atención a los tipos de delitos y menos aún si las ciudadanas y ciudadanos de este país, de los cuales emana aquella según el artículo 117 de nuestra Constitución, no nos sentimos protegidos y seguros frente a los delincuentes más peligros y tampoco compensados por el daño social causado por ellos, no imponiendo los derechos del delincuente a los del resto de la sociedad, habida cuenta que las víctimas ya no puede ser compensadas desgraciadamente, pero sí sus familiares y el resto de la sociedad, aunque el coste penitenciario, otro de los aspectos sometido debate, aumente. Coste que tampoco debe ser excesivo si tenemos en cuenta que los encarcelados por delitos de sangre constituyen una minoría entre la población recursa cuya condena es por otros delitos menores o patrimoniales.

En conclusión, y echando mano de los Derechos Humanos, no se pueden negar los derechos del recluso, ni eliminarlos, ya que eso nos convertiría en una sociedad despiadada e injusta, pero, tampoco, podemos anteponerlos a los de las víctimas que son las que realmente pierden el valor más preciado que es el de la vida.

Finalmente, sólo me cabe un deseo, que en el próximo años llueva sobre este mundo un poco más de humanidad y justicia, y que no se produzca una víctima más, ni por violencia de género ni por cualquier otro tipo de motivación perversa y anormal.

La UCM bajo sospecha

La UCM bajo sospecha

Discrepancias en la Convocatoria realizada por la UCM para Auxiliares Administrativos

En la convocatoria LIBRE para Auxiliares Administrativos para la UCM en 2018, realizadas en noviembre y diciembre, hay muchas discrepancias en el Temario de la Convocatoria. Posteriormente ante tal discrepancia, a través del Foro se ha descubierto que han realizado preguntas utilizadas en Aula Clic de Internet (incluso con errores), y que “casualidad”, es lo que se han preparado los interinos para el 2º y definitivo examen de Informática el cual no se correspondía con el Temario inicial. Y no solo eso, en el 1er examen según las respuestas contestadas aplicaron una fórmula (no mencionada en la Convocatoria), con ella la puntuación real del examen se rebaja en un 11% aproximadamente, en general, pero no en los puntos adquiridos como interinos, y el resultado fue, las mejores notas de los 170 primeros aprobados corresponden a interinos, qué casualidad.

 

Una de las preguntas del examen es la utilización de Gmail. Es incomprensible el pedir ese portal privado (con propaganda) dado que la Universidad tiene sus propios servidores y para los correos interiores, entre distintos departamentos, de profesorado, alumnos, se utiliza xxxx@xxxx.ucm.es

Para la nube de los correos la UCM está en colaboración con Google, pero la nube tiene capacidad para todos los portales sean públicos o privados.

Preguntan usos de Gmail cuando hay otros muy utilizados:

·       Junto a Gmail los más habituales son Yahoo, Mozilla Thunderbird

·       Outlook, utilizado normalmente en grandes empresas.

·       Microsoft, Windows Live Mail, te da la posibilidad al utilizar un mail (cuando el/los programas son de forma legal).

·       Wordpress, si tienes una página Web de ellos.

Algunas que ofrecen una gran seguridad, gratuitas y de pago. 

·       HushmailYambuuMailDrop, NewtonGMX, Tutanota, ProtonMail, Zoho Mail.

Distintas páginas más o menos seguras pero utilizadas en el mundo son:

·       AcmeApple, Balsa, Becky, Bloomba, Citadel, Claris Emailer, Claws, Courier, Eudora, Forté Agent, Foxmail, IncrediMail, KMail, Lotus Notes, Mail, Mailsmith, Microsoft Entourage, Modest, Mulberry, Novell Evolution, Novell GroupWise, Opolis Secure, Pegasus, i.Scribe/InScribe, SeaMonkey Mail & Newsgroups, Spicebird, Sylpheed, Sylpheed Claws, The Bat, Yam.

Sin querer comprender que en la actualidad las personas utilizan por comodidad, rapidez y facilidad el teléfono móvil, tanto WhatsApp, como Twitter/Tuiter.

Hay pregunta sobre WordPress, ¿para que lo utiliza un administrativo en la Universidad?, cuando es un sistema de gestión de contenidos o CMS enfocado a la creación de cualquier tipo de página web, es más propio de informático puro. Originalmente alcanzó una gran popularidad en la creación de blogs, para convertirse con el tiempo en una de las principales herramientas para la creación de páginas web comerciales. Su utilización incluye si lo deseas una cuenta mail.

Nadie de la Administración, Gobierno u Oposición pregunta por este fraude según la Constitución de 1978 en los Artículos 14 y 23.2.

Si no son capaces, al menos algún Juez o Fiscal debería de realizar esta labor y encargar por ejemplo a la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil la investigación como delito de este supuesto fraude reciente, para evitar los del futuro.

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